248. Dedal TARRAGONA // TARRAGONA´s Thimble

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Dedal porcelana Tarragona.

Después de unos días sin actualizar, debido a que anduve liadilla, en la entrada de hoy quiero enseñaros el último dedal que me regaló mi novio de la ciudad de Tarragona. Es un dedal de porcelana de la colección M&L (menta&Limón), que podemos encontrar en otras ciudades ya que es un dedal general de muchas ciudades de España.

Tarragona es una ciudad y municipio de España, capital de la provincia de Tarragona y de la comarca del Tarragonés. Durante el Imperio romano fue una de las principales ciudades de Hispania y capital de la provincia romana Hispania Citerior o Hispania Tarraconensis.

El municipio cuenta con una población de 133.545 habitantes (padrón del INE a 1 de enero de 2013). Su ubicación a la orilla del Mediterráneo en la Costa Dorada, con playas de aguas cálidas, así como sus centros de recreo y tradición histórica y patrimonio artístico, la convierten en un centro de atracción turística de primer orden. Su origen se remonta a la antigua Tarraco romana, capital de la Hispania Citerior Tarraconensis. El “Conjunto arqueológico de Tarraco” ha hecho que Tarragona sea considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En 2017 se celebrará en esta ciudad los Juegos Olímpicos del Mediterráneo.

Tarragona fue conquistada por los árabo-bereberes en una fecha variable según autores, entre el 714 y el 716. Ha sido objeto de debate si la conquista fue pacífica o tras un asedio y posterior saqueo. Esa última tesis estaría avalada por la bien documentada huida del Obispo Próspero, pero por otra parte no se han encontrado indicios arqueológicos que demuestren una interrupción súbita de la vida ciudadana. La falta de unos titulares episcopales, así como una situación excéntrica y periférica en relación a los centros de poder tanto andalusíes como cristianos, explicarían una decadencia rápida seguida de varios siglos de irrelevancia, lejos de una despoblación completa pero sin alcanzar una realidad plenamente urbana. El valor simbólico de la antigua Tarraco, pudo actuar como incentivo para una estabilidad en el dominio cristiano, pero otros factores actuarían en contra. Hay indicios de intentos de recuperación del dominio cristiano (Reconquista) desde el siglo IX bajo Carlomagno, pero las campañas que harán nacer la Marca Hispánica no alcanzaron a consolidar el dominio cristiano seguro y estable de la ciudad. Borrell II se proclamó “Príncipe de Tarragona” en el 960, pero sucesivos intentos de consolidación del dominio cristiano sobre la ciudad demuestran lo precario de éste, al menos hasta el s. XI.

En 1129 San Olegario, arzobispo de Tarragona, cedió la ciudad como un principado eclesiástico al mercenario normando Robert Bordet, que había servido a las órdenes de Alfonso I de Aragón. El 14 de marzo de 1129, este caballero fue nombrado príncipe de Tarragona mediante un pacto de vasallaje. A partir de la infeudación del Principado de Tarragona, los normandos, comandados por Bordet, se instalaron en la ciudad. Robert Bordet aprovechó una antigua torre romana todavía en pie, la actual Torre del Pretorio, para establecer su castillo. Se iniciaba así un primer proceso de colonización de la ciudad, dirigido sobre el terreno por Robert, pero controlado desde Barcelona por el arzobispo.

La situación en la ciudad se complicó con la muerte de San Olegario. En 1146, su sucesor, Bernat Tort, un hombre de confianza del Conde de Barcelona, se estableció en la ciudad. Se iniciaba así un proceso marcado por continuos conflictos jurisdiccionales que culminaron con la extinción del principado y la restitución al Conde de Barcelona en 1151.

La Tarragona de finales del siglo XII ya era un núcleo urbano plenamente consolidado que se había convertido en el centro director de un amplio territorio. En 1148 el gobierno local se había reordenado y el consejo de habitantes de la ciudad participaba intensamente en la vida urbana. La ciudad creció y ocupó toda el área interna del Foro provincial de Tarraco, manteniendo así la estructura arquitectónica heredada de la época romana. La ciudad del siglo XII surgió, pues, en el área de grandes monumentos, alrededor de los castillos señoriales. A partir de 1146 se ocupó el área del recinto de culto de época romana, un sector que tomó especial relieve con el inicio de la construcción de la Catedral en 1171, y que se convirtió en el eje vertebrador de la ciudad a partir de su consagración en 1331.

Fuera del recinto defensivo de esta primera época, había tres áreas claramente diferenciadas: en primer lugar, el Corral, el antiguo circo romano, que se convirtió en un burgo extramuros con un mínimo de población y destinado principalmente a actividades comerciales e industriales. En segundo lugar, la Vila Nova que era el área que se prolongaba desde el Corral hasta el puerto y estaba destinada básicamente a huertos, cultivos, herrenales y molinos. A diferencia de la primera, no estaba muy habitada, excepto en el área del puerto y en la zona más próxima al Corral. Finalmente la huerta de Tarragona, también destinada a la explotación agraria, que se extendía a ambos lados del Francolí y llegaba hasta Riu Clar.

La expansión de la peste bubónica por toda Europa marcó el inicio de un importante periodo de recesión demográfica. La epidemia llegó a la ciudad entre mayo y julio de 1348, provocando una gran mortandad. El descenso de la población y la crisis general en que se encontraba la ciudad hizo que el núcleo urbano entrara en un importante proceso recesivo. El descenso del número de fuegos se plasmó en un número menor de casas ocupadas. A pesar de esto, en 1368 la ciudad, siguiendo las directrices marcadas por la Corona, empezaba las tareas de mantenimiento y refuerzo de las murallas de la ciudad mediante la construcción de la Muralleta o Mur Nou, a la altura de la fachada del circo. De esta forma el área del Corral, el antiguo circo romano, quedó incorporada al núcleo urbano.

La situación política se agravó a lo largo de la primera mitad del siglo XV. Las diferencias entre la Generalidad de Cataluña y Juan II de Aragón provocaron una guerra civil, en la que el arzobispo se puso del lado de los realistas, mientras que el Consejo Municipal, tras un periodo de indecisión, se alió con la Generalidad.

El 17 de octubre de 1462 las tropas de Juan II llegaron a Tarragona para sitiar la ciudad. La guerra sumió a Tarragona en la más absoluta decadencia. Las defensas de la ciudad, especialmente en el sector del Mur Nou, quedaron muy deterioradas, así como las del área del Corral. La población disminuyó drásticamente y la municipalidad se declaró en quiebra. Los efectos de la guerra fueron visibles en la ciudad durante mucho tiempo.

La vida de la ciudad de Tarragona durante la época moderna está marcada por tres importantes conflictos bélicos. Desde el siglo XVI se construyen o consolidan fortificaciones para defender la ciudad y sus alrededores de las continuas guerras y ataques piratas. A partir de la Guerra de los Segadores y hasta mediados del siglo XIX Tarragona fue plaza fuerte, lo que comportaba que no se podían destruir las fortificaciones y se tenía que dejar un espacio delante de la muralla libre de edificios, con las dificultades que ello suponía para la expansión urbanística. Las epidemias fueron una constante en este periodo y provocaron grandes mortandades y el éxodo de la población.

Durante la Guerra de los Segadores (1640-1659), la situación estratégica de Tarragona le hizo sufrir dos importantes sitios, en 1641 y en 1644, que comportaron graves destrucciones de edificios y la consecuente postración y decadencia económica de la ciudad. El puerto padeció daños importantes y se abandonó durante mucho tiempo, por lo que el comercio se desvió hacia el puerto de Salou. La economía del Campo de Tarragona entró en una grave crisis de la que no se recuperó hasta finales del siglo XVIII, cuando se autorizó la reconstrucción del puerto y se concedió el permiso para comerciar libremente con América.

El segundo gran conflicto bélico que sufrió la ciudad fue la Guerra de Sucesión (1702-1714) que alcanzó Tarragona cuando todavía no se había recuperado de los estragos de la Guerra de los Segadores. Tarragona fue defendida por una guarnición británica que mejoró el sistema defensivo con la construcción de la Falsa Braga y de otros fortines y baluartes, la mayor parte actualmente desaparecidos. Cuando Felipe V accedió al poder promulgó el Decreto de Nueva Planta, que instauraba un sistema de gobierno centralizado y absolutista. En esta nueva organización, las antiguas veguerías se reagruparon en corregimientos y nacieron los ayuntamientos, al tiempo que se jerarquizó el organigrama político, se recortó el poder de los arzobispos y se suprimió la Universidad.

Otro grave problema con el que se enfrentó la ciudad durante los siglos XVI y XVII fueron las epidemias de peste y los ataques piratas. La piratería en la costa del Mediterráneo provocó la huida de la población hacia zonas más seguras del interior. Para intentar controlar los ataques piratas se construyeron torres de defensa a lo largo de la costa, como la Torre de la Mora, o como el baluarte sobre el puerto natural de Tamarit, que data de 1617. Las batidas corsarias supusieron un importante tropiezo demográfico y económico para las zonas afectadas.

La iglesia, y más concretamente, los arzobispos jugaron un papel importante en el relanzamiento cultural, artístico y urbanístico de la ciudad en el siglo XVI, ya que estos religiosos, además de ser prelados, ocupaban importantes cargos políticos. Arzobispos como Gaspar Cervantes de Gaeta, Joan Terès y Antoni Agustín dotaron a la ciudad de una Universidad Literaria, ampliaron los límites de la ciudad amurallada hasta la actual Rambla Nova -con la construcción de la muralla de Sant Joan– y promovieron y financiaron obras y capillas en la catedral de Tarragona. Por otra parte, en la ciudad estaban instaladas numerosas órdenes religiosas que realizaban tareas benéficas y educativas.

La llegada del agua a la ciudad, proveniente de Puigpelat, supuso una importante mejora de la calidad de vida de la población. En este caso, también hay que destacar la contribución de la jerarquía eclesiástica al desarrollo de la ciudad, puesto que la obra fue impulsada por los arzobispos Joaquín de Santiyán y Francesc Armanyà.

Durante el siglo XVIII, la ciudad experimentó un ligero crecimiento que se verá de nuevo truncado, a principios de la centuria siguiente, por un nuevo conflicto bélico, la Guerra de la Independencia.

En el ámbito artístico, a finales del siglo XVI, se produce un renacimiento del clasicismo de la mano de la Escuela del Camp, con el apoyo del arzobispo Antoni Agustín y los canónigos humanistas.

A pesar de los acontecimientos dramáticos que marcaron la época moderna, la celebración de las fiestas tradicionales continuó siendo uno de los hitos que marcaban el calendario tarraconense. Los gremios eran los encargados del séquito que salía a la calle para las fiestas de Santa Tecla, Corpus, la llegada de los reyes y la entrada de nuevos arzobispos. A mediados del siglo XVI se fundó la Confraria de la Sang, cuya relevancia social sobrepasó con creces la participación en la procesión del Santo Entierro.

En 1786 se concedió a Tarragona el permiso para comerciar libremente con América y la actividad económica se orientó hacia el comercio del vino y el aguardiente. Este hecho conllevó la expansión del cultivo de la viña en detrimento de otros productos. Con la aparición de la filoxera en Francia, hacia 1870, el cultivo se extendió de forma desmesurada hasta el punto de que se plantaban viñas en lugares poco adecuados. La ventaja de la proximidad del mercado exportador y la facilidad del transporte hacían que fuera un cultivo rentable, por lo que Tarragona se benefició mucho económicamente. Este movimiento económico motivó la aparición de una nueva clase social de obreros y menestrales, mientras que la burguesía aprovechó para invertir en diversas empresas.

El siglo XIX se inicia con un conflicto bélico de consecuencias devastadoras para la ciudad: la Guerra de la Independencia o Guerra del Francés. Tras un sitio largo y terrible para la población, Tarragona fue asaltada por el ejército francés el 28 de junio de 1811. A partir de ese momento, los franceses ocuparon la ciudad durante más de dos años, tras los cuales dejaron un rastro de miseria y hambre, agravados por la voladura de puntos estratégicos de la ciudad que acompañó su salida, el 19 de agosto de 1813.

La recuperación económica y demográfica fue lenta, a pesar de que se eximió a la ciudad del pago de tributos entre 1816 y 1826. Con la mejoría de la situación, se reemprenderán las obras del puerto y otras que habían quedado paradas por el conflicto. Este hecho permitirá el establecimiento de comerciantes foráneos y la formación de una pequeña burguesía comercial emprendedora que hará posible la modernización de Tarragona durante el siglo XIX.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, las oscilaciones del precio del vino condicionaron la economía y la demografía de la ciudad, así como su expansión urbana. En periodos de euforia se incrementó la población, se fomentaron industrias auxiliares relacionadas con la exportación de vinos y se establecieron numerosas sociedades y entidades vinculadas con este comercio. A partir de mediados de siglo, el crecimiento económico posibilitó mejoras urbanas que cambiaron la fisonomía de la ciudad.

En 1868 Tarragona dejó de ser plaza fuerte, lo que permitió la construcción de edificios y viviendas fuera de la muralla. Militarmente, las murallas ya no eran necesarias, puesto que las nuevas tecnologías de guerra habían demostrado que eran inútiles. Por otra parte, la presión demográfica hacía imprescindible la urbanización de esa zona de la ciudad. Sólo a partir de 1854 y de una manera intermitente e irregular, debido a los elevados costes económicos que suponía, se inició el derribo de la muralla de Sant Joan que permitió la urbanización y la construcción de nuevos edificios en la actual Rambla Nova y la proyección de nuevas calles, como la de la Unió, que harán posible la conexión de la Parte Alta con la Marina. La Parte Alta de la ciudad, más estática, continuó siendo el espacio preferido como residencia por la nobleza, por los eclesiásticos y también, por sectores, de los payeses y los artesanos. La Parte Baja o Marina, de nueva construcción, más dinámica, se convirtió en el lugar donde se establecerá la burguesía comercial con sus talleres y tiendas.

Las obras del puerto y del ensanche de la ciudad provocan el descubrimiento de numerosos restos arqueológicos. En esta época se pudieron salvar muchos restos de la antigua Tarraco, que sirvieron como base del primer Museo Arqueológico.

A lo largo de los siglos, la presencia del puerto fue determinante para el comercio de Tarragona. Las mejoras de la infraestructura del puerto durante este periodo permitieron la introducción de nuevas empresas y, por lo tanto, la modernización de la ciudad.

Durante el primer tercio del siglo XX se producen en el país cambios políticos y sociales que influyeron de manera determinante en la vida de los tarraconenses: la Dictadura de Primo de Rivera, la proclamación de la Segunda República y la Guerra Civil Española (1936-1939). El conflicto supuso un grave tropiezo y un retroceso en el desarrollo económico y social de Tarragona. La ciudad fue bombardeada en numerosas ocasiones, con lo que, además de sufrir un considerable número de víctimas mortales, su estructura urbanística se vio gravemente dañada con la destrucción de infraestructuras que tuvieron que reconstruirse durante los difíciles años de la posguerra.

A finales de la década de los cincuenta algunas industrias químicas empezaron a instalarse en la zona y en 1975 entró en funcionamiento la refinería de Enpetrol. El empuje del sector industrial también influyó de manera notable en el aspecto urbanístico y constructivo en general; ya que el aumento de población, por el incremento de la inmigración, llevó a la creación de nuevos barrios periféricos que se construyeron, al poniente, sobre la carretera de Valencia (Torreforta, Campclar, Bonavista, Icomar, Riuclar, La Floresta y la Granja) y al norte de la ciudad (Sant Salvador, Sant Pere y Sant Pau).

Tarragona pasará a ser una ciudad industrial especializada en el campo petroquímico. En estas industrias, la salida y la entrada de los productos elaborados se hace por el puerto de Tarragona que pasará a ser el segundo puerto español por cantidad de toneladas anuales.

Este dedal fue comprado en la tienda “Souvenirs, Regalos Eli“, que está situada en la Carrer Pare Iglesias en la ciudad de Tarragona.

(31/07/2015)

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223. Dedal TARRAGONA // TARRAGONA´s Thimble

Dedal Catedral Santa María de Tarragona.

Dedal Catedral Santa María de Tarragona.

En esta nueva entrada quiero enseñaros otro de los dedales de la ciudad catalana de Tarragona que tengo en mi colección por el momento. Este dedal como todos los anteriores de esta ciudad, me lo trajo mi novio de uno de sus viajes a esta ciudad por trabajo. Este dedal es un dedal de porcelana, en el que vemos una representación de la puerta principal de la catedral de Tarragona, por eso a continuación os voy a contar algunas cosillas sobre esta catedral.

La Catedral Basílica Metropolitana y Primada de Santa María es una catedral construida en el estilo gótico temprano, existente en la ciudad y provincia de Tarragona, en la comunidad autónoma de Cataluña. Se encuentra situada en la parte más alta de Tarragona, sobre un lugar que ya ocuparon con anterioridad un templo dedicado al culto imperial romano (el templo de Augusto), una catedral visigótica y una mezquita árabe.

En su estado actual corresponde al periodo de transición entre el románico y el gótico.

El 3 de abril de 1905 fue declarada Monumento Nacional.

La ciudad de Tarragona, la antigua Tarraco de época romana, que era prácticamente la capital de los territorios hispánicos, había perdido buena parte de su esplendor tras la caída del Imperio romano como consecuencia de las invasiones germánicas. Ello se acrecentó con la conquista de la ciudad en el siglo VIII por parte de los musulmanes, además de por el hecho de convertirse rápidamente en un territorio fronterizo para la defensa de los territorios islámicos, todo ello hasta su reconquista en el siglo XII por los condes de Barcelona.

En 1154 se instala, por primera vez en la ciudad de Tarragona un arzobispo con residencia permanente, Bernat Tort, llegado desde la Abadía de Saint-Ruf, en la ciudad de Aviñón, hoy en Francia, y que era un territorio que por esas fechas tenía importantes vínculos con los condes de Barcelona. En las ordenaciones que el nuevo arzobispo dicta para regular la vida interna del reducido Capítulo Catedralicio, hace referencia a la construcción que estaba efectuando de una fortaleza para protegerse de las previsibles incursiones musulmanas, fortaleza asentada sin lugar a dudas entre los restos existentes en esa época de edificios de origen romano. Evidentemente esa pequeña fortaleza incluía una primera iglesia catedralicia, iglesia que estaba consagrada a santa Tecla.

No se tiene información exacta sobre el proceso constructivo de la nueva catedral gótica en la ciudad, puesto que los primeros datos conocidos corresponden a la fecha de su consagración, en 1331. Sin embargo, existen documentos anteriores que atestiguan la realización de las obras, como por ejemplo un legado testamentario que fue efectuado por Pere de Queralt en 1166 o el testamento del obispo de Tarragona, Hugo de Cervelló, quien fuera asesinado en 1171.

Parece, pues, que las obras de la nueva catedral se iniciaron en una fecha imprecisa, pero siempre posterior al año 1171, y que dieron inicio por la cabecera del nuevo templo.

Hay noticias de la existencia de canónicos desde finales del siglo XI, pero la estructuración fue a partir del año 1154 por el arzobispo Bernat Tort, según la orden de san Agustín con monjes venidos del monasterio de san Ruf de Aviñón, orden a la cual pertenecía el obispo y que había impuesto la reforma gregoriana del siglo XI. El papa Clemente VII secularizó a los canónicos de la catedral el 4 de diciembre de 1530.

Para la vida comunitaria se dotó de las dependencias necesarias situadas alrededor del claustro, como el dormitorio, el refectorio, la bodega, la cocina y la sala capitular. Además del prior claustral, se nombraron las figuras del pavorde que administraba los bienes, el arcediano para la ayuda en la celebración de los oficios, el tesorero que se ocupaba de los gastos del culto, el sacristán mayor, que tenía a su cargo el servicio del culto, el camarero que cuidaba del vestuario, el capiscol (o chantre) dirigente del coro, el sub-capiscol que enseñaba los cantos, el hospitalario encargado del hospital de la catedral y el enfermero que cuidaba de la enfermería.

Parece igualmente que la construcción inicial estaba prevista como una única nave, con un gran ábside, muros robustos y básicamente correspondiente a un estilo correspondiente al existente en su entorno por esas fechas, es decir, se trataría de una catedral románica, pensada además como elemento defensivo y, por ello mismo, provista de matacanes, almenas y camino de ronda, así como ventanas elevadas, fuera del alcance del enemigo (años después, con la seguridad ya garantizada, se abrirían bajo las anteriores tres nuevas ventanas en el ábside, de mayor tamaño y situadas más cerca del suelo).

A pesar de ello, no hay que suponer que se trataba de una construcción austera, puesto que recogía un buen número de elementos decorativos propios del románico, lo que daba al ábside de la catedral la debida prestancia.

Contemporáneos del ábside son la sacristía y el refectorio. La sacristía, emplazada junto al ábside mayor, es de planta rectangular, y posee bóveda de cañón apuntada. La sacristía ha sufrido a lo largo de los años diversas intervenciones que han modificado sustancialmente su aspecto.

El tamaño del refectorio (o comedor) indica que el número de canónigos y otros empleados de la catedral se había incrementado sustancialmente. A partir del siglo XVI, cuando los canónigos comenzaron a dejar de hacer vida en común, el refectorio acabó transformado en una capilla más de la catedral.

Se preveía igualmente la construcción de un campanario, que estaba previsto levantar junto a la sacristía; campanario que poseía igualmente carácter defensivo.

Hacia el año 1195 se produjo un cambio sustancial en el planteamiento de las obras, magnificándolas, lo que produjo fuertes problemas de tipo social en la ciudad, al quejarse los ciudadanos de Tarragona de los elevados gastos que comportaban las obras, gastos que debían ser sufragados con los correspondientes impuestos, lo que hizo que en 1214 el arzobispo de Tarragona decretase la voluntariedad de las aportaciones a las obras.

Básicamente, el nuevo proyecto pretendía agrandar la catedral, para convertirla en un edificio formado por tres naves en planta basilical, con un crucero y cuatro nuevos ábsides secundarios, cubiertos con bóveda de crucería de estilo gótico. Por la disposición espacial anterior, el único lugar en el que era posible efectuar la ampliación era el punto en que se había dejado el patio destinado al futuro claustro, lo que hizo imposible la habitual alineación del crucero y los cinco ábsides. Por ello, los cuatro ábsides menores fueron escalonándose (como es perfectamente apreciable en el plano que se encuentra a la derecha), por lo que la absidiola norte es de menor tamaño que la meridional.

Los espacios de las naves fueron cubiertos con bóveda de crucería gótica, de no mucha altura. Parece haber semejanzas constructivas con la iglesia abacial de Santa María, en el monasterio de Santa Cruz de la Serós, en la Jacetania.

Según Puig i Cadafalch, el plano de las catedrales de Lérida y Tarragona responde a un tipo bastante extendido sobre todo en la Francia septentrional (Normandía) y básicamente ligada a los monjes benedictinos, con características de grandes ábsides y un crucero de grandes dimensiones. El císter aportó además las soluciones tecnológicas para la sustentación de los edificios como el arco apuntado o la bóveda de crucería, así estas dos catedrales presentan la combinación de la arquitectura románica con elementos góticos.

Los obispos y reyes como Alfonso el Casto y Pedro el Ceremonioso continuaron beneficiando con donaciones.

Con el obispo Aspàreg de la Barca (1215-1234) se abrió al culto la parte de la cabecera. En 1250 Pedro de Albalat encargó la construcción del cimborio al maestro de obras Bernat y en el año 1277, aproximadamente un siglo después del principio de la obra, se encargó la realización de la puerta principal al maestro Bartomeu de Gerona. Sin embargo el tímpano y el resto de los apóstoles tallados se deben a Jaume Cascalls y su taller (Jordi de Déu) durante los años 1375.

En el año 1305 el obispo Roderic Tello se hizo cargo del pago del penúltimo tramo de la nave central y el arzobispo Juan de Aragón hijo de Jaime II, en junio del año 1331 consagró la nueva catedral.

Sin embargo, como era habitual en la construcción de las catedrales, las obras continuaron entre los siglos XIV y XVIII con construcciones en el interior y en las dependencias del claustro de capillas en los estilos gótico, renacentista y barroco.

Las obras de restauración y conservación se han llevado a cabo entre los años 1999 y 2001 por los arquitectos Joan Figuerola y Joan Gavaldá, así como posteriores campañas de excavaciones arqueológicas y restauración de capillas. Tras una prospección geofísica en el subsuelo de la catedral, en el año 2007, se han hallado indicios que bajo la misma se encuentra el templo romano dedicado a Augusto (63 a. C. – 19 d. C.) situado bajo la nave central. Ya se tenía noticias de este templo por las monedas en las emisiones realizadas en la época de Tiberio en las que hay referencias a la divinidad de Augusto y muestran un templo con columnas frontales que se construyó en su honor, como se cree que tiene el descubierto:

  • Sestercio de Tarraco posterior 15 d. C.
  • Dupondius de Tarraco posterior 21-22 d. C.
  • As De Emerita 14-37 d. C.

Es un templo de transición del románico al gótico. La nave central tiene una altura de veintiséis metros más doce del cimborio, por 16,50 metros de anchura. Las naves laterales miden trece metros de altura por 8,25 de anchura. La longitud es de unos cien metros desde el hastial hasta la cabecera.

Consta de planta basilical de cruz latina con tres naves y transepto bien definido que sobresale de las naves pero con brazos desiguales debido al claustro que se haya en la parte septentrional así como la absidiola de este mismo lado también es desigual a su pareja del lado opuesto. La cabecera contiene tres ábsides semicirculares escalonados con presbiterios profundos, destacando el central. El ábside central tiene tres ventanas en su parte inferior y siete en la superior de forma apuntada.

Sobre el tramo siguiente al ábside del lado de la Epístola se halla ubicada la torre del campanario.

Las naves están cubiertas con bóvedas de crucería de nervios moldurados sostenidos por pilares cruciformes con columnas adosadas por parejas y con capiteles decorados con reminiscencias del arte hispano-musulmán sobre los que reposan los arcos fajones y formeros de las bóvedas. Las ventanas se presentan principalmente de dos tipos las románicas con arquivoltas y las góticas con vitrales de tracerías caladas.

El cimborio es octogonal construido a mitad del siglo XIII con bóveda de crucería y soporte de trompas angulares, parteluces y vitrales de colores.

El presbiterio y el ábside central tienen un notable pavimento de la época románica, está formado por placas de piedra y mármol de diversos colores formando unos dibujos geométricos, en opus sectile en el que dominan los entrelazados sobresaliendo los colores, naranja, amarillo, blanco y negro. Es de una fabricación seriada y no totalmente artesanal ya que no hay gran variedad de piezas con formas diferentes. Pavimentos de esta misma clase se realizaban en la Edad Media como se demuestra en la basílica de Montecassino en Italia, de Santa María de Alaón en Sopeira o Saint-Benoît-sur-Loire en Francia.

La sillería del coro es obra del zaragozano Francisco Gomar del siglo XV realizada con madera de roble, durante el obispado de Pedro de Urrea (1445-1489). Todavía se mantiene in situ aunque el muro occidental se desmontó y hoy se guarda en el museo.

El órgano de grandes proporciones fue realizado en la segunda mitad del siglo XVI, para sustituir el anterior del siglo XV. El diseño del mueble se debe al arquitecto Jaume Amigó y realizado el trabajo de carpintería por Pere Ostris y Jeroni Xanxo entre 1562 y 1566. Las puertas que lo cierran las pintaron por ambas caras Pere Serafí y Pier Paolo de Montalbergo con la representación de la Anunciación en el exterior realizada a la grisalla y la Adoración de los Pastores y la Resurrección de Cristo en policromía en la parte interior. Su trompetería se sustituyó a comienzos del siglo XX. Está en proceso de restauración y se cree que estará finalizado el año 2010. Es un órgano romántico llamado de mar y cielo.

Capilla Mayor. El presbiterio se encuentra presidido por un retablo gótico, encargado por el obispo Dalmau de Mur y realizado por el escultor Pere Johan entre los años 1426 y 1434, se conserva en su lugar original y es una de las joyas de la escultura gótica catalana, construido en alabastro policromado, consta de tres partes:

  • el zócalo que presenta una decoración de motivos vegetales con figuras humanas y de animales pudiéndose ver también los escudos de los arzobispos Dalmau de Mur y Pere Sagarriga.
  • la predela con el tabernáculo y seis escenas historiadas sobre la vida y martirio de santa Tecla, la preside las figuras de Nicodemo, María, Ecce Homo, Juan y José de Arimatea; tiene numerosas figuras de pequeño tamaño de gran gracilidad. Se ordenan en seis escenas bajo pequeños doseletes de izquierda a derecha, entre cada escena a modo de separación hay pequeñas imágenes de santas con coronamientos de pináculos de filigrana. Se empieza la narración por la predicación de san Pablo rodeado de personajes entre ellos Tecla; la escena siguiente es el martirio del fuego que la ataca a santa Tecla y sí a sus verdugos; la siguiente muestra cuando fue arrojada a los leones; pasada la parte central se aprecia a la santa sumergida en agua y rodeadas por serpientes; en el siguiente relieve se ve como al ser arrastrada por los bueyes se rompen las cuerdas y queda libre y en la última escena está representada la invención de las reliquias.
  • la parte central, que contiene doce relieves, divididos en tres niveles y presididos por las imágenes en tamaño mayor de la Virgen con Niño en el centro y en los laterales del retablo con santa Tecla y con san Pablo, los tres coronados por altísimos pináculos de madera dorada. En el primer nivel hay escenas dedicadas a la Virgen, la Anunciación, la Natividad, la Epifanía y la Presentación al Templo; en el segundo nivel los misterios de dolor, la Santa Cena, la Flagelación, el camino del Calvario y la Crucifixión; en el tercer nivel se presenta los misterios de gloria, la Resurrección, la Ascensión, el Pentecostés y la Coronación.

El retablo se alarga en ambos lados con un muro de piedra hasta cerrar el presbiterio.

El ara del altar de estilo románico arcaizante es de una sola pieza sobre columnas y un frontal con relieves de la vida de la santa titular de la catedral. El frontal es de mármol blanco monolítico, dedicado a san Pablo y a santa Tecla. Pertenece al mismo taller que la mayor parte de la escultura de figuras realizadas en el claustro; tiene forma rectangular y está enmarcado por molduras estando estructurado en dos niveles de compartimentos en ambos lados de uno central donde está representado san Pablo sentado bendiciendo a santa Tecla.

Sepulcro de Juan de Aragón. En el presbiterio se encuentra el sepulcro del arzobispo Juan de Aragón muerto en 1334 hijo de Jaime II de Aragón y Blanca de Nápoles. Enmarcado por unos pináculos ornamentados con una excelente arquitectura gótica italianizante, el sarcófago sobre dos figuras de leones y labrado en su cara frontal un epitafio con las referencia de los milagros realizados por el difunto, se encuentra situado dentro de un profundo arcosolio polilobulado con la figura yacente del arzobispo sobre la tapa, las manos cruzadas y la cabeza sobre dos cojines, vestido con los atributos episcopales. Acompañado por un séquito de familiares y santos protectores como san Fructuoso, santa Tecla, san Luis de Tolosa, santa Isabel de Hungría (antepasados del difunto) y san Luis rey de Francia, (los cuales se guardan en el Museo Diocesano de Tarragona). En la parte alta del muro tiene una representación de la ascensión de su alma al cielo portada por dos ángeles.

El monumento elaborado con mármol blanco de vetas grises hace suponer que son mármoles antiguos reutilizados de la antigua Tarraco.

Sobre este mausoleo se encuentra un armario relicario dentro el muro, abierto a manera de ventanal, que custodia el brazo de santa Tecla, patrona de Tarragona, obtenido en 1320 en Armenia por medio de los embajadores de Jaime II de Aragón.

Vitrales. Los vitrales de la catedral de Tarragona son un magnífico ejemplo de la época gótica. Los de las capillas de las Onze Mil Vírgenes y de Santa María de los Sastres, realizados por Guillem de Letumgard, se datan de cerca del siglo XIV. De la misma época son los rosetones de cada lado del crucero. El ábside central tiene tres fenestrales en la parte inferior y siete en el cuerpo superior.

La capilla de Santa María de los Sastres, tiene tres ventanales en el muro izquierdo, que fueron remodelados en épocas posteriores. Representan el tema de la Anunciación; las partes originales que quedan de Guillem de Letumgard son las de las tracerías superiores de los vitrales, y en cada una de ellas están representadas dos pequeñas figuras de ángeles, y en el lóbulo superior el escudo de la catedral tarragonina. El que representa al arcángel San Gabriel es una reforma posterior de los últimos años del siglo XV, obra probable de Gil Fontanet. Los colores que dominan son el rojo, el azul y el amarillo de plata, propio del siglo XIV.

Los rosetones de los lados norte y sur del transepto presentan importantes diferencias, debidas a las múltiples intervenciones hasta épocas recientes. Originalmente fueron obras del Maestro de San Silvestre, que también trabajó en la catedral de Barcelona. En el rosetón sur se representa la Virgen con el Niño entronizados. En el rosetón norte se representa la Resurrección de Jesús en el óculo central, a partir del cual se distribuyen dieciséis plafones radiales con ornamentación geométrica, motivos florales y el escudo de la catedral; en la parte ancha de estos plafones, todos tienen la cabeza de un personaje, seguramente un apóstol.

La figura de Santa Tecla es la representada en el vitral central del ábside, y está documentada hacia el final del siglo XVII, ya en la época barroca; también ha sido modificada posteriormente.

De la época renacentista son los tres vitrales de la capilla del Corpus Christi, en cada uno de los cuales está representada una figura de apóstol.

Se puede apreciar el ábside central de gran volumen, con una cornisa de molduras debajo un friso de dientes de sierra y una hilera de arcuaciones ciegas sostenidas por canecillos decorados con figuras humanas, animales o motivos geométricos.

La fachada principal consta de tres puertas que corresponden a las tres naves de la iglesia, la central y principal gótica, con arcada ojival y las laterales de estilo puramente románico.

Un gran rosetón está situado sobre la puerta principal, de diámetro casi como la anchura de la nave central tiene una tracería que recuerda al rosetón del monasterio de Sant Cugat del Vallés, de la iglesia de Santa María del Pino o el de la catedral de Mallorca. Tiene once metros de diámetro exterior y doce rayos con siete molduras circulares de un grueso de 1,3 metros. Los doce rayos representan las doce tribus de Israel o los doce apóstoles.

Sobre las otras dos puertas laterales también se encuentran dos rosetones de tamaño más reducido y de factura románica. Están realizadas las puertas en mármol blanco con arcos de medio punto y arquivoltas molduradas con dintel y tímpano. Empotrado en el muro sobre la puerta de la derecha se conserva el sarcófago de Bethesda, paleocristiano del siglo IV, representando escenas de la vida de Jesús. La puerta del lado del evangelio, posee un tímpano esculpido con escenas que representan la Epifanía.

Puerta principal. De estilo gótico con semblanzas a modelos franceses como la Catedral de Amiens y sobre todo la de Reims. La puerta principal de la catedral fue encargo del obispo Bernat d’Olivella al maestro Bartomeu en el año 1277 y la última relación documentada con este maestro es en el año 1291.

Presenta arcos apuntados en degradación, el gran arco principal avanza sobre el muro incluso llega a montar en algún punto sobre las puertas laterales que su gran suntuosidad hace anular a primera vista, por sus contrafuertes laterales es evidente que se emplean para sostener las cargas de la nave central del templo. Es posible que en principio la forma estructural de la fachada fuera más coherente y armónica entre las tres puertas. A pesar de dejarla inacabada, realizó bastantes esculturas de los apóstoles, situadas en las jambas de ambos lados de la portada descansando en basamentos corridos y sobre las figuras se encuentran doseletes, entre las figuras destacan las de san Pedro, san Andrés y santo Tomás situados en el bancal de la parte derecha de la puerta. Pero la gran escultura de la puerta es la Virgen del mainel, se ha señalado que deriva de un modelo francés, en el pedestal tiene representadas escenas del Génesis con la creación de Adan y Eva y el Pecado original.

En el tímpano se representa el Juicio Final, presidido por Cristo con dos ángeles portadores de los atributos de la Pasión, con tracerías superiores para la inserción de un vitral, realizado por Jaume Cascalls y su taller hacia el año 1375, contratado por el obispo Pere de Clasquerí, así como el friso con la representación de los escogidos y los condenados. En la parte interior del templo que corresponde al tímpano están representadas la Virgen entre san Pablo y santa Tecla con dos ángeles ceroferarios.

También de su taller son doce estatuas entre apóstoles y profetas que faltaban para la misma puerta al precio unitario de diecinueve libras y doce sueldos. Jaume Cascalls estuvo acompañado por su yerno Guillem Solivella y su esclavo Jordi de Déu. Las esculturas realizadas por este equipo de artistas son las que se encuentran en las partes más externas de la puerta, son, como ya se ha dicho, doce, igual número que de bloques de piedra comprados en Albiol, cinco en el lado derecho y siete en el izquierdo, todas estas figuras igual que pasa con las hechas por el maestro Bartomeu, presentan el cuerpo realizado en piedra y la cabeza en mármol.

Las puertas tienen revestimientos metálicos y de hierro forjado y fueron realizadas a finales del siglo XV, sufragadas por el arzobispo Gonzalo Fernández de Heredia.

Campanario. Situado sobre la absidiola sur e iniciado bajo el mandato del obispo Roderic Tello (1289-1308), con estilo gótico, la torre del campanario presenta una planta prismática acabada en un cuerpo octogonal. El cuerpo superior lo componen dos pisos, en el primero tiene unos pináculos adosados y con ventanales y en la parte superior es donde se encuentran las campanas. Este cuerpo se construyó en el siglo XIV bajo el obispado de Joan de Aragón y realizado por Guillem Clergue, aunque sin cambios en su estructura inicial. Sobre este cuerpo de las campanas hay un pequeño templete del año 1511 para las campanas del reloj. La torre del campanario tiene una altura total de unos setenta metros.

Las campanas de la Catedral son esenciales en el desarrollo de las principales fiestas del calendario, destacando especialmente en las Fiestas de Santa Tecla, fiesta grande de Tarragona.

Este bonito dedal de la catedral de Santa María de Tarragona fue comprado en la tienda “Souvenirs, Regalos Eli“, de la cual ya os hablé en otras entradas porque este no es el primer dedal que os enseño de esta tienda. Esta tienda se encuentra situada justamente enfrente de la plaza de la catedral en la Carrer del Pare Iglesias.

(31/07/2015)

208. Dedal TARRAGONA // TARRAGONA´s Thimble

Dedal cerámica Tarragona.

Dedal cerámica Tarragona.

En esta ocasión, os quiero enseñar otro de los dedales de la ciudad de Tarragona que tengo en mi colección. El dedal que os enseño hoy, es un dedal de cerámica en el que podemos ver diferentes monumentos importantes de esta ciudad y provincia catalanas. Este dedal, como todos los de esta ciudad me lo trajo mi novio de sus viajes a la ciudad por trabajo.

A continuación os contaré algunas cosas sobre cada uno de los monumentos que podemos ver en el dedal:

Arco de Bará.

El Arco de Bará (en catalán Arc de Berà, que derivaría del nombre del conde Bera), es un arco de triunfo construido por los romanos a unos 20 kilómetros al nordeste de Tarragona, en la localidad de Roda de Bará. El arco de Bará es uno de los elementos del “Conjunto arqueológico de Tarraco“, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, siendo identificada la torre con el código 875-014.

El arco está situado sobre el trazado de la Vía Augusta, hoy convertida en la carretera N-340. Es un arco honorífico constituido por un cuerpo central sobre un podio, decorado con falsas pilastras acanaladas que culminan en capiteles corintios. Tiene una única abertura en arco de medio punto. La parte superior de la construcción tiene un entablamento formado por arquitrabe, friso y cornisa. Está construido con piedra calcárea, probablemente de algún yacimiento cercano.

La construcción del monumento deriva del testamento de Lucio Licinio Sura y se hizo en el reinado de Augusto, sobre el año 13 a. C. La inscripción que se conserva dice: “Ex testamento L(ucio) Licini(o) L(ucio) f(ilii) Serg(ia tribu) Surae consa […] “. Lo erigió para marcar los límites territoriales y terminar con las disputas entre las tribus de los ilérgetes y los cosetanos.

Anfiteatro romano de Tarragona.

El anfiteatro de Tarraco es un edificio romano construido muy cerca del mar, tras la muralla de la ciudad de Tarraco, capital de la provincia romana Hispania Citerior Tarraconensis. Es una de las localizaciones del lugar Patrimonio de la Humanidad llamado “Conjunto arqueológico de Tarraco“, en concreto con el código 875-007 (actual Tarragona).

Fue construido a finales del siglo II d.C., en un espacio que había sido un área funeraria.

Durante el imperio de Heliogábalo, a principios del siglo III d.C., en el anfiteatro se llevaron a cabo diversas reformas. En conmemoración de este hecho, el podium se coronó con una gran inscripción monumental, de la que se conservan numerosos fragmentos.

El 21 de enero del año 259, en el marco de las persecuciones contra los cristianos en época del emperador Valeriano, fueron quemados vivos en la arena del anfiteatro el obispo de la ciudad, Fructuoso y sus diáconos, Augurio y Eulogio.

Durante el siglo V, y como consecuencia de la política religiosa de los primeros emperadores cristianos, el anfiteatro fue perdiendo sus funciones originarias. Un siglo después se aprovecharon las piedras de éste, sobre todo los sillares de la gradería, para construir una basílica cristiana de tres naves que conmemoró el lugar del martirio de los tres santos de la Iglesia tarraconense. Alrededor del templo se construyó un cementerio con tumbas excavadas en la arena y mausoleos funerarios adosados a la iglesia.

La invasión islámica abrió un período de abandono del conjunto hasta que, en el siglo XII, se erigió sobre los cimientos de la basílica visigótica un nuevo templo bajo la advocación de Santa María del Milagro. De estilo románico y planta de cruz latina, una sola nave y un ábside cuadrángular. La iglesia se mantuvo en pie hasta 1915.

En él se disputaban todo tipo de espectáculos, como la munera (lucha de gladiadores) o las venationes (luchas con animales). También cacerías, exhibiciones atléticas y suplicios de muerte (así como matanzas de cristianos).

Se construyó cerca del mar en la parte baja de la ciudad por su fácil acceso tanto para el público asistente a los espectáculos como para el desembarco en la playa de los animales usados para ellos. Está colocado en una pronunciada pendiente, aprovechando la roca para recortar parte de las gradas. En las demás partes donde no se podía aprovechar la topografía, las gradas se levantaron sobre bóvedas. Se combinó el uso de hormigón (opus caementicium) y el de grandes sillares de piedra (opus quadratum).

Se sabe que en determinadas ocasiones se desplegaba una enorme carpa (velum) que protegía a los espectadores del sol.

Debajo de la arena donde se celebraba el espectáculo, en los sótanos inferiores, se hallaban unos montacargas que, mediante un sistema de poleas y contrapesos accionados por tornos, levantaban las jaulas con las fieras, los gladiadores o diversos elementos escenográficos de los juegos. En las fosas o sótanos también había zonas de descanso y de culto.

En la zona norte de la fosa trasversal se encontró una pintura al fresco (hoy conservada en el Museo Nacional Arqueológico de Tarragona) dedicada a la diosa Némesis, que decoraba una pequeña capilla destinada a la invocación de esta diosa protectora de los gladiadores.

Escudo de Tarragona.

El escudo de la ciudad de Tarragona consiste en un campo de oro (amarillo o dorado), con cuatro verados en ondas de gules (rojo) en pal.

Se trata, pues, de una variación del Señal Real de la Corona de Aragón (Tarragona es de jurisdicción real desde 1173), en la que los cuatro palos de gules se han modificado en verados. Como sucede con muchos escudos de los primeros tiempos de la heráldica, se trata de elementos geométricos sin ninguna significación concreta más allá de la señoría real de la ciudad en la Edad Media.

En el diseño que se aprobó por el pleno municipal el 30 de noviembre de 1892, y que se ha usado desde entonces, se representa sobre pergamino de plata. Por timbre, la llamada corona de príncipe, abierta y sin diademas que es un círculo de oro (aunque habitualmente representado en plata o blanco), engastado de piedras preciosas, compuesto de ocho florones, visibles cinco, interpolados de perlas; surmontada de una palma de sínople (verde). El todo rodeado por una corona formada por una rama de laurel y otra de encina de sínople unidas por una cinta de púrpura con el lema Fidelísima y Ejemplar (que habitualmente no se representa).

Los testimonios más antiguos conservados de los verados en pal del blasón de Tarragona son del siglo XIV, ya que aparecen en libros de actas del Consejo Municipal de 1369, 1388 y 1397, aunque sin representación del color. Las primeras referencias al color del escudo son del siglo XV. Así, en 1416, hay constancia de la compra de seda roja y amarilla para unos pendones con las ondas o señal de la ciudad y hay anotaciones similares de 1443, 1447 y 1448. Las primeras imágenes a color del escudo son de 1465 (Liber notacionum praesentis civitatis) y de 1568 (Llibre de les actes de les aygües).

La corona y palma sobre el escudo de armas provienen de un privilegio concedido por Felipe IV, en 1645, para premiar la adhesión de los tarraconenses al bando real durante la Guerra de los Segadores. Los títulos de Fidelísima y Ejemplar fueron concedidos por Isabel II en el Real Decreto de 23 de febrero de 1856 en premio a los servicios prestados durante la Guerra del Francés.

Catedral de Santa María de Tarragona.

La Catedral Basílica Metropolitana y Primada de Santa María es una catedral construida en el estilo gótico temprano, existente en la ciudad y provincia de Tarragona, en la comunidad autónoma de Cataluña. Se encuentra situada en la parte más alta de Tarragona, sobre un lugar que ya ocuparon con anterioridad un templo dedicado al culto imperial romano (el templo de Augusto), una catedral visigótica y una mezquita árabe.

En su estado actual corresponde al periodo de transición entre el románico y el gótico.

El 3 de abril de 1905 fue declarada Monumento Nacional.

La ciudad de Tarragona, la antigua Tarraco de época romana, que era prácticamente la capital de los territorios hispánicos, había perdido buena parte de su esplendor tras la caída del Imperio romano como consecuencia de las invasiones germánicas. Ello se acrecentó con la conquista de la ciudad en el siglo VIII por parte de los musulmanes, además de por el hecho de convertirse rápidamente en un territorio fronterizo para la defensa de los territorios islámicos, todo ello hasta su reconquista en el siglo XII por los condes de Barcelona.

En 1154 se instala, por primera vez en la ciudad de Tarragona un arzobispo con residencia permanente, Bernat Tort, llegado desde la Abadía de Saint-Ruf, en la ciudad de Aviñón, hoy en Francia, y que era un territorio que por esas fechas tenía importantes vínculos con los condes de Barcelona. En las ordenaciones que el nuevo arzobispo dicta para regular la vida interna del reducido Capítulo Catedralicio, hace referencia a la construcción que estaba efectuando de una fortaleza para protegerse de las previsibles incursiones musulmanas, fortaleza asentada sin lugar a dudas entre los restos existentes en esa época de edificios de origen romano. Evidentemente esa pequeña fortaleza incluía una primera iglesia catedralicia, iglesia que estaba consagrada a santa Tecla.

No se tiene información exacta sobre el proceso constructivo de la nueva catedral gótica en la ciudad, puesto que los primeros datos conocidos corresponden a la fecha de su consagración, en 1331. Sin embargo, existen documentos anteriores que atestiguan la realización de las obras, como por ejemplo un legado testamentario que fue efectuado por Pere de Queralt en 1166 o el testamento del obispo de Tarragona, Hugo de Cervelló, quien fuera asesinado en 1171.

Parece, pues, que las obras de la nueva catedral se iniciaron en una fecha imprecisa, pero siempre posterior al año 1171, y que dieron inicio por la cabecera del nuevo templo.

Hay noticias de la existencia de canónicos desde finales del siglo XI, pero la estructuración fue a partir del año 1154 por el arzobispo Bernat Tort, según la orden de san Agustín con monjes venidos del monasterio de san Ruf de Aviñón, orden a la cual pertenecía el obispo y que había impuesto la reforma gregoriana del siglo XI. El papa Clemente VII secularizó a los canónicos de la catedral el 4 de diciembre de 1530.

Para la vida comunitaria se dotó de las dependencias necesarias situadas alrededor del claustro, como el dormitorio, el refectorio, la bodega, la cocina y la sala capitular. Además del prior claustral, se nombraron las figuras del pavorde que administraba los bienes, el arcediano para la ayuda en la celebración de los oficios, el tesorero que se ocupaba de los gastos del culto, el sacristán mayor, que tenía a su cargo el servicio del culto, el camarero que cuidaba del vestuario, el capiscol (o chantre) dirigente del coro, el sub-capiscol que enseñaba los cantos, el hospitalario encargado del hospital de la catedral y el enfermero que cuidaba de la enfermería.

Balcón del Mediterráneo.

El Balcón del Mediterráneo es un barranco de unos 30 metros de altura que se sitúa al final de la Rambla Nova. Rodeado por una antigua barandilla de hierro forjado por Joan Miquel Guinart en el inicio del siglo XX, este monumento ofrece una bella vista panorámica sobre el mar Mediterráneo.

Cuenta la historia que adquirió este nombre cuando el Rey Carlos I de España y V de Alemania, al visitar la ciudad en 1542 exclamó: “Este es el mejor balcón al mar que existe en mis estados”.

Debajo del balcón encontramos la playa del Miracle y al fondo de esta, podemos observar el conocido Fortí de la Reina, un antiguo palacio y fortaleza que se ha convertido en parte de la historia de Tarragona.

La tradición cuenta que no puede haber paseo por la Rambla sin terminar en dicho monumento y Tocar Ferro (Tocar hierro) en señal de suerte.

Acueducto Puente del Diablo.

El llamado acueducto de les Ferreres, en ocasiones denominado también Puente del Diablo, es una arquería romana que forma parte del acueducto que suministraba agua desde el río Francolí a la ciudad de Tarraco (Tarragona), desde una distancia de 25 km. La arquería está situada en las afueras de la ciudad de Tarragona (Cataluña), que ha sido designada “Patrimonio de la Humanidad” por la Unesco, gracias a que es uno de los monumentos de la época romana que se conservan en extraordinario buen estado.

El acueducto fue construido en el siglo I a.C. por Augusto y suministraba agua desde el río Francolí a la ciudad de Tarraco, capital de la provincia romana Hispania Citerior Tarraconensis que abarcaba, en su época de máximo esplendor, dos terceras partes de la Península Ibérica. Se utilizó hasta bien entrado el siglo XVIII.

Situado a 4 km al norte de la ciudad. Mide 217 metros de largo y 27 metros de altura máxima. Tiene dos niveles con arcos superpuestos y construido en obra de sillares unidos en seco. Distan 40 centímetros de desnivel desde su parte norte a la parte sur, lo cual facilitaba el discurrir del agua hasta la ciudad.

Este dedal fue comprado en la tienda de souvenirs “Mediterrani“, que podemos encontrar en la Carrer de Sant Oleguer, justo en frente al Circo romano de la ciudad de Tarragona.

(31/07/2015)

189. Dedal TARRAGONA // TARRAGONA´s Thimble

Dedal panorámico color Tarragona.

Dedal panorámico color Tarragona.

En el día de hoy os traigo un nuevo dedal de la ciudad de Tarragona. Éste es otro de los dedales que me regaló mi novio de sus viajes por trabajo a esta ciudad del Mediterráneo. En esta ocasión, el dedal es un dedal de cerámica, en el que podemos observar la panorámica de la ciudad de Tarragona pero esta vez en color. En el dedal podemos ver nombres como: Muralla Romana de Tarragona, el monumento a Els Castellers, la catedral de Santa María de Tarragona, el Anfiteatro Romano de Tarragona, el monumento de la Loba Capitolina y el Balcón del Mediterráneo. A continuación hablaremos sobre cada uno de ellos.

Muralla Romana de Tarragona.

La muralla de Tarragona es una cerca militar de origen romano que rodea el casco antiguo de la ciudad de Tarragona, en la provincia homónima, de la comunidad autónoma de Cataluña. Se trata de uno de los lugares del sitio Patrimonio de la Humanidad denominado “Conjunto arqueológico de Tarraco“, en concreto el que lleva el código 875-001.

Es la construcción más antigua de la Tarraco romana. En un primer momento se trataba de una simple empalizada de madera que tenía como misión proteger la guarnición militar.

La muralla romana se construyó a principios del siglo II a.C., aunque los especialistas aún no se han puesto de acuerdo de si fue durante la 2.ª guerra púnica o posteriormente. Se sabe que sufrió una ampliación a lo largo del siglo II a.C., seguramente durante la formación de la ciudad romana de Tarraco. De esta época se conservan tres torres originales: la de l’Arquebisbe, la del Cabiscol y la de Minerva.

En el 217 y el 197 a.C. fue ampliada y fortalecida con un frontal de piedra de 6 metros y unos 4,5 metros de grosor, con torres en los puntos débiles. Tenía una longitud hacia el siglo III a. C. de unos 4 km. Sin embargo, en la actualidad sólo se conserva alrededor de 1 km y una puerta adovelada original.

Después de la invasión islámica, Tarraco sufrió un despoblamiento paulatino y no fue hasta la ocupación de Ramón Berenguer IV, en el siglo XII que la muralla fuese reutilizada y reparada. De la época moderna y contemporánea se conocen diversas modificaciones y reparaciones, siendo modificada durante la ocupación napoleónica.

Desde de finales del siglo XIX es de propiedad pública y Patrimonio de la Humanidad, y es uno de los símbolos característicos de la ciudad de Tarragona.

Monumento a Els Castellers.

Els castellers es un monumento del escultor Francesc Anglès. A principios de 1999, el Ayuntamiento de Tarragona hizo una encuesta ciudadana para decidir el lugar definitivo que ocuparía la estatua. Los ciudadanos, un factor clave, determinaron la situación actual del monumento, la Rambla Nova.

Este monumento de 4 de 8 de bronce a medida natural fue inaugurado el 29 de mayo de 1999 donde actuaron catorce grupos de castellers. Además de la principal estructura, podemos encontrar representados elementos característicos de una actuación castellera como es un timbaler o el jefe del grupo dando instrucciones a sus castellers.

La creación tiene aproximadamente unos 11 metros de altura y pesa unas 12 toneladas. Formada por un total de 219 figuras, la obra tuvo un coste de 60 millones de pesetas.

En ella podemos ver representados a personajes como Pau Casals, Joan Miró, Pablo Picasso, Joan Antoni Samaranch, el mismo escultor y otros personajes de la vida municipal tarraconense.

Catedral de Santa María de Tarragona.

La Catedral Basílica Metropolitana y Primada de Santa María es una catedral construida en el estilo gótico temprano, existente en la ciudad y provincia de Tarragona, en la comunidad autónoma de Cataluña. Se encuentra situada en la parte más alta de Tarragona, sobre un lugar que ya ocuparon con anterioridad un templo dedicado al culto imperial romano (el templo de Augusto), una catedral visigótica y una mezquita árabe.

En su estado actual corresponde al periodo de transición entre el románico y el gótico.

El 3 de abril de 1905 fue declarada Monumento Nacional.

La ciudad de Tarragona, la antigua Tarraco de época romana, que era prácticamente la capital de los territorios hispánicos, había perdido buena parte de su esplendor tras la caída del Imperio romano como consecuencia de las invasiones germánicas. Ello se acrecentó con la conquista de la ciudad en el siglo VIII por parte de los musulmanes, además de por el hecho de convertirse rápidamente en un territorio fronterizo para la defensa de los territorios islámicos, todo ello hasta su reconquista en el siglo XII por los condes de Barcelona.

En 1154 se instala, por primera vez en la ciudad de Tarragona un arzobispo con residencia permanente, Bernat Tort, llegado desde la Abadía de Saint-Ruf, en la ciudad de Aviñón, hoy en Francia, y que era un territorio que por esas fechas tenía importantes vínculos con los condes de Barcelona. En las ordenaciones que el nuevo arzobispo dicta para regular la vida interna del reducido Capítulo Catedralicio, hace referencia a la construcción que estaba efectuando de una fortaleza para protegerse de las previsibles incursiones musulmanas, fortaleza asentada sin lugar a dudas entre los restos existentes en esa época de edificios de origen romano. Evidentemente esa pequeña fortaleza incluía una primera iglesia catedralicia, iglesia que estaba consagrada a Santa Tecla.

No se tiene información exacta sobre el proceso constructivo de la nueva catedral gótica en la ciudad, puesto que los primeros datos conocidos corresponden a la fecha de su consagración, en 1331. Sin embargo, existen documentos anteriores que atestiguan la realización de las obras, como por ejemplo un legado testamentario que fue efectuado por Pere de Queralt en 1166 o el testamento del obispo de Tarragona, Hugo de Cervelló, quien fuera asesinado en 1171.

Parece, pues, que las obras de la nueva catedral se iniciaron en una fecha imprecisa, pero siempre posterior al año 1171, y que dieron inicio por la cabecera del nuevo templo.

Hay noticias de la existencia de canónicos desde finales del siglo XI, pero la estructuración fue a partir del año 1154 por el arzobispo Bernat Tort, según la orden de San Agustín con monjes venidos del monasterio de San Ruf de Aviñón, orden a la cual pertenecía el obispo y que había impuesto la reforma gregoriana del siglo XI. El papa Clemente VII secularizó a los canónicos de la catedral el 4 de diciembre de 1530.

Para la vida comunitaria se dotó de las dependencias necesarias situadas alrededor del claustro, como el dormitorio, el refectorio, la bodega, la cocina y la sala capitular. Además del prior claustral, se nombraron las figuras del pavorde que administraba los bienes, el arcediano para la ayuda en la celebración de los oficios, el tesorero que se ocupaba de los gastos del culto, el sacristán mayor, que tenía a su cargo el servicio del culto, el camarero que cuidaba del vestuario, el capiscol (o chantre) dirigente del coro, el sub-capiscol que enseñaba los cantos, el hospitalario encargado del hospital de la catedral y el enfermero que cuidaba de la enfermería.

Anfiteatro Romano de Tarragona.

El anfiteatro de Tarraco es un edificio romano construido muy cerca del mar, tras la muralla de la ciudad de Tarraco, capital de la provincia romana Hispania Citerior Tarraconensis. Es una de las localizaciones del lugar Patrimonio de la Humanidad llamado “Conjunto arqueológico de Tarraco“, en concreto con el código 875-007 (actual Tarragona).

Fue construido a finales del siglo II d.C., en un espacio que había sido un área funeraria.

Durante el imperio de Heliogábalo, a principios del siglo III d.C., en el anfiteatro se llevaron a cabo diversas reformas. En conmemoración de este hecho, el podium se coronó con una gran inscripción monumental, de la que se conservan numerosos fragmentos.

El 21 de enero del año 259, en el marco de las persecuciones contra los cristianos en época del emperador Valeriano, fueron quemados vivos en la arena del anfiteatro el obispo de la ciudad, Fructuoso y sus diáconos, Augurio y Eulogio.

Durante el siglo V, y como consecuencia de la política religiosa de los primeros emperadores cristianos, el anfiteatro fue perdiendo sus funciones originarias. Un siglo después se aprovecharon las piedras de éste, sobre todo los sillares de la gradería, para construir una basílica cristiana de tres naves que conmemoró el lugar del martirio de los tres santos de la Iglesia tarraconense. Alrededor del templo se construyó un cementerio con tumbas excavadas en la arena y mausoleos funerarios adosados a la iglesia.

La invasión islámica abrió un período de abandono del conjunto hasta que, en el siglo XII, se erigió sobre los cimientos de la basílica visigótica un nuevo templo bajo la advocación de Santa María del Milagro. De estilo románico y planta de cruz latina, una sola nave y un ábside cuadrángular. La iglesia se mantuvo en pie hasta 1915.

En él se disputaban todo tipo de espectáculos, como la munera (lucha de gladiadores) o las venationes (luchas con animales). También cacerías, exhibiciones atléticas y suplicios de muerte (así como matanzas de cristianos).

Se construyó cerca del mar en la parte baja de la ciudad por su fácil acceso tanto para el público asistente a los espectáculos como para el desembarco en la playa de los animales usados para ellos. Está colocado en una pronunciada pendiente, aprovechando la roca para recortar parte de las gradas. En las demás partes donde no se podía aprovechar la topografía, las gradas se levantaron sobre bóvedas. Se combinó el uso de hormigón (opus caementicium) y el de grandes sillares de piedra (opus quadratum).

Se sabe que en determinadas ocasiones se desplegaba una enorme carpa (velum) que protegía a los espectadores del sol.

Debajo de la arena donde se celebraba el espectáculo, en los sótanos inferiores, se hallaban unos montacargas que, mediante un sistema de poleas y contrapesos accionados por tornos, levantaban las jaulas con las fieras, los gladiadores o diversos elementos escenográficos de los juegos. En las fosas o sótanos también había zonas de descanso y de culto.

En la zona norte de la fosa trasversal se encontró una pintura al fresco (hoy conservada en el Museo Nacional Arqueológico de Tarragona) dedicada a la diosa Némesis, que decoraba una pequeña capilla destinada a la invocación de esta diosa protectora de los gladiadores.

Loba Capitolina.

Esta escultura representa la loba que, según la tradición, amamantó a Rómulo y Remo, míticos fundadores de Roma, que habían sido arrojados al Tíber al nacer.

La loba que hay en Tarragona es una reproducción de la escultura de bronce que se conserva en los Museos Capitolinos de Roma. Fue dada por las autoridades italianas, a través de diversas gestiones del Sindicato de Iniciativa de Tarragona y los Amigos de Roma, como signo de hermanamiento entre las dos ciudades.

Aunque los historiadores creían que la figura del animal era una obra etrusca del siglo V a.C., los últimos estudios concluyen que la obra se fundió en el siglo XIII. En la época del Renacimiento se le añadieron los dos gemelos, obra de Antonio del Pollaiolo.

El símbolo de “la ciudad eterna” llegó en octubre de 1965 guardándose el despacho del vice-cónsul de Italia, mientras se decidía donde se había de instalar. Se propuso hacerlo el 21 de abril siguiente, aniversario de la fundación de Roma, pero la escultura permaneció todo el año 1966 en el despacho.

Como posibles ubicaciones se propusieron el paseo Arqueológico y la avenida de Roma. Este último fue el escogido, y el 21 de abril de 1967 se colocó en la fachada de la Jefatura Provincial del Movimiento, actualmente oficinas de la Administración del Estado.

En 1970 se sacó para hacer una copia para el paseo Arqueológico, y hacia la mitad de la década se retiró definitivamente de la calle. En pocos años de permanecer cerca de la Plaza Imperial Tarraco, se había ensuciado extraordinariamente de humo, polvo y excrementos de pájaros. Había que hacerle una limpieza ya la vez ocultar un testigo de los efectos de la contaminación urbana.

La escultura, que pesa unos 200 kilos, fue instalada sobre una plataforma de hierro en la entrada del Pretorio romano, en abril de 1994. Dos años más tarde, robaron la figura del niño que representa a Rómulo, pero se pudo recuperar poco después, dentro de un contenedor de basura, cerca de Reus. La Nochevieja de 2009 también se robaron las figuras de los dos gemelos, del paseo Arqueológico.

Sin embargo, la Loba capitolina sigue a la entrada del Pretorio y su copia (sin los niños) permanece en las murallas, cerca de la torre del Cabiscol, a pocos metros de la estatua de Agust. En ambos lugares hace una importante función decorativa que nos recuerda, al mismo tiempo, la huella romana en Tarragona.

Balcón del Mediterráneo.

Se encuentra al final de la Rambla Nova, a unos 40 metros sobre el mar y permite una visión privilegiada del Mare Nostrum, el puerto de Tarragona, la playa del Miracle y el anfiteatro. Es un lugar muy querido por los tarraconenses, donde confluyen todos aquellos que, paseando, van a “tocar ferro” (tocar hierro). La baranda tiene una forma inconfundible y se dice trae suerte a quien la toca.

Este dedal como alguno de los anteriores que ya os enseñé, fue comprado en el “Basar Radio Brey, Souvenirs“. Esta tienda está situada en la Plaça de la Font, de la ciudad de Tarragona.

(10/07/2015)

180. Dedal TARRAGONA // TARRAGONA´s Thimble

Dedal Balcón del Mediterráneo. Tarragona.

Dedal Balcón del Mediterráneo. Tarragona.

Este nuevo dedal que os quiero enseñar en esta entrada es un nuevo dedal de la ciudad de Tarragona, es un dedal de porcelana, en el que podemos observar una vista panorámica del Balcón del Mediterráneo.

Tarragona es una ciudad y municipio de España, capital de la provincia de Tarragona y de la comarca del Tarragonés. Durante el Imperio romano fue una de las principales ciudades de Hispania y capital de la provincia romana Hispania Citerior o Hispania Tarraconensis.

El municipio cuenta con una población de 133.545 habitantes (padrón del INE a 1 de enero de 2013). Su ubicación a la orilla del Mediterráneo en la Costa Dorada, con playas de aguas cálidas, así como sus centros de recreo y tradición histórica y patrimonio artístico, la convierten en un centro de atracción turística de primer orden. Su origen se remonta a la antigua Tarraco romana, capital de la Hispania Citerior Tarraconensis. El “Conjunto arqueológico de Tarraco” ha hecho que Tarragona sea considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

El Balcón del Mediterráneo de Tarragona está considerado como uno de los 10 mejores miradores de todo el Estado Español.

Tarragona, es una de las ciudades españolas declaradas Patrimonio de la Humanidad, aquí se encuentra el célebre Balcón del Mediterráneo, donde desde él puedes observar el anfiteatro y las murallas de la antigua Tarraco invitando al visitante a descubrir su historia.

El Balcón del Mediterráneo es un barranco de unos 40 metros de altura que se sitúa al final de la Rambla Nova. Rodeado por una antigua barandilla de hierro forjado por Joan Miquel Guinart en el incio del siglo XX, este monumento ofrece una bella vista panorámica sobre el mar Mediterráneo.

Cuenta la historia que adquirió este nombre cuando el Rey Carlos I de España y V de Alemania, al visitar la ciudad en 1542 exclamó: “Este es el mejor balcón al mar que existe en mis estados”.

Debajo del balcón encontramos la playa del Miracle y al fondo de esta, podemos observar el conocido Fortí de la Reina, un antiguo palacio y fortaleza que se ha convertido en parte de la historia de Tarragona. Además, enfrente de este, podemos admirar la estatua del almirante Roger de Llúria, capitán de la armada de la Corona de Aragón, obra de Feliu Ferrer en 1886.

La tradición cuenta que no puede haber paseo por la Rambla sin terminar en dicho monumento y Tocar Ferro (Tocar hierro) en señal de suerte.

Este dedal, como todos los de esta ciudad, me lo regaló mi novio hace unos meses para que lo incorporara a la colección. Éste, lo compró en la tienda “Souvenirs, Regalos Eli“, que está situada en la Carrer Pare Iglesias, justo al lado de la catedral de Tarragona.

(31/07/2015)

172. Dedal TARRAGONA // TARRAGONA´s Thimble

Tríptico Dedal Tarragona.

Tríptico Dedal Tarragona.

En mi entrada de hoy os voy a enseñar otro dedal más de la ciudad de Tarragona. Este dedal de porcelana os puede sonar porque unas entradas atrás subí un dedal muy parecido a este, ya que son el mismo tipo de dedal, sólo que el dedal de mi entrada anterior era un dedal de la ciudad de Madrid. En esta ocasión, el dedal es de Tarragona y en él podemos ver diferentes monumentos por los cuales hoy en día la ciudad es Patrimonio de la Humanidad. Por ejemplo en este dedal podemos observar: el Puente del Diablo, el Balcón del Mediterráneo, la Catedral de Santa María de Tarragona, el monumento a Els Castellers, el Anfiteatro Romano de Tarragona y el Arco de Bará.  De estos monumentos os voy a contar algunas cosillas a continuación.

Puente del Diablo.

El llamado acueducto de les Ferreres, en ocasiones denominado también Puente del Diablo, es una arquería romana que forma parte del acueducto que suministraba agua desde el río Francolí a la ciudad de Tarraco (Tarragona), desde una distancia de 25 km. La arquería está situada en las afueras de la ciudad de Tarragona, que ha sido designada “Patrimonio de la Humanidad” por la Unesco, gracias a que es uno de los monumentos de la época romana que se conservan en extraordinario buen estado.

El acueducto fue construido en el siglo I a.C. por Augusto y suministraba agua desde el río Francolí a la ciudad de Tarraco, capital de la provincia romana Hispania Citerior Tarraconensis que abarcaba, en su época de máximo esplendor, dos terceras partes de la península ibérica. Se utilizó hasta bien entrado el siglo XVIII.

Situado a 4 km al norte de la ciudad. Mide 217 metros de largo y 27 metros de altura máxima. Tiene dos niveles con arcos superpuestos y construido en obra de sillares unidos en seco. Distan 40 centímetros de desnivel desde su parte norte a la parte sur, lo cual facilitaba el discurrir del agua hasta la ciudad.

Balcón del Mediterráneo.

El Balcón del Mediterráneo es uno de los puntos de mayor interés turístico de la ciudad de Tarragona. Se trata de un barranco de 23 metros de altura que se encuentra al final de la Rambla Nova, bordeado por una barandilla de hierro forjado, realizada por Joan Miquel Guinart, en el inicio del siglo XX.

El Balcón ofrece una bonita panorámica sobre el mar Mediterráneo. A los pies del balcón se encuentra la playa del Miracle y al fondo de la misma el llamado Fortí de la Reina un antiguo palacio y fortaleza que ha pasado a ser parte de la historia de la ciudad.

Delante se encuentra el monumento a Roger de Llúria, navegante catalán de origen calabrés que se hizo famoso por sus hazañas bajo el reinado de Pedro II el Grande. Al lado del Balcón del Mediterráneo se extiende el Paseo de las Palmeras, al final del cual se encuentra uno de los lugares más importantes de la Tarraco Romana: el Anfiteatro Romano.

Este es uno de los monumentos que atrae turismo a Tarragona y que ayudó a que se la nombrara como Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Catedral de Santa María de Tarragona.

La Catedral Basílica Metropolitana y Primada de Santa María es una catedral construida en el estilo gótico temprano, existente en la ciudad y provincia de Tarragona, en la comunidad autónoma de Cataluña. Se encuentra situada en la parte más alta de Tarragona, sobre un lugar que ya ocuparon con anterioridad un templo dedicado al culto imperial romano (el templo de Augusto), una catedral visigótica y una mezquita árabe.

Según Francesc Eiximenis, en la organización de una ciudad y la posición de sus edificios, a la catedral le correspondía:

en lo mig de la ciutat deu esser la Seu, e pres d’ella deu ser gran e bella plaça […] de la Seu deu estar lo bisbe e pres d’ell los sacerdots: e per aixó la dita plaça no deu sostenir profit per no torbar l’ofici divinal ne aquells que són dats al Server de Déu.

en medio de la ciudad y con una gran y bella plaza […] En esta plaza no debía de celebrarse ferias ni mercados y reservarse para el oficio divino.

En su estado actual corresponde al periodo de transición entre el románico y el gótico.

El 3 de abril de 1905 fue declarada Monumento Nacional.

Monumento a Els Castellers.

Els castellers es un monumento del escultor Francesc Anglès. A principios de 1999, el Ayuntamiento de Tarragona hizo una encuesta ciudadana para decidir el lugar definitivo que ocuparía la estatua. Los ciudadanos, un factor clave, determinaron la situación actual del monumento, la Rambla Nova.

Este monumento de 4 de 8 de bronce a medida natural fue inaugurado el 29 de mayo de 1999 donde actuaron catorce grupos de castellers. Además de la principal estructura, podemos encontrar representados elementos característicos de una actuación castellera como es un timbaler o el jefe del grupo dando instrucciones a sus castellers.

La creación tiene aproximadamente unos 11 metros de altura y pesa unas 12 toneladas. Formada por un total de 219 figuras, la obra tuvo un coste de 60 millones de pesetas.

En ella podemos ver representados a personajes como Pau Casals, Joan Miró, Pablo Picasso, Joan Antoni Samaranch, el mismo escultor y otros personajes de la vida municipal tarraconense.

Anfiteatro de Tarragona.

El anfiteatro de Tarraco es un edificio romano construido muy cerca del mar, tras la muralla de la ciudad de Tarraco, capital de la provincia romana Hispania Citerior Tarraconensis. Es una de las localizaciones del lugar Patrimonio de la Humanidad llamado “Conjunto arqueológico de Tarraco“, en concreto con el código 875-007 (actual Tarragona).

Fue construido a finales del siglo II d.C., en un espacio que había sido un área funeraria.

Durante el imperio de Heliogábalo, a principios del siglo III d.C., en el anfiteatro se llevaron a cabo diversas reformas. En conmemoración de este hecho, el podium se coronó con una gran inscripción monumental, de la que se conservan numerosos fragmentos.

El 21 de enero del año 259, en el marco de las persecuciones contra los cristianos en época del emperador Valeriano, fueron quemados vivos en la arena del anfiteatro el obispo de la ciudad, Fructuoso y sus diáconos, Augurio y Eulogio.

Durante el siglo V, y como consecuencia de la política religiosa de los primeros emperadores cristianos, el anfiteatro fue perdiendo sus funciones originarias. Un siglo después se aprovecharon las piedras de éste, sobre todo los sillares de la gradería, para construir una basílica cristiana de tres naves que conmemoró el lugar del martirio de los tres santos de la Iglesia tarraconense. Alrededor del templo se construyó un cementerio con tumbas excavadas en la arena y mausoleos funerarios adosados a la iglesia.

La invasión islámica abrió un período de abandono del conjunto hasta que, en el siglo XII, se erigió sobre los cimientos de la basílica visigótica un nuevo templo bajo la advocación de Santa María del Milagro. De estilo románico y planta de cruz latina, una sola nave y un ábside cuadrángular. La iglesia se mantuvo en pie hasta 1915.

En él se disputaban todo tipo de espectáculos, como la munera (lucha de gladiadores) o las venationes (luchas con animales). También cacerías, exhibiciones atléticas y suplicios de muerte (así como matanzas de cristianos).

Se construyó cerca del mar en la parte baja de la ciudad por su fácil acceso tanto para el público asistente a los espectáculos como para el desembarco en la playa de los animales usados para ellos. Está colocado en una pronunciada pendiente, aprovechando la roca para recortar parte de las gradas. En las demás partes donde no se podía aprovechar la topografía, las gradas se levantaron sobre bóvedas. Se combinó el uso de hormigón (opus caementicium) y el de grandes sillares de piedra (opus quadratum).

Se sabe que en determinadas ocasiones se desplegaba una enorme carpa (velum) que protegía a los espectadores del sol.

Debajo de la arena donde se celebraba el espectáculo, en los sótanos inferiores, se hallaban unos montacargas que, mediante un sistema de poleas y contrapesos accionados por tornos, levantaban las jaulas con las fieras, los gladiadores o diversos elementos escenográficos de los juegos. En las fosas o sótanos también había zonas de descanso y de culto.

En la zona norte de la fosa trasversal se encontró una pintura al fresco (hoy conservada en el Museo Nacional Arqueológico de Tarragona) dedicada a la diosa Némesis, que decoraba una pequeña capilla destinada a la invocación de esta diosa protectora de los gladiadores.

Arco de Bará.

El Arco de Bará (en catalán Arc de Berà, que derivaría del nombre del conde Bera), es un arco de triunfo construido por los romanos a unos 20 kilómetros al nordeste de Tarragona, en la localidad de Roda de Bará. El arco de Bará es uno de los elementos del “Conjunto arqueológico de Tarraco“, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, siendo identificada la torre con el código 875-014.

El arco está situado sobre el trazado de la Vía Augusta, hoy convertida en la carretera N-340. Es un arco honorífico constituido por un cuerpo central sobre un podio, decorado con falsas pilastras acanaladas que culminan en capiteles corintios. Tiene una única abertura en arco de medio punto. La parte superior de la construcción tiene un entablamento formado por arquitrabe, friso y cornisa. Está construido con piedra calcárea, probablemente de algún yacimiento cercano.

La construcción del monumento deriva del testamento de Lucio Licinio Sura y se hizo en el reinado de Augusto, sobre el año 13 a. C. La inscripción que se conserva dice: “Ex testamento L(ucio) Licini(o) L(ucio) f(ilii) Serg(ia tribu) Surae consa[…]”. Lo erigió para marcar los límites territoriales y terminar con las disputas entre las tribus de los ilérgetes y los cosetanos.

Este dedal me lo regaló mi novio como todos los dedales que tengo de la ciudad de Tarragona, y lo compró en una de las tiendas de recuerdos que están situadas en la Carrer Major de la ciudad de Tarragona.

(10/07/2015)

164. Dedal TARRAGONA // TARRAGONA´s Thimble

Dedal Grès Escudo Tarragona.

Dedal Grès Escudo Tarragona.

El dedal que os muestro en esta entrada, forma parte de mi colección de dedales desde hace unos meses. Es un dedal de porcelana grès en el que podemos observar el escudo de la ciudad de Tarragona impreso.

El escudo de la ciudad de Tarragona consiste en un campo de oro (amarillo o dorado), con cuatro verados en ondas de gules (rojo) en pal.

Se trata, pues, de una variación del Señal Real de la Corona de Aragón (Tarragona es de jurisdicción real desde 1173), en la que los cuatro palos de gules se han modificado en verados. Como sucede con muchos escudos de los primeros tiempos de la heráldica, se trata de elementos geométricos sin ninguna significación concreta más allá de la señoría real de la ciudad en la Edad Media.

En el diseño que se aprobó por el pleno municipal el 30 de noviembre de 1892, y que se ha usado desde entonces, se representa sobre pergamino de plata. Por timbre, la llamada corona de príncipe, abierta y sin diademas que es un círculo de oro (aunque habitualmente representado en plata o blanco), engastado de piedras preciosas, compuesto de ocho florones, visibles cinco, interpolados de perlas; surmontada de una palma de sínople (verde). El todo rodeado por una corona formada por una rama de laurel y otra de encina de sínople unidas por una cinta de púrpura con el lema Fidelísima y Ejemplar (que habitualmente no se representa).

Los testimonios más antiguos conservados de los verados en pal del blasón de Tarragona son del siglo XIV, ya que aparecen en libros de actas del Consejo Municipal de 1369, 1388 y 1397, aunque sin representación del color. Las primeras referencias al color del escudo son del siglo XV. Así, en 1416, hay constancia de la compra de seda roja y amarilla para unos pendones con las ondas o señal de la ciudad y hay anotaciones similares de 1443, 1447 y 1448. Las primeras imágenes a color del escudo son de 1465 (Liber notacionum praesentis civitatis) y de 1568 (Llibre de les actes de les aygües).

La corona y palma sobre el escudo de armas provienen de un privilegio concedido por Felipe IV, en 1645, para premiar la adhesión de los tarraconenses al bando real durante la Guerra de los Segadores. Los títulos de Fidelísima y Ejemplar fueron concedidos por Isabel II en el Real Decreto de 23 de febrero de 1856 en premio a los servicios prestados durante la Guerra del Francés.

Con la evolución de la heráldica, a partir del siglo XVI se generaliza el uso de figuras que simbolizen alguna característica del lugar que representan: como algún accidente geográfico o el nombre. Respecto a las armas antiguas, que simplemente representan formas geométricas, se inicia la tradición erudita de buscarles un significado (aunque éste sea legendario). En el caso del escudo tarraconense, es en este momento (1585), cuando empiezan a confundirse los verados con olas del mar.

Un siglo después, se pasó de interpretar que el escudo representa las olas del mar a pretender que sus colores sean azul sobre plata (forma habitual de representar el mar). Así, en 1675, Rodrigo Mendes Silva blasona el escudo de Tarragona como sigue:

Haze por Armas en plateado escudo unas açules ondas de alto à abaxo, timbrado de corona.

Rodrigo Mendes Silva, Poblacion general de España: sus trofeos, blasones y conquistas heroycas… . Miranda, 1675, pág. 192 verso

En el siglo XVIII, se produce la curiosa situación de que, mientras en la ciudad se sigue usando el escudo tradicional verado de oro y gules (uso que recogen los heraldistas locales); los repertorios generales perpetúan el ondado de plata y azur inexistente, así como unas explicaciones eruditas más o menos legendarias. Este contraste entre el uso real y el erudito se alargará hasta avanzado el siglo XX y supondrá la perplejidad entre los tarraconenses cada vez que se encuentran con reproducciones de un escudo de Tarragona que no es el que han conocido. Ya en el siglo XIX, esta perplejidad también se manifiesta en sentido contrario. Así, Josef Salat, en el Tratado de las monedas labradas en el Principado de Cataluña, después de blasonar, siguiendo la tradición erudita, “el escudo en plata de las armas de Tarragona con líneas ó palos ondeados, que demuestran las ondas del mar, á cuya orilla está situada” se sorprende al no verlo en las monedas de Tarragona que estudia, confunde el verado tradicional con un ajedrezado como el del Condado de Urgel e incluso llega a criticar a los autores que habían dado la coloración correcta de gules y oro por confundir el escudo “de Tarragona con el de Cataluña“.

En 1850, con motivo de la construcción del Congreso de los Diputados se pidió a todas las capitales de provincia una copia de su escudo para decorar el edificio. El Ayuntamiento de Tarragona comisionó al historiador local José María de Torres (discípulo de Hernández Sanahuja), quien influido por la tradición erudita, definió el escudo como ondado de azur sobre plata. Y, de esta forma, se convirtió en escudo oficial de la ciudad, hasta que Carlos Morenés y Tord, IV barón de las Cuatro Torres, rehabilitó el escudo auténtico y original en una comunicación a la Real Sociedad Arqueológica Tarraconense en 1891. Atendiendo a dicho estudio, el Ayuntamiento de Tarragona oficializó el escudo tradicional verado en ondas de gules sobre dorado el 30 de noviembre de 1892.

Según la normativa de la Generalidad de Cataluña, ésta es la institución que regula y registra los símbolos, tales como la bandera o el escudo, de las entidades locales. Para poder registrar el escudo hay que cumplir ciertas condiciones como que la forma del escudo sea caironada o embaldosada (cuadrado apoyado sobre uno de sus vértices y con una de las diagonales dispuesta verticalmente y la otra horizontalmente). Por este motivo, entre otros, el escudo oficializado en 1892 no está reconocido por la Generalitat y se considera que no es oficial.

El dedal del escudo de la ciudad de Tarragona, me lo trajo mi novio de esta ciudad como todos los dedales que tengo en mi colección de la ciudad de Tarragona. Y la tienda en donde lo compró está situada en la Plaça de la Font, y su nombre es Basar Souvenirs Radio Brey.

(10/07/2015)