320. Dedal O GROVE // O GROVE´s Thimble

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Dedal de porcelana de O Grove, Pontevedra.

En esta ocasión, vuelvo a retomar el blog de mi colección de dedales para seguir enseñándoos algunos dedales más de mi colección, que conseguí en estos pasados meses del año 2016. En esta nueva entrada, nos vamos al municipio pontevedrés de O Grove, ya que el dedal que os quiero enseñar es de allí.

El Grove (O Grove, en gallego y oficialmente) es un municipio y una península situada en la parte occidental de la comarca del Salnés (provincia de Pontevedra), a la entrada de la Ría de Arosa, en el noroeste de España. Su gentilicio es “groveiro” o “grovense”, aunque sus habitantes son popularmente más conocidos como “mecos”.

Es una pequeña península de 21’89 km cuadrados, unida a tierra firme a través de un istmo conocido como O Vao, que da lugar a la playa de la Lanzada en su parte occidental y a la amplia marisma del complejo intermareal Umia-El Grove en su parte oriental, que lo conecta con el ayuntamiento de Sanxenxo. Asimismo, en El Grove se encuentra la pequeña Isla de La Toja a la que se accede por un puente de principios del siglo XX.

El istmo de El Grove, con unos 2 km de longitud y unos 500 m de anchura en el centro y casi 1 km en la parte más ancha, al norte, es un depósito de arena procedente del río Umia, por un lado, y de la corriente marina predominante del sur, por otro. El conjunto de estos dos fenómenos facilitó el depósito de arena en forma de cordones de dunas litorales paralelas a la costa. Es de formación relativamente reciente: el primer mapa que representa El Grove como península es de 1784, mientras que otro mapa de 1632 lo representaba todavía como una isla. Las alturas máximas del pueblo están representadas por el monte Siradella, de 167 metros de altitud, y el monte Con da Garda, de 95 metros.

En cuanto a la hidrografía, El Grove sólo cuenta con pequeños regatos en diferentes puntos de la península, entre los que destaca el Rasoeiro, hoy canalizado en su desembocadura en el casco urbano. Resulta más significativa la laguna de La Bodeira, situada en la costa norte de la península, única laguna costera de agua dulce de la provincia de Pontevedra. Está incluida en el ámbito del Complejo Intermareal Umia-El Grove.

Historia. La isla de El Grove estuvo poblada durante la romanización de Galicia, como lo testifican los restos de una ciudad romana en Adro Vello, posteriormente usada en la Edad Media como camposanto. Las primeras referencias documentales datan del siglo VI y sitúan las tierras de El Grove bajo la jurisdicción de la diócesis compostelana. Asímismo, el rey Ordoño II le entregó en el siglo X las salinas de Noalla (Sanxenxo) junto con las tierras de la isla de El Grove, con sus vidas, iglesia y pertenencias. Por otro bando, el obispo Sisnando II le entregó al monasterio de San Martín Pinario la iglesia de San Vicente de El Grove, con sus tierras y habitantes. De este modo, el arzobispo de Santiago nombraba, todavía en el siglo XVII al alcalde de El Grove, un procurador general, un regidor para los asuntos de tierra y otro para los del mar. No fue hasta mediados del siglo XIX cuando un decreto de las Cortes redujo sus derechos al nombramiento de los curados de San Vicente y San Martín. El hecho más relevante en la historia moderna de El Grove fue la peste bubónica, que entró por el puerto de El Grove en 1562, extendiéndose rápidamente por la Ría de Arosa y por toda Galicia.

Otros factores que influyeron decisivamente en su demografía y economía fueron los frecuentes ataques musulmanes y normandos, tanto en el propio El Grove como a lo largo de toda la Ría de Arosa, y más tarde, ya en el siglo XVIII, los de los piratas británicos. La promulgación de la Constitución de 1812 perimitió que El Grove se conviertiese en municipio en 1822, perteneciente a la provincia de Vigo. Pero esta situación sólo duró un año, al ser restaurado el Antiguo Régimen por Fernando VII en 1823. Por fin, en 1835, se recuperó el estatus de municipio.

Este dedal fue comprado en la tienda “Regalos Arco Iris” situada en el mismo municipio, en la Avenida de Beiramar.

(24/03/2016)

319. Dedal GRANADA // GRANADA´s Thimble

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Dedal de la Alhambra de Granada.

Después de enseñaros los diez dedales de la colección de “Gritos de Madrid“, en esta nueva entrada me gustaría enseñaros este bonito dedal de la ciudad andaluza de Granada.

Este dedal es un regalo de mi amigo Javi, que me lo trajo de su viaje a esta ciudad andaluza después de haberle insistido mucho. Muchas gracias por este detalle.

A continuación, os voy a contar algo sobre la ciudad de Granada.

Granada es una ciudad y municipio español, capital de la provincia homónima, en la comunidad autónoma de Andalucía. Está situada en el centro de la comarca Vega de Granada, a una altitud de 680 msnm, en una amplia depresión intrabética formada por el río Genil y por el piedemonte del macizo más alto de la Península Ibérica, Sierra Nevada, que condiciona su clima.

En ella se encuentra la sede del partido judicial número 3 de la provincia; la de la archidiócesis que lleva su nombre, así como la del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Ceuta y Melilla, la del Consejo Consultivo de Andalucía y la del Centro de Documentación Musical de Andalucía.

En 2014 la habitaban 237.540 personas, 498.365 contando el área metropolitana. Los barrios que posee son muy diferentes entre sí, en parte por la continuada inmigración acaecida hasta la década de 1990; los más importantes son el Zaidín, el Albaicín, el Sacromonte, el Realejo, La Chana, Almanjáyar y la Cartuja.

Fue capital del Reino Zirí de Granada, durante el siglo XI, y del Reino Nazarí de Granada entre los siglos XIII y XV. Tras la toma de la ciudad por los Reyes Católicos, se mantuvo como capital del Reino castellano de Granada, que ya era una simple jurisdicción territorial y que se mantuvo hasta 1833, momento en que se produjo una nueva división provincial en España, todavía vigente. Su escudo municipal ostenta los títulos de “Muy noble, muy leal, nombrada, grande, celebérrima y heroica ciudad de Granada“.

Granada constituye un núcleo receptor de turismo, debido a sus monumentos y a la cercanía de su estación de esquí profesional, así como a la zona histórica conocida como La Alpujarra y también a la parte de la costa granadina conocida como Costa Tropical. De entre sus construcciones históricas, la Alhambra es una de las más importantes del país, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1984, junto al jardín del Generalife y el Albaicín. Su catedral está considerada como la primera iglesia renacentista de España.

La oferta cultural de Granada incluye una veintena de museos, entre los que destaca el Parque de las Ciencias de Andalucía-Granada (el segundo museo científico más visitado de España, tras la Ciutat de les Arts i les Ciències de Valencia) o el Museo de Bellas Artes de Granada, considerada la pinacoteca provincial más antigua del país. Además, la ciudad alberga la sede del Archivo Manuel de Falla y del Centro Federico García Lorca, inaugurado recientemente.

La Universidad de Granada es la cuarta a nivel nacional por número de alumnos y es uno de los destinos más populares por los universitarios europeos del programa Erasmus. En 2011, recibió del Ministerio de Educación un anticipo de 1,8 millones de euros en concepto de remuneración del personal investigador en formación; becas, ayudas y contratos de 256 investigadores dentro del programa de formación del profesorado.

Están concluyéndose las obras del Parque Tecnológico de Ciencias de la Salud que se centrará en la investigación médica. Asimismo, se están construyendo las infraestructuras necesarias para la conexión ferroviaria con trenes de Alta Velocidad (AVE). Además, se están terminando las obras del Metropolitano de Granada, que será inaugurado próximamente. Su aeropuerto, situado a 12 km. del centro de la ciudad, ha sido recientemente remodelado.

En este dedal de porcelana, podemos ver la famosa Alhambra de la ciudad de Granada.

La Alhambra es una ciudad palatina andalusí situada en Granada. Consiste en un conjunto de palacios, jardines y fortaleza (alcázar o al-qasr القصر) que albergaba una verdadera ciudadela dentro de la propia ciudad de Granada, que servía como alojamiento al monarca y a la corte del Reino nazarí de Granada. Su verdadero atractivo, como en otras obras musulmanas de la época, no solo radica en los interiores, cuya decoración está entre las cumbres del arte andalusí, sino también en su localización y adaptación, generando un paisaje nuevo pero totalmente integrado con la naturaleza preexistente. En 2015 fue uno de los monumentos más visitados de España, recibiendo la cifra histórica de 2.474.231 visitantes.

Historia, emplazamiento y accesos a la Alhambra.

La Alhambra se levanta sobre la colina de la Sabika, uno de los puntos más elevados de la ciudad de Granada. Este emplazamiento buscaba una situación estratégica defensiva y a la vez transmitir un claro símbolo, donde la cima del poder es muy perceptible para el resto de la ciudad, una ubicación escogida para ser contemplado. La ocupación de esta colina se remonta a tiempos romanos. Del año 899 datan las primeras referencias escritas de un emplazamiento militar en la zona. A mediados del siglo XI, al convertirse Granada en capital del reino de Taifa, bajo la dinastía ziríes, se ampliaron las construcciones.

La Alhambra pasó a ser residencia real, a partir de 1238, con la llegada al poder de Muhammad ibn Nasr, primer monarca del Reino nazarí de Granada, para lo que creó un abastecimiento de agua propio. Las construcciones más lujosas de los palacios que hoy se conservan, el palacio de Comares y de los Leones, proceden del siglo XIV. El conjunto tiene una forma alargada e irregular adaptada a la forma de la colina sobre la que se levanta. Su longitud es de 740 m. y su anchura varía entre los 180 y los 40 metros.

Puertas.

Las diferentes vías de acceso al recinto son:

  • Accesos nazaríes.
  • Puerta de las Armas. Es la más antigua de las entradas de la Alhambra, a la que se llega desde la orilla del Darro, bordeando la torre de la Vela y terminando debajo de la torre de las Armas, en la parte norte del recinto.
    Un segundo acceso que también existía desde época nazarí es a través de la Cuesta de los Chinos, al final del paseo de los Tristes, que conducía a la Puerta del Arrabal bajo la torre del mismo nombre, también al norte.
  • Puerta de la Explanada o de la Justicia que llegaba hasta la puerta del Vino, entrada por la medina baja, situada al sur. Es de época de Yusuf I, 1348. En el centro puede verse el relieve de una mano y sobre el 2º arco, el relieve de una llave.
  • Puerta de las Albercas (siete suelos) que daba acceso a la parte alta de la medina.
  • Época cristiana. En tiempos de Carlos V se levanta la Puerta de las Granadas, que da acceso a la cuesta de Gomérez y de ahí a la Puerta de la Explanada, subiendo desde plaza Nueva. Se desemboca en una explanada llamada Plaza de los Aljibes, por estar encima de una serie de aljibes. A la derecha está la Puerta del Vino, es uno de los edificios más antiguos, siendo atribuida su edificación a la época del Sultán Muhammand III (1302-1309), la decoración de la fachada o portada de poniente corresponde a la época finales del siglo XIII o principios del siglo XIV, y la de levante es posterior a 1367, y que comunica la Alcazaba con la zona de palacios.
  • Puerta de los Carros.

Acceso actual.

El actual acceso al recinto de la Alhambra se realiza desde 1988 a través de la red viaria exterior, próxima al actual cementerio, para eliminar el tráfico perjudicial por los accesos tradicionales.

Descripción de los edificios.

Alcazaba.

La alcazaba es el recinto situado en la parte más occidental del cerro de Sabika, constituía la zona militar, centro de la defensa y vigilancia del recinto y con ello fue la parte de construcción más antigua de la Alhambra. Las primeras edificaciones árabes realizadas se corresponden con la época califal, en el siglo XI, ampliándose las mismas al convertirse Granada en capital de uno de los reinos de Taifas. Con Muhammad I, primer rey nazarí de Granada, se reconstruyó y amplió esta fortaleza, se reforzaron sus muros y se levantaron las principales torres. Su sucesor Muhammad II terminó las obras de reconstrucción de la alcazaba. Con anterioridad a la edificación de los palacios nazaries, esta área compartía también una función de alojamiento real. La alcazaba tiene una forma trapezoidal, sus elementos principales son:

  • Norte: avanzando de derecha a izquierda.
    • Terraza de la Torre del Cubo. Torre semicircular, construida alrededor de 1586, sobre una puerta islámica, fue vaciada en el siglo XX. Hoy en día constituye una terraza de privilegio para la contemplación del valle del Darro y el Albaicín.
    • Adarve de la muralla norte.
    • Plaza de Armas y terraza o torre de la plaza de Armas. A finales del siglo XIV Ismail I levantó una puerta bajo esta torre, para las subidas desde Granada, lo que supuso una reestructuración de la zona norte, demoliendo parte de las caballerizas para su construcción.
    • Torre de los Hidalgos, ubicada a los pies de la torre de la Vela, tiene carácter defensivo.
  • Oeste.
    • Torre de la Vela, (1238-1273) constituía la torre de defensa más grande del conjunto militar, por su altura domina toda la vega granadina. Su nombre procede de la campana que los cristianos colocaron en la torre tras la conquista de la ciudad. Sonaba al alba para avisar a los agricultures del riego de las huertas en la Vega de Granada, por tanto, los mantenía en vela, y de ahí su nombre.
    • Bastión de artillería, revellín, construido en el periodo cristiano.
  • Sur.
    • Torre de la pólvora.
    • Jardín de los Adarves, fue creado en el siglo XVII, cuando la fortaleza perdió su carácter defensivo. Existen buenas panorámicas desde este jardín.
  • Este, es el lado más amplio del trapezoide que forma la alcazaba, con unos 75 metros. Al otro lado de esta muralla se encuentra la gran explanada de la plaza de los Aljibes.
    • Torre del Homenaje, es la mayor de las torres de este frente, tiene entre 22 y 26 metros de alto y se levanta en la parte más elevada de la fortaleza. En el siglo XIV, constituía junto con la Torre de la Vela, los principales bastiones defensivos de la Alhambra, ofreciendo protección al recinto. En su interior se distinguen seis pisos. Se cree que fue en esta torre donde instaló su residencia Al-Ahmar, el fundador de la Alhambra, cuando decidió construir su palacio. Se encuentra verticalmente, dividida en dos zonas bien diferenciadas. Una zona inferior que comprende los dos primeros niveles, en los que su acceso se hace bajo la muralla norte. La zona superior que comprende el resto de niveles tiene accesos desde la muralla norte y el adarve del muro este. El nivel más alto pudo servir a los alcaides del recinto de centro de operaciones de defensa, y el más bajo, una mazmorra, para almacenar grano, sal y especias.
    • Torre Quebrada.
    • Torre Adarguero.

En el centro de la alcazaba se encuentra el barrio castrense, donde se hallan los restos de los muros de las casas que ocupaban este lugar.

Palacios nazaríes.

Los palacios nazaríes son el conjunto formado por el Palacio de Comares, construido en primer lugar, y el Palacio de los Leones. Cronológicamente fueron levantados después de la alcazaba, el generalife y el Partal, siendo su construcción del primer tercio del siglo XIV. Constituía la sede de las funciones administrativas, de la corte, protocolo y retiro y disfrute privado. Al bajar las escaleras de acceso, se van encontrando las siguientes dependencias:

Mexuar.

Su nombre proviene del término árabe Maswar, lugar donde se reunía la Sura (Consejo de Ministros). La estancia ha sufrido numerosas transformaciones. Debió pertenecer a una estructura anterior al Palacio de Comares y al de Los Leones, y probablemente al construido por Isma’il I (1314-1325).6

Es la sala más antigua. En época árabe servía de sala de audiencia y justicia para casos importantes. Tenía una cámara elevada cerrada por celosías donde se sentaba el sultán a escuchar sin ser visto. No existían las ventanas laterales. Tenía el techo abierto en su parte central. Al fondo se encuentra una pequeña habitación, que servía de oratorio, desde donde se divisa el Albaicín, se encuentra orientado de forma diferente a la muralla, para cumplir su función religiosa. En tiempos cristianos se utilizó como capilla.

La decoración es el resultado de multitud de intervenciones entre el siglo XVI y el siglo XX, en la que destacan las columnas y capiteles característicos de la arquitectura nazarí. En los paños de azulejos que decoran sus paredes se combinan piezas de origen nazarí con intervenciones y piezas cristianas. A continuación del Mexuar se accede a un patio con fuente en el centro y una cámara a la izquierda, denominado patio del Mexuar.

Patio del Mexuar y Cuarto Dorado.

No se conoce con certeza el destino dado a esta zona en época árabe. Si se conoce que se adaptó como habitación para Isabel de Portugal, para su estancia en la Alhambra, aunque nunca llegó a ocuparla. En la fachada del cuarto destacan los capiteles de su arco de entrada. Dentro del cuarto sobresale la techumbre, en madera de cedro, y decoración de piñas y conchas, con armadura de cuatro faldones. Bajo él, ventanas cerradas con celosías. Dos portadas rectangulares bordeadas de cenefa de cerámica. La estancia está decorada con pinturas góticas y escudos y emblemas de los Reyes Católicos. Al cruzar el patio del Cuarto Dorado se accede a la fachada del palacio de Comares.

Palacio de Comares.

La fachada del palacio fue erigida por mandato del Mohamed V, siendo inaugurada en 1370, es una fachada interior que anticipa la majestuosidad del interior del palacio.

Patio de la Alberca o de los Arrayanes.

Es el recinto central de Palacio de Comares. A ambos lados de la alberca, que ocupa gran parte del patio, se encuentran plantados los arrayanes que dan nombre a este patio. En el mismo se puede encontrar uno de los temas ambientales de la Alhambra: la presencia del agua. Y no sólo actuando como tal, es decir, agua, sino también como espejo. Precisamente en esta alberca se refleja la imponente Torre de Comares. En un extremo hay una galería a lo ancho del patio y en sus extremos, alcobas de tertulia. Desde la galería se entra en la antecámara llamada:

Sala de la Barca.

Desde la galería norte del Patio de los Arrayanes y a través de un arco apuntado de mocárabes, accedemos a la sala de la Barca, llamada así ya que presenta ricas yeserías con el escudo nazarí y dentro de él, la palabra “Bendición”, que en árabe se dice “Baraca”, y que los castellanos escucharon como “Barca”; otra explicación podría ser que el nombre proviene por tener un artesonado magníficamente ensamblado en forma de casco de barco invertido. Esta sala, de forma rectangular de 24 metros por 4,35, parece ser que era más pequeña en un principio, y su ampliación fue realizada por Mohamed V. En esta sala existió una bóveda semicilíndrica que fue destruida por el fuego del incendio de 1890, sustituida por una reproducción de aquella que fue totalmente terminada en 1964. Los muros presentan las yeserías con el escudo nazarí y la palabra “Bendición” y el lema de la dinastía “no hay vencedor más que dios”.

La sala se encuentra rodeada por un zócalo en cuyos extremos encontramos alcobas con zócalos de azulejos, que revisten las columnas que sujetan arcos peraltados y festoneados de mocárabes y pechinas. Desde aquí se accede al Torreón de Comares, presidido por el Salón de los Embajadores.

Torre de Comares, Salón de Comares o Salón de los Embajadores.

Desde el patio de los Arrayanes destaca en uno de sus extremos, el imponente torreón de Comares, se accede a él por la sala de la barca. El salón de Comares es la estancia más amplia y elevada de todo el palacio, ocupa el interior de la Torre de Comares, dominando con su vista el valle del Darro. Su construcción data del segundo tercio del siglo XIV, siendo sultán nazarí de Granada, Yusuf I, aunque probablemente no viera terminada la obra que ordeno construir y adornar ricamente, ya que diversas inscripciones atribuyen su autoría a su hijo Mohamed V, su función principal era celebrar las audiencias privadas del sultán.

Presenta planta cuadrada de 11 metros de lado y 18 de altura, originalmente el suelo era de mármol y en la actualidad cerámico. En el centro de la sala se puede observar un cuadrado con el nombre de Alá escrito sobre azulejos.

Es un lugar con un contenido poético muy rico, podemos encontrar distintas composiciones, alabanzas a Dios y al emir y también algunos fragmentos del Corán. Cada centímetro de la pared está cubierto por algún elemento decorativo.

En los laterales del salón hay 9 alcobas, tres por cada uno de los lados del salón, correspondiendo la alcoba central del lado norte al sultán, también se abren una serie de ventanas cerradas antiguamente por celosías de madera y vidrieras de colores llamadas cumarias, (de ahí el nombre de comares). Todas las paredes están cubiertas de yeserías con motivos de conchas, flores, estrellas, escrituras. Sala policromada: oro en el relieve, colores claros en lo profundo. Zócalo decorado con azulejos. El suelo original era de cerámica vidriada en blanco y azul con escudos de armas como motivos ornamentales.

Las paredes están, además, decoradas con versículos coránicos y poemas realizados en yesería, lo que le debían conceder a esta sala en sus orígenes, con la decoración que no nos ha llegado, con sus juegos de luz y su ambiente cortesano, una de las salas palaciegas más impresionantes del mundo islámico. La calefacción era de braseros y la iluminación con lámparas de aceite.

Uno de los aspectos más atrayentes del Salón de los Embajadores es su techo, de forma cúbica. En él se representan los siete cielos de la cultura musulmana, situados uno encima de otro. El Corán dice que sobre ellos está el trono de Dios; todo el techo está lleno de estrellas, en total son ciento cinco.

El techo es una representación del Universo, quizás una de las mejores representaciones de la Edad Media. Realizado en madera de cedro con incrustaciones de maderas de diferentes colores, va formando estrellas superpuestas que forman diferentes niveles. En el centro y lo más elevado está el Escabel (عرش) sobre el que se establece DiosAlláh según los relatos coránicos. Desde éste se van repitiendo las figuras geométricas que dividen el techo en siete espacios, que representan los siete cielos que descienden consecutivamente hasta este mundo: el 7 es uno de los números simbólicos por excelencia. Entre todos ellos configuran el Trono (كرس), que es el símbolo de la creación entera. Este uso simbólico de cosmología coránica –con tantas alusiones al Escabel, el Trono, al Rey que se asienta sobre él– tiene una clara intención de legitimar al soberano como representante (jalifa de donde viene califa) de Dios en la tierra. El hecho de que el salón fuese el salón del trono, que estaba situado en su centro, justo debajo del escabel divino, es una clara referencia a esto. Pero la simbología de la sala no acaba ahí: las 4 diagonales del Techo de Comares representan los cuatro ríos del Paraíso y el Árbol del Mundo (o Axis Mundi), que teniendo sus raíces desde el Escabel se expande por todo el Universo. Pero no acaba ahí su simbología: las alcobas, nueve presentes (tres en cada muro), más tres omitidas para dejar el paso a la sala de la baraka, son una referencia a las doce casas zodiacales, en correspondencia con el papel de séptimo cielo que ocupa esa altura.

Palacio de los leones.
En un extremo del lado izquierdo del patio de los arrayanes, un pequeño arco sirve de ingreso a un pasadizo por el que se llega a la zona privada del monarca, el Harén (Haram significa lugar privado), el denominado palacio de los Leones.

El palacio de los Leones fue mandado construir por Muhammad V como residencia del sultán, supone un ejemplo de integración de arquitectura y agua, en la que esta se reparte desde la fuente de los leones situado en el patio hacia todo el palacio. El palacio se estructura a partir del patio, alrededor del cual se distribuyen las distintas estancias. Alrededor, las alcobas, salas privadas del sultán y esposas con piso alto abierto, sin ventanas que miren al exterior, pero con jardín interior como corresponde a la idea musulmana del paraíso. De cada una de las cuatro salas fluye un arroyo que va al centro: Los cuatro ríos del Paraíso descritos en el Corán.

Sala de los mocárabes.

Se llama así por la bóveda de mocárabes que la cubría. La de hoy es del siglo XVII. Muros con labor de yesería, inscripciones religiosas y escudo de la dinastía Nazarí.

Patio de los Leones.

Se comenzó su construcción en 1377,7 por deseo de Mohamed V, hijo de Yusuf I, siendo su alarife mayor Abén Cecid, concluyéndose trece años después. Los árabes de Granada, antes de llamar al Patio de los Leones Sahan al-Osud, lo hicieron con la denominación de Al-Haram. De planta ligeramente trapezoidal, el lado oriental es mayor que el de poniente (el de la sala de Mocárabes), el largo del conjunto 219 pies, incluyendo las salas de Mocárabes y Reyes es igual al triple del ancho del Patio en su lado menor o de poniente (73 pies).

Se encuentra rodeado por una esbelta galería con 124 columnas de mármol blanco de Macael (Almería), que se presentan aisladas y agrupadas en conjunto de dos, tres, y hasta cuatro en las esquinas, sustentando, o bien solo apuntalando, las arcadas de filigrana, siendo simétricos los lados mayores y asimétricos los menores, de los que avanzan sendo pabellones hacia el patio, en cuya intersección de ejes transversales y longitudinal se ubica la fuente con los doce leones que le da nombre.

Las columnas se unen con paños calados que dejan pasar la luz. Fustes cilíndricos muy delgados, anillos en la parte superior, capiteles cúbicos sobre los que corren inscripciones. Las planchas grises de plomo convierten los empujes horizontales en verticales. Los dos templetes que avanzan a los dos lados opuestos del patio son como un recuerdo de la tienda de campaña de los beduinos. Son de planta cuadrada, decorados con cúpulas de madera que se apoyan en pechinas de mocárabes. El alero es obra del siglo XIX. Toda la galería está techada con artesonado de lacería.

Fuente de los Leones.

Posee una de las escasas esculturas de animales del arte islámico pues, basándose en las suras 15, 29 y 38, 72 del Corán, se reprueba representar cualquier ser animado.

Los últimos datos conseguidos gracias a la restauración de los leones y la taza de la fuente han podido indicar que, tanto los leones como la taza, datan del siglo XIV y de la misma procedencia y material (mármol de Macael, Almería) siendo fabricada la fuente en su conjunto, tanto leones como taza, al mismo tiempo. Este descubrimiento viene a rectificar las informaciones que indicaban la procedencia de los leones de un palacio, anterior a la Alhambra, perteneciente al primer visir de la dinastía zirí Samuel Ibn Nagrella. A su vez, se ha podido descubrir tres tipologías de leones sobre la base de sus elementos formales diferenciadores. Cada una la conforma un grupo de cuatro leones con similitud dos a dos en sus rasgos: nariz, pelaje de la melena, fauces y posición y relieve de la cola.

(…)A tan diáfano tazón,
tallada perla,
por orlas el aljófar remansado,
y va entre margaritas el argento,
fluido y también hecho blanco y puro.
Tan afín es lo duro y lo fluyente
que es difícil saber cuál de ellos fluye(…)

La fuente de los leones tiene diversas significaciones o simbologías, ninguna de ellas corroboradas. Por una parte los doce leones tienen una simbolización astrológica, cada león alude a un signo zodiacal. Por otra, tiene una significación política o mayestática que está relacionada con el templo del rey Salomón (puesto que hay una inscripción en la fuente referida a este) y el mar de bronce del mismo templo. Por última y la más importante, alude a un símbolo paradisíaco refiriéndose así a la fuente, originaria de la vida y los 4 ríos del Paraíso coránico. Pero lo que sí se puede decir, es que la fuente como tal es una alegoría del poder que reside en el sultán.

Sala de los Abencerrajes.

Esta sala fue alcoba del sultán. Al ser cuarto privado no hay ventanas al exterior. Los muros están ricamente decorados. El estuco y los colores son originales. El zócalo de azulejos es del siglo XVI, de la fábrica de azulejos sevillana. La cúpula está decorada con mocárabes; en el suelo, en el centro, una fuentecilla servía para reflejar la cúpula de mocárabes, que al estar ricamente decorada, conseguía una luz encantadora y mágica, pues al entrar por la parte superior iba cambiando según las distintas horas del día.

Sala de los Reyes.

Ocupa todo el lado oriental del patio. Llamado así por la pintura que ocupa la bóveda del cuarto central. Es la sala más larga del Harén, dividida en tres cuartos iguales y dos pequeños que pudieran ser armarios, por su emplazamiento y falta de iluminación. Probablemente destinada a fiestas familiares. En la bóveda del centro, las pinturas representan a los diez primeros reyes de Granada desde la fundación del reino, uno de ellos con barba roja que puede ser Mohamed ben Nazar llamado Al-Hamar el Rojo, fundador de la dinastía Nazarí. En las bóvedas laterales hay pinturas que representan caballeros y damas, realizadas a fines del siglo XIV. Hubo un intercambio artístico en tiempos de Pedro I de Castilla quien solicitó ayuda al rey de Granada para restaurar los Reales Alcázares de Sevilla. Las pinturas llevan una técnica muy laboriosa:

  1. Planchas de madera de peralejo bien cepillada y formando una elipse.
  2. Sobre la superficie cóncava se extiende el cuero mojado, pegándolo con un baño de cola y claveteado con pequeños clavos de cabeza cuadrada cubiertos de estaño para evitar la oxidación.
  3. Sobre el cuero, una capa de yeso, caña y cola de 2 cm de espesor ya tostada y pintada en rojo. Sobre esta capa y con un punzón se dibujan los temas.

La división interna de la sala está realizada mediante arcos de atajo, cortando la estancia de forma perpendicular. Estos arcos muestran su intradós repletos de mocárabes y sus paramentos están cubiertos por yeserías, en los que aparecen símbolos nazaríes y también cristianos. La apariencia conjunta de la sala con sus arcos decorados puede recordar algún modelo de mezquita almohade.

Sala de las Dos Hermanas.

Se sale del Patio de los Leones por el lado opuesto a la Sala de los Abencerrajes. Se pasa una puerta original de taracea, una de las más bellas del palacio, actualmente conservadas en el Museo de la Alhambra. El nombre de Dos Hermanas procede de las dos losas de mármol blanco que hay en el suelo a ambos lados de la fuente central, exactamente iguales en tamaño, color y peso. Tiene un mirador sobre la ciudad y comunicación directa con los baños.

Esta sala, al igual que toda la Alhambra, tiene poemas escritos en las paredes. En esta sala se puede leer uno que dice:

Sin par,
radiante cúpula hay en ella
con encantos patentes y escondidos

(…) Nunca vimos jardín tan verdeante,
de más dulce cosecha y más aroma.

En cada cuarto del harén hay dos puertecillas: una da al harén alto, otra es una letrina. No hay cocinas. Empleaban el anafe o cocinaban fuera.

Sala de los ajimeces y mirador de Daraxa o Lindaraja.

Al fondo de la sala anterior está el Balcón de Lin-dar-Aixa. Daba al valle del río Darro y se veía a lo lejos la ciudad. La construcción del Pabellón de Carlos V interrumpe ahora la vista, por eso se construyó el Jardín de Lindaraja, italiano, con fuente renacentista y taza de mármol árabe. En el mirador de Lindaraja, se puede leer el siguiente poema: “Yo soy de este jardín el ojo fresco” (…) “En mi, a Granada ve, desde su trono”.

Habitaciones del Emperador.

Con el nombre de habitaciones del Emperador, se conocen los seis aposentos, que fueron construidos durante el reinado de Carlos I, entre 1528 y 1537 y que configuran el patio de Lindaraja, hacia un lado y el Patio de la Reja, hacia el otro.

Cuarto del emperador.
Construido para que el rey Carlos habitase aquí mientras estaba en Granada, en su viaje de bodas. En el cuarto siguiente a éste hay una placa de mármol en memoria del escritor Washington Irving que residió en esta parte del recinto, mientras escribía sus Cuentos de la Alhambra, en 1829.

El peinador de la reina.
Torre árabe llamada de Abul-Hachach, usada por el sultán para recreo y meditación. Tras la conquista cristiana fue reformado. La planta superior pudo servir como tocador real y podría haber sido utilizado por la reina Isabel de Farnesio. Su estructura tiene influencias romanas por la presencia del mirador con la galería porticada y su decoración pictórica.

Patio de la reja o de los cipreses.
Se accede a este patio desde la última de la habitaciones de Carlos V, su construcción data de tiempos de Carlos V, al construirse las habitaciones del emperador.

El partal.

Debe su nombre a la voz árabe que significa pórtico, y se refiere a los restos de la residencia del Sultán Yusuf III, el más septentrional de los Palacios Nazaríes.

Corresponde a la zona de las viviendas de los criados de Palacio.

  • Pórtico del Palacio.
  • Jardines y paseos.
  • Rauda.
  • Palacio de Yusuf III.
  • Paseo de las Torres.
    • de los Picos.
    • de las Infantas: Construida en 1395. Es la mejor conservada. Buen ejemplo de lo que era una vivienda andalusí con todas sus comodidades. Es un palacete con bancos a la entrada para los eunucos, patio interior con alcobas, entrada en recodo, fuente en el centro, ventanas a los huertos de flor (en este caso, el Generalife), piso superior para las damas. Arriba, terraza. El techo era de mocárabes y desapareció en un terremoto. Curiosa bóveda de entrada. Residencia de las hermanas Zaida, Zoraida y Zorahaida, cuya historia narra Washington Irving en Cuentos de la Alhambra.
    • de la Cautiva: Suntuosa construcción de Yusuf I. Debe su nombre a Isabel de Solís, que como dice el nombre de dicha torre estaba allí cautiva. Entre sus poemas se puede leer:

      En sus zócalos, de obra de azulejos, y en su suelo, hay prodigios cual tejidos.

Baños.
La joya de la casa árabe. El baño para el musulmán es una obligación religiosa. La construcción es copia de las termas romanas. Tienen tres salas:

  1. Cambio de ropa y descanso. Sala de las camas y reposo. Aquí se desnudaban, pasaban luego al baño y volvían a descansar. A veces les traían aquí la comida. En la galería alta había músicos y cantores.
  2. Masaje. Sala de refresco o masaje. Son dos galerías con arcos.
  3. Vapor. Sala de vapor. Más pequeña. Las bóvedas están abiertas con tragaluces en forma de estrella que en su día estaban cubiertos con cristales de colores, pero no herméticos, de manera que pudiese salir el vapor y entrar el aire fresco.

Palacio de Carlos V.

Llamado así por ser construido en su inicio como residencia del emperador Carlos, aunque no conste que llegase a habitar en él en momento alguno. Está situado junto al Palacio nazarí de Comares, lo que supone un gran contraste con la arquitectura islámica del entorno. Presenta planta cuadrada con patio interior circular y fue diseñado por Pedro Machuca. Sorprende por el año de construcción (1527), época muy temprana para sus características, que lo encuadran dentro del manierismo: columnas dóricas en el primer piso, jónicas en el segundo, y friso con cabezas de toro (bucráneos) de tradición grecorromana. En algunos aspectos, repite o anticipa ciertas soluciones arquitectónicas del manierismo en Italia, lo que se explica por la estancia de Machuca en dicho país y por su habilidad para desarrollar con inventiva propia ciertos rasgos del incipiente estilo manierista. La construcción se vio interrumpida en el siglo XVII, hasta su finalización en el siglo XX.

Su fachada es totalmente renacentista. El primer cuerpo es de estilo toscano con almohadillado. El segundo posee elementos decorativos propios del barroco. Sobre la puerta principal, se encuentran dos estatuas aladas de mujer reclinadas en el frontón. Arriba, 3 medallones enmarcados en mármol verde resaltan contra la piedra. En los laterales, se representan escenas de Hércules. Los anillos de hierro de la parte baja son puramente decorativos, siguiendo la moda vigente en Florencia y Siena en el momento de la construcción.

Convento de San Francisco.
Es el actual Parador de Turismo. Fue casa noble andalusí. Después de la conquista se donó a los franciscanos siendo así el primer convento de Granada. Patio andalusí bien conservado, con mocárabes, balcón cerrado con celosías y aljibe.

Secano o Alhambra alta.
Se está estudiando actualmente con excavaciones. Barrio del pueblo andalusí y de nobles. Ruinas del Palacio de los Abencerrajes. Torre del Agua, por donde entra en el recinto la Acequia Real.

Torre de los Siete Suelos.
Solo se han encontrado cuatro, (bajo sus pies). Famosa por aparecer en algunas de las aventuras de los Cuentos de la Alhambra, de Washington Irving, ambientadas en ella. La leyenda dice que Boabdil abandonó el palacio desde este local.

Generalife.

El Generalife, el Yannat al-arif en tiempos nazaríes, es la villa con jardines utilizada por los reyes musulmanes de Granada como lugar de retiro y descanso. La parte más importante está constituida por sus jardines, fue concebida como villa rural, donde jardines ornamentales, huertos y arquitectura se integraban, en las proximidades de la Alhambra. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Se inició su construcción durante los siglos XII y XIV y fue transformado por Abu I-Walid Isma’il. Es de estilo árabe nazarí y está situado en el lado septentrional de la Alhambra. Cerca del Generalife, y relacionados con él, se encuentran diversas construcciones de época nazarí, como Los Albercones, los restos del palacio de Dar al-Arusa, la Alberca Rota y la Silla del Moro.

Este dedal fue comprado en la tienda “Artesanías Medina“.

(23/04/2016)

317. Dedal MADRID // MADRID´s Thimble

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Dedal Madrid. Colección de las Ciudades Europeas de Gritos de Madrid.

En esta nueva entrada, os quiero enseñar el penúltimo dedal de la Colección de Dedales de las Ciudades Europeas de Gritos de Madrid. En esta ocasión, le toca al dedal de la capital de España, Madrid.

Madrid es un municipio y villa de España. La localidad, con categoría histórica de villa, es la capital del Estado y de la Comunidad de Madrid. También conocida como la Villa y Corte, es la ciudad más poblada del país, con 3.165.235 habitantes empadronados según datos del INE de 2014 mientras que, con la inclusión de su área metropolitana la cifra de población asciende a 6.543.031 habitantes, siendo por ello la tercera o cuarta área metropolitana de la Unión Europea, según la fuente, por detrás de las de París y Londres, y en algunas fuentes detrás también de la Región del Ruhr, así como la tercera ciudad más poblada de la Unión Europea, por detrás de Berlín y Londres. Madrid ocupa el puesto nº 38 en la lista Economist Intelligence Unit de ciudades con mejor calidad de vida del mundo.

Como capital del Estado, Madrid alberga las sedes del Gobierno, las Cortes Generales, ministerios, instituciones y organismos asociados, así como la residencia oficial de los reyes de España y del presidente del Gobierno. En el plano económico, es la cuarta ciudad más rica de Europa, tras Londres, París y Moscú. Para el 2009, el 50,1 % de los ingresos de las 5000 principales empresas españolas son generados por sociedades con sede social en Madrid, las cuales representan el 31,8% de ellas. Es sede del 3.er mayor mercado de valores de Europa, y 2ª en el ámbito iberoamericano (Latibex) y de varias de las más grandes corporaciones del mundo. Es la 8.ª ciudad del mundo con mayor presencia de multinacionales, tras Pekín y por delante de Dubái, París y Nueva York.

En el plano internacional acoge la sede central de la Organización Mundial del Turismo (OMT), perteneciente a la ONU, la sede de la Organización Internacional de Comisiones de Valores (OICV), la sede de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), la sede de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ), y la sede de Public Interest Oversight Board (PIOB). También alberga las principales instituciones internacionales reguladoras y difusoras del idioma español: la Comisión Permanente de la Asociación de Academias de la Lengua Española, y sedes centrales de la Real Academia Española (RAE), del Instituto Cervantes y de la Fundación del Español Urgente (Fundéu). Madrid organiza ferias como FITUR, Madrid Fusión, ARCO, SIMO TCI, el Salón del Automóvil y la Cibeles Madrid Fashion Week.

Es un influyente centro cultural y cuenta con museos de referencia internacional, entre los que destacan el Museo del Prado, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Thyssen-Bornemisza y CaixaForum Madrid, que ocupan, respectivamente, el 12º, 18º, 67º y 80º puesto entre los museos más visitados del mundo.

Los orígenes de la ciudad son objeto de revisión tras recientes hallazgos de enterramientos visigodos así como de restos que se remontan a los carpetanos o periodo prerromano. Las excavaciones arqueológicas también arrojan restos que se atribuyen al Madrid romano. Estos hallazgos de época visigoda han venido a confirmar que el posterior asentamiento fortificado musulmán de Maǧrīţ (del siglo IX) se había asentado sobre un vicus visigodo del siglo VII llamado Matrice o matriz, arroyo.

No sería hasta el siglo XI cuando Madrid fue incorporada a la Corona de Castilla, tras su conquista por Alfonso VI de León y Castilla en 1083. Fue designada como sede de la Corte por el rey Felipe II en 1561, convirtiéndose en la primera capital permanente de la monarquía española. Desde el Renacimiento hasta la actualidad ha sido capital de España y sede del Gobierno y la administración del Estado salvo breves intervalos de tiempo: entre los años de 1601 y 1606 la capitalidad pasó a Valladolid; durante la Guerra de la Independencia Española, en que la capital se trasladó a Sevilla; en 1808 y en 1810 a Cádiz; durante la Guerra Civil, cuando el Gobierno republicano se trasladó primero a Valencia y después a Barcelona, durante la Guerra Civil el bando nacional se estableció en Burgos, y tras finalizar esta se estableció allí la capital hasta el 18 de Octubre de 1939 que se volvió a trasladar a Madrid.

Historia.

Los orígenes de la ciudad son objeto de revisión tras los recientes hallazgos, en su perímetro más antiguo, de enterramientos visigodos así como de restos que se remontan a los carpetanos o periodo prerromano. Las excavaciones arqueológicas en el término municipal también arrojan restos romanos en diferentes distritos de la ciudad moderna, atribuyéndose al Madrid romano, y sobre la base de los restos encontrados durante las obras de soterramiento de la autopista M-30, una localización a orillas del río Manzanares en el área de influencia del puente de Segovia, en el entorno hoy ocupado por el parque de Atenas, la parte baja de la calle de Segovia y el paseo de la Virgen del Puerto. El Madrid romano no se situaría por tanto en el posterior enclave en altura del periodo visigodo para situarse en el valle del Manzanares, a escasos metros de donde se documentan los referidos restos visigodos, en la colina formada por los actuales Palacio Real y Catedral.

Estos recientes hallazgos de época visigoda han venido a confirmar las teorías de varios autores que sostuvieron que el posterior asentamiento fortificado musulmán de Maǧrīţ (del siglo IX) se había fundado sobre un vicus visigodo del siglo VII llamado Matrice o matriz, arroyo.

No sería hasta el siglo XI que Madrid es incorporado a la Corona de Castilla, tras su conquista (o reconquista, si tenemos en cuenta el pasado visigodo) por Alfonso VI de León y Castilla en 1083. Es a partir de ese momento cuando Madrid comienza un proceso lento pero constante de crecimiento en su territorio, población e influencia, que abarca todo el periodo medieval hasta situarse a fines del siglo XV como una de las principales ciudades de Castilla. Resultado de este proceso de crecimiento, entre otras razones, sería su designación como sede de la Corte por Felipe II en 1561, convirtiéndose en la primera capital permanente de la monarquía española. Desde ese mismo año de 1561, Madrid experimentó un crecimiento exponencial en tamaño y población, alcanzando a finales del siglo XIX más de medio millón de habitantes sobre el suelo de la ciudad consolidada (ciudad antigua más ensanche). Madrid, por tanto, ha sido desde el Renacimiento (siglo XVI) y hasta la actualidad, capital de España y sede del Gobierno y la administración del Estado, salvo un breve intervalo de tiempo entre los años de 1601 y 1606, en los que la capitalidad pasó a Valladolid así como durante la Guerra Civil, cuando el Gobierno de la República se trasladó primero a Valencia y después a Barcelona, y al finalizar la guerra es Burgos quien ostenta la capitalidad.

Prehistoria.

Pese a que no se han encontrado restos fósiles humanos, sí se ha hallado gran variedad de útiles, especialmente en el entorno de Arganda del Rey y del Manzanares, que permiten probar la existencia de asentamientos humanos en las terrazas del río en el lugar que hoy ocupa la ciudad.

Época romana y visigoda.

La conquista y colonización por Roma de la Península Ibérica, llevada a cabo inicialmente como maniobra militar romana en su larga serie de guerras con Cartago, dura casi 200 años, desde la segunda guerra púnica hasta el 27 a. C. en el que completan la pacificación del norte del territorio y lo dividen en tres provincias. La región que actualmente ocupa Madrid se situaría en la Tarraconense.

Si bien es posible que durante el periodo romano el territorio de Madrid no constituyese más que una región rural, beneficiada por la situación de cruce de caminos y la riqueza natural, el hallazgo de los restos de una basílica del periodo hispano-visigodo en el entorno de la iglesia de Santa María de la Almudena ha sido presentado como una evidencia de la existencia de un asentamiento urbano en ese periodo. Otras muestras arqueológicas de la presencia de una población estable en Madrid se encuentran en los restos de dos necrópolis visigodas, una en la antigua colonia del Conde de Vallellanopaseo de Extremadura, junto a la Casa de Campo— y otra en Tetuán de las Victorias. Dentro del casco medieval se encontró una lápida bastante deteriorada con la leyenda, nunca completada e interpretada de formas varias, pero que podría indicar la presencia de población estable ya en el siglo VII:

min.n. bokatus. indignvs. prs. imo / et tertio. regno. domno. rvd. / mi. regvm. era dccxxxv

Época musulmana.

La primera constancia histórica de la existencia de un asentamiento estable data de la época musulmana. En la segunda mitad del siglo IX, el emir de Córdoba Muhammad I (852-886) construye una fortaleza en un promontorio junto al río, que es una de las muchas fortificaciones que ordena construir en el territorio fronterizo de la Marca Media con el triple propósito de vigilar los pasos de la sierra de Guadarrama y proteger Toledo de las razzias de los reinos cristianos del norte, de ser punto de partida a su vez para incursiones musulmanas en dichos reinos y de asentar la autoridad de Córdoba en esta región. La primera noticia escrita sobre Madrid la encontramos en el cronista cordobés Ibn Hayyan (987-1075), quien, citando a otro cronista anterior, al-Razi (888-955), dice:

A Muhammad y al tiempo de su reinado se le deben hermosas obras, muchas gestas, grandes triunfos y total cuidado por el bienestar de los musulmanes, preocupándose por sus fronteras, guardando sus brechas, consolidando sus lugares extremos y atendiendo a sus necesidades. Él fue quien ordenó construir el castillo de Esteras, para guardar las cosechas de Medinaceli, encontrándose en su lado noroeste. Y él fue quien, para las gentes de la frontera de Toledo, construyó el castillo de Talamanca, y el castillo de Madrid y el castillo de Peñahora. Con frecuencia recababa noticias de las marcas y atendía a lo que en ellas ocurría, enviando a personas de su confianza para comprobar que se hallaban bien.
Junto a la fortaleza se desarrolla, hacia el sur y hacia el este, principalmente, el poblado. Esta población recibe el nombre de Maǧrīţ (en castellano antiguo Magerit [maʤeˈɾit]), que podría ser una arabización del nombre romance Matrice, “matriz”, en alusión a un arroyo de ese nombre que discurría junto a la primitiva ciudad, por la actual calle de Segovia, o bien ser un híbrido entre la palabra árabe Maǧra, que significa ‘cauce’ o ‘curso de agua’, y el sufijo romance -it (< latín -etum), que indica abundancia; el significado sería por tanto ‘lugar abundante en aguas’, en referencia a los varios arroyos de superficie y subterráneos que podían encontrarse en el solar de la ciudad.

La noticia más completa sobre el Madrid musulmán la da el geógrafo al-Himyari en el siglo XV, quien citando fuentes más antiguas dice de esta ciudad que era:

Una noble ciudad de al-Ándalus construida por el emir Muhammad ibn Abd al-Rahman. De Madrid al puente de Maqida [¿Valdemaqueda?], que era el límite de las tierras del islam, hay 31 millas. En Madrid hay un barro con el que se hacen unas ollas que pueden utilizarse para ponerlas sobre el fuego durante veinte años sin que se rompan, y lo que se cocina en ellas se conserva sin que le afecten ni el frío ni el calor del ambiente. El castillo de Madrid es uno de los más poderosos, construido por el emir Muhammad ibn Abd al-Rahman. Ibn Hayyan menciona en su Historia el foso que fue cavado fuera de las murallas de Madrid, diciendo que se encontró en él una tumba con un esqueleto que medía 51 brazos, esto es, 102 palmos [aprox. 9 m], desde el cojín de la cabeza hasta el extremo de los pies. De ello levantó acta, certificándolo, el cadí de Madrid, quien acudió al lugar y lo observó junto a varios testigos.

Se ha mantenido a lo largo del tiempo la tradición de que el primitivo hisn o fortaleza andalusí ocupaba el solar en el que luego se levantó el alcázar cristiano y más tarde el actual Palacio Real. Muchos investigadores han trabajado con esta hipótesis, desarrollando propuestas de reconstrucción del trazado de las murallas de la vieja al-mudayna o ciudadela a partir de esta idea. Sin embargo, no hay ninguna evidencia arqueológica ni documental de que el hisn estuviera en ese emplazamiento, y en la actualidad los estudiosos tienden a pensar que la muralla de la ciudadela pasaba por la actual plaza que separa la catedral de la Almudena del Palacio y por tanto no incluía el solar de este último. La ciudad andalusí amurallada, por lo tanto, se habría levantado en el cerro delimitado al sur por la hondonada del arroyo de San Pedro (actual calle Segovia), al norte por la del arroyo del Arenal (actual calle del Arenal) y al oeste por el barranco que termina en la vega del Manzanares. Extramuros se desarrolló, hacia el sur y el oeste, una población mayor que fue rodeada en época cristiana de una segunda muralla.

De los diversos trabajos arqueológicos desarrollados en la ciudad desde mediados del siglo XIX en adelante, han hallado restos como: la muralla árabe de la Cuesta de la Vega, la atalaya de la Plaza de Oriente y los vestigios de un viaje de agua de la Plaza de los Carros. Se conocen otros restos de muralla, hoy desaparecidos, por los planos antiguos de la ciudad. La mezquita mayor, cuya existencia daba a la población el carácter de medina o ciudad, ocupaba el lugar en el que luego se levantó la iglesia de Santa María, derribada a su vez en el siglo XIX para ensanchar la calle Mayor. Ésta ya era en tiempos andalusíes la calle principal de la ciudad.

En el año 932, el rey Ramiro II en su proceso de conquista territorial en el sur del reino de León atacó la fortaleza omeya de Madrid, en su idea de conquistar Toledo. Pero ya ocupadas por al-Nasir, tiempo antes, las fortalezas de la margen derecha del Tajo, Ramiro solo pudo desmantelar las fortificaciones de Madrid y depredar sus tierras más próximas, de donde trajo numerosas gentes. Las murallas de Madrid fueron reforzadas tras este ataque.

Durante la época califal, Madrid perteneció a la cora de Guadalajara. Tras la desintegración del califato, pasó a integrarse en el reino taifa de Toledo.

En el Madrid árabe nació en el siglo X Maslama al-Mayriti, llamado “el Euclides andalusí”, notable astrónomo y fundador de una escuela matemática en Córdoba.

Conquista cristiana y establecimiento de la capitalidad.

Con la caída del reino taifa de Toledo a manos de Alfonso VI de León y Castilla, la ciudad fue tomada por las fuerzas cristianas en 1085 sin resistencia, probablemente mediante capitulación. La ciudad y su alfoz quedaron integrados en el reino de Castilla como territorios de realengo. Los cristianos sustituyen a los musulmanes en la ocupación de la parte central de la ciudad, quedando los barrios periféricos o arrabales, que en el periodo anterior eran habitados por una comunidad mozárabe, como morería. También existió una judería en el entorno del que sería más tarde barrio de Lavapiés. Durante el siguiente siglo, Madrid sigue recibiendo embates de los nuevos poderes musulmanes de la península, los almorávides, que incendian la ciudad en 1109 y los almohades, que la someten a sitio en 1197. La victoria cristiana de Las Navas de Tolosa aleja definitivamente la influencia musulmana del centro de la península.

De esta época proceden dos destacados hechos religiosos que marcan el desarrollo de la personalidad del cristianismo popular de Madrid: el “descubrimiento” de la imagen de la Virgen de la Almudena y la vida de Isidro Labrador, que más tarde sería canonizado. La ciudad va prosperando y recibe el título de villa en 1123. Siguiendo el esquema repoblador habitual en Castilla, Madrid se constituye en concejo, cabeza de una comunidad de villa y tierra, la comunidad de villa y tierra de Madrid. El gobierno de la ciudad recae en todos los madrileños con el rango de vecinos, reunidos en concejo abierto hasta que en 1346, el rey Alfonso XI implanta el regimiento, en el cual ya sólo representantes de la oligarquía local, los regidores, gobiernan la ciudad. En 1152, el rey Alfonso VII estableció los límites de la comunidad de villa y tierra entre los ríos Guadarrama y Jarama. En 1188, una representación de Madrid participa por primera vez en las Cortes de Castilla. En 1202, Alfonso VIII le otorgó su primer fuero municipal, que regulaba el funcionamiento del concejo, cuyas competencias fueron ampliadas en 1222 por Fernando III el Santo.

A pesar del apoyo madrileño a Pedro I, posteriormente los soberanos de la casa de Trastámara residirían con frecuencia en la villa debido a la abundancia y calidad de sus cotos de caza, a la que eran muy aficionados. Antes incluso, ya el libro de Montería de Alfonso XI anotaba: “Madrid, un buen lugar de puerco y oso”, y posiblemente de esa característica derivaba el escudo que las huestes madrileñas llevaron a la batalla de las Navas de Tolosa. Posteriormente, un prolongado pleito entre el Ayuntamiento y la Iglesia acabó con un acuerdo de reparto de pastos para ésta y pies de árbol para aquél, con lo que un árbol fue incorporado al escudo junto al oso u osa y las siete estrellas de la constelación homónima. La identificación del árbol con el madroño es más oscura, más allá de la homofonía con el nombre de la ciudad.

Las Cortes de Castilla se reúnen por primera vez en Madrid en 1309 bajo el reinado de Fernando IV y posteriormente en 1329, 1339, 1391, 1393, 1419 y dos veces en 1435. A partir de la unificación de los reinos de España bajo una Corona común, las Cortes se convocaron en Madrid con mayor frecuencia.

En la Guerra de las Comunidades, a la cabeza de su regidor Juan de Zapata, Madrid se une a la sublevación contra Carlos I (1520) pero tras la derrota de los comuneros en Villalar, la villa es asediada y ocupada por las tropas reales. A pesar de todo ello, el sucesor de Carlos I, Felipe II decide instalar la corte en Madrid el 12 de Febrero de 1561 (455 años). Este hecho sería decisivo para la evolución de la ciudad y haría que los avatares del país y la monarquía, en mayor o menor medida, influyeran en el destino de la ciudad. Salvo un breve periodo entre 1601 y 1606, en que la corte se traslada a Valladolid, la capitalidad será consustancial a Madrid. Una famosa expresión indicaba esa identidad: “sólo Madrid es corte”, lo que, de forma conceptista, también se entendía al revés: “Madrid es sólo corte”.

Con el establecimiento de la corte en Madrid, su población empieza a crecer de forma significativa. A la burocracia real, los miembros de la corte y todas las personas necesarias para su sustento, se unen desheredados y buscavidas de todo el Imperio español. En 1625, Felipe IV derriba la muralla de la ciudad, ya sobrepasada, y edifica la que será la última cerca de Madrid. Esta cerca, construida exclusivamente por razones fiscales (impuesto de portazgo) limitará el crecimiento de la ciudad hasta el siglo XIX. Las tareas de gobierno se centralizan en el Alcázar Real, conjunto de edificaciones situadas en los terrenos que más adelante ocuparán el Palacio Real y la plaza de Oriente. Paralelamente, se aumenta la superficie de otro palacio en el extremo este de la ciudad, más allá de la cerca. Se trata del palacio del Buen Retiro, empezado a construir por los Reyes Católicos (que también trasladaron a sus proximidades el monasterio de San Jerónimo el Real, situado anteriormente cerca del Manzanares, zona de la actual estación de Príncipe Pío), del que se conservan sus jardines, el Salón del Reino y el Salón de Baile, conocido, este último, como el Casón del Buen Retiro y utilizado por el Museo del Prado.

Ilustración y neoclasicismo.

El cambio de dinastía traería cambios importantes para la ciudad. Los monarcas de la nueva dinastía la encontraron como una población oscura, de calles angostas, masificada, sin sistemas de alcantarillado y pestilente. Los Borbones se plantean la necesidad de equiparar Madrid a otras capitales europeas. El incendio del Alcázar de Madrid en 1734 (suceso desgraciado que causa la desaparición de una tercera parte de la colección real de pinturas) dio lugar a la construcción del Palacio Real. Las obras duraron hasta 1755 y no fue ocupado hasta el reinado de Carlos III. Puentes, hospitales, parques, fuentes, edificios para el uso científico, ordenanzas de alcantarillado y otras actuaciones fueron promovidas por este último monarca, (quien recibe el título popular de “mejor alcalde de Madrid“), con la colaboración de arquitectos y urbanistas de gran categoría profesional y artística: Francesco Sabatini, Ventura Rodríguez y Juan de Villanueva, entre otros.

El proyecto del Salón del Prado, en las afueras de la ciudad, entre el conjunto del Buen Retiro y la cerca, es probablemente el más importante y el que ha dejado una herencia más importante a la ciudad: los paseos del Prado y Recoletos, las fuentes de Neptuno, Cibeles y Apolo, el Real Jardín Botánico, el Real Observatorio Astronómico o el edificio inicialmente destinado a acoger al Real Gabinete de Historia Natural, aunque finalmente sería asignado al entonces recién constituido Museo del Prado. Sin embargo, no siempre la relación del “rey alcalde” con sus súbditos-vecinos fue buena; varias medidas de su programa de modernización fueron contestadas de manera violenta durante el motín de Esquilache de 1766 aunque en el mismo confluyeron, además, causas más complejas.

La ciudad aparece vista desde el suroeste, y algo distinta de como la pudo dibujar Wyngaerde doscientos años antes. El Alcázar de los Austrias ha sido sustituido por el palacio borbónico de Felipe V, el puente de Segovia es el actual, y el perfil de la enorme cúpula de San Francisco el Grande domina el resto de iglesias de la villa. Al norte se adivina la “montaña” del Príncipe Pío, donde tuvieron lugar los fusilamientos del 3 de Mayo de 1808, inmortalizados en el cuadro de Goya.

El Ensanche y la Era industrial.

El levantamiento del pueblo de Madrid en contra de las tropas francesas el 2 de Mayo de 1808 marca el principio de la Guerra de la Independencia. El rey José Bonaparte realizó reformas en la capital, siendo frecuentes sus órdenes de derribar conventos para hacer plazas, por las que adquiere el mote de Pepe Plazuelas. El devenir de la guerra lo forzó en dos ocasiones a huir de Madrid pero la ocupación de la ciudad se saldó con la destrucción de valiosos recintos, como el Palacio del Buen Retiro.

La desamortización supuso un cambio drástico en el sistema de propiedad inmobiliaria, además de concentrar una gran colección de arte, el Museo de la Trinidad, que en 1872 fue disuelto y sus fondos pasaron a engrosar los del Museo del Prado (creado durante el reinado de Fernando VII en el edificio previsto para Gabinete de Ciencias). También supone la creación en Madrid de la Universidad Central, que conservará el nombre de Complutense ya que proviene del traslado físico y jurídico del claustro y alumnos de la renombrada Universidad de Alcalá a la cercana capital.

Durante el siglo XIX, la población de la ciudad sigue creciendo. La percepción de los cambios que harán desaparecer la ciudad preindustrial estimula la aparición de una literatura “madrileñista”, de carácter costumbrista, como la de Ramón de Mesonero Romanos. La información estadística y de todo tipo recopilada por Pascual Madoz en su Diccionario Geográfico-Estadístico para toda España fue especialmente exhaustiva para Madrid, cuyo artículo tiene un encabezamiento muy significativo: “Madrid: audiencia, provincia, intendencia, vicaría, partido y villa”.

En 1860 se derriba por fin la cerca de Felipe IV y la ciudad puede crecer, en principio de una forma ordenada, gracias al plan Castro y la realización de los ensanches. Será la oportunidad de fabulosos negocios, que enriquecieron a José de Salamanca y Mayol, marqués de Salamanca, quien dio nombre al nuevo barrio creado al este de lo que pasará a ser el eje central de la ciudad (el paseo de la Castellana, prolongación del Paseo del Prado). Se establece un moderno sistema de abastecimiento de aguas (el Canal de Isabel II) y se establece la comunicación por ferrocarril que convertirá a Madrid en el centro de la red radial de comunicaciones, lo que también deja su huella en la trama urbana (estación de Delicias, estación de Atocha y estación de Príncipe Pío).

Restauración.

En los primeros treinta años del siglo XX, la población madrileña llega a más de un millón de habitantes. Nuevos arrabales como Las Ventas, Tetuán o El Carmen daban acogida al recién llegado proletariado, mientras en los ensanches se instalaba la burguesía madrileña. Estas transformaciones fomentaron la idea de la Ciudad Lineal, de Arturo Soria. Paralelamente se abrió la Gran Vía, con el fin de descongestionar el casco antiguo y se inauguró el metro en 1919. Durante el reinado de Alfonso XIII, cede éste terrenos del real pecunio, al noroeste del Palacio Real, para fundar la Ciudad Universitaria.

Segunda República y Guerra Civil.

Las elecciones municipales del 12 de Abril de 1931 dieron un gran triunfo a la conjunción republicano-socialista en Madrid, obteniendo el 69,2% de los votos (90.630 votos para la conjunción y 31.616 para los monárquicos, que se tradujeron en 15 concejales socialistas y 15 republicanos frente a 20 concejales monárquicos). Pedro Rico, del Partido Republicano Democrático Federal, fue elegido alcalde por la corporación municipal. El triunfo republicano en Madrid y la mayoría de las capitales de provincia supuso la descomposición de la monarquía y el advenimiento de la Segunda República Española, apenas dos días después. El comité republicano asumió el poder el día 14 por la tarde, proclamando la República en la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol, sede del Ministerio de la Gobernación, ante una multitud enfervorizada. La Constitución de la República promulgada en 1931 fue la primera que legisló sobre la capitalidad del Estado, estableciéndola explícitamente en Madrid. Una de las primeras acciones del nuevo gobierno fue ceder al pueblo de Madrid la Casa de Campo, hasta entonces propiedad real; abriéndose al público por primera vez el 1 de Mayo de 1931 en una fiesta campestre multitudinaria.

El estallido de la Guerra Civil española tuvo lugar en Melilla a media tarde del viernes 17 de Julio y fue conocido en Madrid en las horas siguientes. Todavía el sábado 18 y el domingo 19 guardó la ciudad una cierta normalidad. Tras el aplastamiento de la rebelión en Madrid, mal planificada, en el cuartel de la Montaña y los cuarteles de Carabanchel, en los que los elementos leales del Ejército y de las Fuerzas de Seguridad fueron auxiliados por las milicias populares (organizadas desde finales de 1934 por el Partido Comunista de España bajo el nombre de Milicias Armadas Obreras y Campesinas), a las que el Gobierno autorizó la entrega de armas. A partir de ese momento comenzó una represión indiscriminada no sólo hacia los que habían participado en la rebelión, sino contra aquellos que por no compartir las ideas políticas del Frente Popular, estaban considerados como “desafectos al Régimen”. Surgieron numerosos centros de interrogación, detención y tortura (las “checas”), de donde muchos detenidos sólo salían para ser “paseados”, apareciendo sus cadáveres en los alrededores de la ciudad. Se produjeron numerosas “sacas de presos” en las que las llamadas Milicias de Vigilancia entraban en las cárceles (San Antón, Ventas, etc.) con sus listas de personas a eliminar, “sacaban” a los presos que figuraban en las listas y los fusilaban en las afueras de la ciudad. Especial magnitud revistieron las matanzas de Paracuellos del Jarama, y Torrejón de Ardoz en Noviembre/Diciembre de 1936, en las que los cálculos más fundamentados arrojan entre 2000 y 3000 víctimas. También innumerables domicilios particulares fueron incautados, y la misma suerte corrieron las sedes de los partidos políticos de derechas. Se asaltaron e incendiaron iglesias, con irreparables pérdidas artísticas y culturales y por decreto gubernamental oficial de Agosto de 1936, fueron definitivamente cerradas todas las iglesias de la España republicana y por tanto las de Madrid.

La resistencia de las milicias, militarizadas en forma de Ejército Popular de la República en 1937, dirigidas por la Junta de Defensa de Madrid, consigue frenar la ofensiva durante la batalla de Madrid en los barrios del oeste de la ciudad, especialmente en el entorno del barrio de Argüelles y la Ciudad Universitaria, donde se estabilizó el frente, y que resultó arrasada en el conflicto, perdiéndose además de los propios edificios de la Universidad elementos tan valiosos como el Real Sitio de la Moncloa, que incluía el palacio homónimo (el actual es una reconstrucción de la posguerra) y la Casa de Velázquez.

La ciudad no volvería a sufrir otro asalto por tierra durante la guerra, pero fue castigada por el fuego artillero y los bombardeos aéreos, primeros en la historia sobre una capital, a imagen de los que otras europeas sufrirán durante la Segunda Guerra Mundial. Las operaciones de la aviación del bando sublevado, apoyada por aparatos de la Alemania Nazi y de la Italia fascista causan en cuatro meses, del 7 de Noviembre de 1936 al 9 de Marzo de 1937, 1.490 muertos, 430 desaparecidos y 3.502 heridos. aparte de causar numerosos destrozos en edificios emblemáticos, como los que afectaron, del 14 al 17 de Noviembre de 1936, al Museo del Prado, el Museo de Arte Moderno, el Instituto Cajal, el Museo Arqueológico Nacional y el Palacio de Liria. La aviación también fue utilizada para atemorizar al enemigo.

La resistencia de Madrid fue exaltada por la propaganda en favor de la causa republicana con el lema “¡No pasarán!” y mofada al terminar la Guerra, con la canción de Celia Gámez “¡Ya hemos pasao!”, pero la situación obliga a las instituciones y el Gobierno, así como a parte de la población civil, a ser evacuados hacia las regiones del interior y del Levante. El final de la guerra fue especialmente caótico en Madrid, con el enfrentamiento violento entre unidades armadas del Partido Comunista y las leales a la Junta de Defensa de Madrid, dirigida por el general Miaja, el coronel Segismundo Casado y el miembro del Partido Socialista, Julián Besteiro. Los choques armados en las calles de la ciudad causaron numerosas víctimas y dieron lugar a sangrientas represalias y fusilamientos por ambos bandos. En los dos últimos días de Marzo y primero de Abril de 1939 entraron en la ciudad las tropas nacionalistas, acogidas con masivas manifestaciones de júbilo por la población.

Acabada la guerra el 1 de Abril de 1939, Madrid comienza a padecer la represión franquista; en Julio de ese año, el conde Galeazzo Ciano, ministro de Asuntos Exteriores de la Italia fascista, escribe en su diario que son entre 200 y 250 ejecuciones diarias.

Dictadura de Franco.

Terminada la guerra, la ciudad sigue su imparable crecimiento espacial, al tiempo que restaña las heridas que la contienda había dejado en la ciudad, especialmente en su fachada oeste. Cientos de miles de españoles emigran del campo a la ciudad. Madrid (junto con Barcelona o Bilbao) es una de las ciudades que más se benefician de estos movimientos de población. A partir de 5 de Junio de 1948, comienza el proceso de anexión a Madrid de hasta trece municipios limítrofes, que termina el 31 de Julio de 1954 (Aravaca, Barajas, Canillas, Canillejas, Chamartín de la Rosa, Fuencarral, Hortaleza, El Pardo, Vallecas, Vicálvaro, Villaverde, Carabanchel Alto y Carabanchel Bajo), pasando su extensión de 66 km² a los 607 km² actuales y ganando unos 300.000 nuevos habitantes. El desorden urbanístico fue la norma: crecieron poblados chabolistas (descritos magistralmente por Luis Martín-Santos en su novela Tiempo de silencio), al tiempo que el centro histórico era sujeto a especulación, permitiéndose el derribo de edificios de valor artístico o tradicionales para ser sustituidos por otros de estética moderna, se construyen edificios de arquitectura innovadora como las suspendidas Torres de Colón. En algunos casos las intervenciones arquitectónicas tienen un carácter de marcar la presencia política, tratando de potenciar el concepto de “Madrid imperial” franquista, como en la zona de Moncloa, donde se levantan el Arco de la Victoria y el Ministerio del Aire, en un estilo neoherreriano, o la Casa Sindical (actualmente Ministerio de Sanidad), edificio de los Sindicatos Verticales, una torre prismática y funcional de ladrillo que abandona el herrerianismo en favor del racionalismo.

El Plan de Ordenación del Área Metropolitana, aprobado en 1963, acuciado por la explosión demográfica de la capital, inició la tendencia a desviar la concentración poblacional urbana de Madrid hacia municipiMadridos metropolitanos como, Alcorcón, Alcobendas, Coslada, Fuenlabrada, Getafe, Leganés, Móstoles, San Sebastián de los Reyes, San Fernando de Henares y Torrejón de Ardoz, que se convierten en ciudades dormitorio. En 1973 se inauguran los primeros tramos de la M-30, el primer cinturón de circunvalación de la ciudad.

Democracia.

Tras la muerte del dictador Franco, Madrid fue uno de los escenarios principales durante el periodo de la Transición. Los primeros meses del año 1977 destacaron por la agitación política y social, con huelgas, manifestaciones y contramanifestaciones violentas con víctimas mortales. Otros graves acontecimientos fueron los dos secuestros por parte del GRAPO y el episodio de la Matanza de Atocha de 1977 que resultó en el asesinato por parte de miembros de la ultraderecha de los abogados laboralistas en un despacho situado en esta calle. Su multitudinario entierro, previo a la legalización del PCE fue narrado cinematográficamente en Siete días de enero, de Juan Antonio Bardem. Con la consolidación del régimen democrático, la constitución de 1978 confirma a Madrid como capital de la España democrática en cuyo apoyo tendrían lugar las manifestaciones multitudinarias tras el desbaratado golpe de Estado del 23 de Febrero de 1981.

En 1979, tuvieron lugar las primeras elecciones municipales democráticas desde la Segunda República en las que la lista de la UCD con José Luis Álvarez al frente fue la más votada, pero sin mayoría absoluta. Resultó elegido alcalde de la ciudad Enrique Tierno Galván, gracias al pacto del PSOE con el PCE. Durante esta alcaldía el Ayuntamiento regeneró la ciudad desde el punto de vista urbanístico y social. Lo que era la capital agonizante del franquismo llegó a ser el núcleo cultural más importante de Europa. La Movida madrileña fue un ejemplo de esta pujanza. Hubo también importantes mejoras en la calidad de vida de los habitantes de la ciudad. Tras la muerte de Enrique Tierno Galván, fue sustituido por Juan Barranco, del PSOE, con apoyos del PCE, virando después la ciudad a posiciones más conservadoras con Agustín Rodríguez Sahagún, del CDS, y José María Álvarez del Manzano, del PP. Alberto Ruiz-Gallardón, del PP, fue nombrado alcalde de la ciudad tras su periodo al frente del gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid. Finalmente, el 27 de Diciembre de 2011, la popular Ana Botella se convierte en la primera alcaldesa de la historia del municipio, tras el nombramiento de su antecesor como Ministro de Justicia de España. La elección democrática de alcaldes trae definitivamente grandes beneficios a la ciudad, al verse obligados los alcaldes a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, ante los que responden (los alcaldes franquistas eran elegidos directamente por Franco): construcción de bibliotecas, instalaciones deportivas, centros de salud; eliminación de los núcleos chabolistas; limpieza del río Manzanares; mejora del viario; cierre de la M-30 por el norte, enterramiento de la misma en la zona del Manzanares; construcción de nuevas vías de circunvalación (M-40, M-45, M-50), a la vez que se aumenta la capacidad de las carreteras de acceso (convertidas en autovías o duplicadas con autopista de peaje); regulación de aparcamiento (ORA) en el interior de la ciudad, que llega al límite de la M-30, con reiteradas protestas vecinales, todo ello con el objeto de absorber y regular el tráfico creciente. El papel de las grandes empresas inmobiliarias ha sido decisivo al marcar el nuevo estilo urbanístico en la ciudad de Madrid. Los nuevos barrios se articulan en torno a la manzana cerrada al exterior, con un núcleo formado por zonas verdes, piscinas, áreas de juegos infantiles, pistas deportivas, etc. Este nuevo estilo urbanístico ha ido modelizando un nuevo concepto social en el que la calle ya no se entiende como un lugar de convivencia sino como un mero elemento de tránsito. Las personas en Madrid ahora tienden a reunirse más en bares, domicilios particulares, parques o incluso aparcamientos, apareciendo fenómenos antes desconocidos como el botellón.

En el siglo XXI, la ciudad sigue abordando nuevos retos: mantenimiento de la población dentro del núcleo urbano (Madrid es el municipio de España en el que el aumento del precio de la vivienda ha sido mayor); expansión de la ciudad (con la creación de nuevos barrios con Plan de Actuación Urbanística: Ensanche de Vallecas, Pau de Carabanchel, Montecarmelo, Arroyo del Fresno, Las Tablas, Sanchinarro, Valdebebas…); remodelación del centro histórico; absorción e integración de la inmigración que acude a la ciudad.

(15/12/2015)

312. Dedal BARCELONA // BARCELONA´s Thimble

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Dedal Barcelona. Colección de Dedales de Ciudades Europeas.

Continuamos con más dedales pertenecientes a la Colección de Dedales de las Ciudades Europeas de la tienda “Gritos de Madrid“. En esta ocasión, nos quedamos aquí en España, con un dedal de la ciudad de Barcelona.

Barcelona es una ciudad y municipio de España, capital de la provincia homónima y de la comunidad autónoma de Cataluña.

Con una población de 1.604.555 habitantes en 2015 , es la segunda ciudad más poblada de España después de Madrid, y la undécima de la Unión Europea. El área metropolitana de Barcelona, incluida en la Región urbana de Barcelona, cuenta con 5.029.181 habitantes (2011), siendo así la sexta ciudad de mayor población de la Unión Europea.

Se ubica a orillas del mar Mediterráneo, a unos 120 km al sur de la cadena montañosa de los Pirineos y de la frontera con Francia, en un pequeño llano litoral limitado por el mar al este, la sierra de Collserola al oeste, el río Llobregat al sur y el río Besós al norte. Por haber sido capital del condado de Barcelona, se suele aludir a ella con la denominación antonomástica de Ciudad Condal.

Barcelona ha sido escenario de diversos acontecimientos internacionales que han contribuido a consolidarla y desarrollarla y darle proyección mundial. Los más relevantes han sido la Exposición Universal de 1888, la Exposición Internacional de 1929, los Juegos Olímpicos de 1992 y el Fórum Universal de las Culturas 2004. Es también sede del secretariado de la Unión para el Mediterráneo.

En la actualidad, Barcelona está reconocida como una ciudad global por su importancia cultural, financiera, comercial y turística. Posee uno de los puertos más importantes del Mediterráneo y es también un importante punto de comunicaciones entre España y Francia, debido a las conexiones por autopista y alta velocidad ferroviaria. El aeropuerto de Barcelona-El Prat, situado a 15 km del centro de la ciudad, fue utilizado por más de 37,5 millones de pasajeros en 2014.

Historia.

Edad Antigua. Los primeros rastros encontrados de población en el área de la ciudad se remontan al Neolítico (5500 a. C.), tal como indican los yacimientos encontrados alrededor del barrio del Raval ricos en enterramientos. Asimismo se han encontrado restos neolíticos en otros puntos del plano de Barcelona como la Sagrera. Sin embargo, los primeros pobladores destacados no aparecen hasta los siglos VII a. C. – VI a. C. Estos fueron los layetanos, un pueblo íbero. Después de la Primera Guerra Púnica, para intentar compensar las consecuencias de la derrota, los cartagineses iniciaron una política de expansión en la Península Ibérica. Según una leyenda, la ciudad fue fundada en el año 230 a. C. por Amílcar Barca, padre de Aníbal. De acuerdo con la misma, el nombre de Barcelona deriva del linaje cartaginés Barca. Sin embargo, no hay pruebas de la presencia cartaginesa en el llano de Barcelona. Durante el inicio la Segunda Guerra Púnica, Aníbal Barca ocupó la población en el transcurso de su marcha hacia los Pirineos. Sin embargo, los romanos, lograron conquistar la ciudad en el año 218 a. C. La ciudad fue rebautizada como COLONIA IVLIA AVGVSTA FAVENTIA PATERNA BARCINO entre el 15 a. C. y 10 a. C. una vez los romanos se establecieron definitivamente. En el mapamundi de Claudio Ptolomeo aparece con el nombre Barcino. Barcino tomó forma de castrum o fortificación militar en sus primeros tiempos aunque el comercio fue reorientando la importancia de la ciudad; en el siglo I fue amurallada por orden del emperador romano Claudio y ya en el siglo II contaba con una población de entre 4000 y 8000 habitantes.

Edad Media. Tras su llegada en el siglo V, los visigodos la convirtieron durante pocos años en capital de los territorios hispanos, traspasando después el poder hasta Toledo. En el siglo VIII fue conquistada por Al-Hurr, pero retornada al territorio cristiano por Ludovico Pío del Imperio carolingio en 801, incorporándola a la Marca Hispánica. Los ataques musulmanes no cesaron, y en 985 las tropas de Almanzor destruyeron prácticamente toda la ciudad. Borrell II inició la reconstrucción dando paso al floreciente periodo condal.

Durante este período la ciudad destacó entre las tierras catalanas y el conjunto del dominio de la Corona de Aragón, y fue, junto con otros puertos de la Corona, como Tortosa, Palma de Mallorca, Nápoles o Valencia, de donde partieron numerosas tropas y recursos hacia la empresa de tomar nuevas posesiones. La ciudad floreció y llegaría a ser una de las principales del Mediterráneo occidental en los siglos XIII y XIV. La ciudad destacaba en el plano comercial, aunque por debajo de Génova y Venecia, que dominaban el comercio en el Mediterráneo y entre Europa y Asia.

Edad Moderna. La decadencia se inició a partir del siglo XV con altibajos, y se prolongaría a lo largo de los siglos siguientes. Las tensiones derivadas de la unión dinástica con Castilla, iniciada con el matrimonio entre Fernando II de Aragón e Isabel de Castilla, alcanzó su momento álgido con la Guerra de los Segadores, entre 1640 y 1651, y más tarde, con la Guerra de Sucesión (de 1706 a 1714), que significó la desaparición de muchas de las instituciones propias de Cataluña, así como la prohibición del catalán y la construcción de la fortaleza militar de la ciudadela.

Revolución industrial. La recuperación económica iniciada a finales del siglo XVIII y la industrialización en el siglo XIX propiciaron que Barcelona volviera a convertirse en un importante centro político, económico y cultural, al frente de la llamada Renaixença (Renacimiento). Cabe destacar en el proceso de industrialización el monopolio de comercio textil entre España y Cuba, que fue fijado en Barcelona en un momento de crisis en la industria textil de algodón, y que asentó la industrialización en Cataluña; y el diferencial de crecimiento, mientras que en otras partes del país la industria languidecía ante la crisis.

Otra consecuencia de este monopolio textil en el siglo XIX entre Barcelona y Cuba, fue la queja de los cubanos acerca de la “teoría del embudo”, ancha para España y estrecha para Cuba, y que fue la raíz del malestar cubano y que generó revueltas y el movimiento de independencia en busca de la igualdad económica con el apoyo de EE.UU.. La ciudad pudo derribar sus murallas y se anexionó en 1897 seis municipios limítrofes, lo que le permitió crecer y planificar su desarrollo urbano e industrial liderado por el innovador plan del Ensanche de Ildefonso Cerdá, que trazó las calles en cuadrícula y las esquinas en chaflán. Fue también sede de dos Exposiciones Universales en 1888 y 1929.

Siglo XX. En los inicios del siglo XX destacaron tanto el crecimiento económico (especialmente derivado de la Primera Guerra Mundial) como la proliferación de nuevas ideologías acogidas por amplios tramos de población, especialmente la obrera. El impulso gubernamental promovió el Metro y el Puerto. Sin embargo, la crisis del 29 que golpeó duramente a España y posteriormente el inicio de la Guerra Civil Española paralizó todo crecimiento durante una década. Pese a defender a la II República, la ciudad fue foco de rebeliones internas y peleas entre partidos que ni la ciudad ni el gobierno de la República pudieron controlar, como se vio en las Jornadas de Mayo de 1937. Durante la guerra la ciudad fue bombardeada en varias ocasiones. Las tropas franquistas ocuparon la ciudad el 26 de Enero de 1939.

La dictadura militar designó a Barcelona como polo de desarrollo promoviendo una intensa industrialización que dio lugar a una fuerte y prolongada inmigración mayoritariamente procedente del sur de la Península. Las nuevas condiciones sociales y económicas dinamizaron la ciudad y transformaron radicalmente el trazado urbano, destacando la aparición de populosos barrios obreros y de importantes vías de comunicación. El metro se expandió y aparecieron los trolebuses (década de 1940) diversificando el transporte. La red de ferrocarriles se hizo más densa y moderna, mientras el aeropuerto también ganaba relevancia. Sin embargo, la gran apuesta del transporte barcelonés, en comparación con otras grandes y medianas ciudades, fue el impulso del vehículo privado, para lo que se construyó una densa red de aparcamientos subterráneos.

Tras la muerte del general Franco y los difíciles inicios del período democrático, la ciudad se benefició, como el resto de España, de un nuevo impulso económico muy influido por la integración en la Unión Europea (1 de Enero de 1986), que desembocó en modernos proyectos culturales y urbanísticos. Entre ellos destaca la organización de los Juegos Olímpicos de 1992. Dicho evento, que contó con el apoyo económico y organizativo de toda España, se constituyó en un nuevo motor del desarrollo urbanístico.

(15/12/2015)

308. Dedal SANTA TECLA // SANTA TECLA´s Thimble

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Dedal del Castro de Santa Tecla, La Guardia. Pontevedra.

En esta ocasión, os quiero enseñar el último de los dedales que tengo en mi colección del Castro de Santa Tecla. Este dedal ya hace un tiempo que está formando parte de mi colección de dedales, pero hasta ahora no había tenido ocasión para enseñároslo. A continuación, os dejo información sobre este castro tan famoso de la provincia de Pontevedra.

El castro de Santa Tecla (Santa Trega en gallego) es un castro galaico y un sitio arqueológico que se encuentra en el contorno del monte de Santa Tecla, de 341 metros de altitud, en el extremo más sudoccidental de Galicia, en el municipio de La Guardia (Pontevedra) es un lugar privilegiado desde el que se domina todo el contorno de la desembocadura del Miño. Pertenece a la cultura castreña, el más emblemático y visitado de los castros gallegos. Fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional en el año 1931 y también tiene la consideración de Bien de Interés Cultural. En varias de las piedras del monte se encuentran petroglifos elaborados 2.000 años antes de la ocupación del castro, por lo que, según la tesis mantenida por Antonio de la Peña Santos, director de las últimas campañas de excavaciones sistemáticas en la década de los ochenta, tuvo una ocupación continuada entre los siglos I a. C., al poco de comezar el proceso de romanización de Galicia, y el siglo I d. C., y a partir de ese momento comenzó un lento proceso de abandono, que bien pudo haber sido interrumpido con reocupaciones esporádicas temporales en época tardorromana.

Excavaciones arqueológicas. Aunque es de suponer que las gentes de La Guardia debían tener conocimiento de la existencia de restos de antiguas edificaciones en el monte desde hace mucho tiempo, hay que subrayar que, cuando en el año 1745 el Padre Sarmiento visita La Guardia, no hace mención de ellos; sí cita el monte, la ermita y su romería.

Primeros descubrimientos y referencias. El primer descubrimiento del que se tiene constancia fue, en el año 1862, una escultura de Hércules hecha en bronce que fue encontrada por unos canteros que trabajaban cerca de la ermita. Esta escultura fue robada del museo en la década de 1970.

En la segunda mitad del siglo XIX las ruinas comenzaron a ser valoradas en su justa medida. Se constatan las primeras referencias escritas de las ruinas en los apuntes arqueológicos de Ramón López García en el año 1864, y en el testimonio de Manuel Murguía en su obra “Historia de Galicia” en el año 1888, que deduce de las ruinas un emparentamiento con la raza celta de la familia de los galos.

Ya en el siglo XX se crea en La Guardia, en el año 1912, la Sociedad Pro-Monte de Santa Tecla que un año más tarde promovió la realización de obras de acondicionamento de los alredores de la ermita y el trazado de una carretera de acceso a la cumbre. Las obras de esta carretera pusieron al descubierto, en el lugar conocido como Campo Redondo, muros de edificaciones y cimientos de lienzos de la muralla exterior del castro.

Ante estos descubrimientos la sociedad solicitó una autorización oficial para iniciar excavaciones sistemáticas en el lugar, autorización que fue concedida el 26 de Febrero de 1914, y en la que se nombró arqueólogo jefe a Ignacio Calvo Rodríguez, del Museo Arqueológico Nacional.

A partir de este momento el yacimiento comenzó a aparecer en los medios de comunicación. En el mismo 1914 el canónigo Domínguez Fontela, sin ningún tipo de argumentación, atribuyó los restos a la “civilización ibérico-romana” y los identificó con la histórica Abóbrica mencionada por Plinio el Viejo (teoría aún seguida en la actualidad por algunos autores).

Primeras excavaciones (1914-1923). Desde el año 1914 hasta el año 1923 el director de los trabajos arqueológicos fue Ignacio Calvo, que fue dando a conocer el resultado de los trabajos en varios artículos. La Sociedad Pro-Monte también participa en los trabajos de la zona conocida como la Fonte Nova. Calvo atribuyó al poblado una ocupación desde los inicios de la Edad del Bronce hasta la época romana. Fue el primer autor en denominarlo “citania” (siguiendo el ejemplo de la arqueología portuguesa) y en hablar de la posibilidad de identificarlo con el mítico Monte Medulio, donde los escritores clásicos situaron la también mítica última y heroica resistencia de los galaicos.

La campañas de Mergelina (1928-1933). Entre los años 1928 y 1933, el catedrático de la Universidad de Valladolid, Cayetano de Mergelina y Luna dirigió, utilizando los más avanzados métodos de la época, una serie de campañas arqueológicas centradas, principalmente, en la ladera oriental poniendo al descubierto gran cantidad de viviendas y otros edificios.

En el año 1945 publicó el resultado de sus trabajos en un estudio titulado “La citania de Santa Tecla. La Guardia (Pontevedra)”. Siguiendo las mayoritarias “teorías invasionistas” del momento dató el poblado con una ocupación desde el siglo VI a. C. hasta el siglo III d.C., con una nueva ocupación en el siglo V, y le atribuyó a sus habitantes una naturaleza post-hallstáttica de origen celta.

Período de abandono (1933-1979). Pese a haber sido declarado Monumento Histórico Artístico Nacional en el año 1931, el yacimiento sufrió en estos años la ampliación del trazado de la carretera de subida y una agresiva reforestación del monte que deterioró gravemente el yacimiento.

Desde el año 1933, fecha de la última campaña de Mergelina, los restos puestos al descubierto sufrieron las consecuencias de su abandono llenándose de vegetación. Este período de abandono duró hasta el año 1979.

Durante estos años hubo pocas y breves intervenciones, como la de Manuel Fernández Rodríguez en los alrededores del edificio conocido como Casa Forestal o las reconstrucciones hechas en los años 1965 y 1972 en dos viviendas a ambos lados de la carretera, reconstrucciones que desde el punto de vista científico presentan serios problemas de fidelidad pero que se convirtieron en poco tiempo en un ícono de la cultura castreña.

Esta etapa de abandono finalizó en el año 1979, cuando Alfredo García Alén dirigió trabajos de limpieza y consolidación de las estructuras más próximas a la carretera, promovidos por el Ministerio de Cultura.

Campañas de 1983 a 1988. En el año 1983, con la colaboración económica de la Junta de Galicia y el ayuntamiento de La Guardia, el arqueólogo Antonio de la Peña Santos dirigió un equipo del Museo de Pontevedra iniciando un nuevo período de excavaciones sistemáticas. Esta etapa se centró en la esquina septentrional del poblado.

Las estructuras descubiertas en estas campañas y en las anteriores fueron consolidadas en estos mismos años por un equipo dirigido por Montserrat García Lastra Merino.

Desde el año 1988 no se realizaron más trabajos arqueológicos.

En la actualidad. Ya en el año 1996 la Consejería de Cultura y Deporte anunció en la prensa que emprenderían acciones para el aprovechamiento sociocultural de este yacimiento. En Julio de 2006 la Consejería anunció un plan director para el yacimiento de Santa Tecla, que incluía la protección de todo el monte, nuevos trabajos arqueológicos, etc.

La visita al monte no es gratuita. Por otro lado el yacimiento carece de vigilancia y la cantidad de visitantes sin guía hace que las estructuras sufran importantes deterioros.

Los pobladores del castro. Siguiendo a los autores clásicos como Plinio el Viejo, Pomponio Mela, Appiano, Ptolomeo… el extremo sudoccidental de la actual Galicia estaría poblado por la comunidad de los Grovii o Grovios, cuya ciudad más importante sería el Castellum Tyde o Tude, la actual Tuy. Siguiendo la teoría de Antonio de la Peña Santos:

Los castros galaicos no fueron, pues, habitados por celtas en el estricto sentido sino por galaicos sólo muy remotamente emparentados con lo que se lleva entendiendo como culturas célticas continentales, con las que tal vez compartiesen un fondo lingüístico común dentro del grupo indoeuropeo.

Interpretando los hallazgos arqueológicos se trataría de un pueblo cuya estructura igualitaria (construcciones de tamaños semejantes), con carácter pacífico poco belicoso (sistemas defensivos más simbólicos que efectivos) y cuya economía agraria (proximidad a las tierras fértiles, aproximadamente a 1 o 2 km de distancia) pero con una cierta capacidad adquisitiva y comercial (abundantes productos foráneos).

Con el tiempo y producto de las reformas de los emperadores de la dinastía Flavia y la progresiva implantación del sistema romano de explotación, los habitantes del poblado comenzaron un lento abandono para asentarse en las nuevas villae y vici, situadas en los valles y más próximas a las tierras de mayor valor productivo.

Economía de la comunidad. La importancia de los cereales en la economía de la comunidad queda patente en los numerosos molinos manuales de piedra encontrados diseminados por toda la zona excavada, la mayoría de los molinos circulares tardíos, que algunos autores relacionan con la influencia romana.

Otros instrumentos encontrados como hachas, aixolas, podones y hoces de bronce y hierro hablan de la labor agrícola.

Destacan las grandes cantidades de cantos de talla monofacial, nódulos discoidales muy regulares encontrados sobre los pavimentos interiores de las estructuras. El primitivo diseño (similar a los Choppers, utensilios líticos muy rudimentarios y antiguos, del Paleolítico Inferior) y su posible utilidad causa extrañeza entre los estudiosos.

La recogida de frutos silvestres sería otra fuente de recursos testimoniada principalmente en los restos de bellotas carbonizadas que se encontraron.

Para el estudio de restos orgánicos son fundamentales los concheros, de los que constataron varios en el yacimiento. En ellos se atestigua, además de la actividad de explotación de recursos marinos, la explotación ganadera de las especies de ovicápridos (Ovis aries y Capra hircus), bóvidos (Bos taurus) y gallináceas (Gallus gallus). Resalta la ausencia de cerdo doméstico.

En relación con la pesca se encontraron tres anzuelos de bronce y dos de hierro, y restos óseos de ejemplares de las familias Sparidae, Gadidae, Labridade y Morenidae, especies seguramente capturadas desde el mismo litoral. De los restos procedentes del marisqueo más de la mitad pertenecen a la lapa común (Patella vulgata), seguida en cantidad por el mejillón (Mytilus galloprovincialis), el bígaro común (Littorina littorea) y la peonza dentada (Monodonta lineata). Cabe destacar la ausencia de especies propias de zonas de arenal.

Entre las actividades artesanales testimoniadas la más extendida es la textil, testimomiada en la gran cantidad encontrada de pesas de telar, fusaiolas y en las agujas de bronce con ojo ovalado (todas rectas excepto una). Por el contrario son escasos los hallazgos relativos a la actividad metalúrgica, son algunos trozos de crisol y algún molde de piedra.

La actividad comercial debió de ser de gran importancia, tanta que su propia situación vendría determinada por su valor logístico para la navegación comercial marítima de cabotaje así como a fluvial (remontando el curso bajo del Miño). Con la llegada de los romanos la comunidad se incorporara al complejo sistema comercial marítimo y terrestre del Imperio.

El hallazgo de gran cantidad de restos cerámicos de ánforas confirman este comercio. La mayor parte de estos corresponden a modelos usados para el transporte de vino, otros modelos sería para el aceite (principalmente para servir de combustible de las lucernas) y otras mercaderías.

La piezas cerámicas encontradas, de vidrio y otros materiales, refuerzan la importancia de este comercio con el mundo romano (cerámicas campaniformes, de terra sigillata). Por último, el casi centenar de monedas encontradas, principalmente de los gobiernos de Augusto y Tiberio, un grupo de época republicana y otro conjunto de ejemplares acuñados en las cecas del valle del Ebro, nos acercan un nuevo dato sobre el proceso de incorporación al nuevo sistema comercial que estaba a vivir esta comunidad.

Descripción. Se trata de un poblado castreño-romano cuya ocupación se sitúa dentro de la cultura castrexa ( no confundir con la cultura castreña). Siguiendo las últimas excavaciones hechas se data su ocupación entre el siglo I a.C y el siglo I d. C., en un período en el que el proceso de romanización del noroeste peninsular ya comenzara. Su abandono coincidiría con las reformas administrativas llevadas a cabo por los emperadores de la Dinastía Flavia.

A pesar de esto el sistema constructivo refleja unas técnicas constructivos muy respectuosas con la tradición castreña (predominio casi absoluto de construcciones circulares frente a las rectangulares) y poco influenciado por la presencia romana (siempre urbanísticamente hablando), si bien estudios más pormenorizados podrán acercarnos más datos sobre esta mayor o menor influencia romana.

De la totalidad de lo excavado, un porcentaje muy bajo del tamaño estimado del asentamiento, en la actualidad solo es visitable la zona septentrional excavada en los años 80 y algunas construcciones de la zona más alta del monte. La zona o barrio oriental excavado por Mergelina y el excavado por otros equipos se encuentran cubiertos por los matorrales y árboles y casi no es perceptible. Este estado de abandono hace imposible su estudio. Esto, unido a la inexistencia de una planimetría del yacimiento, hace que sea muy complicado el estudio en conjunto del poblado.

Dimensiones. Está delimitado por una sencilla muralla que acoge una extensión de terreno con unos ejes máximos de 700 metros (norte-sur) y 300 metros (este-oeste). Si bien estas dimensiones no están debidamente confirmadas y la visión actual que se tiene del yacimiento está supeditada a las sistemáticas empleadas en su estudio arqueológico, el bajo porcentaje de terreno excavado y a los destrozos que tuvieron lugar desde su descubrimiento (carretera, construcciones en la cumbre, reforestación, etc.).

En el caso de que posteriores estudios confirmen estas dimensiones estaríamos en presencia de uno de los mayores castros de los encontrados hasta ahora tanto en tierras gallegas como del norte de Portugal.

La muralla. En el diseño de la muralla parece primar una función de delimitación del terreno respecto a su entorno, frente a las funciones defensiva o disuasoria.

La muralla fue realizada en cantería trabada con barro, no sobrepasando los 160 cm de grosor máximo, carece de cimentación y de momento no se han encontrado accesos interiores a ellas, como escaleras o rampas.

Se abre la puerta Norte en su extremo nordeste con un cuerpo de guardia a la derecha. Cara al extremo meridional, no vsible hoy por culpa de la vegetación, se abre otra puerta con un sistema de acceso en ángulo recto.

El sistema de comunicaciones en el interior de la zona septentrional se basa en un camino de ronda pegado a la muralla que rodea las construcciones.

Las cabañas. Casi todas ellas tienen plantas circulares u ovaladas y son exentas, no compartiendo paredes medianeras salvo contadas excepciones. También son excepción las pocas cabañas con planta rectangular y estas presentan, en su mayoría, esquinas en arco.

El grosor de sus paredes suele ser bastante uniforme, sobre 40 cm de media, y con un mejor acabado cara al exterior. La gran mayoría son de pequeñas dimensiones.

Se asientan directamente sobre la roca madre y sus muros estarían recubiertos con un mortero de cal y arena. Restos de pigmentación encontrados indicarían que los recebados estarían tintados con distintos colores.

Muchas de las cabañas presentan un vestíbulo de acceso que muchos autores entienden que se trata de un influjo mediterráneo adaptado a las características de las construcciones indígenas.

En el interior, algunas presentan bancos adosados y el pavimento en algunos casos es de terra pisada y en otros de losa. En muchos de los umbrales de entrada se pueden ver los goznes, agujeros en los que se ajustarían las puertas.

En este castro se han encontrado una gran cantidad de jambas y dinteles monolíticos decorados con formas geométricas, sogueados, entrelazados. También se encontraron, empotrados en los muros, bloques monolíticos cilíndricos de no muy grandes dimensiones y con una de sus caras decoradas con formas geométricas como espirales, trisqueles, rosáceas o molinetes. Otros elementos, como peanas o los llamados amarraderos, presentan decoraciones similares y también representaciones de animales.

Este tipo de decoración, según Antonio de la Peña Santos:

pone de relieve la existencia de una plástica propia y peculiar del mundo castreño, producto de la asimilación y reelaboración de temas ornamentales de filiación mediterránea

En relación al sistema de techado la teoría tradicional que defiende una cobertura con tejado cónico sustentado por un poste central no se encuentra refrendado por los hallazgos arqueológicos, ya que no se ha encontrado el agujero para fijar el poste central y en ese lugar central se acostumbran a encontrarse lareiras para la combustión. Por esta falta de referencia de los testimonios arqueológicos cabe pensar en un sistema de cubrición que descarga sobre los muros directamente. De la misma manera no existen pruebas que hagan rechazar la posibilidad de una cubrición en forma cónica, plana o a dos aguas. Por otro lado si se tiene constatado el uso de materiales vegetales para su cubrición, reforzados por cuerdas tensadas por lajas perforadas (pesas) que colgarían del límite.

Como es lógico no todas las cabañas tendrían un uso habitacional, las viviendas serían aquellas de mayores dimensiones y con aparejo de mayor calidad (algunas con esos dinteles y elementos decorados ya mencionados), con vestíbulo y que presentan cuidados pavimentos de sablón y con lareiras en el centro de la estancia. En el vestíbulo se encontraría un horno simple.

Otro grupo de construcciones, que se podrían denominar genéricamente almacenes, semejantes en número tendrían usos distintos a los de habitación por lo que presentan una tipología menos elaborada y una construcción menos cuidada que las habitacionales y con umbral más peraltado. En el interior de estas construcciones se encontraron restos de ánforas, algún molino, cantos para tallar, etc.

Estas construcciones se adaptan al terreno con ayuda de pequeños muretes en terrazas que delimitan el espacio. La distribución urbanística se caracteriza por la presencia de grupos de construcciones formando conjuntos perfectamente individualizados. Se trata de las conocidas como Unidades familiares (otros autores hablan de Casas patio) conformadas por las correspondientes viviendas y almacenes estructuradas en torno a un pequeño patio común, muchas veces enlosado.

El urbanismo del yacimiento incluye una compleja red de canales de evacuación de las augas pluviales situadas bajo los pavimentos y llanos, y en ocasiones en la superficie, esculpidas sobre la roca base y cubiertas con losas. En ocasiones estas aguas se canalizan cara a aljibes excavados en la roca y revestidos con una argamasa impermeabilizadora.

Esta ordenación interna del espacio aparece condicionada por la muralla, posible primer elemento en ser levantado, lo que hace pensar a De La Peña Santos en la existencia de una planificación minuciosa previa a la edificación de las cabañas.

Los petroglifos. En la misma zona donde se levantó el poblado se ha comprobado la presencia humana aproximadamente 2.000 años antes. Testimonios de esta presencia son los grabados rupestres que dejaron en varias localizaciones del posterior castro. Muchos de estos petroglifos fueron cubiertos por las estructuras levantadas en el momento de la construcción del castro.

Entre las distintas representaciones que todavía hoy son visibles, representaciones geométricas, destaca la conocida como Laja Sagrada o Laja del Mapa que, situada en la parte alta del monte, está compuesta por varias espirales, círculos concéntricos y trazos lineales más o menos paralelos. Sus descubridores interpretaron que se trataba de un mapa de la desembocadura del Miño, hipótesis que carece de fundamento científico. Cercana a ésta, entre dos muros que la tapan parcialmente, se encuentra otra roca con grabados similares.

Lo que es evidente es que estos grabados no tienen ninguna relación con el castro ya que son producto de una sociedad que se desarrolló 2.000 años antes, en la etapa final del neolítico gallego.

Hallazgos materiales. Además de los hallazgos ya mencionados se puede destacar una gran cantidad de restos cerámicos encontrados, hecho común a los castros galaicos, tanto de cerámica indígena, caracterizados por tener pastas oscuras modeladas a mano o con torno lento, como numerosos restos de otras variedades típicas del mundo romano, como la cerámica campaniforme, de característico barniz verde y partes de terra sigillata, con su característico barniz rojo, así como restos de la llamada cerámica común romana. También se han encontrado fragmentos de un kalathos ibérico pintado. Entre los restos cerámicos también se encontraron trozos de lucernas.

Abundantes fueron también los hallazgos de trozos de vidrios romanos de variadas formas y tonalidades. Destacan dos cuencas fragmentados de vidrio polícromado de una variedad muy escasa conocida como vidrio mosaico o millefiori, propia de los obradores orientales de la primera mitad del siglo I d. C., y que por su calidad pueden considerarse de las mejores encontradas hasta el momento en la Península Ibérica. Finalmente, también se encontraron gran cantidad de cuentas de collar hechas de vidrio y fichas de juego en el mismo material, estas últimas puede que vinculadas a la aparición de algún tablero de piedra cuadriculado de tipo romano conocido como tabula latrunculata.

Los hallazgos metálicos, poco abundantes en estas tierras por la acidez del terreno, también están presentes en el yacimiento en forma de trozos de calderos, sítulas de bronce y cuchillos de lámina plana de bronce que formarían parte del ajuar doméstico de los habitantes del castro.

La orfebrería también tiene su presencia con dos remates de torques hechos en chapa de oro. Uno de ellos, de gran calidad artística, presenta forma globular acabada en Escocia y profusa decoración geométrica y con un trisquel en la base del extremo. Colgantes de bronce de variadas formas, restos de pulseras y brazaletes también en bronce forman parte de los hallazgos, así como anillos romanos de bronce.

Relacionados con la vestimenta se han encontrado fibulas en bronce de diversas tipologías, en omega, de brazo largo, etc.

Finalmente, los escasos hallazgos en el yacimiento de restos de armamento se reducen a unas cuantas puntas de dardo de hierro, dos regatones de bronce, un puñal romano de hierro (pugio) con remaches en bronce y restos de la vaina, una espada de antenas rematadas en botones bitroncocónicos y hoja de ferro. Estas dos últimas se tratan de piezas tardías de las que se considera fueron usadas más como elementos de distinción social que estrictamente como armas propiamente dichas.

A todos estos elementos habría que sumar la desaparecida estatuilla en bronce que representaba un Hércules y que fuera encontrada a mediados del siglo XIX en las proximidades de la ermita.

El museo. En los años en que Ignacio Calvo excavó en Santa Trega (1914-1923), los hallazgos de estos trabajos comienzan a ser expuestos en un local de La Guardia, germen del museo que años más tarde se abrió en la cima del monte.

En el año 1943 la Sociedad Pro-Monte adquirió un edificio en la parte alta del monte que fuera diseñado por el arquitecto Antonio Palacios para su uso como restaurante. A este edificio trasladaron las piezas encontradas en las excavaciones que configuraron el actual museo, que fue inaugurado el 23 de Julio de 1953 con la presencia de los arqueólogos asistentes al III Congreso Nacional de Arqueología.

Este dedal fue comprado en una de las tiendas que podemos encontrar en el Monte de Santa Tecla.

(06/12/2015)

307. Dedal TOLEDO // TOLEDO´s Thimble

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Dedal letras de colores de Toledo.

Después de un tiempo sin actualizar, ya que anduve algo liada haciendo trabajitos de fofuchas, las cuales si estáis interesados en verlas o encargar alguna lo podéis hacer en el blog de V&N Artesanos o en la página de Facebook del mismo nombre, ahí tenéis unos cuantos datos para poneros en contacto conmigo.

Pues después de este tiempo, os traigo nuevos dedalitos para enseñar. Ya vuelvo a tener unos cuantos en el tintero ya que fui acumulando de Semana Santa y de algunos que me han regalado en este tiempo.

El primero de ellos es este de la ciudad de Toledo, del cual ya os enseñé otros dedales de la misma colección pero de otros lugares. Este dedal lo conseguí en una visita que hemos realizado en este mes a la ciudad después de una escapada a la capital.

Toledo es un municipio y ciudad de España, capital de la provincia homónima, de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha y antigua sede de la Corte de Castilla. Además, el municipio es considerado individualmente como una comarca en la división realizada por la Diputación provincial, aunque desde un punto de vista estrictamente de geografía física la ciudad es puerta de la comarca natural de La Sagra, que tradicionalmente se ha considerado que comenzaba en la propia puerta de Bisagra.

Toledo es conocida como “La ciudad Imperial” por haber sido la sede principal de la corte de Carlos I y también como “la ciudad de las tres culturas”, por haber estado poblada durante siglos por cristianos, judíos y musulmanes.

Toledo, con 83.226 habitantes (2015), es el segundo municipio más poblado de la provincia por detrás de Talavera de la Reina y el cuarto de la comunidad autónoma tras Albacete, Talavera de la Reina y Guadalajara.

La ciudad está situada en la margen derecha del Tajo, en una colina de cien metros de altura sobre el río, el cual la ciñe por su base, formando un pronunciado meandro conocido como Torno del Tajo. Tiene una configuración dispersa con barrios muy separados del núcleo principal: el de Azucaica, en la orilla derecha del río y que tiene su origen en una antigua pedanía de la ciudad, dista unos 7 km del centro de la ciudad, mientras que el de Santa María de Benquerencia, situado prácticamente enfrente del anterior en la margen izquierda del Tajo, sitúa su centro a unos 8 km del de la ciudad.

La historia de la ciudad se remonta a la Edad del Bronce. Fue un importante centro carpetano hasta su conquista romana en 193 a. C. Quedan diversos restos de la actividad romana en la ciudad, como el acueducto o el circo. Tras las invasiones germánicas, la ciudad se convertirá con Leovigildo en capital, y posteriormente, principal sede eclesiástica, del Reino Visigodo. En el año 711, después de una resistencia moderada, Toledo es conquistada por los musulmanes dirigidos por Táriq ibn Ziyad. Durante el dominio musulmán, la antigua capital visigoda se caracterizó por su oposición e individualismo, concretado en la Taifa de Toledo. Alfonso VI reconquista la ciudad en 1085. Durante la edad moderna la ciudad destacó como sede de los Reyes Católicos y por su participación en la Guerra de las Comunidades de Castilla. Al trasladarse la corte a Madrid en 1561 la ciudad entró en decadencia, acentuada por la crisis económica del momento. Ya en época contemporánea, Toledo y más concretamente su Alcázar se convirtió en un símbolo de la Guerra Civil durante su largo Asedio del Alcázar. En 1983 se convirtió en capital de Castilla-La Mancha, manteniendo la capitalidad de la provincia homónima.

Tradicionalmente, la industria metalúrgica ha sido la base económica, sobre todo por la fabricación de espadas y cuchillos. En la actualidad la gran mayoría de la población se dedica al sector servicios, que también refleja el mayor número de parados. En cuanto a infraestructuras, la ciudad cuenta con diversas carreteras, incluida una autopista de peaje. Existe una línea de ferrocarril de AVE que conecta ToledoMadrid en menos de media hora. Cuenta además con diversas infraestructuras sanitarias, incluido un Hospital Nacional de Parapléjicos, deportivas y militares, como la Academia de Infantería.

En cuanto a la cultura, Toledo cuenta con numerosos lugares de interés y es Patrimonio de la Humanidad desde 1986. Entre ellos se destacan el Monasterio de San Juan de los Reyes, gótico isabelino del siglo XV, y la Catedral de Santa María, de estilo gótico del siglo XIII. Toledo ha sido también lugar de nacimiento o residencia de artistas como Garcilaso de la Vega o El Greco entre otros muchos.

Llevan el nombre de Toledo cinco ciudades de los Estados Unidos, en los estados de Ohio, Illinois, Oregón, Iowa y Washington; otras siete de Canadá, Belice, Brasil, Portugal, Colombia, Filipinas y Uruguay y cuatro núcleos más en España en las provincias de Huesca, Orense, Asturias y Tenerife. Comparte el mismo Escudo de Armas de Castilla con la ciudad de Tunja Colombia, otorgado por Carlos V.

Historia.

Historia en la Edad Antigua. El primer asentamiento fijo que se conoce en la ciudad de Toledo es una serie de castros, sobre los que después se levantó la ciudad celtibérica amurallada, uno de los más importantes centros de los carpetanos. Uno de estos primeros asentamientos se sitúa en el Cerro del Bú (sobre un cerro de la orilla izquierda del río Tajo), del que se han obtenido numerosos restos en excavaciones realizadas, y que se pueden observar en el actual Museo-Hospital de Santa Cruz, en Toledo.

En el año 193 a. C. y tras una gran resistencia, Marco Fulvio Nobilior conquista la ciudad. Los romanos la reconstruyeron y la denominaron Toletum, en la provincia de Carpetania. La ciudad desarrolló una importante industria del hierro que la llevó a acuñar moneda. La zona donde se asentaba la ciudad sufrió un profundo proceso de romanización, como atestiguan los numerosos restos de villas romanas, especialmente en la ribera del Tajo.

Los romanos dejaron numerosos vestigios en la faz toledana, como un imponente acueducto, del que únicamente se conservan las bases a ambos lados del Tajo, una vía romana, parte de la cual se puede ver en las laderas de los cerros de la margen izquierda del río, y un circo, ubicado en un parque público y parcialmente desenterrado. Existen otros muchos vestigios que, pese a estar dados por desaparecidos en muchos casos, es muy probable que se encuentren en el subsuelo de la urbe, tales como el teatro (ubicado en el solar inmediato al circo y que actualmente ocupa un colegio), el anfiteatro (bajo el barrio de Covachuelas), una importante infraestructura hidráulica (como los vestigios que quedan al lado de la puerta donde se accede a la mezquita del Cristo de la Luz), numerosas calzadas (como las recientemente encontradas a siete metros aproximadamente de profundidad bajo el jardín de la Mezquita anteriormente mencionada), así como termas, aliviaderos, villas, etc.

Hay que destacar que la mayor parte de estas construcciones históricas fueran desmontadas, siendo los sillares aprovechados para la construcción de otros edificios y para la muralla que rodea la ciudad, si bien, posiblemente la mayor riqueza arqueológica de Toledo se encuentre enterrada bajo su subsuelo.

Historia en la Edad Media. Tras las primeras incursiones germánicas, se reedificaron la antiguas murallas con objetivos defensivos; a pesar de ello en el año 411 la ciudad fue conquistada por los alanos gracias a su imponente dominio del caballo y sus artes de guerra, quienes fueron a su vez derrotados por los visigodos en el año 418. Una vez hubo vencido a su rival Agila, Atanagildo estableció su corte en la ciudad y posteriormente, con Leovigildo, se convirtió en capital del reino hispanogodo y en arzobispado, con lo que adquirió gran importancia civil y religiosa (como prueban los Concilios de Toledo). Muy cerca de Toledo, en la villa de Guadamur, se halló el Tesoro de Guarrazar, excepcional conjunto de coronas votivas de los reyes visigodos.

En el año 711 fue conquistada por Táriq ibn Ziyad y sometida al dominio musulmán. La toma de la ciudad fue llevada a cabo sin dificultades, mediante capitulación, ya que gran parte de la población había huido. Los árabes la llamaron Tulaytula (en árabe طليطلة ).

El predominio de gran población mozárabe la convirtió enseguida en un foco de continua preocupación para Córdoba. En 797 (según Claudio Sánchez-Albornoz en 807 y 800 según otras fuentes), durante el emirato de Alhakén I, estalló una sublevación contra Córdoba. El emir envió al muladí oscense Amrús ben Yusuf (llamado Amorroz en las crónicas cristianas) para someter la ciudad. Amrús diezmó a los muladíes locales mediante un cruel ardid. Se trata del suceso conocido como la jornada del foso. Amrús organizó un banquete en el palacio del gobernador e invitó a comer a los muladíes principales de la ciudad. A las puertas de la residencia, hizo apostar unos verdugos y, a medida que iban llegando los invitados, se les cortaba el cuello, siendo arrojado el cadáver a una zanja (de aquí el nombre con que es conocido el episodio). De esta manera, el emir consiguió someter por un tiempo al pueblo toledano. No obstante, éstos volvieron a rebelarse en el 811 y en el 829, después de su muerte.

Finalmente, Abd al-Rahman III aplastó la endémica rebelión de la ciudad de Toledo en Julio de 932, tras un asedio de dos años, sometiéndola al califato cordobés. Al desintegrarse el califato en el siglo XI, Toledo se convirtió en un importante reino de taifa, que no obstante, tuvo que pagar parias a los reyes de Castilla para mantener su independencia.

El 25 de Mayo de 1085, Alfonso VI de León y Castilla entra en Toledo, mediante un acuerdo previo con el rey de la Taifa que la gobernaba. Mediante el acuerdo de capitulación, el rey castellano y leonés somete al reino, garantizando a los pobladores musulmanes la seguridad de sus personas y bienes. El rey concedió fueros propios a cada una de las minorías existentes: mozárabes (Toledo era un importante centro mozárabe, con liturgia propia, la hispano-mozárabe, que aún se conserva), musulmanes y judíos, posteriormente refundidos por Alfonso VII en el Fuero de 1118. Tras la capitulación de la ciudad, sobrevino el periodo de mayor esplendor de Toledo, de una gran intensidad cultural, social y política. La Escuela de traductores de Toledo, floreciente durante los siglos XII y XIII, así como las numerosas obras de arte civiles y religiosas, las cuales dejaron una importante huella en la ciudad.

Tras la capitulación, se toleró la práctica religiosa de las comunidades judía y musulmana, pero esta actitud tolerante no duró mucho tiempo. Los cristianos construyeron la nueva catedral sobre la mezquita mayor, que a su vez se levantaba sobre la antigua catedral visigoda.

En 1162 la ciudad fue conquistada por el rey Fernando II de León, durante el convulso período de la minoría de edad de Alfonso VIII de Castilla. El rey leonés nombró a Fernando Rodríguez de Castroel Castellano“, miembro de la Casa de Castro, gobernador de la ciudad. La ciudad de Toledo permaneció en poder de los leoneses hasta el año 1166, en que fue recuperada por los castellanos.

Durante la guerra civil castellana Toledo luchó al lado de Pedro I y, tras sufrir un largo asedio, fue tomada en Enero de 1369. A lo largo de toda la Edad Media la ciudad fue creciendo: en el siglo XIV recibió privilegio ferial y en el XV se convirtió en uno de los principales productores pañeros castellanos, actividad que se sumó a las ya existentes de acuñación de monedas, fabricación de armas, industria sedera, etc. En 1492, los judíos son expulsados y los Reyes Católicos reforman la ciudad. Isabel la Católica construyó allí, en el Monasterio de San Juan de los Reyes, al que quería fuera su tumba, pero finalmente fue enterrada junto a su esposo en la catedral de Granada. Carlos I convierte a Toledo en ciudad imperial y en sede de la Corte.

Historia en la Edad Moderna. Los Reyes Católicos urbanizaron y engrandecieron la ciudad, y en la catedral toledana se proclamó a Juana y Felipe el Hermoso como herederos de la corona castellana en 1502. Activa participación en la unificación del primer estado moderno de Europa tuvieron los nobles castellanos, especialmente la aristocrática familia de los Álvarez de Toledo, cuyo poder aumentó al amparo del poder regio. Isabel la Católica mandó construir en Toledo el monasterio de San Juan de los Reyes para conmemorar la batalla de Toro y ser enterrada allí con su marido, pero tras la reconquista de Granada los Reyes decidieron enterrarse en ésta última ciudad, donde sus restos descansan hoy.

Fue una de las primeras ciudades que se unió a la revuelta de las Comunidades en 1520, con dirigentes comuneros como Pedro Laso de la Vega y Juan de Padilla. Tras la derrota comunera en la batalla de Villalar, los comuneros toledanos, dirigidos por María Pacheco, la viuda de Padilla, fueron los que más resistencia opusieron a los designios de Carlos I, hasta su rendición en 1522. Toledo se convirtió en una de las sedes de la Corte del imperio.

Posteriormente, con la decisión de trasladar la corte a Madrid, adoptada por su hijo Felipe II, en el año 1561, la ciudad perdió gran parte de su peso político y social. La ruina de la industria textil acentuó la decadencia de Toledo, si bien mantuvo su importancia como centro del poder eclesiástico.

La constitución de la Real Compañía de Comercio y Fábricas, en 1748, en el marco de renovaciones borbónicas inspiradas por la Ilustración, trajo un breve resurgir de la ciudad, pero a finales del siglo XVIII estaba nuevamente arruinada y reducida a funciones meramente administrativas.

En 1761, por mandato del rey Carlos III se establece en la ciudad la Real Fábrica de Armas.

Historia en la Edad Contemporánea. Tras el comienzo de la Guerra Civil Española, la ciudad permaneció en la zona republicana. Sin embargo, en el Alcázar, sede de la Academia de Infantería, se refugió un grupo de leales a los sublevados (1950 personas, según el boletín El Alcázar de esas fechas, entre militares, guardias civiles y sus familias), al mando del coronel Moscardó, que resistió al Gobierno desde el 21 de Julio de 1936 hasta la llegada de las tropas del general Varela el 27 de Septiembre de ese mismo año. El asedio del Alcázar, episodio de resonancia mundial, fue ampliamente utilizado por la propaganda franquista. El Alcázar, casi completamente destruido en el asedio, fue reconstruido en su totalidad posteriormente.

La represión y la violencia entre los partidarios de cada bando fueron los signos característicos de la guerra y posguerra. En un primer momento, con la ciudad todavía bajo dominio republicano, se realizaron fusilamientos populares, en los que los ciudadanos eran ejecutados por la mera sospecha de ser de “derechas” o pertenecer a la iglesia católica (estando documentada la muerte de al menos cien eclesiásticos). En uno de estos fusilamientos resultaría muerto el deán de la catedral y según la tradición historiográfica franquista, Luis Moscardó, hijo del coronel encerrado en el Alcázar. En Septiembre de 1936 se instaló un Tribunal Popular en el Palacio Arzobispal. El Tribunal tuvo corta vida, estableciendo solo cuatro sumarios antes de su traslado a Madrid. Además, la vida en la ciudad era de un constante estado de guerra, con combates y bombardeos continuos en la zona del Alcázar. Los errores en los bombardeos causaron muchos destrozos en la ciudad, sobre todo en la cercana plaza de Zocodover. Tras la toma de la ciudad por las tropas franquistas se recrudeció la represión. Hasta Diciembre de 1936 la ciudad viviría en un estado sumarísimo, liderado por las disposiciones del comandante Planas y dirigido a todos los ciudadanos que habían colaborado en la represión de las tropas republicanas.

La ciudad fue elegida oficialmente capital de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, tras una votación en las Cortes, el 7 de Diciembre de 1983. Para la elección, el gobierno regional encargó a José María Barreda un proceso de información y consulta a la población, las instituciones políticas y las asociaciones culturales. En la votación en las Cortes, la propuesta de Toledo recibió la aprobación de 27 diputados (los 22 socialistas y los cinco del Grupo Popular de Toledo), tres en contra (los populares conquenses) y 12 abstenciones.

(09/04/2016)

306. Dedal CAMINO DE SANTIAGO // CAMINO DE SANTIAGO´s Thimble

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Dedal de porcelana del peregrino, Camino de Santiago.

 

En esta entrada, os quiero enseñar otro de los dedales del Camino de Santiago que tengo en mi colección desde hace algún tiempo. Este dedal lo compré en la visita que realicé en verano a la capital gallega y que todavía no tuve tiempo de enseñaros debido a ir enseñándoos diferentes dedales a lo largo de este tiempo.

El Camino de Santiago es una ruta que recorren los peregrinos de todo el mundo para llegar a la ciudad de Santiago de Compostela, donde se veneran las reliquias del apóstol Santiago el Mayor. Durante toda la Edad Media fue muy recorrido, después fue un tanto olvidado y en la actualidad ha vuelto a tomar un gran auge. El Camino de Santiago Francés y las rutas francesas del Camino fueron declarados por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1993 y 1998 respectivamente; Itinerario Cultural Europeo por el Consejo de Europa, a la que se unen en 2015 el Camino Primitivo, el Camino Costero, el Camino vasco-riojano y el Camino de Liébana. Además, ha recibido el título honorífico de Calle mayor de Europa.

En 2004 la Fundación Príncipe de Asturias le concedió el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. “Como lugar de peregrinación y de encuentro entre personas y pueblos que, a través de los siglos, se ha convertido en símbolo de fraternidad y vertebrador de una conciencia europea”. Tal y como refleja el acta del Jurado reunido en Oviedo el 7 de Septiembre de 2004.

El premio entregado a los responsables de todas las Comunidades Autónomas por las que corren las rutas jacobeas, abiertas tras el descubrimiento de la tumba del Apóstol, en el siglo IX.

Miles de peregrinos recorren su trayecto cada año. En sus más de mil años de historia ha generado una gran vitalidad social, cultural y económica.

Inicios históricos del Camino. Los orígenes del culto a Santiago en la Hispania romana son desconocidos, pero parece ser que en el año 812 se encontraron reliquias atribuidas al apóstol. Al final del siglo IX se extiende por la Europa cristiana. En el siglo XI el número de peregrinos aumentó considerablemente gracias a contactos culturales entre las naciones europeas.

Alfonso II, rey de Asturias, mandó construir una iglesia en el lugar que, de acuerdo a la voz de la tradición, reposan los restos del apóstol Santiago. A partir del siglo XV, esta iglesia se convirtió en uno de los principales centros de peregrinación de la Cristiandad y dio origen al actual Camino de Santiago. Por esta vía se expandieron en la Península los nuevos estilos arquitectónicos que triunfaron en Europa.

Descubrimiento del Santo Sepulcro. El nombre castellano “Santiago” proviene del latín Sanctus (sagrado).

Los orígenes de tu vieja del culto a Santiago en Galicia permanecen en la oscuridad de los tiempos. A finales del siglo VIII se difunde en el noroeste de la Península Ibérica la leyenda de que Santiago el Mayor había sido enterrado en estas tierras, tras evangelizarlas. Así ocho siglos después de la muerte del Apóstol Santiago, en el año 813, un ermitaño llamado Pelayo o Paio dijo que vio una estrella posada en el bosque Libredón. Se lo comunicó al obispo Teodomiro, obispo de Iria Flavia, (cerca de Padrón). Fueron allí y descubrieron en la espesura la antigua capilla, donde existe un cementerio de la época romana. El hallazgo del supuesto sepulcro coincide con la llegada al reino astur de mozárabes huidos de las zonas dominadas por los musulmanes, buscando poder practicar sus creencias religiosas.

Es generalizada la creencia, entre algunos estudiosos, de que los restos de Prisciliano fueron enterrados en estos lugares, cuando trajeron su cuerpo desde Tréveris (Alemania). Otros proponen que fueron sepultados cerca de Astorga (León). Según los primeros, el sepulcro de Santiago puede ser la tumba de Prisciliano; aunque las fechas en las que vivieron uno y otro no coinciden.

Alfonso II el Casto, Rey de Asturias, viajó con su corte al lugar, resultando de esta manera en el primer peregrino de la Historia. Fue muestra de su fe la erección de una pequeña iglesia.

Inicio de la peregrinación. Aproximadamente desde el año 821, con el hallazgo de las presuntas reliquias del Apóstol y con el beneplácito de Carlomagno, que quería defender sus fronteras de invasiones árabes, Compostela se convertirá progresivamente en un centro de peregrinaje. Y recibirá su impulso definitivo durante la primera mitad del siglo XI. Muy pronto, la noticia se extiende por toda la Europa cristiana y los peregrinos comienzan a arribar al venerable lugar del sepulcro, el denominado Campus Stellae, que devendrá en el famoso vocablo Compostela.

Menéndez Pidal opinaba que en cierto sentido se puede considerar al caudillo musulmán Almanzor como el gran revitalizador del Camino y quien provocó su fama internacional. En efecto, los repetidos ataques de Almanzor sobre los reinos cristianos españoles llegaron a inquietar a los monjes de la abadía benedictina de Cluny, en aquel momento el más importante centro del cristianismo europeo. Religiosos vinculados a Cluny elaborarán el Códice calixtino y la Historia compostelana y los reyes españoles favorecerán en todo lo posible la constitución y proyección de una red de monasterios cluniacenses en el norte de España y singularmente alrededor del Camino. Esa política está íntimamente relacionada con el deseo de los monarcas españoles de romper con su aislamiento respecto de la Cristiandad mediante lazos dinásticos, culturales y religiosos.

Muchos de los primeros peregrinos procedían de regiones de Europa pioneras en la aportación de novedades musicales. Partiendo algunos del norte y otros de zonas más céntricas de Francia, habían pasado por lugares de culto, como Chartres y Tours. Allí pudieron escuchar las melodías que todo el Occidente cristiano consideraba el verdadero legado del papa Gregorio. Poco importaba que aquellos que venían del norte de Italia y que habían tenido que cruzar los Alpes y Pirineos les dijeran que en su lugar de origen el rito litúrgico era más antiguo y venerable que ése al que ellos llamaban romano.

Tampoco importaba mucho que una vez adentrados en territorio hispánico, y reunidos los peregrinos de distintas procedencias en torno a un mismo Camino, hicieran un alto en algún monasterio riojano y allí se les hablase, no sin nostalgia, de una liturgia que no hacía mucho era el elemento unificador frente a las huestes de Alah que desde hacía siglos ocupaban buena parte del solar hispano.

En esos monasterios riojanos y castellanos aún se miraría con recelo a aquellos caminantes que se dirigían a Campus Stellae. Precisamente siguiendo esa ruta había entrado el principal enemigo del rito hispano. Por la ruta jacobea se fueron contaminando las antiguas ceremonias y costumbres para que aquellos que venían de regiones remotas pudieran entender algo del culto que escuchaban. Tanto es así, que ante los deseos unificadores de Alfonso VI, se abolió el rito autóctono en beneficio de la liturgia llamada romana.

Consolidación de la ruta jacobea. El número de caminantes crece geométricamente a partir del siglo X, cuando la población europea logra salir del aislamiento de épocas anteriores e inicia una serie de contactos e intercambios que, en el campo religioso, llevarán a hacer de la peregrinación: una manera más activa, amplia, inclusiva y sencilla de devoción. Roma, Jerusalén y Santiago de Compostela serán los destinos más importantes: todos los caminos llevan a Roma. Los cruzados y las ciudades marítimas italianas abren la ruta de Jerusalén. Los monarcas de Navarra, Aragón, Castilla y León facilitan el viaje a Santiago mediante la construcción de puentes, reparación de caminos y edificación de hospitales.

Años más tarde, el carácter apostólico de su iglesia y los bienes, generosamente, obsequiados por los peregrinos permitieron a un obispo emprendedor, Diego Gelmírez, convertir su sede en arzobispado.

Declive del Camino. Después del siglo XIV se produjeron muchas convulsiones sociales en Europa que desvían a los peregrinos potenciales hacia otros destinos. Por otra parte, la Reconquista desplaza toda la atención económica y gubernamental de los reinos españoles hacia el sur. El Camino de Santiago pierde el esplendor de los siglos anteriores. El Cisma de Occidente en 1378 agrava y divide a la Cristiandad. El siglo XV tampoco ayudó a su revitalización, plagado de acontecimientos desagradables en el viejo continente: guerras, hambre, peste, malas cosechas, sequías…

Aun así, muchos creyentes seguían acudiendo hasta la tumba del apóstol para cumplimentar su penitencia pero, año tras año, el Camino fue cayendo en el olvido.

Caminos de Santiago de Compostela en Francia. Aunque los caminos por los que llegan los fieles a Santiago son muy numerosos, uno de los recorridos llegará a convertirse en el Camino por antonomasia. Es el camino francés, ya que todos los caminos que pasan por Francia se unen a alguna de estas cuatro antiguas vías:

  • Via Turonensis (desde París, por Turonem, Tours)
  • Via Lemovicensis (desde la localidad de Vézelay, por Lemovicum Limoges)
  • Via Podiensis (porque comienza en Puy-en-Velay y allí se encuentra con la Vía Gebennensis que comienza en Ginebra)
  • Via Tolosana (desde la localidad de Arlés por Tolosa de Francia y el puerto del Somport, Huesca)

En España la ruta originaria pasaba en un principio por la calzada romaza que cruza el Pirineo por el puerto oscense del Palo (Valle de Echo, Huesca), pero pronto sería abandonada para usar el puerto de Somport, Huesca (vía Tolosana), tal como describe el Códice Calixtino al mencionar el hospital de Santa Cristina de Somport, hoy en ruinas. Más tarde tomaría auge el paso por Roncesvalles (Navarra). Desde Somport los viajeros se dirigen a Puente la Reina de Jaca (Huesca), pasando, en el primer caso, por Canfranc (Huesca)), Jaca (Huesca), Puente la Reina de Jaca (Huesca), Sangüesa (Navarra) y Monreal (Navarra); y por Pamplona, en el segundo. Unidos en Obanos, a escasos kilómetros de Puente la Reina de Navarra, los peregrinos siguen por Estella, Monjardín, Logroño (La Rioja), Nájera, Santo Domingo de la Calzada, Redecilla del Camino, Belorado, Villafranca Montes de Oca y Burgos. En este último lugar confluye la vía menor que, desde Bayona (Francia), cruza por Tolosa (Guipúzcoa), Vitoria, Miranda de Ebro y Briviesca. Las etapas a partir de Burgos pasan por Castrojeriz, Frómista, Carrión de los Condes, Sahagún y León. En León, algunos peregrinos optan por desviarse hacia Oviedo (Asturias), para seguir el camino de visita a San Salvador; así rezaba el dicho ya en la Edad Media: Quien va a Santiago y no a San Salvador honra al criado y olvida al Señor. Retomar el Camino Francés lleva al peregrino a La Virgen del Camino, donde los romeros pueden rendir culto a la imagen homónima, patrona del Reino de León, Hospital de Órbigo, Astorga, Ponferrada, Villafranca del Bierzo, adentrándose en Galicia a través de O Cebreiro, Portomarín, Palas del Rey y Santiago de Compostela. A lo largo del camino, se construyen iglesias y hospitales bajo la advocación de Santiago y, también, por otras adoraciones muy consideradas en los siglos XI y XII. Todavía podemos ver en las poblaciones por las que se peregrinaba, las indicaciones calle del Camino e iglesia de Santiago, que marcaban el recorrido medieval.

Santos y privilegios. El Camino genera nuevos santos y leyendas de milagros. Un ejemplo es Santo Domingo de la Calzada, que dedicó su vida a servir a los peregrinos.

El privilegio concedido, y confirmado por Alejandro III, consiste en que el año en que el 25 de Julio, fiesta de Santiago el Mayor, cae en domingo se podrán ganar en la Iglesia de Compostela las mismas gracias que se ganan en Roma los años jubilares, que allí suelen coincidir cada 25 años. Se trata de la bula de concesión más antigua que conservamos, la Regis aeterni, fechada en 1179. Ella misma alude a que confirma un privilegio del Papa Calixto II (1118-1124). Este papa, hermano de Don Raimundo de Borgoña y, por lo tanto, tío del rey Alfonso VII, fue un gran benefactor de la Iglesia de Compostela.

La vieira como símbolo. Hace siglos que la vieira, que se encuentra típicamente en la costa del mar en Galicia, es el símbolo del Camino de Santiago, y de sus peregrinos.

Antiguamente los peregrinos, al regreso a sus países de origen, lo llevaban puesto encima de su hábito o en el sombrero, para demostrar haber llegado hasta Santiago, el objetivo del viaje.

En francés, hasta el idioma mismo lleva esta prueba, de donde la expresión francesa Coquille Saint-Jacques (concha de Santiago) que quiere decir vieira hasta nuestros días. En Francia la vieira era, desde la Edad Media, símbolo de todos los peregrinajes: la llevaban no sólo los peregrinos que volvían de Santiago de Compostela sino también los que volvían de la Tierra Santa y del Monte Saint-Michel, dado que era también uno de los símbolos de San Miguel. Los textos medievales franceses citan con frecuencia a la “concha” (de la vieira) como símbolo de peregrinaciones en general, a la vez que la vieira poco a poco se va asociando a monumentos y lugares dedicados a Santiago, sin que se especifique “de Compostela“. Habrá que esperar hasta el siglo XVI, gran época de peregrinaciones a Santiago de Compostela, para que el naturalista Guillaume Rondelet cite la “concha de Santiago” como uno de los nombres posibles de la venera. En el siglo XVIII, la edición francesa de la taxonomía de Linneo fija su nombre común asociándola definitivamente con Compostela.

El Camino moderno. Tras la Edad Media y Moderna, el Camino va perdiendo importancia. Hasta el punto que el último de los albergues histórico, cierra y se abandona en ruina a mitad del siglo XX: El real hospital de Santiago de Montouto, en la comarca de Fonsagrada.

Un primer intento de revitalización se produjo en 1962 cuando se anunció que se iba a señalizar el camino. Así el 29 de Marzo de este año, Diario Vasco, publicó que 14 maestros estaban peregrinando desde Roncesvalles con el objetivo de “actualizar la antigua marcha de los peregrinos por el camino jacobeo”. Sin embargo estas iniciativas apenas tuvieron éxito. En el Año Santo Compostelano de 1993, el gobierno autónomo gallego decidió potenciar su valor enfocado a un recurso turístico, abriéndolo a personas con el perfil del peregrino religioso tradicional; de este modo se lanzó una gran campaña de publicidad para el Jacobeo de ese año: Xacobeo 93.

Gracias a este plan se restauraron tramos de la ruta y las infraestructuras para peregrinos. Se logró la colaboración de las comunidades autónomas por las que atraviesa el Camino en España. Desde entonces, hacer el recorrido a pie, en bicicleta o a caballo es un destino popular que reúne lo religioso, espiritual, deportivo, cultural, económico, etc., tal y como ha venido ocurriendo desde el principio a través de los siglos. El camino se halla indicado por flechas pintadas de amarillo, postes y otras señales. (La concha, o vieira, solamente indica que se está sobre el Camino, mientras que es la flecha amarilla la que señala la dirección a seguir. De ahí que la vieira pueda estar diferentemente orientada según la Comunidade Autónoma que se atraviesa).

Los senderos balizados del Gran Recorrido (GR) tienen generalmente una longitud mayor a 50 km. Están pensados para caminatas de más de dos jornadas. Unas marcas de pintura blanca y roja van guiando al caminante.

Este dedal fue comprado en una de las numerosas tiendas que podemos encontrar paseando por las calles de la ciudad de Santiago de Compostela. Alrededor de la catedral, encontramos muchas calles con tiendas para llevarte algún recuerdo de la capital gallega.

(06/08/2015)