115. Dedal SANTILLANA DEL MAR // SANTILLANA DEL MAR´s Thimble

Dedal de caracol de Santillana del Mar. Cantabria.

Dedal de caracol de Santillana del Mar. Cantabria.

En esta ocasión os voy a mostrar otro de los dedales que me han regalado. Este dedal de porcelana del municipio de Santillana del Mar, es un regalo de mi vecina Rocío. Tengo que decir que me lo regaló ella, pero me lo trajo su sobrino José Miguel, así que muchas gracias a los dos. A la primera por regalármelo, y al segundo por traérmelo.

Santillana del Mar es un municipio y una villa de la comunidad autónoma de Cantabria. Se encuentra en la costa occidental de Cantabria, comarca de la que es su extremo este. Se la conoce popularmente con el sobrenombre de villa de las tres mentiras, puesto que ni es santa, ni llana, ni tiene mar (no tiene mar la villa, aunque su municipio sí lo tiene).

La villa fue declarada conjunto histórico-artístico en 1889. En sus inmediaciones se encuentra la cueva de Altamira, protegida como Patrimonio de la Humanidad. Es uno de los pueblos más turísticos y más visitados de Cantabria, siendo una parada imprescindible para los turistas que visitan la región. Esto ha hecho que gran parte de los habitantes del municipio vivan de la actividad turística, especialmente de la hostelería, los alojamientos rurales y las tiendas de productos típicos.

Desde julio de 2013, Santillana del Mar forma parte de la red Los pueblos más bonitos de España.

En este dedal, podemos observar un gracioso caracol, y a parte de este, también uno de los lugares más famosos de la villa, que es la Colegiata de Santillana del Mar, junto con el nombre del municipio. Por eso, ahora vamos a saber un poco más sobre la Colegiata.

La colegiata de Santa Juliana de Santillana del Mar, a la que debe su nombre esta localidad cántabra (Sant Iuliana – Santillana), es uno de los monumentos románicos más representativos de la región. Fue declarada Monumento Nacional en el año 1889.

Supuestamente la joven Juliana de Nicomedia fue martirizada en Asia Menor (hoy Turquía) durante las persecuciones emprendidas por el emperador Diocleciano a finales del siglo III, y sus restos traídos en el siglo IX a este lugar del Reino de Asturias por algunos monjes peregrinos. En época del rey de Asturias Alfonso III (los documentos lo sitúan en 870) se construyó una ermita bajo la advocación de la santa donde custodiar y venerar sus reliquias, y luego un cenobio que prosperó bajo la protección de la nobleza local. Fue el rey Fernando I de Castilla, en 1045, quien le dio el impulso definitivo por otorgamiento de importantes privilegios, uno de los cuales consistió en poner bajo soberanía de su abad la villa y sus posesiones.

El templo primitivo fue sustituido en época románica por el que, con diversos añadidos y reformas, se ha conservado hasta hoy, que data del siglo XII. En sus orígenes constituyó un monasterio benedictino, pero en el siglo XI adquirió el rango de colegiata regida por una comunidad de canónigos de San Agustín. A partir de entonces, respaldado por ayuda nobiliar, pasa a ser el templo más importante de Cantabria.

El esquema constructivo responde al de una iglesia de tres naves de cuatro tramos y transepto, tres ábsides semicirculares, una torre cilíndrica, y cimborrio sobre el crucero. Se completa el conjunto con un claustro y las dependencias abaciales. La nave central es de mayor anchura que las laterales e igual a la del transepto, por lo que el crucero presenta planta cuadrada. Los brazos del transepto no sobresalen de los muros laterales, de forma que no se aprecian al exterior. Las cabeceras de las tres naves están constituidas por sendos ábsides semicirculares escalonados. A los pies de la nave principal se levantó una torre campanario de planta cuadrada que al exterior es de similar aspecto que la que se yergue sobre el crucero, dando una imagen de simetría a quien observa la iglesia desde la fachada meridional.

En el aspecto formal y decorativo hay que mencionar la existencia de una portada principal abierta en el lateral sur que permite el acceso desde la plaza, y otra en el muro norte que comunica la iglesia con el claustro. Como remate de la primera se dispuso en época posterior un frontón triangular de aire renacentista reemplazando al alero románico originario sobre canecillos; muestra una hornacina que contiene la imagen de Santa Juliana en actitud de someter al demonio. Tampoco es original la galería de quince arcos que corre por la parte superior del lienzo sur. El abocinamiento de la portada está formado por arquivoltas adoveladas lisas; por encima se alinean una serie de figuras humanas bastante deterioradas, destacando en el centro una mandorla sostenida por cuatro ángeles en la que se enmarca un pantocrátor sedente.

La cubrición de las naves se efectúa mediante bóvedas de crucería, y la de los brazos del transepto mediante bóvedas de cañón; los ábsides se techan con bóvedas de horno. Sobre el crucero se alza un cimborrio en forma de torre cuadrada en cuyo interior, a un nivel inferior al del tejado, se dispone una cúpula descentrada que apoya sobre pechinas.

Un elemento de especial interés lo constituye el claustro adosado a finales del siglo XII y principios del XIII al muro norte de la iglesia. En una primera fase se levantaría el ala sur y una parte del ala oeste; ya entrado el siglo XIII se completaría esta ala y se construiría el ala norte. El lado este es de época posterior (siglo XVI) y no sigue las directrices del estilo románico.

Las galerías primitivas están formadas por arcos de medio punto soportados por columnas pareadas o cuádruples. En total cuenta con 43 capiteles de los que los más antiguos, los del lado sur y primer tramo del lado oeste, son historiados con tallas de apreciable mérito, mientras que los más recientes presentan temas vegetales.

(21/04/2015)

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