442. Dedal BILBAO // BILBAO´s Thimble

PicsArt_04-04-10.33.23

Dedal Resina Bilbao (País Vasco).

Hoy os quiero enseñar un nuevo dedal. Esta vez me voy a decantar por este dedal de resina que me ha regalado mi amiga y vecina Rocío, y que me ha traído para que lo añadiera a mi colección de dedales ya hace un tiempo de una visita que hizo a la ciudad de Bilbao.

Bilbao​ (en euskera, Bilbo)​ es un municipio situado en el norte de España y una villa de dicho municipio, capital de la provincia y territorio histórico de Vizcaya, en la comunidad autónoma del País Vasco. La villa de Bilbao es la capital y única localidad del municipio, y con 346.843 habitantes según el padrón de 2019,​ es la urbe más poblada de la comunidad autónoma, siendo la cabecera del área metropolitana de Bilbao, una conurbación de más de 1.000.000 de habitantes​ que se extiende a lo largo de la ría de Bilbao o del Nervión.

El núcleo urbano se encuentra flanqueado por dos cadenas montañosas con una altitud media que no supera los 400 metros.​ Estas cadenas forman algunos de los límites naturales del municipio. Los municipios limítrofes son: Erandio, Sondica, Lujua, Zamudio, Galdácano, Echévarri, Basauri, Arrigorriaga, Alonsótegui y Baracaldo.

Desde su fundación, a finales del siglo XIII, fue un enclave comercial que gozó de particular importancia en la cornisa Cantábrica gracias a los privilegios concedidos por la Corona de Castilla​ que permitieron el desarrollo de una gran actividad portuaria que se basaba principalmente en la exportación de la lana procedente de Castilla y en menor medida del hierro extraído de las canteras vizcaínas. A lo largo del siglo XIX y principios del XX experimentó una fuerte industrialización que la convirtió en el epicentro de la segunda región industrializada de España, por detrás de Barcelona.​ Esta estuvo acompañada de una extraordinaria explosión demográfica y urbanística que originó la anexión de varios municipios colindantes. En la actualidad es una pujante ciudad de servicios,​ que se encuentra en un proceso de revitalización estética, social y económica liderado por el simbólico Museo Guggenheim Bilbao.

El 19 de Mayo de 2010, la ciudad de Bilbao fue reconocida con el premio Lee Kuan Yew World City Prize, otorgado por la ciudad estado de Singapur, en colaboración con la Academia Nobel sueca. Considerado el Nobel del urbanismo, fue entregado el 29 de Junio de 2010.​ El 7 de Enero de 2013, su alcalde, Iñaki Azkuna, recibió el Premio Alcalde del Mundo correspondiente a 2012 que otorga cada dos años la fundación británica The City Mayors Foundation, en reconocimiento a la transformación urbana experimentada por la capital vizcaína desde la década de 1990.​ El 8 de Noviembre de 2017, Bilbao fue elegida la Mejor Ciudad Europea 2018 en los premios The Urbanism Awards 2018, que otorga la organización internacional The Academy of Urbanism.

Toponimia.

El nombre oficial del municipio, establecido por el consistorio, es Bilbao tanto en castellano como en euskera.​ No obstante, la Real Academia de la Lengua Vasca dictaminó, en un informe solicitado por el propio Ayuntamiento de Bilbao, que el topónimo oficial en euskera fuera Bilbo y así aparece en su Norma Académica número 145 Bizkaiko herri izendegia. Este último se encuentra documentado en abundantes documentos y obras literarias en euskera. En cambio Bilbao aparece en euskera una única vez, en Los refranes de Garibay del siglo XVI y XVII, ante lo cual la Real Academia de la Lengua Vasca presenta dudas sobre si en aquel tiempo se utilizaba habitualmente en euskera Bilbao o solo se trata de un uso buscado para ese refrán. En todo caso, a la hora de declinarse en euskera únicamente debe utilizarse Bilbo.​

No existe un consenso entre los historiadores acerca del origen del nombre de la villa. El ingeniero Evaristo de Churruca asegura que es costumbre vasca denominar un lugar según su ubicación, por lo que Bilbao resultaría de la unión de las palabras euskéricas río y ensenada: BilIbaiaBao.​ Del mismo modo, el historiador Javier Tusell argumenta que es una evolución de bello vado.​ Por otro lado, el escritor Esteban Calle Iturrino afirmó que el nombre deriva de las dos poblaciones que existían a ambas orillas de la ría, más que de la ría en sí. La primera —donde se asienta el actual Casco Viejo— se llamaría Billa, que en euskera significa “pila”, haciendo referencia a su forma de pila o montón. La segunda, ubicada en los terrenos del actual barrio de Bilbao La Vieja y de tradición ferrera, se llamaría vaho: vapor, exhalación. De la unificación de estas palabras surgiría el topónimo, que antaño también se nombró de forma escrita como Bilvao y Biluao, tal como se registra en su Carta Puebla y posteriores transcripciones de la misma.

Gentilicio.

El gentilicio es “bilbaíno, -a”, aunque también es frecuente la pronunciación popular bilbaino/a (sic).​ En euskera es bilbotar, que en ocasiones se usa asimismo en castellano, generalmente dentro del País Vasco.​ La villa es conocida afectuosamente por sus habitantes como “el botxo“, esto es, “el agujero”, ya que está rodeada por montañas.​ De este apodo se deriva el gentilicio botxero. Otro apodo que reciben los bilbaínos es el de “chimbos”, que proviene de unos pájaros que se cazaban en grandes cantidades en estos lugares durante el siglo XIX.

Historia.

Asentamientos prefundacionales.

Se encontraron restos de un antiguo asentamiento en la cima del monte Malmasín que datan del siglo III a. C. o siglo II a. C.​ Asimismo se hallaron restos de enterramientos en los montes Avril y Archanda de 6000 años de antigüedad. Algunos autores también identifican a Bilbao con Amanun Portus, citado por Plinio, o con Flaviobriga, por Claudio Ptolomeo.​ Por otro lado, existen unas ruinas de murallas, descubiertas en las profundidades de la iglesia de San Antón que datan del siglo XI o XII.

Edad Media.

De la fundación al Consulado.

Fue una de las primeras villas que nacieron de un gran impulso fundacional llevado a cabo por la Corona de Castilla durante el siglo XIV que creó el 70 % de las villas vizcaínas, entre ellas Portugalete —1323—, Ondárroa —1327—, Lequeitio —1335—, Munguía y Larrabezúa —1376—.​ Don Diego López de Haro V fundó la villa de Bilbao mediante una carta fundacional, o Carta Puebla, fechada en Valladolid el 15 de Junio de 1300 y confirmada por el rey Fernando IV de Castilla en Burgos el 4 de Enero de 1301. El Señor de Vizcaya estableció la nueva villa en la orilla derecha de la ría de Bilbao, en terrenos de la anteiglesia de Begoña y le otorgó el Fuero de Logroño, conjunto de derechos y privilegios,​ que posteriormente resultarían fundamentales en su desarrollo.​ Y así, en la carta fundacional de Bilbao proclama:

“En el nombre de Dios y de la virgen bienaventurada Santa María: Sepan por esta carta quantos la vieren y oyeren como yo Diego López de Haro, señor de Vizcaya en uno con mio fijo Don Lope Díaz y con placer de todos los Vizcaynos, fago en Bilvao de parte de Begoña nuevamente población y villa qual dicen el puerto de Bilvao…”.​

En 1310 María Díaz de Haro, sobrina de Don Diego y nueva Señora de Vizcaya concede una nueva carta de poblamiento que amplía aún más los privilegios comerciales de la Villa, convirtiéndola en paso obligatorio de todo el comercio de Castilla hacia el mar. Así, esta segunda Carta Puebla establecía que el camino de Orduña a Bermeo, por entonces la ruta comercial más importante del señorío, pasara por Bilbao (Puente de San Antón) en vez de por Echévarri, dando acceso directo al mar a las mercancías, fortaleciendo el poderío comercial de Bilbao en detrimento de Bermeo que hasta entonces había sido la Villa más próspera.​ Además, también le concedió la exclusiva del comercio entre Las Arenas y Bilbao. En 1372 el futuro Juan I de Castilla extendió aún más los privilegios dejando francas las salidas y entradas de mercancías desde y hacia la Villa y concentrando también el transporte de hierro​ (no será hasta mediados del siglo XVII cuando el transporte de lanas se desvía de Santander a Bilbao).

De esta manera, el puerto de Bilbao fue adquiriendo importancia en Europa por su comercio con los puertos de Flandes y Gran Bretaña y, con menor intensidad, con los de Francia, Portugal e Italia, así como con los puertos de Sevilla y Barcelona, principales de los reinos de Castilla y Aragón.​

En 1443 se consagró la iglesia de San Antón, uno de los edificios más antiguos de la ciudad y que anteriormente cumplía con las funciones de alcázar. El 5 de Septiembre de 1483, la reina Isabel I de Castilla acudió a la villa para jurar en persona los fueros. Su marido Fernando II de Aragón ya los había jurado en Guernica en 1476.

Edad Moderna.

El 21 de Junio de 1511, la reina Juana I de Castilla aprobó las ordenanzas para la constitución del “Consulado de Bilbao, Casa de Contratación y Juzgado de los hombres de negocios de mar y tierra”. Esta será la institución más influyente de la villa durante varios siglos y se encargará de ejercer la jurisdicción sobre la ría, así como de los trabajos para su mejora y mantenimiento, además de otros muchos aspectos relativos al comercio. Gracias al Consulado, el puerto de Bilbao se convirtió en uno de los principales de España.​ Este progreso trajo consigo la primera imprenta de la villa en 1577, siendo también aquí donde en 1596 se editó el primer libro impreso en euskera, titulado Doctrina Christiana en Romance y Bascuence por el Dr. Betolaza.​

En 1602 fue nombrada capital de Vizcaya, título que hasta entonces ostentaba Bermeo.​ Pero no es hasta 1631 cuando se produce el acuerdo entre El Señorío y las villas que fija la capitalidad de Vizcaya en Bilbao. No fue fácil conseguirlo. Se llegó al acuerdo porque la cantidad interminable de pleitos que se habían suscitado entre las anteiglesias y las villas, habían llevado a las arcas municipales una auténtica situación de penuria. Esta situación de ruina desembocó en un aumento del impuesto sobre el pescado, la cera y otras mercaderías que se comercializaban. Por las mismas fechas, la Corona modificó sus impuestos sobre la sal, lo que originó una revuelta popular conocida como la “machinada del Estanco de la sal” (o Rebelión de la Sal) que acabó con la ejecución de varios de sus cabecillas.​ A finales del siglo superó la crisis económica que afectaba a España gracias a la marginación de los comerciantes extranjeros del tráfico de la lana en favor de los locales (que hasta entonces se realizaba en Santander), a la explotación de las minas de hierro y al comercio con Inglaterra, Flandes y los Países Bajos, principalmente.

En el siglo XVIII existían dos sectores que acumulaban la mayoría del poder local: los hacendados rurales y los mercaderes. Los intereses opuestos de ambos derivaron muchas veces en conflicto, como se puso en evidencia con el traslado de las aduanas de 1718. Hasta ese momento, las aduanas se encontraban en las villas de Valmaseda (Balmaseda) y Orduña (Urduña), un hecho que propiciaba el contrabando —especialmente de tabaco— además de eximir a los mercaderes de la ciudad de pagar derechos por las barras de hierro que exportaban. Los hacendados reclamaron a la Corona que estableció las aduanas en la costa.​ Sin embargo, este traslado significó el encarecimiento de muchos productos para los pescadores y labriegos bilbaínos y de otras anteiglesias, quienes iniciaron un motín que amenazó con incendiar la villa, con una represión violenta, en 1719, logrando, finalmente, que las aduanas retornasen al interior en 1722.​ Los hacendados intentaron perjudicar a los mercaderes dos veces más en 1792 al proponer la creación de un puerto rival en Mundaca —anulado dada la Guerra del Rosellón— y otro en 1804 en Abando. Este último intento originó la llamada Zamacolada.

Edad Contemporánea.

Invasión napoleónica, guerras carlistas y desarrollo industrial.

Durante la denominada Guerra de la Independencia, entre 1808 y 1813. Al principio, los franceses que habían entrado en el país fingiéndose aliados del gobierno español, ocuparon arteramente diversas localidades vascas, pero no Bilbao. Por lo tanto, la población se convirtió en un foco de resistencia, aunque no estalló una sublevación abierta contra Napoleón Bonaparte hasta el 6 de Agosto de 1808, mes y medio después de la batalla de Bailén. El 16 de Agosto los franceses, al mando del general Merlin, tomaron Bilbao por la fuerza tras duros combates y saquearon la villa, junto con los municipios de Deusto y Begoña. La ciudad cambió de manos varias veces durante 1808, pero a partir de noviembre quedó ocupada por una numerosa guarnición dirigida por el general Jean Jacques Avril. Pocos meses después el general Avril cayó en desgracia ante Napoleón debido a falsas acusaciones y fue sustituido por el coronel Bord, oficial eficiente y poco sanguinario. A partir de Febrero de 1810, Bord quedó bajo las órdenes del general Pierre Thouvenot, barón del imperio, que de gobernador de Guipúzcoa fue ascendido a gobernador general de toda “Vizcaya” (las tres provincias vascas) con la intención de ir preparando la anexión total a Francia.

El País Vasco fue uno de los principales escenarios de la Primera Guerra Carlista. Bilbao, núcleo liberal y económico, era un objetivo principal para los carlistas.​ El general Tomás de Zumalacárregui intentó tomar la villa en 1835, aunque fracasó y resultó herido en las inmediaciones de Begoña, para días después morir en Cegama. Al año siguiente, resistió un segundo asedio en el que Baldomero Espartero derrotó a los carlistas en la batalla de Luchana.​ No sufrió campañas militares durante la segunda guerra carlista, que se centró en Cataluña. Sin embargo, al despertar la tercera guerra carlista en 1872, la localidad volvió a ser un escenario importante. En Abril de 1874 sufrió un tercer sitio, que no fue levantado hasta el 2 de Mayo de ese año a manos del general Concha.

Pese a estas contiendas, la urbe pudo florecer económicamente en el siglo XIX y principios del XX, cuando se afianzó como centro económico del País Vasco. En este siglo también llegó el ferrocarril —1857—, se fundó el Banco de Bilbao —embrión del futuro BBVA— y a finales de este apareció la Bolsa de Bilbao. Florecieron las empresas siderúrgicas y fábricas, como Santa Ana de Bolueta y Altos Hornos de Vizcaya en 1902. Se modernizó con la construcción de paseos y alamedas en el nuevo ensanche de Abando, edificios emblemáticos como el nuevo palacio consistorial en 1892, el Hospital de Basurto y el Teatro Arriaga.​ La población experimentó un crecimiento demográfico extraordinario, pasando de 11.000 habitantes en 1880 a 80.000 en 1900. Los movimientos sociales también tuvieron su lugar en esta época, destacando el nacionalismo vasco de Sabino Arana y el auge de los movimientos obreros, el republicanismo y el liberalismo monárquico y centralista.

Guerra civil y dictadura franquista.

La Guerra Civil comenzó en Bilbao con pequeños levantamientos sofocados por las fuerzas republicanas. El 31 de Agosto de 1936, aviones franquistas realizaron la primera incursión en la capital, arrojando ocho bombas. Se produjeron hechos de acción-represión por parte de los civiles, quienes se ensañaban contra personajes de conocida ideología pro-fascista o presos sublevados. En Septiembre, aviones franquistas repartieron octavillas con amenazas de bombardeo en caso de que la ciudad no se rindiera. Estas amenazas se cumplieron el día 25, cuando siete aeronaves arrojaron alrededor de cien bombas sobre la villa y poblaciones cercanas durante hora y media. Regresaron al día siguiente, arrojando bombas incendiarias de procedencia alemana.​ En Mayo de 1937, los sublevados al mando del general Dávila la asediaron. La batalla duró hasta el 19 de Junio del mismo año, cuando el teniente coronel Putz ordenó volar sus puentes y las tropas de la 5.ª Brigada Navarra tomaron la capital por los montes Malmasín, Pagasarri y Arnotegui.​

Terminada la guerra, retornó a su proceso de desarrollo industrial y económico, acompañado por un crecimiento demográfico sostenido. En los años 1940 se reconstruyó, comenzando por sus puentes sobre la ría y para 1948, despegaba el primer vuelo comercial desde el aeropuerto.​ En la década siguiente, resurgió de nuevo la industria pesada, convirtiéndose en un sector estratégico para toda España, como consecuencia del aislamiento económico que se produjo, periodo conocido como autarquía. Esto atrajo una masiva inmigración de varias regiones del país que ocasionaron el auge del chabolismo en las laderas de los montes, realizando una mala planificación de Viviendas de Protección Oficial. Los movimientos obreros despertaron lentamente y la huelga del astillero Euskalduna en 1947 fue la primera de la España de la posguerra. En este ambiente de represión, nació el 31 de Julio de 1959 en Bilbao la organización terrorista ETA, como una escisión del nacionalismo.​ En los años 1960, se sucedieron algunos progresos urbanísticos, como la creación de nuevos barrios como Ocharcoaga y la autopista BilbaoBehovia. En Junio de 1968 la universidad pública llegó a la capital con la Universidad de Bilbao.

Democracia y regeneración.

Con la desaparición de la dictadura franquista y el establecimiento de una monarquía parlamentaria en España en un proceso conocido como la Transición, pudo disfrutar nuevamente de elecciones democráticas. Al contrario de lo ocurrido en las repúblicas, se observó un predominio de las fuerzas nacionalistas.

El 26 de Agosto de 1983, en plena celebración de la Semana Grande (Aste Nagusia), la ría se desbordó hasta cinco metros a causa de las incesantes lluvias, y siempre según los periódicos de aquellos días, murieron dos personas en La Peña y otra desaparecida en el Casco Viejo. La gota fría afectó a una zona importante del País Vasco, Cantabria y Burgos. En toda la zona, y, en un balance provisional, hubo un total de 34 muertos en el País Vasco, cuatro en Cantabria y uno en Burgos, mientras que entre 29 y 35, se daban por desaparecidas, aunque a ninguna de ellas se las consideraba hasta el momento como muertas. Durante el episodio de la gota fría que duró varios días, se batió el récord de precipitación en 24 horas que fue de 252,6 l/m² el 23 de Agosto de 1983. Las pérdidas económicas en la villa llegaron a 60.000 millones de pesetas.​ Como consecuencia de esta riada, se llevó a cabo el encauzamiento del río a la altura de La Peña con el fin de evitar nuevos desbordamientos.

Desde mediados de la década de 1990, la urbe vivió un proceso de desindustrialización a raíz de la crisis del sector metalúrgico en los años 1980. La transformación en una ciudad de servicios se apoyó en la inversión en infraestructuras y en la regeneración urbana, que comenzó con la inauguración del metro, continuó su expansión en Abandoibarra con el Museo Guggenheim Bilbao,​ el Palacio Euskalduna, el Zubizuri, el tranvía o la torre Iberdrola, y continúa proyectándose con el plan de desarrollo de Zorrozaurre o Garellano.​ Asociaciones apoyadas por la administración, como Bilbao Metrópoli-30​ o Bilbao Ría 2000, fundada el 19 de Noviembre de 1992, se encargaron de la organización y supervisión de muchos de estos proyectos.

Uno de los edificios que aparecen en el dedal, es el Ayuntamiento de la ciudad de Bilbao.

El Ayuntamiento de Bilbao (en euskera Bilboko Udala) es la institución que se encarga de gobernar la villa de Bilbao (España). Su sede se encuentra en la plaza Ernesto Erkoreka.

Administración municipal.

Se compone de un órgano Ejecutivo Municipal y un Pleno Municipal con funciones normativas. El primero lo integran el alcalde y la denominada Junta de Gobierno de la Villa de Bilbao. Esta Junta “colabora de forma colegiada en la función de dirección política que al alcalde corresponde y ejerce las funciones ejecutivas y administrativas que le atribuyen las leyes”. El número de miembros de la Junta no puede superar al tercio de los miembros del Pleno —por lo que se compone de un máximo de nueve personas— y el alcalde puede nombrarlos y separarlos libremente.

Sus componentes se eligen cada cuatro años por sufragio universal. El censo electoral está compuesto por todos los residentes empadronados en Bilbao mayores de 18 años y nacionales de España y de los otros países miembros de la Unión Europea. Según lo dispuesto en la Ley del Régimen Electoral General,​ que establece el número de concejales elegibles en función de la población del municipio, la Corporación Municipal de Bilbao está formada por 29 concejales.

Por su parte, el Pleno Municipal es el “órgano de máxima representación política de la ciudadanía en el gobierno municipal, apareciendo configurado como órgano de debate y de adopción de las grandes decisiones estratégicas a través de la aprobación de los reglamentos de naturaleza orgánica y otras normas generales, de los presupuestos municipales, de los planes de ordenación urbanística, de las formas de gestión de los servicios, etc, y de control y fiscalización de los órganos de gobierno”. El Pleno se compone de 29 ediles y es presidido por el alcalde, aunque puede delegar esta presidencia.

(03/04/2018)

439. Dedal ASTURIAS // ASTURIAS´Thimble

PicsArt_10-15-11.24.59

Dedal Resina Asturiana, Asturias.

Nuevo dedal que os quiero enseñar en mi blog de dedales. En este dedal de resina, se puede observar a una chica vestida con el traje regional de Asturias. Este tipo de dedales me encantan, me parecen muy chulos y muy típicos de la región de la que provienen.

El Principado de Asturias (en asturiano, Principáu d’Asturies; en eonaviego, Principao d’Asturias) es una comunidad autónoma uniprovincial de España, con una población de 1.028.244 habitantes (INE, 2018).​ Bañada al norte por las aguas del mar Cantábrico, limita al oeste con la provincia de Lugo (Galicia), al sur con la provincia de León (Castilla y León) y al este con Cantabria. Recibe el nombre de Principado por razones históricas, al ostentar el heredero de la Corona de Castilla y, por extensión, de la Corona de España el título nobiliario de “príncipe de Asturias“, establecido por Juan I de Castilla en el año 1388. Oviedo es, según el Estatuto de Autonomía, sede de las instituciones del Principado de Asturias; la ciudad más poblada de la región es Gijón.

El actual espacio territorial asturiano coincide básicamente con el antiguo territorio de las Asturias de Oviedo, contiguas a las Asturias de Santillana. Con la división territorial de Javier de Burgos en 1833, la región de las Asturias de Oviedo se convirtió en la provincia de Oviedo, recibiendo una porción del territorio de las Asturias de Santillana —los concejos de Peñamellera Alta, Peñamellera Baja y Ribadedeva—, mientras el resto de las mismas se integró en la provincia de Santander, posterior comunidad autónoma de Cantabria.

El Principado de Asturias según su Estatuto de Autonomía está considerado como una comunidad histórica en su artículo 1. Posee una asamblea legislativa llamada Junta General del Principado, en recuerdo de una antigua institución medieval de representación de los concejos ante la Corona.​ Coincide su territorio en parte además, con la zona nuclear del antiguo Reino de Asturias del año 718 y posee dos idiomas propios: el asturiano o bable, del tronco lingüístico asturleonés, que aun no siendo considerada lengua oficial, tiene un estatus jurídico parecido al de oficialidad y el eonaviego o gallego-asturiano, del tronco lingüístico galaicoportugués, hablado en los concejos del extremo occidental y que goza de un estatus similar.

Me ha sido totalmente imposible conseguir el dedal del traje típico asturiano para hombre, pero sí que he conseguido el del traje típico de la mujer asturiana. Aunque no descarto conseguir el del hombre asturiano en alguna próxima visita. En una entrada anterior, ya os he enseñado el dedal del escanciador que también se encuentra en mi colección desde hace unos años.

Dos de los trajes típicos de Asturias, el de llanisca para la mujer y el de porruanu, para el hombre, se identifican con el atuendo campesino de esta zona durante el siglo XVIII y principios del XIX.

Tanto el traje tradicional de las mujeres como el de los hombres estaban confeccionados con telas que protegieran del frío del norte, por lo que el lino o el cáñamo eran usados para la ropa interior y la lana para las prendas exteriores. Con el paso de los siglos y el aumento de comunicaciones a estos tejidos se les ha ido añadiendo otros más sofisticados o finos.

La apariencia de los trajes tradicionales, así como los colores sufren modificaciones dependiendo de la zona asturiana de la que se hable, de su clima particular o de sus influencias, por lo que hay varias vestimentas tradicionales, en oriente, el centro y el oriente de esta región. Se puede encontrar el traje de cabraliega, con ligeras diferencias respecto al de llanisca.

El traje de llanisca está compuesto por la camisa, blanca y cómoda para facilitar los movimientos y de manga larga, que en la actualidad se adorna con los mismos tonos que aparecen en el resto de la indumentaria. Una segunda pieza de este traje típico de Asturias es el rafaxo, falda que se pone bajo la saya principal y que da vuelo a esta. La saya principal tiene un gran vuelo y va desde la cintura hasta la parte superior del tobillo. Sobre ella se pone la faltriquera, una pequeña bolsa. El resto de piezas son el xustiyu, sobre la camisa, que ciñe el talle; si hace frío la prenda que la sustituye es el xugón, con mangas. El mandil se coloca sobre la saya y el xustiyu.

Otro elemento de este traje tradicional de Asturias es el dengue, una capelina que se coloca sobre los hombros, cruza sobre el pecho y se ata en la cintura, por la parte de la espalda. El pañuelu es una prenda fundamental, que se puede colocar de varias maneras, pero la más habitual es doblado en diagonal, colocado sobre la frente, cruzado en la nuca y atado en lo alto de la cabeza.

En cuanto al calzado, existen tres tipos: los escarpinos, que se ponían encima de las corizas o madreñas o solos, las corizas, hechas de piel y que cubrían poco más que la planta del pie, las madreñas, hechas con madera de abedul, y los zapatos. Las medias completan el conjunto.

Traje de aldeana.

Los elementos de este traje típico asturiano son los mismos que en el caso del traje de llanisca: camisa, xustillu, faldón, saya, mandil, chaqueta. Sin embargo el pañuelo es más vistoso y es fundamental saber “repicarlo” (colocarlo), puesto que debe llevar un sistema de pliegues y dobladillos complicados. Con este traje no se llevan alpargatas, sino zapatos.

El tercer traje típico de Asturias es el de aldeana, que debe su nombre al hecho de que las jóvenes de la burguesía y de la aristocracia del siglo XIX se vestían de la misma manera que las mujeres de la aldea (de ahí el nombre), pero lo dotaban de una mayor riqueza en sus telas, acabados, tocados y joyas. El resultado visual de esos trajes tradicionales es que se ven más ricos, más estilizados gracias a esos cambios en las texturas, en los colores y en los bordados.

(12/10/2017)

430. Dedal CHINCHÓN // CHICHÓN´s Thimble

PicsArt_02-28-03.45.26

Dedal Artesanal Resina Chichón (Madrid).

Aquí os dejo un nuevo dedal que me traje de una nueva visita que hemos realizado al pueblo madrileño de Chinchón, ya hace un tiempo. Es un dedal artesanal de resina que he conseguido en una de las tiendas de regalos y souvenirs que podéis encontrar en este municipio, y en él podéis observar dos de sus famosas atracciones turísticas, los balcones de la Plaza Mayor y la Iglesia. El nombre del pueblo lo lleva por la parte de atrás y se lo he añadido yo con rotulador permanente ya que el dedal no lo traía.

Chinchón es un municipio y localidad española del sureste de la Comunidad de Madrid, en la Comarca de Las Vegas. El término municipal tiene una superficie de 115,9 km² y cuenta con una población de 5240 habitantes (INE 2017). En 1974 su casco histórico, con una notable plaza mayor, fue declarado Conjunto Histórico-Artístico.

Situación.

Sus coordenadas son 40º08′ norte 3º26′ oeste. Forma parte de la llamada Comarca de Las Vegas y, en un contexto histórico-geográfico más amplio, dentro de La Alcarria (específicamente denominada Alcarria de Chinchón y diferenciada de la Alcarria de Alcalá, ambas en la Comunidad de Madrid).​

Se encuentra a cuarenta y cuatro kilómetros de la capital del país. Desde Madrid se puede llegar a Chinchón por la A-3 tomando el desvío de la M-307, poco antes de llegar a Arganda. Desde allí se toman las carreteras M-311 y luego la M-313 hasta Chinchón. También se puede acceder por la A-4, tomando el desvío de la M-404, poco después de Valdemoro, que nos lleva por Ciempozuelos y Titulcia hasta Chinchón.

Chinchón se encuentra en plena cuenca del TajoJarama y parte de su territorio pertenece al Parque Regional del Sureste. Su naturaleza está muy condicionada por la acción del hombre, que a lo largo de los siglos ha modificado el paisaje en su provecho. Los paisajes de Chinchón pueden diferenciarse en cuatro unidades básicas, en las que abunda la fauna y la flora: sotos y riberas en los fondos de valle, escarpes en yesos, secanos y barbechos, y zonas palustres.

El emplazamiento de Chinchón entre los altos del páramo y las fértiles vegas del Tajuña tiene justificación. Es un buen otero, fácil de defender de las amplias extensiones por donde discurren las vías de comunicación tradicional. Tiene aguas en abundancia, surgidas de los manantiales del borde del páramo, y su ubicación, justo en el borde del escalón del páramo, garantiza la umbría en verano y el sotavento invernal.

Historia.

La especial condición geográfica de la vega del Tajuña debió propiciar los asentamientos humanos desde tiempos muy antiguos. Los primeros vestigios prehistóricos se remontan al neolítico. De esta época son las múltiples cuevas de la zona. La más conocida es la cueva de la Mora. En el denominado Cerro del Salitral, se han descubierto restos de una ciudad íbera con su correspondiente necrópolis.

En la dominación romana Chinchón se convirtió en un pueblo agrícola, aceptando su civilización, leyes y costumbres (hay datos del antiguo hallazgo de una lápida sepulcral romana que en el S.XVIII que servía de dintel a una puerta de una casa de la Plaza Mayor).

Posteriormente llegó la dominación árabe, a la cual estuvo sujeto durante tres siglos y medio. Durante dicha hegemonía árabe Chinchón perteneció al Reino o Taifa de Toledo. Con la conquista en 1060 por Fernando I El Magno y la reconquista posterior de Alfonso VI en 1083, el pueblo quedaría fuera del dominio musulmán y vinculado al Concejo de Segovia.

Hasta 1480, momento en que se convierte en señorío concedido a los marqueses de Moya, Andrés Cabrera y Beatriz de Bobadilla, este territorio rendía cuentas a los concejos y arzobispados de Segovia y Toledo. Este reconocimiento fue otorgado por el apoyo militar a la causa Isabel en su lucha por el trono de Castilla. Se le concedieron 1200 vasallos y un extenso territorio al sur de Segovia que tenía como epicentro la localidad de Chinchón. Fue entonces cuando se construyó el castillo de Chinchón, de estilo renacentista.

En 1498 los vecinos de Chinchón se “mudaron” para hacer sus reuniones a una casa localizada en la Plaza Mayor que pertenecía a un particular. Estas reuniones en asamblea tenían el nombre de Concejo abierto. Se puede observar que la Plaza Mayor es irregular debido a que en esa época las plazas mayores eran irregulares y alrededor de las casas al principio se guardaba el ganado para que los ganaderos que vivían en la Plaza Mayor pudiera verlo sin salir de su casa (desde el balcón).

En 1520, los comuneros atacaron el castillo del vasallo de Carlos V y lo destruyeron. La reconstrucción la dirigió don Diego Fernández de Cabrera, tercer conde de Chinchón. En 1706, como consecuencia del apoyo del pueblo a la causa de Felipe V, las tropas del archiduque Carlos causaron graves destrozos en el castillo. Mientras tanto, el pueblo había ido creciendo en importancia, los edificios barrocos son de este período, y la Plaza Mayor se consolidaba como centro del poder público.

En 1638, las propiedades de la corteza de la quina fueron descubiertas por la condesa de Chinchón (esposa del virrey Luis Jeronimo Fernández de Cabrera), en Perú, cuando observó que los nativos la empleaban para tratar las fiebres, pero las referencias a las propiedades curativas de la quinina y su exportación habían comenzado tiempo atrás con los misioneros jesuitas. El nombre científico cinchona se refiere directamente a la condesa (Linneo transcribió el sonido español ‘chi’ a la manera italiana: ‘ci’, lo cual era frecuente en la época).

En 1738, el condado pasó, por compra, a manos del infante Felipe de Borbón y Farnesio, y un año más tarde se le otorgó a la Villa el título de Muy Noble y Muy Leal en reconocimiento a su fidelidad en la guerra de Sucesión dado que se le acogió en una de las casas solariegas, conocida como La Casa de la Cadena y se le aclamó como rey.

La constante adhesión a la Monarquía por parte de la Villa y su desarrollo agrícola, se verían recompensados en el S. XX por el Rey Alfonso XIII, el cual en 1916 concede a Chinchón el título de CIUDAD, y diez años más tarde el tratamiento de Excelencia a su Ayuntamiento.

En 1974 Chinchón fue declarado Conjunto Histórico Artístico. En la actualidad la localidad forma parte de la asociación Los pueblos más bonitos de España, siendo la única localidad de la Comunidad de Madrid de la asociación.

Lugares de interés.

Plaza Mayor.

La Plaza Mayor de Chinchón es un ejemplo de arquitectura popular. Las primeras casas con soportales y balcones se construyeron en el siglo XV, y quedó totalmente cerrada en el siglo XVII.

Tiene una forma irregular y una estructura sencilla, clara, ordenada y jerarquizada. Los edificios son de tres plantas, con galerías adinteladas y 234 balcones de madera denominados claros, sustentados por pies derechos con zapatas.

Desde su construcción, la plaza ha albergado numerosas actividades: fiestas reales, proclamaciones, corral de comedias, juegos de cañas, corridas de toros, ejecuciones, autos sacramentales, actos religiosos, políticos y militares, además de servir como plató de cine (por ejemplo, en la escena taurina de la película La vuelta al mundo en 80 días, espectáculo circense en El fabuloso mundo del circo).

En 1992 existió un referéndum sobre la cuestión de recuperar el color azul que lucía la plaza en el siglo XVII, propuesta por el arquitecto Salvador Pérez Arroyo. Los chinchoneses se acercaron al Ayuntamiento para votar en un referéndum informal en el que el color verde triunfó, ya que era el color que desde siempre los habitantes habían conocido.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.

Se inició su construcción en 1534 como capilla adosada al palacio condal con un proyecto de arquitectura gótica, de manos de Alonso de Covarrubias, y se terminó en 1626, tras haber estado paradas las obras cuarenta y ocho años, con la colaboración del patrimonio del Condado de Chinchón. Esto se debe a que los condes de Chinchón sólo financiarían la iglesia con tres condiciones, a saber: tener una vista privilegiada en la misa, exhibir los escudos condales en la fachada principal y que se enterrase a todos los condes en la iglesia (debajo del altar es donde están enterrados debido a que éste es el lugar más privilegiado de la iglesia) y hasta pasados cuarenta y ocho años no se pusieron de acuerdo. Diego Fernández de Cabrera, tercer conde de Chinchón y mayordomo de Felipe II y de su Consejo de Estado, contrató para su finalización a los mejores maestros que habían trabajado en El Escorial. En 1808 las tropas francesas incendian la iglesia, que fue restaurada veinte años después. Debido al levantamiento del 2 de Mayo se mató en la Plaza Mayor a dos franceses (junto a la columna llamada de “los franceses”) y una unidad cercana del ejército francés acampada en Aranjuez se vengó matando a 86 personas de Chinchón y quemando los edificios con mayor valor histórico y espiritual.

La iglesia actual combina los estilos gótico, plateresco, renacentista y barroco. Cabe destacar, en el centro del retablo principal, el magnífico cuadro de la Asunción de la Virgen pintado hacia 1812 por la mano de Francisco de Goya, por encargo de su hermano Camilo, capellán de los condes.

Torre del reloj.

Esta torre fue parte de la antigua iglesia parroquial de Nuestra Señora de Gracia, construida antes del siglo XV. La torre fue restaurada mucho tiempo después de que los franceses destruyeran todo el conjunto (en 1808), pero no así la iglesia, que ha quedado totalmente enterrada a los pies de la torre dado que no quedó nada más que los cimientos. La Torre se sigue usando para avisar del culto a los fieles. También tiene un uso civil porque en 1755 se lo colocó un reloj que da las campanadas en las correspondientes horas. Por eso existe el dicho de que “Chinchón tiene una torre sin iglesia y una iglesia sin torre” ya que la contigua y actual iglesia de la Asunción carece de ella. Muy cerca de ambas, se encuentra el Teatro Lope de Vega.

Castillo de los Condes.

Construido a finales del siglo XV, aunque fue derruido en un ataque comunero en 1520. El III Conde de Chinchón, Diego Fernández de Cabrera, decide reedificarlo en la segunda mitad del siglo XVI. Su aspecto responde a las características propias de la arquitectura renacentista. Robusto y muy horizontal, buscaba evitar el fuego de artillería enemigo. Los muros en talud obedecen a la intención de dificultar el acceso de zapadores. El Castillo fue abandonado en el siglo XVIII tras ser residencia de los condes de Chinchón. La Guerra de Sucesión supuso el comienzo de su deterioro final ya que las tropas imperiales del marqués de la Mina lo asediaron y provocaron un incendio. Posteriormente en la Guerra de la Independencia de 1808 las tropas al mando del general Víctor también realizaron expolios e incendiaron el Castillo. Su último uso en el siglo XX fue como fábrica de licores.

Convento de San Agustín.

Actualmente alberga el Parador Nacional de Turismo de Chinchón, tras haber sido reconstruido y restaurado por el arquitecto Juan de Palazuelo en 1982 y después de haber sido donado por el Excmo. Ayuntamiento de Chinchón al Estado. El primer convento de agustinos calzados lo fundan a finales del siglo XV Andrés de Cabrera y Beatriz de Bobadilla. El actual se construyó hacia 1626. Durante la Guerra de Sucesión estuvo hospedado el archiduque Carlos de Austria. Durante los siglos XVIII y XIX fue centro de formación humanística donde se impartía teología, gramática y latín. Tras la desamortización de Mendizábal, en 1842, se convirtió en juzgado y cárcel del partido judicial. En el siglo XX se establecieron los juzgados de Instrucción y Comarcal. Sus dependencias integran hoy el Parador de Turismo y, en el caso de la iglesia, la ermita de Nuestra Señora del Rosario.

Convento de las Clarisas.

Fue fundado en 1653 por el quinto conde de Chinchón, don Francisco Fausto Fernández de Cabrera. Se aprecia la arquitectura característica del Barroco español. Está conformado por la iglesia de estilo herreriano y el convento. El edificio es de gran austeridad al utilizar materiales como el ladrillo y la mampostería cajeada. El Panteón de los V Condes de Chinchón está realizado en mármol y se encuentra en el coro de la iglesia del Convento. Fue restaurado en 1995.

También merece la visita por los famosos dulces elaborados por las monjas.

Castillo de Casasola.

Castillo en ruinas del siglo XV próximo al río Tajuña,​ de planta triangular cuenta con un puente de piedra y varios torreones. Fue alojamiento de políticos y militares favorables a Alfonso XII. Es de estilo gótico y hoy en día es propiedad privada.

(17/02/2018)

414. Dedal TOLEDO // TOLEDO´s Thimble

PicsArt_06-16-05.50.11

Dedal Resina Puerta de la Bisagra- Toledo (Castilla-La Mancha).

Ayer tuve un día un poco liado y no pude subir dedal, pero hoy os traigo un nuevo dedal que me traje de nuestra última visita a la ciudad de Toledo. Un dedal de resina en el que hay representados varios monumentos de la ciudad, el Alcázar, la Catedral de Santa María, y algún otro, mientras que el monumento principal que podemos ver en este deda es la “Puerta de la Bisagra”.

Toledo es un municipio y ciudad española, capital de la provincia homónima, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Con una población de 84.873 habitantes (INE, 2019), se trata del tercer municipio más poblado de la región. El casco histórico está situado en la margen derecha del Tajo, en una colina rodeada por un pronunciado meandro. El término municipal incluye dos barrios muy separados del núcleo principal: el de Azucaica, en la orilla derecha del río, y el de Santa María de Benquerencia, situado prácticamente enfrente del anterior en la margen izquierda.

La ciudad fue un importante centro carpetano hasta su conquista romana en 193 a. C.. Tras las invasiones germánicas, Toledo se convertiría en capital y, posteriormente, principal sede eclesiástica del Reino visigodo. En el año 711, Toledo fue conquistada por los musulmanes, cuyo dominio finalizó con la toma de la ciudad en 1085 por Alfonso VI. Es conocida como “la ciudad imperial” por haber sido la sede principal de la corte de Carlos I​ y también como “la ciudad de las tres culturas”,​ por haber estado poblada durante siglos por cristianos, judíos y musulmanes. En el siglo XVI tuvieron lugar la guerra de las Comunidades de Castilla y el traslado en 1561 de la corte a Madrid, tras el cual la ciudad entró en decadencia, acentuada por la crisis económica del momento. Ya en época contemporánea, se recuerda el asedio y defensa del alcázar durante la Guerra Civil. En 1983 Toledo pasó a ser sede de las Cortes regionales y de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha​ y en 1986 su casco histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad.

En la actualidad la gran mayoría de la población se dedica al sector servicios, existiendo tradición local en la fabricación de espadas. Una línea de ferrocarril Avant conecta Toledo y Madrid en 33 minutos. Cuenta con diversas infraestructuras sanitarias, incluido un Hospital Nacional de Parapléjicos, y con la presencia de la Academia de Infantería.

Historia.

Prehistoria y Edad Antigua.

El primer asentamiento fijo que se conoce en la ciudad de Toledo es una serie de castros, sobre los que después se levantó la ciudad carpetana amurallada, uno de los más importantes centros de los carpetanos. Entre los primeros asentamientos conocidos en la zona se encuentra el Cerro del Bu, ubicado en la orilla izquierda del río Tajo, un yacimiento que cuenta con diversas etapas superpuestas, una de ellas datada en la Edad del Bronce.​

En el año 193 a. C. y tras una gran resistencia, Marco Fulvio Nobilior conquistó la ciudad. Los romanos la reconstruyeron y la denominaron Toletum, en la provincia de Carpetania. La ciudad desarrolló una importante industria del hierro que la llevó a acuñar moneda. La zona donde se asentaba la ciudad sufrió un profundo proceso de romanización, como atestiguan los numerosos restos de villas romanas, especialmente en la ribera del Tajo.

Los romanos dejaron numerosos vestigios en la faz toledana, como un imponente acueducto, del que únicamente se conservan las bases a ambos lados del Tajo, una vía romana, parte de la cual se puede ver en las laderas de los cerros de la margen izquierda del río, y un circo, ubicado en un parque público y parcialmente desenterrado. Existen otros muchos vestigios que, pese a estar dados por desaparecidos en muchos casos, es muy probable que se encuentren en el subsuelo de la urbe, tales como el teatro (ubicado en el solar inmediato al circo y que actualmente ocupa un colegio), el anfiteatro (bajo el barrio de Covachuelas), una importante infraestructura hidráulica (como los vestigios que quedan al lado de la puerta donde se accede a la mezquita del Cristo de la Luz), numerosas calzadas (como las recientemente encontradas a siete metros aproximadamente de profundidad bajo el jardín de la Mezquita anteriormente mencionada), así como termas, aliviaderos y villas.

Hay que destacar que la mayor parte de estas construcciones históricas fueran desmontadas, siendo los sillares aprovechados para la construcción de otros edificios y para la muralla que rodea la ciudad, si bien, posiblemente la mayor riqueza arqueológica de Toledo se encuentre enterrada bajo su subsuelo.

Edad Media.

Tras las primeras incursiones germánicas, se reedificaron la antiguas murallas con objetivos defensivos; a pesar de ello en el año 411 la ciudad fue conquistada por los alanos gracias a su imponente dominio del caballo y sus artes de guerra, quienes fueron a su vez derrotados por los visigodos en el año 418. Una vez hubo vencido a su rival Agila, Atanagildo estableció su corte en la ciudad y posteriormente, con Leovigildo, se convirtió en capital del reino hispanogodo y en arzobispado, con lo que adquirió gran importancia civil y religiosa (como prueban los Concilios de Toledo) llegando a alcanzar los 10.000 habitantes (lo que la situaba entre las mayores ciudades hispanas de la época). Muy cerca de Toledo, en la villa de Guadamur, se halló el Tesoro de Guarrazar, excepcional conjunto de coronas votivas de los reyes visigodos.

En el año 711 fue conquistada por Táriq ibn Ziyad y sometida al dominio musulmán. La toma de la ciudad fue llevada a cabo sin dificultades, mediante capitulación, ya que gran parte de la población había huido.​ Los árabes la llamaron Tulaytula (en árabe طليطلة ).

El predominio de gran población mozárabe la convirtió enseguida en un foco de continua preocupación para Córdoba. En 797​ durante el emirato de Alhakén I, estalló una sublevación contra Córdoba. Según determinados crónicas —pues hay diversas versiones sobre el suceso— el emir habría enviado al muladí Amrús ben Yusuf​ para someter la ciudad. Amrús diezmó a los muladíes locales mediante la conocida como “jornada del foso”: en un banquete en el palacio del gobernador donde se invitó a comer a los muladíes principales de la ciudad, se habría ido asesinando a estos según entraban y sus cadáveres arrojados a una zanja.​ De esta manera, el emir consiguió someter por un tiempo al pueblo toledano. No obstante, éstos volvieron a rebelarse en el 811 y en el 829, después de su muerte. Se dice que de estos hechos podría haber nacido la expresión de tener una “noche toledana”.

Finalmente, Abd al-Rahman III aplastó la endémica rebelión de la ciudad de Toledo en Julio de 932, tras un asedio de dos años, sometiéndola al califato cordobés. Al desintegrarse el califato en el siglo XI, Toledo se convirtió en un importante reino de taifa, que no obstante, tuvo que pagar parias a los reyes de Castilla para mantener su independencia.

Tras años de asedio, es posteriormente sometida la ciudad y se rinde el 6 de Mayo de 1085. Días después, el 25 de Mayo, Alfonso VI de León entra en Toledo, tras un acuerdo previo con el rey de la Taifa que la gobernaba. Mediante el acuerdo de capitulación, el rey leonés somete al reino, garantizando a los pobladores musulmanes la seguridad de sus personas y bienes. El rey concedió fueros propios a cada una de las minorías existentes: mozárabes (Toledo era un importante centro mozárabe, con liturgia propia, la hispano-mozárabe, que aún se conserva), musulmanes y judíos, posteriormente refundidos por Alfonso VII en el Fuero de 1118. Tras la capitulación de la ciudad, sobrevino el periodo de mayor esplendor de Toledo, de una gran intensidad cultural, social y política. La Escuela de traductores de Toledo, floreciente durante los siglos XII y XIII, así como las numerosas obras de arte civiles y religiosas, las cuales dejaron una importante huella en la ciudad.

Tras la capitulación, se toleró la práctica religiosa de las comunidades judía y musulmana, pero esta actitud tolerante no duró mucho tiempo. Los cristianos construyeron la nueva catedral sobre la mezquita mayor, que a su vez se levantaba sobre la antigua catedral visigoda.

En 1162 la ciudad fue conquistada por el rey Fernando II de León, durante el convulso período de la minoría de edad de Alfonso VIII de Castilla. El rey leonés nombró a Fernando Rodríguez de Castro “el Castellano”, miembro de la Casa de Castro, gobernador de la ciudad. La ciudad de Toledo permaneció en poder de los leoneses hasta el año 1166, en que fue recuperada por los castellanos.

Durante la guerra civil castellana, Toledo luchó al lado de Pedro I y, tras sufrir un largo asedio, fue tomada en Enero de 1369. A lo largo de toda la Edad Media la ciudad fue creciendo: en el siglo XIV recibió privilegio ferial y en el XV se convirtió en uno de los principales productores pañeros castellanos, actividad que se sumó a las ya existentes de acuñación de monedas, fabricación de armas e industria sedera. En 1492, los judíos son expulsados y los Reyes Católicos reforman la ciudad. Isabel la Católica construyó allí, en el monasterio de San Juan de los Reyes, la que quería fuera su tumba, pero finalmente fue enterrada junto a su esposo en la catedral de Granada. Carlos I convierte a Toledo en ciudad imperial y en sede de la Corte.

Edad Moderna.

Los Reyes Católicos urbanizaron y engrandecieron la ciudad, y en la catedral toledana se proclamó a Juana y Felipe el Hermoso como herederos de la corona castellana en 1502. Activa participación en la unificación del primer estado moderno de Europa tuvieron los nobles castellanos, especialmente la aristocrática familia de los Álvarez de Toledo, cuyo poder aumentó al amparo del poder regio. Isabel la Católica mandó construir en Toledo el monasterio de San Juan de los Reyes para conmemorar la batalla de Toro y ser enterrada allí con su marido, pero tras la reconquista de Granada los Reyes decidieron enterrarse en esta última ciudad, donde sus restos descansan hoy.

Fue una de las primeras ciudades que se unió a la revuelta de las Comunidades en 1520, con dirigentes comuneros como Pedro Laso de la Vega y Juan de Padilla. Tras la derrota comunera en la batalla de Villalar, los comuneros toledanos, dirigidos por María Pacheco, la viuda de Padilla, fueron los que más resistencia opusieron a los designios de Carlos I, hasta su rendición en 1522. Toledo se convirtió en una de las sedes de la Corte del imperio y en la cuarta ciudad más populosa de la Monarquía con 60.000 habitantes (1560).​

Posteriormente, con la decisión de trasladar la corte a Madrid, adoptada por su hijo Felipe II, en el año 1561, la ciudad perdió gran parte de su peso político y social. La ruina de la industria textil acentuó la decadencia de Toledo, si bien mantuvo su importancia como centro del poder eclesiástico.​ El 23 de Agosto de 1580 se inició una gran epidemia de “catarro” que afligió a toda Castilla y se ensañó especialmente con Toledo, como cuenta fray Antonio de Villacastín en sus Memorias de la fundación de San Lorenzo el Realmonasterio de la orden de San Jerónimo:

Ni había médico que visitase ni apenas crérigo para aministrar los sacramentos, y enterraban los muertos sin campanas en toda España, y en las sepulturas metían 7 y 8 y más en cada una; y el día de la Natividad de Nuestra Señora hobo iglesias que no hobo crérigo que dixese misa. Y acaeció en Toledo una cosa de notar: que este dicho día de nuestra Señora de setiembre no hobo canónigo que dixese la misa mayor, y ansí la dijo un pobre crérigo, y los acólitos fueron dos hombres seculares y pobres por no haber persona eclesiástica en toda la iglesia. Fue enfermedad notable, o por mejor decir pestilencia. Tuvo este mal lo recio dél hasta mediado el mes de otubre del dicho año y díxose que murió la tercera parte de la xente en todos los pueblos grandes y pequeños. Díxose que primero estuvo este mal en toda Italia y Francia y Flandes; finalmente fue una pestilencia general. Su principio fue catarro y calenturas tercianas… Moríanse todos los que se sangraban.
Antonio de Villacastín (Zarco Cuevas, 1985, pp. 56-57)

Se considera a esta la primera pandemia de gripe, aunque algunos creen que fue en realidad de tosferina. Dicha epidemia comenzó en Asia y de allí pasó a Europa y América. Casi toda Europa fue afectada en seis semanas, y se dice que sólo el veinte por ciento de la población escapó de la enfermedad.

La constitución de la Real Compañía de Comercio y Fábricas, en 1748, en el marco de renovaciones borbónicas inspiradas por la Ilustración, trajo un breve resurgir de la ciudad, pero a finales del siglo XVIII estaba nuevamente arruinada y reducida a funciones meramente administrativas.

En 1761, por mandato del rey Carlos III se establece en la ciudad la Real Fábrica de Armas.

Edad Contemporánea.

Tras el comienzo de la Guerra Civil Española, la ciudad permaneció en la zona republicana. Sin embargo, en el alcázar de la ciudad, sede de la Academia de Infantería, se refugió un grupo de leales a los sublevados (1950 personas, según el boletín El Alcázar de esas fechas, entre militares, guardias civiles y sus familias), al mando del coronel Moscardó, que resistió al Gobierno desde el 21 de Julio de 1936 hasta la llegada de las tropas del general Varela el 27 de Septiembre de ese mismo año. El asedio del alcázar fue ampliamente utilizado por la propaganda franquista. El alcázar, casi completamente destruido en el asedio, fue reconstruido en su totalidad posteriormente.

La represión y la violencia entre los partidarios de cada bando fueron los signos característicos de la guerra y posguerra. En un primer momento, con la ciudad todavía bajo dominio republicano, se realizaron fusilamientos populares, en los que los ciudadanos eran ejecutados por la mera sospecha de ser de “derechas” o pertenecer a la iglesia católica (estando documentada la muerte de al menos cien eclesiásticos). En uno de estos fusilamientos resultaría muerto el deán de la catedral y según la tradición historiográfica franquista, Luis Moscardó, hijo del coronel encerrado en el Alcázar. En Septiembre de 1936 se instaló un Tribunal Popular en el Palacio Arzobispal. El Tribunal tuvo corta vida, estableciendo solo cuatro sumarios antes de su traslado a Madrid. Además, la vida en la ciudad era de un constante estado de guerra, con combates y bombardeos continuos en la zona del Alcázar. Los errores en los bombardeos causaron muchos destrozos en la ciudad, sobre todo en la cercana plaza de Zocodover. Tras la toma de la ciudad por las tropas franquistas se recrudeció la represión. Hasta Diciembre de 1936 la ciudad viviría en un estado sumarísimo, liderado por las disposiciones del comandante Planas y dirigido a todos los ciudadanos que habían colaborado en la represión de las tropas republicanas.​

La ciudad fue elegida oficialmente sede de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha tras una votación en las Cortes, el 7 de Diciembre de 1983. Para la elección, el gobierno regional encargó a José María Barreda un proceso de información y consulta a la población, las instituciones políticas y las asociaciones culturales. En la votación en las Cortes, la propuesta de Toledo recibió la aprobación de 27 diputados (los 22 socialistas y los cinco del Grupo Popular de Toledo), tres en contra (los populares conquenses) y 12 abstenciones.

El monumento principal que se puede ver en la parte de arriba de este dedal, es la llamada “Puerta de la Bisagra”, de la cual os daré algo de información a continuación.

La Puerta de Bisagra, o Puerta Nueva de Bisagra, es una puerta monumental situada en las murallas de la ciudad española de Toledo.

Se ubica en la ciudad de Toledo, en Castilla-La Mancha. Es conocida con el título de “Nueva” debido a que existe otra puerta en las inmediaciones —de menor tamaño— llamada Puerta Antigua de Bisagra o Puerta de Alfonso VI. Su nombre musulmán era bab al Shaqra.

Existe cierto debate en lo referente a su origen y antigüedad, pudiendo ser este primero árabe o mudéjar. Sufrió una reconstrucción a mediados del siglo XVI,​ que debió de comenzar hacia 1540;​ participarían en ella Nicolás de Vergara El Viejo,​ Juan de Benavides, Eugenio Sánchez​ y hacia 1547-1548 Alonso de Covarrubias.​ Las obras finalizarían en 1576.

Está formada por dos cuerpos independientes con dos altos muros almenados que los unen, formando un patio entre ellos, donde se encuentra una estatua de Carlos V.​ El lado externo está formado por un arco de medio punto con sillares almohadillados, sobre el que se encuentra un gran escudo de la “Ciudad Imperial”, con su inconfundible águila bicéfala, además de un frontón con una escultura de un ángel custodio. Flanquean esta entrada dos grandes torreones circulares. El cuerpo que da a la ciudad tiene otra puerta de arco de medio punto, flanqueada por dos torreones cuadrados rematados por tejados piramidales.

(10/06/2018)

405. Dedal ASTURIAS // ASTURIAS´Thimble

PicsArt_10-15-07.50.34

Dedal Resina Asturias.

Nuevo dedal que os quiero enseñar en mi blog de los dedales. Este dedal es un dedal de resina de la Comunidad vecina de Asturias, en el que se puede observar una panorámica, con una vaca, el puente de Cangas de Onís, y la Virgen de Covadonga, la Santina. Aquí os dejo información sobre Asturias.

El Principado de Asturias (en asturiano, Principáu d’Asturies; en eonaviego, Principao d’Asturias) es una comunidad autónoma uniprovincial de España, con una población de 1.028.244 habitantes (INE, 2018).​ Bañada al norte por las aguas del mar Cantábrico, limita al oeste con la provincia de Lugo (Galicia), al sur con la provincia de León (Castilla y León) y al este con Cantabria. Recibe el nombre de Principado por razones históricas, al ostentar el heredero de la Corona de Castilla y, por extensión, de la Corona de España el título nobiliario de “príncipe de Asturias“, establecido por Juan I de Castilla en el año 1388. Oviedo es, según el Estatuto de Autonomía, sede de las instituciones del Principado de Asturias; la ciudad más poblada de la región es Gijón.

El actual espacio territorial asturiano coincide básicamente con el antiguo territorio de las Asturias de Oviedo, contiguas a las Asturias de Santillana. Con la división territorial de Javier de Burgos en 1833, la región de las Asturias de Oviedo se convirtió en la provincia de Oviedo, recibiendo una porción del territorio de las Asturias de Santillana —los concejos de Peñamellera Alta, Peñamellera Baja y Ribadedeva—, mientras el resto de las mismas se integró en la provincia de Santander, posterior comunidad autónoma de Cantabria.

El Principado de Asturias según su Estatuto de Autonomía está considerado como una comunidad histórica en su artículo 1. Posee una asamblea legislativa llamada Junta General del Principado, en recuerdo de una antigua institución medieval de representación de los concejos ante la Corona.​ Coincide su territorio en parte además, con la zona nuclear del antiguo Reino de Asturias del año 718 y posee dos idiomas propios: el asturiano o bable, del tronco lingüístico asturleonés, que aun no siendo considerada lengua oficial, tiene un estatus jurídico parecido al de oficialidad y el eonaviego o gallego-asturiano, del tronco lingüístico galaicoportugués, hablado en los concejos del extremo occidental y que goza de un estatus similar.

Extensión.

El territorio que ocupa la comunidad autónoma del Principado de Asturias coincide en buena parte con el otorgado a los astures, en la división administrativa efectuada por Vespasiano en el año 69, una vez estabilizada la situación que siguió a la conquista romana. Esta división administrativa situaba la frontera de los astures trasmontanos entre los ríos Sella y Navia, en lo que pasaba a denominarse Conventus Asturum, y al mismo tiempo reconocía una especifidad cultural.

Tras la muerte del rey don Pelayo (hacia el año 737), el territorio asturiano abarcaba desde el río Eo al río Asón.

En la mayoría de los mapas cartográficos hechos desde el siglo VXI se ve una Asturias dividida en dos: las Asturias de Oviedo y las Asturias de Santillana. Las de Oviedo tenían su frontera occidental en el río Eo y por la parte oriental en el concejo de Ribadesella, donde comenzaban las de Santillana. Esta llegaba hasta poco más allá de Santander, situándose su frontera oriental en el río Asón. Por el sur las Asturias limitaban con la cordillera Cantábrica.

En el mapa cartográfico editado en 1700 por Charles Hubert (primer geógrafo del rey de España) empieza a nombrarse como Principado de Asturias, estando dividido aún en la de Oviedo y la de Santillana. En el año 1778 las Asturias de Santillana se integran definitivamente en la Provincia de los Nueve Valles de Cantabria.

El contorno actual se establece en la división territorial de 1833, que divide España en provincias a imitación de la francesa. Comprende los territorios de la comarca histórica de las Asturias de Oviedo, añadiendo los concejos de Ribadedeva, Peñamellera Alta y Peñamellera Baja que pertenecían a las Asturias de Santillana, ahora en la Provincia de Cantabria.

Historia.

Asturias estuvo ocupada por grupos humanos desde el Paleolítico Inferior y durante el superior se caracterizó por las pinturas rupestres del oriente de la Comunidad. En el Mesolítico se desarrolló una cultura original, el asturiense. A continuación se introdujo la Edad de Bronce, caracterizada por los megalitos y túmulos. Durante la Edad de Hierro, con raíces en la tradición local del Bronce final atlántico, se desarrollaron un conjunto de comunidades que construían y habitaban en castros. Estas poblaciones evolucionaron localmente durante todo el primer milenio antes de nuestra era, hasta la llegada de los romanos al noroeste peninsular, que percibieron a dichas poblaciones como parte de una realidad étnica (los astures) que no correspondía con la realidad ya que difícilmente esas comunidades mantenían una conciencia clara de pertenencia a una estructura socio-política más allá de unidades locales, comarcales, estructuradas en unidades territoriales como valles o cuencas fluviales.

La conquista romana sobre los celtas entre 29 y 19 a. C. en las guerras cántabras termina la conquista de Hispania. Durante este período romano destacaron las labores mineras realizadas por el Estado Romano, con el oro del Occidente asturiano como centro del esquema territorial en época alto-imperial. La explotación minera de las riquezas auríferas decayó en los siglos II-III d. C. en favor de las minas romanas de la región de la Dacia, conquistada para el Imperio entonces (agotamiento total de minas, como Las Médulas en lo que era el sur de Asturias. El otro esquema complementario de estos momentos eran las explotaciones agropecuarias, villas romanas como las de Veranes (Gijón) o Memorana (Lena), además del surgimiento de núcleos fortificados como Gegionem (Gijón).

Tras una pobre romanización, los visigodos intentaron ejercer control sobre el territorio durante el siglo VI sin resultado, que terminó a principios del siglo VIII con la invasión musulmana. El territorio, como había sucedido con Roma y Toledo, no fue fácil de someter, estableciéndose en 722 una independencia de facto como Reino de Asturias tras la victoria de Pelayo en la batalla de Covadonga. A partir de entonces el pequeño reducto de nobles godos y astures comenzó a recuperar el territorio perdido ante la conquista musulmana del año 711, incorporó bajo su órbita el territorio que había pasado a ser tierra de nadie desde el río Eo hasta el Duero y creó durante este período un arte propio, el arte prerrománico asturiano que se extendió por sus dominios, hasta el sur de la actual Galicia. En el siglo X el centro de poder se trasladó desde Oviedo a León dando lugar al Reino de León. A partir de entonces el aislamiento propiciado por la cordillera Cantábrica, el traslado de los centros de decisión del Reino y el movimiento de la frontera con los reinos de taifas de al-Ándalus hace que las referencias históricas sean escasas. Tras la rebelión del hijo de Enrique II de Trastámara, se establece el Principado de Asturias. Si hubo varios intentos de independencia, los más conocidos fueron el conde Gonzalo Peláez o la reina Urraca que aun consiguiendo importantes victorias al final fueron derrotados por las tropas de Castilla. En el siglo XVI el territorio alcanzó por primera vez los 100.000 habitantes, número que se duplicó con la llegada del maíz americano en el siglo siguiente.

El 8 de Mayo de 1808, la Junta General del Principado de Asturias (Antiguo Régimen) declaró la guerra a Francia y se proclamó soberana, creando ejército propio y enviando embajadores al extranjero, siendo el primer organismo oficial de España en dar ese paso. En ese momento se formaron cuerpos militares propios como el Regimiento de Candás y Luanco. El 1 de Enero de 1820 el oficial Rafael de Riego, oriundo de la parroquia asturiana de Tuña, se sublevó en Cádiz proclamando el retorno a la Constitución de 1812.

A partir de 1830 comenzó la explotación sistemática del carbón y se inició la revolución industrial en la comunidad especialmente en la zona centro del Principado. Más tarde se establecieron potentes industrias siderúrgicas en La Felguera, Mieres y Gijón en el siglo XIX, y en Avilés en la segunda mitad del XX, además la industria naval desde el XIX.

El 6 de Octubre de 1934 comenzó un alzamiento revolucionario en la cuenca minera provocado por la negativa de los revolucionarios a permitir la entrada de la CEDA en el gobierno, algo que suponía un avance del fascismo en España. La Revolución de 1934 tuvo a Asturias por escenario principal, quedando Oviedo asolada en buena parte. Sufrieron graves daños edificios como el la Universidad que fue atacada por los revolucionarios y en cuya biblioteca se guardaba fondos bibliográficos que no se pudieron recuperar; o el teatro Campoamor, en este caso incendiado por las fuerzas gubernamentales. La Cámara Santa en la catedral fue dinamitada aunque se salvaron milagrosamente sus joyas.

El 25 de Agosto de 1937 se proclamó en Gijón el Consejo Soberano de Asturias y León presidido por el dirigente sindical y socialista Belarmino Tomás, terminando el conflicto el 20 de Octubre de 1937 con la victoria de las tropas ultraderechistas en el frente norte, con su respectiva sangrienta represión.

Tras veinte años de estancamiento económico, se produjo la definitiva industrialización de Asturias en las décadas de 1960 y 1970. Fuertemente afectado por la reconversión industrial de la década de 1990, el Principado intentó potenciar sus abundantes recursos paisajísticos y naturales con vistas al sector turístico, política que continúa hasta el día de hoy, en el siglo XXI.

(12/10/2017)

401. Dedal MADRID // MADRID´s Thimble

FB_IMG_1516061028057

Dedal Resina Madrid.

Bueno, como ya hace un tiempo que no publico ningún dedal de lo que es la ciudad de Madrid, y como aún tengo unos cuantos en el tintero sin enseñaros, el dedal que os voy a dejar hoy en mi blog, es un dedal que conseguí en una de mis visitas a esta ciudad, ya hace unos añitos. No recuerdo el nombre de la tienda, pero sí que estaba cerca de la Plaza Mayor, por la Calle de Gerona o cercanías.

Madrid es un municipio y una ciudad de España. La localidad, con categoría histórica de villa,​ es la capital del Estado​ y de la Comunidad de Madrid. Dentro del término municipal de Madrid, el más poblado de España, viven 3.266.126 personas empadronadas, según el INE de 2019. El área metropolitana asociada tiene una población de 6.507.184 habitantes,​ por lo que es la segunda de la Unión Europea, según la fuente, tras la de París, y en algunas fuentes detrás también de la Región del Ruhr, así como la segunda ciudad más poblada de la Unión Europea, solo por detrás de Berlín.

La ciudad cuenta con un PIB nominal de 230.018 millones de euros y un PIB per cápita nominal de 34.916 € (40.720 US$), siendo la 1.ª área metropolitana española en actividad económica; y la décima de Europa tras Londres, París, Rin-Ruhr, Ámsterdam, Milán, Bruselas, Moscú, Fráncfort del Meno y Múnich. Madrid es también la ciudad española con más pernoctaciones hoteleras.​

En calidad de capital de España, Madrid alberga las sedes del Gobierno de España y sus Ministerios, de las Cortes Generales (Congreso y Senado), del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional, así como la residencia oficial de los reyes de España y del presidente del Gobierno. En el plano económico, es la cuarta ciudad más rica de Europa, tras Londres, París y Moscú.​ Para 2009, el 50,1 % de los ingresos de las 5000 principales empresas españolas son generados por sociedades con sede social en Madrid, que suponen un 31,8 % de ellas.​ Es sede del 4.ª mayor mercado de valores de Europa,​ y 2.ª en el ámbito iberoamericano (Latibex) y de varias de las más grandes corporaciones del mundo.​ Es la 8.ª ciudad del mundo con mayor presencia de multinacionales, tras Pekín y Milán y por delante de Dubái, París y Nueva York.​

En el plano internacional acoge la sede central de la Organización Mundial del Turismo (OMT), perteneciente a la ONU, la sede de la Organización Internacional de Comisiones de Valores (OICV), la sede de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), la sede de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), la Organismo Internacional de Juventud para Iberoamérica (OIJ), y la sede de Public Interest Oversight Board (PIOB).​ También alberga las principales instituciones internacionales reguladoras y difusoras del idioma español: la Comisión Permanente de la Asociación de Academias de la Lengua Española,​ y sedes centrales de la Real Academia Española (RAE), del Instituto Cervantes y de la Fundación del Español Urgente (Fundéu). Madrid organiza ferias como FITUR, Madrid Fusión, ARCO, SIMO TCI, el Salón del Automóvil y la Cibeles Madrid Fashion Week.

Es un influyente centro cultural y cuenta con museos de referencia internacional, entre los que destacan el Museo del Prado, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Thyssen-Bornemisza y CaixaForum Madrid, que ocupan, respectivamente, el 12º, 18º, 67º y 80º puesto entre los museos más visitados del mundo.​

Los orígenes de la ciudad son objeto de revisión histórica tras recientes hallazgos de enterramientos visigodos así como de restos que se remontan a los carpetanos o periodo prerromano. Las excavaciones arqueológicas también arrojan restos que se atribuyen al Madrid romano. Estos hallazgos de época visigoda han venido a confirmar que el posterior asentamiento fortificado musulmán de Maǧrīţ (del siglo IX) se había asentado sobre un vicus visigodo del siglo VII llamado Matrice o matriz (arroyo).​ No sería hasta el siglo XI cuando Madrid fue incorporada a la Corona de Castilla, tras su conquista por Alfonso VI de León en 1083. Fue designada como sede de la Corte por el rey Felipe II en 1561, convirtiéndose en la primera capital permanente de la monarquía española. La ciudad ha mantenido la capitalidad del país desde entonces, salvo por breves intervalos de tiempo.

En este dedal de resina se pueden observar los siguientes lugares o monumentos de la ciudad, los cuales vamos a ir conociendo algo de ellos uno a uno:

  1. La Cibeles.
  2. Oso y Madroño.
  3. Palacio Real.
  4. Puerta de Alcalá.

La Cibeles.

La fuente de Cibeles (más conocida por los madrileños como La Cibeles) es una fuente monumental de la ciudad de Madrid, situada en la plaza del mismo nombre, en la zona centro de la capital española.

Fue concebida dentro de un plan de remodelación urbana en el siglo XVIII, por iniciativa del rey Carlos III, quien planeaba embellecer la capital del reino según la estética del neoclasicismo. El proyecto incluía una serie de fuentes esculpidas con motivos mitológicos clásicos (Fuente de Neptuno, Fuente de Apolo), un Museo de ciencias naturales (actual Museo del Prado), el Real Jardín Botánico, el ajardinamiento de la zona y otras propuestas que finalmente no se materializaron. Por la belleza y amenidad del lugar una vez concluido, fue conocido entre los madrileños como “Salón del Prado“, y se convirtió inmediatamente en uno de los lugares más populares de la ciudad.

La fuente representa a la diosa madre Cibeles, identificada en el panteón griego con Rea, madre de los dioses olímpicos y símbolo de la tierra y la fecundidad, sobre un carro tirado por leones (AtalantaHipómenes). La actual plaza se llamó al principio Plaza de Madrid y en el año 1900 tomó el nombre plaza de Castelar. En la actualidad está delimitada por los grandes edificios del Palacio de Buenavista (Cuartel General del Ejército), Palacio de Linares (Casa de América), Palacio de Comunicaciones (antes sede de Correos y actualmente de la Alcaldía de Madrid) y Banco de España. Lo curioso es que cada uno de estos monumentos pertenece a un barrio distinto de Madrid.

Los artistas encargados de su ejecución fueron Francisco Gutiérrez (figura de la diosa y el carro), Roberto Michel (los leones) y el adornista Miguel Ximénez, de acuerdo con el diseño de Ventura Rodríguez. La diosa y los leones fueron esculpidos en mármol cárdeno del pueblo de Montesclaros (Toledo), y el resto en piedra de Redueña, localidad enclavada a 53 km al norte de Madrid, cerca de la sierra de La Cabrera.​

El estar enclavada en un lugar tan céntrico, su ajetreada historia e incluso tradiciones recientes como ser el lugar de celebraciones deportivas de los triunfos del Real Madrid, ha contribuido a que sea uno de los más conocidos símbolos de Madrid a nivel mundial.

Oso y Madroño.

La estatua del Oso y del Madroño es una escultura de Antonio Navarro Santafé que se encuentra en la ciudad española de Madrid. Representa las armas heráldicas de la villa. Fue colocada el 10 de Enero de 1967 en la cara oriental de la Puerta del Sol, entre las calles de Alcalá y Carrera de San Jerónimo.

La estatua es obra del escultor Antonio Navarro Santafé y se inauguró el 10 de Enero de 1967.​ Fue promovida por la sección de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, que quiso representar monumentalmente los principales símbolos heráldicos de la ciudad y de España. Tuvo un coste de 200.000 pesetas.​

La primera aparición de un oso rampante y de un madroño frutado en el escudo de la villa se sitúa en el siglo XIII. Con anterioridad, las armas incorporaban únicamente a un oso en actitud pasante, sustituido a partir del citado siglo por las dos actuales figuras.

Con este cambio se quiso simbolizar la resolución adoptada por el municipio y el Cabildo de Curas y Beneficiarios, tras un largo litigio por el control de los pastos y árboles de las tierras madrileñas. Según este acuerdo, los primeros pasaron a ser propiedad del Cabildo y los segundos del Concejo de Madrid. De ahí que se modificasen las armas, con la inclusión de un madroño y de una nueva postura para el oso, irguiéndose sobre el árbol.

La escultura siempre ha estado en la Puerta del Sol, aunque con dos ubicaciones diferentes dentro de la plaza. Hasta 1986 estuvo situada en el lado oriental de la misma, en las inmediaciones del edificio que se levanta entre la calle de Alcalá y la Carrera de san Jerónimo. En ese año fue trasladada al inicio de la calle del Carmen, en el contexto de las obras de reforma y remodelación de la plaza impulsadas por el alcalde Enrique Tierno Galván. En Septiembre de 2009, con la renovación integral de la plaza promovida por Alberto Ruiz-Gallardón, ha vuelto a su emplazamiento original.

La estatua del oso y del madroño está realizada en piedra y bronce. Pesa aproximadamente 20 toneladas y mide 4 metros de altura. Descansa sobre un pedestal cúbico escalonado, hecho en granito.​

Representa de forma realista las armas heráldicas de Madrid, con el madroño superando en altura al oso y éste apoyando sus manos sobre el tronco y dirigiendo sus fauces hacia uno de los frutos. Según relata el escultor, se inspiró en un oso pardo macho de la Casa de Fieras del Retiro capturado en los Picos de Europa. El oso no tiene atributos masculinos visibles —al igual que los leones del Congreso de los Diputados—, presumiblemente están ocultos entre el frondoso pelo.

Palacio Real.

El Palacio Real de Madrid es la residencia oficial del rey de España; no obstante, los actuales reyes no habitan en él, sino en el Palacio de la Zarzuela, por lo que es utilizado para ceremonias de Estado y actos solemnes.​

Con una extensión de 199.000 m² y 3478 habitaciones (en superficie, casi el doble que el Palacio de Buckingham o el Palacio de Versalles), es el palacio real más grande de Europa Occidental,​ y uno de los más grandes del mundo. Alberga un valioso patrimonio histórico-artístico, destacando el conjunto de instrumentos musicales conocido como los Stradivarius Palatinos, y colecciones muy relevantes de otras disciplinas como pintura, escultura y tapicería. Las salas de Estado y las colecciones artísticas están abiertas a las visitas siempre que no haya actos oficiales.

Es conocido también como Palacio de Oriente, a pesar de estar situado en la parte más occidental de Madrid, debido a su ubicación en la plaza de Oriente, llamada así al estar situada al este del palacio. A eje con el palacio, y enfrentado, se encuentra al otro extremo de la plaza el Teatro Real.

El palacio fue construido por orden del rey Felipe V, sobre el solar dejado por el Real Alcázar, destruido casi del todo por un incendio en 1734. Tanto los cimentos del antiguo alcázar como alguna de sus estructuras fueron utilizadas para la construcción del nuevo palacio. El episodio del incendio sirvió para justificar la sustitución del viejo edificio por un palacio acorde al gusto de la época. Su construcción comenzó en 1738, según trazas del arquitecto Filippo Juvara, quien proponía un palacio mayor pero en una ubicación diferente. Al morir Juvara, se encomendó el proyecto a su discípulo Juan Bautista Sachetti, a quien se exigió adaptar los planos de Juvara al solar del antiguo Alcázar. Otros distinguidos arquitectos españoles como Ventura Rodríguez participaron y se formaron en la cantera del nuevo palacio, a él se debe la configuración de la Real Capilla. Francesco Sabatini se encargó de la conclusión del edificio, así como de obras secundarias de reforma, ampliación y decoración. Carlos III fue el primer monarca que habitó de forma continua el palacio.

El último monarca que vivió en palacio fue Alfonso XIII, aunque Manuel Azaña, presidente de la Segunda República, también habitó en el mismo, ocupando las habitaciones que anteriormente había ocupado la reina María Cristina y siendo, por tanto, el último jefe de Estado que lo hizo. Durante ese periodo fue conocido como Palacio Nacional. Todavía hay una sala, al lado de la Real Capilla, que se conoce por el nombre de “despacho de Azaña“.​

El interior del palacio destaca por su riqueza artística, tanto en lo que se refiere al uso de toda clase de materiales nobles en su construcción como a la decoración de sus salones con obras de arte de todo tipo, como pinturas de artistas de la importancia de Caravaggio, Velázquez, Francisco de Goya y frescos de Corrado Giaquinto, Giovanni Battista Tiepolo o Anton Raphael Mengs.​ Otras colecciones destacables que se conservan en el edificio son las de la Armería Real, porcelana, relojería, mobiliario y platería.​

Actualmente Patrimonio Nacional, organismo autónomo dependiente del Ministerio de la Presidencia, gestiona los bienes de titularidad pública puestos al servicio de la Corona, entre ellos el Palacio Real.

En 2016, el Palacio Real recibió más de 1,4 millón de visitantes, siendo el séptimo monumento más visitado de España.

Puerta de Alcalá.

La Puerta de Alcalá es una de las cinco antiguas puertas reales que daban acceso a la ciudad de Madrid (España).

Se encuentra situada en el centro de la rotonda de la Plaza de la Independencia. En el cruce de las calles de Alcalá, Alfonso XII, Serrano y Salustiano Olózaga, junto a las puertas del Retiro: Puerta de España, Puerta de la Independencia (entrada principal a los jardines del Retiro) y Puerta de Hernani.​

La puerta daba acceso a aquellos viajeros que entraban antiguamente en la población desde Francia o Aragón.​ En la actualidad es una puerta monumental que se encuentra ubicada junto a la Fuente de Cibeles y el Parque del Retiro. Fue construida por mandato de Carlos III en sustitución de otra puerta anterior que existía ya desde el siglo XVI.​ El diseño y obra pertenece al arquitecto italiano Francesco Sabatini.​ Compitieron con Sabatini otros proyectos por parte de arquitectos españoles: Ventura Rodríguez y de José de Hermosilla, siendo finalmente elegido personalmente por el Rey el diseño de Sabatini.

Se trata de una puerta de estilo neoclásico y aspecto monumental similar a los Arcos de Triunfo romanos, se erigió mirando su exterior a oriente en el año 1778. La puerta ha sido posteriormente restaurada en cinco ocasiones en más de dos siglos de existencia, siendo la última a finales del siglo XX. La originalidad de su fábrica consiste en ser el primer arco de triunfo construido en Europa tras la caída del Imperio romano,​ siendo precursor de otros como el Arco de Triunfo de París y la Puerta de Brandeburgo en Berlín.

Ha sufrido desde sus comienzos diversas transformaciones urbanísticas en su entorno, pasando de ser la frontera exterior de Madrid a un centro turístico de obligado paso que aparece insertada casi en el medio de la misma ciudad. Este cambio se ha debido al ensanche del siglo XIX a lo largo del barrio de Serrano y la prolongación de la calle de Alcalá. Finalmente es desde 1976 considerado por el Estado español como un monumento histórico-artístico, extendiendo su categoría a la misma plaza de la Independencia.

La puerta ya desde su ubicación final fue adquiriendo desde finales del siglo XVIII relevancia en el pueblo madrileño, y a finales del siglo XIX era ya uno de sus iconos más característicos que aparece en numerosas ilustraciones de la ciudad. Al ser uno de los monumentos más representativos, en su doble condición de mirada hacia el interior de la ciudad y al exterior de la misma. La Puerta de Alcalá ha servido como soporte para todo tipo de manifestaciones políticas y artísticas y en sus inmediaciones se han producido numerosos hechos históricos.

(10/04/2016)

400. Dedal PORTUGAL // PORTUGAL´s Thimble

PicsArt_12-31-02.37.57

Dedal Resina Portugal.

Pues nada, otro día más, con un nuevo dedal. El dedal que os quiero enseñar hoy es un dedal de Portugal. Este dedal me lo he traído de nuestro último viaje, del cual ya os he hablado en una publicación anterior. En las pasadas Navidades, hemos vuelto a la ciudad de Oporto, y nos hemos acercado a Aveiro, y a algún sitio más. Este dedal lo he conseguido en la misma tienda que conseguí el dedal de Aveiro, en “Casa Marqués, Turismo Regional, Recordaçóes, Souvenirs, Recuerdos”, la cual podéis encontrar en la Rúa Joao Mendonça. Es un dedal de resina, en el que se puede ver el escudo de Portugal y los colores de su bandera, el verde y el rojo.

Portugal, oficialmente la República Portuguesa, es un país soberano miembro de la Unión Europea, constituido como un estado de derecho democrático. Es un país transcontinental, su territorio, con capital en Lisboa, está situado en el suroeste de Europa, en la península ibérica. Limita al este y al norte con España, y al sur y oeste con el océano Atlántico. Comprende también los archipiélagos autónomos de las Azores y Madeira situados en el hemisferio norte del océano Atlántico.

El nombre de Portugal probablemente provenga del antiguo nombre de Oporto, del latín “Portus-Galliae” —puerto de Galia, debido a que las naves galas frecuentaban este puerto— o, más probablemente, de “Portus-Cale” —topónimo atestiguado en la Chronica del historiador del siglo V, Hidacio—, por un amarradero existente en un lugar fortificado llamado “Cale“.​

Portugal ha sido un testigo histórico de un flujo constante de diferentes civilizaciones durante los últimos 3100 años. Tartessos, celtas, fenicios, cartagineses, griegos, romanos, germanos (suevos y visigodos), musulmanes, judíos y otros pueblos han dejado huella en la cultura, historia, lenguaje y etnia. Durante los siglos XV y XVI, Portugal fue una potencia económica, social y cultural mundial, así como un imperio que se extendía desde Brasil hasta las Indias Orientales. Posteriormente, sobre todo tras las Guerras Napoleónicas y la independencia de Brasil entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, Portugal empezó a vivir periodos convulsos. Con la Revolución de 1910, terminó la monarquía, después de haber tenido, de 1139 a 1910, 34 monarcas. El país vivió bajo una dictadura entre 1933 y 1974, cuando cayó tras una revuelta conocida como la Revolución de los Claveles. En 1986 ingresó en la Unión Europea y, desde 2001, forma parte de la eurozona.

Es un país desarrollado,​ con un índice de desarrollo humano (IDH) considerado como “muy elevado”,​ y con una alta tasa de alfabetización.​ El país está clasificado como el 19.º con mejor calidad de vida, tiene uno de los mejores servicios sanitarios del planeta y es considerado una nación globalizada y pacífica.​ Asimismo, es el 18.º destino turístico mundial en volumen de visitantes. Es miembro de la ONU, la Unión Europea (incluyendo la eurozona y el Espacio Schengen), la OTAN, la OCDE y la CPLP, entre otros. También participa en las fuerzas de paz de las Naciones Unidas.

Historia.

Primeros pobladores.

La prehistoria de Portugal está unida a la de la península ibérica. Hacia el año 10.000 a. C. los íberos comenzaron a poblar el interior de las tierras de la península a la que darían nombre. Entre el 4000 a. C. y el 2000 a. C., Portugal y Galicia vieron como se desarrollaba una cultura megalítica original, con respecto al resto de la península, caracterizada por su arquitectura funeraria, sus rituales propios y por la práctica de la inhumación colectiva. Aún se pueden encontrar monumentos de entonces, sobre todo en el Alentejo: el crómlech de los Almendros, cerca de Évora, los del valle Maria do Meio o de Portela de Mogos, así como el dolmen de Zambujeiro.

En la Edad de Bronce hubo unos primeros contactos marítimos entre el litoral atlántico y el de las islas británicas, mientras que el sur de la península empezaba sus relaciones comerciales con el Mediterráneo: griegos y fenicios, provenientes del actual Líbano, así como sus descendientes, los cartagineses.​ Esto trajo consigo la instalación de los primeros puestos comerciales semipermanentes.​ El motor de este comercio era la riqueza de la península en metales (oro, plata, hierro y estaño) así como el salado de pescado atlántico, que gozaba de gran reputación en el Mediterráneo. Los fenicios fueron, precisamente, los que fundaron Lisboa alrededor del año 1000 a. C.​ La leyenda dice que fue Ulises quien le dio nombre.

Durante la Edad de Hierro, un pueblo indoeuropeo se estableció por toda la región: los celtas. Estos ocuparon todo el territorio hoy conocido como Portugal, vivieron en pequeños núcleos de población aislados que se encontraban en los puntos altos con casas circulares o castros y practicaron la agricultura y la ganadería. Con su dominio del hierro los trabajos de la tierra fueron más eficaces, las cosechas aumentaron y mejoraron las condiciones de vida y la demografía.

Los cartagineses llegaron a la península ibérica el s. III a. C., atraídos por sus recursos mineros, pesqueros y por la reputación de los guerreros íberos. Ocuparon el sur de Portugal y, aliados con los lusitanos de origen celta, formaron la primera resistencia a la invasión romana de la península. No obstante, tras las guerras púnicas los cartagineses fueron derrotados y los romanos incorporaron la región a su imperio como Lusitania, a partir de 45 a. C.​ Tras la disolución del imperio romano en el siglo V d. C. Lusitania fue invadida por pueblos como los suevos, los vándalos, los alanos, los burios y los visigodos hasta que, finalmente, fue conquistada por los árabes. En 868, durante la Reconquista, se formó el condado Portucalense, que fue incorporado al Reino de Galicia en 1071.

Formación y consolidación del reino.

Mucho antes de que Portugal lograra su independencia hubo algunos intentos para alcanzar una mayor autonomía, e incluso la independencia, por parte de los condes que gobernaban las tierras del condado de Galicia y de Portucale. Con la idea de acabar con este clima independentista de la nobleza local en relación al dominio leonés, el rey Alfonso VI de León entregó el gobierno del condado de Galicia, que en aquel momento incluía las llamadas “tierras de Portucale“, al conde Raimundo de Borgoña. Tras muchos fracasos militares de Raimundo contra los árabes, Alfonso VI decidió dar en 1096 al primo de este, el conde Enrique de Borgoña, el gobierno de las tierras más al sur del condado de Galicia fundándose así el condado Portucalense. Con el gobierno del conde Enrique de Borgoña, el condado conoció no solo una política militar más eficaz en la lucha contra los árabes, sino también una política independentista más activa.

Tras su muerte y la llegada al poder de su hijo Alfonso Enríquez, Portugal consiguió la independencia con la firma en 1143 del tratado de Zamora y reconocida por el papa Alejandro III en la bula Manifestis Probatum en 1179. Posteriormente, conquistó localidades importantes como Santarém, Lisboa, Palmela y Évora.​ Una vez acabada la Reconquista portuguesa en 1249, la independencia del nuevo reino fue puesta en entredicho varias veces por el reino de Castilla. En una de estas situaciones de conflicto con el reino de Castilla, el rey Dionisio I de Portugal firmó junto al rey Fernando IV de Castilla (que era representado, al ser menor de edad, por su madre la reina María de Molina) el Tratado de Alcañices, en el cual se estipulaba que Portugal suprimía los tratados acordados en contra del reino de Castilla por el apoyo al infante Juan de Castilla. En este tratado se establecía entre otras cosas la delimitación fronteriza entre los entonces reinos de Portugal y de León, en la que se incluía la cuestionada localidad de Olivenza. La primera fue debida a la crisis sucesoria abierta tras la muerte de Fernando I de Portugal, que acabó con la victoria portuguesa en Aljubarrota en 1385.

La Era de los Descubrimientos y la dinastía felipina.

Con el final de la guerra, Portugal inició un proceso de exploración y expansión conocido como “Era de los Descubrimientos”, cuyas figuras destacadas fueron el infante Enrique el Navegante y el rey Juan II. Tras la conquista de Ceuta en 1415 y el paso del cabo Bojador por Gil Eanes, la exploración de la costa africana continuó hasta que Bartolomé Díaz comprobó en 1488 la comunicación entre los océanos Índico y Atlántico al doblar el cabo de Buena Esperanza.​ En poco tiempo los portugueses descubrieron rutas y tierras en Norteamérica, Sudamérica y Oriente, en su mayoría durante el reinado de Manuel I, el Aventurero. La expansión hacia Oriente, sobre todo gracias a las conquistas de Alfonso de Alburquerque, concentró casi todos los esfuerzos de los portugueses, aunque en 1530 Juan III inició la colonización de Brasil.​ Las riquezas allí encontradas hicieron que los portugueses se centraran en el Nuevo Mundo, con la consiguiente pérdida de otras plazas en el Índico, como Ormuz, frente a otras potencias europeas.

El país tuvo su “siglo de oro” durante esta época. Sin embargo, en la batalla de Alcazarquivir contra Marruecos, en 1578, murieron el joven rey Sebastián y parte de la nobleza portuguesa. Subió al trono el rey cardenal Enrique, que murió dos años después, con lo que se abrió la crisis sucesoria de 1580, que se resolvió con la llamada unión ibérica entre Portugal y España, durante la cual los dos reinos tuvieron coronas separadas pero gobernadas por el mismo rey. Felipe II de España fue el primero de tres reyes españoles. Privado de una política exterior independiente y envuelto en una guerra junto con España contra los Países Bajos, el país sufrió grandes reveses en su imperio y perdió el monopolio del comercio en el Índico.

La unión con España acabó el 1 de Diciembre de 1640. La nobleza nacional, tras haber vencido a la guardia real en un repentino golpe de Estado, depuso a la duquesa gobernadora y virreina de Portugal Margarita de Saboya y coronó a Juan IV como rey de Portugal. Se inició así la Guerra de Restauración portuguesa, que se prolongó hasta 1668, año en que se firmó el tratado de Lisboa, por el cual el rey español Carlos II reconoció la independencia de Portugal.

Restauración, absolutismo y liberalismo.

El final del siglo XVII y la primera mitad del siglo XVIII fueron testigos del florecimiento de la minería en Brasil: el descubrimiento de oro y piedras preciosas convirtió a la corte de Juan V en una de las más opulentas de Europa. Estas riquezas sirvieron para pagar productos importados, en su mayoría de Inglaterra, ya que no existía industria textil en el reino y las telas eran importadas de las islas británicas. El comercio exterior se basaba en la industria del vino y los esfuerzos para invertir la situación con grandes reformas mercantiles del marqués de Pombal, ministro entre 1750 y 1777, impulsaron el desarrollo económico durante el reinado de José I. Fue durante este reinado cuando un terremoto devastó Lisboa y el Algarve, el 1 de Noviembre de 1755.

Para no romper la alianza con Inglaterra, Portugal rechazó unirse al bloqueo continental, por lo que fue invadida por los ejércitos napoleónicos en 1807. La corte de la familia real se refugió en Brasil y la capital se trasladó a Río de Janeiro hasta 1821. Ese año, Juan VI, desde 1816 rey del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve, regresó a Lisboa para jurar la primera constitución portuguesa. Al año siguiente, su hijo Pedro fue proclamado emperador de Brasil y declaró su independencia con respecto a la metrópolis.

Durante el resto del siglo XIX Portugal vivió períodos de enorme perturbación política y social, como la guerra civil y las repetidas revueltas y pronunciamientos militares como la revolución de Septiembre, la de Maria da Fonte, la de Patuleia, etc. Gracias al Acto Adicional a la Carta Constitucional de 1852 fue posible un periodo de paz interna así como el inicio de las políticas de obras públicas lideradas por Fontes Pereira de Melo.​ A finales del siglo XIX las ambiciones coloniales portuguesas chocaron con las inglesas, lo que provocó el ultimátum británico de 1890.​ La cesión a las exigencias británicas y los crecientes problemas económicos causaron a la monarquía un descrédito creciente, que culminó con los asesinatos de Carlos I y el príncipe heredero Luis Felipe el 1 de Febrero de 1908. La monarquía se mantuvo en el poder durante dos años más, encabezada por Manuel II, pero fue abolida el 5 de Octubre de 1910, instaurándose una república.

República, Estado Nuevo y democracia.

El rey salió hacia el exilio en Inglaterra tras la instauración de la república.​ Después de varios años de inestabilidad política, con luchas de trabajadores, tumultos, levantamientos, homicidios políticos y crisis financieras, problemas agravados por la participación portuguesa en la Primera Guerra Mundial, el ejército tomó el poder en 1926. Dos años más tarde, el régimen militar nombró ministro de Finanzas a António de Oliveira Salazar, profesor de la universidad de Coímbra, que en 1932 se convirtió en presidente del consejo de ministros.

Salazar restauró las finanzas e instituyó el Estado Nuevo, régimen autoritario de corporativismo de Estado con un partido único y sindicatos estatales, además de una afinidad fascista bien marcada, al menos hasta 1945,​ cuando tras la victoria de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial, Salazar sufrió presiones para transformar Portugal en una democracia. En 1968, apartado del poder por una enfermedad, fue sucedido por Marcelo Caetano.​

El rechazo del régimen a la descolonización de las provincias ultramarinas supuso el inicio de la guerra colonial primero en Angola (1961), y poco después en Guinea-Bisáu (1963) y Mozambique (1964). A pesar de las críticas de algunos de los oficiales del ejército más veteranos, entre los cuales se encontraba el general António de Spinola, el gobierno se mantuvo firme en su decisión de continuar con esta política.​ Este último publicó un libro, Portugal y el futuro, en el que afirmaba que la guerra colonial era insostenible, por lo cual fue destituido. Este hecho aumentó el malestar entre los oficiales más jóvenes del ejército, que el 25 de Abril de 1974 dieron un golpe de Estado, conocido como la Revolución de los Claveles.

A esta revolución le siguió un periodo de enfrentamientos políticos muy encendidos entre las fuerzas sociales y políticas, llamado Proceso Revolucionario en Curso, que tuvo su punto álgido en el llamado verano caliente de 1975, durante el cual el país estuvo a punto de caer en un nuevo periodo de dictadura, esta vez de orientación comunista. En este periodo, Portugal reconoció la independencia de todas sus antiguas colonias de África.

El 25 de Noviembre de 1975 los paracaidistas y la policía militar de la Región Militar de Lisboa, aliados con diversos sectores de la izquierda radical, llevaron a cabo una tentativa de golpe de Estado sin un liderazgo claro. El grupo de los Nueve reaccionó poniendo en práctica un plan militar de respuesta, liderado por António Ramalho Eanes, que resultó un éxito. Al año siguiente se consolidó la democracia y el propio Ramalho Eanes fue nombrado presidente, el primero elegido por sufragio universal. Se aprobó una constitución democrática y se establecieron los poderes políticos locales —las autarquías— y los gobiernos autónomos regionales de Azores y Madeira.​

Entre las décadas de 1940 y 1960, Portugal fue miembro cofundador de la OTAN (1949), la OCDE (1961) y la EFTA (1960), de la que se salió en 1986 para adherirse a la entonces CEE.​ En 1999, Portugal se adhirió a la zona Euro​ y ese mismo año entregó la soberanía de Macao a la República Popular China.​ Desde su adhesión a la UE, el país ha presidido el Consejo Europeo tres veces, la última en 2007 cuando presidió la ceremonia de la firma del tratado de Lisboa.

(29/12/2019)

399. Dedal TOLEDO // TOLEDO´s Thimble

FB_IMG_1516061296519

Dedal resina Toledo (Castilla la Mancha).

Siguiendo con el ritual de esta cuarentena, aquí os dejo un nuevo dedal que ya forma parte de mi colección desde hace unos cuantos añitos. El dedal que os quiero enseñar hoy, es un dedal de resina en el que se puede observar la figura de Don Quijote de la Mancha montado en su caballo Rocinante. A continuación, os dejo información de la ciudad de Toledo, toda ella sacada de la Wikipedia.

Toledo es un municipio y ciudad española, capital de la provincia homónima, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Con una población de 84.873 habitantes (INE, 2019), se trata del tercer municipio más poblado de la región. El casco histórico está situado en la margen derecha del Tajo, en una colina rodeada por un pronunciado meandro. El término municipal incluye dos barrios muy separados del núcleo principal: el de Azucaica, en la orilla derecha del río, y el de Santa María de Benquerencia, situado prácticamente enfrente del anterior en la margen izquierda.

La ciudad fue un importante centro carpetano hasta su conquista romana en 193 a. C.. Tras las invasiones germánicas, Toledo se convertiría en capital y, posteriormente, principal sede eclesiástica del Reino visigodo. En el año 711, Toledo fue conquistada por los musulmanes, cuyo dominio finalizó con la toma de la ciudad en 1085 por Alfonso VI. Es conocida como “la ciudad imperial” por haber sido la sede principal de la corte de Carlos I​ y también como “la ciudad de las tres culturas”,​ por haber estado poblada durante siglos por cristianos, judíos y musulmanes. En el siglo XVI tuvieron lugar la guerra de las Comunidades de Castilla y el traslado en 1561 de la corte a Madrid, tras el cual la ciudad entró en decadencia, acentuada por la crisis económica del momento. Ya en época contemporánea, se recuerda el asedio y defensa del alcázar durante la guerra civil. En 1983, Toledo pasó a ser sede de las Cortes regionales y de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha​ y en 1986 su casco histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad.

En la actualidad la gran mayoría de la población se dedica al sector servicios, existiendo tradición local en la fabricación de espadas. Una línea de ferrocarril Avant conecta Toledo y Madrid en 33 minutos. Cuenta con diversas infraestructuras sanitarias, incluido un Hospital Nacional de Parapléjicos, y con la presencia de la Academia de Infantería.

Volvemos a repetir la historia de esta ciudad castellano manchega.

Prehistoria y Edad Antigua.

El primer asentamiento fijo que se conoce en la ciudad de Toledo es una serie de castros, sobre los que después se levantó la ciudad carpetana amurallada, uno de los más importantes centros de los carpetanos. Entre los primeros asentamientos conocidos en la zona se encuentra el Cerro del Bu, ubicado en la orilla izquierda del río Tajo, un yacimiento que cuenta con diversas etapas superpuestas, una de ellas datada en la Edad de Bronce.​

En el año 193 a. C. y tras una gran resistencia, Marco Fulvio Nobilior conquistó la ciudad. Los romanos la reconstruyeron y la denominaron Toletum, en la provincia de Carpetania. La ciudad desarrolló una importante industria del hierro que la llevó a acuñar moneda. La zona donde se asentaba la ciudad sufrió un profundo proceso de romanización, como atestiguan los numerosos restos de villas romanas, especialmente en la ribera del Tajo.

Los romanos dejaron numerosos vestigios en la faz toledana, como un imponente acueducto, del que únicamente se conservan las bases a ambos lados del Tajo, una vía romana, parte de la cual se puede ver en las laderas de los cerros de la margen izquierda del río, y un circo, ubicado en un parque público y parcialmente desenterrado. Existen otros muchos vestigios que, pese a estar dados por desaparecidos en muchos casos, es muy probable que se encuentren en el subsuelo de la urbe, tales como el teatro (ubicado en el solar inmediato al circo y que actualmente ocupa un colegio), el anfiteatro (bajo el barrio de Covachuelas), una importante infraestructura hidráulica (como los vestigios que quedan al lado de la puerta donde se accede a la mezquita del Cristo de la Luz), numerosas calzadas (como las recientemente encontradas a siete metros aproximadamente de profundidad bajo el jardín de la Mezquita anteriormente mencionada), así como termas, aliviaderos y villas.

Hay que destacar que la mayor parte de estas construcciones históricas fueran desmontadas, siendo los sillares aprovechados para la construcción de otros edificios y para la muralla que rodea la ciudad, si bien, posiblemente la mayor riqueza arqueológica de Toledo se encuentre enterrada bajo su subsuelo.

Edad Media.

Tras las primeras incursiones germánicas, se reedificaron la antiguas murallas con objetivos defensivos; a pesar de ello en el año 411 la ciudad fue conquistada por los alanos gracias a su imponente dominio del caballo y sus artes de guerra, quienes fueron a su vez derrotados por los visigodos en el año 418. Una vez hubo vencido a su rival Agila, Atanagildo estableció su corte en la ciudad y posteriormente, con Leovigildo, se convirtió en capital del reino hispanogodo y en arzobispado, con lo que adquirió gran importancia civil y religiosa (como prueban los Concilios de Toledo) llegando a alcanzar los 10.000 habitantes (lo que la situaba entre las mayores ciudades hispanas de la época). Muy cerca de Toledo, en la villa de Guadamur, se halló el Tesoro de Guarrazar, excepcional conjunto de coronas votivas de los reyes visigodos.

En el año 711 fue conquistada por Táriq ibn Ziyad y sometida al dominio musulmán. La toma de la ciudad fue llevada a cabo sin dificultades, mediante capitulación, ya que gran parte de la población había huido.​ Los árabes la llamaron Tulaytula (en árabe طليطلة ).

El predominio de gran población mozárabe la convirtió enseguida en un foco de continua preocupación para Córdoba. En 797​ durante el emirato de Alhakén I, estalló una sublevación contra Córdoba. Según determinados crónicas —pues hay diversas versiones sobre el suceso— el emir habría enviado al muladí Amrús ben Yusuf​ para someter la ciudad. Amrús diezmó a los muladíes locales mediante la conocida como “jornada del foso”: en un banquete en el palacio del gobernador donde se invitó a comer a los muladíes principales de la ciudad, se habría ido asesinando a estos según entraban y sus cadáveres arrojados a una zanja.​ De esta manera, el emir consiguió someter por un tiempo al pueblo toledano. No obstante, éstos volvieron a rebelarse en el 811 y en el 829, después de su muerte. Se dice que de estos hechos podría haber nacido la expresión de tener una “noche toledana”.

Finalmente, Abd al-Rahman III aplastó la endémica rebelión de la ciudad de Toledo en Julio de 932, tras un asedio de dos años, sometiéndola al califato cordobés. Al desintegrarse el califato en el siglo XI, Toledo se convirtió en un importante reino de taifa, que no obstante, tuvo que pagar parias a los reyes de Castilla para mantener su independencia.

Tras años de asedio, es posteriormente sometida la ciudad y se rinde el 6 de Mayo de 1085. Días después, el 25 de Mayo, Alfonso VI de León entra en Toledo, tras un acuerdo previo con el rey de la Taifa que la gobernaba. Mediante el acuerdo de capitulación, el rey leonés somete al reino, garantizando a los pobladores musulmanes la seguridad de sus personas y bienes. El rey concedió fueros propios a cada una de las minorías existentes: mozárabes (Toledo era un importante centro mozárabe, con liturgia propia, la hispano-mozárabe, que aún se conserva), musulmanes y judíos, posteriormente refundidos por Alfonso VII en el Fuero de 1118. Tras la capitulación de la ciudad, sobrevino el periodo de mayor esplendor de Toledo, de una gran intensidad cultural, social y política. La Escuela de traductores de Toledo, floreciente durante los siglos XII y XIII, así como las numerosas obras de arte civiles y religiosas, las cuales dejaron una importante huella en la ciudad.

Tras la capitulación, se toleró la práctica religiosa de las comunidades judía y musulmana, pero esta actitud tolerante no duró mucho tiempo. Los cristianos construyeron la nueva catedral sobre la mezquita mayor, que a su vez se levantaba sobre la antigua catedral visigoda.

En 1162 la ciudad fue conquistada por el rey Fernando II de León, durante el convulso período de la minoría de edad de Alfonso VIII de Castilla. El rey leonés nombró a Fernando Rodríguez de Castro “el Castellano”, miembro de la Casa de Castro, gobernador de la ciudad. La ciudad de Toledo permaneció en poder de los leoneses hasta el año 1166, en que fue recuperada por los castellanos.

Durante la guerra civil castellana, Toledo luchó al lado de Pedro I y, tras sufrir un largo asedio, fue tomada en Enero de 1369. A lo largo de toda la Edad Media la ciudad fue creciendo: en el siglo XIV recibió privilegio ferial y en el XV se convirtió en uno de los principales productores pañeros castellanos, actividad que se sumó a las ya existentes de acuñación de monedas, fabricación de armas e industria sedera. En 1492, los judíos son expulsados y los Reyes Católicos reforman la ciudad. Isabel la Católica construyó allí, en el monasterio de San Juan de los Reyes, la que quería fuera su tumba, pero finalmente fue enterrada junto a su esposo en la catedral de Granada. Carlos I convierte a Toledo en ciudad imperial y en sede de la Corte.

Edad Moderna.

Los Reyes Católicos urbanizaron y engrandecieron la ciudad, y en la catedral toledana se proclamó a Juana y Felipe el Hermoso como herederos de la corona castellana en 1502. Activa participación en la unificación del primer estado moderno de Europa tuvieron los nobles castellanos, especialmente la aristocrática familia de los Álvarez de Toledo, cuyo poder aumentó al amparo del poder regio. Isabel la Católica mandó construir en Toledo el monasterio de San Juan de los Reyes para conmemorar la batalla de Toro y ser enterrada allí con su marido, pero tras la reconquista de Granada los Reyes decidieron enterrarse en esta última ciudad, donde sus restos descansan hoy.

Fue una de las primeras ciudades que se unió a la revuelta de las Comunidades en 1520, con dirigentes comuneros como Pedro Laso de la Vega y Juan de Padilla. Tras la derrota comunera en la batalla de Villalar, los comuneros toledanos, dirigidos por María Pacheco, la viuda de Padilla, fueron los que más resistencia opusieron a los designios de Carlos I, hasta su rendición en 1522. Toledo se convirtió en una de las sedes de la Corte del imperio y en la cuarta ciudad más populosa de la Monarquía con 60.000 habitantes (1560).​

Posteriormente, con la decisión de trasladar la corte a Madrid, adoptada por su hijo Felipe II, en el año 1561, la ciudad perdió gran parte de su peso político y social. La ruina de la industria textil acentuó la decadencia de Toledo, si bien mantuvo su importancia como centro del poder eclesiástico.​ El 23 de Agosto de 1580 se inició una gran epidemia de catarro que afligió a toda Castilla y se ensañó especialmente con Toledo, como cuenta fray Antonio de Villacastín en sus Memorias de la fundación de San Lorenzo el Real, monasterio de la orden de San Jerónimo:

Ni había médico que visitase ni apenas crérigo para aministrar los sacramentos, y enterraban los muertos sin campanas en toda España, y en las sepulturas metían 7 y 8 y más en cada una; y el día de la Natividad de Nuestra Señora hobo iglesias que no hobo crérigo que dixese misa. Y acaeció en Toledo una cosa de notar: que este dicho día de nuestra Señora de setiembre no hobo canónigo que dixese la misa mayor, y ansí la dijo un pobre crérigo, y los acólitos fueron dos hombres seculares y pobres por no haber persona eclesiástica en toda la iglesia. Fue enfermedad notable, o por mejor decir pestilencia. Tuvo este mal lo recio dél hasta mediado el mes de otubre del dicho año y díxose que murió la tercera parte de la xente en todos los pueblos grandes y pequeños. Díxose que primero estuvo este mal en toda Italia y Francia y Flandes; finalmente fue una pestilencia general. su principio fue catarro y calenturas tercianas… Moríanse todos los que se sangraban.
Antonio de Villacastín (Zarco Cuevas, 1985, pp. 56-57)

Se considera a esta la primera pandemia de gripe, aunque algunos creen que fue en realidad de tosferina. Dicha epidemia comenzó en Asia y de allí pasó a Europa y América. Casi toda Europa fue afectada en seis semanas, y se dice que sólo el veinte por ciento de la población escapó de la enfermedad.

La constitución de la Real Compañía de Comercio y Fábricas, en 1748, en el marco de renovaciones borbónicas inspiradas por la Ilustración, trajo un breve resurgir de la ciudad, pero a finales del siglo XVIII estaba nuevamente arruinada y reducida a funciones meramente administrativas.

En 1761, por mandato del rey Carlos III se establece en la ciudad la Real Fábrica de Armas.

Edad Contemporánea.

Tras el comienzo de la Guerra Civil Española, la ciudad permaneció en la zona republicana. Sin embargo, en el alcázar de la ciudad, sede de la Academia de Infantería, se refugió un grupo de leales a los sublevados (1950 personas, según el boletín El Alcázar de esas fechas, entre militares, guardias civiles y sus familias), al mando del coronel Moscardó, que resistió al Gobierno desde el 21 de Julio de 1936 hasta la llegada de las tropas del general Varela el 27 de Septiembre de ese mismo año. El asedio del alcázar fue ampliamente utilizado por la propaganda franquista. El alcázar, casi completamente destruido en el asedio, fue reconstruido en su totalidad posteriormente.

La represión y la violencia entre los partidarios de cada bando fueron los signos característicos de la guerra y posguerra. En un primer momento, con la ciudad todavía bajo dominio republicano, se realizaron fusilamientos populares, en los que los ciudadanos eran ejecutados por la mera sospecha de ser de “derechas” o pertenecer a la iglesia católica (estando documentada la muerte de al menos cien eclesiásticos). En uno de estos fusilamientos resultaría muerto el deán de la catedral y según la tradición historiográfica franquista, Luis Moscardó, hijo del coronel encerrado en el Alcázar. En Septiembre de 1936 se instaló un Tribunal Popular en el Palacio Arzobispal. El Tribunal tuvo corta vida, estableciendo solo cuatro sumarios antes de su traslado a Madrid. Además, la vida en la ciudad era de un constante estado de guerra, con combates y bombardeos continuos en la zona del Alcázar. Los errores en los bombardeos causaron muchos destrozos en la ciudad, sobre todo en la cercana plaza de Zocodover. Tras la toma de la ciudad por las tropas franquistas se recrudeció la represión. Hasta Diciembre de 1936 la ciudad viviría en un estado sumarísimo, liderado por las disposiciones del comandante Planas y dirigido a todos los ciudadanos que habían colaborado en la represión de las tropas republicanas.

La ciudad fue elegida oficialmente sede de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha tras una votación en las Cortes, el 7 de Diciembre de 1983. Para la elección, el gobierno regional encargó a José María Barreda un proceso de información y consulta a la población, las instituciones políticas y las asociaciones culturales. En la votación en las Cortes, la propuesta de Toledo recibió la aprobación de 27 diputados (los 22 socialistas y los cinco del Grupo Popular de Toledo), tres en contra (los populares conquenses) y 12 abstenciones.

(09/04/2016)

393. Dedal VIRGEN DE COVADONGA // VIRGEN DE COVADONGA´s Thimble

PicsArt_10-15-07.47.50

Dedal resina de la Virgen de Covadonga, Principado de Asturias.

El dedal que os quiero enseñar hoy, es un dedal que me traje de la última visita que hemos realizado a la ciudad de Oviedo, en el Principado de Asturias. Este, es un dedal de resina en el cual, está representada la Virgen de Covadonga.

El Principado de Asturias (en asturiano, Principáu d’Asturies; en eonaviego, Principao d’Asturias) es una comunidad autónoma uniprovincial del noroeste de España, con una población de 1.028.244 habitantes (INE, 2018).​ Bañada al norte por las aguas del mar Cantábrico, limita al oeste con la provincia de Lugo (Galicia), al sur con la provincia de León (Castilla y León) y al este con Cantabria. Recibe el nombre de Principado por razones históricas, al ostentar el heredero de la Corona de España el título nobiliario de “príncipe de Asturias“, establecido por Juan I de Castilla en el año 1388. Su capital es la ciudad de Oviedo, mientras que Gijón es su ciudad más poblada.

El actual espacio territorial asturiano coincide básicamente con el antiguo territorio de las Asturias de Oviedo, contiguas a las Asturias de Santillana. Con la división territorial de Javier de Burgos en 1833, la región de las Asturias de Oviedo se convirtió en la provincia de Oviedo, recibiendo una porción del territorio de las Asturias de Santillana —los concejos de Peñamellera Alta, Peñamellera Baja y Ribadedeva—, mientras el resto de las mismas se integró en la provincia de Santander, posterior comunidad autónoma de Cantabria.

El Principado de Asturias según su Estatuto de Autonomía está considerado como una comunidad histórica en su artículo 1. Posee una asamblea legislativa llamada Junta General del Principado, en recuerdo de una antigua institución medieval de representación de los concejos ante la Corona. Coincide su territorio en parte además, con la zona nuclear del antiguo Reino de Asturias del año 718 y posee dos idiomas propios: el asturiano o bable, del tronco lingüístico asturleonés, que aun no siendo considerada lengua oficial, tiene un estatus jurídico parecido al de oficialidad y el eonaviego o gallego-asturiano, del tronco lingüístico galaicoportugués, hablado en los concejos del extremo occidental y que goza de un estatus similar.

Ahora vamos a hablar un poco sobre La Santina

La Virgen de Covadonga o Virxe de Cuadonga en asturiano, conocida popularmente como La Santina, es una imagen de la Virgen María que se encuentra en una cueva en Covadonga, concejo de Cangas de Onís, Principado de Asturias, España. Es la patrona de Asturias y una de las siete Patronas de las Comunidades Autónomas de España. La cueva es un importante centro de peregrinación mariana en España.

Según la tradición, la Virgen ayudó a los cristianos capitaneados por Don Pelayo, provocando un desprendimiento de rocas en la conocida como batalla de Covadonga, que diezmó el ejército árabe. Esta victoria es legendariamente considerada como el inicio de la Reconquista y la reinstauración de los reyes cristianos en la Península.

La imagen de la Virgen de Covadonga.

La imagen primitiva se perdió en un incendio. La actual talla data del siglo XVI y fue donada al Santuario por la Catedral de Oviedo en 1798.

Es una talla policromada cubierta de vestiduras y manto, aunque fue concebida para mostrarse sin el ropaje y el manto está pintado sobre la madera en un color azul verdoso adornado con flores rojas. La capa es de color rojizo con los bordes dorados, así como el cinturón y los bajos del faldón tallados en la escultura. La Virgen sostiene al Niño Jesús en su mano izquierda y en la derecha sujeta una rosa de oro. Sobre su cabeza, una corona dorada con perlas en sus aristas y brillantes incrustados. Del arco que describe la parte superior de la corona pende una paloma representando al Espíritu Santo, rodeada de un círculo de brillantes. La corona fue encargada al sacerdote asturiano D. Félix Granda Buylla que la realizó en su taller de Madrid, según consta en el Acta de la Coronación canónica de Nuestra Señora de Covadonga en el duodécimo centenario de la batalla en 1918.

El Niño Jesús actual fue colocado en el año 1704, sobre la mano izquierda de la Madre. A lo largo del tiempo la imagen ha sido objeto de restauraciones y modificaciones. Así, el conjunto fue retocado en 1820; se reajustó en 1874. Tras ser robada y recuperada durante el periodo de la Guerra Civil fue restaurada por el Instituto Nacional de Conservación y Restauración de la Dirección General de Bellas Artes en 1971 y 1986.

La actual imagen de Covadonga estuvo en la cercana capilla de la Colegiata de San Fernando desde 1778 hasta 1820, en que fue llevada a la Cueva, donde se había habilitado una pequeña capilla para su custodia.

Fue coronada canónicamente en 1918, coincidiendo con el duodécimo centenario de la histórica batalla de Covadonga. Por este motivo la talla de la Virgen de Covadonga fue una de las primeras imágenes marianas de España en recibir la Coronación canónica, junto a la Virgen de los Reyes (Patrona de Sevilla) el 4 de Diciembre del año 1904 en la Catedral de Sevilla, la Virgen de Montserrat (Patrona de Cataluña), la Virgen de Candelaria (Patrona de Canarias), la Virgen de Guadalupe (Patrona de Extremadura) y la Virgen de los Desamparados (Patrona de Valencia), entre otras.

Los días 21 y 22 de Agosto de 1989 el papa Juan Pablo II visitó el santuario y rezó y ofició misa en la Santa cueva de Covadonga.

Robo de la imagen.

La imagen de la Santina fue robada de su cueva y llevada a París en 1939, aunque no fue objeto de profanación alguna. Terminada la Guerra, se hizo cargo de la Embajada española en París el doctor Pedro Abadal, quien comunicó el hallazgo de la imagen en París y el mismo Pedro Abadal trasladó la imagen en su coche cerrado desde la embajada de España en París, donde fue encontrada, hasta la frontera con España.

El 11 de Junio de 1939 entraba triunfalmente en España la imagen de la Santina. La ciudad de Irún se disponía a recibirla con una extrema exaltación de religiosidad. El mismo entusiasmo suscitó la Santa Imagen en San Sebastián, Loyola, Mondragón, Vitoria, Valladolid y León. El día 13 llegaba a Asturias entrando por Pajares.

Pasó nueve días en la Catedral de Oviedo, visitó Gijón, Avilés y varios pueblos hasta que por fin llegó a Covadonga donde con gran entusiasmo se entronizaría. Fue recibida en el llamado campo del Repelao por el Cabildo de la Colegiata el 6 de Agosto, depositándose la imagen de la Virgen en la Santa Cueva de Covadonga a la una y media de la tarde.

Himno de la Virgen.

Estrofa I (himno por antonomasia)

(Castellano)

Bendita la Reina de nuestra montaña,
que tiene por trono la cuna de España
y brilla en la altura más bella que el sol.
Es Madre y es Reina. Venid, peregrinos,
que ante ella se aspiran amores divinos
y en ella está el alma del pueblo español.

(Asturianu)

Bendita la Reina, la nuesa Santina,
que tien por tronu l’entrubiacu d’España
y relluma n’altor más guapa qu’el sol.
Ye Madre y ye Reina. Venii, peregrinos,
que’ante ella s’aspiren amores divinos
y n’ella tá el alma del pueblu español.

Estrofa II

Dios te salve, Reina y Madre
del pueblo que hoy te corona
en los cánticos que entona
te da el alma y el corazón
causa de nuestra alegría,
vida y esperanza nuestra,
bendice a la Patria y muestra
que sus hijos tuyos son.

Estrofa III

Como la estrella del alba
brilla anunciando la gloria
y es el pórtico la gruta
del templo de nuestra historia.
Ella es el cielo y la fe,
y besa el alma de España
quien llega a besar su pie.

Estrofa IV

Virgen de Covadonga, Virgen gloriosa
flor del cielo que aromas nuestra montaña
tu eres la más amante, la más hermosa,
Reina de los que triunfan, Reina de España.
Nuestros padres sus ojos a ti volvieron
y una patria en tus ojos adivinaron
con tu nombre en sus labios por ti lucharon
con tu amor en las almas por ti vencieron.

(12/10/2017)

385. Dedal ASTURIAS // ASTURIAS´Thimble

PicsArt_10-15-07.34.34

Dedal Resina Asturias.

Hoy os traigo un nuevo dedal. En esta ocasión, quiero enseñaros un dedal que me he traído de una visita a nuestra comunidad vecina Asturias, y que está formando parte de mi colección de dedales desde ya hace un tiempo. Este es un dedal de resina, que tiene muchos motivos asturianos.

El Principado de Asturias (en asturiano, Principáu d’Asturies; en eonaviego, Principao d’Asturias) es una comunidad autónoma uniprovincial del noroeste de España, con una población de 1.028.244 habitantes (INE, 2018). Bañada al norte por las aguas del mar Cantábrico, limita al oeste con la provincia de Lugo (Galicia), al sur con la provincia de León (Castilla y León) y al este con Cantabria. Recibe el nombre de Principado por razones históricas, al ostentar el heredero de la Corona de España el título nobiliario de “príncipe de Asturias“, establecido por Juan I de Castilla en el año 1388. Su capital es la ciudad de Oviedo, mientras que Gijón es su ciudad más poblada.

El actual espacio territorial asturiano coincide básicamente con el antiguo territorio de las Asturias de Oviedo, contiguas a las Asturias de Santillana. Con la división territorial de Javier de Burgos en 1833, la región de las Asturias de Oviedo se convirtió en la provincia de Oviedo, recibiendo una porción del territorio de las Asturias de Santillana —los concejos de Peñamellera Alta, Peñamellera Baja y Ribadedeva—, mientras el resto de las mismas se integró en la provincia de Santander, posterior comunidad autónoma de Cantabria.

El Principado de Asturias según su Estatuto de Autonomía está considerado como una comunidad histórica en su artículo 1. Posee una asamblea legislativa llamada Junta General del Principado, en recuerdo de una antigua institución medieval de representación de los concejos ante la Corona. Coincide su territorio en parte además, con la zona nuclear del antiguo Reino de Asturias del año 718 y posee dos idiomas propios: el asturiano o bable, del tronco lingüístico asturleonés, que aun no siendo considerada lengua oficial, tiene un estatus jurídico parecido al de oficialidad y el eonaviego o gallego-asturiano, del tronco lingüístico galaicoportugués, hablado en los concejos del extremo occidental y que goza de un estatus similar.

Etimología.

El término Asturias recibe el nombre de sus antiguos pobladores, los astures, primitivos habitantes de orillas del río Astura (Esla). El nombre de astures englobaba no sólo a los de la Meseta (cismontanos), sino también a los del norte (transmontanos).

Astura debió de tomar la raíz del celta; stour, que significa “río”. Dicho topónimo aparece en Bretaña, donde Plinio habla del río “Stur”; hoy en día existen tres ríos Stour en Kent, Suffolk y Dorset. En la desembocadura del Elba hay otro río Stör, llamado antiguamente “Sturia”. Asimismo, en el Piamonte se localizaba la tribu celta de los Esturi y un río Stura. La misma raíz perdura aún hoy en el gaélico y el bretón en las palabras ster y stour con el significado de “río”.

Geografía.

Ubicación.

Asturias se encuentra situada en la costa septentrional de España. Limita al oeste con la provincia de Lugo (Galicia), al este con Cantabria, al sur con la provincia de León y al norte con el mar Cantábrico.

Su territorio es de 10.603,57 km² y cuenta con una población que supera ligeramente el millón de habitantes. Es la comunidad autónoma española más montañosa​ y una de las regiones más montañosas de Europa, con el 35% del terreno con desniveles superiores al 50% y el 65% con desniveles mayores del 30%. Se encuentra en la denominada España Verde.

Extensión.

El territorio que ocupa la comunidad autónoma del Principado de Asturias coincide en buena parte con el otorgado a los astures, en la división administrativa efectuada por Vespasiano en el año 69, una vez estabilizada la situación que siguió a la conquista romana. Esta división administrativa situaba la frontera de los astures trasmontanos entre los ríos Sella y Navia, en lo que pasaba a denominarse Conventus Asturum, y al mismo tiempo reconocía una especifidad cultural.

Tras la muerte del rey don Pelayo (hacia el año 737), el territorio asturiano abarcaba desde el río Eo al río Asón.

En la mayoría de los mapas cartográficos hechos desde el siglo XVI se ve una Asturias dividida en dos: las Asturias de Oviedo y las Asturias de Santillana. Las de Oviedo tenían su frontera occidental en el río Eo y por la parte oriental en el concejo de Ribadesella, donde comenzaban las de Santillana. Esta llegaba hasta poco más allá de Santander, situándose su frontera oriental en el río Asón. Por el sur las Asturias limitaban con la cordillera Cantábrica.

En el mapa cartográfico editado en 1700 por Charles Hubert (primer geógrafo del rey de España) empieza a nombrarse como Principado de Asturias, estando dividido aún en la de Oviedo y la de Santillana. En el año 1778 las Asturias de Santillana se integran definitivamente en la Provincia de los Nueve Valles de Cantabria.

El contorno actual se establece en la división territorial de 1833, que divide España en provincias a imitación de la francesa. Comprende los territorios de la comarca histórica de las Asturias de Oviedo, añadiendo los concejos de Ribadedeva, Peñamellera Alta y Peñamellera Baja que pertenecían a las Asturias de Santillana, ahora en la Provincia de Cantabria.

Espacios naturales.

Asturias es una comunidad montañosa y costera que cuenta con numerosos y conocidos enclaves naturales, algunos de ellos protegidos bajo diferentes figuras. De entre ellos destacan los reconocidos por la UNESCO como reservas de la biosfera:

  • La Reserva Natural Integral de Muniellos, en el suroccidente asturiano, entre los concejos de Cangas del Narcea e Ibias;
  • El parque natural de Somiedo, en el concejo homónimo;
  • El parque natural de Redes, en Caso y Sobrescobio;
  • El parque nacional de Picos de Europa, que se extiende además por las vecinas comunidades de Cantabria y Castilla y León; y
  • El Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa, en los municipios de Lena, Quirós y Teverga.
  • La del Río Eo, Oscos y Tierras de Burón, repartida entre las Tierras de Burón —en la provincia gallega de Lugo— y los concejos asturianos de Castropol, Vegadeo, Taramundi, San Tirso de Abres, Villanueva de Oscos, Santa Eulalia de Oscos y San Martín de Oscos.
  • El Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias. Está situado en los concejos de Degaña, Cangas del Narcea e Ibias, además en ella está integrada la Reserva Natural Integral de Muniellos.

(14/10/2017)