307. Dedal TOLEDO // TOLEDO´s Thimble

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Dedal letras de colores de Toledo.

Después de un tiempo sin actualizar, ya que anduve algo liada haciendo trabajitos de fofuchas, las cuales si estáis interesados en verlas o encargar alguna lo podéis hacer en el blog de V&N Artesanos o en la página de Facebook del mismo nombre, ahí tenéis unos cuantos datos para poneros en contacto conmigo.

Pues después de este tiempo, os traigo nuevos dedalitos para enseñar. Ya vuelvo a tener unos cuantos en el tintero ya que fui acumulando de Semana Santa y de algunos que me han regalado en este tiempo.

El primero de ellos es este de la ciudad de Toledo, del cual ya os enseñé otros dedales de la misma colección pero de otros lugares. Este dedal lo conseguí en una visita que hemos realizado en este mes a la ciudad después de una escapada a la capital.

Toledo es un municipio y ciudad de España, capital de la provincia homónima, de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha y antigua sede de la Corte de Castilla. Además, el municipio es considerado individualmente como una comarca en la división realizada por la Diputación provincial, aunque desde un punto de vista estrictamente de geografía física la ciudad es puerta de la comarca natural de La Sagra, que tradicionalmente se ha considerado que comenzaba en la propia puerta de Bisagra.

Toledo es conocida como “La ciudad Imperial” por haber sido la sede principal de la corte de Carlos I y también como “la ciudad de las tres culturas”, por haber estado poblada durante siglos por cristianos, judíos y musulmanes.

Toledo, con 83.226 habitantes (2015), es el segundo municipio más poblado de la provincia por detrás de Talavera de la Reina y el cuarto de la comunidad autónoma tras Albacete, Talavera de la Reina y Guadalajara.

La ciudad está situada en la margen derecha del Tajo, en una colina de cien metros de altura sobre el río, el cual la ciñe por su base, formando un pronunciado meandro conocido como Torno del Tajo. Tiene una configuración dispersa con barrios muy separados del núcleo principal: el de Azucaica, en la orilla derecha del río y que tiene su origen en una antigua pedanía de la ciudad, dista unos 7 km del centro de la ciudad, mientras que el de Santa María de Benquerencia, situado prácticamente enfrente del anterior en la margen izquierda del Tajo, sitúa su centro a unos 8 km del de la ciudad.

La historia de la ciudad se remonta a la Edad del Bronce. Fue un importante centro carpetano hasta su conquista romana en 193 a. C. Quedan diversos restos de la actividad romana en la ciudad, como el acueducto o el circo. Tras las invasiones germánicas, la ciudad se convertirá con Leovigildo en capital, y posteriormente, principal sede eclesiástica, del Reino Visigodo. En el año 711, después de una resistencia moderada, Toledo es conquistada por los musulmanes dirigidos por Táriq ibn Ziyad. Durante el dominio musulmán, la antigua capital visigoda se caracterizó por su oposición e individualismo, concretado en la Taifa de Toledo. Alfonso VI reconquista la ciudad en 1085. Durante la edad moderna la ciudad destacó como sede de los Reyes Católicos y por su participación en la Guerra de las Comunidades de Castilla. Al trasladarse la corte a Madrid en 1561 la ciudad entró en decadencia, acentuada por la crisis económica del momento. Ya en época contemporánea, Toledo y más concretamente su Alcázar se convirtió en un símbolo de la Guerra Civil durante su largo Asedio del Alcázar. En 1983 se convirtió en capital de Castilla-La Mancha, manteniendo la capitalidad de la provincia homónima.

Tradicionalmente, la industria metalúrgica ha sido la base económica, sobre todo por la fabricación de espadas y cuchillos. En la actualidad la gran mayoría de la población se dedica al sector servicios, que también refleja el mayor número de parados. En cuanto a infraestructuras, la ciudad cuenta con diversas carreteras, incluida una autopista de peaje. Existe una línea de ferrocarril de AVE que conecta ToledoMadrid en menos de media hora. Cuenta además con diversas infraestructuras sanitarias, incluido un Hospital Nacional de Parapléjicos, deportivas y militares, como la Academia de Infantería.

En cuanto a la cultura, Toledo cuenta con numerosos lugares de interés y es Patrimonio de la Humanidad desde 1986. Entre ellos se destacan el Monasterio de San Juan de los Reyes, gótico isabelino del siglo XV, y la Catedral de Santa María, de estilo gótico del siglo XIII. Toledo ha sido también lugar de nacimiento o residencia de artistas como Garcilaso de la Vega o El Greco entre otros muchos.

Llevan el nombre de Toledo cinco ciudades de los Estados Unidos, en los estados de Ohio, Illinois, Oregón, Iowa y Washington; otras siete de Canadá, Belice, Brasil, Portugal, Colombia, Filipinas y Uruguay y cuatro núcleos más en España en las provincias de Huesca, Orense, Asturias y Tenerife. Comparte el mismo Escudo de Armas de Castilla con la ciudad de Tunja Colombia, otorgado por Carlos V.

Historia.

Historia en la Edad Antigua. El primer asentamiento fijo que se conoce en la ciudad de Toledo es una serie de castros, sobre los que después se levantó la ciudad celtibérica amurallada, uno de los más importantes centros de los carpetanos. Uno de estos primeros asentamientos se sitúa en el Cerro del Bú (sobre un cerro de la orilla izquierda del río Tajo), del que se han obtenido numerosos restos en excavaciones realizadas, y que se pueden observar en el actual Museo-Hospital de Santa Cruz, en Toledo.

En el año 193 a. C. y tras una gran resistencia, Marco Fulvio Nobilior conquista la ciudad. Los romanos la reconstruyeron y la denominaron Toletum, en la provincia de Carpetania. La ciudad desarrolló una importante industria del hierro que la llevó a acuñar moneda. La zona donde se asentaba la ciudad sufrió un profundo proceso de romanización, como atestiguan los numerosos restos de villas romanas, especialmente en la ribera del Tajo.

Los romanos dejaron numerosos vestigios en la faz toledana, como un imponente acueducto, del que únicamente se conservan las bases a ambos lados del Tajo, una vía romana, parte de la cual se puede ver en las laderas de los cerros de la margen izquierda del río, y un circo, ubicado en un parque público y parcialmente desenterrado. Existen otros muchos vestigios que, pese a estar dados por desaparecidos en muchos casos, es muy probable que se encuentren en el subsuelo de la urbe, tales como el teatro (ubicado en el solar inmediato al circo y que actualmente ocupa un colegio), el anfiteatro (bajo el barrio de Covachuelas), una importante infraestructura hidráulica (como los vestigios que quedan al lado de la puerta donde se accede a la mezquita del Cristo de la Luz), numerosas calzadas (como las recientemente encontradas a siete metros aproximadamente de profundidad bajo el jardín de la Mezquita anteriormente mencionada), así como termas, aliviaderos, villas, etc.

Hay que destacar que la mayor parte de estas construcciones históricas fueran desmontadas, siendo los sillares aprovechados para la construcción de otros edificios y para la muralla que rodea la ciudad, si bien, posiblemente la mayor riqueza arqueológica de Toledo se encuentre enterrada bajo su subsuelo.

Historia en la Edad Media. Tras las primeras incursiones germánicas, se reedificaron la antiguas murallas con objetivos defensivos; a pesar de ello en el año 411 la ciudad fue conquistada por los alanos gracias a su imponente dominio del caballo y sus artes de guerra, quienes fueron a su vez derrotados por los visigodos en el año 418. Una vez hubo vencido a su rival Agila, Atanagildo estableció su corte en la ciudad y posteriormente, con Leovigildo, se convirtió en capital del reino hispanogodo y en arzobispado, con lo que adquirió gran importancia civil y religiosa (como prueban los Concilios de Toledo). Muy cerca de Toledo, en la villa de Guadamur, se halló el Tesoro de Guarrazar, excepcional conjunto de coronas votivas de los reyes visigodos.

En el año 711 fue conquistada por Táriq ibn Ziyad y sometida al dominio musulmán. La toma de la ciudad fue llevada a cabo sin dificultades, mediante capitulación, ya que gran parte de la población había huido. Los árabes la llamaron Tulaytula (en árabe طليطلة ).

El predominio de gran población mozárabe la convirtió enseguida en un foco de continua preocupación para Córdoba. En 797 (según Claudio Sánchez-Albornoz en 807 y 800 según otras fuentes), durante el emirato de Alhakén I, estalló una sublevación contra Córdoba. El emir envió al muladí oscense Amrús ben Yusuf (llamado Amorroz en las crónicas cristianas) para someter la ciudad. Amrús diezmó a los muladíes locales mediante un cruel ardid. Se trata del suceso conocido como la jornada del foso. Amrús organizó un banquete en el palacio del gobernador e invitó a comer a los muladíes principales de la ciudad. A las puertas de la residencia, hizo apostar unos verdugos y, a medida que iban llegando los invitados, se les cortaba el cuello, siendo arrojado el cadáver a una zanja (de aquí el nombre con que es conocido el episodio). De esta manera, el emir consiguió someter por un tiempo al pueblo toledano. No obstante, éstos volvieron a rebelarse en el 811 y en el 829, después de su muerte.

Finalmente, Abd al-Rahman III aplastó la endémica rebelión de la ciudad de Toledo en Julio de 932, tras un asedio de dos años, sometiéndola al califato cordobés. Al desintegrarse el califato en el siglo XI, Toledo se convirtió en un importante reino de taifa, que no obstante, tuvo que pagar parias a los reyes de Castilla para mantener su independencia.

El 25 de Mayo de 1085, Alfonso VI de León y Castilla entra en Toledo, mediante un acuerdo previo con el rey de la Taifa que la gobernaba. Mediante el acuerdo de capitulación, el rey castellano y leonés somete al reino, garantizando a los pobladores musulmanes la seguridad de sus personas y bienes. El rey concedió fueros propios a cada una de las minorías existentes: mozárabes (Toledo era un importante centro mozárabe, con liturgia propia, la hispano-mozárabe, que aún se conserva), musulmanes y judíos, posteriormente refundidos por Alfonso VII en el Fuero de 1118. Tras la capitulación de la ciudad, sobrevino el periodo de mayor esplendor de Toledo, de una gran intensidad cultural, social y política. La Escuela de traductores de Toledo, floreciente durante los siglos XII y XIII, así como las numerosas obras de arte civiles y religiosas, las cuales dejaron una importante huella en la ciudad.

Tras la capitulación, se toleró la práctica religiosa de las comunidades judía y musulmana, pero esta actitud tolerante no duró mucho tiempo. Los cristianos construyeron la nueva catedral sobre la mezquita mayor, que a su vez se levantaba sobre la antigua catedral visigoda.

En 1162 la ciudad fue conquistada por el rey Fernando II de León, durante el convulso período de la minoría de edad de Alfonso VIII de Castilla. El rey leonés nombró a Fernando Rodríguez de Castroel Castellano“, miembro de la Casa de Castro, gobernador de la ciudad. La ciudad de Toledo permaneció en poder de los leoneses hasta el año 1166, en que fue recuperada por los castellanos.

Durante la guerra civil castellana Toledo luchó al lado de Pedro I y, tras sufrir un largo asedio, fue tomada en Enero de 1369. A lo largo de toda la Edad Media la ciudad fue creciendo: en el siglo XIV recibió privilegio ferial y en el XV se convirtió en uno de los principales productores pañeros castellanos, actividad que se sumó a las ya existentes de acuñación de monedas, fabricación de armas, industria sedera, etc. En 1492, los judíos son expulsados y los Reyes Católicos reforman la ciudad. Isabel la Católica construyó allí, en el Monasterio de San Juan de los Reyes, al que quería fuera su tumba, pero finalmente fue enterrada junto a su esposo en la catedral de Granada. Carlos I convierte a Toledo en ciudad imperial y en sede de la Corte.

Historia en la Edad Moderna. Los Reyes Católicos urbanizaron y engrandecieron la ciudad, y en la catedral toledana se proclamó a Juana y Felipe el Hermoso como herederos de la corona castellana en 1502. Activa participación en la unificación del primer estado moderno de Europa tuvieron los nobles castellanos, especialmente la aristocrática familia de los Álvarez de Toledo, cuyo poder aumentó al amparo del poder regio. Isabel la Católica mandó construir en Toledo el monasterio de San Juan de los Reyes para conmemorar la batalla de Toro y ser enterrada allí con su marido, pero tras la reconquista de Granada los Reyes decidieron enterrarse en ésta última ciudad, donde sus restos descansan hoy.

Fue una de las primeras ciudades que se unió a la revuelta de las Comunidades en 1520, con dirigentes comuneros como Pedro Laso de la Vega y Juan de Padilla. Tras la derrota comunera en la batalla de Villalar, los comuneros toledanos, dirigidos por María Pacheco, la viuda de Padilla, fueron los que más resistencia opusieron a los designios de Carlos I, hasta su rendición en 1522. Toledo se convirtió en una de las sedes de la Corte del imperio.

Posteriormente, con la decisión de trasladar la corte a Madrid, adoptada por su hijo Felipe II, en el año 1561, la ciudad perdió gran parte de su peso político y social. La ruina de la industria textil acentuó la decadencia de Toledo, si bien mantuvo su importancia como centro del poder eclesiástico.

La constitución de la Real Compañía de Comercio y Fábricas, en 1748, en el marco de renovaciones borbónicas inspiradas por la Ilustración, trajo un breve resurgir de la ciudad, pero a finales del siglo XVIII estaba nuevamente arruinada y reducida a funciones meramente administrativas.

En 1761, por mandato del rey Carlos III se establece en la ciudad la Real Fábrica de Armas.

Historia en la Edad Contemporánea. Tras el comienzo de la Guerra Civil Española, la ciudad permaneció en la zona republicana. Sin embargo, en el Alcázar, sede de la Academia de Infantería, se refugió un grupo de leales a los sublevados (1950 personas, según el boletín El Alcázar de esas fechas, entre militares, guardias civiles y sus familias), al mando del coronel Moscardó, que resistió al Gobierno desde el 21 de Julio de 1936 hasta la llegada de las tropas del general Varela el 27 de Septiembre de ese mismo año. El asedio del Alcázar, episodio de resonancia mundial, fue ampliamente utilizado por la propaganda franquista. El Alcázar, casi completamente destruido en el asedio, fue reconstruido en su totalidad posteriormente.

La represión y la violencia entre los partidarios de cada bando fueron los signos característicos de la guerra y posguerra. En un primer momento, con la ciudad todavía bajo dominio republicano, se realizaron fusilamientos populares, en los que los ciudadanos eran ejecutados por la mera sospecha de ser de “derechas” o pertenecer a la iglesia católica (estando documentada la muerte de al menos cien eclesiásticos). En uno de estos fusilamientos resultaría muerto el deán de la catedral y según la tradición historiográfica franquista, Luis Moscardó, hijo del coronel encerrado en el Alcázar. En Septiembre de 1936 se instaló un Tribunal Popular en el Palacio Arzobispal. El Tribunal tuvo corta vida, estableciendo solo cuatro sumarios antes de su traslado a Madrid. Además, la vida en la ciudad era de un constante estado de guerra, con combates y bombardeos continuos en la zona del Alcázar. Los errores en los bombardeos causaron muchos destrozos en la ciudad, sobre todo en la cercana plaza de Zocodover. Tras la toma de la ciudad por las tropas franquistas se recrudeció la represión. Hasta Diciembre de 1936 la ciudad viviría en un estado sumarísimo, liderado por las disposiciones del comandante Planas y dirigido a todos los ciudadanos que habían colaborado en la represión de las tropas republicanas.

La ciudad fue elegida oficialmente capital de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, tras una votación en las Cortes, el 7 de Diciembre de 1983. Para la elección, el gobierno regional encargó a José María Barreda un proceso de información y consulta a la población, las instituciones políticas y las asociaciones culturales. En la votación en las Cortes, la propuesta de Toledo recibió la aprobación de 27 diputados (los 22 socialistas y los cinco del Grupo Popular de Toledo), tres en contra (los populares conquenses) y 12 abstenciones.

(09/04/2016)

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299. Dedal TUI // TUI´s Thimble

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Dedal letras Tui, Pontevedra.

Después de unos días sin actualizar el blog ya que anduve algo liada, hoy vuelvo a escribir otra entrada para enseñaros un nuevo dedal. Como ya se me están acabando todos los que tengo por el momento y me dejé bastantes de la provincia de Pontevedra en el tintero, pues el dedal que os quiero enseñar hoy es otro dedal de la ciudad de Tui.

Este dedal de porcelana es de uno de los modelos típicos que podemos encontrar en muchas ciudades hoy en día y de los que ya os enseñé dedales de otras ciudades de este mismo estilo. Como podéis observar nos encontramos con el nombre de la ciudad escrito en diferentes modelos de letras y dos colores distintos, el rojo y el negro.

Tuy (oficialmente y en gallego Tui) es un municipio español situado en la parte oriental de la comarca del Bajo Miño (provincia de Pontevedra). En ella está una de las catedrales más famosas de Galicia, la Catedral de Santa María de Tuy.

A partir del 10 de Febrero de 2012 junto a la ciudad de Valença do Minho (Portugal) forman una eurociudad como muestra de cooperación e integración entre ambas ciudades separadas tan solo por dos puentes que atraviesan el río Miño.

A continuación os voy a dejar un poco de historia de la ciudad, para como siempre despedirme comentándoos donde compre este dedal.

Historia.

De la prehistoria a la Romanización. La zona de Tuy fue habitada desde tiempos prehistóricos, prueba de ello son los yacimientos encontrados durante la construcción de la autovía VigoTuy, justo en el límite con Porriño, datados en el paleolítico inferior y que en su momento fueron los más antiguos de Galicia.

El fértil valle del Miño y sus magníficas condiciones naturales permitieron acoger en el territorio tudense asentamientos humanos desde los tiempos más remotos. Se conservan vestigios de época paleolítica (20.000 a. C.) en las terrazas fluviales de los ríos Miño y Louro, de época neolítica (5.000 a. C.) como el hacha de Carrasqueira (Páramos) o monumentos megalíticos (AntaAreas). La introducción de la metalurgia (4.000 a. C.) dejó testimonios como el casco de bronce o las hachas de Caldelas (hoy en el Museo Diocesano tudense) o los grabados rupestres de Randufe.

En la época castreña (s. VIII-VII a. C. a I d. C.) asistimos a la construcción de poblados estables y fortificados en las cimas de los montes y oteros, los llamados “castros”. Los autores de la época señalan a Tuy (Tude) como capital del grupo gentilicio de los “Grovios”. En la cima del monte Aloia, Cabeza de Francos (Pazos de Reis), A Guía (Randufe) o en la misma situación actual de la ciudad está documenta la existencia de poblados castreños. Concretamente hay unos cinco castros simétricamente dispuestos alrededor de la cima de dicho monte, sólo uno de los cuales está acondicionado para las visitas. En lo alto de la cima está la construcción más enigmática de Tuy, casi 3 km de murallas semienterradas que nadie ha podido datar con precisión.

Constituyen por su extensión la muralla más larga de Galicia y probablemente se edificó en varias etapas, porque hay tramos de muy diversa factura, desde mampostería hasta bloques casi ciclópeos.

Se la ha catalogado como una construcción para un recinto militar pero ello no tiene en cuenta lo siguiente: La muralla sacrifica buenas zonas defensivas para incluir en su perímetro 3 fuentes, señal de que dentro había mucha población y necesitaban abundante agua. Equidista de los castros antes mencionados como si fuese el centro de la zona. Es una obra demasiado grande para un fin exclusivamente militar y probablemente fue rehecha muchas veces, lo cual demostraría que fue utilizada durante mucho tiempo. Seguramente Tuy fue el famoso “Castellum Tude” ya que los romanos lo situaban en esta zona.

Otro dato especulativo curioso fue que posiblemente el monte Aloia fue el conocido monte Medulio de los romanos, donde se atrincheraron los últimos castrexos que resistían y se dieron muerte envenenándose con una planta antes que entregarse al yugo romano, es por ello por lo que se conoce al monte Medulio como la Numancia gallega.

De las épocas anteriores a la romanización nos han quedado pocas cosas, una de las más curiosas es el culto a las piedras del sol y de la lluvia. Si los pueblos del desierto creían que el infierno era un lugar de fuego (tradición judeo-cristiana) y los del norte de Europa lo veían como un lugar de hielo. En la lluviosa Galicia el mal estaba relacionado con la lluvia y la humedad, y el sol se relacionaba con el bien.

La llegada, el año 137 a. C., de Décimo Junio Bruto y sus tropas marca el inicio de la romanización de este territorio.

Hasta el siglo XX fue tradición subir, en las rogativas, al patrón local hasta la piedra del sol, en lo alto del Aloia, que desde el año 1900 tiene encima una cruz de piedra.

De la romanización a reconquista. La romanización que comienza con la llegada en el año 137 de Décimo Junio Bruto trae consigo una época de paz, que permite a los habitantes de la zona abandonar los castros y poblar las tierras bajas, cercanas al río Miño.

Las fuentes clásicas (Plinio, Ptolomeo, Silo Itálico y otros) documentan la existencia de Castellum Tude y de la fundación mítica de la ciudad por el héroe griego Diomedes, hijo del héroe Tideo (de ahí el nombre Tuy). Son muy abundantes los hallazgos de época romana en el territorio tudense, destacando sobre todo los de la zona Santa EufemiaSan Bartolomé, con varias necrópolis excavadas, así como la propia ciudad de Tuy, que era una de las mansiones de la vía XIX, del itinerario de Antonino, como testimonian los miliarios y otros restos hallados.

No han quedado muchas restos visibles de esta época, aunque sí se han documentado en distintas excavaciones. Una construcción importante se hallaba donde el antiguo casino, en el paseo de la corredera, y cogía también algunos bloques de edificios adyacentes. Por Tuy pasaba la vía romana que iba desde Braga (Portugal) a Astorga pasando por Lugo. De esta vía se conserva un miliario, que se encuentra ahora en Pontevedra, y un pequeño tramo de calzada en la vecina Valença.

En el Bajo Imperio y en los primeros tiempos medievales Tuy continúa siendo un importante centro militar, administrativo y religioso, cuya sede episcopal se documenta desde el siglo V. Con la llegada de los suevos –siglo IV- Tuy figura como capital del reino con Rekiamundo (458-463) y varias monedas de la época fueron acuñadas en la ceca tudense, que continuará funcionando aún después de la integración de los suevos en el reino visigodo (585). En la Hispania visigoda fue sede episcopal de la iglesia católica, sufragánea de la Archidiócesis de Braga que comprendía la antigua provincia romana de Gallaecia en la diócesis de Hispania. El rey godo Witiza tuvo en Tuy su corte y palacio, en el lugar de MonterrealPazos de Reis.

Con la caída del imperio comienza la etapa de mayor importancia histórica de Tuy. Sus obispos aparecen en los concilios de Braga y dejan sentir su influencia en una zona muy amplia tanto del sur de Pontevedra como del norte de Portugal. En la última etapa del reino visigodo, la corte de Toledo era un lugar muy peligroso para los jóvenes príncipes, y éstos eran enviados a Tuy; para mantenerlos alejados de las intrigas palaciegas; al lugar que, todavía hoy se conoce como “Pazos de Reis“.

A comienzos del siglo VIII Tuy sufre la invasión de los árabes que asolaron la ciudad que fue liberada en el año 739 por Alfonso I, en el 860 Alfonso Betote y Hermenegildo Gutiérrez, condes de Ordoño I, la repoblaron y en el 915 Ordoño II restauró la sede episcopal.

En estos tiempos los ataques normandos nuevamente saquean Tuy. Se produce entonces una vacante en la sede episcopal que llega hasta el año 1071 en que el rey de Galicia D. García y Doña Urraca restauran y dotan nuevamente la sede que se instala en el monasterio de S. Bartolomé de Rebordans –iglesia datable en el siglo IX aunque con vestigios anteriores-.

Recuperará su esplendor al convertirse en capital de la provincia (que lleva su nombre) del antiguo Reino de Galicia ya que se convierte en un puesto estratégico en los márgenes del río Miño tanto para la guerra como para el comercio, este esplendor se verá aumentado en el siglo XII, época en la que se revitaliza toda la franja norte de España, hasta el Duero.

De la reconquista al siglo XXI. El monumento más representativo del prerrománico tudense es la iglesia de San Bartolomé de Rebordáns.

En la primera mitad del siglo XII se produce un hecho trascendental, el nacimiento de Portugal como reino independiente de Galicia y León. En esta época el río Miño adquiere su carácter de frontera natural que todavía hoy perdura.

Con la independencia del reino portugués Tuy será escenario, a lo largo de los siglos, de múltiples acontecimientos bélicos relacionados con las luchas fronterizas. En el año 1170 Fernando II mandó trasladar la población tudense desde la zona de San Bartolomeu a la actual situación, dotándola de un sistema amurallado –del que aún se conservan diversos tramos- y concediéndole un fuero y privilegios a los pobladores de San Buenaventura, nombre con el que pretendía designar la nueva ciudad pero que no prosperó.

Los monarcas, tanto castellanos como portugueses, apoyarán la Sede tudense con importantes donaciones. El obispo es el señor de ciudad y su coto y Tuy experimenta un importante desarrollo socio-económico y cultural. Así en 1225 es consagrada la Catedral de Santa María, construida en estilo románico y con una portada expresión del primer gótico de Galicia. Su claustro es algo más tardío. Del mismo estilo gótico es también el convento de Santo Domingo.

En los siglos medievales Tuy era un importante centro comercial, con un dinámico puerto fluvial, contaba con diversos gremios y una comunidad judía con sinagoga y era lugar de paso del camino de peregrinación jacobea, disponiendo de un hospital para los peregrinos. En el actual casco histórico, que ocupa una superficie en torno a 10 ha se conservan numerosas edificaciones de época medieval (especialmente del siglo XV con sus característicos arcos conopiales) y moderna (muchas de ellas blasonadas).

En el año 1623 la ciudad de Tuy recibe el título de Muy Noble y Muy Leal, al que en el año 1885 se le añade el de Excelentísimo Ayuntamiento.

En 1640 con ocasión de las guerras con Portugal se amplían las murallas medievales, adaptándolas a los nuevos sistemas defensivos. Hasta 1833 Tuy fue una de las siete capitales del Reino de Galicia y en la ciudad se celebran las Juntas del Reino de Galicia en 1664, a estos tiempos corresponden la construcción del convento de las Clarisas (“Encerradas”), de San Antonio (“San Francisco”) o la iglesia de San Telmo.

El sistema de foros continúa manteniéndose durante la Edad media hasta el siglo XIX. Debido a ello era imposible la transformación a la agricultura capitalista. Los contratos de foros terminaron en el año 1926 con la aprobación de una ley que permite a los campesinos acceder a la propiedad de la tierra que trabajaban tras un pago de una indemnización a los aforantes.

Otro fenómeno trascendente durante los siglos XIX y XX es la emigración hacia América primero y a Europa después.

Durante la Guerra Civil Española Tuy fue la última ciudad de Galicia en caer en manos de Franco, la resistencia republicana organizó la última contienda en un lugar llamado “Volta da Moura“, y esa condición de ser la última resistencia le costó a Tuy una represión feroz.

En la actualidad, Tuy y la comarca del Bajo Miño están realizando un proceso de modernización en el ámbito de la industria y la agricultura, a la que se le une el turismo de una gente que busca conocer su historia y disfrutar de la tranquilidad de esta hermosa zona de Galicia.

  • Fue capital de una de las siete provincias del antiguo Reino de Galicia.
  • Es sede episcopal de la Diócesis de TuyVigo.

Este dedal fue comprado, como todos los anteriores de la ciudad de Tui que ya os mostré en este mismo blog, en la tienda “Karina Artesanía, Regalos“, la cual podemos encontrar en la Rúa Ordóñez de la ciudad.

(07/12/2015)

262. Dedal VIGO // VIGO´s Thimble

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Dedal letras Vigo.

En esta entrada me gustaría enseñaros otro de los dedales de Vigo que están formando parte de mi colección desde hace algún tiempo. Este en concreto, es un dedal de un modelo que ya os enseñé en otras entradas de otras ciudades, pues bien, de la ciudad de Vigo también lo tenía y quería enseñároslo hoy.

Vigo es una ciudad y un municipio de España, perteneciente a la provincia de Pontevedra, situada en la comunidad autónoma de Galicia, al noroeste de España. Es conocida como la ciudad olívica.

Es el municipio más poblado de Galicia y el decimocuarto de España (siendo la ciudad no capital de provincia más poblada de España), con 294.997 habitantes empadronados en el año 2014, de los cuales 200.832 lo estaban en la ciudad de Vigo, capital municipal, situada en el extremo norte del municipio; los restantes 93.971 habitantes se distribuyen en 16 parroquias periurbanas y una parroquia rural, que albergan una elevada densidad de población; el conjunto del municipio cuenta con una densidad poblacional de 2.726,43 hab/km² en un término municipal de 109,06 km² en el cual se incluye el archipiélago de las Islas Cíes.

Vigo —del latín VICVS, aldea (romana), en contraposición al castrum prerromano indígena sobre el vicus

Vigo está situada en la parte occidental de la provincia de Pontevedra, de la que forma parte como municipio costero de las rías Bajas, y que limita al norte con la ría de Vigo, al noreste con el municipio de Redondela, al este con el de Mos, al sur con los municipios de Porriño y Gondomar y al suroeste con el de Nigrán. Al otro lado de la ría, y justo enfrente de la ciudad se encuentran las villas de Cangas y Moaña, a 5 y 3,6 km de distancia, respectivamente, que forman parte del área metropolitana de esta ciudad. Se enclava en la comarca histórica del Valle del Fragoso, cuyas tierras ocupa actualmente el término municipal de Vigo, que forma parte, además, de la Comarca de Vigo, junto con otros diez ayuntamientos de su área metropolitana.

La ciudad de Vigo se extiende en dirección noreste-suroeste en la orilla sur de la ría homónima, a los pies del cerro llamado Monte del Castro, al que acabó rodeando completamente debido al crecimiento urbano.

El término municipal ocupa todo el Valle del Fragoso, antigua vega agraria hoy transformada en zona periurbana, vertebrado por el río Lagares y encerrado por las estribaciones del monte de Penide, del monte de Cela, de los montes de Fragoselo y de Serra do Galiñeiro, donde se alcanza la altitud máxima de Vigo (Pico do Galiñeiro, 690 metros). Se trata pues de una amplísima cuenca o valle bordeada de sierras y montes de mediana altura y una estrecha franja litoral de 20 kilómetros de largo. La ciudad primitiva ocupaba las terrazas que bajaban por las laderas norte y oeste del Monte del Castro hasta el mar, pero el descomunal crecimiento demográfico experimentado por la ciudad durante el siglo XX hizo que el núcleo urbano creciera hacia el valle y a lo largo de la orla costera.

Según la clasificación de Köppen, Vigo poseía un clima tipo Cfb (oceánico de veranos suaves). Debido al incremento de la temperatura de los últimos años el clima ha pasado a ser considerado de tipo Csb (oceánico de veranos secos). Básicamente este último consiste en una transición entre el clima oceánico y el mediterráneo. Es un microclima caracterizado por tener estación seca y temperaturas superiores en los meses más cálidos. También cabe señalar que Meteogalicia y un estudio del CSIC afirman que el clima de la ciudad comparte importantes rasgos con los climas subtropicales debido, principalmente, a los frentes de origen tropical que cruzan la ciudad.

La ría de Vigo es uno de los puntos más lluviosos de Galicia, con elevadas precipitaciones y registros de 1.918 mm anuales, según fuentes del la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología). Esto provoca que Vigo sea la tercera ciudad de Europa donde más llueve al año (medido en litros por metro cuadrado) tras Trondheim (Noruega, primera) y Santiago de Compostela (Galicia, segunda). No obstante, Vigo cuenta con mayor número de días despejados que la mayoría de municipios gallegos, equiparable con las que se tienen en Tarifa, Málaga o Valencia. La ciudad tiene pocos cambios de temperatura gracias a que el mar ejerce una acción moderadora de las condiciones climáticas. En invierno las heladas son escasas y las temperaturas no suelen bajar de los 12 °C.

Vigo y su comarca estuvieron pobladas desde tiempos remotos, como lo atestiguan la gran cantidad de dólmenes y mámoas que se han encontrado en el término municipal.

Sin embargo, en lo que se refiere al Paleolítico, los únicos hallazgos fechados en la Edad de Piedra son medio centenar de útiles tallados en cuarzo y cuarcita.

En cuanto al período Neolítico destacan las construcciones funerarias, denominadas túmulos, fechadas entre los años 3000 y 1800 a. C., y entre los que destaca el de A Casa dos Mouros, situado en las proximidades del parque de A Madroa. A su vez, petroglifos destacados son los hallados en Fragoselo y en Millaradas.

En la transición del III al II milenio a.C., hay un numeroso conjunto de grabados rupestres con representaciones de motivos geométricos, de armas y de fauna.

Varios hallazgos de cerámica, armas de bronce y más grabados rupestres nos señalan también la existencia de habitantes en el término comarcal durante la Edad de Bronce, entre los años 1.900 y el 800 a.C.

La cultura castreña, que abarca toda la Edad de Hierro y que se desarrolló en Galicia desde el siglo VIII a. C. hasta finales del I d. C., dejó en Vigo numerosos vestigios como así demuestran los restos de 26 poblados castreños. Esto indica que en esta época la zona de Vigo tuvo una de las mayores densidades de población de toda Galicia, siendo el mayor de todos estos poblados el situado en la ladera oeste del Monte del Castro. Los habitantes de estas comunidades vivían de la agricultura, actividad que complementaban con la caza y la pesca, y trabajaban asimismo el hierro y la piedra.

En Vigo, Vicus o Burbida en época romana, los vestigios arqueológicos muestran la existencia de una intensa actividad portuaria y comercial en el litoral vigués desde el siglo II a. C. hasta el siglo I d. C., en el que se establece la denominada pax romana.

Del proceso de romanización quedan relevantes vestigios: villas romanas esparcidas por todo el litoral (Alcabre, Toralla…), restos de instalaciones portuarias, calles, instalaciones industriales como las salinas y las fábricas de salazón (Areal), necrópolis, restos subacuáticos… así como una intensa romanización de los poblados castreños de todo el municipio.

Así mismo, las últimas excavaciones realizadas en el Areal y en el Casco Vello nos revelan la posible existencia entre los siglos III y VI d. C. de un importante asentamiento humano.

Durante este periodo, la Iglesia dominaba la sociedad gallega, dependiendo la ciudad de Vigo durante muchos años del monasterio cisterciense de Melón (Orense).

Esta fue una época que estuvo marcada por las frecuentes incursiones de los vikingos procedentes del norte de Europa, lo que provocó que la población se desplazase hacia el interior en busca de más seguridad, refugiándose en el Monte del Castro.

Durante la Edad Media, Vigo era conocido por sus plantaciones de olivares y por su floreciente comercio pesquero.

Existe constancia documental de iglesias románicas en el actual término municipal que prueban la existencia de importantes asentamientos de población en la zona en los siglos XI, XII y XIII, en lugares que coinciden con las actuales parroquias viguesas. De este periodo destacan Santiago de Bembrive, San Salvador de Corujo y Santa María de Castrelos. Perviven además dos puentes medievales en Sárdoma y Fragoso y restos románicos en la ermita de Freijo en Valladares y en las iglesias barrocas de Sárdoma y de Santa Cristina de Lavadores.

A partir del siglo XII, en el que la ciudad comienza a recuperar población, Vigo sigue sometido al poder de la Iglesia y de los señores feudales. La parroquia de Santiago de Vigo era la más importante de la villa junto con el barrio de Santa María. El desarrollo de Vigo se vio limitado debido a que la Corona le otorgó a Bayona la facultad de comerciar por mar con otras ciudades, en detrimento de la primera.

Por otra parte, dentro de este periodo destacan las Cantigas de Amigo compuestas por el vigués Martin Codax.

A pesar de los incesantes ataques de piratas producidos durante estos siglos, Vigo continúa creciendo. Gana importancia dentro de esta etapa la actividad artesanal y el comercio, aunque la actividad más importante está constituida por la pesca de sardina.

En 1585 el pirata inglés Francis Drake intenta tomar la villa, fracasando gracias a la oposición de los vecinos. Sin embargo, cuatro años más tarde ataca de nuevo y con éxito la ciudad, arrasando y quemando todo lo que encuentra a su paso.

En 1617 los piratas turcos intentan asaltar la ciudad, siendo este ataque de nuevo repelido por los vecinos. Los frecuentes ataques marítimos obligan a la construcción en 1656 de las murallas de la ciudad y del Castillo de San Sebastián.

En 1702 se produce el episodio más importante de la historia de la ciudad, conocido como la batalla de Rande. La flota anglo-holandesa persigue dentro de la Ría a la Flota de la Plata española y a los barcos de guerra franceses que la escoltaban. Esta importante flota cargada de riquezas procedentes de América es destruida después de una cruenta batalla desarrollada tanto en mar y como en tierra. Los ingleses se llevaron unos cuantos barcos cargados con tesoros de las Indias, pero el resto fueron hundidos por las llamas y aún hoy se encuentran en el fondo de la Ensenada de San Simón, en la zona interior de la Ría de Vigo (en el centro de Londres está situada la calle Vigo Street, en conmemoración de la batalla).

En 1778 Carlos III rompe con el monopolio de los puertos autorizados para comerciar con América, de forma que Vigo comienza a beneficiarse del tráfico de alto bordo. En esta época la villa de Vigo estaba completamente cerrada con una muralla, construida con motivo de la Guerra de Restauración portuguesa ante el temor de una posible invasión. Cerca del mar estaba el bastión de Laxe y en el lado opuesto, el Castillo de San Sebastián. A lo largo de la muralla se abrían siete puertas: la Puerta de Falperra, la de O Berbés, la del Mar, la de A Laxe, la de Gamboa, la del Sol y la del Placer.

Finalmente, la llegada a la ciudad de comerciantes e industriales catalanes en la segunda mitad del siglo XVIII supone una pequeña revolución económica, proliferando las fábricas de salazón, jabón y productos de cuero y lino.

En 1809, como sucedió con el resto del territorio de la península, Vigo fue ocupado por el ejército francés. La resistencia popular protagonizada entre otros por Pablo Morillo, el teniente Almeida y Bernardo González del Valle, apodado Cachamuiña, provoca un levantamiento que termina con la expulsión de los militares galos. Este episodio motivó la concesión a la, hasta entonces, villa de Vigo del título de Leal y Valerosa, honor concedido por Fernando VII. En 1833 se acondiciona el camino real que lleva a Madrid, conocido como carretera de Castilla o de Villacastín. Un año después, en 1834, se terminan las obras de reconstrucción de la Colegiata, obra de Melchor de Prado, las cuales fueron debidas a que el antiguo templo había sido destruido en uno de los numerosos saqueos piratas sufridos por la villa.

A mediados de siglo se crean la sucursal del Banco de España y el nuevo muelle de piedra. La ciudad crece y sus regidores acuerdan demoler las murallas para facilitar su expansión.

La segunda mitad del siglo XIX fue un periodo de continuo crecimiento de la ciudad, propiciado entre otras cosas por el incremento de las relaciones con América, favorecidas por la posición estratégica de Vigo en el Atlántico. Así, desde 1855 se establecen servicios de comunicación marítimos periódicos con La Habana, Buenos Aires y Puerto Rico. Una década después empieza la construcción del ferrocarril y las obras de relleno de la ría con el fin de ampliar las instalaciones portuarias. La línea ferroviaria VigoOrense sería inaugurada en 1881.

Durante esta etapa continúan abriéndose en la ciudad fábricas de salazón y de derivados de productos marinos, lo que provoca el crecimiento de la población asalariada y también de la burguesía financiera. Vigo se expande extramuros con la apertura de nuevas calles y la construcción de nobles edificios de piedra. En 1880 se crearía la Caja de Ahorros de Vigo (actualmente Abanca).

En 1899, el Puerto de Vigo recibía a los soldados malheridos procedentes de la Guerra de Cuba, acogiéndolos y prestándoles la ayuda necesaria. Este hecho le otorgó el título de Siempre Benéfica, por lo que desde entonces el escudo de la ciudad guarda el lema Ciudad Fiel, Leal, Valerosa y Siempre Benéfica.

A finales de la centuria, la ciudad contaba ya con 15.000 habitantes.

La burguesía industrial, heredera de los inmigrantes catalanes que establecieron las fábricas de salazón entre finales del XVIII y principios del XIX, cobra cada vez más protagonismo en el desarrollo de la ciudad como lo demuestra la creciente construcción de bellos edificios de factura modernista y eclecticista en esa época. También se produce una expansión geográfica con la anexión de los municipios lindantes de Bouzas en 1904 y Lavadores en 1941, lo que representa, igualmente, un aumento de población significativo.

Durante décadas, hasta bien entrada la segunda mitad del siglo, el Puerto de Vigo se convierte en puerta de salida de cientos de miles de gallegos que se embarcan rumbo a América, por aquel entonces una tierra de oportunidades.

Otro símbolo de la ciudad fue también el tranvía, que empezó a funcionar en 1914 con un coste inicial de 5 céntimos. La ciudad por entonces tiene una enorme actividad social. Así, abundan los diarios y los semanarios, las asociaciones y las organizaciones de carácter político y sindical.

La Guerra Civil apenas se notará en Vigo; donde no hubo resistencia al golpe de estado franquista y solamente tuvo lugar la Batalla de Vigo durante un periodo de 10 días (que abarcó del 18 de julio al 28 de julio de 1936). No sucedió así en Lavadores, donde existió más resistencia al golpe militar. Pero la ausencia de lucha no libró a la ciudad de una dura represión entre cuyas víctimas se encontraba el alcalde de la ciudad, Emilio Martínez Garrido, y numerosos intelectuales, artistas y políticos.

A finales de la década de 1930 y principios de la década de 1940, pese a la neutralidad de España en la Segunda Guerra Mundial; las buenas relaciones del régimen franquista con el Tercer Reich, permitieron que él puerto de Vigo sirviera como base de avituallamiento de combustible y alimentos para numerosos buques mercantes, buques petroleros y submarinos de la Kriegsmarine; además en la zona de Rande, diversos buques mercantes fondearon para realizar cargas de Wolframio. Durante esa época, el Colegio Alemán (situado en la actual calle Pi y Margall), fue utilizado como lugar de descanso y tránsito de militares, espías y tripulaciones de buques. Debido a la presencia nazi en la ciudad y su ría (recientemente se han descubierto en el sur de las islas Cíes los restos de un submarino de la Kriegsmarine).

En la década de 1940 se traza la Gran Vía. A partir de la siguiente la ciudad registra un gran crecimiento demográfico.con la nueva creación de barrios residenciales como el de Coia. Esta etapa se conoce como desarrollismo. La creciente oferta laboral atrajo numerosa población de zonas rurales que se arraigaron en barrios hoy tan populosos como Teis. Se instalan nuevas industrias, como Citroën Hispania, primera empresa en establecerse en la Zona Franca de Balaídos, si bien hubo una temprana tentativa para instalar una refinería de petróleo (que finalmente se adjudicó a La Coruña).

En las décadas de 1960 y 1970 se mejora la red de comunicaciones con la península y se crean nuevos planes para ensanchar la ciudad. También en este periodo se consolidan grandes industrias en la ciudad, como la fabrica de cerámica Empresas Álvarez ; los astilleros Hijos de J. Barreras, Vulcano y el ya desaparecido de Ascón; Citroën y todo el entramado de la industria auxiliar del automóvil y la no menos importante industria de la pesca congelada liderada por Pescanova. Estas circunstancias provocan un importante desplazamiento poblacional que se dio del campo a la ciudad en estas décadas, lo cual produjo un elevado crecimiento demográfico en la ciudad y su área.

Finalizando el siglo y ya durante la etapa democrática, el impacto producido por la crisis del sector naval golpeó con fuerza a la ciudad durante el decenio 1975-1985, aumentando los conflictos sociales y destruyendo parte del tejido industrial tradicional, vinculado al mar. Sin embargo, desde finales de los años 80 se observó una recuperación económica que afianzó la comarca de como una moderna e importante zona industrializada y de servicios, tendencia que se prolonga hasta la actualidad.

Este dedal fue comprado como algunos de los anteriores que ya os enseñé en otras entradas anteriores en el Bazar Guay, situado en el Mercado da Pedra de la ciudad de Vigo.

(28/10/2015)

191. Dedal CUENCA // CUENCA´s Thimble

Dedal Cuenca.

Dedal Cuenca.

Aprovechando que estoy pasando unos días en Madrid, el fin de semana pasado nos hemos acercado a la ciudad castellano manchega de Cuenca a pasar el día y como no podía ser de otra forma me he traído unos cuantos dedales. La ciudad vieja de Cuenca me ha parecido una ciudad muy bonita, aunque algo extraña por su situación en lo alto de una colina, pero guarda todo el encanto de una ciudad fundada alrededor de un castillo. El dedal que os quiero enseñar en mi entrada de hoy, es un dedal de la ciudad de Cuenca.

Cuenca es un municipio español perteneciente a la comunidad autónoma de Castilla La Mancha y una ciudad, capital de la provincia homónima. Está situada algo al norte del centro geográfico de la provincia, a una altitud media de 946 metros sobre el nivel del mar y su extenso término municipal, de 911.06 km² es uno de los mayores de España. El municipio contaba con una población empadronada de 56.703 habitantes en 2011 (INE).

Aunque en los alrededores de la ciudad se tiene constancia de población desde el Paleolítico Superior, no es hasta la conquista musulmana cuando se construye la fortaleza de Qūnka, que dio origen a la ciudad actual. Ésta se contaba en origen entre las otras tantas de la cora de Santaver (Ercávica), pero fue ganando importancia paulatinamente. El rey cristiano Alfonso VIII la conquistó en 1177 y le otorgó el Fuero de Cuenca, uno de los más prestigiosos de la historia de Castilla. Su economía se centró en la industria textil, de gran renombre durante los siglos XV y XVI, lo que produjo una gran actividad constructiva. Sin embargo, la pañería se hundió en el siglo XVII, conllevando una drástica pérdida de población, que fue recuperándose a lo largo del siglo siguiente. En 1833 se convirtió en la capital de la nueva provincia de Cuenca, aunque las agitaciones del periodo hicieron que la ciudad se mantuviera en estado precario hasta bien entrado el siglo XX. En la actualidad, la economía se centra sobre todo en el turismo, potenciado desde que en 1996 su casco antiguo fuese declarado Patrimonio de la Humanidad.

Cuenca conserva un importante patrimonio histórico y arquitectónico, que se extiende por toda la ciudad antigua, aunque focalizado en edificios como la Catedral o las Casas Colgadas, que se han convertido en el símbolo de la ciudad. Se caracteriza también por poseer un buen número de museos (más de 10) en el reducido espacio de la ciudad antigua. Entre ellos destacan el Museo de Arte Abstracto Español, el Museo de las Ciencias de Castilla La Mancha y el Museo de Cuenca. Entre los principales eventos culturales se encuentran la Semana Santa y la Semana de la Música Religiosa.

El topónimo Cuenca deriva del árabe قونكة (Qūnka), en origen aplicado sólo a la alcazaba situada donde hoy se levantan los restos del castillo y posteriormente extendido al conjunto de la ciudad.

Cuenca ostenta la categoría histórica de ciudad, con los títulos de “Muy Noble, Muy Leal, Fidelísima y Heroica”. Obtuvo el título de “Ciudad” de Alfonso X en 1257, y los de “Muy Noble y Muy Leal” en 1465, de mano de Enrique IV. Tras la Guerra de Sucesión, en la que Cuenca luchó a favor de Felipe V, éste le otorgó los títulos de “Fidelísima y Heroica”.

La ciudad de Cuenca se divide en dos zonas bien diferenciadas: la ciudad antigua y la ciudad nueva. La primera está situada sobre un cerro rocoso bordeado por las hoces del río Júcar al norte y su afluente el río Huécar al sur. Este último río desemboca en la parte baja de la ciudad antigua, poco antes del llamado Puente de San Antón. Al oeste y sur de la ciudad antigua, y separada por el río Huécar, se extiende la ciudad nueva en dirección N-S, con su centro neurálgico en la calle de Carretería. La altitud de la ciudad oscila entre los 920 metros sobre el nivel del mar de la ciudad nueva y los poco más de 1000 de la parte más alta de la ciudad antigua.

Los primeros vestigios humanos de la provincia de Cuenca datan del Paleolítico Superior, en torno al 90 000 a. C. Las principales tribus de la zona parece que fueron en un principio los beribraces y arévacos, llegando luego los olcades, que tomaron el control de la mayor parte de la actual provincia y los lobetanos que tenían su capital en Lobetum. Ya en época romana la serranía conquense, se vio envuelta en varias de las Guerras Celtíberas. Si bien en la provincia existieron tres importantes ciudades romanas (Segóbriga, Ercávica y Valeria), la zona de la capital estuvo muy poco poblada, habiéndose hallado tan sólo vestigios de un pequeño asentamiento cercano al puente del Castellar.

El esquema poblacional romano se perpetuó a la llegada de las invasiones bárbaras, aunque ya con un declive de los centros urbanos romanos. Es durante la posterior invasión musulmana cuando aparece constancia de poblamiento en el emplazamiento actual de Cuenca. Aunque no está clara su fundación, ya existía en el año 784 la ciudad de Qūnka o Kūnka, favorecida por la base que establecieron los Banu Di-l-Nun, e integrada en la cora de Santaver. La plaza fue creciendo en importancia y población, hasta que consiguió convertirse en capital de la cora. No obstante, al caer el califato de Córdoba en 1031, quedó integrada en la Taifa de Toledo, sirviendo de puente para la conquista de los reinos de Valencia y Córdoba. Como consecuencia de la derrota de Alfonso VI en Sagrajas el rey sevillano Al-Mu’tamid aprovechó para adueñarse de Cuenca pero en 1091 los almorávides atacaron Sevilla y el rey Al-Mutamid se vio obligado a pedir ayuda al rey leonés. En 1108 Cuenca pasó al control de los almorávides tras la batalla de Uclés.

Según la tradición, Alfonso VIII puso cerco a la ciudad el día de la Epifanía de 1177 y entró triunfante en Cuenca el 21 de septiembre del mismo año. La población se distribuyó dentro de la ciudad de acuerdo con su religión: los musulmanes quedaron relegados a la zona del alcázar (actual plaza de Mangana), mientras que la judería se estableció en torno a la actual calle de Zapaterías y el resto de la ciudad se dividió en parroquias católicas. Una vez acabada la conquista, se constituyó un concejo y una sede episcopal y se llevó a cabo una campaña de repoblación, favorecida por el Fuero de Cuenca, que fue el prototipo de muchos de los subsiguientes fueros de Castilla, León, Aragón y Portugal. Alfonso X le concedió título de ciudad en 1257. Durante los siglos XIV y XV se empezó a configurar la parte baja de la ciudad, apareciendo los barrios de San Antón y de Tiradores. En el marco de las disputas entre el rey Alfonso XI y Don Juan Manuel, Cuenca llegó a formar parte durante algunos años del señorío de Villena, volviendo a pertenecer al rey cuando éste le otorgó plena amnistía al señor de Villena. La ciudad fue asediada varias veces por los aragoneses, pero nunca llegaron a tomarla.

Cuenca se convirtió en un importante nexo económico a causa, sobre todo, de la producción textil y ganadera. El comercio de paños y la producción de alfombras trajo consigo una extensa industria de transformación de lanas, calculándose que la población de la ciudad en el siglo XVI alcanzaría los 15.000 habitantes, Cuenca se convirtió en cabeza del sistema judicial y se le concedió el voto en Cortes, mientras que la bonanza económica se tradujo en una imparable actividad constructiva. Sin embargo, la epidemia de peste de 1588 fue preludio del declive que se alargaría durante todo el siglo XVII. A la epidemia le siguió una larga sequía y varias plagas de langostas que hicieron descender drásticamente la población hasta tan sólo 1.500 habitantes en toda la ciudad. De la misma manera, la subida del precio de la lana conllevó la decadencia de la trashumancia y, como consecuencia, el hundimiento de la pañería conquense. Aunque la economía se recuperó poco a poco, el siglo XVIII comenzó con otra crisis que afectó especialmente a la actividad textil y conllevó el cierre de la Casa de la Moneda y de los molinos de papel. Durante la Guerra de Sucesión Cuenca se puso del lado de Felipe V, que compensó a la ciudad añadiendo los títulos de “Fidelísima y Heroica” a los de “Muy Noble y Muy Leal” que ya ostentaba.

De los 80 telares existentes en 1735, sólo quedaban 22 en 1763. El entonces arcediano y posteriormente obispo, Antonio Palafox, decidió relanzar la industria textil, intento que resultó infructuoso dada la prohibición de Carlos IV de abrir talleres textiles, a fin de evitar la competencia con la Real Fábrica de Tapices. A lo largo del siglo XIX se conformó la ciudad actual, convirtiéndose la calle Alfonso VIII en la principal vía que comunicaba con la Plaza Mayor. Sin embargo, las agitaciones del periodo hicieron que la ciudad se mantuviera en estado precario hasta bien entrado el siglo XX. Durante la Guerra de la Independencia la ciudad resultó saqueada más de 9 veces, y la población diezmada. En 1833 se convirtió en la capital de la nueva provincia de Cuenca, al tiempo que comenzaba la Primera Guerra Carlista, que se saldó tan sólo con varias tentativas de ataque. La Segunda Guerra Carlista apenas tuvo ninguna repercusión en la ciudad, mientras que durante la Tercera fue saqueada dos veces. El segundo ataque, en 1874, fue el más cruento de todos: ardió gran parte de la ciudad y la batalla de saldó con 300 muertos, 40 de ellos civiles, y 700 heridos. En 1883 llegó el ferrocarril desde Aranjuez, lo que unido a la instalación de unas pocas serrerías ayudó a la recuperación económica, superando los 10.000 habitantes en 1900.

Si ya a finales del siglo XIX la parte alta de la ciudad deja de ser el centro económico y social, desplazándose éste a la calle Carretería (en la ciudad nueva), este cambio se ve intensificado a medida que avanza el siglo XX. Se construye el parque de San Julián sobre las antiguas huertas del Huécar y aumentan en tamaño tanto este barrio como los de San Antón y de Tiradores. El dinamismo económico que se vivió a principios de siglo promovió la aparición de algunas industrias modernas y, por tanto, de los movimientos obreros y socialistas en la ciudad. El 17 de julio de 1931, días después de proclamarse la Segunda República se constituyó el nuevo ayuntamiento. Durante la Guerra Civil Cuenca quedó del lado republicano. Los primeros días reinó el caos, produciéndose los mayores destrozos, entre ellos el saqueo del Palacio Episcopal y la catedral, donde se quemaron los restos de San Julián. Aun así, y pese a los rigores de la guerra y los esporádicos ataques, Cuenca vivió bastante al margen de la guerra los años subsiguientes, siendo tomada por las tropas franquistas el 29 de marzo de 1939.

Los años de la posguerra son también los del éxodo rural y con él, la construcción de la Cuenca moderna, consolidándose de manera definitiva la ciudad nueva como centro de la ciudad, y quedando la ciudad antigua como barrio periférico, casi en estado de abandono en algunos puntos. En 1963 el casco antiguo de Cuenca y su entorno se declaran “Paisaje Pintoresco”, lo que, unido a la fundación en 1966 del Museo de Arte Abstracto Español en las Casas Colgadas, promueve la recuperación de este entorno y su promoción turística. El 7 de diciembre de 1996 la ciudad antigua, sus antiguos arrabales y las hoces de ambos ríos son declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

El dedal que os enseño hoy, es un dedal de porcelana en el que podemos ver el nombre de la ciudad en dos colores diferentes, negro y rojo y también en diferentes tipos de letra. Este dedal fue comprado en una de las tiendas de souvenirs de la ciudad vieja, esta tienda se llama “Artesanía ARCA Regalos“, y está situada en la Plaza Mayor de la ciudad vieja de Cuenca.

(26/09/2015)

32. Dedal LA CORUÑA // LA CORUÑA´s Thimble

Dedal A Coruña.

Dedal La Coruña.

En esta nueva entrada, os muestro un dedal que vuelve a ser nuevamente de la comunidad autónoma gallega, de la provincia de A Coruña y de la ciudad de A Coruña. En este dedal de porcelana podéis observar una inscripción con letras de colores sombreadas con el nombre de la ciudad, y más inscripciones pero en color negro y con letra más pequeña de lo mismo.

La Coruña (en gallego y oficialmente A Coruña) es una ciudad y municipio de España. Pertenece a la comunidad autónoma de Galicia y es la capital de la provincia homónima.

Importante puerto histórico, se sitúa en la costa noroeste de la península ibérica, en las Rías Altas. El centro de la ciudad se extiende sobre una península unida a tierra firme por un estrecho istmo, por lo que presenta dos fachadas marítimas distintas: la portuaria (hacia la ría de La Coruña) y otra de mar abierto, hacia la Ensenada del Orzán, y sobre la que se extienden las principales playas urbanas (Riazor y Orzán).

El municipio de La Coruña es el segundo de Galicia tras Vigo. No obstante, la ciudad, constituye el núcleo urbano más poblado de Galicia. Alrededor de la ciudad se ha desarrollado el área metropolitana homónima por los municipios vecinos que, junto a la cercana área metropolitana de Ferrol, aglutina a algo más de la mitad de la población total de la provincia.

Su densidad de población es la mayor de Galicia y de las más altas de España, ya que el término municipal cuenta con una extensión de 37,83 km². Una buena parte de la superficie dedicada a la actividad industrial se ha ubicado en el limítrofe municipio de Arteijo (Arteixo), uno de los más industrializados de Galicia. De este modo, está centrada mayoritariamente en el sector servicios. Su sector secundario se concentra fundamentalmente en el Puerto de La Coruña y la refinería de petróleo de Repsol en La Coruña. Su clima es de tipo oceánico en su variedad meridional, con temperaturas suaves todo el año.

Es sede del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, de la Delegación del Gobierno en esta Comunidad y sede de la Real Academia Gallega desde su fundación. Fue también capital de la VIII Región Militar Española, estructura territorial del ejército español ya desaparecida, aunque en la ciudad está situado el Cuartel General de la Fuerza Logística Operativa, así como una Subdelegación de Defensa.

El municipio limita al norte con el océano Atlántico, al este con la ría de La Coruña y el municipio de Oleiros, al sur con el municipio de Culleredo y al oeste con el de Arteijo. (Wikipedia)

Este dedal lo conseguí en una tienda de la ciudad de A Coruña, que se encuentra en la Calle Franja, prácticamente al lado de la Plaza de María Pita, cuyo nombre es Brigantium. Ésta, es una tienda que tiene varios tipos de souvenirs de la ciudad.