386. Dedal TOLEDO // TOLEDO´s Thimble

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Dedal cerámica Toledo (Castilla La Mancha).

Aquí os traigo un nuevo dedal de la ciudad de Toledo, que me traje de una de las últimas visitas que hemos realizado a la ciudad ya hace un tiempo. Me traje varios dedales de esta visita, que como ya os comenté poco a poco os iré enseñando en el blog.

Toledo es un municipio y ciudad de España, capital de la provincia homónima y de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Es conocida como “la ciudad imperial” por haber sido la sede principal de la corte de Carlos I​ y también como “la ciudad de las tres culturas”,​ por haber estado poblada durante siglos por cristianos, judíos y musulmanes. Cuenta con 84.282 habitantes (INE, 2018) y era el tercer municipio más poblado de la comunidad autónoma en 2018.

El casco histórico está situado en la margen derecha del Tajo, en una colina de cien metros de altura sobre el río, el cual la ciñe por su base, formando un pronunciado meandro conocido como “Torno del Tajo“. El municipio cuenta con barrios muy separados del núcleo principal: el de Azucaica, en la orilla derecha del río, que tiene su origen en una antigua pedanía de la ciudad, dista unos 7 km del centro de la ciudad, mientras que el de Santa María de Benquerencia, situado prácticamente enfrente del anterior en la margen izquierda del Tajo, sitúa su centro a unos 8 km del de la ciudad. El municipio es considerado individualmente como una comarca en la división realizada por la Diputación Provincial,​ aunque desde un punto de vista estrictamente de geografía física la ciudad es puerta de la comarca natural de La Sagra, que tradicionalmente se ha considerado que comenzaba en la propia puerta de Bisagra.

La historia de la ciudad se remonta a la Edad del Bronce. Fue un importante centro carpetano hasta su conquista romana en 193 a. C. y quedan diversos restos de la actividad romana en la ciudad, como el acueducto o el circo. Tras las invasiones germánicas, la ciudad se convertiría con Leovigildo en capital y, posteriormente, en principal sede eclesiástica del Reino visigodo. En el año 711, después de una resistencia moderada, Toledo fue conquistada por los musulmanes dirigidos por Táriq ibn Ziyad. Durante el dominio musulmán, la antigua capital visigoda se caracterizó por su oposición e individualismo, concretado en la Taifa de Toledo. Alfonso VI reconquistó la ciudad en 1085. Durante la Edad Moderna la ciudad destacó como sede de los Reyes Católicos y por su participación en la guerra de las Comunidades de Castilla. Al trasladarse la corte a Madrid en 1561, la ciudad entró en decadencia, acentuada por la crisis económica del momento. Ya en época contemporánea, el alcázar de la ciudad se convirtió en un símbolo de la Guerra Civil debido a su asedio y defensa. En 1983 pasó a ser capital de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, manteniendo la capitalidad de la provincia de Toledo.

Tradicionalmente, la industria metalúrgica ha sido la base económica, sobre todo por la fabricación de espadas y cuchillos. En la actualidad la gran mayoría de la población se dedica al sector servicios, que también refleja el mayor número de parados. En cuanto a infraestructuras, la ciudad cuenta con diversas carreteras, incluida una autopista de peaje. Existe una línea de ferrocarril AVANT (Renfe) que conecta ToledoMadrid en 33 minutos. Cuenta además con diversas infraestructuras sanitarias, incluido un Hospital Nacional de Parapléjicos, deportivas y militares, como la Academia de Infantería.

Toledo es Patrimonio de la Humanidad desde 1986 y entre sus edificios se encuentran la catedral de Santa María, de estilo gótico del siglo XIII, y el monasterio de San Juan de los Reyes, gótico isabelino del siglo XV. La ciudad ha sido lugar de nacimiento o residencia de artistas como Garcilaso de la Vega o el Greco.

En este dedal están representados los siguientes monumentos de la ciudad:

Catedral de Santa María de Toledo.

La catedral de Santa María, llamada también Catedral Primada de España, es un templo católico de arquitectura gótica en Toledo, considerado por algunos como el opus magnum​ de este estilo en España. Su construcción comenzó en 1226 bajo el reinado de Fernando III el Santo y las últimas aportaciones góticas se dieron en siglo XV cuando en 1493 se cerraron las bóvedas de los pies de la nave central, en tiempos de los Reyes Católicos. Está construida con piedra blanca de Olihuelas (en el término de Olías del Rey).

Se la conoce popularmente como Dives Toletana (con el sentido de la rica toledana). Es sede de la Archidiócesis de Toledo.

Historia.

Orígenes.

Durante muchos años, la tradición popular no escrita ha venido contando que hubo en este mismo lugar donde se encuentra la actual catedral un primer templo de la época del primer obispo Eugenio. Este templo fue consagrado por segunda vez el año 587, después de haber sufrido algunas alteraciones, como lo atestigua la inscripción aparecida en el siglo siglo XVI que se conserva en el claustro y dice:

En el nombre del Señor fue consagrada la Iglesia de Santa María en católico, el día primero de los idus de Abril, en el año felizmente primero del reinado de nuestro gloriosísimo rey Flavio Recaredo, Era 625 [13 de Abril de 587]

La ciudad había sido sede obispal de la Hispania visigoda. Los numerosos Concilios de Toledo atestiguan su importante pasado eclesiástico.​ También la abjuración del arrianismo por parte de Recaredo había tenido en ella su lugar y tiempo. La invasión musulmana no eliminó de inmediato la impronta cristiana y el obispado se trasladó y quedó establecido en la iglesia de Santa María de Alfizén.​

Se cree que el edificio obispal visigodo fue transformado nuevamente para convertirse en la mezquita mayor de la ciudad de Toledo. Algunos investigadores apuntan que la sala de oración de la mezquita se corresponde con el cuerpo de las cinco naves de la actual catedral: el sahn (o patio) coincidiría con una parte del actual claustro y de la capilla de San Pedro y el alminar con la torre de campanas. Entre los datos arqueológicos actuales es posible observar algunos vestigios de la construcción musulmana: una columna islámica empotrada dentro de la capilla de Santa Lucía; los fustes marmóreos que guarnecen el exterior del coro son un aprovechamiento de una antigua construcción musulmana; los arcos entrecruzados de estilo califal en el triforio de la capilla mayor y en el de la girola, coinciden con la tradición constructora musulmana de Córdoba, si bien evidentemente su estructura es de traza cristiana.

La catedral de Alfonso VI.

La ciudad de Toledo fue conquistada por Alfonso VI, rey de León y Castilla en 1085. Uno de los puntos de las capitulaciones que hicieron posible la entrega de la ciudad sin derramamiento de sangre fue la promesa de este rey de conservar y respetar los edificios de culto, las costumbres y la religión tanto de musulmanes como de la gran población cristiano-mozárabe; naturalmente, la mezquita mayor se hallaba comprendida en ese compromiso. Poco después, el rey tuvo que ausentarse por cuestiones de Estado, quedando al frente de la ciudad su esposa Constanza y el abad del monasterio de Sahagún Bernard de Sedirac (o Bernardo de Cluny), que había sido elevado al rango de arzobispo de Toledo. Estos dos personajes, de mutuo acuerdo y aprovechando la ausencia del rey, protagonizaron un hecho desafortunado que, según cuenta el padre Mariana en su Historia General de España, a punto estuvo de provocar una rebelión y un levantamiento no deseado y la ruina de la ciudad recién conquistada.

El asunto fue que el día 25 de Octubre de 1087, el arzobispo (de acuerdo con la reina Constanza) envió gente armada para que se adueñara por la fuerza del recinto de la mezquita. Después de este lance, instalaron un altar provisional y colocaron una campana en el alminar, siguiendo la costumbre cristiana para “arrojar las suciedades de la ley de Mahoma“.​ Cuenta el padre Mariana que el rey Alfonso VI se enfadó tanto cuando se enteró de lo acontecido que ni el arzobispo ni la reina consiguieron aplacarle y que dictó sentencia de muerte para casi todos los implicados.​ La leyenda narra que fueron los musulmanes los verdaderos intermediarios para conseguir la paz, con la figura del negociador y alfaquí Abu Walid quien llevó al rey un mensaje de tolerancia en el que se decía que aceptaban como legítima la usurpación.​ En recuerdo y gratitud de este gesto, el Cabildo catedralicio del siglo XV le dedicó un homenaje y encargó su efigie para colocarla en uno de los pilares de la capilla mayor, perpetuando de esta manera su recuerdo.​ Este hecho no está documentado y muchos historiadores de arte ven en la efigie un sacerdote de aspecto musulmán. Como consecuencia de aquel suceso, la mezquita toledana quedó consagrada y convertida en catedral cristiana, sin hacer apenas cambios en su estructura.​

No se conservan los planos de lo que fue la mezquita ni se sabe cómo era esta construcción, pero teniendo en cuenta los vestigios conservados en otras ciudades (Sevilla, Jaén, Granada, Málaga y la propia Mezquita de Córdoba) puede suponerse que sería un edificio columnario, con arquería de herradura sobre columnas tal vez aprovechadas de otras construcciones romanas y visigodas. Es posible que se pareciese bastante a la iglesia de El Salvador de Toledo, antigua mezquita.

El rey Alfonso VI hizo importantes donaciones al nuevo templo.​ El 18 de Diciembre de 1086 fue puesta la catedral bajo la advocación de María y se le concedieron villas, aldeas, molinos y un tercio de los ingresos de todas las demás iglesias de la ciudad.​ El primer privilegio real que se conserva reza en latín en su inicio:

Ego, disponente Deo, Adefonsus Esperie imperator condeco sedi metropolitane scilicet Sancte Marie urbis Toletane honorem integrum, ut decent abere pontificalem sedem, secundum quod preteritis fuit constitutum a sanctis patribus…

Yo, por la disposición de Dios, Alfonso Emperador de España doy a la silla metropolitana de Santa María de la ciudad de Toledo entera honra como conviene la tenga la silla pontifical, según que en los tiempos pasados fue ordenado por los santos padres.​

Se hicieron las obras necesarias para establecer el culto cristiano romano, entre otras el cambio de orientación del presbiterio y capilla mayor.​ Urbano II le reconoció en 1088 su condición de catedral primada sobre las demás del reino.​ La mezquita-catedral se mantuvo casi intacta hasta el siglo siglo XIII, año de 1222, en que una bula del papa Honorio III autorizó a emprender las obras de la nueva fábrica que se iniciaron en 1224 (o 1225) y cuya ceremonia oficial de colocación de la primera piedra tuvo lugar en 1226 (otras fuentes dicen 1227), con la presencia del rey Fernando III el Santo.​ A lo largo del siglo XIII se aumentaron las rentas catedralicias al integrarse en su patrimonio Alcalá de Henares.

La catedral del arzobispo Ximénez de Rada.

El edificio de la catedral tal y como hoy se contempla es obra del siglo XIII, época del arzobispo de Toledo Rodrigo Ximénez de Rada y del rey Fernando III el Santo. La ceremonia oficial de la puesta de la primera piedra se retrasó con respecto al comienzo de las obras, en espera a que el rey pudiera hacer acto de presencia (1227).​ Ximénez de Rada había sido elegido arzobispo de Toledo en 1209 y desde el principio de su mandato defendió ante el papa la primacía de la sede toledana. En su mente estaba la construcción de una gran catedral digna de esta ciudad que él gobernaba. Por entonces, la mezquita-catedral se mostraba bastante vieja y ruinosa; incluso algunas secciones habían sido demolidas por su antecesor. La mezquita-catedral disponía de un amplio espacio, pero era de poca altura y le faltaba la esbeltez de otros templos de similar importancia. Ximénez de Rada fue el entusiasta promotor de la nueva catedral que se edificaría al gusto de la época, en estilo gótico. Tan entusiasta fue con el proyecto y tanto se involucró en él, que se llegó a decir que fue el autor-arquitecto de las trazas de la nueva catedral; afirmación totalmente fuera de lugar según los historiadores y arquitectos. El arzobispo pasó unos años manteniendo y reforzando el antiguo templo a la espera de que su sueño fuera realizado.

Alcázar de Toledo.

El alcázar de Toledo es una fortificación sobre rocas, ubicada en la parte más alta de la ciudad española de Toledo. Su privilegiada situación ha hecho de él un lugar de gran valor estratégico militar y así lo intuyeron los diversos pueblos que se asentaron en él. Su nombre se debe a uno de esos dominadores: los árabes, que fueron los que lo llamaron “Al Qasar“, que significa “fortaleza”, nombre acortado del que era habitual: “Al-Quasaba“, cuyo significado era el lugar de la verdadera residencia principesca.

Historia.

Fundación y primera fase.

En el siglo III fue un palacio romano donde, tras la reconquista de la ciudad, establecieron el pretorio, sede del magistrado o pretor. Durante la época visigótica el rey Leovigildo estableció en él su capitalidad en el año 568. A partir de entonces se utilizaron las inmediaciones para “residencias regias” que se completaron con la construcción de las iglesias “pretorienses”, llamadas así por su proximidad al pretorio, como la de Santa Leocadia. Se cree que en esta iglesia están enterrados, flanqueando la tumba de la santa, los reyes Wamba y Recesvinto, el cual —junto a Chindasvinto — creó el Fuero Juzgo. De la era de dominación musulmana destacan las obras iniciadas por Abd al-Rhaman II en el año 836 y por Ab al Rhaman III en 932.

Baja Edad Media.

Fue restaurado y ampliado durante el mandato de Alfonso VI y sus sucesores Alfonso VII y Alfonso VIII; Fernando III el Santo la embellece considerablemente y Alfonso X el Sabio logra aunar las tres culturas que han pasado por Toledo — judía, árabe y cristiana— con la famosa Escuela de Traductores de Toledo, completó la fachada oriental y mandó construir las cuatro torres de planta cuadrada que forman las cuatro esquinas del edificio.

A partir del siglo XIV, cuando ya había desaparecido casi totalmente la amenaza musulmana, bajo la dinastía de los Trastámara empezó a ejercer la función de morada regia. Siguieron las reformas interiores durante los reinados de Pedro I, llamado “el cruel” por sus detractores y “el justiciero” por sus seguidores, Enrique I, Juan II, Enrique IV y, posteriormente, los Reyes Católicos que acondicionaron la fachada oeste.

Edad Moderna.

Cuando Carlos I regresó a España desde Alemania, convocó en 1525 las Cortes en Toledo y se alojó en el Alcázar, donde discutió con la hermana de Francisco I de Francia su rescate, ya que estaba prisionero en Madrid.

Fue modificado en 1535 bajo su mandato y encargó la dirección de las obras al arquitecto Alonso de Covarrubias, Francisco de Villalpando y Juan de Herrera. Diseñaron un edificio compacto y cerrado, organizado en torno a un patio rectangular con doble nivel de arcos sostenidos por columnas de aire muy clásico de capiteles corintios y compuestos. Covarrubias construyó la fachada norte y Herrera la sur. La sobria fachada dividida en tres pisos de vanos repetidos, en torno a los cuales se concentra la decoración, y un gigantesco escudo imperial sobre la puerta reflejan el poder del constructor. A la muerte de Villalpando, las obras fueron dirigidas por Juan de Herrera. Impresiona su escalera, posteriormente engrandecida por Francisco de Villalpando, concluida bajo el reinado de Felipe II. Fue residencia temporal de las reinas viudas Mariana de Austria (viuda de Felipe IV) y Mariana de Neoburgo (viuda de Carlos II).

Durante la Guerra de Sucesión sufrió su primer incendio por las fuerzas austriacas en 1710. Años más tarde, en 1774, el arzobispo Francisco de Lorenzana propone que se inicie su restauración, la cual se llevó a cabo bajo la dirección del arquitecto Ventura Rodríguez. Este fue el primer incendio de una serie que sufrió. Una vez restaurado, se instaló allí la Real Casa de Caridad. La invasión de España por las tropas de Napoleón y los sucesos que ocurrieron el 2 de Mayo de 1808 en Madrid durante la Guerra de la Independencia tuvieron una gran repercusión en el Alcázar, ya que el 31 de Enero de 1810, cuando los franceses mantenían un gran contingente de hombres y artillería en el Alcázar, este sufre su segundo incendio sin que se sepan las causas, quedando en pie solamente la estructura principal del edificio. Por suerte, la escalera principal sufrió muy pocos daños. Se pensó reconstruirlo en varias ocasiones, pero en ninguna de ellas los intentos pasaron de ser simples proyectos.

Siglo XIX.

La reina Isabel II cedió parte del alcázar para que se instalara en él el “Colegio de Infantería”. Por esas fechas se realizaron los estudios necesarios para reedificar el edificio, pero la revolución política de 1854 paralizó las obras. En 1867 Toledo recibió con alborozo la noticia de que el alcázar va a ser reedificado y empezaron las obras el 2 de Julio de ese mismo año. El año siguiente —1868— tiene lugar la revolución que destronó a la reina Isabel II y como consecuencia de ello las obras avanzaron con mucha lentitud. Cuando se acabó la reconstrucción, destacaban por su belleza los salones destinados a “Cámara Real”, el “Salón de Honor” y el “Salón mudéjar”. El Salón de honor tenía pintados en el techo cuatro momentos históricos famosos del emperador Carlos V: las entradas en Roma y Túnez, la batalla de Mühlberg y su entrevista con el rey Francisco I de Francia. En 1878 se instaló en el alcázar la Academia de Infantería de Toledo. Como coronación de las obras de reconstrucción se colocó una estatua de Carlos V en el centro del patio, de bronce fundido, copia de la que hizo Leone Leoni, que se conserva en el Palacio Real de Madrid, y situada sobre pedestal de piedra berroqueña.

A mediados del siglo XIX el Ministerio de la Gobernación, durante el reinado de Isabel II, instaló en la torre N.O. (según el testimonio de Manuel de Assas en 1848) un mecanismo telegráfico para recibir y enviar mensajes codificados desde Madrid hasta Cádiz; era la torre telegráfica n.º 10 de la Línea de Andalucía, creada por el brigadier Mathé. Los puestos de esta línea de torres de telegrafía óptica estuvieron en algunas poblaciones como Aranjuez, Toledo, Ciudad Real, Puertollano y Fuencaliente; en la parte andaluza atravesaba otros lugares, como Cardeña, Montoro, Córdoba capital, Carmona, Sevilla capital, Las Cabezas de San Juan, Jerez de la Frontera, Cádiz capital y San Fernando. Su funcionamiento como telégrafo óptico fue breve, desde 1848 hasta 1857.

En 1887, el alcázar sufrió un tercer incendio, que comenzó en la biblioteca y se extendió rápidamente por todo el edificio, destruyéndolo casi por completo.

Siglos XX y XXI.

Guerra civil.

Durante la Guerra Civil Española (1936-1939) fue utilizado por el entonces coronel José Moscardó como punto defensivo y de resistencia de la Guardia Civil y resultó casi totalmente destruido por las tropas leales a la Segunda República y los milicianos, durante un asedio que duró setenta días, del 22 de Julio al 27 de Septiembre de 1936. Fue liberado ese día por las tropas al mando del general José Enrique Varela y visitado al día siguiente por Francisco Franco, jefe de las tropas sublevadas. La propaganda franquista convirtió el asedio del alcázar en un símbolo del heroísmo durante la guerra.

Últimos años.

En Octubre de 1998 se convirtió en la sede de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, que se creó integrando los fondos y servicios de la Biblioteca Pública del Estado en Toledo (ubicada hasta entonces en la Casa de la Cultura, en la parte trasera del Museo de Santa Cruz) con los de la Biblioteca Regional (ubicada hasta entonces en el Palacio de los Condes de Oñate). A partir de Julio de 2010 es sede del Museo del Ejército procedente del antiguo Salón de Reinos de Madrid. Aún podrían verse balas perdidas de la Guerra Civil incrustadas en las paredes del alcázar.

Puerta de Bisagra.

La Puerta de Bisagra, o Puerta Nueva de Bisagra, es una puerta monumental situada en las murallas de la ciudad española de Toledo.

Descripción.

Se ubica en la ciudad de Toledo, en Castilla-La Mancha. Es conocida con el título de “Nueva” debido a que existe otra puerta en las inmediaciones —de menor tamaño— llamada Puerta Antigua de Bisagra o Puerta de Alfonso VI. Su nombre musulmán era bab al Shaqra.

Existe cierto debate en lo referente a su origen y antigüedad, pudiendo ser este primero árabe o mudéjar. Sufrió una reconstrucción a mediados del siglo XVI, que debió de comenzar hacia 1540;​ participarían en ella Nicolás de Vergara el Viejo,​ Juan de Benavides, Eugenio Sánchez​ y hacia 1547-1548 Alonso de Covarrubias. Las obras finalizarían en 1576.

Está formada por dos cuerpos independientes con dos altos muros almenados que los unen, formando un patio entre ellos,​ donde se encuentra una estatua de Carlos V. El lado externo está formado por un arco de medio punto con sillares almohadillados, sobre el que se encuentra un gran escudo de la “Ciudad Imperial”, con su inconfundible águila bicéfala,​ además de un frontón con una escultura de un ángel custodio.​ Flanquean esta entrada dos grandes torreones circulares. El cuerpo que da a la ciudad tiene otra puerta de arco de medio punto, flanqueada por dos torreones cuadrados rematados por tejados piramidales.

(09/04/2016)

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