422. Dedal TOLEDO // TOLEDO´s Thimble

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Dedal Metal Damasquinado Toledo (Castilla – La Mancha).

Aquí os dejo otro de los dedales que me traje de una nueva visita que hemos realizado a la ciudad de Toledo. Este dedal es un dedal típico, realizado con la técnica del damasquinado. No tenía ningún dedal realizado con esta técnica y me pareció interesante para añadir a la colección, algo tan típico de la ciudad de Toledo.

Toledo es un municipio y ciudad española, capital de la provincia homónima, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Con una población de 84.873 habitantes (INE, 2019), se trata del tercer municipio más poblado de la región. El casco histórico está situado en la margen derecha del Tajo, en una colina rodeada por un pronunciado meandro. El término municipal incluye dos barrios muy separados del núcleo principal: el de Azucaica, en la orilla derecha del río, y el de Santa María de Benquerencia, situado prácticamente enfrente del anterior en la margen izquierda.

La ciudad fue un importante centro carpetano hasta su conquista romana en 193 a. C.. Tras las invasiones germánicas, Toledo se convertiría en capital y, posteriormente, principal sede eclesiástica del Reino visigodo. En el año 711, Toledo fue conquistada por los musulmanes, cuyo dominio finalizó con la toma de la ciudad en 1085 por Alfonso VI. Es conocida como “la ciudad imperial” por haber sido la sede principal de la corte de Carlos I​ y también como “la ciudad de las tres culturas”,​ por haber estado poblada durante siglos por cristianos, judíos y musulmanes. En el siglo XVI tuvieron lugar la Guerra de las Comunidades de Castilla y el traslado en 1561 de la corte a Madrid, tras el cual la ciudad entró en decadencia, acentuada por la crisis económica del momento. Ya en época contemporánea, se recuerda el asedio y defensa del alcázar durante la Guerra Civil. En 1983 Toledo pasó a ser sede de las Cortes regionales y de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha​ y en 1986 su casco histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad.

En la actualidad la gran mayoría de la población se dedica al sector servicios, existiendo tradición local en la fabricación de espadas. Una línea de ferrocarril Avant conecta Toledo y Madrid en 33 minutos. Cuenta con diversas infraestructuras sanitarias, incluido un Hospital Nacional de Parapléjicos, y con la presencia de la Academia de Infantería.

Historia.

Prehistoria y Edad Antigua.

El primer asentamiento fijo que se conoce en la ciudad de Toledo es una serie de castros, sobre los que después se levantó la ciudad carpetana amurallada, uno de los más importantes centros de los carpetanos. Entre los primeros asentamientos conocidos en la zona se encuentra el Cerro del Bu, ubicado en la orilla izquierda del río Tajo, un yacimiento que cuenta con diversas etapas superpuestas, una de ellas datada en la Edad del Bronce.​

En el año 193 a. C. y tras una gran resistencia, Marco Fulvio Nobilior conquistó la ciudad. Los romanos la reconstruyeron y la denominaron Toletum, en la provincia de Carpetania. La ciudad desarrolló una importante industria del hierro que la llevó a acuñar moneda. La zona donde se asentaba la ciudad sufrió un profundo proceso de romanización, como atestiguan los numerosos restos de villas romanas, especialmente en la ribera del Tajo.

Los romanos dejaron numerosos vestigios en la faz toledana, como un imponente acueducto, del que únicamente se conservan las bases a ambos lados del Tajo, una vía romana, parte de la cual se puede ver en las laderas de los cerros de la margen izquierda del río, y un circo, ubicado en un parque público y parcialmente desenterrado. Existen otros muchos vestigios que, pese a estar dados por desaparecidos en muchos casos, es muy probable que se encuentren en el subsuelo de la urbe, tales como el teatro (ubicado en el solar inmediato al circo y que actualmente ocupa un colegio), el anfiteatro (bajo el barrio de Covachuelas), una importante infraestructura hidráulica (como los vestigios que quedan al lado de la puerta donde se accede a la mezquita del Cristo de la Luz), numerosas calzadas (como las recientemente encontradas a siete metros aproximadamente de profundidad bajo el jardín de la Mezquita anteriormente mencionada), así como termas, aliviaderos y villas.

Hay que destacar que la mayor parte de estas construcciones históricas fueran desmontadas, siendo los sillares aprovechados para la construcción de otros edificios y para la muralla que rodea la ciudad, si bien, posiblemente la mayor riqueza arqueológica de Toledo se encuentre enterrada bajo su subsuelo.

Edad Media.

Tras las primeras incursiones germánicas, se reedificaron la antiguas murallas con objetivos defensivos; a pesar de ello en el año 411 la ciudad fue conquistada por los alanos gracias a su imponente dominio del caballo y sus artes de guerra, quienes fueron a su vez derrotados por los visigodos en el año 418. Una vez hubo vencido a su rival Agila, Atanagildo estableció su corte en la ciudad y posteriormente, con Leovigildo, se convirtió en capital del reino hispanogodo y en arzobispado, con lo que adquirió gran importancia civil y religiosa (como prueban los Concilios de Toledo) llegando a alcanzar los 10.000 habitantes (lo que la situaba entre las mayores ciudades hispanas de la época). Muy cerca de Toledo, en la villa de Guadamur, se halló el Tesoro de Guarrazar, excepcional conjunto de coronas votivas de los reyes visigodos.

En el año 711 fue conquistada por Táriq ibn Ziyad y sometida al dominio musulmán. La toma de la ciudad fue llevada a cabo sin dificultades, mediante capitulación, ya que gran parte de la población había huido.​ Los árabes la llamaron Tulaytula (en árabe طليطلة ).

El predominio de gran población mozárabe la convirtió enseguida en un foco de continua preocupación para Córdoba. En 797 durante el emirato de Alhakén I, estalló una sublevación contra Córdoba. Según determinados crónicas —pues hay diversas versiones sobre el suceso— el emir habría enviado al muladí Amrús ben Yusuf para someter la ciudad. Amrús diezmó a los muladíes locales mediante la conocida como “jornada del foso”: en un banquete en el palacio del gobernador donde se invitó a comer a los muladíes principales de la ciudad, se habría ido asesinando a estos según entraban y sus cadáveres arrojados a una zanja.​ De esta manera, el emir consiguió someter por un tiempo al pueblo toledano. No obstante, éstos volvieron a rebelarse en el 811 y en el 829, después de su muerte. Se dice que de estos hechos podría haber nacido la expresión de tener una “noche toledana”.

Finalmente, Abd al-Rahman III aplastó la endémica rebelión de la ciudad de Toledo en Julio de 932, tras un asedio de dos años, sometiéndola al califato cordobés. Al desintegrarse el califato en el siglo XI, Toledo se convirtió en un importante reino de taifa, que no obstante, tuvo que pagar parias a los reyes de Castilla para mantener su independencia.

Tras años de asedio, es posteriormente sometida la ciudad y se rinde el 6 de Mayo de 1085. Días después, el 25 de Mayo, Alfonso VI de León entra en Toledo, tras un acuerdo previo con el rey de la Taifa que la gobernaba. Mediante el acuerdo de capitulación, el rey leonés somete al reino, garantizando a los pobladores musulmanes la seguridad de sus personas y bienes. El rey concedió fueros propios a cada una de las minorías existentes: mozárabes (Toledo era un importante centro mozárabe, con liturgia propia, la hispano-mozárabe, que aún se conserva), musulmanes y judíos, posteriormente refundidos por Alfonso VII en el Fuero de 1118. Tras la capitulación de la ciudad, sobrevino el periodo de mayor esplendor de Toledo, de una gran intensidad cultural, social y política. La Escuela de traductores de Toledo, floreciente durante los siglos XII y XIII, así como las numerosas obras de arte civiles y religiosas, las cuales dejaron una importante huella en la ciudad.

Tras la capitulación, se toleró la práctica religiosa de las comunidades judía y musulmana, pero esta actitud tolerante no duró mucho tiempo. Los cristianos construyeron la nueva catedral sobre la mezquita mayor, que a su vez se levantaba sobre la antigua catedral visigoda.

En 1162 la ciudad fue conquistada por el rey Fernando II de León, durante el convulso período de la minoría de edad de Alfonso VIII de Castilla. El rey leonés nombró a Fernando Rodríguez de Castro “el Castellano”, miembro de la Casa de Castro, gobernador de la ciudad. La ciudad de Toledo permaneció en poder de los leoneses hasta el año 1166, en que fue recuperada por los castellanos.​

Durante la Guerra Civil castellana, Toledo luchó al lado de Pedro I y, tras sufrir un largo asedio, fue tomada en Enero de 1369. A lo largo de toda la Edad Media la ciudad fue creciendo: en el siglo XIV recibió privilegio ferial y en el XV se convirtió en uno de los principales productores pañeros castellanos, actividad que se sumó a las ya existentes de acuñación de monedas, fabricación de armas e industria sedera. En 1492, los judíos son expulsados y los Reyes Católicos reforman la ciudad. Isabel la Católica construyó allí, en el monasterio de San Juan de los Reyes, la que quería fuera su tumba, pero finalmente fue enterrada junto a su esposo en la catedral de Granada. Carlos I convierte a Toledo en ciudad imperial y en sede de la Corte.

Edad Moderna.

Los Reyes Católicos urbanizaron y engrandecieron la ciudad, y en la catedral toledana se proclamó a Juana y Felipe el Hermoso como herederos de la corona castellana en 1502. Activa participación en la unificación del primer estado moderno de Europa tuvieron los nobles castellanos, especialmente la aristocrática familia de los Álvarez de Toledo, cuyo poder aumentó al amparo del poder regio. Isabel la Católica mandó construir en Toledo el monasterio de San Juan de los Reyes para conmemorar la batalla de Toro y ser enterrada allí con su marido, pero tras la reconquista de Granada los Reyes decidieron enterrarse en esta última ciudad, donde sus restos descansan hoy.

Fue una de las primeras ciudades que se unió a la revuelta de las Comunidades en 1520, con dirigentes comuneros como Pedro Laso de la Vega y Juan de Padilla. Tras la derrota comunera en la batalla de Villalar, los comuneros toledanos, dirigidos por María Pacheco, la viuda de Padilla, fueron los que más resistencia opusieron a los designios de Carlos I, hasta su rendición en 1522. Toledo se convirtió en una de las sedes de la Corte del imperio y en la cuarta ciudad más populosa de la Monarquía con 60.000 habitantes (1560).​

Posteriormente, con la decisión de trasladar la corte a Madrid, adoptada por su hijo Felipe II, en el año 1561, la ciudad perdió gran parte de su peso político y social. La ruina de la industria textil acentuó la decadencia de Toledo, si bien mantuvo su importancia como centro del poder eclesiástico.​ El 23 de Agosto de 1580 se inició una gran epidemia de catarro que afligió a toda Castilla y se ensañó especialmente con Toledo, como cuenta fray Antonio de Villacastín en sus Memorias de la fundación de San Lorenzo el Real, monasterio de la orden de San Jerónimo…:

Ni había médico que visitase ni apenas crérigo para aministrar los sacramentos, y enterraban los muertos sin campanas en toda España, y en las sepulturas metían 7 y 8 y más en cada una; y el día de la Natividad de Nuestra Señora hobo iglesias que no hobo crérigo que dixese misa. Y acaeció en Toledo una cosa de notar: que este dicho día de nuestra Señora de setiembre no hobo canónigo que dixese la misa mayor, y ansí la dijo un pobre crérigo, y los acólitos fueron dos hombres seculares y pobres por no haber persona eclesiástica en toda la iglesia. Fue enfermedad notable, o por mejor decir pestilencia. Tuvo este mal lo recio dél hasta mediado el mes de otubre del dicho año y díxose que murió la tercera parte de la xente en todos los pueblos grandes y pequeños. Díxose que primero estuvo este mal en toda Italia y Francia y Flandes; finalmente fue una pestilencia general. Su principio fue catarro y calenturas tercianas… Moríanse todos los que se sangraban.
Antonio de Villacastín (Zarco Cuevas, 1985, pp. 56-57)

Se considera a esta la primera pandemia de gripe, aunque algunos creen que fue en realidad de tosferina. Dicha epidemia comenzó en Asia y de allí pasó a Europa y América. Casi toda Europa fue afectada en seis semanas, y se dice que sólo el veinte por ciento de la población escapó de la enfermedad.

La constitución de la Real Compañía de Comercio y Fábricas, en 1748, en el marco de renovaciones borbónicas inspiradas por la Ilustración, trajo un breve resurgir de la ciudad, pero a finales del siglo XVIII estaba nuevamente arruinada y reducida a funciones meramente administrativas.

En 1761, por mandato del rey Carlos III se establece en la ciudad la Real Fábrica de Armas.

Edad Contemporánea.

Tras el comienzo de la Guerra Civil Española, la ciudad permaneció en la zona republicana. Sin embargo, en el alcázar de la ciudad, sede de la Academia de Infantería, se refugió un grupo de leales a los sublevados (1950 personas, según el boletín El Alcázar de esas fechas, entre militares, guardias civiles y sus familias), al mando del coronel Moscardó, que resistió al Gobierno desde el 21 de Julio de 1936 hasta la llegada de las tropas del general Varela el 27 de Septiembre de ese mismo año. El asedio del alcázar fue ampliamente utilizado por la propaganda franquista. El alcázar, casi completamente destruido en el asedio, fue reconstruido en su totalidad posteriormente.

La represión y la violencia entre los partidarios de cada bando fueron los signos característicos de la guerra y posguerra. En un primer momento, con la ciudad todavía bajo dominio republicano, se realizaron fusilamientos populares, en los que los ciudadanos eran ejecutados por la mera sospecha de ser de “derechas” o pertenecer a la iglesia católica (estando documentada la muerte de al menos cien eclesiásticos). En uno de estos fusilamientos resultaría muerto el deán de la catedral y según la tradición historiográfica franquista, Luis Moscardó, hijo del coronel encerrado en el Alcázar. En Septiembre de 1936 se instaló un Tribunal Popular en el Palacio Arzobispal. El Tribunal tuvo corta vida, estableciendo solo cuatro sumarios antes de su traslado a Madrid. Además, la vida en la ciudad era de un constante estado de guerra, con combates y bombardeos continuos en la zona del Alcázar. Los errores en los bombardeos causaron muchos destrozos en la ciudad, sobre todo en la cercana plaza de Zocodover. Tras la toma de la ciudad por las tropas franquistas se recrudeció la represión. Hasta Diciembre de 1936 la ciudad viviría en un estado sumarísimo, liderado por las disposiciones del comandante Planas y dirigido a todos los ciudadanos que habían colaborado en la represión de las tropas republicanas.​

La ciudad fue elegida oficialmente sede de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha tras una votación en las Cortes, el 7 de Diciembre de 1983. Para la elección, el gobierno regional encargó a José María Barreda un proceso de información y consulta a la población, las instituciones políticas y las asociaciones culturales. En la votación en las Cortes, la propuesta de Toledo recibió la aprobación de 27 diputados (los 22 socialistas y los cinco del Grupo Popular de Toledo), tres en contra (los populares conquenses) y 12 abstenciones.

Damasquinado.

El damasquinado es un trabajo de artesanía que consiste en la realización de figuras y dibujos mediante la incrustación de hilos y láminas de oro y plata en acero o hierro, normalmente pavonado. El nombre hace referencia a la ciudad siria de Damasco.

Antecedentes.

Las técnicas de incrustación de metales preciosos en otros metales se vienen realizando desde épocas muy antiguas y en muy diversas partes del mundo. Hay constancia de que se realizaron en el Antiguo Egipto, en Grecia y en Roma, así como en China y Japón (suminagashi), donde ha sido utilizada para adornar las guarniciones del katana, particularmente tsuba. Es conocida como zougan en japonés; ha desarrollado su propio subconjunto de términos para describir los patrones particulares. El shippou-zougan es una técnica que esmalta las piezas y ya se aparta del damasquinado.

Se conocen piezas con más de 1500 años de antigüedad. Los griegos atribuían su invención a Glauco de Chíos. En la península ibérica ya era practicada en época prerromana (técnica de nielado)​ y se encuentra en un tahalí y un cetro vacceos hallados en el yacimiento de Pintia, Padilla de Duero, e íberos según la empuñadura de la falcata de Almedinilla, Córdoba.

Se desarrolló notablemente en tiempos de Al-Andalus, sobre todo en Toledo (técnica de ataujía​), hasta llegar a ser uno de los distintivos del arte hispanoárabe. No obstante, durante los siglos posteriores esta artesanía quedó en desuso; hasta que en el siglo XIX fue rescatada y mejorada con el desarrollo de una nueva técnica: el damasquinado.

Historia del damasquinado.

Eusebio Zuloaga a mediados del siglo XIX y después de ver algunas armaduras en el Museo Real de Madrid, introdujo la técnica del damasquinado en la ciudad, entonces villa, de Éibar (Guipúzcoa). El método utilizado era el de picado a punceta. Con este método quedaban algunas irregularidades que hacían que el trabajo desmereciera un poco. Plácido Zuloaga, hijo de Eusebio y padre del pintor Ignacio Zuloaga, ideó otro sistema más fino mediante el rayado con una cuchilla. Este método se denomina estriado a cuchilla y consiste en realizar pequeños surcos con una cuchilla muy fina y afilada ganando en rapidez y en finura al ser mucho más perfecta y uniforme la superficie final. Dieron a esta nueva técnica el nombre de “damasquinado” porque la armadura que habían traído del Museo Real era de un guerrero de Damasco. Mediante este método se extendió la artesanía a grandes piezas como jarrones, ánforas, cofres, relojes y superficies de todo tipo. Ejemplo de ello son el panteón del general Prim, ubicado en Reus (Tarragona), y el altar del Santuario de Loyola, en Azpeitia (Guipúzcoa). La mayoría de las piezas de damasquinado de los artistas Zuloaga se encuentran en el Palacio Real de Madrid y en otros palacios reales de Europa, así como en la colección del Dr.Khalili en el Reino Unido.

En 1875, unos trabajadores eibarreses se trasladaron a Toledo para solventar de esta forma las grandes demoras que el traslado de piezas a damasquinar en Éibar procedentes de Toledo, principalmente armas, generaba.​ Así, la técnica se extendió también a la capital castellano-manchega, donde se ha desarrollado hasta el punto de llegar a eclipsar a la de Éibar, donde se encuentra prácticamente desaparecida​ y reducida a objeto de exposición en el Museo de la Industria Armera.

En Éibar el damasquinado se ligó intrínsecamente a la industria armera, y en menor medida a las artes decorativas. Pasó a formar parte de la decoración de toda clase de armas: escopetas, pistolas y fusiles, además de versiones de lujo de casi todos los productos eibarreses. Se realizaba por este método la identificación del nombre del artesano, el año de fabricación, dedicatorias, etc. En la decoración de las armas se empleaban motivos como hojas de acanto, rocallas, dragones y cartelas, bien en forma lisa o en relieve, y lo mismo las figuras alusivas a animales relacionados con la caza que se grababan en las escopetas. Durante muchos años el regalo de honor que el ayuntamiento de la ciudad armera realizaba a la visitas ilustres ha sido una pistola ricamente damasquinada.

En Toledo se ha desarrollado una muy importante industria de esta artesanía, también conocida como Oro de Toledo.​ Sirve como seña identificativa de la ciudad. Durante las últimas décadas la producción ha pasado de ser mayoritariamente artesanal a industrializarse, dado el nivel de producción que se realiza y se comercializa. Sin embargo, todavía muchas tiendas ofrecen productos artesanos, damasquinados a mano con la tradición de antaño.​ La calidad del damasquinado a mano es muy superior a la elaborada de forma industrial, pues en esta última el proceso es similar a un estampado del dibujo sobre el acero, mientras que en la manual se realiza incrustando los materiales preciosos en el hierro o acero a golpe de martillo siguiendo el boceto previamente dibujado en la pieza.

El damasquinado toledano mantiene los diseños tradicionales, donde predominan los motivos geométricos y renacentistas, aunque también se han incorporado nuevos elementos como el cristal de Swarovski. Toledo suministra este arte a otros puntos de la geografía española, donde se vende como souvenir.

Técnica.

La primitiva técnica del picado a punceta, donde mediante el golpeo de una punceta se realiza un fino picado romboidal en el que, una vez realizado el dibujo a grabar, se introduce el hilo de oro o plata dio paso al estriado a cuchilla en el que los surcos se abren mediante una fina y afilada cuchilla.

Después de la realización de los surcos se introduce el hilo mediante un punzón de base plana que se golpea con un pequeño martillo ligero y de boca ancha.

La pieza a damasquinar se adhiere a un taco de madera mediante lacre y este taco se agarra a un tornillo de bola que descansa en un triángulo de madera pudiendo, de esta forma, ponerse en cualquier posición que se precise.

Útiles.

  • Una bola de hierro colado de 13-15 kg donde se ha realizado una hendidura en forma de canal, y en uno de sus lados se le ha enroscado un tornillo que sujeta contra la otra pared del canal, el taco de madera con la pieza a grabar. La bola está apoyada en un triángulo de madera.
  • Una cuchilla de acero muy fina y muy bien afilada, sirve para realizar el picado de la pieza, los surcos donde luego se embutirá el hilo de oro o plata.
  • Un pequeño martillo de ancha cabeza, muy parecido al utilizado por los grabadores a buril.
  • Una colección de punzones de diferentes tamaños y formas, normalmente con la base ancha que mediante los golpes del martillo introducen el hilo en el acero.
  • Regla, compases y demás útiles de grabado, instrumentos de dibujo preparados para marcar el acero que se utilizan para realizar los grabados de las figuras a crear.

Nuevas técnicas.

Algunos damasquinadores han logrado mejorar e introducir una nueva técnica en el damasquinado tradicional, que consiste en incrustar una gran superficie de chapa de oro para después ir raspándola con el buril y así crear relieves e interesantes efectos de difuminado. Para ello, deben tenerse conocimientos de pintura para poder coger una chapa de hierro y damasquinarla como si fuera un cuadro, segueteándola a veces y componiéndola en diversos planos para crear una impresión en relieve.

Una de las obras más importantes en esta técnica es El Entierro del Señor de Orgaz, realizada por Pedro Maldonado,​ la cual fue galardonada con el Premio Nacional del “Concurso-Exposición Nacional El Arca, el Estuche y la Caja en la Artesanía”, en 1950.

(10/06/2018)

411. Dedal ASTURIAS // ASTURIAS´Thimble

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Dedal peltre Asturias.

Nuevo dedal que os quiero enseñar en mi blog. En esta ocasión os quiero enseñar un dedal de peltre y metal, que me traje de nuestra última visita a la ciudad de Oviedo.

El Principado de Asturias (en asturiano, Principáu d’Asturies; en eonaviego, Principao d’Asturias) es una comunidad autónoma uniprovincial de España, con una población de 1.028.244 habitantes (INE, 2018).​ Bañada al norte por las aguas del mar Cantábrico, limita al oeste con la provincia de Lugo (Galicia), al sur con la provincia de León (Castilla y León) y al este con Cantabria. Recibe el nombre de Principado por razones históricas, al ostentar el heredero de la Corona de Castilla y, por extensión, de la Corona de España el título nobiliario de “príncipe de Asturias“, establecido por Juan I de Castilla en el año 1388. Oviedo es, según el Estatuto de Autonomía, sede de las instituciones del Principado de Asturias; la ciudad más poblada de la región es Gijón.

El actual espacio territorial asturiano coincide básicamente con el antiguo territorio de las Asturias de Oviedo, contiguas a las Asturias de Santillana. Con la división territorial de Javier de Burgos en 1833, la región de las Asturias de Oviedo se convirtió en la provincia de Oviedo, recibiendo una porción del territorio de las Asturias de Santillana —los concejos de Peñamellera Alta, Peñamellera Baja y Ribadedeva—, mientras el resto de las mismas se integró en la provincia de Santander, posterior comunidad autónoma de Cantabria.

El Principado de Asturias según su Estatuto de Autonomía está considerado como una comunidad histórica en su artículo 1. Posee una asamblea legislativa llamada Junta General del Principado, en recuerdo de una antigua institución medieval de representación de los concejos ante la Corona.​ Coincide su territorio en parte además, con la zona nuclear del antiguo Reino de Asturias del año 718 y posee dos idiomas propios: el asturiano o bable, del tronco lingüístico asturleonés, que aun no siendo considerada lengua oficial, tiene un estatus jurídico parecido al de oficialidad y el eonaviego o gallego-asturiano, del tronco lingüístico galaicoportugués, hablado en los concejos del extremo occidental y que goza de un estatus similar.

Historia.

Asturias estuvo ocupada por grupos humanos desde el Paleolítico Inferior y durante el superior se caracterizó por las pinturas rupestres del oriente de la Comunidad. En el Mesolítico se desarrolló una cultura original, el asturiense. A continuación se introdujo la Edad de Bronce, caracterizada por los megalitos y túmulos. Durante la Edad de Hierro, con raíces en la tradición local del Bronce final atlántico, se desarrollaron un conjunto de comunidades que construían y habitaban en castros. Estas poblaciones evolucionaron localmente durante todo el primer milenio antes de nuestra era, hasta la llegada de los romanos al noroeste peninsular, que percibieron a dichas poblaciones como parte de una realidad étnica (los astures) que no correspondía con la realidad ya que difícilmente esas comunidades mantenían una conciencia clara de pertenencia a una estructura socio-política más allá de unidades locales, comarcales, estructuradas en unidades territoriales como valles o cuencas fluviales.

La conquista romana sobre los celtas entre 29 y 19 a. C. en las guerras cántabras termina la conquista de Hispania. Durante este período romano destacaron las labores mineras realizadas por el Estado Romano, con el oro del Occidente asturiano como centro del esquema territorial en época alto-imperial. La explotación minera de las riquezas auríferas decayó en los siglos II-III d. C. en favor de las minas romanas de la región de la Dacia, conquistada para el Imperio entonces (agotamiento total de minas, como Las Médulas en lo que era el sur de Asturias. El otro esquema complementario de estos momentos eran las explotaciones agropecuarias, villas romanas como las de Veranes (Gijón) o Memorana (Lena), además del surgimiento de núcleos fortificados como Gegionem (Gijón).

Tras una pobre romanización, los visigodos intentaron ejercer control sobre el territorio durante el siglo VI sin resultado, que terminó a principios del siglo VIII con la invasión musulmana. El territorio, como había sucedido con Roma y Toledo, no fue fácil de someter, estableciéndose en 722 una independencia de facto como Reino de Asturias tras la victoria de Pelayo en la batalla de Covadonga. A partir de entonces el pequeño reducto de nobles godos y astures comenzó a recuperar el territorio perdido ante la conquista musulmana del año 711, incorporó bajo su órbita el territorio que había pasado a ser tierra de nadie desde el río Eo hasta el Duero y creó durante este período un arte propio, el arte prerrománico asturiano que se extendió por sus dominios, hasta el sur de la actual Galicia. En el siglo X el centro de poder se trasladó desde Oviedo a León dando lugar al Reino de León. A partir de entonces el aislamiento propiciado por la cordillera Cantábrica, el traslado de los centros de decisión del Reino y el movimiento de la frontera con los reinos de taifas de al-Ándalus hace que las referencias históricas sean escasas. Tras la rebelión del hijo de Enrique II de Trastámara, se establece el Principado de Asturias. Si hubo varios intentos de independencia, los más conocidos fueron el conde Gonzalo Peláez o la reina Urraca que aun consiguiendo importantes victorias al final fueron derrotados por las tropas de Castilla. En el siglo XVI el territorio alcanzó por primera vez los 100.000 habitantes, número que se duplicó con la llegada del maíz americano en el siglo siguiente.

El 8 de Mayo de 1808, la Junta General del Principado de Asturias (Antiguo Régimen) declaró la guerra a Francia y se proclamó soberana, creando ejército propio y enviando embajadores al extranjero, siendo el primer organismo oficial de España en dar ese paso. En ese momento se formaron cuerpos militares propios como el Regimiento de Candás y Luanco. El 1 de Enero de 1820 el oficial Rafael de Riego, oriundo de la parroquia asturiana de Tuña, se sublevó en Cádiz proclamando el retorno a la Constitución de 1812.

A partir de 1830 comenzó la explotación sistemática del carbón y se inició la revolución industrial en la comunidad especialmente en la zona centro del Principado. Más tarde se establecieron potentes industrias siderúrgicas en La Felguera, Mieres y Gijón en el siglo XIX, y en Avilés en la segunda mitad del XX, además la industria naval desde el XIX.

El 6 de Octubre de 1934 comenzó un alzamiento revolucionario en la cuenca minera provocado por la negativa de los revolucionarios a permitir la entrada de la CEDA en el gobierno, algo que suponía un avance del fascismo en España. La Revolución de 1934 tuvo a Asturias por escenario principal, quedando Oviedo asolada en buena parte. Sufrieron graves daños edificios como el la Universidad que fue atacada por los revolucionarios y en cuya biblioteca se guardaba fondos bibliográficos que no se pudieron recuperar; o el teatro Campoamor, en este caso incendiado por las fuerzas gubernamentales. La Cámara Santa en la catedral fue dinamitada aunque se salvaron milagrosamente sus joyas.

El 25 de Agosto de 1937 se proclamó en Gijón el Consejo Soberano de Asturias y León presidido por el dirigente sindical y socialista Belarmino Tomás, terminando el conflicto el 20 de Octubre de 1937 con la victoria de las tropas ultraderechistas en el frente norte, con su respectiva sangrienta represión.

Tras veinte años de estancamiento económico, se produjo la definitiva industrialización de Asturias en las décadas de 1960 y 1970. Fuertemente afectado por la reconversión industrial de la década de 1990, el Principado intentó potenciar sus abundantes recursos paisajísticos y naturales con vistas al sector turístico, política que continúa hasta el día de hoy, en el siglo XXI.

(12/10/2017)

368. Dedal ESCOCIA // SCOTLAND´s Thimble

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Dedal metal Escocia (Reino Unido).

Un nuevo dedal de Escocia que tengo formando parte de mi colección desde hace algún tiempo. Este dedal también ha sido un regalo de mi novio que me ha traído desde Escocia en uno de sus viajes por trabajo. Es un dedal de metal en el que tenemos representados la bandera de Escocia y un “gaiteiro”.

Escocia (en inglés y escocés: Scotland; en gaélico escocés: Alba) es la más septentrional de las cuatro naciones constituyentes del Reino Unido. Junto con Inglaterra y Gales, forma parte de la isla de Gran Bretaña, abarcando un tercio de su superficie total; además consta de más de 790 islas. Limita al norte y oeste con el océano Atlántico; al este con el mar del Norte, al sur con Inglaterra y al suroeste con el canal del Norte y el mar de Irlanda. El territorio escocés abarca 78.772 km², y su población se estima en 5 347.600 habitantes en 2014,​ lo que da una densidad de población de 67,9 habitantes por km². La capital es Edimburgo, mientras que Glasgow es la ciudad más grande, y su área metropolitana concentra un 40 % del total de la población escocesa.

Escocia toma su nombre de “Scotus”, término latino que significa “irlandés” (la forma plural es “Scoti”, “irlandeses”).​ Esto hace referencia a los colonizadores gaélicos de Irlanda, país que los romanos inicialmente llamaron “Scotia” (forma femenina de “Scotus”).​ Los irlandeses que colonizaron la actual Escocia eran conocidos como “Scoti”. Los romanos de la Alta Edad Media utilizaban el nombre “Caledonia” para referirse a la actual Escocia.

El Reino de Escocia fue un estado independiente hasta 1707, fecha en la que se firmó el Acta de Unión con Inglaterra, para crear el Reino de Gran Bretaña. La unión no supuso alteración del sistema legal propio de Escocia, que desde entonces ha sido distinto del de Gales, Inglaterra e Irlanda del Norte, por lo que es considerada en el derecho internacional como una entidad jurídica distinta. La pervivencia de unas leyes propias, y de un sistema educativo y religioso diferenciado forman parte de la cultura escocesa y de su desarrollo a lo largo de los siglos.

Surgido en el siglo XIX, el independentismo escocés ha ganado influencia desde finales del siglo XX; representado por el Scottish National Party (SNP, Partido Nacional de Escocia), que aboga por la independencia de Escocia​ y obtuvo la mayoría absoluta en el Parlamento escocés en las elecciones de Mayo de 2011. En 2014, el gobierno escocés y el gobierno conservador de David Cameron llegaron a un acuerdo para plantear un referéndum pactado sobre la independencia escocesa que se celebró el 18 de Septiembre de ese mismo año ganando la continuidad en el Reino Unido por 10,6 puntos.

Símbolos nacionales.

La bandera de Escocia o The Saltire consta de un aspa o Cruz de San Andrés blanca sobre fondo azul, emblema que también entró a formar parte de la bandera del Reino Unido o Union Jack en 1606. Hay muchos otros símbolos de Escocia, oficiales o no, tales como el cardo (la flor nacional), la Declaración de Arbroath, el dibujo del tartán, relacionado con los clanes escoceses, o la bandera del “León Rampante” que aparece en el Estandarte Real de Escocia.​ El lema nacional es Nemo me impune lacessit, que puede traducirse como “Nadie me ofende impunemente”, y que a su vez se relaciona con el cardo.

La canción Flower of Scotland es popularmente considerada como himno nacional de Escocia, compitiendo con Scotland the Brave. La primera es la que se emplea en la mayoría de acontecimientos políticos y deportivos, como, por ejemplo, en los encuentros de la selección de fútbol de Escocia, mientras que la segunda se usa para representar a Escocia en los Juegos de la Mancomunidad. Dado que no existe un himno oficial, la disputa continúa abierta, especialmente tras la Descentralización de poderes de 1998, y existen otras canciones candidatas, como Scots Wha Hae, A Man’s A Man for a’That o, más recientemente, I’m Gonna Be (500 Miles).

La fiesta nacional de Escocia es el “Día de San Andrés“, el 30 de Noviembre, aunque la Burns Night o Noche de Burns, celebrada el 25 de Enero en honor al poeta nacional, Robert Burns, tiene un mayor seguimiento. El “Día del Tartán” es otra celebración de invención reciente, y originaria de Canadá. En 2007, el Parlamento de Escocia aprobó el decreto oficial por el que el Día de San Andrés pasaba a ser bank holiday, día de fiesta oficial.

(10/06/2016)

361. Dedal SEVILLA // SEVILLA´s Thimble

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Dedal Cloisonné Sevilla.

El nuevo dedal que os quiero enseñar en esta ocasión, es un dedal de cloisonné que realmente no lo he conseguido en la ciudad de Sevilla, ni me lo han regalado, sino que lo compré en la tienda “Gritos de Madrid“, que como ya os tengo comentado en otras ocasiones, la podéis encontrar en la Plaza Mayor de la ciudad de Madrid. Este dedal de cloisonné lleva dibujado uno de los monumentos más conocidos de la ciudad de Sevilla, La Giralda, de la cual os contaré algunas cosas a lo largo de esta entrada.

Sevilla es un municipio y una ciudad de España, capital de la provincia homónima y de la comunidad autónoma de Andalucía. Cuenta con 689434 habitantes en 2017,​ por lo que es la ciudad más poblada de Andalucía, la cuarta de España después de Madrid, Barcelona y Valencia y la 32.ª de la Unión Europea. El municipio tiene una extensión de 140,8 km².​ El área metropolitana de Sevilla está compuesta por 46 municipios, incluye a una población de 1535379 habitantes (INE, 2016), y ocupa una superficie de 4905,04 km².

Su casco antiguo es el más extenso de España y uno de los tres más grandes de toda Europa junto a los de Venecia y Génova, con 3,94 kilómetros cuadrados, y su casco histórico uno de los más grandes de España​ (nótese la diferencia entre casco antiguo, que solo incluye la zona histórica anterior a la Revolución Industrial, y casco histórico, que abarca estadios posteriores). Su patrimonio histórico y monumental y sus diversos espacios escénicos y culturales la constituyen en ciudad receptora de turismo nacional e internacional, en efecto se trata de la tercera capital más visitada de España, tras Barcelona y Madrid.​ Entre sus monumentos más representativos se encuentran la catedral (que incluye la Giralda), el Alcázar, el Archivo de Indias y la Torre del Oro, de los que los tres primeros han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco de forma conjunta en 1987.

El puerto de Sevilla, situado a unos 70 km del océano Atlántico, es el único puerto marítimo de España en una ciudad de interior, pues el río Guadalquivir es navegable desde su desembocadura en Sanlúcar de Barrameda hasta la capital hispalense, aunque el tamaño de los barcos que acceden a la ciudad está limitado por una esclusa con un calado máximo de 8,5 m y el puente de circunvalación del Centenario que limita el calado aéreo a 42 m.

Sevilla dispone de una red desarrollada de transporte por carretera y ferrocarril, así como de un aeropuerto internacional. Es destacable la presencia histórica de la industria aeronáutica en la ciudad, así como de la industria militar.

Con la celebración de la Exposición Iberoamericana de 1929, la ciudad experimentó un gran desarrollo urbanístico marcado por la creación de parques y la construcción de edificios proyectados para dicho acontecimiento, como el parque de María Luisa o la plaza de España. La Exposición Universal de 1992 dejó como legado en la ciudad una importante mejora de la infraestructura, principalmente en las comunicaciones terrestres y aeronáuticas, entre las que destaca el acceso ferroviario del AVE a la estación de Santa Justa. Asimismo, el área de la Expo de 1992 se adaptó como sede del Parque Tecnológico Cartuja 93, sedes de la Universidad de Sevilla y el parque temático y de ocio Isla Mágica.

En 2014 se llevaron a cabo importantes proyectos en la ciudad, como la Torre Cajasol, el proyecto del Puerto Delicias o el Acuario Nuevo Mundo, algunos de ellos objeto de polémica debido a su posible impacto visual.

La Universidad de Sevilla, fundada en 1505, tiene más de 65000 estudiantes.​ Asimismo, la Universidad Pablo de Olavide, cuenta más de 10000 estudiantes. Son miles los estudiantes extranjeros que se matriculan en los programas Erasmus y cursos de español en la Universidad de Sevilla, que en 2006 fue una de las diez más visitadas de Europa junto con otras ocho universidades españolas.

Sevilla ha despertado desde antiguo, y especialmente durante la época del Romanticismo, la evocación de los artistas europeos, que ven en ella un lugar pintoresco y maravilloso. Tras los últimos estudios, se ha llegado a identificar un total de 150 óperas ambientadas en esta ciudad, como La fuerza del destino, Carmen, El barbero de Sevilla, Don Giovanni o Las bodas de Fígaro.

GIRALDA

La Giralda es el campanario de la catedral de Sevilla y la torre más representativa de la ciudad. Mide 104 metros de altura y fue iniciada en el siglo XII como alminar almohade de la mezquita mayor hoy desaparecida, a imagen y semejanza del alminar de la mezquita Kutubia de Marrakech (Marruecos), no obstante su coronación renacentista y campanario, obra de Hernán Ruiz, fue construida entre 1558 y 1568 por encargo del cabildo catedralicio. Consta de tres cuerpos escalonados y 25 campanas, cada una de ellas bautizadas con un nombre.​

Los dos tercios inferiores de la torre corresponden al alminar de la antigua mezquita de la ciudad, de finales del siglo XII, en la época almohade, mientras que el tercio superior es un remate construido en época cristiana para albergar las campanas. En su cúspide se halla una bola llamada tinaja sobre la cual se alza el Giraldillo, estatua de bronce que hace las funciones de veleta y que es la escultura en bronce más grande del Renacimiento europeo.​ En 1928 la Giralda fue declarada Patrimonio Nacional y en 1987 integró la lista del Patrimonio de la Humanidad.

La historia de la construcción de la Giralda se inicia con el cuerpo musulmán. Fue construido en 1184 por orden del califa Abu Yaqub Yusuf. Se basó en el alminar de la mezquita Kutubia de Marrakech (Marruecos). A raíz de un terremoto ocurrido en 1365, se perdió la antigua esfera original de cobre que coronaba la torre, que fue sustituida por un sencillo alminar. Posteriormente, en el siglo XVI, con las obras de la catedral cristiana, se añadió el esbelto cuerpo de campanas renacentista y además se construyó un remate en forma de estatua que representa la Fe. La escultura fue instalada en 1568. La palabra giralda proviene de girar y hace referencia a la “veleta de torre que tiene figura humana o de animal”. Con el paso del tiempo, ese nombre pasó a denominar a la torre en su conjunto, comenzándose a conocer a la figura que la corona como el Giraldillo. Al campanario mirador de la Giralda se sube por unas rampas diseñadas para subir a caballo. Una vez arriba se puede contemplar una panorámica general de toda la ciudad.

Desde el mirador del cuerpo de campanas, en su lado este, se divisa el Palacio arzobispal, con su portada barroca. Y el barrio de Santa Cruz. Desde el lado sur la vista es espléndida, con parte de la catedral, el Real Alcázar, con sus murallas, palacios y jardines, así como otros inmuebles monumentales como el Archivo General de Indias, la antigua Real Fábrica de Tabacos de Sevilla, o el palacio de San Telmo. A lo lejos se distingue el puerto de Sevilla y el puente del V Centenario. Desde el lado oeste destacan el crucero de la catedral y el patio de los Naranjos. Y desde la cara norte se distingue el Ayuntamiento. Por otra parte, cada quince minutos, suena una de las 24 campanas del mirador, sorprendiendo con su sonido a los visitantes.

(24/11/2017)

360. Dedal TOLEDO // TOLEDO´s Thimble

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Aquí os traigo un nuevo dedal, es un dedal que tengo en mi colección desde ya hace algún tiempo, concretamente desde el año 2016, como podéis observar tengo varios dedales que ya hace un tiempo que forman parte de mi colección, pero por diferentes causas no he podido subirlos aún al blog. De todas formas, intentaré subirlos poco a poco. Este dedal es de la ciudad de Toledo.

Toledo es un municipio y ciudad de España, capital de la provincia homónima y de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Es conocida como “La ciudad Imperial” por haber sido la sede principal de la corte de Carlos I​ y también como “la ciudad de las tres culturas”, por haber estado poblada durante siglos por cristianos, judíos y musulmanes. Toledo, con 83741 habitantes (INE, 2017), es el tercer municipio más poblado de la comunidad autónoma.

El casco histórico está situado en la margen derecha del Tajo, en una colina de cien metros de altura sobre el río, el cual la ciñe por su base, formando un pronunciado meandro conocido como “Torno del Tajo“. El municipio cuenta con barrios muy separados del núcleo principal: el de Azucaica, en la orilla derecha del río, que tiene su origen en una antigua pedanía de la ciudad, dista unos 7 km del centro de la ciudad, mientras que el de Santa María de Benquerencia, situado prácticamente enfrente del anterior en la margen izquierda del Tajo, sitúa su centro a unos 8 km del de la ciudad. El municipio es considerado individualmente como una comarca en la división realizada por la Diputación Provincial,​ aunque desde un punto de vista estrictamente de geografía física la ciudad es puerta de la comarca natural de La Sagra, que tradicionalmente se ha considerado que comenzaba en la propia puerta de Bisagra.

La historia de la ciudad se remonta a la Edad del Bronce. Fue un importante centro carpetano hasta su conquista romana en 193 a. C. y quedan diversos restos de la actividad romana en la ciudad, como el acueducto o el circo. Tras las invasiones germánicas, la ciudad se convertiría con Leovigildo en capital y, posteriormente, en principal sede eclesiástica del Reino visigodo. En el año 711, después de una resistencia moderada, Toledo fue conquistada por los musulmanes dirigidos por Táriq ibn Ziyad. Durante el dominio musulmán, la antigua capital visigoda se caracterizó por su oposición e individualismo, concretado en la Taifa de Toledo. Alfonso VI reconquistó la ciudad en 1085. Durante la Edad Moderna la ciudad destacó como sede de los Reyes Católicos y por su participación en la guerra de las Comunidades de Castilla. Al trasladarse la corte a Madrid en 1561 la ciudad entró en decadencia, acentuada por la crisis económica del momento. Ya en época contemporánea, su alcázar se convirtió en un símbolo de la Guerra Civil debido a su asedio y defensa. En 1983 se convirtió en capital de Castilla-La Mancha, manteniendo la capitalidad de la provincia de Toledo.

Tradicionalmente, la industria metalúrgica ha sido la base económica, sobre todo por la fabricación de espadas y cuchillos. En la actualidad la gran mayoría de la población se dedica al sector servicios, que también refleja el mayor número de parados. En cuanto a infraestructuras, la ciudad cuenta con diversas carreteras, incluida una autopista de peaje. Existe una línea de ferrocarril AVANT (Renfe) que conecta ToledoMadrid en 33 minutos. Cuenta además con diversas infraestructuras sanitarias, incluido un Hospital Nacional de Parapléjicos, deportivas y militares, como la Academia de Infantería.

Toledo es Patrimonio de la Humanidad desde 1986 y entre sus edificios se destacan la catedral de Santa María, de estilo gótico del siglo XIII, y el monasterio de San Juan de los Reyes, gótico isabelino del siglo XV. La ciudad ha sido lugar de nacimiento o residencia de artistas como Garcilaso de la Vega o el Greco.

El primer asentamiento fijo que se conoce en la ciudad de Toledo es una serie de castros, sobre los que después se levantó la ciudad carpetana amurallada, uno de los más importantes centros de los carpetanos. Entre los primeros asentamientos conocidos en la zona se encuentra el Cerro del Bu, ubicado en la orilla izquierda del río Tajo, un yacimiento que cuenta con diversas etapas superpuestas, una de ellas datada en la Edad del Bronce.

En el año 193 a. C. y tras una gran resistencia, Marco Fulvio Nobilior conquistó la ciudad. Los romanos la reconstruyeron y la denominaron Toletum, en la provincia de Carpetania. La ciudad desarrolló una importante industria del hierro que la llevó a acuñar moneda. La zona donde se asentaba la ciudad sufrió un profundo proceso de romanización, como atestiguan los numerosos restos de villas romanas, especialmente en la ribera del Tajo.

Los romanos dejaron numerosos vestigios en la faz toledana, como un imponente acueducto, del que únicamente se conservan las bases a ambos lados del Tajo, una vía romana, parte de la cual se puede ver en las laderas de los cerros de la margen izquierda del río, y un circo, ubicado en un parque público y parcialmente desenterrado. Existen otros muchos vestigios que, pese a estar dados por desaparecidos en muchos casos, es muy probable que se encuentren en el subsuelo de la urbe, tales como el teatro (ubicado en el solar inmediato al circo y que actualmente ocupa un colegio), el anfiteatro (bajo el barrio de Covachuelas), una importante infraestructura hidráulica (como los vestigios que quedan al lado de la puerta donde se accede a la mezquita del Cristo de la Luz), numerosas calzadas (como las recientemente encontradas a siete metros aproximadamente de profundidad bajo el jardín de la Mezquita anteriormente mencionada), así como termas, aliviaderos y villas.

Hay que destacar que la mayor parte de estas construcciones históricas fueran desmontadas, siendo los sillares aprovechados para la construcción de otros edificios y para la muralla que rodea la ciudad, si bien, posiblemente la mayor riqueza arqueológica de Toledo se encuentre enterrada bajo su subsuelo.

Tras las primeras incursiones germánicas, se reedificaron la antiguas murallas con objetivos defensivos; a pesar de ello en el año 411 la ciudad fue conquistada por los alanos gracias a su imponente dominio del caballo y sus artes de guerra, quienes fueron a su vez derrotados por los visigodos en el año 418. Una vez hubo vencido a su rival Agila, Atanagildo estableció su corte en la ciudad y posteriormente, con Leovigildo, se convirtió en capital del reino hispanogodo y en arzobispado, con lo que adquirió gran importancia civil y religiosa (como prueban los Concilios de Toledo) llegando a alcanzar los 10.000 habitantes (lo que la situaba entre las mayores ciudades hispanas de la época). Muy cerca de Toledo, en la villa de Guadamur, se halló el Tesoro de Guarrazar, excepcional conjunto de coronas votivas de los reyes visigodos.

En el año 711 fue conquistada por Táriq ibn Ziyad y sometida al dominio musulmán. La toma de la ciudad fue llevada a cabo sin dificultades, mediante capitulación, ya que gran parte de la población había huido.​ Los árabes la llamaron Tulaytula (en árabe طليطلة ).

El predominio de gran población mozárabe la convirtió enseguida en un foco de continua preocupación para Córdoba. En 797 durante el emirato de Alhakén I, estalló una sublevación contra Córdoba. Según determinados crónicas —pues hay diversas versiones sobre el suceso— el emir habría enviado al muladí Amrús ben Yusuf para someter la ciudad. Amrús diezmó a los muladíes locales mediante la conocida como “jornada del foso”: en un banquete en el palacio del gobernador donde se invitó a comer a los muladíes principales de la ciudad, se habría ido asesinando a estos según entraban y sus cadáveres arrojados a una zanja.​ De esta manera, el emir consiguió someter por un tiempo al pueblo toledano. No obstante, éstos volvieron a rebelarse en el 811 y en el 829, después de su muerte. Se dice que de estos hechos podría haber nacido la expresión de tener una “noche toledana”.

Finalmente, Abd al-Rahman III aplastó la endémica rebelión de la ciudad de Toledo en julio de 932, tras un asedio de dos años, sometiéndola al califato cordobés. Al desintegrarse el califato en el siglo XI, Toledo se convirtió en un importante reino de taifa, que no obstante, tuvo que pagar parias a los reyes de Castilla para mantener su independencia.

Tras años de asedio, es posteriormente sometida la ciudad y se rinde el 6 de Mayo de 1085. Días después, el 25 de Mayo, Alfonso VI de León y Castilla entra en Toledo, tras un acuerdo previo con el rey de la Taifa que la gobernaba. Mediante el acuerdo de capitulación, el rey castellano y leonés somete al reino, garantizando a los pobladores musulmanes la seguridad de sus personas y bienes. El rey concedió fueros propios a cada una de las minorías existentes: mozárabes (Toledo era un importante centro mozárabe, con liturgia propia, la hispano-mozárabe, que aún se conserva), musulmanes y judíos, posteriormente refundidos por Alfonso VII en el Fuero de 1118. Tras la capitulación de la ciudad, sobrevino el periodo de mayor esplendor de Toledo, de una gran intensidad cultural, social y política. La Escuela de traductores de Toledo, floreciente durante los siglos XII y XIII, así como las numerosas obras de arte civiles y religiosas, las cuales dejaron una importante huella en la ciudad.

Tras la capitulación, se toleró la práctica religiosa de las comunidades judía y musulmana, pero esta actitud tolerante no duró mucho tiempo. Los cristianos construyeron la nueva catedral sobre la mezquita mayor, que a su vez se levantaba sobre la antigua catedral visigoda.

En 1162 la ciudad fue conquistada por el rey Fernando II de León, durante el convulso período de la minoría de edad de Alfonso VIII de Castilla. El rey leonés nombró a Fernando Rodríguez de Castro “el Castellano”, miembro de la Casa de Castro, gobernador de la ciudad. La ciudad de Toledo permaneció en poder de los leoneses hasta el año 1166, en que fue recuperada por los castellanos.

Durante la guerra civil castellana, Toledo luchó al lado de Pedro I y, tras sufrir un largo asedio, fue tomada en enero de 1369. A lo largo de toda la Edad Media la ciudad fue creciendo: en el siglo XIV recibió privilegio ferial y en el XV se convirtió en uno de los principales productores pañeros castellanos, actividad que se sumó a las ya existentes de acuñación de monedas, fabricación de armas e industria sedera. En 1492, los judíos son expulsados y los Reyes Católicos reforman la ciudad. Isabel la Católica construyó allí, en el monasterio de San Juan de los Reyes, la que quería fuera su tumba, pero finalmente fue enterrada junto a su esposo en la catedral de Granada. Carlos I convierte a Toledo en ciudad imperial y en sede de la Corte.

Los Reyes Católicos urbanizaron y engrandecieron la ciudad, y en la catedral toledana se proclamó a Juana y Felipe el Hermoso como herederos de la corona castellana en 1502. Activa participación en la unificación del primer estado moderno de Europa tuvieron los nobles castellanos, especialmente la aristocrática familia de los Álvarez de Toledo, cuyo poder aumentó al amparo del poder regio. Isabel la Católica mandó construir en Toledo el monasterio de San Juan de los Reyes para conmemorar la batalla de Toro y ser enterrada allí con su marido, pero tras la reconquista de Granada los Reyes decidieron enterrarse en esta última ciudad, donde sus restos descansan hoy.

Fue una de las primeras ciudades que se unió a la revuelta de las Comunidades en 1520, con dirigentes comuneros como Pedro Laso de la Vega y Juan de Padilla. Tras la derrota comunera en la batalla de Villalar, los comuneros toledanos, dirigidos por María Pacheco, la viuda de Padilla, fueron los que más resistencia opusieron a los designios de Carlos I, hasta su rendición en 1522. Toledo se convirtió en una de las sedes de la Corte del imperio y en la cuarta ciudad más populosa de la Monarquía con 60000 habitantes (1560).

Posteriormente, con la decisión de trasladar la corte a Madrid, adoptada por su hijo Felipe II, en el año 1561, la ciudad perdió gran parte de su peso político y social. La ruina de la industria textil acentuó la decadencia de Toledo, si bien mantuvo su importancia como centro del poder eclesiástico.

El 23 de Agosto de 1580 se inició una gran epidemia de catarro que afligió a toda Castilla y se ensañó especialmente con Toledo, como cuenta fray Antonio de Villacastín en sus Memorias de la fundación de San Lorenzo el Real, monasterio de la orden de San Jerónimo…:

Ni había médico que visitase ni apenas crérigo para aministrar los sacramentos, y enterraban los muertos sin campanas en toda España, y en las sepulturas metían 7 y 8 y más en cada una; y el día de la Natividad de Nuestra Señora hobo iglesias que no hobo crérigo que dixese misa. Y acaeció en Toledo una cosa de notar: que este dicho día de nuestra Señora de setiembre no hobo canónigo que dixese la misa mayor, y ansí la dijo un pobre crérigo, y los acólitos fueron dos hombres seculares y pobres por no haber persona eclesiástica en toda la iglesia. Fue enfermedad notable, o por mejor decir pestilencia. Tuvo este mal lo recio dél hasta mediado el mes de otubre del dicho año y díxose que murió la tercera parte de la xente en todos los pueblos grandes y pequeños. Díxose que primero estuvo este mal en toda Italia y Francia y Flandes; finalmente fue una pestilencia general. su principio fue catarro y calenturas tercianas… Moríanse todos los que se sangraban.

Antonio de Villacastín (Zarco Cuevas, 1985, pp. 56-57)

Se considera a esta la primera pandemia de gripe, aunque algunos creen que fue en realidad de tosferina. Dicha epidemia comenzó en Asia y de allí pasó a Europa y América. Casi toda Europa fue afectada en seis semanas, y se dice que sólo el veinte por ciento de la población escapó de la enfermedad.

La constitución de la Real Compañía de Comercio y Fábricas, en 1748, en el marco de renovaciones borbónicas inspiradas por la Ilustración, trajo un breve resurgir de la ciudad, pero a finales del siglo XVIII estaba nuevamente arruinada y reducida a funciones meramente administrativas.

En 1761, por mandato del rey Carlos III se establece en la ciudad la Real Fábrica de Armas.

Tras el comienzo de la Guerra Civil Española, la ciudad permaneció en la zona republicana. Sin embargo, en el alcázar de la ciudad, sede de la Academia de Infantería, se refugió un grupo de leales a los sublevados (1950 personas, según el boletín El Alcázar de esas fechas, entre militares, guardias civiles y sus familias), al mando del coronel Moscardó, que resistió al Gobierno desde el 21 de Julio de 1936 hasta la llegada de las tropas del general Varela el 27 de Septiembre de ese mismo año. El asedio del alcázar fue ampliamente utilizado por la propaganda franquista. El alcázar, casi completamente destruido en el asedio, fue reconstruido en su totalidad posteriormente.

La represión y la violencia entre los partidarios de cada bando fueron los signos característicos de la guerra y posguerra. En un primer momento, con la ciudad todavía bajo dominio republicano, se realizaron fusilamientos populares, en los que los ciudadanos eran ejecutados por la mera sospecha de ser de “derechas” o pertenecer a la iglesia católica (estando documentada la muerte de al menos cien eclesiásticos). En uno de estos fusilamientos resultaría muerto el deán de la catedral y según la tradición historiográfica franquista, Luis Moscardó, hijo del coronel encerrado en el Alcázar. En Septiembre de 1936 se instaló un Tribunal Popular en el Palacio Arzobispal. El Tribunal tuvo corta vida, estableciendo sólo cuatro sumarios antes de su traslado a Madrid. Además, la vida en la ciudad era de un constante estado de guerra, con combates y bombardeos continuos en la zona del Alcázar. Los errores en los bombardeos causaron muchos destrozos en la ciudad, sobre todo en la cercana plaza de Zocodover. Tras la toma de la ciudad por las tropas franquistas se recrudeció la represión. Hasta Diciembre de 1936 la ciudad viviría en un estado sumarísimo, liderado por las disposiciones del comandante Planas y dirigido a todos los ciudadanos que habían colaborado en la represión de las tropas republicanas.

La ciudad fue elegida oficialmente capital de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, tras una votación en las Cortes, el 7 de Diciembre de 1983. Para la elección, el gobierno regional encargó a José María Barreda un proceso de información y consulta a la población, las instituciones políticas y las asociaciones culturales. En la votación en las Cortes, la propuesta de Toledo recibió la aprobación de 27 diputados (los 22 socialistas y los cinco del Grupo Popular de Toledo), tres en contra (los populares conquenses) y 12 abstenciones.

CATEDRAL DE SANTA MARÍA DE TOLEDO.

La catedral de Santa María, llamada también Catedral Primada de España, es un templo católico de arquitectura gótica en Toledo, considerado por algunos como el opus magnum de este estilo en España. Su construcción comenzó en 1226 bajo el reinado de Fernando III el Santo y las últimas aportaciones góticas se dieron en siglo XV cuando en 1493 se cerraron las bóvedas de los pies de la nave central, en tiempos de los Reyes Católicos. Está construida con piedra blanca de Olihuelas (en el término de Olías del Rey).

Se la conoce popularmente como Dives Toletana (con el sentido de la rica toledana). Es sede de la Archidiócesis de Toledo.

(09/04/2016)

321. Dedal ROMA // ROMA´s Thimble

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Dedal Cloisonné Roma, Italia

Llevo una temporada algo atareada con mis fofuchas y no he tenido a penas tiempo para enseñaros más dedales. En este tiempo mi colección de dedales ha aumentado en todos los sentidos, ya que he seguido completando la colección nacional, y también un poco la colección internacional.

En esta ocasión, os quiero enseñar un nuevo dedal de cloisonné que me han traído mis amigos, Javi, Albiña y su pequeña Lola, de su viaje de luna de miel, de la ciudad de Roma. Un dedal super bonito para mi gusto, porque como ya sabéis me encantan los dedales de Cloisonné.

Roma es una ciudad y capital italiana, de 2877215 habitantes, capital de la Ciudad metropolitana de Roma Capital, de la región del Lacio y de Italia. Es el municipio más poblado de Italia y es la cuarta ciudad más poblada de la Unión Europea.​ Por antonomasia se la conoce como la Ciudad Eterna, l’Urbe (‘la Ciudad’) o Città Eterna.

En el transcurso de su historia, que abarca tres milenios, llegó a extender sus dominios sobre toda la cuenca del Mediterráneo y gran parte de Europa. Como capital del Imperio romano, se constituyó en una de las primeras grandes metrópolis de la humanidad, centro de una de las civilizaciones antiguas más importantes. Influyó en la sociedad, la cultura, la lengua, la literatura, el arte, la arquitectura, la filosofía, la religión, el derecho y la moral de los siglos sucesivos.

Es la ciudad con la más alta concentración de bienes históricos y arquitectónicos del mundo;​ su centro histórico delimitado por el perímetro que marcan las murallas aurelianas, superposición de huellas de tres milenios, es la expresión del patrimonio histórico, artístico y cultural del mundo occidental europeo.​ En 1980, junto a las propiedades extraterritoriales de la Santa Sede que se encuentran en la ciudad y la Basílica de San Pablo Extramuros, fue incluida en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.​

Roma es el corazón geográfico de la religión católica y destino de peregrinación (vías romeas) y también la única ciudad del mundo que tiene en su interior un Estado extranjero: el enclave de la Ciudad del Vaticano, que se encuentra bajo el poder temporal del papa.​ Por tal motivo se le ha conocido también como la capital de dos Estados.

(04/08/2017)

282. Dedal MALPICA // MALPICA´s Thimble

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Dedal búho de metal de Malpica.

En la entrada de hoy os quiero enseñar otro de los dedales que me han regalado. En esta ocasión, el dedal que os enseño en esta entrada es un regalo de Sara y el dedal que os quiero enseñar es un dedal del municipio de Malpica. Había estado en varias ocasiones en este municipio pero nunca encontré dedales del propio pueblo, sino de la región, como en muchas zonas de la propia Galicia.

Malpica de Bergantiños es un municipio de España situado en la provincia de La Coruña (Galicia), situado a 52 km de la capital provincial La Coruña y dentro de la Costa de la Muerte (“Costa da Morte“). Pertenece a la comarca de Bergantiños.

Malpica de Bergantiños, llamada así para diferenciarse de otros topónimos del nomenclátor español, se define como capital administrativa y comercial del ayuntamiento. Sus primeras noticias documentales datan del siglo XIII cuando aparece citada como lugar perteneciente al señorío del arzobispo de Compostela. En el siglo XV, Sancho de Ulloa, conde de Monterrey, se la arrebataría al arzobispo Alonso II de Fonseca, para incorporarla a sus dominios.

Malpica cuenta con molinos hidráulicos. Ello permite poner en relación este topónimo con otros similares repartidos por la geografía española. Malpica de Tajo tenía, en el tiempo de las Relaciones de Felipe II, una parada de molinos de cuatro ruedas en el Tajo, que rendían anualmente 900 fanegas de trigo. Malpica de Arba, en Zaragoza, y Malpica do Tejo, en Portugal, reúnen circunstancias similares. Puede citarse asimismo el molino de viento de Malpique, en Évora; la aceña de Malpique en el partido de Alba de Tormes; el cerro Malpique en Albufeira aludirá a otro molino de viento; un paraje de Malpica, en Piña de Esgueva; en el término había un molino harinero (sobre el río Esgueva), según Madoz. Un molino de Malpica en la sierra de Sevilla pertenecerá a esta misma familia. En todos estos topónimos se advierte un denominador común, la referencia a molinos. Si se confirma esta hipótesis, Malpica y Malpique pertenecen a la categoría folktoponímica, resultante de la petrificación toponímica de una fórmula narrativa, jocosa o satírica perteneciente a la cultura oral. Se trataría pues de una alusión maliciosa a la mala calidad de la molienda: el molino que pica mal el grano es el molino de Malpica. Puede entenderse también como apodo del molinero mediante sintagma inalterable adverbio+verbo. De hecho, se constata el sobrenombre Malpica en Oviedo, 1360: Fernan Iohan del Rosal dicho Malpica. Es preferible, por lo tanto, cifrar en esta fórmula vernácula y popular los topns. Malpica, desechando para la mayoría de ellos la derivación desde un prelatino *mal ‘roca’, término para el que sólo se constatan aplicaciones verosímiles en el Pirineo. En efecto, es altamente improbable la concatenación de dos raíces prerromanas oronímicas (*mal y *pikk-) en tan numerosos lugares, siendo éstos por añadidura a veces insignificantes.

Es un municipio de 61,22 km cuadrados y cuya capital es el pueblo de Malpica, situado en una península que contiene en uno de sus lados el puerto pesquero, y en otro la playa de Arena Mayor. Su costa se extiende desde el Monte Nariga hasta la Punta de Razo, extremo occidental de la playa de Baldaio, que pertenece al ayuntamiento limítrofe de Carballo. En 2007 su población era de 6.432 habitantes (datos del INE), en una tendencia a la disminución progresiva de población que parece imparable en los últimos veinte años.

En su costa destacan las pequeñas Islas Sisargas, refugio natural de aves marinas, gaviotas, y cormoranes, custodiada por un pequeño faro, actualmente automático, pero en el que durante años se han forjado muchas generaciones de fareros.

Además de la capital del ayuntamiento, sus núcleos de población más importantes son el pueblo alfarero de Buño y la aldea de Mens, con su iglesia románica y las Torres medievales de Mens.

Malpica aparece citada documentalmente en el siglo XIII, como lugar perteneciente al señorío del arzobispo de Santiago de Compostela. En el siglo XV Sancho de Ulloa, conde de Monterrey, la incorporó a sus dominios. A principios del siglo XVII la actividad económica fundamental era la pesca de ballenas, en colaboración con marineros cántabros y vascos.

Decaída la pesca de la ballena, fue hasta la actualidad puerto de pesca de bajura, durante mucho tiempo para las fábricas de conserva y salazón, hoy desaparecidas de esta comarca.

Si Buño nació cómo pieza de barro que gira alrededor de la “forma” (pieza del torno donde se modela el barro), Malpica vio la luz y creció echándose al mar.

El cardenal Hoyo refiere que a principios del siglo XVII la actividad económica de la villa se centraba , en colaboración con los marineros cántabros y vascos, después de pagar éstos la tasa estipulada por el arzobispo de Compostela. Aún hoy encontramos muestras de esta pesca en las vigas que sostienen el techo de muchos molinos hidráulicos o mismo de viejas casas de arquitectura marinera, presentes en barrios como los de la Atalaia o en el Arenal.

Debido a su importancia como puerto ballenero, Malpica fue sede de la Ayudantía de Marina hasta el año 1895, fecha en la que se trasladaría a Ponteceso y posteriormente a Corme.

Decaído el auge de la pesca de ballena, la peligrosa ensenada (o “ribera” como aún se conoce en la actualidad el puerto malpicano) pasó a ser cala de arriesgados marineros en lanchas de vela que pescaban con artes tradicionales hoy desaparecidas como el “mediomundo”. Posteriormente, el sector pesquero cobró un nuevo impulso tras la aparición de las fábricas de conserva y saladura; ahora las tarrafas se lanzaban al mar para capturar la sardina que llenaría los tabales de los Abella o Modesto Ordóñez. En tiempos de escasez, se buscaban mejores caladeros en la ría de Muros.

En la actualidad, Malpica cuenta con una numerosa flota de embarcaciones del cerco y de pesca del día que esperan cada faena en un puerto dotado con inmejorables infraestructuras (fábrica de hielo, lonja nueva, nave de rederas, gran puerto de descarga, dársena de abrigo para pequeñas embarcaciones).

Propio del puerto malpicano, y oficio singular en toda Galicia, es la presencia de los boteros, o taxistas del mar, que cada tarde transportan en sus botes a los marineros desde el muro hasta las embarcaciones pesqueras.

El puerto de Malpica ofrece otros atractivos para el visitante. Entre los pescadores de caña a las luras, es fácil sentirse nostálgico mientras marineros izan artes de pesca o mientras tarrafas y motoras se acercan al puerto abarrotadas con la pesca de la noche o del día.

Sentadas en el suelo, las atadoras cosen con arte las redes que se rompieron en el fondo del mar. En la lonja, a primera hora de la tarde, el grito de la subasta espera una compradora (“pesca” en la jerga local) la voz de “mío” para que se haga el silencio y realizar la compra. Las Fiestas del Mar, en agosto, funden agua, fuego y gente en la alegría.

Después de saborear cualquiera de los exquisitos platos que ofrecen los restaurantes locales (caldeiradas de pescado, pulpo, marisco), o entre comidas, Malpica invita a echar una caminata por sus calles empinadas, en busca del calor de la conversación alrededor de una hoguera y probar las sardinas asadas.

Tierra a dentro, gentes de taberna con la compañía de la taza hablan de abundantes caladeros y duras faenas en el mar. Las plazas de la villa marcan la vida de Malpica marinera.

La Plaza de Anselmo Villar Amigo, recuerda la figura singular de este bienhechor emigrado a la ciudad de Buenos Aires. La Plaza de Santa Lucía fue tiempo atrás espacio de hostales como El Tesoro Escondido donde se hospedó el escritor sevillano Pepe Más, y ojo de los Bajos de Baldaio en días de temporal.

Este dedal como podéis observar, es un dedal de metal que tiene la forma de un búho. Y justo en el centro de este búho lleva una imagen plastificada del puerto del municipio de Malpica. Este dedal aún llegó a mis manos en el día de ayer y como es uno de los últimos que me han regalado pues os lo quise enseñar hoy.

(28/01/2016)