294. Dedal VIGO // VIGO´s Thimble

PicsArt_10-29-01.16.26

Dedal recortes Vigo, Pontevedra.

En la entrada de hoy seguimos con más dedales de Galicia. En esta ocasión, el dedal que os quiero enseñar es un dedal de la colección de recortes que podemos encontrar en muchas ciudades españolas. Ya os tengo enseñado algunos dedales de esta colección, y por lo tanto os voy a enseñar uno más, el dedal de la ciudad de Vigo.

Vigo es una ciudad y un municipio de España, perteneciente a la provincia de Pontevedra, situada en la comunidad autónoma de Galicia, al noroeste de España. Es conocida como la ciudad olívica.

Es el municipio más poblado de Galicia y el decimocuarto de España (siendo la ciudad no capital de provincia más poblada de España), con 294.997 habitantes empadronados en el año 2014, de los cuales 200.832 lo estaban en la ciudad de Vigo, capital municipal, situada en el extremo norte del municipio; los restantes 93.971 habitantes se distribuyen en 16 parroquias periurbanas y una parroquia rural, que albergan una elevada densidad de población; el conjunto del municipio cuenta con una densidad poblacional de 2.726,43 hab/km² en un término municipal de 109,06 km² en el cual se incluye el archipiélago de las Islas Cíes.

Éste, es un dedal de cerámica en el que podemos observar dos lugares muy conocidos y de los más famosos de la ciudad olívica, estos son la Ermita de Nuestra Señora de la Guía y la Plaza de España.

Ermita de Nuestra Señora de la Guía.

Dentro de la Ría de Vigo, en un promontorio que se eleva a 126 metros de altura se encuentra la Ermita de Nuestra Señora de la Guía. Se sitúa por encima de un pequeño saliente sobre el mar, llamado Punta de Areíño. Se dice que su nombre viene de la conjunción de las palabras en gallego “niño da aguia” (Nido del águila) y también por la referencia de este montículo para los navegantes. Este pequeño monte rebosa de historia, pues en él se ubicaba un castro que posteriormente fue romanizado. Siglos después sirvió de ubicación para la colocación de baterías para la defensa de la ría. Antes de la construcción que tenemos hoy en día, había aquí una antigua ermita, que se supone del siglo XVI. Era de planta rectangular con cubierta de madera y tejado a dos aguas. Sus muros eran blancos y estos hacían de referencia para los navíos que se adentraban en la ría. Estaba dedicada a la Virgen de las Nieves.

En el siglo pasado, Antonio Palacios, quiso crear una gran obra al estilo del Templo Votivo de Nigrán, pero sus planes, como muchos otros, nunca llegaron a realizarse. La construcción de la nueva iglesia se produjo en 1951 y fue llevada a cabo por Manuel Gómez Román. Se dedicó a la Virgen de la Guía y al sagrado Corazón.

De la construcción creada por este destaca la torre lateral de planta cuadrada. Al igual que en el proyecto de Antonio Palacios, este coronó en lo alto de la torre con una estatua del Sagrado Corazón, pero más tarde fue sustituída por el campanario actual. La iglesia fue construída en granito, con planta basilical y ábside poligonal. Contiene lienzos de pared caleada de color blanco. El arte barroco gallego sirvió de inspiración para diversos aspectos decorativos como el frontón de la fachada principal.

El 5 de Agosto se celebra una romería en honor a la Virgen, especialmente venerada por los marineros. En el siglo pasado se colgaban barcos y se ofrecían exvotos. También, como pasa en otros lugares de Galicia como por ejemplo en “A Virxe do Monte” en Camariñas, las mujeres de los marineros se subían a lo alto del tejado para cambiar la dirección de las tejas y así poder cambiar la dirección de los vientos con la esperanza de que los suyos volvieran antes a su hogar.

Un Vía Crucis sube desde la base del monte hasta lo alto donde se ubica el templo.

Pero no solo podremos mencionar el templo en sí, sino que también destacaremos el hermoso marco natural donde se encuentra. Sobre el mar se eleva este promontorio que nos deja espectaculares vistas de la ría, tanto hacia la bocana con las Islas Cíes, como para el interior con el magnífico Puente de Rande y la Ensenada de San Simón. Disfrutaremos de una buena visión de la ciudad de Vigo y sobre todo de sus astilleros. El monte es hoy un magnífico parque botánico digno de recorrer y en donde podremos disfrutar, además, de grandes obras escultóricas. Este parque fue inaugurado en 1969 por el alcalde J. Portanet Suárez.

Plaza de España.

La Plaza de España está en la entrada de la carretera de Ourense a la ciudad de Vigo. Se trata de una plaza que organiza el tránsito de vehículos a su entrada a la ciudad, por medio de varios carriles organizados alrededor de ella.

La Plaza está entre el centro de la ciudad y el puerto, la estación de ferrocarril y la Gran Vía.

La Plaza de España tiene un gran diámetro y está presidida por un monumento que, se ha convertido en un símbolo de la ciudad de Vigo.

El monumento de Los Caballos (Os Cabalos, en gallego) fue realizado en 1991 por el escultor Juan José Oliveira Viéitez. Se trata de cinco caballos que ascienden por un torrente de agua en espiral. El monumento, realizado en bronce, con casi 20 metros de altura juega con las curvas y la fuerza expresiva de los animales. A los pies de la escultura hay un estanque de 10 metros de diámetro.

La escultura pretende homenajear a los caballos salvajes que poblaban el monte del Castro en la antigüedad y que aún hoy pueden hallarse en los montes de los alrededores de la ciudad.

Este dedal lo compré hace ya unos meses en un bazar situado en el Mercado da Pedra de la ciudad de Vigo, el nombre de este bazar es “Bazar Guay” y tienen muchos otros recuerdos de la ciudad y de la capital de la provincia.

(28/10/2015)

274. Dedal VIGO // VIGO´s Thimble

PicsArt_10-29-07.27.44

Dedal con el escudo de Vigo. Pontevedra.

 

Después de unos días sin actualizar el blog por motivos personales, aquí vuelvo a traeros un nuevo dedal. Esta vez le ha tocado el turno a otro de los dedales de la ciudad pontevedresa de Vigo que tengo en mi colección desde hace algún tiempo. Es un dedal de porcelana en el que tenemos representado el escudo de la ciudad olívica.

Vigo es una ciudad y un municipio de España, perteneciente a la provincia de Pontevedra, situada en la comunidad autónoma de Galicia, al noroeste de España. Es conocida como la ciudad olívica.

Es el municipio más poblado de Galicia y el decimocuarto de España (siendo la ciudad no capital de provincia más poblada de España), con 294.997 habitantes empadronados en el año 2014, de los cuales 200.832 lo estaban en la ciudad de Vigo, capital municipal, situada en el extremo norte del municipio; los restantes 93.971 habitantes se distribuyen en 16 parroquias periurbanas y una parroquia rural, que albergan una elevada densidad de población; el conjunto del municipio cuenta con una densidad poblacional de 2.726,43 hab/km² en un término municipal de 109,06 km² en el cual se incluye el archipiélago de las Islas Cíes.

Vigo —del latín VICVS, aldea (romana), en contraposición al castrum prerromano indígena sobre el vicus—

Vigo está situada en la parte occidental de la provincia de Pontevedra, de la que forma parte como municipio costero de las rías Bajas, y que limita al norte con la ría de Vigo, al noreste con el municipio de Redondela, al este con el de Mos, al sur con los municipios de Porriño y Gondomar y al suroeste con el de Nigrán. Al otro lado de la ría, y justo enfrente de la ciudad se encuentran las villas de Cangas y Moaña, a 5 y 3,6 km de distancia, respectivamente, que forman parte del área metropolitana de esta ciudad. Se enclava en la comarca histórica del Valle del Fragoso, cuyas tierras ocupa actualmente el término municipal de Vigo, que forma parte, además, de la Comarca de Vigo, junto con otros diez ayuntamientos de su área metropolitana.

La ciudad de Vigo se extiende en dirección noreste-suroeste en la orilla sur de la ría homónima, a los pies del cerro llamado Monte del Castro, al que acabó rodeando completamente debido al crecimiento urbano.

El término municipal ocupa todo el Valle del Fragoso, antigua vega agraria hoy transformada en zona periurbana, vertebrado por el río Lagares y encerrado por las estribaciones del monte de Penide, del monte de Cela, de los montes de Fragoselo y de Serra do Galiñeiro, donde se alcanza la altitud máxima de Vigo (Pico do Galiñeiro, 690 metros). Se trata pues de una amplísima cuenca o valle bordeada de sierras y montes de mediana altura y una estrecha franja litoral de 20 kilómetros de largo. La ciudad primitiva ocupaba las terrazas que bajaban por las laderas norte y oeste del Monte del Castro hasta el mar, pero el descomunal crecimiento demográfico experimentado por la ciudad durante el siglo XX hizo que el núcleo urbano creciera hacia el valle y a lo largo de la orla costera.

En el dedal que os quiero enseñar hoy podemos observar el escudo de la ciudad olívica, que es sobre lo que va a tratar la entrada de hoy. A continuación, os dejo información sobre este:

El escudo de la ciudad de Vigo se encuentra regulado por un acuerdo de su Ayuntamiento aprobado el 7 de abril de 1987. La descripción del escudo tal y como aparece en la norma que lo regula es la siguiente:

En campo azul claro, un castillo de base cuadrada terminado en una torre almenada, todo en oro, en la puerta baja una puerta con arco de medio punto, dos ventanas cuadradas en el cuerpo medio y dos troneras, también cuadradas en la torreta. En la parte izquierda del castillo hay un olivo de sinople con tronco marrón. Todo en una isla sobre un mar de seis franjas ondeantes de azul marino.

Una bordura de gules separada por una pequeña cinta blanca.

Al timbre, una corona real cerrada de oro.

Una cinta de divisa en plata y como lema “Fiel, Leal, Valerosa e Sempre Benéfica Cidade de Vigo” (“Fiel, leal, valerosa y siempre benéfica Ciudad de Vigo“), en negro.

Históricamente Vigo estuvo sujeta a la jurisdicción de la Iglesia compostelana, esta circunstancia explica que en el escudo más antiguo de la ciudad del que se tiene noticia figurase, junto a un castillo, una “vieira” o venera jacobea. Finalizada la Guerra de la Independencia se decidió sustituir la vieira o venera, ya que Vigo había dejado de pertenecer a una jurisdicción eclesiástica, por un olivo ya que junto a la iglesia colegial de esta ciudad existía un ejemplar de esta especie que fue considerado emblemático y en el nuevo continente se conocía a Vigo como “la ciudad del olivo”. Desde aquella época en el escudo de la ciudad de Vigo figuró un castillo rodeado por una corona formada por dos ramas de olivo. Este olivo representa la victoria y la fortuna, y fue tan representativo que Vigo llegó a conocerse como la ciudad olívica.

La versión actual del escudo es una copia del que adornaba la fuente de Neptuno que estuvo situada en el pasado en la Puerta del Sol. En 1917 Marcelino Domínguez Elías, cronista de la ciudad, expuso en el Boletín de la Real Academia Gallega la conveniencia de establecer como modelo oficial del escudo, la versión que continúa estando vigente en la actualidad.

Es frecuente que en el escudo no figuren la bordura, la cinta blanca ni la divisa a pesar de la norma que lo regula establece su uso.

Este dedal fue comprado en una de las tiendas de souvenirs que podemos encontrar en el Mercado da Pedra de la ciudad de Vigo.

(28/10/2015)

262. Dedal VIGO // VIGO´s Thimble

PicsArt_10-29-03.34.47

Dedal letras Vigo.

En esta entrada me gustaría enseñaros otro de los dedales de Vigo que están formando parte de mi colección desde hace algún tiempo. Este en concreto, es un dedal de un modelo que ya os enseñé en otras entradas de otras ciudades, pues bien, de la ciudad de Vigo también lo tenía y quería enseñároslo hoy.

Vigo es una ciudad y un municipio de España, perteneciente a la provincia de Pontevedra, situada en la comunidad autónoma de Galicia, al noroeste de España. Es conocida como la ciudad olívica.

Es el municipio más poblado de Galicia y el decimocuarto de España (siendo la ciudad no capital de provincia más poblada de España), con 294.997 habitantes empadronados en el año 2014, de los cuales 200.832 lo estaban en la ciudad de Vigo, capital municipal, situada en el extremo norte del municipio; los restantes 93.971 habitantes se distribuyen en 16 parroquias periurbanas y una parroquia rural, que albergan una elevada densidad de población; el conjunto del municipio cuenta con una densidad poblacional de 2.726,43 hab/km² en un término municipal de 109,06 km² en el cual se incluye el archipiélago de las Islas Cíes.

Vigo —del latín VICVS, aldea (romana), en contraposición al castrum prerromano indígena sobre el vicus

Vigo está situada en la parte occidental de la provincia de Pontevedra, de la que forma parte como municipio costero de las rías Bajas, y que limita al norte con la ría de Vigo, al noreste con el municipio de Redondela, al este con el de Mos, al sur con los municipios de Porriño y Gondomar y al suroeste con el de Nigrán. Al otro lado de la ría, y justo enfrente de la ciudad se encuentran las villas de Cangas y Moaña, a 5 y 3,6 km de distancia, respectivamente, que forman parte del área metropolitana de esta ciudad. Se enclava en la comarca histórica del Valle del Fragoso, cuyas tierras ocupa actualmente el término municipal de Vigo, que forma parte, además, de la Comarca de Vigo, junto con otros diez ayuntamientos de su área metropolitana.

La ciudad de Vigo se extiende en dirección noreste-suroeste en la orilla sur de la ría homónima, a los pies del cerro llamado Monte del Castro, al que acabó rodeando completamente debido al crecimiento urbano.

El término municipal ocupa todo el Valle del Fragoso, antigua vega agraria hoy transformada en zona periurbana, vertebrado por el río Lagares y encerrado por las estribaciones del monte de Penide, del monte de Cela, de los montes de Fragoselo y de Serra do Galiñeiro, donde se alcanza la altitud máxima de Vigo (Pico do Galiñeiro, 690 metros). Se trata pues de una amplísima cuenca o valle bordeada de sierras y montes de mediana altura y una estrecha franja litoral de 20 kilómetros de largo. La ciudad primitiva ocupaba las terrazas que bajaban por las laderas norte y oeste del Monte del Castro hasta el mar, pero el descomunal crecimiento demográfico experimentado por la ciudad durante el siglo XX hizo que el núcleo urbano creciera hacia el valle y a lo largo de la orla costera.

Según la clasificación de Köppen, Vigo poseía un clima tipo Cfb (oceánico de veranos suaves). Debido al incremento de la temperatura de los últimos años el clima ha pasado a ser considerado de tipo Csb (oceánico de veranos secos). Básicamente este último consiste en una transición entre el clima oceánico y el mediterráneo. Es un microclima caracterizado por tener estación seca y temperaturas superiores en los meses más cálidos. También cabe señalar que Meteogalicia y un estudio del CSIC afirman que el clima de la ciudad comparte importantes rasgos con los climas subtropicales debido, principalmente, a los frentes de origen tropical que cruzan la ciudad.

La ría de Vigo es uno de los puntos más lluviosos de Galicia, con elevadas precipitaciones y registros de 1.918 mm anuales, según fuentes del la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología). Esto provoca que Vigo sea la tercera ciudad de Europa donde más llueve al año (medido en litros por metro cuadrado) tras Trondheim (Noruega, primera) y Santiago de Compostela (Galicia, segunda). No obstante, Vigo cuenta con mayor número de días despejados que la mayoría de municipios gallegos, equiparable con las que se tienen en Tarifa, Málaga o Valencia. La ciudad tiene pocos cambios de temperatura gracias a que el mar ejerce una acción moderadora de las condiciones climáticas. En invierno las heladas son escasas y las temperaturas no suelen bajar de los 12 °C.

Vigo y su comarca estuvieron pobladas desde tiempos remotos, como lo atestiguan la gran cantidad de dólmenes y mámoas que se han encontrado en el término municipal.

Sin embargo, en lo que se refiere al Paleolítico, los únicos hallazgos fechados en la Edad de Piedra son medio centenar de útiles tallados en cuarzo y cuarcita.

En cuanto al período Neolítico destacan las construcciones funerarias, denominadas túmulos, fechadas entre los años 3000 y 1800 a. C., y entre los que destaca el de A Casa dos Mouros, situado en las proximidades del parque de A Madroa. A su vez, petroglifos destacados son los hallados en Fragoselo y en Millaradas.

En la transición del III al II milenio a.C., hay un numeroso conjunto de grabados rupestres con representaciones de motivos geométricos, de armas y de fauna.

Varios hallazgos de cerámica, armas de bronce y más grabados rupestres nos señalan también la existencia de habitantes en el término comarcal durante la Edad de Bronce, entre los años 1.900 y el 800 a.C.

La cultura castreña, que abarca toda la Edad de Hierro y que se desarrolló en Galicia desde el siglo VIII a. C. hasta finales del I d. C., dejó en Vigo numerosos vestigios como así demuestran los restos de 26 poblados castreños. Esto indica que en esta época la zona de Vigo tuvo una de las mayores densidades de población de toda Galicia, siendo el mayor de todos estos poblados el situado en la ladera oeste del Monte del Castro. Los habitantes de estas comunidades vivían de la agricultura, actividad que complementaban con la caza y la pesca, y trabajaban asimismo el hierro y la piedra.

En Vigo, Vicus o Burbida en época romana, los vestigios arqueológicos muestran la existencia de una intensa actividad portuaria y comercial en el litoral vigués desde el siglo II a. C. hasta el siglo I d. C., en el que se establece la denominada pax romana.

Del proceso de romanización quedan relevantes vestigios: villas romanas esparcidas por todo el litoral (Alcabre, Toralla…), restos de instalaciones portuarias, calles, instalaciones industriales como las salinas y las fábricas de salazón (Areal), necrópolis, restos subacuáticos… así como una intensa romanización de los poblados castreños de todo el municipio.

Así mismo, las últimas excavaciones realizadas en el Areal y en el Casco Vello nos revelan la posible existencia entre los siglos III y VI d. C. de un importante asentamiento humano.

Durante este periodo, la Iglesia dominaba la sociedad gallega, dependiendo la ciudad de Vigo durante muchos años del monasterio cisterciense de Melón (Orense).

Esta fue una época que estuvo marcada por las frecuentes incursiones de los vikingos procedentes del norte de Europa, lo que provocó que la población se desplazase hacia el interior en busca de más seguridad, refugiándose en el Monte del Castro.

Durante la Edad Media, Vigo era conocido por sus plantaciones de olivares y por su floreciente comercio pesquero.

Existe constancia documental de iglesias románicas en el actual término municipal que prueban la existencia de importantes asentamientos de población en la zona en los siglos XI, XII y XIII, en lugares que coinciden con las actuales parroquias viguesas. De este periodo destacan Santiago de Bembrive, San Salvador de Corujo y Santa María de Castrelos. Perviven además dos puentes medievales en Sárdoma y Fragoso y restos románicos en la ermita de Freijo en Valladares y en las iglesias barrocas de Sárdoma y de Santa Cristina de Lavadores.

A partir del siglo XII, en el que la ciudad comienza a recuperar población, Vigo sigue sometido al poder de la Iglesia y de los señores feudales. La parroquia de Santiago de Vigo era la más importante de la villa junto con el barrio de Santa María. El desarrollo de Vigo se vio limitado debido a que la Corona le otorgó a Bayona la facultad de comerciar por mar con otras ciudades, en detrimento de la primera.

Por otra parte, dentro de este periodo destacan las Cantigas de Amigo compuestas por el vigués Martin Codax.

A pesar de los incesantes ataques de piratas producidos durante estos siglos, Vigo continúa creciendo. Gana importancia dentro de esta etapa la actividad artesanal y el comercio, aunque la actividad más importante está constituida por la pesca de sardina.

En 1585 el pirata inglés Francis Drake intenta tomar la villa, fracasando gracias a la oposición de los vecinos. Sin embargo, cuatro años más tarde ataca de nuevo y con éxito la ciudad, arrasando y quemando todo lo que encuentra a su paso.

En 1617 los piratas turcos intentan asaltar la ciudad, siendo este ataque de nuevo repelido por los vecinos. Los frecuentes ataques marítimos obligan a la construcción en 1656 de las murallas de la ciudad y del Castillo de San Sebastián.

En 1702 se produce el episodio más importante de la historia de la ciudad, conocido como la batalla de Rande. La flota anglo-holandesa persigue dentro de la Ría a la Flota de la Plata española y a los barcos de guerra franceses que la escoltaban. Esta importante flota cargada de riquezas procedentes de América es destruida después de una cruenta batalla desarrollada tanto en mar y como en tierra. Los ingleses se llevaron unos cuantos barcos cargados con tesoros de las Indias, pero el resto fueron hundidos por las llamas y aún hoy se encuentran en el fondo de la Ensenada de San Simón, en la zona interior de la Ría de Vigo (en el centro de Londres está situada la calle Vigo Street, en conmemoración de la batalla).

En 1778 Carlos III rompe con el monopolio de los puertos autorizados para comerciar con América, de forma que Vigo comienza a beneficiarse del tráfico de alto bordo. En esta época la villa de Vigo estaba completamente cerrada con una muralla, construida con motivo de la Guerra de Restauración portuguesa ante el temor de una posible invasión. Cerca del mar estaba el bastión de Laxe y en el lado opuesto, el Castillo de San Sebastián. A lo largo de la muralla se abrían siete puertas: la Puerta de Falperra, la de O Berbés, la del Mar, la de A Laxe, la de Gamboa, la del Sol y la del Placer.

Finalmente, la llegada a la ciudad de comerciantes e industriales catalanes en la segunda mitad del siglo XVIII supone una pequeña revolución económica, proliferando las fábricas de salazón, jabón y productos de cuero y lino.

En 1809, como sucedió con el resto del territorio de la península, Vigo fue ocupado por el ejército francés. La resistencia popular protagonizada entre otros por Pablo Morillo, el teniente Almeida y Bernardo González del Valle, apodado Cachamuiña, provoca un levantamiento que termina con la expulsión de los militares galos. Este episodio motivó la concesión a la, hasta entonces, villa de Vigo del título de Leal y Valerosa, honor concedido por Fernando VII. En 1833 se acondiciona el camino real que lleva a Madrid, conocido como carretera de Castilla o de Villacastín. Un año después, en 1834, se terminan las obras de reconstrucción de la Colegiata, obra de Melchor de Prado, las cuales fueron debidas a que el antiguo templo había sido destruido en uno de los numerosos saqueos piratas sufridos por la villa.

A mediados de siglo se crean la sucursal del Banco de España y el nuevo muelle de piedra. La ciudad crece y sus regidores acuerdan demoler las murallas para facilitar su expansión.

La segunda mitad del siglo XIX fue un periodo de continuo crecimiento de la ciudad, propiciado entre otras cosas por el incremento de las relaciones con América, favorecidas por la posición estratégica de Vigo en el Atlántico. Así, desde 1855 se establecen servicios de comunicación marítimos periódicos con La Habana, Buenos Aires y Puerto Rico. Una década después empieza la construcción del ferrocarril y las obras de relleno de la ría con el fin de ampliar las instalaciones portuarias. La línea ferroviaria VigoOrense sería inaugurada en 1881.

Durante esta etapa continúan abriéndose en la ciudad fábricas de salazón y de derivados de productos marinos, lo que provoca el crecimiento de la población asalariada y también de la burguesía financiera. Vigo se expande extramuros con la apertura de nuevas calles y la construcción de nobles edificios de piedra. En 1880 se crearía la Caja de Ahorros de Vigo (actualmente Abanca).

En 1899, el Puerto de Vigo recibía a los soldados malheridos procedentes de la Guerra de Cuba, acogiéndolos y prestándoles la ayuda necesaria. Este hecho le otorgó el título de Siempre Benéfica, por lo que desde entonces el escudo de la ciudad guarda el lema Ciudad Fiel, Leal, Valerosa y Siempre Benéfica.

A finales de la centuria, la ciudad contaba ya con 15.000 habitantes.

La burguesía industrial, heredera de los inmigrantes catalanes que establecieron las fábricas de salazón entre finales del XVIII y principios del XIX, cobra cada vez más protagonismo en el desarrollo de la ciudad como lo demuestra la creciente construcción de bellos edificios de factura modernista y eclecticista en esa época. También se produce una expansión geográfica con la anexión de los municipios lindantes de Bouzas en 1904 y Lavadores en 1941, lo que representa, igualmente, un aumento de población significativo.

Durante décadas, hasta bien entrada la segunda mitad del siglo, el Puerto de Vigo se convierte en puerta de salida de cientos de miles de gallegos que se embarcan rumbo a América, por aquel entonces una tierra de oportunidades.

Otro símbolo de la ciudad fue también el tranvía, que empezó a funcionar en 1914 con un coste inicial de 5 céntimos. La ciudad por entonces tiene una enorme actividad social. Así, abundan los diarios y los semanarios, las asociaciones y las organizaciones de carácter político y sindical.

La Guerra Civil apenas se notará en Vigo; donde no hubo resistencia al golpe de estado franquista y solamente tuvo lugar la Batalla de Vigo durante un periodo de 10 días (que abarcó del 18 de julio al 28 de julio de 1936). No sucedió así en Lavadores, donde existió más resistencia al golpe militar. Pero la ausencia de lucha no libró a la ciudad de una dura represión entre cuyas víctimas se encontraba el alcalde de la ciudad, Emilio Martínez Garrido, y numerosos intelectuales, artistas y políticos.

A finales de la década de 1930 y principios de la década de 1940, pese a la neutralidad de España en la Segunda Guerra Mundial; las buenas relaciones del régimen franquista con el Tercer Reich, permitieron que él puerto de Vigo sirviera como base de avituallamiento de combustible y alimentos para numerosos buques mercantes, buques petroleros y submarinos de la Kriegsmarine; además en la zona de Rande, diversos buques mercantes fondearon para realizar cargas de Wolframio. Durante esa época, el Colegio Alemán (situado en la actual calle Pi y Margall), fue utilizado como lugar de descanso y tránsito de militares, espías y tripulaciones de buques. Debido a la presencia nazi en la ciudad y su ría (recientemente se han descubierto en el sur de las islas Cíes los restos de un submarino de la Kriegsmarine).

En la década de 1940 se traza la Gran Vía. A partir de la siguiente la ciudad registra un gran crecimiento demográfico.con la nueva creación de barrios residenciales como el de Coia. Esta etapa se conoce como desarrollismo. La creciente oferta laboral atrajo numerosa población de zonas rurales que se arraigaron en barrios hoy tan populosos como Teis. Se instalan nuevas industrias, como Citroën Hispania, primera empresa en establecerse en la Zona Franca de Balaídos, si bien hubo una temprana tentativa para instalar una refinería de petróleo (que finalmente se adjudicó a La Coruña).

En las décadas de 1960 y 1970 se mejora la red de comunicaciones con la península y se crean nuevos planes para ensanchar la ciudad. También en este periodo se consolidan grandes industrias en la ciudad, como la fabrica de cerámica Empresas Álvarez ; los astilleros Hijos de J. Barreras, Vulcano y el ya desaparecido de Ascón; Citroën y todo el entramado de la industria auxiliar del automóvil y la no menos importante industria de la pesca congelada liderada por Pescanova. Estas circunstancias provocan un importante desplazamiento poblacional que se dio del campo a la ciudad en estas décadas, lo cual produjo un elevado crecimiento demográfico en la ciudad y su área.

Finalizando el siglo y ya durante la etapa democrática, el impacto producido por la crisis del sector naval golpeó con fuerza a la ciudad durante el decenio 1975-1985, aumentando los conflictos sociales y destruyendo parte del tejido industrial tradicional, vinculado al mar. Sin embargo, desde finales de los años 80 se observó una recuperación económica que afianzó la comarca de como una moderna e importante zona industrializada y de servicios, tendencia que se prolonga hasta la actualidad.

Este dedal fue comprado como algunos de los anteriores que ya os enseñé en otras entradas anteriores en el Bazar Guay, situado en el Mercado da Pedra de la ciudad de Vigo.

(28/10/2015)

252. Dedal VIGO // VIGO´s Thimble

PicsArt_10-28-09.27.47

Dedal botijo Vigo.

Ya hace algunas entradas que os enseñé un dedal exactamente igual a este, con la forma de un botijo, sólo que no era de la ciudad de Vigo, como es el caso de este que os enseño ahora, sino que era un dedal de la ciudad madrileña de Aranjuez con una panorámica de la ciudad. Este dedal también es un dedal de barro en el que podemos observar una panorámica con los siguientes monumentos que podemos visitar en la ciudad.

Plaza de España.

La Plaza de España está en la entrada de la carretera de Ourense a la ciudad de Vigo. Se trata de una plaza que organiza el tránsito de vehículos a su entrada a la ciudad, por medio de varios carriles organizados alrededor de ella.

La Plaza está entre el centro de la ciudad y el puerto, la estación de ferrocarril y la Gran Vía. La Plaza de España tiene un gran diámetro y está presidida por un monumento que, se ha convertido en un símbolo de la ciudad de Vigo.

El monumento de Los Caballos (Os Cabalos, en gallego) fue realizado en 1991 por el escultor Juan José Oliveira Viéitez. Se trata de cinco caballos que ascienden por un torrente de agua en espiral. El monumento, realizado en bronce, con casi 20 metros de altura juega con las curvas y la fuerza expresiva de los animales. A los pies de la escultura hay un estanque de 10 metros de diámetro.

La escultura pretende homenajear a los caballos salvajes que poblaban el monte del Castro en la antigüedad y que aún hoy pueden hallarse en los montes de los alrededores de la ciudad.

Monumento al Trabajo.

El Monumento al trabajo es el gran monumento de Vigo: habla de su orgullo como ciudad industrial, de su gente trabajadora, de su vínculo con el mar… La escultura de “Los Redeiros”, como se la conoce comúnmente, es una de las señas de identidad de la ciudad. Esta obra de Ramón Conde, es uno de los monumentos más llamativos de Vigo, tanto por su tamaño como por la representación épica de los 7 marineros que tiran de una red para sacar los peces del mar.

Instalada al comienzo de la Gran Vía, una de las principales calles de la ciudad, este gran monumento vigués rinde homenaje a las duras vidas de los trabajadores del mar desde sus 8,50 m de alto y sus 3 m de largo.

Islas Cíes.

Las islas Cíes, pertenecientes al municipio de Vigo, forman un archipiélago situado en la boca de la ría del mismo nombre, en las Rías Bajas gallegas, en la provincia de Pontevedra, formado por tres islas: Norte o Monteagudo, Del Medio o do Faro y Sur o San Martiño. Las dos primeras se encuentran unidas artificialmente por una escollera y naturalmente por el arenal de la Praia de Rodas. Están orientadas según un sistema de fracturas paralelo a la costa en dirección N-S. Distan aproximadamente 14,5 km de la ciudad de Vigo. Fueron declaradas parque natural en 1980, y están incluidas en el Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia creado en 2002.

En febrero del año 2007 el periódico británico The Guardian eligió la playa de Rodas como “la mejor playa del mundo”.

En noviembre del año 2013 el Ayuntamiento de Vigo inició los trámites para que las Islas sean declaradas Patrimonio de la Humanidad.

El archipiélago está formado por tres islas: la Isla de Monteagudo o Illa Norte, la Isla Do Faro o Illa do Medio y la de San Martiño o Illa Sur.

La isla de Monteagudo está separada de la costa del cabo Home, en la península del Morrazo, por el canal Norte, y de la isla de San Martiño por un estrecho de aproximadamente 500 metros conocido como Freu da Porta. Mientras, la isla do Faro ha acabado unida a la isla Norte por una acumulación de arena en la parte interior del archipiélago, en la cara este de las islas, que forma la playa de Rodas, de 1200 metros. Al subir la marea, el agua pasa entre las dos islas por la cara oeste y, taponada por la playa, se llena la albufera formada entre el arenal y las rocas. El pico más alto se encuentra en la zona norte de la isla de Monteagudo, en el Alto das Cíes, de 197 metros de altitud y tiene una superficie emergida de 434 hectáreas.

Su formación geológica es de finales del Terciario, cuando se produjeron los hundimientos de algunas partes de la costa, con lo que penetró el mar y se crearon las rías. Todas las islas atlánticas son las cumbres de las sierras costeras que quedaron parcialmente bajo el mar y están formadas casi en su totalidad por piedra granítica.

Las tres islas son montañosas con una cara oeste abrupta, con acantilados casi verticales de más de 100 metros y numerosas cuevas (furnas) formadas por la erosión del mar y el viento. La cara este tiene laderas algo más suaves cubiertas por bosques y matorral y se encuentra protegida de los vientos atlánticos, lo que permite la formación de playas y dunas.

Las borrascas atlánticas pasan sobre las islas, descargando al chocar con la costa, por lo que las Cíes reciben más o menos la mitad de lluvia que el resto de la costa de las Rías Bajas.

En 1980 las islas Cíes fueron declaradas como parque natural debido a su alto valor natural de este espacio y al rápido deterioro que estaba sufriendo a causa de las actividades humanas. A lo largo de los años, la situación legal de protección va variando hasta que el 21 de noviembre de 2000, el Parlamento Gallego acuerda por unanimidad pedir al gobierno central la declaración del archipiélago como parque nacional. El Congreso de los Diputados tomó el acuerdo definitivo en julio de 2002, creando el Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, formado por un conjunto de archipiélagos, islas e islotes que son las Cíes, Ons, Sálvora, Noro, Vionta, Cortegada y Malveiras.

El parque tiene una parte terrestre y otra marítima que comprende una franja de 100 metros, medidos a partir de la bajamar. En las Cíes está prohibida la pesca submarina desde 1992.

Desde 1988 las islas tienen además la consideración de ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves). También se encuentran incluidas, en el ámbito europeo, en la Red Natura 2000, que desarrolla directivas comunitarias de hábitats y aves.

Los parques nacionales son áreas naturales poco transformadas por la acción humana que, sobre la base de su interés paisajístico, geológico, sus ecosistemas o la singularidad de su flora y su fauna, poseen unos valores estéticos, ecológicos, educativos o científicos por los que merecen una especial protección. En las Cíes están excluidas, por tanto, todas las actividades que alteren o pongan en peligro la estabilidad de los ecosistemas. Se permite la pesca artesanal profesional, siempre supeditada a la conservación de los recursos naturales. Sí se apoyan las actividades tradicionales que hayan contribuido a conformar el paisaje y que sean compatibles con su desarrollo.

Las ZEPAs son zonas a proteger especialmente para evitar la contaminación y el deterioro de los lugares en que habitan y nidifican las aves de forma permanente o en sus migraciones.

En la antigüedad fueron llamadas Siccae (‘áridas’). Desde la antigüedad, los hombres visitaron y habitaron las Islas Cíes. Se han encontrado en las Cíes restos arqueológicos que datan la presencia humana sobre el 3500 a. C., si bien los restos del primer asentamiento humano de que se tiene constancia son un castro de comienzos de la Edad de Hierro. También se tiene constancia de un asentamiento que data de la Edad de Bronce (entre el 500 y el 100 a. C.), es un castro situado en las laderas del monte Faro.

Por allí pasaron los romanos, dejando restos como un anillo de oro datado en el siglo II de nuestra era, así como ánforas, cerámica y diversos útiles que se exponen hoy en el Museo de Pontevedra, así como escritos de Estrabón, Plinio o Diodoro. Existen leyendas que mencionan la presencia de Julio César en su lucha contra los Herminios, como la relatada por Dion Casio en su controvertido libro ‘Historia romana’. Según este, Cayo Julio César tomó parte en diferentes batallas en la Península Ibérica a torno al año 60 a.C.. Una de ellas contra los lusitanos del monte Herminius –hoy Serra da Estrela–, al centro de Portugal, tierra que también vio nacer al guerrero Viriato. Un grupo de estos guerreros lograron escapar al norte y refugiarse en las islas Casitérides de Albiano y Lancia -hoy Cíes, Monteagudo y San Martiño-. Julio César, ávido de victorias, los persiguió y embarcó el 24 de agosto desde el puerto de Erizana (hoy Bayona) al mando de dos galeras y ochenta balsas dispuesto a exterminar a los refugiados. Lo abrupto de la costa y el gran número de enemigos, le hicieron desistir. En la misma playa de Rodas, Julio César se mostró incapaz de doblegar por las armas a los herminios y no le quedó más solución que rendirles por el asedio y el hambre, rodeándola y asentándose en la isla del Medio. Finalmente, dejando atrás muchos muertos y enfermos, los debilitados herminios claudicaron y pidieron la paz. Por fin Julio César pudo desembarcar en las Cíes y allí descansó una temporada.

En la Edad Media fueron habitadas por monjes de diversas órdenes, también estuvieron los Normandos. En el siglo XI estuvieron allí los benedictinos, que las abandonaron y volvieron a finales del siglo XIII. En el siglo XIV se asentaron allí los franciscanos. También pasó por ahí la Orden de Cluny. De esta alternativa ocupación de las islas quedan como prueba los monasterios de San Estevo en la Isla do Faro y de San Martiño en la isla de su nombre, así como una fábrica de salazón sobre cuyos restos actualmente hay construido un restaurante. Las idas y venidas de los monjes eran debidas a que, por su cercanía a la ciudad de Vigo, el archipiélago era frecuentemente atacado y usado como base de operaciones por piratas turcos y normandos, así como armadas invasoras, como por ejemplo la inglesa, comandada por Francis Drake que asoló las poblaciones de la Ría de Vigo. Esta situación dura hasta el siglo XVIII, lo que acaba produciendo su despoblamiento.

A mediados del siglo XIX se construye el primer faro en la Isla do Medio, que acaba llamándose Isla do Faro. En esa fecha las islas ya volvían a estar pobladas por algunas familias de O Morrazo que se dedicaban a la pesca y a la ganadería ovina y caprina.

En los años sesenta las islas se despueblan de nuevo, esta vez definitivamente. En los años setenta y ochenta comienzan a ser utilizadas como destino de descanso al que, sobre todo la gente joven de la zona, acudía en busca de naturaleza, mar, sol y libertad, lejos de la vigilancia social y familiar. Entonces en toda Galicia se practicaba la acampada libre.

La presencia masiva de personas y el resto de agresiones medioambientales, como la importante actividad industrial en la ría, los emisarios submarinos evacuando aguas con escasa o nula depuración… hacen que las islas sufran una rápida degradación.

Actualmente sólo están ocupadas por los servicios del parque, camping y restaurante y el acceso está restringido a un máximo de 2.200 personas diarias.

Las Cíes pueden también testimoniar el hundimiento de pesqueros que en muchas ocasiones se han saldado con la pérdida de numerosas vidas. En Punta da Galeira una cruz recuerda el hundimiento del Ave do Mar de Moaña, que ocurrió en 1956 y arrojó el terrible saldo de 26 tripulantes muertos. En la madrugada del 28 de enero de 1978 encalla en las Cíes, tras salir del puerto de Vigo, el barco congelador-factoría Marbel. Tras más de doce horas agarrados a las rocas bajo el temporal, son rescatados nueve tripulantes y se da por desaparecidos a 27. El 14 de febrero de 1979 se hunde a 35 millas de las islas el François Vieljeux, con 28 tripulantes a bordo y las esposas de tres de ellos. Sólo ocho son rescatados con vida.

En 1980 son declaradas Parque Natural y desde 1984 son propiedad de la Xunta de Galicia.

A pesar de la protección del archipiélago, éste se ve afectado, como el resto del parque y toda la costa gallega, por la preocupante contaminación existente. Una importante actividad industrial, los emisarios submarinos y el puerto comercial y deportivo de Vigo, con el intenso tráfico que genera, hacen que la ría y la zona estén contaminadas por metales pesados. También se encuentran en varias playas de la ría, concentraciones elevadas de coliformes fecales. Muchas de estas playas pierden arena a excesiva velocidad.

Mención especial merece el tráfico de petroleros frente a la costa gallega, que supone, con su actividad normal, una importante fuente de contaminación, agravada por la frecuente e irresponsable limpieza de sus tanques a su paso. Además, la climatología, lo abrupto de las costas y la escasa atención a la necesidad de renovar las flotas, hacen que con frecuencia se produzcan accidentes de grandes mercantes o petroleros que contaminan gravemente las costas gallegas.

Los más recientes e importantes desastres son los del Polycommander, que se estrelló en las Cíes en 1970 y vertió 50.000 toneladas de crudo; el Urquiola, que embarrancó en La Coruña en 1976 y vertió 20.000 toneladas de crudo; el Andros Patria, que sufrió un incendio a la altura del cabo Ortegal en 1978 y vertió 200.000 toneladas y dejó como saldo la muerte de 34 de sus 37 tripulantes; el Mar Egeo, también en La Coruña, y el Prestige, en 2002.

Puente de Rande.

El puente de Rande es un puente atirantado inaugurado en 1978 que une los municipios de Redondela y Moaña, márgenes del estrecho de Rande, en la ría de Vigo a 9 kilómetros de la ciudad de Vigo y a 18 kilómetros de la ciudad de Pontevedra. Fue proyectado por el ingeniero italiano Fabrizio de Miranda, el español Florencio del Pozo (que también se encargó de la cimentación) y por Alfredo Passaro.

Costó 3658 millones de pesetas en el momento de su construcción. Desde su apertura al tráfico en 1981, han pasado por el 231 millones de vehículos, soportando actualmente un tráfico de unos 50.000 vehículos diarios.

Forma parte de la autopista del Atlántico y se encuentra en el kilómetro 148 de la misma.

Mide 1604 m de longitud total, aunque en esta cifra se combinan los tramos de puente sobre pilares y el puente atirantado propiamente dicho, que mide 694,98 m. El vano central mide 401 m1 y los dos vanos laterales del tramo atirantado miden 147 m1 cada uno. Los dos pilares que sostienen el tramo atirantado tienen forma de H y una altura total de 118,60 m.

En el momento de su inauguración era el puente atirantado de mayor longitud del mundo. Además era el puente, de cualquier tipo, más largo de España, después del puente-Sifón Santa Eulalia de Huelva con una longitud de más de 2000 m. El puesto como mayor puente atirantado de España lo cedió al puente Ingeniero Carlos Fernández Casado (con un vano central de 440 m) en 1983, aunque la longitud total de este es inferior a la del de Rande y en cuanto a longitud total también ha sido superado por otros tipos de puentes. A pesar de ello sigue siendo una obra de ingeniería emblemática de la ría de Vigo.

Debido al aumento de tráfico sobre el mismo y el riesgo de congestión que supone, desde 2011 existía un proyecto aprobado pendiente de ejecución para ampliar el puente con dos tableros laterales por el flanco exterior de los pilares principales, añadiendo de este modo un nuevo carril completamente aislado del resto de la autopista en cada sentido de circulación.

Finalmente, en febrero de 2015 se han iniciado los trabajos de ampliación de los terceros carriles, con una inversión estimada de 107,9 millones de euros.

Este dedal fue comprado en una pequeña tienda de la ciudad de Vigo situada en la Rúa da Baixada da Fonte, no os puedo decir el nombre con exactitud pero si que la tienda estaba situada en esta calle.

(28/10/2015)

238. Dedal VIGO // VIGO´s Thimble

PicsArt_10-30-12.36.55

Dedal “I Love” Vigo.

Pues bien, en la entrada de hoy, os quiero enseñar este bonito dedal de la colección de dedales de “I Love” de la ciudad de Vigo que compré en mi visita a la ciudad el mes pasado.

Vigo es una ciudad y un municipio de España, perteneciente a la provincia de Pontevedra, situada en la comunidad autónoma de Galicia, al noroeste de España. Es conocida como la ciudad olívica.

Es el municipio más poblado de Galicia y el decimocuarto de España (siendo la ciudad no capital de provincia más poblada de España), con 294.997 habitantes empadronados en el año 2014, de los cuales 200.832 lo estaban en la ciudad de Vigo, capital municipal, situada en el extremo norte del municipio; los restantes 93.971 habitantes se distribuyen en 16 parroquias periurbanas y una parroquia rural, que albergan una elevada densidad de población; el conjunto del municipio cuenta con una densidad poblacional de 2.726,43 hab/km² en un término municipal de 109,06 km² en el cual se incluye el archipiélago de las Islas Cíes.

En este dedal de esta colección que me encanta, podemos ver dibujos de diferentes lugares y monumentos de la ciudad de Vigo, de los cuales os voy a hablar a continuación.

Museo Municipal “Quiñones de León”.

El museo municipal de VigoQuiñones de León” (oficialmente y en gallego Museo da Cidade Quiñones de León“, conocido como museo Quiñones de León, es un museo de Vigo. Contiene una de las mejores colecciones permanentes de pintura gallega, así como una interesante sección de arqueología. Está ubicado en el pazo de Castrelos, uno de los pazos arquitectónicamente más sobresalientes de Galicia, edificio cuyo origen es el antiguo pazo de Lavandeira, levantado en 1670, años después de la fundación del capitán Juan Tavares en 1665. Está rodeado por jardines de influencias francesas e inglesas. El museo se inauguró el 22 de julio de 1937.

En la planta baja se conserva la ambientación de antigua residencia de los marqueses donantes del pazo con mobiliario y decoración de época y la exposición permanente de pintura europea de los siglos XVII y XVIII legada por Policarpo Sanz.

Cuenta con algunas piezas relevantes de pintura clásica italiana, holandesa, flamenca, española y francesa de los siglos XV-XIX del legado de Policarpo Sanz.

Plaza de América.

La Plaza de América se encuentra al final de la Gran Vía de Vigo. Es una de las plazas más conocidas de la ciudad. Es el punto de partida de muchas rutas para recorrer por la ciudad.

Está presidida por una escultura en granito rosa de Porriño, la Puerta del Atlántico, realizada en 1991 por el escultor Silverio Rivas. Se trata de un homenaje a los gallegos que salieron desde Vigo hacia América.

Integrado por tres elementos, el principal es el arco que simboliza la puerta y está enclavado en un estanque circular de 38 metros de diámetro, en medio de la Plaza. La puerta pesa más de 400 toneladas y tiene 14 metros de altura. La fuente representa el océano Atlántico que enlazaba los dos continentes en el viaje de los inmigrantes.

Los otros dos elementos se sitúan en la Gran Vía y en el inicio de la avenida Castelao. Las tres piezas son complementarias y proceden del mismo bloque de piedra que se trabajó en la cantera de Atios.

La plaza es uno de los principales puntos de referencia del municipio. Allí mismo celebra sus triunfos deportivos el club de futbol de la ciudad, el Celta de Vigo.

Plaza de España.

La Plaza de España está en la entrada de la carretera de Ourense a la ciudad de Vigo. Se trata de una plaza que organiza el tránsito de vehículos a su entrada a la ciudad, por medio de varios carriles organizados alrededor de ella.

La Plaza está entre el centro de la ciudad y el puerto, la estación de ferrocarril y la Gran Vía.

La Plaza de España tiene un gran diámetro y está presidida por un monumento que, se ha convertido en un símbolo de la ciudad de Vigo.

El monumento de Los Caballos (Os Cabalos, en gallego) fue realizado en 1991 por el escultor Juan José Oliveira Viéitez. Se trata de cinco caballos que ascienden por un torrente de agua en espiral. El monumento, realizado en bronce, con casi 20 metros de altura juega con las curvas y la fuerza expresiva de los animales. A los pies de la escultura hay un estanque de 10 metros de diámetro.

La escultura pretende homenajear a los caballos salvajes que poblaban el monte del Castro en la antigüedad y que aún hoy pueden hallarse en los montes de los alrededores de la ciudad.

Puente de Rande.

El puente de Rande es un puente atirantado inaugurado en 1978 que une los municipios de Redondela y Moaña, márgenes del estrecho de Rande, en la ría de Vigo a 9 kilómetros de la ciudad de Vigo y a 18 kilómetros de la ciudad de Pontevedra. Fue proyectado por el ingeniero italiano Fabrizio de Miranda, el español Florencio del Pozo (que también se encargó de la cimentación) y por Alfredo Passaro.

Costó 3658 millones de pesetas en el momento de su construcción. Desde su apertura al tráfico en 1981, han pasado por el 231 millones de vehículos, soportando actualmente un tráfico de unos 50.000 vehículos diarios.

Forma parte de la autopista del Atlántico y se encuentra en el kilómetro 148 de la misma.

Mide 1604 m de longitud total, aunque en esta cifra se combinan los tramos de puente sobre pilares y el puente atirantado propiamente dicho, que mide 694.98 m. El vano central mide 401 m y los dos vanos laterales del tramo atirantado miden 147 m cada uno. Los dos pilares que sostienen el tramo atirantado tienen forma de H y una altura total de 118.60 m.

En el momento de su inauguración era el puente atirantado de mayor longitud del mundo. Además era el puente, de cualquier tipo, más largo de España, después del puente-Sifón Santa Eulalia de Huelva con una longitud de más de 2000 m. El puesto como mayor puente atirantado de España lo cedió al puente Ingeniero Carlos Fernández Casado (con un vano central de 440 m) en 1983, aunque la longitud total de este es inferior a la del de Rande y en cuanto a longitud total también ha sido superado por otros tipos de puentes. A pesar de ello sigue siendo una obra de ingeniería emblemática de la ría de Vigo.

Debido al aumento de tráfico sobre el mismo y el riesgo de congestión que supone, desde 2011 existía un proyecto aprobado pendiente de ejecución para ampliar el puente con dos tableros laterales por el flanco exterior de los pilares principales, añadiendo de este modo un nuevo carril completamente aislado del resto de la autopista en cada sentido de circulación. Finalmente, en febrero de 2015 se han iniciado los trabajos de ampliación de los terceros carriles, con una inversión estimada de 107,9 millones de euros.

Ermita de la Guía.

La ermita está dedicada a la Virgen de A Guía y al Sagrado Corazón de Jesús.

Manuel Gómez Román fue el encargado de la construcción de la nueva iglesia, ya que la anterior se encontraba en muy mal estado de conservación.

El punto de referencia de la iglesia es una torre central. En el proyecto original ésta era mucho más grande y estaba rematada con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, pero debido a la situación económica de la hermandad se decidió restarle tamaño a ésta.

La ermita es de planta rectangular con ábside poligonal, levantada sobre una plataforma contenida con un muro recio de cachotería. En los muros exteriores se emplea el muro de cachoteria, mientras que en algunos entrepaños del templo y en los sopórtales se combina la piedra con fina cantería y lucidos blancos.

La cornisa de la fachada principal es cortada a través de una original composición de placas. La entrada principal se resalta con un frontón partido con venera central.

Este dedal lo compré en una de las tiendas de souvenirs que podemos encontrar en el famoso Mercado da Pedra de la ciudad de Vigo, el nombre de esta tienda es Bazar Guay.

(28/10/2015)

228. Dedal CELTA DE VIGO // CELTA DE VIGO´s Thimble

Dedal Escudo Celta de Vigo.

Dedal Escudo Celta de Vigo.

Con este dedal que os quiero enseñar en esta nueva entrada estreno una nueva categoría. Esta categoría es la denominada “Fútbol”, y en ella podréis encontrar dedales con los escudos de los equipos de fútbol del mundo.

Para inaugurar esta categoría os quiero enseñar el dedal del equipo de la ciudad de Vigo, el Real Club Celta de Vigo.

El Real Club Celta de Vigo S. A. D. es un club de fútbol español que actualmente juega en la Primera División de España. Fue fundado en Vigo en 1923 a partir de la fusión del Vigo Sporting y el Real Fortuna. El club disputa sus partidos como local en el estadio de Balaídos, con capacidad para 29.000 espectadores e inaugurado en 1923. El Celta ocupa la duodécima plaza en la clasificación histórica de la LFP, mejorable si no fuera por el nuevo sistema de 3 puntos por victoria.

Los mayores éxitos deportivos del Celta, son los tres subcampeonatos de Copa de SM el Rey (Copa de España) en 1948, 1994 y 2001. Esta temporada, el club vigués se convierte en el décimo club español con 50 temporadas disputadas en el Campeonato Nacional de Liga de Primera División. A nivel continental, ha disputado siete veces la Copa de la UEFA y una vez la Liga de Campeones de la UEFA (2003/04).

Los colores del club son camiseta azul celeste, pantalón blanco y medias azul celeste, motivo por el cual el club es conocido popularmente como celestes. El escudo del Celta de Vigo no ha cambiado excesivamente desde su fundación en 1923. El escudo céltico original constaba de dos letras C (Club Celta) inscritos en un escudo medieval francés con la corona real heredada de sus predecesores. El club mantiene una histórica rivalidad con el Real Club Deportivo de La Coruña, con quien disputa el Derbi gallego, uno de los derbis con más tradición de España.

La tradición del fútbol en Galicia data de comienzos del siglo XX. Fue en Vigo donde esta modalidad deportiva tuvo sus primeras manifestaciones. El deporte rey comenzó a practicarse en los ya desaparecidos muelles de la ciudad por los trabajadores británicos de Eastern Telegraph Company Ltd., empresa instalada en 1873 en Vigo para encargarse de la instalación del cable telegráfico entre Gran Bretaña y la Península. Esta empresa promovió en 1895 el primer equipo estable de la ciudad del que se tiene constancia en la prensa, llamado Exiles Cable Club, el cual disputó varios encuentros contra tripulaciones mercantes y militares británicas de paso por la ciudad. Al poco tiempo nacieron sociedades mixtas de gallegos y británicos como el Petit FC.

Desde el principio, los dos equipos se revelaron como rivales de potencia semejante, y sus enfrentamientos generaban grandes movimientos de hinchas. Su prestigio adquirió amplia dimensión en todo el país, y la preponderancia fue tan notoria que a partir de 1906 y hasta 1923 uno de los dos equipos vigueses fue siempre sin interrupción ganador del Campeonato de Galicia.

El 10 de agosto de 1923, con el objetivo de fortalecer la categoría del fútbol vigués, el Real Vigo Sporting Club y el Real Club Fortuna de Vigo se fusionaron creando así el Club Celta de la mano de Manuel de Castro “Handicap” y Juan Baliño Ledo, los principales promotores del proyecto.

Se eligió Celta de Vigo como nombre del equipo entre otras propuestas (como, por ejemplo, Breogán) y el color celeste para la equipación, ya que el objetivo de su creación era ser el estandarte del fútbol gallego. De esta forma nace el Real Club Celta de Vigo, que en un primer momento contaría con la impresionante cifra de 64 jugadores y con Manuel Bárcena de Andrés, Conde de Torrecedeira, como primer presidente del club.

El primer encuentro frente a otro club fue el 23 de septiembre de 1923 frente al Boavista FC portugués. La alineación inicial del Celta fue: Isidro, Otero, Pasarín, Queralt, Balbino, Jacobo Torres, Reigosa, Gerardito, Chicha, Polo y Pinilla. El enfrentamiento concluyó con 8-2 a favor del equipo vigués. Posteriormente se enfrentaría al Cracovia, campeón polaco, obteniendo también la victoria.

En la temporada 1923-1924 el Celta intervino por primera vez en un campeonato oficial. Entonces solo había ligas regionales y la correspondiente a Galicia era el Campeonato de Galicia. El Celta terminó líder del torneo por delante del Eiriña CF de Pontevedra, el Racing de Ferrol y el Unión Sporting Club.

Esa misma temporada debutó en la Copa de España, siendo eliminado en la primera ronda por el Athletic de Bilbao, que era el vigente campeón. En el descanso de verano se organizó un encuentro amistoso entre el Celta y la Selección de fútbol de Uruguay aprovechando el paso por Vigo de dicha selección, que iba rumbo a las Olimpiadas de París en los que ganó la medalla de oro.

En 1924-1925 el equipo celtiña vuelve a ganar el Campeonato de Galicia. Esa misma temporada tuvo lugar en el campo de Coia una nueva contienda internacional. Dicha ocasión fue ante Boca Juniors en los dos encuentros de inauguración de la gira europea del equipo argentino. La alineación del Celta fue: Ruíz, Juanito, Rey, Cancela, Balbino, Pepe Hermida, Reigosa, Ángel Hermida, Chicha, Polo y Casal; mientras que Boca Juniors saltó al campo con Tesorieri, Bidoglio, Muttis, Médici, Vaccaro, Ellis, Tarasconi, Cerrotti, Garasini, Seoane y Onzari. El primer encuentro, que reunió a 25.000 personas, se disputó el 5 de marzo de 1925 y acabaría con victoria argentina por 3-1, con goles de Cerrotti (2) y Onzari por parte de Boca y de Polo por parte del Celta. El segundo encuentro sería tres días después, consiguiendo esta vez el Celta la victoria frente a Boca Juniors por 3-1, con goles de Juanito (2) y Reigosa y marcando Garasini por parte de los argentinos. Esta sería una de las tres únicas derrotas de los 19 encuentros que disputaría Boca Juniors en esta gira, junto a las que sufrió ante el Real Unión y el Athletic de Bilbao. El Celta completaría este buen papel internacional empatando poco después en otro enfrentamiento contra la selección uruguaya, ya por entonces campeona olímpica.

En 1927-1928 el Celta conquista nuevamente el título de campeón de su división, que abarcaba las regiones de Galicia, Asturias y Castilla y León. Seguidamente empieza una gira en la que se enfrentó con varios equipos argentinos y uruguayos. En ese mismo año, 1928, se inauguró el nuevo Estadio de Balaídos, formando el once del primer equipo céltico que pisó el césped del mismo Lilo, Cabezo, Pasarín, Pareditas, Cárdenes, Vega, Reigosa, Chicha, Rogelio, Polo y Graciliano. Como rival tuvo en aquella ocasión al Real Unión, uno de los grandes del fútbol español de la época. A pesar de ello cayó frente a los vigueses por siete goles a cero (7-0), obra de Graciliano, Chicha, Reigosa, Rogelio, Polo (2) y Losada.

La temporada 1929-1930 fue la primera del campeonato que se disputa en la actualidad y que comprende la totalidad de España. Al Celta le correspondía jugar en Primera División por la herencia de los títulos de los clubes fundadores, el Vigo Sporting y el Fortuna, ya que el primero de los nombrados conquistó el subcampeonato de la Copa de España de 1908. A pesar de todo, el Celta tuvo que comenzar la historia liguera en Segunda División debido al voto negativo de algunos equipos, entre ellos el Deportivo de la Coruña. Al final de la temporada el Celta terminó en la posición 9.ª de un total de 10 equipos, consumando el primer y único descenso en toda la historia del club a Tercera División, ya que por aquel entonces todavía no se había creado la Segunda División B al no resultar esta necesaria debido al bajo número de equipos existentes en la época. Al año siguiente, el Celta recuperó la categoría perdida, regresando a Segunda División.

La temporada 1931-1932 el Celta ganó de nuevo el título de Campeón Gallego, esta vez habiéndose enfrentado contra el Deportivo de la Coruña, el Racing de Ferrol, el Eiriña CF, el Burgas y el CD Ourense. Posteriormente llegó a las semifinales de la Copa de España, siendo eliminado por el Fútbol Club Barcelona.

En la temporada 1934-1935, bajo la presidencia del empresario vigués Cesáreo González Rodríguez, el Celta quedó campeón del Grupo 1 de Segunda División. Sin embargo, no llegó a conseguir el ascenso a Primera División ya que en la liga de promoción, en la que se enfrentaban los dos primeros de cada uno de los cuatro grupos de la división de plata, y en la cual ascendían los dos primeros clasificados en la misma, el club vigués quedó tercero a tan solo un punto del Atlético Osasuna. Con todo, la temporada siguiente el club consiguió el ansiado ascenso tras quedar primero de grupo y campeón de la liga de promoción. Aún así, el debut en Primera División tuvo que esperar tres años a causa de la Guerra Civil, siendo el Celta el primer equipo gallego en debutar en Primera, ya que el Deportivo de la Coruña lo haría dos temporadas más tarde, en la temporada 1939-1940.

En 1939 el Celta debutó al fin en la máxima categoría. La primera temporada el club consiguió mantener la categoría gracias a la victoria conseguida en el partido de promoción por la permanencia. La siguiente temporada tampoco fue demasiado buena, salvándose el club de la promoción por un punto de diferencia. En las temporadas 1941-1942 e 1942-1943 consiguió un meritorio 5º puesto. Sin embargo, en la temporada 1943-1944 el equipo desciende tras quedar en la última posición, comenzando a partir de entonces un ciclo de ascensos y descensos.

A partir de 1947 el equipo vivió una época de esplendor, adiestrado por el mítico arquero internacional Ricardo Zamora. En la temporada 1947-1948 concluyó el campeonato nacional de liga de Primera División en la cuarta posición, a 6 puntos del campeón, el FC Barcelona, al que consiguió derrotar por 3-2 en un estadio de Balaídos que el Celta convirtió en feudo inexpugnable, en el que también cayeron goleados el Athletic Club (5-1), el Valencia (5-2) y el Real Madrid (que cosechó aquella temporada sendas derrotas por 4-1 frente a los celestes, tanto en Vigo como en Chamartín). Pahiño, que con 23 goles se alzó con el título de pichichi del campeonato, y Hermidita, con 14, fueron los máximos anotadores en una plantilla en la que formaron también Simón, Mesa, Cabiño, Gaitos, Gabriel Alonso, Yayo, Roig, Miguel Muñoz, Aretio, Vázquez, Retamar, Zubeldia, Salas, Marzá, Venancio, Bermejo y Montoro. La magnífica temporada tuvo su guinda con el subcampeonato de la Copa del Generalísimo. El Celta alcanzó la final, que se disputó en el estadio madrileño de Chamartín el 4 de julio de 1948, después de superar una agónica eliminatoria de semifinales frente al RCD Español, que precisó de dos partidos de desempate para resolverse, con sus respectivas prórrogas, los cuales se celebraron en Madrid la misma semana de la final. Las gestiones de la directiva céltica para conseguir un aplazamiento resultaron infructuosas y el equipo saltó al césped del coliseo madridista para enfrentarse al Sevilla FC. A los 6 minutos de juego un gran disparo de Miguel Muñoz adelantó al Celta en el marcador. Pero el Sevilla reaccionó enseguida, y en el minuto 19 consiguió el empate. El Celta mantuvo el tipo tres cuartos de hora más, pero tras el descanso, en un fatídico minuto 14, los vigueses encajaron el segundo gol, en una jugada que significó además la lesión del portero Simón, que le obligó a retirarse del terreno de juego. Por aquel entonces el reglamento no permitía sustituciones, por lo que el equipo jugó con 10 jugadores y el puesto bajo palos tuvo que ser cubierto por Gabriel Alonso, quien encajó dos goles más en los siguientes 15 minutos, finalizando el encuentro con el marcador el definitivo 4-1 a favor de los andaluces.

En los años 50 siguió en la línea de buenos resultados de finales de los 40 y se mantuvo entre los equipos destacados de Primera División.

El final de esa etapa de esplendor llegó con el descenso en la temporada 1958-1959. El purgatorio de 2.ª se prolongó durante casi toda la totalidad de la década de 1960, pues a pesar de contar con varias oportunidades (promociones contra Real Valladolid en 1960, Real Oviedo en 1961 y CE Sabadell FC en 1966), el pretendido ascenso le resultó esquivo hasta la temporada 1968-1969, año en el que consiguió el regreso a la categoría de oro.

El Celta de los años 70 volvió a marcar hechos en el fútbol gallego. Después de una primera temporada 1969-1970 de reencuentro con la categoría, el Celta de la temporada 1970-1971, dirigido por Juanito Arza, uno de sus verdugos sevillistas en la final de 1948, mantuvo Balaídos invicto. El conjunto de los Quique Costas, Manolo, Lezcano, Doblas, etc. concluyó la liga clasificado en un sexto lugar que le permitió clasificarse para la primera edición de la Copa de la UEFA, la que representó la primera participación de un equipo gallego en las competiciones europeas, siendo así el Celta el primero en llevar el nombre de Galicia por Europa. La experiencia, con todo, fue efímera, al no poder superar la primera eliminatoria frente al Aberdeen FC escocés.

A partir de la temporada 1974–75 el Celta se instala en el “ascensor”, encadenando descensos y ascensos entre Primera y Segunda. Así, al descenso de la campaña 1974–75 siguieron un ascenso en la temporada 1975–76, un nuevo descenso en la 1976–77 y otro ascenso en la 1977–78. Tanta inestabilidad acabó por pasar factura, y tras el descenso a Segunda División de la temporada 1978–79, sucedió la mayor calamidad en la historia reciente del club: un descenso a la Segunda División B en la temporada 1979–80.

La nefasta temporada 1979–80, que se cerró con un descenso a 2.ª B consumado en la última jornada, llevó consigo la contratación del técnico iugoslavo Milorad Pavić, que obró el milagro de hacer al equipo campeón de 2.ª B y, al año siguiente, de 2.ª A, recuperando en dos temporadas consecutivas todo el terreno perdido. Militaban por entonces en el equipo algunos de los grandes mitos del celtismo de los años 80, como Pichi Lucas, pichichi de Segunda División esa misma temporada con 27 goles, o el portero Javier Maté.

El Estadio de Balaídos se dispuso a estrenarse como campo de la fase final del Mundial de Fútbol de 1982 en su mejor condición, como sede de un equipo de primera categoría. El Celta aprovechó esta circunstancia para organizar una homenaje a su gran capitán, Manolo, un hombre que protagonizó todas las alegrías y desventuras de la década anterior, desde las mieles de la UEFA y los ascensos a los disgustos de los descensos, y de ese modo se celebró un encuentro amistoso contra la selección polaca, que concluyó el mundial en tercer puesto.

El tercer año de Pavic (1982–83), de nuevo en Primera, concluyo de forma muy triste en el Estadio José Zorrilla de Valladolid, con una derrota que materializó un descenso olívico más. Las temporadas 1983–84 y 1984–85, en Segunda División, se vivieron de forma muy distinta.

En la primera de ellas, sexto clasificado, el ascenso se escapó finalmente por un solo punto: campeón el Castilla de la Quinta del Buitre y subcampeón el Bilbao Athletic del pichihi Julio Salinas, ambos los filiales del Real Madrid y del Athletic Club, respectivamente, y por tanto imposibilitados para el ascenso, subiendo por ello el 3º, 4º y 5º clasificados, Hércules CF, Racing de Santander y Elche CF, con 3, 2 y 1 puntos más que los vigueses.

En la temporada siguiente el equipo, entrenado por Félix Carnero, jugador fundamental en los 70 y posteriormente Director Técnico imprescindible del gran Celta del primer lustro de los 2000, logró su objetivo en una liga que pudo malograrse por los convulsos acontecimientos de las primeras jornadas, cuando una huelga de jugadores a nivel nacional obligó a los clubs a alinear a jugadores juveniles en las primeras jornadas. Superadas todas las dificultades, aquel Celta de Félix, comandado por Javier Maté, Lemos, Atilano, Alvelo, Cortés, Pichi Lucas y el líbero mundialista hondureño Gilberto, recuperó una vez más la plaza en la máxima categoría.

La temporada 1985–86 supuso un nuevo fracaso. La contratación del brasileño Baltazar no fue suficiente para fortalecer un equipo gafado, que empezó a fraguar su desgracia en el encuentro inaugural del campeonato; a pesar de arrancar un valioso empate a domicilio frente a la Real Sociedad de Arconada, Satrústegui, Zamora y López Ufarte, en el Estadio de Atotxa cayó lesionado de gravedad el portero céltico Javier Maté, una de las grandes estrellas del equipo, que dijo adiós a la temporada. Aquella lesión coincidió con el servicio militar de su sustituto, la gran promesa navarra Patxi Villanueva, por lo que la responsabilidad de cubrir la portería celeste recayó en el tercer portero del equipo, Chuco. Durante bastantes encuentros de la primera vuelta, el centrocampista Vicente tuvo que ser el designado para alinearse en el acta como portero suplente. Cuando se reabrió el mercado de fichajes, el Celta se hizo con los servicios del gallego Pereira, procedente del Atlético de Madrid, pero su concurso no pudo contrarrestar la dinámica negativa, y el descenso se consumó con muchas jornadas de anticipación.

En esta temporada comenzó la relación con Citroën como principal empresa patrocinadora del club, debido a la relación de la empresa automovilística con la ciudad a través de su fábrica de Vigo.

En 1986, alarmada por el declive de la audiencia y repercusión del fútbol, a federación decidió innovar e el sistema de competición para el campeonato de 1986–87 en Primera y Segunda División, de modo que tras una fase regular en la que se enfrentarían todos los equipos entre si a doble vuelta, se conformarían 3 grupos que pelearían por distintos objetivos. Para el comienzo de la temporada, el Celta conservó el bloque de jugadores de la temporada anterior, esta vez a las órdenes del británico Colin Addison. La incorporación más destacada fue la del central irlandés Jimmy Hagan, fichado para reforzar al equipo con vistas al tramo decisivo da competición. Acabada la fase regular del campeonato en la cuarta plaza, el Celta quedó encuadrado en el grupo par, junto a Deportivo, Castellón, Málaga, Rayo Vallecano y Sestao.

Las victorias sobre los coruñeses, permitieron al cuadro celeste llegar a la última jornada dependiendo de si mismo para conquistar el ascenso: solo una derrota céltica permitiría al Castellón, que se enfrentaba al Deportivo de Eusebio Ríos en el Anxo Carro de Lugo, soñar con la posibilidad de ascender. Los albinegros recibieron facilidades de los desterrados herculinos, que alinearon un equipo formado por jugadores juveniles y del filial; no desaprovecharon la ocasión y se impusieron con comodidad. Con todo, su victoria resultó pírrica, puesto que el Celta, arropado por cientos de aficionados desplazados en un convoy ferroviario especial a Sestao, logró mantener el empate que le servía para ascender a primera junto al Valencia y el Logroñés, vencedores del grupo impar.

Tras el éxito en la liga más larga de la historia, culminada con el ascenso y el pichichi para Baltazar, la temporada 1987–88 se presentaba como la oportunidad para Colin Addison de lucirse en la élite del fútbol español. Con todo, sorprendentemente el técnico no se incorporó a dirigir la pretemporada. La dirección del cuadro de jugadores recayó en José María Maguregui, quien consiguió mantener el nivel del equipo en la nueva categoría, acariciando la posibilidad de retornar a las competiciones europeas al ocupar durante muchas jornadas los puestos de cabeza.

Pero, el equipo bajó su rendimiento en las últimas jornadas y concluyó el campeonato en séptimo puesto. Maguregui presentó su dimisión varias jornadas antes de la conclusión, debido al malestar que provocó entre los aficionados la confirmación de su compromiso para liderar la temporada siguiente el Proyecto II de Jesús Gil en el Atlético de Madrid, precisamente el equipo contra el que el Celta estaba luchando por una plaza para la Copa da UEFA.

Maguregui llevó consigo al goleador Baltazar, que en el Atlético consiguió proclamarse pichichi. Con todo el Celta no los echo de menos. Sustituido al vasco por el asturiano Novoa, antiguo jugador céltico, y al brasileño por su compatriota Amarildo, el Celta de la temporada 1988/89, con las incorporaciones de Zoran Marić y Pedro Herrera, registro números muy similares a los de la campaña anterior, concluyendo el torneo liguero en octava posición.

Pero este periodo caracterizado por el juego brillante fue breve. La sensacional campaña de Amarildo no pasó desapercibida para los grandes de Europa y la lluvia de ofertas se concretó en un traspaso, estratosférico para la época: la Lazio de Roma, pagaría 200 millones de pesetas por el jugador. En la siguiente temporada, temporada 1989–90, el Celta ficharía a otro delantero brasileño, Nílson, confiando en repetir el éxito de las contrataciones anteriores. Con todo, su rendimiento fue muy inferior al esperado. Se incorporó también otro brasileño, Fabiano, que rindió por encima de su compatriota. Fue fichado también un jugador del Deportivo, el delantero Vicente Celeiro. A pesar de todo esto el equipo no consiguió mantener la categoría.

Hubo que esperar a la temporada 1991/92 para que el Celta ascendiera a la Primera División, el exjugador internacional Txetxu Rojo, incorporado a finales de la temporada pasada, construyó un equipo sólido de elevada fluidez con el título de campeón de la Segunda División varios días antes de la conclusión de la liga. El veterano Javier Maté cedió la propiedad bajo los palos al prometedor Patxi Villanueva, quien atrapó una magnífica temporada. El personal técnico del mercado Sondara Balkan trajo dos contrataciones: el defensa Goran Juric y el delantero Vladimir Gudelj, un goleador joven y corpulento serbio – bosnio que se proclama Pichichi de la categoría. Pronto el joven Gudelj se convirtió en un jugador muy querido por los celtistas. La alegría que le proporcionó a Gudelj el éxito del fútbol contrasta con la inquietud por los acontecimientos que tuvieron lugar en su país, había estallado una sangrienta guerra que llamó a su familia. Se fichó también otro ídolo del eterno rival, el interior “Flaco” Gil. Fabiano se convirtió en director de juego y el jugador George Otero se consolidó en el lado derecho.

Tras conseguir el ascenso, el Celta se enfrentó en esos días a otro reto trascendental para el futuro: la conversión en SAD era necesario para cubrir el capital establecido por el Consejo Superior de Deportes para permanecer en las competiciones profesionales. Por último, el celtismo respondió a las llamadas de la directiva presidida por Ignacio Núñez que pudo liquidar ese trámite. Reintegrado una vez más en la Primera División, durante la temporada 1992-93 Chechu Rojo consiguió dotar al equipo de una solidez defensiva que proporcionó a su portero el trofeo Zamora por el menos goleado empatado con Paco Liaño. Santiago Cañizares, fichado ese verano, comenzaba a recorrer el camino que le llevaría la internacionalidad y a defender la portería española en el Mundial de los Estados Unidos en 1994.

El eje de esta defensa de Rojo se reforzó con un central internacional que el preparador bilbaíno conocía ben: su colega Patxi Salinas, que fue el complemento a la solvencia y clase de Goran Jurić. Xurxo Otero se apropió del lateral derecho y el izquierdo se confió al campeón olímpico, Rafael Berges. En la vanguardia se incorporó un extremo campeón de Europa, Milorad Ratković, para asistir al ariete serbio-bosnio. En esta temporada se conquistaría plácidamente la permanencia.

En 1994 se vivió la mayor mobilización de la historia del celtismo, con desplazamiento a Madrid de los 25.000 aficionados para los que se ofrecieron localidades de la Copa del Rey, el 20 de abril de 1994. El Celta de Chechu Rojo alcanzará la final tras superar en las semifinales al Tenerife de Jorge Valdano, que se presentaba en esa cita coma el gran favorito. En el primero partido, el Celta obtuvo la victoria por 2-0 en Balaídos por obra de Gudelj. Con el pase a la final prácticamente asegurado, en el encuentro de vuelta el Tenerife le puso emoción empatando a 2-2 la eliminatoria a media hora de la conclusión pero en 5 minutos de inspiración, de nuevo Gudelj, anotó dos tantos poniendo como resultado final un 4-2 que daba el pase a la final al Celta.

Tras superar las semifinales, el rival que esperaba en la final era el Real Zaragoza, entrenado por Víctor Fernández, equipo que cegaba en Europa con su fútbol. Tras finalizar los primeros 90 minutos y la prórroga en empate, finalmente se llegó a los penaltis, donde el portero blanquillo Andoni Cedrún detuvo un penalti muy mal ejecutado al defensa del Celta, Alejo, y tras ese error clamoroso, Higuera marcó el penalti definitivo que llevó la Copa del Rey a la ciudad de Zaragoza, dejando en mal lugar a los aficionados gallegos.

La Ley del Deporte obligaba a los equipos, que se convertirán gradualmente en Sociedades Anónimas Deportivas, a presentar unos avales como previsión de deudas antes del 1 de agosto de 1995. Por causas diversas, el Sevilla FC y el Celta de Vigo no pudieron cumplir tales plazos, por lo que fueron descendidos administrativamente a Segunda División B. Decenas de miles de aficionados de ambos clubes se echaron a la calle repetidas veces para defender los intereses de sus equipos. A pesar de que se solicitó un tiempo de espera para la constatación de la ausencia de estos avales, la Federación desde el primer momento entregó las plazas al Real Valladolid y al Albacete Balompié, quienes tenían que descender ese año. Al final, la presión de las aficiones consiguió hacer retractarse la Federación y esta terminó admitiendo a los cuatro clubes en Primera División, formando una liga de veinte y dos equipos que tuvo dos años de vida.

Durante estos años, el Celta se caracterizó por hacer un fútbol atractivo y alegre, gracias a la clase y liderato de los jugadores como Mostovoi, Karpin, Gustavo López, Mazinho o Haim Revivo, comandados por la dirección técnica de Víctor Fernández. El Celta se mantuvo en los primeros puestos de la clasificación, con destacadas actuaciones en la Copa de la UEFA ante reconocidos equipos europeos como la Juventus, el Liverpool FC, el Aston Villa o el Benfica.

El Celta tuvo otra vez un encuentro de la final de la Copa del Rey contra el Real Zaragoza con la oportunidad de estrenar en su palmarés una Copa del Rey en el que empezó como favorito. Tras el optimismo inicial con un gol de Alexander Mostovoi, la desesperación se apoderó de los aficionados celestes cuando los aragoneses remontaron y se volvió a repetir el éxito de los aragoneses de 1994. Una temporada más tarde, Víctor Fernández tomó el final de su carrera en el que el Celta logró practicar un gran fútbol y siempre se clasificaron para disputar competiciones europeas, incluyendo ganar la Copa Intertoto en el 2000 que otorgó al Celta un lugar para la Copa de la UEFA. Miguel Ángel Lotina tomó las riendas del equipo, un entrenador que apostó desde el principio por un fútbol más defensivo, que dio un largo plazo de práctica. Mientras que los aficionados disfrutaron mucho menos en términos de rendimiento, podrían celebrar el logro de disputar la Liga de Campeones después de una temporada en la que el Celta terminó en cuarto lugar en la liga, que se complementa con la conquista del trofeo Zamora al guardameta argentino Pablo Cavallero.

Tanto los aficionados, los jugadores y los directores eran muy optimistas gracias a los resultados. El equipo tuvo un estilo sólido, ordenado y compacto que consistía de jugadores considerados de alta calidad y con experiencia. Debido a todas estas razones, el Celta planea abrir una nueva etapa en su historia, con un proyecto para crecer y ser capaces de comparar lo más posible a los equipos más importantes del fútbol nacional y europeo.

Sin embargo, no se esperaba de los resultados, y comenzaron ya a cabo en los primeros días de la temporada 2003-04 con los malos resultados de no escalonar el proyecto entero. Mientras que la situación en la clasificación era cada vez más preocupante, el equipo respondió en la Liga de Campeones, situándose como segundo en su grupo detrás del AC Milan y sobre el Brujas y el Ajax de Ámsterdam.

A pesar de este éxito, las goleadas humillantes contra su eterno rival, el Deportivo (0-5) y ante la Real Sociedad, un (2-5) dio lugar a una situación insostenible que le costó el trabajo a Miguel Ángel Lotina. El experimentado Radomir Antic fue el reemplazo que, a pesar de sus buenos resultados iniciales que predecían un resurgimiento del equipo, el Celta fue eliminado de la Liga de Campeones contra el Arsenal FC en la segunda ronda. En el partido de ida los celestes perdieron por 2-3 ante los ingleses, que volvieron a ganar en el partido de vuelta jugado en el estadio de Highbury por 2 a 0. Derrota tras derrota, el Celta iba dirigido al pozo de la Segunda División. Superado por la situación, y sin un escaparate de la Champions, Antic renunció. El club, la desesperación y la responsabilidad debe recaer sobre dos hombres en la casa, Ramón Carnero y Rafa Sáez. Este tándem ha obtenido muy buenos resultados, pero, a pesar de todo, no eran suficientes para evitar un descenso inesperado. Los últimos resultados fueron utilizados para mostrar el progreso de un canterano prometedor, Borja Oubiña.

Después del descenso, muchos jugadores que fueron protagonistas en proyectos anteriores causaron pérdidas en el club. En las manos de Fernando Vázquez y un equipo renovado, con jugadores experimentados y canteranos, el Celta se dispuso a tratar de volver a la máxima categoría lo antes posible. A pesar de las fluctuaciones iniciales, el equipo tomó el pulso de la clase y después de una buena segunda vuelta logró un aumento esencial de suspense incluido debido al polémico caso Toni Moral, que causó la pérdida de puntos del Celta por alineación indebida. A su regreso a la Primera División, el Celta tuvo que hacer un cuadro de jugadores con un presupuesto muy bajo. Sin embargo, el equipo dio la talla y desde los primeros días ocupaba la cima de la clasificación, por lo que logró una permanencia matemática y haciendo el inesperado regreso a Europa ocupando el sexto lugar en el final del campeonato obtenido. El éxito es aún mayor si tenemos en cuenta la época del cambio, el Celta ganó en áreas como Santiago Bernabéu, Riazor, Vicente Calderón y el Benito Villamarín (antiguo Estadio Ruiz de Lopera). En la siguiente temporada mantuvo el bloque, como se indicaba en la anterior campaña de Vázquez. El equipo mostró una gran irregularidad tanto en el juego como en los resultados. El brillante comienzo de temporada lejos de Balaídos quedó distanciado en su estadio con una victoria en la etapa de Fernando Vázquez en toda la temporada, lo que llevó a la destitución del entrenador gallego y la contratación del exjugador del FC Barcelona, miembro del Dream Team y Balón de Oro, Hristo Stoichkov. El búlgaro, que sólo tenía experiencia como entrenador de la selección de fútbol de Bulgaria, debutó con una victoria y los aficionados celestes quedaron ilusionados por la lucha de la salvación. Sin embargo, el equipo aprovechó las oportunidades que le valieron para lograr la permanencia, como el partido contra un rival directo por la salvación, la Real Sociedad. A pesar de que mantienen la esperanza de evitar el descenso hasta el último día, manteniendo la capacidad matemática, pero sin depender de sí mismo, es finalmente completado. El Celta ganó 2-1 al Getafe ante un estadio casi lleno, pero no se le dio suficiente la salvación por los triunfos del Athletic Club y el Betis, que logró mantener la categoría.

En la temporada 2007/08 en la Segunda División, el Celta se deshizo de bastantes jugadores del anterior proyecto. Gustavo López no quiso renovar por que el Celta le ofrecía un sueldo muy bajo. En el banquillo continuaría Hristo Stoichkov y se ficharía a un segundo entrenador con experiencia, Antonio López Guerrero. Hubo cambios en la dirección deportiva, se despidió a Félix Carnero y ocuparía su lugar Ramón Martínez, el antiguo director deportivo del Real Madrid.

Con todos los malos resultados al comienzo de la temporada, el 31 de diciembre de 2007, Hristo Stoichkov fue destituido de su cargo, en su lugar vino Juan Ramón López Caro que tampoco obtuvo grandes resultados por lo que fue despedido a tan sólo unas pocas jornadas para que acabara la temporada, ocupando provisionalmente Antonio López Guerrero, el segundo entrenador, que tampoco pudo parar los malos resultados, por lo que fue destituido, quedando el Celta al borde del descenso.

Las últimas jornadas de la competición estuvieron a cargo de Alejandro Menéndez, entrenador del equipo filial, con un único objetivo: Conseguir la salvación matemática, haciendo que en el final de la temporada acabara en decimosexta posición, a dos puntos del descenso. Donde destacó la última jornada, donde se medían en Balaídos con el Deportivo Alavés. Donde cayó derrotado, ofreciendo una mala imagen del club céltico, costándole la categoría al también gallego Racing Club de Ferrol. Donde el presidente del club descendido Isidro Silveira llegó a decir un año después, que el Celta se dejara perder.

La mala temporada del 2007/08, provocó una reestruturación del cuadro de jugadores, como la vuelta de Borja Oubiña, después de estar en el Birmingham City o como la promoción del gallego Iago Aspas, que anotó dos goles frente al Alavés.

En la temporada 2008/09, el Celta haría una muy buena primera vuelta estando en el grupo de aspirantes al ascenso pese a perder los tres primeros encuentros. La segunda vuelta fue verdaderamente, una tremenda cuesta abajo para el equipo, pasando de estar a un punto de los puestos de ascenso a estar varias jornadas en puestos de descenso y salvándose en las últimas jornadas de liga. El mal tramo liguero le costó el puesto a Pepe Murcia, ocupando su lugar Eusebio Sacristán, jugador del Celta entre 1995 y 1997. En la penúltima jornada y gracias a dos tantos del canterano Iago Aspas, el equipo conseguía la permanencia y se salvaba de la desaparición por problemas económicos. En esa temporada también salió a la luz la deuda del club, que aproximadamente ascendía a 69 millones de euros. Gracias a la permanencia se pudo completar la ley concursal. Con lo que se consiguió reducir la deuda menos de la mitad, a 30 millones de euros.

Para preparar la temporada 2009/10, el Celta apuesta por la cantera. Iago Aspas, Toni, Hugo Mallo y Túñez empezarían a tener un gran protagonismo en el primer equipo. Con Eusebio en el banquillo, el club perdería en el primer partido de la temporada contra el Numancia de Soria, empatando los dos próximos partidos y perdiendo otros dos, contra el Córdoba y el Hércules. Este mal inicio lastraría toda la temporada, manteniéndose toda la primera vuelta en los puestos más bajos de la clasificación pero con todo el Celta consiguió remontar puestos y acabando en duodécima posición.

Tras finalizar la no muy exitosa pasada campaña, se anuncia la contratación para la temporada 2010/11 un nuevo entrenador para el club, el catalán Paco Herrera, procedente del Villarreal B. Llegaron muchas caras nuevas al equipo, como es el caso de De Lucas, David Rodríguez, Joan Tomás o Ander Murillo. Junto a estos jugadores seguirían a ganar protagonismo más jugadores de la cantera como Yoel o Dani Abalo. La temporada del Celta sería excepcional, salvo las tres primeras jornadas que estaba entre los seis primeros. Pero un bajón en las últimas jornadas privaría al equipo de los puestos del ascenso directo, teniendo que luchar en la ronda de los play-offs.

En la primera ronda el rival sería el Granada, ascendido la campaña pasada a la categoría de plata, entrenado por el lucense Fabri González. El partido de ida sería jugado en Balaídos ante 20.341 siareros. El Celta jugaría un buen partido, ganando por 1-0 gracias al gol de Michu en el minuto 77. Pero el partido de vuelta no sería tan plácido. El tiempo transcurrido entre los dos encuentros no estuvo libre de varias polémicas como el choque entre Iago Aspas y el portero del Granada Roberto. Aunque el Celta luchó por la victoria, un solitario gol de Orellana llevaría al Celta a la tanda de penaltis donde cayó el equipo vigués por 5 goles a 4.

En la temporada 2011/12, Paco Herrera continúa en el banquillo, dando continuidad al proyecto iniciado del año pasado. Se mantuvo el bloque del año pasado, y llegaron Mario Bermejo, Carlos Bellvís, Natxo Insa, Oier y Fabián Orellana, autor del gol del Granada la temporada anterior. El Celta tardaría en arrancar, pero a partir de la temporada 24 ya no bajaría de los tres primeros puestos de la tabla. Esta temporada además, con el descenso del año anterior del Deportivo, se volvería a reeditar el derbi gallego entre coruñeses y vigueses, lo cual no se repetía desde 2007. Finalmente un empate a cero goles en la última jornada en Balaídos ante el Córdoba que favorecía a los dos equipos (tanto al Celta para asegurar el puesto de ascenso directo como al Córdoba para meterse en play-off) por lo que permitió al Celta ocupar la segunda posición el la tabla y certificar su regreso a Primera División.

La alegría por el retorno del Celta a Primera División, hace que aumente el número de abonados hasta 22.500 a cuatro días del inicio de la competición. Confirmada la continuación de Paco Herrera en el banquillo. Los celestes se reforzarían para luchar por conseguir la permanencia en la Primera División de manera cansada. Llegarían Javi Varas, Samuel Llorca, los argentinos Gustavo Cabral y Augusto Fernández, el danés Michael Krohn Dehli y el coreano Park Chu-Young. El gasto total en fichajes sería de 3,45 millones de euros. La liga comenzaría con los celestes fuertes en casa pero con malos resultados de visitantes, manteniéndose en la zona media baja de la tabla. Con todo, con un puñado de malos resultados llevarían al Celta a los puestos de descenso. Esta situación tras perder en Getafe por 3 a 1 llevaría al despido de Paco Herrera y la contratación del toledano Abel Resino. En el mercado de invierno, llegarían nuevos fichajes para reforzar al equipo, el internacional Vadim Demidov procedente del Eintracht Frankfurt, Danijel Pranjić del Sporting de Lisboa y el retorno de Fabián Orellana procedente del Granada, pero esta vez en propiedad por 1,2 millones de euros.

Finalmente se acadó la salvación en la última jornada del campeonato, pese a estar en última posición en la penúltima jornada ganando al Real Valladolid y posteriormente en la última jornada ganando también contra el RCD Español con un gol de Natxo Insa y al ser favorables los resultados de sus rivales, Deportivo de la Coruña, RCD Mallorca y Real Zaragoza que acabaron descendiendo.

Para el inicio de la temporada 2013/14 el club fichó al entrenador asturiano Luis Enrique Martínez, exjugador del Real Sporting de Gijón, Real Madrid y del Fútbol Club Barcelona. En el capítulo de bajas y altas, Iago Aspas fue vendido al Liverpool Football Club por 9 millones de euros por el 90% de su pase. Llegaron jugadores nuevos al equipo como el brasileño Charles Dias, Nolito, Rafa Alcántara, conocido como Rafinha, hijo de Mazinho (exjugador del Celta), Andreu Fontàs, Jon Aurtenetxe, o el regreso de David Rodríguez, Yoel o Jota Peleteiro (aunque este último marcharía cedido al SD Eibar). El equipo mejoró con respecto a la temporada anterior logrando la novena plaza y obteniendo resultados como el 0-5 al Málaga CF o el 2-0 al Real Madrid CF.

En la temporada 2014/15 tras la marcha de Luis Enrique al FC Barcelona llega al banquillo el técnico argentino Eduardo Berizzo, exjugador del Celta entre los años 2001 y 2005. Se ficha procedente del Rayo Vallecano al delantero argentino Joaquín Larrivey, al medio centro defensivo Nemanja Radoja procedente del Vojvodina , al mediapunta chileno Pablo Hernández y a los canteranos del FC Barcelona B Sergi Gómez y Carles Planas. El equipo consigue el mejor arranque de liga de su historia. Sin embargo, a partir de la jornada 11, tras el 0-0 en casa ante el Granada CF, el equipo tiene una racha de diez partidos sin ganar, lo que le aleja de los puestos europeos. Esa temporada se consiguen grandes victorias, como el 0-1 como visitante ante el FC Barcelona, el 2-0 como local ante el Atlético de Madrid o el 0-2 como visitante ante el Deportivo. El equipo llega a las últimas jornadas con opciones de conseguir la séptima plaza que podría dar acceso a disputar la Europa League, pero una buena racha de resultados del Athletic hace que finalmente el equipo termine octavo, tras vencer por 3-2 ante el RCD Espanyol en la última jornada.

La temporada 2015/16 está marcada con la continuidad de Eduardo Berizzo en el banquillo y los fichajes de Iago Aspas procedente del Sevilla FC, el danés Daniel Wass procedente del Évian Thonon Gaillard FC francés, el agente libre John Guidetti y el serbio Dejan Drazic procedente del OFK Beograd. En el capítulo de bajas, abandonan el club Santi Mina, que ficha por Valencia Club de Fútbol por 10 millones de euros, Krohn-Dehli, que termina contrato y ficha por el Sevilla Fútbol Club, Charles Dias, Joaquín Larrivey, Álex López, que se marcha cedido al Sheffield Wednesday y Borja Oubiña, que se retira y pasa a formar parte del organigrama deportivo del club.

Logros futbolísticos.

  • 1 Copa Intertoto de la UEFA 2000. Título oficial reconocido por UEFA, sólo tres equipos españoles además del Celta (Villareal en dos ocasiones, Málaga y Valencia) lo han ganado.
  • 6 Campeonatos de Galicia (1923/24, 1924/25, 1925/26, 1929/30, 1931/32, 1933/34 ); lo que lo convierte en el equipo que más veces ha obtenido este título. Ha logrado además 7 Subcampeonatos (el Campeonato de Galicia dejó de existir en 1940 con motivo de la supresión de los campeonatos ligueros regionales en favor de la Liga nacional).
  • 3 Subcampeonatos de la Copa del Rey (1947/48, 1993/94, 2000/01).
  • Ha participado una vez en Liga de Campeones, llegando a octavos de final.
  • Ha participado 7 veces en Copa de la UEFA, llegando en tres ocasiones a cuartos de final.

El escudo del Celta mantuvo en un principio un diseño similar a los emblemas de los dos equipos fundadores, el Vigo Sporting y el Real Fortuna, adoptando la corona real sobre un emblema con dos letras “C” blancas de “Club Celta“, con el rojo como color de fondo.

A partir de 1931, ya con el azul celeste como color de fondo, el escudo adoptó la cruz de Santiago. La leyenda acostumbra decir que el derecho a portarla fue ganado tras disputar y vencer un encuentro ante su eterno rival, el Deportivo de La Coruña. Sin embargo, esta leyenda carece de base real al no haberse encontrado nunca ningún documento que la acredite.

En la actualidad, el escudo del Celta se compone de un emblema azul celeste con dos letras “C” blancas, situado bajo la corona real y sobre la cruz de Santiago.

Descripción heráldica del escudo del Real Club Celta de Vigo: En campo de azur, doble orla de plata abierta a la siniestra que son las iniciales del Club Celta. Al escudo, lleva acolada la Cruz de Santiago de gules. Al timbre, corona real cerrada de oro y pedrería, con ocho florones, visibles cinco.

Este dedal de porcelana del equipo de la ciudad olívica, lo compré en el Bazar Guay, que podemos encontrar en el Mercado da Pedra de la ciudad de Vigo.

(28/10/2015)

219. Dedal VIGO // VIGO´s Thimble

Dedal "I Love" Vigo. Pontevedra.

Dedal “I Love” Vigo. Pontevedra.

El dedal que os quiero enseñar hoy es un dedal de porcelana de otra ciudad gallega como es Vigo. En este dedal podemos observar la inscripción “I Love Vigo“. Es uno de los dedales de los que podemos encontrar en muchas ciudades del mundo, ya que el diseño de los dedales de “I Love…” es de los más solicitados a nivel mundial.

Vigo —del latín VICVS, aldea (romana), en contraposición al castrum prerromano indígena sobre el vicus— es una ciudad y un municipio de España perteneciente a la provincia de Pontevedra, situada en la comunidad autónoma de Galicia, al noroeste de España. Es conocida como la ciudad olívica.

Es el municipio más poblado de Galicia y el decimocuarto de España (siendo la ciudad no capital de provincia más poblada de España), con 294.997 habitantes empadronados en el año 2014, de los cuales 200.832 lo estaban en la ciudad de Vigo, capital municipal, situada en el extremo norte del municipio; los restantes 93.971 habitantes se distribuyen en 16 parroquias periurbanas y una parroquia rural, que albergan una elevada densidad de población; el conjunto del municipio cuenta con una densidad poblacional de 2.726,43 hab/km² en un término municipal de 109,06 km² en el cual se incluye el archipiélago de las Islas Cíes.

Vigo está situada en la parte occidental de la provincia de Pontevedra, de la que forma parte como municipio costero de las rías Bajas, y que limita al norte con la Ría de Vigo, al noreste con el municipio de Redondela, al este con el de Mos, al sur con los municipios de Porriño y Gondomar y al suroeste con el de Nigrán. Al otro lado de la ría, y justo enfrente de la ciudad se encuentran las villas de Cangas y Moaña, a 5 y 3,6 km de distancia, respectivamente, que forman parte del área metropolitana de esta ciudad. Se enclava en la comarca histórica del Valle del Fragoso, cuyas tierras ocupa actualmente el término municipal de Vigo, que forma parte, además, de la Comarca de Vigo, junto con otros diez ayuntamientos de su área metropolitana.

La ciudad de Vigo se extiende en dirección noreste-suroeste en la orilla sur de la ría homónima, a los pies del cerro llamado Monte del Castro, al que acabó rodeando completamente debido al crecimiento urbano.

El término municipal ocupa todo el Valle del Fragoso, antigua vega agraria hoy transformada en zona periurbana, vertebrado por el Río Lagares y encerrado por las estribaciones del monte de Penide, del monte de Cela, de los montes de Fragoselo y de Serra do Galiñeiro, donde se alcanza la altitud máxima de Vigo (Pico do Galiñeiro, 690 metros). Se trata pues de una amplísima cuenca o valle bordeada de sierras y montes de mediana altura y una estrecha franja litoral de 20 kilómetros de largo. La ciudad primitiva ocupaba las terrazas que bajaban por las laderas norte y oeste del Monte del Castro hasta el mar, pero el descomunal crecimiento demográfico experimentado por la ciudad durante el siglo XX hizo que el núcleo urbano creciera hacia el valle y a lo largo de la orla costera.

Según la clasificación de Köppen, Vigo poseía un clima tipo Cfb (oceánico de veranos suaves). Debido al incremento de la temperatura de los últimos años el clima ha pasado a ser considerado de tipo Csb (oceánico de veranos secos). Básicamente este último consiste en una transición entre el clima oceánico y el mediterráneo. Es un microclima caracterizado por tener estación seca y temperaturas superiores en los meses más cálidos. También cabe señalar que Meteogalicia y un estudio del CSIC afirman que el clima de la ciudad comparte importantes rasgos con los climas subtropicales debido, principalmente, a los frentes de origen tropical que cruzan la ciudad.

La ría de Vigo es uno de los puntos más lluviosos de Galicia, con elevadas precipitaciones y registros de 1.918 mm anuales, según fuentes del la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología). Esto provoca que Vigo sea la tercera ciudad de Europa donde más llueve al año (medido en litros por metro cuadrado) tras Trondheim (Noruega, primera) y Santiago de Compostela (Galicia, segunda). No obstante, Vigo cuenta con mayor número de días despejados que la mayoría de municipios gallegos, equiparable con las que se tienen en Tarifa, Málaga o Valencia. La ciudad tiene pocos cambios de temperatura gracias a que el mar ejerce una acción moderadora de las condiciones climáticas. En invierno las heladas son escasas y las temperaturas no suelen bajar de los 12 °C.

Las temperaturas mostradas en la tabla inferior, pertenecientes a la estación meteorológica del aeropuerto, no reflejan la realidad del clima de la ciudad, mucho más benévolo. Si bien las medidas son ciertas y tomadas dentro del término municipal de Vigo, están tomadas a 264 m. de altitud y a 10 kilómetros del centro, en el aeropuerto, en una zona donde el clima es más frío que en la ciudad y donde la niebla es bastante frecuente.

Este dedal de la ciudad pontevedresa de Vigo lo conseguí en una de las numerosas tiendas de recuerdos que podemos encontrar en el Mercado da Pedra de la ciudad olívica.

(28/10/2015)