347. Dedal TOLEDO // TOLEDO´s Thimble

FB_IMG_1516061293120

Dedal de resina de Don Quijote, Toledo (Castilla La Mancha).

En esta nueva entrada, os quiero enseñar un nuevo dedal de la ciudad de Toledo, que ya tengo en mi colección desde hace un tiempo, pero todavía no había tenido ocasión de subirlo al blog. Es un dedal de resina, en el que está representado el Quijote, ya que es uno de los símbolos más famosos de la región de La Mancha.

Toledo es un municipio y ciudad de España, capital de la provincia homónima, de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha y antigua sede de la Corte de Castilla.​ Además, el municipio es considerado individualmente como una comarca en la división realizada por la Diputación Provincial,​ aunque desde un punto de vista estrictamente de geografía física la ciudad es puerta de la comarca natural de La Sagra, que tradicionalmente se ha considerado que comenzaba en la propia puerta de Bisagra.​

Es conocida como “La ciudad Imperial” por haber sido la sede principal de la corte de Carlos I y también como “la ciudad de las tres culturas”, por haber estado poblada durante siglos por cristianos, judíos y musulmanes. Toledo, con 83.741 habitantes (en 2017),​ es el municipio más poblado de la provincia y el tercero de la comunidad autónoma tras Albacete y Guadalajara.

La ciudad está situada en la margen derecha del Tajo, en una colina de cien metros de altura sobre el río, el cual la ciñe por su base, formando un pronunciado meandro conocido como “Torno del Tajo“. Tiene una configuración dispersa con barrios muy separados del núcleo principal: el de Azucaica, en la orilla derecha del río y que tiene su origen en una antigua pedanía de la ciudad, dista unos 7 km del centro de la ciudad, mientras que el de Santa María de Benquerencia, situado prácticamente enfrente del anterior en la margen izquierda del Tajo, sitúa su centro a unos 8 km del de la ciudad.

La historia de la ciudad se remonta a la Edad del Bronce. Fue un importante centro carpetano hasta su conquista romana en 193 a. C. y quedan diversos restos de la actividad romana en la ciudad, como el acueducto o el circo. Tras las invasiones germánicas, la ciudad se convertiría con Leovigildo en capital y, posteriormente, en principal sede eclesiástica del Reino visigodo. En el año 711, después de una resistencia moderada, Toledo fue conquistada por los musulmanes dirigidos por Táriq ibn Ziyad. Durante el dominio musulmán, la antigua capital visigoda se caracterizó por su oposición e individualismo, concretado en la Taifa de Toledo. Alfonso VI reconquistó la ciudad en 1085. Durante la Edad Moderna la ciudad destacó como sede de los Reyes Católicos y por su participación en la guerra de las Comunidades de Castilla. Al trasladarse la corte a Madrid en 1561 la ciudad entró en decadencia, acentuada por la crisis económica del momento. Ya en época contemporánea, su alcázar se convirtió en un símbolo de la Guerra Civil debido a su asedio y defensa. En 1983 se convirtió en capital de Castilla-La Mancha, manteniendo la capitalidad de la provincia de Toledo.

Tradicionalmente, la industria metalúrgica ha sido la base económica, sobre todo por la fabricación de espadas y cuchillos. En la actualidad la gran mayoría de la población se dedica al sector servicios, que también refleja el mayor número de parados. En cuanto a infraestructuras, la ciudad cuenta con diversas carreteras, incluida una autopista de peaje. Existe una línea de ferrocarril AVANT (Renfe) que conecta ToledoMadrid en 33 minutos. Cuenta además con diversas infraestructuras sanitarias, incluido un Hospital Nacional de Parapléjicos, deportivas y militares, como la Academia de Infantería.

Toledo es Patrimonio de la Humanidad desde 1986 y entre sus edificios se destacan el monasterio de San Juan de los Reyes, gótico isabelino del siglo XV, y la catedral de Santa María, de estilo gótico del siglo XIII. Toledo ha sido también lugar de nacimiento o residencia de artistas como Garcilaso de la Vega o el Greco.

Toledo en la literatura.

Tirso de Molina ambientó su obra Los cigarrales de Toledo (1624) —a la que dan nombre los cigarrales, un tipo de fincas características de la margen sur del Tajo– en la ciudad.​ La urbe es escenario de diversos relatos: en ella se ambientan las Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer de “La ajorca de oro“, “El beso“, “El cristo de la calavera” y “La rosa de pasión“; este mismo escritor también dedicó a la ciudad su Historia de los templos de España.

Fue visitada por Theophile Gautier durante su estancia en España en 1840 y quedó por tanto descrita en el libro de viajes Voyage en Espagne, destacando en el capítulo dedicado a Toledo el intenso calor.​ Por su parte, Galdós localizó en la ciudad varios ensayos y textos literarios, entre los que destaca la novela Ángel Guerra (1891).​ Más adelante, Vicente Blasco Ibáñez situaría la acción de su novela La catedral (1903) en la ciudad imperial,​ así como también tendrían presente Toledo en sus obras noventayochistas como Azorín, con La voluntad (1902), y Pío Baroja, con Camino de perfección (1902).

  • La judía de Toledo, de Lope de Vega.
  • La judía de Toledo, de Franz Grillparzer.
  • El pozo y el péndulo, relato de Edgar Allan Poe ambientado en la ciudad.
  • La judía de Toledo, de Lion Feuchwanger.
  • Elogio y nostalgia de Toledo, de Gregorio Marañón.
  • El Greco y Toledo, de Gregorio Marañón.
  • En Los complejos y el inconsciente, su autor, Carl G.Jung analiza un sueño en el que se le aparece la catedral de Toledo.
  • La maldición de la reina Leonor, de Peridis.
  • La historia de Fermosa, de Abraham S.Marrache.

(09/04/2016)

Anuncios

346. Dedal SAN SEBASTIÁN // SAN SEBASTIÁN´s Thimble

PicsArt_12-08-01.24.44

Dedal Vintage Porcelana San Sebastián (País Vasco).

En esta entrada os quiero enseñar un nuevo dedal que me han regalado hace muy poquito. El dedal que os quiero enseñar hoy, es un dedal de porcelana que pertenece a la ciudad de San Sebastián, y fue un regalo de mi amigo Rubén, que se lo encontró en uno de sus viajes por trabajo y decidió regalarmelo para mi colección. Un dedal panorámico vintage.

San Sebastián​ (oficialmente: Donostia/San Sebastián)​ es una ciudad y municipio situado en el norte de España, en la costa del golfo de Vizcaya y a 20 kilómetros de la frontera con Francia. La ciudad es la capital de la provincia de Guipúzcoa, en la comunidad autónoma del País Vasco. La población del municipio es de 186.064 habitantes (2016),​ y su área metropolitana alcanza los 436.500 (2010). Es la cabecera de la Eurociudad Vasca BayonaSan Sebastián, una conurbación de más de 620.000 habitantes.

Sus principales actividades económicas son el comercio y el turismo,​ constituyendo en el pasado uno de los más famosos destinos turísticos de España. Su paisaje, dominado por la bahía de La Concha, así como su desarrollo arquitectónico moderno iniciado en la segunda mitad del siglo XIX, que configuró una ciudad de corte francés y aburguesado, propiciaron el desarrollo de la actividad turística a escala europea. Todo ello, unido a eventos internacionales como el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, el Festival de Jazz de San Sebastián, la Quincena Musical o el Festival de Cine de Terror, ha dado proyección exterior a la ciudad, a pesar de sus pequeñas dimensiones. San Sebastián fue Capital Europea de la Cultura en 2016 junto con Breslavia, Polonia.

Historia.

Fundación.

Si bien se desconoce de manera exacta su fundación, el primer dato lo aporta un documento —considerado falso por la mayoría de los historiadores— del año 1014 de Sancho el Mayor de Navarra, según el cual el monasterio de San Sebastián se pone en manos del abad de Leyre y obispo de Pamplona. Dicho documento será confirmado, en 1101, por el rey Pedro Ramírez (Pedro I de Aragón, rey de Navarra y Aragón). Las primeras noticias escritas de San Sebastián hacen referencia a un monasterio, situado en el barrio que aún hoy se denomina San Sebastián El Antiguo. A aquel lugar se le conoció primitivamente, según algunos historiadores, como Izurum. El término español San Sebastián y la palabra vasca Donostia surge etimológicamente de la evolución de la palabra Donebastian (de Domine o Done = Santo, y Sebastián).

En los siglos XI y XII, el monasterio de San Sebastián El Antiguo, al mismo tiempo que centro espiritual, lo era de la naciente vida social y administrativa de la población de esta zona, que, con el tiempo, de no ser por diversos avatares que tendrán lugar posteriormente, habría cristalizado en un municipio.

San Sebastián fue fundada hacia 1180 por Sancho el Sabio, rey de Navarra, para ser puerto marítimo de Navarra, e inicialmente cumplió su misión como tal. Guipúzcoa a partir del año 1200 rindió vasallaje al rey castellano Alfonso VIII, enemigo de Sancho el Fuerte. Tradicionalmente, se ha tendido a creer que ese cambio de un reino a otro se dio a través de una negociación o pacto. Sin embargo, a tenor de la relectura de fuentes históricas conocidas, parece que San Sebastián pasó a Castilla mediante conquista militar. ​En cualquier caso, los comerciantes de San Sebastián se acostumbraron rápidamente al cambio, puesto que pasó de ser el puerto de un pequeño estado sin posibilidades de expansión territorial (Navarra), a servir de salida al mar de una monarquía, la castellana, mucho mayor, más rica y en plena expansión.

Edad Media.

Los Reyes de Castilla contaron en 1248 por primera vez con fuerzas navales de San Sebastián, que tomaron parte en inutilizar la escuadra de moros y el puente de Triana, cuyo resultado fue la rendición de la ciudad de Sevilla.

Alfonso VIII juró los fueros e inició la larga serie de privilegios otorgados a San Sebastián, tendentes a mantener unos vivo el tráfico navarro y otros una situación privilegiada de los comerciantes donostiarras en el mercado español. Esta prosperidad es la que la hizo resurgir de los múltiples incendios que padeció a partir de 1266, llegando a arder por completo seis veces en dos siglos y cuarto.

La Guerra de los Cien Años, las Guerras de bandos y la evolución de Navarra en dirección francesa por motivos dinásticos trajeron para San Sebastián, en la segunda mitad del siglo XIV, una consecuencia grave: el desplazamiento de las principales líneas de tráfico hacia Bilbao, sustituyendo a San Sebastián como centro de gravedad del tráfico comercial. En Enero de 1489 un incendio redujo a cenizas la villa. Este desgraciado acontecimiento tuvo como medida la construcción en piedra de la villa. Este incendio sería el último de la época medieval de San Sebastián.

A partir del último cuarto del siglo XV, San Sebastián pasó de ser un emporio mercantil gracias su situación estratégica, a ser plaza militar y su puerto principal, Pasajes, de ser esencialmente comercial a cumplir las funciones de base naval.

Plaza militar: siglos XV-XIX.

Tras la catástrofe de 1489, más que de una reconstrucción de la villa hay que hablar de una nueva forma de vida de la colectividad donostiarra. A partir del último cuarto del siglo XV, San Sebastián pasará, de ser un emporio mercantil por su situación estratégica, a ser plaza militar; y su puerto principal, Pasajes, pasará de ser esencialmente comercial, a cumplir las funciones de base naval de la Escuadra Cantábrica, fuerza marítima que mantendrá durante siglos (hasta el XIX) la lucha contra las escuadras francesa, holandesa y británica.

Este nuevo papel de San Sebastián como fortaleza, encargada de frenar las acometidas de los franceses, dará lugar a que la villa tome nuevos derroteros, por los cuales ganó los títulos de Noble y Leal. En el período entre los Reyes Católicos y Felipe V, trescientos años aproximadamente, la villa sufrió numerosos sitios. Este continuo estado de guerra supuso para San Sebastián un fuerte deterioro de su economía, motivado por los gastos en las fortificaciones, el mantenimiento de la guarnición y la continua caída del comercio marítimo, que, a partir de 1573, se agravó aún más, pues Sevilla adquirió el monopolio de las transacciones con América.

Después de llevar dos siglos cumpliendo heroicamente su misión bélica, Felipe IV le concedió en 1662 el título de Ciudad. Hasta su fundación sólo había pequeñas zonas residenciales en el barrio del Antiguo, en la Parte Vieja y en el valle del Urumea, emprendiendo hasta el siglo XV un lento proceso de crecimiento.

En 1719 San Sebastián fue tomada, por primera vez, por un poderoso ejército francés mandado por el duque de Berwick, quien se encontró una ciudad débil en fortificaciones y una pequeña guarnición con escasez de víveres y munición. La ciudad estuvo ocupada por una guarnición de 2000 soldados franceses hasta el 25 de Agosto de 1721 en que fue evacuada por el Tratado de La Haya.

Durante la Guerra de la Independencia, San Sebastián fue ocupada en 1808 por las tropas napoleónicas. Nombrado José I (José Bonaparte) soberano de España, entró el 9 de Junio en San Sebastián y recorrió la calle Narrica, en la que permanecieron todas las ventanas cerradas. En Junio de 1813, los aliados (las tropas anglo-portuguesas, bajo el mando directo de sir Thomas Graham y teniendo por generalísimo al duque de Wellington, con un fuerte contingente de tropas y armas), sitiaron la ciudad. Después de varios días de intenso bombardeo y un primer asalto fallido, el 31 de Agosto tuvo lugar el asalto definitivo, realizado a través de la brecha abierta en las murallas, lo que obligó a las tropas francesas a replegarse hacia el Castillo, donde capitularon el 8 de Septiembre.

El saqueo de las tropas anglo-portuguesas causó un gran incendio, del que solo se salvaron treinta y cinco casas, que servían de alojamiento para los oficiales británicos y portugueses, mientras iniciaban el ataque al Castillo, así como las edificaciones situadas al norte de la calle de la Trinidad (iglesias de Santa María y de San Vicente y conventos de San Telmo y de Santa Teresa).

Siglo XIX: hacia el Ensanche.

Tras la guerra, los vecinos más representativos se reunieron en las afueras, en Zubieta, y decidieron reconstruir la ciudad.

La división del reino en cincuenta y dos provincias establece la capitalidad de Guipúzcoa en San Sebastián; hasta entonces ésta se había turnado entre San Sebastián, Tolosa, Azpeitia y Azcoitia, en función de dónde se realizaban las reuniones de Juntas y residiera el corregidor (representante del rey en la provincia). Tras un nuevo traslado a Tolosa (1844), en 1854 se declara San Sebastián capital de la provincia. Se decide el retroceso de las aduanas al Ebro y el cierre de San Sebastián como puerto habilitado para el comercio con América.

En la provincia se formaron dos bandos, carlistas y liberales, estos últimos partidarios de la Constitución. Ambos defendían los fueros, pero de diferente manera. San Sebastián optó por el liberalismo frente a la mayor parte de la Guipúzcoa rural.

En 1863, y tras un intenso debate, se derribaron las murallas, que limitaban el desarrollo de la ciudad. El 4 de Mayo, a los acordes de una marcha expresamente realizada para tal acontecimiento, se procedió a quitar la primera piedra que, hecha pedazos, se repartió entre los invitados de primera fila.

San Sebastián cambió de orientación: terminada su etapa como fortaleza, pasó a cumplir la función de capital de la provincia, comenzando su expansión reflejada en el plan de Antonio Cortázar para la nueva ciudad.

La Belle Époque donostiarra.

A la muerte del rey Alfonso XII de España, en 1885, su viuda, la Reina Regente María Cristina, traslada todos los veranos la corte a San Sebastián, residiendo en el Palacio de Miramar. El Ayuntamiento de San Sebastián, en reconocimiento a la gran labor en favor de la ciudad, la nombró alcaldesa honoraria. Más adelante, ya en pleno desarrollo del Ensanche Cortázar, que dotó a la ciudad de su actual atractivo arquitectónico, la construcción del Casino en 1887 aumentó el número de veraneantes.

De esta etapa son todos los edificios reseñables de la ciudad (aparte de los presentes en la Parte Vieja, los más antiguos), como la Catedral del Buen Pastor de San Sebastián, la Escuela de Artes y Oficios (actual sede de Correos) y el Instituto Peñaflorida (luego ocupado por la Escuela de Ingenieros Industriales y hoy en día por el Centro Cultural Koldo Mitxelena), el Palacio de Miramar, el Teatro Victoria Eugenia, el Hotel María Cristina, las villas del Paseo de Francia o la estación del Norte, así como el resto de edificios del Área Romántica, todos ellos con un marcado estilo francés que hizo acreedora a San Sebastián del sobrenombre de Pequeña París o París del Sur.

En 1914, y con el inicio de la I Guerra Mundial, San Sebastián se convirtió en la ciudad más cosmopolita de Europa. En su Casino se dieron cita todos los personajes de la vida europea, Mata Hari, León Trotsky, Maurice Ravel, Romanones, Pastora Imperio, el torero de fama, el banquero ostentoso…; fueron los tiempos de la Belle Époque donostiarra, y en San Sebastián actuaron la compañía francesa de opereta, los ballets rusos, cantantes de ópera y muchos otros artistas famosos.

En 1930, la ciudad acogió la reunión de políticos republicanos que se dio en llamar Pacto de San Sebastián, que tuvo una gran trascendencia en el posterior advenimiento de la II República el 14 de Abril de 1931; de hecho, el primer gobierno republicano estuvo formado, en gran medida, por el núcleo de políticos participantes en el “pacto”. La elección de la capital donostiarra se debió, por una parte, a la proximidad de la ciudad con la República Francesa y al hecho de que San Sebastián fuera la capital de verano de la Corte. Fernando Sasiaín, anfitrión del Pacto, fue el alcalde de San Sebastián durante la República.

Dictadura franquista.

Al comenzar la Guerra Civil, el nacionalista vasco Telesforo Monzón se hizo cargo de la Comisión de Orden Público, creada por la Junta de Defensa de Guipúzcoa, en la que se reunían nacionalistas vascos, republicanos, comunistas y socialistas. Constituido el Gobierno de Euskadi, el 7 de Octubre de 1936, Telesforo Monzón ocupó asimismo el Ministerio de la Gobernación.

Al poco de estallar la Guerra Civil Española, San Sebastián cayó en manos de los golpistas el 13 de Septiembre de 1936. La dictadura mantuvo a San Sebastián en el papel de Ciudad Capital de Veraneo. Franco residió durante los meses de Agosto desde 1940 hasta 1975 en el palacio de Ayete, que, comprado por el ayuntamiento, fue ofrecido al general. Durante ese período se celebraron en dicho lugar los Consejos de Ministros.

En 1946, durante el mandato de Rafael Lataillade Aldecoa, se llevó a cabo la recuperación del Gran Casino para reconvertirlo en Casa Consistorial.

En 1953, y a iniciativa de un grupo de comerciantes de la ciudad, nació el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, con el doble objetivo de alargar el veraneo en la capital donostiarra y de devolver a San Sebastián la actividad cultural y el glamour perdidos desde la Guerra Civil. El éxito de la primera edición llevó a la dictadura a hacerse cargo del evento, que progresivamente fue ganando peso y prestigio hasta convertirse en uno de los eventos culturales más importantes y con mayor proyección exterior de España, y en uno de los mejores festivales de cine del mundo, escenario de algunos estrenos cinematográficos históricos y punto de encuentro de buena parte de las más importantes estrellas del séptimo arte.

Desarrollo moderno.

En 1955 se inició el segundo y más importante proceso de ensanche de la ciudad, en lo que se denominó Ensanche de Amara, dando lugar a un barrio del mismo nombre (que aludía a las marismas que había en dicho terreno antes de su construcción). Uno de los primeros pasos en la construcción del ensanche fue el traslado de la Escuela de Artes y Oficios y Comercio, situada en el centro, a unas escuelas de nueva construcción, así como el del Instituto Peñaflorida, pasando a denominarse Instituto Usandizaga en su sección femenina. Puede considerarse que el proceso de consolidación del barrio de Amara finalizó en 1993, con la construcción del Estadio de Anoeta y la renovación total de la ciudad deportiva de la ciudad (situada en Amara).

Tras ambos ensanches la ciudad consolidó su eje principal, alrededor del cual continúa expandiéndose aunque a un ritmo mucho menor. Hoy las prioridades de la ciudad son la mejora de las infraestructuras (potenciación del aeropuerto, mejores comunicaciones ferroviarias, mejora de las carreteras), la regeneración de los barrios de la periferia, el mantenimiento y potenciamiento del turismo, principal fuente de ingresos, y hasta hace unos años la lucha contra el terrorismo de ETA y la violencia callejera, que castigaron a la ciudad con intensidad. El crecimiento urbanístico pretende combinarse con el cuidado del medio ambiente, la lucha a escala municipal contra el cambio climático y la sostenibilidad. Fruto de los esfuerzos realizados en dicha dirección, San Sebastián fue premiada en 2008 por la Federación Española de Municipios y Provincias como la ciudad más sostenible de España.​

A la muerte del dictador Francisco Franco se constituyó, en 1978, una gestora presidida por el socialista Ramón Jáuregui encargada de dirigir las instituciones municipales hasta las primeras elecciones municipales de la democracia, en 1979. En dichos comicios electorales resultó vencedor el PNV y el primer alcalde de la nueva etapa democrática fue Jesús María Alkain. Le sucedió, en 1983, Ramón Labayen, también del PNV, quien a su vez fue sustituido por el nacionalista Xabier Albistur, de Eusko Alkartasuna, en 1987. En el marco de la fuerte reconversión industrial que vivió el País Vasco en la década de 1980 y el clima de tensión interno, algunos informes de la época situaron a San Sebastián como la ciudad con mayor proporción de adictos a la droga del mundo.​ El socialista Odón Elorza, del Partido Socialista de Euskadi, alcanzó la alcaldía en 1991 a pesar de ser el candidato de la tercera fuerza más votada, gracias al apoyo del PNV y el PP. El 23 de Enero de 1995, en vísperas de las elecciones municipales de mayo, la banda terrorista ETA asesinó al teniente de alcalde, Gregorio Ordóñez, candidato del Partido Popular. Ordóñez había mejorado progresivamente sus resultados electorales en el País Vasco. Tras su asesinato, el candidato del Partido Socialista, Elorza, revalidó su cargo al ser el candidato más votado y ostentó la alcaldía de la ciudad ininterrumpidamente desde entonces hasta su derrota en las elecciones municipales del 22 de Mayo de 2011.

(07/12/2017)

345. Dedal CAMBADOS // CAMBADOS´Thimble

FB_IMG_1516060643682

Dedal Escudo Cambados (Pontevedra).

 

En esta ocasión, os quiero enseñar un nuevo dedal de porcelana que me traje de mi visita a este municipio pontevedrés, Cambados. Es un dedal de porcelana que lleva impreso el escudo del municipio. Este dedal lo compré en una de las tiendas de souvenirs del municipio, paseando por sus bonitas calles. El nombre de esta tienda es Capricho´s.

Cambados es un municipio situado en la comarca del Salnés, el centro de las Rías Bajas, en la provincia de Pontevedra, en Galicia (noroeste de España).

Historia

Sobre el origen de su nombre existen varias teorías (todas precientíficas). una de ellas dice que este nombre deriva de los descendientes de la familia Camba; otra, que se debe a los celtas, de Cambrae (Cambra, cuna). Una tercera dice que deriva de los vocablos cam (lago) y bados (casa). Cualquiera que sea verdad, lo cierto es que hay vestigios de poblados en sus montes y bosques, en las proximidades de los ríos y el mar, en los siglos -VI y -V

Posteriormente, al igual que toda la costa gallega, fue explorada por los fenicios en busca de cobre y estaño, de lo que es testigo la torre de Lobeira, que desempeñó funciones de faro para la navegación de estos comerciantes, establecidos en la desembocadura del Umia, donde también aprovecharon las riquezas salinas de las tierras del Salnés.

Durante la dominación romana, desde la zona de Cambados se organizaron luchas contra el invasor. Ejemplo de esto fueron las luchas contra el procónsul Décimo Junio Bruto, con el cual se llegó a firmar un tratado, aunque posteriormente este procónsul arrasó la zona, perdiendo ésta una gran parte de su importancia.

El rey godo Éxica designó a su hijo Witiza, futuro rey de los Godos, como Gobernador de Galicia. Durante su gobierno concedió grandes privilegios a Cambados.
Durante la invasión árabe, Abdelaziz entró en Galicia atacando Lugo, Tui, Orense y Cambados; posteriormente, Fruela I, hijo de Alfonso I, los vencería a orillas del Umia. En las continuas razzias de los árabes por el norte de la Península Ibérica y durante el siglo siguiente, entre los años 816 y 821, siguieron atacando las poblaciones gallegas; en la segunda de estas fechas, el Rey Alfonso I el Casto los derrotó y después de eso, Cambados buscando una protección, se hizo feudo del obispado de Tui, ya que había pertenecido a su antigo dominio Tudem Graviorum.

Durante los siglos IX e X, Cambados fue también víctima, como casi toda la costa gallega, de las correrías y tropelías de los normandos.

Fernando II, Rey de León, en 1170 le concedió el título de “Muy Real Villa” y le confirmó los privilegios que Witiza le había otorgado.

En el siglo XII el núcleo más antiguo de Cambados, denominado Vila Vella, estaba constituido por San Tomé do Mar y Santa Mariña. Diego Gelmírez incorporó la villa a la Diócesis de Compostela. En el siglo siguiente y por aforamiento, pasó a ser señorío de Paio Gómez Charino y durante muchos años estuvo vinculada a la casa de Sotomayor y Chariño, e también a los condes de Castronuevo y Villaumbrosa.

Durante el levantamiento de los Irmandiños, se unen las fuerzas de sus parroquias, que actuaron por las zonas limítrofes, llegando hasta Ponte Sampaio.

Los Reyes Católicos concedieron también privilegios a Cambados por sus merecimientos y valor en la conquista de Granada, eximiéndola de muchos tributos que estaban obligados a pagar al obispo Compostelano.

El 25 de Septiembre de 1484, la Reina Isabel mandó restituir al Conde de Caminha, sus lugares de Cambados y Meis.

La zona de Cambados había sido donada primeramente a las Órdenes del Temple y del Santo Sepulcro y posteriormente a la de San Juan de Jerusalén, aforándola estas Órdenes a las Casas de Soutomaior y de Ulloa, pasando después a la Casa de Monterrey y de ésta a la de Alba.

Felipe IV concede una cédula para que no sean llevados los marineros de San Tomé do Mar para a su Real Armada, puesto que éstes han de defender esta villa de los ataques de los piratas.

En 1709, el señorío y xurisdición de San Tomé y Santa Mariña pasan por venta del IV Conde de Castronuevo al I Marqués de Montesacro.

Durante la Guerra de Independencia, los vecinos de Cambados actuaron continuamente acosando a las divisiones de los Mariscales Soult y Ney, contribuyendo así a la derrota de los franceses.

En 1820 nace el Ayuntamiento de Cambados, cabeza de partido judicial, integrando la totalidad del territorio actual, además de el de Ribadumia. En 1841 se segregaron este municipio y también la parroquia de Deiro, incorporada al ayuntamiento vecino de Villanueva de Arosa. Cambados mantuvo la capitalidad de partido judicial.

Escudo

La descripción del escudo solamente la he encontrado en gallego, por lo que os dejo la descripción y también su traducción al castellano.

Gallego. Escudo municipal de Cambados (Pontevedra, Galicia): En campo de azur, un cáliz de ouro, surmontado dunha forma sagrada de gules, e orlado nos flancos e na punta cun cordón de prata, acabados os seus extremos en forma de lazo; todo isto surmontado da coroa do rei Witiza, de ouro. Ó timbre coroa real pechada. (Heráldica municipal de Pontevedra. Diputación de Pontevedra). O blason ten dito prata para a corda, bien que ela mostrase en gules nas representacions oficiais. A coroa de Witiza es unha reproduccion de a mostrada neste sello.

Castellano. Escudo municipal de Cambados (Pontevedra, Galicia): En campo de azur, un cáliz de oro, surmontado de una forma sagrada de gules, y orlado en los flancos y en la punta con un cordón de plata, acabados sus extremos en forma de lazo; todo esto surmontado de la corona del rey Witiza, de oro. Al timbre corona real pechada. (Heráldica municipal de Pontevedra. Diputación de Pontevedra). El blason tiene dicha plata para la cuerda, bien que ella enseñase en gules en las representaciones oficiales. La corona de Witiza es una reproducción de la enseñada en este sello.

(25/03/2016)

344. Dedal PEDRAZA // PEDRAZA´s Thimble

PicsArt_01-23-08.51.55

Dedal escudo Pedraza (Segovia).

Seguimos con dedales,

El dedal que os quiero mostrar hoy es un dedal que me traje de mi visita al pueblo segoviano de Pedraza. Es un dedal de porcelana que lleva una pegatina del escudo del pueblo. Además, el dedal lleva un búho en uno de sus laterales. Me pareció un dedal curioso, porque tengo otro dedal similar con el escudo de la ciudad de Lugo. Este dedal lo compré en una de las tiendas de souvenirs que se pueden encontrar paseando por las calles empedradas de este pueblo medieval.

Pedraza es una localidad y municipio de la provincia de Segovia (España), situado a 37 km al nordeste de Segovia capital y con una población residente de 467 personas (INE 2011). Se trata de una villa medieval amurallada, cuya cuidada rehabilitación motivó su declaración como Conjunto Histórico en 1951.

El municipio se compone de Pedraza y de las localidades de Rades de Abajo y La Velilla.

Símbolos.

El escudo heráldico que representa al municipio se blasona de la siguiente manera:

“Escudo medio partido. Primero, de gules con una torre ochavada de obro, almenada y mazonada de sable, puesta sobre peñas de plata. Segundo, azur con una banda de oro, acompañada en lo lato de un león de plata. Timbrado de la Corona Real Española.”

Boletín Oficial del Estado nº 81/1995 de 05 de Abril de 1995

La descripción textual de la bandera es la siguiente:

“Bandera cuadrada de proporción 2:3, de color rojo, con una cruz amarilla, de borde a borde, y brochante al centro, el escudo municipal en sus colores.”

Boletín Oficial del Estado nº 81/1995 de 05 de Abril de 1995

Historia.

Su nombre parece derivar de la Pretaria romana, aunque los primeros datos históricos se remontan a Don Fernando Gómez de Albornoz, comendador mayor de Montalbán, que fue nombrado por el rey Enrique II de Castilla Señor de Pedraza. Posteriormente pasó a manos de la familia Herrera y a finales del siglo XV pasó a los condestables de Castilla por el matrimonio entre Doña Blanca Herrera y Don Bernardino Fernández de Velasco. Se mantuvo en estas manos hasta que en el siglo XIX se abolieron los señoríos. Los condestables se asentaron allí, siendo el lugar sitio de paso para grandes personalidades, como artistas, nobles y monarcas. En el siglo XVI y XVII tiene lugar la época de mayor esplendor del pueblo, y es de cuando datan la mayor parte de casas y palacetes. Esta prosperidad fue debida, entre otras cosas, a la exportación hacia el Norte de Europa de la lana de sus rebaños de ovejas merinas y a sus excelentes tejidos, capaces de competir con los mejores que se elaboraban en Flandes.

(18/12/2016)

343. Dedal ASTURIAS // ASTURIAS´Thimble

PicsArt_10-15-03.11.18

Dedal resina Asturias.

El dedal que os quiero enseñar hoy, es un dedal de resina que he conseguido en el último viaje que he realizado al Principado de Asturias, por lo que este dedal no podría ser de otro lugar que no fuera Asturias. Este dedal lo he conseguido en la tienda Don Pelayo en la ciudad de Gijón.

El Principado de Asturias (en asturiano, Principáu d’Asturies; en eonaviego, Principao d’Asturias) es una comunidad autónoma uniprovincial de España. Situada en el norte de España ocupa un área total de 10.603,57 km², en el que habitan 1.044.481 personas (INE, 2015). Fronteriza al oeste con la provincia de Lugo (Galicia), al norte con el mar Cantábrico, al este con Cantabria y al sur con la provincia de León (Castilla y León). Recibe el nombre de Principado por razones históricas, al ostentar el heredero de la Corona de España el título nobiliario de “príncipe de Asturias“, establecido por Juan I de Castilla en el año 1388. Su capital es la ciudad de Oviedo, mientras que Gijón es su ciudad más poblada.

El actual espacio territorial asturiano coincide básicamente con el antiguo territorio de las Asturias de Oviedo, contiguas a las Asturias de Santillana. Con la división territorial de Javier de Burgos en 1833, la región de las Asturias de Oviedo se convirtió en la provincia de Oviedo, recibiendo una porción del territorio de las Asturias de Santillana —los concejos de Peñamellera Alta, Peñamellera Baja y Ribadedeva—, mientras el resto de las mismas se integró en la provincia de Santander, posterior comunidad autónoma de Cantabria.

El Principado de Asturias según su Estatuto de Autonomía está considerado como una comunidad histórica en su artículo 1. Posee una asamblea legislativa llamada Junta General del Principado, en recuerdo de una antigua institución medieval de representación de los concejos ante la Corona. Coincide su territorio en parte además, con la zona nuclear del antiguo Reino de Asturias del año 718 y posee dos idiomas propios: el asturiano o bable, del tronco lingüístico asturleonés, que aun no siendo considerada lengua oficial, tiene un estatus jurídico parecido al de oficialidad y el eonaviego o gallego-asturiano, del tronco lingüístico galaicoportugués, hablado en los concejos del extremo occidental y que goza de un estatus similar.

Historia.

Asturias estuvo ocupada por grupos humanos desde el Paleolítico Inferior y durante el superior se caracterizó por las pinturas rupestres del oriente de la Comunidad. En el Mesolítico se desarrolló una cultura original, el asturiense. A continuación se introdujo la Edad de Bronce, caracterizada por los megalitos y túmulos. Durante la Edad de Hierro, con raíces en la tradición local del Bronce final atlántico, se desarrollaron un conjunto de comunidades que construían y habitaban en castros. Estas poblaciones evolucionaron localmente durante todo el primer milenio antes de nuestra era, hasta la llegada de los romanos al Noroeste peninsular, que percibieron a dichas poblaciones como parte de una realidad étnica (los astures) que no correspondía con la realidad ya que difícilmente esas comunidades mantenían una conciencia clara de pertenencia a una estructura socio-política más allá de unidades locales, comarcales, estructuradas en unidades territoriales como valles o cuencas fluviales.

La conquista romana sobre los celtas entre 29 y 19 a. C. en las Guerras cántabras termina la conquista de Hispania. Durante este período romano destacaron las labores mineras realizadas por el Estado Romano, con el oro del Occidente asturiano como centro del esquema territorial en época alto-imperial. La explotación minera de las riquezas auríferas decayó en los siglos II-III d. C. en favor de las minas romanas de la región de la Dacia, conquistada para el Imperio entonces (agotamiento total de minas, como Las Médulas en lo que era el sur de Asturias. El otro esquema complementario de estos momentos eran las explotaciones agropecuarias, villas romanas como las de Veranes (Gijón) o Memorana (Lena), además del surgimiento de núcleos fortificados como Gegionem (Gijón).

Tras varios siglos sin presencia extranjera, tras una pobre romanización, los visigodos intentaron ejercer control sobre el territorio durante el siglo VI sin resultado, que terminó a principios del siglo VIII con la invasión musulmana. El territorio, como había sucedido con Roma y Toledo, no fue fácil de someter, estableciéndose en 722 una independencia de facto como Reino de Asturias tras la victoria de Pelayo en la batalla de Covadonga. A partir de entonces el pequeño reducto de nobles godos y astures comenzó a recuperar el territorio perdido ante la invasión musulmana del año 711, incorporó bajo su órbita el territorio que había pasado a ser tierra de nadie desde el río Eo hasta el Duero y creó durante este período un arte propio, el arte prerrománico asturiano que se extendió por sus dominios, hasta el sur de la actual Galicia. En el siglo X el centro de poder se trasladó desde Oviedo a León dando lugar al Reino de León. A partir de entonces el aislamiento propiciado por la Cordillera Cantábrica, el traslado de los centros de decisión del Reino y el movimiento de la frontera con los reinos de taifas de al-Ándalus hace que las referencias históricas sean escasas. Tras la rebelión del hijo de Enrique II de Trastámara, se establece el Principado de Asturias. Si hubo varios intentos de independencia, los más conocidos fueron el conde Gonzalo Peláez o la reina Urraca que aun consiguiendo importantes victorias al final fueron derrotados por las tropas de Castilla.

En el siglo XVI el territorio alcanzó por primera vez los 100.000 habitantes, número que se duplicó con la llegada del maíz americano en el siglo siguiente.

El 8 de Mayo de 1808, la Junta General del Principado de Asturias declaró la guerra a Francia y se proclamó soberana, creando ejército propio y enviando embajadores al extranjero, siendo el primer organismo oficial de España en dar ese paso. En ese momento se formaron cuerpos militares propios como el Regimiento de Candás y Luanco. El 1 de Enero de 1820 el oficial Rafael de Riego, oriundo de Tuña (Tineo), se sublevó en Cádiz proclamando el retorno a la Constitución de 1812.

A partir de 1830 comenzó la explotación sistemática del carbón y se inició la revolución industrial en la comunidad especialmente en la zona centro del Principado. Más tarde se establecieron potentes industrias siderúrgicas en La Felguera, Mieres y Gijón en el siglo XIX, y en Avilés en la segunda mitad del XX, además la industria naval desde el XIX.

El 6 de Octubre de 1934 comenzó un alzamiento revolucionario en la cuenca minera provocado por la negativa de los revolucionarios a permitir la entrada de la CEDA en el gobierno, algo que entendían como un avance del fascismo en España. La Revolución de 1934 tuvo a Asturias por escenario principal, quedando Oviedo asolada en buena parte. Sufrieron graves daños edificios como el la Universidad que fue atacada por los revolucionarios y en cuya biblioteca se guardaba fondos bibliográficos que no se pudieron recuperar; o el teatro Campoamor, en este caso incendiado por las fuerzas gubernamentales. La Cámara Santa en la Catedral fue dinamitada aunque se salvaron milagrosamente sus joyas.

El 25 de Agosto de 1937 se proclamó en Gijón el Consejo Soberano de Asturias y León presidido por el dirigente sindical y socialista Belarmino Tomás, terminando el conflicto el 20 de Octubre de 1937 con la victoria de las tropas nacionales en el frente norte.

Tras veinte años de estancamiento económico, se produjo la definitiva industrialización de Asturias en las décadas de los años 60 y 70. Fuertemente afectado por la reconversión industrial de la década de 1990, el Principado intentó potenciar sus abundantes recursos paisajísticos y naturales con vistas al sector turístico, política que continúa hasta el día de hoy.

(13/10/2017)

342. Dedal ZAMORA // ZAMORA´s Thimble

PicsArt_12-24-03.57.44

Dedal panorámica fotos Zamora, Castilla y León.

Hoy os quiero enseñar un nuevo dedal, este dedal pertenece a la ciudad de Zamora, de la cual no tenía ningún dedal en mi colección, y el cual espero que no sea el único. Este dedal me lo ha regalado una amiga hace muy poquito, como detalle por Papá Noel, junto con algunos dedalitos más. El nombre de ella es Sheila, y quiso tener su aportación a mi colección de dedales y no encontró mejor oportunidad que estas pasadas Navidades. Muchísimas gracias Sheila. Como podéis ver, es un dedal de porcelana en el que se puede ver una vista fotográfica de algunos monumentos de la ciudad de Zamora.

Zamora es un municipio y ciudad española ubicada entre el centro y el noroeste de la Península Ibérica, capital de la provincia homónima,​ en la comunidad autónoma de Castilla y León,​ cerca de la frontera con Portugal​ y a una altitud de 652 metros sobre el nivel del mar.

El casco antiguo de la ciudad tiene la calificación de conjunto histórico-artístico desde 1973.​ El núcleo principal del mismo –con una disposición muy alargada y en buena parte circundado por murallas– se alza sobre una amplia meseta rocosa (la “peña tajada” de la que habla el Romancero Viejo)​ de 26 a 32 metros de altura, emplazada al borde del río Duero, que la ciñe por el sur. Estas características le valieron el sobrenombre de “la bien cercada”.

En Enero de 2017 contaba con 62.389 habitantes, siendo la extensión de su término municipal de 149,28 km².​ Dista 66 km de Salamanca, 122 de León, 93 de Valladolid, 253 de Madrid y 83 de la capital del distrito luso vecino, Braganza,​ así como 55 de la localidad fronteriza de Miranda del Duero.

Sobresale su conjunto de edificios románicos, formado por los 23 templos del término municipal y las 14 iglesias del casco histórico, datos que sitúan a Zamora como la ciudad de mayor número y calidad de templos románicos de Europa,​ habiéndose solicitado su declaración como Patrimonio Europeo. Este patrimonio románico consta, además de la catedral (que presenta un cimborrio con decoración exterior de escamas), de otras veinticuatro iglesias, un castillo, murallas, un puente, dos palacios y nueve casas, razón por la cual Zamora está considerada “la ciudad del Románico”. Un total de quince templos están declarados Bien de Interés Cultural, incluidos algunos de estilos posteriores. Por otro lado, es asimismo significativo su conjunto de edificios modernistas (diecinueve en total), el único de la España interior junto con el de Teruel.​ Entre sus festividades sobresale la celebración de la Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional,​ y Bien de Interés Cultural.​

La ciudad alberga instituciones autonómicas e internacionales, tales como el Museo Etnográfico de Castilla y León, el Consejo Consultivo de Castilla y León y la organización de cooperación hispano-lusa Fundación Rei Afonso Henriques (FRAH).​

Fue la primera ciudad del mundo con cobertura global WiFi, recibiendo el proyecto, llamado “Zamora Hot City“, el “Nobel” de la informática, el “Computerworld Honors”, aunque el servicio dejaba mucho que desear y acabó por desaparecer, dejando sin conexión a unos 1.500 usuarios.

Historia.

Edad Antigua.

La ciudad fue fundada a inicios de la Edad del Bronce, siendo posteriormente ocupada durante la Edad de Hierro por el pueblo celta de los vacceos, que la denominaron Ocalam. El asentamiento inicial se produjo en la almendra delimitada por el Castillo y la costanilla de San Ildefonso, un emplazamiento estratégico al tratarse de una meseta rocosa defendida por el río Duero, en la que se ubicó un castro.

El poblamiento se mantuvo durante el Imperio romano. De hecho, con frecuencia se la ha identificado con la importante mansio y civitas de “Ocelo Durii” (Ojo del Duero). Según algunos tal población correspondería en realidad con la actual Villalazán, doce kilómetros al este, también a orillas del Duero, y por la que transcurría la Vía de la Plata.

Según otros estudiosos, en cambio, sí que se asentaría en Zamora capital. A pesar de que hasta ahora no hayan aparecido en la ciudad restos arqueológicos de entidad correspondientes a este periodo (lo que no descarta posibles sorpresas futuras si se hicieran más excavaciones, como ocurrió recientemente con el destacado yacimiento de cerámica musulmana hallado en el solar en el que se ubica la sede del Consejo Consultivo de Castilla y León), la toponimia sería un argumento en favor de la capital zamorana, ya que “Okelo Duri” originalmente significaba peñasco prominente (las Peñas de Santa Marta) y por otra parte en la orilla opuesta del río se sitúa el barrio de San Frontis, nombre de origen romano, “sub frontis pontis”, por debajo del puente. Precisamente a esa altura del cauce estuvo en pie hasta 1310 el Puente Viejo o de Olivares, del que aún existen algunos restos visibles. Además existe un mapa tardorromano en el que aparece el término “Okelo Duri” que se correspondería con Zamora.​ A esta época corresponde Viriato, el “terror romanorum”, que celebraba sus victorias sobre los romanos (ocho en total) arrancando un jirón de sus rojos estandartes y poniéndolo en su lanza, lo cual es precisamente el origen de la bandera de la ciudad (y de la provincia), la “Seña Bermeja”. Se le considera nacido en Torrefrades, pueblo de la comarca de Sayago o en la provincia de Huelva cuando aun se pensaba que el territorio de los Lusitanos tenia otras fronteras y no estaba bien conocido, por lo que otros sitúan su origen en Portugal mismo hacia el Monte Herminius, en la sierra de la Estrella.

La primera referencia documental que se tiene de la ciudad aparece en el Parrochiale Suevum del año 569, en las que se la cita con el nombre de “Senimure“, incluida en la diócesis de Asturica, perteneciente al Reino Suevo. Así aparece también en unas acuñaciones de monedas de Sisebuto en el siglo posterior.​ Los nombres árabes de la ciudad fueron “Azemur” (olivar silvestre) y “Semurah” (ciudad de las turquesas). El nombre actual parece proceder de una de estas dos últimas etapas, y es citado como tal en el Salmanticense como “una de las plazas recobradas por Alfonso I a los moros”.

Edad Media.

Alta Edad Media.

Durante la Edad Media, Zamora volvió a ser tomada y destruida por los musulmanes al mando del emir Mohamed y después reconquistada por los cristianos en el reinado de rey Alfonso II de Asturias, el Casto, siendo de nuevo fortificada. El rey Alfonso III de Asturias, el Magno la repobló con mozárabes toledanos en 893, rodeándola de murallas y dotándola incluso de palacios y baños, convirtiéndose, por su emplazamiento y características, en la ciudad fortaleza más importante de los reinos cristianos. La repoblación de la ciudad de Zamora fue descrita por Isa ibn Ahmad al-Razi de la siguiente forma: “dirigiose Alfonso hijo de Ordoño, rey de Galicia, a la ciudad de Zamora, la despoblada, y la construyó y la urbanizó, y la fortificó y pobló con cristianos, y restauró todos sus contornos. Sus constructores eran gente de Toledo, y sus defensas fueron erigidas a costa de un hombre agemí de entre ellos. Así, pues, desde aquel momento comenzó a florecer la ciudad, y sus poblados se fueron uniendo unos a otros, y las gentes de la frontera fueron a tomar sitio en ella.”

El periodo comprendido entre los siglos X y XIII es el de mayor relevancia de Zamora dentro del contexto hispánico. La batalla de Simancas (939) dio a Ramiro II de León el control de los valles del Duero y del Tormes, convirtiéndose la capital zamorana (por su posición y su ventajoso emplazamiento, en lo alto de una meseta rocosa al borde del río) en una de las principales plazas fuertes que aseguraban la frontera. Su importancia fue decayendo sin embargo a partir de la batalla de las Navas de Tolosa (1212), que abrió el sur peninsular a los reinos cristianos, perdiendo con ello Zamora su trascendencia estratégica.

Zamora fue una de las plazas más importantes del Reino de León, del que formó parte. Además inició la etapa de mayor esplendor político, económico y arquitectónico. El paulatino desplazamiento de la frontera hacia el sur, del Duero al Tormes, favoreció este progreso, solo quebrado por las aceifas de Almanzor. Muhammad ibn ‘Abd-Allah ibn Abū ‘Āmir (en árabe محمد بن عبد أبو عامر ), llamado Al-Mansūr (المنصور) (españolizado Almanzor), el Victorioso, lanzó en 981 un primer ataque contra la ciudad, que fue arrasada. En 986 rompió hostilidades con el rey Bermudo II, atacando Coímbra al año siguiente (dejándola de tal manera que durante siete años estuvo desierta) y dirigiéndose contra el propio León en 988, destruyendo todo lo que encontraba a su paso. Bermudo se refugió en Zamora pero nada pudo contener el avance enemigo. León, después de resistir cuatro días, fue asaltado, saqueado, incendiado y sus murallas destruidas, Zamora capituló y Bermudo hubo de huir a Galicia. En 997 Zamora volvió a sufrir la acción del musulmán, pues en su camino hacia Santiago de Compostela arrasó de nuevo la ciudad, además de León y Astorga.

Zamora la bien cercada” la llamó Fernando I de León, el Magno. Este monarca la reconstruyó en 1055, la repobló con montañeses y amuralló nuevamente, para cedérsela luego a su hija Doña Urraca. Su posición privilegiada la hizo objeto de disputa entre los divididos reinos cristianos. Durante uno de los cercos a la ciudad sucedió un hecho notable que se perpetuó en el romancero español: la muerte por sorpresa, a manos del noble zamorano Vellido Dolfos, del rey Sancho II cuando este intentaba tomar la ciudad gobernada por su hermana. La posibilidad de que el inductor hubiera sido el principal beneficiado (el rey Alfonso VI, quien había sido encarcelado por Sancho II, su hermano), es la que, según los cantares de gesta, habría provocado que uno de los nobles castellanos presentes en el asedio, Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, le hiciera jurar no haber participado en la muerte de su hermano (la jura de Santa Gadea, Burgos). Tanto el arrojo de Vellido como el atrevimiento de Rodrigo han pasado a ser tópicos literarios y hasta coloquiales, así como la bravura de la ciudad durante el asedio, inmortalizada en el dicho “No se ganó Zamora en una hora”. En el lugar en el que, según la tradición, fue asesinado el soberano Sancho II por Vellido Dolfos, se encuentra situado un tosco monumento rematado en cruz y denominado Cruz del Rey Don Sancho.

Otro hito en la historia de la ciudad fue la conferencia de paz entre el rey Alfonso VII, rey de León, Castilla y Galicia y Afonso Henriques, rey de Portugal. Como resultado, el 5 de Octubre de 1143 fue reconocida la independencia del nuevo reino, que quedó reflejada en el Tratado de Zamora, que marca de manera oficial el nacimiento de Portugal como estado independiente. Alfonso VII reconoció como monarca a Afonso Henriques por su deseo de ser emperador y necesitar, por tanto, reyes que fueran sus vasallos, aunque una vez logrado el reconocimiento, el portugués siguió una línea de completa autonomía.

En 1208 el rey Alfonso IX de León otorgó a la ciudad de Zamora un fuero que incluyó lo que se considera su primera delimitación territorial. El término abarcó un área muy similar al actual, con la sola excepción de su lado occidental, en el que se señalan una serie de aldeas y lugares que posteriormente se despoblaron y se convirtieron en las actuales dehesas.

“E estos homezianes ayan atal couto por el monte d’Aloa, por el Camín de Johán Cidiélez, e por Morales, e por Ponteyos de la Torre, e por Arcinielas, e por Vilaralvo el Mayor, e por Cubiellos, e por Sancta María de la Iniesta, e por las Manbras, e por los penedos de Congosta, e por Carrascal, que dizen Aldea de Pelay Alvo”

Alfonso IX de León (1208), Fuero de Zamora.

Baja Edad Media.

La importancia de Zamora entre las ciudades de la Corona de Castilla en la Baja Edad Media quedó manifestada por su voto en las Cortes de Castilla, condición que solo disfrutaban diecisiete (a las que posteriormente se añadió Granada). La extensión de la representación de los procuradores zamoranos era extraordinaria, pues incluía el territorio gallego, en el que ninguna ciudad tenía voto.

A principios de 1367, y durante la Primera Guerra Civil Castellana, la ciudad de Zamora se sumó definitivamente a la causa de Pedro I de Castilla​ y se convirtió en uno de sus más firmes bastiones durante el resto de la contienda, como señaló la historiadora María Concepción Castrillo Llamas.​ Y tras la batalla de Montiel, que se libró en 1369, Enrique de Trastámara asesinó a su hermanastro Pedro I y comenzó a reinar en Castilla con el nombre de Enrique II. Pero tras el asesinato del rey, sus partidarios se hicieron fuertes en Zamora y las tropas de Enrique II asediaron la ciudad entre Junio de 1369​ y Febrero de 1371,​ siendo los líderes de la rebelión Fernando Alfonso de Valencia, que era uno de los nobles más notorios de Zamora y bisnieto de los reyes Alfonso X y Sancho IV de Castilla,​ y el alcaide del castillo de Zamora, Alfonso López de Tejeda.

Y en una de las salidas que hicieron los sitiados, Fernando Alfonso de Valencia fue derrotado y hecho prisionero por Pedro Fernández de Velasco, que era el camarero mayor del rey Enrique II y el conductor del asedio junto con la reina Juana Manuel de Villena, esposa del monarca.​ Pero a pesar de la heroica resistencia de los zamoranos, la ciudad capituló y permitió la entrada de las tropas de Enrique II,​ que la ocuparon el 26 de Febrero de 1371, según consta en una carta en la que la reina Juana Manuel comunicó a su esposo la rendición de la ciudad.​

Sin embargo, el alcaide del castillo de Zamora, Alfonso López de Tejeda, no aceptó el acuerdo de capitulación y se propuso resistir en el interior de dicha fortaleza junto con su esposa, Inés Álvarez de Sotomayor, el hijo mayor de ambos, los principales nobles zamoranos y numerosos soldados.​ Y la reina Juana Manuel, según afirmó el cronista portugués Fernão Lopes en el capítulo XLI de la Chronica de el-rei D. Fernando, amenazó a Alfonso López de Tejeda con matar a tres de sus hijos, que se encontraban en su poder, si no entregaba la fortaleza, aunque él se negó a rendirse y sus hijos, de los que dos eran niños y la restante una niña, fueron asesinados. Pero debido al hambre y a la peste que soportaban, y sabiendo que no recibirían ayuda de Portugal, una noche Alfonso López de Tejeda abandonó el castillo llevándose las llaves de la fortaleza. Y viajando acompañado por su esposa, su hijo mayor y por algunos de sus soldados, se refugió en Portugal para desde allí continuar hostigando a las tropas de Enrique II.

Edad Moderna.

Después de su apogeo en el siglo XII y conforme se desplazaba hacia el sur la frontera de la reconquista de la península por los reyes cristianos, Zamora fue perdiendo importancia estratégica y económica. Después del descubrimiento de América, muchos zamoranos se vieron obligados por la pobreza económica de la zona a emigrar al continente, especialmente a América del Sur donde se han fundado muchas otras ciudades con su mismo nombre.

Edad Contemporánea.

A lo largo del siglo XVIII la ciudad vivió una fuerte recuperación, que se vio favorecida por la protección de que gozó por parte de la Corona, proceso que se vio interrumpido abruptamente por la invasión napoleónica. Durante la Guerra de la Independencia Zamora se levantó en armas al dar comienzo el año 1809 frente a las tropas francesas de Lapisse, Maupetit y Soulignac. Los zamoranos salieron a su encuentro al puente de Villagodio, sobre el río Valderaduey, a tres kilómetros de la ciudad, donde trabaron con los franceses una sangrienta y desigual pelea que duró tanto como la luz del día; viéndose al fin en la necesidad de retirarse cerca del anochecer ante su situación de inferioridad manifiesta, tras contar con la pérdida de ciento treinta zamoranos muertos y doble número de heridos, no sin antes haber causado bastantes bajas en las filas enemigas. La temeraria hazaña es recordada mediante un obelisco conmemorativo, en el que figura la siguiente leyenda: “Los zamoranos de 1908 dedican esta inscripción a los héroes del 6 de Enero de 1809. Este monumento fue erigido en 1819”. La ocupación duró tres años, hasta 1812, y provocó además graves pérdidas al patrimonio artístico de la ciudad.

Los años que siguieron a la liberación fueron un periodo de decadencia y aislamiento. Las manufacturas estaban prácticamente limitadas a actividades meramente artesanales, siendo la industria propiamente dicha muy escasa. El comercio además era deficitario, vendiéndose al exterior tan solo cereales y vino. El traslado de la Capitanía General a Valladolid agravó aún más la situación, con el resultado de que en 1850 la población era de únicamente 9.000 habitantes. La Desamortización supuso una convulsión que tuvo repercusiones en los campos de la economía, el urbanismo y el patrimonio artístico. A ese fenómeno se unió el abandono de la ciudad por parte de la nobleza.

Por otro lado, la división territorial de España en 1833 ratificó la definitiva capitalidad provincial de la ciudad de Zamora, clasificándola dentro de la Región Leonesa que, como todas las regiones españolas de la época, careció de competencias administrativas.​ Un año más tarde, la ciudad de Zamora fue de nuevo designada para ser cabeza del partido judicial homónimo.

En la segunda mitad del XIX Zamora empieza a vivir un resurgir económico, que se acentúa en el final del siglo y el principio del XX, estimulado por una cierta industrialización, la llegada del ferrocarril en 1864, la electrificación, el desarrollo de la agricultura, en el que jugaron un importante papel los Círculos Agrícolas, la expansión del comercio y la construcción de nuevas carreteras así como de embalses en la provincia (los Saltos del Esla, especialmente).

(23/12/2017)

341. Dedal MALLORCA // MALLORCA´s Thimble

PicsArt_05-01-12.52.23

Dedal porcelana Mallorca.

Después del dedal de Navidad, hoy os quiero enseñar un dedal de porcelana que me trajo Sara de su viaje a la ciudad de Mallorca. Un pequeño detalle para incorporar a mi colección de dedales, un trocito de Mallorca, isla a la que nunca he ido y cada vez tengo más ganas de visitar después de todo lo escuchado sobre ella. El primer dedal de esta isla, que espero que no sea el último.

Mallorca (del latín insula maior, ‘isla mayor’, posteriormente Maiorica, en contraposición a Minorica o insula minor) es la isla más grande del archipiélago balear, la cual, junto a Menorca, Ibiza y Formentera, forma una comunidad autónoma uniprovincial (Illes Balears), la más oriental de España.

La isla tiene 3.640,11 km², lo que la convierte en la isla más extensa de España y la sexta más extensa del Mediterráneo. Sus 859.289 habitantes (INE 2015) la hacen la isla más poblada del archipiélago balear y la segunda isla más poblada de España tras Tenerife. Mallorca posee una densidad de población de 240,45 hab./km². Antaño, por su ambiente sosegado, era también conocida como La isla de la calma, pero ahora es un destino turístico muy importante, tanto a nivel nacional como internacional.

Su capital, y también la de la comunidad autónoma, es Palma, siguiéndola en importancia los municipios de Inca y Manacor. La isla de Cabrera y todos sus islotes pertenecen administrativamente a la capital.

Orografía.

El relieve mallorquín está formado por la sierra de Tramuntana, con las montañas más altas, la sierra de Levante, con alturas más modestas, y otros montes menores. La sierra de Tramuntana, al noroeste, forma impresionantes acantilados y calas rocosas que contrastan con las playas de arena del resto del litoral. El “Pla” es la fértil llanura central. Al oeste de esta llanura y en el centro de la bahía de Palma está situada la capital, Palma.

Los montes principales son:

  • Sierra de Tramuntana: Puig Major (1445 m), Masanella (1364 m), Puig Tomir (1102 m), Puig de l’Ofre (1090 m), Puig del Teix (1064 m) y Puig de Galatzó (1027 m).
  • Sierra de Levante: Puig de Morell (562 m), Bec de Ferrutx (519 m) y Puig de Sant Salvador (510 m).
  • Fuera de las dos sierras indicadas cabe destacar el Puig de Randa (543 m) y el Puig de Galdent (420 m).

Historia.

Los restos más primitivos encontrados en Mallorca datan del 3500 a. C. en la época del Neolítico, período de transición entre la Edad del Bronce, donde los primeros objetos de cobre hacen aparición. Los primeros pobladores conocidos de las islas, (aunque de dudosa procedencia), fueron los honderos baleáricos.

En el término municipal de Calviá, en la localidad de Santa Ponsa se encuentra una pequeña elevación montañosa llamada Puig de sa Morisca que posee un parque arqueológico con restos de navetas y cuevas sepulcrales que abarca una extensión de 35 hectáreas.

Hacia 1300 a. C. vivió cambios cruciales que dieron como resultado el surgimiento de la cultura talayótica. Esta cultura guerrera perduró después de que Quinto Cecilio Metelo (que recibiría más tarde el sobrenombre de Balearicus), conquistara la isla para la república romana en el año 123 a. C. Debido a las frecuentes incursiones piratas con base en las islas, Roma decidió apoderarse del archipiélago. Cuenta la leyenda que el general romano tuvo que proteger sus embarcaciones con pieles de animales, porque los honderos disparando con sus hondas les impedían desembarcar. Las legiones romanas tardaron dos años en someter las islas. Tras la conquista, los honderos pasaron a formar parte de las tropas auxiliares romanas combatiendo de manera destacada junto a Julio César en la conquista de la Galia (las corazas defensivas no resultaban muy efectivas contra los proyectiles de los honderos). Los romanos fundaron un castro sobre un peñasco en la desembocadura del torrente hoy conocido como “sa Riera“, aproximadamente donde hoy se halla el palacio de la Almudaina, que fue el origen de la ciudad de Palma.

En el año 425 Mallorca sufrió la invasión y el saqueo de los vándalos, entre los cuales destaca Podgorico Walka, pueblo germánico que se asentó en la isla hasta el año 534, cuando el general bizantino Belisario ordenó conquistar el archipiélago balear.

En 707 tuvo lugar el primer desembarco musulmán del que se tiene constancia. Siguieron dos siglos de zozobra permanente hasta que a partir del año 903, Mallorca quedó en poder de la dinastía musulmana de los omeyas. El latín es sustituido entonces por el árabe. A continuación vino una etapa floreciente, durante la que Madina Mayurqa, la Palma actual, fue un gran centro cultural.

En 1115 una escuadra pisano-catalana atacó Mallorca en una expedición de castigo en represalia por las actividades de piratería que se llevaban a cabo desde la isla. Saqueada y destruida por primera vez Medina Mayurqa, y en ausencia de Ramón Berenguer III, sus hombres y aliados huyeron al avistar una escuadra almorávide que fue enviada desde África a hacerles frente. La isla quedó en manos de una familia almorávide, los Banu Ganiya, que fomentaron la piratería contra las naves cristianas. Posteriormente, en 1203, los almohades se apoderaron de Mallorca. En 1208, los almohades designaron gobernador a Abú Yahya, que formó un principado semi-independiente, con apenas una sumisión formal al emir almohade.

Las tropas de la Corona de Aragón de Jaime I el Conquistador, que desde Salou arribaron a la isla en 1229, conquistaron definitivamente la isla para los cristianos. Tras derrotar definitivamente a Abú Yahya en la batalla de Portopí (1229) y tomar Madina Mayurqa (1230), la resistencia cesó en 1231, salvo el castillo de Alaró, que resistió durante ocho años y fue el último refugio de la resistencia de los musulmanes durante la conquista cristiana. Jaime I creó en su testamento el reino de Mallorca comprendiendo no sólo Mallorca, sino el resto de las Islas BalearesMenorca (todavía bajo el poder de un soberano musulmán, aunque tributaria desde 1231), Ibiza y Formentera—; los condados del Rosellón y la Cerdaña; y los territorios que Jaime I conservaba en Occitania (el señorío de Montpellier, el vizcondado de Carlades y la baronía de Omelas). A su muerte (1276), su hijo Jaime II de Mallorca asumió el trono tras la jura de la denominada Carta de las Franquicias. La independencia del reino fue corta. En 1349 fue reincorporado a la Corona de Aragón. La muerte del rey Jaime III de Mallorca en la batalla de Llucmajor fue el final del Reino de Mallorca. Aunque hasta su muerte en 1404 su hija Isabel, establecida en el castillo de Gallargues cercano de Montpellier, que le fue concedido por el rey de Francia Carlos VI, se proclamaba reina de Mallorca.

En tiempos de Carlos I, en 1521, se produjo una sublevación similar a la de las germanías del reino de Valencia (insurrección de los forans), llegando los sublevados a cercar la localidad de Alcudia, donde se había refugiado la nobleza de la isla. A lo largo del siglo XVI, la isla, como el resto de las Baleares y del Levante español, sufrió los ataques y saqueos de los piratas turcos y berberiscos. Durante la Guerra de Sucesión española, la isla se decantó por el archiduque Carlos de Austria, en contra de Felipe de Anjou.

Durante la Guerra Civil Española la isla de Mallorca se convirtió en una importante base aeronaval italiana.

(30/04/2017)