383. Dedal MONDOÑEDO // MONDOÑEDO´s Thimble

PicsArt_09-14-06.19.46

Dedal de porcelana con el escudo de Mondoñedo (Lugo).

Aquí os dejo otro de los dedales que forman parte de mi colección desde hace un tiempo. Este dedal lo conseguí en una de las tiendas de souvenirs del municipio, en una visita que hemos realizado a su Feria Medieval.

Mondoñedo es un municipio y localidad situado en la comarca de La Mariña Central, de la cual es capital, en el norte de la provincia de Lugo, comunidad autónoma de Galicia, España. Es sede del partido judicial nº 1 de la provincia de Lugo.

Símbolos.

El escudo heráldico y la bandera que representan al municipio fueron rehabilitados oficialmente el 9 de Diciembre de 1999. El blasón del escudo es el siguiente:

“De gules (rojo), el cáliz de oro (amarillo), sumado de la Sagrada Forma de plata (blanco) y acompañado de siete cruces de los mismos, tres en cada flanco y una en la punta, ésta flanqueada de las letras M y O de oro. Al timbre, corona real cerrada.”

Diario Oficial de Galicia nº 250 de 29 de Diciembre de 1999

La descripción heráldica de la bandera es la siguiente:

“Sobre paño rojo, el cáliz de amarillo, sumado de la Sagrada Forma de blanco y acompañado de seis cruces también de blanco, tres al asta y tres al batiente.”

Diario Oficial de Galicia nº 250 de 29 de Diciembre de 1999

Contexto geográfico.

Es la capital de la comarca de La Mariña Central. El ayuntamiento de Mondoñedo se encuentra en la mitad norte de la provincia de Lugo; hace frontera por el norte con los ayuntamientos de Alfoz y Foz, por el sur, con Pastoriza y Riotorto, por el este, con Lorenzana y por el oeste, con Abadín. La población de Mondoñedo se distribuye a lo largo de las 15 parroquias que forman el ayuntamiento.

Historia.

La primera mención a Mondoñedo es de 1112: Urraca I de León traslada la Sede Episcopal de San Martiño de Mondoñedo a Vilamaior do Val de Brea, o Vallibria, la actual Mondoñedo. En 1156 Alfonso VII de León le concede la categoría de ciudad. La Sede Episcopal se traslada a Ribadeo entre 1182 y 1230 para fomentar el poblamiento de esta vila.

El episodio más sonado de la historia antigua de Mondoñedo fue la decapitación del mariscal Pardo de Cela. Acusado de traición y apresado en su castillo de la Frouseira, su mujer obtuvo el perdón de la reina Isabel la Católica, pero los enemigos del Mariscal detuvieron a los portadores del indulto real en el puente del Pasatiempo el tiempo preciso para que fuese ejecutado.

(11/08/2018)

382. Dedal TENERIFE // TENERIFE´s Thimble

PicsArt_09-22-03.17.18

Dedal Resina Tenerife (Islas Canarias).

Desde hace ya algún tiempo tengo este dedal de resina de Tenerife en mi colección, que me lo había traído Carina de su viaje a la isla de Tenerife, solamente que no había tenido mucho tiempo para subirlo. Pero aquí lo tenéis, el último de los dedales, que tengo en mi colección por el momento, de la isla canaria de Tenerife.

Tenerife es una isla del océano Atlántico perteneciente a la Comunidad Autónoma de Canarias (España). Junto a La Palma, La Gomera y El Hierro conforma la provincia de Santa Cruz de Tenerife. Con una superficie de 2.034,38 km² y una población de 904.713 habitantes (2018)​ es la isla más extensa del archipiélago canario y la más poblada de España. Además, Tenerife es también la isla más extensa y poblada de la región de la Macaronesia.

La ciudad de Santa Cruz de Tenerife es la capital de la isla y de la provincia homónima, así como su municipio más poblado, con 204.856 habitantes (INE 2018). La ciudad es, además, capital de la Comunidad Autónoma de Canarias, compartiendo ese estatus con Las Palmas de Gran Canaria. A pesar de esto, entre 1833 y 1927 Santa Cruz de Tenerife fue oficialmente la única capital del archipiélago canario, hasta que en 1927 un decreto ordenó que la capitalidad de Canarias fuera compartida, que es como permanece actualmente.​ El segundo municipio por número de habitantes de la isla, y tercero de Canarias, con 155.549 habitantes (INE 2018), es San Cristóbal de La Laguna, cuyo casco histórico es Patrimonio de la Humanidad.​ El área metropolitana de Santa Cruz de Tenerife tiene una población de más de 400.000 habitantes.

La isla posee otro lugar catalogado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, el parque nacional del Teide, el cual es el más visitado de España y uno de los más visitados del mundo.​ En él se encuentra la máxima elevación de España y tercer volcán más grande del mundo desde su base en el lecho oceánico, el Teide.​ Por su parte, el Macizo de Anaga, por su riqueza natural y etnográfica, fue catalogado como Reserva de la Biosfera, también por la UNESCO, el 9 de Junio de 2015.​ Se trata del paraje natural que mayor cantidad de endemismos tiene de Europa.​

De gran importancia es el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional y considerado como uno de los de mayor relevancia a nivel mundial.​ Además, la isla posee una variada arquitectura, destacando entre ella la colonial y la contemporánea, cuyo máximo exponente es el moderno edificio del Auditorio de Tenerife, situado en Santa Cruz de Tenerife.​ La isla también es conocida por ser un gran destino turístico, ya que recibe a más de cinco millones de turistas cada año,​ siendo, por lo tanto, el principal destino turístico del archipiélago canario,​ así como uno de los más importantes de España y del mundo.

Toponimia.

Son diversos los nombres que las distintas culturas han atribuido a Tenerife a lo largo de la historia. Así por ejemplo, para los nativos guanches la isla recibía el nombre de Achined, Achinet o Chenet, aunque en función de la bibliografía que se consulte, la nómina puede adquirir diferentes variaciones ortográficas. Según el historiador Ignacio Reyes la forma primitiva sería (w)a-zenzen con el valor de ‘resonancia, zumbido, retumbo’,​ mientras que Álvarez Delgado indica que Achinech −at-ti-ney− es “una expresión cariñosa o afectiva” que traduce como ‘he aquí la mía’ o ‘la mía’, ‘mi tierra’.

Las descripciones romanas de las islas Afortunadas (especialmente Plinio el Viejo en su obra Naturalis Historia) incluían una llamada Nivaria o Ninguaria (del latín nix, nivis, nieve), que se cree que hace referencia a las nieves posadas sobre el volcán tinerfeño conocido como el Teide.

Los mapas portulanos de los siglos XIV y XV suelen designar a la isla como Insula del’inferno (Isla del Infierno), probablemente debido a los procesos eruptivos de los que el volcán era protagonista.

Se cree que el nombre actual de la isla se debe al aspecto del Teide ya que fue dado por los benahoaritas (aborígenes de La Palma) según las palabras Tener (blanca) e ife (montaña).​ La mención escrita más antigua conocida de Tenerife es en la forma Tenerefiz y data de alrededor de 1350, en una obra literaria titulada Libro del Conoscimiento. Sin embargo, a lo largo de la historia se han dado otras explicaciones para desvelar el origen del nombre de la isla. Así por ejemplo, los historiadores dieciochescos Juan Núñez de la Peña y Tomás Arias Marín de Cubas, entre otros, supusieron que el nombre de la isla podría provenir del legendario mencey guanche Tinerfe apodado —el Grande—, quien gobernó toda la isla en tiempos anteriores a la conquista de Canarias por parte de Castilla.

Descripción física.

Tenerife es una isla en gran parte muy abrupta, de relieve formado por sucesivas erupciones volcánicas a lo largo de la historia, la más reciente de las cuales fue la del Chinyero en 1909.

Situación y extensión.

La isla está situada entre los paralelos 28º y 29º N y los meridianos 16º y 17º O, ligeramente al norte del trópico de Cáncer, ocupando una posición central entre Gran Canaria, La Gomera y La Palma. Se encuentra a algo más de 300 km del continente africano, y a unos 1.000 km de la península Ibérica.​

De forma triangular, Tenerife es la mayor isla del archipiélago canario, con una superficie de 2.034,38 kilómetros cuadrados​ y la que más longitud de costas tiene con 342 kilómetros.​ Además, es la isla más alta de España y la décima isla más alta de todo el mundo: en su centro se alza el Pico del Teide, que con sus 3.718 msnm representa a su vez el punto más elevado de toda España,​ de las islas del océano Atlántico y el tercer volcán más grande del mundo desde su base en el lecho oceánico, solo superado en este sentido por el Mauna Kea y el Mauna Loa (ambos en las Islas Hawái). Tiene hasta 200 pequeños islotes o roques a su alrededor, entre los que destacan los de Anaga, Garachico, Fasnia que suman un total de 213.835 metros cuadrados más. Tenerife es también la isla más grande y poblada de la región Macaronesia.

Origen y formación.

Tenerife es una isla de origen volcánico, cuya formación comenzó a gestarse en el fondo oceánico hace unos 20-50 millones de años.

Según una de las teorías más aceptadas actualmente por la comunidad científica (Teoría de los bloques levantados), el ascenso de magma procedente del manto terrestre se produce en periodos de actividad tectónica a partir de fallas o fracturas que existen en el fondo oceánico. Éstas siguen los ejes estructurales de la isla, y se conformaron durante la orogenia Alpina de la Era Terciaria por el movimiento de la placa Africana. Estas erupciones de tipo fisural submarino originan las denominadas lavas almohadilladas o pillow-lavas, que se producen por el rápido enfriamiento que experimenta el magma al establecer contacto con el agua, obteniendo así una forma muy característica. Estos materiales se fueron acumulando y construyendo el edificio insular bajo el mar. A medida que este se aproximaba a la superficie, los gases, debido a la disminución de la presión circundante, se iban liberando del magma y los episodios vulcanológicos pasaban de ser tranquilos a tener un carácter marcadamente explosivo, formando materiales fragmentarios.

Tras largo tiempo de acumulación de materiales, el nacimiento de la isla se produjo a finales del Mioceno (Era Terciaria). Hace siete millones de años emergieron las zonas de Teno, Anaga y Macizo de Adeje, en la que se denomina Serie Basáltica Antigua o Serie I. Se constituyeron de este modo tres islas cronológica y estratigráficamente distintas en los extremos oeste, este y sur de la actual Tenerife.

Hace aproximadamente 3 m a. comienza un segundo ciclo volcánico (Formaciones Postmiocenas o Series Recientes II, III y IV), mucho más intenso, que incorpora elementos en la zona central de la isla, la cual también emerge y unifica en uno solo a los tres edificios anteriormente descritos. La estructura conformada en ese momento recibe el nombre de Edificio pre-Cañadas, sobre cuyos restos se erigiría más tarde el Edificio Cañadas I. Este último experimentó diversos colapsos y emitió una gran variedad de materiales explosivos que dieron lugar a las llamadas Bandas del sur (sur-sureste actual).

Posteriormente, sobre las ruinas de este complejo surgiría el Edificio Cañadas II, ya por encima de los 2.500 metros, también con intensos procesos explosivos. Hace alrededor de 1 m a. se inició la construcción de la Cordillera Dorsal, con un vulcanismo de tipo fisural, a partir de los restos de los edificios ya parcialmente desmantelados de la Serie I. La Cordillera Dorsal es la de mayor desarrollo altitudinal y longitudinal del Archipiélago Canario, con 1.600 metros de altura y 25 kilómetros de longitud.​ En este mismo espacio cronológico (hace 800.000 años) tienen lugar dos deslizamientos gravitacionales que motivaron la aparición de los valles de La Orotava y Güímar.

Finalmente, ya en tiempos más próximos (200.000 años), comienzan las erupciones que levantarían el Edificio Pico Viejo-Teide en el centro de la isla, sobre la Caldera de Las Cañadas.

Orografía y paisaje.

La abrupta orografía isleña y su variedad de climas dan como resultado un territorio de múltiples paisajes y formas, desde el Parque nacional del Teide con su amalgama de colores fruto de las sucesivas erupciones volcánicas, hasta los Acantilados de Los Gigantes con sus paredes verticales, pasando por zonas semidesérticas con plantas resistentes a la sequedad en el sur, o por ambientes de carácter meramente volcánico como es el Malpaís de Güímar o el Malpaís de La Rasca.

También cuenta con playas naturales como la de El Médano (con parajes protegidos en su entorno como Montaña Roja y Montaña Pelada) valles con cultivos tropicales y subtropicales, boscosos parajes de laurisilva en los macizos de Anaga y Teno (con profundos y escarpados barrancos) y extensos bosques de pinos por encima de esta última formación vegetal.

Edificio central.

Las principales estructuras de Tenerife, que a continuación se describen, conforman el edificio central, con el complejo Teide-Pico Viejo y el circo de Las Cañadas. Se trata de una semicaldera de 130 kilómetros cuadrados, que ha sido originada por un conjunto de procesos geológicos explicados en el epígrafe Origen y formación. El circo está parcialmente ocupado por el estratovolcán Teide-Pico Viejo y completado por los materiales que ha emitido en sus diferentes erupciones. Destacan en su interior los Roques de García, entre los que está el más conocido, el Roque Cinchado. Otra formación llamativa son Los Azulejos, compuesto por fonolitas de colores verdosos que se han creado por actividad hidrotermal.

Al sur de La Caldera destaca la Montaña de Guajara, que con 2.718 metros es la de mayor altitud de las que constituyen el anfiteatro de Las Cañadas del Teide. Al pie de estas paredes se han creado llanos endorreicos de materiales sedimentarios muy finos, siendo el más conocido el Llano de Ucanca.

El Pico del Teide, con 3.718 metros sobre el nivel del mar y más de 7.000 sobre el fondo oceánico, es el punto más elevado de la isla, del territorio español y de todas las tierras emergidas del Atlántico. Este volcán, el tercero más grande del planeta desde su base,​ es el símbolo de Tenerife por antonomasia y el monumento natural más emblemático del Archipiélago Canario.​ Su situación central, sus importantes dimensiones, su silueta y su paisaje nevado lo dotan de una singular personalidad. Ya los aborígenes guanches lo consideraban lugar de culto y adoración.

Desde 1954, el Teide y todo el circo de su alrededor (aunque hubo una ampliación posterior de sus límites) está declarado como Parque nacional. Además, desde Junio de 2007 está incluido por la Unesco dentro de los espacios Patrimonio de la Humanidad como bien natural.​ Al oeste se encuentra el volcán Pico Viejo. En un lateral de este, se encuentra el Volcán de Chahorra o Narices del Teide, donde se produjo la última erupción que se ha dado en el entorno del Teide, en 1798.

Macizos.

El macizo de Anaga, en el extremo nororiental de la isla, posee un perfil topográfico irregular y escabroso donde a pesar de no presentar grandes cotas, destaca la Cruz de Taborno con 1.024 metros. Debido a la antigüedad de sus materiales (5,7 m a.), a sus profundos procesos erosivos y a la densa red de diques que atraviesan el macizo, son numerosos los roques que aparecen en superficie, tanto de etiología fonolítica como traquítica. Existe una gran cantidad de barrancos escarpados y muy encajados en el terreno. En la costa de Anaga predominan los acantilados, por lo que existe un número escaso de playas; no obstante, las que hay suelen coincidir con zonas de desembocadura de barrancos, algunas de rocas y otras de arena negra.

El macizo de Teno se encuentra en el extremo noroccidental. Al igual que en Anaga, se trata de una zona de estructuras desmanteladas y hondos barrancos que se han originado por erosión. Sin embargo, aquí los materiales son más antiguos (aproximadamente 7,4 m. a.). Destacan la Montaña de Gala que con 1.342 metros representa la mayor altitud. El paisaje más singular de este Macizo se encuentra en su costa sur. Se trata de los Acantilados de Los Gigantes, con paredes verticales que llegan a alcanzar en algunos puntos los 500 metros de altura.

El macizo de Adeje se sitúa en el extremo meridional de la isla, teniendo como mayor exponente al Roque del Conde, con 1.001 metros de altitud. El macizo no es tan apreciable por su reducida estructura inicial, hecho que añadido a la historia geológica del lugar ha potenciado un intenso desmantelamiento de sus materiales, perdiendo de ese modo su aspecto y envergadura original.

Dorsales.

La Cordillera Dorsal o dorsal de Pedro Gil abarca desde el principio del monte de La Esperanza, a unos 750 metros de altitud aproximadamente, hasta la zona central de la isla, en las inmediaciones de la Caldera de Las Cañadas, siendo Izaña, su punto más alto, con 2.350 metros sobre el nivel del mar. Esta estructura se ha constituido a expensas de un vulcanismo fisural de tipo basáltico a través de uno de los ejes o directrices estructurales que han dado origen al vulcanismo de la isla.

La dorsal de Abeque se encuentra formada por una cadena de volcanes que unen el macizo de Teno con el edificio central insular Teide-Pico Viejo a partir de otro de los tres ejes o directrices estructurales de Tenerife. A esta dorsal pertenece el volcán histórico de Chinyero cuya última erupción se registró en 1909.

La dorsal Sur o dorsal de Adeje está al amparo del último de los ejes estructurales. Destacan los restos de su macizo como formación primigenia, así como las alineaciones de pequeños conos volcánicos y de roques esparcidos por toda esta zona del sur tinerfeño.​

La dorsal de Anaga divide naturalmente la región del macizo de Anaga de este a oeste. Separa los valles de San Andrés (al sur) y Taganana (al norte).

Valles.

Los valles son otra de las formas de relieve más destacadas. Los más importantes son el Valle de La Orotava y el Valle de Güímar que se han generado por el deslizamiento en masa de grandes cantidades de materiales hacia el mar, creando una hondonada en el terreno. Existen otros valles que se distribuyen por diversos enclaves de la geografía de Tenerife, aunque, en este caso, de diferente naturaleza. Suelen ser valles intercolinares que se han conformado tras el depósito de mayor cantidad de materiales geológicos en lomas laterales, o simplemente cauces amplios de determinados barrancos que en su evolución han tomado el aspecto de típicos valles.

Barrancos.

Tenerife, debido principalmente a su gran altitud y a su silueta en semejanza a un tejado de dos aguas, está surcada por gran cantidad de barrancos. Estos constituyen uno de los elementos más característicos de su paisaje, originados por la erosión ejercida por la escorrentía superficial a lo largo de la historia. Destacan los barrancos de Ruiz, Fasnia y Güímar, el barranco del Infierno y Erques, todos ellos declarados espacios naturales protegidos por las instituciones canarias.

Costas.

Las costas son, por lo general, accidentadas y abruptas, aunque lo son más en la zona norte que en la sur. No obstante 67,14 kilómetros de la costa tinerfeña lo representan playas, solo superada en este aspecto por la isla de Fuerteventura.​ En el litoral septentrional son frecuentes las playas de cantos rodados o de arena negra, mientras que en la vertiente sur y suroeste de la isla predominan las playas con arenas más finas y de tonalidades más claras.​

Tubos volcánicos.

Los tubos de lava, o tubos volcánicos, son cuevas volcánicas, usualmente con forma de túneles, formados en el interior de coladas lávicas más o menos fluidas mientras dura la actividad reogenética. Entre los muchos tubos volcánicos existentes en la isla destaca la llamada Cueva del Viento, situada en el municipio norteño de Icod de los Vinos, que es el tubo volcánico más grande de Europa y uno de los más grandes del mundo, aunque durante mucho tiempo fue considerado incluso el más grande del mundo.

(21/09/2016)

381. Dedal ALCALÁ DE HENARES // ALCALÁ DE HENARES´Thimble

PicsArt_07-30-11.42.16

Dedal porcelana Alcalá de Henares (Madrid).

El dedal que os quiero enseñar hoy es un dedal de porcelana que me traje de una de las visitas que hemos hecho a la ciudad de Alcalá de Henares, en la Comunidad madrileña. Ya habíamos visitado esta ciudad varias veces, pero no había tenido ocasión de conseguir algún dedal de la misma, ya que las tiendas de souvenirs o bien estaban cerradas, o bien habían echado el cierre permanente de sus puertas. Pues bien, la última vez que hemos ido, habían vuelto a abrir, y por fin me pude traer un recuerdo de mi paso por esta ciudad. En cuanto a la localización de las tiendas de souvenirs, deciros que este dedal lo conseguí en un bazar chino que se encuentra en la Calle Mayor de la ciudad.

Alcalá de Henares es una ciudad española perteneciente a la Comunidad de Madrid. Su término se extiende sobre la comarca natural de La Campiña aunque parte de este se extiende sobre La Alcarria. Culturalmente, pertenece a la comarca de Alcalá de la que además es su capital. Tiene una población de 193.751 habitantes, a 1 de Enero de 2018, y 87,72 km², lo que hace una densidad de población de 2215,12 hab. por km².

Está situada en la Cuenca del Henares, al este de la región. Sus distancias respecto a otras ciudades son 22 km de Guadalajara y 31 km de Madrid. Es el tercer municipio más poblado de la Comunidad de Madrid y el 31.° de España. La Administración local se ha acogido a la Ley de Grandes Ciudades.

Es cabeza del partido judicial de su mismo nombre y sede episcopal de la Diócesis Complutense. Fue cabeza de su Comunidad de Villa y Tierra.

Su nombre significa “castillo sobre el río Henares“, por cuya razón aparece en el escudo un castillo sobre ondas de agua que simulan el río Henares. Su fundación se remonta a la época celtíbera (Ikesankom Kombouto o Iplacea) pero será con la llegada de los romanos cuando se formará una ciudad notable llamada Complutum. Por la ciudad han pasado varias culturas, de las cuales tres llegaron a convivir simultáneamente.

Fue declarada Ciudad patrimonio Mundial por la Unesco en 1998. Gracias al recinto histórico y el rectorado de la Universidad, es una de las nueve ciudades de España que la Unesco ha clasificado como únicas. Es famosa por su Universidad, construida gracias al cardenal Cisneros el 13 de Abril de 1499, pero tras languidecer durante el siglo XVIII, mediante la Real Orden de la reina regente de 29 de Octubre de 1836, se decretó su supresión en Alcalá y traslado a Madrid, donde pasó a denominarse Universidad Central. Surgió con su estatus actual en 1977, al producirse el fenómeno de descentralización universitaria y constituirse como Universidad propia, lo que la convirtió una vez más en ciudad universitaria.

El lema o eslogan, Ciudad del saber se está divulgando como identificativo de la ciudad. Las razones expuestas por el ayuntamiento para tal título son: se trata de una ciudad de tres culturas donde convive un espíritu de conocimiento en la Universidad. Hasta hace unos veinte años albergó la sede central del Instituto Cervantes; ahora el edificio del Colegio del Rey es la sede de honor de la asociación de la lengua española.

Historia.

Los orígenes de la ciudad de Alcalá de Henares se remontan a época prehistórica cuyo asentamiento estaba en las elevaciones que se conoce como cerro de Zulema o cerro del Viso, que más tarde tomaría el nombre de San Juan del Viso por una antigua ermita dedicada a San Juan Bautista. Los romanos prefirieron formar su ciudad en terreno llano y así nació Complutum. Los musulmanes construyeron un enclave de defensa, lo que más tarde se conoció como Al-Qalat-Nahar (El castillo del Henares).

Con la Reconquista Cristiana, la zona de Complutum trasladó su emplazamiento definitivo en torno a lo que es hoy la Catedral Magistral.

Primeros asentamientos.

Existen en el término municipal de Alcalá algunos yacimientos arqueológicos de época prehistórica, como el de la Alvega, o el de la Esgaravita, del periodo calcolítico.

A la Edad de Hierro pertenece un castro celtibérico encontrado en la cuesta de Zulema donde se extrajo un pequeño tesoro de monedas. En una de ellas se puede leer el nombre íbero de Alcalá: Ikesancom Kombouto. Tal vez de este nombre pueda derivarse el romano de Complutum, aunque también se puede relacionar con el término latino compluvium (‘lugar donde converge el agua’) que describiría el terreno en el que confluyen los ríos Henares, Camarmilla y Torote. A partir de la II Edad de Hierro, se detecta un asentamiento carpetano en el Cerro del Viso. Este asentamiento parece recibir el nombre de Kombouto o Iplacea.

La ciudad romana de Complutum.

Los romanos apenas habitaron la zona de la margen izquierda del río donde se encontraba el asentamiento celtibérico. La Pax romana favoreció el hecho de poderse mudar a la planicie sin necesidad de ampararse en las fortalezas y en el siglo I la población se trasladó al otro lado del río, en su margen derecha, en una superficie llana, por la zona donde se encuentra el Camino del Juncal. Allí se fue extendiendo la ciudad romana llamada Complutum con un trazado característico romano. Excavaciones arqueológicas han ido sacando a la luz importantes vestigios, como la Casa de Hippolytus convertida en museo.

Más tarde, en el siglo IV (c. 305), durante el gobierno y persecución del emperador Diocleciano, tuvo lugar el martirio de los niños Justo y Pastor. Fueron ejecutados a las afueras de Complutum, en un espacio conocido como Campo Laudable, lugar que los cristianos empezaron a venerar y que con el tiempo sería la sede del templo dedicado a las Niños Mártires. Es el barrio histórico de Alcalá.

Llegada de los árabes y reconquista.

Los árabes llegaron en el 711 a la península ibérica y fueron dominando el territorio en incursiones hacia el norte. Los habitantes hispanorromanos de Complutum se habían ido trasladando a los alrededores del templo de los Niños Mártires, formando nuevos barrios. Cuando la zona fue invadida por los árabes, los obispos de Alcalá emigraron a Guadalajara, pero se permitió a la población civil seguir habitando el llamado barrio de Santiuste. Los árabes no se interesaron por este lugar sino por el primitivo emplazamiento de la margen izquierda del río, que encontraron propicio para la defensa y donde edificaron un castillo que daría el topónimo que se empleó después: al-Qal’at abd al-Salam. El curso del río Henares les sirvió de línea divisoria entre el dominio cristiano y el musulmán, trazando lo que se llamó Marca Media.

El 3 de Mayo de 1118, el arzobispo toledano Bernardo de Sedirac conquistó la plaza musulmana de Alkal’a Nahar o Alcalá la Vieja para Castilla; este reino cedió Alcalá y su Tierra al Arzobispado de Toledo, pasando a ser la comunidad de Alcalá un señorío eclesiástico. Pronto, la ciudad gozaría de privilegios, siendo uno de los más importantes la concesión de celebrar una Feria durante el mes de Agosto.

El Burgo de Santiuste, Alcalá de Santiuste, Alcalá de San Justo o Alcalá de Fenares (nombre del s. XIV) sería un emergente centro de transacciones y mercado comarcal, lo cual haría incrementar la población considerablemente. La aljama o judería y la morería alcalaína fueron de las más notables de Castilla (la aljama complutense está considerada de tamaño medio. Algunos estudios la cifran en 5000 judíos). Durante la Edad Media, en Alcalá convivieron pacíficamente las comunidades de judíos, musulmanes y cristianos.

El día 19 de Diciembre de 1308 fue rubricado en la ciudad el tratado de Alcalá de Henares, suscrito por el rey Fernando IV de Castilla y por los embajadores del rey Jaime II de Aragón.

En 1345 y en 1348 tuvieron lugar en la ciudad las Cortes de Castilla.

Siglos XV al XVIII.

Pronto la Universidad de Alcalá creada por el cardenal Cisneros en 1499 sobre lo que fueron los Estudios Generales del siglo XIII, compitió con la de Salamanca y por sus aulas pasaron importantes personalidades, como:

  • Ambrosio de Morales
  • Benito Arias Montano
  • Calderón de la Barca
  • Domingo Báñez
  • Domingo de Soto
  • Francisco de Quevedo
  • Francisco Díaz
  • Francisco Suárez​
  • Francisco Vallés
  • Gabriel Vázquez
  • Gaspar Melchor de Jovellanos
  • Juan de Ávila
  • Juan de Mariana
  • Juan de Valdés
  • Juan Ginés de Sepúlveda
  • Lope de Vega
  • Luis de Molina
  • Martín de Azpilicueta
  • Mateo Alemán
  • San Ignacio de Loyola​
  • San Juan de la Cruz
  • Tirso de Molina

El mismo cardenal Cisneros en 1509 dio para Alcalá y su tierra el Fuero Nuevo que sustituyó ampliando y mejorando los fueros anteriores de 1135, 1223 y el último llamado Fuero Extenso. El fuero de Cisneros tuvo vigencia hasta el siglo XIX con la desaparición del Antiguo Régimen.

En el siglo XVI tuvo lugar un hecho importante para las letras y la cultura españolas: el nacimiento del escritor Miguel de Cervantes. Se conserva su partida de bautismo del 9 de Octubre de 1547 en la Casa Consistorial de Alcalá.

El 19 de Mayo de 1687 Carlos II concedió a la población el título de ciudad.

En el siglo XVIII, concretamente en 1785, entró en la Universidad y alcanzó el grado de doctor en Artes y Letras la primera mujer de la historia de España: María Isidra de Guzmán y de la Cerda.​ A comienzos de ese siglo, Alcalá fue ocupada por los portugueses durante la Guerra de Sucesión.​ Después, la ciudad fue perdiendo importancia.

Siglo XIX.

Fue un siglo de decadencia para la ciudad. El final del Antiguo Régimen dio por finalizada su función como cabeza del alfoz que se venía rigiendo foralmente. La incipiente provincia de Madrid asumió el papel capital de Alcalá para toda su Tierra y la Villa y Corte acaparó la gestión del oriente provincial. La Universidad que había permanecido en la ciudad de Alcalá por más de cuatro siglos, en 1836 fue trasladada a Madrid y rebautizada como Universidad de Madrid, luego como Universidad Literaria de Madrid, en 1851 como Universidad Central de Madrid y en 1970 Universidad Complutense de Madrid.

La ciudad se sumió en una depresión de la que no conseguiría salir hasta bien entrado el siglo XX. Tal fue la desolación que Alcalá casi se quedó con la quinta parte de su población (de 25.000 a 5600 habitantes).​ A esto se unió otro hecho centralista, el que impidió que el Arzobispado de MadridAlcalá tuviera la sede principal en Alcalá, ya que existe tradición episcopal en la ciudad desde el siglo V hasta el siglo XVII en que se centralizó en Toledo. Además, en 1833 Alcalá quedó fuera del mapa de capitales de provincia, en favor de Madrid y Guadalajara. En 1859 el ferrocarril llegó a la ciudad.

La Sociedad de Condueños.

La recuperación del prestigio de la ciudad llegó de la mano de la “Sociedad de Condueños de los Edificios que fueron Universidad”, que fue la primera sociedad particular y privada que se creó en España para salvar y conservar filantrópicamente un Patrimonio artístico. La Sociedad de Condueños, una iniciativa de los ciudadanos alcalaínos de 1851 que, viendo como los edificios principales de la ciudad iban a ser subastados, decidieron salvar el patrimonio de la ciudad aportando su dinero y creando una sociedad cuya única finalidad era comprar los edificios emblemáticos de la Universidad para evitar su expolio y, en un futuro, conseguir la vuelta de la Universidad a la ciudad complutense. En la actualidad, los edificios de la Sociedad de Condueños acogen el rectorado y varias facultades de la Universidad.

Siglo XX.

Durante la Guerra Civil Española la ciudad se mantuvo fiel a la Segunda República Española. Se convirtió en una importante base militar y logística del Ejército republicano.​ En Alcalá de Henares se encontraba la base de la 46ª División republicana.

Alcalá fue una ciudad agrícola, militar y de conventos hasta los años 1940, en que la industria cerámica y Forjas de Alcalá (material ferroviario) ayudaron al desarrollo industrial de la década de 1960.

En 1968 su casco histórico se declaró como Conjunto Histórico-Artístico, contando con nueve monumentos nacionales. Tras la muerte de Franco, en 1977 se fundó una nueva universidad con el nombre de Universidad de Alcalá,​ lo que supuso un renacimiento cultural de la ciudad y una recuperación de su patrimonio histórico mediante el Convenio Multidepartamental de Alcalá de Henares de 1985.

En 1991 se volvió a instaurar la sede episcopal sufragánea de la madrileña y se creó la Diócesis de Alcalá de Henares, desgajada del Arzobispado de MadridAlcalá. La gótica Iglesia Magistral (única en el mundo junto con la de San Pedro de Lovaina en Bélgica por ser su cabildo doctores o profesores, magíster, de la Universidad) fue elevada al rango de Catedral-Magistral de los Santos Niños Justo y Pastor, dejando atrás su anterior condición de colegiata.

El casco histórico de la ciudad de Alcalá de Henares y su Universidad fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1998,​ en reconocimiento a su condición de primera ciudad universitaria planificada como tal que ha existido en el mundo y a su concepción de ciudad que proyectó el ideal humanista a América. El proyecto liderado por el entonces alcalde Bartolomé González Jiménez, se hizo realidad el dos de Diciembre de 1998, en la ciudad japonesa de Kioto.

Siglo XXI.

Los atentados del 11 de Marzo de 2004 afectaron fuertemente a la ciudad pues los trenes atacados partieron o pararon en su estación.​ Un buen número de las víctimas eran residentes en la ciudad alcalaína.

En 2005, la ciudad afrontó la celebración del IV Centenario de la publicación del Quijote desde su nueva condición como “gran ciudad”, puesto que la urbe complutense se acoge a la Ley de Modernización de las Administraciones Locales o “Ley de Grandes Ciudades”. De esta manera, el ayuntamiento gozará de más competencias y autogobierno. Una de las consecuencias visibles es la reducción de los nueve distritos (delegaciones municipales) a las cinco juntas de distrito: Centro, Reyes Católicos, Chorrillo-Garena, Ensanche-Espartales y El Val.

(29/07/2018)

380. Dedal LEÓN // LEÓN´s Thimble

PicsArt_05-02-10.43.37

Dedal porcelana escudo León (Castilla y León).

Aquí os dejo otro de los dedales que me traje de nuestra visita a la ciudad de León ya hace un tiempo. Este, es un dedal de porcelana en el que está representado el escudo de la ciudad.

La efigie del león como símbolo del reino de León aparece documentado por vez primera en las monedas acuñadas por Alfonso VII, el Emperador (1126-1157). Hasta este momento, el signo preponderante utilizado por los reyes leoneses en sus documentos y monedas era la cruz, pero a partir del reinado de este soberano, ésta se irá viendo desplazada paulatinamente por el león. El historiador y heraldista Martín de Riquer ha expuesto que en el año 1148 ya se utilizaba el león como emblema heráldico.​ Al final del reinado de Alfonso VII, la figura de este animal también empezará a aparecer en los documentos regios como signo personal del monarca, y se hará omnipresente durante los reinados de Fernando II de León (1157-1188) y Alfonso IX de León (1188-1230).

La primera referencia escrita del león como símbolo personal del rey y, por ende, del reino, la encontramos en la Chronica Adefonsi imperatoris, coetánea de Alfonso VII. En ella, al describir los ejércitos que participan en la toma de Almería, se dice literalmente:

(…) la florida caballería de la ciudad de León, portando los estandartes, irrumpe como un león (…). Como el león supera a los demás animales en reputación, así ésta supera ampliamente a todas las ciudades en honor. Sus distintivos, que protegen contra todos los males, están en los estandartes y en las armas del emperador; se cubren de oro cuantas veces se llevan al combate.
(traducción de Maurilio Pérez González)

Historia.

El primer símbolo heráldico de Europa.

El uso del escudo, blasón o señal distintivo y hereditario de cada casa noble, más o menos cargado de figuras según la antigüedad y/o hazañas de la familia, se remonta a los torneos que Enrique el Pajarero de Alemania instituyó el año 934 en Gottinga para entretener a la nobleza en el ejercicio de las armas en tiempo de paz, uso que introdujo en Francia Gattroi de Previlli alrededor del año 1036, y que se generalizó a fines del siglo XI con motivo de las cruzadas, extendiéndose mucho después al resto de Europa. A fin de que los varios jefes y/o señores de que se componían aquellas expediciones fuesen conocidos por sus súbditos o vasallos, se introdujo el uso de pintar o bordar cada uno en su estandarte las armas que había elegido. Estas insignias no pasaban por lo regular de padre a hijo hasta el año 1260, bajo el reinado de san Luis de Francia, en que quedaron fijas y hereditarias en las familias.

Unos cien años antes de esta época los príncipes españoles no ponían en sus privilegios y en los sellos reales otras armas que la cruz, hasta que el rey Alfonso VII de León empezó a emplear un león, aludiendo al nombre de su principal reino. El león es el símbolo más antiguo que aún existe de un reino en Europa, y es anterior a la primera versión (en la que figuraba un único león) del escudo del monarca inglés (1158), a los tres leones (en ademán de leopardos) daneses (1194),​ al águila del Sacro Imperio (ca. 1200) y a las flores de lis francesas (1211 aunque presentes en la indumentaria real desde 1179​). Si Alfonso VII lo llevaba en sus estandartes y armas (escudo, sobrevesta), era debido a que León tenía la preponderancia en el reino. Cuando en otras partes de la Chronica se alude al izado de los estandartes reales en las plazas tomadas a los enemigos, se está refiriendo a unas banderas en las que campa el león. Existe polémica acerca de si este animal representaba al rey o al reino: en el primer caso serviría para simbolizar la fuerza del soberano, pero parece más clara la identificación entre las palabras “Legio” y “leo” que llevaría a la adopción del felino como imagen de la ciudad y del Reino. A favor de esta segunda hipótesis está el hecho de que en la Chronica el autor rima las palabras “legionis” y “leonis”.

Características históricas del león y de la bandera.

La bandera no tenía mucho que ver con la bandera leonesa actual. En primer lugar, el león no era rampante, sino pasante. Todos los leones que aparecen en las monedas, signos rodados y sellos de los reyes leoneses son pasantes (unas veces orientados hacia la derecha, y otras hacia la izquierda). Sólo hay dos excepciones: los que aparecen en los escudos de Fernando II y Alfonso IX en sus respectivas representaciones del tumbo A de la catedral de Santiago de Compostela. En estos casos se puede apreciar que son leones rampantes, pero el motivo es que las figuras heráldicas siempre han de disponerse de forma que ocupen la mayor parte del campo. En el caso de un escudo, es evidente que un león pasante ocuparía sólo un tercio del campo, mientras que si se dispone en posición vertical, y se agranda, ocupará todo el espacio disponible. Así también se cumplía la norma de evitar el horror vacui, tan preponderante en la Edad Media (en la Historia del Arte, la expresión horror vacui describe la necesidad de rellenar todo espacio vacío en una obra de arte con algún tipo de diseño o imagen).

Respecto al color del león, en esas mismas representaciones del tumbo A, debajo de ambos reyes aparecen sendos leones pasantes en actitud de ataque: su color es el morado o púrpura. En el caso de Alfonso IX, este león casi parece enmarcado en una bandera cuyo fondo era de color blanco y que tenía una orla morado claro.

Además, en el escudo que porta el monarca el león es de ese mismo color purpurado y el fondo es blanco o plateado. Los mismos colores presentan los dos leones pasantes que aparecen en los arzones de la silla de montar. Según las normas de la heráldica, a una figura de color púrpura le corresponde el campo (o fondo) de plata, que puede aparecer como blanco. Esta hipótesis se ve corroborada por el uso que se hizo del león en los escudos y estandartes cuartelados de Fernando III el Santo y Alfonso X, ya después de la unión con el Reino de Castilla en la Corona homónima (1230). En ellos, junto a los recientemente creados castillos de oro sobre campos de gules (fondo rojo), los leones son de color púrpura o morado, sobre campo de plata.

Es de destacar que en los cuartelados no había sitio para dos leones pasantes, por lo que se les dispuso como rampantes para ocupar por completo los cuarteles que les correspondían. Esta es la disposición de los leones que ha llegado a la actualidad. En ningún momento se ha hablado de una corona sobre la cabeza del león, puesto que este uso es todavía posterior, ya que no aparece en monedas, sellos ni otras representaciones hasta Sancho IV (1284−1295).

La bandera medieval del Reino de León.

Básicamente consistía en un león pasante de color púrpura que ocupaba la mayor parte del campo de la bandera. El fondo era de color blanco, o gris muy claro (plata). Bajo esta bandera combatieron los ejércitos gallegos, leoneses, asturianos, extremeños e incluso los castellanos en época de Alfonso VII. Con la división del reino que determinó este rey, León conservó este signo, pero Castilla se vio obligada a crearse uno nuevo. Parece que al principio los castellanos utilizaron una simple cruz, pero, tras la batalla de las Navas de Tolosa (1212), Leonor Plantagenet (esposa de Alfonso VIII) diseñó el castillo dorado sobre campo rojo.​ La elección de los colores no fue al azar: Leonor estaba acostumbrada a los leones de oro sobre campo de gules de su dinastía, y además, estos colores contrastaban grandemente con los de los leoneses en el campo de batalla.

El escudo actual.

El escudo de León está compuesto por un campo de plata en el que figura un león rampante de púrpura, linguado, uñado, armado de gules (rojo).

Este escudo aparece timbrado con una corona abierta de oro (la forma de la antigua corona real, usada hasta el siglo XVI). En el escudo de la Ciudad de León aparece representada una corona marquesal en vez de la antigua real y el león no figura coronado.

Al producirse la unión en el año 1230 de los Reinos de León y Castilla con Fernando III el Santo se adoptó una heráldica común. Se dispuso que los elementos heráldicos castellanos (un castillo almenado de oro sobre un campo de gules) y leoneses formarán un escudo cuartelado. Es de destacar que en los cuartelados no había sitio para dos leones, hasta aquel momento pasantes, por lo que se les dispuso como rampantes para ocupar por completo los cuarteles que les correspondían. Esta es la disposición que ha llegado a la actualidad. El uso de la corona sobre la cabeza del león no apareció documentado hasta el reinado de Sancho IV. En numerosas ocasiones el campo del escudo castellano ha dado lugar a que el león aparezca representado erróneamente de gules (rojo) en vez de púrpura (morado).​

Actualmente el escudo de León es el símbolo de la provincia y, acompañado por adornos exteriores, de la ciudad de León.

La bandera actual.

El origen de la bandera actual es desconocido, pero probablemente no demasiado antiguo. Por una parte, el diseño de banderas con el símbolo “encerrado” en un escudo en el centro responde a un uso heráldico bastante tardío. En segundo lugar, la primera descripción de un pendón semejante fue encontrada por Waldo Merino en el acta de 18 de Febrero de 1789 del Libro de Acuerdos Municipales (Filandón del Diario de León del 5 de Junio de 1987); en ella se dice que el pendón de la ciudad era de color carmesí, con seis tarjetas o pequeños escudos con sendos leones de oro, plata y seda. Se sabe que el pendón se solía renovar en cada proclamación de un nuevo rey y, así, el número de escudos variaba en cada ocasión. De la misma época que el mencionado por Merino, o un poco posterior, es el pendón que se conserva en el despacho del alcalde, que consta de un escudo con un león rampante dorado en el centro, y dos más pequeños en las puntas, bordados sobre una tela de damasco de color carmesí. En opinión de Ricardo Chao, éste era el pendón de la ciudad de León y, con el paso del tiempo, y con algunas minúsculas variaciones, acabó representando a toda la provincia y a la región. El pendón del que se habla es el que se utilizó como modelo en el siglo XIX para confeccionar la actual bandera leonesa.

(12/04/2017)