390. Dedal CHINCHÓN // CHINCHÓN´s Thimble

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Dedal Plaza Mayor Chinchón (Comunidad de Madrid).

Nuevo dedal que os quiero enseñar hoy, un dedal que me traje de una nueva visita al municipio madrileño de Chinchón. Como muchos otros dedales, ya hace un tiempo que tengo este dedal en mi colección, pero por varios motivos personales, no había tenido tiempo a enseñároslo, al igual que con otros tantos que tengo, y que os iré enseñando poco a poco. Este dedal lo compré en una de las tiendas de souvenirs de la Plaza Mayor de este municipio.

Chinchón es un municipio español que se encuentra en el sureste de la Comunidad de Madrid, en la comarca de Las Vegas, a cuarenta y cuatro kilómetros de la capital. El municipio tiene una superficie de 115,9 km² y cuenta con una población de 5240 habitantes (INE 2017). En 1974 su casco histórico, con una notable plaza mayor, fue declarado Conjunto Histórico-Artístico.

Historia.

La especial condición geográfica de la vega del Tajuña debió propiciar los asentamientos humanos desde tiempos muy antiguos. Los restos más lejanos pertenecen al Neolítico y junto a El Salitral se encontró un poblado probablemente íbero o celtíbero.

Más tarde puede verse reflejada la presencia romana en las vías de comunicación y en el sistema de regadíos del Tajuña la influencia musulmana, que luego los cristianos consolidarían. Estas repoblaciones cristianas comenzaron en dicha zona cuando Alfonso VI de León tomó militarmente Toledo en 1085 y esta plaza sirvió de bastión para coordinar la conquista de las fortalezas que permanecían en manos almorávides.

Hasta 1480, momento en que se convierte en señorío concedido a los marqueses de Moya, Andrés Cabrera y Beatriz de Bobadilla, este territorio rendía cuentas a los concejos y arzobispados de Segovia y Toledo. En esta época, y en reconocimiento de los marqueses al apoyo militar a la causa de Isabel en su lucha por el trono de Castilla, fueron concedidos 1200 vasallos y un extenso territorio al sur de la jurisdicción de Segovia que incluía el término de Chinchón. Fue entonces cuando se construyó el castillo de Chinchón, de estilo renacentista.

En 1498 los aldeanos de Chinchón se “mudaron” a lo alto de la colina más próxima debido a una infección de mosquitos, dándose lugar con ello una reconstrucción total del pueblo. De ahí se puede observar que la Plaza Mayor es irregular debido a que en esa época las plazas mayores era irregulares y alrededor de las casas al principio se guardaba el ganado para que los ganaderos que vivían en la Plaza Mayor pudiera verlo sin salir de su casa (desde el balcón). Gracias a ello evolucionó y con ello es obvio decir que el ayuntamiento era una antigua casa de un ganadero que se compró en su tiempo como sala de reunión para debatir los problemas del pueblo.

En 1520, los comuneros atacaron el castillo del vasallo de Carlos V y lo destruyeron. La reconstrucción la dirigió don Fernando de Cabrera y Bobadilla, primer conde de Chinchón. En 1706, como consecuencia del apoyo del pueblo a la causa de Felipe V, las tropas del archiduque Carlos causaron graves destrozos en el castillo. Mientras tanto, el pueblo había ido creciendo en importancia, los edificios barrocos son de este período, y la Plaza Mayor se consolidaba como centro del poder público.

En 1638, las propiedades de la corteza de la quina fueron descubiertas por la condesa de Chinchón (esposa del virrey Luis Fernández de Cabrera), en Perú, cuando observó que los curanderos nativos la empleaban para tratar las fiebres, pero las referencias a las propiedades curativas de la quinina y su exportación habían comenzado tiempo atrás. El nombre científico cinchona se refiere directamente a la condesa (Linneo transcribió el sonido español ‘chi’ a la manera italiana: ‘ci’, lo cual era frecuente en la época).

En 1738, el condado pasó, por compra, a manos de la casa de Borbón y Farnesio, y un año más tarde se le otorgó a la Villa el título de Muy Noble y Muy Leal en reconocimiento a su fidelidad en la guerra de Sucesión. La declaración de bien de interés histórico-artístico y el título de ciudad otorgado por Alfonso XIII marcan el Chinchón actual, que sigue aumentando su peso en la producción agrícola de calidad, combinándolo con su cada vez mayor interés turístico.

En 1974, Chinchón fue declarado Conjunto Histórico Artístico. En la actualidad la localidad forma parte de la asociación Los pueblos más bonitos de España.

Lugares de interés.

Plaza Mayor.

La Plaza Mayor de Chinchón es un ejemplo de arquitectura popular. Las primeras casas con soportales y balcones se construyeron en el siglo XV, y quedó totalmente cerrada en el siglo XVII.

Tiene una forma irregular y una estructura sencilla, clara, ordenada y jerarquizada. Los edificios son de tres plantas, con galerías adinteladas y 234 balcones de madera denominados claros, sustentados por pies derechos con zapatas.

Desde su construcción, la plaza ha albergado numerosas actividades: fiestas reales, proclamaciones, corral de comedias, juegos de cañas, corridas de toros, ejecuciones, autos sacramentales, actos religiosos, políticos y militares, además de servir como plató de cine (por ejemplo, en la escena taurina de la película La vuelta al mundo en 80 días, espectáculo circense en El fabuloso mundo del circo).

En 1992, la emisora Antena 3 Radio había organizado un referéndum sobre la propuesta del restaurador Salvador Perez Arroyo de recuperar el color azul que lucía la plaza en el siglo XVII. Los chinchoneses se acercaron al Ayuntamiento desde las doce hasta las 13:30. Allí apuntaron en una papeleta su color preferido y la depositaron en una urna.Y como sobre gustos no hay nada escrito, no sólo el verde -que fue el preferido, con 263 votos-, o el azul, que gustó a 12 personas, se convirtieron en protagonistas. También los hubo que apostaron por el color madera (59 votos). Incluso el rojo y el amarillo fueron otros tonos que eligieron tres y un vecinos, respectivamente. Catorce chinchoneses decidieron no concretar tanto y escribieron en sus papeletas “verde o madera”.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.

Se inició su construcción en 1534 como capilla adosada al palacio condal con un proyecto de arquitectura gótica, de manos de Alonso de Covarrubias, y se terminó en 1626, tras haber estado paradas las obras cuarenta y ocho años, con la colaboración del patrimonio del Condado de Chinchón. Esto se debe a que los condes de Chinchón sólo financiarían la iglesia con tres condiciones, a saber: tener una vista privilegiada en la misa, exhibir los escudos condales en la fachada principal y que se enterrase a todos los condes en la iglesia (debajo del altar es donde están enterrados debido a que éste es el lugar más privilegiado de la iglesia) y hasta pasados cuarenta y ocho años no se pusieron de acuerdo. Diego Fernández de Cabrera y Mendoza, tercer conde de Chinchón y mayordomo de Felipe II y de su Consejo de Estado, contrató para su finalización a los mejores maestros que habían trabajado en El Escorial. En 1808 las tropas francesas incendian la iglesia, que fue restaurada veinte años después. Debido al levantamiento del 2 de Mayo se mató en la Plaza Mayor a dos franceses (junto a la columna llamada de “los franceses”) y una unidad cercana del ejército francés acampada en Aranjuez se vengó matando a 86 personas de Chinchón y quemando los edificios con mayor valor histórico y espiritual.

La iglesia actual es una gran reconstrucción que combina los estilos gótico, plateresco, renacentista y barroco. Cabe destacar, en el centro del retablo principal, el magnífico cuadro de la Asunción de la Virgen pintado hacia 1812 por la mano de Francisco de Goya por encargo de su hermano Camilo, capellán de los condes.

Torre del reloj.

Esta torre fue parte de la antigua iglesia parroquial de Nuestra Señora de Gracia, construida en el siglo XV. La torre fue restaurada mucho tiempo después de que los franceses destruyeran todo el conjunto (en 1808), pero no así la iglesia, que ha quedado totalmente enterrada con el tiempo. Por eso existe el dicho de que “Chinchón tiene una torre sin iglesia y una iglesia sin torre” ya que la contigua y actual iglesia de la Asunción carece de ella. Muy cerca de ambas, se encuentra el Teatro Lope de Vega. Tiene un campanario en el que suenan las campanas para señalar las horas.

(17/02/2018)

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205. Dedal MADRID // MADRID´s Thimble

Dedal colección azulejos, Madrid.

Dedal colección azulejos, Madrid.

En esta nueva entrada, os quiero enseñar el último de los dedales que me quedaban por conseguir de la colección de los azulejos de la ciudad de Madrid. El dedal que os enseño hoy, es el último de esta colección, y como podéis observar es un dedal de porcelana que nos muestra otros dos lugares emblemáticos de la ciudad, la Plaza Mayor y la Fuente de Neptuno.

Plaza Mayor.

La plaza Mayor está situada en el centro de Madrid, a pocos metros de la plaza de la Puerta del Sol, y junto a la calle Mayor.

Los orígenes de la plaza se remontan al siglo XVI, cuando en la confluencia de los caminos (hoy en día calles) de Toledo y Atocha, a las afueras de la villa medieval, se celebraba en este sitio, conocido como “plaza del Arrabal“, el mercado principal de la villa, construyéndose en esta época una primera casa porticada, o lonja, para regular el comercio en la plaza.

En 1580, tras haber trasladado la corte a Madrid en 1561, Felipe II encargó el proyecto de remodelación de la plaza a Juan de Herrera, comenzándose el derribo de las “casas de manzanas” de la antigua plaza ese mismo año. La construcción del primer edificio de la nueva plaza, la Casa de la Panadería, comenzaría en 1590 a cargo de Diego Sillero, en el solar de la antigua lonja. En 1617, Felipe III, encargó la finalización de las obras a Juan Gómez de Mora, quién concluirá la plaza en 1619.

La plaza Mayor ha sufrido tres grandes incendios en su historia, el primero de ellos en 1631, encargándose el mismo Juan Gómez de Mora de las obras de reconstrucción. El segundo de los incendios ocurrió en 1670 siendo el arquitecto Tomás Román el encargado de la reconstrucción. El último de los incendios, que arrasó un tercio de la plaza, tuvo lugar en 1790, dirigiendo las labores de extinción Sabatini. Se encargó la reconstrucción a Juan de Villanueva, que rebajó la altura del caserío que rodea la plaza de cinco a tres plantas y cerró las esquinas habilitando grandes arcadas para su acceso. Las obras de reconstrucción se prolongarían hasta 1854, continuándolas, tras la muerte de Villanueva, sus discípulos Antonio López Aguado y Custodio Moreno.

En 1848, se colocó la estatua ecuestre de Felipe III en el centro de la plaza, obra de Juan de Bolonia y Pietro Tacca que data de 1616.

En 1880, se restauró la Casa de la Panadería, encargándose Joaquín María de la Vega del proyecto. En 1921 se reformó el caserío, trabajo a cargo de Oriol. En 1935 se realizó otra reforma, llevada a cabo por Fernando García de Mercadal. Y en los años 60 se acometió una restauración general, que la cerró al tráfico rodado y habilitó un aparcamiento subterráneo bajo la plaza. La última de las actuaciones en la plaza Mayor, llevada a cabo en 1992, consistió en la decoración mural, obra de Carlos Franco, de la Casa de la Panadería, que representa personajes mitológicos como la diosa Cibeles.

El nombre de la plaza ha variado a lo largo de la historia, del primigenio nombre de “plaza del Arrabal” pasó a llamarse “plaza Mayor“.

Se llamó “plaza del Arrabal” cuando, de estar fuera del recinto amurrallado medieval, pasó a constituir el centro de los nuevos barrios conformados por el ensanchamiento de la villa hacia el este durante el reinado de Juan II de Castilla, llamados “el Arrabal“.

En 1812, cumpliendo el decreto que disponía que todas la plazas mayores de España pasasen a llamarse “plaza de la Constitución“, cambió de nombre, pero solo duraría hasta 1814, año en que pasó a llamarse “plaza Real“. Recuperó el nombre de “plaza de la Constitución” en los períodos de 1820 a 1823, de 1833 a 1835 y de 1840 a 1843.

En 1873, cambió su nombre por el de “plaza de la República“, y otra vez a “Plaza de la Constitución” desde la Restauración de Alfonso XII en 1876 hasta la Dictadura de Primo de Rivera en 1923. Tras la proclamación de la II República se volvió a cambiar al nombre de “plaza de la Constitución” hasta el final de la Guerra Civil española cuando se recupera el popular nombre de “plaza Mayor“, nombre que perdura hasta la actualidad.

En la parte superior centrada de la Casa de la Panadería se encuentra labrado en piedra un blasón con las armas de Carlos II. Dada la ausencia de las armas de Portugal, puede deducirse que el escudo se labró en fecha posterior a 1668, fecha en la que la corona española reconoció la independencia de Portugal, que era de facto desde 1640.

El escudo está compuesto por las armas de Castilla y de León, en el primer cuadrante; las armas de Aragón y Sicilia, en el segundo; las armas de Austria y de la Borgoña moderna, en el tercero; las de la Borgoña antigua y Brabante, en el cuarto, las de Flandes y las de Tirol en el escusón de abajo y el símbolo de Granada en el centro del escudo.

Las armas de Portugal se habrían situado en el escusón de arriba, entre las de Castilla y León y las de Aragón.

El Arco de Cuchilleros es el más famoso de los diez accesos de la plaza Mayor de Madrid (7 de Julio, Arco de Triunfo y Felipe III al Norte; Sal, Zaragoza y Gerona al Este; Botoneras, Toledo y Cuchilleros al Sur (el nombre oficial de este acceso es calle de la Escalerilla de Piedra); y Ciudad Rodrigo al Oeste) y está situada en la esquina suroeste de la plaza. La considerable altura de este arco se debe al gran desnivel que existe entre la plaza Mayor y la Cava de San Miguel.

El arco de Cuchilleros es obra de Juan de Villanueva, quién tras el incendio de 1790, cerró completamente la plaza habilitando una serie de arcadas para su acceso.

El origen de su nombre está en la calle de Cuchilleros a la que da salida, y en la que antiguamente se ubicaban los talleres del gremio de cuchilleros, pues suministraban sus artículos al gremio de carniceros afincado dentro de la plaza.

En la actualidad, tanto la plaza Mayor, como el arco y calle de Cuchilleros, son un destacado punto turístico de la capital de España, donde se encuentran numerosos restaurantes y bares típicos. Entre ellos se pueden citar el restaurante Sobrino de Botín, que figura en el Libro Guinness de los Récords por ser el restaurante más antiguo del mundo, ya que fue fundado en 1725.

Se trata de una plaza porticada de planta rectangular, de 129 metros de largo por 94 metros de ancho, que está completamente cerrada por edificios de viviendas de tres plantas, con 237 balcones en total que dan a la plaza. Dispone de diez accesos, seis de ellos a través de grandes arcos que se abren a las calles 7 de Julio y Felipe III al norte; Sal y Gerona al este; Toledo al sur; y Ciudad Rodrigo al oeste. Existe un séptimo arco, situado a la izquierda de la fachada de la Casa de la Carnicería, que no coincide con salida alguna de la plaza. Y un octavo arco a la izquierda de la fachada occidental, de menores dimensiones, que tampoco coincide con salida alguna. Tres accesos no coinciden con arco alguno: Arco de Triunfo al norte; Zaragoza al este; y Botoneras al sur. El décimo acceso, tal vez el más conocido, es el Arco de Cuchilleros, en la esquina suroeste, que se abre sobre la calle de la Escalerilla de Piedra, pero este arco no es visible desde la plaza, ya que lo ocultan los soportales de esta. En el centro del lado norte de la plaza se levanta la Casa de la Panadería y enfrente de ella, en el lado sur, la Casa de la Carnicería. En los soportales, sostenidos por pilares de granito, se alojan numerosos comercios de hostelería, por ser un importante punto turístico de Madrid, así como tiendas de coleccionismo, filatelia y numismática.

La estatua ecuestre de Felipe III que se encuentra en el centro de la plaza Mayor fue comenzada por el escultor italiano Juan de Bolonia (Giambologna) y terminada por su discípulo Pietro Tacca en 1616.1 Fue un regalo del entonces Gran Duque de Florencia para el rey de España. Inicialmente se ubicó en la Casa de Campo.

En 1848 la reina Isabel II ordenó su traslado desde su emplazamiento anterior a la plaza Mayor. Actualmente, en el pedestal de la estatua, figura esta inscripción:

La reina doña Isabel II, a solicitud del Ayuntamiento de Madrid, mandó colocar en este sitio la estatua del señor rey don Felipe III, hijo de esta villa, que restituyó a ella la corte en 1606, y en 1619 hizo construir esta plaza Mayor. Año de 1848.

La estatua sufrió diversas peripecias posteriormente. Tras la proclamación de la I República española se decidió retirarla a un almacén, en previsión de actos vandálicos. Llegado al trono Alfonso XII, la estatua fue repuesta en la plaza Mayor, pero en 1931, proclamada la II República, fue víctima de un atentado. Aprovechando que la figura era hueca y tenía una abertura en la boca del caballo, le introdujeron un artefacto explosivo, que reventó la panza del animal. Ello desveló un curioso hallazgo: la explosión desperdigó por el lugar numerosos huesecillos, y se supo que eran restos de los múltiples pájaros que, a lo largo de los siglos, se habían quedado atrapados dentro del caballo tras colarse por su boca.

Los daños del atentado fueron subsanados y se selló la boca del caballo. La estatua ha permanecido desde entonces en la Plaza Mayor, salvo en un periodo breve hacia 1970-71, cuando fue temporalmente retirada por la construcción de un aparcamiento subterráneo.

La plaza Mayor se convirtió desde sus inicios, no solo en el principal mercado de la villa, tanto de alimentación (surtida por los numerosos tablajeros vigilados por el Repeso) como de otros géneros (instalándose en sus soportales los principales gremios); sino también en el escenario de numerosos actos públicos, como corridas de toros, autos de fe, inmortalizando el pintor Francisco Rizi el celebrado en 1680, ejecuciones públicas, colocándose el patíbulo delante del portal de pañeros si la pena era de garrote; frente a la Casa de la Panadería, si era de horca, y ante la Casa de la Carnicería, si era de cuchillo o hacha. También se celebró en la plaza Mayor la beatificación de San Isidro, santo patrón de Madrid.

La plaza Mayor es actualmente un importante punto turístico, visitado por miles de turistas al año. En los locales comerciales ubicados bajo los soportales, abundan los comercios de hostelería, que instalan terrazas junto a los soportales de la plaza. Además es un espacio muy utilizado para festivales, como los conciertos que se ofrecen gratuitamente para los madrileños durante las fiestas de San Isidro.

Todos los meses de diciembre, se celebra el tradicional mercado navideño, costumbre que se mantiene vigente desde el año 1860.

También se celebra todos los domingos y festivos por la mañana el mercado de filatelia y numismática.

Fuente de Neptuno.

La fuente de Neptuno es un monumento de estilo neoclásico que ocupa el lugar central de la Plaza de Cánovas del Castillo, en la ciudad española de Madrid. Fue diseñada en 1777 y su construcción, empezada en 1782, finalizó en 1786.

En la segunda mitad del siglo XVIII Carlos III emprendió una serie de reformas, entre las que se encontraba la modernización de la capital para ponerla a la altura de las grandes urbes como San Petersburgo o París. En este plan de modernización se incluyó la colocación de monumentos emblemáticos, como la fuente de Cibeles, la Puerta de Alcalá y esta, la fuente de Neptuno. Se concibió como parte de las obras de ordenación del Salón del Prado y forma parte de un programa iconográfico inspirado en la mitología grecorromana.

Fue diseñada por el arquitecto Ventura Rodríguez, el mismo que diseñó la fuente de Cibeles, en el año 1777. El proyecto se inició en 1777, usándose de modelo unos bocetos de madera realizados por Miguel Ximénez. Fue realizada con mármol blanco procedente de Montesclaros (Toledo). La obra escultórica fue encargada a Juan Pascual de Mena y este comenzó los trabajos en 1782. Juan Pascual de Mena falleció en 1784, habiendo solamente terminado la figura de Neptuno, la cual fue realizada alejándose de la idea de Ventura Rodríguez para aproximarse más al Hércules Farnesio.

Las restantes esculturas del monumento fueron continuadas por el discípulo de Mena, José Arias, además de por José Rodríguez, Pablo de la Cerda y José Guerra. Su emplazamiento original era el Paseo de Recoletos, en la bajada de la Carrera de San Jerónimo. El dibujo de la obra, realizado por Ventura Rodríguez, ingresó en el Museo Municipal de Madrid en 1926 procedente del Archivo de Villa. La escultura fue finalizada en 1786.

La fuente consiste en un gran pilón circular en cuyo centro se encuentra la figura de Neptuno, dios de los mares, con una culebra enroscada en la mano derecha y el tridente en la izquierda, erguida sobre un carro formado por una concha tirada por dos caballos marinos con cola de pez (hipocampos). Alrededor del carro se ven focas y delfines que arrojan agua a gran altura. El dios de las aguas aludiría a la Marina que Carlos III reformó para hacerla más competitiva y reforzar el nexo con las colonias.

La fuente, que en un principio estuvo situada en el extremo del Prado de Apolo, mirando a la fuente de Cibeles, fue trasladada al centro de la plaza de Cánovas del Castillo en 1898, lugar en donde sigue actualmente. Forma parte, junto con la Cibeles, y la Fuente de Apolo o de las Cuatro Estaciones de los tres grandes grupos escultóricos diseñados por Ventura Rodríguez para el Salón del Prado.

Neptuno, con apariencia de viejo, barbudo y con largos cabellos, se suele representar en el acto de empuñar el tridente, arrastrado por caballos y delfines sobre el carro. Neptuno, dios del mar, una de las doce divinidades del Olimpo, es hijo de Saturno y Rea, y hermano de Júpiter. Además tiene la facultad de desencadenar violentas tempestades y también de aplacarlas. Los marineros invocan su protección para asegurarse una navegación tranquila y privada de peligros. La tradición atribuye al Dios numerosos amores de los que nacen frecuentemente divinidades maléficas. En algunos relatos míticos, por ejemplo, Medusa se une a Neptuno generando el famoso caballo alado Pegaso y el gigante Crisaor. La consorte oficial del dios es Anfitrite, la nereida que en un primer momento huye, pero luego se convierte en su esposa. Al dios del mar se le suele representar con larga barba y cabellos abundantes, empuñando el tridente, con puntas a veces ganchudas. Su carro es arrastrado por delfines y caballos de mar o hipocampos. A veces se le representa a lomos de un delfín. Frecuentemente su imagen se asocia a la de Anfitrite en el llamado Triunfo de Neptuno; Anfitrite, junto al dios, cabalga sobre un delfín o se sienta sobre una concha arrastrada por animales marinos, mientras el dios del mar yace en su carro. Generalmente Neptuno y Anfitrite están acompañados de un cortejo de divinidades marinas, los tritones y las nereidas.

Durante la Guerra Civil, la capital fue asolada por una hambruna. A la figura de Neptuno le fue colocado un cartel colgando de su cuello que decía Dadme de comer o quitadme el tenedor. En 2012, durante una manifestación sindical, las aguas de la fuente fueron teñidas de rojo.

El club de fútbol Atlético de Madrid junto con su hinchada rojiblanca va a esta fuente para celebrar sus títulos.

Este dedal lo compré en la tienda “¡Viva Madrid!. Souvenirs“, tienda que podemos localizar en la Estación de trenes de Atocha.

(21/09/2015)

195. Dedal SIGÜENZA // SIGÜENZA´s Thimble

Dedal panorámica Sigüenza. Guadalajara.

Dedal panorámica Sigüenza. Guadalajara.

El dedal que os muestro en la entrada de hoy, es un dedal de cerámica en el que tenemos representada una panorámica de los monumentos más importantes que podemos encontrar en un municipio de la provincia de Guadalajara que se llama Sigüenza. Había escuchado hablar de este municipio, de sus calles y de su aire medieval, y después de leer y releer tantas maravillas sobre él, acabé convenciendo en mi novio para ir a visitarlo y ver con mis propios ojos si era tan espectacular como había leído y de paso traerme algún dedalillo para la colección, que eso nunca puede faltar. Este dedal lo compré en un estanco del municipio, aunque también hay algunas tiendas de souvenirs.

Sigüenza es una ciudad y municipio español perteneciente a la provincia de Guadalajara, en la comunidad autónoma de Castilla La Mancha. Es también la cabeza del partido judicial homónimo y la mayor localidad de la comarca de la Serranía. En 2014 el municipio, que incluye aparte de la ciudad de Sigüenza a 28 pedanías, contaba con una población total de 4.712 habitantes.

A continuación, os voy comentando los monumentos que podemos ver en el dedal y algo sobre ellos:

Catedral de Santa María de Sigüenza.

La Catedral de Sigüenza está dedicada a Santa María la Mayor, patrona de la ciudad de Sigüenza. Tuvo su origen en enero de 1124, cuando el obispo Bernardo de Agén (1080–1152) reconquistó la ciudad a los musulmanes, en tiempos del reinado de Doña Urraca, hija de Alfonso VI. Fue nombrado obispo en 1121 (antes de la conquista del lugar), por el arzobispo de Toledo, Bernardo de Sedirac, de la orden de Cluny, continuando la influencia de esta orden monástica introducida en el Reino de Castilla por Alfonso VI y Alfonso I de Aragón, esposo de la reina castellana. Este obispo consiguió de Alfonso VII (1126-1157) privilegios y donaciones con los que acrecentar la nueva población, unificando los dos poblados: el superior en torno al castillo y el inferior, el mozárabe, en torno al cauce del Henares.

Las obras de la catedral pasaron durante los siglos posteriores por diferentes obispos, que fueron edificando en estilos propios de cada época hasta la nave central realizada en pleno gótico en el siglo XV, en el que se cubrieron las bóvedas del crucero siendo obispo el futuro cardenal Mendoza. La parte ornamental se alargó hasta el siglo XVIII.

Sobre todo en el interior destaca su aspecto gótico, ya que en unas reformas del siglo XVI se destruyeron las absidiolas laterales románicas para construir la girola. Las dos torres exteriores de la fachada principal con merlones dan un aspecto de fortaleza militar a la catedral, como en otros edificios religiosos de la misma época, por las funciones de templo-fortaleza que habían de asumir. La de Sigüenza fue nombrada como la fortis seguntina.

El arzobispo de Toledo Bernardo de Sedirac hizo venir a Bernardo de Agén a su diócesis de Toledo para promoverlo como obispo de Sigüenza. Los dos eran de origen francés y pertenecían a la orden de Cluny. El año 1121 lo nombró obispo de Sigüenza, a pesar de que la ciudad aún estaba bajo el dominio de los almorávides. Bernardo de Agén estuvo algún tiempo acompañando al rey consorte de Castilla Alfonso, marido de la reina Urraca I de Castilla, en unas campañas militares por La Alcarria.

En 1123 o 1124, Bernardo de Agén fue el encargado de reconquistar Sigüenza y reorganizar radicalmente la antigua sede episcopal visigótica; dos documentos del siglo siglo XVI, que se conservan en la catedral, dan como fecha de la reconquista el 22 de enero, pero falta el año. En cambio, el año aparece en otro documento, en una carta de la reina Urraca con fecha del 1 de febrero de 1124 donde se lee:

Quae impietate sarracenorum peccatis exigentibus quadragintis annis et eo amplius destructa atque dessolata funditus estiteram. (“durante cuatrocientos años estuvo destruida y asolada”.)

En el documento se reconoce la carencia y la destrucción de la ciudad; además, concede a la iglesia y a su obispo el diezmo de Atienza y Medinaceli. El texto también nombra la reciente posesión de Sigüenza, pero es casi imposible dar como bueno que fuera en el mismo año. En aquella época, en diez días (entre el 22 de enero y el 1 de febrero) no era suficiente tiempo para que la reina tuviera noticia de la reconquista y pudiera responder tan rápidamente.

Bernardo de Agén siguió la reforma del papa Gregorio VII. Al restaurar el obispado estableció el “rito romano” y suprimió el “rito mozárabe”. Durante su largo mandato, de unos treinta años, recibió donaciones del rey Alfonso VII, así como el señorío de la ciudad, ya que la ciudad estaba dividida en dos núcleos: la “Segontia inferior” y, a unos setecientos metros, la “Segontia superior”. Después de la reconquista, la Segontia superior pasó a pertenecer al rey que dio al obispo la inferior. Unos cuantos años después el rey decidió unir ambas partes y formar una única ciudad que pasó al Cabildo catedralicio.

Durante todo este tiempo el obispo sufrió numerosos ataques de los musulmanes. No hay pruebas que fuera él el que empezase la construcción de la catedral y no se sabe con certeza qué edificio cumplió provisionalmente con esta función. Murió en el campo de batalla en el año 1152, sucediéndolo en el obispado su sobrino Pedro Leucate.

La localización y construcción de la primitiva catedral es controvertida y difícil de demostrar. Prevalecen diferentes teorías: una de ellas se basa en un documento del 16 de septiembre de 1138, en el que el rey Alfonso VII otorga una “donación” del terreno donde la iglesia episcopal “ha sido fundada”. En 1899, Pérez Villamil, apoyándose en este documento, dejó escrito que para la reedificación de una iglesia anterior no hacía falta una donación del rey, porque ya era “terreno sagrado”. Por esto, defendió el hecho de que la catedral fuera de nueva planta, en el terreno donde se encuentra en la actual, aunque de proporciones más pequeñas.

Según un documento de 1144, se dice que Bernardo de Agén reedifica “con doble muro y torre” una primitiva catedral, posiblemente sobre los restos de una antigua iglesia visigoda o mozárabe: Santa María Antiquíssima. Esta hipótesis la defiende Múñoz Párraga creyendo que esta reedificación se hizo en el mismo lugar donde se encuentra la actual catedral.

Explica Severiano Sardina que Bernardo de Agén hizo construir dos pequeñas iglesias en la Sigüenza superior y reedificó otra, que se utilizó como catedral. Esta primera catedral pudo estar construida donde hoy se levanta la iglesia de Nuestra Señora de los Huertos (las Clarisas), situada en la Alameda de Sigüenza.

El templo románico tenía una planta de tres naves y una cabecera con cinco ábsides escalonados desde los laterales hasta el central mucho mayor. En ambos lados de la fachada había dos torres de defensa. El segundo obispo Pedro de Leucate (1154-1156) —también de origen francés y sobrino del anterior— es con el que realmente comienzan las obras de la nueva catedral con proyectos de maestros del Languedoc, que siguieron las directrices de la orden de Cluny, ya introducidas en el país. La construcción empezó por la cabecera, los cimientos de los muros y las torres. Durante los años del mandato del siguiente obispo Cerebruno (1156-1167), natural de Poitiers, se dio un gran impulso a las obras, cerrando las naves del crucero. Con el cuarto obispo Joscelmo (1168-1177), al llegar la construcción al crucero y a su nave transversal, el 19 de junio de 1169 quedó abierta al culto; de esto da fe un crismón en el tímpano de la puerta de la torre del Gallo, que indica que las obras habrían llegado a esta parte del transepto. Los cinco altares de los ábsides estaban ya consagrados a finales del siglo XII, para seguir con la norma de la época de que al menos cinco canonges pudieran decir misa individualmente.

En la época del obispo Arderico (1178-1184) el cabildo catedralicio se trasladó a las dependencias habitables del claustro. Fray Martín de Finojosa (1185-1192), monje cisterciense y abad del monasterio de Santa María de Huerta, influyó lógicamente en el estilo de la construcción, cambiando el estilo románico por el protogótico. Durante el siglo XIII, el obispo Rodrigo (1192-1221) construyó el muro de la fachada principal y los cuerpos inferiores de las torres. Se realizaron las tres puertas románicas de la fachada que corresponden a las tres naves del edificio y los ventanales con arquivoltas y columnas de capitels con ornamentación vegetal. El rosetón del lado meridional del crucero está realizado con adornos de arquillos y círculos y es obra del siglo XIII.

La nave central es del siglo XIV y ya con estilo gótico y el rosetón de la fachada principal, del siglo XV, está rodeado por diversas molduras en degradación, con una cenefa en la parte más exterior de “puntas de diamante”. En este siglo XV fue el cardenal Mendoza el que se hizo cargo de las obras, cubriendo las bóvedas del crucero y reformando las del presbiterio. En el siguiente siglo XVI, la obra más importante fue la girola, que para su realización hizo falta demoler una parte de la cabecera románica, con lo que desaparecieron las absidiolas.

Durante la Guerra Civil española, la catedral sufrió graves destrozos en el año 1936, así que años más tarde se realizaron reformas con una importante transformación del edificio, ya que se construyó, entre otras cosas, un gran cimborio en la parte del crucero. Desde 1943 hasta 1949, inclusive, el escultor segoviano Florentino Trapero llevó a cabo, como escultor-jefe, la restauración de todas las esculturas dañadas.

Doncel de Sigüenza.

Martín Vázquez de Arce, el Doncel de Sigüenza, (1461 – Granada, julio de 1486) fue un aristócrata y militar castellano del siglo XV.

No se conoce su lugar de nacimiento, pero sí las circunstancias de su muerte durante la Guerra de Granada, en la acción militar de la Acequia Gorda de la vega de Granada, en 1486. Se ha convertido en una figura romántica por el aspecto sereno y meditabundo de su excepcional sepulcro en la catedral de Sigüenza, una de las joyas de la estatuaria fúnebre de todos los tiempos y símbolo de la ciudad.

Su padre fue secretario personal de la familia de Mendoza, residiendo en la ciudad de Guadalajara, donde Martín se convirtió en paje del primer Duque del Infantado. Tuvo una hija, de nombre Ana.

Se encuentra enterrado en la catedral de Sigüenza. Su sepulcro es una de las principales esculturas del gótico en España.

Plaza Mayor de Sigüenza.

De estilo renacentista, mandada construir por el Cardenal Mendoza, donde se sitúa el Palacio Municipal, con patio renacentista.

Castillo de Sigüenza.

El castillo de los Obispos de Sigüenza es un palacio-fortaleza situado en el municipio español de Sigüenza (Guadalajara). Fue erigido en el primer cuarto del siglo XII sobre otro anterior musulmán. Sufrió reformas en los siglos XIV, XV, XVI y XVIII, y fue parcialmente destruido en el siglo XIX, en el año 1811 y durante las guerras carlistas, y en el siglo XX, durante la guerra civil (1936 y 1939), lo que obligó a una restauración casi total siguiendo los planos y documentos antiguos. Actualmente es el Parador Nacional de Turismo.

(27/09/2015)

186. Dedal COLECCIÓN GRITOS // GRITOS COLLECTION´s Thimble

Dedal Plaza Mayor Madrid. Colección Gritos.

Dedal Plaza Mayor Madrid. Colección Gritos.

En mi entrada de hoy, os enseño el último de los dedales de la colección de Gritos. Es un dedal de porcelana como los anteriores, con una imagen en blanco y negro de un lugar importante de la capital española, Madrid. Este lugar es la Plaza Mayor.

La plaza Mayor está situada en el centro de Madrid, a pocos metros de la plaza de la Puerta del Sol, y junto a la calle Mayor.

Los orígenes de la plaza se remontan al siglo XVI, cuando en la confluencia de los caminos (hoy en día calles) de Toledo y Atocha, a las afueras de la villa medieval, se celebraba en este sitio, conocido como “plaza del Arrabal“, el mercado principal de la villa, construyéndose en esta época una primera casa porticada, o lonja, para regular el comercio en la plaza.

En 1580, tras haber trasladado la corte a Madrid en 1561, Felipe II encargó el proyecto de remodelación de la plaza a Juan de Herrera, comenzándose el derribo de las “casas de manzanas” de la antigua plaza ese mismo año. La construcción del primer edificio de la nueva plaza, la Casa de la Panadería, comenzaría en 1590 a cargo de Diego Sillero, en el solar de la antigua lonja. En 1617, Felipe III, encargó la finalización de las obras a Juan Gómez de Mora, quién concluirá la plaza en 1619.

La plaza Mayor ha sufrido tres grandes incendios en su historia, el primero de ellos en 1631, encargándose el mismo Juan Gómez de Mora de las obras de reconstrucción. El segundo de los incendios ocurrió en 1670 siendo el arquitecto Tomás Román el encargado de la reconstrucción. El último de los incendios, que arrasó un tercio de la plaza, tuvo lugar en 1790, dirigiendo las labores de extinción Sabatini. Se encargó la reconstrucción a Juan de Villanueva, que rebajó la altura del caserío que rodea la plaza de cinco a tres plantas y cerró las esquinas habilitando grandes arcadas para su acceso. Las obras de reconstrucción se prolongarían hasta 1854, continuándolas, tras la muerte de Villanueva, sus discípulos Antonio López Aguado y Custodio Moreno.

En 1848, se colocó la estatua ecuestre de Felipe III en el centro de la plaza, obra de Juan de Bolonia y Pietro Tacca que data de 1616.

En 1880, se restauró la Casa de la Panadería, encargándose Joaquín María de la Vega del proyecto. En 1921 se reformó el caserío, trabajo a cargo de Oriol. En 1935 se realizó otra reforma, llevada a cabo por Fernando García de Mercadal. Y en los años 60 se acometió una restauración general, que la cerró al tráfico rodado y habilitó un aparcamiento subterráneo bajo la plaza. La última de las actuaciones en la plaza Mayor, llevada a cabo en 1992, consistió en la decoración mural, obra de Carlos Franco, de la Casa de la Panadería, que representa personajes mitológicos como la diosa Cibeles.

El nombre de la plaza ha variado a lo largo de la historia, del primigenio nombre de “plaza del Arrabal” pasó a llamarse “plaza Mayor“.

Se llamó “plaza del Arrabal” cuando, de estar fuera del recinto amurrallado medieval, pasó a constituir el centro de los nuevos barrios conformados por el ensanchamiento de la villa hacia el este durante el reinado de Juan II de Castilla, llamados “el Arrabal”.

En 1812, cumpliendo el decreto que disponía que todas la plazas mayores de España pasasen a llamarse “plaza de la Constitución“, cambió de nombre, pero solo duraría hasta 1814, año en que pasó a llamarse “plaza Real“. Recuperó el nombre de “plaza de la Constitución” en los períodos de 1820 a 1823, de 1833 a 1835 y de 1840 a 1843.

En 1873, cambió su nombre por el de “plaza de la República“, y otra vez a “Plaza de la Constitución” desde la Restauración de Alfonso XII en 1876 hasta la Dictadura de Primo de Rivera en 1923. Tras la proclamación de la II República se volvió a cambiar al nombre de “plaza de la Constitución” hasta el final de la Guerra Civil española cuando se recupera el popular nombre de “plaza Mayor“, nombre que perdura hasta la actualidad.

En la parte superior centrada de la Casa de la Panadería se encuentra labrado en piedra un blasón con las armas de Carlos II. Dada la ausencia de las armas de Portugal, puede deducirse que el escudo se labró en fecha posterior a 1668, fecha en la que la corona española reconoció la independencia de Portugal, que era de facto desde 1640.

El escudo está compuesto por las armas de Castilla y de León, en el primer cuadrante; las armas de Aragón y Sicilia, en el segundo; las armas de Austria y de la Borgoña moderna, en el tercero; las de la Borgoña antigua y Brabante, en el cuarto, las de Flandes y las de Tirol en el escusón de abajo y el símbolo de Granada en el centro del escudo.

Las armas de Portugal se habrían situado en el escusón de arriba, entre las de Castilla y León y las de Aragón.

El Arco de Cuchilleros es el más famoso de los diez accesos de la plaza Mayor de Madrid (7 de Julio, Arco de Triunfo y Felipe III al Norte; Sal, Zaragoza y Gerona al Este; Botoneras, Toledo y Cuchilleros al Sur (el nombre oficial de este acceso es calle de la Escalerilla de Piedra); y Ciudad Rodrigo al Oeste) y está situada en la esquina suroeste de la plaza. La considerable altura de este arco se debe al gran desnivel que existe entre la plaza Mayor y la Cava de San Miguel.

El arco de Cuchilleros es obra de Juan de Villanueva, quién tras el incendio de 1790, cerró completamente la plaza habilitando una serie de arcadas para su acceso.

El origen de su nombre está en la calle de Cuchilleros a la que da salida, y en la que antiguamente se ubicaban los talleres del gremio de cuchilleros, pues suministraban sus artículos al gremio de carniceros afincado dentro de la plaza.

En la actualidad, tanto la plaza Mayor, como el arco y calle de Cuchilleros, son un destacado punto turístico de la capital de España, donde se encuentran numerosos restaurantes y bares típicos. Entre ellos se pueden citar el restaurante Sobrino de Botín, que figura en el Libro Guinness de Récords por ser el restaurante más antiguo del mundo, ya que fue fundado en 1725.

Se trata de una plaza porticada de planta rectangular, de 129 metros de largo por 94 metros de ancho, que está completamente cerrada por edificios de viviendas de tres plantas, con 237 balcones en total que dan a la plaza. Dispone de diez accesos, seis de ellos a través de grandes arcos que se abren a las calles 7 de Julio y Felipe III al norte; Sal y Gerona al este; Toledo al sur; y Ciudad Rodrigo al oeste. Existe un séptimo arco, situado a la izquierda de la fachada de la Casa de la Carnicería, que no coincide con salida alguna de la plaza. Y un octavo arco a la izquierda de la fachada occidental, de menores dimensiones, que tampoco coincide con salida alguna. Tres accesos no coinciden con arco alguno: Arco de Triunfo al norte; Zaragoza al este; y Botoneras al sur. El décimo acceso, tal vez el más conocido, es el Arco de Cuchilleros, en la esquina suroeste, que se abre sobre la calle de la Escalerilla de Piedra, pero este arco no es visible desde la plaza, ya que lo ocultan los soportales de esta. En el centro del lado norte de la plaza se levanta la Casa de la Panadería y enfrente de ella, en el lado sur, la Casa de la Carnicería. En los soportales, sostenidos por pilares de granito, se alojan numerosos comercios de hostelería, por ser un importante punto turístico de Madrid, así como tiendas de coleccionismo, filatelia y numismática.

La estatua ecuestre de Felipe III que se encuentra en el centro de la plaza Mayor fue comenzada por el escultor italiano Juan de Bolonia (Giambologna) y terminada por su discípulo Pietro Tacca en 1616. Fue un regalo del entonces Gran Duque de Florencia para el rey de España. Inicialmente se ubicó en la Casa de Campo.

En 1848 la reina Isabel II ordenó su traslado desde su emplazamiento anterior a la plaza Mayor. Actualmente, en el pedestal de la estatua, figura esta inscripción:

La reina doña Isabel II, a solicitud del Ayuntamiento de Madrid, mandó colocar en este sitio la estatua del señor rey don Felipe III, hijo de esta villa, que restituyó a ella la corte en 1606, y en 1619 hizo construir esta plaza Mayor. Año de 1848.

La estatua sufrió diversas peripecias posteriormente. Tras la proclamación de la I República española se decidió retirarla a un almacén, en previsión de actos vandálicos. Llegado al trono Alfonso XII, la estatua fue repuesta en la plaza Mayor, pero en 1931, proclamada la II República, fue víctima de un atentado. Aprovechando que la figura era hueca y tenía una abertura en la boca del caballo, le introdujeron un artefacto explosivo, que reventó la panza del animal. Ello desveló un curioso hallazgo: la explosión desperdigó por el lugar numerosos huesecillos, y se supo que eran restos de los múltiples pájaros que, a lo largo de los siglos, se habían quedado atrapados dentro del caballo tras colarse por su boca.

Los daños del atentado fueron subsanados y se selló la boca del caballo. La estatua ha permanecido desde entonces en la Plaza Mayor, salvo en un periodo breve hacia 1970-71, cuando fue temporalmente retirada por la construcción de un aparcamiento subterráneo.

La plaza Mayor se convirtió desde sus inicios, no solo en el principal mercado de la villa, tanto de alimentación (surtida por los numerosos tablajeros vigilados por el Repeso) como de otros géneros (instalándose en sus soportales los principales gremios); sino también en el escenario de numerosos actos públicos, como corridas de toros, autos de fe, inmortalizando el pintor Francisco Rizi el celebrado en 1680, ejecuciones públicas, colocándose el patíbulo delante del portal de pañeros si la pena era de garrote; frente a la Casa de la Panadería, si era de horca, y ante la Casa de la Carnicería, si era de cuchillo o hacha. También se celebró en la plaza Mayor la beatificación de San Isidro, santo patrón de Madrid.

La plaza Mayor es actualmente un importante punto turístico, visitado por miles de turistas al año. En los locales comerciales ubicados bajo los soportales, abundan los comercios de hostelería, que instalan terrazas junto a los soportales de la plaza. Además es un espacio muy utilizado para festivales, como los conciertos que se ofrecen gratuitamente para los madrileños durante las fiestas de San Isidro.

Todos los meses de diciembre, se celebra el tradicional mercado navideño, costumbre que se mantiene vigente desde el año 1860.

También se celebra todos los domingos y festivos por la mañana el mercado de filatelia y numismática.

Por último, comentaros que este dedal como todos los anteriores de esta misma colección, fue comprado, como ya os especifiqué en los anteriores,  en la tienda “Gritos de Madrid” situada en esta misma plaza de la cual os estoy hablando durante toda la entrada.

(13/06/2015)

183. Dedal COLECCIÓN GRITOS // GRITOS COLLECTION´s Thimble

Dedal Plaza Mayor Salamanca. Castilla y León. Colección Gritos.

Dedal Plaza Mayor Salamanca. Castilla y León. Colección Gritos.

Y aquí os enseño otro de los bonitos dedales de esta preciosa colección de Gritos de diferentes lugares importantes de las ciudades de Madrid y Salamanca. En el día de hoy, me gustaría enseñaros este bonito dedal de la Plaza Mayor de la ciudad de Salamanca.

La Plaza Mayor de Salamanca, es un espacio urbano construido como plaza mayor que con el tiempo se ha convertido en el centro de la vida social de la ciudad. Fue construida en el periodo que va desde el año 1729 al 1756, en estilo barroco. El diseño es del arquitecto Alberto Churriguera (pabellones Real y de San Martín) y posteriormente continuada por otros con pocas modificaciones respecto al proyecto inicial. A comienzos del siglo XIX sufrió diversas remodelaciones urbanísticas, hasta que poco a poco a mediados del siglo XX fue desprovista de sus jardines, quiosco de música central y urinarios públicos para quedar diáfana. Fue declarada BIC con categoría de Monumento el 21 de diciembre de 1973, publicándose en el BOE el 23 de enero de 1974.

Definida por Miguel de Unamuno, que hacía su tertulia diaria en la terraza que tiene en la plaza el Café Novelty:

“Es un cuadrilátero. Irregular, pero asombrosamente armónico.”

Nació de forma natural en una campa en la que se comerciaba, junto a la antigua Puerta del Sol de la muralla salmantina y, por encontrarse allí la Iglesia de San Martín, fue conocida desde el siglo XV como plaza de San Martín. Esta plaza era mucho más grande que la Plaza Mayor, casi cuatro veces más y se extendía no solamente por la actual plaza, sino que comprendía la plaza del mercado, la del Corrillo y la del Poeta Iglesias, siendo considerada como “La plaza más grande de la cristiandad”, en la cual se realizaban simultáneamente todas las funciones de una plaza (fiestas, mercado, etc.).

La idea de su construcción proviene del empeño administrativo del corregidor andaluz Rodrigo Caballero que a su edad de sesenta años logra convencer al Ayuntamiento de la necesidad de una plaza más armónica y acorde con las corrientes urbanísticas de la época. En 1724 se segrega de la plaza primitiva y se comienza a construir una plaza al estilo de la de Madrid, por el arquitecto Alberto de Churriguera, trasladándose a ella el Ayuntamiento (las Casas Consistoriales) lo que le da el rango de Plaza Mayor. Muerto Churriguera, termina la obra Andrés García de Quiñones (1755). Desde el punto de vista estético, la de Salamanca mejora claramente su modelo, no solamente por el material empleado (piedra franca de Villamayor con su color dorado característico), sino por sus proporciones, mucho más armoniosas y por ser completamente cerrada. Hay que tener en cuenta, que por entonces la de Madrid tenía dos plantas más y no estaba del todo cerrada: tras sufrir un incendio en 1790 (más de tres décadas después de terminada la de Salamanca), fue reconstruida por Juan de Villanueva, y fue remodelada suprimiendo los mencionados dos pisos (lo que mejoró sus proporciones) y cerrando las esquinas con arcos para la entrada de las calles, al modo de la de Salamanca.

Se edifican los pabellones siguiendo tres fases constructivas bien diferenciadas a lo largo de un cuarto de siglo. La primera fase que aborda en sucesión dos pabellones: El Real y el de San Martín (durante el período: 1729-1735). El Pabellón Real era muy importante, porque con él se cerraba el desnivel de la plaza, haciendo su suelo plano.

El segundo período comprende quince años de interrupción de la obra (durante el período: 1735-1750) debido a los litigios habidos por el Ayuntamiento con los dueños de las casas, que era necesario expropiar para la construcción del Pabellón de Petrineros y del Consistorial. Una tercera fase de construcción de la Casa Consistorial y su fachada (1750-1756) a cargo del arquitecto gallego Juan García Berruguilla. Se completó el cierre de la Plaza el 29 de abril de 1755. La Casa Consistorial quedó arquitectónicamente incompleta, siendo construida posteriormente la espadaña de su fachada un siglo después (en 1852).

El ala este, en cuyo centro está el Pabellón Real, fue la primera que se construyó, ya que servía como muro de contención para hacer horizontal el suelo de la nueva plaza. Esta ala muestra entre sus arcos medallones con el busto de algunos reyes de España. En las otras alas, los medallones representan a otros personajes ilustres (santos, sabios, descubridores, etc).

En 1935, fue declarado Monumento Nacional, por ser la Plaza Mayor “más decorada, proporcionada y armónica de todas las de su época”.

El aspecto actual, en lo que se refiere al pavimento (baldosas de granito gris, con marcas de granito rosa), se hizo hacia 1953 con granitos procedentes de las canteras de Carbellino. Hasta entonces tenía un jardín central, con árboles, arriates de flor y un quiosco de música en su centro. Una calle adoquinada lo contorneaba.

En la actualidad, la Plaza Mayor es el centro de la vida de la ciudad y un punto de encuentro habitual de los habitantes. En ella se encuentran innumerables bares y terrazas, además de la cafetería más antigua de la ciudad, el centenario Café literario Novelty, que al estilo del Café Gijón en Madrid, ha sido punto de encuentro habitual de los literatos y artistas de la ciudad, desde su inauguración en 1905.

Con motivo del festejo del 250 aniversario de la Plaza Mayor de Salamanca se diseñó el programa cultural denominado “Salamanca 2005. Plaza Mayor de Europa“, con actividades musicales y escénicas destinadas a todos los públicos.

La Plaza Mayor de Salamanca no es un cuadrado perfecto (es un cuadrilátero irregular) y ninguna de sus fachadas mide lo mismo. Aproximadamente, la fachada del Ayuntamiento mide 82,60 m, la fachada oriental (Pabellón Real) 80,60 m, la fachada oeste mide 81,60 m y el lado de San Martín mide 75,69 m. Haciendo un cálculo aproximado, la plaza tiene una superficie de unos 6400 m² sin contar los soportales. En total la plaza tiene 88 arcos de medio punto con medallones en los que se representan personajes importantes en sus albanegas.

Cuando a Miguel de Unamuno, que hacía su tertulia diaria en la terraza que tiene en la Plaza el Café Novelty, refiriéndose a la misma, le preguntaban si era un cuadrado perfecto o no, él afirmaba:

“Es un cuadrilátero. Irregular, pero asombrosamente armónico.”

La edificación tiene tres pisos (más planta baja) de altura salvo en el pabellón de las Casas Consistoriales, en el que tiene dos (más planta baja).

Este programa posee una historia que va unida al desarrollo urbanístico de la Plaza a lo largo de los años que van desde su construcción en el siglo XVIII. Una de las iconografías más evidentes es la que se puede ver alrededor de la misma, en los medallones ubicados en las enjutas de los ochenta y ocho arcos. Pero puede observarse igualmente escudos de armas en los soportales de los arcos mayores, en los balcones y demás elementos arquitectónicos.

Las Casas Consistoriales nunca se terminaron: faltan dos torres sobre las alas laterales, que el arquitecto (Andrés García de Quiñones) no se atrevió a construir por considerar que la obra en la que debían apoyarse no reunía condiciones para resistir el peso, pero se conserva la maqueta de 1745. El proyecto de las torres se utilizó por su autor para concluir las torres de La Clerecia.

En el arco de mayor alzada de la zona del Pabellón Real, junto a la salida el Mercado, aparece una inscripción que recuerda: “Aquí se mató una muger, rueguen a Dios por ella. Año de 1838” (sic).

Este dedal de porcelana, como el anterior, con la vista en blanco y negro de la Plaza Mayor de Salamanca, fue comprado en la tienda “Gritos de Madrid” en la Plaza Mayor de Madrid.

(13/06/2015)

154. Dedal MADRID // MADRID´s Thimble.

Dedal porcelana monumentos típicos Madrid.

Dedal porcelana monumentos típicos Madrid.

En la entrada de hoy me gustaría mostraros un nuevo dedal de la ciudad de Madrid, la verdad es que de la capital ya pocos me quedan, así que os voy a enseñar los que tengo hasta que vuelva por allá y consiga alguno más, si es que hay alguno nuevo porque ya tengo un montón.

El dedal que os muestro hoy, es un dedal de porcelana en el que podemos ver una panorámica de monumentos de la ciudad. En la panorámica podemos ver: a la chulapa vestida con su traje de gala, La Cibeles, la Puerta de Alcalá, el Oso y el Madroño y la Plaza Mayor, unos a continuación de otros. Este dedal fue comprado en una de las tiendas de souvenirs de las calles del centro de la ciudad.

A continuación, vamos a recordar algo sobre estos lugares y monumentos que podemos encontrar en la capital española:

Chulapos.

A finales del siglo XIX y principios del XX recorrían las calles de Madrid diferentes personajes que formaban parte del casticismo de la corte y que, dependiendo del barrio en el que se habían criado y vivían, adoptaban una forma de vestir que acompañaban de un determinado comportamiento social. Aunque su origen data del siglo anterior, es en estos años cuando viven su mayor apogeo las clases más castizas de Madrid con una moda que buscaba diferenciarse de la élite social afrancesada.

Con el paso de los años los términos “chulapo”, “chulapa”, “chulo” y “chulapona” se han convertido en formas genéricos de aludir al madrileñismo castizo, aunque en origen convivieron en el Madrid de la época con otros identificativos locales, como los de “manolos” y “manolas”, “chisperos”, “isidros” o “majos” y “majas”, que se diferenciaban entre sí por los colores y cortes de sus trajes y en las formas de las patillas y tupés.

Los chulapos y chulapas eran los vecinos del barrio de Malasaña o de Maravillas que se distinguían, según el diccionario de la Real Academia Española, “por cierta afectación y guapeza en el traje y en el modo de conducirse” y tenían un toque de golfería, que en ocasiones rondaba el mundo de la delincuencia. Las chulapas o chulaponas son las típicas planchadoras de las Cavas, modistas, fruteras, floristas, cigarreras, lavanderas, alegres y felices.

Su vestimenta se forja en la época del Madrid capital del Estado en una monarquía parlamentaria, con sus habitantes en calidad de ciudadanos de un Estado liberal, y acabó convirtiéndose en todo un fenómeno sociológico: “el orgullo en el ánimo del pueblo llano de su condición social, elevándola a la categoría de casta popular, diferenciada claramente de las otras clases sociales, y despreciativa de éstas” afirma la Asociación Madrid Eterno. Es esta época especial se construyó la identidad del madrileño actual, que aún perdura hasta nuestros días.

La peculiar indumentaria de este grupo chulesco fue inmortalizada a través de las zarzuelas de los grandes compositores como Bretón, Chueca, Chapí, Moreno Torroba y tantos otros y no al revés como asegura la Asociación Madrid Eterno en su página web, donde afirman que “decir lo contrario es tan ridículo como pensar que los madrileños goyescos copiaron sus trajes de los que Goya se había inventado en sus pinturas, o que los sevillanos copiaron sus trajes de los sainetes de los hermanos Alvarez Quintero“.

Las chulapas vestían con blusa blanca ceñida en la cintura con mangas de farol, falda de lunares o vestido de lunares hasta los pies, pañuelo sobre la cabeza (y asomando dos claveles sobre la cabeza) anudado al cuello con el pelo recogido en un moño y mantón de Manila. En tiempos era corriente llevar un delantal vistoso para proteger la falda. El vestido ceñido es una evolución de la falda ancha y acabó siendo tan representativo como éste o más.

Los chulapos lucían chaleco o chaquetilla corta estrechos con clavel en la solapa, pantalones oscuros y ajustados, gorra negra o con pequeños cuadros, botines y pañuelo blanco al cuello.

La Cibeles.

La fuente de Cibeles (más conocida por el pueblo madrileño sencillamente como La Cibeles) se encuentra en la ciudad española de Madrid, en la plaza del mismo nombre. Se instaló en 1782 en el Salón del Prado, junto al Palacio de Buenavista, de cara a la fuente de Neptuno (actualmente en el centro de la plaza de Cánovas del Castillo, en el Paseo del Prado junto al Palacio de Villahermosa, actual Museo Thyssen-Bornemisza, y al Hotel Palace). Incluye a la diosa Cibeles, símbolo de la Tierra, la agricultura y la fecundidad, sobre un carro tirado por leones. La actual plaza se llamó al principio Plaza de Madrid y en el año 1900 tomó el nombre plaza de Castelar. En la actualidad está delimitada por los grandes edificios del Palacio de Buenavista (Cuartel General del Ejército), Palacio de Linares (Casa de América), Palacio de Comunicaciones (antes sede de Correos y actualmente de la Alcaldía de Madrid) y Banco de España. Lo curioso es que cada uno de estos monumentos pertenece a un barrio distinto de Madrid.

Los encargados de su realización fueron Francisco Gutiérrez (figura de la diosa y el carro), Roberto Michel (los leones) y el adornista Miguel Ximénez, de acuerdo con el diseño de Ventura Rodríguez. La diosa y los leones fueron esculpidos en mármol cárdeno del pueblo de Montesclaros (Toledo), y el resto en piedra de Redueña, localidad enclavada a 53 km al norte de Madrid, cerca de la sierra de La Cabrera.

El estar enclavada en un lugar tan céntrico, su ajetreada historia, e incluso tradiciones recientes como lugar de celebraciones deportivas de los triunfos del Real Madrid en todas las competiciones han contribuido a que sea uno de los más conocidos símbolos de Madrid a nivel mundial.

Puerta de Alcalá.

La Puerta de Alcalá es una de las cinco antiguas puertas reales que daban acceso a la ciudad de Madrid.

Se encuentra situada en el centro de la rotonda de la Plaza de la Independencia, diseñada por el urbanista Ángel Fernández de los Ríos en el año 1877. En el cruce de las calles de Alcalá, Alfonso XII, Serrano y Salustiano Olózaga, junto a las puertas del Retiro: Puerta de España, Puerta de la Independencia (entrada principal a los jardines del Retiro) y Puerta de Hernani.

La puerta daba acceso a aquellos viajeros que entraban antiguamente a la población desde Francia, Aragón o Cataluña. En la actualidad es una puerta monumental que se encuentra ubicada junto a la Fuente de Cibeles y el Parque del Retiro. Fue construida por mandato de Carlos III en sustitución de otra puerta anterior que existía ya desde el siglo XVI. El diseño y obra pertenece al arquitecto italiano Francesco Sabatini. Compitieron con Sabatini otros proyectos por parte de arquitectos españoles: Ventura Rodríguez y de José de Hermosilla, siendo finalmente elegido personalmente por el Rey el diseño de Sabatini.

Se trata de una puerta de estilo neoclásico y aspecto monumental similar a los Arcos de Triunfos romanos, se erigió mirando su exterior a oriente en el año 1778. La puerta ha sido posteriormente restaurada en cinco ocasiones en más de dos siglos de existencia, siendo la última a finales del siglo XX. La originalidad de su fábrica consiste en ser el primer arco de triunfo construido en Europa tras la caída del Imperio romano, siendo precursor de otros como el Arco de Triunfo de París y la Puerta de Brandeburgo en Berlín.

Ha sufrido desde sus comienzos diversas transformaciones urbanísticas en su entorno. Pasando de ser la frontera exterior de Madrid, a un centro turístico de obligado paso que aparece insertada casi en el medio de la misma ciudad. Este cambio se ha debido al ensanche del siglo XIX a lo largo del barrio de Serrano y la prolongación de la calle de Alcalá. Finalmente es desde 1976 considerado por el Estado Español como un Monumento Histórico-Artístico, extendiendo su categoría a la misma Plaza de la Independencia.

La puerta ya desde su ubicación final fue adquiriendo desde finales del siglo XVIII relevancia en el pueblo madrileño, y a finales del siglo XIX era ya uno de sus iconos más característicos que aparece en numerosas ilustraciones de la ciudad. Al ser uno de los monumentos más representativos, en su doble condición de mirada hacia el interior de la ciudad y al exterior de la misma. La Puerta de Alcalá ha servido como soporte para todo tipo de manifestaciones políticas y artísticas y en sus inmediaciones se han producido numerosos hechos históricos.

Oso y Madroño.

La estatua del oso y del madroño es una escultura de la segunda mitad del siglo XX, ubicada en la ciudad española de Madrid. Representa las armas heráldicas de la villa y se encuentra instalada en la cara oriental de la Puerta del Sol, entre las calles de Alcalá y Carrera de San Jerónimo, en pleno centro histórico de la capital.

La estatua es obra del escultor Antonio Navarro Santafé (1906-1983) y se inauguró en 1967. Fue promovida por la sección de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, que quiso representar monumentalmente los principales símbolos heráldicos de la ciudad y de España.

La primera aparición de un oso rampante y de un madroño frutado en el escudo de la villa se sitúa en el siglo XIII. Con anterioridad, las armas incorporaban únicamente a un oso en actitud pasante, sustituido a partir del citado siglo por las dos actuales figuras.

Con este cambio se quiso simbolizar la resolución adoptada por el municipio y el Cabildo de Curas y Beneficiarios, tras un largo litigio por el control de los pastos y árboles de las tierras madrileñas. Según este acuerdo, los primeros pasaron a ser propiedad del Cabildo y los segundos del concejo. De ahí que se modificasen las armas, con la inclusión de un madroño y de una nueva postura para el oso, irguiéndose sobre el árbol.

La escultura siempre ha estado en la Puerta del Sol, aunque con dos ubicaciones diferentes dentro de la plaza. Hasta 1986 estuvo situada en el lado oriental de la misma, en las inmediaciones del edificio que se levanta entre la calle de Alcalá y la Carrera de san Jerónimo. En ese año fue trasladada al inicio de la calle del Carmen, en el contexto de las obras de reforma y remodelación de la plaza impulsadas por el alcalde Enrique Tierno Galván. En septiembre de 2009, con la renovación integral de la plaza promovida por Alberto Ruiz-Gallardón, ha vuelto a su emplazamiento original.

La estatua del oso y del madroño está realizada en piedra y bronce. Pesa aproximadamete 20 toneladas y mide 4 m de altura. Descansa sobre un pedestal cúbico escalonado, hecho en granito.

Representa de forma realista las armas heráldicas de Madrid, con el madroño superando en altura al oso y éste apoyando sus manos sobre el tronco y dirigiendo sus fauces hacia uno de los frutos.

Plaza Mayor.

La plaza Mayor está situada en el centro de Madrid, a pocos metros de la plaza de la Puerta del Sol, y junto a la calle Mayor.

Los orígenes de la plaza se remontan al siglo XVI, cuando en la confluencia de los caminos (hoy en día calles) de Toledo y Atocha, a las afueras de la villa medieval, se celebraba en este sitio, conocido como “plaza del Arrabal“, el mercado principal de la villa, construyéndose en esta época una primera casa porticada, o lonja, para regular el comercio en la plaza.

En 1580, tras haber trasladado la corte a Madrid en 1561, Felipe II encargó el proyecto de remodelación de la plaza a Juan de Herrera, comenzándose el derribo de las “casas de manzanas” de la antigua plaza ese mismo año. La construcción del primer edificio de la nueva plaza, la Casa de la Panadería, comenzaría en 1590 a cargo de Diego Sillero, en el solar de la antigua lonja. En 1617, Felipe III, encargó la finalización de las obras a Juan Gómez de Mora, quién concluirá la plaza en 1619.

La plaza Mayor ha sufrido tres grandes incendios en su historia, el primero de ellos en 1631, encargándose el mismo Juan Gómez de Mora de las obras de reconstrucción. El segundo de los incendios ocurrió en 1670 siendo el arquitecto Tomás Román el encargado de la reconstrucción. El último de los incendios, que arrasó un tercio de la plaza, tuvo lugar en 1790, dirigiendo las labores de extinción Sabatini. Se encargó la reconstrucción a Juan de Villanueva, que rebajó la altura del caserío que rodea la plaza de cinco a tres plantas y cerró las esquinas habilitando grandes arcadas para su acceso. Las obras de reconstrucción se prolongarían hasta 1854, continuándolas, tras la muerte de Villanueva, sus discípulos Antonio López Aguado y Custodio Moreno.

En 1848, se colocó la estatua ecuestre de Felipe III en el centro de la plaza, obra de Juan de Bolonia y Pietro Tacca que data de 1616.

En 1880, se restauró la Casa de la Panadería, encargándose Joaquín María de la Vega del proyecto. En 1921 se reformó el caserío, trabajo a cargo de Oriol. En 1935 se realizó otra reforma, llevada a cabo por Fernando García de Mercadal. Y en los años 60 se acometió una restauración general, que la cerró al tráfico rodado y habilitó un aparcamiento subterráneo bajo la plaza. La última de las actuaciones en la plaza Mayor, llevada a cabo en 1992, consistió en la decoración mural, obra de Carlos Franco, de la Casa de la Panadería, que representa personajes mitológicos como la diosa Cibeles.

(14/05/2015)

121. Dedal MADRID // MADRID´s Thimble

Dedal inscripciones de nombres de lugares importantes de Madrid.

Dedal inscripciones de nombres de lugares importantes de Madrid.

En esta entrada me gustaría enseñaros un nuevo dedal de la capital española. En este dedal podemos leer muchos nombres de lugares famosos en la ciudad, así podemos observar nombres como: Palacio Real, Gran Vía, Puerta de Alcalá, Cibeles, Chueca, El Retiro, Callao, Las Ventas, Ópera, Plaza Mayor, Plaza de España, Puerta del Sol, Neptuno y como no, el nombre de la ciudad, Madrid. Es un dedal de porcelana, cubierto de inscripciones de nombres en varios colores que son el negro, el gris en diferentes tonalidades, y el rojo.

A continuación, vamos a intentar saber algo más sobre todos estos lugares que nos podemos encontrar al pasear por la capital española.

  1. Palacio Real. El Palacio Real de Madrid es la residencia oficial del Rey de España; no obstante, los actuales Reyes no habitan en él, sino en el Palacio de la Zarzuela, por lo que es utilizado para ceremonias de Estado y actos solemnes. Con una extensión de 135 000 m² y 3418 habitaciones, es el palacio real más grande de Europa Occidental. Alberga un valioso patrimonio histórico-artístico, destacando el conjunto de instrumentos musicales conocido como los Stradivarius Palatinos, y colecciones muy relevantes de otras disciplinas como pintura, escultura y tapicería. Las salas de Estado y las colecciones artísticas están abiertas a las visitas siempre que no haya actos oficiales. Es conocido también como Palacio de Oriente. Este nombre procede de su ubicación en la Plaza de Oriente, que debe su nombre precisamente por estar en el lado oriental del palacio. A eje con el Palacio, y enfrentado, se encuentra al otro extremo de la plaza el Teatro Real. El palacio fue construido por orden del rey Felipe V, sobre el solar dejado por el Real Alcázar de Madrid, destruido casi del todo por un incendio en 1734. Tanto los cimentos del antiguo alcázar como alguna de sus estructuras fueron utilizadas para la construcción del nuevo palacio. El episodio del incendio sirvió para justificar la sustitución del viejo edificio por un palacio acorde al gusto de la época. Su construcción comenzó en 1738, según trazas del arquitecto Filippo Juvara, quien proponía un palacio mayor pero en una ubicación diferente. Al morir Juvara, se encomendó el proyecto a su discípulo Juan Bautista Sachetti, a quien se exigió adaptar los planos de Juvara al solar del antiguo Alcázar. Otros distinguidos arquitectos españoles como Ventura Rodríguez participaron y se formaron en la cantera del nuevo palacio, a él se debe la configuración de la Real Capilla. Francesco Sabatini se encargó de la conclusión del edificio, así como de obras secundarias de reforma, ampliación y decoración. Carlos III fue el primer monarca que habitó de forma continua el palacio. El último monarca que vivió en palacio fue Alfonso XIII, aunque Manuel Azaña, presidente de la Segunda República, también habitó en el mismo, siendo por tanto el último Jefe de Estado que lo hizo. Durante ese periodo fue conocido como “Palacio Nacional”. Todavía hay una sala, al lado de la Real Capilla, que se conoce por el nombre de “despacho de Azaña“. El interior del palacio destaca por su riqueza artística, tanto en lo que se refiere al uso de toda clase de materiales nobles en su construcción como a la decoración de sus salones con obras de arte de todo tipo, como pinturas de artistas de la importancia de Caravaggio, Velázquez, Francisco de Goya y frescos de Corrado Giaquinto, Giovanni Battista Tiepolo o Anton Raphael Mengs. Otras colecciones destacables que se conservan en el edificio son las de la Armería Real, porcelana, relojería, mobiliario y platería. Actualmente Patrimonio Nacional, organismo autónomo dependiente del Ministerio de la Presidencia, gestiona los bienes de titularidad pública puestos al servicio de la Corona, entre ellos el Palacio Real.
  2. Gran Vía. La Gran Vía es una de las principales calles de Madrid. Comienza en la calle de Alcalá y termina en la plaza de España. Es un importante hito en la ciudad desde su construcción a principios de siglo XX visto desde el punto de vista comercial, turístico y de ocio. En éste último aspecto es famosa por sus cines, si bien en los últimos años algunos de ellos han cerrado y otros se han reconvertido con gran éxito al teatro musical, por lo que el tramo comprendido entre la plaza de Callao y la de España se conoce como el Broadway madrileño. El tramo comprendido entre la red de San Luis y la plaza de Callao alberga en la actualidad numerosas tiendas de cadenas internacionales de moda.
  3. Puerta de Alcalá. La Puerta de Alcalá es una de las cinco antiguas puertas reales que daban acceso a la ciudad de Madrid. Se encuentra situada en el centro de la rotonda de la Plaza de la Independencia, diseñada por el urbanista Ángel Fernández de los Ríos en el año 1877. En el cruce de las calles de Alcalá, Alfonso XII, Serrano y Salustiano Olózaga, junto a las puertas del Retiro: Puerta de España, Puerta de la Independencia (entrada principal a los jardines del Retiro) y Puerta de Hernani. La puerta daba acceso a aquellos viajeros que entraban antiguamente a la población desde Francia, Aragón o Cataluña. En la actualidad es una puerta monumental que se encuentra ubicada junto a la Fuente de Cibeles y el Parque del Retiro. Fue construida por mandato de Carlos III en sustitución de otra puerta anterior que existía ya desde el siglo XVI. El diseño y obra pertenece al arquitecto italiano Francesco Sabatini. Compitieron con Sabatini otros proyectos por parte de arquitectos españoles: Ventura Rodríguez y de José de Hermosilla, siendo finalmente elegido personalmente por el Rey el diseño de Sabatini. Se trata de una puerta de estilo neoclásico y aspecto monumental similar a los Arcos de Triunfos romanos, se erigió mirando su exterior a oriente en el año 1778. La puerta ha sido posteriormente restaurada en cinco ocasiones en más de dos siglos de existencia, siendo la última a finales del siglo XX. La originalidad de su fábrica consiste en ser el primer arco de triunfo construido en Europa tras la caída del Imperio romano, siendo precursor de otros como el Arco de Triunfo de París y la Puerta de Brandeburgo en Berlín. Ha sufrido desde sus comienzos diversas transformaciones urbanísticas en su entorno. Pasando de ser la frontera exterior de Madrid, a un centro turístico de obligado paso que aparece insertada casi en el medio de la misma ciudad. Este cambio se ha debido al ensanche del siglo XIX a lo largo del barrio de Serrano y la prolongación de la calle de Alcalá. Finalmente es desde 1976 considerado por el Estado Español como un Monumento Histórico-Artístico, extendiendo su categoría a la misma Plaza de la Independencia. La puerta ya desde su ubicación final fue adquiriendo desde finales del siglo XVIII relevancia en el pueblo madrileño, y a finales del siglo XIX era ya uno de sus iconos más característicos que aparece en numerosas ilustraciones de la ciudad. Al ser uno de los monumentos más representativos, en su doble condición de mirada hacia el interior de la ciudad y al exterior de la misma. La Puerta de Alcalá ha servido como soporte para todo tipo de manifestaciones políticas y artísticas y en sus inmediaciones se han producido numerosos hechos históricos.
  4. Cibeles. La fuente de Cibeles (más conocida por el pueblo madrileño sencillamente como La Cibeles) se encuentra en la ciudad española de Madrid, en la plaza del mismo nombre. Se instaló en 1782 en el Salón del Prado, junto al Palacio de Buenavista, de cara a la fuente de Neptuno (actualmente en el centro de la plaza de Cánovas del Castillo, en el Paseo del Prado junto al Palacio de Villahermosa, actual Museo Thyssen-Bornemisza, y al Hotel Palace). Incluye a la diosa Cibeles, símbolo de la Tierra, la agricultura y la fecundidad, sobre un carro tirado por leones. La actual plaza se llamó al principio Plaza de Madrid y en el año 1900 tomó el nombre plaza de Castelar. En la actualidad está delimitada por los grandes edificios del Palacio de Buenavista (Cuartel General del Ejército), Palacio de Linares (Casa de América), Palacio de Comunicaciones (antes sede de Correos y actualmente de la Alcaldía de Madrid) y Banco de España. Lo curioso es que cada uno de estos monumentos pertenece a un barrio distinto de Madrid. Los encargados de su realización fueron Francisco Gutiérrez (figura de la diosa y el carro), Roberto Michel (los leones) y el adornista Miguel Ximénez, de acuerdo con el diseño de Ventura Rodríguez. La diosa y los leones fueron esculpidos en mármol cárdeno del pueblo de Montesclaros (Toledo), y el resto en piedra de Redueña, localidad enclavada a 53 km al norte de Madrid, cerca de la sierra de La Cabrera. El estar enclavada en un lugar tan céntrico, su ajetreada historia, e incluso tradiciones recientes como lugar de celebraciones deportivas de los triunfos del Real Madrid en todas las competiciones han contribuido a que sea uno de los más conocidos símbolos de Madrid a nivel mundial.
  5. Chueca. El conocido como barrio de Chueca es una zona del barrio de Justicia, situado en el distrito Centro de la ciudad de Madrid. Está situado en pleno centro de Madrid, junto a la Gran Vía y entre las calles Fuencarral y calle del Barquillo. En los años 90 se convirtió definitivamente en el barrio gay de Madrid, al haber sido progresivamente elegido como lugar de esparcimiento y residencia de gran parte de la comunidad homosexual madrileña, desde los años 80. En el barrio se abrieron algunos de los primeros locales destinados al público gay de Madrid, y en algunos casos están aún, como es el caso del Café Figueroa, el Black & White, Sachas o la librería Berkana. El barrio pasó de ser un marginal barrio madrileño a adquirir el carácter que hoy tiene, un ambiente muy comercial y de esparcimiento, abierto y respetuoso con la diversidad de la sociedad actual, sin perder su aire castizo debido a su arquitectura. Este cambio vino precedido de un gran deterioro en los años 70 debido al tráfico de drogas lo que llevó el barrio a una profunda degradación y abandono de los locales comerciales lo que favoreció el traspaso de locales a los nuevos usos, como los bares gais, que serían el principio del resurgimiento del barrio. La evolución de Chueca ha ido paralela a su transformación comercial. En sus callejuelas podemos encontrar, además de los comercios tradicionales, otros como restaurantes modernos, sex shops, saunas, cafés, bares, pubs nocturnos y una infinidad de servicios más o menos enfocados a un público homosexual como tiendas de ropa, agencias de viajes, asesorías, clínicas, etc. Al barrio le da nombre una pequeña plazoleta dedicada al compositor de zarzuelas Federico Chueca. En ella se encuentra la estación del metro Chueca. Destacan otras dos plazas: la Plaza del Rey y la Plaza Vázquez de Mella. Uno de los mayores atractivos turísticos de Chueca son las fiestas de celebración del Orgullo Gay, que tienen lugar anualmente a finales de junio.
  6. El Retiro. El Parque del Retiro (no confundir con los Jardines del Buen Retiro), popularmente conocido como El Retiro, es un parque de 118 hectáreas (1.180.000 m²) situado en Madrid. Es uno de los lugares más significativos de la capital española. Los jardines tienen su origen entre los años 1631 y 1640, cuando el Conde-Duque de Olivares (Gaspar de Guzmán y Pimentel), valido del rey Felipe IV (1621–1665), le regaló al Rey unos terrenos que le habían sido cedidos por el duque de Fernán Núñez para el recreo de la Corte en torno al Monasterio de los Jerónimos de Madrid. Así, con la reforma del Cuarto Real que había junto al monasterio, se inició la construcción del Palacio del Buen Retiro. Contaba entonces con unas 145 hectáreas. Aunque esta segunda residencia real iba a estar en lo que en aquellos tiempos eran las afueras de la villa de Madrid, no estaba excesivamente lejos del Real Alcázar y resultó ser un lugar muy agradable, por estar en una zona muy boscosa y fresca. Bajo la dirección de los arquitectos Giovanni Battista Crescenzi y Alonso Carbonell se construyeron diversos edificios, entre ellos el Teatro del Buen Retiro, que acogió representaciones de los dramaturgos españoles del Siglo de Oro, entre ellos Calderón de la Barca y Lope de Vega. Perduran aún el Casón del Buen Retiro, antiguo Salón de Baile con frescos de Lucas Jordán, y el llamado Salón de Reinos, un ala del Palacio del Buen Retiro decorado antaño con pinturas de Velázquez y Zurbarán, entre otros; y los jardines de la posesión real. Éstos se formaron al mismo tiempo que el palacio, trabajando en ellos, entre otros, Cosme Lotti, escenógrafo del Gran Duque de Toscana, y edificándose una leonera para la exhibición de animales salvajes y una pajarera de aves exóticas. El Estanque grande, escenario de naumaquias y espectáculos acuáticos, el Estanque ochavado o de las campanillas y la Ría chica pertenecen a este período inicial. A lo largo de la historia, el conjunto sufrió modificaciones, no siempre planificadas, que cambiaron la fisonomía del jardín, como el Parterre, diseñado durante el reinado de Felipe V (1700–1746), la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro en tiempos de Carlos III (1759–1788) o el Observatorio Astronómico, obra de Juan de Villanueva, reinando Carlos IV (1788–1808). El rey Carlos III fue el primero en permitir el acceso de los ciudadanos al recinto, siempre que cumpliesen con la condición de ir bien aseados y vestidos. Durante la invasión francesa, en 1808, los jardines quedaron parcialmente destruidos al ser utilizados como fortificación por las tropas de Napoleón. El palacio fue casi totalmente destruido. Tras la contienda, Fernando VII (1814–1833) inició su reconstrucción y abrió una parte del jardín al pueblo, como ya hiciera Carlos III. El monarca se reservó una zona, entre las calles de O’Donnell y Menéndez Pelayo, donde construyó una serie de edificios de recreo, siguiendo la moda paisajística de la época, que aún se conservan, como la Casita del Pescador, la Casa del Contrabandista y la Montaña artificial. Reinando Isabel II (1833–1868) se abrió la calle de Granada, que más tarde se llamaría de Alfonso XII, vendiéndose al estado los terrenos comprendidos entre ésta y el Paseo del Prado que fueron urbanizados por particulares. Tras la revolución de 1868, (la Gloriosa), los jardines pasan a ser propiedad municipal y sus puertas se abrieron a todos los ciudadanos, comenzando una época en la cual, la Ría grande y el Estanque de San Antonio de los Portugueses se transformaron en Paseo de Coches. Se colocaron las fuentes de los Galápagos y de la Alcachofa, erigiéndose también la fuente del Ángel Caído en lo que fueron terrenos de la Fábrica de Porcelanas, obra de Ricardo Bellver. En el Campo Grande se edificaron el Palacio de Cristal y el Palacio de Velázquez, obra de Ricardo Velázquez Bosco. En esta época, concretamente a finales del siglo XIX, transcurre la novela que Pío Baroja tituló Los Jardines del Buen Retiro, en la que se narra la vida de la capital en torno a este enclave. Las últimas obras de ajardinamiento fueron las ejecutadas por el jardinero mayor Cecilio Rodríguez, que diseñó la rosaleda y los jardines que llevan su nombre. El maestro Manuel Lillo compuso el pasodoble “Quiosco del Retiro” dedicado al lugar de conciertos matutinos en el que la Banda Sinfónica Municipal de Madrid actúa durante el verano. El alcalde Enrique Tierno Galván designó a Antonio Mingote como Alcalde Honorario del Parque de El Retiro.
  7. Callao. La plaza del Callao está situada en el Barrio de Sol del distrito Centro de la ciudad de Madrid. Localizada al final de la Calle Preciados, divide en dos tramos la calle del Carmen y da comienzo al tercero de la Gran Vía que acaba en la Plaza de España. La plaza del Callao, al igual que el segundo tramo de la Gran Vía que finaliza en ella, fue construida entre los años 1917 y 1922, aunque la entrega definitiva de obras no se hizo hasta 1927.
  8. Las Ventas. La Plaza de Toros de Las Ventas es la mayor plaza de toros de España y con 23.798 espectadores la tercera con más aforo del mundo, tras las de México y Valencia (Venezuela). También es la segunda más grande en cuanto al diámetro de su ruedo tras la plaza de Ronda. Está situada en Madrid, en el barrio de La Guindalera en el distrito de Salamanca, y suele estar considerada por profesionales, aficionados y críticos como la más importante del mundo, seguida de La Maestranza de Sevilla. Se terminó su construcción en 1929, aunque fue inaugurada el 17 de junio de 1931, con el nombre de plaza de Las Ventas del Espíritu Santo, por ser el nombre de la zona en esa época, aunque permaneció prácticamente cerrada durante tres años, hasta su inauguración definitiva el 21 de octubre de 1934, con Juan Belmonte, Marcial Lalanda y Joaquín Rodríguez Ortega (Cagancho) en el cartel. Fue diseñada por el arquitecto José Espelius. Es de estilo neomudéjar en ladrillo visto sobre una estructura metálica. La decoración, obra de Manuel Muñoz Monasterio, se realizó a base de azulejo cerámico en el que figuran los escudos de todas las provincias españolas y otros motivos ornamentales. El ruedo mide 61,5 metros de diámetro, mayor que la de México DF, y el ancho del callejón es de 2,2 metros. Sus localidades se distribuyen en diez tendidos, divididos en tendido, grada y andanada. Los precios de las localidades varían dependiendo de si están al sol o a la sombra (más caras las segundas), y de su cercanía al ruedo en que se celebra la corrida. La temporada de toros empieza en marzo y acaba en octubre. Tradicionalmente se celebran corridas todos los días durante la Feria de San Isidro, desde principios o mediados de mayo hasta el final de dicho mes, y cada domingo o festivo del resto de la temporada. También se celebra en los últimos días del mes de abril la Miniferia de la Comunidad de Madrid y una feria en otoño (durante dos fines de semana en octubre). Actualmente la Miniferia forma parte de la Feria de San Isidro, ampliando de esta manera la Feria con más prestigio del mundo, San Isidro. Los festejos empiezan entre las cinco y las siete de la tarde, según la época del año, y duran de dos a tres horas. Desde 1951 se encuentra en las dependencias de la plaza el Museo Taurino, donde se expone una completa colección de objetos y enseres relacionados con la tauromaquia y la historia de la plaza. En la actualidad se están realizando trabajos de ampliación del mismo, con el objeto de aumentar y mejorar su espacio expositivo.
  9. Ópera. El Teatro Real es el teatro de la ópera de Madrid y está considerado uno de los más importantes de España y de Europa. Se encuentra situado en la Plaza de Oriente, frente al Palacio Real, y es uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Fue inaugurado en 1850, funcionando de forma ininterrumpida como teatro de ópera hasta 1925, cuando tuvo que cerrar a causa de problemas estructurales en el edificio. No volvió a abrir sus puertas hasta 1966, como sala de conciertos sinfónicos. Entre 1988 y 1997 sufrió una importante remodelación que lo volvió a convertir en coliseo operístico.
  10. Plaza Mayor. La plaza Mayor está situada en el centro de Madrid, a pocos metros de la plaza de la Puerta del Sol, y junto a la calle Mayor. Los orígenes de la plaza se remontan al siglo XVI, cuando en la confluencia de los caminos (hoy en día calles) de Toledo y Atocha, a las afueras de la villa medieval, se celebraba en este sitio, conocido como “plaza del Arrabal“, el mercado principal de la villa, construyéndose en esta época una primera casa porticada, o lonja, para regular el comercio en la plaza. En 1580, tras haber trasladado la corte a Madrid en 1561, Felipe II encargó el proyecto de remodelación de la plaza a Juan de Herrera, comenzándose el derribo de las “casas de manzanas” de la antigua plaza ese mismo año. La construcción del primer edificio de la nueva plaza, la Casa de la Panadería, comenzaría en 1590 a cargo de Diego Sillero, en el solar de la antigua lonja. En 1617, Felipe III, encargó la finalización de las obras a Juan Gómez de Mora, quién concluirá la plaza en 1619. La plaza Mayor ha sufrido tres grandes incendios en su historia, el primero de ellos en 1631, encargándose el mismo Juan Gómez de Mora de las obras de reconstrucción. El segundo de los incendios ocurrió en 1670 siendo el arquitecto Tomás Román el encargado de la reconstrucción. El último de los incendios, que arrasó un tercio de la plaza, tuvo lugar en 1790, dirigiendo las labores de extinción Sabatini. Se encargó la reconstrucción a Juan de Villanueva, que rebajó la altura del caserío que rodea la plaza de cinco a tres plantas y cerró las esquinas habilitando grandes arcadas para su acceso. Las obras de reconstrucción se prolongarían hasta 1854, continuándolas, tras la muerte de Villanueva, sus discípulos Antonio López Aguado y Custodio Moreno. En 1848, se colocó la estatua ecuestre de Felipe III en el centro de la plaza, obra de Juan de Bolonia y Pietro Tacca que data de 1616. En 1880, se restauró la Casa de la Panadería, encargándose Joaquín María de la Vega del proyecto. En 1921 se reformó el caserío, trabajo a cargo de Oriol. En 1935 se realizó otra reforma, llevada a cabo por Fernando García de Mercadal. Y en los años 60 se acometió una restauración general, que la cerró al tráfico rodado y habilitó un aparcamiento subterráneo bajo la plaza. La última de las actuaciones en la plaza Mayor, llevada a cabo en 1992, consistió en la decoración mural, obra de Carlos Franco, de la Casa de la Panadería, que representa personajes mitológicos como la diosa Cibeles.
  11. Plaza de España. La plaza de España de Madrid es una gran plaza situada en el casco histórico de la ciudad, en el barrio de Argüelles del distrito Moncloa-Aravaca, en el centro de la cual se encuentra una gran fuente dedicada a Miguel de Cervantes. Hace de eje continuador uniendo la Gran Vía con la calle de la Princesa. Hasta poco antes de la construcción de la Gran Vía esta plaza se denominaba Plaza de San Marcial. Destacan en ella, por su altura, dos edificios en esta plaza: La Torre de Madrid (1957) y el Edificio España (1953), además de un exponente del modernismo madrileño: la Casa Gallardo y la sede de la Consejería de Cultura en el Edificio de la Compañía Asturiana de Minas. De esta plaza salen las calles de Gran Vía, Princesa y la Cuesta de San Vicente. Se encuentra también junto a la calle de Bailén, lo que la sitúa junto al Palacio Real de Madrid. Con 36 900 metros cuadrados es una de las mayores plazas de España. Es bastante usual encontrarse en esta plaza grupos de turistas de todas las nacionalidades en cualquier época del año.
  12. Puerta del Sol. La Puerta del Sol es una plaza de Madrid. Aquí se encuentra desde 1950 el denominado Kilómetro Cero de las carreteras radiales españolas. El edificio más antiguo de la Puerta del Sol es la Casa de Correos y en ella destaca el reloj de torre que fue construido y donado en el siglo XIX por José Rodríguez de Losada, y cuyas campanadas de las 12 de la noche del 31 de diciembre marcan la tradicional toma de las doce uvas a la gran mayoría de los españoles. Dichas campanadas se empezaron a televisar el 31 de diciembre de 1962 en La 1 de TVE, a partir de ese año no se ha dejado de retransmitir por diversos canales de televisión de España. La Puerta del Sol es un lugar de cita, un lugar de paso entre diversas partes de Madrid. Es visita turística obligada de aquellos que se acercan a Madrid.
  13. Neptuno. La fuente de Neptuno es un monumento de estilo neoclásico que ocupa el lugar central de la Plaza de Cánovas del Castillo, en la ciudad española de Madrid. Fue diseñada en 1777 y su construcción, empezada en 1782, finalizó en 1786. En la segunda mitad del siglo XVIII Carlos III emprendió una serie de reformas, entre las que se encontraba la modernización de la capital para ponerla a la altura de las grandes urbes como San Petersburgo o París. En este plan de modernización se incluyó la colocación de monumentos emblemáticos, como la fuente de Cibeles, la Puerta de Alcalá y esta, la fuente de Neptuno. Se concibió como parte de las obras de ordenación del Salón del Prado y forma parte de un programa iconográfico inspirado en la mitología grecorromana. Fue diseñada por el arquitecto Ventura Rodríguez, el mismo que diseñó la fuente de Cibeles, en el año 1777. El proyecto se inició en 1777, usándose de modelo unos bocetos de madera realizados por Miguel Ximénez. Fue realizada con mármol blanco procedente de Montesclaros (Toledo). La obra escultórica fue encargada a Juan Pascual de Mena y este comenzó los trabajos en 1782. Juan Pascual de Mena falleció en 1784, habiendo solamente terminado la figura de Neptuno, la cual fue realizada alejándose de la idea de Ventura Rodríguez para aproximarse más al Hércules Farnesio. Las restantes esculturas del monumento fueron continuadas por el discípulo de Mena, José Arias, además de por José Rodríguez, Pablo de la Cerda y José Guerra. Su emplazamiento original era el Paseo de Recoletos, en la bajada de la Carrera de San Jerónimo. El dibujo de la obra, realizado por Ventura Rodríguez, ingresó en el Museo Municipal de Madrid en 1926 procedente del Archivo de Villa. La escultura fue finalizada en 1786.
  14. Madrid. Madrid es un municipio y una ciudad de España. La localidad, con categoría histórica de villa, es la capital de España y de la Comunidad de Madrid. También conocida como la Villa y Corte, es la más poblada del Estado, es también la tercera o cuarta área metropolitana, según la fuente, por detrás de las de París y Londres, y en algunas fuentes detrás también de la Región del Ruhr, y la tercera ciudad más poblada de la Unión Europea, por detrás de Berlín y Londres. Como capital del Estado, Madrid alberga las sedes del gobierno, Cortes Generales, ministerios, instituciones y organismos asociados, así como la residencia oficial de los reyes de España y del Presidente del Gobierno. En el plano económico, es la cuarta ciudad más rica de Europa, tras Londres, París y Moscú. Para el 2009, el 50,1 % de los ingresos de las 5000 principales empresas españolas son generados por sociedades con sede social en Madrid, las cuales representan el 31,8 % de ellas. Es sede del 3.er mayor mercado de valores de Europa y 2ª en el ámbito latinoamericano (Latibex) y de varias de las más grandes corporaciones del mundo. Es la 8.ª ciudad del mundo con mayor presencia de multinacionales, tras Pekín y por delante de Dubái, París y Nueva York. En el plano internacional acoge la sede central de la Organización Mundial del Turismo (OMT), perteneciente a la ONU, la sede de la Organización Internacional de Comisiones de Valores (OICV), la sede de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), la sede de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ), y la sede de Public Interest Oversight Board (PIOB). También alberga las principales instituciones internacionales reguladoras y difusoras del idioma español: la Comisión Permanente de la Asociación de Academias de la Lengua Española, y sedes centrales de la Real Academia Española (RAE), del Instituto Cervantes y de la Fundación del Español Urgente (Fundéu). Madrid organiza ferias como FITUR, Madrid Fusión, ARCO, SIMO TCI, el Salón del Automóvil y la Cibeles Madrid Fashion Week. Es un influyente centro cultural y cuenta con museos de referencia internacional, entre los que destacan el Museo del Prado, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Thyssen-Bornemisza y CaixaForum Madrid, que ocupan, respectivamente, el 12º, 18º, 67º y 80º puesto entre los museos más visitados del mundo. Los orígenes de la ciudad son objeto de revisión tras recientes hallazgos de enterramientos visigodos así como de restos que se remontan a los carpetanos o período prerromano. Las excavaciones arqueológicas también arrojan restos que se atribuyen al Madrid romano. Estos hallazgos de la época visigoda han venido a confirmar que el posterior asentamiento fortificado musulmán de Maǧrīţ (del siglo IX) se había asentado sobre un vicus visigodo del siglo VII llamado Matrice o matriz, arroyo. No sería hasta el siglo XI que Madrid es incorporado a la Corona de Castilla, tras su conquista por Alfonso VI de León y Castilla en 1083. Es designada como sede de la Corte por Felipe II en 1561, convirtiéndose en la primera capital permanente de la monarquía española. Desde el Renacimiento hasta la actualidad ha sido capital de España y sede del Gobierno y la Administración del Estado salvo breves intervalos de tiempo: entre los años de 1601 y 1606 la capitalidad pasó temporalmente a Valladolid; durante la Guerra de la Independencia Española, en que la capital se trasladó a Sevilla en 1808 y en 1810 a Cádiz, y durante la Guerra Civil, cuando el Gobierno Republicano se trasladó primero a Valencia y después a Barcelona.

Este dedal fue comprado en una de las tiendas de souvenirs, de la franquicia madridsouvenirs.com que nos podemos encontrar por toda la ciudad. Pero este dedal en concreto, fue comprado en una tienda de la Calle del Arenal.

(14/05/2015)