382. Dedal TENERIFE // TENERIFE´s Thimble

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Dedal Resina Tenerife (Islas Canarias).

Desde hace ya algún tiempo tengo este dedal de resina de Tenerife en mi colección, que me lo había traído Carina de su viaje a la isla de Tenerife, solamente que no había tenido mucho tiempo para subirlo. Pero aquí lo tenéis, el último de los dedales, que tengo en mi colección por el momento, de la isla canaria de Tenerife.

Tenerife es una isla del océano Atlántico perteneciente a la Comunidad Autónoma de Canarias (España). Junto a La Palma, La Gomera y El Hierro conforma la provincia de Santa Cruz de Tenerife. Con una superficie de 2.034,38 km² y una población de 904.713 habitantes (2018)​ es la isla más extensa del archipiélago canario y la más poblada de España. Además, Tenerife es también la isla más extensa y poblada de la región de la Macaronesia.

La ciudad de Santa Cruz de Tenerife es la capital de la isla y de la provincia homónima, así como su municipio más poblado, con 204.856 habitantes (INE 2018). La ciudad es, además, capital de la Comunidad Autónoma de Canarias, compartiendo ese estatus con Las Palmas de Gran Canaria. A pesar de esto, entre 1833 y 1927 Santa Cruz de Tenerife fue oficialmente la única capital del archipiélago canario, hasta que en 1927 un decreto ordenó que la capitalidad de Canarias fuera compartida, que es como permanece actualmente.​ El segundo municipio por número de habitantes de la isla, y tercero de Canarias, con 155.549 habitantes (INE 2018), es San Cristóbal de La Laguna, cuyo casco histórico es Patrimonio de la Humanidad.​ El área metropolitana de Santa Cruz de Tenerife tiene una población de más de 400.000 habitantes.

La isla posee otro lugar catalogado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, el parque nacional del Teide, el cual es el más visitado de España y uno de los más visitados del mundo.​ En él se encuentra la máxima elevación de España y tercer volcán más grande del mundo desde su base en el lecho oceánico, el Teide.​ Por su parte, el Macizo de Anaga, por su riqueza natural y etnográfica, fue catalogado como Reserva de la Biosfera, también por la UNESCO, el 9 de Junio de 2015.​ Se trata del paraje natural que mayor cantidad de endemismos tiene de Europa.​

De gran importancia es el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional y considerado como uno de los de mayor relevancia a nivel mundial.​ Además, la isla posee una variada arquitectura, destacando entre ella la colonial y la contemporánea, cuyo máximo exponente es el moderno edificio del Auditorio de Tenerife, situado en Santa Cruz de Tenerife.​ La isla también es conocida por ser un gran destino turístico, ya que recibe a más de cinco millones de turistas cada año,​ siendo, por lo tanto, el principal destino turístico del archipiélago canario,​ así como uno de los más importantes de España y del mundo.

Toponimia.

Son diversos los nombres que las distintas culturas han atribuido a Tenerife a lo largo de la historia. Así por ejemplo, para los nativos guanches la isla recibía el nombre de Achined, Achinet o Chenet, aunque en función de la bibliografía que se consulte, la nómina puede adquirir diferentes variaciones ortográficas. Según el historiador Ignacio Reyes la forma primitiva sería (w)a-zenzen con el valor de ‘resonancia, zumbido, retumbo’,​ mientras que Álvarez Delgado indica que Achinech −at-ti-ney− es “una expresión cariñosa o afectiva” que traduce como ‘he aquí la mía’ o ‘la mía’, ‘mi tierra’.

Las descripciones romanas de las islas Afortunadas (especialmente Plinio el Viejo en su obra Naturalis Historia) incluían una llamada Nivaria o Ninguaria (del latín nix, nivis, nieve), que se cree que hace referencia a las nieves posadas sobre el volcán tinerfeño conocido como el Teide.

Los mapas portulanos de los siglos XIV y XV suelen designar a la isla como Insula del’inferno (Isla del Infierno), probablemente debido a los procesos eruptivos de los que el volcán era protagonista.

Se cree que el nombre actual de la isla se debe al aspecto del Teide ya que fue dado por los benahoaritas (aborígenes de La Palma) según las palabras Tener (blanca) e ife (montaña).​ La mención escrita más antigua conocida de Tenerife es en la forma Tenerefiz y data de alrededor de 1350, en una obra literaria titulada Libro del Conoscimiento. Sin embargo, a lo largo de la historia se han dado otras explicaciones para desvelar el origen del nombre de la isla. Así por ejemplo, los historiadores dieciochescos Juan Núñez de la Peña y Tomás Arias Marín de Cubas, entre otros, supusieron que el nombre de la isla podría provenir del legendario mencey guanche Tinerfe apodado —el Grande—, quien gobernó toda la isla en tiempos anteriores a la conquista de Canarias por parte de Castilla.

Descripción física.

Tenerife es una isla en gran parte muy abrupta, de relieve formado por sucesivas erupciones volcánicas a lo largo de la historia, la más reciente de las cuales fue la del Chinyero en 1909.

Situación y extensión.

La isla está situada entre los paralelos 28º y 29º N y los meridianos 16º y 17º O, ligeramente al norte del trópico de Cáncer, ocupando una posición central entre Gran Canaria, La Gomera y La Palma. Se encuentra a algo más de 300 km del continente africano, y a unos 1.000 km de la península Ibérica.​

De forma triangular, Tenerife es la mayor isla del archipiélago canario, con una superficie de 2.034,38 kilómetros cuadrados​ y la que más longitud de costas tiene con 342 kilómetros.​ Además, es la isla más alta de España y la décima isla más alta de todo el mundo: en su centro se alza el Pico del Teide, que con sus 3.718 msnm representa a su vez el punto más elevado de toda España,​ de las islas del océano Atlántico y el tercer volcán más grande del mundo desde su base en el lecho oceánico, solo superado en este sentido por el Mauna Kea y el Mauna Loa (ambos en las Islas Hawái). Tiene hasta 200 pequeños islotes o roques a su alrededor, entre los que destacan los de Anaga, Garachico, Fasnia que suman un total de 213.835 metros cuadrados más. Tenerife es también la isla más grande y poblada de la región Macaronesia.

Origen y formación.

Tenerife es una isla de origen volcánico, cuya formación comenzó a gestarse en el fondo oceánico hace unos 20-50 millones de años.

Según una de las teorías más aceptadas actualmente por la comunidad científica (Teoría de los bloques levantados), el ascenso de magma procedente del manto terrestre se produce en periodos de actividad tectónica a partir de fallas o fracturas que existen en el fondo oceánico. Éstas siguen los ejes estructurales de la isla, y se conformaron durante la orogenia Alpina de la Era Terciaria por el movimiento de la placa Africana. Estas erupciones de tipo fisural submarino originan las denominadas lavas almohadilladas o pillow-lavas, que se producen por el rápido enfriamiento que experimenta el magma al establecer contacto con el agua, obteniendo así una forma muy característica. Estos materiales se fueron acumulando y construyendo el edificio insular bajo el mar. A medida que este se aproximaba a la superficie, los gases, debido a la disminución de la presión circundante, se iban liberando del magma y los episodios vulcanológicos pasaban de ser tranquilos a tener un carácter marcadamente explosivo, formando materiales fragmentarios.

Tras largo tiempo de acumulación de materiales, el nacimiento de la isla se produjo a finales del Mioceno (Era Terciaria). Hace siete millones de años emergieron las zonas de Teno, Anaga y Macizo de Adeje, en la que se denomina Serie Basáltica Antigua o Serie I. Se constituyeron de este modo tres islas cronológica y estratigráficamente distintas en los extremos oeste, este y sur de la actual Tenerife.

Hace aproximadamente 3 m a. comienza un segundo ciclo volcánico (Formaciones Postmiocenas o Series Recientes II, III y IV), mucho más intenso, que incorpora elementos en la zona central de la isla, la cual también emerge y unifica en uno solo a los tres edificios anteriormente descritos. La estructura conformada en ese momento recibe el nombre de Edificio pre-Cañadas, sobre cuyos restos se erigiría más tarde el Edificio Cañadas I. Este último experimentó diversos colapsos y emitió una gran variedad de materiales explosivos que dieron lugar a las llamadas Bandas del sur (sur-sureste actual).

Posteriormente, sobre las ruinas de este complejo surgiría el Edificio Cañadas II, ya por encima de los 2.500 metros, también con intensos procesos explosivos. Hace alrededor de 1 m a. se inició la construcción de la Cordillera Dorsal, con un vulcanismo de tipo fisural, a partir de los restos de los edificios ya parcialmente desmantelados de la Serie I. La Cordillera Dorsal es la de mayor desarrollo altitudinal y longitudinal del Archipiélago Canario, con 1.600 metros de altura y 25 kilómetros de longitud.​ En este mismo espacio cronológico (hace 800.000 años) tienen lugar dos deslizamientos gravitacionales que motivaron la aparición de los valles de La Orotava y Güímar.

Finalmente, ya en tiempos más próximos (200.000 años), comienzan las erupciones que levantarían el Edificio Pico Viejo-Teide en el centro de la isla, sobre la Caldera de Las Cañadas.

Orografía y paisaje.

La abrupta orografía isleña y su variedad de climas dan como resultado un territorio de múltiples paisajes y formas, desde el Parque nacional del Teide con su amalgama de colores fruto de las sucesivas erupciones volcánicas, hasta los Acantilados de Los Gigantes con sus paredes verticales, pasando por zonas semidesérticas con plantas resistentes a la sequedad en el sur, o por ambientes de carácter meramente volcánico como es el Malpaís de Güímar o el Malpaís de La Rasca.

También cuenta con playas naturales como la de El Médano (con parajes protegidos en su entorno como Montaña Roja y Montaña Pelada) valles con cultivos tropicales y subtropicales, boscosos parajes de laurisilva en los macizos de Anaga y Teno (con profundos y escarpados barrancos) y extensos bosques de pinos por encima de esta última formación vegetal.

Edificio central.

Las principales estructuras de Tenerife, que a continuación se describen, conforman el edificio central, con el complejo Teide-Pico Viejo y el circo de Las Cañadas. Se trata de una semicaldera de 130 kilómetros cuadrados, que ha sido originada por un conjunto de procesos geológicos explicados en el epígrafe Origen y formación. El circo está parcialmente ocupado por el estratovolcán Teide-Pico Viejo y completado por los materiales que ha emitido en sus diferentes erupciones. Destacan en su interior los Roques de García, entre los que está el más conocido, el Roque Cinchado. Otra formación llamativa son Los Azulejos, compuesto por fonolitas de colores verdosos que se han creado por actividad hidrotermal.

Al sur de La Caldera destaca la Montaña de Guajara, que con 2.718 metros es la de mayor altitud de las que constituyen el anfiteatro de Las Cañadas del Teide. Al pie de estas paredes se han creado llanos endorreicos de materiales sedimentarios muy finos, siendo el más conocido el Llano de Ucanca.

El Pico del Teide, con 3.718 metros sobre el nivel del mar y más de 7.000 sobre el fondo oceánico, es el punto más elevado de la isla, del territorio español y de todas las tierras emergidas del Atlántico. Este volcán, el tercero más grande del planeta desde su base,​ es el símbolo de Tenerife por antonomasia y el monumento natural más emblemático del Archipiélago Canario.​ Su situación central, sus importantes dimensiones, su silueta y su paisaje nevado lo dotan de una singular personalidad. Ya los aborígenes guanches lo consideraban lugar de culto y adoración.

Desde 1954, el Teide y todo el circo de su alrededor (aunque hubo una ampliación posterior de sus límites) está declarado como Parque nacional. Además, desde Junio de 2007 está incluido por la Unesco dentro de los espacios Patrimonio de la Humanidad como bien natural.​ Al oeste se encuentra el volcán Pico Viejo. En un lateral de este, se encuentra el Volcán de Chahorra o Narices del Teide, donde se produjo la última erupción que se ha dado en el entorno del Teide, en 1798.

Macizos.

El macizo de Anaga, en el extremo nororiental de la isla, posee un perfil topográfico irregular y escabroso donde a pesar de no presentar grandes cotas, destaca la Cruz de Taborno con 1.024 metros. Debido a la antigüedad de sus materiales (5,7 m a.), a sus profundos procesos erosivos y a la densa red de diques que atraviesan el macizo, son numerosos los roques que aparecen en superficie, tanto de etiología fonolítica como traquítica. Existe una gran cantidad de barrancos escarpados y muy encajados en el terreno. En la costa de Anaga predominan los acantilados, por lo que existe un número escaso de playas; no obstante, las que hay suelen coincidir con zonas de desembocadura de barrancos, algunas de rocas y otras de arena negra.

El macizo de Teno se encuentra en el extremo noroccidental. Al igual que en Anaga, se trata de una zona de estructuras desmanteladas y hondos barrancos que se han originado por erosión. Sin embargo, aquí los materiales son más antiguos (aproximadamente 7,4 m. a.). Destacan la Montaña de Gala que con 1.342 metros representa la mayor altitud. El paisaje más singular de este Macizo se encuentra en su costa sur. Se trata de los Acantilados de Los Gigantes, con paredes verticales que llegan a alcanzar en algunos puntos los 500 metros de altura.

El macizo de Adeje se sitúa en el extremo meridional de la isla, teniendo como mayor exponente al Roque del Conde, con 1.001 metros de altitud. El macizo no es tan apreciable por su reducida estructura inicial, hecho que añadido a la historia geológica del lugar ha potenciado un intenso desmantelamiento de sus materiales, perdiendo de ese modo su aspecto y envergadura original.

Dorsales.

La Cordillera Dorsal o dorsal de Pedro Gil abarca desde el principio del monte de La Esperanza, a unos 750 metros de altitud aproximadamente, hasta la zona central de la isla, en las inmediaciones de la Caldera de Las Cañadas, siendo Izaña, su punto más alto, con 2.350 metros sobre el nivel del mar. Esta estructura se ha constituido a expensas de un vulcanismo fisural de tipo basáltico a través de uno de los ejes o directrices estructurales que han dado origen al vulcanismo de la isla.

La dorsal de Abeque se encuentra formada por una cadena de volcanes que unen el macizo de Teno con el edificio central insular Teide-Pico Viejo a partir de otro de los tres ejes o directrices estructurales de Tenerife. A esta dorsal pertenece el volcán histórico de Chinyero cuya última erupción se registró en 1909.

La dorsal Sur o dorsal de Adeje está al amparo del último de los ejes estructurales. Destacan los restos de su macizo como formación primigenia, así como las alineaciones de pequeños conos volcánicos y de roques esparcidos por toda esta zona del sur tinerfeño.​

La dorsal de Anaga divide naturalmente la región del macizo de Anaga de este a oeste. Separa los valles de San Andrés (al sur) y Taganana (al norte).

Valles.

Los valles son otra de las formas de relieve más destacadas. Los más importantes son el Valle de La Orotava y el Valle de Güímar que se han generado por el deslizamiento en masa de grandes cantidades de materiales hacia el mar, creando una hondonada en el terreno. Existen otros valles que se distribuyen por diversos enclaves de la geografía de Tenerife, aunque, en este caso, de diferente naturaleza. Suelen ser valles intercolinares que se han conformado tras el depósito de mayor cantidad de materiales geológicos en lomas laterales, o simplemente cauces amplios de determinados barrancos que en su evolución han tomado el aspecto de típicos valles.

Barrancos.

Tenerife, debido principalmente a su gran altitud y a su silueta en semejanza a un tejado de dos aguas, está surcada por gran cantidad de barrancos. Estos constituyen uno de los elementos más característicos de su paisaje, originados por la erosión ejercida por la escorrentía superficial a lo largo de la historia. Destacan los barrancos de Ruiz, Fasnia y Güímar, el barranco del Infierno y Erques, todos ellos declarados espacios naturales protegidos por las instituciones canarias.

Costas.

Las costas son, por lo general, accidentadas y abruptas, aunque lo son más en la zona norte que en la sur. No obstante 67,14 kilómetros de la costa tinerfeña lo representan playas, solo superada en este aspecto por la isla de Fuerteventura.​ En el litoral septentrional son frecuentes las playas de cantos rodados o de arena negra, mientras que en la vertiente sur y suroeste de la isla predominan las playas con arenas más finas y de tonalidades más claras.​

Tubos volcánicos.

Los tubos de lava, o tubos volcánicos, son cuevas volcánicas, usualmente con forma de túneles, formados en el interior de coladas lávicas más o menos fluidas mientras dura la actividad reogenética. Entre los muchos tubos volcánicos existentes en la isla destaca la llamada Cueva del Viento, situada en el municipio norteño de Icod de los Vinos, que es el tubo volcánico más grande de Europa y uno de los más grandes del mundo, aunque durante mucho tiempo fue considerado incluso el más grande del mundo.

(21/09/2016)

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381. Dedal ALCALÁ DE HENARES // ALCALÁ DE HENARES´Thimble

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Dedal porcelana Alcalá de Henares (Madrid).

El dedal que os quiero enseñar hoy es un dedal de porcelana que me traje de una de las visitas que hemos hecho a la ciudad de Alcalá de Henares, en la Comunidad madrileña. Ya habíamos visitado esta ciudad varias veces, pero no había tenido ocasión de conseguir algún dedal de la misma, ya que las tiendas de souvenirs o bien estaban cerradas, o bien habían echado el cierre permanente de sus puertas. Pues bien, la última vez que hemos ido, habían vuelto a abrir, y por fin me pude traer un recuerdo de mi paso por esta ciudad. En cuanto a la localización de las tiendas de souvenirs, deciros que este dedal lo conseguí en un bazar chino que se encuentra en la Calle Mayor de la ciudad.

Alcalá de Henares es una ciudad española perteneciente a la Comunidad de Madrid. Su término se extiende sobre la comarca natural de La Campiña aunque parte de este se extiende sobre La Alcarria. Culturalmente, pertenece a la comarca de Alcalá de la que además es su capital. Tiene una población de 193.751 habitantes, a 1 de Enero de 2018, y 87,72 km², lo que hace una densidad de población de 2215,12 hab. por km².

Está situada en la Cuenca del Henares, al este de la región. Sus distancias respecto a otras ciudades son 22 km de Guadalajara y 31 km de Madrid. Es el tercer municipio más poblado de la Comunidad de Madrid y el 31.° de España. La Administración local se ha acogido a la Ley de Grandes Ciudades.

Es cabeza del partido judicial de su mismo nombre y sede episcopal de la Diócesis Complutense. Fue cabeza de su Comunidad de Villa y Tierra.

Su nombre significa “castillo sobre el río Henares“, por cuya razón aparece en el escudo un castillo sobre ondas de agua que simulan el río Henares. Su fundación se remonta a la época celtíbera (Ikesankom Kombouto o Iplacea) pero será con la llegada de los romanos cuando se formará una ciudad notable llamada Complutum. Por la ciudad han pasado varias culturas, de las cuales tres llegaron a convivir simultáneamente.

Fue declarada Ciudad patrimonio Mundial por la Unesco en 1998. Gracias al recinto histórico y el rectorado de la Universidad, es una de las nueve ciudades de España que la Unesco ha clasificado como únicas. Es famosa por su Universidad, construida gracias al cardenal Cisneros el 13 de Abril de 1499, pero tras languidecer durante el siglo XVIII, mediante la Real Orden de la reina regente de 29 de Octubre de 1836, se decretó su supresión en Alcalá y traslado a Madrid, donde pasó a denominarse Universidad Central. Surgió con su estatus actual en 1977, al producirse el fenómeno de descentralización universitaria y constituirse como Universidad propia, lo que la convirtió una vez más en ciudad universitaria.

El lema o eslogan, Ciudad del saber se está divulgando como identificativo de la ciudad. Las razones expuestas por el ayuntamiento para tal título son: se trata de una ciudad de tres culturas donde convive un espíritu de conocimiento en la Universidad. Hasta hace unos veinte años albergó la sede central del Instituto Cervantes; ahora el edificio del Colegio del Rey es la sede de honor de la asociación de la lengua española.

Historia.

Los orígenes de la ciudad de Alcalá de Henares se remontan a época prehistórica cuyo asentamiento estaba en las elevaciones que se conoce como cerro de Zulema o cerro del Viso, que más tarde tomaría el nombre de San Juan del Viso por una antigua ermita dedicada a San Juan Bautista. Los romanos prefirieron formar su ciudad en terreno llano y así nació Complutum. Los musulmanes construyeron un enclave de defensa, lo que más tarde se conoció como Al-Qalat-Nahar (El castillo del Henares).

Con la Reconquista Cristiana, la zona de Complutum trasladó su emplazamiento definitivo en torno a lo que es hoy la Catedral Magistral.

Primeros asentamientos.

Existen en el término municipal de Alcalá algunos yacimientos arqueológicos de época prehistórica, como el de la Alvega, o el de la Esgaravita, del periodo calcolítico.

A la Edad de Hierro pertenece un castro celtibérico encontrado en la cuesta de Zulema donde se extrajo un pequeño tesoro de monedas. En una de ellas se puede leer el nombre íbero de Alcalá: Ikesancom Kombouto. Tal vez de este nombre pueda derivarse el romano de Complutum, aunque también se puede relacionar con el término latino compluvium (‘lugar donde converge el agua’) que describiría el terreno en el que confluyen los ríos Henares, Camarmilla y Torote. A partir de la II Edad de Hierro, se detecta un asentamiento carpetano en el Cerro del Viso. Este asentamiento parece recibir el nombre de Kombouto o Iplacea.

La ciudad romana de Complutum.

Los romanos apenas habitaron la zona de la margen izquierda del río donde se encontraba el asentamiento celtibérico. La Pax romana favoreció el hecho de poderse mudar a la planicie sin necesidad de ampararse en las fortalezas y en el siglo I la población se trasladó al otro lado del río, en su margen derecha, en una superficie llana, por la zona donde se encuentra el Camino del Juncal. Allí se fue extendiendo la ciudad romana llamada Complutum con un trazado característico romano. Excavaciones arqueológicas han ido sacando a la luz importantes vestigios, como la Casa de Hippolytus convertida en museo.

Más tarde, en el siglo IV (c. 305), durante el gobierno y persecución del emperador Diocleciano, tuvo lugar el martirio de los niños Justo y Pastor. Fueron ejecutados a las afueras de Complutum, en un espacio conocido como Campo Laudable, lugar que los cristianos empezaron a venerar y que con el tiempo sería la sede del templo dedicado a las Niños Mártires. Es el barrio histórico de Alcalá.

Llegada de los árabes y reconquista.

Los árabes llegaron en el 711 a la península ibérica y fueron dominando el territorio en incursiones hacia el norte. Los habitantes hispanorromanos de Complutum se habían ido trasladando a los alrededores del templo de los Niños Mártires, formando nuevos barrios. Cuando la zona fue invadida por los árabes, los obispos de Alcalá emigraron a Guadalajara, pero se permitió a la población civil seguir habitando el llamado barrio de Santiuste. Los árabes no se interesaron por este lugar sino por el primitivo emplazamiento de la margen izquierda del río, que encontraron propicio para la defensa y donde edificaron un castillo que daría el topónimo que se empleó después: al-Qal’at abd al-Salam. El curso del río Henares les sirvió de línea divisoria entre el dominio cristiano y el musulmán, trazando lo que se llamó Marca Media.

El 3 de Mayo de 1118, el arzobispo toledano Bernardo de Sedirac conquistó la plaza musulmana de Alkal’a Nahar o Alcalá la Vieja para Castilla; este reino cedió Alcalá y su Tierra al Arzobispado de Toledo, pasando a ser la comunidad de Alcalá un señorío eclesiástico. Pronto, la ciudad gozaría de privilegios, siendo uno de los más importantes la concesión de celebrar una Feria durante el mes de Agosto.

El Burgo de Santiuste, Alcalá de Santiuste, Alcalá de San Justo o Alcalá de Fenares (nombre del s. XIV) sería un emergente centro de transacciones y mercado comarcal, lo cual haría incrementar la población considerablemente. La aljama o judería y la morería alcalaína fueron de las más notables de Castilla (la aljama complutense está considerada de tamaño medio. Algunos estudios la cifran en 5000 judíos). Durante la Edad Media, en Alcalá convivieron pacíficamente las comunidades de judíos, musulmanes y cristianos.

El día 19 de Diciembre de 1308 fue rubricado en la ciudad el tratado de Alcalá de Henares, suscrito por el rey Fernando IV de Castilla y por los embajadores del rey Jaime II de Aragón.

En 1345 y en 1348 tuvieron lugar en la ciudad las Cortes de Castilla.

Siglos XV al XVIII.

Pronto la Universidad de Alcalá creada por el cardenal Cisneros en 1499 sobre lo que fueron los Estudios Generales del siglo XIII, compitió con la de Salamanca y por sus aulas pasaron importantes personalidades, como:

  • Ambrosio de Morales
  • Benito Arias Montano
  • Calderón de la Barca
  • Domingo Báñez
  • Domingo de Soto
  • Francisco de Quevedo
  • Francisco Díaz
  • Francisco Suárez​
  • Francisco Vallés
  • Gabriel Vázquez
  • Gaspar Melchor de Jovellanos
  • Juan de Ávila
  • Juan de Mariana
  • Juan de Valdés
  • Juan Ginés de Sepúlveda
  • Lope de Vega
  • Luis de Molina
  • Martín de Azpilicueta
  • Mateo Alemán
  • San Ignacio de Loyola​
  • San Juan de la Cruz
  • Tirso de Molina

El mismo cardenal Cisneros en 1509 dio para Alcalá y su tierra el Fuero Nuevo que sustituyó ampliando y mejorando los fueros anteriores de 1135, 1223 y el último llamado Fuero Extenso. El fuero de Cisneros tuvo vigencia hasta el siglo XIX con la desaparición del Antiguo Régimen.

En el siglo XVI tuvo lugar un hecho importante para las letras y la cultura españolas: el nacimiento del escritor Miguel de Cervantes. Se conserva su partida de bautismo del 9 de Octubre de 1547 en la Casa Consistorial de Alcalá.

El 19 de Mayo de 1687 Carlos II concedió a la población el título de ciudad.

En el siglo XVIII, concretamente en 1785, entró en la Universidad y alcanzó el grado de doctor en Artes y Letras la primera mujer de la historia de España: María Isidra de Guzmán y de la Cerda.​ A comienzos de ese siglo, Alcalá fue ocupada por los portugueses durante la Guerra de Sucesión.​ Después, la ciudad fue perdiendo importancia.

Siglo XIX.

Fue un siglo de decadencia para la ciudad. El final del Antiguo Régimen dio por finalizada su función como cabeza del alfoz que se venía rigiendo foralmente. La incipiente provincia de Madrid asumió el papel capital de Alcalá para toda su Tierra y la Villa y Corte acaparó la gestión del oriente provincial. La Universidad que había permanecido en la ciudad de Alcalá por más de cuatro siglos, en 1836 fue trasladada a Madrid y rebautizada como Universidad de Madrid, luego como Universidad Literaria de Madrid, en 1851 como Universidad Central de Madrid y en 1970 Universidad Complutense de Madrid.

La ciudad se sumió en una depresión de la que no conseguiría salir hasta bien entrado el siglo XX. Tal fue la desolación que Alcalá casi se quedó con la quinta parte de su población (de 25.000 a 5600 habitantes).​ A esto se unió otro hecho centralista, el que impidió que el Arzobispado de MadridAlcalá tuviera la sede principal en Alcalá, ya que existe tradición episcopal en la ciudad desde el siglo V hasta el siglo XVII en que se centralizó en Toledo. Además, en 1833 Alcalá quedó fuera del mapa de capitales de provincia, en favor de Madrid y Guadalajara. En 1859 el ferrocarril llegó a la ciudad.

La Sociedad de Condueños.

La recuperación del prestigio de la ciudad llegó de la mano de la “Sociedad de Condueños de los Edificios que fueron Universidad”, que fue la primera sociedad particular y privada que se creó en España para salvar y conservar filantrópicamente un Patrimonio artístico. La Sociedad de Condueños, una iniciativa de los ciudadanos alcalaínos de 1851 que, viendo como los edificios principales de la ciudad iban a ser subastados, decidieron salvar el patrimonio de la ciudad aportando su dinero y creando una sociedad cuya única finalidad era comprar los edificios emblemáticos de la Universidad para evitar su expolio y, en un futuro, conseguir la vuelta de la Universidad a la ciudad complutense. En la actualidad, los edificios de la Sociedad de Condueños acogen el rectorado y varias facultades de la Universidad.

Siglo XX.

Durante la Guerra Civil Española la ciudad se mantuvo fiel a la Segunda República Española. Se convirtió en una importante base militar y logística del Ejército republicano.​ En Alcalá de Henares se encontraba la base de la 46ª División republicana.

Alcalá fue una ciudad agrícola, militar y de conventos hasta los años 1940, en que la industria cerámica y Forjas de Alcalá (material ferroviario) ayudaron al desarrollo industrial de la década de 1960.

En 1968 su casco histórico se declaró como Conjunto Histórico-Artístico, contando con nueve monumentos nacionales. Tras la muerte de Franco, en 1977 se fundó una nueva universidad con el nombre de Universidad de Alcalá,​ lo que supuso un renacimiento cultural de la ciudad y una recuperación de su patrimonio histórico mediante el Convenio Multidepartamental de Alcalá de Henares de 1985.

En 1991 se volvió a instaurar la sede episcopal sufragánea de la madrileña y se creó la Diócesis de Alcalá de Henares, desgajada del Arzobispado de MadridAlcalá. La gótica Iglesia Magistral (única en el mundo junto con la de San Pedro de Lovaina en Bélgica por ser su cabildo doctores o profesores, magíster, de la Universidad) fue elevada al rango de Catedral-Magistral de los Santos Niños Justo y Pastor, dejando atrás su anterior condición de colegiata.

El casco histórico de la ciudad de Alcalá de Henares y su Universidad fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1998,​ en reconocimiento a su condición de primera ciudad universitaria planificada como tal que ha existido en el mundo y a su concepción de ciudad que proyectó el ideal humanista a América. El proyecto liderado por el entonces alcalde Bartolomé González Jiménez, se hizo realidad el dos de Diciembre de 1998, en la ciudad japonesa de Kioto.

Siglo XXI.

Los atentados del 11 de Marzo de 2004 afectaron fuertemente a la ciudad pues los trenes atacados partieron o pararon en su estación.​ Un buen número de las víctimas eran residentes en la ciudad alcalaína.

En 2005, la ciudad afrontó la celebración del IV Centenario de la publicación del Quijote desde su nueva condición como “gran ciudad”, puesto que la urbe complutense se acoge a la Ley de Modernización de las Administraciones Locales o “Ley de Grandes Ciudades”. De esta manera, el ayuntamiento gozará de más competencias y autogobierno. Una de las consecuencias visibles es la reducción de los nueve distritos (delegaciones municipales) a las cinco juntas de distrito: Centro, Reyes Católicos, Chorrillo-Garena, Ensanche-Espartales y El Val.

(29/07/2018)

380. Dedal LEÓN // LEÓN´s Thimble

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Dedal porcelana escudo León (Castilla y León).

Aquí os dejo otro de los dedales que me traje de nuestra visita a la ciudad de León ya hace un tiempo. Este, es un dedal de porcelana en el que está representado el escudo de la ciudad.

La efigie del león como símbolo del reino de León aparece documentado por vez primera en las monedas acuñadas por Alfonso VII, el Emperador (1126-1157). Hasta este momento, el signo preponderante utilizado por los reyes leoneses en sus documentos y monedas era la cruz, pero a partir del reinado de este soberano, ésta se irá viendo desplazada paulatinamente por el león. El historiador y heraldista Martín de Riquer ha expuesto que en el año 1148 ya se utilizaba el león como emblema heráldico.​ Al final del reinado de Alfonso VII, la figura de este animal también empezará a aparecer en los documentos regios como signo personal del monarca, y se hará omnipresente durante los reinados de Fernando II de León (1157-1188) y Alfonso IX de León (1188-1230).

La primera referencia escrita del león como símbolo personal del rey y, por ende, del reino, la encontramos en la Chronica Adefonsi imperatoris, coetánea de Alfonso VII. En ella, al describir los ejércitos que participan en la toma de Almería, se dice literalmente:

(…) la florida caballería de la ciudad de León, portando los estandartes, irrumpe como un león (…). Como el león supera a los demás animales en reputación, así ésta supera ampliamente a todas las ciudades en honor. Sus distintivos, que protegen contra todos los males, están en los estandartes y en las armas del emperador; se cubren de oro cuantas veces se llevan al combate.
(traducción de Maurilio Pérez González)

Historia.

El primer símbolo heráldico de Europa.

El uso del escudo, blasón o señal distintivo y hereditario de cada casa noble, más o menos cargado de figuras según la antigüedad y/o hazañas de la familia, se remonta a los torneos que Enrique el Pajarero de Alemania instituyó el año 934 en Gottinga para entretener a la nobleza en el ejercicio de las armas en tiempo de paz, uso que introdujo en Francia Gattroi de Previlli alrededor del año 1036, y que se generalizó a fines del siglo XI con motivo de las cruzadas, extendiéndose mucho después al resto de Europa. A fin de que los varios jefes y/o señores de que se componían aquellas expediciones fuesen conocidos por sus súbditos o vasallos, se introdujo el uso de pintar o bordar cada uno en su estandarte las armas que había elegido. Estas insignias no pasaban por lo regular de padre a hijo hasta el año 1260, bajo el reinado de san Luis de Francia, en que quedaron fijas y hereditarias en las familias.

Unos cien años antes de esta época los príncipes españoles no ponían en sus privilegios y en los sellos reales otras armas que la cruz, hasta que el rey Alfonso VII de León empezó a emplear un león, aludiendo al nombre de su principal reino. El león es el símbolo más antiguo que aún existe de un reino en Europa, y es anterior a la primera versión (en la que figuraba un único león) del escudo del monarca inglés (1158), a los tres leones (en ademán de leopardos) daneses (1194),​ al águila del Sacro Imperio (ca. 1200) y a las flores de lis francesas (1211 aunque presentes en la indumentaria real desde 1179​). Si Alfonso VII lo llevaba en sus estandartes y armas (escudo, sobrevesta), era debido a que León tenía la preponderancia en el reino. Cuando en otras partes de la Chronica se alude al izado de los estandartes reales en las plazas tomadas a los enemigos, se está refiriendo a unas banderas en las que campa el león. Existe polémica acerca de si este animal representaba al rey o al reino: en el primer caso serviría para simbolizar la fuerza del soberano, pero parece más clara la identificación entre las palabras “Legio” y “leo” que llevaría a la adopción del felino como imagen de la ciudad y del Reino. A favor de esta segunda hipótesis está el hecho de que en la Chronica el autor rima las palabras “legionis” y “leonis”.

Características históricas del león y de la bandera.

La bandera no tenía mucho que ver con la bandera leonesa actual. En primer lugar, el león no era rampante, sino pasante. Todos los leones que aparecen en las monedas, signos rodados y sellos de los reyes leoneses son pasantes (unas veces orientados hacia la derecha, y otras hacia la izquierda). Sólo hay dos excepciones: los que aparecen en los escudos de Fernando II y Alfonso IX en sus respectivas representaciones del tumbo A de la catedral de Santiago de Compostela. En estos casos se puede apreciar que son leones rampantes, pero el motivo es que las figuras heráldicas siempre han de disponerse de forma que ocupen la mayor parte del campo. En el caso de un escudo, es evidente que un león pasante ocuparía sólo un tercio del campo, mientras que si se dispone en posición vertical, y se agranda, ocupará todo el espacio disponible. Así también se cumplía la norma de evitar el horror vacui, tan preponderante en la Edad Media (en la Historia del Arte, la expresión horror vacui describe la necesidad de rellenar todo espacio vacío en una obra de arte con algún tipo de diseño o imagen).

Respecto al color del león, en esas mismas representaciones del tumbo A, debajo de ambos reyes aparecen sendos leones pasantes en actitud de ataque: su color es el morado o púrpura. En el caso de Alfonso IX, este león casi parece enmarcado en una bandera cuyo fondo era de color blanco y que tenía una orla morado claro.

Además, en el escudo que porta el monarca el león es de ese mismo color purpurado y el fondo es blanco o plateado. Los mismos colores presentan los dos leones pasantes que aparecen en los arzones de la silla de montar. Según las normas de la heráldica, a una figura de color púrpura le corresponde el campo (o fondo) de plata, que puede aparecer como blanco. Esta hipótesis se ve corroborada por el uso que se hizo del león en los escudos y estandartes cuartelados de Fernando III el Santo y Alfonso X, ya después de la unión con el Reino de Castilla en la Corona homónima (1230). En ellos, junto a los recientemente creados castillos de oro sobre campos de gules (fondo rojo), los leones son de color púrpura o morado, sobre campo de plata.

Es de destacar que en los cuartelados no había sitio para dos leones pasantes, por lo que se les dispuso como rampantes para ocupar por completo los cuarteles que les correspondían. Esta es la disposición de los leones que ha llegado a la actualidad. En ningún momento se ha hablado de una corona sobre la cabeza del león, puesto que este uso es todavía posterior, ya que no aparece en monedas, sellos ni otras representaciones hasta Sancho IV (1284−1295).

La bandera medieval del Reino de León.

Básicamente consistía en un león pasante de color púrpura que ocupaba la mayor parte del campo de la bandera. El fondo era de color blanco, o gris muy claro (plata). Bajo esta bandera combatieron los ejércitos gallegos, leoneses, asturianos, extremeños e incluso los castellanos en época de Alfonso VII. Con la división del reino que determinó este rey, León conservó este signo, pero Castilla se vio obligada a crearse uno nuevo. Parece que al principio los castellanos utilizaron una simple cruz, pero, tras la batalla de las Navas de Tolosa (1212), Leonor Plantagenet (esposa de Alfonso VIII) diseñó el castillo dorado sobre campo rojo.​ La elección de los colores no fue al azar: Leonor estaba acostumbrada a los leones de oro sobre campo de gules de su dinastía, y además, estos colores contrastaban grandemente con los de los leoneses en el campo de batalla.

El escudo actual.

El escudo de León está compuesto por un campo de plata en el que figura un león rampante de púrpura, linguado, uñado, armado de gules (rojo).

Este escudo aparece timbrado con una corona abierta de oro (la forma de la antigua corona real, usada hasta el siglo XVI). En el escudo de la Ciudad de León aparece representada una corona marquesal en vez de la antigua real y el león no figura coronado.

Al producirse la unión en el año 1230 de los Reinos de León y Castilla con Fernando III el Santo se adoptó una heráldica común. Se dispuso que los elementos heráldicos castellanos (un castillo almenado de oro sobre un campo de gules) y leoneses formarán un escudo cuartelado. Es de destacar que en los cuartelados no había sitio para dos leones, hasta aquel momento pasantes, por lo que se les dispuso como rampantes para ocupar por completo los cuarteles que les correspondían. Esta es la disposición que ha llegado a la actualidad. El uso de la corona sobre la cabeza del león no apareció documentado hasta el reinado de Sancho IV. En numerosas ocasiones el campo del escudo castellano ha dado lugar a que el león aparezca representado erróneamente de gules (rojo) en vez de púrpura (morado).​

Actualmente el escudo de León es el símbolo de la provincia y, acompañado por adornos exteriores, de la ciudad de León.

La bandera actual.

El origen de la bandera actual es desconocido, pero probablemente no demasiado antiguo. Por una parte, el diseño de banderas con el símbolo “encerrado” en un escudo en el centro responde a un uso heráldico bastante tardío. En segundo lugar, la primera descripción de un pendón semejante fue encontrada por Waldo Merino en el acta de 18 de Febrero de 1789 del Libro de Acuerdos Municipales (Filandón del Diario de León del 5 de Junio de 1987); en ella se dice que el pendón de la ciudad era de color carmesí, con seis tarjetas o pequeños escudos con sendos leones de oro, plata y seda. Se sabe que el pendón se solía renovar en cada proclamación de un nuevo rey y, así, el número de escudos variaba en cada ocasión. De la misma época que el mencionado por Merino, o un poco posterior, es el pendón que se conserva en el despacho del alcalde, que consta de un escudo con un león rampante dorado en el centro, y dos más pequeños en las puntas, bordados sobre una tela de damasco de color carmesí. En opinión de Ricardo Chao, éste era el pendón de la ciudad de León y, con el paso del tiempo, y con algunas minúsculas variaciones, acabó representando a toda la provincia y a la región. El pendón del que se habla es el que se utilizó como modelo en el siglo XIX para confeccionar la actual bandera leonesa.

(12/04/2017)

379. Dedal CAMBADOS // CAMBADOS´Thimble

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Dedal porcelana Arco del Palacio de Fefiñanes (Cambados).

Aquí os traigo un nuevo dedal de porcelana que me he traído de una visita que hemos realizado ya hace algún tiempo al municipio de Cambados en la provincia de Pontevedra.

Cambados es un municipio situado en la comarca del Salnés, el centro de las Rías Bajas, en la provincia de Pontevedra, en Galicia (noroeste de España). Elegida como Ciudad Europea del Vino en 2017.

Palacio de Fefiñanes.

El Palacio de Fefiñanes (Fefiñáns en gallego) se encuentra en Cambados (Pontevedra, Galicia, España), dándole nombre a la plaza más destacada de esta villa. De aire clásico, integra un armonioso conjunto con su arcada, torre del homenaje y la vecina Iglesia de San Benito.

Historia.

Fue construido en el siglo XVI por Don Juan Sarmiento Valladares, consejero del rey Felipe II e inquisidor general. Sufrió nuevos añadidos en el siglo XVII, encargados por Don Gonzalo Sarmiento de Valladares, vizconde de Fefiñanes. Más tarde pasó a propiedad de los marqueses de Figueroa, en manos de cuyos descendientes se sigue manteniendo.

Arquitectura.

El palacio, con planta en “L”, asienta, en su brazo más corto, una atalaya almenada. En las esquinas exteriores del edificio destacan los grandes balcones circulares y la decoración renacentista sobre las ventanas.

En la esquina este de la muralla se levanta una torre independiente denominada Torre del Homenaje, en cuya fachada se encuentra una curiosa inscripción que recoge los valores de los señores de Fefiñanes:

Conócete a ti mismo. Por semejanza a Dios procede como hechura de su mano. Huye del vicio. Busca la virtud. Aborrece el ocio. Ama el trabajo. No seas soberbio, antes humilde. No mientas porque es la mayor vileza de los viles. Procura los amigos mejores que tú, pues con esto y verdad, secreto y limpieza de alma, nos sucede bien todo. Da lo que pudieres bien distribuido. No olvides los beneficios ni te acuerdes de las injurias si quieres aparecerte a Dios, y advierte que el osar morir da la vida porque los honores con grandes peligros y trabajos se adquieren. Ama y teme a Dios y atribúyele los sucesos porque no hay otra Fortuna.

En la fachada del poderoso edificio se pueden ver, en estilo barroco, los escudos de las familias nobiliarias.

Bodega.

Actualmente, el bajo del Palacio cobija una bodega de Albariño, “Bodegas del Palacio de Fefiñanes” que se tiene por ser la primera que embotelló el vino de la zona, bajo la marca “Albariño de Fefiñanes“, marca registrada en 1928.

(31/03/2018)

378. Dedal ESPAÑA // SPAIN´s Thimble

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Dedal Cerámica España.

En el día de hoy, os traigo un nuevo dedal. Este es un dedal de cerámica de España. Un dedal que conseguí un día de una visita que hemos realizado a Santiago de Compostela ya hace unos añitos y que por el momento no había tenido tiempo de enseñároslo.

España, también denominado Reino de España,​ es un país transcontinental, miembro de la Unión Europea, constituido en Estado social y democrático de derecho y cuya forma de gobierno es la monarquía parlamentaria. Su territorio, con capital en Madrid,​ está organizado en diecisiete comunidades autónomas y dos ciudades autónomas, formadas estas, a su vez, por cincuenta provincias.

España se sitúa tanto al sur de Europa Occidental como en el norte de África. En Europa, ocupa la mayor parte de la península ibérica, conocida como España peninsular, y las islas Baleares (en el mar Mediterráneo occidental); en África se hallan las ciudades de Ceuta (en la península Tingitana) y Melilla (en el cabo de Tres Forcas), las islas Canarias (en el océano Atlántico nororiental), las islas Chafarinas (mar Mediterráneo), el peñón de Vélez de la Gomera (mar Mediterráneo), las islas Alhucemas (golfo de las islas Alhucemas) y la isla de Alborán (mar de Alborán). El municipio de Llivia, en los Pirineos, constituye un enclave rodeado totalmente por territorio francés. Completa el conjunto de territorios una serie de islas e islotes frente a las propias costas peninsulares.

Tiene una extensión de 505.370 km²,​ siendo el cuarto país más extenso del continente, tras Rusia, Ucrania y Francia.​ Con una altitud media de 650 metros sobre el nivel del mar es uno de los países más montañosos de Europa. Su población es de 46.733.038 habitantes (2018). El territorio peninsular comparte fronteras terrestres con Francia y con Andorra al norte, con Portugal al oeste y con el territorio británico de Gibraltar al sur. En sus territorios africanos, comparte fronteras terrestres y marítimas con Marruecos. Comparte con Francia la soberanía sobre la isla de los Faisanes en la desembocadura del río Bidasoa y cinco facerías pirenaicas.​

De acuerdo con la Constitución, y según su artículo 3.1, “el castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla”. En 2012, era la lengua materna del 82 % de los españoles. Según el artículo 3.2, “las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos”.​

El producto interior bruto coloca a la economía española en la decimotercera posición mundial. España es una potencia turística, pues es el segundo país más visitado del mundo, con 82 millones de turistas en 2017, y el segundo país del mundo en ingresos económicos provenientes del turismo.​ Es, además, el octavo país del mundo con mayor presencia de multinacionales.​ Tiene un índice de desarrollo humano muy alto (0.891), según el informe de 2017 del Programa de la ONU para el Desarrollo.

La primera presencia constatada de homínidos del género Homo se remonta a 1,2 millones de años antes del presente, como atestigua el descubrimiento de una mandíbula de un Homo aún sin clasificar en Atapuerca.​ En el siglo III a. C., se produjo la intervención romana en la Península, lo que conllevó a una posterior conquista de lo que, más tarde, se convertiría en Hispania. En el Medievo, la zona fue conquistada por distintos pueblos germánicos y por los musulmanes, llegando estos a tener presencia durante algo más de siete centurias. No es hasta el s. XV, con la unión dinástica de Castilla y Aragón y la culminación de la Reconquista, junto con la posterior anexión navarra, cuando se puede hablar de la cimentación de España, como era reconocida en el exterior.​ Ya en la Edad Moderna, los monarcas españoles dominaron el primer imperio de ultramar global, que abarcaba territorios en los cinco continentes, dejando un vasto acervo cultural y lingüístico por el globo. A principios del XIX, tras sucesivas guerras en Hispanoamérica, pierde la mayoría de sus territorios en América, acrecentándose esta situación con el desastre del 98. Durante este siglo, se produciría también una guerra contra el invasor francés, una serie de guerras civiles, una efímera república reemplazada nuevamente por una monarquía constitucional y el proceso de modernización del país. En el primer tercio del siglo XX, se proclamó una república constitucional. Tras ello el general Franco dirigió un golpe militar que le llevaría al poder y provocaría una guerra civil. El país estuvo bajo su dictadura hasta su muerte, en 1975, cuando se inició una transición hacia la democracia, cuyo clímax fue la redacción, ratificación en referéndum y promulgación de la Constitución de 1978, que propugna como valores superiores del ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

Origen de la palabra Hispania.

El nombre de España deriva de Hispania, nombre con el que los romanos designaban geográficamente al conjunto de la península ibérica, término alternativo al nombre Iberia, preferido por los autores griegos para referirse al mismo espacio. Sin embargo, el hecho de que el término Hispania no es de raíz latina ha llevado a la formulación de varias teorías sobre su origen, algunas de ellas controvertidas.

Hispania proviene del fenicio i-spn-ya, un término cuyo uso está documentado desde el segundo milenio antes de Cristo, en inscripciones ugaríticas. Los fenicios constituyeron la primera civilización no ibérica que llegó a la península para expandir su comercio y que fundó, entre otras, Gadir, la actual Cádiz, la ciudad habitada más antigua de Europa Occidental.​ Los romanos tomaron la denominación de los vencidos cartagineses, interpretando el prefijo i como ‘costa’, ‘isla’ o ‘tierra’, con ya con el significado de ‘región’. El lexema spn, que en fenicio y también en hebreo se puede leer como saphan, se tradujo como ‘conejos’ (en realidad ‘damanes’, unos animales del tamaño del conejo extendidos por África y el Creciente Fértil). Los romanos, por tanto, le dieron a Hispania el significado de ‘tierra abundante en conejos’, un uso recogido por Cicerón, César, Plinio el Viejo, Catón, Tito Livio y, en particular, Catulo, que se refiere a Hispania como península cuniculosa (en algunas monedas acuñadas en la época de Adriano figuraban personificaciones de Hispania como una dama sentada y con un conejo a sus pies), en referencia al tiempo que vivió en Hispania.

Sobre el origen fenicio del término, el historiador y hebraísta Cándido María Trigueros propuso en la Real Academia de las Buenas Letras de Barcelona en 1767 una teoría diferente, basada en el hecho de que el alfabeto fenicio (al igual que el hebreo) carecía de vocales. Así spn (sphan en hebreo y arameo) significaría en fenicio ‘el norte’, una denominación que habrían tomado los fenicios al llegar a la península ibérica bordeando la costa africana, viéndola al norte de su ruta, por lo que i-spn-ya sería la ‘tierra del norte’. Por su parte, según Jesús Luis Cunchillos en su Gramática fenicia elemental (2000), la raíz del término span es spy, que significa ‘forjar o batir metales’. Así, i-spn-ya sería ‘la tierra en la que se forjan metales’.​

Aparte de la teoría de origen fenicio, que es la más aceptada a pesar de que el significado preciso del término sigue siendo objeto de discusiones, a lo largo de la historia se propusieron diversas hipótesis, basadas en similitudes aparentes y significados más o menos relacionados. A principios de la Edad Moderna, Antonio de Nebrija, en la línea de Isidoro de Sevilla, propuso su origen autóctono como deformación de la palabra ibérica Hispalis, que significaría ‘la ciudad de occidente’​ y que, al ser Hispalis la ciudad principal de la península, los fenicios y luego los romanos dieron su nombre a todo su territorio.​ Posteriormente, Juan Antonio Moguel propuso en el siglo XIX que el término Hispania podría provenir de la palabra éuscara Izpania, que vendría a significar ‘que parte el mar’ al estar compuesta por las voces iz y pania o bania que significa ‘dividir’ o ‘partir’.​ A este respecto, Miguel de Unamuno declaró en 1902: “La única dificultad que encuentro […] es que, según algunos paisanos míos, el nombre España deriva del vascuence ‘ezpaña’, labio, aludiendo a la posición que tiene nuestra península en Europa“. Otras hipótesis suponían que tanto Hispalis como Hispania eran derivaciones de los nombres de dos reyes legendarios de España, Hispalo y su hijo Hispan o Hispano, hijo y nieto, respectivamente, de Hércules.

Evolución de la palabra Hispania a España.

A partir del periodo visigodo, el término Hispania, hasta entonces usado geográficamente, comenzó a emplearse también con una connotación política, como muestra el uso de la expresión Laus Hispaniae para describir la historia de los pueblos de la península en las crónicas de Isidoro de Sevilla.

Tú eres, oh Hispania, sagrada y madre siempre feliz de príncipes y de pueblos, la más hermosa de todas las tierras que se extienden desde el Occidente hasta la India. Tú, por derecho, eres ahora la reina de todas las provincias, de quien reciben prestadas sus luces no sólo el ocaso, sino también el Oriente. Tú eres el honor y el ornamento del orbe y la más ilustre porción de la tierra, en la cual grandemente se goza y espléndidamente florece la gloriosa fecundidad de la nación goda. Con justicia te enriqueció y fue contigo más indulgente la naturaleza con la abundancia de todas las cosas creadas, tú eres rica en frutos, en uvas copiosa, en cosechas alegre… Tú te hallas situada en la región más grata del mundo, ni te abrasas en el ardor tropical del sol, ni te entumecen rigores glaciares, sino que, ceñida por templada zona del cielo, te nutres de felices y blandos céfiros… Y por ello, con razón, hace tiempo que la áurea Roma, cabeza de las gentes, te deseó y, aunque el mismo poder romano, primero vencedor, te haya poseído, sin embargo, al fin, la floreciente nación de los godos, después de innumerables victorias en todo el orbe, con empeño te conquistó y te amó y hasta ahora te goza segura entre ínfulas regias y copiosísimos tesoros en seguridad y felicidad de imperio.

Isidoro de Sevilla, Santo (siglo VI-VII). Historia de regibus Gothorum, Vandalorum et Suevorum [Historia de los reyes de los godos, vándalos y suevos]. Trad. de Rodríguez Alonso (1975). León. pp. 169 y 171.

La palabra España deriva fonéticamente de Hĭspanĭa, de manera regular a través a la palatalización de la /n/ en /ñ/ ante yod latina -ĭa, la pérdida de la H- inicial (que se da en latín tardío) y la abertura de la ĭ en posición inicial a /e/. Sin embargo, España no puede considerarse la traducción al español de la palabra latina Hispania, ya que el uso moderno designa una extensión diferente.

(26/03/2016)

377. Dedal ASTURIAS // ASTURIAS´Thimble

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Dedal porcelana Asturias, Paraíso Natural.

Otro dedal de Asturias que ya forma parte de mi pequeña colección desde hace algún tiempo. Éste, es un dedal de porcelana que representa a Asturias como lo que es, un Paraíso Natural. Me lo traje ya hace unos años de nuestra visita a diferentes ciudades y lugares de Asturias.

El Principado de Asturias (en asturiano, Principáu d’Asturies; en eonaviego, Principao d’Asturias) es una comunidad autónoma uniprovincial del noroeste de España, con una población de 1.028.244 habitantes (INE, 2018). Bañada al norte por las aguas del mar Cantábrico, limita al oeste con la provincia de Lugo (Galicia), al sur con la provincia de León (Castilla y León) y al este con Cantabria. Recibe el nombre de Principado por razones históricas, al ostentar el heredero de la Corona de España el título nobiliario de “príncipe de Asturias“, establecido por Juan I de Castilla en el año 1388. Su capital es la ciudad de Oviedo, mientras que Gijón es su ciudad más poblada.

El actual espacio territorial asturiano coincide básicamente con el antiguo territorio de las Asturias de Oviedo, contiguas a las Asturias de Santillana. Con la división territorial de Javier de Burgos en 1833, la región de las Asturias de Oviedo se convirtió en la provincia de Oviedo, recibiendo una porción del territorio de las Asturias de Santillana —los concejos de Peñamellera Alta, Peñamellera Baja y Ribadedeva—, mientras el resto de las mismas se integró en la provincia de Santander, posterior comunidad autónoma de Cantabria.

El Principado de Asturias según su Estatuto de Autonomía está considerado como una comunidad histórica en su artículo 1. Posee una asamblea legislativa llamada Junta General del Principado, en recuerdo de una antigua institución medieval de representación de los concejos ante la Corona.​ Coincide su territorio en parte además, con la zona nuclear del antiguo Reino de Asturias del año 718 y posee dos idiomas propios: el asturiano o bable, del tronco lingüístico asturleonés, que aun no siendo considerada lengua oficial, tiene un estatus jurídico parecido al de oficialidad y el eonaviego o gallego-asturiano, del tronco lingüístico galaicoportugués, hablado en los concejos del extremo occidental y que goza de un estatus similar.

Etimología.

El término Asturias recibe el nombre de sus antiguos pobladores, los astures, primitivos habitantes de las orillas del río Astura (Esla). El nombre de astures englobaba no sólo a los de la Meseta (cismontanos), sino también a los del norte (transmontanos).

Astura debió de tomar la raíz del celta; stour, que significa “río”. Dicho topónimo aparece en Bretaña, donde Plinio habla del río “Stur”; hoy en día existen tres ríos Stour en Kent, Suffolk y Dorset. En la desembocadura del Elba hay otro río Stör, llamado antiguamente “Sturia”. Asimismo, en el Piamonte se localizaba la tribu celta de los Esturi y un río Stura. La misma raíz perdura aún hoy en el gaélico y el bretón en las palabras ster y stour con el significado de “río”.

Geografía.

Ubicación.

Asturias se encuentra situada en la costa septentrional de España. Limita al oeste con la provincia de Lugo (Galicia), al este con Cantabria, al sur con la provincia de León y al norte con el mar Cantábrico.

Su territorio es de 10603,57 km² y cuenta con una población que supera ligeramente el millón de habitantes. Es la comunidad autónoma española más montañosa y una de las regiones más montañosas de Europa, con el 35 % del terreno con desniveles superiores al 50 % y el 65 % con desniveles mayores del 30 %. Se encuentra en la denominada España Verde.

Extensión.

El territorio que ocupa la comunidad autónoma del Principado de Asturias coincide en buena parte con el otorgado a los astures, en la división administrativa efectuada por Vespasiano en el año 69, una vez estabilizada la situación que siguió a la conquista romana. Esta división administrativa situaba la frontera de los astures trasmontanos entre los ríos Sella y Navia, en lo que pasaba a denominarse Conventus Asturum, y al mismo tiempo reconocía una especifidad cultural.

Tras la muerte del rey don Pelayo (hacia el año 737), el territorio asturiano abarcaba desde el río Eo al río Asón.

En la mayoría de los mapas cartográficos hechos desde el siglo XVI se ve una Asturias dividida en dos: las Asturias de Oviedo y las Asturias de Santillana. Las de Oviedo tenían su frontera occidental en el río Eo y por la parte oriental en el concejo de Ribadesella, donde comenzaban las de Santillana. Esta llegaba hasta poco más allá de Santander, situándose su frontera oriental en el río Asón. Por el sur las Asturias limitaban con la cordillera Cantábrica.

En el mapa cartográfico editado en 1700 por Charles Hubert (primer geógrafo del rey de España) empieza a nombrarse como Principado de Asturias, estando dividido aún en la de Oviedo y la de Santillana. En el año 1778 las Asturias de Santillana se integran definitivamente en la Provincia de los Nueve Valles de Cantabria.

El contorno actual se establece en la división territorial de 1833, que divide España en provincias a imitación de la francesa. Comprende los territorios de la comarca histórica de las Asturias de Oviedo, añadiendo los concejos de Ribadedeva, Peñamellera Alta y Peñamellera Baja que pertenecían a las Asturias de Santillana, ahora en la Provincia de Cantabria.

Espacios naturales.

Asturias es una comunidad montañosa y costera que cuenta con numerosos y conocidos enclaves naturales, algunos de ellos protegidos bajo diferentes figuras. De entre ellos destacan los reconocidos por la UNESCO como reservas de la biosfera:

  • La Reserva Natural Integral de Muniellos, en el suroccidente asturiano, entre los concejos de Cangas del Narcea e Ibias;
  • El parque natural de Somiedo, en el concejo homónimo;
  • El parque natural de Redes, en Caso y Sobrescobio;
  • El parque nacional de Picos de Europa, que se extiende además por las vecinas comunidades de Cantabria y Castilla y León; y
  • El Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa, en los municipios de Lena, Quirós y Teverga.
  • La del Río Eo, Oscos y Tierras de Burón, repartida entre las Tierras de Burón —en la provincia gallega de Lugo— y los concejos asturianos de Castropol, Vegadeo, Taramundi, San Tirso de Abres, Villanueva de Oscos, Santa Eulalia de Oscos y San Martín de Oscos.
  • El Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias. Está situado en los concejos de Degaña, Cangas del Narcea e Ibias, además en ella está integrada la Reserva Natural Integral de Muniellos.

(12/10/2017)

376. Dedal LIEJA // LIEGE´s Thimble

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Dedal porcelana Lieja (Bélgica).

Aquí estoy un día más con un nuevo dedal internacional que me ha traído mi amiga Nuria de su estancia en Bruselas. Uno de esos fines de semana que no tenía gran cosa qué hacer, se dedicó a visitar ciudades cercanas a Bruselas, y una de las ciudades que visitó fue esta, Lieja. Darle como siempre, las gracias a Nuria por acordarse de mí siempre en sus viajes y por traerme un pedacito de las ciudades que visita para que las incluya en mi colección.

Lieja (en francés: Liège, en neerlandés: Luik, en alemán: Lüttich, en valón: Lîdje, hasta 1949, el nombre francés de la ciudad fue escrito Liége, con el acento agudo en vez de un acento grave) es una ciudad belga de 192711 habitantes (más de 600000 con su aglomeración), situada en la parte francófona del país, cerca de las fronteras con Alemania y Países Bajos. Es la quinta ciudad del país después de Bruselas, Amberes, Gante y Charleroi, el tercer conglomerado después de los de Bruselas y Amberes y la tercera ciudad francófona tras Bruselas y Charleroi.

Está situada en el valle del río Mosa (Meuse en francés y Maas en neerlandés), cerca del límite este de Bélgica con los Países Bajos y Alemania, donde el Mosa se encuentra con el río Ourthe. Está en una antigua zona industrial, la espina dorsal industrial de Valonia. El municipio de Lieja incluye los antiguos poblados de Angleur, Bressoux, Chênée, Glain, Grivegnée, Jupille-sur-Meuse, Rocourt y Wandre.

Historia.

Prehistoria.

Rastros encontrados que se remontan al año 200000 a. C. muestran que ya había habitantes sobre el lugar donde se emplaza Lieja desde la prehistoria. Probablemente estas ocupaciones fueron discontinuas.

Antigüedad.

Un edificio romano, ocupado durante el segundo y tercer siglo, fue descubierto en el corazón de la ciudad, debajo de los vestigios de la catedral, en la plaza San Lamberto.

Edad Media.

Ocho siglos de historia, en el seno de un Principado Independiente del Imperio germánico, contribuyeron a forjar “el espíritu liejés”: orgulloso y tenaz, de buena gana burlón y hondero, caluroso y acogedor.

El destino de Lieja se selló el día en que Lamberto, obispo de Tongeren, fue asesinado allí. Al principio del siglo VIII, Lieja era una pequeña villa situada en la confluencia de un arroyo, el Légia, y de uno de los numerosos brazos del Mosa.

Muy rápidamente, en efecto, los peregrinos se arrojaron a Lieja, lugar del martirio de Lamberto, a tal punto que su sucesor, Huberto, decidió trasladar allí la capital de la diócesis. En consecuencia, la aldea se pobló de numerosos monjes que arrastraron en su estela a comerciantes y artesanos. Los primeros campanarios aparecieron en su cielo. Lieja creció rápidamente y tomó el paso de una ciudad pequeña, verdadera y eclesiástica.

Una pequeña burguesía existía desde la Alta Edad Media. Sin embargo, la fundación de la ciudad como tal data del año 700, tras el asesinato de San Lambert, obispo de Maastricht. Tras el acontecimiento, el sucesor, San Huberto, trasladó con la aprobación papal la sede del obispado de Maastricht a Lieja. Huberto se convirtió así en el primer obispo de Lieja. Lieja se convirtió así en un importante lugar de peregrinaje y se transformó poco a poco en una prestigiosa y desarrollada ciudad.

Una parte de la dinastía de los merovingios y de carolingios es originaria de Lieja, más probablemente de Jupille o de Herstal. Una estatua de Carlomagno realizada en 1867, se encuentra en el centro de la ciudad. En los nichos del pedestal neo-románico se encuentran seis estatuas que representan los ancestros del emperador, originarios de Lieja: Bega de Cumberland, Pipino de Heristal, Carlos Martel, Bertruda de Vermandois, Pipino de Landen y Pipino el Breve. Los primeros obispos de Lieja son también parientes de los carolingios.

Principado de Lieja.

Comienza el Principado de Lieja cuando Notker de Lieja fue llamado al trono episcopal de la ciudad por el emperador Otón II en 972. También recibió el privilegio de inmunidad general en 980. El obispo de Lieja fue entonces el dueño único de sus tierras, se hace príncipe-obispo e hizo su dominio un principado eclesiástico. Fue la capital del Principado de Lieja a partir del año 980 hasta 1795 y fue también una de 23 Buenas Ciudades.

Lieja se hizo, en el siglo X, la capital de un principado poderoso y episcopal, gracias a la acción de obispos como Éracle, Notger y Wazon. Sus escuelas fueron muy famosas hasta el siglo XII y hasta esa época se construyeron siete colegiatas (Saint-Pierre, Sainte-Croix, Saint-Paul, Saint-Jean, Saint-Denis, Saint-Martin, Saint-Barthélemy) además de la catedral, donde fue enterrado San Lamberto y dos abadías benedictinas, Saint-Jacques y Saint-Laurent. Además muchas iglesias y piezas de orfebrería (Arte Mosano) dan testimonio del poderío de esa época, en particular la pila bautismal de la ciudad, conservada actualmente en Saint-Barthélemy.

Después se convirtió rápidamente en una ciudad industrial, la hulla fue extraída durante mucho tiempo. Jean Curtius fue en esta época uno de los armeros más grandes de Europa.

La masacre de 1468.

Hasta ahora, Lieja ha estado independiente pero el Ducado de Borgoña conquista todos los principados laicos y los territorios eclesiásticos hasta convertir en un solo estado absolutista. Sin embargo en Lieja rechazan al príncipe que Felipe III de Borgoña les impone y se alían a Luis XI de Francia pero pierden en Montenaken y son sometidos a firmar una paz humillante en 1465. Después resisten pero su ejército vuelve a ser batido en Brustem por el hijo de Felipe III, Carlos el Temerario, que suprime el país jurídicamente. Como respuesta a la tentativa de asesinato perpetrada por los 600 de Franchimontois sobre Carlos, cuando éste estaba en la montaña de Bueren, la ciudad es pillada y quemada a partir del 3 de Noviembre de 1468. Sólo algunos monumentos religiosos serán salvados y el perron, símbolo de las libertades liejesas, fue trasladado a Brujas como humillación.

De 1468 a 1789.

Lieja recobrará el perdón y su independencia relativa, en 1478, como consecuencia de la muerte de Carlos. De esta manera vuelve a ser la capital que verá en los tres siglos siguientes las rebeliones de Rivageois, las luchas de Chiroux y Grignoux (siglo XVII), el nacimiento del capitalismo con Jean Curtius y la llegada de la Ilustración en el siglo XVIII bajo el impulso del obispo Francisco-Carlos de Velbrück. La intransigencia de su sucesor, César-Constantino-Francisco de Hoensbroeck dará lugar a la revolución liejana. La existencia del Principado de Lieja termina entre 1789 y 1795.

Revolución liejana.

En 1789, la Revolución francesa y la Revolución liejana estallaron simultáneamente. Nicolás Bassenge estaba a la cabeza de los patriotas de Lieja y consigue echar al Príncipe-obispo que encuentra refugio en Tréveris, Alemania. Pero rápidamente éste es repuesto en su trono por las tropas austríacas que reocupan el Principado y los Países Bajos de los Habsburgo.

La restauración del príncipe-obispo no es bien aceptada y es por eso por lo que acogen a las tropas francesas de Charles François Dumouriez como libertadores en 1792. El sistema político y social del Antiguo Régimen fue revuelto, por ejemplo, en Lieja se pudo votar por primera vez al sufragio universal. En 1792, usaron estos nuevos derechos para votar masivamente por la reunión de su Principado en Francia. En 1793, se produjo una segunda restauración del Príncipe-obispo después de que los franceses fuesen derrotados en la Batalla de Neerwinden.

En Junio de 1794, el ejército imperial deja el Principado de Lieja, lo que conlleva al exilio definitivo del último príncipe-obispo, Francisco Antonio María de Méan. En 1795, el Convención Nacional decreta la incorporación del Principado a la República francesa, siendo entonces Chef-lieu del departamento de Ourthe.

Siglos XIX y XX.

En 1815, la derrota de Napoleón Bonaparte en Waterloo puso fin al dominio del régimen francés. El territorio liejés, como el resto de la futura Bélgica, pasó a estar bajo la tutela del Reino de los Países Bajos, periodo durante el cual se crea la Universidad de Lieja y la Ópera real de Valonia. En 1830, la revolución Belga estalla y Lieja forma parte en lo sucesivo del reino de Bélgica.

Después de ese año, los liejeses dominan la vida política belga, con Charles Rogier que estará a la cabeza del gobierno belga. Lieja se hace la ciudadela del liberalismo radical. Guillermo I de los Países Bajos, Jean-Jacques Dony y sobre todo John Cockerill hacen de Lieja la primera ciudad de Europa en la Revolución industrial. Hacia 1850, el complejo siderúrgico y de construcción metálica de Cockerill en Seraing es el más grande del mundo y Bélgica la segunda potencia económica del mundo sólo por detrás del Reino Unido. Con el fin de proteger Lieja de las inundaciones, se construyeron diques en el río Ourthe y en el río Mosa hacia el siglo XIX, para canalizar el agua y crear nuevos bulevares (Avroy y Sauvenière).

La resistencia de los fuertes de Lieja en 1914 le valió a la ciudad la Legión de Honor francesa (primera ciudad extranjera en obtenerla) el 7 de Agosto de 1919, la cruz de guerra italiana en 1923, la medalla militar para la valentía de los serbios, croatas y eslovenos en 1926 y la cruz de guerra belga en 1940. Durante comienzos de siglo se celebraron en la ciudad varias exposiciones: la exposición universal de 1905 para los 75 años de Bélgica, la exposición internacional de 1930 para el centenario del país (especializada en las ciencias y la industria) y la exposición del agua de 1939 que marca la terminación de los trabajos del Canal Albert que permite unir Lieja al puerto de Amberes.

En 1937, la ciudad de Lieja decide celebrar, cada 14 de Julio, la fiesta nacional francesa con el fin de protestar contra la política de neutralidad del país en contra de la Alemania Nazi y contra la denuncia del acuerdo militar franco-belga por las autoridades belgas. La fiesta nacional francesa reúne anualmente a más de 30000 personas.

En 1939 tiene lugar una Exposición Internacional en Lieja, cuyo tema principal era el agua.

Cuando la cuestión real marcha hacia su desenlace (1950), Paul Gruselin, Joseph Merlot y André Renard participan en el proyecto de un Gobierno valón separatista que nace como consecuencia de los graves incidentes de Grâce-Berleur el 31 de Julio. Los socialistas liejeses están muy presentes de nuevo en la política belga con Jean-Joseph Merlot en el gobierno de Théo Lefèvre y Paul-Henri Spaak entre 1961 y 1965, pero fuerzan a Merlot a la dimisión en respuesta al voto de las leyes sobre la conservación de la frontera lingüística.​ Pierre Harmel es uno de los primeros ministros valones del siglo pasado (de 1965 a 1966).

Merlot llegó de nuevo al poder con Gaston Eyskens en 1968 y André Cools (después de la muerte en accidente de tráfico de Merlot) pone las bases del federalismo belga. De 1978 a 1986, la siderurgia liejesa es amenazada de quiebra y provoca una movilización máxima con manifestaciones graves en Febrero y Marzo de 1982 en Bruselas. Lieja se hace la capital económica de la región valona y el papel de Jean-Maurice Dehousse en la cabeza del primer gobierno valón es decisivo.

(24/01/2018)