278. Dedal MADRID // MADRID´s Thimble

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Dedal I Love Madrid.

Y en esta entrada os quiero enseñar otro de los dedales de la capital española que tengo en mi colección y que me quedaban por enseñaros. El dedal que os quiero enseñar hoy, es un dedal de porcelana que fue comprado en la tienda de la franquicia de madridsouvenirs.com que podemos encontrar paseando por la Calle Preciados del centro de la ciudad.

Este dedal como podemos ver lleva la inscripción “I Love Madrid” alrededor de todo el dedal y repetido una y otra vez. Como en este dedal no hay ningún monumento representado, en la entrada de hoy, os voy a contar la historia de la ciudad y también de donde proviene su nombre.

Madrid es un municipio y una ciudad de España. La localidad, con categoría histórica de villa, es la capital del país y de la Comunidad de Madrid. También conocida como la Villa y Corte, es la ciudad más poblada del Estado, con 3.165.235 habitantes empadronados según datos del INE de 2014 mientras que, con la inclusión de su área metropolitana la cifra de población asciende a 6.543.031 habitantes, siendo por ello la cuarta o quinta área metropolitana, según la fuente, por detrás de las de París y Londres, y en algunas fuentes detrás también de la Región del Ruhr, y la tercera ciudad más poblada de la Unión Europea, por detrás de Berlín y Londres. Madrid ocupa el puesto nº 38 en la lista Economist Intelligence Unit de ciudades con mejor calidad de vida del mundo.

Como capital del Estado, Madrid alberga las sedes del gobierno, las Cortes Generales, ministerios, instituciones y organismos asociados, así como la residencia oficial de los reyes de España y del presidente del Gobierno. En el plano económico, es la cuarta ciudad más rica de Europa, tras Londres, París y Moscú. Para el 2009, el 50,1 % de los ingresos de las 5000 principales empresas españolas son generados por sociedades con sede social en Madrid, las cuales representan el 31,8 % de ellas. Es sede del 3.er mayor mercado de valores de Europa, y 2ª en el ámbito latinoamericano (Latibex) y de varias de las más grandes corporaciones del mundo. Es la 8.ª ciudad del mundo con mayor presencia de multinacionales, tras Pekín y por delante de Dubái, París y Nueva York.

En el plano internacional acoge la sede central de la Organización Mundial del Turismo (OMT), perteneciente a la ONU, la sede de la Organización Internacional de Comisiones de Valores (OICV), la sede de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), la sede de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ), y la sede de Public Interest Oversight Board (PIOB). También alberga las principales instituciones internacionales reguladoras y difusoras del idioma español: la Comisión Permanente de la Asociación de Academias de la Lengua Española, y sedes centrales de la Real Academia Española (RAE), del Instituto Cervantes y de la Fundación del Español Urgente (Fundéu). Madrid organiza ferias como FITUR, Madrid Fusión, ARCO, SIMO TCI, el Salón del Automóvil y la Cibeles Madrid Fashion Week.

Es un influyente centro cultural y cuenta con museos de referencia internacional, entre los que destacan el Museo del Prado, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Thyssen-Bornemisza y CaixaForum Madrid, que ocupan, respectivamente, el 12º, 18º, 67º y 80º puesto entre los museos más visitados del mundo.

Los orígenes de la ciudad son objeto de revisión tras recientes hallazgos de enterramientos visigodos así como de restos que se remontan a los carpetanos o periodo prerromano. Las excavaciones arqueológicas también arrojan restos que se atribuyen al Madrid romano. Estos hallazgos de época visigoda han venido a confirmar que el posterior asentamiento fortificado musulmán de Maǧrīţ (del siglo IX) se había asentado sobre un vicus visigodo del siglo VII llamado Matrice o matriz, arroyo.

No sería hasta el siglo XI cuando Madrid fue incorporada a la Corona de Castilla, tras su conquista por Alfonso VI de León y Castilla en 1083. Fue designada como sede de la Corte por el rey Felipe II en 1561, convirtiéndose en la primera capital permanente de la monarquía española. Desde el Renacimiento hasta la actualidad ha sido capital de España y sede del Gobierno y la administración del Estado salvo breves intervalos de tiempo: entre los años de 1601 y 1606 la capitalidad pasó a Valladolid; durante la Guerra de la Independencia Española, en que la capital se trasladó a Sevilla; en 1808 y en 1810 a Cádiz; durante la Guerra Civil, cuando el Gobierno republicano se trasladó primero a Valencia y después a Barcelona, durante la Guerra Civil el bando nacional se estableció en Burgos, y tras finalizar esta se estableció allí la capital hasta el 18 de Octubre de 1939 que se volvió a trasladar a Madrid.

La capitalidad, con sus efectos espaciales, funcionales y fisonómicos, constituye el factor de diferenciación de Madrid con respecto al resto de ciudades españolas. La capitalidad favoreció el aumento demográfico y la prosperidad económica y cultural de la villa.

A pesar de que desde 1561 el establecimiento de manera permanente de la Corte en Madrid otorgara a la Villa la condición de capital (de la Monarquía Católica y del Imperio español), el reconocimiento jurídico de la función de capitalidad hubo de esperar más tiempo. Sin embargo, no fue hasta 1931, con el advenimiento de la Segunda República Española, que se oficializa constitucionalmente este hecho. Igualmente, fue reconocida oficialmente como capital de España durante el franquismo en la Ley de Régimen Especial de Madrid (11 de Julio de 1963), un hecho que fue posteriormente también sancionado en la Constitución de 1978. Hasta 2006 no se promulgó una ley, la Ley de Capitalidad y de Régimen Especial de Madrid, por la que el Parlamento desarrolló legislativamente las consecuencias de esta especificidad.

El primer nombre documentado es el que tuvo en época andalusí, مجريط Maǧrīţ, que dio en castellano antiguo Magerit [maʤeˈɾit]), sobre cuyo origen se han formulado a lo largo de la historia multitud de hipótesis.

La teoría más extendida hasta tiempos recientes era la del arabista Jaime Oliver Asín, quien afirmó en 1959 que Maŷriţ o Maǧrīţ (ŷ y ǧ son dos formas de representar el mismo sonido), deriva de maǧra, que significa “cauce” o lecho de un río, a la que se añadió el sufijo romance -it, del latín -etum que indica abundancia (los híbridos árabe-romance fueron frecuentes en al-Ándalus). En un primer momento, Oliver Asín afirmó sin embargo que el nombre actual de Madrid no procede de Maǧrīţ sino del romance mozárabe, Matrice, pronunciado Matrich con el significado de “matriz” o “fuente”. Los dos topónimos, árabe y romance, según la hipótesis inicial de Oliver, coexistieron en el tiempo y eran utilizados por sendas poblaciones, musulmana y cristiana, que vivían respectivamente en los actuales cerros de la Almudena y las Vistillas, separados por un arroyo que discurría por la actual calle de Segovia, que es el que da origen a ambos nombres. Oliver fue más allá, afirmando que de estas dos poblaciones procede la denominación popular “los madriles“, en plural, que se le da a la ciudad. Sin embargo, poco después Oliver se desdijo de esta teoría del nombre doble y afirmó simplemente que el nombre de Madrid procede del árabe Maǧrīţ.

El lingüista Joan Coromines propuso en 1960 una teoría alternativa, apuntando que Maǧrīţ no es en realidad más que la arabización fonética de Matrich, con metátesis de ǧ y ţ y no tiene por qué relacionarse con la palabra árabe maǧra, posibilidad que ya apuntó Oliver Asín pero que descartó por razones no exclusivamente lingüísticas. Esta teoría la desarrolló más adelante el arabista y lingüista Federico Corriente y es la más extendida en la actualidad.

Los orígenes de la ciudad son objeto de revisión tras los recientes hallazgos, en su perímetro más antiguo, de enterramientos visigodos así como de restos que se remontan a los carpetanos o periodo prerromano. Las excavaciones arqueológicas en el término municipal también arrojan restos romanos en diferentes distritos de la ciudad moderna, atribuyéndose al Madrid romano, y sobre la base de los restos encontrados durante las obras de soterramiento de la autopista M-30, una localización a orillas del río Manzanares en el área de influencia del Puente de Segovia, en el entorno hoy ocupado por el Parque de Atenas, la parte baja de la Calle de Segovia y el Paseo de la Virgen del Puerto. El Madrid romano no se situaría por tanto en el posterior enclave en altura del periodo visigodo para situarse en el valle del Manzanares, a escasos metros de donde se documentan los referidos restos visigodos, en la colina formada por los actuales Palacio Real y Catedral.

Estos recientes hallazgos de época visigoda han venido a confirmar las teorías de varios autores que sostuvieron que el posterior asentamiento fortificado musulmán de Maǧrīţ (del siglo IX) se había asentado sobre un vicus visigodo del siglo VII llamado Matrice o matriz, arroyo.

No sería hasta el siglo XI que Madrid es incorporado a la Corona de Castilla, tras su conquista (o reconquista, si tenemos en cuenta el pasado visigodo) por Alfonso VI de León y Castilla en 1083. Es a partir de ese momento cuando Madrid comienza un proceso lento pero constante de crecimiento en extensión, población e influencia, que abarca todo el periodo medieval (alta y baja Edad Media) hasta situarse a fines del siglo XV como una de las principales ciudades de Castilla. Resultado de este proceso de crecimiento, entre otras razones, sería su designación como sede de la Corte por Felipe II en 1561, convirtiéndose en la primera capital permanente de la monarquía española. Desde ese mismo año de 1561 Madrid experimentó un crecimiento exponencial en tamaño y población, alcanzando a finales del siglo XIX más de medio millón de habitantes sobre el suelo de la ciudad consolidada (ciudad antigua más Ensanche). Madrid, por tanto, ha sido desde el Renacimiento (siglo XVI) y hasta la actualidad, capital de España y sede del Gobierno y la Administración del Estado, salvo un breve intervalo de tiempo entre los años de 1601 y 1606 en los que temporalmente la capitalidad pasó a Valladolid así como durante la Guerra Civil, cuando el Gobierno se trasladó primero a Valencia y después a Barcelona.

Pese a que no se han encontrado restos fósiles humanos, sí se ha hallado gran variedad de útiles, especialmente en el entorno de Arganda del Rey y del Manzanares, que permiten probar la existencia de asentamientos humanos en las terrazas del río en el lugar que hoy ocupa la ciudad.

La conquista y colonización por Roma de la Península Ibérica, llevada a cabo inicialmente como maniobra militar romana en su larga serie de guerras con Cartago, dura casi 200 años, desde la Segunda Guerra Púnica hasta el 27 a. C. en el que completan la pacificación del norte del territorio y lo dividen en tres provincias. La región que actualmente ocupa Madrid se situaría en la Tarraconense.

Si bien es posible que durante el periodo romano el territorio de Madrid no constituyese más que una región rural, beneficiada por la situación de cruce de caminos y la riqueza natural, el hallazgo de los restos de una basílica del periodo hispano-visigodo en el entorno de la iglesia de Santa María de la Almudena ha sido presentado como una evidencia de la existencia de un asentamiento urbano en ese periodo. Otras muestras arqueológicas de la presencia de una población estable en Madrid se encuentran en los restos de dos necrópolis visigodas, una en la antigua colonia del Conde de Vallellanopaseo de Extremadura, junto a la Casa de Campo— y otra en Tetuán de las Victorias. Dentro del casco medieval, se encontró una lápida bastante deteriorada con la leyenda, nunca completada e interpretada de formas varias, pero que podría indicar la presencia de población estable ya en el siglo VII.

“MIN.N. BOKATUS. INDIGNVS. PRS. IMO / ET TERTIO. REGNO. DOMNO. RVD. / MI. REGVM. ERA DCCXXXV”

Siglo VII.

La primera constancia histórica de la existencia de un asentamiento estable data de la época musulmana. En la segunda mitad del siglo IX, el emir de Córdoba Muhammad I (852-886) construye una fortaleza en un promontorio junto al río, que es una de las muchas fortificaciones que ordena construir en el territorio fronterizo de la Marca Media con el triple propósito de vigilar los pasos de la sierra de Guadarrama y proteger Toledo de las razzias de los reinos cristianos del norte, de ser punto de partida a su vez para incursiones musulmanas en dichos reinos y de asentar la autoridad de Córdoba en esta región. La primera noticia escrita sobre Madrid la encontramos en el cronista cordobés Ibn Hayyan (987-1075), quien, citando a otro cronista anterior, al-Razi (888-955), dice:

A Muhammad y al tiempo de su reinado se le deben hermosas obras, muchas gestas, grandes triunfos y total cuidado por el bienestar de los musulmanes, preocupándose por sus fronteras, guardando sus brechas, consolidando sus lugares extremos y atendiendo a sus necesidades. Él fue quien ordenó construir el castillo de Esteras, para guardar las cosechas de Medinaceli, encontrándose en su lado noroeste. Y él fue quien, para las gentes de la frontera de Toledo, construyó el castillo de Talamanca, y el castillo de Madrid y el castillo de Peñahora. Con frecuencia recababa noticias de las marcas y atendía a lo que en ellas ocurría, enviando a personas de su confianza para comprobar que se hallaban bien.

Junto a la fortaleza se desarrolla, hacia el sur y hacia el este, principalmente, el poblado. Esta población recibe el nombre de Maǧrīţ (en castellano antiguo Magerit), que podría ser una arabización del nombre romance Matrice, “matriz”, en alusión a un arroyo de ese nombre que discurría junto a la primitiva ciudad, por la actual calle de Segovia, o bien ser un híbrido entre la palabra árabe Maǧra, que significa “cauce” o “curso de agua”, y el sufijo romance -it (< latín -etum), que indica abundancia; el significado sería por tanto “lugar abundante en aguas”, en referencia a los varios arroyos de superficie y subterráneos que podían encontrarse en el el solar de la ciudad.

La noticia más completa sobre el Madrid musulmán la da el geógrafo al-Himyari en el siglo XV, quien citando fuentes más antiguas dice de esta ciudad que era:

Una noble ciudad de al-Ándalus construida por el emir Muhammad ibn Abd al-Rahman. De Madrid al puente de Maqida, que era el límite de las tierras del islam, hay 31 millas. En Madrid hay un barro con el que se hacen unas ollas que pueden utilizarse para ponerlas sobre el fuego durante veinte años sin que se rompan, y lo que se cocina en ellas se conserva sin que le afecten ni el frío ni el calor del ambiente. El castillo de Madrid es uno de los más poderosos, construido por el emir Muhammad ibn Abd al-Rahman. Ibn Hayyan menciona en su Historia el foso que fue cavado fuera de las murallas de Madrid, diciendo que se encontró en él una tumba con un esqueleto que medía 51 brazos, esto es, 102 palmos (aprox. 9 m), desde el cojín de la cabeza hasta el extremo de los pies. De ello levantó acta, certificándolo, el cadí de Madrid, quien acudió al lugar y lo observó junto a varios testigos.

Se ha mantenido a lo largo del tiempo la tradición de que el primitivo hisn o fortaleza andalusí ocupaba el solar en el que luego se levantó el alcázar cristiano y más tarde el actual Palacio Real. Muchos investigadores han trabajado con esta hipótesis, desarrollando propuestas de reconstrucción del trazado de las murallas de la vieja al-mudayna o ciudadela a partir de esta idea. Sin embargo, no hay ninguna evidencia arqueológica ni documental de que el hisn estuviera en ese emplazamiento, y en la actualidad los estudiosos tienden a pensar que la muralla de la ciudadela pasaba por la actual plaza que separa la catedral de la Almudena del Palacio y por tanto no incluía el solar de este último. La ciudad andalusí amurallada, por lo tanto se habría levantado en el cerro delimitado al sur por la hondonada del arroyo de San Pedro (actual calle Segovia), al norte por la del arroyo del Arenal (actual calle del Arenal) y al oeste por el barranco que termina en la vega del Manzanares. Extramuros se desarrolló, hacia el sur y el oeste, una población mayor que fue rodeada en época cristiana de una segunda muralla.

De los diversos trabajos arqueológicos desarrollados en la ciudad desde mediados del siglo XIX en adelante, han hallado restos como: la muralla árabe de la Cuesta de la Vega, la atalaya de la Plaza de Oriente y los vestigios de un viaje de agua de la Plaza de los Carros. Se conocen otros restos de muralla, hoy desaparecidos, por los planos antiguos de la ciudad. La mezquita mayor, cuya existencia daba a la población el carácter de medina o ciudad, ocupaba el lugar en el que luego se levantó la iglesia de Santa María, derribada a su vez en el siglo XIX para ensanchar la calle Mayor. Ésta ya era en tiempos andalusíes la calle principal de la ciudad.

En el año 932, el rey Ramiro II en su proceso de conquista territorial en el sur del reino de León atacó la fortaleza omeya de Madrid, en su idea de conquistar Toledo. Pero ya ocupadas por al-Nasir, tiempo antes, las fortalezas de la margen derecha del Tajo, Ramiro solo pudo desmantelar las fortificaciones de Madrid y depredar sus tierras más próximas, de donde trajo numerosas gentes. Las murallas de Madrid fueron reforzadas tras este ataque.

Durante la época califal, Madrid perteneció a la cora de Guadalajara. Tras la desintegración del califato, pasó a integrarse en el reino taifa de Toledo.

En el Madrid árabe, nació en el siglo X Maslama al-Mayriti, llamado “el Euclides andalusí“, notable astrónomo y fundador de una escuela matemática en Córdoba.

Con la caída del reino taifa de Toledo en manos de Alfonso VI de León y Castilla, la ciudad fue tomada por las fuerzas cristianas en 1085 sin resistencia, probablemente mediante capitulación. La ciudad y su alfoz quedaron integrados en el reino de Castilla como territorios de realengo. Los cristianos sustituyen a los musulmanes en la ocupación de la parte central de la ciudad, quedando los barrios periféricos o arrabales, que en el periodo anterior eran habitados por una comunidad mozárabe, como morería. También existió una judería en el entorno del que sería más tarde barrio de Lavapiés. Durante el siguiente siglo, Madrid sigue recibiendo embates de los nuevos poderes musulmanes de la península, los almorávides, que incendian la ciudad en 1109 y los almohades, que la someten a sitio en 1197. La victoria cristiana de Las Navas de Tolosa aleja definitivamente la influencia musulmana del centro de la península.

De esta época proceden dos destacados hechos religiosos que marcan el desarrollo de la personalidad del cristianismo popular de Madrid: el “descubrimiento” de la imagen de la Virgen de la Almudena y la vida de Isidro Labrador, que más tarde sería canonizado. La ciudad va prosperando y recibe el título de villa en 1123. Siguiendo el esquema repoblador habitual en Castilla, Madrid se constituye en concejo, cabeza de una comunidad de villa y tierra, la comunidad de villa y tierra de Madrid. El gobierno de la ciudad recae en todos los madrileños con el rango de vecinos, reunidos en concejo abierto hasta que en 1346, el rey Alfonso XI implanta el regimiento, en el cual ya sólo representantes de la oligarquía local, los regidores, gobiernan la ciudad. En 1152, el rey Alfonso VII estableció los límites de la comunidad de villa y tierra, entre los ríos Guadarrama y Jarama. En 1188, una representación de Madrid participa por primera vez en las Cortes de Castilla. En 1202, Alfonso VIII le otorgó su primer fuero municipal, que regulaba el funcionamiento del concejo, y cuyas competencias fueron ampliadas en 1222 por Fernando III el Santo.

A pesar del apoyo madrileño a Pedro I, posteriormente los soberanos de la casa de Trastámara residirían con frecuencia en la villa debido a la abundancia y calidad de sus cotos de caza, a la que son muy aficionados. Antes incluso, ya el libro de Montería de Alfonso XI anotaba: “Madrid, un buen lugar de puerco y oso”, y posiblemente de esa característica derivaba el escudo que las huestes madrileñas llevaron a la batalla de las Navas de Tolosa. Posteriormente, un prolongado pleito entre el Ayuntamiento y la Iglesia, acabó con un acuerdo de reparto de pastos para ésta y pies de árbol para aquél, con lo que un árbol fue incorporado al escudo junto al oso u osa y las siete estrellas de la constelación homónima. La identificación del árbol con el madroño es más oscura, más allá de la homofonía con el nombre de la ciudad. Es habitual llamar a Madrid la ciudad del oso y el madroño.

Las Cortes de Castilla se reúnen por primera vez en Madrid en 1309 bajo el reinado de Fernando IV, y con posterioridad en 1329, 1339, 1391, 1393, 1419 y dos veces en 1435. A partir de la unificación de los reinos de España bajo una Corona común, las Cortes se convocaron en Madrid con mayor frecuencia.

En la Guerra de las Comunidades, a la cabeza de su regidor Juan de Zapata, Madrid se une a la sublevación contra Carlos I (1520) pero tras la derrota de los comuneros en Villalar, la villa es asediada y ocupada por las tropas reales. A pesar de todo ello, el sucesor de Carlos I, Felipe II decide instalar la corte en Madrid el 12 de Febrero de 1561 (454 años). Este hecho sería decisivo para la evolución de la ciudad y haría que los avatares del país y la monarquía, en mayor o menor medida, influyeran en el destino de la ciudad. Salvo un breve periodo entre 1601 y 1606 en que la corte se traslada a Valladolid, la capitalidad será consustancial a Madrid desde entonces. Una famosa expresión indicaba esa identidad: “sólo Madrid es corte”, lo que, de forma conceptista, también se entendía al revés: “Madrid es sólo corte”.

Con el establecimiento de la corte en Madrid, su población empieza a crecer de forma significativa. A la burocracia real, a los miembros de la corte y todas las personas necesarias para su sustento, se unen desheredados y buscavidas de todo el Imperio español. En 1625, Felipe IV derriba la muralla de la ciudad, ya sobrepasada, y edifica la que será la última cerca de Madrid. Esta cerca, construida exclusivamente por razones fiscales (impuesto de portazgo) limitará el crecimiento de la ciudad hasta el siglo XIX. Las tareas de gobierno se centralizan en el Alcázar Real, conjunto de edificaciones situadas en los terrenos que más adelante ocuparán el Palacio Real y la Plaza de Oriente. Paralelamente, se aumentan la superficie de otro palacio en el extremo este de la ciudad, más allá de la cerca. Se trata del Palacio del Buen Retiro, empezado a construir por los Reyes Católicos (que también trasladaron a sus proximidades el monasterio de San Jerónimo el Real, situado anteriormente cerca del Manzanares, zona de la actual Estación de Príncipe Pío), del que se conservan sus jardines, el Salón del Reino y el Salón de Baile, conocido, este último, como el Casón del Buen Retiro y utilizado por el Museo del Prado.

El cambio de dinastía traería cambios importantes para la ciudad. Los monarcas de la nueva dinastía la encontraron como una población oscura, de calles angostas, masificada, sin sistemas de alcantarillado y pestilente. Los Borbones se plantean la necesidad de equiparar Madrid a otras capitales europeas. El incendio del Alcázar de Madrid en 1734 (suceso desgraciado que causa la desaparición de una tercera parte de la colección real de pinturas) dio lugar a la construcción del Palacio Real. Las obras duraron hasta 1755 y no fue ocupado hasta el reinado de Carlos III. Puentes, hospitales, parques, fuentes, edificios para el uso científico, ordenanzas de alcantarillado y otras actuaciones fueron promovidas por este último monarca, (quien recibe el título popular de “mejor alcalde de Madrid“), con la colaboración de arquitectos y urbanistas de gran categoría profesional y artística: Francesco Sabatini, Ventura Rodríguez y Juan de Villanueva, entre otros.

El proyecto del Salón del Prado, en las afueras de la ciudad, entre el conjunto del Buen Retiro y la cerca, es probablemente el más importante y el que ha dejado una herencia más importante a la ciudad: los paseos del Prado y Recoletos, las fuentes de Neptuno, Cibeles y Apolo, el Real Jardín Botánico, el Real Observatorio Astronómico o el edificio inicialmente destinado a acoger al Real Gabinete de Historia Natural, aunque finalmente sería asignado al entonces recién constituido Museo del Prado. Sin embargo, no siempre la relación del “rey alcalde” con sus súbditos-vecinos fue buena; varias medidas de su programa de modernización fueron contestadas de manera violenta durante el motín de Esquilache de 1766 aunque en el mismo confluyeron, además, causas más complejas.

La ciudad aparece vista desde el suroeste, y algo distinta de como la pudo dibujar Wyngaerde doscientos años antes. El Alcázar de los Austrias ha sido sustituido por el Palacio borbónico de Felipe V, el puente de Segovia es el actual, y el perfil de la enorme cúpula de San Francisco el Grande domina el resto de iglesias de la villa. Al norte se adivina la “montaña” del Príncipe Pío, donde tuvieron lugar los fusilamientos del 3 de Mayo de 1808, inmortalizados en el cuadro de Goya.

El levantamiento del pueblo de Madrid en contra de las tropas francesas el 2 de Mayo de 1808 marca el principio de la Guerra de la Independencia. El rey José Bonaparte realizó reformas en la capital, siendo frecuentes sus órdenes de derribar conventos para hacer plazas, por las que adquiere el mote de Pepe Plazuelas. El devenir de la guerra lo forzó en dos ocasiones a huir de Madrid pero la ocupación de la ciudad se saldó con la destrucción de valiosos recintos, como el Palacio del Buen Retiro.

La desamortización supuso un cambio drástico en el sistema de propiedad inmobiliaria, además de concentrar una gran colección de arte, el Museo de la Trinidad, que en 1872 fue disuelto y sus fondos pasaron a engrosar los del Museo del Prado (creado durante el reinado de Fernando VII en el edificio previsto para Gabinete de Ciencias). También supone la creación en Madrid de la Universidad Central, que conservará el nombre de Complutense ya que proviene del traslado físico y jurídico del claustro y alumnos de la renombrada Universidad de Alcalá a la cercana capital.

Durante el siglo XIX, la población de la ciudad sigue creciendo. La percepción de los cambios que harán desaparecer la ciudad preindustrial estimula la aparición de una literatura “madrileñista”, de carácter costumbrista, como la de Ramón de Mesonero Romanos. La información estadística y de todo tipo recopilada por Pascual Madoz en su Diccionario Geográfico-Estadístico para toda España fue especialmente exhaustiva para Madrid, cuyo artículo tiene un encabezamiento muy significativo: “Madrid: audiencia, provincia, intendencia, vicaría, partido y villa”.

En 1860 se derriba por fin la cerca de Felipe IV y la ciudad puede crecer, en principio de una forma ordenada, gracias al plan Castro y la realización de los ensanches. Será la oportunidad de fabulosos negocios, que enriquecieron a José de Salamanca y Mayol, Marqués de Salamanca, quien dio nombre al nuevo barrio creado al este de lo que pasará a ser el eje central de la ciudad (el paseo de la Castellana, prolongación del Paseo del Prado). Se establece un moderno sistema de abastecimiento de aguas (el Canal de Isabel II) y se establece la comunicación por ferrocarril que convertirá a Madrid en el centro de la red radial de comunicaciones, lo que también deja su huella en la trama urbana (Estación de Delicias, Estación de Atocha y Estación de Príncipe Pío).

En los primeros treinta años del siglo XX, la población madrileña llega a más de un millón de habitantes. Nuevos arrabales como las Ventas, Tetuán o el Carmen daban acogida al recién llegado proletariado, mientras en los ensanches se instalaba la burguesía madrileña. Estas transformaciones fomentaron la idea de la Ciudad Lineal, de Arturo Soria. Paralelamente se abrió la Gran Vía, con el fin de descongestionar el casco antiguo y se inauguró el metro en 1919. Durante el reinado de Alfonso XIII, cede éste terrenos del real pecunio, al noroeste del Palacio Real, para fundar la Ciudad Universitaria.

Las elecciones municipales del 12 de Abril de 1931 dieron un gran triunfo a la conjunción republicano-socialista en Madrid, obteniendo el 69,2% de los votos (90.630 votos para la conjunción y 31.616 para los monárquicos, que se tradujeron en 15 concejales socialistas y 15 republicanos frente a 20 concejales monárquicos). Pedro Rico, del Partido Republicano Democrático Federal, fue elegido alcalde por la corporación municipal. El triunfo republicano en Madrid y la mayoría de las capitales de provincia supuso la descomposición de la monarquía y el advenimiento de la Segunda República Española, apenas dos días después. El comité republicano asumió el poder el día 14 por la tarde, proclamando la República en la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol, sede del Ministerio de la Gobernación, ante una multitud enfervorizada. La Constitución de la República promulgada en 1931 fue la primera que legisló sobre la capitalidad del Estado, estableciéndola explícitamente en Madrid. Una de las primeras acciones del nuevo gobierno fue ceder al pueblo de Madrid la Casa de Campo, hasta entonces propiedad real; abriéndose al público por primera vez el 1 de Mayo de 1931 en una fiesta campestre multitudinaria.

El estallido de la Guerra Civil española tuvo lugar en Melilla a media tarde del viernes 17 de Julio y fue conocido en Madrid en las horas siguientes. Todavía el sábado 18 y el domingo 19 guardó la ciudad una cierta normalidad. Tras el aplastamiento de la rebelión en Madrid, mal planificada, en el cuartel de la Montaña y los cuarteles de Carabanchel, en los que los elementos leales del Ejército y de las Fuerzas de Seguridad fueron auxiliados por las milicias populares (organizadas desde finales de 1934 por el Partido Comunista de España bajo el nombre de Milicias Armadas Obreras y Campesinas), a las que el Gobierno autorizó la entrega de armas. A partir de ese momento comenzó una represión indiscriminada no sólo hacia los que habían participado en la rebelión, sino contra aquellos que por no compartir las ideas políticas del Frente Popular, estaban considerados como “desafectos al Régimen”. Surgieron numerosos centros de interrogación, detención y tortura (las “checas”), de donde muchos detenidos sólo salían para ser “paseados”, apareciendo sus cadáveres en los alrededores de la ciudad. Se produjeron numerosas “sacas de presos” en las que las llamadas Milicias de Vigilancia entraban en las cárceles (San Antón, Ventas, etc.) con sus listas de personas a eliminar, “sacaban” a los presos que figuraban en las listas y los fusilaban en las afueras de la ciudad. Especial magnitud revistieron las matanzas de Paracuellos del Jarama, y Torrejón de Ardoz en Noviembre/Diciembre de 1936, en las que los cálculos más fundamentados arrojan entre 2000 y 3000 víctimas. También innumerables domicilios particulares fueron incautados, y la misma suerte corrieron las sedes de los partidos políticos de derechas. Se asaltaron e incendiaron iglesias, con irreparables pérdidas artísticas y culturales y por decreto gubernamental oficial de agosto de 1936, fueron definitivamente cerradas todas las iglesias de la España republicana y por tanto las de Madrid.

La resistencia de las milicias, militarizadas en forma de Ejército Popular de la República en 1937, dirigidas por la Junta de Defensa de Madrid, consigue frenar la ofensiva durante la batalla de Madrid en los barrios del oeste de la ciudad, especialmente en el entorno del barrio de Argüelles y la Ciudad Universitaria, donde se estabilizó el frente, y que resultó arrasada en el conflicto, perdiéndose además de los propios edificios de la Universidad elementos tan valiosos como el Real Sitio de la Moncloa, que incluía el palacio homónimo (el actual es una reconstrucción de la posguerra) y la Casa de Velázquez.

La ciudad no volvería a sufrir otro asalto por tierra durante la guerra, pero fue castigada por el fuego artillero y los bombardeos aéreos, primeros en la historia sobre una capital, a imagen de los que otras europeas sufrirán durante la Segunda Guerra Mundial. Las operaciones de la aviación del bando sublevado, apoyada por aparatos de la Alemania Nazi y de la Italia fascista causan en cuatro meses, del 7 de Noviembre de 1936 al 9 de Marzo de 1937, 1490 muertos, 430 desaparecidos y 3502 heridos, aparte de causar numerosos destrozos en edificios emblemáticos, como los que afectaron, del 14 al 17 de Noviembre de 1936, al Museo del Prado, el Museo de Arte Moderno, el Instituto Cajal, el Museo Arqueológico Nacional y el Palacio de Liria. La aviación también fue utilizada para atemorizar al enemigo.

La resistencia de Madrid fue exaltada por la propaganda en favor de la causa republicana con el lema “¡No pasarán!” y mofada al terminar la Guerra, con la canción de Celia Gámez “¡Ya hemos pasao!”, pero la situación obliga a las instituciones y el Gobierno así como una parte de la población civil a ser evacuados hacia las regiones del interior y del Levante. El final de la guerra fue especialmente caótico en Madrid, con el enfrentamiento violento entre unidades armadas del Partido Comunista y las leales a la Junta de Defensa de Madrid, dirigida por el general Miaja, el coronel Segismundo Casado y el miembro del Partido Socialista, Julián Besteiro. Los choques armados en las calles de la ciudad causaron numerosas víctimas y dieron lugar a sangrientas represalias y fusilamientos por ambos bandos. En los dos últimos días de Marzo y primero de Abril de 1939 entraron en la ciudad las tropas nacionalistas, acogidas con masivas manifestaciones de júbilo por la población.

Acabada la guerra el 1 de Abril de 1939, Madrid comienza a padecer la represión franquista; en julio de ese año, el conde Galeazzo Ciano, ministro de Asuntos Exteriores de la Italia fascista, escribe en su diario que son entre 200 y 250 ejecuciones diarias.

Terminada la guerra, la ciudad sigue su imparable crecimiento espacial, al tiempo que restaña las heridas que la contienda había dejado en la ciudad, especialmente en su fachada oeste. Cientos de miles de españoles emigran del campo a la ciudad. Madrid (junto con Barcelona o Bilbao) es una de las ciudades que más se benefician de estos movimientos de población. A partir de 5 de Junio de 1948, comienza el proceso de anexión a Madrid de hasta trece municipios limítrofes, que termina el 31 de Julio de 1954 (Aravaca, Barajas, Canillas, Canillejas, Chamartín de la Rosa, Fuencarral, Hortaleza, El Pardo, Vallecas, Vicálvaro, Villaverde, Carabanchel Alto y Carabanchel Bajo), pasando su extensión de 66 km² a los 607km² actuales y ganando unos 300.000 nuevos habitantes. El desorden urbanístico fue la norma: crecieron poblados chabolistas (descritos magistralmente por Luis Martín-Santos en su novela Tiempo de silencio), al tiempo que el centro histórico era sujeto a especulación, permitiéndose el derribo de edificios de valor artístico o tradicionales para ser sustituidos por otros de estética moderna, se construyen edificios de arquitectura innovadora como las suspendidas Torres de Colón. En algunos casos las intervenciones arquitectónicas tienen un carácter de marcar la presencia política, tratando de potenciar el concepto de “Madrid imperial” franquista, como en la zona de Moncloa, donde se levantan el Arco de la Victoria y el Ministerio del Aire, en un estilo neoherreriano, o la Casa Sindical (actualmente Ministerio de Sanidad), edificio de los Sindicatos Verticales, una torre prismática y funcional de ladrillo que abandona el herrerianismo en favor del racionalismo.

El Plan de Ordenación del Área Metropolitana, aprobado en 1963, acuciado por la explosión demográfica de la capital, inició la tendencia a desviar la concentración poblacional urbana de Madrid hacia municipios metropolitanos como, Alcorcón, Alcobendas, Coslada, Fuenlabrada, Getafe, Leganés, Móstoles, San Sebastián de los Reyes, San Fernando de Henares y Torrejón de Ardoz, que se convierten en ciudades dormitorio. En 1973 se inauguran los primeros tramos de la M-30, el primer cinturón de circunvalación de la ciudad.

Tras la muerte del dictador Franco, Madrid fue uno de los escenarios principales durante el periodo de la Transición. Los primeros meses del año 1977 destacaron por la agitación política y social, con huelgas, manifestaciones y contramanifestaciones violentas con víctimas mortales. Otros graves acontecimientos fueron los dos secuestros por parte del GRAPO y el episodio de la Matanza de Atocha de 1977 que resultó en el asesinato por parte de miembros de la ultraderecha de los abogados laboralistas en un despacho situado en esta calle. Su multitudinario entierro, previo a la legalización del PCE fue narrado cinematográficamente en Siete días de enero, de Juan Antonio Bardem. Con la consolidación del régimen democrático, la constitución de 1978 confirma a Madrid como capital de la España democrática en cuyo apoyo tendrían lugar las manifestaciones multitudinarias tras el desbaratado golpe de Estado del 23 de Febrero de 1981.

En 1979, tuvieron lugar las primeras elecciones municipales democráticas desde la Segunda República en las que la lista de la UCD con José Luis Álvarez al frente fue la más votada, pero sin mayoría absoluta. Resultó elegido alcalde de la ciudad Enrique Tierno Galván, gracias al pacto del PSOE con el PCE. Durante esta alcaldía el Ayuntamiento regeneró la ciudad desde el punto de vista urbanístico y social. Lo que era la capital agonizante del franquismo llegó a ser el núcleo cultural más importante de Europa. La Movida madrileña fue un ejemplo de esta pujanza. Hubo también importantes mejoras en la calidad de vida de los habitantes de la ciudad. Tras la muerte de Enrique Tierno Galván, fue sustituido por Juan Barranco, del PSOE, con apoyos del PCE, virando después la ciudad a posiciones más conservadoras con Agustín Rodríguez Sahagún, del CDS, y José María Álvarez del Manzano, del PP. Alberto Ruiz-Gallardón, del PP, fue nombrado alcalde de la ciudad tras su periodo al frente del gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid. Finalmente, el 27 de Diciembre de 2011, la popular Ana Botella se convierte en la primera alcaldesa de la historia del municipio, tras el nombramiento de su antecesor como Ministro de Justicia de España. La elección democrática de alcaldes trae definitivamente grandes beneficios a la ciudad, al verse obligados los alcaldes a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, ante los que responden (los alcaldes franquistas eran elegidos directamente por Franco): construcción de bibliotecas, instalaciones deportivas, centros de salud; eliminación de los núcleos chabolistas; limpieza del río Manzanares; mejora del viario; cierre de la M-30 por el norte, enterramiento de la misma en la zona del Manzanares; construcción de nuevas vías de circunvalación (M-40, M-45, M-50), a la vez que se aumenta la capacidad de las carreteras de acceso (convertidas en autovías o duplicadas con autopista de peaje); regulación de aparcamiento (ORA) en el interior de la ciudad, que llega al límite de la M-30, con reiteradas protestas vecinales, todo ello con el objeto de absorber y regular el tráfico creciente. El papel de las grandes empresas inmobiliarias ha sido decisivo al marcar el nuevo estilo urbanístico en la ciudad de Madrid. Los nuevos barrios se articulan en torno a la manzana cerrada al exterior, con un núcleo formado por zonas verdes, piscinas, áreas de juegos infantiles, pistas deportivas, etc. Este nuevo estilo urbanístico ha ido modelizando un nuevo concepto social en el que la calle ya no se entiende como un lugar de convivencia sino como un mero elemento de tránsito. Las personas en Madrid ahora tienden a reunirse más en bares, domicilios particulares, parques o incluso aparcamientos, apareciendo fenómenos antes desconocidos como el botellón.

En el siglo XXI, la ciudad sigue abordando nuevos retos: mantenimiento de la población dentro del núcleo urbano (Madrid es el municipio de España en el que el aumento del precio de la vivienda ha sido mayor); expansión de la ciudad (con la creación de nuevos barrios con Plan de Actuación Urbanística: Ensanche de Vallecas, Pau de Carabanchel, Montecarmelo, Arroyo del Fresno, Las Tablas, Sanchinarro, Valdebebas…); remodelación del centro histórico; absorción e integración de la inmigración que acude a la ciudad.

(23/09/2015)

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239. Dedal CUENCA // CUENCA´s Thimble

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Dedal porcelana I Love Cuenca.

Hoy os quiero enseñar otro de los dedales que me traje de la ciudad de Cuenca, es un dedal de porcelana con un estilo nuevo y diferente de dedales de I Love. En este dedal podemos ver el nombre de la ciudad con letras de color negro y color rojo y además un dibujo de uno de los más famosos monumentos de la ciudad, las Casas Colgadas.

Cuenca es un municipio español perteneciente a la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha y una ciudad, capital de la provincia homónima. Está situada algo al norte del centro geográfico de la provincia, a una altitud media de 946 metros sobre el nivel del mar y su extenso término municipal, de 911.06 km² es uno de los mayores de España. El municipio contaba con una población empadronada de 56.703 habitantes en 2011 (INE).

Aunque en los alrededores de la ciudad se tiene constancia de población desde el Paleolítico Superior, no es hasta la conquista musulmana cuando se construye la fortaleza de Qūnka, que dio origen a la ciudad actual. Ésta se contaba en origen entre las otras tantas de la cora de Santaver (Ercávica), pero fue ganando importancia paulatinamente. El rey cristiano Alfonso VIII la conquistó en 1177 y le otorgó el Fuero de Cuenca, uno de los más prestigiosos de la historia de Castilla. Su economía se centró en la industria textil, de gran renombre durante los siglos XV y XVI, lo que produjo una gran actividad constructiva. Sin embargo, la pañería se hundió en el siglo XVII, conllevando una drástica pérdida de población, que fue recuperándose a lo largo del siglo siguiente. En 1833 se convirtió en la capital de la nueva provincia de Cuenca, aunque las agitaciones del periodo hicieron que la ciudad se mantuviera en estado precario hasta bien entrado el siglo XX. En la actualidad, la economía se centra sobre todo en el turismo, potenciado desde que en 1996 su casco antiguo fuese declarado Patrimonio de la Humanidad.

Cuenca conserva un importante patrimonio histórico y arquitectónico, que se extiende por toda la ciudad antigua, aunque focalizado en edificios como la Catedral o las Casas Colgadas, que se han convertido en el símbolo de la ciudad. Se caracteriza también por poseer un buen número de museos (más de 10) en el reducido espacio de la ciudad antigua. Entre ellos destacan el Museo de Arte Abstracto Español, el Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha y el Museo de Cuenca. Entre los principales eventos culturales se encuentran la Semana Santa y la Semana de la Música Religiosa.

Los primeros vestigios humanos de la provincia de Cuenca datan del Paleolítico Superior, en torno al 90.000 a.C. Las principales tribus de la zona parece que fueron en un principio los beribraces y arévacos, llegando luego los olcades, que tomaron el control de la mayor parte de la actual provincia y los lobetanos que tenían su capital en Lobetum. Ya en época romana la serranía conquense, se vio envuelta en varias de las Guerras Celtíberas. Si bien en la provincia existieron tres importantes ciudades romanas (Segóbriga, Ercávica y Valeria), la zona de la capital estuvo muy poco poblada, habiéndose hallado tan sólo vestigios de un pequeño asentamiento cercano al puente del Castellar.

El esquema poblacional romano se perpetuó a la llegada de las invasiones bárbaras, aunque ya con un declive de los centros urbanos romanos. Es durante la posterior invasión musulmana cuando aparece constancia de poblamiento en el emplazamiento actual de Cuenca. Aunque no está clara su fundación, ya existía en el año 784 la ciudad de Qūnka o Kūnka, favorecida por la base que establecieron los Banu Di-l-Nun, e integrada en la cora de Santaver. La plaza fue creciendo en importancia y población, hasta que consiguió convertirse en capital de la cora. No obstante, al caer el califato de Córdoba en 1031, quedó integrada en la Taifa de Toledo, sirviendo de puente para la conquista de los reinos de Valencia y Córdoba. Como consecuencia de la derrota de Alfonso VI en Sagrajas el rey sevillano Al-Mu’tamid aprovechó para adueñarse de Cuenca pero en 1091 los almorávides atacaron Sevilla y el rey Al-Mutamid se vio obligado a pedir ayuda al rey leonés. En 1108 Cuenca pasó al control de los almorávides tras la batalla de Uclés.

Según la tradición, Alfonso VIII puso cerco a la ciudad el día de la Epifanía de 1177 y entró triunfante en Cuenca el 21 de septiembre del mismo año. La población se distribuyó dentro de la ciudad de acuerdo con su religión: los musulmanes quedaron relegados a la zona del alcázar (actual plaza de Mangana), mientras que la judería se estableció en torno a la actual calle de Zapaterías y el resto de la ciudad se dividió en parroquias católicas. Una vez acabada la conquista, se constituyó un concejo y una sede episcopal y se llevó a cabo una campaña de repoblación, favorecida por el Fuero de Cuenca, que fue el prototipo de muchos de los subsiguientes fueros de Castilla, León, Aragón y Portugal. Alfonso X le concedió título de ciudad en 1257. Durante los siglos XIV y XV se empezó a configurar la parte baja de la ciudad, apareciendo los barrios de San Antón y de Tiradores. En el marco de las disputas entre el rey Alfonso XI y Don Juan Manuel, Cuenca llegó a formar parte durante algunos años del señorío de Villena, volviendo a pertenecer al rey cuando éste le otorgó plena amnistía al señor de Villena. La ciudad fue asediada varias veces por los aragoneses, pero nunca llegaron a tomarla.

Cuenca se convirtió en un importante nexo económico a causa, sobre todo, de la producción textil y ganadera. El comercio de paños y la producción de alfombras trajo consigo una extensa industria de transformación de lanas, calculándose que la población de la ciudad en el siglo XVI alcanzaría los 15.000 habitantes, Cuenca se convirtió en cabeza del sistema judicial y se le concedió el voto en Cortes, mientras que la bonanza económica se tradujo en una imparable actividad constructiva. Sin embargo, la epidemia de peste de 1588 fue preludio del declive que se alargaría durante todo el siglo XVII. A la epidemia le siguió una larga sequía y varias plagas de langostas que hicieron descender drásticamente la población hasta tan sólo 1.500 habitantes en toda la ciudad. De la misma manera, la subida del precio de la lana conllevó la decadencia de la trashumancia y, como consecuencia, el hundimiento de la pañería conquense. Aunque la economía se recuperó poco a poco, el siglo XVIII comenzó con otra crisis que afectó especialmente a la actividad textil y conllevó el cierre de la Casa de la Moneda y de los molinos de papel. Durante la Guerra de Sucesión Cuenca se puso del lado de Felipe V, que compensó a la ciudad añadiendo los títulos de “Fidelísima y Heroica” a los de “Muy Noble y Muy Leal” que ya ostentaba.

De los 80 telares existentes en 1735, sólo quedaban 22 en 1763. El entonces arcediano y posteriormente obispo, Antonio Palafox, decidió relanzar la industria textil, intento que resultó infructuoso dada la prohibición de Carlos IV de abrir talleres textiles, a fin de evitar la competencia con la Real Fábrica de Tapices. A lo largo del siglo XIX se conformó la ciudad actual, convirtiéndose la calle Alfonso VIII en la principal vía que comunicaba con la Plaza Mayor. Sin embargo, las agitaciones del periodo hicieron que la ciudad se mantuviera en estado precario hasta bien entrado el siglo XX. Durante la Guerra de la Independencia la ciudad resultó saqueada más de 9 veces, y la población diezmada. En 1833 se convirtió en la capital de la nueva provincia de Cuenca, al tiempo que comenzaba la Primera Guerra Carlista, que se saldó tan sólo con varias tentativas de ataque. La Segunda Guerra Carlista apenas tuvo ninguna repercusión en la ciudad, mientras que durante la Tercera fue saqueada dos veces. El segundo ataque, en 1874, fue el más cruento de todos: ardió gran parte de la ciudad y la batalla de saldó con 300 muertos, 40 de ellos civiles, y 700 heridos. En 1883 llegó el ferrocarril desde Aranjuez, lo que unido a la instalación de unas pocas serrerías ayudó a la recuperación económica, superando los 10.000 habitantes en 1900.

Si ya a finales del siglo XIX la parte alta de la ciudad deja de ser el centro económico y social, desplazándose éste a la calle Carretería (en la ciudad nueva), este cambio se ve intensificado a medida que avanza el siglo XX. Se construye el parque de San Julián sobre las antiguas huertas del Huécar y aumentan en tamaño tanto este barrio como los de San Antón y de Tiradores. El dinamismo económico que se vivió a principios de siglo promovió la aparición de algunas industrias modernas y, por tanto, de los movimientos obreros y socialistas en la ciudad. El 17 de julio de 1931, días después de proclamarse la Segunda República se constituyó el nuevo ayuntamiento. Durante la Guerra Civil Cuenca quedó del lado republicano. Los primeros días reinó el caos, produciéndose los mayores destrozos, entre ellos el saqueo del Palacio Episcopal y la catedral, donde se quemaron los restos de San Julián. Aun así, y pese a los rigores de la guerra y los esporádicos ataques, Cuenca vivió bastante al margen de la guerra los años subsiguientes, siendo tomada por las tropas franquistas el 29 de marzo de 1939.

Los años de la posguerra son también los del éxodo rural y con él, la construcción de la Cuenca moderna, consolidándose de manera definitiva la ciudad nueva como centro de la ciudad, y quedando la ciudad antigua como barrio periférico, casi en estado de abandono en algunos puntos. En 1963 el casco antiguo de Cuenca y su entorno se declaran “Paisaje Pintoresco”, lo que, unido a la fundación en 1966 del Museo de Arte Abstracto Español en las Casas Colgadas, promueve la recuperación de este entorno y su promoción turística. El 7 de diciembre de 1996 la ciudad antigua, sus antiguos arrabales y las hoces de ambos ríos son declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Entre su patrimonio civil podemos encontrar los siguientes edificios y monumentos:

  • Casas Colgadas: Es el monumento más característico de la ciudad. Se trata de una serie de viviendas edificadas desde al menos el siglo XV directamente sobre la Hoz del Huécar. Su origen parece estar en una casa señorial y, hasta la actualidad, han tenido varios usos, entre ellos el de Ayuntamiento. Actualmente el conjunto consiste en tres casas, dos de las cuales (Las Casas del Rey) albergan el Museo de Arte Abstracto Español, mientras que en la otra (La Casa de la Sirena), hay un mesón.
  • Torre de Mangana: El nombre de Mangana se utiliza desde finales del siglo XVI para designar el reloj de la ciudad. Está situada en el solar del antiguo alcázar andalusí, que fue el barrio mudéjar y después judería, y del que apenas quedan vestigios en la actualidad.
  • Ayuntamiento: Se construyó en 1733 según planos de Jaime Bort. Sirve como cierre a la Plaza Mayor y se comunica con la calle de Alfonso VIII a través de unos portales porticados.
  • Puente de San Pablo: Se sitúa sobre la hoz del Huécar. Entre 1533 y 1589 se construyó un puente de piedra, que acabó desplomándose con el paso de los siglos. En 1902 se construyó el actual, de hierro y madera, según las tendencias arquitectónicas de la época. Desde este puente se observan las vistas más tradicionales de las Casas Colgadas.
  • Puente de San Antón: Se levanta sobre el río Júcar. Es de origen medieval, aunque se ha reformado sucesivamente hasta el siglo XIX.
  • Castillo: En este lugar se levantaba la antigua alcazaba andalusí. En la actualidad está en ruinas, aunque se conserva un torreón, dos cubos cuadrados. En el lienzo de muralla que queda está el Arco de Bezudo, de medio punto, reformado en el siglo XVI. Junto a él aparece un escudo con toisón.
  • Rascacielos: Se da tradicionalmente este nombre a las casas que se sitúan en los números impares de la calle Alfonso VIII y que, teniendo tres o cuatro alturas a esta calle, pueden llegar a tener más de diez en la parte posterior. Así, estas casas cuelgan sobre el barrio de San Martín, mirando hacia la hoz del Huécar.
  • Archivo Histórico Provincial: Está situado en las cercanías del castillo, en un edificio del siglo XVI que fue la sede de la Santa Inquisición de Cuenca. En la actualidad alberga gran cantidad de documentos sobre toda la provincia.
  • Antiguo Colegio de San José: Se construyó en el siglo XVII y en sus orígenes perteneció a la familia del pintor Juan Bautista Martínez del Mazo. Después pasó a ser sede del coro de la Catedral de Cuenca y en la actualidad alberga un hotel.
  • Antiguo Colegio de los Jesuitas: En la actualidad sólo se conservan dos fachadas del que fue colegio de estos religiosos.
  • Casa del Corregidor: Es un edificio macizo de tres plantas, diseñado por José Martín en el siglo XVIII. Se sitúa en la calle de Alfonso VIII, la principal arteria de la ciudad hasta el siglo XIX.
  • Diputación Provincial: Es un edificio de estilo neoclásico rodeado por un jardín vallado.
  • Hospital de Santiago Apóstol: Se instituyó en el siglo XII como asilo de peregrinos del Camino de Santiago y restablecimiento de cristianos rescatados del cautiverio. El edificio actual data del siglo XVII y continúa funcionando como hospital.

Nos vamos a centrar en unas casas de las que ya os hablé en otras entradas, que tienen un valor turístico excepcional en la ciudad, las Casas Colgadas, ya que son las que están representadas en este dedal.

Las Casas Colgadas, también conocidas como Casas Voladas o Casas del Rey, es un conjunto de edificios civiles situados en Cuenca (España). En el pasado era frecuente este elemento arquitectónico en el borde este de la ciudad antigua, situado frente a la hoz del río Huécar, aunque hoy sólo perduran una pequeña parte de ellas. De todas, las más conocidas son un conjunto de tres de estas estructuras con balcones de madera.

Estas viviendas se denominan así por poseer una parte de ellas, los balcones, en voladizo, es decir, sin material sólido bajo ellas, sólo vacío o aire, aunque están fijadas a la pared de abajo hacia adentro por soportes diagonales para no derrumbarse.

De origen incierto, se tiene constancia de su existencia ya en el siglo XV. A lo largo de su historia han pasado por diversas remodelaciones, siendo la más reciente la realizada durante la década de 1920.

Han sido utilizadas como viviendas de uso particular y Casa Consistorial. Actualmente alojan el Museo de Arte Abstracto Español, de Cuenca, Fundación Juan March.

En otras localidades se encuentran también casas colgadas. Por ejemplo, también en España, se encuentran en Albarracín, Cantavieja, Castellfullit de la Roca, Frías, Gerona, Ronda y Tarazona. En algunas de estas viviendas no son los balcones los que quedan sobre el vacío sino parte del interior de los hogares, junto a las ventanas.

Este dedal de porcelana, fue comprado en una de las tiendas que podemos encontrar en la Plaza Mayor de la ciudad de Cuenca.

(26/09/2015)

238. Dedal VIGO // VIGO´s Thimble

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Dedal “I Love” Vigo.

Pues bien, en la entrada de hoy, os quiero enseñar este bonito dedal de la colección de dedales de “I Love” de la ciudad de Vigo que compré en mi visita a la ciudad el mes pasado.

Vigo es una ciudad y un municipio de España, perteneciente a la provincia de Pontevedra, situada en la comunidad autónoma de Galicia, al noroeste de España. Es conocida como la ciudad olívica.

Es el municipio más poblado de Galicia y el decimocuarto de España (siendo la ciudad no capital de provincia más poblada de España), con 294.997 habitantes empadronados en el año 2014, de los cuales 200.832 lo estaban en la ciudad de Vigo, capital municipal, situada en el extremo norte del municipio; los restantes 93.971 habitantes se distribuyen en 16 parroquias periurbanas y una parroquia rural, que albergan una elevada densidad de población; el conjunto del municipio cuenta con una densidad poblacional de 2.726,43 hab/km² en un término municipal de 109,06 km² en el cual se incluye el archipiélago de las Islas Cíes.

En este dedal de esta colección que me encanta, podemos ver dibujos de diferentes lugares y monumentos de la ciudad de Vigo, de los cuales os voy a hablar a continuación.

Museo Municipal “Quiñones de León”.

El museo municipal de VigoQuiñones de León” (oficialmente y en gallego Museo da Cidade Quiñones de León“, conocido como museo Quiñones de León, es un museo de Vigo. Contiene una de las mejores colecciones permanentes de pintura gallega, así como una interesante sección de arqueología. Está ubicado en el pazo de Castrelos, uno de los pazos arquitectónicamente más sobresalientes de Galicia, edificio cuyo origen es el antiguo pazo de Lavandeira, levantado en 1670, años después de la fundación del capitán Juan Tavares en 1665. Está rodeado por jardines de influencias francesas e inglesas. El museo se inauguró el 22 de julio de 1937.

En la planta baja se conserva la ambientación de antigua residencia de los marqueses donantes del pazo con mobiliario y decoración de época y la exposición permanente de pintura europea de los siglos XVII y XVIII legada por Policarpo Sanz.

Cuenta con algunas piezas relevantes de pintura clásica italiana, holandesa, flamenca, española y francesa de los siglos XV-XIX del legado de Policarpo Sanz.

Plaza de América.

La Plaza de América se encuentra al final de la Gran Vía de Vigo. Es una de las plazas más conocidas de la ciudad. Es el punto de partida de muchas rutas para recorrer por la ciudad.

Está presidida por una escultura en granito rosa de Porriño, la Puerta del Atlántico, realizada en 1991 por el escultor Silverio Rivas. Se trata de un homenaje a los gallegos que salieron desde Vigo hacia América.

Integrado por tres elementos, el principal es el arco que simboliza la puerta y está enclavado en un estanque circular de 38 metros de diámetro, en medio de la Plaza. La puerta pesa más de 400 toneladas y tiene 14 metros de altura. La fuente representa el océano Atlántico que enlazaba los dos continentes en el viaje de los inmigrantes.

Los otros dos elementos se sitúan en la Gran Vía y en el inicio de la avenida Castelao. Las tres piezas son complementarias y proceden del mismo bloque de piedra que se trabajó en la cantera de Atios.

La plaza es uno de los principales puntos de referencia del municipio. Allí mismo celebra sus triunfos deportivos el club de futbol de la ciudad, el Celta de Vigo.

Plaza de España.

La Plaza de España está en la entrada de la carretera de Ourense a la ciudad de Vigo. Se trata de una plaza que organiza el tránsito de vehículos a su entrada a la ciudad, por medio de varios carriles organizados alrededor de ella.

La Plaza está entre el centro de la ciudad y el puerto, la estación de ferrocarril y la Gran Vía.

La Plaza de España tiene un gran diámetro y está presidida por un monumento que, se ha convertido en un símbolo de la ciudad de Vigo.

El monumento de Los Caballos (Os Cabalos, en gallego) fue realizado en 1991 por el escultor Juan José Oliveira Viéitez. Se trata de cinco caballos que ascienden por un torrente de agua en espiral. El monumento, realizado en bronce, con casi 20 metros de altura juega con las curvas y la fuerza expresiva de los animales. A los pies de la escultura hay un estanque de 10 metros de diámetro.

La escultura pretende homenajear a los caballos salvajes que poblaban el monte del Castro en la antigüedad y que aún hoy pueden hallarse en los montes de los alrededores de la ciudad.

Puente de Rande.

El puente de Rande es un puente atirantado inaugurado en 1978 que une los municipios de Redondela y Moaña, márgenes del estrecho de Rande, en la ría de Vigo a 9 kilómetros de la ciudad de Vigo y a 18 kilómetros de la ciudad de Pontevedra. Fue proyectado por el ingeniero italiano Fabrizio de Miranda, el español Florencio del Pozo (que también se encargó de la cimentación) y por Alfredo Passaro.

Costó 3658 millones de pesetas en el momento de su construcción. Desde su apertura al tráfico en 1981, han pasado por el 231 millones de vehículos, soportando actualmente un tráfico de unos 50.000 vehículos diarios.

Forma parte de la autopista del Atlántico y se encuentra en el kilómetro 148 de la misma.

Mide 1604 m de longitud total, aunque en esta cifra se combinan los tramos de puente sobre pilares y el puente atirantado propiamente dicho, que mide 694.98 m. El vano central mide 401 m y los dos vanos laterales del tramo atirantado miden 147 m cada uno. Los dos pilares que sostienen el tramo atirantado tienen forma de H y una altura total de 118.60 m.

En el momento de su inauguración era el puente atirantado de mayor longitud del mundo. Además era el puente, de cualquier tipo, más largo de España, después del puente-Sifón Santa Eulalia de Huelva con una longitud de más de 2000 m. El puesto como mayor puente atirantado de España lo cedió al puente Ingeniero Carlos Fernández Casado (con un vano central de 440 m) en 1983, aunque la longitud total de este es inferior a la del de Rande y en cuanto a longitud total también ha sido superado por otros tipos de puentes. A pesar de ello sigue siendo una obra de ingeniería emblemática de la ría de Vigo.

Debido al aumento de tráfico sobre el mismo y el riesgo de congestión que supone, desde 2011 existía un proyecto aprobado pendiente de ejecución para ampliar el puente con dos tableros laterales por el flanco exterior de los pilares principales, añadiendo de este modo un nuevo carril completamente aislado del resto de la autopista en cada sentido de circulación. Finalmente, en febrero de 2015 se han iniciado los trabajos de ampliación de los terceros carriles, con una inversión estimada de 107,9 millones de euros.

Ermita de la Guía.

La ermita está dedicada a la Virgen de A Guía y al Sagrado Corazón de Jesús.

Manuel Gómez Román fue el encargado de la construcción de la nueva iglesia, ya que la anterior se encontraba en muy mal estado de conservación.

El punto de referencia de la iglesia es una torre central. En el proyecto original ésta era mucho más grande y estaba rematada con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, pero debido a la situación económica de la hermandad se decidió restarle tamaño a ésta.

La ermita es de planta rectangular con ábside poligonal, levantada sobre una plataforma contenida con un muro recio de cachotería. En los muros exteriores se emplea el muro de cachoteria, mientras que en algunos entrepaños del templo y en los sopórtales se combina la piedra con fina cantería y lucidos blancos.

La cornisa de la fachada principal es cortada a través de una original composición de placas. La entrada principal se resalta con un frontón partido con venera central.

Este dedal lo compré en una de las tiendas de souvenirs que podemos encontrar en el famoso Mercado da Pedra de la ciudad de Vigo, el nombre de esta tienda es Bazar Guay.

(28/10/2015)

219. Dedal VIGO // VIGO´s Thimble

Dedal "I Love" Vigo. Pontevedra.

Dedal “I Love” Vigo. Pontevedra.

El dedal que os quiero enseñar hoy es un dedal de porcelana de otra ciudad gallega como es Vigo. En este dedal podemos observar la inscripción “I Love Vigo“. Es uno de los dedales de los que podemos encontrar en muchas ciudades del mundo, ya que el diseño de los dedales de “I Love…” es de los más solicitados a nivel mundial.

Vigo —del latín VICVS, aldea (romana), en contraposición al castrum prerromano indígena sobre el vicus— es una ciudad y un municipio de España perteneciente a la provincia de Pontevedra, situada en la comunidad autónoma de Galicia, al noroeste de España. Es conocida como la ciudad olívica.

Es el municipio más poblado de Galicia y el decimocuarto de España (siendo la ciudad no capital de provincia más poblada de España), con 294.997 habitantes empadronados en el año 2014, de los cuales 200.832 lo estaban en la ciudad de Vigo, capital municipal, situada en el extremo norte del municipio; los restantes 93.971 habitantes se distribuyen en 16 parroquias periurbanas y una parroquia rural, que albergan una elevada densidad de población; el conjunto del municipio cuenta con una densidad poblacional de 2.726,43 hab/km² en un término municipal de 109,06 km² en el cual se incluye el archipiélago de las Islas Cíes.

Vigo está situada en la parte occidental de la provincia de Pontevedra, de la que forma parte como municipio costero de las rías Bajas, y que limita al norte con la Ría de Vigo, al noreste con el municipio de Redondela, al este con el de Mos, al sur con los municipios de Porriño y Gondomar y al suroeste con el de Nigrán. Al otro lado de la ría, y justo enfrente de la ciudad se encuentran las villas de Cangas y Moaña, a 5 y 3,6 km de distancia, respectivamente, que forman parte del área metropolitana de esta ciudad. Se enclava en la comarca histórica del Valle del Fragoso, cuyas tierras ocupa actualmente el término municipal de Vigo, que forma parte, además, de la Comarca de Vigo, junto con otros diez ayuntamientos de su área metropolitana.

La ciudad de Vigo se extiende en dirección noreste-suroeste en la orilla sur de la ría homónima, a los pies del cerro llamado Monte del Castro, al que acabó rodeando completamente debido al crecimiento urbano.

El término municipal ocupa todo el Valle del Fragoso, antigua vega agraria hoy transformada en zona periurbana, vertebrado por el Río Lagares y encerrado por las estribaciones del monte de Penide, del monte de Cela, de los montes de Fragoselo y de Serra do Galiñeiro, donde se alcanza la altitud máxima de Vigo (Pico do Galiñeiro, 690 metros). Se trata pues de una amplísima cuenca o valle bordeada de sierras y montes de mediana altura y una estrecha franja litoral de 20 kilómetros de largo. La ciudad primitiva ocupaba las terrazas que bajaban por las laderas norte y oeste del Monte del Castro hasta el mar, pero el descomunal crecimiento demográfico experimentado por la ciudad durante el siglo XX hizo que el núcleo urbano creciera hacia el valle y a lo largo de la orla costera.

Según la clasificación de Köppen, Vigo poseía un clima tipo Cfb (oceánico de veranos suaves). Debido al incremento de la temperatura de los últimos años el clima ha pasado a ser considerado de tipo Csb (oceánico de veranos secos). Básicamente este último consiste en una transición entre el clima oceánico y el mediterráneo. Es un microclima caracterizado por tener estación seca y temperaturas superiores en los meses más cálidos. También cabe señalar que Meteogalicia y un estudio del CSIC afirman que el clima de la ciudad comparte importantes rasgos con los climas subtropicales debido, principalmente, a los frentes de origen tropical que cruzan la ciudad.

La ría de Vigo es uno de los puntos más lluviosos de Galicia, con elevadas precipitaciones y registros de 1.918 mm anuales, según fuentes del la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología). Esto provoca que Vigo sea la tercera ciudad de Europa donde más llueve al año (medido en litros por metro cuadrado) tras Trondheim (Noruega, primera) y Santiago de Compostela (Galicia, segunda). No obstante, Vigo cuenta con mayor número de días despejados que la mayoría de municipios gallegos, equiparable con las que se tienen en Tarifa, Málaga o Valencia. La ciudad tiene pocos cambios de temperatura gracias a que el mar ejerce una acción moderadora de las condiciones climáticas. En invierno las heladas son escasas y las temperaturas no suelen bajar de los 12 °C.

Las temperaturas mostradas en la tabla inferior, pertenecientes a la estación meteorológica del aeropuerto, no reflejan la realidad del clima de la ciudad, mucho más benévolo. Si bien las medidas son ciertas y tomadas dentro del término municipal de Vigo, están tomadas a 264 m. de altitud y a 10 kilómetros del centro, en el aeropuerto, en una zona donde el clima es más frío que en la ciudad y donde la niebla es bastante frecuente.

Este dedal de la ciudad pontevedresa de Vigo lo conseguí en una de las numerosas tiendas de recuerdos que podemos encontrar en el Mercado da Pedra de la ciudad olívica.

(28/10/2015)

213. Dedal SIGÜENZA // SIGÜENZA´s Thimble

Dedal "I Love" Sigüenza. Guadalajara.

Dedal “I Love” Sigüenza. Guadalajara.

En mi entrada de hoy os quiero enseñar otro de los bonitos dedales de la colección del I Love, que como ya sabéis los que seguís mi blog, tanto me gusta. Cada vez que viajo a un lugar y me encuentro con el dedal de esta colección me lo compro sin pensármelo dos veces. El dedal de hoy es del municipio de Sigüenza.

Este bonito dedal de porcelana fue comprado en una de las tiendas que hay en el municipio. Y en él podemos observar, monumentos y personajes típicos de este municipio de la provincia de Guadalajara. A continuación os hablaré de cada uno de los monumentos que podemos encontrar en el municipio de Sigüenza.

Sigüenza es una ciudad y municipio español perteneciente a la provincia de Guadalajara, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Es también la cabeza del partido judicial homónimo y la mayor localidad de la comarca de la Serranía. En 2014 el municipio, que incluye aparte de la ciudad de Sigüenza a 28 pedanías, contaba con una población total de 4712 habitantes. Es un bonito municipio de carácter medieval.

Los monumentos que aparecen en el dedal que os enseño en esta entrada son los siguientes:

Catedral de Santa María de Sigüenza.

La Catedral de Sigüenza está dedicada a Santa María la Mayor, patrona de la ciudad de Sigüenza. Tuvo su origen en enero de 1124, cuando el obispo Bernardo de Agén (1080–1152) reconquistó la ciudad a los musulmanes, en tiempos del reinado de Doña Urraca, hija de Alfonso VI. Fue nombrado obispo en 1121 (antes de la conquista del lugar), por el arzobispo de Toledo, Bernardo de Sedirac, de la orden de Cluny, continuando la influencia de esta orden monástica introducida en el Reino de Castilla por Alfonso VI y Alfonso I de Aragón, esposo de la reina castellana. Este obispo consiguió de Alfonso VII (1126-1157) privilegios y donaciones con los que acrecentar la nueva población, unificando los dos poblados: el superior en torno al castillo y el inferior, el mozárabe, en torno al cauce del Henares.

Las obras de la catedral pasaron durante los siglos posteriores por diferentes obispos, que fueron edificando en estilos propios de cada época hasta la nave central realizada en pleno gótico en el siglo XV, en el que se cubrieron las bóvedas del crucero siendo obispo el futuro cardenal Mendoza. La parte ornamental se alargó hasta el siglo XVIII.

Sobre todo en el interior destaca su aspecto gótico, ya que en unas reformas del siglo XVI se destruyeron las absidiolas laterales románicas para construir la girola. Las dos torres exteriores de la fachada principal con merlones dan un aspecto de fortaleza militar a la catedral, como en otros edificios religiosos de la misma época, por las funciones de templo-fortaleza que habían de asumir. La de Sigüenza fue nombrada como la fortis seguntina.

Castillo de Sigüenza.

El castillo de los Obispos de Sigüenza es un palacio-fortaleza situado en el municipio español de Sigüenza (Guadalajara). Fue erigido en el primer cuarto del siglo XII sobre otro anterior musulmán. Sufrió reformas en los siglos XIV, XV, XVI y XVIII, y fue parcialmente destruido en el siglo XIX, en el año 1811 y durante las guerras carlistas, y en el siglo XX, durante la guerra civil (1936 y 1939), lo que obligó a una restauración casi total siguiendo los planos y documentos antiguos. Actualmente es Parador Nacional de Turismo.

Doncel de Sigüenza.

El sepulcro del Doncel es la tumba de Martín Vázquez de Arce ubicada en la capilla de San Juan y Santa Catalina de la catedral de Sigüenza (Guadalajara). Se trata de una de las principales esculturas del gótico tardío español.

Fue encargada por su hermano, Fernando Vázquez de Arce, y, aunque se desconoce con exactitud el escultor, se le atribuye a Sebastián de Almonacid, que la realizaría en el taller que tenía en Guadalajara. La fecha de realización de este conjunto funerario es entre 1486, año de la defunción del Doncel, y 1504, en que sale citado en el testamento de su padre como ya realizado en la capilla de la catedral. Azcárate Ristori data su erección en los años 1490-1491, a lo sumo extendiendo esta fecha hasta 1495.

El sepulcro, colocado sobre tres leones, está bajo una hornacina en arco de medio punto, con la estatua del Doncel en alabastro. Lo que más resalta es que no es una figura yacente, dormida, si no que se encuentra recostado, con una pierna sobre la otra y apoya el brazo medio incorporado, en actitud de leer un libro que sostiene abierto en sus manos. La iconografía habitual durante la Edad Media reserva los libros a personajes eclesiásticos, por lo que su uso en este caso puede considerarse una innovación, relacionada con el aumento de la literatura profana desde la crisis bajomedieval y la invención de la imprenta (presente en España desde 1472, con el Sinodal de Aguilafuente), aunque la difusión de la lectura que trajeron los libros de caballerías es posterior.

Aparece enfrascado en la lectura de un libro mientras descansa de un ejercicio militar, con las piernas protegidas por su armadura, graciosamente cruzadas. La figura está vestida con armadura y con la cruz de Santiago en el pecho, pintada en rojo destacando sobre el blanco del alabastro. Se aprecia el puño de una espada y un pequeño puñal en la cintura. La cabeza está cubierta con un bonete que se le adapta totalmente. Aparecen a sus pies cerrando la composición un niño o paje apenado y un animal. En el frente del sepulcro dos pajes sujetan el escudo de armas y se encuentra ornamentado con delicadas tallas en candilieri. Toda la obra está policromada.

En la parte inferior de la hornacina, sobre el propio sepulcro, contiene la siguiente inscripción:

Aquí yaze Martín Vasques de Arce – cauallero de la Orden de Sanctiago – que mataron los moros socorriendo – el muy ilustre señor duque del Infantadgo su señor – a cierta gente de Jahén a la Acequia – Gorda en la vega de Granada – cobró en la hora su cuerpo Fernando de Arce su padre – y sepultólo en esta su capilla – ano MCCCCLXXXVI. Este ano se tomaron la ciudad de Loxa. – Las villas de Illora, Moclin y Monte frío – por cercos en que padre e hijo se hallaron.

Plaza Mayor de Sigüenza.

De estilo renacentista, mandada construir por el Cardenal Mendoza, donde se sitúa el Palacio Municipal, con patio renacentista.

(27/09/2015)

176. Dedal LUGO // LUGO´s Thimble

Dedal "I Love" Lugo.

Dedal “I Love” Lugo.

En la nueva entrada de hoy, os quiero enseñar el último de los dedales que tengo y que me quedan en el tintero de la colección del “I Love”, es el dedal de la ciudad gallega de Lugo. Ya os enseñé en anteriores entradas el dedal del municipio de Ribadeo, el dedal de la ciudad de La Coruña, y también el dedal de Galicia, por eso hoy os voy a enseñar este otro mientras que no consigo más que de la comunidad gallega son los que tengo de esta colección por el momento.

En este dedal de porcelana podemos encontrar dos de los santos patrones de Lugo, uno de ellos es San Froilán, santo patrón de la provincia de Lugo y también la Virgen de los Ojos Grandes, patrona de la ciudad. A continuación os comento algo sobre estos dos santos, para luego pasar a dar un repaso de los demás lugares y monumentos que encontramos en el dedal.

San Froilán.

San Froilán (Lugo, 833 – León, 904). Santo Patrón de la provincia de Lugo y de la diócesis de León.

Nacido extramuros de Lugo, bajo su advocación está una de las iglesias barrocas del casco viejo, teniendo a su vez una capilla en la catedral de Santa María de Lugo. Sus restos se conservan en un arca del altar mayor de la catedral de León. Su nombre también está mencionado en caracteres criptográficos (cifra notarial visigótica) en los márgenes de los folios 128v y 149r del Antifonario de León.

En sus principios fue un ladrón. Se conserva una corta biografía, copiada en minúscula visigótica por el diácono Juan, coetáneo suyo. Esa copia es del año 920, quince años después de su muerte. Se ignora el autor. A pesar de su estilo lacónico, se puede intentar reconstruir los rasgos fundamentales de su vida y carácter aunque en ella hay adherencias legendarias comunes a los relatos de las vidas de santos de la Edad Media.

Nace en la ciudad de Lugo, en el Regueiro dos Hortos, en el año 833, y lleva vida de estudiante hasta que aproximadamente a los 18 años, se prepara para el sacerdocio según los usos del momento.

La capilla de San Froilán es de estilo renacentista, del siglo XVII. La imagen del santo, tallada en madera, es obra de Francisco de Moure. En la cabecera hay un sepulcro, conocido como de Santa Froila (madre de San Froilán); la tumba es del siglo IX y el sepulcro del XII, pero no se sabe si el destinatario es Santa Froila o el Obispo Odoario.

San Froilán es el patrón de la ciudad de Lugo. Nació en los arrabales de Lugo en el año 833. Su festividad se celebra el 5 de Octubre. Según cuenta la leyenda, el santo introdujo en su boca brasas ardientes para aceptar el juicio divino a seguir por su vocación: la de eremita o la de predicador.

Virgen de los Ojos Grandes.

En la catedral encontramos también una capilla en honor a la Virgen de los Ojos Grandes. Esta capilla data del siglo XVIII y es obra de Fernando de Casas Novoa. Puso su primera piedra el Obispo Santa María Salazar, el 7 de diciembre de 1726. El retablo, una de las mejoras obras del barroco gallego fue realizado por el escultor Miguel de Romay. La imagen de la Virgen fue coronada canónicamente el 15 de agosto de 1904 y le fue impuesta la Medalla de Oro de la Ciudad el 15 de agosto de 1954. Se desconoce al autor de la talla, de piedra policromada. Algunos entendidos la sitúan cronológicamente en el siglo XII, aunque otros postergan su factura al XV.

La Virgen de los Ojos Grandes es la patrona de la ciudad de Lugo y la catedral está consagrada a su nombre. Su festividad es el 15 de agosto. Alfonso X el Sabio le dedicó su cántiga LXXVII, en la que describe la curación de una mujer que pidió a la Virgen la salud, que recobró en la propia catedral de Lugo, a los pies de la Virgen.

En este mismo dedal también podemos observar diferentes lugares o monumentos que están presentes en la ciudad de Lugo, como por ejemplo la Catedral de Santa María de Lugo, la Plaza del Campo y las Murallas Romanas de Lugo. A parte de esto, también podemos ver una representación del escudo de la ciudad, un triskel, una concha de vieira, una gaita y un pulpo. A continuación, os voy a recordar alguna información sobre estos lugares.

Catedral de Santa María de Lugo.

La Catedral de Santa María de Lugo es un templo católico, sede episcopal de la diócesis de Lugo, ubicado en la ciudad del mismo nombre, en Galicia.

En el año 2015 fue declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO como edificio singular vinculado directamente al camino de Santiago y las rutas del Norte Peninsular.

Se carece de noticias de lo que pudo haber sido la primera iglesia de Lugo desde su temprana evangelización, posiblemente en el siglo I, hasta los tiempos del obispo Odoario, a mediados del siglo VIII.

Sabemos que este obispo, a quien evoca un acróstico medieval en una piedra colocada sobre la puerta interior oriental de acceso al templo, llevó a cabo la restauración del edificio entonces preexistente.

Por un diploma de Alfonso II, fechado el 27-III-832, conocido a través de una redacción posiblemente interpolada más tarde, sabemos que la catedral odoariana era un edificio de gran belleza, por lo que el Rey Casto lo adoptó como modelo para construir la catedral de Oviedo.

En el primer tercio del siglo XII el edificio se hallaba en unas condiciones tales que obligaron al obispo Pedro III con su cabildo y otras personas notables de la ciudad a concertar en 1129 con el maestro Raimundo la construcción de un nuevo templo conforme al estilo arquitectónico entonces imperante, el Románico.

La catedral actual es, por tanto, de estilo predominantemente románico; su construcción se inició en 1129 y finalizó en 1273. Fue diseñada por el maestro Raimundo de Monforte y dedicada a Santa María, en su advocación de la Virgen de los Ojos Grandes.

Una de sus joyas más destacadas es el retablo mayor, obra de Cornelis de Holanda, dañado a consecuencia del Terremoto de Lisboa de 1755. Tras ello se decidió dividirlo en varios fragmentos, los dos mayores de los cuales se encuentran actualmente en ambos extremos de la nave de crucero.

La catedral posee el privilegio papal de exposición permanente del Santísimo Sacramento, de ahí el cáliz y la hostia que aparecen en el escudo de la ciudad con la leyenda Hic hoc misterivm fidei firmiter prifitemvr (Creemos con fidelidad en este misterio), en referencia al misterio de la Eucaristía y que se trasladó al propio escudo de Galicia. Este hecho hace que se denomine a Lugo como la ciudad del Sacramento.

La catedral presenta una planta de cruz latina con tres naves, crucero y girola con cinco capillas absidales.

La nave mayor se cubre con bóveda de cañón apuntado y los laterales con bóveda de cañón y arista, de nervios en el crucero, y bóveda de cañón con lunetos en el triforio. Las ventanas del triforio son de arco agudo o apuntado al interior y al exterior.

A la izquierda de la entrada a la catedral está la Torre Vieja, gótica, rematada por un cuerpo de campanas renacentista, terminado por Gaspar de Arce en 1580.

En la Plaza de Santa María, en la cabecera de la catedral, se ubica un crucero de fecha desconocida, en el tramo que va entre la torre-campanario y la capilla de la Virgen de los Ojos Grandes.

Plaza del Campo.

La Praza do Campo (o Plaza del Campo) se encuentra ubicada en pleno centro de la ciudad de Lugo y es quizás la más típica de la ciudad amurallada.

Según los escritos, es muy probable que fuese antiguamente el lugar donde se situaba el Foro Romano de la antigua Lucus Augusti.

Posteriormente (siglos XVI-XVIII) fue el lugar donde se celebraban mercados de productos del campo (de ahí su nombre) y de pan, hasta el siglo XX. Sin duda tiene todo el aire de haber sido centro de mercado y de vida social.

Esta plaza porticada de forma triangular se conformó entre los ss. XII y XIII, aunque la mayoría de las casas son del siglo XVIII. Aquí confluían populares calles del viejo Lugo y, de hecho, en su entorno se pueden ver magníficos edificios, algunos de los cuales aprovecharon las columnas romanas procedentes del foro romano para construir los soportales.

La plaza está embellecida con una fuente barroca situada en el centro y dominada por la escultura de San Vicente Ferrer en actitud predicadora, obra atribuida a Fray Manuel de los Mártires y que mandó construir en 1754 el Obispo Izquierdo. El agua llegaba a esta fuente a través de un acueducto hoy desaparecido; por sus caños en alguna época se hizo salir vino tinto en las fiestas de San Froilán.

Probablemente la fuente más emblemática de la ciudad, crea un conjunto que combina la armonía de los antiguos soportales de piedra con construcciones más modernas.

Además de ser una de las zonas más bellas de Lugo y un lugar muy agradable para el paseo, es una de las mejores zonas de tapeo y centro de la ruta de los vinos, donde llegan los olores de las tapas de las cercanas Rúa Nova y Rúa da Cruz, que invitan a detenerse en alguna taberna.

En la Plaza del Campo se sitúa también el Centro de Interpretación de la Muralla, que es al mismo tiempo oficina de información turística.

Un lugar que conserva el aire de las plazas norteñas, paseo obligado por las calles de Lugo.

Muralla Romana de Lugo.

La muralla romana de Lugo rodea el casco histórico de la ciudad gallega de Lugo en la provincia del mismo nombre en España. La antigua ciudad romana de Lucus Augusti, fundada por Paulo Fabio Máximo en nombre del emperador Augusto en el año 13 antes de Cristo con la finalidad de anexionar, definitivamente, el noroeste de la Península Ibérica al Imperio romano fue dotada de un muro de defensa que ha perdurado, con escasas reformas, hasta la actualidad.

La muralla, con una longitud de 2.266 metros, coronada por 85 poderosas torres,delimita el casco histórico de la urbe gallega y ha pasado de ser un obstáculo para su evolución y crecimiento a ser un monumento integrado en la estructura urbana y fuente de riqueza turística.

Construida como separación y defensa se ha transformado en un elemento integrador entre la antigua Lucus y la que se ha desarrollado a su alrededor. Sus diez puertas realizan la función de unir una parte de la ciudad con la otra y su paseo de ronda, adarve, se ha tornado en una calle más que es recorrida por los viandantes autóctonos y visitantes.

La muralla romana de Lugo fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000 el día 30 de noviembre y está hermanada desde el día 6 de octubre de 2007 con la Gran Muralla China de Qinhuangdao.

Este dedal como alguno de los anteriores que os enseñé de la ciudad de Lugo lo compré en una tienda de la ciudad que se llama “Triskel Artesanía“, y está situada en la Rúa Bo Xesús, una de las calles que rodean a la catedral de Lugo.

(20/06/2015)

174. Dedal CAMINO DE SANTIAGO // CAMINO DE SANTIAGO´s Thimble

Dedal resina peregrino, Camino de Santiago.

Dedal resina peregrino, Camino de Santiago.

En el día de hoy quiero enseñaros un nuevo dedal del Camino de Santiago. Este dedal lo conseguí en una visita a la ciudad de Santiago de Compostela en una de las tiendas que podemos encontrar en la Plaza de la Inmaculada, cerca de la entrada y salida de la catedral. Me pareció un dedal tan bonito que me lo traje para la colección.

Como podéis observar, en la parte superior del dedal podemos ver un muñeco de un peregrino totalmente equipado, mientras que en la parte inferior podemos ver la inscripción “I Love Camino de Santiago” por la parte delantera del dedal y el logo del Camino de Santiago con la vieira por la parte trasera del dedal.

El Camino de Santiago es una ruta que recorren los peregrinos procedentes de todo el mundo para llegar a la ciudad de Santiago de Compostela, donde se veneran las reliquias del apóstol Santiago el Mayor. Durante toda la Edad Media fue muy recorrido, transitado o concurrido, después fue un tanto olvidado y en la actualidad ha vuelto a tomar un gran auge. El Camino de Santiago Francés y las rutas francesas del Camino fueron declarados por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1993 y 1998 respectivamente; Itinerario Cultural Europeo por el Consejo de Europa, a la que se unen en 2015 el Camino Primitivo, el Camino Costero, el Camino vasco-riojano y el Camino de Liébana. Además, ha recibido el título honorífico de Calle mayor de Europa.

Los orígenes del culto a Santiago en la Hispania romana son desconocidos, pero parece ser que en el año 812 se encontraron reliquias atribuidas al apóstol. Al final del siglo IX se extiende por la Europa cristiana. En el siglo XI el número de peregrinos aumentó considerablemente gracias a contactos culturales entre las naciones europeas.

Alfonso II, rey de Asturias, mandó construir una iglesia en el lugar que, de acuerdo a la voz de la tradición, reposan los restos del apóstol Santiago. A partir del siglo XV, esta iglesia se convirtió en uno de los principales centros de peregrinación de la Cristiandad y dio origen al actual Camino de Santiago. Por esta vía se expandieron en la Península los nuevos estilos arquitectónicos que triunfaron en Europa.

El nombre castellano “Santiago” proviene del latín Sanctus Iacobus.

Los orígenes del culto a Santiago en Galicia permanecen en la oscuridad de los tiempos. A finales del siglo VIII se difunde en el noroeste de la Península Ibérica la leyenda de que Santiago el Mayor había sido enterrado en estas tierras, tras evangelizarlas. Así ocho siglos después de la muerte del Apóstol Santiago, en el año 813, un ermitaño llamado Pelayo o Paio dijo que vio una estrella posada en el bosque Libredón. Se lo comunicó al obispo Teodomiro, obispo de Iria Flavia, (cerca de Padrón). Fueron allí y descubrieron en la espesura la antigua capilla, donde existe un cementerio de la época romana. El hallazgo del supuesto sepulcro coincide con la llegada al reino astur de mozárabes huidos de las zonas dominadas por los musulmanes, buscando poder practicar sus creencias religiosas.

Es generalizada la creencia, entre algunos estudiosos, de que los restos de Prisciliano fueron enterrados en estos lugares, cuando trajeron su cuerpo desde Tréveris (Alemania). Otros proponen que fueron sepultados cerca de Astorga (León). Según los primeros, el sepulcro de Santiago puede ser la tumba de Prisciliano; aunque las fechas en las que vivieron uno y otro no coinciden.

Alfonso II el Casto, Rey de Asturias, viajó con su corte al lugar, resultando de esta manera en el primer peregrino de la Historia. Fue muestra de su fe la erección de una pequeña iglesia.

Aproximadamente desde el año 821, con el hallazgo de las presuntas reliquias del Apóstol y con el beneplácito de Carlomagno, que quería defender sus fronteras de invasiones árabes, Compostela se convertirá progresivamente en un centro de peregrinaje. Y recibirá su impulso definitivo durante la primera mitad del siglo XI. Muy pronto, la noticia se extiende por toda la Europa cristiana y los peregrinos comienzan a arribar al venerable lugar del sepulcro, el denominado Campus Stellae, que devendrá en el famoso vocablo Compostela.

Menéndez Pidal opinaba que en cierto sentido se puede considerar al caudillo musulmán Almanzor como el gran revitalizador del Camino y quien provocó su fama internacional. En efecto, los repetidos ataques de Almanzor sobre los reinos cristianos españoles llegaron a inquietar a los monjes de la abadía benedictina de Cluny, en aquel momento el más importante centro del cristianismo europeo. Religiosos vinculados a Cluny elaborarán el Códice calixtino y la Historia compostelana y los reyes españoles favorecerán en todo lo posible la constitución y proyección de una red de monasterios cluniacenses en el norte de España y singularmente alrededor del Camino. Esa política está íntimamente relacionada con el deseo de los monarcas españoles de romper con su aislamiento respecto de la Cristiandad mediante lazos dinásticos, culturales y religiosos.

Muchos de los primeros peregrinos procedían de regiones de Europa pioneras en la aportación de novedades musicales. Partiendo algunos del norte y otros de zonas más céntricas de Francia, habían pasado por lugares de culto, como Chartres y Tours. Allí pudieron escuchar las melodías que todo el Occidente cristiano consideraba el verdadero legado del papa Gregorio. Poco importaba que aquellos que venían del norte de Italia y que habían tenido que cruzar los Alpes y Pirineos les dijeran que en su lugar de origen el rito litúrgico era más antiguo y venerable que ése al que ellos llamaban romano.

Tampoco importaba mucho que una vez adentrados en territorio hispánico, y reunidos los peregrinos de distintas procedencias en torno a un mismo Camino, hicieran un alto en algún monasterio riojano y allí se les hablase, no sin nostalgia, de una liturgia que no hacía mucho era el elemento unificador frente a las huestes de Alah que desde hacía siglos ocupaban buena parte del solar hispano.

En esos monasterios riojanos y castellanos aún se miraría con recelo a aquellos caminantes que se dirigían a Campus Stellae. Precisamente siguiendo esa ruta había entrado el principal enemigo del rito hispano. Por la ruta jacobea se fueron contaminando las antiguas ceremonias y costumbres para que aquellos que venían de regiones remotas pudieran entender algo del culto que escuchaban. Tanto es así, que ante los deseos unificadores de Alfonso VI, se abolió el rito autóctono en beneficio de la liturgia llamada romana.

El número de caminantes crece geométricamente a partir del siglo X, cuando la población europea logra salir del aislamiento de épocas anteriores e inicia una serie de contactos e intercambios que, en el campo religioso, llevarán a hacer de la peregrinación: una manera más activa, amplia, inclusiva y sencilla de devoción. Roma, Jerusalén y Santiago de Compostela serán los destinos más importantes: todos los caminos llevan a Roma. Los cruzados y las ciudades marítimas italianas abren la ruta de Jerusalén. Los monarcas de Navarra, Aragón, Castilla y León facilitan el viaje a Santiago mediante la construcción de puentes, reparación de caminos y edificación de hospitales.

Años más tarde, el carácter apostólico de su iglesia y los bienes, generosamente, obsequiados por los peregrinos permitieron a un obispo emprendedor, Diego Gelmírez, convertir su sede en arzobispado.

Después del siglo XIV se produjeron muchas convulsiones sociales en Europa que desvían a los peregrinos potenciales hacia otros destinos. Por otra parte, la Reconquista desplaza toda la atención económica y gubernamental de los reinos españoles hacia el sur. El Camino de Santiago pierde el esplendor de los siglos anteriores. El Cisma de Occidente en 1378 agrava y divide a la Cristiandad. El siglo XV tampoco ayudó a su revitalización, plagado de acontecimientos desagradables en el viejo continente: guerras, hambre, peste, malas cosechas, sequías…

Aun así, muchos creyentes seguían acudiendo hasta la tumba del apóstol para cumplimentar su penitencia pero, año tras año, el Camino fue cayendo en el olvido.

(06/08/2015)