425. Dedal CUDILLERO // CUDILLERO´s Thimble

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Dedal porcelana Cudillero (Asturias).

Nuevo dedal que os quiero enseñar en esta ocasión. Un dedal de porcelana que me traje de una visita que hemos realizado al pueblo asturiano de Cudillero ya hace un tiempo. En este dedal, se puede observar una vista del puerto y del pueblo en sí.

Cudillero​ es un concejo, parroquia y localidad de la comunidad autónoma del Principado de Asturias, España. Limita al oeste con Valdés, al sur con Salas y Pravia y al este con Muros del Nalón y Pravia de nuevo. El concejo tiene una población de 5183 habitantes (INE 2017), sus núcleos principales son: la villa de Cudillero (Cuideiru en asturiano), que es su capital, Villademar (Villamar), La Atalaya (La Telaya) y Aroncés.

Relevante puerto pesquero, durante los meses de verano es un importante atractivo turístico. Entre sus monumentos más destacados hay que citar la Quinta de Selgas, lujoso palacio del siglo XIX con amplios jardines y cuadros de Goya.

Historia.

Prehistoria y romanización.

La vida de este concejo siempre estuvo unida al de Pravia, hasta el siglo XVIII, por ello es muy difícil encontrar unos datos que se refieran sólo el actual concejo de Cudillero, ya que su término municipal no tiene vida autónoma hasta el siglo XIX.

No existen restos humanos prehistóricos en lo que entendemos por tierras actuales de este concejo, pero si los encontramos en los concejos limítrofes.

Es en la época castreña donde encontramos los primeros restos de este concejo, encontrándose dos castros que son: los castros de La Garita y La Cavona. Hace relativamente poco se descubrió otro yacimiento, el de Gurión. Todos estos emplazamientos parecen de tipo prerromano.

Los restos de la época romana aquí, en esta zona están muy difuminados.

Edad Media y Moderna.

Los primeros datos los encontramos en la Edad Media, en lo referente a las actuales tierras de Cudillero. En el límite de dos poderosas entidades eclesiásticas la de Oviedo y la de Pravia es donde surgiría un pequeño puerto pesquero que hoy ostenta la capitalidad.

Será en el siglo XIII, cuando se iniciara un periodo de transformaciones en este sector. Es en esta época cuando se funda la puebla de Pravia y a partir de entonces todas las tierras del actual Cudillero estarán integradas en Pravia. La primera noticia relativa a la ya existencia de la localidad de Cudillero es la que se refiere a una donación al monasterio tinetense en 1285. Toda la población estaba volcada en la pesca y todo este desarrollo tuvo que estar mediatizado por la poderosa familia de Omaña, que ejercieron su poder en la región en esta época.

En el siglo XV, Cudillero ya estaba consolidado como puerto pesquero y solicitó la concesión del alfolí de la sal que la tenía monopolizada la capital praviana. La concesión no llega a efectuarse nunca.

En la Edad Moderna, Cudillero ya está consolidada, siendo el centro pesquero Asturiano y aparecen una serie de edificaciones como la iglesia de San Pedro edificada por sus habitantes. También se construye un muelle en el puerto y el castillo de San Juan para defenderse de las incursiones inglesas.

En el siglo XVIII, las gentes del lugar ofrecieron 1.000 doblones por segregarse de la jurisdicción del concejo de Pravia ya que no podían nombrar sus cargos, pero esto no llegaría hasta 100 años más tarde. En esta época sólo había un coto en este territorio que era perteneciente a un miembro de la poderosa familia Omaña.

Siglo XIX en adelante.

En el XIX, llega la deseada autonomía municipal de Cudillero, en parte debido a la importancia del puerto pesquero y se plantea la necesidad de ampliar el puerto, cosa que no llegaría hasta el siglo XX.

En el XX, se adjudicó la construcción de un nuevo puerto, los trabajos fueron en diferentes fases y acabaron en el ochenta. También se remodela la carretera a Galicia.

Geografía.

Su relieve se divide en tres partes. La primera es la rasa litoral que se eleva unos 100 metros sobre el nivel del mar con unos acantilados a veces rotos por numerosas playas o ensenadas, destacando en su geografía costera el Cabo Vidio (Cabu Vidíu en asturiano). En una segunda parte los valles interiores de gran fertilidad, atravesados por los ríos Esquieru, Uncín, Ferrera y Piñera. Su tercera parte más al sur, es la zona montañosa con sus picos Peñas de Cueto de 783 metros y Pico Paradiella de 720 metros que son las mayores altitudes de concejo.

Parte de su costa está declarada Paisaje Protegido y la turbera de las Dueñas está considerado Monumento Natural.

Tiene buenas comunicaciones como la N-632 y está a una distancia de 56 kilómetros de Oviedo.

(14/10/2017)

424. Dedal PORTUGAL // PORTUGAL´s Thimble

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Dedal porcelana Portugal.

Después de unos días con algo de lío, aquí os traigo un nuevo dedal que he conseguido en nuestro último viaje a la ciudad de Oporto, en el país vecino Portugal. Es un dedal de porcelana, en color negro, que lleva el nombre de varios lugares turísticos de este país en color blanco por todo el dedal, mientras que el nombre de Portugal aparece en color rojo.

Portugal, oficialmente la República Portuguesa (en portugués: República Portuguesa; en mirandés: República Pertuesa), es un país soberano miembro de la Unión Europea, constituido como un estado de derecho democrático. Es un país transcontinental. La mayor parte de su territorio, con capital en Lisboa, está situado en el suroeste de Europa, en la península ibérica. Limita al este y al norte con España, y al sur y oeste con el océano Atlántico. Comprende también los archipiélagos autónomos de las Azores y Madeira situados en el hemisferio norte del océano Atlántico.

El nombre de Portugal probablemente provenga del antiguo nombre de Oporto, del latín “Portus-Galliae” —puerto de Galia, debido a que las naves galas frecuentaban este puerto— o, más probablemente, de “Portus-Cale” —topónimo atestiguado en la Chronica del historiador del siglo V Hidacio—, por un amarradero existente en un lugar fortificado llamado “Cale“.

Portugal ha sido un testigo histórico de un flujo constante de diferentes civilizaciones durante los últimos 3100 años. Tartessos, celtas, fenicios, cartagineses, griegos, romanos, germanos (suevos y visigodos), musulmanes, judíos y otros pueblos han dejado huella en la cultura, historia, lenguaje y etnia. Durante los siglos XV y XVI, Portugal fue una potencia económica, social y cultural mundial, así como un imperio que se extendía desde Brasil hasta las Indias Orientales. Posteriormente, sobre todo tras las Guerras Napoleónicas y la independencia de Brasil entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, Portugal empezó a vivir periodos convulsos. Con la Revolución de 1910, terminó la monarquía, después de haber tenido, de 1139 a 1910, 34 monarcas. El país vivió bajo una dictadura entre 1933 y 1974, cuando cayó tras una revuelta conocida como la Revolución de los Claveles. En 1986 ingresó en la Unión Europea y, desde 2001, forma parte de la eurozona.

Es un país desarrollado,​ con un índice de desarrollo humano (IDH) considerado como “muy elevado”,​ y con una alta tasa de alfabetización.​ El país está clasificado como el 19.º con mejor calidad de vida, tiene uno de los mejores servicios sanitarios del planeta y es considerado una nación globalizada y pacífica.​ Asimismo, es el 18.º destino turístico mundial en volumen de visitantes. Es miembro de la ONU, la Unión Europea (incluyendo la eurozona y el Espacio Schengen), la OTAN, la OCDE y la CPLP, entre otros. También participa en las fuerzas de paz de las Naciones Unidas.

Historia.

Primeros pobladores.

La prehistoria de Portugal está unida a la de la península ibérica. Hacia el año 10 000 a. C. los íberos comenzaron a poblar el interior de las tierras de la península a la que darían nombre. Entre el 4000 a. C. y el 2000 a. C., Portugal y Galicia vieron como se desarrollaba una cultura megalítica original, con respecto al resto de la península, caracterizada por su arquitectura funeraria, sus rituales propios y por la práctica de la inhumación colectiva. Aún se pueden encontrar monumentos de entonces, sobre todo en el Alentejo: el crómlech de los Almendros, cerca de Évora, los del valle Maria do Meio o de Portela de Mogos, así como el dolmen de Zambujeiro.

En la Edad del Bronce hubo unos primeros contactos marítimos entre el litoral atlántico y el de las islas británicas, mientras que el sur de la península empezaba sus relaciones comerciales con el Mediterráneo: griegos y fenicios, provenientes del actual Líbano, así como sus descendientes, los cartagineses.​ Esto trajo consigo la instalación de los primeros puestos comerciales semipermanentes.​ El motor de este comercio era la riqueza de la península en metales (oro, plata, hierro y estaño) así como el salado de pescado atlántico, que gozaba de gran reputación en el Mediterráneo. Los fenicios fueron, precisamente, los que fundaron Lisboa alrededor del año 1000 a. C.​ La leyenda dice que fue Ulises quien le dio nombre.

Durante la Edad del Hierro, un pueblo indoeuropeo se estableció por toda la región: los celtas. Estos ocuparon todo el territorio hoy conocido como Portugal, vivieron en pequeños núcleos de población aislados que se encontraban en los puntos altos con casas circulares o castros y practicaron la agricultura y la ganadería.​ Con su dominio del hierro los trabajos de la tierra fueron más eficaces, las cosechas aumentaron y mejoraron las condiciones de vida y la demografía.

Los cartagineses llegaron a la península ibérica el s. III a. C., atraídos por sus recursos mineros, pesqueros y por la reputación de los guerreros íberos. Ocuparon el sur de Portugal y, aliados con los lusitanos de origen celta, formaron la primera resistencia a la invasión romana de la península. No obstante, tras las guerras púnicas los cartagineses fueron derrotados y los romanos incorporaron la región a su imperio como Lusitania, a partir de 45 a. C.​ Tras la disolución del imperio romano en el siglo V d. C. Lusitania fue invadida por pueblos como los suevos, los vándalos, los alanos, los burios y los visigodos hasta que, finalmente, fue conquistada por los árabes. En 868, durante la Reconquista, se formó el condado Portucalense, que fue incorporado al Reino de Galicia en 1071.

Formación y consolidación del reino.

Mucho antes de que Portugal lograra su independencia hubo algunos intentos para alcanzar una mayor autonomía, e incluso la independencia, por parte de los condes que gobernaban las tierras del condado de Galicia y de Portucale. Con la idea de acabar con este clima independentista de la nobleza local en relación al dominio leonés, el rey Alfonso VI de León entregó el gobierno del condado de Galicia, que en aquel momento incluía las llamadas “tierras de Portucale“, al conde Raimundo de Borgoña. Tras muchos fracasos militares de Raimundo contra los árabes, Alfonso VI decidió dar en 1096 al primo de este, el conde Enrique de Borgoña, el gobierno de las tierras más al sur del condado de Galicia fundándose así el condado Portucalense. Con el gobierno del conde Enrique de Borgoña, el condado conoció no solo una política militar más eficaz en la lucha contra los árabes, sino también una política independentista más activa.

Tras su muerte y la llegada al poder de su hijo Alfonso Enríquez, Portugal consiguió la independencia con la firma en 1143 del tratado de Zamora y reconocida por el papa Alejandro III en la bula Manifestis Probatum en 1179. Posteriormente, conquistó localidades importantes como Santarém, Lisboa, Palmela y Évora.​ Una vez acabada la Reconquista portuguesa en 1249, la independencia del nuevo reino fue puesta en entredicho varias veces por el reino de Castilla. En una de estas situaciones de conflicto con el reino de Castilla, el rey Dionisio I de Portugal firmó junto al rey Fernando IV de Castilla (que era representado, al ser menor de edad, por su madre la reina María de Molina) el Tratado de Alcañices, en el cual se estipulaba que Portugal suprimía los tratados acordados en contra del reino de Castilla por el apoyo al infante Juan de Castilla. En este tratado se establecía entre otras cosas la delimitación fronteriza entre los entonces reinos de Portugal y de León, en la que se incluía la cuestionada localidad de Olivenza. La primera fue debida a la crisis sucesoria abierta tras la muerte de Fernando I de Portugal, que acabó con la victoria portuguesa en Aljubarrota en 1385.

La Era de los Descubrimientos y la dinastía felipina.

Con el final de la guerra, Portugal inició un proceso de exploración y expansión conocido como “Era de los Descubrimientos”, cuyas figuras destacadas fueron el infante Enrique el Navegante y el rey Juan II. Tras la conquista de Ceuta en 1415 y el paso del cabo Bojador por Gil Eanes, la exploración de la costa africana continuó hasta que Bartolomé Díaz comprobó en 1488 la comunicación entre los océanos Índico y Atlántico al doblar el cabo de Buena Esperanza.​ En poco tiempo los portugueses descubrieron rutas y tierras en Norteamérica, Sudamérica y Oriente, en su mayoría durante el reinado de Manuel I, el Aventurero. La expansión hacia Oriente, sobre todo gracias a las conquistas de Alfonso de Alburquerque, concentró casi todos los esfuerzos de los portugueses, aunque en 1530 Juan III inició la colonización de Brasil.​ Las riquezas allí encontradas hicieron que los portugueses se centraran en el Nuevo Mundo, con la consiguiente pérdida de otras plazas en el Índico, como Ormuz, frente a otras potencias europeas.

El país tuvo su “siglo de oro” durante esta época. Sin embargo, en la batalla de Alcazarquivir contra Marruecos, en 1578, murieron el joven rey Sebastián y parte de la nobleza portuguesa. Subió al trono el rey cardenal Enrique, que murió dos años después, con lo que se abrió la crisis sucesoria de 1580, que se resolvió con la llamada unión ibérica entre Portugal y España, durante la cual los dos reinos tuvieron coronas separadas pero gobernadas por el mismo rey. Felipe II de España fue el primero de tres reyes españoles. Privado de una política exterior independiente y envuelto en una guerra junto con España contra los Países Bajos, el país sufrió grandes reveses en su imperio y perdió el monopolio del comercio en el Índico.

La unión con España acabó el 1 de Diciembre de 1640. La nobleza nacional, tras haber vencido a la guardia real en un repentino golpe de Estado, depuso a la duquesa gobernadora y virreina de Portugal Margarita de Saboya y coronó a Juan IV como rey de Portugal. Se inició así la Guerra de Restauración portuguesa, que se prolongó hasta 1668, año en que se firmó el tratado de Lisboa, por el cual el rey español Carlos II reconoció la independencia de Portugal.

Restauración, absolutismo y liberalismo.

El final del siglo XVII y la primera mitad del siglo XVIII fueron testigos del florecimiento de la minería en Brasil: el descubrimiento de oro y piedras preciosas convirtió a la corte de Juan V en una de las más opulentas de Europa. Estas riquezas sirvieron para pagar productos importados, en su mayoría de Inglaterra, ya que no existía industria textil en el reino y las telas eran importadas de las islas británicas. El comercio exterior se basaba en la industria del vino y los esfuerzos para invertir la situación con grandes reformas mercantiles del marqués de Pombal, ministro entre 1750 y 1777, impulsaron el desarrollo económico durante el reinado de José I. Fue durante este reinado cuando un terremoto devastó Lisboa y el Algarve, el 1 de Noviembre de 1755.

Para no romper la alianza con Inglaterra, Portugal rechazó unirse al bloqueo continental, por lo que fue invadida por los ejércitos napoleónicos en 1807. La corte de la familia real se refugió en Brasil y la capital se trasladó a Río de Janeiro hasta 1821. Ese año, Juan VI, desde 1816 rey del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve, regresó a Lisboa para jurar la primera constitución portuguesa. Al año siguiente, su hijo Pedro fue proclamado emperador de Brasil y declaró su independencia con respecto a la metrópolis.

Durante el resto del siglo XIX Portugal vivió períodos de enorme perturbación política y social, como la guerra civil y las repetidas revueltas y pronunciamientos militares como la revolución de Septiembre, la de Maria da Fonte, la de Patuleia, etc. Gracias al Acto Adicional a la Carta Constitucional de 1852 fue posible un periodo de paz interna así como el inicio de las políticas de obras públicas lideradas por Fontes Pereira de Melo.​ A finales del siglo XIX las ambiciones coloniales portuguesas chocaron con las inglesas, lo que provocó el ultimátum británico de 1890.​ La cesión a las exigencias británicas y los crecientes problemas económicos causaron a la monarquía un descrédito creciente, que culminó con los asesinatos de Carlos I y el príncipe heredero Luis Felipe el 1 de Febrero de 1908. La monarquía se mantuvo en el poder durante dos años más, encabezada por Manuel II, pero fue abolida el 5 de Octubre de 1910, instaurándose una república.

República, Estado Nuevo y democracia.

El rey salió hacia el exilio en Inglaterra tras la instauración de la república.​ Después de varios años de inestabilidad política, con luchas de trabajadores, tumultos, levantamientos, homicidios políticos y crisis financieras, problemas agravados por la participación portuguesa en la Primera Guerra Mundial, el ejército tomó el poder en 1926. Dos años más tarde, el régimen militar nombró ministro de Finanzas a António de Oliveira Salazar, profesor de la universidad de Coímbra, que en 1932 se convirtió en presidente del consejo de ministros.​

Salazar restauró las finanzas e instituyó el Estado Nuevo, régimen autoritario de corporativismo de Estado con un partido único y sindicatos estatales, además de una afinidad fascista bien marcada, al menos hasta 1945,​ cuando tras la victoria de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial, Salazar sufrió presiones para transformar Portugal en una democracia. En 1968, apartado del poder por una enfermedad, fue sucedido por Marcelo Caetano.​

El rechazo del régimen a la descolonización de las provincias ultramarinas supuso el inicio de la guerra colonial primero en Angola (1961), y poco después en Guinea-Bisáu (1963) y Mozambique (1964). A pesar de las críticas de algunos de los oficiales del ejército más veteranos, entre los cuales se encontraba el general António de Spinola, el gobierno se mantuvo firme en su decisión de continuar con esta política.​ Este último publicó un libro, Portugal y el futuro, en el que afirmaba que la guerra colonial era insostenible, por lo cual fue destituido. Este hecho aumentó el malestar entre los oficiales más jóvenes del ejército, que el 25 de Abril de 1974 dieron un golpe de Estado, conocido como la Revolución de los Claveles.​

A esta revolución le siguió un periodo de enfrentamientos políticos muy encendidos entre las fuerzas sociales y políticas, llamado Proceso Revolucionario en Curso, que tuvo su punto álgido en el llamado verano caliente de 1975, durante el cual el país estuvo a punto de caer en un nuevo periodo de dictadura, esta vez de orientación comunista. En este periodo, Portugal reconoció la independencia de todas sus antiguas colonias de África.

El 25 de Noviembre de 1975 los paracaidistas y la policía militar de la Región Militar de Lisboa, aliados con diversos sectores de la izquierda radical, llevaron a cabo una tentativa de golpe de Estado sin un liderazgo claro. El grupo de los Nueve reaccionó poniendo en práctica un plan militar de respuesta, liderado por António Ramalho Eanes, que resultó un éxito. Al año siguiente se consolidó la democracia y el propio Ramalho Eanes fue nombrado presidente, el primero elegido por sufragio universal. Se aprobó una constitución democrática y se establecieron los poderes políticos locales —las autarquías— y los gobiernos autónomos regionales de Azores y Madeira.​

Entre las décadas de 1940 y 1960, Portugal fue miembro cofundador de la OTAN (1949), la OCDE (1961) y la EFTA (1960), de la que se salió en 1986 para adherirse a la entonces CEE.​ En 1999, Portugal se adhirió a la zona Euro​ y ese mismo año entregó la soberanía de Macao a la República Popular China.​ Desde su adhesión a la UE, el país ha presidido el Consejo Europeo tres veces, la última en 2007 cuando presidió la ceremonia de la firma del tratado de Lisboa.

Organización territorial.

Las principales divisiones administrativas de Portugal son sus 18 distritos continentales y sus dos regiones autónomas (Azores y Madeira). Estos se subdividen a su vez en 308 concelhos o municipios y estos nuevamente en 4260 freguesías.​ Los distritos son la subdivisión del país más relevante y sirven de base para diferentes divisiones administrativas como las circunscripciones electorales.​ Antes de 1976, los dos archipiélagos atlánticos estaban integrados también en la estructura general de los distritos portugueses, aunque con una estructura administrativa diferenciada, tal y como aparecía en el Estatuto de los Distritos Autónomos de las Islas Adyacentes,​ que le otorgaba unas Juntas Generales con competencias propias. Había tres distritos autónomos en las Azores y uno en Madeira:

Azores – Distrito de Angra do Heroísmo, Distrito da Horta y Distrito de Ponta Delgada.​
Madeira – Distrito do Funchal.​

Después de 1976, Azores y Madeira pasaron a tener estatuto de región autónoma y dejaron de estar divididas en distritos para pasar a tener un estatuto político-administrativo y órganos de gobierno propios. Actualmente la división administrativa de Portugal es la siguiente:

1. Lisboa.
2. Leiria.
3. Santarém.
4. Setúbal.
5. Beja.
6. Faro.
7. Évora.
8. Portalegre.
9. Castelo Branco.
10. Guarda.
11. Coimbra.
12. Aveiro.
13. Viseu.
14. Braganza.
15. Vila Real.
16. Oporto.
17. Braga.
18. Viana do Castelo.

(28/12/2019)

423. Dedal MONDOÑEDO // MONDOÑEDO´s Thimble

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Dedal porcelana Mondoñedo (Lugo).

El dedal que os quiero enseñar hoy, es el último de los dedales que me traje de una visita que hemos realizado al municipio de Mondoñedo, en el día de su Feria Medieval, ya hace un tiempo. Es un dedal de porcelana en el que se puede ver una imagen de la catedral del municipio.

Mondoñedo es un municipio y localidad situado en la comarca de La Mariña Central, de la cual es capital, en el norte de la provincia de Lugo, comunidad autónoma de Galicia, España. Es sede del partido judicial nº 1 de la provincia de Lugo.

Historia.

La primera mención a Mondoñedo es de 1112: Urraca I de León traslada la Sede Episcopal de San Martiño de Mondoñedo a Vilamaior do Val de Brea, o Valibria, la actual Mondoñedo. En 1156 Alfonso VII de León le concede la categoría de ciudad. La Sede Episcopal se traslada a Ribadeo entre 1182 y 1230 para fomentar el poblamiento de esta vila.

El episodio más sonado de la historia antigua de Mondoñedo fue la decapitación del mariscal Pardo de Cela. Acusado de traición y apresado en su castillo de la Frouxeira, su mujer obtuvo el perdón de la reina Isabel la Católica, pero los enemigos del Mariscal detuvieron a los portadores del indulto real en el puente del Pasatiempo el tiempo preciso para que fuese ejecutado.

Patrimonio.

El casco viejo de la ciudad, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1985, tiene como centro la plaza de la catedral, monumento nacional construido en el siglo XIII y hacia donde confluyen todas las calles de la villa, en el año 2015 la UNESCO la declara patrimonio de la Humanidad así como al camino del norte de Santiago que atraviesa la localidad. En Mondoñedo destacan otros edificios como el Santuario de los Remedios, construido a mediados del siglo XVIII, el Hospital de San Pablo, construido en la misma época, el Convento de la Concepción, la Iglesia de Santiago, el Monasterio de Los Picos y el Real Seminario Conciliar de Santa Catalina del siglo XVIII.

El paisaje arquitectónico de la ciudad se caracteriza por los tejados de losa de las casas que terminan en unos picos de piedra típicos llamados “ameas” para protegerse contra el viento. La ciudad de Mondoñedo es uno de los puntos por los que pasa el Camino de Santiago, siendo lugar de descanso para los peregrinos. Aparece vinculada históricamente con la diócesis de Britonia -muy posiblemente abarcando tierras entre la Sierra del Xistral y la foz del río Navia– y con la llegada de población bretona procedente de la isla del mismo nombre en el siglo V. Entre estos destaca la figura del obispo Mailoc.

El valle en el que se encuentra el municipio conserva numerosos restos arqueológicos como dólmenes, castros, como el de Zoñán y petroglifos, los cuales muestran que ya existían asentamientos en él desde el neolítico.

Posee uno de los albergues más cuidados para hacer el Camino del Norte del Camino de Santiago.

A continuación, os dejo información sobre los lugares de interés del municipio, aunque en este dedal solamente está representada la catedral.

  • Catedral de Mondoñedo. Fue construida por el obispo Martiño entre 1230 y 1248 y conserva la puerta románica primitiva. Cuenta con un rosetón ojival del siglo XIII; las vidrieras barrocas, las torres y el frontón son del siglo XVIII, mandados hacer por el obispo Munoz y Salcedo. En el interior la cabecera es de estilo románico y se va volviendo en ojival conforme avanzan las naves. Por debajo de los dos órganos del siglo VIII hay pinturas murales del siglo XIV; unas representan el Degollamiento de los Inocentes y las otras cenas de la vida de San Pedro. El museo catedralício “Santos San Cristóbal” fundado en 1969 contiene piezas arqueológicas de la catedral y de las parroquias vecinas, tallas pinturas, grabados, retablos y otros objetos litúrgicos. Anexo a la Catedral se halla el Palacio Episcopal, y frente a él los soportales de la preciosa Plaza de España, donde se halla la relajada estatua sedente de Don Álvaro Cunqueiro.
  • Iglesia de Santiago. Es la única iglesia en el conjunto histórico que es “nueva” es por eso que se la conoce popularmente como Igrexa Nova. Fue construida gracias al obispo Fernández de Castro que, queriendo dotar a la parroquia de Santiago de sede propia y para poner fin a los enfrentamientos entre el párroco y los capitulares, decide alzar un edificio de nueva planta para albergarla. Las obras comenzaron en 1890, pero tuvieron que ser interrumpidas por falta de medios. A principios de 1900 era finalizada y consagrada.
  • Santuario de los Remedios. En la entrada de la ciudad se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de los Remedios en cuyo interior se conserva el más hermoso conjunto barroco de Mondoñedo. El Santuario está en uno de los extremos del Campo de los Remedios, en un lugar que se conoce como Pena de Outeiro, en terrenos comprados en el año 1558 al cabildo con donaciones de un grupo de mindonienses. Su planta es de cruz latina, aunque sus naves cubiertas por bóvedas de cañón, parecen del mismo tamaño.
  • Hospital de San Pablo. Construido también en la misma época. Por encima de la puerta destacan el escudo de Mondoñedo y el propio Sarmiento. Se dice que Sarmiento tenía la “dolencia de la piedra” por las muchas construcciones que fomentó y que quiso abrir un canal por el río Masma para traer agua del mar hasta Mondoñedo.
  • Alameda de los Remedios. Situada entre el santuario de los Remedios y el hospital de San Pablo, fue plantada en 1594 por el regidor Luis de Luaces, que celebró la primera Fiesta del Árbol de Europa. Hay un monolito conmemorativo.
  • Monasterio de la Alcántara, del siglo XVIII, abandonado en la actualidad. El ala lateral derecha actualmente está situado el albergue de peregrinos. Está en proyecto la restauración del monasterio que junto con el auditorio municipal y la escuela de música integran la ciudad cultural de Álvaro Cunqueiro.
  • Convento de la Concepción, de principios del siglo XVIII, construido para acoger a las monjas concepcionistas que habitaban el pazo de San Isidro en el Coto de Otero.
  • Pazo del regidor Luaces, número 6 de la plaza Peña de Francia, de estilo gótico isabelino. Corría el año de 1594 cuando D. Luis de Luaces, Regidor Perpetuo de la Ciudad de Mondoñedo, plantó la arboleda que está al partir de la ciudad, camino de Abadín, donde hay una ermita dedicada a Nosa Señora dos Remedios y dicen en esta tierra que cuando la plantó convocó a los comarcos y a todos los niños y les dio un gran banquete para que quedase en memoria de que él había sido el que había plantado la arboleda, motivo por el cual se celebra la actual fiesta de árbol en muchos lugares de Europa. Su hija Doña Magdalena Fernández de Luaces Estoa y Miranda, casada con el Almirante D. Gonzalo Méndez de Cancio y Donlebún, gobernador y Capitán General de La Florida, a su regreso a España del continente americano en el año 1604, trae varias arcas con semillas de maíz, planta que se introduce en Europa a través de la siembra en los muchos lugares de Galicia y Asturias de que disponían estas familias. Las dichas arcas las conservan hoy descendientes de estas casas. De esa época se conservan en la catedral dos tarros con imagen de espigas de maíz.
  • Consistorio Viejo, construido en el siglo XVI. Tiene un escudo de Carlos V en la fachada, un enrejado de hierro forjado y una imagen de San Roque, por un antiguo voto del ayuntamiento. Actualmente es la biblioteca municipal.
  • Palacio Episcopal, incendiado en 1832 y restaurado posteriormente.
  • Fonte Vella, construida en 1548 por el obispo Diego de Soto. Tiene los escudos de Carlos V y del propio obispo.
  • Capilla de San Roque, se encuentra en la antigua calle de Lindín, es una capilla que acabó por bautizar a la calle. Levantada en el siglo XV se situaba en el antiguo camino real y a extramuros de la ciudad, los religiosos solían pedir de los obispos el juramento de los foros que la protegían antes de permitirles la entrada del siglo XV.
  • Capilla de Santiago, en el barrio de Os Muíños está la capilla de Santiago cuya edificación data del año 1645 a manos de Jácome Montero.
  • Ponte do Pasatempo, en los Molinos de Arriba, donde los enemigos del mariscal Pardo de Cela detuvieron a los portadores del indulto real el tiempo preciso para que fuera ejecutado. Cruza el río Valiñadares, en el que hubo antiguamente muchos molinos. Tiene un único arco de medio punto de 7 metros de luz construido en cantería con gruesos muros y sobre el pasa la antigua calzada romana.
  • Seminario Santa Catalina, es el mayor edificio de la ciudad y su origen se remonta a finales del siglo XVI, cuando por iniciativa del Regimiento de la ciudad, se decide solicitar del Concilio provincial la creación de un Colegio del tipo de los que en la ciudad de Trento se había dispuesto que hubiera en cada cabeza de obispado. Se fundó entre 1569 y 1572, lo que lo convierte en uno de los tres primeros que se erigieron en España. A mediados del siglo XX se decidió la construcción de un nuevo edificio, más amplio y adecuado a las nuevas necesidades. En él estudiaron importantes escritores como Xosé Crecente Vega, Antonio Noriega Varela, Xosé María Díaz Castro o Aquilino Iglesia Alvariño entre otros muchos.
  • Ayuntamiento, edificio del siglo XVIII. Tiene un escudo de la ciudad en la fachada. Fue cuartel.
  • Cuartel de la Guardia Civil, antiguo pazo del siglo XVIII, con escudos. Actualmente es sede del “Centro comarcal da Mariña Central“.
  • Cova do Rei Cintolo. Antiquísima cueva que se encuentra en la localidad de Mondoñedo, sobre la que cuentan una historia sobre el rey Cintolo.
  • Pazo de San Isidro. En lo alto del Couto de Outeiro, Parroquia del Carmen, declarado BIC con categoría de Monumento en Junio de 2018. Fue sede de la “Torre Vieja” citada en los Documentos medievales; el Arquitecto Diego Ibáñes Pacheco, la trasformó en pazo en el siglo XVII y fue Convento de las M.M. Concepcionistas. Tiene 3 huertas, camino real y lavadero. El palomar es el más grande de la Comarca.

(11/08/2018)

422. Dedal TOLEDO // TOLEDO´s Thimble

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Dedal Metal Damasquinado Toledo (Castilla – La Mancha).

Aquí os dejo otro de los dedales que me traje de una nueva visita que hemos realizado a la ciudad de Toledo. Este dedal es un dedal típico, realizado con la técnica del damasquinado. No tenía ningún dedal realizado con esta técnica y me pareció interesante para añadir a la colección, algo tan típico de la ciudad de Toledo.

Toledo es un municipio y ciudad española, capital de la provincia homónima, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Con una población de 84.873 habitantes (INE, 2019), se trata del tercer municipio más poblado de la región. El casco histórico está situado en la margen derecha del Tajo, en una colina rodeada por un pronunciado meandro. El término municipal incluye dos barrios muy separados del núcleo principal: el de Azucaica, en la orilla derecha del río, y el de Santa María de Benquerencia, situado prácticamente enfrente del anterior en la margen izquierda.

La ciudad fue un importante centro carpetano hasta su conquista romana en 193 a. C.. Tras las invasiones germánicas, Toledo se convertiría en capital y, posteriormente, principal sede eclesiástica del Reino visigodo. En el año 711, Toledo fue conquistada por los musulmanes, cuyo dominio finalizó con la toma de la ciudad en 1085 por Alfonso VI. Es conocida como “la ciudad imperial” por haber sido la sede principal de la corte de Carlos I​ y también como “la ciudad de las tres culturas”,​ por haber estado poblada durante siglos por cristianos, judíos y musulmanes. En el siglo XVI tuvieron lugar la Guerra de las Comunidades de Castilla y el traslado en 1561 de la corte a Madrid, tras el cual la ciudad entró en decadencia, acentuada por la crisis económica del momento. Ya en época contemporánea, se recuerda el asedio y defensa del alcázar durante la Guerra Civil. En 1983 Toledo pasó a ser sede de las Cortes regionales y de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha​ y en 1986 su casco histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad.

En la actualidad la gran mayoría de la población se dedica al sector servicios, existiendo tradición local en la fabricación de espadas. Una línea de ferrocarril Avant conecta Toledo y Madrid en 33 minutos. Cuenta con diversas infraestructuras sanitarias, incluido un Hospital Nacional de Parapléjicos, y con la presencia de la Academia de Infantería.

Historia.

Prehistoria y Edad Antigua.

El primer asentamiento fijo que se conoce en la ciudad de Toledo es una serie de castros, sobre los que después se levantó la ciudad carpetana amurallada, uno de los más importantes centros de los carpetanos. Entre los primeros asentamientos conocidos en la zona se encuentra el Cerro del Bu, ubicado en la orilla izquierda del río Tajo, un yacimiento que cuenta con diversas etapas superpuestas, una de ellas datada en la Edad del Bronce.​

En el año 193 a. C. y tras una gran resistencia, Marco Fulvio Nobilior conquistó la ciudad. Los romanos la reconstruyeron y la denominaron Toletum, en la provincia de Carpetania. La ciudad desarrolló una importante industria del hierro que la llevó a acuñar moneda. La zona donde se asentaba la ciudad sufrió un profundo proceso de romanización, como atestiguan los numerosos restos de villas romanas, especialmente en la ribera del Tajo.

Los romanos dejaron numerosos vestigios en la faz toledana, como un imponente acueducto, del que únicamente se conservan las bases a ambos lados del Tajo, una vía romana, parte de la cual se puede ver en las laderas de los cerros de la margen izquierda del río, y un circo, ubicado en un parque público y parcialmente desenterrado. Existen otros muchos vestigios que, pese a estar dados por desaparecidos en muchos casos, es muy probable que se encuentren en el subsuelo de la urbe, tales como el teatro (ubicado en el solar inmediato al circo y que actualmente ocupa un colegio), el anfiteatro (bajo el barrio de Covachuelas), una importante infraestructura hidráulica (como los vestigios que quedan al lado de la puerta donde se accede a la mezquita del Cristo de la Luz), numerosas calzadas (como las recientemente encontradas a siete metros aproximadamente de profundidad bajo el jardín de la Mezquita anteriormente mencionada), así como termas, aliviaderos y villas.

Hay que destacar que la mayor parte de estas construcciones históricas fueran desmontadas, siendo los sillares aprovechados para la construcción de otros edificios y para la muralla que rodea la ciudad, si bien, posiblemente la mayor riqueza arqueológica de Toledo se encuentre enterrada bajo su subsuelo.

Edad Media.

Tras las primeras incursiones germánicas, se reedificaron la antiguas murallas con objetivos defensivos; a pesar de ello en el año 411 la ciudad fue conquistada por los alanos gracias a su imponente dominio del caballo y sus artes de guerra, quienes fueron a su vez derrotados por los visigodos en el año 418. Una vez hubo vencido a su rival Agila, Atanagildo estableció su corte en la ciudad y posteriormente, con Leovigildo, se convirtió en capital del reino hispanogodo y en arzobispado, con lo que adquirió gran importancia civil y religiosa (como prueban los Concilios de Toledo) llegando a alcanzar los 10.000 habitantes (lo que la situaba entre las mayores ciudades hispanas de la época). Muy cerca de Toledo, en la villa de Guadamur, se halló el Tesoro de Guarrazar, excepcional conjunto de coronas votivas de los reyes visigodos.

En el año 711 fue conquistada por Táriq ibn Ziyad y sometida al dominio musulmán. La toma de la ciudad fue llevada a cabo sin dificultades, mediante capitulación, ya que gran parte de la población había huido.​ Los árabes la llamaron Tulaytula (en árabe طليطلة ).

El predominio de gran población mozárabe la convirtió enseguida en un foco de continua preocupación para Córdoba. En 797 durante el emirato de Alhakén I, estalló una sublevación contra Córdoba. Según determinados crónicas —pues hay diversas versiones sobre el suceso— el emir habría enviado al muladí Amrús ben Yusuf para someter la ciudad. Amrús diezmó a los muladíes locales mediante la conocida como “jornada del foso”: en un banquete en el palacio del gobernador donde se invitó a comer a los muladíes principales de la ciudad, se habría ido asesinando a estos según entraban y sus cadáveres arrojados a una zanja.​ De esta manera, el emir consiguió someter por un tiempo al pueblo toledano. No obstante, éstos volvieron a rebelarse en el 811 y en el 829, después de su muerte. Se dice que de estos hechos podría haber nacido la expresión de tener una “noche toledana”.

Finalmente, Abd al-Rahman III aplastó la endémica rebelión de la ciudad de Toledo en Julio de 932, tras un asedio de dos años, sometiéndola al califato cordobés. Al desintegrarse el califato en el siglo XI, Toledo se convirtió en un importante reino de taifa, que no obstante, tuvo que pagar parias a los reyes de Castilla para mantener su independencia.

Tras años de asedio, es posteriormente sometida la ciudad y se rinde el 6 de Mayo de 1085. Días después, el 25 de Mayo, Alfonso VI de León entra en Toledo, tras un acuerdo previo con el rey de la Taifa que la gobernaba. Mediante el acuerdo de capitulación, el rey leonés somete al reino, garantizando a los pobladores musulmanes la seguridad de sus personas y bienes. El rey concedió fueros propios a cada una de las minorías existentes: mozárabes (Toledo era un importante centro mozárabe, con liturgia propia, la hispano-mozárabe, que aún se conserva), musulmanes y judíos, posteriormente refundidos por Alfonso VII en el Fuero de 1118. Tras la capitulación de la ciudad, sobrevino el periodo de mayor esplendor de Toledo, de una gran intensidad cultural, social y política. La Escuela de traductores de Toledo, floreciente durante los siglos XII y XIII, así como las numerosas obras de arte civiles y religiosas, las cuales dejaron una importante huella en la ciudad.

Tras la capitulación, se toleró la práctica religiosa de las comunidades judía y musulmana, pero esta actitud tolerante no duró mucho tiempo. Los cristianos construyeron la nueva catedral sobre la mezquita mayor, que a su vez se levantaba sobre la antigua catedral visigoda.

En 1162 la ciudad fue conquistada por el rey Fernando II de León, durante el convulso período de la minoría de edad de Alfonso VIII de Castilla. El rey leonés nombró a Fernando Rodríguez de Castro “el Castellano”, miembro de la Casa de Castro, gobernador de la ciudad. La ciudad de Toledo permaneció en poder de los leoneses hasta el año 1166, en que fue recuperada por los castellanos.​

Durante la Guerra Civil castellana, Toledo luchó al lado de Pedro I y, tras sufrir un largo asedio, fue tomada en Enero de 1369. A lo largo de toda la Edad Media la ciudad fue creciendo: en el siglo XIV recibió privilegio ferial y en el XV se convirtió en uno de los principales productores pañeros castellanos, actividad que se sumó a las ya existentes de acuñación de monedas, fabricación de armas e industria sedera. En 1492, los judíos son expulsados y los Reyes Católicos reforman la ciudad. Isabel la Católica construyó allí, en el monasterio de San Juan de los Reyes, la que quería fuera su tumba, pero finalmente fue enterrada junto a su esposo en la catedral de Granada. Carlos I convierte a Toledo en ciudad imperial y en sede de la Corte.

Edad Moderna.

Los Reyes Católicos urbanizaron y engrandecieron la ciudad, y en la catedral toledana se proclamó a Juana y Felipe el Hermoso como herederos de la corona castellana en 1502. Activa participación en la unificación del primer estado moderno de Europa tuvieron los nobles castellanos, especialmente la aristocrática familia de los Álvarez de Toledo, cuyo poder aumentó al amparo del poder regio. Isabel la Católica mandó construir en Toledo el monasterio de San Juan de los Reyes para conmemorar la batalla de Toro y ser enterrada allí con su marido, pero tras la reconquista de Granada los Reyes decidieron enterrarse en esta última ciudad, donde sus restos descansan hoy.

Fue una de las primeras ciudades que se unió a la revuelta de las Comunidades en 1520, con dirigentes comuneros como Pedro Laso de la Vega y Juan de Padilla. Tras la derrota comunera en la batalla de Villalar, los comuneros toledanos, dirigidos por María Pacheco, la viuda de Padilla, fueron los que más resistencia opusieron a los designios de Carlos I, hasta su rendición en 1522. Toledo se convirtió en una de las sedes de la Corte del imperio y en la cuarta ciudad más populosa de la Monarquía con 60.000 habitantes (1560).​

Posteriormente, con la decisión de trasladar la corte a Madrid, adoptada por su hijo Felipe II, en el año 1561, la ciudad perdió gran parte de su peso político y social. La ruina de la industria textil acentuó la decadencia de Toledo, si bien mantuvo su importancia como centro del poder eclesiástico.​ El 23 de Agosto de 1580 se inició una gran epidemia de catarro que afligió a toda Castilla y se ensañó especialmente con Toledo, como cuenta fray Antonio de Villacastín en sus Memorias de la fundación de San Lorenzo el Real, monasterio de la orden de San Jerónimo…:

Ni había médico que visitase ni apenas crérigo para aministrar los sacramentos, y enterraban los muertos sin campanas en toda España, y en las sepulturas metían 7 y 8 y más en cada una; y el día de la Natividad de Nuestra Señora hobo iglesias que no hobo crérigo que dixese misa. Y acaeció en Toledo una cosa de notar: que este dicho día de nuestra Señora de setiembre no hobo canónigo que dixese la misa mayor, y ansí la dijo un pobre crérigo, y los acólitos fueron dos hombres seculares y pobres por no haber persona eclesiástica en toda la iglesia. Fue enfermedad notable, o por mejor decir pestilencia. Tuvo este mal lo recio dél hasta mediado el mes de otubre del dicho año y díxose que murió la tercera parte de la xente en todos los pueblos grandes y pequeños. Díxose que primero estuvo este mal en toda Italia y Francia y Flandes; finalmente fue una pestilencia general. Su principio fue catarro y calenturas tercianas… Moríanse todos los que se sangraban.
Antonio de Villacastín (Zarco Cuevas, 1985, pp. 56-57)

Se considera a esta la primera pandemia de gripe, aunque algunos creen que fue en realidad de tosferina. Dicha epidemia comenzó en Asia y de allí pasó a Europa y América. Casi toda Europa fue afectada en seis semanas, y se dice que sólo el veinte por ciento de la población escapó de la enfermedad.

La constitución de la Real Compañía de Comercio y Fábricas, en 1748, en el marco de renovaciones borbónicas inspiradas por la Ilustración, trajo un breve resurgir de la ciudad, pero a finales del siglo XVIII estaba nuevamente arruinada y reducida a funciones meramente administrativas.

En 1761, por mandato del rey Carlos III se establece en la ciudad la Real Fábrica de Armas.

Edad Contemporánea.

Tras el comienzo de la Guerra Civil Española, la ciudad permaneció en la zona republicana. Sin embargo, en el alcázar de la ciudad, sede de la Academia de Infantería, se refugió un grupo de leales a los sublevados (1950 personas, según el boletín El Alcázar de esas fechas, entre militares, guardias civiles y sus familias), al mando del coronel Moscardó, que resistió al Gobierno desde el 21 de Julio de 1936 hasta la llegada de las tropas del general Varela el 27 de Septiembre de ese mismo año. El asedio del alcázar fue ampliamente utilizado por la propaganda franquista. El alcázar, casi completamente destruido en el asedio, fue reconstruido en su totalidad posteriormente.

La represión y la violencia entre los partidarios de cada bando fueron los signos característicos de la guerra y posguerra. En un primer momento, con la ciudad todavía bajo dominio republicano, se realizaron fusilamientos populares, en los que los ciudadanos eran ejecutados por la mera sospecha de ser de “derechas” o pertenecer a la iglesia católica (estando documentada la muerte de al menos cien eclesiásticos). En uno de estos fusilamientos resultaría muerto el deán de la catedral y según la tradición historiográfica franquista, Luis Moscardó, hijo del coronel encerrado en el Alcázar. En Septiembre de 1936 se instaló un Tribunal Popular en el Palacio Arzobispal. El Tribunal tuvo corta vida, estableciendo solo cuatro sumarios antes de su traslado a Madrid. Además, la vida en la ciudad era de un constante estado de guerra, con combates y bombardeos continuos en la zona del Alcázar. Los errores en los bombardeos causaron muchos destrozos en la ciudad, sobre todo en la cercana plaza de Zocodover. Tras la toma de la ciudad por las tropas franquistas se recrudeció la represión. Hasta Diciembre de 1936 la ciudad viviría en un estado sumarísimo, liderado por las disposiciones del comandante Planas y dirigido a todos los ciudadanos que habían colaborado en la represión de las tropas republicanas.​

La ciudad fue elegida oficialmente sede de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha tras una votación en las Cortes, el 7 de Diciembre de 1983. Para la elección, el gobierno regional encargó a José María Barreda un proceso de información y consulta a la población, las instituciones políticas y las asociaciones culturales. En la votación en las Cortes, la propuesta de Toledo recibió la aprobación de 27 diputados (los 22 socialistas y los cinco del Grupo Popular de Toledo), tres en contra (los populares conquenses) y 12 abstenciones.

Damasquinado.

El damasquinado es un trabajo de artesanía que consiste en la realización de figuras y dibujos mediante la incrustación de hilos y láminas de oro y plata en acero o hierro, normalmente pavonado. El nombre hace referencia a la ciudad siria de Damasco.

Antecedentes.

Las técnicas de incrustación de metales preciosos en otros metales se vienen realizando desde épocas muy antiguas y en muy diversas partes del mundo. Hay constancia de que se realizaron en el Antiguo Egipto, en Grecia y en Roma, así como en China y Japón (suminagashi), donde ha sido utilizada para adornar las guarniciones del katana, particularmente tsuba. Es conocida como zougan en japonés; ha desarrollado su propio subconjunto de términos para describir los patrones particulares. El shippou-zougan es una técnica que esmalta las piezas y ya se aparta del damasquinado.

Se conocen piezas con más de 1500 años de antigüedad. Los griegos atribuían su invención a Glauco de Chíos. En la península ibérica ya era practicada en época prerromana (técnica de nielado)​ y se encuentra en un tahalí y un cetro vacceos hallados en el yacimiento de Pintia, Padilla de Duero, e íberos según la empuñadura de la falcata de Almedinilla, Córdoba.

Se desarrolló notablemente en tiempos de Al-Andalus, sobre todo en Toledo (técnica de ataujía​), hasta llegar a ser uno de los distintivos del arte hispanoárabe. No obstante, durante los siglos posteriores esta artesanía quedó en desuso; hasta que en el siglo XIX fue rescatada y mejorada con el desarrollo de una nueva técnica: el damasquinado.

Historia del damasquinado.

Eusebio Zuloaga a mediados del siglo XIX y después de ver algunas armaduras en el Museo Real de Madrid, introdujo la técnica del damasquinado en la ciudad, entonces villa, de Éibar (Guipúzcoa). El método utilizado era el de picado a punceta. Con este método quedaban algunas irregularidades que hacían que el trabajo desmereciera un poco. Plácido Zuloaga, hijo de Eusebio y padre del pintor Ignacio Zuloaga, ideó otro sistema más fino mediante el rayado con una cuchilla. Este método se denomina estriado a cuchilla y consiste en realizar pequeños surcos con una cuchilla muy fina y afilada ganando en rapidez y en finura al ser mucho más perfecta y uniforme la superficie final. Dieron a esta nueva técnica el nombre de “damasquinado” porque la armadura que habían traído del Museo Real era de un guerrero de Damasco. Mediante este método se extendió la artesanía a grandes piezas como jarrones, ánforas, cofres, relojes y superficies de todo tipo. Ejemplo de ello son el panteón del general Prim, ubicado en Reus (Tarragona), y el altar del Santuario de Loyola, en Azpeitia (Guipúzcoa). La mayoría de las piezas de damasquinado de los artistas Zuloaga se encuentran en el Palacio Real de Madrid y en otros palacios reales de Europa, así como en la colección del Dr.Khalili en el Reino Unido.

En 1875, unos trabajadores eibarreses se trasladaron a Toledo para solventar de esta forma las grandes demoras que el traslado de piezas a damasquinar en Éibar procedentes de Toledo, principalmente armas, generaba.​ Así, la técnica se extendió también a la capital castellano-manchega, donde se ha desarrollado hasta el punto de llegar a eclipsar a la de Éibar, donde se encuentra prácticamente desaparecida​ y reducida a objeto de exposición en el Museo de la Industria Armera.

En Éibar el damasquinado se ligó intrínsecamente a la industria armera, y en menor medida a las artes decorativas. Pasó a formar parte de la decoración de toda clase de armas: escopetas, pistolas y fusiles, además de versiones de lujo de casi todos los productos eibarreses. Se realizaba por este método la identificación del nombre del artesano, el año de fabricación, dedicatorias, etc. En la decoración de las armas se empleaban motivos como hojas de acanto, rocallas, dragones y cartelas, bien en forma lisa o en relieve, y lo mismo las figuras alusivas a animales relacionados con la caza que se grababan en las escopetas. Durante muchos años el regalo de honor que el ayuntamiento de la ciudad armera realizaba a la visitas ilustres ha sido una pistola ricamente damasquinada.

En Toledo se ha desarrollado una muy importante industria de esta artesanía, también conocida como Oro de Toledo.​ Sirve como seña identificativa de la ciudad. Durante las últimas décadas la producción ha pasado de ser mayoritariamente artesanal a industrializarse, dado el nivel de producción que se realiza y se comercializa. Sin embargo, todavía muchas tiendas ofrecen productos artesanos, damasquinados a mano con la tradición de antaño.​ La calidad del damasquinado a mano es muy superior a la elaborada de forma industrial, pues en esta última el proceso es similar a un estampado del dibujo sobre el acero, mientras que en la manual se realiza incrustando los materiales preciosos en el hierro o acero a golpe de martillo siguiendo el boceto previamente dibujado en la pieza.

El damasquinado toledano mantiene los diseños tradicionales, donde predominan los motivos geométricos y renacentistas, aunque también se han incorporado nuevos elementos como el cristal de Swarovski. Toledo suministra este arte a otros puntos de la geografía española, donde se vende como souvenir.

Técnica.

La primitiva técnica del picado a punceta, donde mediante el golpeo de una punceta se realiza un fino picado romboidal en el que, una vez realizado el dibujo a grabar, se introduce el hilo de oro o plata dio paso al estriado a cuchilla en el que los surcos se abren mediante una fina y afilada cuchilla.

Después de la realización de los surcos se introduce el hilo mediante un punzón de base plana que se golpea con un pequeño martillo ligero y de boca ancha.

La pieza a damasquinar se adhiere a un taco de madera mediante lacre y este taco se agarra a un tornillo de bola que descansa en un triángulo de madera pudiendo, de esta forma, ponerse en cualquier posición que se precise.

Útiles.

  • Una bola de hierro colado de 13-15 kg donde se ha realizado una hendidura en forma de canal, y en uno de sus lados se le ha enroscado un tornillo que sujeta contra la otra pared del canal, el taco de madera con la pieza a grabar. La bola está apoyada en un triángulo de madera.
  • Una cuchilla de acero muy fina y muy bien afilada, sirve para realizar el picado de la pieza, los surcos donde luego se embutirá el hilo de oro o plata.
  • Un pequeño martillo de ancha cabeza, muy parecido al utilizado por los grabadores a buril.
  • Una colección de punzones de diferentes tamaños y formas, normalmente con la base ancha que mediante los golpes del martillo introducen el hilo en el acero.
  • Regla, compases y demás útiles de grabado, instrumentos de dibujo preparados para marcar el acero que se utilizan para realizar los grabados de las figuras a crear.

Nuevas técnicas.

Algunos damasquinadores han logrado mejorar e introducir una nueva técnica en el damasquinado tradicional, que consiste en incrustar una gran superficie de chapa de oro para después ir raspándola con el buril y así crear relieves e interesantes efectos de difuminado. Para ello, deben tenerse conocimientos de pintura para poder coger una chapa de hierro y damasquinarla como si fuera un cuadro, segueteándola a veces y componiéndola en diversos planos para crear una impresión en relieve.

Una de las obras más importantes en esta técnica es El Entierro del Señor de Orgaz, realizada por Pedro Maldonado,​ la cual fue galardonada con el Premio Nacional del “Concurso-Exposición Nacional El Arca, el Estuche y la Caja en la Artesanía”, en 1950.

(10/06/2018)

421. Dedal MADRID // MADRID´s Thimble

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Dedal porcelana Madrid.

Nuevo dedal de porcelana que me he traído de una nueva visita a la ciudad de Madrid. En este dedal se pueden ver diferentes monumentos y lugares de la villa. Este dedal lo conseguí en la tienda “Gritos de Madrid” en la Plaza Mayor de la ciudad.

Madrid es un municipio y una ciudad de España. La localidad, con categoría histórica de villa,​ es la capital del Estado​ y de la Comunidad de Madrid. Dentro del término municipal de Madrid, el más poblado de España, viven 3.266.126 personas empadronadas, según el INE de 2019. El área metropolitana asociada tiene una población de 6.507.184 habitantes,​ por lo que es la segunda de la Unión Europea, según la fuente, tras la de París, y en algunas fuentes detrás también de la Región del Ruhr, así como la segunda ciudad más poblada de la Unión Europea, solo por detrás de Berlín.​​​

La ciudad cuenta con un PIB nominal de 230.018 millones de euros y un PIB per cápita nominal de 34.916 € (40.720 US$), siendo la 1.ª área metropolitana española en actividad económica; y la décima de Europa tras Londres, París, Rin-Ruhr, Ámsterdam, Milán, Bruselas, Moscú, Fráncfort del Meno y Múnich. Madrid es también la ciudad española con más pernoctaciones hoteleras.​

En calidad de capital de España, Madrid alberga las sedes del Gobierno de España y sus Ministerios, de las Cortes Generales (Congreso y Senado), del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional, así como la residencia oficial de los reyes de España​ y del presidente del Gobierno. En el plano económico, es la cuarta ciudad más rica de Europa, tras Londres, París y Moscú.​ Para 2009, el 50,1 % de los ingresos de las 5000 principales empresas españolas son generados por sociedades con sede social en Madrid, que suponen un 31,8 % de ellas.​ Es sede del 4.ª mayor mercado de valores de Europa,​ y 2.ª en el ámbito iberoamericano (Latibex) y de varias de las más grandes corporaciones del mundo.​ Es la 8.ª ciudad del mundo con mayor presencia de multinacionales, tras Pekín y Milán y por delante de Dubái, París y Nueva York.

En el plano internacional acoge la sede central de la Organización Mundial del Turismo (OMT), perteneciente a la ONU, la sede de la Organización Internacional de Comisiones de Valores (OICV), la sede de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), la sede de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), la Organismo Internacional de Juventud para Iberoamérica (OIJ), y la sede de Public Interest Oversight Board (PIOB).​ También alberga las principales instituciones internacionales reguladoras y difusoras del idioma español: la Comisión Permanente de la Asociación de Academias de la Lengua Española,​ y sedes centrales de la Real Academia Española (RAE), del Instituto Cervantes y de la Fundación del Español Urgente (Fundéu). Madrid organiza ferias como FITUR, Madrid Fusión, ARCO, SIMO TCI, el Salón del Automóvil y la Cibeles Madrid Fashion Week.

Es un influyente centro cultural y cuenta con museos de referencia internacional, entre los que destacan el Museo del Prado, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Thyssen-Bornemisza y CaixaForum Madrid, que ocupan, respectivamente, el 14º, 10º, 67º y 79º puesto entre los museos más visitados del mundo.​

Los orígenes de la ciudad son objeto de revisión histórica tras recientes hallazgos de enterramientos visigodos así como de restos que se remontan a los carpetanos o periodo prerromano. Las excavaciones arqueológicas también arrojan restos que se atribuyen al Madrid romano. Estos hallazgos de época visigoda han venido a confirmar que el posterior asentamiento fortificado musulmán de Maǧrīţ (del siglo IX) se había asentado sobre un vicus visigodo del siglo VII llamado Matrice o matriz (arroyo).​ No sería hasta el siglo XI cuando Madrid fue incorporada a la Corona de Castilla, tras su conquista por Alfonso VI de León en 1083. Fue designada como sede de la Corte por el rey Felipe II en 1561, convirtiéndose en la primera capital permanente de la monarquía española. La ciudad ha mantenido la capitalidad del país desde entonces, salvo por breves intervalos de tiempo.

En este dedal podemos ver los siguientes lugares y monumentos:

La Cibeles.

La fuente de Cibeles (más conocida por los madrileños como La Cibeles) es una fuente monumental de la ciudad de Madrid, situada en la plaza del mismo nombre, en la zona centro de la capital española.

Fue concebida dentro de un plan de remodelación urbana en el siglo XVIII, por iniciativa del rey Carlos III, quien planeaba embellecer la capital del reino según la estética del neoclasicismo. El proyecto incluía una serie de fuentes esculpidas con motivos mitológicos clásicos (Fuente de Neptuno, Fuente de Apolo), un Museo de ciencias naturales (actual Museo del Prado), el Real Jardín Botánico, el ajardinamiento de la zona y otras propuestas que finalmente no se materializaron. Por la belleza y amenidad del lugar una vez concluido, fue conocido entre los madrileños como “Salón del Prado”, y se convirtió inmediatamente en uno de los lugares más populares de la ciudad.

La fuente representa a la diosa madre Cibeles, identificada en el panteón griego con Rea, madre de los dioses olímpicos y símbolo de la tierra y la fecundidad, sobre un carro tirado por leones (Atalanta e Hipómenes). La actual plaza se llamó al principio Plaza de Madrid y en el año 1900 tomó el nombre plaza de Castelar. En la actualidad está delimitada por los grandes edificios del Palacio de Buenavista (Cuartel General del Ejército), Palacio de Linares (Casa de América), Palacio de Comunicaciones (antes sede de Correos y actualmente de la Alcaldía de Madrid) y Banco de España. Lo curioso es que cada uno de estos monumentos pertenece a un barrio distinto de Madrid.

Los artistas encargados de su ejecución fueron Francisco Gutiérrez (figura de la diosa y el carro), Roberto Michel (los leones) y el adornista Miguel Ximénez, de acuerdo con el diseño de Ventura Rodríguez. La diosa y los leones fueron esculpidos en mármol cárdeno del pueblo de Montesclaros (Toledo), y el resto en piedra de Redueña, localidad enclavada a 53 km al norte de Madrid, cerca de la sierra de La Cabrera.​

El estar enclavada en un lugar tan céntrico, su ajetreada historia e incluso tradiciones recientes como ser el lugar de celebraciones deportivas de los triunfos del Real Madrid, ha contribuido a que sea uno de los más conocidos símbolos de Madrid a nivel mundial.

Plaza Mayor.

La plaza Mayor está situada en el centro de Madrid, en el barrio de Sol, junto a la calle Mayor y a 300 metros de la Puerta del Sol.

Se convirtió desde sus inicios, no solo en el principal mercado de la villa, tanto de alimentación (surtida por los numerosos tablajeros vigilados por el Repeso) como de otros géneros (instalándose en sus soportales los principales gremios); sino también en el escenario de numerosos actos públicos, como corridas de toros, autos de fe, inmortalizando el pintor Francisco Rizi el celebrado en 1680, ejecuciones públicas, colocándose el patíbulo delante del portal de pañeros si la pena era de garrote; frente a la Casa de la Panadería, si era de horca, y ante la Casa de la Carnicería, si era de cuchillo o hacha. También se celebró en la plaza Mayor la beatificación de San Isidro, santo patrón de Madrid.

La plaza Mayor es actualmente un importante punto turístico, visitado por miles de turistas al año. En los locales comerciales ubicados bajo los soportales, abundan los comercios de hostelería, que instalan terrazas junto a los soportales de la plaza. Además es un espacio muy utilizado para festivales, como los conciertos que se ofrecen gratuitamente para los madrileños durante las fiestas de San Isidro. Todos los meses de Diciembre, se celebra el tradicional mercado navideño, costumbre que se mantiene vigente desde el año 1860. También se instala todos los domingos y festivos por la mañana el mercado de filatelia y numismática.

Puerta de Alcalá.

La Puerta de Alcalá es una de las cinco antiguas puertas reales que daban acceso a la ciudad de Madrid (España).

Se encuentra situada en el centro de la rotonda de la Plaza de la Independencia. En el cruce de las calles de Alcalá, Alfonso XII, Serrano y Salustiano Olózaga, junto a las puertas del Retiro: Puerta de España, Puerta de la Independencia (entrada principal a los jardines del Retiro) y Puerta de Hernani.​

La puerta daba acceso a aquellos viajeros que entraban antiguamente en la población desde Francia o Aragón.​ En la actualidad es una puerta monumental que se encuentra ubicada junto a la Fuente de Cibeles y el Parque del Retiro. Fue construida por mandato de Carlos III en sustitución de otra puerta anterior que existía ya desde el siglo XVI. El diseño y obra pertenece al arquitecto italiano Francesco Sabatini.​ Compitieron con Sabatini otros proyectos por parte de arquitectos españoles: Ventura Rodríguez y de José de Hermosilla, siendo finalmente elegido personalmente por el Rey el diseño de Sabatini.

Se trata de una puerta de estilo neoclásico y aspecto monumental similar a los Arcos de Triunfo romanos, se erigió mirando su exterior a oriente en el año 1778. La puerta ha sido posteriormente restaurada en cinco ocasiones en más de dos siglos de existencia, siendo la última a finales del siglo XX. La originalidad de su fábrica consiste en ser el primer arco de triunfo construido en Europa tras la caída del Imperio romano, siendo precursor de otros como el Arco de Triunfo de París y la Puerta de Brandeburgo en Berlín.

Ha sufrido desde sus comienzos diversas transformaciones urbanísticas en su entorno, pasando de ser la frontera exterior de Madrid a un centro turístico de obligado paso que aparece insertada casi en el medio de la misma ciudad. Este cambio se ha debido al ensanche del siglo XIX a lo largo del barrio de Serrano y la prolongación de la calle de Alcalá. Finalmente es desde 1976 considerado por el Estado español como un monumento histórico-artístico, extendiendo su categoría a la misma plaza de la Independencia.

La puerta ya desde su ubicación final fue adquiriendo desde finales del siglo XVIII relevancia en el pueblo madrileño, y a finales del siglo XIX era ya uno de sus iconos más característicos que aparece en numerosas ilustraciones de la ciudad. Al ser uno de los monumentos más representativos, en su doble condición de mirada hacia el interior de la ciudad y al exterior de la misma. La Puerta de Alcalá ha servido como soporte para todo tipo de manifestaciones políticas y artísticas y en sus inmediaciones se han producido numerosos hechos históricos.

El Oso y el Madroño.

La estatua del Oso y del Madroño es una escultura de Antonio Navarro Santafé que se encuentra en la ciudad española de Madrid. Representa las armas heráldicas de la villa. Fue colocada el 10 de Enero de 1967 en la cara oriental de la Puerta del Sol, entre las calles de Alcalá y Carrera de San Jerónimo.

La estatua es obra del escultor Antonio Navarro Santafé y se inauguró el 10 de Enero de 1967.​ Fue promovida por la sección de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, que quiso representar monumentalmente los principales símbolos heráldicos de la ciudad y de España. Tuvo un coste de 200.000 pesetas.​

La primera aparición de un oso rampante y de un madroño frutado en el escudo de la villa se sitúa en el siglo XIII. Con anterioridad, las armas incorporaban únicamente a un oso en actitud pasante, sustituido a partir del citado siglo por las dos actuales figuras.

Con este cambio se quiso simbolizar la resolución adoptada por el municipio y el Cabildo de Curas y Beneficiarios, tras un largo litigio por el control de los pastos y árboles de las tierras madrileñas. Según este acuerdo, los primeros pasaron a ser propiedad del Cabildo y los segundos del Concejo de Madrid. De ahí que se modificasen las armas, con la inclusión de un madroño y de una nueva postura para el oso, irguiéndose sobre el árbol.

La escultura siempre ha estado en la Puerta del Sol, aunque con dos ubicaciones diferentes dentro de la plaza. Hasta 1986 estuvo situada en el lado oriental de la misma, en las inmediaciones del edificio que se levanta entre la calle de Alcalá y la Carrera de san Jerónimo. En ese año fue trasladada al inicio de la calle del Carmen, en el contexto de las obras de reforma y remodelación de la plaza impulsadas por el alcalde Enrique Tierno Galván. En Septiembre de 2009, con la renovación integral de la plaza promovida por Alberto Ruiz-Gallardón, ha vuelto a su emplazamiento original.

La estatua del oso y del madroño está realizada en piedra y bronce. Pesa apróximadamente 20 toneladas y mide 4 m de altura. Descansa sobre un pedestal cúbico escalonado, hecho en granito.​

Representa de forma realista las armas heráldicas de Madrid, con el madroño superando en altura al oso y este apoyando sus manos sobre el tronco y dirigiendo sus fauces hacia uno de los frutos. Según relata el escultor, se inspiró en un oso pardo macho de la Casa de Fieras del Retiro capturado en los Picos de Europa. El oso no tiene atributos masculinos visibles —al igual que los leones del Congreso de los Diputados—, presumiblemente están ocultos entre el frondoso pelo.

Palacio de Cibeles.

El Palacio de Cibeles (denominado antes Palacio de Telecomunicaciones o Palacio de Comunicaciones) es un conjunto integrado por dos edificios de fachada blanca ubicados en uno de los centros del Madrid histórico, España. Se erigen en un lateral de la plaza de Cibeles en el barrio de los Jerónimos (distrito Retiro) y ocupan alrededor de 30.000 metros cuadrados de lo que fueron los antiguos Jardines del Buen Retiro. La elección del sitio generó cierta polémica en su época por privar a Madrid de un lugar de recreo.​ La primera piedra del edificio se colocó en el año 1907 y se inauguraría oficialmente el 14 de Marzo de 1919, comenzando su funcionamiento como moderna central de distribución de correos, telégrafos y teléfonos. Tras algunas evoluciones arquitectónicas del exterior del edificio —como la ampliación en dos pisos hacia la calle y pasaje de Montalbán— comenzó a albergar las dependencias municipales del Ayuntamiento de Madrid a finales de 2007, trasladando sus dependencias desde la Casa de la Villa y Casa de Cisneros, ambas ubicadas en la plaza de la Villa. Esta reforma de comienzos del siglo XXI en el edificio incluyó además un área cultural denominada “CentroCentro”.

El conjunto es desde el punto de vista de la arquitectura española uno de los primeros ejemplos de arquitectura modernista, y más representativos, erigidos en el centro de Madrid, con su fachada de evocaciones neoplaterescas y barroco salmantino.​ El edificio, mediante concurso municipal, fue diseñado por los jóvenes arquitectos españoles Antonio Palacios y Joaquín Otamendi como sede para la Sociedad de Correos y Telégrafos de España,​ estos fueron autores también de los proyectos del puente de Bilbao, casino de Madrid y puente de San Sebastián. Este trabajo fue el inicio de la fulgurante carrera constructiva de ambos arquitectos. Los motivos decorativos de la fachada y del interior fueron realizados por el escultor romántico Ángel García Díaz, colaborador habitual de Antonio Palacios.​ Uno de los objetivos del diseño era la construcción de “un edificio para el público”.

Los edificios, tras su edificación y debido a su funcionamiento normal, fueron acusando poco a poco la modificaciones realizadas, con lo que se realizaron nuevas reformas realizadas para la mejora de los sistemas de comunicación. De esta forma se llevaron a cabo modificaciones en ambos edificios en la década de 1960, dirigidas por Alejandro de la Sota y trabajos de reparación y reformas realizadas entre 1980 y 1992 por Antonio de Sala-Navarro y Reverter. El declive del uso del correo postal a finales del siglo XX fue haciendo poco a poco mella en las funciones del conjunto de edificios, como consecuencia fue perdiendo protagonismo. En 1993 fue declarado Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento.​ A comienzos del siglo XXI se incorporó al patrimonio municipal y se convirtió en centro cultural y sede del Ayuntamiento de Madrid.

(08/06/2018)

420. Dedal NOIA // NOIA´s Thimble

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Dedal Cerámica Pergamino Noia (A Coruña).

El nuevo dedal que os quiero enseñar hoy es un dedal de cerámica que me traje de una pequeña visita que realizamos al municipio de Noia. En este dedal de la colección de pergamino están representados diferentes monumentos del municipio. Este dedal lo conseguí en la Drogueria Luma, la cual está situada en la Rúa Cantón, 4.

Noya​ (en gallego y oficialmente Noia)​ es un municipio y una villa de España. Pertenece a la provincia de La Coruña, en la comunidad autónoma de Galicia.

Se sitúa en el punto más interior de la ría de Muros y Noia, la más septentrional de las Rías Bajas. El término municipal tiene una superficie de 37,21 km².​ Es la capital de la comarca homónima, que comprende los municipios de Lousame, Noia, Outes y Puerto del Son. La comarca de Noia tiene actualmente 33.754 habitantes, 14.337 de ellos censados en el término municipal que le da nombre.

Según el nomenclátor de 2014, el término municipal comprende cinco parroquias y la capital, la villa de Noia, con un total de 106 entidades de población, ciento cuatro asentamientos según el documento de aprobación inicial del PGOM de Noia del 2013 (ciento tres rurales y uno urbano, la villa de Noia).

Historia.

Edad Media.

Tras el Imperio romano, llegan los pueblos suevos, procedentes de Europa Central, con otros pueblos germánicos que se asientan en diferentes puntos de la península Ibérica. En el siglo VI, el obispo San Martín de Braga creó las primeras parroquias en los antiguos asentamientos romanos y a cada parroquia le puso un santo patrón. Así, desde el siglo VI, nace el culto a San Bartolomé, que hoy es el patrón del pueblo, y al que se le rinde homenaje en las fiestas de verano.

Los bretones también vinieron a Noia para saquearla, arrasaron iglesias y raptaron a muchos jóvenes. En 1115 los piratas normandos se instalaron durante seis meses en A Creba —una pequeña isla que se encuentra en medio de la ría y desde la que se podía atacar y protegerse bien— y arrasaron durante ese periodo la comarca. Para evitar los saqueos, el rey Fernando II dispone que la villa sea emplazada en una zona más protegida de la ría, donde se juntan los ríos Tambre, Tállara y Traba. De este modo, el 9 de Abril de 1168 se ubica en su emplazamiento actual la villa de Noya.

Mientras, la fama de Santiago crecía en todo el mundo como punto de peregrinación cristiana. La villa de Noia también participó por su proximidad a Santiago y hacía las veces de “puerto de Santiago de Compostela“. A principios del siglo XIV Rui Soga de Lobeira es el señor de Noia viviendo en el castillo del Tapal. El pueblo noyés ayuda al arzobispo Berenguel de Landoria en la lucha que este tenía con los burgueses compostelanos y se premia a la villa con una muralla de piedra de 6 m de alto y con una iglesia extramuros, la iglesia de Santa María a Nova. Se creó un hospital para enfermos y peregrinos y un lazareto para los leprosos. En esos años Noia se convierte en un puerto comercial importante.

Los Churruchaos, una familia santiaguesa noble, decapitan finalmente a Rui Soga por darle su ayuda al arzobispo Berenguel.

A mediados del siglo XIV los primeros irmandiños quemaron la fortaleza del Tapal.

Edad Moderna.

En 1467 Rodrigo de Mendoza fundó el hospital de dentro, que más tarde pasó a ser la Casa de la Gramática. De sus aulas salió Antón Varela (Antón de Noya) que acompañaría a Fernando de Magallanes en su primer viaje alrededor del mundo como grumete. Murió en la isla de Mactán, Filipinas, el 27 de Abril de 1521. En 1316 tuvo asentamiento en Noia una comunidad franciscana que construyó en 1522 un convento en Agra das Viñas, con el apoyo de la familia Caamaño. Cuenta con un notable claustro que hoy forma parte de la casa Consistorial.

Otro ilustre viajero noyés fue Basilio Villarino, un piloto de A Torriña que recorrió la Patagonia. Finalmente, tras varios años de descubrimientos, murió a manos de unos indígenas.

Pasada la Edad Media, las murallas fueron derribadas y en los exteriores se construyeron diversas edificaciones, como la Iglesia de San Francisco, y se levantaron otros símbolos, como el busto a Felipe de Castro. En la actualidad, el casco urbano está situado en los alrededores de la Alameda (que es la plaza más céntrica del pueblo).

En arte, el escultor José Ferreiro (1738-1830), llenó de arte algunas iglesias de Galicia, así como la casa del Ayuntamiento de Santiago, en la plaza del Obradoiro. El estilo neoclásico quedó reflejado en el busto de Felipe de Castro, situado en la Alameda, en los parques del mismo nombre. Con el siglo XIX también llegó la invasión francesa, pero una cuadrilla de 700 guerrilleros reunidos en el campo de la feria los expulsó de la villa.

Edad Contemporánea.

En esta época los industriales catalanes se asentaron en Galicia con fábricas de salazón, sobre todo de sardinas, por el menor coste en su producción. Creció mucho el mercado de curtido de pieles, ya que los zapateros las necesitaban para trabajar. Noia fue muy conocida por tener un gran número de zapaterías, algunas de bastante calidad. También se construyeron diversos edificios emblemáticos, como el Casino (1928), casas Varela y Caamaño, teatro “Coliseo Noela” (1921) o la Agrupación Artístico-Musical noyesa Carnaval (Actual Sociedad Liceo de Noia) en 1928, año en el que también se crea el Club de fútbol de Noia.

Más tarde, durante la Guerra Civil, numerosos noyeses se marcharon en barco desde Muros, llegando a América o a Suiza. Después de la dictadura, numerosos edificios emblemáticos como la actual caja de ahorros o la farmacia Baltar fueron destruidos, por ser considerados republicanos.

En el apartado cultural, dos noyeses fueron premiados con el Día de las Letras Gallegas: en 2003 se le dedicó a Antón Avilés de Taramancos, y con tal motivo se le dedicó un busto frente la casa del Ayuntamiento, igual que a María Mariño en el 2007.

En 1973 se construye la central eléctrica, denominada Tambre II, diseñada por Antonio Palacios y situada en la parroquia de Roo.

En cuanto a los monumentos que se pueden ver en este dedal, tenemos:

Iglesia de Santa María a Nova.

La iglesia de Santa María a Nova es uno de los monumentos religiosos e históricos más representativos de la villa de Noia. Se trata de una iglesia construída en 1327 sobre otra más antigua (del siglo XII), en el centro del cementerio histórico de la ciudad, y posee una muestra singular de laudas sepulcrales que fechan de los siglos XIV o XIX. Fue declarada monumento histórico artístico en 1973 y no posee culto. Actualmente se dedica a Museo.

Fue construída por el arzobispo santiagués Berenguel de Landoira (1262-1330), de origen francés, en estilo gótico marinero con influencia del románico, sobre otra iglesia anterior del siglo XII. Esto puede explicar la denominación de Santa María la Nueva como testigo de una anterior, Santa María la Vieja. Tiene una sola nave con tejado de madera sobre arcos apuntados que la dividen en cuatro tramos, y, en la cabeza, la capilla mayor, cuadrangular, con bóveda de cañón. En el lado del Evangelio, a la izquierda, la capilla de los “Carneiro”, o de San Pedro, con una bóveda en forma de concha de vieira.

Escudo Noia.

Es difícil encontrar entre todas las aldeas y pueblos gallegos, una en la que no existan los más diversos mitos típicos del folklore y la cultura popular: desde la terrorífica Santa Compaña, un alma en pena condenada a vagar por los caminos, o los pálidos Mouros, traviesos duendes que habitan los castros, etc., pero entre ellas, en Noia es particularmente conocida una curiosa leyenda, en la cual se atribuye su fundación al patriarca Noé.

Desde siempre se ha considerado que los descendientes de Noé y su hijo Jafet ocuparon una zona geográfica comprendida entre el mar Negro y la Península Ibérica. Transcurridos 84 años después del Diluvio Universal, Thúbal, nieto de Noé tiene una hija llamada Noela que a su vez se casa con su propio hermano Galo Gafeto. Ambos deciden fundar una pequeña población en nombre del Patriarca, conocida como “Noia”, en la cual el mismo Noé plantaría las primeras viñas.

Esta primera fundación está atribuida al desembarco de Noé, que según la singular tradición, el Arca se habría estancado en el monte de Barbanza o en el cercano monte Aro, ambos identificados con el bíblico Ararat, en cuyas cumbres según la Biblia se habría detenido Noé con su familia y los animales que llevaba.

LA LEYENDA: NOE, SU NIETO THUBAL (PADRE DE NOELA.

Desde siempre se considera que los descendientes del bíblico Noé y su hijo Jafet ocuparon una amplia zona geográfica comprendida entre el mar Negro y la península ibérica. Transcurridos 84 después del Diluvio Universal, Thúbal ó Thóbel, nieto del Patriarca e hijo de Jafet, desembarcaría en un punto de la costa gallega identificado hoy con la ría de MurosNoiaPorto do Son.

Este nieto de Noé tendría una hija llamada Noela, la cual estaba casada con su hermano Galo Gafeto. Los dos fundarían la primitiva villa de Noia en nombre del Patriarca en un sitio de la costa perteneciente a la Ría de Muros y Noia, conocido como A Barquiña, y dónde el propio Noé, plantaría las primeras vides.

Es la primera fundación de origen bíblico y atribuida a los “desembarcos de Noé” -cuya Arca, según otra tradición, se remontaría hasta el monte Barbanza o el monte Aro (Mazaricos).

Esto dio lugar a todo un mosaico de teorías sobre “los desembarcos de Noé” y sus relaciones con las culturas prehistóricas y protohistóricas que se desarrollarían por toda la costa mediterránea y atlántica europea y cuyas claves científicas aún están por demostrar.

De ahí el nombre de Thobelia (País de Thúbal) ó Thobelos (ibéricos) que sería el comienzo de Iberia, referida a todos los territorios de la Península.

Unida a éstas tradiciones históricas surge la tesis del investigador judío Flavio Josefo del siglo I de nuestra era, nacido en Jerusalén en el año 37, y que intenta explicar el origen de las naciones desde su perspectiva judía, de tal modo que los Thobelos o Iberos hispanos serían descendientes de los hebreos que desde tiempos bíblicos poblarían Galicia, siendo el hebreo el primer idioma de Galicia.

Este Thubalismo o explicación sobre el origen de España, encuentra acomodo con la supuesta aparición de una lápida en antiquísimos tiempos, y cuya traducción conservada a través de los siglos sería otro testimonio del mito de la llegada a nuestras costas de los portadores de otras culturas.

La lápida decía así:

“En nombre de Dios. Amén. Noela dedica a su hermano y marido Galo Gafeto, Rey desde Finisterra a los Altos Alfes, y de mar a mar, ésta memoria a la honra de su segundo abuelo Noé y a éste pueblo que para su descanso formaron en el fin del rio Támbar, frente a la isla de Cueva Marina. Su señal sería un Arca con la que Dios defendió a su generación. Su nombre y el de su hija Nebión y el del reino y el de su Rey y marido que descansa en paz. Año 1999 del mundo.”

La fundación mítica de Noia correspondería a una fase remota de la cronología bíblica. De ésta forma se deduce que Noela y Galo Gafeto fundaron Noia. El Támbar correspondería al río Tambre. La isla de Cueva Marina con Creba. De los nombres de los fundadores saldrían los topónimos de Noia y Argalo. Del Arca bíblica derivaría A Barquiña y la Peña del Arca, o mejor Piedra Ucha, con que se conoce una roca de la ría próxima a Noia. En Noia, la leyenda es hermosa, pero solo puede ser considerada como tradición y mito dada la carencia de vestigios arqueológicos.

Otros historiadores románticos, afirman que Noé cuándo fue a visitar a Thúbal, fundó una ciudad a la que le dio el nombre de su mujer Noia ó Noela, que años más tarde sería la Noevia de Estrabón y la Noega de Plinio.

Iglesia de San Martín.

La iglesia de San Martiño de Noia es uno de los monumentos religiosos e históricos más representativos de la villa de Noia.

Se trata de una iglesia consagrada en 1434 de estilo oxival. Tiene una sola nave y ábside pentagonal, el pórtico es una imitación del Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela. Fue construida por iniciativa del arzobispo de Santiago Lope de Mendoza, cuyo escudo se exhibe en el tímpano de la entrada.

Puente de Traba.

Puente del siglo XV que atraviesa el río Traba rodeado de vegetación por todas partes conforma un paraje digno de cuento de hadas. Se construyó sobre otro puente por el que pasaba la vía romana que atraviesa el Barbanza.

(09/12/2016)

419. Dedal ARANDA DE DUERO // ARANDA DE DUERO´s Thimble

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Dedal de Cerámica Panorámica de Aranda de Duero (Burgos). 

Hoy os traigo otro dedal, un dedal de cerámica que me traje de nuestra visita al municipio de Aranda de Duero, en la provincia de Burgos. Este es el único municipio de esta provincia que he visitado por el momento y quería festejarlo trayéndome unos cuantos dedales para añadirlos a la colección. Este dedal lo conseguí en la tienda llamada “La Amuebladora”, situada en la Plaza del Trigo del municipio.

Aranda de Duero es una ciudad de la provincia de Burgos, en el Partido judicial de Aranda de Duero. Capital de la comarca de la Ribera del Duero, en Castilla y León, España. Se encuentra ubicada al sur de la provincia. Cuenta con una población de 32.523 habitantes (2018),​ siendo el tercer municipio no capital de provincia más poblado de Castilla y León.

La ciudad acoge las sedes centrales de las multinacionales Grupo Leche Pascual y Glaxo Wellcome (GlaxoSmithKline) y la sede del Consorcio turístico Ruta del Vino Ribera del Duero.​ Produce vinos de la D.O. Ribera del Duero y en su momento fue la primera localidad de Castilla y León en producir cava con denominación de origen.​

Históricamente es conocida por haberse celebrado en 1473 el Concilio de Aranda, con presencia de la todavía princesa Isabel I de Castilla. También por el Plano de Aranda, realizado en 1503, siendo el mapa urbano más antiguo de España y el documento cartográfico más antiguo del Archivo General de Simancas, en el cual se basaron para el desarrollo de las ciudades del Nuevo Mundo recién descubierto por la Corona de Castilla. Por Aranda además cruza la Cañada Real Segoviana, desde 2007, incluida en la lista indicativa de la Unesco, como futura candidatura a Patrimonio de la Humanidad.

En el plano turístico es especialmente conocida por su gastronomía, sus vinos de D.O. Ribera del Duero, habiendo acogido su Consejo Regulador durante los primeros años, el lechazo asado y la morcilla de Aranda. De su patrimonio arquitectónico destacan las iglesias de Santa María la Real, y de San Juan, hoy museo sacro, el Santuario de San Pedro Regalado, la Iglesia de San Nicolás de Bari, los 7 km de Bodegas Subterráneas construidas entre los siglos XII y XVIII, que se encuentran en el subsuelo del casco antiguo de la ciudad y el Palacio de los Berdugo en el que se hospedó Napoleón en 1808.​ También son de interés la cercana ciudad romana de Clunia Sulpicia y el Monasterio de Santa María de La Vid. La Semana Santa de Aranda está declarada de “Interés Turístico Regional”.

Es el 3.er polo industrial de Castilla y León, con 4872 trabajadores dedicados al sector, en 136 empresas, y la 1.ª ciudad en porcentaje: el 32,9% de la población activa (Dic 2007).​ En la ciudad se encuentran algunas de las mayores empresas de la Comunidad Autónoma: Grupo Leche Pascual (8.ª), GlaxoSmithKline (15.ª), Grupo Gerardo de la Calle – Artepref (167.ª), así como una gran factoría del grupo Michelin entre otras.

En 1990 celebró el Campeonato Mundial de BMX y en 2003 el Campeonato Mundial de Mushing sobre tierra. Durante los años 60 celebró el Festival Hispano-Portugués de la Canción del Duero, reputado festival internacional. Desde 1998 celebra el Festival Sonorama Ribera, el festival de música pop rock más importante de Castilla y León y referente nacional. Anualmente la ciudad acoge el Congreso Internacional Fine Wine de la D.O. Ribera del Duero, considerado el mayor encuentro internacional sobre vino y cultura.​ Y la Milla de Aranda, la “milla” deportiva más importante de España.​ En 2014 la capital ribereña fue elegida para albergar la XIX edición de la exposición de Las Edades del Hombre. ​Y en 2020 ha sido elegida como Ciudad Europea del Vino 2020.

Aquí os dejo alguna información sobre los edificios que se pueden ver en la panorámica que está representada en el dedal.

Iglesia de San Juan.

La iglesia de San Juan​ de Aranda de Duero (Burgos) es un templo católico construido entre el siglo XIV y el siglo XV. Fue declarada monumento nacional en 1982.​ En la actualidad no tiene culto y es un Museo de arte sacro de Aranda de Duero y la comarca Ribera del Duero.

Está situada en un pequeño promontorio, frente al puente románico que atraviesa al río Bañuelos.

En este edificio se celebró el Concilio de Aranda en 1473, bajo el reinado de Enrique IV, siendo convocado por el arzobispo de Toledo Alonso Carrillo de Acuña para combatir la ignorancia y la vida disipada de algunos clérigos.

Destacan en la iglesia:

  • La portada gótica de nueve arquivoltas, con la imagen de San Juan en el tímpano.
  • La capilla de las Calderonas, con un retablo renacentista.
  • El retablo neoclásico del altar mayor, sufragado en parte por el mariscal de campo Antonio Gutiérrez de Otero (militar natural de la localidad, cuyo busto en bronce está emplazado frente a la torre de la iglesia).

En 2014 albergó la XIX edición de la serie de exposiciones de Las Edades del Hombre junto con la Iglesia de Santa María la Real, situada también en el centro de la ciudad. Las exposiciones coincidieron con el V centenario de la finalización de la fachada de estilo gótico isabelino de la Iglesia de Santa María la Real, terminada según los expertos entre 1514 y 1516.

Espacios temáticos del Museo Sacro Iglesia de San Juan:

  • Introducción sobre historia, tradición y patrimonio.
  • Luz de las gentes: la Iglesia.
  • Protagonistas y testigos de la luz.
  • Anticipo de la oscuridad y de gloria.
  • Yo soy la luz del mundo.
  • Vosotros sois mis amigos.
  • A las puertas del Reino.

Río Duero.

El Duero (en portugués, Douro) es el río más importante del noroeste de la península ibérica. Nace en la falda sur del pico Urbión, a unos 2160 m sobre el nivel del mar, y desemboca en el océano Atlántico en el estuario de Oporto. Tiene 897 km de largo con 572 de recorrido en territorio español, 213 navegables por tierras portuguesas (canal de navegación del Duero) y 112 km de carácter internacional, al estar situada sobre él la frontera entre ambos países. Este último tramo es de singular belleza natural, en el que el cauce se estrecha y profundiza, formando los denominados arribes, cuyas márgenes han sido protegidas con la creación de los parques naturales del Duero Internacional en Portugal y de Arribes del Duero en España.​

Posee la mayor cuenca hidrográfica de la península ibérica, al ocupar 98.073 km², de los que 78.859 km² corresponden al territorio español y 19.214 km² al portugués. La parte española incluye territorios de las comunidades autónomas de Castilla y León, Galicia, Cantabria, La Rioja, Castilla-La Mancha, Extremadura y Madrid, aunque algo más del 98% de la superficie corresponde a Castilla y León, comunidad en la que destaca por los cultivos de cereal, así como por la producción de vinos de gran calidad, destacando, sobre todo por su fama, los de la denominación de origen Ribera del Duero.

Administrativamente, discurre por las provincias españolas de Soria, Burgos, Valladolid, Zamora y Salamanca, y los distritos portugueses de Braganza, Guarda, Vila Real, Viseu, Oporto y Aveiro.​ El 14 de Diciembre de 2001, la región vitícola del Alto Duero, que cubre gran parte de su recorrido por Portugal y donde se cultivan las cepas del vino de Oporto, fue catalogada patrimonio de la humanidad por la Unesco, en la categoría de paisaje cultural.​

Es el río de mayor caudal absoluto de la península ibérica. Tiene una tupida red de afluentes que recogen aguas de la cordillera Cantábrica, el sistema Ibérico y el sistema Central, todos ellos responsables de su elevado caudal. De todos ellos, los más importantes son el Pisuerga y el Esla, por el norte, y el Adaja y el Tormes, por el sur. Además, y con sus 897 km, es el tercer río más largo de la península, tras el Tajo y el Ebro.

Historia geológica.

Su origen geomorfológico está en una cuenca endorreica que acumuló sedimentos en un sistema lacustre central durante buena parte de la Era Cenozoica, hasta que se abrió un desagüe hacia el Atlántico. Esto pudo suceder bien mediante una captura fluvial desde el Atlántico (por erosión remontante), o bien por un cambio climático a condiciones húmedas que hiciera rebosar el nivel del agua en la cuenca. La actividad tectónica a partir de esos periodos no ha generado un relieve significativo y no podría haber contribuido sustancialmente a este cambio de drenaje. Posteriormente, y de un modo paulatino, se establecería la actual jerarquía fluvial de la cuenca. Se desconoce en qué momento tuvo lugar la apertura (exorreísmo) de la cuenca, pero la sedimentación lacustre masiva más reciente es de hace unos nueve millones de años.

Longitud y caudal.

Su longitud es de 897 km, de los que unos 213 km son portugueses, 112 km son fronterizos (internacionales) y el resto discurre en España, unos 572 km. Su cuenca pertenece, la mayor parte, a zonas de clima seco, aunque sus afluentes norteños recogen aguas de la cordillera Cantábrica, que es mucho más húmeda, además de las abundantes aportaciones de los ríos Tormes, Huebra y Águeda por el sur.

Su caudal medio, antes de desembocar en el Atlántico, en la estación de aforo de Oporto, oscila entre los 650 m³/s y los 675 m³/s, mientras que en la frontera entre España y Portugal es de 570 m³/s. La regulación natural es de 840 hm³/año y su coeficiente de escorrentía es del 31 %. No obstante, su caudal relativo es bastante bajo: en Oporto varía entre 6,6 y 6,7 L/s y por km². Sólo en su nacimiento su alimentación es de régimen pluvio-nival, pues antes de pasar por Soria ya es un río de régimen pluvial (propio de un clima mediterráneo continentalizado), con la crecida en Diciembre y en Marzo, y el estiaje en Agosto y Septiembre.

Perfil longitudinal.

El perfil longitudinal del Duero es abrupto entre la cabecera en los Picos de Urbión y Soria. Allí comienza el tramo meseteño de escasa pendiente sobre terrenos terciarios, por el ancho cauce y riberas adyacentes. Aguas abajo de Zamora, el Duero se encaja en un abrupto congosto, los arribes, por donde el río abandona la Meseta perdiendo bruscamente altura hasta las bajas tierras portuguesas. En los Arribes se localiza el complejo sistema hidroeléctrico integrado por los embalses de Ricobayo, Villalcampo, Castro, Almendra y los fronterizos de Saucelle y Aldeadávila.

Iglesia de Santa Marta.

La iglesia de Santa María la Real de Aranda de Duero (Burgos) fue construida entre el siglo XV y el siglo XVI.

En 2014 albergó la XIX edición de la serie de exposiciones de Las Edades del Hombre junto con la Iglesia de San Juan, situada también en el centro de la ciudad. Las exposiciones coincidieron con el V centenario de la finalización de la fachada de estilo gótico isabelino de la Iglesia de Santa María la Real, terminada según los expertos entre 1514 y 1516.​ Durante sus más de siete meses de duración, la exposición atrajo a más de 300.000 visitantes.

La iglesia actual está construida sobre una iglesia anterior, que era de estilo románico, de la que solo queda la torre. Se cree que el inicio de las obras se produjo en el año 1439 por los maestros de la Diócesis de Osma. Debido a que en 1473 se celebra un concilio en la pequeña iglesia de San Juan (situada a menos de un kilómetro de la iglesia Santa María) se cree que la iglesia Santa María no estaba acabada. En 1503 se crea un plano de la villa en el que se ve claramente que está acabada, aunque no poseía la portada gótico isabelina del siglo XVI y algunos detalles.

Interior. La iglesia es de estilo gótico flamígero, con planta en forma de cruz latina de tres naves, más una cuarta que se añadió como dependencias para cofradías. Se desconoce el nombre del tracista.​ Antiguamente tenía tres capillas. La nave central y el transepto tienen el techo un poco más elevado que en le resto de la iglesia. La iglesia posee bóvedas de crucería gótica que se asientan en pilares fasciculados con columnas adosadas. Su presbiterio es de forma poligonal y tiene dos puertas a cada lado, con arcos campanales. La puerta que está en la parte de la nave de la epístola tiene un arco conopial decorado con bolas y puntas de diamante típicas de Gótico isabelino. Para que el sitio esté iluminado hay vidrieras de ventanales y rosetones. Algunas vidrieras y rosetones tienen imágenes humanas y son probablemente del siglo XVII. La escalera de subida el coro fue construida por Sebastián de la Torre en el año 1523. Hay un retablo renacentista del siglo XVI y destaca un púlpito de madera así como la escalera que conduce al coro, que es de estilo mudéjar. La capilla que alberga la pila bautismal está enmarcada en un pórtico renacentista con decoración de estilo grutesco.

Retablo Mayor. Antiguamente la iglesia poseía ya un retablo, pero este se quemó en un incendio, por esta razón se solicitó la construcción del retablo actual. Este retablo fue encargado a los escultores Gabriel de Pinedo y Pedro Cicarte y a los pintores Clemente Sánchez y Bérnabé de la Serna. Está realizado con madera policromada. Se comenzó su realización en 1609 y se terminó en 1624. Tanto este retablo como su antecesor ocuparon el presbiterio. El nuevo retablo fue movido en el año 1962 por tres razones: el cambio de los usos litúrgicos a raíz del Concilio Vaticano II, la recuperación del aspecto original del ábside y por último para conseguir una mejor iluminación del templo al descubrir los tres ventanales que ocultaba el retablo. La estructura del retablo está formada por tres cuerpos, tres calles y dos entrecalles apoyadas en un banco, el cual está rematado por imágenes sobre los siguientes temas: la Presentación en el Templo, la visitación a su prima Santa Isabel, el Nacimiento de Cristo, la Circuncisión del Señor, la Adoración de los Reyes Magos y la Huida a Egipto. Es de estilo Romanista (una de las etapas tardías del Renacimiento), por lo que adelanta algún aspecto del Barroco. La figura principal del retablo es la Virgen María, la cual aparece a lo largo de todo el retablo excepto en las entrecalles, las cuales tienen a los siguientes Santos destacados: San Pedro, San Pablo, Santiago, San Juan, San Andrés y un Santo que no se ha podido identificar. Antiguamente el retablo remataba con un calvario y varias imágenes de santos. Actualmente el crucificado preside el presbiterio. En las naves laterales se encuentran varias figuras, entre las que destacan la Virgen y San Juan, estas figuritas estuvieron colocadas anteriormente en el ático del retablo. En el primer cuerpo de la calle central actualmente hay una imagen de San Pedro en su Cátedra, pero no era así originalmente. En el segundo cuerpo hay una pintura de la Virgen con el Niño, antiguamente estaba la Asunción, la cual está situada ahora en el lado izquierdo del presbiterio, dado que es la patrona de la iglesia. En el cuerpo más alto hay una pintura de una Dolorosa, la cual sustituye a una Coronación de la Virgen por la Santísima Trinidad. En Santoyo (Palencia) existe un retablo muy parecido o igual a éste.

Púlpito. Hacia los años 1540 se decide realizar un nuevo púlpito con madera de nogal. Se cree que este es encargado a Miguel de Espinosa, Juan de Cambray y Francisco de Salamanca, aunque es posible que sea obra de Juan de Juni o Alonso Berruguete. Gracias al libro de Silverio Velasco se está seguro de que según los libros de la iglesia se pagó por el púlpito a Miguel de Espinosa y Juan de Cambray entre los años 1546 y 1547. También aparece el nombre de Francisco de Salamanca, para pintar el florón y a la Virgen de debajo del tornavoz. El púlpito tiene forma hexagonal y está apoyado en una delgada columna de orden clásico, se accede a él por unas escaleras estrechas. En él hay cinco relieves separados por frisos y pequeñas columnas. En el relieve del centro está San Juan Bautista y los otros cuatro están divididos en dos parte cada uno, en la de abajo aparece un padre de la Iglesia y en la de arriba un evangelista con su símbolo. Hay una pared adosada a otra pared que une al púlpito con el tornadoz. En la parte inferior de esta pared esta la imagen de Ecce Homo y arriba de esta está el escudo del obispo Acosta, quien se cree que fue el patrocinador. En cada lado de la parte superior hay dos aletones que tenían una función acústica, son de sección cuadrangular, en su parte inferior se representa a Eva y Adán. El tornavoz se divide en dos cuerpos. En el inferior hay diez santos representados, se cree que algunos son San Andrés, San Juan, San Pedro, Santiago, San Mateo. Todos con un libros menos San Juan. El segundo y superior cuerpo está ocupado por cinco santas, se cree que pueden ser Santa Bárbara, Santa Lucía, Santa Catalina, Santa Inés y Santa Cecilia. Lo remata la figura de la Virgen pisando una media luna. Este púlpito ha sido relacionado con el trascoro de la catedral de Palencia.

Escalera de Subida al Coro. Hacía 1520 se decide sustituir la vieja escalera de caracol, hecha de madera, por una escalera más impresionante que demostrara el esplendor económico que vivía Aranda en esa época. De estilo gótico flamígero, la escalera se realizó en trono a 1523. Se ha dudado mucho quién fue el creador de la obra. El historiador Mayer cree que Simón de Colonia pudo ser el autor de la obra, lo que no es nada probable, porque por 1520 ya había fallecido. Pedro Sanz Abad piensa que el autor pudo ser el hijo de Simón, Francisco de Colonia. También se ha dicho que el autor pudo ser Sebastián de la Torre, puesto que en los libros de la iglesia pone que fue pagado. Además, es posible que contara con Juan de la Torre, que probablemente era su hermano. Los dos juntos realizaron la galería alta situada en la fachada sur unos años después. La barandilla de la escalera está formada por tres tramos con cuatro paneles.

El primer tramo es inclinado y da paso al descansillo. El panel de este tramo es el más original y es de estilo mudéjar. La decoración está formada por lazos. Los trazos se entrecruzan y forman estrellas de ocho picos en las que se insertan unos florones que en la parte baja han desaparecido. Esto ha llevado a pensar que quizás el apellido “de la Torre” tuviera ascendencia mudéjar.

El segundo tramo corresponde al descansillo y está paralelo al suelo. Está decorado con circunferencias que están entrelazadas sobre un fondo calado, imitando formas vegetales. Este tipo de decoración es típica del Gótico Florido. Este panel es igual a uno de los de la escalera de la iglesia de San Nicolas de Bari Sinovas (realizada también por Sebastián de la Torre).

El tercer tramo es inclinado y está dividido en dos paneles. El primero posee una decoración basada en tres roleos con formas vegetales en el calado, también típica del Gótico Florido. El segundo panel tiene una decoración más abundante también con un calado vegetal.

La escalera tenía una escalera gemela en la nave de la epíscola algo más estrecha de caja. Pero está escalera gemela no permaneció después de la limpieza hecha en la iglesia en 1962, aunque si quedó un fragmento muy cerca del coro en el que se ve un panel que es casi igual al tercero de la escalera gemela y que está basado en roleos. La escalera está construida con estuco, material más duro e impermeable que el yeso. Sebastián de la Torre realizó esta obra tres años después de realizar la escalera de la Iglesia de San Nicolás de Bari en Sinovas, debido a esto ha corregido muchos errores, como el pasamanos, que en la iglesia de Sinovas no es lo suficiente alto y en la de Aranda si.

Cristo Yacente. El Cristo de la iglesia es de autor anónimo, pero está realizado por la algún antiguo miembro de la Escuela Vallisoletana. Está hecho de madera policromada y data del siglo XVII. Sus proporciones son de un hombre adulto. Es una talla de mucha calidad realizada de forma suave y modelada. En realidad este Cristo es anterior al siglo XVII, pero es en este siglo cuando se decide articularle los hombros para que pueda celebrar la ceremonia del Descendimiento. Además de esto, también se le inclinó la cabeza hacía adelante a la derecha y se le colocó una arandela en la espalada para poder adosarle a la cruz y se le cubrieron los párpados de los ojos con cera para dar la impresión de que estaba muerto.

Retablos barrocos. Debajo de la zona del coro hay cuatro retablos barrocos. Estos datan de la primera mitad del siglo XVIII y estuvieron adosados a columnas de la iglesia situadas a ambos lados del presbiterio. El traslado de los retablos a su posición actual se realizó en 1962.

El retablo dedicado a San Pedro en su cátedra está situado debajo de la escalera. Su talla se colocó en el retablo mayor para ocupar el hueco en el que estaba antes la talla de Nuestra Señora de la Asunción, colocada actualmente en el presbiterio. En este retablo barroco se colocó en su lugar una talla pequeña de la Virgen del Pilar.

El retablo dedicado a San Miguel Arcángel. En él hay una talla de San Miguel y tres pinturas: San Miguel en lucha con el demonio, La balanza de la Justicia y San Rafael acompañando al ciego Tobías.

El retablo de la Sagrada Familia. En él había una imagen del Niño Jesús, que desapareció en 1975, ha sido sustituida por una imagen de San Antonio de Padua. Tiene también tres pinturas que citan a la Presentación del Niño Jesús en el templo, La Anunciación y La Huida a Egipto.

El retablo dedicado a San Cristóbal. Posee una imagen de Santa Lucía.

Otros elementos.

  • Altar.
  • Cristo Crucificado.
  • Pilas de agua bendita.

Exterior. Tiene un aspecto tan grande y majestuoso que se puede confundir con una catedral. Hace poco tiempo la torre y la fachada fueron restaurados.

Torre. Perteneciente a la iglesia de estilo románico anterior a la gótico, formaba parte del sistema defensivo de Aranda de Duero, que la construyó en el siglo XII como posible defensa de la villa ante las intrigas de los nobles o reyes. Aún a día de hoy son visibles los modillones salientes en el último de sus tres cuerpos, que sostenían el antepecho de la almena, uno de los puntos fuertes de la población amurallada. Más tarde fue cubierta con chapitel.

Fachada gótico-isabelina. Posee una fachada gótico-isabelina construida por Simón de Colonia, Juan de Gumas, Juan de Nóveda y un familiar de este último, aunque se cree que el que la terminó fue un hijo de Simón de Colonia, Francisco de Colonia. Esta fachada de ha convertido en uno de los emblemas de Aranda de Duero. Fue iniciada antes del año 1500 y terminada por el 1515, siendo la mejor muestra del esplendor económico de la ciudad en esa época. Es una obra del gótico tardía y cumple las funciones decorativa y teológica. La fachada tiene algunas zonas de los extremos cobijadas por un arco apuntado y el conjunto de la portada está coronado por una crestería. La figura central representa la escena del Calvario, esculpida en el hueco que deja una ampliación del arco exterior de la ojiva y a tamaño natural. A ambos lados del Calvario hay dos medallones que representan la Cruz a cuestas y la Resurrección del Señor, formados por baquetón de festón calado. Sobre ellos se sitúan dos escudos de Aranda en relieve. Y más arriba se hallan los escudos reales sostenidos por leones con águilas al lado. Entre los escudos arandinos y los reales están el yugo y las flechas, símbolos de la unión de Castilla y Aragón en Aranda de Duero. El arco de entrada es ojival, con festón calado. Hay una archivolta múltiple en la que hay labradas cardinas con animalitos fantásticos, que se alternan con dos órdenes de pequeñas capillitas de delicada filigrana en las que se representan un total de 28 santos y santas, algunos no identificados.

En el triángulo inferior, debajo de cada uno de los medallones laterales, se hallan los escudos del obispo de Osma Alonso Enríquez, primo de los reyes y que posiblemente fue el que dirigió el encargo de éstos y contribuyó con sus donativos.

La fachada está flanqueada por dos pináculos que poseen dos series de imágenes de santos, cubiertas en repisas apoyadas en repisas.

Las dos puertas que cierran los dos vanos formados por el parteluz son totalmente renacentistas y de madera de nogal. El parteluz posee en el frente una imagen de la virgen y sobre él se apoyan dos arcos rebajados que sostienen el tímpano, en el que hay cuatro escenas esculpidas en altorrelieve (en el sentido de las agujas del reloj, comenzando por la esquina superior izquierda): el anuncio del ángel a los pastores, cabalgata de los Reyes Magos, la adoración de los reyes a Jesús y el Nacimiento de Jesús.

Cada puerta está dividida en cuatro cuerpos, en cada cuerpo hay dos esculturas excepto en los superiores, en los que hay una en cada uno. Hay en total hueco para catorce representaciones, las cuales son San Pedro, San Pablo, San Juan, San Andrés, los Ángeles Cantores, la imposición de la casulla por la Virgen a San Ildefonso, la oración de Jesús en el Huerto, el Prendimiento de Jesús, la Entrada en Jerusalén, la Última Cena y el escudo de Don Pedro Álvarez de Acosta, obispo de Osma, posterior a Alonso Enríquez, que también fue donante. Los bajorrelieves originales de las puertas están en el Museo Sacro, dado su deterioro, y han sido sustituidos por copias fidedignas.

Casa de los Verdugo.

En el centro de Aranda de Duero en la provincia de Burgos, a 150 km de Madrid, en un cruce caminos, el Palacio de los Verdugo se presenta como un claro ejemplo de la arquitectura castellana del siglo XV. Destacan en el su fachada de piedra de sillería en la que figuras los escudos de las familias poseedoras del mismo, Durango, Tamayo, Mansilla y Verdugo, así como su patio porticado con doble balaustrada de columnas de madera. Su ubicación en el centro de Aranda lo convierte en un espacio singular y único en la Ribera del Duero.

Historia.

Los historiadores no se ponen de acuerdo en indicar cuando se dió a conocer Aranda a la historia, si bien se han encontrado en sus alrededores restos de épocas prerromanas, romana y visigótica. Estos debe entenderse como anexos o dependientes de las cercanas ciudades de Rauda o Clunia, nunca como una entidad propia. No es hasta entrado el siglo X, cuando se empieza a asegurar la frontera del Duero y se levanta un pequeño caserío con ermita en la denominada Colina de San Juan rodeada por los ríos Duero, Bañuelos y Arandilla, dando lugar al germen de lo que sería la villa de Aranda, tal y como relatan los anales complutenses y castellanos, así como el Cronicón Primero de Castilla que señala el año 912 como el momento en el que los condes castellanos repueblan la zona de la Extremadura castellana. Es esta una época en la que la amenaza musulmana está todavía muy presente y en más de una ocasión, se ha de abandonar el caserío para buscar refugio en los montes cercanos, así se llega al siglo XII cuando ya asegurada la frontera más allá del Tajo comienza el desarrollo urbano y político de la incipiente población, llegando a adquirir el título de villa realenga, esto dependiente directamente de la corona, privilegio otorgado por Sancho IV en Toledo el 1º de Febrero de 1291 y confirmado por Pedro I en 1329, son épocas estas en las que los habitantes de Aranda defienden esta condición de villa realenga frente a las ambiciones de la nobleza castellana ansiosa de hacerse con el control de la villa y su puente, punto fundamental para el paso de ganado y por tanto para el floreciente negocio de la lana que alcanzará su máxima expresión en los siglos sucesivos en la figura de la mesta.

El siglo XV será fundamental para la historia de Aranda, de España y de un personaje Don Martín de Durango, contador y administrador del Conde de Miranda. Este cargo le permitió acceso a la Corte y sus hábiles maniobras hacen que se fije en él el rey Don Juan II, le nombra Caballero de la Banda, Orden de Segunda Clase reservada a aquellos que han probado haber estudiado o combatido contra los moros por diez años, y le concede la guarda de su hijo el futuro Enrique IV el 16 de Abril de 1448. Don Martín, una vez elevado a la nobleza decidió construirse un solar digno de su nueva condición, buscó un solar adecuado en el Ensanche de Aranda, en la calle denominada Barrionuevo. El crecimiento de Aranda ha sobrepasado la primitiva muralla y crecen barrios extramuros, así en 1474 ante el escribano Diego López de Villareal, compra el citado solar y en 1482 ha terminado la construcción. Mientras se produce, esta Aranda es centro de la vida castellana, se está celebrando el Concilio de Aranda patrocinado por el obispo Francisco Vázquez de Acuña en 1473 y la futura reina Isabel pasa largas temporadas en Aranda, esto hace que se construyan casonas, se ensanchen calles, se adornen las iglesias, como la fachada realizada por Simón de Colonia para la Colegiata de Santa María y mejoren los caminos y servicios, es una época de florecimiento para la villa y de gran desarrollo económico y social, todo esto quedará plasmado en el plano de Aranda de Duero de 1503, primer plano urbano de una ciudad de España. En él ya se puede observar una traza urbana que se mantiene intacta hasta nuestros días y la mayoría de los edificios principales de la villa, así como la nueva muralla levantada en el siglo XV y sus puertas.

Los siglos XVI y XVII traerán de nuevo la Corte a Aranda. Los Austrias menores, principalmente Felipe III pasa largas temporadas en la Ventosilla, finca de caza cercana a Aranda, lo que hace que se instalen muchas familias nobles en Aranda, entre ellas llegan los Tamayo, que a través del matrimonio se hacen con el mayorazgo de los Durango e incorporan la Casa Palacio al suyo. Los Tamayo, regidores perpetuos de la villa y poseedores del derecho de portazgo, esto es el cobro de los derechos de paso de ganado por el puente de la villa, más refinados que sus predecesores, los Durango, reforman la casa, abren grandes ventanas y balcones abandonando la fisonomía de fortaleza de la casa e instalan en la fachada sus escudos de armas y privilegios, así llega el siglo XVIII y con él, el desarrollo social y económico de la mano de la agricultura, la ganadería y las industrias de la plata y de la tela, como atestigua el Marqués de la Ensenada en su célebre catastro.

El comienzo del siglo XIX traerá a Aranda a la familia de los Verdugo, provenientes de Arévalo, que por matrimonio incorporan a su mayorazgo la Casa Palacio de Aranda. Los Verdugo son pertenecientes a la denominada nobleza rural y destacan en el campo de la milicia. En el plano político se producen las nefastas alianzas de los Borbones españoles con Napoleón, esto producirá en los primeros meses de 1808 la entrada de las tropas francesas en España con el pretexto de la ocupación de Portugal. Aranda ya se configura como un importante cruce de caminos y paso obligado desde Francia hacia la capital, por lo que queda acantonada en ella una numerosa tropa extranjera. En la Casa de los Verdugo se alojan oficiales. Los sucesos del Dos de Mayo y la derrota en Bailén, ponen en fuga a José I y al ejército francés, pero será por poco tiempo porque el propio emperador toma el mando de las operaciones en la península. Acompañado de su “grande armee” penetra por Irún, toma Burgos, bate a los españoles en Gamonal y Espinosa y enfila el paso hacia Madrid. En Aranda, pasa tres días en Noviembre de 1808, alojado en la Casa de los Verdugo, esperando el momento propicio para forzar el paso de Somosierra y avanzar sobre Madrid. Don Eulogio Verdugo, acoge al emperador y como la mayoría de la nobleza española pone una vela a Dios y otra al diablo, mientras él tiene de huésped al emperador y muestra simpatía hacia el invasor, sus hijos prestan servicio uno como oficial de infantería destacándose en el segundo sitio de Zaragoza y el otro se une a la partida del empecinado. Sus conocimientos universitarios le harán pronto granjearse la confianza del guerrillero y llegará a ser su lugarteniente muriendo ahorcado en Cogolludo al ser capturado por los franceses. El célebre guerrillero mostrará en una carta dirigida a la Junta de Defensa Nacional en 1813, la pena que le supuso la pérdida de su lugarteniente.

Son años los de la guerra muy convulsos. En Aranda y en sus alrededores, operan las partidas del empecinado y el cura Merino e incluso Espoz y Mina baja en algún momento desde Navarra. Esto hace que en Aranda se acantone permanentemente una compañía de coraceros al mando del coronel Bremond para mantener el camino de Madrid a París seguro. Hechos todos contados magistralmente por la pluma de Pío Baroja en las Memorias de un hombre de acción. En “El Escuadrón del Brigante” relata incluso como tras la batalla de Milagros, el coronel Bremond herido se retira a Aranda quedando alojado en la Casa de Eulogio Verdugo.

La finalización de la guerra y la derrota del invasor no trajo la paz a la comarca. Son años convulsos. El rey Fernando VII pretende volver al Régimen Absolutista olvidando la Constitución de 1812. Se produce el levantamiento de Riego. En la comarca, personajes tan reconocidos como Juan Martín “El Empecinado”, defienden la causa liberal, mientras que el cura Merino defiende la Absolutista. Los que en tiempos fueron aliados, hoy se enfrentan por los campos de la Ribera. El Trienio Liberal termina con la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis. El duque de Angulema, futuro Luis XVIII, al igual que años atrás hiciese el emperador, espera en Aranda el momento propicio para avanzar sobre Madrid. El trato que recibe en Casa de Don Eulogio es tan bueno que condecora a éste y a su hijo, también Eulogio, coronel del Regimiento Provincial de Burgos y afines a la causa Absolutista, con la orden francesa de la flor de Lys. La restitución de Fernando VII en su poder absoluto, no trajo la deseada paz, pues a los pocos años, al producirse su muerte, se produce el dilema sucesorio, y con él, la llegada de las Guerras Carlistas (Reunión de la Ventosilla), que lastrarán el desarrollo de España durante más de cuarenta años.

En la segunda mitad del siglo XIX, se produce un nuevo desarrollo urbano de Aranda. Se supera el trauma de la Guerra de la Independencia. Se derriban conventos en estado de ruina desde 1814. Un ejemplo es el Convento de la Veracruz, utilizado por los franceses como cuadra, en el que estuvieron alojados hasta cuatrocientos caballos. Se derriban las murallas y se amplían los puentes sobre el Duero. Todas estas obras y también la construcción de canales de riego, como el denominado Canal de María Cristina, que pone en riego toda la ribera, son obras auspiciadas por Don Diego Arias de Miranda y Goitia, él y su cuñado, Félix Verdugo Ortiz, protagonizan la vida política de Aranda hasta principios del siglo XX. La Guerra Civil no traerá a Aranda graves consecuencias al estar alejada de los frentes. La Casa Palacio de los Verdugo es utilizada como cuartel y al finalizar la guerra, sus propietarios piensan, debido a su estado, en incluso derribarla, sin embargo, Doña Marta Verdugo Seijas emprendió la restauración de la casa bajo la Dirección General de Patrimonio y Bellas Artes, finalizándose en 1965 y dándole la configuración actual. Por esas mismas fechas, Aranda fue considerada como polígono de descongestión industrial de Madrid, esto supuso la implantación de grandes empresas. La demanda de mano de obra y un crecimiento desproporcionado llevó a la villa a pasar de cinco mil a veinte mil habitantes en apenas diez años. Esto incidió en el desarrollo urbano, se crearon polígonos residenciales y se desarrolló una política urbanística nefasta que ha hecho que prácticamente la única casa que represente los momentos de esplendor vividos en los siglos XV y XVI en la villa, sea la citada Casa Palacio de los Verdugo.

(09/06/2018)