317. Dedal MADRID // MADRID´s Thimble

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Dedal Madrid. Colección de las Ciudades Europeas de Gritos de Madrid.

En esta nueva entrada, os quiero enseñar el penúltimo dedal de la Colección de Dedales de las Ciudades Europeas de Gritos de Madrid. En esta ocasión, le toca al dedal de la capital de España, Madrid.

Madrid es un municipio y villa de España. La localidad, con categoría histórica de villa, es la capital del Estado y de la Comunidad de Madrid. También conocida como la Villa y Corte, es la ciudad más poblada del país, con 3.165.235 habitantes empadronados según datos del INE de 2014 mientras que, con la inclusión de su área metropolitana la cifra de población asciende a 6.543.031 habitantes, siendo por ello la tercera o cuarta área metropolitana de la Unión Europea, según la fuente, por detrás de las de París y Londres, y en algunas fuentes detrás también de la Región del Ruhr, así como la tercera ciudad más poblada de la Unión Europea, por detrás de Berlín y Londres. Madrid ocupa el puesto nº 38 en la lista Economist Intelligence Unit de ciudades con mejor calidad de vida del mundo.

Como capital del Estado, Madrid alberga las sedes del Gobierno, las Cortes Generales, ministerios, instituciones y organismos asociados, así como la residencia oficial de los reyes de España y del presidente del Gobierno. En el plano económico, es la cuarta ciudad más rica de Europa, tras Londres, París y Moscú. Para el 2009, el 50,1 % de los ingresos de las 5000 principales empresas españolas son generados por sociedades con sede social en Madrid, las cuales representan el 31,8% de ellas. Es sede del 3.er mayor mercado de valores de Europa, y 2ª en el ámbito iberoamericano (Latibex) y de varias de las más grandes corporaciones del mundo. Es la 8.ª ciudad del mundo con mayor presencia de multinacionales, tras Pekín y por delante de Dubái, París y Nueva York.

En el plano internacional acoge la sede central de la Organización Mundial del Turismo (OMT), perteneciente a la ONU, la sede de la Organización Internacional de Comisiones de Valores (OICV), la sede de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), la sede de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ), y la sede de Public Interest Oversight Board (PIOB). También alberga las principales instituciones internacionales reguladoras y difusoras del idioma español: la Comisión Permanente de la Asociación de Academias de la Lengua Española, y sedes centrales de la Real Academia Española (RAE), del Instituto Cervantes y de la Fundación del Español Urgente (Fundéu). Madrid organiza ferias como FITUR, Madrid Fusión, ARCO, SIMO TCI, el Salón del Automóvil y la Cibeles Madrid Fashion Week.

Es un influyente centro cultural y cuenta con museos de referencia internacional, entre los que destacan el Museo del Prado, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Thyssen-Bornemisza y CaixaForum Madrid, que ocupan, respectivamente, el 12º, 18º, 67º y 80º puesto entre los museos más visitados del mundo.

Los orígenes de la ciudad son objeto de revisión tras recientes hallazgos de enterramientos visigodos así como de restos que se remontan a los carpetanos o periodo prerromano. Las excavaciones arqueológicas también arrojan restos que se atribuyen al Madrid romano. Estos hallazgos de época visigoda han venido a confirmar que el posterior asentamiento fortificado musulmán de Maǧrīţ (del siglo IX) se había asentado sobre un vicus visigodo del siglo VII llamado Matrice o matriz, arroyo.

No sería hasta el siglo XI cuando Madrid fue incorporada a la Corona de Castilla, tras su conquista por Alfonso VI de León y Castilla en 1083. Fue designada como sede de la Corte por el rey Felipe II en 1561, convirtiéndose en la primera capital permanente de la monarquía española. Desde el Renacimiento hasta la actualidad ha sido capital de España y sede del Gobierno y la administración del Estado salvo breves intervalos de tiempo: entre los años de 1601 y 1606 la capitalidad pasó a Valladolid; durante la Guerra de la Independencia Española, en que la capital se trasladó a Sevilla; en 1808 y en 1810 a Cádiz; durante la Guerra Civil, cuando el Gobierno republicano se trasladó primero a Valencia y después a Barcelona, durante la Guerra Civil el bando nacional se estableció en Burgos, y tras finalizar esta se estableció allí la capital hasta el 18 de Octubre de 1939 que se volvió a trasladar a Madrid.

Historia.

Los orígenes de la ciudad son objeto de revisión tras los recientes hallazgos, en su perímetro más antiguo, de enterramientos visigodos así como de restos que se remontan a los carpetanos o periodo prerromano. Las excavaciones arqueológicas en el término municipal también arrojan restos romanos en diferentes distritos de la ciudad moderna, atribuyéndose al Madrid romano, y sobre la base de los restos encontrados durante las obras de soterramiento de la autopista M-30, una localización a orillas del río Manzanares en el área de influencia del puente de Segovia, en el entorno hoy ocupado por el parque de Atenas, la parte baja de la calle de Segovia y el paseo de la Virgen del Puerto. El Madrid romano no se situaría por tanto en el posterior enclave en altura del periodo visigodo para situarse en el valle del Manzanares, a escasos metros de donde se documentan los referidos restos visigodos, en la colina formada por los actuales Palacio Real y Catedral.

Estos recientes hallazgos de época visigoda han venido a confirmar las teorías de varios autores que sostuvieron que el posterior asentamiento fortificado musulmán de Maǧrīţ (del siglo IX) se había fundado sobre un vicus visigodo del siglo VII llamado Matrice o matriz, arroyo.

No sería hasta el siglo XI que Madrid es incorporado a la Corona de Castilla, tras su conquista (o reconquista, si tenemos en cuenta el pasado visigodo) por Alfonso VI de León y Castilla en 1083. Es a partir de ese momento cuando Madrid comienza un proceso lento pero constante de crecimiento en su territorio, población e influencia, que abarca todo el periodo medieval hasta situarse a fines del siglo XV como una de las principales ciudades de Castilla. Resultado de este proceso de crecimiento, entre otras razones, sería su designación como sede de la Corte por Felipe II en 1561, convirtiéndose en la primera capital permanente de la monarquía española. Desde ese mismo año de 1561, Madrid experimentó un crecimiento exponencial en tamaño y población, alcanzando a finales del siglo XIX más de medio millón de habitantes sobre el suelo de la ciudad consolidada (ciudad antigua más ensanche). Madrid, por tanto, ha sido desde el Renacimiento (siglo XVI) y hasta la actualidad, capital de España y sede del Gobierno y la administración del Estado, salvo un breve intervalo de tiempo entre los años de 1601 y 1606, en los que la capitalidad pasó a Valladolid así como durante la Guerra Civil, cuando el Gobierno de la República se trasladó primero a Valencia y después a Barcelona, y al finalizar la guerra es Burgos quien ostenta la capitalidad.

Prehistoria.

Pese a que no se han encontrado restos fósiles humanos, sí se ha hallado gran variedad de útiles, especialmente en el entorno de Arganda del Rey y del Manzanares, que permiten probar la existencia de asentamientos humanos en las terrazas del río en el lugar que hoy ocupa la ciudad.

Época romana y visigoda.

La conquista y colonización por Roma de la Península Ibérica, llevada a cabo inicialmente como maniobra militar romana en su larga serie de guerras con Cartago, dura casi 200 años, desde la segunda guerra púnica hasta el 27 a. C. en el que completan la pacificación del norte del territorio y lo dividen en tres provincias. La región que actualmente ocupa Madrid se situaría en la Tarraconense.

Si bien es posible que durante el periodo romano el territorio de Madrid no constituyese más que una región rural, beneficiada por la situación de cruce de caminos y la riqueza natural, el hallazgo de los restos de una basílica del periodo hispano-visigodo en el entorno de la iglesia de Santa María de la Almudena ha sido presentado como una evidencia de la existencia de un asentamiento urbano en ese periodo. Otras muestras arqueológicas de la presencia de una población estable en Madrid se encuentran en los restos de dos necrópolis visigodas, una en la antigua colonia del Conde de Vallellanopaseo de Extremadura, junto a la Casa de Campo— y otra en Tetuán de las Victorias. Dentro del casco medieval se encontró una lápida bastante deteriorada con la leyenda, nunca completada e interpretada de formas varias, pero que podría indicar la presencia de población estable ya en el siglo VII:

min.n. bokatus. indignvs. prs. imo / et tertio. regno. domno. rvd. / mi. regvm. era dccxxxv

Época musulmana.

La primera constancia histórica de la existencia de un asentamiento estable data de la época musulmana. En la segunda mitad del siglo IX, el emir de Córdoba Muhammad I (852-886) construye una fortaleza en un promontorio junto al río, que es una de las muchas fortificaciones que ordena construir en el territorio fronterizo de la Marca Media con el triple propósito de vigilar los pasos de la sierra de Guadarrama y proteger Toledo de las razzias de los reinos cristianos del norte, de ser punto de partida a su vez para incursiones musulmanas en dichos reinos y de asentar la autoridad de Córdoba en esta región. La primera noticia escrita sobre Madrid la encontramos en el cronista cordobés Ibn Hayyan (987-1075), quien, citando a otro cronista anterior, al-Razi (888-955), dice:

A Muhammad y al tiempo de su reinado se le deben hermosas obras, muchas gestas, grandes triunfos y total cuidado por el bienestar de los musulmanes, preocupándose por sus fronteras, guardando sus brechas, consolidando sus lugares extremos y atendiendo a sus necesidades. Él fue quien ordenó construir el castillo de Esteras, para guardar las cosechas de Medinaceli, encontrándose en su lado noroeste. Y él fue quien, para las gentes de la frontera de Toledo, construyó el castillo de Talamanca, y el castillo de Madrid y el castillo de Peñahora. Con frecuencia recababa noticias de las marcas y atendía a lo que en ellas ocurría, enviando a personas de su confianza para comprobar que se hallaban bien.
Junto a la fortaleza se desarrolla, hacia el sur y hacia el este, principalmente, el poblado. Esta población recibe el nombre de Maǧrīţ (en castellano antiguo Magerit [maʤeˈɾit]), que podría ser una arabización del nombre romance Matrice, “matriz”, en alusión a un arroyo de ese nombre que discurría junto a la primitiva ciudad, por la actual calle de Segovia, o bien ser un híbrido entre la palabra árabe Maǧra, que significa ‘cauce’ o ‘curso de agua’, y el sufijo romance -it (< latín -etum), que indica abundancia; el significado sería por tanto ‘lugar abundante en aguas’, en referencia a los varios arroyos de superficie y subterráneos que podían encontrarse en el solar de la ciudad.

La noticia más completa sobre el Madrid musulmán la da el geógrafo al-Himyari en el siglo XV, quien citando fuentes más antiguas dice de esta ciudad que era:

Una noble ciudad de al-Ándalus construida por el emir Muhammad ibn Abd al-Rahman. De Madrid al puente de Maqida [¿Valdemaqueda?], que era el límite de las tierras del islam, hay 31 millas. En Madrid hay un barro con el que se hacen unas ollas que pueden utilizarse para ponerlas sobre el fuego durante veinte años sin que se rompan, y lo que se cocina en ellas se conserva sin que le afecten ni el frío ni el calor del ambiente. El castillo de Madrid es uno de los más poderosos, construido por el emir Muhammad ibn Abd al-Rahman. Ibn Hayyan menciona en su Historia el foso que fue cavado fuera de las murallas de Madrid, diciendo que se encontró en él una tumba con un esqueleto que medía 51 brazos, esto es, 102 palmos [aprox. 9 m], desde el cojín de la cabeza hasta el extremo de los pies. De ello levantó acta, certificándolo, el cadí de Madrid, quien acudió al lugar y lo observó junto a varios testigos.

Se ha mantenido a lo largo del tiempo la tradición de que el primitivo hisn o fortaleza andalusí ocupaba el solar en el que luego se levantó el alcázar cristiano y más tarde el actual Palacio Real. Muchos investigadores han trabajado con esta hipótesis, desarrollando propuestas de reconstrucción del trazado de las murallas de la vieja al-mudayna o ciudadela a partir de esta idea. Sin embargo, no hay ninguna evidencia arqueológica ni documental de que el hisn estuviera en ese emplazamiento, y en la actualidad los estudiosos tienden a pensar que la muralla de la ciudadela pasaba por la actual plaza que separa la catedral de la Almudena del Palacio y por tanto no incluía el solar de este último. La ciudad andalusí amurallada, por lo tanto, se habría levantado en el cerro delimitado al sur por la hondonada del arroyo de San Pedro (actual calle Segovia), al norte por la del arroyo del Arenal (actual calle del Arenal) y al oeste por el barranco que termina en la vega del Manzanares. Extramuros se desarrolló, hacia el sur y el oeste, una población mayor que fue rodeada en época cristiana de una segunda muralla.

De los diversos trabajos arqueológicos desarrollados en la ciudad desde mediados del siglo XIX en adelante, han hallado restos como: la muralla árabe de la Cuesta de la Vega, la atalaya de la Plaza de Oriente y los vestigios de un viaje de agua de la Plaza de los Carros. Se conocen otros restos de muralla, hoy desaparecidos, por los planos antiguos de la ciudad. La mezquita mayor, cuya existencia daba a la población el carácter de medina o ciudad, ocupaba el lugar en el que luego se levantó la iglesia de Santa María, derribada a su vez en el siglo XIX para ensanchar la calle Mayor. Ésta ya era en tiempos andalusíes la calle principal de la ciudad.

En el año 932, el rey Ramiro II en su proceso de conquista territorial en el sur del reino de León atacó la fortaleza omeya de Madrid, en su idea de conquistar Toledo. Pero ya ocupadas por al-Nasir, tiempo antes, las fortalezas de la margen derecha del Tajo, Ramiro solo pudo desmantelar las fortificaciones de Madrid y depredar sus tierras más próximas, de donde trajo numerosas gentes. Las murallas de Madrid fueron reforzadas tras este ataque.

Durante la época califal, Madrid perteneció a la cora de Guadalajara. Tras la desintegración del califato, pasó a integrarse en el reino taifa de Toledo.

En el Madrid árabe nació en el siglo X Maslama al-Mayriti, llamado “el Euclides andalusí”, notable astrónomo y fundador de una escuela matemática en Córdoba.

Conquista cristiana y establecimiento de la capitalidad.

Con la caída del reino taifa de Toledo a manos de Alfonso VI de León y Castilla, la ciudad fue tomada por las fuerzas cristianas en 1085 sin resistencia, probablemente mediante capitulación. La ciudad y su alfoz quedaron integrados en el reino de Castilla como territorios de realengo. Los cristianos sustituyen a los musulmanes en la ocupación de la parte central de la ciudad, quedando los barrios periféricos o arrabales, que en el periodo anterior eran habitados por una comunidad mozárabe, como morería. También existió una judería en el entorno del que sería más tarde barrio de Lavapiés. Durante el siguiente siglo, Madrid sigue recibiendo embates de los nuevos poderes musulmanes de la península, los almorávides, que incendian la ciudad en 1109 y los almohades, que la someten a sitio en 1197. La victoria cristiana de Las Navas de Tolosa aleja definitivamente la influencia musulmana del centro de la península.

De esta época proceden dos destacados hechos religiosos que marcan el desarrollo de la personalidad del cristianismo popular de Madrid: el “descubrimiento” de la imagen de la Virgen de la Almudena y la vida de Isidro Labrador, que más tarde sería canonizado. La ciudad va prosperando y recibe el título de villa en 1123. Siguiendo el esquema repoblador habitual en Castilla, Madrid se constituye en concejo, cabeza de una comunidad de villa y tierra, la comunidad de villa y tierra de Madrid. El gobierno de la ciudad recae en todos los madrileños con el rango de vecinos, reunidos en concejo abierto hasta que en 1346, el rey Alfonso XI implanta el regimiento, en el cual ya sólo representantes de la oligarquía local, los regidores, gobiernan la ciudad. En 1152, el rey Alfonso VII estableció los límites de la comunidad de villa y tierra entre los ríos Guadarrama y Jarama. En 1188, una representación de Madrid participa por primera vez en las Cortes de Castilla. En 1202, Alfonso VIII le otorgó su primer fuero municipal, que regulaba el funcionamiento del concejo, cuyas competencias fueron ampliadas en 1222 por Fernando III el Santo.

A pesar del apoyo madrileño a Pedro I, posteriormente los soberanos de la casa de Trastámara residirían con frecuencia en la villa debido a la abundancia y calidad de sus cotos de caza, a la que eran muy aficionados. Antes incluso, ya el libro de Montería de Alfonso XI anotaba: “Madrid, un buen lugar de puerco y oso”, y posiblemente de esa característica derivaba el escudo que las huestes madrileñas llevaron a la batalla de las Navas de Tolosa. Posteriormente, un prolongado pleito entre el Ayuntamiento y la Iglesia acabó con un acuerdo de reparto de pastos para ésta y pies de árbol para aquél, con lo que un árbol fue incorporado al escudo junto al oso u osa y las siete estrellas de la constelación homónima. La identificación del árbol con el madroño es más oscura, más allá de la homofonía con el nombre de la ciudad.

Las Cortes de Castilla se reúnen por primera vez en Madrid en 1309 bajo el reinado de Fernando IV y posteriormente en 1329, 1339, 1391, 1393, 1419 y dos veces en 1435. A partir de la unificación de los reinos de España bajo una Corona común, las Cortes se convocaron en Madrid con mayor frecuencia.

En la Guerra de las Comunidades, a la cabeza de su regidor Juan de Zapata, Madrid se une a la sublevación contra Carlos I (1520) pero tras la derrota de los comuneros en Villalar, la villa es asediada y ocupada por las tropas reales. A pesar de todo ello, el sucesor de Carlos I, Felipe II decide instalar la corte en Madrid el 12 de Febrero de 1561 (455 años). Este hecho sería decisivo para la evolución de la ciudad y haría que los avatares del país y la monarquía, en mayor o menor medida, influyeran en el destino de la ciudad. Salvo un breve periodo entre 1601 y 1606, en que la corte se traslada a Valladolid, la capitalidad será consustancial a Madrid. Una famosa expresión indicaba esa identidad: “sólo Madrid es corte”, lo que, de forma conceptista, también se entendía al revés: “Madrid es sólo corte”.

Con el establecimiento de la corte en Madrid, su población empieza a crecer de forma significativa. A la burocracia real, los miembros de la corte y todas las personas necesarias para su sustento, se unen desheredados y buscavidas de todo el Imperio español. En 1625, Felipe IV derriba la muralla de la ciudad, ya sobrepasada, y edifica la que será la última cerca de Madrid. Esta cerca, construida exclusivamente por razones fiscales (impuesto de portazgo) limitará el crecimiento de la ciudad hasta el siglo XIX. Las tareas de gobierno se centralizan en el Alcázar Real, conjunto de edificaciones situadas en los terrenos que más adelante ocuparán el Palacio Real y la plaza de Oriente. Paralelamente, se aumenta la superficie de otro palacio en el extremo este de la ciudad, más allá de la cerca. Se trata del palacio del Buen Retiro, empezado a construir por los Reyes Católicos (que también trasladaron a sus proximidades el monasterio de San Jerónimo el Real, situado anteriormente cerca del Manzanares, zona de la actual estación de Príncipe Pío), del que se conservan sus jardines, el Salón del Reino y el Salón de Baile, conocido, este último, como el Casón del Buen Retiro y utilizado por el Museo del Prado.

Ilustración y neoclasicismo.

El cambio de dinastía traería cambios importantes para la ciudad. Los monarcas de la nueva dinastía la encontraron como una población oscura, de calles angostas, masificada, sin sistemas de alcantarillado y pestilente. Los Borbones se plantean la necesidad de equiparar Madrid a otras capitales europeas. El incendio del Alcázar de Madrid en 1734 (suceso desgraciado que causa la desaparición de una tercera parte de la colección real de pinturas) dio lugar a la construcción del Palacio Real. Las obras duraron hasta 1755 y no fue ocupado hasta el reinado de Carlos III. Puentes, hospitales, parques, fuentes, edificios para el uso científico, ordenanzas de alcantarillado y otras actuaciones fueron promovidas por este último monarca, (quien recibe el título popular de “mejor alcalde de Madrid“), con la colaboración de arquitectos y urbanistas de gran categoría profesional y artística: Francesco Sabatini, Ventura Rodríguez y Juan de Villanueva, entre otros.

El proyecto del Salón del Prado, en las afueras de la ciudad, entre el conjunto del Buen Retiro y la cerca, es probablemente el más importante y el que ha dejado una herencia más importante a la ciudad: los paseos del Prado y Recoletos, las fuentes de Neptuno, Cibeles y Apolo, el Real Jardín Botánico, el Real Observatorio Astronómico o el edificio inicialmente destinado a acoger al Real Gabinete de Historia Natural, aunque finalmente sería asignado al entonces recién constituido Museo del Prado. Sin embargo, no siempre la relación del “rey alcalde” con sus súbditos-vecinos fue buena; varias medidas de su programa de modernización fueron contestadas de manera violenta durante el motín de Esquilache de 1766 aunque en el mismo confluyeron, además, causas más complejas.

La ciudad aparece vista desde el suroeste, y algo distinta de como la pudo dibujar Wyngaerde doscientos años antes. El Alcázar de los Austrias ha sido sustituido por el palacio borbónico de Felipe V, el puente de Segovia es el actual, y el perfil de la enorme cúpula de San Francisco el Grande domina el resto de iglesias de la villa. Al norte se adivina la “montaña” del Príncipe Pío, donde tuvieron lugar los fusilamientos del 3 de Mayo de 1808, inmortalizados en el cuadro de Goya.

El Ensanche y la Era industrial.

El levantamiento del pueblo de Madrid en contra de las tropas francesas el 2 de Mayo de 1808 marca el principio de la Guerra de la Independencia. El rey José Bonaparte realizó reformas en la capital, siendo frecuentes sus órdenes de derribar conventos para hacer plazas, por las que adquiere el mote de Pepe Plazuelas. El devenir de la guerra lo forzó en dos ocasiones a huir de Madrid pero la ocupación de la ciudad se saldó con la destrucción de valiosos recintos, como el Palacio del Buen Retiro.

La desamortización supuso un cambio drástico en el sistema de propiedad inmobiliaria, además de concentrar una gran colección de arte, el Museo de la Trinidad, que en 1872 fue disuelto y sus fondos pasaron a engrosar los del Museo del Prado (creado durante el reinado de Fernando VII en el edificio previsto para Gabinete de Ciencias). También supone la creación en Madrid de la Universidad Central, que conservará el nombre de Complutense ya que proviene del traslado físico y jurídico del claustro y alumnos de la renombrada Universidad de Alcalá a la cercana capital.

Durante el siglo XIX, la población de la ciudad sigue creciendo. La percepción de los cambios que harán desaparecer la ciudad preindustrial estimula la aparición de una literatura “madrileñista”, de carácter costumbrista, como la de Ramón de Mesonero Romanos. La información estadística y de todo tipo recopilada por Pascual Madoz en su Diccionario Geográfico-Estadístico para toda España fue especialmente exhaustiva para Madrid, cuyo artículo tiene un encabezamiento muy significativo: “Madrid: audiencia, provincia, intendencia, vicaría, partido y villa”.

En 1860 se derriba por fin la cerca de Felipe IV y la ciudad puede crecer, en principio de una forma ordenada, gracias al plan Castro y la realización de los ensanches. Será la oportunidad de fabulosos negocios, que enriquecieron a José de Salamanca y Mayol, marqués de Salamanca, quien dio nombre al nuevo barrio creado al este de lo que pasará a ser el eje central de la ciudad (el paseo de la Castellana, prolongación del Paseo del Prado). Se establece un moderno sistema de abastecimiento de aguas (el Canal de Isabel II) y se establece la comunicación por ferrocarril que convertirá a Madrid en el centro de la red radial de comunicaciones, lo que también deja su huella en la trama urbana (estación de Delicias, estación de Atocha y estación de Príncipe Pío).

Restauración.

En los primeros treinta años del siglo XX, la población madrileña llega a más de un millón de habitantes. Nuevos arrabales como Las Ventas, Tetuán o El Carmen daban acogida al recién llegado proletariado, mientras en los ensanches se instalaba la burguesía madrileña. Estas transformaciones fomentaron la idea de la Ciudad Lineal, de Arturo Soria. Paralelamente se abrió la Gran Vía, con el fin de descongestionar el casco antiguo y se inauguró el metro en 1919. Durante el reinado de Alfonso XIII, cede éste terrenos del real pecunio, al noroeste del Palacio Real, para fundar la Ciudad Universitaria.

Segunda República y Guerra Civil.

Las elecciones municipales del 12 de Abril de 1931 dieron un gran triunfo a la conjunción republicano-socialista en Madrid, obteniendo el 69,2% de los votos (90.630 votos para la conjunción y 31.616 para los monárquicos, que se tradujeron en 15 concejales socialistas y 15 republicanos frente a 20 concejales monárquicos). Pedro Rico, del Partido Republicano Democrático Federal, fue elegido alcalde por la corporación municipal. El triunfo republicano en Madrid y la mayoría de las capitales de provincia supuso la descomposición de la monarquía y el advenimiento de la Segunda República Española, apenas dos días después. El comité republicano asumió el poder el día 14 por la tarde, proclamando la República en la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol, sede del Ministerio de la Gobernación, ante una multitud enfervorizada. La Constitución de la República promulgada en 1931 fue la primera que legisló sobre la capitalidad del Estado, estableciéndola explícitamente en Madrid. Una de las primeras acciones del nuevo gobierno fue ceder al pueblo de Madrid la Casa de Campo, hasta entonces propiedad real; abriéndose al público por primera vez el 1 de Mayo de 1931 en una fiesta campestre multitudinaria.

El estallido de la Guerra Civil española tuvo lugar en Melilla a media tarde del viernes 17 de Julio y fue conocido en Madrid en las horas siguientes. Todavía el sábado 18 y el domingo 19 guardó la ciudad una cierta normalidad. Tras el aplastamiento de la rebelión en Madrid, mal planificada, en el cuartel de la Montaña y los cuarteles de Carabanchel, en los que los elementos leales del Ejército y de las Fuerzas de Seguridad fueron auxiliados por las milicias populares (organizadas desde finales de 1934 por el Partido Comunista de España bajo el nombre de Milicias Armadas Obreras y Campesinas), a las que el Gobierno autorizó la entrega de armas. A partir de ese momento comenzó una represión indiscriminada no sólo hacia los que habían participado en la rebelión, sino contra aquellos que por no compartir las ideas políticas del Frente Popular, estaban considerados como “desafectos al Régimen”. Surgieron numerosos centros de interrogación, detención y tortura (las “checas”), de donde muchos detenidos sólo salían para ser “paseados”, apareciendo sus cadáveres en los alrededores de la ciudad. Se produjeron numerosas “sacas de presos” en las que las llamadas Milicias de Vigilancia entraban en las cárceles (San Antón, Ventas, etc.) con sus listas de personas a eliminar, “sacaban” a los presos que figuraban en las listas y los fusilaban en las afueras de la ciudad. Especial magnitud revistieron las matanzas de Paracuellos del Jarama, y Torrejón de Ardoz en Noviembre/Diciembre de 1936, en las que los cálculos más fundamentados arrojan entre 2000 y 3000 víctimas. También innumerables domicilios particulares fueron incautados, y la misma suerte corrieron las sedes de los partidos políticos de derechas. Se asaltaron e incendiaron iglesias, con irreparables pérdidas artísticas y culturales y por decreto gubernamental oficial de Agosto de 1936, fueron definitivamente cerradas todas las iglesias de la España republicana y por tanto las de Madrid.

La resistencia de las milicias, militarizadas en forma de Ejército Popular de la República en 1937, dirigidas por la Junta de Defensa de Madrid, consigue frenar la ofensiva durante la batalla de Madrid en los barrios del oeste de la ciudad, especialmente en el entorno del barrio de Argüelles y la Ciudad Universitaria, donde se estabilizó el frente, y que resultó arrasada en el conflicto, perdiéndose además de los propios edificios de la Universidad elementos tan valiosos como el Real Sitio de la Moncloa, que incluía el palacio homónimo (el actual es una reconstrucción de la posguerra) y la Casa de Velázquez.

La ciudad no volvería a sufrir otro asalto por tierra durante la guerra, pero fue castigada por el fuego artillero y los bombardeos aéreos, primeros en la historia sobre una capital, a imagen de los que otras europeas sufrirán durante la Segunda Guerra Mundial. Las operaciones de la aviación del bando sublevado, apoyada por aparatos de la Alemania Nazi y de la Italia fascista causan en cuatro meses, del 7 de Noviembre de 1936 al 9 de Marzo de 1937, 1.490 muertos, 430 desaparecidos y 3.502 heridos. aparte de causar numerosos destrozos en edificios emblemáticos, como los que afectaron, del 14 al 17 de Noviembre de 1936, al Museo del Prado, el Museo de Arte Moderno, el Instituto Cajal, el Museo Arqueológico Nacional y el Palacio de Liria. La aviación también fue utilizada para atemorizar al enemigo.

La resistencia de Madrid fue exaltada por la propaganda en favor de la causa republicana con el lema “¡No pasarán!” y mofada al terminar la Guerra, con la canción de Celia Gámez “¡Ya hemos pasao!”, pero la situación obliga a las instituciones y el Gobierno, así como a parte de la población civil, a ser evacuados hacia las regiones del interior y del Levante. El final de la guerra fue especialmente caótico en Madrid, con el enfrentamiento violento entre unidades armadas del Partido Comunista y las leales a la Junta de Defensa de Madrid, dirigida por el general Miaja, el coronel Segismundo Casado y el miembro del Partido Socialista, Julián Besteiro. Los choques armados en las calles de la ciudad causaron numerosas víctimas y dieron lugar a sangrientas represalias y fusilamientos por ambos bandos. En los dos últimos días de Marzo y primero de Abril de 1939 entraron en la ciudad las tropas nacionalistas, acogidas con masivas manifestaciones de júbilo por la población.

Acabada la guerra el 1 de Abril de 1939, Madrid comienza a padecer la represión franquista; en Julio de ese año, el conde Galeazzo Ciano, ministro de Asuntos Exteriores de la Italia fascista, escribe en su diario que son entre 200 y 250 ejecuciones diarias.

Dictadura de Franco.

Terminada la guerra, la ciudad sigue su imparable crecimiento espacial, al tiempo que restaña las heridas que la contienda había dejado en la ciudad, especialmente en su fachada oeste. Cientos de miles de españoles emigran del campo a la ciudad. Madrid (junto con Barcelona o Bilbao) es una de las ciudades que más se benefician de estos movimientos de población. A partir de 5 de Junio de 1948, comienza el proceso de anexión a Madrid de hasta trece municipios limítrofes, que termina el 31 de Julio de 1954 (Aravaca, Barajas, Canillas, Canillejas, Chamartín de la Rosa, Fuencarral, Hortaleza, El Pardo, Vallecas, Vicálvaro, Villaverde, Carabanchel Alto y Carabanchel Bajo), pasando su extensión de 66 km² a los 607 km² actuales y ganando unos 300.000 nuevos habitantes. El desorden urbanístico fue la norma: crecieron poblados chabolistas (descritos magistralmente por Luis Martín-Santos en su novela Tiempo de silencio), al tiempo que el centro histórico era sujeto a especulación, permitiéndose el derribo de edificios de valor artístico o tradicionales para ser sustituidos por otros de estética moderna, se construyen edificios de arquitectura innovadora como las suspendidas Torres de Colón. En algunos casos las intervenciones arquitectónicas tienen un carácter de marcar la presencia política, tratando de potenciar el concepto de “Madrid imperial” franquista, como en la zona de Moncloa, donde se levantan el Arco de la Victoria y el Ministerio del Aire, en un estilo neoherreriano, o la Casa Sindical (actualmente Ministerio de Sanidad), edificio de los Sindicatos Verticales, una torre prismática y funcional de ladrillo que abandona el herrerianismo en favor del racionalismo.

El Plan de Ordenación del Área Metropolitana, aprobado en 1963, acuciado por la explosión demográfica de la capital, inició la tendencia a desviar la concentración poblacional urbana de Madrid hacia municipiMadridos metropolitanos como, Alcorcón, Alcobendas, Coslada, Fuenlabrada, Getafe, Leganés, Móstoles, San Sebastián de los Reyes, San Fernando de Henares y Torrejón de Ardoz, que se convierten en ciudades dormitorio. En 1973 se inauguran los primeros tramos de la M-30, el primer cinturón de circunvalación de la ciudad.

Democracia.

Tras la muerte del dictador Franco, Madrid fue uno de los escenarios principales durante el periodo de la Transición. Los primeros meses del año 1977 destacaron por la agitación política y social, con huelgas, manifestaciones y contramanifestaciones violentas con víctimas mortales. Otros graves acontecimientos fueron los dos secuestros por parte del GRAPO y el episodio de la Matanza de Atocha de 1977 que resultó en el asesinato por parte de miembros de la ultraderecha de los abogados laboralistas en un despacho situado en esta calle. Su multitudinario entierro, previo a la legalización del PCE fue narrado cinematográficamente en Siete días de enero, de Juan Antonio Bardem. Con la consolidación del régimen democrático, la constitución de 1978 confirma a Madrid como capital de la España democrática en cuyo apoyo tendrían lugar las manifestaciones multitudinarias tras el desbaratado golpe de Estado del 23 de Febrero de 1981.

En 1979, tuvieron lugar las primeras elecciones municipales democráticas desde la Segunda República en las que la lista de la UCD con José Luis Álvarez al frente fue la más votada, pero sin mayoría absoluta. Resultó elegido alcalde de la ciudad Enrique Tierno Galván, gracias al pacto del PSOE con el PCE. Durante esta alcaldía el Ayuntamiento regeneró la ciudad desde el punto de vista urbanístico y social. Lo que era la capital agonizante del franquismo llegó a ser el núcleo cultural más importante de Europa. La Movida madrileña fue un ejemplo de esta pujanza. Hubo también importantes mejoras en la calidad de vida de los habitantes de la ciudad. Tras la muerte de Enrique Tierno Galván, fue sustituido por Juan Barranco, del PSOE, con apoyos del PCE, virando después la ciudad a posiciones más conservadoras con Agustín Rodríguez Sahagún, del CDS, y José María Álvarez del Manzano, del PP. Alberto Ruiz-Gallardón, del PP, fue nombrado alcalde de la ciudad tras su periodo al frente del gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid. Finalmente, el 27 de Diciembre de 2011, la popular Ana Botella se convierte en la primera alcaldesa de la historia del municipio, tras el nombramiento de su antecesor como Ministro de Justicia de España. La elección democrática de alcaldes trae definitivamente grandes beneficios a la ciudad, al verse obligados los alcaldes a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, ante los que responden (los alcaldes franquistas eran elegidos directamente por Franco): construcción de bibliotecas, instalaciones deportivas, centros de salud; eliminación de los núcleos chabolistas; limpieza del río Manzanares; mejora del viario; cierre de la M-30 por el norte, enterramiento de la misma en la zona del Manzanares; construcción de nuevas vías de circunvalación (M-40, M-45, M-50), a la vez que se aumenta la capacidad de las carreteras de acceso (convertidas en autovías o duplicadas con autopista de peaje); regulación de aparcamiento (ORA) en el interior de la ciudad, que llega al límite de la M-30, con reiteradas protestas vecinales, todo ello con el objeto de absorber y regular el tráfico creciente. El papel de las grandes empresas inmobiliarias ha sido decisivo al marcar el nuevo estilo urbanístico en la ciudad de Madrid. Los nuevos barrios se articulan en torno a la manzana cerrada al exterior, con un núcleo formado por zonas verdes, piscinas, áreas de juegos infantiles, pistas deportivas, etc. Este nuevo estilo urbanístico ha ido modelizando un nuevo concepto social en el que la calle ya no se entiende como un lugar de convivencia sino como un mero elemento de tránsito. Las personas en Madrid ahora tienden a reunirse más en bares, domicilios particulares, parques o incluso aparcamientos, apareciendo fenómenos antes desconocidos como el botellón.

En el siglo XXI, la ciudad sigue abordando nuevos retos: mantenimiento de la población dentro del núcleo urbano (Madrid es el municipio de España en el que el aumento del precio de la vivienda ha sido mayor); expansión de la ciudad (con la creación de nuevos barrios con Plan de Actuación Urbanística: Ensanche de Vallecas, Pau de Carabanchel, Montecarmelo, Arroyo del Fresno, Las Tablas, Sanchinarro, Valdebebas…); remodelación del centro histórico; absorción e integración de la inmigración que acude a la ciudad.

(15/12/2015)

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316. Dedal VIENA // VIENNA´s Thimble

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Dedal Viena. Colección de las Ciudades Europeas de Gritos de Madrid.

Estos meses tengo un poco olvidado el blog de los dedales porque se me están juntando muchas cosas al mismo tiempo, pero esto no quiere decir, que me haya olvidado del blog, ni que la colección esté estancada, porque ya tengo unos cuantos más dedales para seguir enseñándoos a parte de los dedales que me quedaban por enseñaros de la colección de Gritos de Madrid.

En esta nueva entrada quiero enseñaros un dedal más de esta bonita colección, el dedal de la capital de Austria, el dedal de Viena. Una vez más, este dedal fue adquirido con los demás en la tienda “Gritos de Madrid“, situada en la Plaza Mayor de Madrid.

Viena (en alemán: Wien) es una ciudad de Europa Central situada a orillas del Danubio, en el valle de los Bosques de Viena, al pie de las primeras estribaciones de los Alpes. Es la capital de Austria y uno de sus nueve estados federados (Bundesland Wien).

Está rodeada por el Estado federado de Baja Austria. Viena es la mayor ciudad, centro cultural y político de Austria. Además es la segunda ciudad más poblada de Europa Central (luego de Berlín) y la décima ciudad en población de la Unión Europea. Su área metropolitana cuenta con 2,4 millones de habitantes, población similar a la de la ciudad en 1914. El idioma oficial es el alemán.

La ciudad tiene una larga historia, ya que es una de las más antiguas capitales de Europa, por lo que cuenta con un importante patrimonio artístico. Durante el siglo XIX fue una de las grandes capitales musicales del mundo y a principios del siglo XX meca de la filosofía y el debate político de Occidente, así como uno de los principales centros culturales mundiales. En mayo de 2015 fue la ciudad sede de 60º Festival de la Canción de Eurovisión tras la victoria de Conchita Wurst.

Antigüedad.

Los primeros asentamientos humanos en la actual Viena son de origen celta (ca. 500 a. C.), posteriormente germánicos, y con la expansión del Imperio romano hacia el norte en el siglo I a. C., se adhiere a éste en el año 13 a. C. El río Danubio, al igual que los Alpes, sirve entonces de límite natural entre bárbaros y romanos, y Vindobona sirve desde entonces y hasta la caída de Roma (año 476 d. C.) como punto de defensa del imperio. La ciudad nace como campamento del ejército romano, para controlar la Provincia de Panonia, en el que se asientan diferentes unidades, de entre las cuales destaca la Legio X Gemina, que permaneció en ella desde el año 106 hasta finales del siglo IV, ya que la zona fue ocupada por pueblos germanos en época de Graciano y de Teodosio I.

Edad Media.
Con las invasiones bárbaras es ocupada por ávaros y magiares. Carlomagno conquista la ciudad en el siglo IX y la bautiza con el nombre de Ostmark (la marca del este). Durante el alto medievo Viena es un importante aliado del papado y punto de abastecimiento de armas y víveres para la empresa de las Cruzadas (p. ej. Ricardo Corazón de León). Fue capital de Hungría con Matías Corvino, y desde el siglo XV hasta las guerras napoleónicas capital del Sacro Imperio Romano Germánico, al ser la residencia habitual de los Habsburgo.

En 1237 las murallas de Viena alcanzaron la extensión que conservarían hasta su desaparición en 1857.

Edad Moderna.
Desde la caída de Constantinopla en manos otomanas (1453) hubo un interés creciente del Imperio Turco por Viena, dado que era la clave para conquistar los demás países de Europa; interés que se hace más notable durante el período del sultán Solimán el Magnífico. Pero sus esfuerzos fracasaron y los austríacos salieron victoriosos de los distintos sitios a los que sometieron a la ciudad, el primero en 1529, a pesar de que inicialmente los defensores de la ciudad solo recibieron el apoyo poco entusiasta de sus vecinos alemanes. El ejército turco estaba mal equipado para un asedio y su tarea fue obstaculizada por la nieve y las inundaciones. Solimán se retiró a finales de Octubre y no pudo reanudar el asedio a su regreso en 1532, cuando encontró a los defensores apoyados por un gran ejército bajo el mando del hermano del emperador Carlos V, Fernando.

Entre el primero y el segundo sitio turco, las instalaciones defensivas fueron reforzadas y modernizadas constantemente. Esto trajo como consecuencia que se tuvieran que ampliar una y otra vez los espacios libres frente a los bastiones para utilizarlos como campo de tiro. En 1529 estos espacios abarcaban 90 m que, a partir de 1683, fueron ensanchados a 450 m. Hasta 1858 no se construyó ningún edificio en esta explanada.

El segundo sitio se produjo en 1683, en la llamada Batalla de Viena, y marcó el comienzo del declive del Imperio otomano en Europa. Fue iniciado por el gran visir Kara Mustafá, que necesitaba desesperadamente un éxito militar para reforzar su posición inestable y trató de lograrlo en una campaña contra el emperador Leopoldo I. Los turcos avanzaron con fuerza abrumadora, sitiaron la ciudad el 16 de Julio, pero su falta de artillería de asedio permitió a Leopoldo reunir un ejército adicional formado por tropas austriacas, alemanas y polacas, que derrotó al ejército turco en una batalla librada delante de los muros de la ciudad el 12 de Septiembre, que también se conoce como Batalla de Kahlenberg.

Durante el siglo XVIII, los Habsburgo habían convertido a la ciudad en su capital desde 1556 y su importancia se vio acrecentada con la expansión por el valle del Danubio. Se convirtió en un núcleo principal del Barroco europeo gracias a la construcción de importantes obras arquitectónicas y creaciones musicales. En 1800, antes de las guerras napoleónicas, la ciudad contaba con 231.900 habitantes.

Desde el asedio de 1683, en que fueron destruidas numerosas ciudades pequeñas que existían en el exterior de la muralla, en el terreno ondulado situado frente a la ciudad se alzaron numerosos palacios con jardines. El punto de partida fueron los planos del palacio real de Schönbrunn, elaborados por Johann Bernhard Fischer von Erlach. Hacia 1720 se contaban 200 residencias rurales. El príncipe Eugenio de Saboya había adquirido en 1693 la más bella parcela y una de las más grandes con los primeros ingresos que le habían llegado. Allí, tras cuarenta años de trabajo, levantó el Belvedere con sus espaciosos jardines.

Era napoleónica.

Tras la derrota austriaca a manos de Napoleón Bonaparte en 1809 (batalla de Wagram), éste último se hospeda en el palacio de Schönbrunn, en Viena (donde -ironías de la historia- apenas unos años atrás se habían hospedado Luis XVI y María Antonieta, hija de María Teresa y Francisco I, emperadores de Austria). Durante esta estancia, Francia y Austria se alían, y Napoleón desposa a María Luisa, también hija de los emperadores de Austria.

Metternich, canciller austriaco en esta época, cambia a Austria al bando anti-napoleónico tras la derrota francesa en Rusia. Después de la derrota definitiva de Napoleón, se celebra el Congreso de Viena, una conferencia internacional convocada con el objeto de restablecer las fronteras de Europa. La reunión se llevó a cabo del 1 de Octubre de 1814 al 9 de Junio de 1815, lo que le permite a Austria conservar gran parte de sus territorios a pesar de haber estado aliada con Napoleón, y a partir de entonces, Viena, por medio del canciller Metternich, se convertiría en el eje de la política de la Europa continental durante los siguientes 30 años.

Imperio austrohúngaro.
Durante el siglo XIX, sobre todo en la segunda mitad, Viena inició un despegue demográfico, acompañado de reformas urbanísticas, que la convirtieron en una gran ciudad, multiplicando en un siglo su población por diez.

En 1857, se derribaron las murallas por decreto de Francisco José I de Austria, abriéndose una nueva avenida, la Ringstraße, donde se construyeron importantes edificios, como la Ópera, la Universidad, el Ayuntamiento, el Parlamento, la Bolsa y los museos de historia del arte e historia natural.

La derrota de Austria en la guerra austro-prusiana en 1866 y la posterior anexión de los Estados alemanes a Prusia convirtieron a la unificada Alemania en un peligro para Austria, por lo que esta última se tuvo que aliar con Hungría en lo que se conoce como la “política de compensación o Ausgleichpolitik”.

Así pues, en 1867, tras el Compromiso con Hungría, Viena se convirtió en la capital del Imperio austrohúngaro y en un centro cultural, artístico, político, industrial y financiero de primer orden mundial. Con esta alianza, Austria prosigue sumando otras más, con lo que para fines del siglo XIX el imperio abarcaba los actuales países de Austria, Hungría, Eslovaquia, República Checa, la Galicia polaca, la Transilvania rumana, la Bucovina y la Rutenia ucranianas, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Eslovenia y el Trentino-Alto Adigio italiano.

Viena alcanza su máximo demográfico en 1916 con 2.239.000 habitantes, siendo la tercera ciudad más grande de Europa. Éste es el período cultural más glorioso de la monarquía de los Habsburgo, con Francisco José I (Franz Joseph) rigiendo el Imperio (período 1848-1916). También es la época de los suntuosos valses vieneses (Wiener Walzer) en la Opera Nacional de Viena (Wiener Staatsoper), grandes carruajes paseando por la Ringstraße y la Kärntner Straße, así como de los típicos cafés vieneses.

De la época destacan intelectuales, como Sigmund Freud en el psicoanálisis y Otto Bauer en el campo del pensamiento político, principal exponente del austromarxismo, ideas que calarían fuerte en la sociedad vienesa, pues ya en 1895 el gobierno municipal estaría en manos del partido socialcristiano, precursor del actual partido ÖVP (democristiano) . Tampoco hay que olvidar en el plano artístico el movimiento modernista, la Secesión de Viena (Secession), con Gustav Klimt como principal exponente en la pintura, Coloman Moser en el grafismo y Joseph Maria Olbrich y Josef Hoffman en la arquitectura. Contrario a estos destacaría asimismo Adolf Loos con su racionalismo arquitectónico. Sin embargo, la Primera Guerra Mundial y la posterior derrota austrohúngara truncarían gran parte de ese esplendor.

Tras el asesinato del Archiduque heredero Francisco Fernando y su esposa, Sofía Chotek, en Sarajevo, a manos del terrorista serbo-bosnio Gavrilo Princip, y ante la abrumadora evidencia de la participación de los servicios de inteligencia serbios en el complot, la monarquía dual declara la guerra a Serbia, a la que se le alían Alemania y Turquía y que, ante la oposición de Francia, Inglaterra y Rusia, deviene en la Primera Guerra Mundial. En Octubre de 1918, derrotada AustriaHungría y sus aliados, estalla la revolución en Viena que pide la disolución de la monarquía y la independencia austríaca; sería el fin de la monarquía de los Habsburgo que gobernaba el país desde 1278.

La República de Austria.
Viena se convirtió, tras el tratado de Saint-Germain, en la capital de la pequeña República de Austria, reducida a su tamaño actual, sufriendo un importante revés demográfico, económico y político. Pese a todo, en esta época continuó la actividad intelectual con el Círculo de Viena (der Wiener Kreis), considerado por muchos el grupo de intelectuales más influyentes del siglo XX en Europa, entre los que destacan Karl Popper, Moritz Schlick y Ludwig Wittgenstein en la filosofía positivista lógica (Logischer Empirismus).

Durante el periodo democrático republicano, es decir, desde 1918 hasta la dictadura de Engelbert Dollfuss en 1934, el Partido Obrero Socialdemócrata (Sozialdemokratische Arbeiterpartei en alemán) obtuvo la mayoría absoluta en todas las elecciones celebradas para el gobierno local, por lo que la ciudad pasó a ser conocida como Viena roja. La política socialdemócrata de esos años se caracterizó por un extenso programa de viviendas sociales y por un marcado apoyo a la educación y la sanidad públicas, tal y como preconizaba la corriente austromarxista. La Viena roja finalizó en 1934 a consecuencia de la guerra civil austríaca y la victoria del Frente Patriótico. Su último alcalde fue Karl Seitz.

El III Reich.

La importancia cultural vienesa se mantendría hasta 1938, en que el país fue invadido, y posteriormente anexionado por la Alemania nazi. Dicha anexión, conocida como el Anschluss, estaba prohibida en los tratados de paz y fue la primera de las expansiones tendentes a unificar en un solo Estado a todos los germanohablantes, bajo un solo liderazgo (“ein Reich, ein Volk, ein Führer”). En la ciudad, que pasó a ser capital de la provincia de Ostmark, pronunció Hitler, el 14 de Marzo de 1938, su primer gran discurso a los vieneses desde el balcón central del Palacio de Hofburg, discurso que es considerado uno de los más emotivos del dictador y de mayor aclamo por su masiva audiencia debido a la euforia que la anexión de Austria al Tercer Imperio Germano (Dritte Reich) causó en parte de la población. Para legitimar la invasión se celebró un referéndum el 10 de Abril que resultó favorable al Anschluss con un 99,73%, si bien carecía de las garantías democráticas.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Viena sufrió los indiscriminados bombardeos aéreos estadounidenses que destruyeron buena parte del patrimonio histórico (la catedral gótica de San Esteban, la ópera de Viena, los puentes del Danubio, entre otros), el cual fue reconstruido tras la contienda. En Mayo de 1945 Viena es tomada por el ejército soviético, quienes, junto con franceses, estadounidenses e ingleses, después la ocuparían durante los 10 años posteriores bajo un sistema de ocupación cuatripartita en la ciudad, similar al de Berlín.

Posguerra.

Tras las gestiones de Leopold Figl y Julius Raab y la posterior firma del Acuerdo de Moscú, Austria recobra su independencia el 15 de Mayo de 1955, y Viena vuelve a ser capital de la República de Austria. A partir de entonces y gracias a su compromiso de neutralidad, Austria se convirtió en sede de organismos internacionales como la OPEP, la ONUDI, IAEA, IIASA, entre otros, lo cual convierte a Viena en la tercera capital de la ONU, después de Nueva York y Ginebra, por lo que se puede ver hoy en día una gran comunidad internacional, en particular en el distrito 4 de Viena (Wieden) derivada de sus cuerpos diplomáticos. Desde 1995 es parte de la Unión Europea y de los países de Schengen. A partir de 2002 sacó de circulación el chelín austriaco y entró en vigor el euro como la moneda de curso legal en toda Austria.

(15/12/2015)

315. Dedal LONDRES //LONDON´s Thimble

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Dedal Londres. Colección de Dedales de Ciudades Europeas.

Aquí estoy de nuevo con otro dedal de esta bonita colección de dedales de las ciudades europeas que conseguí ya hace un tiempo en la tienda “Gritos de Madrid“, situada en la misma Plaza Mayor de la capital de España. En el día de hoy le toca el turno al dedal de la ciudad de Londres.

Londres (London en inglés) es la capital de Inglaterra y del Reino Unido, y la mayor ciudad y área urbana de Gran Bretaña y de toda la Unión Europea. Situada a orillas del río Támesis, Londres es un importante asentamiento humano desde que fue fundada por los romanos con el nombre de Londinium hace casi dos milenios. El núcleo antiguo de la urbe, la City de Londres, conserva básicamente su perímetro medieval de una milla cuadrada. Desde el siglo XIX el nombre “Londres” también hace referencia a toda la metrópolis desarrollada alrededor de este núcleo. El grueso de esta conurbación forma la región de Londres y el área administrativa del Gran Londres, gobernado por el alcalde y la asamblea de Londres.

Londres es una ciudad global, uno de los centros neurálgicos en el ámbito de las artes, el comercio, la educación, el entretenimiento, la moda, las finanzas, los medios de comunicación, la investigación, el turismo o el transporte. Es el principal centro financiero del mundo y una de las áreas metropolitanas con mayor PIB. Londres es también una capital cultural mundial, la ciudad más visitada considerando el número de visitas internacionales y tiene el mayor sistema aeroportuario del mundo según el tráfico de pasajeros. Asimismo, las 43 universidades de la ciudad conforman la mayor concentración de centros de estudios superiores de toda Europa. En el año 2012 Londres se convirtió en la única ciudad en albergar la celebración de tres Juegos Olímpicos de Verano.

En esta ciudad multirracial convive gente de un gran número de culturas que hablan más de trescientos idiomas distintos. La Autoridad del Gran Londres estima que en 2015 la ciudad tiene 8,63 millones de habitantes, una cifra que la convierte en el municipio más populoso de la Unión Europea y que supone el 12,5 % del total de habitantes del Reino Unido. El área urbana del Gran Londres, con 8.278.251 habitantes, es la segunda más grande de Europa, pero su área metropolitana, con una población estimada de entre 12 y 14 millones, es la mayor del continente. Desde 1831 a 1925 Londres, como capital del Imperio británico, fue la ciudad más populosa del mundo.

Londres cuenta con cuatro enclaves declarados Patrimonio de la Humanidad: la Torre de Londres, el Real Jardín Botánico de Kew, el sitio formado por el Palacio, la Abadía de Westminster, la Iglesia de Santa Margarita y Greenwich (donde se encuentra el Real Observatorio que marca el meridiano de Greenwich y el tiempo medio). Otros lugares famosos de la ciudad son el Palacio de Buckingham, el London Eye, Piccadilly Circus, la Catedral de San Pablo, el Puente de la Torre o Trafalgar Square. Londres cuenta también con numerosos museos, galerías de arte, bibliotecas, eventos deportivos y otras instituciones culturales como el Museo Británico, la National Gallery, la Tate Modern, la Biblioteca Británica y los cuarenta teatros del West End. El metro de Londres, que en 2013 cumplió 150 años, es el más antiguo del mundo.

Historia.

Prehistoria y Edad Antigua. Aunque se han hallado restos expandidos de asentamientos britanos en la zona, la primera población fue fundada por los romanos en el año 43 d. C. Sin embargo, solo diecisiete años después, en el año 61, la tribu de los icenos de la reina Boudica asaltó y quemó la colonia romana. La ciudad reconstruida pronto prosperó y en el año 100 sucedió a Colchester como capital de la provincia romana de Britania. En su apogeo bajo gobierno latino durante el siglo II d. C., Londinium alcanzó una población de unas 60.000 personas. Hacia el siglo VII los anglosajones ya habían creado un nuevo asentamiento llamado Lundenwic unos dos kilómetros al norte de la antigua ciudad romana, en torno a lo que hoy es Covent Garden.

Es probable que existiera un puerto pesquero y comercial en la desembocadura del río Fleet y que este prosperara hasta que fue tomada por los vikingos, cuyos ataques obligaron a sus habitantes a trasladarse aguas arriba, al lugar de la antigua colonia romana con la finalidad de aprovecharse de la protección de sus murallas. Los ataques vikingos se incrementaron hasta el año 886, cuando el rey Alfredo el Grande reconquistó Londres y firmó la paz con el líder de los vikingos daneses, Guthrum. La ciudad sajona Lundenwic pasó a llamarse Ealdwic (“Ciudad Vieja”), un topónimo que ha sobrevivido hasta la actualidad como Aldwych, que es la moderna Ciudad de Westminster.

Dos descubrimientos recientes indican que Londres podría ser más antiguo de lo que se pensaba hasta ahora. En 1999 se hallaron restos de un puente de la Edad del Bronce en la orilla norte del puente Vauxhall. Este antiguo puente bien pudo cruzar el Támesis o dar acceso a una isla hoy desaparecida en el centro del río. La dendrología data los maderos encontrados en torno al 1500 a. C. En 2010 se encontraron también en la orilla del Támesis, al sur del puente Vauxhall, los cimientos de una gran estructura de madera fechada hacia el 4500 a. C., aunque la función de esta obra mesolítica es desconocida. Ambos yacimientos están en la orilla sur del río, en una encrucijada natural donde el río Effra desemboca en el Támesis.

Edad Media. Con el colapso del poder romano en el siglo V d. C. Londinium dejó de ser una capital y fue abandonada. Sin embargo, desde el siglo VI un asentamiento anglosajón llamado Lundenwic se desarrolló hacia el oeste de la colonia romana, cerca de lo que hoy es Covent Garden y la calle Strand, y alcanzó una población de entre diez y doce mil habitantes. En el siglo IX Londres fue repetidamente atacada por los vikingos, circunstancia que obligó a sus residentes a buscar refugio tras las murallas de la antigua Londinium, río arriba. Tras la unificación del Reino de Inglaterra en el siglo X, Londres, que era la ciudad más grande del reino y su centro de comercio más importante, comenzó a adquirir relevancia como centro político, aunque todavía debía hacer frente a la competencia que le planteaba Winchester, la capital de la Inglaterra anglosajona y centro tradicional del reino de Wessex. En el siglo XI el rey Eduardo el Confesor refundó y reconstruyó la Abadía de Westminster al tiempo que la ciudad de Westminster, a poca distancia río arriba de Londres, se convirtió en la principal residencia real. De ahí en adelante Westminster suplantó a la propia City de Londres como centro del gobierno nacional.

Tras su victoria en la batalla de Hastings, Guillermo, duque de Normandía, fue coronado rey de Inglaterra en la recién acabada Abadía de Westminster el día de Navidad de 1066. Guillermo ordenó levantar la Torre de Londres en el extremo sureste de la ciudad, primero de los muchos castillos normandos construidos en Inglaterra para afianzar el poder de los conquistadores. En 1097 Guillermo II comenzó la construcción del Salón de Westminster junto a la abadía del mismo nombre. Este salón sería el núcleo del nuevo Palacio de Westminster.

Durante el siglo XII las instituciones del gobierno central, que hasta entonces habían acompañado a la corte en sus desplazamientos por todo el reino, crecieron en tamaño y sofisticación y comenzaron a permanecer en un lugar. En la mayoría de los casos este lugar fue Westminster, aunque el tesoro real fue trasladado desde Winchester a la Torre de Londres. Mientras que la ciudad de Westminster se desarrolló como una verdadera capital en términos de gobierno, su vecina City de Londres siguió siendo la ciudad más grande y principal centro de comercio de Inglaterra gracias al florecimiento experimentado bajo su administración única, la Corporación de Londres. Si hacia 1100 la población londinense rondaba los 18.000, en 1300 este número se había incrementado hasta casi 100.000. A mediados del siglo XIV la Peste Negra asoló Londres y se cobró la vida de un tercio de sus habitantes. Poco después, en 1381, Londres fue el centro de la insurrección popular conocida como Rebelión de Wat Tyler.

Edad Moderna. Durante el período Tudor, la Reforma anglicana inició un giro gradual de la fe cristiana hacia el protestantismo. En Londres gran parte de las posesiones de la Iglesia pasaron a manos privadas. Desde la ciudad partía lana inglesa en ingentes cantidades hacia los cercanos puertos de los Países Bajos. El alcance de las empresas marítimas inglesas se extendió mucho más allá de los puertos del noroeste europeo. Tras la reapertura de las rutas comerciales entre los Países Bajos e Inglaterra en Enero de 1565 se produjo un fuerte crecimiento de la actividad comercial y ese mismo año se creó el centro de comercio Royal Exchange de Londres. El mercantilismo creció y con el aumento del intercambio comercial con el Nuevo Mundo se crearon monopolios comerciales como la Compañía Británica de las Indias Orientales. Londres se convirtió en el principal puerto del mar del Norte, lugar de embarco y desembarco de muchos migrantes. La población de la ciudad creció desde unos 50.000 habitantes en 1530 hasta alrededor de 225.000 en 1605.

En el siglo XVI vivió en Londres el dramaturgo y poeta William Shakespeare, figura capital del teatro isabelino. En el final del período Tudor en 1603, Londres continuaba siendo un núcleo urbano bastante compacto. El 5 de Noviembre de 1605, durante la Conspiración de la pólvora, el rey Jacobo I sufrió un intento de asesinato en Westminster. Durante el siglo XVII la ciudad sufrió varias epidemias de peste, la más devastadora de las cuales fue la llamada Gran plaga de Londres de 1665-66, que acabó con la vida de casi 100.000 londinenses, una quinta parte de su población.

En 1666 se produjo también el famoso Gran Incendio de Londres, que se inició en Pudding Lane, en la City, y se extendió rápidamente arrasando con los edificios de madera de gran parte de la ciudad. La reconstrucción duró diez años y fue supervisada por Robert Hooke. En 1708 se completó la obra maestra del arquitecto Christopher Wren, la Catedral de San Pablo. Durante la época georgiana (siglo XVIII e inicios del XIX) se crearon nuevos distritos, como el de Mayfair al oeste, se construyeron nuevos puentes sobre el Támesis que permitieron la urbanización de la orilla sur del río y se expandió el puerto de Londres río abajo, hacia el este.

En 1762 el rey Jorge III compró la Casa Buckingham, que fue progresivamente ampliada a lo largo de 75 años. Durante el siglo XVIII Londres se vio seriamente afectada por la delincuencia, circunstancia que obligó a crear en 1750 un cuerpo policial profesional, los Bow Street Runners. Entonces más de doscientos tipos de delitos eran castigados con la pena de muerte y hasta mujeres y niños eran ahorcados por hurtos. En esa época hasta un 74% de los niños morían antes de cumplir cinco años. Las cafeterías se convirtieron en lugares populares para debatir ideas, la alfabetización comenzó a generalizarse y el desarrollo de la imprenta —que en Londres tuvo su centro en Fleet Street— puso las noticias a disposición del pueblo. En palabras del poeta británico Samuel Johnson:

No encuentras a nadie, sobre todo ningún intelectual, que esté dispuesto a abandonar Londres. No, señor, cuando un hombre está cansado de Londres, está cansado de la vida; en Londres está todo lo que la vida puede ofrecer.

Samuel Johnson, 1777

Edad Contemporánea. Londres fue la ciudad más grande del mundo entre 1831 y 1925, coincidiendo con el apogeo del Imperio británico. El hacinamiento de los habitantes de la ciudad provocó el estallido de varias epidemias de cólera: la de 1848 provocó 14.000 muertes y la de 1866 unas 6000. El creciente número de tráfico rodado pronto congestionó la circulación por la ciudad, lo que llevó a la creación de la primera red ferroviaria local. La Metropolitan Board of Works, organismo gestor del crecimiento de la ciudad por aquel entonces, supervisó la expansión de las infraestructuras en la capital y los condados circundantes. Este organismo fue sustituido en 1889 por el London County Council.

La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) afectó de lleno a Londres, en especial el bombardeo sistemático a que fue sometida por los aviones de la Luftwaffe alemana durante el denominado Blitz. Estos ataques se cobraron la vida de más de 30.000 londinenses y arrasaron grandes zonas de la ciudad. Inmediatamente después de la guerra mundial la capital albergó los Juegos Olímpicos de 1948, que se celebraron en el viejo estadio de Wembley cuando la ciudad apenas se había recuperado de los efectos del conflicto.

En 1951 se celebró en el South Bank del río la exposición de arte llamada Festival of Britain. En 1952 la denominada Gran Niebla, más densa de lo habitual y contaminada con azufre, se cobró la vida de unos 12.000 londinenses. Desde la década de 1940 la ciudad ha sido lugar de destino de numerosos inmigrantes, generalmente procedentes de países de la Commonwealth como Jamaica, India, Bangladés y Pakistán, lo que ha hecho de Londres una de las ciudades con mayor diversidad étnica de toda Europa.

A partir de mediados de la década de 1960, la capital británica comenzó a ser un centro mundial de cultura juvenil, ejemplificado por el movimiento de la subcultura llamado Swinging London, asociado particularmente a las zonas de King’s Road, Chelsea y Carnaby Street. Esta forma de marcar tendencia fue revivida en la década siguiente por la moda punk. En 1965 se ampliaron los límites políticos de Londres para abarcar el crecimiento de su área urbana y para ello se creó el Consejo del Gran Londres. Durante el conflicto de Irlanda del Norte, Londres fue escenario de varios ataques terroristas con bombas perpetrados por el IRA Provisional. La desigualdad racial estalló con el disturbio de Brixton de 1981.

La población del Gran Londres disminuyó progresivamente en las tres décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, pues pasó de un pico estimado en 8,6 millones de habitantes en 1939 a los 6,8 millones registrados en los años 1980. El puerto principal de la ciudad se trasladó río abajo, a Felixstowe y Tilbury, mientras que los antiguos muelles de la ciudad, los London Docklands, se convirtieron en el gran complejo de negocios de Canary Wharf. El auge financiero fue confirmado por el creciente papel de Londres como centro mundial de finanzas desde los años 1980.

En 1982 se completó la Barrera del Támesis, destinada a proteger Londres de las mareas excepcionalmente altas del mar del Norte. En 1986 se abolió el Consejo del Gran Londres, lo que dejó a la capital británica como la única gran ciudad sin una administración central. Esta fue restablecida en el año 2000 con la creación de la Autoridad del Gran Londres. Para celebrar la entrada en el nuevo milenio se construyeron varios edificios hoy emblemáticos de la capital británica: el Millennium Dome, el London Eye y el Millennium Bridge. El 7 de Julio de 2005 una serie de ataques terroristas en las líneas del metro y autobuses de Londres, perpetrados por fundamentalistas islámicos, causó 56 muertos y 700 heridos. Tan solo un día antes Londres había obtenido la celebración de unos juegos olímpicos, los terceros de su historia, que se celebraron entre los meses de Julio y Agosto de 2012. En Enero de 2015, la población del Gran Londres se estimó en 8,63 millones de habitantes, siendo este el pico demográfico más alto desde 1939.

(15/12/2015)

314. Dedal PRAGA // PRAGUE´s Thimble

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Dedal Praga. Colección de Dedales de Ciudades Europeas.

Me tenéis que perdonar, pero llevo un mes de Junio de lo más liada con pedidos de fofuchas. Como ya os comenté en pasadas entradas, tengo una página de Facebook en la que subo todos mis trabajos que se llama V&N Artesanos y otro blog con el mismo nombre de la página, por si le queréis echar un vistazo ya de paso. Pero ahora a lo que íbamos, continuando con más dedales de la colección de dedales de ciudades europeas de la tienda Gritos de Madrid, este es el turno de otro dedal de otra ciudad espectacular, es el turno del dedal de la ciudad de Praga.

Praga (Praha en checo) es la capital de la República Checa, tal y como recoge la Constitución del país. Antes fue capital del Reino de Bohemia y de Checoslovaquia. También es la capital de la región de Bohemia.

Situada a orillas del río Moldava, tiene aproximadamente 1,2 millones de habitantes, lo que la convierte en la ciudad más poblada del país. El área metropolitana de Praga cuenta con una población de 1,9 millones de habitantes.

Desde 1992 el casco histórico de la ciudad es Patrimonio de la Humanidad. Su belleza y patrimonio histórico la convierten en una de las veinte ciudades más visitadas del mundo.

Praga se ha desarrollado desde el siglo IX, convirtiéndose en una de las capitales más importantes de Europa en los siglos XVIII y XIX. Sin embargo, en el siglo XX sufrió las dos guerras mundiales y, principalmente, la dictadura nazi. Tras la segunda guerra, quedó dentro de la esfera de influencia soviética. Tras la Revolución de terciopelo y la caída del Muro de Berlín la ciudad se ha ido adaptando a la economía de mercado.

Por sus características Praga es considerada como una ciudad global de “clase Beta+”, a la altura de Roma, Atenas o Berlín.

Historia.

Prehistoria y Edad Antigua. Los primeros vestigios en el lugar que hoy ocupa Praga datan del Paleolítico. El primer asentamiento estable se considera que fue el de la tribu celta, hacia el siglo VI a. C. se estableció al sur de la actual Praga. La población se denominaba Závist. Posteriormente esta tribu fue reemplazada por el pueblo germánico y más adelante por los eslavos, que permanecieron desde el siglo IV, aunque durante un período fueron dominados por los ávaros.

Edad Media. Fue fundada en la última parte del siglo IX con la construcción del castillo en la ribera derecha del río Vltava. Según la leyenda por Libuše, quien se casó posteriormente con Přemysl e inició la dinastía Přemyslida. Este castillo es conocido como Vyšehrad y no es el actual castillo de Praga, que se erigió en el lado opuesto del río.

Praga muy pronto se convirtió en el asentamiento de los reyes de Bohemia, algunos de los cuales reinaron como emperadores del Sacro Imperio Romano. En el siglo XIII el rey Otakar II funda el barrio de Malá Strana (lado pequeño), que se asienta en el lado opuesto del río.

La ciudad floreció durante el siglo XIV bajo el reinado de Carlos IV, quien ordenó la construcción de la Nueva ciudad, unió los núcleos urbanos en ambas márgenes del río a través del famoso Puente Carlos (que sustituye a un puente anterior del siglo XII que se derrumbó en 1342) y propició la construcción de la primera Universidad de Europa central.

En el siglo XV, debido a agitaciones políticas y religiosas entre Jan Hus y el rey Segismundo se desarrollaron las guerras husitas.

Edad Moderna. Bohemia entró a formar parte de los dominios de los Habsburgo en 1526, por lo que Praga fue capital de una provincia austríaca. A principios del siglo XVII la elección de Fernando II, católico, como rey de Bohemia causó ira entre los nobles bohemios, de confesión protestante. Cuando Fernando II envió dos concejales católicos para preparar su llegada a Praga, éstos fueron secuestrados y arrojados por una ventana del castillo, lo que se conoce como la Defenestración de Praga. Estos hechos desembocaron en la guerra de los Treinta Años, cuya consecuencia principal fue la soberanía de las provincias alemanas, a pesar de permanecer bajo el Imperio Germánico.

Siglos XVIII y XIX. En los siglos XVIII y primera mitad del siglo XIX Praga gozó de un gran crecimiento económico, que atrajo a mercaderes y nobles de toda Europa. La ciudad se desarrolló rápidamente y se construyeron iglesias y palacios, muchos según el nuevo estilo del Barroco.

Durante la dominación austrohúngara, en el siglo XIX se convirtió en el centro del nacionalismo checo y su actividad cultural e intelectual fue brillante, construyéndose el Museo Nacional, el Teatro Estatal y el Rudolfinum.

Siglo XX – Bloque soviético y actualidad. En 1918, como consecuencia de la Primera Guerra Mundial, se fundó Checoslovaquia, y el nuevo presidente de la república Tomáš Masaryk hizo de Praga la sede de su gobierno y capital del Estado checo.

Entre 1939 y 1945 el ejército de Hitler ocupó Praga. La ciudad, hasta el momento de carácter multiétnico, asistió a la persecución nazi del pueblo judío. Muchos fueron capturados y enviados a campos de concentración, donde la mayoría fueron exterminados. En 1945 el ejército estadounidense bombardeó la ciudad al confundirla con Dresde, causando la furia de los checos. Pocos días más tarde el ejército soviético liberó la ciudad y los ciudadanos checos se tomaron la venganza por su mano, causando la muerte de ciudadanos de origen alemán.

Tras la Segunda Guerra Mundial, la República Checa pasó a formar parte del bloque comunista, bajo la protección de la Unión Soviética. En 1968 estalló la Primavera de Praga, un movimiento que pretendía reformar el inmovilista socialismo soviético, que fue duramente reprimida con la invasión de los ejércitos del Pacto de Varsovia.

En Diciembre de 1988, el primer ministro soviético Mijaíl Gorbachov anunció la llamada Doctrina Sinatra, la cual establecía que la Doctrina Brezhnev sería abandonada y que los países de la Europa del Este podrían hacer lo que consideraran conveniente. A finales de 1989, con la caída del muro de Berlín, Praga abandonó el socialismo. Praga fue el centro de la Revolución de Terciopelo que propició la caída del comunismo en el país. La vigencia de la doctrina Sinatra contribuyó a acelerar los cambios que terminaron por hacer colapsar a los gobiernos socialistas prosoviéticos de la Europa del Este a finales de 1989 e inicios de 1990. Los ahora nuevos gobiernos prooccidentales de la Europa oriental fueron fervientes partidarios de la pronta disolución del Pacto de Varsovia y de la Comecon. La disolución oficial del Pacto de Varsovia terminó siendo aceptada de forma pacífica por la Unión Soviética y se formalizó en la reunión de Praga el 1 de Julio de 1991.

Dos años después, en 1993, se decidió pacíficamente la disolución de Checoslovaquia y su división en la República Checa y Eslovaquia. Praga pasó a ser la capital de la República Checa.

En Septiembre de 2000 las Protestas de Praga contra la globalización durante la cumbre del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial derivaron en una guerrilla urbana contra la policía. Más de 15.000 manifestantes participaron en una de las mayores protestas de la historia contra la globalización y el capitalismo.

En Agosto de 2002 el río Moldava se desbordó con un caudal superior a los 5100 m³/s causando graves daños en la ciudad. Esta necesitó dos años para recuperarse.

(15/12/2015)

313. Dedal LISBOA // LISBOA´s Thimble

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Dedal Lisboa. Colección de Dedales de Ciudades Europeas.

Seguimos con más dedales de la colección de dedales de Gritos de Madrid de las Ciudades Europeas. En esta ocasión, os quiero enseñar el dedal de la ciudad de Lisboa.

Lisboa es la capital y mayor ciudad de Portugal. Situada en la desembocadura del río Tajo (Tejo), es la capital del país, capital del distrito de Lisboa, de la región de Lisboa, del Área Metropolitana de Lisboa, y es también el principal centro de la subregión de la Gran Lisboa. La ciudad tiene una población de 547.773 habitantes y su área metropolitana se sitúa en los 2.821.697 en una superficie de 2921,90 km². Esta área contiene el 20% de la población del país. Lisboa es la ciudad más rica de Portugal.

El municipio de Lisboa, que coincide con la ciudad propiamente dicha (excluyendo la aglomeración urbana continua, más grande, que la rodea), tiene una extensión de 100,05 km², en los que en 2011 vivían 547.733 habitantes. Su densidad demográfica es de 5.474,59 hab/km². El municipio se subdivide en 24 freguesias (parroquias) y limita al norte con los municipios de Odivelas y Loures, al oeste con Oeiras, al noroeste con Amadora y al sureste con el estuario del Tajo. A través del estuario, Lisboa se une a los municipios de la Margen Sur: Almada, Seixal, Barreiro, Moita, Montijo y Alcochete.

Historia.

Prehistoria. Durante el Neolítico, la región estaba habitada por el sustrato de población preindoeuropea que se viene en denominar preíbero. Como en otros puntos de la Europa atlántica, se construyeron monumentos religiosos llamados megalitos, dólmenes y menhires que aún se pueden observar en los alrededores de la ciudad. Pueblos celtas entraron en contacto con el sustrato anterior y se asentaron en la zona antes del primer milenio antes de Cristo, surgiendo tribus de habla céltica como los conii y los Cempsii.

El poblado prerromana de Olisipo tiene su origen en los siglos VIII-VII a. C y se asentaba en la cima y en las laderas de la colina donde actualmente se ubica el castillo de San Jorge. Se estima que la población rondaba entre los 2500 y 5000 habitantes.

Edad Antigua. Lisboa es para unos de origen griego, para otros fenicio, siendo cuestión más bien basada en la leyenda, que en la evidencia arqueológica. El puerto natural que creaba el estuario del río Tajo lo convirtió en punto adecuado para crear un asentamiento que proveyera de comida a los barcos fenicios que se encontraban en ruta comercial hacia las islas del Estaño (actualmente Islas Sorlingas y Cornualles).

Los fenicios también aprovecharon la situación de la colonia en la boca del río más grande de la Península Ibérica para comerciar con las tribus del interior de las que obtenían metales preciosos. Otro importante producto local era la sal, el pescado salado y los caballos lusitanos.

Recientemente, se han encontrado vestigios fenicios del siglo VIII a.C. bajo la catedral de Lisboa. Sin embargo, algunos historiadores modernos consideran irreal la idea de la fundación fenicia y estiman que Lisboa era una antigua civilización autóctona (oppidum) y que, como máximo, mantenía relaciones comerciales con los fenicios, lo que explicaría la presencia de cerámica fenicia y otros objetos.

Durante las guerras púnicas, después de la muerte de Aníbal Barca (cuyas tropas incluían a miembros de la tribu de los Conii), los romanos decidieron arrebatar a Cartago su posesión más valiosa, Hispania (nombre dado por los romanos a la Península Ibérica). Tras la derrota de los cartaginenses a manos de Escipión el Africano en Hispania oriental, la pacificación del oeste la llevó a cabo el cónsul Décimo Junio Bruto Galaico. Él firmó un acuerdo con Olissipo para que ésta enviara a sus súbditos a luchar junto con las legiones romanas contra las tribus célticas del noroeste. Como compensación, Olissipo se integró en el imperio con el nombre de Felicitas Julia, constituyendo un Municipium Cives Romanorum. Se garantizó el autogobierno en un territorio de 50 kilómetros alrededor de la ciudad, estaban exentos de impuestos y sus ciudadanos tenían los privilegios de los ciudadanos romanos. La zona pasó a constituir la provincia de Lusitania con capital en Emerita Augusta. Los ataques de los lusitanos a la ciudad durante las frecuentes rebeliones debilitaron la ciudad y hubo que construir un muro.

Durante el reinado de César Augusto, los romanos construyeron un teatro y un anfiteatro; unas termas situadas en la actual Rua da Prata; Los templos de Júpiter, Diana, Cibeles, Tetis e Idae Phrygiae (un culto poco común procedente de Asia Menor), aparte de templos en honor al emperador; una necrópolis bajo la actual plaza de Figueira; un foro y otros edificios como las insulae, una zona de viviendas entre la actual colina del castillo y el centro de la ciudad. Muchas de estas ruinas fueron desenterradas a mediados del siglo XVIII, cuando el descubrimiento de Pompeya desató una ola de furor arqueológico en las clases altas europeas.

Económicamente Olissipo era conocida por su garum, una especie de salsa de pescado afrodisíaca que se exportaba hasta Roma y otras ciudades. Vino, sal y sus caballos eran otros elementos de exportación. Además de la explotación de las minas de oro y plata, una gran parte de la riqueza que conseguían los romanos provenía de los tributos, los impuestos, los rescates y los saqueos de los tesoros de los pueblos de Lusitania y del resto de la península. La ciudad prosperó cuando se terminó con la piratería y llegaron avances tecnológicos, que permitieron la expansión del comercio con las nuevas provincias romanas de Britania (especialmente Cornwall y el Rin y a través de la civilización que vivía a orillas del Tajo. La ciudad era gobernada por una oligarquía dominada por dos familias, los Julii y los Cassiae.

El romano lisboeta más famoso fue Sertorio que llevó a cabo una rebelión contra Sila. Junto con la mayoría de hablantes de Latín existían minorías de comerciantes griegos y esclavos. La ciudad estaba conectada por calzadas romanas a otras dos ciudades, Bracara Augusta en la provincia Tarraconense (actualmente la ciudad portuguesa de Braga) y Emerita Augusta, actualmente Mérida (España).

Olissipo sería uno de los primeros núcleos en abrazar el cristianismo. El primer obispo de la ciudad fue San Gens. Sufrió las invasiones bárbaras por parte de los alanos, los vándalos y posteriormente fue parte del reino de los suevos, antes de ser tomada por los visigodos del reino visigodo de Toledo, que la llamaron Ulishbona.

Edad Media. Lisboa fue tomada por los árabes aproximadamente en el 711 (recibió el nombre al-ʾIšbūnah en árabe الأشبونة), bajo cuyo gobierno la ciudad floreció. Los musulmanes, procedentes del norte de África y Oriente Próximo, construyeron varias mezquitas, casas y los muros de la ciudad, que actualmente se llama Cerca Moura. La ciudad mantuvo una población diversa entre la que se encontraban cristianos, bereberes, árabes, judíos y Saqalibas.

El árabe se impuso como idioma oficial. El mozárabe era la lengua materna que hablaba la población cristiana. El Islam era la religión oficial, practicada por los árabes y los muladís, los cristianos y judíos podían mantener sus creencias, en calidad de dhimmis, y previo pago del yizia.

La influencia musulmana todavía puede ser observada en el Alfama, la parte vieja de la ciudad que resistió al terremoto. Algunos nombres derivan del árabe; la Alfama, el distrito más antiguo de Lisboa, deriva del árabe al-hamma.

Fue tomada en 798 por Alfonso II de Asturias. En 844, los vikingos atacan Lisboa con 54 bajeles y la saquearon durante 13 días antes de ser expulsados. Hubo otra invasión vikinga en 966. Entre 1013 y 1022, durante el periodo Taifa, Lisboa perteneció a la Taifa de Badajoz, mientras se mantuvo bajo el poder de Sabur al-Saqlabi, un saqaliba, antiguo súbdito de Alhakén II.

Un primer intento de los portugueses de tomar la ciudad fracasó en 1137. En 1147, como parte de la Reconquista, un grupo de caballeros franceses, ingleses, alemanes, y portugueses, liderados por Alfonso, asediaron y conquistaron Lisboa, pasando a manos cristianas.

La reconquista de Portugal y el restablecimiento del cristianismo es uno de los eventos más significativos de la historia lisboeta; aunque se sabe que había un obispo mozárabe en la ciudad que fue asesinado por los cruzados y que la población estaba rezando a la Virgen cuando les atacaba una plaga. El árabe perdió su estatus de oficialidad y poco a poco fue dejado de usarse en la vida cotidiana. La población musulmana que quedó se convirtió al Catolicismo o fueron expulsados, mientras que las mezquitas se transformaron en iglesias.

Lisboa recibió su primer fuero en 1179 y se convirtió en capital de Portugal en 1255 debido a su localización central en el territorio portugués.

Entre 1383 y 1385 hubo una guerra civil (crisis de 1383–1385) en Portugal por la sucesión del último rey de la dinastía de Borgoña, Fernando I, entre los partidarios de doña Beatriz de Portugal, la esposa del rey Juan I de Castilla y los de Juan I de Avis. Lisboa, alineada con el bando de Avis, sufrió un asedio por parte del ejército castellano (que intervino en la crisis a favor de Beatriz), levantado por una epidemia de peste entre los sitiadores. Una segunda invasión terrestre fue derrotada en Aljubarrota en 1385.

En 1290, Dionisio I fundó el Estudo Geral (Estudio General) (actualmente Universidad de Coímbra), siendo trasladada varias veces a Coímbra donde se instaló de forma definitiva en el siglo XVI.

Edad Moderna. La mayoría de las expediciones portuguesas de la Era de los Descubrimientos partieron de Lisboa durante los siglos XV y XVII, incluyendo la salida de Vasco da Gama hacia la India en 1497. El siglo XVI supone la era de oro de Lisboa que se convirtió en un punto de comercio europeo con el lejano oriente, mientras que el oro de Brasil arribaba a la ciudad.

En esta época de oro, las casas de Lisboa tenían entre tres y cinco pisos, siendo el bajo una tienda y los últimos almacenes para comerciantes. En esta época Lisboa recoge el testigo de los genoveses en el comercio de esclavos, (que eran de África, de la Península Ibérica y del resto de Europa). Se convirtió en un puerto por el que pasaban esclavos que después eran vendidos en diversos puntos de Europa. Lisboa recibía una gran cantidad de comerciantes extranjeros.

Tras la incorporación de Portugal a la Monarquía Hispánica de Felipe II (1580), se consideró incluso el establecimiento de la corte en Lisboa, pero se descartó, en beneficio de Madrid, donde se había fijado la capital en 1561. Los principales episodios de la revuelta de restauración de 1640, que obtuvo la independencia de Portugal, tuvieron lugar en Lisboa.

Al inicio del siglo XVIII, durante el reinado de D. João V, la ciudad es dotada con una gran obra pública extraordinaria para la época: el Acueducto de las Aguas Libres.

El terremoto de Lisboa de 1755 mató a entre 60.000 y 100.000 personas. Voltaire escribió un poema, Poême sur le désastre de Lisbonne, justo después, y mencionó el terremoto en su novela Cándido de 1759 (de hecho, algunos argumentan que su crítica al optimismo fue inspirada en el terremoto). Oliver Wendell Holmes también lo menciona en su poema de 1857, The Deacon’s Masterpiece, or The Wonderful One-Hoss Shay.

Después del terremoto de 1755, la ciudad fue reconstruida según los planes del Marqués de Pombal, por el cual a la parte central se le denomina Baixa Pombalina. En vez de reconstruir la ciudad medieval, el Marqués de Pombal decidió destruir lo que había resistido al terremoto y reconstruir la ciudad con normas urbanísticas de la época. La cuadrícula adoptada en los planos de reconstrucción permitió diseñar las plazas de Rossio y de Terreiro do Paço.

Edad Contemporánea. A principios del siglo XIX, Portugal fue invadido por las tropas de Napoleón Bonaparte, obligando al rey Juan VI a huir a Brasil. Las tropas napoleónicas fueron expulsadas por los ejércitos angloportugueses al mando de Arthur Wellesley, Duque de Wellington. Éste permitió a los ocupantes la evacuación de la ciudad, acordada en la Convención de Cintra.

La ciudad vivió intensamente la Guerra Civil y comenzó la época del florecimiento de las cafeterías y teatros. Más tarde, en 1879, fue abierta la Avenida da Liberdade que inició la expansión de la ciudad más allá de la Baixa.

Lisboa fue el centro de la Revolución del 5 de Octubre de 1910, que instauró la Primera República Portuguesa. Previamente, había tenido lugar el regicidio de Carlos I en 1908.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Lisboa fue uno de los pocos puertos atlánticos europeos neutrales, siendo una puerta de salida de refugiados.

En Lisboa tuvo lugar la Revolución de los Claveles que en 1974 puso fin al régimen dictatorial que se mantenía en el poder desde 1928.

En 1985, se produce la firma del Tratado de Adhesión a la Comunidad Económica Europea de Portugal y España, en el monasterio de los Jerónimos, en Lisboa, por parte del presidente de la República, Mário Soares.

En 1988, el incendio de Chiado costó la vida a dos personas y provocó 75 heridos graves. Cerca de una veintena de edificios históricos y un área de 10.000 m² resultaron destruidos en este incendio cuyas tareas de extinción no fueron dadas por terminadas hasta 11 días después de su inicio. El hecho interrumpió la vida normal del área durante 10 años.

Lisboa fue Capital Europea de la Cultura en 1994. La Expo ’98 se celebró coincidiendo con la conmemoración del 500º aniversario del viaje a la India de Vasco da Gama. Este acontecimiento fue aprovechado para realizar una remodelación en la ciudad.

La Agenda de Lisboa fue un acuerdo de la Unión Europea basado en medidas para la mejora de la economía europea, firmado en Lisboa en 1999. Sin embargo, el evento más transcendental que ha celebrado la UE en esta ciudad es la firma del Tratado de Lisboa en Diciembre de 2007.

(15/12/2015)

312. Dedal BARCELONA // BARCELONA´s Thimble

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Dedal Barcelona. Colección de Dedales de Ciudades Europeas.

Continuamos con más dedales pertenecientes a la Colección de Dedales de las Ciudades Europeas de la tienda “Gritos de Madrid“. En esta ocasión, nos quedamos aquí en España, con un dedal de la ciudad de Barcelona.

Barcelona es una ciudad y municipio de España, capital de la provincia homónima y de la comunidad autónoma de Cataluña.

Con una población de 1.604.555 habitantes en 2015 , es la segunda ciudad más poblada de España después de Madrid, y la undécima de la Unión Europea. El área metropolitana de Barcelona, incluida en la Región urbana de Barcelona, cuenta con 5.029.181 habitantes (2011), siendo así la sexta ciudad de mayor población de la Unión Europea.

Se ubica a orillas del mar Mediterráneo, a unos 120 km al sur de la cadena montañosa de los Pirineos y de la frontera con Francia, en un pequeño llano litoral limitado por el mar al este, la sierra de Collserola al oeste, el río Llobregat al sur y el río Besós al norte. Por haber sido capital del condado de Barcelona, se suele aludir a ella con la denominación antonomástica de Ciudad Condal.

Barcelona ha sido escenario de diversos acontecimientos internacionales que han contribuido a consolidarla y desarrollarla y darle proyección mundial. Los más relevantes han sido la Exposición Universal de 1888, la Exposición Internacional de 1929, los Juegos Olímpicos de 1992 y el Fórum Universal de las Culturas 2004. Es también sede del secretariado de la Unión para el Mediterráneo.

En la actualidad, Barcelona está reconocida como una ciudad global por su importancia cultural, financiera, comercial y turística. Posee uno de los puertos más importantes del Mediterráneo y es también un importante punto de comunicaciones entre España y Francia, debido a las conexiones por autopista y alta velocidad ferroviaria. El aeropuerto de Barcelona-El Prat, situado a 15 km del centro de la ciudad, fue utilizado por más de 37,5 millones de pasajeros en 2014.

Historia.

Edad Antigua. Los primeros rastros encontrados de población en el área de la ciudad se remontan al Neolítico (5500 a. C.), tal como indican los yacimientos encontrados alrededor del barrio del Raval ricos en enterramientos. Asimismo se han encontrado restos neolíticos en otros puntos del plano de Barcelona como la Sagrera. Sin embargo, los primeros pobladores destacados no aparecen hasta los siglos VII a. C. – VI a. C. Estos fueron los layetanos, un pueblo íbero. Después de la Primera Guerra Púnica, para intentar compensar las consecuencias de la derrota, los cartagineses iniciaron una política de expansión en la Península Ibérica. Según una leyenda, la ciudad fue fundada en el año 230 a. C. por Amílcar Barca, padre de Aníbal. De acuerdo con la misma, el nombre de Barcelona deriva del linaje cartaginés Barca. Sin embargo, no hay pruebas de la presencia cartaginesa en el llano de Barcelona. Durante el inicio la Segunda Guerra Púnica, Aníbal Barca ocupó la población en el transcurso de su marcha hacia los Pirineos. Sin embargo, los romanos, lograron conquistar la ciudad en el año 218 a. C. La ciudad fue rebautizada como COLONIA IVLIA AVGVSTA FAVENTIA PATERNA BARCINO entre el 15 a. C. y 10 a. C. una vez los romanos se establecieron definitivamente. En el mapamundi de Claudio Ptolomeo aparece con el nombre Barcino. Barcino tomó forma de castrum o fortificación militar en sus primeros tiempos aunque el comercio fue reorientando la importancia de la ciudad; en el siglo I fue amurallada por orden del emperador romano Claudio y ya en el siglo II contaba con una población de entre 4000 y 8000 habitantes.

Edad Media. Tras su llegada en el siglo V, los visigodos la convirtieron durante pocos años en capital de los territorios hispanos, traspasando después el poder hasta Toledo. En el siglo VIII fue conquistada por Al-Hurr, pero retornada al territorio cristiano por Ludovico Pío del Imperio carolingio en 801, incorporándola a la Marca Hispánica. Los ataques musulmanes no cesaron, y en 985 las tropas de Almanzor destruyeron prácticamente toda la ciudad. Borrell II inició la reconstrucción dando paso al floreciente periodo condal.

Durante este período la ciudad destacó entre las tierras catalanas y el conjunto del dominio de la Corona de Aragón, y fue, junto con otros puertos de la Corona, como Tortosa, Palma de Mallorca, Nápoles o Valencia, de donde partieron numerosas tropas y recursos hacia la empresa de tomar nuevas posesiones. La ciudad floreció y llegaría a ser una de las principales del Mediterráneo occidental en los siglos XIII y XIV. La ciudad destacaba en el plano comercial, aunque por debajo de Génova y Venecia, que dominaban el comercio en el Mediterráneo y entre Europa y Asia.

Edad Moderna. La decadencia se inició a partir del siglo XV con altibajos, y se prolongaría a lo largo de los siglos siguientes. Las tensiones derivadas de la unión dinástica con Castilla, iniciada con el matrimonio entre Fernando II de Aragón e Isabel de Castilla, alcanzó su momento álgido con la Guerra de los Segadores, entre 1640 y 1651, y más tarde, con la Guerra de Sucesión (de 1706 a 1714), que significó la desaparición de muchas de las instituciones propias de Cataluña, así como la prohibición del catalán y la construcción de la fortaleza militar de la ciudadela.

Revolución industrial. La recuperación económica iniciada a finales del siglo XVIII y la industrialización en el siglo XIX propiciaron que Barcelona volviera a convertirse en un importante centro político, económico y cultural, al frente de la llamada Renaixença (Renacimiento). Cabe destacar en el proceso de industrialización el monopolio de comercio textil entre España y Cuba, que fue fijado en Barcelona en un momento de crisis en la industria textil de algodón, y que asentó la industrialización en Cataluña; y el diferencial de crecimiento, mientras que en otras partes del país la industria languidecía ante la crisis.

Otra consecuencia de este monopolio textil en el siglo XIX entre Barcelona y Cuba, fue la queja de los cubanos acerca de la “teoría del embudo”, ancha para España y estrecha para Cuba, y que fue la raíz del malestar cubano y que generó revueltas y el movimiento de independencia en busca de la igualdad económica con el apoyo de EE.UU.. La ciudad pudo derribar sus murallas y se anexionó en 1897 seis municipios limítrofes, lo que le permitió crecer y planificar su desarrollo urbano e industrial liderado por el innovador plan del Ensanche de Ildefonso Cerdá, que trazó las calles en cuadrícula y las esquinas en chaflán. Fue también sede de dos Exposiciones Universales en 1888 y 1929.

Siglo XX. En los inicios del siglo XX destacaron tanto el crecimiento económico (especialmente derivado de la Primera Guerra Mundial) como la proliferación de nuevas ideologías acogidas por amplios tramos de población, especialmente la obrera. El impulso gubernamental promovió el Metro y el Puerto. Sin embargo, la crisis del 29 que golpeó duramente a España y posteriormente el inicio de la Guerra Civil Española paralizó todo crecimiento durante una década. Pese a defender a la II República, la ciudad fue foco de rebeliones internas y peleas entre partidos que ni la ciudad ni el gobierno de la República pudieron controlar, como se vio en las Jornadas de Mayo de 1937. Durante la guerra la ciudad fue bombardeada en varias ocasiones. Las tropas franquistas ocuparon la ciudad el 26 de Enero de 1939.

La dictadura militar designó a Barcelona como polo de desarrollo promoviendo una intensa industrialización que dio lugar a una fuerte y prolongada inmigración mayoritariamente procedente del sur de la Península. Las nuevas condiciones sociales y económicas dinamizaron la ciudad y transformaron radicalmente el trazado urbano, destacando la aparición de populosos barrios obreros y de importantes vías de comunicación. El metro se expandió y aparecieron los trolebuses (década de 1940) diversificando el transporte. La red de ferrocarriles se hizo más densa y moderna, mientras el aeropuerto también ganaba relevancia. Sin embargo, la gran apuesta del transporte barcelonés, en comparación con otras grandes y medianas ciudades, fue el impulso del vehículo privado, para lo que se construyó una densa red de aparcamientos subterráneos.

Tras la muerte del general Franco y los difíciles inicios del período democrático, la ciudad se benefició, como el resto de España, de un nuevo impulso económico muy influido por la integración en la Unión Europea (1 de Enero de 1986), que desembocó en modernos proyectos culturales y urbanísticos. Entre ellos destaca la organización de los Juegos Olímpicos de 1992. Dicho evento, que contó con el apoyo económico y organizativo de toda España, se constituyó en un nuevo motor del desarrollo urbanístico.

(15/12/2015)

310. Dedal PARÍS // PARIS´ Thimble

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Dedal París. Colección de dedales de Ciudades Europeas.

Otro de los dedales pertenecientes a la Colección de dedales de Ciudades Europeas que ha sacado la tienda “Gritos de Madrid“, es este dedal de la ciudad de París.

París es la capital de Francia y de la región de Isla de Francia. Constituida en la única comuna unidepartamental del país, está situada a ambos márgenes de un largo meandro del río Sena, en el centro de la Cuenca parisina, entre la confluencia del río Marne y el Sena, aguas arriba, y el Oise y el Sena, aguas abajo.

La ciudad de París, dentro de sus estrechos límites administrativos, tiene una población de 2.273.305 habitantes (2015). La población parisina aumentó de 2.125.851 habitantes desde 1999. El barrio más poblado de la ciudad es el decimoquinto con 236.715 habitantes, el menos poblado es el primero barrio con 17.308 habitantes.

Sin embargo, en el siglo XX, el área metropolitana de París se expandió más allá de los límites del municipio de París, y es hoy en día la segunda área metropolitana del continente europeo (después de Londres) con una población de 12.292.895 habitantes (2011).

La región de París (Isla de Francia) es junto con Londres, uno de los núcleos económicos más importantes de Europa. Con 607 mil millones de euros (845 mil millones de dólares), produjo más de una cuarta parte del Producto Interior Bruto (PIB) de Francia en 2011. La Défense es el principal barrio de negocios de Europa, alberga la sede social de casi la mitad de las grandes empresas francesas, así como la sede de veinte de las 100 más grandes del mundo.

La ciudad es el destino turístico más popular del mundo, con más de 42 millones de visitantes extranjeros por año. Cuenta con muchos de los monumentos más famosos y admirados del orbe: la Torre Eiffel, la Catedral de Notre Dame, la Avenida de los Campos Elíseos, el Arco de Triunfo, la Basílica del Sacré Cœur, el ex Hospital de Los Inválidos, el Panteón, el Arco de la Defensa, la Ópera Garnier o el barrio de Montmartre, entre otros. También alberga instituciones de reconocimiento mundial: el Louvre, el Museo de Orsay y el Museo Nacional de Historia Natural de Francia, así como un extenso sistema de educación superior de prestigio internacional.

Historia.

Edad Antigua. Los parisios, pueblo galo del que se deriva el nombre de París, dominaban el sector cuando las tropas de Julio César sitiaron el lugar. Se cree que los parisios fundaron la ciudad entre 250 a. C. y 200 a. C., aunque se desconoce el lugar exacto del emplazamiento de la ciudad gala; si bien, hay varios indicios que señalan que se establecieron en lo que hoy es la Ile de la Cité, sobre todo por razones de defensa estratégica al estar protegido el asentamiento por los brazos del río Sena que abrazan dicha isla.

En 52 a. C. cuando los romanos toman la ciudad, la rebautizan llamándola Lutecia (Lutetia) y la reconstruyen durante el siglo I en la orilla izquierda del río Sécuana (Sena). En el siglo IV el emperador Flavio Claudio Juliano estableció su cuartel general durante un invierno en la Isla de Francia.

Edades Media y moderna. París toma su nombre actual en el siglo IV y Clodoveo, rey de los francos la hace su capital en 508, tras su victoria sobre los romanos. Durante el siglo IX se construyeron murallas de protección sobre la ribera derecha, mientras que la izquierda fue destruida por los normandos en 885.

Cuando los Capetos consiguen el trono de Francia en 987, París es una de las dos grandes ciudades de su dominio personal. Con Felipe Augusto (1190-1220) París se convierte definitivamente en la capital del reino. Se construye una nueva muralla protegiendo un sector más amplio. En el siglo XIV, Carlos V (1371-1380) crea una muralla aún mayor que la antes citada.

Entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII, Enrique IV construye los primeros conjuntos arquitectónicos modernos como la Place des Vosges. Su sucesor Luis XIII extiende la muralla de Carlos V sobre la orilla derecha. Luis XIV destruye esa muralla y ordena construir en su lugar los primeros grandes bulevares.

Edad Contemporánea. A finales del siglo XVIII, la toma de la fortaleza de la Bastilla, que se encontraba en el oriente de la ciudad, se convirtió en el arranque simbólico de la Revolución francesa, un proceso de profunda transformación del país que se había iniciado en París poco antes, durante los Estados Generales de 1789.

Tras proclamarse Emperador, Napoleón Bonaparte se decide por París como capital de su Imperio, luego de haber contemplado a Lyon para tal privilegio. Bajo el reinado de Luis Felipe, la ciudad acelera su ritmo de crecimiento. En este momento, Pierre Daunou redactó la Constitución del Año VIII.

La transformación de París durante el Segundo Imperio de Napoleón III (1852-1870) le dio a la ciudad su fisonomía actual. El emperador comisionó al Barón Haussmann para que ejecutara los cambios necesarios para convertir a París en la ciudad más moderna del mundo en su época. Se demolió gran parte de la ciudad antigua y medieval y se dio paso a los grandes bulevares y a los edificios modernos, el más destacado de los cuales fue la Ópera Garnier. Se construyeron canalizaciones de aguas y otros importantes adelantos en obras públicas. Este periodo llegó a su fin después de la caída del emperador como consecuencia de la derrota sufrida por su ejército en la guerra franco-prusiana, momento tras el cual, la ciudad fue testigo de la formación de la Comuna de París, en el cual los ciudadanos de la ciudad, buscaron fundar un gobierno gestionado por el pueblo, este movimiento fue cruentamente disuelto, después de una heroica resistencia popular. Las décadas de los ochentas y noventas del siglo XIX continuaron dándole a la ciudad su fisonomía más conocida.

París albergó durante la segunda mitad del siglo XIX varias exposiciones universales. La más destacada tuvo lugar en 1889 con motivo de la conmemoración del primer centenario de la revolución. Para este evento fue construida la Torre Eiffel que, aunque debía ser desmontada una vez terminada la exposición, continúa actualmente en su emplazamiento original.

Siglo XX. El siglo XX se inició con la inauguración de la primera línea del Metro de París, cuyas obras habían empezado en 1898. En 1900 se desarrolló otra Exposición Universal, la más notable de París, para la cual se construyeron obras notables de arquitectura que aún siguen en pie, tales como el Grand Palais, el Petit Palais, la Estación y ahora Museo de Orsay, el Puente Alejandro III y la Estación de Lyon.

En 1940 la ciudad fue conquistada por la Wehrmacht (ejército de la Alemania Nazi) en el marco de la Segunda Guerra Mundial. París estuvo administrada por las fuerzas de ocupación, que la abandonaron después de cuatro años sin causarle destrozos de consideración, en comparación con los daños sufridos en otras ciudades europeas en esa guerra. Para los aliados, París no era una plaza de importancia estratégica y por ello preferían eludir la liberación de París ya que su objetivo era traspasar pronto el Rin. Sin embargo, el general De Gaulle consiguió convencerlos de la necesidad de liberar París ante el temor de que un régimen comunista se instaurara en la república si la resistencia vencía a los alemanes. Tras la liberación, las parisinas sospechosas de colaborar con los alemanes fueron humilladas y rasuradas.

Durante los mandatos del general De Gaulle de 1958 a 1969, varios acontecimientos políticos tuvieron lugar en la capital. En 1961, una manifestación en favor de la independencia de Argelia fue violentamente reprimida. En 1968, un movimiento estudiantil iniciado en la Universidad de Nanterre desencadena más de un mes de protestas y huelgas al unirse con un amplío movimiento social de reivindicaciones: es el Mayo francés. El 13 de Mayo, cientos de miles de personas protestaban contra la violencia policial. Después de dos meses de agitación y disturbios, los franceses votaron a favor del general De Gaulle en las elecciones legislativas de Junio y volvió la calma parcialmente.

Bajo la administración del presidente François Mitterrand, en la década de los 80 y comienzos de los 90, la ciudad recibió un renovado impulso en su urbanismo e infraestructura. Se renovaron sectores deprimidos de la ciudad, particularmente en barrios de la ribera izquierda y en el barrio de La Villette; se levantaron nuevos edificios emblemáticos como la nueva biblioteca nacional, el Arche de la Défense y el Musée d’Orsay; y se renovaron los accesos al Museo del Louvre.

(15/12/2015)