442. Dedal BILBAO // BILBAO´s Thimble

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Dedal Resina Bilbao (País Vasco).

Hoy os quiero enseñar un nuevo dedal. Esta vez me voy a decantar por este dedal de resina que me ha regalado mi amiga y vecina Rocío, y que me ha traído para que lo añadiera a mi colección de dedales ya hace un tiempo de una visita que hizo a la ciudad de Bilbao.

Bilbao​ (en euskera, Bilbo)​ es un municipio situado en el norte de España y una villa de dicho municipio, capital de la provincia y territorio histórico de Vizcaya, en la comunidad autónoma del País Vasco. La villa de Bilbao es la capital y única localidad del municipio, y con 346.843 habitantes según el padrón de 2019,​ es la urbe más poblada de la comunidad autónoma, siendo la cabecera del área metropolitana de Bilbao, una conurbación de más de 1.000.000 de habitantes​ que se extiende a lo largo de la ría de Bilbao o del Nervión.

El núcleo urbano se encuentra flanqueado por dos cadenas montañosas con una altitud media que no supera los 400 metros.​ Estas cadenas forman algunos de los límites naturales del municipio. Los municipios limítrofes son: Erandio, Sondica, Lujua, Zamudio, Galdácano, Echévarri, Basauri, Arrigorriaga, Alonsótegui y Baracaldo.

Desde su fundación, a finales del siglo XIII, fue un enclave comercial que gozó de particular importancia en la cornisa Cantábrica gracias a los privilegios concedidos por la Corona de Castilla​ que permitieron el desarrollo de una gran actividad portuaria que se basaba principalmente en la exportación de la lana procedente de Castilla y en menor medida del hierro extraído de las canteras vizcaínas. A lo largo del siglo XIX y principios del XX experimentó una fuerte industrialización que la convirtió en el epicentro de la segunda región industrializada de España, por detrás de Barcelona.​ Esta estuvo acompañada de una extraordinaria explosión demográfica y urbanística que originó la anexión de varios municipios colindantes. En la actualidad es una pujante ciudad de servicios,​ que se encuentra en un proceso de revitalización estética, social y económica liderado por el simbólico Museo Guggenheim Bilbao.

El 19 de Mayo de 2010, la ciudad de Bilbao fue reconocida con el premio Lee Kuan Yew World City Prize, otorgado por la ciudad estado de Singapur, en colaboración con la Academia Nobel sueca. Considerado el Nobel del urbanismo, fue entregado el 29 de Junio de 2010.​ El 7 de Enero de 2013, su alcalde, Iñaki Azkuna, recibió el Premio Alcalde del Mundo correspondiente a 2012 que otorga cada dos años la fundación británica The City Mayors Foundation, en reconocimiento a la transformación urbana experimentada por la capital vizcaína desde la década de 1990.​ El 8 de Noviembre de 2017, Bilbao fue elegida la Mejor Ciudad Europea 2018 en los premios The Urbanism Awards 2018, que otorga la organización internacional The Academy of Urbanism.

Toponimia.

El nombre oficial del municipio, establecido por el consistorio, es Bilbao tanto en castellano como en euskera.​ No obstante, la Real Academia de la Lengua Vasca dictaminó, en un informe solicitado por el propio Ayuntamiento de Bilbao, que el topónimo oficial en euskera fuera Bilbo y así aparece en su Norma Académica número 145 Bizkaiko herri izendegia. Este último se encuentra documentado en abundantes documentos y obras literarias en euskera. En cambio Bilbao aparece en euskera una única vez, en Los refranes de Garibay del siglo XVI y XVII, ante lo cual la Real Academia de la Lengua Vasca presenta dudas sobre si en aquel tiempo se utilizaba habitualmente en euskera Bilbao o solo se trata de un uso buscado para ese refrán. En todo caso, a la hora de declinarse en euskera únicamente debe utilizarse Bilbo.​

No existe un consenso entre los historiadores acerca del origen del nombre de la villa. El ingeniero Evaristo de Churruca asegura que es costumbre vasca denominar un lugar según su ubicación, por lo que Bilbao resultaría de la unión de las palabras euskéricas río y ensenada: BilIbaiaBao.​ Del mismo modo, el historiador Javier Tusell argumenta que es una evolución de bello vado.​ Por otro lado, el escritor Esteban Calle Iturrino afirmó que el nombre deriva de las dos poblaciones que existían a ambas orillas de la ría, más que de la ría en sí. La primera —donde se asienta el actual Casco Viejo— se llamaría Billa, que en euskera significa “pila”, haciendo referencia a su forma de pila o montón. La segunda, ubicada en los terrenos del actual barrio de Bilbao La Vieja y de tradición ferrera, se llamaría vaho: vapor, exhalación. De la unificación de estas palabras surgiría el topónimo, que antaño también se nombró de forma escrita como Bilvao y Biluao, tal como se registra en su Carta Puebla y posteriores transcripciones de la misma.

Gentilicio.

El gentilicio es “bilbaíno, -a”, aunque también es frecuente la pronunciación popular bilbaino/a (sic).​ En euskera es bilbotar, que en ocasiones se usa asimismo en castellano, generalmente dentro del País Vasco.​ La villa es conocida afectuosamente por sus habitantes como “el botxo“, esto es, “el agujero”, ya que está rodeada por montañas.​ De este apodo se deriva el gentilicio botxero. Otro apodo que reciben los bilbaínos es el de “chimbos”, que proviene de unos pájaros que se cazaban en grandes cantidades en estos lugares durante el siglo XIX.

Historia.

Asentamientos prefundacionales.

Se encontraron restos de un antiguo asentamiento en la cima del monte Malmasín que datan del siglo III a. C. o siglo II a. C.​ Asimismo se hallaron restos de enterramientos en los montes Avril y Archanda de 6000 años de antigüedad. Algunos autores también identifican a Bilbao con Amanun Portus, citado por Plinio, o con Flaviobriga, por Claudio Ptolomeo.​ Por otro lado, existen unas ruinas de murallas, descubiertas en las profundidades de la iglesia de San Antón que datan del siglo XI o XII.

Edad Media.

De la fundación al Consulado.

Fue una de las primeras villas que nacieron de un gran impulso fundacional llevado a cabo por la Corona de Castilla durante el siglo XIV que creó el 70 % de las villas vizcaínas, entre ellas Portugalete —1323—, Ondárroa —1327—, Lequeitio —1335—, Munguía y Larrabezúa —1376—.​ Don Diego López de Haro V fundó la villa de Bilbao mediante una carta fundacional, o Carta Puebla, fechada en Valladolid el 15 de Junio de 1300 y confirmada por el rey Fernando IV de Castilla en Burgos el 4 de Enero de 1301. El Señor de Vizcaya estableció la nueva villa en la orilla derecha de la ría de Bilbao, en terrenos de la anteiglesia de Begoña y le otorgó el Fuero de Logroño, conjunto de derechos y privilegios,​ que posteriormente resultarían fundamentales en su desarrollo.​ Y así, en la carta fundacional de Bilbao proclama:

“En el nombre de Dios y de la virgen bienaventurada Santa María: Sepan por esta carta quantos la vieren y oyeren como yo Diego López de Haro, señor de Vizcaya en uno con mio fijo Don Lope Díaz y con placer de todos los Vizcaynos, fago en Bilvao de parte de Begoña nuevamente población y villa qual dicen el puerto de Bilvao…”.​

En 1310 María Díaz de Haro, sobrina de Don Diego y nueva Señora de Vizcaya concede una nueva carta de poblamiento que amplía aún más los privilegios comerciales de la Villa, convirtiéndola en paso obligatorio de todo el comercio de Castilla hacia el mar. Así, esta segunda Carta Puebla establecía que el camino de Orduña a Bermeo, por entonces la ruta comercial más importante del señorío, pasara por Bilbao (Puente de San Antón) en vez de por Echévarri, dando acceso directo al mar a las mercancías, fortaleciendo el poderío comercial de Bilbao en detrimento de Bermeo que hasta entonces había sido la Villa más próspera.​ Además, también le concedió la exclusiva del comercio entre Las Arenas y Bilbao. En 1372 el futuro Juan I de Castilla extendió aún más los privilegios dejando francas las salidas y entradas de mercancías desde y hacia la Villa y concentrando también el transporte de hierro​ (no será hasta mediados del siglo XVII cuando el transporte de lanas se desvía de Santander a Bilbao).

De esta manera, el puerto de Bilbao fue adquiriendo importancia en Europa por su comercio con los puertos de Flandes y Gran Bretaña y, con menor intensidad, con los de Francia, Portugal e Italia, así como con los puertos de Sevilla y Barcelona, principales de los reinos de Castilla y Aragón.​

En 1443 se consagró la iglesia de San Antón, uno de los edificios más antiguos de la ciudad y que anteriormente cumplía con las funciones de alcázar. El 5 de Septiembre de 1483, la reina Isabel I de Castilla acudió a la villa para jurar en persona los fueros. Su marido Fernando II de Aragón ya los había jurado en Guernica en 1476.

Edad Moderna.

El 21 de Junio de 1511, la reina Juana I de Castilla aprobó las ordenanzas para la constitución del “Consulado de Bilbao, Casa de Contratación y Juzgado de los hombres de negocios de mar y tierra”. Esta será la institución más influyente de la villa durante varios siglos y se encargará de ejercer la jurisdicción sobre la ría, así como de los trabajos para su mejora y mantenimiento, además de otros muchos aspectos relativos al comercio. Gracias al Consulado, el puerto de Bilbao se convirtió en uno de los principales de España.​ Este progreso trajo consigo la primera imprenta de la villa en 1577, siendo también aquí donde en 1596 se editó el primer libro impreso en euskera, titulado Doctrina Christiana en Romance y Bascuence por el Dr. Betolaza.​

En 1602 fue nombrada capital de Vizcaya, título que hasta entonces ostentaba Bermeo.​ Pero no es hasta 1631 cuando se produce el acuerdo entre El Señorío y las villas que fija la capitalidad de Vizcaya en Bilbao. No fue fácil conseguirlo. Se llegó al acuerdo porque la cantidad interminable de pleitos que se habían suscitado entre las anteiglesias y las villas, habían llevado a las arcas municipales una auténtica situación de penuria. Esta situación de ruina desembocó en un aumento del impuesto sobre el pescado, la cera y otras mercaderías que se comercializaban. Por las mismas fechas, la Corona modificó sus impuestos sobre la sal, lo que originó una revuelta popular conocida como la “machinada del Estanco de la sal” (o Rebelión de la Sal) que acabó con la ejecución de varios de sus cabecillas.​ A finales del siglo superó la crisis económica que afectaba a España gracias a la marginación de los comerciantes extranjeros del tráfico de la lana en favor de los locales (que hasta entonces se realizaba en Santander), a la explotación de las minas de hierro y al comercio con Inglaterra, Flandes y los Países Bajos, principalmente.

En el siglo XVIII existían dos sectores que acumulaban la mayoría del poder local: los hacendados rurales y los mercaderes. Los intereses opuestos de ambos derivaron muchas veces en conflicto, como se puso en evidencia con el traslado de las aduanas de 1718. Hasta ese momento, las aduanas se encontraban en las villas de Valmaseda (Balmaseda) y Orduña (Urduña), un hecho que propiciaba el contrabando —especialmente de tabaco— además de eximir a los mercaderes de la ciudad de pagar derechos por las barras de hierro que exportaban. Los hacendados reclamaron a la Corona que estableció las aduanas en la costa.​ Sin embargo, este traslado significó el encarecimiento de muchos productos para los pescadores y labriegos bilbaínos y de otras anteiglesias, quienes iniciaron un motín que amenazó con incendiar la villa, con una represión violenta, en 1719, logrando, finalmente, que las aduanas retornasen al interior en 1722.​ Los hacendados intentaron perjudicar a los mercaderes dos veces más en 1792 al proponer la creación de un puerto rival en Mundaca —anulado dada la Guerra del Rosellón— y otro en 1804 en Abando. Este último intento originó la llamada Zamacolada.

Edad Contemporánea.

Invasión napoleónica, guerras carlistas y desarrollo industrial.

Durante la denominada Guerra de la Independencia, entre 1808 y 1813. Al principio, los franceses que habían entrado en el país fingiéndose aliados del gobierno español, ocuparon arteramente diversas localidades vascas, pero no Bilbao. Por lo tanto, la población se convirtió en un foco de resistencia, aunque no estalló una sublevación abierta contra Napoleón Bonaparte hasta el 6 de Agosto de 1808, mes y medio después de la batalla de Bailén. El 16 de Agosto los franceses, al mando del general Merlin, tomaron Bilbao por la fuerza tras duros combates y saquearon la villa, junto con los municipios de Deusto y Begoña. La ciudad cambió de manos varias veces durante 1808, pero a partir de noviembre quedó ocupada por una numerosa guarnición dirigida por el general Jean Jacques Avril. Pocos meses después el general Avril cayó en desgracia ante Napoleón debido a falsas acusaciones y fue sustituido por el coronel Bord, oficial eficiente y poco sanguinario. A partir de Febrero de 1810, Bord quedó bajo las órdenes del general Pierre Thouvenot, barón del imperio, que de gobernador de Guipúzcoa fue ascendido a gobernador general de toda “Vizcaya” (las tres provincias vascas) con la intención de ir preparando la anexión total a Francia.

El País Vasco fue uno de los principales escenarios de la Primera Guerra Carlista. Bilbao, núcleo liberal y económico, era un objetivo principal para los carlistas.​ El general Tomás de Zumalacárregui intentó tomar la villa en 1835, aunque fracasó y resultó herido en las inmediaciones de Begoña, para días después morir en Cegama. Al año siguiente, resistió un segundo asedio en el que Baldomero Espartero derrotó a los carlistas en la batalla de Luchana.​ No sufrió campañas militares durante la segunda guerra carlista, que se centró en Cataluña. Sin embargo, al despertar la tercera guerra carlista en 1872, la localidad volvió a ser un escenario importante. En Abril de 1874 sufrió un tercer sitio, que no fue levantado hasta el 2 de Mayo de ese año a manos del general Concha.

Pese a estas contiendas, la urbe pudo florecer económicamente en el siglo XIX y principios del XX, cuando se afianzó como centro económico del País Vasco. En este siglo también llegó el ferrocarril —1857—, se fundó el Banco de Bilbao —embrión del futuro BBVA— y a finales de este apareció la Bolsa de Bilbao. Florecieron las empresas siderúrgicas y fábricas, como Santa Ana de Bolueta y Altos Hornos de Vizcaya en 1902. Se modernizó con la construcción de paseos y alamedas en el nuevo ensanche de Abando, edificios emblemáticos como el nuevo palacio consistorial en 1892, el Hospital de Basurto y el Teatro Arriaga.​ La población experimentó un crecimiento demográfico extraordinario, pasando de 11.000 habitantes en 1880 a 80.000 en 1900. Los movimientos sociales también tuvieron su lugar en esta época, destacando el nacionalismo vasco de Sabino Arana y el auge de los movimientos obreros, el republicanismo y el liberalismo monárquico y centralista.

Guerra civil y dictadura franquista.

La Guerra Civil comenzó en Bilbao con pequeños levantamientos sofocados por las fuerzas republicanas. El 31 de Agosto de 1936, aviones franquistas realizaron la primera incursión en la capital, arrojando ocho bombas. Se produjeron hechos de acción-represión por parte de los civiles, quienes se ensañaban contra personajes de conocida ideología pro-fascista o presos sublevados. En Septiembre, aviones franquistas repartieron octavillas con amenazas de bombardeo en caso de que la ciudad no se rindiera. Estas amenazas se cumplieron el día 25, cuando siete aeronaves arrojaron alrededor de cien bombas sobre la villa y poblaciones cercanas durante hora y media. Regresaron al día siguiente, arrojando bombas incendiarias de procedencia alemana.​ En Mayo de 1937, los sublevados al mando del general Dávila la asediaron. La batalla duró hasta el 19 de Junio del mismo año, cuando el teniente coronel Putz ordenó volar sus puentes y las tropas de la 5.ª Brigada Navarra tomaron la capital por los montes Malmasín, Pagasarri y Arnotegui.​

Terminada la guerra, retornó a su proceso de desarrollo industrial y económico, acompañado por un crecimiento demográfico sostenido. En los años 1940 se reconstruyó, comenzando por sus puentes sobre la ría y para 1948, despegaba el primer vuelo comercial desde el aeropuerto.​ En la década siguiente, resurgió de nuevo la industria pesada, convirtiéndose en un sector estratégico para toda España, como consecuencia del aislamiento económico que se produjo, periodo conocido como autarquía. Esto atrajo una masiva inmigración de varias regiones del país que ocasionaron el auge del chabolismo en las laderas de los montes, realizando una mala planificación de Viviendas de Protección Oficial. Los movimientos obreros despertaron lentamente y la huelga del astillero Euskalduna en 1947 fue la primera de la España de la posguerra. En este ambiente de represión, nació el 31 de Julio de 1959 en Bilbao la organización terrorista ETA, como una escisión del nacionalismo.​ En los años 1960, se sucedieron algunos progresos urbanísticos, como la creación de nuevos barrios como Ocharcoaga y la autopista BilbaoBehovia. En Junio de 1968 la universidad pública llegó a la capital con la Universidad de Bilbao.

Democracia y regeneración.

Con la desaparición de la dictadura franquista y el establecimiento de una monarquía parlamentaria en España en un proceso conocido como la Transición, pudo disfrutar nuevamente de elecciones democráticas. Al contrario de lo ocurrido en las repúblicas, se observó un predominio de las fuerzas nacionalistas.

El 26 de Agosto de 1983, en plena celebración de la Semana Grande (Aste Nagusia), la ría se desbordó hasta cinco metros a causa de las incesantes lluvias, y siempre según los periódicos de aquellos días, murieron dos personas en La Peña y otra desaparecida en el Casco Viejo. La gota fría afectó a una zona importante del País Vasco, Cantabria y Burgos. En toda la zona, y, en un balance provisional, hubo un total de 34 muertos en el País Vasco, cuatro en Cantabria y uno en Burgos, mientras que entre 29 y 35, se daban por desaparecidas, aunque a ninguna de ellas se las consideraba hasta el momento como muertas. Durante el episodio de la gota fría que duró varios días, se batió el récord de precipitación en 24 horas que fue de 252,6 l/m² el 23 de Agosto de 1983. Las pérdidas económicas en la villa llegaron a 60.000 millones de pesetas.​ Como consecuencia de esta riada, se llevó a cabo el encauzamiento del río a la altura de La Peña con el fin de evitar nuevos desbordamientos.

Desde mediados de la década de 1990, la urbe vivió un proceso de desindustrialización a raíz de la crisis del sector metalúrgico en los años 1980. La transformación en una ciudad de servicios se apoyó en la inversión en infraestructuras y en la regeneración urbana, que comenzó con la inauguración del metro, continuó su expansión en Abandoibarra con el Museo Guggenheim Bilbao,​ el Palacio Euskalduna, el Zubizuri, el tranvía o la torre Iberdrola, y continúa proyectándose con el plan de desarrollo de Zorrozaurre o Garellano.​ Asociaciones apoyadas por la administración, como Bilbao Metrópoli-30​ o Bilbao Ría 2000, fundada el 19 de Noviembre de 1992, se encargaron de la organización y supervisión de muchos de estos proyectos.

Uno de los edificios que aparecen en el dedal, es el Ayuntamiento de la ciudad de Bilbao.

El Ayuntamiento de Bilbao (en euskera Bilboko Udala) es la institución que se encarga de gobernar la villa de Bilbao (España). Su sede se encuentra en la plaza Ernesto Erkoreka.

Administración municipal.

Se compone de un órgano Ejecutivo Municipal y un Pleno Municipal con funciones normativas. El primero lo integran el alcalde y la denominada Junta de Gobierno de la Villa de Bilbao. Esta Junta “colabora de forma colegiada en la función de dirección política que al alcalde corresponde y ejerce las funciones ejecutivas y administrativas que le atribuyen las leyes”. El número de miembros de la Junta no puede superar al tercio de los miembros del Pleno —por lo que se compone de un máximo de nueve personas— y el alcalde puede nombrarlos y separarlos libremente.

Sus componentes se eligen cada cuatro años por sufragio universal. El censo electoral está compuesto por todos los residentes empadronados en Bilbao mayores de 18 años y nacionales de España y de los otros países miembros de la Unión Europea. Según lo dispuesto en la Ley del Régimen Electoral General,​ que establece el número de concejales elegibles en función de la población del municipio, la Corporación Municipal de Bilbao está formada por 29 concejales.

Por su parte, el Pleno Municipal es el “órgano de máxima representación política de la ciudadanía en el gobierno municipal, apareciendo configurado como órgano de debate y de adopción de las grandes decisiones estratégicas a través de la aprobación de los reglamentos de naturaleza orgánica y otras normas generales, de los presupuestos municipales, de los planes de ordenación urbanística, de las formas de gestión de los servicios, etc, y de control y fiscalización de los órganos de gobierno”. El Pleno se compone de 29 ediles y es presidido por el alcalde, aunque puede delegar esta presidencia.

(03/04/2018)

346. Dedal SAN SEBASTIÁN // SAN SEBASTIÁN´s Thimble

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Dedal Vintage Porcelana San Sebastián (País Vasco).

En esta entrada os quiero enseñar un nuevo dedal que me han regalado hace muy poquito. El dedal que os quiero enseñar hoy, es un dedal de porcelana que pertenece a la ciudad de San Sebastián, y fue un regalo de mi amigo Rubén, que se lo encontró en uno de sus viajes por trabajo y decidió regalarmelo para mi colección. Un dedal panorámico vintage.

San Sebastián​ (oficialmente: Donostia/San Sebastián)​ es una ciudad y municipio situado en el norte de España, en la costa del golfo de Vizcaya y a 20 kilómetros de la frontera con Francia. La ciudad es la capital de la provincia de Guipúzcoa, en la comunidad autónoma del País Vasco. La población del municipio es de 186.064 habitantes (2016),​ y su área metropolitana alcanza los 436.500 (2010). Es la cabecera de la Eurociudad Vasca BayonaSan Sebastián, una conurbación de más de 620.000 habitantes.

Sus principales actividades económicas son el comercio y el turismo,​ constituyendo en el pasado uno de los más famosos destinos turísticos de España. Su paisaje, dominado por la bahía de La Concha, así como su desarrollo arquitectónico moderno iniciado en la segunda mitad del siglo XIX, que configuró una ciudad de corte francés y aburguesado, propiciaron el desarrollo de la actividad turística a escala europea. Todo ello, unido a eventos internacionales como el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, el Festival de Jazz de San Sebastián, la Quincena Musical o el Festival de Cine de Terror, ha dado proyección exterior a la ciudad, a pesar de sus pequeñas dimensiones. San Sebastián fue Capital Europea de la Cultura en 2016 junto con Breslavia, Polonia.

Historia.

Fundación.

Si bien se desconoce de manera exacta su fundación, el primer dato lo aporta un documento —considerado falso por la mayoría de los historiadores— del año 1014 de Sancho el Mayor de Navarra, según el cual el monasterio de San Sebastián se pone en manos del abad de Leyre y obispo de Pamplona. Dicho documento será confirmado, en 1101, por el rey Pedro Ramírez (Pedro I de Aragón, rey de Navarra y Aragón). Las primeras noticias escritas de San Sebastián hacen referencia a un monasterio, situado en el barrio que aún hoy se denomina San Sebastián El Antiguo. A aquel lugar se le conoció primitivamente, según algunos historiadores, como Izurum. El término español San Sebastián y la palabra vasca Donostia surge etimológicamente de la evolución de la palabra Donebastian (de Domine o Done = Santo, y Sebastián).

En los siglos XI y XII, el monasterio de San Sebastián El Antiguo, al mismo tiempo que centro espiritual, lo era de la naciente vida social y administrativa de la población de esta zona, que, con el tiempo, de no ser por diversos avatares que tendrán lugar posteriormente, habría cristalizado en un municipio.

San Sebastián fue fundada hacia 1180 por Sancho el Sabio, rey de Navarra, para ser puerto marítimo de Navarra, e inicialmente cumplió su misión como tal. Guipúzcoa a partir del año 1200 rindió vasallaje al rey castellano Alfonso VIII, enemigo de Sancho el Fuerte. Tradicionalmente, se ha tendido a creer que ese cambio de un reino a otro se dio a través de una negociación o pacto. Sin embargo, a tenor de la relectura de fuentes históricas conocidas, parece que San Sebastián pasó a Castilla mediante conquista militar. ​En cualquier caso, los comerciantes de San Sebastián se acostumbraron rápidamente al cambio, puesto que pasó de ser el puerto de un pequeño estado sin posibilidades de expansión territorial (Navarra), a servir de salida al mar de una monarquía, la castellana, mucho mayor, más rica y en plena expansión.

Edad Media.

Los Reyes de Castilla contaron en 1248 por primera vez con fuerzas navales de San Sebastián, que tomaron parte en inutilizar la escuadra de moros y el puente de Triana, cuyo resultado fue la rendición de la ciudad de Sevilla.

Alfonso VIII juró los fueros e inició la larga serie de privilegios otorgados a San Sebastián, tendentes a mantener unos vivo el tráfico navarro y otros una situación privilegiada de los comerciantes donostiarras en el mercado español. Esta prosperidad es la que la hizo resurgir de los múltiples incendios que padeció a partir de 1266, llegando a arder por completo seis veces en dos siglos y cuarto.

La Guerra de los Cien Años, las Guerras de bandos y la evolución de Navarra en dirección francesa por motivos dinásticos trajeron para San Sebastián, en la segunda mitad del siglo XIV, una consecuencia grave: el desplazamiento de las principales líneas de tráfico hacia Bilbao, sustituyendo a San Sebastián como centro de gravedad del tráfico comercial. En Enero de 1489 un incendio redujo a cenizas la villa. Este desgraciado acontecimiento tuvo como medida la construcción en piedra de la villa. Este incendio sería el último de la época medieval de San Sebastián.

A partir del último cuarto del siglo XV, San Sebastián pasó de ser un emporio mercantil gracias su situación estratégica, a ser plaza militar y su puerto principal, Pasajes, de ser esencialmente comercial a cumplir las funciones de base naval.

Plaza militar: siglos XV-XIX.

Tras la catástrofe de 1489, más que de una reconstrucción de la villa hay que hablar de una nueva forma de vida de la colectividad donostiarra. A partir del último cuarto del siglo XV, San Sebastián pasará, de ser un emporio mercantil por su situación estratégica, a ser plaza militar; y su puerto principal, Pasajes, pasará de ser esencialmente comercial, a cumplir las funciones de base naval de la Escuadra Cantábrica, fuerza marítima que mantendrá durante siglos (hasta el XIX) la lucha contra las escuadras francesa, holandesa y británica.

Este nuevo papel de San Sebastián como fortaleza, encargada de frenar las acometidas de los franceses, dará lugar a que la villa tome nuevos derroteros, por los cuales ganó los títulos de Noble y Leal. En el período entre los Reyes Católicos y Felipe V, trescientos años aproximadamente, la villa sufrió numerosos sitios. Este continuo estado de guerra supuso para San Sebastián un fuerte deterioro de su economía, motivado por los gastos en las fortificaciones, el mantenimiento de la guarnición y la continua caída del comercio marítimo, que, a partir de 1573, se agravó aún más, pues Sevilla adquirió el monopolio de las transacciones con América.

Después de llevar dos siglos cumpliendo heroicamente su misión bélica, Felipe IV le concedió en 1662 el título de Ciudad. Hasta su fundación sólo había pequeñas zonas residenciales en el barrio del Antiguo, en la Parte Vieja y en el valle del Urumea, emprendiendo hasta el siglo XV un lento proceso de crecimiento.

En 1719 San Sebastián fue tomada, por primera vez, por un poderoso ejército francés mandado por el duque de Berwick, quien se encontró una ciudad débil en fortificaciones y una pequeña guarnición con escasez de víveres y munición. La ciudad estuvo ocupada por una guarnición de 2000 soldados franceses hasta el 25 de Agosto de 1721 en que fue evacuada por el Tratado de La Haya.

Durante la Guerra de la Independencia, San Sebastián fue ocupada en 1808 por las tropas napoleónicas. Nombrado José I (José Bonaparte) soberano de España, entró el 9 de Junio en San Sebastián y recorrió la calle Narrica, en la que permanecieron todas las ventanas cerradas. En Junio de 1813, los aliados (las tropas anglo-portuguesas, bajo el mando directo de sir Thomas Graham y teniendo por generalísimo al duque de Wellington, con un fuerte contingente de tropas y armas), sitiaron la ciudad. Después de varios días de intenso bombardeo y un primer asalto fallido, el 31 de Agosto tuvo lugar el asalto definitivo, realizado a través de la brecha abierta en las murallas, lo que obligó a las tropas francesas a replegarse hacia el Castillo, donde capitularon el 8 de Septiembre.

El saqueo de las tropas anglo-portuguesas causó un gran incendio, del que solo se salvaron treinta y cinco casas, que servían de alojamiento para los oficiales británicos y portugueses, mientras iniciaban el ataque al Castillo, así como las edificaciones situadas al norte de la calle de la Trinidad (iglesias de Santa María y de San Vicente y conventos de San Telmo y de Santa Teresa).

Siglo XIX: hacia el Ensanche.

Tras la guerra, los vecinos más representativos se reunieron en las afueras, en Zubieta, y decidieron reconstruir la ciudad.

La división del reino en cincuenta y dos provincias establece la capitalidad de Guipúzcoa en San Sebastián; hasta entonces ésta se había turnado entre San Sebastián, Tolosa, Azpeitia y Azcoitia, en función de dónde se realizaban las reuniones de Juntas y residiera el corregidor (representante del rey en la provincia). Tras un nuevo traslado a Tolosa (1844), en 1854 se declara San Sebastián capital de la provincia. Se decide el retroceso de las aduanas al Ebro y el cierre de San Sebastián como puerto habilitado para el comercio con América.

En la provincia se formaron dos bandos, carlistas y liberales, estos últimos partidarios de la Constitución. Ambos defendían los fueros, pero de diferente manera. San Sebastián optó por el liberalismo frente a la mayor parte de la Guipúzcoa rural.

En 1863, y tras un intenso debate, se derribaron las murallas, que limitaban el desarrollo de la ciudad. El 4 de Mayo, a los acordes de una marcha expresamente realizada para tal acontecimiento, se procedió a quitar la primera piedra que, hecha pedazos, se repartió entre los invitados de primera fila.

San Sebastián cambió de orientación: terminada su etapa como fortaleza, pasó a cumplir la función de capital de la provincia, comenzando su expansión reflejada en el plan de Antonio Cortázar para la nueva ciudad.

La Belle Époque donostiarra.

A la muerte del rey Alfonso XII de España, en 1885, su viuda, la Reina Regente María Cristina, traslada todos los veranos la corte a San Sebastián, residiendo en el Palacio de Miramar. El Ayuntamiento de San Sebastián, en reconocimiento a la gran labor en favor de la ciudad, la nombró alcaldesa honoraria. Más adelante, ya en pleno desarrollo del Ensanche Cortázar, que dotó a la ciudad de su actual atractivo arquitectónico, la construcción del Casino en 1887 aumentó el número de veraneantes.

De esta etapa son todos los edificios reseñables de la ciudad (aparte de los presentes en la Parte Vieja, los más antiguos), como la Catedral del Buen Pastor de San Sebastián, la Escuela de Artes y Oficios (actual sede de Correos) y el Instituto Peñaflorida (luego ocupado por la Escuela de Ingenieros Industriales y hoy en día por el Centro Cultural Koldo Mitxelena), el Palacio de Miramar, el Teatro Victoria Eugenia, el Hotel María Cristina, las villas del Paseo de Francia o la estación del Norte, así como el resto de edificios del Área Romántica, todos ellos con un marcado estilo francés que hizo acreedora a San Sebastián del sobrenombre de Pequeña París o París del Sur.

En 1914, y con el inicio de la I Guerra Mundial, San Sebastián se convirtió en la ciudad más cosmopolita de Europa. En su Casino se dieron cita todos los personajes de la vida europea, Mata Hari, León Trotsky, Maurice Ravel, Romanones, Pastora Imperio, el torero de fama, el banquero ostentoso…; fueron los tiempos de la Belle Époque donostiarra, y en San Sebastián actuaron la compañía francesa de opereta, los ballets rusos, cantantes de ópera y muchos otros artistas famosos.

En 1930, la ciudad acogió la reunión de políticos republicanos que se dio en llamar Pacto de San Sebastián, que tuvo una gran trascendencia en el posterior advenimiento de la II República el 14 de Abril de 1931; de hecho, el primer gobierno republicano estuvo formado, en gran medida, por el núcleo de políticos participantes en el “pacto”. La elección de la capital donostiarra se debió, por una parte, a la proximidad de la ciudad con la República Francesa y al hecho de que San Sebastián fuera la capital de verano de la Corte. Fernando Sasiaín, anfitrión del Pacto, fue el alcalde de San Sebastián durante la República.

Dictadura franquista.

Al comenzar la Guerra Civil, el nacionalista vasco Telesforo Monzón se hizo cargo de la Comisión de Orden Público, creada por la Junta de Defensa de Guipúzcoa, en la que se reunían nacionalistas vascos, republicanos, comunistas y socialistas. Constituido el Gobierno de Euskadi, el 7 de Octubre de 1936, Telesforo Monzón ocupó asimismo el Ministerio de la Gobernación.

Al poco de estallar la Guerra Civil Española, San Sebastián cayó en manos de los golpistas el 13 de Septiembre de 1936. La dictadura mantuvo a San Sebastián en el papel de Ciudad Capital de Veraneo. Franco residió durante los meses de Agosto desde 1940 hasta 1975 en el palacio de Ayete, que, comprado por el ayuntamiento, fue ofrecido al general. Durante ese período se celebraron en dicho lugar los Consejos de Ministros.

En 1946, durante el mandato de Rafael Lataillade Aldecoa, se llevó a cabo la recuperación del Gran Casino para reconvertirlo en Casa Consistorial.

En 1953, y a iniciativa de un grupo de comerciantes de la ciudad, nació el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, con el doble objetivo de alargar el veraneo en la capital donostiarra y de devolver a San Sebastián la actividad cultural y el glamour perdidos desde la Guerra Civil. El éxito de la primera edición llevó a la dictadura a hacerse cargo del evento, que progresivamente fue ganando peso y prestigio hasta convertirse en uno de los eventos culturales más importantes y con mayor proyección exterior de España, y en uno de los mejores festivales de cine del mundo, escenario de algunos estrenos cinematográficos históricos y punto de encuentro de buena parte de las más importantes estrellas del séptimo arte.

Desarrollo moderno.

En 1955 se inició el segundo y más importante proceso de ensanche de la ciudad, en lo que se denominó Ensanche de Amara, dando lugar a un barrio del mismo nombre (que aludía a las marismas que había en dicho terreno antes de su construcción). Uno de los primeros pasos en la construcción del ensanche fue el traslado de la Escuela de Artes y Oficios y Comercio, situada en el centro, a unas escuelas de nueva construcción, así como el del Instituto Peñaflorida, pasando a denominarse Instituto Usandizaga en su sección femenina. Puede considerarse que el proceso de consolidación del barrio de Amara finalizó en 1993, con la construcción del Estadio de Anoeta y la renovación total de la ciudad deportiva de la ciudad (situada en Amara).

Tras ambos ensanches la ciudad consolidó su eje principal, alrededor del cual continúa expandiéndose aunque a un ritmo mucho menor. Hoy las prioridades de la ciudad son la mejora de las infraestructuras (potenciación del aeropuerto, mejores comunicaciones ferroviarias, mejora de las carreteras), la regeneración de los barrios de la periferia, el mantenimiento y potenciamiento del turismo, principal fuente de ingresos, y hasta hace unos años la lucha contra el terrorismo de ETA y la violencia callejera, que castigaron a la ciudad con intensidad. El crecimiento urbanístico pretende combinarse con el cuidado del medio ambiente, la lucha a escala municipal contra el cambio climático y la sostenibilidad. Fruto de los esfuerzos realizados en dicha dirección, San Sebastián fue premiada en 2008 por la Federación Española de Municipios y Provincias como la ciudad más sostenible de España.​

A la muerte del dictador Francisco Franco se constituyó, en 1978, una gestora presidida por el socialista Ramón Jáuregui encargada de dirigir las instituciones municipales hasta las primeras elecciones municipales de la democracia, en 1979. En dichos comicios electorales resultó vencedor el PNV y el primer alcalde de la nueva etapa democrática fue Jesús María Alkain. Le sucedió, en 1983, Ramón Labayen, también del PNV, quien a su vez fue sustituido por el nacionalista Xabier Albistur, de Eusko Alkartasuna, en 1987. En el marco de la fuerte reconversión industrial que vivió el País Vasco en la década de 1980 y el clima de tensión interno, algunos informes de la época situaron a San Sebastián como la ciudad con mayor proporción de adictos a la droga del mundo.​ El socialista Odón Elorza, del Partido Socialista de Euskadi, alcanzó la alcaldía en 1991 a pesar de ser el candidato de la tercera fuerza más votada, gracias al apoyo del PNV y el PP. El 23 de Enero de 1995, en vísperas de las elecciones municipales de mayo, la banda terrorista ETA asesinó al teniente de alcalde, Gregorio Ordóñez, candidato del Partido Popular. Ordóñez había mejorado progresivamente sus resultados electorales en el País Vasco. Tras su asesinato, el candidato del Partido Socialista, Elorza, revalidó su cargo al ser el candidato más votado y ostentó la alcaldía de la ciudad ininterrumpidamente desde entonces hasta su derrota en las elecciones municipales del 22 de Mayo de 2011.

(07/12/2017)