376. Dedal LIEJA // LIEGE´s Thimble

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Dedal porcelana Lieja (Bélgica).

Aquí estoy un día más con un nuevo dedal internacional que me ha traído mi amiga Nuria de su estancia en Bruselas. Uno de esos fines de semana que no tenía gran cosa qué hacer, se dedicó a visitar ciudades cercanas a Bruselas, y una de las ciudades que visitó fue esta, Lieja. Darle como siempre, las gracias a Nuria por acordarse de mí siempre en sus viajes y por traerme un pedacito de las ciudades que visita para que las incluya en mi colección.

Lieja (en francés: Liège, en neerlandés: Luik, en alemán: Lüttich, en valón: Lîdje, hasta 1949, el nombre francés de la ciudad fue escrito Liége, con el acento agudo en vez de un acento grave) es una ciudad belga de 192711 habitantes (más de 600000 con su aglomeración), situada en la parte francófona del país, cerca de las fronteras con Alemania y Países Bajos. Es la quinta ciudad del país después de Bruselas, Amberes, Gante y Charleroi, el tercer conglomerado después de los de Bruselas y Amberes y la tercera ciudad francófona tras Bruselas y Charleroi.

Está situada en el valle del río Mosa (Meuse en francés y Maas en neerlandés), cerca del límite este de Bélgica con los Países Bajos y Alemania, donde el Mosa se encuentra con el río Ourthe. Está en una antigua zona industrial, la espina dorsal industrial de Valonia. El municipio de Lieja incluye los antiguos poblados de Angleur, Bressoux, Chênée, Glain, Grivegnée, Jupille-sur-Meuse, Rocourt y Wandre.

Historia.

Prehistoria.

Rastros encontrados que se remontan al año 200000 a. C. muestran que ya había habitantes sobre el lugar donde se emplaza Lieja desde la prehistoria. Probablemente estas ocupaciones fueron discontinuas.

Antigüedad.

Un edificio romano, ocupado durante el segundo y tercer siglo, fue descubierto en el corazón de la ciudad, debajo de los vestigios de la catedral, en la plaza San Lamberto.

Edad Media.

Ocho siglos de historia, en el seno de un Principado Independiente del Imperio germánico, contribuyeron a forjar “el espíritu liejés”: orgulloso y tenaz, de buena gana burlón y hondero, caluroso y acogedor.

El destino de Lieja se selló el día en que Lamberto, obispo de Tongeren, fue asesinado allí. Al principio del siglo VIII, Lieja era una pequeña villa situada en la confluencia de un arroyo, el Légia, y de uno de los numerosos brazos del Mosa.

Muy rápidamente, en efecto, los peregrinos se arrojaron a Lieja, lugar del martirio de Lamberto, a tal punto que su sucesor, Huberto, decidió trasladar allí la capital de la diócesis. En consecuencia, la aldea se pobló de numerosos monjes que arrastraron en su estela a comerciantes y artesanos. Los primeros campanarios aparecieron en su cielo. Lieja creció rápidamente y tomó el paso de una ciudad pequeña, verdadera y eclesiástica.

Una pequeña burguesía existía desde la Alta Edad Media. Sin embargo, la fundación de la ciudad como tal data del año 700, tras el asesinato de San Lambert, obispo de Maastricht. Tras el acontecimiento, el sucesor, San Huberto, trasladó con la aprobación papal la sede del obispado de Maastricht a Lieja. Huberto se convirtió así en el primer obispo de Lieja. Lieja se convirtió así en un importante lugar de peregrinaje y se transformó poco a poco en una prestigiosa y desarrollada ciudad.

Una parte de la dinastía de los merovingios y de carolingios es originaria de Lieja, más probablemente de Jupille o de Herstal. Una estatua de Carlomagno realizada en 1867, se encuentra en el centro de la ciudad. En los nichos del pedestal neo-románico se encuentran seis estatuas que representan los ancestros del emperador, originarios de Lieja: Bega de Cumberland, Pipino de Heristal, Carlos Martel, Bertruda de Vermandois, Pipino de Landen y Pipino el Breve. Los primeros obispos de Lieja son también parientes de los carolingios.

Principado de Lieja.

Comienza el Principado de Lieja cuando Notker de Lieja fue llamado al trono episcopal de la ciudad por el emperador Otón II en 972. También recibió el privilegio de inmunidad general en 980. El obispo de Lieja fue entonces el dueño único de sus tierras, se hace príncipe-obispo e hizo su dominio un principado eclesiástico. Fue la capital del Principado de Lieja a partir del año 980 hasta 1795 y fue también una de 23 Buenas Ciudades.

Lieja se hizo, en el siglo X, la capital de un principado poderoso y episcopal, gracias a la acción de obispos como Éracle, Notger y Wazon. Sus escuelas fueron muy famosas hasta el siglo XII y hasta esa época se construyeron siete colegiatas (Saint-Pierre, Sainte-Croix, Saint-Paul, Saint-Jean, Saint-Denis, Saint-Martin, Saint-Barthélemy) además de la catedral, donde fue enterrado San Lamberto y dos abadías benedictinas, Saint-Jacques y Saint-Laurent. Además muchas iglesias y piezas de orfebrería (Arte Mosano) dan testimonio del poderío de esa época, en particular la pila bautismal de la ciudad, conservada actualmente en Saint-Barthélemy.

Después se convirtió rápidamente en una ciudad industrial, la hulla fue extraída durante mucho tiempo. Jean Curtius fue en esta época uno de los armeros más grandes de Europa.

La masacre de 1468.

Hasta ahora, Lieja ha estado independiente pero el Ducado de Borgoña conquista todos los principados laicos y los territorios eclesiásticos hasta convertir en un solo estado absolutista. Sin embargo en Lieja rechazan al príncipe que Felipe III de Borgoña les impone y se alían a Luis XI de Francia pero pierden en Montenaken y son sometidos a firmar una paz humillante en 1465. Después resisten pero su ejército vuelve a ser batido en Brustem por el hijo de Felipe III, Carlos el Temerario, que suprime el país jurídicamente. Como respuesta a la tentativa de asesinato perpetrada por los 600 de Franchimontois sobre Carlos, cuando éste estaba en la montaña de Bueren, la ciudad es pillada y quemada a partir del 3 de Noviembre de 1468. Sólo algunos monumentos religiosos serán salvados y el perron, símbolo de las libertades liejesas, fue trasladado a Brujas como humillación.

De 1468 a 1789.

Lieja recobrará el perdón y su independencia relativa, en 1478, como consecuencia de la muerte de Carlos. De esta manera vuelve a ser la capital que verá en los tres siglos siguientes las rebeliones de Rivageois, las luchas de Chiroux y Grignoux (siglo XVII), el nacimiento del capitalismo con Jean Curtius y la llegada de la Ilustración en el siglo XVIII bajo el impulso del obispo Francisco-Carlos de Velbrück. La intransigencia de su sucesor, César-Constantino-Francisco de Hoensbroeck dará lugar a la revolución liejana. La existencia del Principado de Lieja termina entre 1789 y 1795.

Revolución liejana.

En 1789, la Revolución francesa y la Revolución liejana estallaron simultáneamente. Nicolás Bassenge estaba a la cabeza de los patriotas de Lieja y consigue echar al Príncipe-obispo que encuentra refugio en Tréveris, Alemania. Pero rápidamente éste es repuesto en su trono por las tropas austríacas que reocupan el Principado y los Países Bajos de los Habsburgo.

La restauración del príncipe-obispo no es bien aceptada y es por eso por lo que acogen a las tropas francesas de Charles François Dumouriez como libertadores en 1792. El sistema político y social del Antiguo Régimen fue revuelto, por ejemplo, en Lieja se pudo votar por primera vez al sufragio universal. En 1792, usaron estos nuevos derechos para votar masivamente por la reunión de su Principado en Francia. En 1793, se produjo una segunda restauración del Príncipe-obispo después de que los franceses fuesen derrotados en la Batalla de Neerwinden.

En Junio de 1794, el ejército imperial deja el Principado de Lieja, lo que conlleva al exilio definitivo del último príncipe-obispo, Francisco Antonio María de Méan. En 1795, el Convención Nacional decreta la incorporación del Principado a la República francesa, siendo entonces Chef-lieu del departamento de Ourthe.

Siglos XIX y XX.

En 1815, la derrota de Napoleón Bonaparte en Waterloo puso fin al dominio del régimen francés. El territorio liejés, como el resto de la futura Bélgica, pasó a estar bajo la tutela del Reino de los Países Bajos, periodo durante el cual se crea la Universidad de Lieja y la Ópera real de Valonia. En 1830, la revolución Belga estalla y Lieja forma parte en lo sucesivo del reino de Bélgica.

Después de ese año, los liejeses dominan la vida política belga, con Charles Rogier que estará a la cabeza del gobierno belga. Lieja se hace la ciudadela del liberalismo radical. Guillermo I de los Países Bajos, Jean-Jacques Dony y sobre todo John Cockerill hacen de Lieja la primera ciudad de Europa en la Revolución industrial. Hacia 1850, el complejo siderúrgico y de construcción metálica de Cockerill en Seraing es el más grande del mundo y Bélgica la segunda potencia económica del mundo sólo por detrás del Reino Unido. Con el fin de proteger Lieja de las inundaciones, se construyeron diques en el río Ourthe y en el río Mosa hacia el siglo XIX, para canalizar el agua y crear nuevos bulevares (Avroy y Sauvenière).

La resistencia de los fuertes de Lieja en 1914 le valió a la ciudad la Legión de Honor francesa (primera ciudad extranjera en obtenerla) el 7 de Agosto de 1919, la cruz de guerra italiana en 1923, la medalla militar para la valentía de los serbios, croatas y eslovenos en 1926 y la cruz de guerra belga en 1940. Durante comienzos de siglo se celebraron en la ciudad varias exposiciones: la exposición universal de 1905 para los 75 años de Bélgica, la exposición internacional de 1930 para el centenario del país (especializada en las ciencias y la industria) y la exposición del agua de 1939 que marca la terminación de los trabajos del Canal Albert que permite unir Lieja al puerto de Amberes.

En 1937, la ciudad de Lieja decide celebrar, cada 14 de Julio, la fiesta nacional francesa con el fin de protestar contra la política de neutralidad del país en contra de la Alemania Nazi y contra la denuncia del acuerdo militar franco-belga por las autoridades belgas. La fiesta nacional francesa reúne anualmente a más de 30000 personas.

En 1939 tiene lugar una Exposición Internacional en Lieja, cuyo tema principal era el agua.

Cuando la cuestión real marcha hacia su desenlace (1950), Paul Gruselin, Joseph Merlot y André Renard participan en el proyecto de un Gobierno valón separatista que nace como consecuencia de los graves incidentes de Grâce-Berleur el 31 de Julio. Los socialistas liejeses están muy presentes de nuevo en la política belga con Jean-Joseph Merlot en el gobierno de Théo Lefèvre y Paul-Henri Spaak entre 1961 y 1965, pero fuerzan a Merlot a la dimisión en respuesta al voto de las leyes sobre la conservación de la frontera lingüística.​ Pierre Harmel es uno de los primeros ministros valones del siglo pasado (de 1965 a 1966).

Merlot llegó de nuevo al poder con Gaston Eyskens en 1968 y André Cools (después de la muerte en accidente de tráfico de Merlot) pone las bases del federalismo belga. De 1978 a 1986, la siderurgia liejesa es amenazada de quiebra y provoca una movilización máxima con manifestaciones graves en Febrero y Marzo de 1982 en Bruselas. Lieja se hace la capital económica de la región valona y el papel de Jean-Maurice Dehousse en la cabeza del primer gobierno valón es decisivo.

(24/01/2018)

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