381. Dedal ALCALÁ DE HENARES // ALCALÁ DE HENARES´Thimble

PicsArt_07-30-11.42.16

Dedal porcelana Alcalá de Henares (Madrid).

El dedal que os quiero enseñar hoy es un dedal de porcelana que me traje de una de las visitas que hemos hecho a la ciudad de Alcalá de Henares, en la Comunidad madrileña. Ya habíamos visitado esta ciudad varias veces, pero no había tenido ocasión de conseguir algún dedal de la misma, ya que las tiendas de souvenirs o bien estaban cerradas, o bien habían echado el cierre permanente de sus puertas. Pues bien, la última vez que hemos ido, habían vuelto a abrir, y por fin me pude traer un recuerdo de mi paso por esta ciudad. En cuanto a la localización de las tiendas de souvenirs, deciros que este dedal lo conseguí en un bazar chino que se encuentra en la Calle Mayor de la ciudad.

Alcalá de Henares es una ciudad española perteneciente a la Comunidad de Madrid. Su término se extiende sobre la comarca natural de La Campiña aunque parte de este se extiende sobre La Alcarria. Culturalmente, pertenece a la comarca de Alcalá de la que además es su capital. Tiene una población de 193.751 habitantes, a 1 de Enero de 2018, y 87,72 km², lo que hace una densidad de población de 2215,12 hab. por km².

Está situada en la Cuenca del Henares, al este de la región. Sus distancias respecto a otras ciudades son 22 km de Guadalajara y 31 km de Madrid. Es el tercer municipio más poblado de la Comunidad de Madrid y el 31.° de España. La Administración local se ha acogido a la Ley de Grandes Ciudades.

Es cabeza del partido judicial de su mismo nombre y sede episcopal de la Diócesis Complutense. Fue cabeza de su Comunidad de Villa y Tierra.

Su nombre significa “castillo sobre el río Henares“, por cuya razón aparece en el escudo un castillo sobre ondas de agua que simulan el río Henares. Su fundación se remonta a la época celtíbera (Ikesankom Kombouto o Iplacea) pero será con la llegada de los romanos cuando se formará una ciudad notable llamada Complutum. Por la ciudad han pasado varias culturas, de las cuales tres llegaron a convivir simultáneamente.

Fue declarada Ciudad patrimonio Mundial por la Unesco en 1998. Gracias al recinto histórico y el rectorado de la Universidad, es una de las nueve ciudades de España que la Unesco ha clasificado como únicas. Es famosa por su Universidad, construida gracias al cardenal Cisneros el 13 de Abril de 1499, pero tras languidecer durante el siglo XVIII, mediante la Real Orden de la reina regente de 29 de Octubre de 1836, se decretó su supresión en Alcalá y traslado a Madrid, donde pasó a denominarse Universidad Central. Surgió con su estatus actual en 1977, al producirse el fenómeno de descentralización universitaria y constituirse como Universidad propia, lo que la convirtió una vez más en ciudad universitaria.

El lema o eslogan, Ciudad del saber se está divulgando como identificativo de la ciudad. Las razones expuestas por el ayuntamiento para tal título son: se trata de una ciudad de tres culturas donde convive un espíritu de conocimiento en la Universidad. Hasta hace unos veinte años albergó la sede central del Instituto Cervantes; ahora el edificio del Colegio del Rey es la sede de honor de la asociación de la lengua española.

Historia.

Los orígenes de la ciudad de Alcalá de Henares se remontan a época prehistórica cuyo asentamiento estaba en las elevaciones que se conoce como cerro de Zulema o cerro del Viso, que más tarde tomaría el nombre de San Juan del Viso por una antigua ermita dedicada a San Juan Bautista. Los romanos prefirieron formar su ciudad en terreno llano y así nació Complutum. Los musulmanes construyeron un enclave de defensa, lo que más tarde se conoció como Al-Qalat-Nahar (El castillo del Henares).

Con la Reconquista Cristiana, la zona de Complutum trasladó su emplazamiento definitivo en torno a lo que es hoy la Catedral Magistral.

Primeros asentamientos.

Existen en el término municipal de Alcalá algunos yacimientos arqueológicos de época prehistórica, como el de la Alvega, o el de la Esgaravita, del periodo calcolítico.

A la Edad de Hierro pertenece un castro celtibérico encontrado en la cuesta de Zulema donde se extrajo un pequeño tesoro de monedas. En una de ellas se puede leer el nombre íbero de Alcalá: Ikesancom Kombouto. Tal vez de este nombre pueda derivarse el romano de Complutum, aunque también se puede relacionar con el término latino compluvium (‘lugar donde converge el agua’) que describiría el terreno en el que confluyen los ríos Henares, Camarmilla y Torote. A partir de la II Edad de Hierro, se detecta un asentamiento carpetano en el Cerro del Viso. Este asentamiento parece recibir el nombre de Kombouto o Iplacea.

La ciudad romana de Complutum.

Los romanos apenas habitaron la zona de la margen izquierda del río donde se encontraba el asentamiento celtibérico. La Pax romana favoreció el hecho de poderse mudar a la planicie sin necesidad de ampararse en las fortalezas y en el siglo I la población se trasladó al otro lado del río, en su margen derecha, en una superficie llana, por la zona donde se encuentra el Camino del Juncal. Allí se fue extendiendo la ciudad romana llamada Complutum con un trazado característico romano. Excavaciones arqueológicas han ido sacando a la luz importantes vestigios, como la Casa de Hippolytus convertida en museo.

Más tarde, en el siglo IV (c. 305), durante el gobierno y persecución del emperador Diocleciano, tuvo lugar el martirio de los niños Justo y Pastor. Fueron ejecutados a las afueras de Complutum, en un espacio conocido como Campo Laudable, lugar que los cristianos empezaron a venerar y que con el tiempo sería la sede del templo dedicado a las Niños Mártires. Es el barrio histórico de Alcalá.

Llegada de los árabes y reconquista.

Los árabes llegaron en el 711 a la península ibérica y fueron dominando el territorio en incursiones hacia el norte. Los habitantes hispanorromanos de Complutum se habían ido trasladando a los alrededores del templo de los Niños Mártires, formando nuevos barrios. Cuando la zona fue invadida por los árabes, los obispos de Alcalá emigraron a Guadalajara, pero se permitió a la población civil seguir habitando el llamado barrio de Santiuste. Los árabes no se interesaron por este lugar sino por el primitivo emplazamiento de la margen izquierda del río, que encontraron propicio para la defensa y donde edificaron un castillo que daría el topónimo que se empleó después: al-Qal’at abd al-Salam. El curso del río Henares les sirvió de línea divisoria entre el dominio cristiano y el musulmán, trazando lo que se llamó Marca Media.

El 3 de Mayo de 1118, el arzobispo toledano Bernardo de Sedirac conquistó la plaza musulmana de Alkal’a Nahar o Alcalá la Vieja para Castilla; este reino cedió Alcalá y su Tierra al Arzobispado de Toledo, pasando a ser la comunidad de Alcalá un señorío eclesiástico. Pronto, la ciudad gozaría de privilegios, siendo uno de los más importantes la concesión de celebrar una Feria durante el mes de Agosto.

El Burgo de Santiuste, Alcalá de Santiuste, Alcalá de San Justo o Alcalá de Fenares (nombre del s. XIV) sería un emergente centro de transacciones y mercado comarcal, lo cual haría incrementar la población considerablemente. La aljama o judería y la morería alcalaína fueron de las más notables de Castilla (la aljama complutense está considerada de tamaño medio. Algunos estudios la cifran en 5000 judíos). Durante la Edad Media, en Alcalá convivieron pacíficamente las comunidades de judíos, musulmanes y cristianos.

El día 19 de Diciembre de 1308 fue rubricado en la ciudad el tratado de Alcalá de Henares, suscrito por el rey Fernando IV de Castilla y por los embajadores del rey Jaime II de Aragón.

En 1345 y en 1348 tuvieron lugar en la ciudad las Cortes de Castilla.

Siglos XV al XVIII.

Pronto la Universidad de Alcalá creada por el cardenal Cisneros en 1499 sobre lo que fueron los Estudios Generales del siglo XIII, compitió con la de Salamanca y por sus aulas pasaron importantes personalidades, como:

  • Ambrosio de Morales
  • Benito Arias Montano
  • Calderón de la Barca
  • Domingo Báñez
  • Domingo de Soto
  • Francisco de Quevedo
  • Francisco Díaz
  • Francisco Suárez​
  • Francisco Vallés
  • Gabriel Vázquez
  • Gaspar Melchor de Jovellanos
  • Juan de Ávila
  • Juan de Mariana
  • Juan de Valdés
  • Juan Ginés de Sepúlveda
  • Lope de Vega
  • Luis de Molina
  • Martín de Azpilicueta
  • Mateo Alemán
  • San Ignacio de Loyola​
  • San Juan de la Cruz
  • Tirso de Molina

El mismo cardenal Cisneros en 1509 dio para Alcalá y su tierra el Fuero Nuevo que sustituyó ampliando y mejorando los fueros anteriores de 1135, 1223 y el último llamado Fuero Extenso. El fuero de Cisneros tuvo vigencia hasta el siglo XIX con la desaparición del Antiguo Régimen.

En el siglo XVI tuvo lugar un hecho importante para las letras y la cultura españolas: el nacimiento del escritor Miguel de Cervantes. Se conserva su partida de bautismo del 9 de Octubre de 1547 en la Casa Consistorial de Alcalá.

El 19 de Mayo de 1687 Carlos II concedió a la población el título de ciudad.

En el siglo XVIII, concretamente en 1785, entró en la Universidad y alcanzó el grado de doctor en Artes y Letras la primera mujer de la historia de España: María Isidra de Guzmán y de la Cerda.​ A comienzos de ese siglo, Alcalá fue ocupada por los portugueses durante la Guerra de Sucesión.​ Después, la ciudad fue perdiendo importancia.

Siglo XIX.

Fue un siglo de decadencia para la ciudad. El final del Antiguo Régimen dio por finalizada su función como cabeza del alfoz que se venía rigiendo foralmente. La incipiente provincia de Madrid asumió el papel capital de Alcalá para toda su Tierra y la Villa y Corte acaparó la gestión del oriente provincial. La Universidad que había permanecido en la ciudad de Alcalá por más de cuatro siglos, en 1836 fue trasladada a Madrid y rebautizada como Universidad de Madrid, luego como Universidad Literaria de Madrid, en 1851 como Universidad Central de Madrid y en 1970 Universidad Complutense de Madrid.

La ciudad se sumió en una depresión de la que no conseguiría salir hasta bien entrado el siglo XX. Tal fue la desolación que Alcalá casi se quedó con la quinta parte de su población (de 25.000 a 5600 habitantes).​ A esto se unió otro hecho centralista, el que impidió que el Arzobispado de MadridAlcalá tuviera la sede principal en Alcalá, ya que existe tradición episcopal en la ciudad desde el siglo V hasta el siglo XVII en que se centralizó en Toledo. Además, en 1833 Alcalá quedó fuera del mapa de capitales de provincia, en favor de Madrid y Guadalajara. En 1859 el ferrocarril llegó a la ciudad.

La Sociedad de Condueños.

La recuperación del prestigio de la ciudad llegó de la mano de la “Sociedad de Condueños de los Edificios que fueron Universidad”, que fue la primera sociedad particular y privada que se creó en España para salvar y conservar filantrópicamente un Patrimonio artístico. La Sociedad de Condueños, una iniciativa de los ciudadanos alcalaínos de 1851 que, viendo como los edificios principales de la ciudad iban a ser subastados, decidieron salvar el patrimonio de la ciudad aportando su dinero y creando una sociedad cuya única finalidad era comprar los edificios emblemáticos de la Universidad para evitar su expolio y, en un futuro, conseguir la vuelta de la Universidad a la ciudad complutense. En la actualidad, los edificios de la Sociedad de Condueños acogen el rectorado y varias facultades de la Universidad.

Siglo XX.

Durante la Guerra Civil Española la ciudad se mantuvo fiel a la Segunda República Española. Se convirtió en una importante base militar y logística del Ejército republicano.​ En Alcalá de Henares se encontraba la base de la 46ª División republicana.

Alcalá fue una ciudad agrícola, militar y de conventos hasta los años 1940, en que la industria cerámica y Forjas de Alcalá (material ferroviario) ayudaron al desarrollo industrial de la década de 1960.

En 1968 su casco histórico se declaró como Conjunto Histórico-Artístico, contando con nueve monumentos nacionales. Tras la muerte de Franco, en 1977 se fundó una nueva universidad con el nombre de Universidad de Alcalá,​ lo que supuso un renacimiento cultural de la ciudad y una recuperación de su patrimonio histórico mediante el Convenio Multidepartamental de Alcalá de Henares de 1985.

En 1991 se volvió a instaurar la sede episcopal sufragánea de la madrileña y se creó la Diócesis de Alcalá de Henares, desgajada del Arzobispado de MadridAlcalá. La gótica Iglesia Magistral (única en el mundo junto con la de San Pedro de Lovaina en Bélgica por ser su cabildo doctores o profesores, magíster, de la Universidad) fue elevada al rango de Catedral-Magistral de los Santos Niños Justo y Pastor, dejando atrás su anterior condición de colegiata.

El casco histórico de la ciudad de Alcalá de Henares y su Universidad fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1998,​ en reconocimiento a su condición de primera ciudad universitaria planificada como tal que ha existido en el mundo y a su concepción de ciudad que proyectó el ideal humanista a América. El proyecto liderado por el entonces alcalde Bartolomé González Jiménez, se hizo realidad el dos de Diciembre de 1998, en la ciudad japonesa de Kioto.

Siglo XXI.

Los atentados del 11 de Marzo de 2004 afectaron fuertemente a la ciudad pues los trenes atacados partieron o pararon en su estación.​ Un buen número de las víctimas eran residentes en la ciudad alcalaína.

En 2005, la ciudad afrontó la celebración del IV Centenario de la publicación del Quijote desde su nueva condición como “gran ciudad”, puesto que la urbe complutense se acoge a la Ley de Modernización de las Administraciones Locales o “Ley de Grandes Ciudades”. De esta manera, el ayuntamiento gozará de más competencias y autogobierno. Una de las consecuencias visibles es la reducción de los nueve distritos (delegaciones municipales) a las cinco juntas de distrito: Centro, Reyes Católicos, Chorrillo-Garena, Ensanche-Espartales y El Val.

(29/07/2018)

Anuncios

380. Dedal LEÓN // LEÓN´s Thimble

PicsArt_05-02-10.43.37

Dedal porcelana escudo León (Castilla y León).

Aquí os dejo otro de los dedales que me traje de nuestra visita a la ciudad de León ya hace un tiempo. Este, es un dedal de porcelana en el que está representado el escudo de la ciudad.

La efigie del león como símbolo del reino de León aparece documentado por vez primera en las monedas acuñadas por Alfonso VII, el Emperador (1126-1157). Hasta este momento, el signo preponderante utilizado por los reyes leoneses en sus documentos y monedas era la cruz, pero a partir del reinado de este soberano, ésta se irá viendo desplazada paulatinamente por el león. El historiador y heraldista Martín de Riquer ha expuesto que en el año 1148 ya se utilizaba el león como emblema heráldico.​ Al final del reinado de Alfonso VII, la figura de este animal también empezará a aparecer en los documentos regios como signo personal del monarca, y se hará omnipresente durante los reinados de Fernando II de León (1157-1188) y Alfonso IX de León (1188-1230).

La primera referencia escrita del león como símbolo personal del rey y, por ende, del reino, la encontramos en la Chronica Adefonsi imperatoris, coetánea de Alfonso VII. En ella, al describir los ejércitos que participan en la toma de Almería, se dice literalmente:

(…) la florida caballería de la ciudad de León, portando los estandartes, irrumpe como un león (…). Como el león supera a los demás animales en reputación, así ésta supera ampliamente a todas las ciudades en honor. Sus distintivos, que protegen contra todos los males, están en los estandartes y en las armas del emperador; se cubren de oro cuantas veces se llevan al combate.
(traducción de Maurilio Pérez González)

Historia.

El primer símbolo heráldico de Europa.

El uso del escudo, blasón o señal distintivo y hereditario de cada casa noble, más o menos cargado de figuras según la antigüedad y/o hazañas de la familia, se remonta a los torneos que Enrique el Pajarero de Alemania instituyó el año 934 en Gottinga para entretener a la nobleza en el ejercicio de las armas en tiempo de paz, uso que introdujo en Francia Gattroi de Previlli alrededor del año 1036, y que se generalizó a fines del siglo XI con motivo de las cruzadas, extendiéndose mucho después al resto de Europa. A fin de que los varios jefes y/o señores de que se componían aquellas expediciones fuesen conocidos por sus súbditos o vasallos, se introdujo el uso de pintar o bordar cada uno en su estandarte las armas que había elegido. Estas insignias no pasaban por lo regular de padre a hijo hasta el año 1260, bajo el reinado de san Luis de Francia, en que quedaron fijas y hereditarias en las familias.

Unos cien años antes de esta época los príncipes españoles no ponían en sus privilegios y en los sellos reales otras armas que la cruz, hasta que el rey Alfonso VII de León empezó a emplear un león, aludiendo al nombre de su principal reino. El león es el símbolo más antiguo que aún existe de un reino en Europa, y es anterior a la primera versión (en la que figuraba un único león) del escudo del monarca inglés (1158), a los tres leones (en ademán de leopardos) daneses (1194),​ al águila del Sacro Imperio (ca. 1200) y a las flores de lis francesas (1211 aunque presentes en la indumentaria real desde 1179​). Si Alfonso VII lo llevaba en sus estandartes y armas (escudo, sobrevesta), era debido a que León tenía la preponderancia en el reino. Cuando en otras partes de la Chronica se alude al izado de los estandartes reales en las plazas tomadas a los enemigos, se está refiriendo a unas banderas en las que campa el león. Existe polémica acerca de si este animal representaba al rey o al reino: en el primer caso serviría para simbolizar la fuerza del soberano, pero parece más clara la identificación entre las palabras “Legio” y “leo” que llevaría a la adopción del felino como imagen de la ciudad y del Reino. A favor de esta segunda hipótesis está el hecho de que en la Chronica el autor rima las palabras “legionis” y “leonis”.

Características históricas del león y de la bandera.

La bandera no tenía mucho que ver con la bandera leonesa actual. En primer lugar, el león no era rampante, sino pasante. Todos los leones que aparecen en las monedas, signos rodados y sellos de los reyes leoneses son pasantes (unas veces orientados hacia la derecha, y otras hacia la izquierda). Sólo hay dos excepciones: los que aparecen en los escudos de Fernando II y Alfonso IX en sus respectivas representaciones del tumbo A de la catedral de Santiago de Compostela. En estos casos se puede apreciar que son leones rampantes, pero el motivo es que las figuras heráldicas siempre han de disponerse de forma que ocupen la mayor parte del campo. En el caso de un escudo, es evidente que un león pasante ocuparía sólo un tercio del campo, mientras que si se dispone en posición vertical, y se agranda, ocupará todo el espacio disponible. Así también se cumplía la norma de evitar el horror vacui, tan preponderante en la Edad Media (en la Historia del Arte, la expresión horror vacui describe la necesidad de rellenar todo espacio vacío en una obra de arte con algún tipo de diseño o imagen).

Respecto al color del león, en esas mismas representaciones del tumbo A, debajo de ambos reyes aparecen sendos leones pasantes en actitud de ataque: su color es el morado o púrpura. En el caso de Alfonso IX, este león casi parece enmarcado en una bandera cuyo fondo era de color blanco y que tenía una orla morado claro.

Además, en el escudo que porta el monarca el león es de ese mismo color purpurado y el fondo es blanco o plateado. Los mismos colores presentan los dos leones pasantes que aparecen en los arzones de la silla de montar. Según las normas de la heráldica, a una figura de color púrpura le corresponde el campo (o fondo) de plata, que puede aparecer como blanco. Esta hipótesis se ve corroborada por el uso que se hizo del león en los escudos y estandartes cuartelados de Fernando III el Santo y Alfonso X, ya después de la unión con el Reino de Castilla en la Corona homónima (1230). En ellos, junto a los recientemente creados castillos de oro sobre campos de gules (fondo rojo), los leones son de color púrpura o morado, sobre campo de plata.

Es de destacar que en los cuartelados no había sitio para dos leones pasantes, por lo que se les dispuso como rampantes para ocupar por completo los cuarteles que les correspondían. Esta es la disposición de los leones que ha llegado a la actualidad. En ningún momento se ha hablado de una corona sobre la cabeza del león, puesto que este uso es todavía posterior, ya que no aparece en monedas, sellos ni otras representaciones hasta Sancho IV (1284−1295).

La bandera medieval del Reino de León.

Básicamente consistía en un león pasante de color púrpura que ocupaba la mayor parte del campo de la bandera. El fondo era de color blanco, o gris muy claro (plata). Bajo esta bandera combatieron los ejércitos gallegos, leoneses, asturianos, extremeños e incluso los castellanos en época de Alfonso VII. Con la división del reino que determinó este rey, León conservó este signo, pero Castilla se vio obligada a crearse uno nuevo. Parece que al principio los castellanos utilizaron una simple cruz, pero, tras la batalla de las Navas de Tolosa (1212), Leonor Plantagenet (esposa de Alfonso VIII) diseñó el castillo dorado sobre campo rojo.​ La elección de los colores no fue al azar: Leonor estaba acostumbrada a los leones de oro sobre campo de gules de su dinastía, y además, estos colores contrastaban grandemente con los de los leoneses en el campo de batalla.

El escudo actual.

El escudo de León está compuesto por un campo de plata en el que figura un león rampante de púrpura, linguado, uñado, armado de gules (rojo).

Este escudo aparece timbrado con una corona abierta de oro (la forma de la antigua corona real, usada hasta el siglo XVI). En el escudo de la Ciudad de León aparece representada una corona marquesal en vez de la antigua real y el león no figura coronado.

Al producirse la unión en el año 1230 de los Reinos de León y Castilla con Fernando III el Santo se adoptó una heráldica común. Se dispuso que los elementos heráldicos castellanos (un castillo almenado de oro sobre un campo de gules) y leoneses formarán un escudo cuartelado. Es de destacar que en los cuartelados no había sitio para dos leones, hasta aquel momento pasantes, por lo que se les dispuso como rampantes para ocupar por completo los cuarteles que les correspondían. Esta es la disposición que ha llegado a la actualidad. El uso de la corona sobre la cabeza del león no apareció documentado hasta el reinado de Sancho IV. En numerosas ocasiones el campo del escudo castellano ha dado lugar a que el león aparezca representado erróneamente de gules (rojo) en vez de púrpura (morado).​

Actualmente el escudo de León es el símbolo de la provincia y, acompañado por adornos exteriores, de la ciudad de León.

La bandera actual.

El origen de la bandera actual es desconocido, pero probablemente no demasiado antiguo. Por una parte, el diseño de banderas con el símbolo “encerrado” en un escudo en el centro responde a un uso heráldico bastante tardío. En segundo lugar, la primera descripción de un pendón semejante fue encontrada por Waldo Merino en el acta de 18 de Febrero de 1789 del Libro de Acuerdos Municipales (Filandón del Diario de León del 5 de Junio de 1987); en ella se dice que el pendón de la ciudad era de color carmesí, con seis tarjetas o pequeños escudos con sendos leones de oro, plata y seda. Se sabe que el pendón se solía renovar en cada proclamación de un nuevo rey y, así, el número de escudos variaba en cada ocasión. De la misma época que el mencionado por Merino, o un poco posterior, es el pendón que se conserva en el despacho del alcalde, que consta de un escudo con un león rampante dorado en el centro, y dos más pequeños en las puntas, bordados sobre una tela de damasco de color carmesí. En opinión de Ricardo Chao, éste era el pendón de la ciudad de León y, con el paso del tiempo, y con algunas minúsculas variaciones, acabó representando a toda la provincia y a la región. El pendón del que se habla es el que se utilizó como modelo en el siglo XIX para confeccionar la actual bandera leonesa.

(12/04/2017)

379. Dedal CAMBADOS // CAMBADOS´Thimble

picsart_04-04-03.22.07

Dedal porcelana Arco del Palacio de Fefiñanes (Cambados).

Aquí os traigo un nuevo dedal de porcelana que me he traído de una visita que hemos realizado ya hace algún tiempo al municipio de Cambados en la provincia de Pontevedra.

Cambados es un municipio situado en la comarca del Salnés, el centro de las Rías Bajas, en la provincia de Pontevedra, en Galicia (noroeste de España). Elegida como Ciudad Europea del Vino en 2017.

Palacio de Fefiñanes.

El Palacio de Fefiñanes (Fefiñáns en gallego) se encuentra en Cambados (Pontevedra, Galicia, España), dándole nombre a la plaza más destacada de esta villa. De aire clásico, integra un armonioso conjunto con su arcada, torre del homenaje y la vecina Iglesia de San Benito.

Historia.

Fue construido en el siglo XVI por Don Juan Sarmiento Valladares, consejero del rey Felipe II e inquisidor general. Sufrió nuevos añadidos en el siglo XVII, encargados por Don Gonzalo Sarmiento de Valladares, vizconde de Fefiñanes. Más tarde pasó a propiedad de los marqueses de Figueroa, en manos de cuyos descendientes se sigue manteniendo.

Arquitectura.

El palacio, con planta en “L”, asienta, en su brazo más corto, una atalaya almenada. En las esquinas exteriores del edificio destacan los grandes balcones circulares y la decoración renacentista sobre las ventanas.

En la esquina este de la muralla se levanta una torre independiente denominada Torre del Homenaje, en cuya fachada se encuentra una curiosa inscripción que recoge los valores de los señores de Fefiñanes:

Conócete a ti mismo. Por semejanza a Dios procede como hechura de su mano. Huye del vicio. Busca la virtud. Aborrece el ocio. Ama el trabajo. No seas soberbio, antes humilde. No mientas porque es la mayor vileza de los viles. Procura los amigos mejores que tú, pues con esto y verdad, secreto y limpieza de alma, nos sucede bien todo. Da lo que pudieres bien distribuido. No olvides los beneficios ni te acuerdes de las injurias si quieres aparecerte a Dios, y advierte que el osar morir da la vida porque los honores con grandes peligros y trabajos se adquieren. Ama y teme a Dios y atribúyele los sucesos porque no hay otra Fortuna.

En la fachada del poderoso edificio se pueden ver, en estilo barroco, los escudos de las familias nobiliarias.

Bodega.

Actualmente, el bajo del Palacio cobija una bodega de Albariño, “Bodegas del Palacio de Fefiñanes” que se tiene por ser la primera que embotelló el vino de la zona, bajo la marca “Albariño de Fefiñanes“, marca registrada en 1928.

(31/03/2018)

377. Dedal ASTURIAS // ASTURIAS´Thimble

picsart_10-15-01.30.38

Dedal porcelana Asturias, Paraíso Natural.

Otro dedal de Asturias que ya forma parte de mi pequeña colección desde hace algún tiempo. Éste, es un dedal de porcelana que representa a Asturias como lo que es, un Paraíso Natural. Me lo traje ya hace unos años de nuestra visita a diferentes ciudades y lugares de Asturias.

El Principado de Asturias (en asturiano, Principáu d’Asturies; en eonaviego, Principao d’Asturias) es una comunidad autónoma uniprovincial del noroeste de España, con una población de 1.028.244 habitantes (INE, 2018). Bañada al norte por las aguas del mar Cantábrico, limita al oeste con la provincia de Lugo (Galicia), al sur con la provincia de León (Castilla y León) y al este con Cantabria. Recibe el nombre de Principado por razones históricas, al ostentar el heredero de la Corona de España el título nobiliario de “príncipe de Asturias“, establecido por Juan I de Castilla en el año 1388. Su capital es la ciudad de Oviedo, mientras que Gijón es su ciudad más poblada.

El actual espacio territorial asturiano coincide básicamente con el antiguo territorio de las Asturias de Oviedo, contiguas a las Asturias de Santillana. Con la división territorial de Javier de Burgos en 1833, la región de las Asturias de Oviedo se convirtió en la provincia de Oviedo, recibiendo una porción del territorio de las Asturias de Santillana —los concejos de Peñamellera Alta, Peñamellera Baja y Ribadedeva—, mientras el resto de las mismas se integró en la provincia de Santander, posterior comunidad autónoma de Cantabria.

El Principado de Asturias según su Estatuto de Autonomía está considerado como una comunidad histórica en su artículo 1. Posee una asamblea legislativa llamada Junta General del Principado, en recuerdo de una antigua institución medieval de representación de los concejos ante la Corona.​ Coincide su territorio en parte además, con la zona nuclear del antiguo Reino de Asturias del año 718 y posee dos idiomas propios: el asturiano o bable, del tronco lingüístico asturleonés, que aun no siendo considerada lengua oficial, tiene un estatus jurídico parecido al de oficialidad y el eonaviego o gallego-asturiano, del tronco lingüístico galaicoportugués, hablado en los concejos del extremo occidental y que goza de un estatus similar.

Etimología.

El término Asturias recibe el nombre de sus antiguos pobladores, los astures, primitivos habitantes de las orillas del río Astura (Esla). El nombre de astures englobaba no sólo a los de la Meseta (cismontanos), sino también a los del norte (transmontanos).

Astura debió de tomar la raíz del celta; stour, que significa “río”. Dicho topónimo aparece en Bretaña, donde Plinio habla del río “Stur”; hoy en día existen tres ríos Stour en Kent, Suffolk y Dorset. En la desembocadura del Elba hay otro río Stör, llamado antiguamente “Sturia”. Asimismo, en el Piamonte se localizaba la tribu celta de los Esturi y un río Stura. La misma raíz perdura aún hoy en el gaélico y el bretón en las palabras ster y stour con el significado de “río”.

Geografía.

Ubicación.

Asturias se encuentra situada en la costa septentrional de España. Limita al oeste con la provincia de Lugo (Galicia), al este con Cantabria, al sur con la provincia de León y al norte con el mar Cantábrico.

Su territorio es de 10603,57 km² y cuenta con una población que supera ligeramente el millón de habitantes. Es la comunidad autónoma española más montañosa y una de las regiones más montañosas de Europa, con el 35 % del terreno con desniveles superiores al 50 % y el 65 % con desniveles mayores del 30 %. Se encuentra en la denominada España Verde.

Extensión.

El territorio que ocupa la comunidad autónoma del Principado de Asturias coincide en buena parte con el otorgado a los astures, en la división administrativa efectuada por Vespasiano en el año 69, una vez estabilizada la situación que siguió a la conquista romana. Esta división administrativa situaba la frontera de los astures trasmontanos entre los ríos Sella y Navia, en lo que pasaba a denominarse Conventus Asturum, y al mismo tiempo reconocía una especifidad cultural.

Tras la muerte del rey don Pelayo (hacia el año 737), el territorio asturiano abarcaba desde el río Eo al río Asón.

En la mayoría de los mapas cartográficos hechos desde el siglo XVI se ve una Asturias dividida en dos: las Asturias de Oviedo y las Asturias de Santillana. Las de Oviedo tenían su frontera occidental en el río Eo y por la parte oriental en el concejo de Ribadesella, donde comenzaban las de Santillana. Esta llegaba hasta poco más allá de Santander, situándose su frontera oriental en el río Asón. Por el sur las Asturias limitaban con la cordillera Cantábrica.

En el mapa cartográfico editado en 1700 por Charles Hubert (primer geógrafo del rey de España) empieza a nombrarse como Principado de Asturias, estando dividido aún en la de Oviedo y la de Santillana. En el año 1778 las Asturias de Santillana se integran definitivamente en la Provincia de los Nueve Valles de Cantabria.

El contorno actual se establece en la división territorial de 1833, que divide España en provincias a imitación de la francesa. Comprende los territorios de la comarca histórica de las Asturias de Oviedo, añadiendo los concejos de Ribadedeva, Peñamellera Alta y Peñamellera Baja que pertenecían a las Asturias de Santillana, ahora en la Provincia de Cantabria.

Espacios naturales.

Asturias es una comunidad montañosa y costera que cuenta con numerosos y conocidos enclaves naturales, algunos de ellos protegidos bajo diferentes figuras. De entre ellos destacan los reconocidos por la UNESCO como reservas de la biosfera:

  • La Reserva Natural Integral de Muniellos, en el suroccidente asturiano, entre los concejos de Cangas del Narcea e Ibias;
  • El parque natural de Somiedo, en el concejo homónimo;
  • El parque natural de Redes, en Caso y Sobrescobio;
  • El parque nacional de Picos de Europa, que se extiende además por las vecinas comunidades de Cantabria y Castilla y León; y
  • El Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa, en los municipios de Lena, Quirós y Teverga.
  • La del Río Eo, Oscos y Tierras de Burón, repartida entre las Tierras de Burón —en la provincia gallega de Lugo— y los concejos asturianos de Castropol, Vegadeo, Taramundi, San Tirso de Abres, Villanueva de Oscos, Santa Eulalia de Oscos y San Martín de Oscos.
  • El Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias. Está situado en los concejos de Degaña, Cangas del Narcea e Ibias, además en ella está integrada la Reserva Natural Integral de Muniellos.

(12/10/2017)

376. Dedal LIEJA // LIEGE´s Thimble

picsart_01-25-01.51.34

Dedal porcelana Lieja (Bélgica).

Aquí estoy un día más con un nuevo dedal internacional que me ha traído mi amiga Nuria de su estancia en Bruselas. Uno de esos fines de semana que no tenía gran cosa qué hacer, se dedicó a visitar ciudades cercanas a Bruselas, y una de las ciudades que visitó fue esta, Lieja. Darle como siempre, las gracias a Nuria por acordarse de mí siempre en sus viajes y por traerme un pedacito de las ciudades que visita para que las incluya en mi colección.

Lieja (en francés: Liège, en neerlandés: Luik, en alemán: Lüttich, en valón: Lîdje, hasta 1949, el nombre francés de la ciudad fue escrito Liége, con el acento agudo en vez de un acento grave) es una ciudad belga de 192711 habitantes (más de 600000 con su aglomeración), situada en la parte francófona del país, cerca de las fronteras con Alemania y Países Bajos. Es la quinta ciudad del país después de Bruselas, Amberes, Gante y Charleroi, el tercer conglomerado después de los de Bruselas y Amberes y la tercera ciudad francófona tras Bruselas y Charleroi.

Está situada en el valle del río Mosa (Meuse en francés y Maas en neerlandés), cerca del límite este de Bélgica con los Países Bajos y Alemania, donde el Mosa se encuentra con el río Ourthe. Está en una antigua zona industrial, la espina dorsal industrial de Valonia. El municipio de Lieja incluye los antiguos poblados de Angleur, Bressoux, Chênée, Glain, Grivegnée, Jupille-sur-Meuse, Rocourt y Wandre.

Historia.

Prehistoria.

Rastros encontrados que se remontan al año 200000 a. C. muestran que ya había habitantes sobre el lugar donde se emplaza Lieja desde la prehistoria. Probablemente estas ocupaciones fueron discontinuas.

Antigüedad.

Un edificio romano, ocupado durante el segundo y tercer siglo, fue descubierto en el corazón de la ciudad, debajo de los vestigios de la catedral, en la plaza San Lamberto.

Edad Media.

Ocho siglos de historia, en el seno de un Principado Independiente del Imperio germánico, contribuyeron a forjar “el espíritu liejés”: orgulloso y tenaz, de buena gana burlón y hondero, caluroso y acogedor.

El destino de Lieja se selló el día en que Lamberto, obispo de Tongeren, fue asesinado allí. Al principio del siglo VIII, Lieja era una pequeña villa situada en la confluencia de un arroyo, el Légia, y de uno de los numerosos brazos del Mosa.

Muy rápidamente, en efecto, los peregrinos se arrojaron a Lieja, lugar del martirio de Lamberto, a tal punto que su sucesor, Huberto, decidió trasladar allí la capital de la diócesis. En consecuencia, la aldea se pobló de numerosos monjes que arrastraron en su estela a comerciantes y artesanos. Los primeros campanarios aparecieron en su cielo. Lieja creció rápidamente y tomó el paso de una ciudad pequeña, verdadera y eclesiástica.

Una pequeña burguesía existía desde la Alta Edad Media. Sin embargo, la fundación de la ciudad como tal data del año 700, tras el asesinato de San Lambert, obispo de Maastricht. Tras el acontecimiento, el sucesor, San Huberto, trasladó con la aprobación papal la sede del obispado de Maastricht a Lieja. Huberto se convirtió así en el primer obispo de Lieja. Lieja se convirtió así en un importante lugar de peregrinaje y se transformó poco a poco en una prestigiosa y desarrollada ciudad.

Una parte de la dinastía de los merovingios y de carolingios es originaria de Lieja, más probablemente de Jupille o de Herstal. Una estatua de Carlomagno realizada en 1867, se encuentra en el centro de la ciudad. En los nichos del pedestal neo-románico se encuentran seis estatuas que representan los ancestros del emperador, originarios de Lieja: Bega de Cumberland, Pipino de Heristal, Carlos Martel, Bertruda de Vermandois, Pipino de Landen y Pipino el Breve. Los primeros obispos de Lieja son también parientes de los carolingios.

Principado de Lieja.

Comienza el Principado de Lieja cuando Notker de Lieja fue llamado al trono episcopal de la ciudad por el emperador Otón II en 972. También recibió el privilegio de inmunidad general en 980. El obispo de Lieja fue entonces el dueño único de sus tierras, se hace príncipe-obispo e hizo su dominio un principado eclesiástico. Fue la capital del Principado de Lieja a partir del año 980 hasta 1795 y fue también una de 23 Buenas Ciudades.

Lieja se hizo, en el siglo X, la capital de un principado poderoso y episcopal, gracias a la acción de obispos como Éracle, Notger y Wazon. Sus escuelas fueron muy famosas hasta el siglo XII y hasta esa época se construyeron siete colegiatas (Saint-Pierre, Sainte-Croix, Saint-Paul, Saint-Jean, Saint-Denis, Saint-Martin, Saint-Barthélemy) además de la catedral, donde fue enterrado San Lamberto y dos abadías benedictinas, Saint-Jacques y Saint-Laurent. Además muchas iglesias y piezas de orfebrería (Arte Mosano) dan testimonio del poderío de esa época, en particular la pila bautismal de la ciudad, conservada actualmente en Saint-Barthélemy.

Después se convirtió rápidamente en una ciudad industrial, la hulla fue extraída durante mucho tiempo. Jean Curtius fue en esta época uno de los armeros más grandes de Europa.

La masacre de 1468.

Hasta ahora, Lieja ha estado independiente pero el Ducado de Borgoña conquista todos los principados laicos y los territorios eclesiásticos hasta convertir en un solo estado absolutista. Sin embargo en Lieja rechazan al príncipe que Felipe III de Borgoña les impone y se alían a Luis XI de Francia pero pierden en Montenaken y son sometidos a firmar una paz humillante en 1465. Después resisten pero su ejército vuelve a ser batido en Brustem por el hijo de Felipe III, Carlos el Temerario, que suprime el país jurídicamente. Como respuesta a la tentativa de asesinato perpetrada por los 600 de Franchimontois sobre Carlos, cuando éste estaba en la montaña de Bueren, la ciudad es pillada y quemada a partir del 3 de Noviembre de 1468. Sólo algunos monumentos religiosos serán salvados y el perron, símbolo de las libertades liejesas, fue trasladado a Brujas como humillación.

De 1468 a 1789.

Lieja recobrará el perdón y su independencia relativa, en 1478, como consecuencia de la muerte de Carlos. De esta manera vuelve a ser la capital que verá en los tres siglos siguientes las rebeliones de Rivageois, las luchas de Chiroux y Grignoux (siglo XVII), el nacimiento del capitalismo con Jean Curtius y la llegada de la Ilustración en el siglo XVIII bajo el impulso del obispo Francisco-Carlos de Velbrück. La intransigencia de su sucesor, César-Constantino-Francisco de Hoensbroeck dará lugar a la revolución liejana. La existencia del Principado de Lieja termina entre 1789 y 1795.

Revolución liejana.

En 1789, la Revolución francesa y la Revolución liejana estallaron simultáneamente. Nicolás Bassenge estaba a la cabeza de los patriotas de Lieja y consigue echar al Príncipe-obispo que encuentra refugio en Tréveris, Alemania. Pero rápidamente éste es repuesto en su trono por las tropas austríacas que reocupan el Principado y los Países Bajos de los Habsburgo.

La restauración del príncipe-obispo no es bien aceptada y es por eso por lo que acogen a las tropas francesas de Charles François Dumouriez como libertadores en 1792. El sistema político y social del Antiguo Régimen fue revuelto, por ejemplo, en Lieja se pudo votar por primera vez al sufragio universal. En 1792, usaron estos nuevos derechos para votar masivamente por la reunión de su Principado en Francia. En 1793, se produjo una segunda restauración del Príncipe-obispo después de que los franceses fuesen derrotados en la Batalla de Neerwinden.

En Junio de 1794, el ejército imperial deja el Principado de Lieja, lo que conlleva al exilio definitivo del último príncipe-obispo, Francisco Antonio María de Méan. En 1795, el Convención Nacional decreta la incorporación del Principado a la República francesa, siendo entonces Chef-lieu del departamento de Ourthe.

Siglos XIX y XX.

En 1815, la derrota de Napoleón Bonaparte en Waterloo puso fin al dominio del régimen francés. El territorio liejés, como el resto de la futura Bélgica, pasó a estar bajo la tutela del Reino de los Países Bajos, periodo durante el cual se crea la Universidad de Lieja y la Ópera real de Valonia. En 1830, la revolución Belga estalla y Lieja forma parte en lo sucesivo del reino de Bélgica.

Después de ese año, los liejeses dominan la vida política belga, con Charles Rogier que estará a la cabeza del gobierno belga. Lieja se hace la ciudadela del liberalismo radical. Guillermo I de los Países Bajos, Jean-Jacques Dony y sobre todo John Cockerill hacen de Lieja la primera ciudad de Europa en la Revolución industrial. Hacia 1850, el complejo siderúrgico y de construcción metálica de Cockerill en Seraing es el más grande del mundo y Bélgica la segunda potencia económica del mundo sólo por detrás del Reino Unido. Con el fin de proteger Lieja de las inundaciones, se construyeron diques en el río Ourthe y en el río Mosa hacia el siglo XIX, para canalizar el agua y crear nuevos bulevares (Avroy y Sauvenière).

La resistencia de los fuertes de Lieja en 1914 le valió a la ciudad la Legión de Honor francesa (primera ciudad extranjera en obtenerla) el 7 de Agosto de 1919, la cruz de guerra italiana en 1923, la medalla militar para la valentía de los serbios, croatas y eslovenos en 1926 y la cruz de guerra belga en 1940. Durante comienzos de siglo se celebraron en la ciudad varias exposiciones: la exposición universal de 1905 para los 75 años de Bélgica, la exposición internacional de 1930 para el centenario del país (especializada en las ciencias y la industria) y la exposición del agua de 1939 que marca la terminación de los trabajos del Canal Albert que permite unir Lieja al puerto de Amberes.

En 1937, la ciudad de Lieja decide celebrar, cada 14 de Julio, la fiesta nacional francesa con el fin de protestar contra la política de neutralidad del país en contra de la Alemania Nazi y contra la denuncia del acuerdo militar franco-belga por las autoridades belgas. La fiesta nacional francesa reúne anualmente a más de 30000 personas.

En 1939 tiene lugar una Exposición Internacional en Lieja, cuyo tema principal era el agua.

Cuando la cuestión real marcha hacia su desenlace (1950), Paul Gruselin, Joseph Merlot y André Renard participan en el proyecto de un Gobierno valón separatista que nace como consecuencia de los graves incidentes de Grâce-Berleur el 31 de Julio. Los socialistas liejeses están muy presentes de nuevo en la política belga con Jean-Joseph Merlot en el gobierno de Théo Lefèvre y Paul-Henri Spaak entre 1961 y 1965, pero fuerzan a Merlot a la dimisión en respuesta al voto de las leyes sobre la conservación de la frontera lingüística.​ Pierre Harmel es uno de los primeros ministros valones del siglo pasado (de 1965 a 1966).

Merlot llegó de nuevo al poder con Gaston Eyskens en 1968 y André Cools (después de la muerte en accidente de tráfico de Merlot) pone las bases del federalismo belga. De 1978 a 1986, la siderurgia liejesa es amenazada de quiebra y provoca una movilización máxima con manifestaciones graves en Febrero y Marzo de 1982 en Bruselas. Lieja se hace la capital económica de la región valona y el papel de Jean-Maurice Dehousse en la cabeza del primer gobierno valón es decisivo.

(24/01/2018)

375. Dedal NAVIDAD 2018 // CHRISTMAS´Thimble

picsart_11-24-01.54.58

Dedal porcelana Navidad 2018.

El nuevo dedal que os quiero enseñar hoy, ya hace unos días que debería haberlo subido, ya que la Navidad ya pasó, pero como siempre, no he tenido tiempo para nada en estas vacaciones, por lo que os lo dejo en esta nueva publicación.

Es un dedal de porcelana que he conseguido en la tienda “Gritos de Madrid“, en la Plaza Mayor de la capital, y es el dedal de esta Navidad 2018.

Ya hace unos días que le hemos dicho adiós a este año, pero yo aún lo despido hoy con este nuevo dedal de Navidad. Como siempre, os dejo algunas líneas sobre la Navidad

¡Feliz 2019 a todos los que os pasáis por el blog!.

DEFINICIÓN DE NAVIDAD.

Navidad es un término de origen latino que significa nacimiento, y da nombre a la fiesta que se realiza con motivo de la llegada de Jesucristo a nuestro mundo. El término también se utiliza para hacer referencia al día en que se celebra: el 25 de Diciembre (para las iglesias católicas, anglicanas, ortodoxa rumana y algunas protestantes) o el 7 de Enero (para las iglesias ortodoxas que no adoptaron el calendario gregoriano).

Aunque la tradición indica que el nacimiento de Cristo se produjo un 25 de Diciembre en Belén, los historiadores creen que la verdadera natividad de Jesús tuvo lugar entre Abril y Mayo.

Esta teoría se basa en cuestiones geográficas imposibles de negar: por ejemplo, se sabe que en el hemisferio norte el mes de Diciembre coincide con el invierno, lo cual pone en duda que los pastores hayan estado al aire libre, que el cielo de esa noche haya sido estrellado, todos elementos de los hechos narrados en los textos bíblicos.

De todas formas, la Iglesia Católica tomó la decisión de mantener la fecha convencional de la Navidad. Se cree que sus razones fueron que coincidiera con los ritos paganos por el solsticio. De hecho, existían importantes festejos que se realizaban el 25 de Diciembre aún antes del nacimiento de Cristo: el Cápac Raymi de los Incas, el Natalis Solis Invicti de los romanos y otros.

Para el cristianismo, el festejo de la Navidad implica varias tradiciones. Suele realizarse un banquete que comienza en la cena del 24 de Diciembre y se extiende hasta después de la medianoche (es decir, hasta el día del nacimiento), se arman belenes o pesebres (maquetas de Belén que representan la natividad), se cantan villancicos y se adorna un árbol.

La Navidad ha trascendido los límites de la religión y tiene como símbolo a Papá Noel (también conocido como San Nicolás y Santa Claus), un personaje inspirado en un obispo griego, que se encarga de llevar regalos a los niños de todo el mundo a las 0 horas del 25 de Diciembre.

Los tintes negativos de la Navidad.

Como se menciona anteriormente, la celebración de la Navidad ya no está necesariamente ligada a la tradición cristiana, ni a una creencia religiosa. Casi por el contrario, los festejos más pomposos son llevados a cabo por ateos, o bien por gente que no practica la religión de manera ortodoxa, y se centran en la comida y los regalos, en lo sofisticado y llamativo del árbol y en lo numeroso de las reuniones familiares.

Una familia tipo de clase media, generalmente compuesta por un padre y una madre que trabajan un mínimo de cuarenta horas semanales cada uno, y dos hijos, suele gastar lo equivalente a un sueldo mínimo entre las decoraciones, la cena de Noche Buena y los regalos. Esta supuesta necesidad, que convierte la navidad en una fecha materialista, acarrea un malestar en los días previos y un obligado ajuste de presupuesto en los siguientes.

La crisis ha ciertamente repercutido en esta costumbre; pero no para entrar en razones y optar por disfrutar de esta fecha icónica de una forma más espontánea, sino para recortar los gastos de manera que no sea necesario prescindir de ningún elemento del festejo.

Resulta curioso que una celebración que comenzó como una tradición religiosa, de alguna manera indispensable para quienes adoptan el cristianismo, preocupe más a los no creyentes y los someta a una serie de obligaciones cuidadosamente diseñadas y estructuradas de forma rígida e inamovible. Independientemente de las creencias místicas, es innegable que en torno a la Navidad gira una interesante combinación de actitudes y sentimientos, tales como la entrega, la culpa y el sufrimiento.

(23/11/2018)

374. Dedal MONFORTE DE LEMOS // MONFORTE DE LEMOS´ Thimble

PicsArt_07-24-09.41.16

Dedal porcelana con uvas Monforte de Lemos (Lugo).

El dedal que os quiero enseñar hoy, es uno de los dedales que me traje de una visita al municipio de Monforte de Lemos que hemos realizado hace un tiempo. Como no tenía ningún dedal de este municipio, pues tiré de búsqueda de tiendas de souvenirs en internet y me traje algún espécimen de este municipio para mi colección. Os dejo este bonito dedal de porcelana que va acompañado de unas uvas, y una pegatina del monasterio, hoy parador del municipio.

Monforte de Lemos es una ciudad​ y municipio de España situado en el sur de la provincia de Lugo, en la Comunidad Autónoma de Galicia. Es la capital de la comarca de la Terra de Lemos y de la Ribeira Sacra.

Vivió su mayor esplendor durante los siglos XVI y XVII como capital del Condado de Lemos. La llegada del ferrocarril en 1883 la convirtió en el nudo ferroviario más importante de Galicia y contribuyó a su desarrollo y crecimiento como ciudad, especialmente en el barrio de la Estación. Entre sus monumentos destacan el Monasterio de San Vicente del Pino, en el monte que da nombre a la ciudad, el puente romano y el Colegio de Nuestra Señora de la Antigua.

Historia.

Del Paleolítico a los Romanos.

La historia de Monforte de Lemos se remonta al paleolítico, y sus primeros habitantes conocidos fueron los Oestrimnios; en la llamada época “castrexa” o cultura de los castros, propia de las tribus célticas; la tribu que poblaba Monforte, era conocida como tribu de los Lemavos, y las primeras referencias escritas a ella, datan de los historiadores romanos Plinio y Estrabón. La palabra “lemos”, que da nombre también a la comarca, conocida como Terra de Lemos, tiene dos posibles explicaciones. Por una parte sería una voz de origen céltico que significa “tierra húmeda, tierra fértil” y parece entroncar con la raíz de la palabra gallega “lama”, en español, “limo”; se cree que durante la prehistoria, Monforte, ahora valle, fue una gran laguna, y pruebas de ello se encuentran en la dura arcilla roja que se encuentra al excavar unos metros en el suelo de la ciudad. Asimismo su río, el Cabe, (“chalibes”), era ya conocido por sus propiedades ferruginosas, y muy apreciado a la hora de templar las espadas de los guerreros celtícos, que acudían de todos los confines para reconfortarse con sus excelentes propiedades. A otra, viene por el asentamiento de los Lemavos, que por derivación (Lemavos – lemaos – lemus – lemos). El asentamiento de dicho pueblo era el Castro Dactonio, (Dactonium), cuya localización real ha sido largamente disputada, aunque fuentes altomedievales apuntan a su probable localización en San Vicente del Pino, núcleo poblacional que fue el origen del actual Monforte; “Dactonium, quod dicitur pinus“, (Dactonio, al que llaman del pino), dice uno de los documentos que apoyan esta versión; la teoría se ha visto recientemente reforzada ante el descubrimiento de restos de viviendas castreñas en la ladera del monte.

De los romanos, cuyo vestigio ha quedado patente en la ciudad, proviene la palabra “Monforte“, del latín “Mons-Fortis“. Sucesivamente, los suevos y los visigodos dejaron sus propias huellas; en época sueva las tierras de Lemos pertenecieron en gran parte al Condado Pallarense (relacionado con el lugar de Pallares en la parroquia de Baamorto)”.​ Como vestigio de esta época se conserva un exuberante broche visigótico, encontrado en dicha parroquia Monfortina, y conservado en el museo provincial de Lugo.

La población judía tuvo también gran importancia en la ciudad, contando con un barrio judío, en el cual, hasta la Expulsión de los judíos de España, acometida en la Edad Media por los Reyes Católicos, residieron importantes familias de esta etnia; entre ellos destacaron los Gaibor, familia de la cual se conserva su casa medieval, así como copiosa documentación; así, el apellido “Lemos” de origen ibérica se relaciona también con descendientes de judíos monfortinos.

De la Edad Media a la Ilustración.

Pero son la Edad Media junto con la Ilustración, dos de los períodos más relevantes en la historia de Monforte; se establece en el Monasterio de San Vicente del Pino, actualmente Parador de Turismo, la comunidad Benedictina. La fecha exacta es difícil de precisar porque los documentos que lo podían acreditar ardieron durante el siglo XIX en un espectacular incendio, que acabó también con valiosos tapices y con gran parte del palacio que flanquea al monasterio, del que sólo se conserva una parte.

Según un documento perdido del que se conservan citas anteriores, fue el 10 de Abril de 1104 cuando el conde Fruela Díaz y su esposa, la condesa doña Estefanía Sánchez, mandan establecer una nueva población a los pies del Castro Dactonio, en terrenos donados por el abad del monasterio de San Vicente, dando también permiso para la celebración de ferias y mercados para el abastecimiento de la población. Sobre la base de ello los condes son considerados hoy los fundadores de la villa de Monforte de Lemos, cuya tenencia mantuvieron hasta 1111.

En el interior del monasterio, se encuentra el sepulcro de un abad al que popularmente se relacionó con la leyenda de La corona de fuego, de mucho arraigo en la localidad, y llevada a la literatura en numerosas ocasiones, y que tiene su origen en la existencia de un corredor subterráneo que comunicaba el palacio y la iglesia. Durante la época medieval, se construyeron numerosos monasterios en la comarca, sobre todo en las riberas de los ríos Miño y Sil, en la zona conocida como Ribeira Sacra, y de la cual Monforte ostenta la capitalidad.

La torre del homenaje y la muralla fueron derruidas durante la Revuelta Irmandiña, que enfrentó al pueblo con la nobleza; los responsables, una vez sofocada la rebelión fueron forzados a reconstruir lo derruido. El Conde de Lemos se abstuvo de practicar ejecuciones a los rebeldes, castigándolos, en su lugar, a reconstruir sus derruidas fortalezas.

Dos de las más grandes figuras a reseñar en la historia de la ciudad, son el Cardenal Rodrigo de Castro y Pedro Fernández de Castro y Andrade, séptimo Conde de Lemos. El primero es conocido como gran benefactor de la ciudad, y al se le debe el Colegio de Nuestra Señora de La Antigua, de estilo herreriano, uno de los grandes tesoros monumentales de Galicia; conocido como “el escorial gallego”; su plaza adquirió el nombre de “La Compañía“; y la Compañía no es otra que la de Jesús, a la que el Cardenal encomendó esta fundación. Arquitectos Jesuitas trazaron el edificio y maestros jesuitas regentaron el colegio hasta 1767. En la espectacular iglesia de Nuestra Señora de La Antigua se guarda, entre otras piezas, un enorme y admirado retablo esculpido por el gran maestro gallego Francisco de Moure; en él es curioso comprobar un espacio en blanco, presidiendo el conjunto, en el que debería figurar la enseña de la Compañía de Jesús, borrada tras su expulsión de España. El colegio, que cuenta con una importante pinacoteca en la que destacan varios grecos, está regentado desde entonces por los Padres Escolapios.

En cuanto a Pedro Fernández de Castro y Andrade, VII Conde de Lemos, destacar que fue un ferviente impulsor de la cultura; mecenas de Cervantes, Góngora, Lope de Vega, los hermanos Argensola y Quevedo, fue definido por este último como “honra de nuestra edad” y a él está dedicada la segunda parte del Quijote. Ocupó, asimismo, entre 1603 e 1618, los cargos de Presidente del Consejo de Indias, Virrey de Nápoles y Presidente del Consejo Supremo de Italia; a él y a su esposa, Catalina de la Cerda y Sandoval, se le debe la fundación de importantes conventos como el de San Jacinto y Santa Clara, este último con uno de los museos de arte sacro más importantes de España.

También se recuerda el protagonismo del Conde de Lemos en las pugnas de poder entre la nobleza gallega y la Monarquía, en una época que se caracterizaba por constantes fricciones.

Ocupación Napoleónica.

Monforte ocupaba una situación estratégica en el territorio gallego durante la Guerra de la Independencia Española, lo que hizo que fuera atacada tres veces por los franceses, quienes bombardeaban la población desde el cercano monte de Piñeira. Todas las escaramuzas tuvieron lugar en 1809: el 18 de Enero, el 20 de Abril y desde el 4 al 11 de Junio.

En Enero de 1809 el general inglés John Moore decidió retirar a las tropas inglesas de España por el camino de Carlos III (el Camino Real de Villafranca), yendo primero a Lugo para usar sus murallas como defensa, y luego embarcando para Inglaterra en La Coruña. Las tropas francesas, bajo el mando de los mariscales Ney y Soult, las persiguieron, llevando así la guerra a Galicia. Napier señala que, cuando perseguía al Marqués de la Romana (Pedro Caro y Sureda), Soult siguió un camino que iba desde Lugo hasta la Val des Orres, pasando por Monforte. Dicho camino seguía estrechamente el camino real de Villa Franca que había seguido Moore.

José Fernández y Neira describió que, a finales de Marzo, Monforte se había convertido en un centro de fabricación y distribución de armas, bajo el mando de una delegación de la Junta Superior de Galicia. También se reclutaba y equipaba a soldados. Todo ello pudo motivar a los franceses a arrasar Monforte (en la segunda escaramuza descrita aquí) y así acabar con estas actividades.

Junta y Batallón de Lemos.

En Monforte se había constituido también una de las primeras Juntas de Defensa de Galicia, la Junta de Lemos. Debió de ser una de las más efectivas, ya que fue la que escogió Fray Cristóbal Conde cuando decidió dejar el convento y convertirse en guerrillero.

También se formó el Batallón de Lemos (o Batallón de Monforte), el cual echó a los franceses mandados por el general Marconet de la villa de Melide.​ Cuenta el general Barrio en su crónica de la guerra en Galicia que el 27 de Mayo ordenó que el Batallón saliese hacia Riazón para aprovisionarse de hombres, armamento y pólvora, y que fue puesto a sus órdenes por Antonio Ponce en 28 de Mayo, en compañía del padre Conde.​

El batallón había estado hostigando a los franceses acuartelados en Melide a mediados de 1809, lo cual motivó al general Marconet a enviar refuerzos a la población. El Comandante Antonio Ponce tuvo noticia de que el pueblo había sido reforzado, y decidió atacarlo, acompañado del padre Conde. El 17 de Junio por la noche ya atacaron y pusieron en fuga a un grupo de franceses que habían salido a buscar agua de boca. Durante la noche se dieron cuenta de que los franceses eran unos 3000 hombres, con mucha caballería, mientras que los monfortinos eran unos 800, la mitad sin fusil, y muchos de los que tenían fusil no tenían bayoneta. El batallón se acercó a la población la mañana del 19 de Junio. Un grupo de tropas francesas provenientes de Barazón intentó sorprenderlos por la retaguardia, pero fueron avistados y el batallón rompió en grupos de guerrilla. Los de Lemos finalmente penetraron en los arrabales de Melide y sostuvieron combate durante seis horas. Finalmente, los franceses se tuvieron que retirar a Lugo, perseguidos durante dos horas por los monfortinos, quien entonces volvieron atrás y tomaron Melide.​ En particular, cuenta el general Barrio que el 19 de Junio persiguió a los franceses hasta los alrededores de Lugo, ayudado por el batallón de Lemos, el tercero de Lobera, y los paisanos reunidos allí.

Primera escaramuza.

El 18 de Enero tuvo lugar la primera escaramuza. Las tropas francesas se habían dividido al entrar en Galicia: una parte siguió por el camino de Carlos III, mientras otra parte siguió por el curso del río Sil. Fueron seguramente estos últimos los que entraron en Monforte.

Segunda escaramuza.

El 20 de Abril de 1809 tuvo lugar la segunda escaramuza, la más sangrienta con diferencia. Las tropas de Soul y Ney salieron de Lugo y cruzaron el río Sil en persecución de las tropas del marqués de la Romana, las cuales acababan de desbandar, y Monforte estaba en su camino. Los habitantes del pueblo se enfrentaron a 6.000 soldados del 6º Ejército Francés, comandados por el mariscal Soult,​ en un momento en que no se encontraban en el pueblo ni el Batallón de Lemos ni el general Martinengo, el encargado de la defensa.​ José Fernández y Neira había llegado hace pocos días a Monforte a entregar dos sacas de correo robadas a los franceses, y pudo relatar las preparaciones de los defensores en su libro Proezas de Galicia.​

Los defensores habían colocado barricadas, de manera que los franceses sólo podían entrar atravesando el río, que en esta época del año estaba crecido.​ El puente Viejo, el único sobre el río Cabe, fue barricado con cubas, piedras, vigas, etc.

Carentes de todo apoyo, y armados con guadañas, hoces, hachas y otras armas, los habitantes vaciaron troncos de árboles para convertirlos en cañones en un taller improvisado en el atrio del convento de Santo Domingo (según Frutos era en el convento dominicano de San Jacinto, bajo la dirección del prior Fray Domingo Batbeito).​ Aunque estaban reforzados con abrazaderas de hierro, sólo resistían una docena de disparos de media, y finalmente reventaban, matando a muchos de los guerrilleros que los manejaban. El resultado fue la total aniquilación de la milicia gallega de Monforte de Lemos.​ Según Mariño, se colocaron dos cañones, uno “de a cuatro” en lo alto del monte San Vicente, en medio de la población, y otro en el mismo atrio de Santo Domingo. Un tercer cañón podría haber sido colocado en el Puente Viejo, por donde tenían que entrar los franceses.​ Este tipo de cañón se llamaron posteriormente “cañones de la paz”,​ al ser descritos por Salustiano Portela Pazos en su libro “O cañón de Pau”.

El General Martinengo había sido puesto a cargo de la alerta convocada, pero salió de Monforte antes de la batalla, y aparentemente se dio a la fuga sin llegar a presentar batalla. Esto creó confusión entre los defensores, quienes, al encontrarse sin ningún líder, empezaron a darse a la desbandada sin ni siquiera recoger sus efectos personales. Según Mariño, Martinengo reunió en Monforte un grupo de tropas mal armadas y entonces cruzó al otro lado del río Sil “para unirse con las tropas del Marqués de la Romana“, y por eso no estaba en Monforte cuando los franceses llegaron.​

Los franceses cruzaron el río Cabe en su segunda ofensiva por medios desconocidos, y posteriormente consiguieron romper las barricadas del Puente Viejo. Los defensores habían creído que vadear el río era imposible, y fueron sorprendidos por la retaguardia, con la ruta de huida prevista completamente cortada. Los habitantes huyeron entonces a las elevaciones de alrededor de Monforte.

Los historiadores cifran las bajas por parte de los monfortinos en 400 civiles de todos los sexos y edades, muertos o desaparecidos en la batalla o después de ella.​ Uno de los frailes dominicanos explica la destrucción de todas las figuras religiosas y el robo del copón sagrado. También dice que los franceses “degollaron y acuchillaron” a 800 personas tras la toma del pueblo.​ Neira de Rey da una cifra de 1000 personas masacradas en el pueblo y sus alrededores.

El capitán de la fragata Lively, George McKinley (años después ascendido al rango de Almirante de la Armada Británica​), informó al Almirantazgo Británico en los siguiente términos en relación a la Batalla de Lemos:

El 22 del último mes un destacamento del enemigo salido de Lugo hizo un ataque contra Monforte de Lemos, donde una Junta se había agrupado, como ya mencioné en mi carta del 26. El Mariscal Ney alardea en su proclamación de no haber hecho prisioneros y haber matado 1500 españoles […] Romana está trayendo su ejército y se ha unido a los asturianos, que se hayan a 9 millas de Ferrol. Los franceses parecen estar replegándose sobre La Coruña. Los Patriotas se hayan en excelente estado de ánimo. La conducta diabólica del enemigo no ha hecho más que incrementar su ardor combativo y su determinación de expulsar al invasor.

Capitán George McKinley, HMS Lively, en la carta fechada 6 de Mayo de 1809 a WW Pole​

Uno de los supervivientes explicó que había estado ayudando a disparar el cañón situado en San Vicente, y que habían conseguido incluso matar a un Comandante francés. Dijo: “Lástima que sólo tuviéramos material para 39 cañonazos. Si al menos hubiéramos llegado a 40…”, lo cual dio fruto a la leyenda gallega de los “39 cañonazos”.​

Según Napier, Soult volvió a pasar por Monforte en Mayo, “por la ruta de Monforte“, yendo de Orense a Lugo (es decir la ruta inversa a la que siguió en Abril).​ No hay indicación de que hubiese ninguna escaramuza en ese momento.

Tercera Escaramuza.

La tercera escaramuza fue entre el 4 y 11 de Junio, aunque no hubo realmente ninguna batalla real. El marqués de la Romana acababa de pasar por Monforte cerca del 2 de Junio, huyendo de Soult. Soult salió en su persecución con 17000 hombres. Al pasar por Monforte, lo encontró desierto ya que los habitantes se habían retirado a las peñas de alrededor, y decidió parar allí para descansar a sus tropas y limpiar sus flancos, que estaban llenos de guerrilleros.​ Según Southey, Soult se vio de hecho obligado a parar debido al lamentable estado de sus hombres. ​Los soldados sufrieron constantes ataques guerrilleros ya que los habitantes de los valles habían sido soliviantados por el marqués mientras pasaba. ​Los ataques mermaron constantemente y fuertemente el número y la moral de las fuerzas francesas, mientras que los monfortinos sufrían pocas bajas.​Durante su estancia, Soult ordenó acumular víveres para efectuar la marcha hacia Orense, y trasladó a los heridos a Lugo ya que no podía llevárselos consigo, con órdenes al Comandante Derroches de ir a Zamora en cuanto pudiesen. ​Fueron desvalijados los conventos de San Antonio y Santo Domingo, así como el Colegio del Cardenal, en el cual se alojaban las tropas.

Repercusiones en la guerra.

Soult y Ney habían tenido muchas desavenencias y desentendidos durante la campaña. Ney se enteró entre el 8 y el 9 de Junio de la prolongada parada de Soult en Monforte, haciendo a Ney sospechar que Soult le había traicionado. Ney se retiró entonces a La Coruña en lugar de seguir atacando el puente de San Payo y avanzar hasta Orense para destruir las tropas que estaban refugiadas allí, comandadas por el marqués de la Romana y por Noroña (Garpar María de la Nava y Álvarez de Noroña, Conde de Noroña). Esta retirada salvó a las tropas españolas que quedaban en Galicia, y pudo ser uno de los momentos cruciales de la guerra.

Soult permaneció en Monforte entre el 4 y el 11 de Junio (del 2 al 9 según Napier) y luego partió de nuevo en persecución del marqués de la Romana a lo largo de la frontera con Portugal. Cuando Soult se enteró de la retirada de Ney a La Coruña, la vio como una ruptura de los acuerdos a los que habían llegado anteriormente, y como un acto deliberadamente calculado para obligarle a quedarse en Galicia. También se enteró del desembarco del general inglés Wellesley en Tagu. Así pues, carcomido por la rivalidad con Ney y por las noticias de la guerra con Austria, Soult interrumpió la persecución de la Romana y se retiró a Castilla, siguiendo el curso del río Sil por no poder atravesarlo.​ Volvió finalmente a Zamora, a reunirse con las tropas que había dejado antes atrás y a pedir a Napoleón reaprovisionamientos y descanso para las tropas, que habían estado ocho meses seguidos en campaña en condiciones muy difíciles (siete de esos meses pasados en tierras gallegas).

Edad Contemporánea.

En 1883 el rey Alfonso XII inaugura la línea férrea entre Madrid y La Coruña. Monforte se convierte en un importante nudo ferroviario y de comunicaciones, debido a su situación geográfica, como entrada natural a Galicia. Dos años más tarde, en 1885, se le otorga, por decreto real, el título de “ciudad” a Monforte de Lemos, en agradecimiento por sus trabajos y esfuerzos para la llegada del ferrocarril.

Comienza una época de crecimiento social, económico y cultural, en el que la sociedad bulle, numerosas asociaciones políticas sociales y culturales, así como revistas y periódicos, aparecen en la vida Monfortina. Estuvo situada en Monforte una de las Irmandades da Fala, organización con mucha relevancia en la vida cultural gallega de la época. La guerra civil dejó también su huella, y el alcalde Monfortino Juan Tizón Herreros, tras intentar organizar la resistencia, huyó para refugiarse en Portugal, en casa de entre otros Mário Soares, muriendo en Oporto en 1945, mientras su antecesor en el cargo, Rosendo Vila Fernández, fue asesinado por la Falange Española.

Posteriormente, el motor de la vida de Monforte, es decir su estación de ferrocarril, fue desmantelado; su nudo ferroviario, junto con el puesto de mando, fueron trasladados a Orense, mientras que la mayor parte de los talleres Ferroviarios, que se consideraban los más importantes de Galicia, y entre los más importantes de España, se trasladaron a León; comenzó entonces una era de decadencia económica que dio lugar a numerosos cierres de establecimientos, pérdida de población, de servicios y empobrecimiento.

Actualmente, la ciudad parece experimentar un tímido resurgir, producto de nuevas ideas, iniciativas y reformas, y de las ganas de personas de diversas ideologías de trabajar por la recuperación de la ciudad; ideas destinadas tanto al turismo, como es el caso de su parador -considerado uno de los más hermosos de España-, como al intento de mejorar su maltrecha industria y atraer nuevos proyectos, tales como la construcción de un Puerto Seco y la instalación en la ciudad de empresas como Transfesa y Tradisa que poco a poco van llegando gracias a la ilusión de sus gentes.

Uno de los puntales de la esperanza de este resurgimiento se espera que sea la construcción de la autovía A-76 que uniría Monforte con Ponferrada y Orense. Considerada imprescindible para el desarrollo de la zona, está siendo objeto de polémica ya que un trazado alternativo por Puebla de Trives ha desatado el enfrentamiento con esa localidad orensana, todo lo cual ahonda en el conflicto interprovincial iniciado con el desmantelamiento del nudo ferroviario y su traslado a dicha provincia vecina. El asunto ha provocado importantes movimientos de opinión y protesta en ambas localidades que, tras diferentes reuniones entre agentes sociales, dieron paso en Monforte a un período de calma y espera ante lo que se considera un derecho histórico y una promesa hecha a la ciudad y a su comarca.

(13/05/2017)