437. Dedal DELFT // DELFT´s Thimble

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Dedal porcelana Delft (Países Bajos).

Nuevo dedal internacional que tengo en mi colección de dedales desde hace ya algún tiempo, que me ha traído mi novio de uno de sus viajes por trabajo. Este dedal de porcelana de la ciudad de Delft lo ha conseguido en una de las tiendas de recuerdos del aeropuerto de Ámsterdam.

Delft es una ciudad y un municipio de Holanda Meridional (Países Bajos), a mitad de camino entre Róterdam y La Haya. Es primordialmente conocida por el centro de la ciudad, tradicionalmente neerlandés (surcado por canales); la cerámica de Delft (Delftware), la Universidad Técnica de Delft y su asociación con la Familia Real.

Historia.

La ciudad existe desde el siglo XIII. Recibió su fuero el 15 de Abril de 1246 de manos del conde Guillermo II. En 1536 gran parte de la ciudad fue destruida por un incendio.

El vínculo de la Casa de Orange con Delft comenzó cuando Guillermo el Taciturno, o Guillermo de Orange, hizo del lugar su residencia en 1572. Guillermo dirigió la lucha contra España durante la Guerra de los Ochenta Años.

Delft era en aquel momento la tercera ciudad más importante de los Países Bajos, tras Dordrecht y Haarlem, y disponía de murallas. Cuando Guillermo muere, en 1584 abatido por Balthazar Gerards en el Prinsenhof, el panteón de la familia en Breda estaba en manos de los españoles. Fue enterrado en la Nieuwe Kerk (Iglesia Nueva), iniciando una tradición para la Casa de Orange que continúa hasta nuestro tiempo.

Durante el siglo XVII, y gracias a la industria de la cerámica y a la apertura de una sede de la Compañía de las Indias Orientales, Delft vive su edad de oro. No obstante, en 1654 una parte de la ciudad fue de nuevo destruida por la explosión de un polvorín. Tras la declaración de guerra e invasión de los Países Bajos por parte de Inglaterra, Francia, Colonia y Münster en 1672 comienza el declive de la economía de Delft, siendo superada en importancia política y económica por sus vecinas La Haya, como centro de gobierno, y Róterdam, como ciudad portuaria. En el siglo XIX sólo quedaba una fábrica de porcelana abierta, de Porceleyne Fles, que continúa existiendo en nuestros días.

En este dedal se puede observar el escudo de la ciudad y la Nieuwe Kerk.

Nieuwe Kerk (Iglesia Nueva).

Nieuwe Kerk (en español: Nueva Iglesia) es un templo de la iglesia protestante de la ciudad de Delft, Países Bajos, construido en estilo gótico. El edificio está situado en la plaza del mercado de Delft, frente al ayuntamiento de la ciudad. Fue la segunda iglesia parroquial de la ciudad, por lo que fue llamada iglesia nueva. En 1584, Guillermo de Orange fue enterrado dentro de la iglesia, en un mausoleo diseñado por Hendrick y Pieter de Keyser. Desde entonces los miembros de la Casa de Orange-Nassau han sido enterrados en la cripta real de este templo. Los últimos fueron la reina Juliana y su marido el príncipe Bernardo, en 2004.

El templo: Al principio, la iglesia consistía en un edificio provisional de madera, en torno al cual se construyó la basílica como puede ser contemplada en la actualidad. La antigua iglesia de madera, que permaneció hasta 1420, fue consagrada a María.

El diseño de la basílica cruciforme del estilo gótico flamígero, que se edificó a partir de 1396, responde a las reglas exactas del simbolismo. El plano en forma de cruz refiere a Cristo, las doce columnas del corazón a los doce apóstoles, los cuatro pilares del crucero representan los cuatro evangelistas y las dieciséis columnas en la nave central representan los dieciséis profetas. La construcción se realizó literalmente alrededor de lo que fue la antigua iglesia provisional de madera.

(23/11/2018)

432. Dedal OPORTO // PORTO´s Thimble

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Dedal porcelana Oporto (Portugal).

Nuevo dedal de porcelana que os quiero enseñar en esta publicación. Este dedal como algunos de los que ya os he enseñado en publicaciones anteriores, me lo traje de nuestra última visita al país vecino, Portugal, concretamente lo conseguí en la ciudad de Oporto.

Oporto (en portugués Porto) es la segunda ciudad más poblada de Portugal, después de Lisboa. Tenía 297.559 habitantes en el año 2011. Contornan el núcleo central de la ciudad de Oporto, la subregión de Gran Oporto, y de manera más amplia el Área Metropolitana de Oporto, que forma su área metropolitana de 2.959.045 habitantes. Se encuentra en el norte del país, en la ribera derecha del Duero en su desembocadura en el océano Atlántico. Es sede del distrito homónimo, en la Región Norte de Portugal.

El municipio de Oporto tiene 15 freguesias (equivalentes a parroquias o barrios). Limita al norte con Matosinhos y Maia, al este con Gondomar, al sur con el río Duero y Vila Nova de Gaia, y al oeste con el Atlántico.

Como muchas ciudades europeas, Oporto es una ciudad antigua que cuenta con un amplio patrimonio histórico, aunque durante las últimas décadas ha sido sometida a una amplia modernización. Cuenta con el metro más largo de Portugal, que cubre no sólo el Centro, sino también zonas de su área metropolitana como Senhora da Hora o Maia. Asimismo, el Aeropuerto Internacional Sá Carneiro ha sido recientemente ampliado para permitir una capacidad de 16 millones de pasajeros anuales.

Desde muy antiguo hay una rivalidad entre Lisboa y Oporto. Dicen que esta ciudad tiene un cierto aire británico, desde que se asentaron aquí los comerciantes de vino ingleses. Dice el refrán popular que “Lisboa se divierte, Coímbra estudia, Braga reza y Oporto trabaja”.

Su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996. Otros atractivos turístico-culturales son la torre de los Clérigos, realizada por Nicolau Nasoni, la Casa da Música y la Fundación Serralves, dedicada al arte contemporáneo, y que es el museo más visitado de Portugal. En el margen sur del río Duero se encuentran las famosas bodegas de vinos, aunque ya no pertenece al término municipal de Oporto sino a Vila Nova de Gaia. Dista de la frontera española con Galicia unos 140 km, que pueden recorrerse por autopista.

Tanto el país como el vino de Oporto deben sus nombres a la ciudad, que a su vez significa “el puerto”. Por su pujanza cultural, demográfica e industrial es considerada como la “Capital del Norte” de Portugal.

Historia.

La leyenda cuenta que Cale era el nombre de uno de los argonautas griegos, que llegó hasta aquí en un viaje que hizo y en el que fundó un enclave comercial.

Se sabe que Cale era un pequeño asentamiento que ya conocían los griegos situado en la orilla izquierda del Duero, cerca de su desembocadura; tenía muy malas condiciones para la navegación por lo que los romanos trasladaron la ciudad a un lugar de mejores condiciones donde se pudiera construir un puerto. Durante las invasiones bárbaras, Cale pasaría a control suevo.

Hacia el 417 los alanos invadieron el territorio de los suevos, empujándolos hasta la orilla derecha del Duero donde hoy se sitúa Oporto. Los alanos, sin embargo, no llegarían a conquistar la villa. Hermerico I, el rey suevo, fortificó un castillo en la colina de Pena Ventosa, construyendo en su interior viviendas para las tropas. A este burgo se le llamó Cale Castrum Novum (castillo nuevo de Cale) adquiriendo la denominación de civitas. En la base de esa colina se situaba Portus Cale (puerto de Cale, actual Ribeira), que dio origen al nombre Portucale, que pasaría a designar también a la ciudad alta a partir de finales del siglo V. Otro castillo, situado en la orilla de Vila Nova de Gaia, quedó como defensa avanzada de Cale. Ambos castillos figuran desde hace siglos en el escudo de armas de Oporto, situados a los lados de la Virgen María, protectora del burgo desde siempre y razón por la que la ciudad también es conocida en Portugal como “ciudad de la Virgen“.

Tras la conquista musulmana de la península ibérica, Oporto fue reconquistada y poblada por la nobleza y puebla gallega desde 868. En esta región fue establecido el Condado Portucalense que perteneció al Reino de Léon hasta independizarse, dando lugar al Reino de Portugal en 1139. Dicho condado se extendía desde el Miño hasta el Duero. Alfonso VI otorgó este condado a su hija bastarda Teresa, casada con Enrique de Borgoña. El hijo de ambos fue el primer rey independiente de Portugal, Alfonso Henríques.

Monumentos y lugares de interés.

El casco viejo está dentro de la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Algunos de sus monumentos más importantes son el Palacio de la Bolsa, la Catedral, la Iglesia y Torre de los Clérigos, el Palacio Episcopal, el Ayuntamiento y sus puentes sobre el Duero.

Ciudad de los puentes.

La ciudad de Oporto también es conocida por su imponencia, innovación y belleza de sus puentes, fechados en distintas épocas y de distintos estilos arquitectónicos.

Ponte das Barcas.

El Ponte das Barcas fue el primer puente que se construyó sobre el Duero. La necesidad de establecer un paso hacia la margen sur del río para la circulación de personas y mercancías fue una preocupación permanente a lo largo de los siglos. La travesía del río se hacía con barcos, botes, barcazas etc. El Ponte das Barcas fue proyectado por Carlos Amarante e inaugurado el 15 de Agosto de 1806. En su diseño original se componía de 20 barcas amarradas por cabos de acero que se podía abrir en dos partes para facilitar el tráfico fluvial.

Fue en ese puente donde ocurrió la catástrofe del Ponte das Barcas, en el que murieron miles de víctimas cuando huían, a través del puente, de las cargas de bayoneta de las tropas invasoras francesas del Mariscal Soult, el 29 de Marzo de 1809.

Ponte Pênsil (Ponte D. María II).

El Ponte Pênsil fue un puente sobre el Duero que unía la ciudad de Oporto con Gaia. El aumento del tráfico entre Gaia y Oporto exigió la construcción de un puente para unir permanentemente ambos márgenes. El Puente Pênsil fue desmantelado tras la construcción del Ponte Luis I. Actualmente siguen en pie los dos pilares y restos de la casa del guarda en el lado de Oporto.

Fue un proyecto de los ingenieros Mellet y Bigot. El Ponte Pênsil estaba constituido por dos obeliscos de 18 metros de altura, situados en cada margen del río. De ellos pendían los cabos de suspensión del tablero, que tenía 6 metros de ancho. El vano central era de 150 metros. Ocho cabos, con 220 hilos de hierro cada uno, mantenían el tablero a 10 metros por encima del nivel de las aguas. El Ponte Pênsil abrió al público el 17 de Febrero de 1843. En cada extremidad se construyó una casa para los guardias que vigilaban el puente y cobraban el peaje: 5 reales por cada transeúnte, 20 reales por caballo y 40 por carro. Todos estos precios se duplicaban por la noche.

Ponte María Pia.

El Ponte María Pia, así llamado en honor a María Pía de Saboya es una obra arquitectónica proyectada por el ingeniero Théophile Seyrig y construida entre Enero de 1876 y el 4 de Noviembre de 1877 por la empresa de Gustave Eiffel. Fue el primer puente ferroviario en unir las dos márgenes del río Duero.

En el último cuarto del siglo XX era evidente que el puente ya no respondía a las necesidades. Está dotado de una sola línea y sólo permitía ir a 20 km por hora, con cargas muy limitadas.

Se encuentra en desuso desde la apertura del puente São João, en 1991. Pese a la importancia arquitectónica de la obra, actualmente se encuentra en proceso de degradación debido al abandono causado por la falta de utilización práctica.

Ponte da Arrábida.

El puente de Arrábida, proyectado por el ingeniero de puentes Edgar Cardoso, a la fecha de su construcción, en 1963, era el puente con el mayor arco de hormigón del mundo. Tiene 615 m de largo, y una anchura de 27 m. Es el más occidental de todos los puentes que conectan Oporto con Vila Nova de Gaia, estando a corta distancia de la foz del Río Duero.

Ponte do Infante.

El puente do Infante así llamado en honor de Enrique el Navegante, que nació en Oporto en el siglo XIV, es el de más reciente construcción de los puentes entre Oporto y Vila Nova de Gaia. Sustituye el tablero superior del Ponde Dom Luiz I desde la construcción del Metro de Oporto.

Ponte Luis I.

El puente Luis I, sustituye el antiguo Ponte Pênsil, y fue proyectado por el ingeniero Teófilo Seyrig, el mismo que había ya proyectado el Ponte María Pia. Su característica más destacable, es el hecho de tener dos tableros. Actualmente por el tablero superior cruza la línea amarilla del Metro de Oporto, y el inferior está abierto al tráfico rodado.

Ponte do Freixo.

Es el más oriental de los puentes que conectan la ciudad Oporto y la ciudad de Vila Nova de Gaia. Mide aprox. 3 km con un ancho de 150 m.

Otro de los monumentos importantes de la ciudad que aparece en el dedal, es la Torre de los Clérigos.

La Torre de los Clérigos, conforma junto con la iglesia el complejo arquitectónico de la Iglesia y Torre de los Clérigos y se encuentra en el casco antiguo de la ciudad de Oporto, Portugal. Realizada en granito, la altura de la torre supera los 75 metros, los cuales se pueden ascender gracias a la escalera interior de más de 240 peldaños. En 2013, Portugal le dedicó una moneda conmemorativa de 2€. La Torre, así como su iglesia, está abierta al público y permite visitas, incluso durante la noche.

Tanto la iglesia como la torre son obra de Nicolau Nasoni, uno de los máximos exponentes del arte barroco en la ciudad portuguesa. Comenzó a construirse en 1754 y se concluyó en 1763 a instancias de la Hermandad de los Clérigos Pobres. Además de la iglesia y su torre, el complejo de los Clérigos incluyó también una enfermería.

El diseño original incluía dos torres, pero la segunda nunca fue construida. Durante muchos años la Torre de los Clérigos fue el edificio más alto de Portugal. El complejo es Monumento Nacional desde 1910 y la Torre de los Clérigos es uno de los principales símbolos de la ciudad de Oporto.

(28/12/2019)

429. Dedal HYDRA // HYDRA´s Thimble

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Dedal cerámica Hydra (Grecia).

Este nuevo dedal me lo ha regalado mi amiga Nuria para que lo incluyera en mi colección de dedales. El dedal de la isla griega de Hydra, me lo trajo de uno de sus voluntariados en Grecia, ya hace unos añitos, aunque no había tenido gran tiempo para poder enseñároslo. Es un dedal de tipo genérico de cerámica.

La Isla de Hydra.

Hydra tiene una extensión de unos 50 km cuadrados y un perímetro costero de unos 55 km. Se trata de una isla montañosa, con menos de 3.000 habitantes y con menos vegetación que otras islas del Argosarónico. Su carácter único y muy pintoresco contribuyó a su transformación en un lugar cosmopolita, ideal para las vacaciones y el descanso. Artistas e intelectuales mostraron su admiración por la isla instalándose en ella. Una isla griega del Golfo Sarónico de Grecia, al sur de Atenas, en el Mar Egeo, enfrente de la península de la Argólida, entre el golfo Sarónico y el golfo Argólico. Está separada del Peloponeso por el estrecho del golfo de Hydra. Hydra es también una municipalidad y una de las pocas provincias de Grecia en tener dos municipalidades, que incluye la deshabitada isla de Dokos con menos de 5 viviendas. Esta isla, es una isla dependiente del turismo. Los atenienses constituyen un considerable segmento de los visitantes de Hydra. Los ferris llegan regularmente del Pireo, y del puerto de Nauplia, que está en la cercana costa del Peloponeso. Excepto los camiones de basura, los vehículos no están permitidos en la isla, que deja la mayoría del transporte público de la isla a los burros y a los taxis acuáticos. Hay una ciudad principal, conocida simplemente como Puerto Hydra. Consiste en un puerto de forma de media luna, alrededor del cual está la playa y los establecimientos comerciales (restaurantes, tiendas, mercados y galerías) todo lo cual satisface a los turistas y a los hidriotas. Empinadas calles de piedra conducen hacia fuera de la zona del puerto. La mayoría de las residencias locales, además de las hosteleras están localizadas en dichas calles. Fue una de las grandes potencias navales del mar Mediterráneo en la época moderna. Sus armadores y sus navieros jugaron un papel determinante en la guerra de independencia de Grecia. En la antigüedad era conocida como Hidrea, que era una referencia a los manantiales de la isla.

Lo más destacado de Hydra.

En torno al puerto destacan las casas nobles diseñadas y construidas por arquitectos genoveses y venecianos. Algunas de ellas están abiertas al público. La de Tombazis cobija la sección de la Escuela de Bellas Artes, mientras que la de Tsamadou hace lo propio con la Escuela Superior de la Marina Mercante. En el medio del muelle y cerca del mar se encuentra el Monasterio de Teotocos, actual catedral de la isla. Resulta imprescindible pasear por las pintorescas callejuelas de la isla. La subida al Monasterio de Profitis Ilias ofrece vistas maravillosas. Cerca de la catedral, en Douskos, pueden disfrutar comida griega servida en un agradable patio. The three brothers, en la misma zona, ofrece también cocina de taberna de excelente calidad.

Las playas de Hydra.

Destaca la transparencia de las aguas de Spilia, Mandraki, en Kaminia, y Vlychos. Se accede a ellas a pie o en barca. Otras playas más lejanas son las de Molos y Bisti.

Cómo llegar a Hydra.

En barco desde Atenas, hay transporte diario y su duración es de sólo tres horas, o la mitad en hydrofoil. Tiene también comunicación fluida con todas las islas más cercanas.

Hydra, en las Islas Sarónicas.

De Atenas a Hydra, el Golfo Sarónico esta salpicado de lugares arqueológicos, de puertos y pueblos típicos. Encontraréis todos los tipos de paisajes marinos del país, altas montañas desplomándose sobre el mar, costas de bajo relieve cubiertas de arbolado o rocosas y áridas. Las islas Sarónicas son: Hydra (Ydra, Hidra, Idra), Egina (Aegina), Poros y Spetses (Speches o Spetsai).

(26/01/2017)

424. Dedal PORTUGAL // PORTUGAL´s Thimble

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Dedal porcelana Portugal.

Después de unos días con algo de lío, aquí os traigo un nuevo dedal que he conseguido en nuestro último viaje a la ciudad de Oporto, en el país vecino Portugal. Es un dedal de porcelana, en color negro, que lleva el nombre de varios lugares turísticos de este país en color blanco por todo el dedal, mientras que el nombre de Portugal aparece en color rojo.

Portugal, oficialmente la República Portuguesa (en portugués: República Portuguesa; en mirandés: República Pertuesa), es un país soberano miembro de la Unión Europea, constituido como un estado de derecho democrático. Es un país transcontinental. La mayor parte de su territorio, con capital en Lisboa, está situado en el suroeste de Europa, en la península ibérica. Limita al este y al norte con España, y al sur y oeste con el océano Atlántico. Comprende también los archipiélagos autónomos de las Azores y Madeira situados en el hemisferio norte del océano Atlántico.

El nombre de Portugal probablemente provenga del antiguo nombre de Oporto, del latín “Portus-Galliae” —puerto de Galia, debido a que las naves galas frecuentaban este puerto— o, más probablemente, de “Portus-Cale” —topónimo atestiguado en la Chronica del historiador del siglo V Hidacio—, por un amarradero existente en un lugar fortificado llamado “Cale“.

Portugal ha sido un testigo histórico de un flujo constante de diferentes civilizaciones durante los últimos 3100 años. Tartessos, celtas, fenicios, cartagineses, griegos, romanos, germanos (suevos y visigodos), musulmanes, judíos y otros pueblos han dejado huella en la cultura, historia, lenguaje y etnia. Durante los siglos XV y XVI, Portugal fue una potencia económica, social y cultural mundial, así como un imperio que se extendía desde Brasil hasta las Indias Orientales. Posteriormente, sobre todo tras las Guerras Napoleónicas y la independencia de Brasil entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, Portugal empezó a vivir periodos convulsos. Con la Revolución de 1910, terminó la monarquía, después de haber tenido, de 1139 a 1910, 34 monarcas. El país vivió bajo una dictadura entre 1933 y 1974, cuando cayó tras una revuelta conocida como la Revolución de los Claveles. En 1986 ingresó en la Unión Europea y, desde 2001, forma parte de la eurozona.

Es un país desarrollado,​ con un índice de desarrollo humano (IDH) considerado como “muy elevado”,​ y con una alta tasa de alfabetización.​ El país está clasificado como el 19.º con mejor calidad de vida, tiene uno de los mejores servicios sanitarios del planeta y es considerado una nación globalizada y pacífica.​ Asimismo, es el 18.º destino turístico mundial en volumen de visitantes. Es miembro de la ONU, la Unión Europea (incluyendo la eurozona y el Espacio Schengen), la OTAN, la OCDE y la CPLP, entre otros. También participa en las fuerzas de paz de las Naciones Unidas.

Historia.

Primeros pobladores.

La prehistoria de Portugal está unida a la de la península ibérica. Hacia el año 10 000 a. C. los íberos comenzaron a poblar el interior de las tierras de la península a la que darían nombre. Entre el 4000 a. C. y el 2000 a. C., Portugal y Galicia vieron como se desarrollaba una cultura megalítica original, con respecto al resto de la península, caracterizada por su arquitectura funeraria, sus rituales propios y por la práctica de la inhumación colectiva. Aún se pueden encontrar monumentos de entonces, sobre todo en el Alentejo: el crómlech de los Almendros, cerca de Évora, los del valle Maria do Meio o de Portela de Mogos, así como el dolmen de Zambujeiro.

En la Edad del Bronce hubo unos primeros contactos marítimos entre el litoral atlántico y el de las islas británicas, mientras que el sur de la península empezaba sus relaciones comerciales con el Mediterráneo: griegos y fenicios, provenientes del actual Líbano, así como sus descendientes, los cartagineses.​ Esto trajo consigo la instalación de los primeros puestos comerciales semipermanentes.​ El motor de este comercio era la riqueza de la península en metales (oro, plata, hierro y estaño) así como el salado de pescado atlántico, que gozaba de gran reputación en el Mediterráneo. Los fenicios fueron, precisamente, los que fundaron Lisboa alrededor del año 1000 a. C.​ La leyenda dice que fue Ulises quien le dio nombre.

Durante la Edad del Hierro, un pueblo indoeuropeo se estableció por toda la región: los celtas. Estos ocuparon todo el territorio hoy conocido como Portugal, vivieron en pequeños núcleos de población aislados que se encontraban en los puntos altos con casas circulares o castros y practicaron la agricultura y la ganadería.​ Con su dominio del hierro los trabajos de la tierra fueron más eficaces, las cosechas aumentaron y mejoraron las condiciones de vida y la demografía.

Los cartagineses llegaron a la península ibérica el s. III a. C., atraídos por sus recursos mineros, pesqueros y por la reputación de los guerreros íberos. Ocuparon el sur de Portugal y, aliados con los lusitanos de origen celta, formaron la primera resistencia a la invasión romana de la península. No obstante, tras las guerras púnicas los cartagineses fueron derrotados y los romanos incorporaron la región a su imperio como Lusitania, a partir de 45 a. C.​ Tras la disolución del imperio romano en el siglo V d. C. Lusitania fue invadida por pueblos como los suevos, los vándalos, los alanos, los burios y los visigodos hasta que, finalmente, fue conquistada por los árabes. En 868, durante la Reconquista, se formó el condado Portucalense, que fue incorporado al Reino de Galicia en 1071.

Formación y consolidación del reino.

Mucho antes de que Portugal lograra su independencia hubo algunos intentos para alcanzar una mayor autonomía, e incluso la independencia, por parte de los condes que gobernaban las tierras del condado de Galicia y de Portucale. Con la idea de acabar con este clima independentista de la nobleza local en relación al dominio leonés, el rey Alfonso VI de León entregó el gobierno del condado de Galicia, que en aquel momento incluía las llamadas “tierras de Portucale“, al conde Raimundo de Borgoña. Tras muchos fracasos militares de Raimundo contra los árabes, Alfonso VI decidió dar en 1096 al primo de este, el conde Enrique de Borgoña, el gobierno de las tierras más al sur del condado de Galicia fundándose así el condado Portucalense. Con el gobierno del conde Enrique de Borgoña, el condado conoció no solo una política militar más eficaz en la lucha contra los árabes, sino también una política independentista más activa.

Tras su muerte y la llegada al poder de su hijo Alfonso Enríquez, Portugal consiguió la independencia con la firma en 1143 del tratado de Zamora y reconocida por el papa Alejandro III en la bula Manifestis Probatum en 1179. Posteriormente, conquistó localidades importantes como Santarém, Lisboa, Palmela y Évora.​ Una vez acabada la Reconquista portuguesa en 1249, la independencia del nuevo reino fue puesta en entredicho varias veces por el reino de Castilla. En una de estas situaciones de conflicto con el reino de Castilla, el rey Dionisio I de Portugal firmó junto al rey Fernando IV de Castilla (que era representado, al ser menor de edad, por su madre la reina María de Molina) el Tratado de Alcañices, en el cual se estipulaba que Portugal suprimía los tratados acordados en contra del reino de Castilla por el apoyo al infante Juan de Castilla. En este tratado se establecía entre otras cosas la delimitación fronteriza entre los entonces reinos de Portugal y de León, en la que se incluía la cuestionada localidad de Olivenza. La primera fue debida a la crisis sucesoria abierta tras la muerte de Fernando I de Portugal, que acabó con la victoria portuguesa en Aljubarrota en 1385.

La Era de los Descubrimientos y la dinastía felipina.

Con el final de la guerra, Portugal inició un proceso de exploración y expansión conocido como “Era de los Descubrimientos”, cuyas figuras destacadas fueron el infante Enrique el Navegante y el rey Juan II. Tras la conquista de Ceuta en 1415 y el paso del cabo Bojador por Gil Eanes, la exploración de la costa africana continuó hasta que Bartolomé Díaz comprobó en 1488 la comunicación entre los océanos Índico y Atlántico al doblar el cabo de Buena Esperanza.​ En poco tiempo los portugueses descubrieron rutas y tierras en Norteamérica, Sudamérica y Oriente, en su mayoría durante el reinado de Manuel I, el Aventurero. La expansión hacia Oriente, sobre todo gracias a las conquistas de Alfonso de Alburquerque, concentró casi todos los esfuerzos de los portugueses, aunque en 1530 Juan III inició la colonización de Brasil.​ Las riquezas allí encontradas hicieron que los portugueses se centraran en el Nuevo Mundo, con la consiguiente pérdida de otras plazas en el Índico, como Ormuz, frente a otras potencias europeas.

El país tuvo su “siglo de oro” durante esta época. Sin embargo, en la batalla de Alcazarquivir contra Marruecos, en 1578, murieron el joven rey Sebastián y parte de la nobleza portuguesa. Subió al trono el rey cardenal Enrique, que murió dos años después, con lo que se abrió la crisis sucesoria de 1580, que se resolvió con la llamada unión ibérica entre Portugal y España, durante la cual los dos reinos tuvieron coronas separadas pero gobernadas por el mismo rey. Felipe II de España fue el primero de tres reyes españoles. Privado de una política exterior independiente y envuelto en una guerra junto con España contra los Países Bajos, el país sufrió grandes reveses en su imperio y perdió el monopolio del comercio en el Índico.

La unión con España acabó el 1 de Diciembre de 1640. La nobleza nacional, tras haber vencido a la guardia real en un repentino golpe de Estado, depuso a la duquesa gobernadora y virreina de Portugal Margarita de Saboya y coronó a Juan IV como rey de Portugal. Se inició así la Guerra de Restauración portuguesa, que se prolongó hasta 1668, año en que se firmó el tratado de Lisboa, por el cual el rey español Carlos II reconoció la independencia de Portugal.

Restauración, absolutismo y liberalismo.

El final del siglo XVII y la primera mitad del siglo XVIII fueron testigos del florecimiento de la minería en Brasil: el descubrimiento de oro y piedras preciosas convirtió a la corte de Juan V en una de las más opulentas de Europa. Estas riquezas sirvieron para pagar productos importados, en su mayoría de Inglaterra, ya que no existía industria textil en el reino y las telas eran importadas de las islas británicas. El comercio exterior se basaba en la industria del vino y los esfuerzos para invertir la situación con grandes reformas mercantiles del marqués de Pombal, ministro entre 1750 y 1777, impulsaron el desarrollo económico durante el reinado de José I. Fue durante este reinado cuando un terremoto devastó Lisboa y el Algarve, el 1 de Noviembre de 1755.

Para no romper la alianza con Inglaterra, Portugal rechazó unirse al bloqueo continental, por lo que fue invadida por los ejércitos napoleónicos en 1807. La corte de la familia real se refugió en Brasil y la capital se trasladó a Río de Janeiro hasta 1821. Ese año, Juan VI, desde 1816 rey del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve, regresó a Lisboa para jurar la primera constitución portuguesa. Al año siguiente, su hijo Pedro fue proclamado emperador de Brasil y declaró su independencia con respecto a la metrópolis.

Durante el resto del siglo XIX Portugal vivió períodos de enorme perturbación política y social, como la guerra civil y las repetidas revueltas y pronunciamientos militares como la revolución de Septiembre, la de Maria da Fonte, la de Patuleia, etc. Gracias al Acto Adicional a la Carta Constitucional de 1852 fue posible un periodo de paz interna así como el inicio de las políticas de obras públicas lideradas por Fontes Pereira de Melo.​ A finales del siglo XIX las ambiciones coloniales portuguesas chocaron con las inglesas, lo que provocó el ultimátum británico de 1890.​ La cesión a las exigencias británicas y los crecientes problemas económicos causaron a la monarquía un descrédito creciente, que culminó con los asesinatos de Carlos I y el príncipe heredero Luis Felipe el 1 de Febrero de 1908. La monarquía se mantuvo en el poder durante dos años más, encabezada por Manuel II, pero fue abolida el 5 de Octubre de 1910, instaurándose una república.

República, Estado Nuevo y democracia.

El rey salió hacia el exilio en Inglaterra tras la instauración de la república.​ Después de varios años de inestabilidad política, con luchas de trabajadores, tumultos, levantamientos, homicidios políticos y crisis financieras, problemas agravados por la participación portuguesa en la Primera Guerra Mundial, el ejército tomó el poder en 1926. Dos años más tarde, el régimen militar nombró ministro de Finanzas a António de Oliveira Salazar, profesor de la universidad de Coímbra, que en 1932 se convirtió en presidente del consejo de ministros.​

Salazar restauró las finanzas e instituyó el Estado Nuevo, régimen autoritario de corporativismo de Estado con un partido único y sindicatos estatales, además de una afinidad fascista bien marcada, al menos hasta 1945,​ cuando tras la victoria de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial, Salazar sufrió presiones para transformar Portugal en una democracia. En 1968, apartado del poder por una enfermedad, fue sucedido por Marcelo Caetano.​

El rechazo del régimen a la descolonización de las provincias ultramarinas supuso el inicio de la guerra colonial primero en Angola (1961), y poco después en Guinea-Bisáu (1963) y Mozambique (1964). A pesar de las críticas de algunos de los oficiales del ejército más veteranos, entre los cuales se encontraba el general António de Spinola, el gobierno se mantuvo firme en su decisión de continuar con esta política.​ Este último publicó un libro, Portugal y el futuro, en el que afirmaba que la guerra colonial era insostenible, por lo cual fue destituido. Este hecho aumentó el malestar entre los oficiales más jóvenes del ejército, que el 25 de Abril de 1974 dieron un golpe de Estado, conocido como la Revolución de los Claveles.​

A esta revolución le siguió un periodo de enfrentamientos políticos muy encendidos entre las fuerzas sociales y políticas, llamado Proceso Revolucionario en Curso, que tuvo su punto álgido en el llamado verano caliente de 1975, durante el cual el país estuvo a punto de caer en un nuevo periodo de dictadura, esta vez de orientación comunista. En este periodo, Portugal reconoció la independencia de todas sus antiguas colonias de África.

El 25 de Noviembre de 1975 los paracaidistas y la policía militar de la Región Militar de Lisboa, aliados con diversos sectores de la izquierda radical, llevaron a cabo una tentativa de golpe de Estado sin un liderazgo claro. El grupo de los Nueve reaccionó poniendo en práctica un plan militar de respuesta, liderado por António Ramalho Eanes, que resultó un éxito. Al año siguiente se consolidó la democracia y el propio Ramalho Eanes fue nombrado presidente, el primero elegido por sufragio universal. Se aprobó una constitución democrática y se establecieron los poderes políticos locales —las autarquías— y los gobiernos autónomos regionales de Azores y Madeira.​

Entre las décadas de 1940 y 1960, Portugal fue miembro cofundador de la OTAN (1949), la OCDE (1961) y la EFTA (1960), de la que se salió en 1986 para adherirse a la entonces CEE.​ En 1999, Portugal se adhirió a la zona Euro​ y ese mismo año entregó la soberanía de Macao a la República Popular China.​ Desde su adhesión a la UE, el país ha presidido el Consejo Europeo tres veces, la última en 2007 cuando presidió la ceremonia de la firma del tratado de Lisboa.

Organización territorial.

Las principales divisiones administrativas de Portugal son sus 18 distritos continentales y sus dos regiones autónomas (Azores y Madeira). Estos se subdividen a su vez en 308 concelhos o municipios y estos nuevamente en 4260 freguesías.​ Los distritos son la subdivisión del país más relevante y sirven de base para diferentes divisiones administrativas como las circunscripciones electorales.​ Antes de 1976, los dos archipiélagos atlánticos estaban integrados también en la estructura general de los distritos portugueses, aunque con una estructura administrativa diferenciada, tal y como aparecía en el Estatuto de los Distritos Autónomos de las Islas Adyacentes,​ que le otorgaba unas Juntas Generales con competencias propias. Había tres distritos autónomos en las Azores y uno en Madeira:

Azores – Distrito de Angra do Heroísmo, Distrito da Horta y Distrito de Ponta Delgada.​
Madeira – Distrito do Funchal.​

Después de 1976, Azores y Madeira pasaron a tener estatuto de región autónoma y dejaron de estar divididas en distritos para pasar a tener un estatuto político-administrativo y órganos de gobierno propios. Actualmente la división administrativa de Portugal es la siguiente:

1. Lisboa.
2. Leiria.
3. Santarém.
4. Setúbal.
5. Beja.
6. Faro.
7. Évora.
8. Portalegre.
9. Castelo Branco.
10. Guarda.
11. Coimbra.
12. Aveiro.
13. Viseu.
14. Braganza.
15. Vila Real.
16. Oporto.
17. Braga.
18. Viana do Castelo.

(28/12/2019)

418. Dedal AMBERES //ANTWERPEN´s Thimble

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Dedal Madera Amberes (Bélgica).

El dedal que os quiero enseñar en esta ocasión, es un dedal de madera, que me trajo mi amiga Nuria, de su visita a la ciudad de Amberes que realizó durante su estancia en Bélgica.

Amberes (en neerlandés, Antwerpen; en francés, Anvers), antiguamente conocida como Antuerpia, es una ciudad situada en Bélgica, la capital de la homónima provincia de Amberes, en Flandes. Tenía 520.504 habitantes​ en 2017, que la hacen la ciudad más poblada del país, y con 1,2 millones de la región metropolitana, la segunda más populosa después de la de Bruselas.​ El área metropolitana comprende 1449 km².

Amberes está a orillas del río Escalda, vinculado al mar del Norte por el estuario del Escalda Occidental (Westerschelde). Se encuentra a 40 km al norte de Bruselas, y a unos 15 km al sur de la frontera con los Países Bajos. El puerto de Amberes es uno de los más grandes del mundo, el segundo de Europa​ y entre los 20 primeros a nivel mundial.​ La ciudad es también conocida por su industria del diamante y por el comercio.

A principios del Renacimiento la ciudad pertenecía a los Países Bajos Españoles. El siglo XV marcó el inicio del desarrollo económico de la ciudad, que se convirtió en uno de los centros comerciales más importantes del norte de Europa (a mediados del siglo XVI, los impuestos recaudados por la Corona española en el puerto de Amberes igualaban a los ingresos por las minas de plata de Potosí). Tanto económica como culturalmente, Amberes fue durante mucho tiempo una ciudad importante, especialmente antes y durante la Furia Española (1576) y posteriormente a lo largo y después de la revuelta holandesa. Amberes también fue el lugar en que se habilitó el edificio de bolsa más antiguo del mundo, construido originalmente en 1531 y reconstruido en 1872.​ En Amberes también se editaron los primeros mapas impresos en planchas de cobre. El iniciador de este tipo de cartografía en 1570 fue Abraham Ortelius.

Los habitantes de Amberes son apodados Sinjoren, a partir del título honorífico español de señor o del francés seigneur, en referencia a los nobles españoles que gobernaron la ciudad en el siglo XVII.​ La ciudad fue sede de los Juegos Olímpicos de 1920. Para conocer el origen del nombre de la ciudad hay que recurrir a su nombre en neerlandés, “Antwerpen”. “Ant” significa “mano”, y “werpen” significa “lanzar”. Cuenta la leyenda que en el río Escalda (el que pasa por Amberes) vivía un gigante que cobraba un peaje a los barcos por pasar por el río. A los capitanes de los barcos que no pagaban, el gigante les cortaba la mano y la tiraba al rio, sembrando el terror de las gentes. Finalmente, un soldado romano, llamado Silvius Brabo, cansado del poder que el gigante ejercía, decidió cortarle la mano y arrojarla al río, dándole a probar de su propia medicina.

Historia.

Origen del nombre.

Según el folklore, en particular celebrado por una estatua en frente del ayuntamiento en la plaza Mayor (Grote Markt), la ciudad habría sido nombrada por una leyenda sobre un gigante llamado Antigoon que viviría cerca del río Escalda. Cobraría un peaje a los barqueros que pasasen, y a aquellos que se negasen a pagarlo, les cortaría una de sus manos y las arrojaría al río.​ Finalmente el gigante sería asesinado por un joven héroe llamado Silvius Brabo, que habría cortado la mano del gigante y la arrojaría al río. De ahí el nombre Antwerpen, del neerlandés hand werpen, similar al antiguo inglés hand y wearpan (lanzar), que habría evolucionado al actual warp.​

Otra teoría sostenida desde hace mucho tiempo quiere que el nombre se originaría en el período galorromano y provendría del latín antverpia. Antverpia vendría de Ante (antes) Verpia (deposición, sedimentación), lo que indicaría el terreno que se formaría por deposición en el interior de la curva de un río (que en realidad es el mismo origen que el germánico waerpen). Es de notar que el río Escalda, antes de un período de transición entre 600 y 750, seguía un curso diferente, que debía haber coincidido con la actual circunvalación, situando la ciudad dentro de una curva del río.​ Sin embargo, muchos historiadores piensan que sería un gran asentamiento que se llamaría ‘Antverpia‘, pero más como un puesto de avanzada en un cruce del río.

Sin embargo, John Lothrop Motley discute, y así hacen un montón de etimólogos neerlandeses e historiadores, que el nombre de Amberes deriva de “anda” (a) y “werpum” (muelle) para dar an ‘t werf (en el muelle, en el mismo sentido que el actual muelle). Aan ‘t werp (en la urdimbre) también sería posible. Esta “warp” (‘terreno arrojado’) sería una colina artificial o un depósito del río, lo suficientemente alto como para permanecer seco durante la marea alta, sobre el que se podría erigir una construcción que permanecería seca. Otra palabra para werp es pol (dique), y de aquí, polders (la tierra seca tras un dique, que ya no quedaría inundada por la marea). Alfred Michiels ha sugerido que las derivaciones basadas en hand werpen, Antverpia, “en el muelle”, o “en la urdimbre” , carecen de respaldo histórico en forma de antiguas ortografías recogidas del topónimo. Señala en cambio que en la Vida de San Eligio (Vita Eligii) de Dado del siglo VII, se registra la forma de Andoverpis. Michiels ve en ello un origen celta indicando a “aquellos que viven en ambos orillas”.

Anterior a 1500.

La Amberes histórica supuestamente tuvo sus orígenes en un vicus galorromano. Las excavaciones llevadas a cabo en la sección más antigua cerca del Escalda, 1952-1961 (ref. Princeton), recuperaron fragmentos de cerámica y fragmentos de vidrio de mediados del siglo II y finales del siglo III. La primera mención de Amberes data del siglo IV, habiendo sido habitada por francos germánicos.​

La Amberes merovingia fue evangelizada por san Amando en el siglo VII. A finales del siglo X, el Escalda se convirtió en el límite del Sacro Imperio Romano. Amberes se convirtió en un margraviato en 980, por el emperador germano Otón II, una provincia fronteriza frente al condado de Flandes.

En el siglo XI, el líder más conocido de la Primera Cruzada (1096-1099), Godofredo de Bouillon, fue originalmente margrave de Amberes, desde 1076 hasta su muerte en 1100, aunque más tarde fue también duque de Baja Lorena (1087-1100) y Defensor del Santo Sepulcro (1099-1100). En el siglo XII, Norberto de Xanten estableció una comunidad de sus canónigos premonstratenses en la abadía de San Miguel en Caloes. Amberes también fue el cuartel general de Eduardo III durante sus primeras negociaciones con Jacob van Artevelde, y su hijo Leonel, el duque de Clarence, nació allí en 1338.

Siglo XVI.

Después de la sedimentación del Zwin y la consiguiente disminución de Brujas, la ciudad de Amberes, entonces parte del ducado de Brabante, creció en importancia. A finales del siglo XV, las casas de comercio exterior fueron transferidas de Brujas a Amberes, y ya el edificio asignado a la nación inglesa se menciona específicamente en 1510. Amberes se convirtió en la capital azucarera de Europa, importando el producto bruto de las plantaciones portuguesas y españolas. La ciudad atrajo a refinadores de azúcar italianos y alemanes en 1550, y enviaban su producto refinado a Alemania, especialmente Colonia.​ Los prestamistas y financieros desarrollaron un gran negocio de préstamos en toda Europa, incluido al gobierno inglés en 1544-1574. Los banqueros de Londres eran demasiado pequeños para operar a esa escala, y Amberes tenía una bolsa altamente eficiente que atraía a los banqueros ricos de Europa. Después de la década de 1570, el negocio bancario de la ciudad declinó: Inglaterra terminó su endeudamiento con Amberes en 1574.​

Fernand Braudel afirma que Amberes se convirtió en “el centro de toda la economía internacional, algo que Brujas nunca había alcanzado en su apogeo”.​ Amberes era la ciudad más rica de Europa en ese momento.​ La Edad de Oro de Amberes está estrechamente vinculada a la Era de los descubrimientos. Durante la primera mitad del siglo XVI, Amberes se convirtió en la segunda ciudad europea más grande al norte de los Alpes. Muchos comerciantes extranjeros residían en la ciudad. Francesco Guicciardini, el enviado florentino, declaró que cientos de barcos pasaban en un día y que 2.000 carros ingresaban en la ciudad cada semana. Los barcos portugueses cargados de pimienta y canela descargarían sus envíos. Según Luc-Normand Tellier “se estima que el puerto de Amberes estaba proporcionando a la corona española siete veces más ingresos que las Américas“.

Sin una flota mercante de larga distancia, la economía de Amberes estaba controlada por extranjeros, lo que hizo que la ciudad fuera muy cosmopolita, con mercaderes y comerciantes de Venecia, Ragusa, España y Portugal. Amberes tenía una política de tolerancia, lo que atrajo a una gran comunidad cripto-judía compuesta de inmigrantes de España y Portugal.​

En 1504, los portugueses habían establecido Amberes como una de sus principales bases de embarques, trayendo especias de Asia y comercializándolas a cambio de textiles y productos metálicos. El comercio de la ciudad se expandió para incluir telas de Inglaterra, Italia y Alemania, vinos de Alemania, Francia y España, sal de Francia y trigo del Báltico. Los trabajadores calificados de la ciudad procesaban jabón, pescado, azúcar y especialmente telas. Los bancos ayudaron a financiar el comercio, a los comerciantes y a los fabricantes. La ciudad era un centro cosmopolita; su bolsa se abrió en 1531, “A los mercaderes de todas las naciones”.​

Amberes experimentó tres booms durante su edad de oro: el primero basado en el mercado de la pimienta, el segundo ligado a la plata de América procedente de Sevilla (que terminó con la quiebra de España en 1557) y el tercero, después del tratado de Estabilización de Cateau-Cambresis en 1559, basado en la industria textil. A principios del siglo XVI, Amberes representaba el 40% del comercio mundial. Los ciclos de auge y caída y el costo inflacionario de la vida exprimieron a los trabajadores menos calificados. En el período posterior a 1541, la economía y la población de la ciudad declinaron dramáticamente. Los mercaderes portugueses se fueron en 1549 y había mucho menos comercio de ropa inglesa. Se iniciaron numerosas quiebras financieras alrededor de 1557. Ámsterdam reemplazó a Amberes como el principal centro comercial de la región.

Era de la Reforma.

La revolución religiosa de la Reforma protestante estalló con violentos disturbios en agosto de 1566, como en otras partes de los Países Bajos. La regente Margarita, duquesa de Parma, fue apartada cuando Felipe II envió al duque de Alba a la cabeza de un ejército el verano siguiente. Cuando estalló la guerra de los Ochenta Años en 1568, el tráfico comercial entre Amberes y el puerto español de Bilbao colapsó y se volvió imposible. El 4 de Noviembre de 1576, los soldados españoles saquearon la ciudad durante la llamada Furia Española: 7000 ciudadanos fueron masacrados, 800 casas fueron incendiadas, y se causaron más de £ 2 millones de libras esterlinas de daños.

Revuelta neerlandesa.

Posteriormente, en 1579, la ciudad se unió a la Unión de Utrecht y se convirtió en la capital de la revuelta neerlandesa. En 1585, Alejandro Farnesio, duque de Parma y Piacenza, capturó la ciudad después de un largo asedio y, como parte de los términos de entrega, concedió a sus ciudadanos protestantes dos años para resolver sus asuntos antes de abandonar la ciudad.​ La mayoría se fue a las Provincias Unidas en el norte, comenzando la Edad de Oro holandesa. La banca de Amberes fue controlada durante una generación por Génova, y Ámsterdam se convirtió en el nuevo centro comercial.

Siglos XVII y XIX.

El reconocimiento de la independencia de las Provincias Unidas por el tratado de Münster en 1648 estipulaba que el Escalda debía cerrarse a la navegación, lo que destruyó las actividades comerciales de Amberes. Este impedimento permaneció vigente hasta 1863, aunque las disposiciones se relajaron durante el gobierno francés de 1795 a 1814, y también durante el tiempo en el que Bélgica formó parte del Reino de los Países Bajos (1815 a 1830). Amberes había alcanzado el punto más bajo en su fortuna en 1800, y su población se había hundido a menos de 40.000 habitantes, cuando Napoleón, al darse cuenta de su importancia estratégica, asignó fondos para ampliar el puerto mediante la construcción de un nuevo muelle (todavía llamado el muelle de Bonaparte) y un acceso-esclusa mole y la profundización del Escalda para permitir que los barcos más grandes se acercaran a Amberes. Napoleón esperaba que al hacer del puerto de Amberes el mejor de Europa pudiera contrarrestar el puerto de Londres y obstaculizar el crecimiento británico. Sin embargo, fue derrotado en la batalla de Waterloo antes de que pudiera ver el plan realizarse.

En 1830, la ciudad fue capturada por los insurgentes belgas, pero la ciudadela continuó en manos de una guarnición holandesa bajo el mando del general David Hendrik Chassé. Durante un tiempo, Chassé sometió a la ciudad a bombardeos periódicos que causaron mucho daño, y a fines de 1832 la ciudadela fue asediada por el Ejército del Norte francés comandado por el mariscal Gerard. Durante este ataque la ciudad quedó aún más dañada. En Diciembre de 1832, después de una defensa galante, Chassé hizo una rendición honorable, poniendo fin al asedio de Amberes (1832).

Más tarde, en ese siglo, se construyó un anillo doble de fortalezas de Brialmont a unos 10 km desde el centro de la ciudad, ya que Amberes se consideraba vital para la supervivencia del joven estado belga. Y en la última década, Amberes se presentó al mundo a través de una Feria Mundial de Amberes a la que asistieron 3 millones de visitantes.

Siglo XX.

Amberes fue la primera ciudad en ser sede del Campeonato Mundial de Gimnasia, en 1903. Durante la Primera Guerra Mundial, la ciudad se convirtió en el punto de repliegue del Ejército belga después de la derrota en Lieja. El asedio de Amberes duró once días, pero la ciudad fue tomada después de intensos combates por el ejército alemán, y los belgas se vieron obligados a retirarse hacia el oeste. Amberes permaneció bajo la ocupación alemana hasta el armisticio.

Amberes fue sede de los Juegos Olímpicos de verano de 1920. Durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad fue un importante objetivo estratégico debido a su puerto. Fue ocupada por Alemania en Mayo de 1940 y liberada por la 11.ª División Blindada británica el 4 de Septiembre de 1944. Después de esto, los alemanes intentaron destruir el puerto de Amberes, que fue utilizado por los Aliados para llevar nuevo material a tierra. Miles de cohetes Rheinbote, V-1 y V-2 fueron disparados (más V-2 que las utilizadas en todos los demás objetivos durante toda la guerra combinada), lo que causó graves daños a la ciudad pero no logró destruir el puerto debido a su poca precisión. Después de la guerra, Amberes, que ya tenía una considerable población judía antes de la guerra, se convirtió nuevamente en un importante centro europeo del judaísmo ortodoxo haredí (y especialmente jasídico).

Un plan de diez años para el puerto de Amberes (1956-1965) amplió y modernizó la infraestructura del puerto con fondos nacionales para construir un conjunto de esclusas en los canales. El principal objetivo era facilitar el crecimiento de la región metropolitana del noreste de Amberes, que atrajo a nuevas industrias basadas en una implementación flexible y estratégica del proyecto como una coproducción entre varias autoridades y partes privadas. El plan logró extender el diseño lineal a lo largo del río Escalda conectando nuevas comunidades de satélites a la franja principal.​

A partir de la década de 1990, Amberes se renovó a sí misma como un centro de moda de clase mundial. Apoyando la vanguardia, trató de competir con Londres, Milán, Nueva York y París. Surgió del turismo organizado y de eventos los megaculturales.

(24/01/2018)

415. Dedal BRAGA // BRAGA´s Thimble

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Dedal porcelana Braga (Portugal).

Nuevo dedal que os quiero enseñar en esta publicación. Es un dedal de porcelana en el que podemos ver una panorámica con diferentes monumentos importantes de la ciudad de Braga, de los cuales os contaré algo en esta entrada. Este dedal lo conseguí en la tienda “O Turista, Souvenirs, Regalos tradicionais”, el cual podemos encontrar en la esquina de la Rúa da Misericórdia con la Rúa Dom Diogo de Sousa.

Braga (del latín Bracara Augusta), también conocida como la ciudad de los arzobispos es una ciudad histórica e inmemorial portuguesa situada en el norte del país, capital del distrito homónimo. Se sitúa en la región estadística del Norte (NUTS II) y en la comunidad intermunicipal del Cávado (NUTS III). Cuenta con 181.819 habitantes (2011) y 800.000 en el área metropolitana (GAM do Minho). Es la tercera ciudad más poblada de Portugal, tras Lisboa y Oporto. En 2012 Braga fue la Capital Europea de la Juventud, el mayor evento de Europa dedicado a los jóvenes.​ Los ríos Este y Cávado atraviesan la ciudad. El municipio de Braga limita al norte con el de Amares, al este con Póvoa de Lanhoso, al sur con Guimarães y Vila Nova de Famalicão, y al oeste con Barcelos y Vila Verde.

Historia.

Neolítico, Edad del bronce y Edad del hierro.

Las huellas de la presencia humana en la región datan de hace miles de años, como lo demuestran varios hallazgos. Uno de los más antiguos es el Mamoa de Lamas, un monumento megalítico construido en el período neolítico. Sin embargo, solo se puede demostrar la existencia de asentamientos en Braga en la Edad del Bronce.

En la Edad del Hierro, se desarrollaron los castros. Estos asentamientos eran propios de lugares en relieves altos. Sus habitantes eran los celtas y esta región, en particular, estaba habitada por los brácaros.

Antigüedad clásica.

El primer contacto entre brácaros y romanos tuvo lugar entre 138 y 136 a. C, con las expediciones militares romanas de reconocimiento. Durante el segundo siglo antes de Cristo, la región fue tomada por los romanos. Desde entonces, y hasta la fundación de la ciudad de Bracara Augusta, la región vivió en paz, lo que favoreció el desarrollo y el comercio, proporcionados por las relaciones con el Imperio Romano.

Después de las Guerras Cántabras que pusieron fin a la conquista de la península ibérica, el emperador romano César Augusto fundó tres ciudades en el noroeste de Hispania: Bracara Augusta, Lucus Augusti y Asturica Augusta.​ Se cree que los romanos construyeron la ciudad en 15-16 a. C. con el nombre de Bracara Augusta, después de la campaña de Augusto contra cántabros y astures.​ Se convertiría en la capital de la provincia de la Gallaecia.

La centralidad del territorio entre los ríos Duero y Miño y la confluencia de una vasta red de senderos naturales eran propicias para un desarrollo importante de las actividades económicas. Estas condiciones favorecieron la asimilación de organización política romana y, sobre todo, el aumento del comercio a larga distancia.​

Bracara Augusta fue una importante ciudad comercial que se benefició enormemente del tráfico marítimo intenso y bien organizado que unía a los diversos centros productores del Imperio Romano. Entre los productos comercializados, destacaban la cerámica, el vidrio, objetos de lujo y productos alimenticios como el vino, productos elaborados de pescado y el aceite.​

La posición geoestratégica de Bracara Augusta, como un mercado importante, favoreció el establecimiento de artesanos y talleres especializados de cerámica, producción de vidrio, fundición de bronce, oro y hierro, así como la industria textil y la fabricación de pigmentos. Aunque estos talleres se localizaban preferentemente en las afueras de la ciudad, también se encontraron rastros de sus ubicaciones dentro de Bracara Augusta.​

En 388 se fundó el Obispado de Bracara, convirtiéndose Paterno en el primer obispo.

Alta Edad Media.

Dominio suevo y visigodo.

La caída del Imperio romano dio lugar, en 411, a la conquista de la Gallaecia por los suevos, que mantendrían la capital en la ciudad hasta la derrota de estos por los visigodos en el año 585.​ El sacerdote de Braga, Paulo Osório, asistió a la invasión de los suevos y dejó escrito que “rápidamente cambiaron la espada por el arado y se hicieron amigos” de la población local.​ San Martín de Braga, obispo de Braga bajo el dominio suevo, fue (junto con San Fructuoso, obispo del período visigodo) una referencia muy relevante en la historia de la Gallaecia, dada la importancia que tuvo en la organización diocesana y la ordenación territorial en las parroquias. En la tumba de san Martín, el nombre de la localidad figura como ‘Brach’ 12​ Vestigios arqueológicos de los períodos suevo y visigodo incluyen una construcción compuesta por un ábside semicircular y tres naves en Santa Marta das Cortiças, la Basilica de San Martín de Braga (São Martinho de Dume) y la Capilla de San Fructuoso de Montelius.​

Braga permanecería bajo dominio visigodo hasta la invasión musulmana de Hispania.

Desde la conquista musulmana hasta el siglo X.

En el año 716, los árabes conquistaron Braga, lo que causó graves daños en la ciudad, en gran parte debido a su importancia religiosa.​ Fue reconquistada en 868 por Alfonso III de Asturias.​

En 883, Alfonso III confirmó la donación de Montélios (en la actual freguesia de Real) a Compostela y en 887 donó el territorio de Dume a Rosendo, obispo de Mondoñedo.​

Cuando, tras su fallecimiento, Alfonso III el Magno dividió su reino entre sus hijos en 908, asignó el Reino de Galicia a Ordoño I de Galicia, que fijó su capital en Braga.​ No obstante, la muerte de su hermano García I le otorgaría la corona del Reino de León, pasando Galicia a depender de dicho reino y perdiendo Braga la condición de capital.

Baja Edad Media.

Desde el siglo X hasta la independencia de Portugal.

En el siglo XI la ciudad fue reorganizada, probablemente con la nueva denominación de Braga. La construcción de la muralla de la ciudad y de la catedral se inició por orden del obispo Pedro de Braga, sobre los restos de un antiguo templo romano dedicado a la diosa Isis, que más tarde se convirtió en una iglesia.​ La ciudad se desarrolló alrededor de la catedral, quedándose confinada al perímetro amurallado.​ En 1071 se fundó el arzobispado de Braga, convirtiéndose Pedro en el primer arzobispo.​ Con la elevación del obispado de Braga a arzobispado, la ciudad recuperó una enorme importancia en la península ibérica.​

En 1093, Braga fue ofrecida como dote por Alfonso VI de León, a su hija Teresa, en la ocasión de su matrimonio con Enrique de Borgoña, conde de Portugal.​ Estos fueron los señores de la ciudad entre 1096 y 1112. En 1112, Enrique de Borgoña donó la ciudad a los arzobispos.​ El 27 de Mayo de 1128, se confirmó y amplió el Couto de Braga al Arzobispo Paio Mendes, y se le concedió el privilegio de acuñar moneda como recompensa por el apoyo a la revuelta de Alfonso Enríquez contra su madre, Teresa de León.

Desde la independencia de Portugal hasta el siglo XV.

Tras la independencia de Portugal, proclamada por Alfonso Enríquez en 1139 y reconocida por Alfonso VII de León en 1143, Braga pasó a formar parte del nuevo reino, al que pertenecería hasta la actualidad.

En 1327, el rey Alfonso IV invadió la jurisdicción temporal del entonces arzobispo Gonçalo Pereira, abuelo del general portugués Nuno Álvares Pereira, y nombró notarios del reino a Braga.​ El arzobispo los excomulgó y los expulsó de la ciudad. En 1341 las autoridades reales volvieron a entrar en la ciudad, por lo que el arzobispo volvió a excomulgarlos. El corregidor Afonso Domingues tomó el castillo y el palacio municipal. Más tarde estos edificios fueron restituidos al arzobispo, por Alfonso IV.​ Mientras, en 1336, fue construido el Palacio Arzobispal original, por el arzobispo Gonçalo Pereira.

En 1402, el arzobispo Martinho Afonso de Miranda dio la jurisdicción de la ciudad a la corona, a cambio de rentas y otras concesiones, así como de la regulación de las obligaciones de los agricultores y artesanos de Braga, incluyendo las obras de reparaciones del palacio.​

En 1472, el rey Alfonso V restauró la jurisdicción temporal de Braga al arzobispo Luís Pires. Los arzobispos comenzaron a utilizar el título de “señor de Braga y primado de las Hespanhas”.

Edad Moderna y Edad Contemporánea.

Desde el siglo XVI hasta el final de la monarquía.

En el siglo XVI, el arzobispo de Braga, Diogo de Sousa, modificó profundamente la ciudad, con la construcción de nuevas calles, plazas y nuevos edificios, lo que causó también el crecimiento de la ciudad más allá del perímetro amurallado.​

Desde el siglo XVI hasta el siglo XVIII, por intermedio de varios arzobispos, los edificios de arquitectura medieval fueron progresivamente reemplazados por edificios construidos según la arquitectura religiosa de su tiempo.​

En el siglo XVIII, Braga se convirtió en el ex libris del Barroco en Portugal. Una vez más, por intermedio de varios arzobispos, los edificios religiosos se cambiaron de nuevo con la introducción de los estilos barroco y neoclásico.​

En los cien años siguientes, estallaron varios conflictos debido a las invasiones francesas y a las Guerras Liberales. La ciudad fue un escenario de una batalla y fue víctima de diversos saqueos realizados por las tropas de Napoleón Bonaparte. En 1834, con el final de las luchas liberales, se expulsó a varias órdenes religiosas de la ciudad y sus bienes fueron dejados en la ciudad.​

A finales del siglo XIX, el centro de la ciudad pasó a ser la avenida Central, en lugar de la zona de la Catedral de Braga. En 1875, se inauguró por el rey Luis I el ferrocarril y la estación ferroviaria de Braga.

Siglo XX (Finales de la monarquía y República).

En el siglo XX se produjo una revolución en el transporte y en la infraestructura básica. Fue reformulada la avenida da Liberdade, donde se destaca el Teatro Circo y los edificios de la zona este. A finales del siglo XX, Braga tuvo un gran desarrollo y se convirtió en la tercera ciudad del país fuera de las áreas metropolitanas de Lisboa y Oporto, un estatus que mantiene en la actualidad.​

El 28 de Mayo de 1926, el general Gomes da Costa comenzó en esta ciudad la Revolución del 28 de Mayo de 1926, que conduciría a la dictadura militar y al régimen del Estado Novo de Salazar.

Actualmente, Braga es una de las ciudades más jóvenes de Europa, por lo que es una ciudad dinámica y enérgica.

La archidiócesis de Braga.

Mención especial en la historia de la ciudad la merece la archidiócesis bracarense. Creada en el siglo IV, tenía prominencia entre los otros obispados de la Gallaecia, celebrándose en ella varios concilios (se destaca entre ellos el de 563, que condenó como herejía el priscilianismo).​ La invasión musulmana supuso su desaparición, resurgiendo en el año 1071.​ Los conflictos con las autoridades eclesiásticas de Santiago de Compostela no impidieron la construcción de una catedral que, tras ser destruida por un terremoto en 1135, se reedificaría hasta convertirse en un imponente edificio y en el principal monumento de la ciudad.

Braga en la actualidad.

Con más de 180.000 habitantes, Braga es una de las ciudades económicamente más dinámicas y pobladas de Portugal. Importante centro de comunicaciones, destaca por su comercio y por el turismo que genera su casco histórico. Del mismo modo, la ciudad cuenta con dos universidades (la Universidade Católica Portuguesa y la Universidade do Minho) y con una decena de museos, y es considerada uno de los centros culturales más importantes de todo Portugal.

El alcalde es Ricardo Rio (Partido Social Demócrata).

En cuanto al patrimonio histórico-artístico de la ciudad, podemos ver en este dedal tres de los monumentos más conocidos de la ciudad, estos son:

Santuario de Bom Jesus do Monte.

Bom Jesus do Monte es un santuario portugués situado en los alrededores de la ciudad de Braga, en el norte del país (41°33′17″N 8°22′39″O). Su nombre significa ‘Buen Jesús del Monte’.

El Santuario es un ejemplo notable de lugar de peregrinaje. Su característica más prominente son sus escaleras monumentales barrocas, que salvan un desnivel de 116 metros. Es una importante atracción turística de la ciudad de Braga.

Historia.

Numerosas cumbres en Portugal y otras partes de Europa han sido lugares de devoción religiosa desde antiguo, y es posible que la colina del Bom Jesus fuese una de ellas. Sin embargo, el primer indicio de la existencia de una capilla sobre la colina data de 1373. Esta capilla —dedicada a la Santa Cruz— fue reconstruida en los siglos XV y XVI. En 1629 se construyó una iglesia de peregrinaje dedicada al Bom Jesus (Buen Jesús), con seis capillas dedicadas a la Pasión de Cristo.

El Santuario actual se empezó a construir en 1722, bajo el patrocinio del Arzobispo de Braga, Rodrigo de Moura Telles. Se puede ver su escudo de armas en la entrada, al principio de la escalera. Bajo su dirección se completó los primeros tramos de escaleras, con capillas dedicadas al Via Crucis. Cada capilla está decorada con esculturas de terracota que describen la Pasión de Cristo. También patrocinó el siguiente tramo de escaleras, que tiene forma zigzagueante y está dedicado a los Cinco Sentidos. Cada sentido (vista, oído, olfato, gusto y tacto) está representado por una fuente diferente. Al final de esta escalera, se construyó, alrededor de 1725, una iglesia barroca, a cargo del arquitecto Manuel Pinto Vilalobos.

Las obras de las primeras capillas, escaleras e iglesia tuvieron lugar a lo largo del siglo XVIII. En una zona detrás de la iglesia (el llamado Terreiro dos Evangelistas), se construyeron, en la década de 1760, tres capillas octogonales con estatuas que describían episodios posteriores a la Crucifixión, como el encuentro de Jesús con María Magdalena. Su diseño exterior se le atribuye al célebre arquitecto bracarense André Soares. Alrededor de estas capillas hay cuatro fuentes barrocas con estatuas de los evangelistas, que datan también de aquella década.

Alrededor de 1781, el arzobispo Gaspar de Braganza decidió completar el conjunto añadiendo un tercer tramo de escaleras y una nueva iglesia. La tercera escalera también sigue un patrón zigzagueante y está dedicada a las Tres Virtudes Teologales: Fe, Esperanza y Caridad, cada una con su fuente. La iglesia vieja se demolió y se construyó una nueva siguiendo un estilo neoclásico, a cargo del arquitecto Carlos Amarante. Esta nueva iglesia, comenzada en 1784, tenía decorado su interior a comienzos del siglo XIX y fue consagrada en 1834. El retablo principal está dedicado a la Crucifixión.

En el siglo XIX, la zona alrededor de la iglesia y la escalera se expropió para convertirla en un parque. En 1882, para facilitar el acceso al Santuario, se construyó el Elevador do Bom Jesus, que unía la ciudad de Braga con la colina. Fue el primero de su clase que se construyó en la Península Ibérica y aún sigue en uso.

Significado.

El diseño del Santuario del Bom Jesus, con su naturaleza barroca remarcada por la forma zigzagueante de sus escaleras, ha influido muchos otros lugares de Portugal (como Lamego) y el Brasil colonial, como el Santuario de Congonhas. Los peregrinos, al subir las escaleras, encontraban un programa teológico que contrastaba los sentidos del mundo material con las virtudes del espíritu, y al mismo tiempo experimentaban las escenas de la Pasión de Cristo. La culminación de aquel esfuerzo era el templo de Dios, o sea, la iglesia situada en la cima de la colina. La presencia de varias fuentes a lo largo de las escaleras dan idea de la purificación del creyente.

La iglesia nueva (construida en 1784-1834 por Carlos Amarante) fue una de las primeras iglesias neoclásicas de Portugal.

Catedral de Braga (en portugués: (Braga)).

La Catedral de Braga, distrito de Braga, en Portugal está considerada como un centro de irradiación episcopal y uno de los más importantes templos del románico portugués, su historia se remonta a la obra del primer obispo, Pedro de Braga (posteriormente, declarado santo), correspondiéndose la restauración de 1070, de la que no se conservan vestigios.

En esta catedral se encuentran las tumbas de Enrique de Borgoña, francés y su mujer, Teresa de León, española, los condes de Condado Portucalense, padres del rey Alfonso I de Portugal.

En las dependencias de la antigua casa del Cabildo, mandada construir en el inicio del siglo XVIII por el Arzobispo Rodrigo de Moura Teles, se encuentra el tesoro museo de la catedral.

Historia.

En 1128 fue iniciado un edificio de cinco capillas en la cabecera, por iniciativa de Paio Mendes, parcialmente destruido por el terremoto de 1135. Respetando los cánones arquitectónicos de los Benedictinos clunicenses, los trabajos fueron dirigidos por Nuno Paio.

Más antiguos serían los absidiolos, hoy en el exterior norte, y tal vez algunos elementos del transepto. En 1268 las obras todavía no estaban concluidas. El edificio continuó siendo modificado con algunas intervenciones artísticas, siendo particularmente significativa el exonártex, mandado construir, en la fachada, por Jorge da Costa en los primeros años del siglo XVI y que vendría a ser concluida por Diogo de Sousa. Este último mandó hacer las rejas que ahora la cierran, teniendo aún alterado el pórtico principal, (destruyendo dos de las arquivoltas) y mandado ejecutar el ábside y la capilla mayor, obra de Juan del Castillo datada en el inicio del siglo XVI.

En 1688 se destacan las obras del arzobispo Rodrigo de Moura Teles, que modificó todo el frontal gusto barroco, mandando ejecutar también el cimborrio que ilumina el crucero.

Puerta Nueva de Braga.

Para quien llega a Braga en tren, saliendo de la estación y siguiendo hacia adelante (por la Calle Andrade Corvo), el Arco de la Calle del Souto constituye una de las entradas hacia el centro de la ciudad. Era una de las puertas medievales de la muralla defensiva construida por orden de D. Dinis y restaurada en el año 1373 por el rey D. Fernando.

Aunque reedificada en 1512 por el obispo D. Diogo de Sousa, la construcción que vemos actualmente data del s. XVIII y fue proyectada por André Soares en estilo barroco, según la voluntad del Arzobispo D. José de Bragança. En lo alto, una figura femenina representa la ciudad de Braga.

Muy cerca podemos ver la Torre de la Porta Nova, en la que está instalado el Museo de la Imagen.

El Arco de la Calle do Souto fue abierto en la muralla que circundaba la ciudad de Braga en el inicio del siglo XVI, por iniciativa del Obispo Don Diogo de Sousa.

Conocida por Porta Nova, se situaba en la cumbre de una de las arterias más relevantes, la Calle do Souto o Calle del Comercio. Sin embargo, el arco que hoy conocemos ha adquirido su actual configuración solamente en el siglo XVIII.

El Arco de vuelta perfecta, es compuesto por elementos propios de las obras de Soares realizadas en mediados del siglo. Si la obra de André Soares dio a Braga una importante marca tardobarroca y rococó, el “Arco da Porta Nova” debe ser entendido como una de sus más significativas intervenciones urbanas.

En todo caso, este monumento testimonia no solo el relevante mecenazgo religioso en aquella que es conocida como la ciudad de los arzobispos pero, también, el anuncio de un nuevo tiempo artístico – el neoclasicismo-, que se impone más tarde con la obra de Carlos Amarante.

(27/12/2019)

408. Dedal POMPEYA // POMPEI´s Thimble

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Dedal de cerámica de Pompeya (Italia).

El dedal que os quiero enseñar hoy, forma parte de mi colección desde hace ya unos añitos. Éste, es un dedal de cerámica que me han regalado unos amigos, Alba y Javi, y que me han traído de su luna de miel, en distintas ciudades europeas, una de ellas esta, Pompeya. No había tenido ocasión de enseñároslo, pero como ahora estoy intentando ponerme al día con el blog de los dedales, pues por fin le ha llegado su turno. En este dedal me voy a centrar un poco más, ya que la historia de esta ciudad lo merece.

Pompeya​ fue una ciudad de la Antigua Roma ubicada junto con Herculano y otros lugares más pequeños en la región de Campania, cerca de la moderna ciudad de Nápoles y situados alrededor de la bahía del mismo nombre en la Ciudad metropolitana de Nápoles.

Fue enterrada por la violenta erupción del Vesubio el 24 de Agosto del año 79, aunque hay pruebas que indican que pudo haber ocurrido más tarde en otoño o invierno.​ A partir de los trabajos arqueológicos realizados en 2018, esta pudo ocurrir el 24 de Octubre.​ Muchos de sus habitantes fallecieron debido al flujo piroclástico. En sus proximidades se levanta la moderna y actual ciudad de Pompeya.

Historia.

Orígenes.

Los orígenes de Pompeya son discutidos. Los restos más antiguos hallados en la ciudad son del siglo IX a. C., aunque estos son de tal naturaleza que no demuestra que ya existiera un asentamiento allí.​ Como quiera que fuese, la mayoría de los expertos está de acuerdo en que la ciudad debía de existir ya en el siglo VI a. C. con las dimensiones que tenía en época histórica y estar ocupada por los oscos, uno de los pueblos de la Italia central, según confirma Estrabón en su Geografía.

Dominio griego.

En el 80 a. C. se produce un cambio importante cuando Lucio Cornelio Sila funda en Pompeya la Colonia Cornelia Veneria Pompeiorum, que conllevó una importante pérdida del equilibrio local, que, sin embargo, se solucionó en dos o tres décadas.

La cámara municipal de los quattuoviri se sustituyó por otra de solo dos duoviri que convocaban y presidían las asambleas (que elegían los magistrados) y el consejo ciudadano (ordo decurionum), compuesto por cien de los magistrados anteriores. El duumvir más importante, llamado duumnvir iuri dicundo, era el responsable de la administración de justicia. El otro, llamado duumvir viis aedibus sacris publicis procurandis, cuidaba de las calles, los edificios públicos y religiosos, los mercados y el orden público. Desde el siglo VIII a. C. habían existido colonias griegas en la región, destacando la importante ciudad de Cumas, al otro lado del golfo de Nápoles. Los etruscos se establecieron en la región alrededor del siglo VII a. C. y durante más de ciento cincuenta años rivalizaron con los griegos por el control de la zona. Se desconoce, sin embargo, la influencia real de estos pueblos en el origen y desarrollo posterior de la ciudad, ya que los datos arqueológicos no son concluyentes.

Dominio samnita.

A finales del siglo V a. C. los samnitas, otro pueblo de lengua osca, invadieron y conquistaron toda la Campania. En este momento histórico hay una disminución drástica de la cantidad de materiales hallados en la ciudad, lo que induce a algunos arqueólogos a pensar que la ciudad pudo ser abandonada temporalmente. Si estuvo abandonada, lo fue brevemente porque en el siglo IV a. C. la ciudad formaba parte de la llamada confederación samnita y servía de puerto a las poblaciones situadas río arriba.

Los nuevos gobernantes impusieron su arquitectura y ampliaron la ciudad. Se cree que durante la dominación samnita, los romanos conquistaron la ciudad durante un corto periodo, pero esas teorías nunca han podido ser verificadas. Sea como fuere, se sabe que durante la época samnita la ciudad era gobernada por un magistrado (posiblemente también con poderes de administrador de justicia) que recibía el nombre de Medix Tuticus (en osco, meddís túvtiks).

Romanización.

Pompeya participó en la guerra que las ciudades de la Campania iniciaron contra Roma, pero en el año 89 a. C. fue asediada por Lucio Cornelio Sila. Aunque las tropas de los aliados, comandadas por Lucio Cluencio, ayudaron en la resistencia a los romanos, Pompeya se vio obligada a aceptar la rendición en el año 80 a. C. tras la conquista de Nola. Después de este episodio, Sila estableció una colonia con el nombre de Colonia Cornelia Veneria Pompeianorum. Los habitantes recibieron poco después la ciudadanía romana, pero se les privó de una parte de su territorio.​

La ciudad se transformó en un importante punto de paso de mercancías, que llegaban por vía marítima y que eran enviadas hacia Roma o hacia el sur de Italia siguiendo la cercana vía Apia. Las primeras noticias confirmadas sobre la vida pública de Pompeya datan del siglo II a. C., cuando el aumento de la documentación escrita conservada permite saber que la ciudad estaba gobernada por un magistrado elegido anualmente y un consejo compuesto por exmagistrados. Esta forma de gobierno cambió a raíz de la participación de la ciudad, entre el 91 y el 89 a. C., en la llamada guerra social, realizada contra los romanos por sus socii (los aliados) con tal de obtener la ciudadanía romana.

Tras la conquista de la ciudad por parte de las tropas romanas, parece que Pompeya se convirtió en municipium. En la práctica esto significaba que los habitantes de la ciudad, como los de todos los municipios, asumieron la ciudadanía romana en lo tocante a sus obligaciones ciudadanas (fiscales, militares, etc.) pero no en cuanto a los derechos de los ciudadanos. En esencia, los habitantes del municipio perdieron su libertad política. Lo que Roma les dio fue una autonomía administrativa local, en este caso a cargo de un consejo de cuatro magistrados (quattuoviri), al lado del que había un cuestor (quaestor). Igual que a todos los municipios, a Pompeya se le dio la oportunidad de ejercer su propia jurisdicción.

Eventos volcánicos previos.

El año 59 se produjeron serios disturbios en el anfiteatro de la ciudad entre los pompeyanos y unos visitantes de Nuceria, que tuvieron como resultado diversos muertos y heridos. El enfrentamiento fue de tal magnitud que llegó a oídos del emperador Nerón, que prohibió las exhibiciones de gladiadores en la ciudad durante diez años​ y exilió a los promotores del espectáculo entre los que se encontraba Livineyo Régulo.​

En el año 62​ un fuerte terremoto dañó seriamente la ciudad.​ Según Tácito, “fue en gran parte destruida por un terremoto”.​ En el periodo subsiguiente se emprendieron trabajos de restauración que todavía no habían concluido cuando el Vesubio entró en erupción. Había templos y lugares públicos en ruinas y varias cuadrillas de obreros reparando desperfectos en casas privadas. Esta situación pudo deberse a que el terremoto del año 62 dejó, en efecto, la ciudad casi destruida o a los trabajos de reparación de los desperfectos debidos a los pequeños seísmos previos a la erupción.​ Varios edificios conservan placas en honor a los ricos ciudadanos que ofrecieron su propio dinero para repararlos.

Destrucción y desaparición histórica.

La fecha tradicional para la erupción y avalancha piroclástica que destruyó Pompeya aparece en el relato de Plinio el Joven es el 24 de Agosto del 79. Sin embargo, esta fecha puede deberse a un error de transcripción durante la Edad Media, en la que había muchas posibilidades de que los números romanos fueran confundidos.​ Por tanto, algunos expertos opinan que en realidad tuvo lugar en otoño o invierno, dada la gran cantidad de frutos otoñales hallados entre las ruinas y el hallazgo de una moneda entre las que portaba una dama en su bolsa, cuya fecha de acuñación más temprana no debió ser anterior a Septiembre de 79.​ De hecho, algunas excavaciones sugieren que ya había acabado la vendimia, la cual se realizaba en Octubre.​ Algunos cuerpos también muestran túnicas y mantos gruesos, propios de un mes más frío, aunque no es un buen indicio de la estación del año.

Descubrimiento.

Las gruesas capas de ceniza cubrieron las dos ciudades situadas en la base de la montaña, y sus nombres y localizaciones exactas acabaron olvidados en la memoria colectiva de las nuevas generaciones. Herculano fue redescubierta en 1738 casualmente, y Pompeya diez años después, en 1748 igualmente de manera casual. Herculano está parcialmente enterrada entre 20 y 28 m de profundidad en un manto de ceniza y material piroclástico y solo se ha descubierto un 4% de la urbe, mientras que Pompeya estaba bajo una capa de ceniza de 30 m de profundidad promedio. Después del cataclismo, se intentó ubicar las ciudades sin mucho éxito, pero paulatinamente fueron cayendo en el olvido de los siglos hasta 1550.

Historia de los trabajos arqueológicos.

El descubrimiento tuvo lugar en el año 1550, cuando el arquitecto Fontana estaba excavando un nuevo curso para el río Sarno. Pero hubo que esperar ciento cincuenta años antes de que se iniciara una primera campaña para desenterrar las ciudades. Hasta esa fecha, se asumía que Pompeya y Herculano se habían perdido para siempre.

Se ha sostenido la teoría (sin demostrar) de que Fontana inicialmente encontró algunos de los famosos frescos eróticos y, escandalizado debido a la estricta moral reinante en su época, los enterró de nuevo en un intento de censura arqueológica. Excavadores posteriores plasmaron en sus informes que los lugares en los que estaban trabajando habían sido desenterrados y enterrados de nuevo con anterioridad. El rey Carlos VII de Nápoles, intervino como patrono y visitante frecuente de los primeros trabajos, mucho más conocido como Carlos III de España entre 1759 y 1788. Las primeras actividades no eran con interés arqueológico si no con el afán de buscar piezas valoradas y tesoros supuestamente ocultos.

Posteriormente, fue el ingeniero director de los primeros trabajos sobre Pompeya y Herculano el aragonés Roque Joaquín de Alcubierre, durante una treintena de años buscador de esculturas y objetos artísticos para las colecciones reales, hoy preservadas en los grandes museos de Madrid, Roma y Nápoles.

Desde entonces, ambas villas fueron excavadas con criterios cada vez más científicos y no ya como meros cofres de tesoros, revelando numerosos edificios intactos, así como pinturas murales. El foro, los baños, muchas casas y algunas villas permanecieron en un sorprendente buen estado de conservación. A poca distancia de la ciudad se descubrió un albergue de 1000 m² que hoy en día se conoce como “Gran Hotel Murecino”.

Las ruinas fueron objeto de varias campañas de bombardeo por parte de los Aliados en 1943, que destruyeron buena parte del Teatro Grande y del Foro, así como algunas casas, que fueron convenientemente restauradas una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial.

Efectos del cataclismo sobre la urbe.

En 2018, un equipo de arqueólogos descubrió una inscripción fechada dieciséis días antes de las calendas de Noviembre en el antiguo calendario romano, es decir el 17 de Octubre, por lo que, según su teoría, la erupción habría tenido lugar el 24 de Octubre. Una importante área de las investigaciones se centra en las estructuras que estaban siendo restauradas durante la erupción (presumiblemente dañadas en el terremoto del año 62). Algunas de las pinturas antiguas dañadas pudieron ser cubiertas con nuevos frescos, y se utilizan modernos instrumentos para analizar las pinturas ocultas. La razón más probable por la cual esas estructuras todavía estaban siendo reparadas diecisiete años después del terremoto era la creciente frecuencia de pequeños temblores que precedieron a la erupción, como se puede extraer de las palabras de Plinio el Joven, único testigo cuyas noticias nos han llegado: “Durante muchos días antes hubo temblores de tierra”.​

Prueba de la tremenda actividad sísmica en la zona de Pompeya es que, en las cercanías de la actual Puerta Marina, se han hallado restos de un embarcadero, si bien algo más abajo en dirección al mar se han encontrado más edificaciones romanas. Así pues, la línea de costa tuvo que cambiar considerablemente en los últimos siglos de la ciudad, aunque no se sabe exactamente dónde estaría el puerto en sus últimos años de historia.​

Aunque la ciudad de Pompeya se ha conservado en un estado envidiable bajo la capa de cenizas, hay que tener en cuenta que durante la erupción los edificios vivieron un fenómeno muy parecido a un bombardeo, motivo por el cual la mayoría de los tejados se vinieron abajo y muchas edificaciones grandes se hallaron gravemente arruinadas.​

Durante las excavaciones, ocasionalmente eran hallados huecos en la ceniza que habían contenido restos humanos. Algunos estudios fisiológicos del proceso de muerte en los restos petrificados indica que la mayoría de las víctimas murieron instantáneamente por golpes súbitos de temperatura de entre 300 a 600°C y no por una larga agonía. Este descubrimiento basado en hechos científicamente probados sugiere que el cataclismo fue de mayor magnitud que lo que se creía.

En 1860, el arqueólogo italiano Giuseppe Fiorelli sugirió rellenar estos huecos con yeso, obteniendo así moldes que mostraban con gran precisión el último momento de la vida de los ciudadanos que no pudieron escapar a la erupción. En algunos de ellos la expresión de terror es claramente visible. Otros se afanan en tapar su boca o la de sus seres queridos con pañuelos o vestidos tratando de no inhalar los gases tóxicos, y alguno se aferra con fuerza a sus joyas y ahorros. Tampoco falta quien prefirió ahorrarse el tormento quitándose la vida, conservándose su cuerpo junto a pequeñas botellas que contenían veneno. Los perros guardianes siguen encadenados a las paredes de las casas de sus amos, al igual que los gladiadores del anfiteatro, en este último caso, acompañados de una misteriosa mujer cargada con todas sus joyas de gala.

El número actual de víctimas detectadas es de unos 2000 individuos, y es de esperar que aparezcan muchas más en las partes de la ciudad que todavía no han sido excavadas.

Pompeya en la actualidad.

Pompeya se ha convertido en un destino turístico popular de Italia. Actualmente es parte del Parque nacional del Vesubio, más amplio, y fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1997.

Para combatir los problemas relacionados con el turismo, el cuerpo rector de Pompeya, la Soprintendenza Archaeological di Pompei ha comenzado a emitir nuevas entradas para permitir a los turistas visitar también ciudades como Herculano y Estabia así como la Villa Popea, con la finalidad de animar a los visitantes a ver estos lugares y reducir la presión sobre Pompeya. Las ruinas de Pompeya recibieron 2.571.725 visitantes en 2007.​

Pompeya es también una fuerza directriz detrás de la economía de la vecina ciudad de Pompeya. Muchos residentes tienen empleos en el negocio del turismo y la hostelería, sirviendo como conductores de autobús o taxi, o camareros. Las ruinas pueden alcanzarse simplemente caminando desde la ciudad moderna a través de varias entradas, hay aparcamientos para coches y las entradas son también accesibles para los turistas a través de una línea férrea desde la ciudad moderna, o en una línea de tren privada, la Circumvesuviana, que va directamente al lugar antiguo.

Las excavaciones en el lugar han cesado, en general, debido a una moratoria impuesta por el superintendente del lugar, el profesor Pietro Giovanni Guzzo. Además, el lugar está menos accesible a los turistas, con menos de un tercio de los edificios abiertos en la década de 1960 disponibles actualmente para la visita pública. Esto se debe a los incesantes trabajos de mantenimiento para evitar el deterioro de la parte ya descubierta. Aparte de derrumbes y usos inadecuados, cada año, al menos 150 m² de frescos y trabajos de enlucido se pierden por falta de mantenimiento.​

A fecha de Agosto de 2018, se ha encontrado un palacio en la zona “Regio V”. El palacio está decorado con frescos característicos del primer estilo ornamental de la ciudad.

Un testimonio único.

La ciudad ofrece un cuadro de la vida romana durante el siglo I. El momento inmortalizado por la erupción evidencia literalmente hasta el mínimo detalle de la vida cotidiana. Por ejemplo, en el suelo de una de las casas (la de Sirico), una famosa inscripción Salve, lucrum (“Bienvenido, dinero”), quizás con intención humorística, nos muestra una sociedad comercial perteneciente a dos socios, Sirico y Numiano, aunque este último bien podría ser un apodo, ya que nummus significa “moneda”. En otras casas abundan los detalles sobre diversos oficios, como los trabajadores de la lavandería (fullones). Así mismo, las pintadas grabadas en las paredes son muestras del latín coloquial empleado en la calle. Sin embargo, no hay que pensar que la ciudad que se excava en la actualidad quedó congelada en el momento de la erupción.​ La población de Pompeya en el año 79 se calcula se situaba entre las 10.500 a las 15.000 personas, mientras que hasta ahora solamente se han encontrado unos 2000 cadáveres.​ Además, muchos de los edificios de esta ciudad romana están destruidos pero extrañamente vacíos, lo que hace pensar que gran parte de la población habría huido ya durante los terremotos y explosiones que precedieron a la gran erupción, recordando, quizás, el gran terremoto del año 62, y por tanto, es de presumir que se habrían llevado con ellos una parte de sus objetos de valor.​ Se explican así, además, la ubicación de algunos tesoros que se han hallado en la ciudad, haciendo presumir que algunos ciudadanos de los que huyeron, los escondieron para recuperarlos cuando los problemas pasaran. Por último, existen varias pruebas de que la ciudad fue saqueada, ya fuere por sus antiguos habitantes o por otras personas, durante los meses e incluso los años siguientes, a fin de recuperar sus pertenencias o llevarse los materiales valiosos, para lo cual excavaron túneles entre las cenizas endurecidas.​

En el año de la erupción se calcula que la población de Pompeya era de unas 15.000 personas como máximo. La ciudad estaba situada en una zona donde abundaban las villas vacacionales, y contaba con numerosos servicios: el macellum (gran mercado de alimentos), el pistrinum (molino), los thermopolia (una especie de taberna que servía bebidas frías y calientes), las cauponae (pequeños restaurantes), y un anfiteatro. La Campania era una fértil región agrícola desde antiguo. En el pequeño pero activo puerto de la ciudad, los excedentes agrícolas eran cargados y enviados a Roma y otras grandes ciudades, y sus vinos eran especialmente apreciados.

En el año 2002, un importante descubrimiento en la desembocadura del río Sarno reveló que en el puerto también había viviendas, muchas de ellas palafitos con un sistema de canales, que sugieren una cierta similitud con Venecia.

(04/08/2017)

404. Dedal OPORTO // PORTO´s Thimble

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Dedal escudo Oporto (Portugal).

Como ayer he tenido algo de lío, no he subido entrada de dedal al blog, pero hoy os traigo un nuevo dedal que me traje de nuestro último viaje al país vecino, Portugal. Este dedal es un dedal de porcelana en el que se puede observar el escudo de armas de la ciudad de Oporto, la ciudad que hemos visitado en las pasadas Navidades, y con la cual por fin hemos saldado nuestra deuda, ya que en un viaje anterior nos había llovido, y no habíamos podido visitar gran cosa.

Oporto es la segunda ciudad más poblada de Portugal, después de Lisboa. Tenía 297.559 habitantes en el año 2011. Contornan el núcleo central de la ciudad de Oporto, la subregión de Gran Oporto, y de manera más amplia el Área Metropolitana de Oporto, que forma su área metropolitana de 2.959.045 habitantes. Se encuentra en el norte del país, en la ribera derecha del Duero en su desembocadura en el océano Atlántico. Es sede del distrito homónimo, en la Región Norte de Portugal.

El municipio de Oporto tiene 15 freguesias (equivalentes a parroquias o barrios). Limita al norte con Matosinhos y Maia, al este con Gondomar, al sur con el río Duero y Vila Nova de Gaia, y al oeste con el Atlántico.

Como muchas ciudades europeas, Oporto es una ciudad antigua que cuenta con un amplio patrimonio histórico, aunque durante las últimas décadas ha sido sometida a una amplia modernización. Cuenta con el metro más largo de Portugal, que cubre no sólo el Centro, sino también zonas de su área metropolitana como Senhora da Hora o Maia. Asimismo, el aeropuerto internacional Sá Carneiro ha sido recientemente ampliado para permitir una capacidad de 16 millones de pasajeros anuales.

Desde muy antiguo hay una rivalidad entre Lisboa y Oporto. Dicen que esta ciudad tiene un cierto aire británico, desde que se asentaron aquí los comerciantes de vino ingleses. Dice el refrán popular que “Lisboa se divierte, Coímbra estudia, Braga reza y Oporto trabaja”.​

Su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996.​ Otros atractivos turístico-culturales son la torre de los Clérigos, realizada por Nicolau Nasoni, la Casa da Música y la Fundación Serralves, dedicada al arte contemporáneo, y que es el museo más visitado de Portugal. En el margen sur del río Duero se encuentran las famosas bodegas de vinos, aunque ya no pertenece al término municipal de Oporto sino a Vila Nova de Gaia. Dista de la frontera española con Galicia unos 140 km, que pueden recorrerse por autopista.

Tanto el país como el vino de Oporto deben sus nombres a la ciudad, que a su vez significa “el puerto”. Por su pujanza cultural, demográfica e industrial es considerada como la “Capital del Norte” de Portugal.

Escudo de Oporto.

El escudo de armas de la ciudad muestra un castillo que representa los orígenes de la ciudad. Durante el dominio del Oporto por los suevos, su rey Hermerico I, fortificó un castillo en la colina de Pena Ventosa, edificando en su interior varias viviendas para sus tropas. A esta zona pasó a llamársele Cale Castrum Novum y empezó a formarse como ciudad.

En la base de esta colina, en la desembocadura del río Duero, los romanos añadieron un puerto durante su dominio a finales del siglo V y esta ciudad pasaría a denominarse puerto de Cale o “Portus Cale” (es ahí de donde proviene el topónimo Portugal).

Otro castillo importante, situado éste en la orilla de Vila Nova de Gaia, se utilizó como defensa de la ciudad. Ambos castillos han sido muy importantes en la historia de la ciudad y son representados hoy en día en el escudo de armas de la misma.

El diseño del escudo de armas cuenta también al lado del castillo, con una representación de la Virgen María. Es la virgen más importante de la ciudad y era símbolo de protección en la antigüedad, tanto que a Oporto se le conocía también como “ciudad de la Virgen” en Portugal.

La aprobación de este escudo heráldico, de su sello y bandera data del 25 de Abril de 1940, oficializado por una publicación en el Diàrio de Governo por la Cámara Municipal de la ciudad.

El escudo de armas muestra una representación de un castillo en color oro y con las ventanas y puertas en rojo, rememorando los orígenes y surgimiento de la ciudad. Encima en el medio vemos una representación de la Virgen María, vestida con un vestido rojo y una túnica azul y rodeada por una áurea de luz amarilla. Sobre las torres del castillo vemos dos escudos, y bajo el castillo vemos unas ondas que hacen referencia a la gran tradición marinera de esta ciudad portuguesa.

Rodeando al escudo, y encima del cual vemos una corona en color gris, hay unos motivos florales en tonos verde y una cinta blanca que en letras negras se puede leer “ANTIGA, MUI NOBRE, SEMPRE LEAL E INVICTA CIDADE DO PORTO”.

(28/12/2019)

400. Dedal PORTUGAL // PORTUGAL´s Thimble

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Dedal Resina Portugal.

Pues nada, otro día más, con un nuevo dedal. El dedal que os quiero enseñar hoy es un dedal de Portugal. Este dedal me lo he traído de nuestro último viaje, del cual ya os he hablado en una publicación anterior. En las pasadas Navidades, hemos vuelto a la ciudad de Oporto, y nos hemos acercado a Aveiro, y a algún sitio más. Este dedal lo he conseguido en la misma tienda que conseguí el dedal de Aveiro, en “Casa Marqués, Turismo Regional, Recordaçóes, Souvenirs, Recuerdos”, la cual podéis encontrar en la Rúa Joao Mendonça. Es un dedal de resina, en el que se puede ver el escudo de Portugal y los colores de su bandera, el verde y el rojo.

Portugal, oficialmente la República Portuguesa, es un país soberano miembro de la Unión Europea, constituido como un estado de derecho democrático. Es un país transcontinental, su territorio, con capital en Lisboa, está situado en el suroeste de Europa, en la península ibérica. Limita al este y al norte con España, y al sur y oeste con el océano Atlántico. Comprende también los archipiélagos autónomos de las Azores y Madeira situados en el hemisferio norte del océano Atlántico.

El nombre de Portugal probablemente provenga del antiguo nombre de Oporto, del latín “Portus-Galliae” —puerto de Galia, debido a que las naves galas frecuentaban este puerto— o, más probablemente, de “Portus-Cale” —topónimo atestiguado en la Chronica del historiador del siglo V, Hidacio—, por un amarradero existente en un lugar fortificado llamado “Cale“.​

Portugal ha sido un testigo histórico de un flujo constante de diferentes civilizaciones durante los últimos 3100 años. Tartessos, celtas, fenicios, cartagineses, griegos, romanos, germanos (suevos y visigodos), musulmanes, judíos y otros pueblos han dejado huella en la cultura, historia, lenguaje y etnia. Durante los siglos XV y XVI, Portugal fue una potencia económica, social y cultural mundial, así como un imperio que se extendía desde Brasil hasta las Indias Orientales. Posteriormente, sobre todo tras las Guerras Napoleónicas y la independencia de Brasil entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, Portugal empezó a vivir periodos convulsos. Con la Revolución de 1910, terminó la monarquía, después de haber tenido, de 1139 a 1910, 34 monarcas. El país vivió bajo una dictadura entre 1933 y 1974, cuando cayó tras una revuelta conocida como la Revolución de los Claveles. En 1986 ingresó en la Unión Europea y, desde 2001, forma parte de la eurozona.

Es un país desarrollado,​ con un índice de desarrollo humano (IDH) considerado como “muy elevado”,​ y con una alta tasa de alfabetización.​ El país está clasificado como el 19.º con mejor calidad de vida, tiene uno de los mejores servicios sanitarios del planeta y es considerado una nación globalizada y pacífica.​ Asimismo, es el 18.º destino turístico mundial en volumen de visitantes. Es miembro de la ONU, la Unión Europea (incluyendo la eurozona y el Espacio Schengen), la OTAN, la OCDE y la CPLP, entre otros. También participa en las fuerzas de paz de las Naciones Unidas.

Historia.

Primeros pobladores.

La prehistoria de Portugal está unida a la de la península ibérica. Hacia el año 10.000 a. C. los íberos comenzaron a poblar el interior de las tierras de la península a la que darían nombre. Entre el 4000 a. C. y el 2000 a. C., Portugal y Galicia vieron como se desarrollaba una cultura megalítica original, con respecto al resto de la península, caracterizada por su arquitectura funeraria, sus rituales propios y por la práctica de la inhumación colectiva. Aún se pueden encontrar monumentos de entonces, sobre todo en el Alentejo: el crómlech de los Almendros, cerca de Évora, los del valle Maria do Meio o de Portela de Mogos, así como el dolmen de Zambujeiro.

En la Edad de Bronce hubo unos primeros contactos marítimos entre el litoral atlántico y el de las islas británicas, mientras que el sur de la península empezaba sus relaciones comerciales con el Mediterráneo: griegos y fenicios, provenientes del actual Líbano, así como sus descendientes, los cartagineses.​ Esto trajo consigo la instalación de los primeros puestos comerciales semipermanentes.​ El motor de este comercio era la riqueza de la península en metales (oro, plata, hierro y estaño) así como el salado de pescado atlántico, que gozaba de gran reputación en el Mediterráneo. Los fenicios fueron, precisamente, los que fundaron Lisboa alrededor del año 1000 a. C.​ La leyenda dice que fue Ulises quien le dio nombre.

Durante la Edad de Hierro, un pueblo indoeuropeo se estableció por toda la región: los celtas. Estos ocuparon todo el territorio hoy conocido como Portugal, vivieron en pequeños núcleos de población aislados que se encontraban en los puntos altos con casas circulares o castros y practicaron la agricultura y la ganadería. Con su dominio del hierro los trabajos de la tierra fueron más eficaces, las cosechas aumentaron y mejoraron las condiciones de vida y la demografía.

Los cartagineses llegaron a la península ibérica el s. III a. C., atraídos por sus recursos mineros, pesqueros y por la reputación de los guerreros íberos. Ocuparon el sur de Portugal y, aliados con los lusitanos de origen celta, formaron la primera resistencia a la invasión romana de la península. No obstante, tras las guerras púnicas los cartagineses fueron derrotados y los romanos incorporaron la región a su imperio como Lusitania, a partir de 45 a. C.​ Tras la disolución del imperio romano en el siglo V d. C. Lusitania fue invadida por pueblos como los suevos, los vándalos, los alanos, los burios y los visigodos hasta que, finalmente, fue conquistada por los árabes. En 868, durante la Reconquista, se formó el condado Portucalense, que fue incorporado al Reino de Galicia en 1071.

Formación y consolidación del reino.

Mucho antes de que Portugal lograra su independencia hubo algunos intentos para alcanzar una mayor autonomía, e incluso la independencia, por parte de los condes que gobernaban las tierras del condado de Galicia y de Portucale. Con la idea de acabar con este clima independentista de la nobleza local en relación al dominio leonés, el rey Alfonso VI de León entregó el gobierno del condado de Galicia, que en aquel momento incluía las llamadas “tierras de Portucale“, al conde Raimundo de Borgoña. Tras muchos fracasos militares de Raimundo contra los árabes, Alfonso VI decidió dar en 1096 al primo de este, el conde Enrique de Borgoña, el gobierno de las tierras más al sur del condado de Galicia fundándose así el condado Portucalense. Con el gobierno del conde Enrique de Borgoña, el condado conoció no solo una política militar más eficaz en la lucha contra los árabes, sino también una política independentista más activa.

Tras su muerte y la llegada al poder de su hijo Alfonso Enríquez, Portugal consiguió la independencia con la firma en 1143 del tratado de Zamora y reconocida por el papa Alejandro III en la bula Manifestis Probatum en 1179. Posteriormente, conquistó localidades importantes como Santarém, Lisboa, Palmela y Évora.​ Una vez acabada la Reconquista portuguesa en 1249, la independencia del nuevo reino fue puesta en entredicho varias veces por el reino de Castilla. En una de estas situaciones de conflicto con el reino de Castilla, el rey Dionisio I de Portugal firmó junto al rey Fernando IV de Castilla (que era representado, al ser menor de edad, por su madre la reina María de Molina) el Tratado de Alcañices, en el cual se estipulaba que Portugal suprimía los tratados acordados en contra del reino de Castilla por el apoyo al infante Juan de Castilla. En este tratado se establecía entre otras cosas la delimitación fronteriza entre los entonces reinos de Portugal y de León, en la que se incluía la cuestionada localidad de Olivenza. La primera fue debida a la crisis sucesoria abierta tras la muerte de Fernando I de Portugal, que acabó con la victoria portuguesa en Aljubarrota en 1385.

La Era de los Descubrimientos y la dinastía felipina.

Con el final de la guerra, Portugal inició un proceso de exploración y expansión conocido como “Era de los Descubrimientos”, cuyas figuras destacadas fueron el infante Enrique el Navegante y el rey Juan II. Tras la conquista de Ceuta en 1415 y el paso del cabo Bojador por Gil Eanes, la exploración de la costa africana continuó hasta que Bartolomé Díaz comprobó en 1488 la comunicación entre los océanos Índico y Atlántico al doblar el cabo de Buena Esperanza.​ En poco tiempo los portugueses descubrieron rutas y tierras en Norteamérica, Sudamérica y Oriente, en su mayoría durante el reinado de Manuel I, el Aventurero. La expansión hacia Oriente, sobre todo gracias a las conquistas de Alfonso de Alburquerque, concentró casi todos los esfuerzos de los portugueses, aunque en 1530 Juan III inició la colonización de Brasil.​ Las riquezas allí encontradas hicieron que los portugueses se centraran en el Nuevo Mundo, con la consiguiente pérdida de otras plazas en el Índico, como Ormuz, frente a otras potencias europeas.

El país tuvo su “siglo de oro” durante esta época. Sin embargo, en la batalla de Alcazarquivir contra Marruecos, en 1578, murieron el joven rey Sebastián y parte de la nobleza portuguesa. Subió al trono el rey cardenal Enrique, que murió dos años después, con lo que se abrió la crisis sucesoria de 1580, que se resolvió con la llamada unión ibérica entre Portugal y España, durante la cual los dos reinos tuvieron coronas separadas pero gobernadas por el mismo rey. Felipe II de España fue el primero de tres reyes españoles. Privado de una política exterior independiente y envuelto en una guerra junto con España contra los Países Bajos, el país sufrió grandes reveses en su imperio y perdió el monopolio del comercio en el Índico.

La unión con España acabó el 1 de Diciembre de 1640. La nobleza nacional, tras haber vencido a la guardia real en un repentino golpe de Estado, depuso a la duquesa gobernadora y virreina de Portugal Margarita de Saboya y coronó a Juan IV como rey de Portugal. Se inició así la Guerra de Restauración portuguesa, que se prolongó hasta 1668, año en que se firmó el tratado de Lisboa, por el cual el rey español Carlos II reconoció la independencia de Portugal.

Restauración, absolutismo y liberalismo.

El final del siglo XVII y la primera mitad del siglo XVIII fueron testigos del florecimiento de la minería en Brasil: el descubrimiento de oro y piedras preciosas convirtió a la corte de Juan V en una de las más opulentas de Europa. Estas riquezas sirvieron para pagar productos importados, en su mayoría de Inglaterra, ya que no existía industria textil en el reino y las telas eran importadas de las islas británicas. El comercio exterior se basaba en la industria del vino y los esfuerzos para invertir la situación con grandes reformas mercantiles del marqués de Pombal, ministro entre 1750 y 1777, impulsaron el desarrollo económico durante el reinado de José I. Fue durante este reinado cuando un terremoto devastó Lisboa y el Algarve, el 1 de Noviembre de 1755.

Para no romper la alianza con Inglaterra, Portugal rechazó unirse al bloqueo continental, por lo que fue invadida por los ejércitos napoleónicos en 1807. La corte de la familia real se refugió en Brasil y la capital se trasladó a Río de Janeiro hasta 1821. Ese año, Juan VI, desde 1816 rey del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve, regresó a Lisboa para jurar la primera constitución portuguesa. Al año siguiente, su hijo Pedro fue proclamado emperador de Brasil y declaró su independencia con respecto a la metrópolis.

Durante el resto del siglo XIX Portugal vivió períodos de enorme perturbación política y social, como la guerra civil y las repetidas revueltas y pronunciamientos militares como la revolución de Septiembre, la de Maria da Fonte, la de Patuleia, etc. Gracias al Acto Adicional a la Carta Constitucional de 1852 fue posible un periodo de paz interna así como el inicio de las políticas de obras públicas lideradas por Fontes Pereira de Melo.​ A finales del siglo XIX las ambiciones coloniales portuguesas chocaron con las inglesas, lo que provocó el ultimátum británico de 1890.​ La cesión a las exigencias británicas y los crecientes problemas económicos causaron a la monarquía un descrédito creciente, que culminó con los asesinatos de Carlos I y el príncipe heredero Luis Felipe el 1 de Febrero de 1908. La monarquía se mantuvo en el poder durante dos años más, encabezada por Manuel II, pero fue abolida el 5 de Octubre de 1910, instaurándose una república.

República, Estado Nuevo y democracia.

El rey salió hacia el exilio en Inglaterra tras la instauración de la república.​ Después de varios años de inestabilidad política, con luchas de trabajadores, tumultos, levantamientos, homicidios políticos y crisis financieras, problemas agravados por la participación portuguesa en la Primera Guerra Mundial, el ejército tomó el poder en 1926. Dos años más tarde, el régimen militar nombró ministro de Finanzas a António de Oliveira Salazar, profesor de la universidad de Coímbra, que en 1932 se convirtió en presidente del consejo de ministros.

Salazar restauró las finanzas e instituyó el Estado Nuevo, régimen autoritario de corporativismo de Estado con un partido único y sindicatos estatales, además de una afinidad fascista bien marcada, al menos hasta 1945,​ cuando tras la victoria de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial, Salazar sufrió presiones para transformar Portugal en una democracia. En 1968, apartado del poder por una enfermedad, fue sucedido por Marcelo Caetano.​

El rechazo del régimen a la descolonización de las provincias ultramarinas supuso el inicio de la guerra colonial primero en Angola (1961), y poco después en Guinea-Bisáu (1963) y Mozambique (1964). A pesar de las críticas de algunos de los oficiales del ejército más veteranos, entre los cuales se encontraba el general António de Spinola, el gobierno se mantuvo firme en su decisión de continuar con esta política.​ Este último publicó un libro, Portugal y el futuro, en el que afirmaba que la guerra colonial era insostenible, por lo cual fue destituido. Este hecho aumentó el malestar entre los oficiales más jóvenes del ejército, que el 25 de Abril de 1974 dieron un golpe de Estado, conocido como la Revolución de los Claveles.

A esta revolución le siguió un periodo de enfrentamientos políticos muy encendidos entre las fuerzas sociales y políticas, llamado Proceso Revolucionario en Curso, que tuvo su punto álgido en el llamado verano caliente de 1975, durante el cual el país estuvo a punto de caer en un nuevo periodo de dictadura, esta vez de orientación comunista. En este periodo, Portugal reconoció la independencia de todas sus antiguas colonias de África.

El 25 de Noviembre de 1975 los paracaidistas y la policía militar de la Región Militar de Lisboa, aliados con diversos sectores de la izquierda radical, llevaron a cabo una tentativa de golpe de Estado sin un liderazgo claro. El grupo de los Nueve reaccionó poniendo en práctica un plan militar de respuesta, liderado por António Ramalho Eanes, que resultó un éxito. Al año siguiente se consolidó la democracia y el propio Ramalho Eanes fue nombrado presidente, el primero elegido por sufragio universal. Se aprobó una constitución democrática y se establecieron los poderes políticos locales —las autarquías— y los gobiernos autónomos regionales de Azores y Madeira.​

Entre las décadas de 1940 y 1960, Portugal fue miembro cofundador de la OTAN (1949), la OCDE (1961) y la EFTA (1960), de la que se salió en 1986 para adherirse a la entonces CEE.​ En 1999, Portugal se adhirió a la zona Euro​ y ese mismo año entregó la soberanía de Macao a la República Popular China.​ Desde su adhesión a la UE, el país ha presidido el Consejo Europeo tres veces, la última en 2007 cuando presidió la ceremonia de la firma del tratado de Lisboa.

(29/12/2019)

394. Dedal AVEIRO // AVEIRO´s Thimble

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Dedal porcelana Aveiro / Costa Nova (Portugal).

Aquí os traigo un nuevo dedal. Aprovechando la cuarentena en la que nos encontramos en España, debido al COVID-19, aprovecharé para poder enseñaros unos cuantos dedales que tengo guardados desde que me los traje. Hace ya unos meses, aprovechando las Navidades, nos fuimos de viaje de nuevo a la ciudad portuguesa de Oporto, y además nos acercamos hasta Aveiro y Costa Nova. De este pequeño viaje, me traje unos cuantos dedales, y este es el primero de los que os quiero enseñar en mi blog. Este dedal de Aveiro, lo conseguí en la tienda llamada “Casa Marqués, Turismo Regional, Recordaçóes, Souvenirs, Recuerdos”, la cual podéis encontrar en la Rúa Joao Mendonça.

Aveiro es una ciudad portuguesa, capital del distrito homónimo, en la Región Centro y comunidad intermunicipal de Aveiro, situada cerca de 55 km al norte de Coímbra y con cerca de 60.000 habitantes, casi 80.000 considerando las freguesías del extrarradio. La ciudad ha sido frecuentemente denominada La “Venecia de Portugal” por sus canales que atraviesan el centro de la ciudad lo cual dota a la ciudad de una gran belleza, conjuntamente con el barrio viejo de “Beira Mar” donde se conservan las tradicionales casas y los almacenes de sal de la ría. El aire antiguo de la ciudad se mezcla perfectamente con la modernidad que ha irrumpido por la vida universitaria y hacen de esta ciudad un sitio apetecible en cualquier época del año.

Es sede de un municipio con 199,77 km² de área y 73.335 habitantes (2001), subdividido en catorce freguesías. El municipio limita al norte con el municipio de Murtosa (ya sea a través de la ría de Aveiro, ya sea por tierra), al noreste con Albergaria-a-Velha, al este con Águeda, al sur con Oliveira do Bairro, al sureste con Vagos y con Ílhavo (siendo los límites con este último concello también terrestres y a través de la ría), y con una franja relativamente estrecha de litoral en el océano Atlántico, al oeste.

Es un municipio territorialmente discontinuo, dado que comprende algunas islas de la ría de Aveiro, y una porción de la península costera de casi 25 km de extensión que cierra la ría por occidente.

El documento del legado hecho por la condesa Muniadona Díaz al monasterio de Guimarães el 26 de Enero de 959, contiene la referencia a Suis terras in Alauario et Salinas, la forma más antigua que se conoce del topónimo de Aveiro. Las primeras menciones que hacen referencia a la ciudad datan del siglo X, pero hasta el siglo XIII no es elevada a la categoría de villa.​ En aquella época, la población se agrupaba en torno a la iglesia principal consagrada a San Miguel Arcángel, situada donde está hoy la Plaza de la República, aunque este edificio fue demolido en 1835.

La buena situación geográfica de Aveiro ha beneficiado su crecimiento. Las salinas, que abundan en aquella zona, la pesca (particularmente la del bacalao​) y el comercio marítimo han constituido la base económica de la ciudad.

Más tarde, el rey Juan I, siguiendo el consejo de su hijo, el príncipe Pedro, quien en ese momento era donatario de Aveiro, ordenó que el poblado fuese rodeado con murallas que, en el siglo XIX, fueron demolidas y parte de sus piedras utilizadas en la construcción de los rompeolas de la nueva barra.

En 1434, el rey Eduardo I dio al pueblo el privilegio de celebrar una feria anual libre que ha llegado a nuestros días y es conocida por Feria de Marzo.

En 1472, la hija del rey Alfonso V, la infanta Joana, entró en el Convento de Jesús, donde murió el 12 de Mayo de 1490, aniversario recordado hoy en el día de fiesta municipal. La estancia de la hija del rey tuvo repercusiones importantes para Aveiro, llamando la atención sobre la villa, de este modo promoviendo su desarrollo.

El primer fuero de Aveiro es manuelino y fue otorgado en 4 de Agosto de 1515, y está incluido en el Libro de Lecturas Nuevas de Fueros de Estremadura.

A finales del siglo XVI y principios del XVII, la inestabilidad de la vital comunicación entre la ría y el mar llevó al cierre del canal. Esto impidió el uso del puerto y creó condiciones de insalubridad que provocaron el estancamiento de las aguas de la laguna. Muchos residentes de Aveiro emigraron y crearon nuevos pueblos de pescadores a lo largo de la costa portuguesa. Esto causó una gran disminución de la población y provocó una importante crisis económica y social. Fue, sin embargo, y curiosamente, en esta fase de recesión que se construyó en pleno dominio filipino, la iglesia de la Misericordia, uno de los templos más notables de Aveiro. Estos pueblos de pescadores continúan existiendo como barrios del extrarradio aveirense: Gafanha de Nazaré, Gafanha da Encarnação, etc.

En 1759, Aveiro se convirtió en ciudad por orden del rey José I, unos meses después de ser condenado por traición, a la horca, el último duque de Aveiro. Unos años después, en 1774, a pedido del rey José I, el papa Clemente XIV convirtió Aveiro en sede de la diócesis que lleva el mismo nombre.

Por estas razones, a petición de algunas personas notables de la ciudad, la nueva ciudad, por Real Decreto de 11 de Abril de 1759, se le dio el nombre de Nueva Bragança en lugar de Aveiro. Cuando el Marqués de Pombal cayó en desgracia, la reina María I en 1777 ordenó que la ciudad volviera a llamarse por su antiguo nombre.

Costa Nova, es uno de los maravillosos lugares que se puede ver en el dedal además de la ciudad de Aveiro.

La playa de Costa Nova do Prado o tan sólo Costa Nova está situada en la costa oeste de Portugal, en la orilla de la Ría de Aveiro. La zona administrativa de la ciudad está en Ílhavo, y la zona turística en Rota da Luz.

Tuvo su origen en la apertura de la barra de la ría en 1808. La designación se debe a dos hechos. El primero, “Nueva Costa”, en contraposición a la “Costa de Antigua” (San Jacinto). En segundo lugar, debido al hecho de que este lugar, ha habido un enorme prado verde (Costa Nova do Prado).

Es una de las excelentes playas portuguesas para practicar deportes acuáticos, y también cuentan aquí con un club náutico. A menudo, se ven un montón de tablas de windsurf, kitesurf y otros deportes similares. El tópico de esta playa son las casas pintadas con franjas verticales intercalados con colores vivos y alegres.

En este dedal también se puede ver el Farol da Barra o Faro de Aveiro.

El Faro de Aveiro (en portugués: Farol de Aveiro) es un faro situado en la freguesía de Gafanha da Nazaré, concejo de Ílhavo, distrito de Aveiro, Portugal. Es el faro más alto de Portugal y el segundo de la Península Ibérica, sólo un metro por debajo del Faro de Chipiona, Cádiz, España, y uno de los más altos del mundo.

En 1879 empezó a construirse el faro según el proyecto del ingeniero Paulo Benjamín Cabral, entrando en funcionamiento en 1893. Tenía un aparato óptico de 1.er orden, de 920 mm de distancia focal, lámpara de incandescencia a vapor de petróleo, lámpara de reserva de aceite de nivel constante y mecanismo de relojería para conseguir la rotación de la linterna. También entró en funcionamiento una señal sonora de aire comprimido en un local construido en el muelle. Esta señal fue traslada a otro local enfrente del faro en 1898.

En 1908 la maquinaria de la señal sonora fue sustituida por dos máquinas de vapor verticales. En 1932 se construyó un espigón para proteger el faro, lo que no impidió que en 1935 el mar se llevase la maquinaria de la señal sonora, siendo entonces trasladada a la cima de la torre del faro. En 1936 fue electrificado con grupos electrógenos.

En 1947 recibió un nuevo aparato óptico de 3.er orden, de 375 mm de distancia focal, que incluía también paneles para convertirlo en señal aeromarítima. También recibió entonces una lámpara eléctrica quedando la de vapor de petróleo como reserva. En 1950 se le instaló una lámpara de 3.000 w. Como novedad en este tipo de edificios, en 1958 fue instalado un ascensor, reduciéndose también la potencia de la lámpara que quedó en 1.000 w. En 1990 fue automatizado.

El faro emite una luz blanca en grupos de cuatro destellos espaciados regularmente en un ciclo de 13 segundos en un plano focal de altura 66 metros y un alcance nominal nocturno de 23 millas náuticas.

(29/12/2019)