363. Dedal ARANJUEZ // ARANJUEZ´s Thimble

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Nuevo dedal que os quiero enseñar. En esta ocasión, el dedal que os quiero enseñar es un dedal del municipio de Aranjuez, que he visitado recientemente y es una de las últimas incorporaciones a mi colección. Un dedal de porcelana que tiene impresa una imagen del Palacio Real y que he comprado en una de las tiendas de souvenirs que podéis encontrar en el municipio.

Aranjuez es un municipio español en el extremo sur de la Comunidad de Madrid, cuyo término se encuentra atravesado por los ríos Tajo y Jarama.

Es uno de los Reales Sitios de la Corona de España desde que Felipe II así lo nombrara en 1560, aunque posee además el título de villa desde 1899, razón por la cual el municipio es conocido como Real Sitio y Villa de Aranjuez.​ Aranjuez es cabecera del partido judicial homónimo.

La ciudad es conocida por su Palacio Real, sus jardines y por el trazado cuadricular de sus calles y sus huertas de fresas y espárragos, además de por haber servido de inspiración al compositor Joaquín Rodrigo para su Concierto de Aranjuez, y por el llamado motín de Aranjuez, que tuvo lugar en dicha localidad en 1808, y que terminó con la abdicación de Carlos IV en favor de su hijo Fernando VII. El Paisaje cultural de Aranjuez fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2001.

En el 220 a. C. tuvo lugar la batalla del Tajo, en la que el ejército de Aníbal venció a un ejército de carpetanos con aliados vacceos y olcades. En 1085 Alfonso VI conquistó el antiguo poblado musulmán existente en la zona, y extendió sus dominios hasta Toledo, más en 1108 la zona volvió a manos musulmanas. En 1139 Alfonso VII recuperó las tierras para Castilla. En 1171 se produjo la conquista de Alfonso VIII. Por aquella época existían dos aldeas por la zona: Aranz y Alpajés y en 1178 se produjo la conquista cristiana definitiva de Aranjuez e incorporación a la Orden de Santiago. En 1387 Lorenzo Suárez de Figueroa, maestre de la Orden de Santiago, construyó una casona o palacio de recreo, que además sirvió como hospital de sangre para convalecencia de los caballeros heridos en la guerra con los musulmanes durante la Reconquista. En 1489 los Reyes Católicos, al convertirse en maestres de todas las órdenes militares, convirtieron la casona en palacio. Desde entonces Aranjuez fue residencia primaveral de los reyes de España hasta finales del siglo XIX.

En 1523 Aranjuez se convirtió en propiedad real en manos de Carlos I, al recibir del papa Adriano VI la dignidad de maestre de la Orden de Santiago. En 1530 se construiría el embalse del Embocador para regular el caudal del río Tajo y permitir el riego de los cultivos de la zona. En 1540 Carlos I hizo construir el puente sobre el Tajo, así como los Jardines, a Luis y Gaspar de Vega. En 1560, Felipe II concedió a Aranjuez el título de Real Sitio. Este mismo rey, en 1561, mandó construir el Palacio Real de Aranjuez (Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera) sobre el emplazamiento de la antigua casona, destruida por el fuego varias veces. De esta forma, se ampliaban las instalaciones de la Corte, así como los jardines. En 1568 murió en Aranjuez la reina Isabel de Valois, esposa de Felipe II. En 1580 se descubrieron en la ciudad restos de armas (espadas, lanzas, cascos, etc.) de origen romano. En 1660 el Palacio Real sufrió un aparatoso incendio, suceso que se repitió en 1665.

En 1706, durante la Guerra de Sucesión Española, el portugués marqués de las Minas estableció temporalmente en Aranjuez su gobierno, tras haberse apoderado de la Corte los ejércitos portugueses e ingleses bajo su mando. En 1752, durante el reinado de Fernando VI, nació en sí mismo el municipio de Aranjuez tal y como se entiende hoy en día, pues antes no podía residir nadie excepto la familia real, los sirvientes de Palacio y la Corte. Para pernoctar había que desplazarse hasta Ocaña u otras villas y pueblos cercanos. En 1753 se construyó la cascada del río Tajo, junto al Palacio Real. El 27 de Agosto de 1758 murió en la ciudad la reina Bárbara de Braganza, esposa de Fernando VI.

En 1761, Carlos III hizo construir el llamado Puente Largo sobre el río Jarama, de 300 metros de longitud y en 1765 se inició la construcción del convento de San Pascual, que se prolongaría hasta 1770. En 1766, Carlos III mandó la construcción del Real Cortijo de San Isidro.

El 10 de Julio de 1766 murió en la ciudad la que fuera reina de España, Isabel de Farnesio, esposa de Felipe V. En 1767 el arquitecto francés Jaime Marquet inició la construcción del llamado Teatro Coliseo de Carlos III, más conocido posteriormente como el Gran Teatro, y el 12 de Abril de 1779 se firmó el Tratado de Aranjuez, por el que España intervenía en la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos. El 18 de Julio de 1790 tuvo lugar en Aranjuez un atentado contra el conde de Floridablanca, del que este salió ileso. El 13 de Febrero de 1801 se firmó el Convenio de Aranjuez, por el cual España cedía a Francia su flota de guerra para atacar al Reino Unido. En 1803, Carlos IV hizo construir la Casa del Labrador, en el Jardín del Príncipe, nombrado así por crearse cuando él era todavía príncipe de Asturias. El 21 de Enero de 1806 falleció en Aranjuez la princesa consorte de Asturias, María Antonia de Nápoles, esposa del futuro Fernando VII.

Entre el 17 y el 19 de Marzo de 1808 se produjo el motín de Aranjuez, que obligó a abdicar al rey Carlos IV en favor de su hijo Fernando VII. El 25 de Septiembre de 1808, la Junta Suprema Central Gubernativa se reunió en Aranjuez para planificar las acciones que debían tomarse para frenar la invasión francesa en la Guerra de la Independencia Española. El 26 de Diciembre de 1818 falleció en la localidad la reina María Isabel de Braganza y Borbón, esposa de Fernando VII. El 13 de Mayo de 1822 nació en Aranjuez Francisco de Asís de Borbón, futuro marido de la reina Isabel II, y dos días más tarde lo haría Juan de Borbón y Braganza, pretendiente carlista al trono de España. El 18 de Mayo de 1829, falleció en la localidad la reina María Josefa Amalia de Sajonia, esposa de Fernando VII.

En 1842, tras ser asignado inicialmente a la provincia de Toledo en la organización territorial de Javier de Burgos, Aranjuez pasó a formar parte de la provincia de Madrid. El 9 de Febrero de 1851 tuvo lugar la inauguración de la línea de ferrocarril que unía Madrid con Aranjuez, más conocida como Tren de la Fresa. Se trataba de la segunda línea férrea de la España peninsular, después de la de BarcelonaMataró (1848). La historia ferroviaria de España había comenzado unos años antes con la inauguración, el 19 de Noviembre de 1837, de la línea ferroviaria La HabanaBejucal en la, entonces colonia española, isla de Cuba. El 15 de Septiembre de 1853 se produjo la apertura del tramo ferroviario AranjuezTembleque en la línea MadridAlcázar de San Juan, y el 12 de Junio de 1858 la reina Isabel II inauguró la conexión ferroviaria entre Aranjuez y Toledo. Entre 1856 y 1868 el municipio albergó la Escuela Central de Agricultura, un centro de formación de ingenieros y peritos agrónomos. El 12 de Julio de 1883 aconteció la inauguración de la línea de ferrocarril AranjuezCuenca.

En 1885 Aranjuez sufrió una epidemia de cólera. El rey Alfonso XII convirtió la Casa de Marinos en improvisado hospital para atender a la población. Este hecho se recuerda con la estatua en honor a este rey existente en la plaza de la Constitución. En 1899 Aranjuez recibió el título de villa. Desde entonces, es Real Sitio y Villa.

En 1923 se construyó la actual estación de ferrocarril, que sustituía a un edificio anterior situado junto al Palacio Real. Sigue en funcionamiento actualmente como estación de Cercanías. En 1931 murió el pintor catalán Santiago Rusiñol, mientras se hallaba pintando los jardines de Aranjuez. El 3 de Junio de 1931, tras la instauración de la Segunda República, el Palacio Real de Aranjuez fue nombrado Monumento Histórico Artístico, y en 1933 el Gran Teatro se adaptó como sala de cine.

En 1939 Joaquín Rodrigo compuso en París su conocido Concierto de Aranjuez. En 1940, tras el fin de la guerra civil, Patrimonio Nacional restauró el Palacio Real de Aranjuez. De 1956 data el primer Escudo de Aranjuez, por Manuel Saavedra Roca. En 1980, durante la Transición, tuvo lugar la primera edición del llamado Descenso Pirata del Tajo, desfile festivo de embarcaciones por el río Tajo, y en 1982 la de las Fiestas del Motín de Aranjuez.

En 1983 Aranjuez fue declarado Conjunto Histórico-Artístico (Real Decreto de 14 de Septiembre de 1983), y el 5 de Abril de 1987 llegó agua potable del Canal de Isabel II. En 1988 se inauguró la variante de la autovía A-4, denominada Nacional IV, con lo que dejan de atravesar la ciudad los vehículos que circulan por esta carretera. Un año más tarde se cerró el Gran Teatro. En 1992 las Fiestas del Motín de Aranjuez pasaron a ser declaradas de interés turístico nacional. El 18 de Febrero de 1995 se inauguró el Estadio Municipal “El Deleite”, sede del equipo de fútbol local Real Aranjuez C.F., y en 1998 la corporación municipal aprobó la bandera de Aranjuez.

El 14 de Diciembre de 2001 la Unesco declaró el Paisaje Cultural de Aranjuez como Patrimonio de la Humanidad. El 27 de Mayo de 2005 se inauguró del Gran Casino de Aranjuez, y el 15 de Noviembre de ese mismo año con la inauguración de la línea de AVE MadridToledo, Aranjuez perdió su conexión ferroviaria con la capital castellano-manchega.

En 2006 el escudo de Aranjuez se modernizó hasta transformarse en un logotipo. El 10 de Julio de 2007 se inauguró el segundo centro de salud de Aranjuez, situado en el barrio de Olivas. El 11 de Diciembre de ese mismo año se inauguró una nueva comisaría conjunta de la Policía Nacional y la Policía Municipal, la primera construida en la Comunidad de Madrid y la segunda de España, tras la del municipio de Dos Hermanas.

El 25 de Febrero de 2008 se inauguró el Hospital del Tajo, situado en el barrio de la Montaña, a 4 km del centro urbano. El 1 de Abril de ese mismo año, según el INE, Aranjuez superaba los 50.000 habitantes,​ alcanzando la cifra de 52.224.

El 18 de Agosto de 2009, se publicó en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid la declaración de todo el término municipal de Aranjuez y para todos los sectores comerciales “Zona de Gran Afluencia Turística”. El 30 de Agosto de 2015, una tormenta con vientos huracanados causó numerosos desperfectos, derribando más de 200 árboles, algunos centenarios, y arrancando el tejado de la piscina cubierta de la Ciudad Deportiva Las Olivas.

Palacio Real de Aranjuez.

El Palacio Real de Aranjuez es una de las residencias de la familia real española, situada en el Real Sitio y Villa de Aranjuez, en la Comunidad de Madrid. El palacio, que es gestionado y mantenido por Patrimonio Nacional, está situado a orillas del río Tajo.

Cuando el emperador Carlos V empezó a interesarse por desarrollar Aranjuez como una villa regia con amplio coto de caza se aposentó, como en 1501 había hecho Felipe el Hermoso, en el viejo palacio de los maestres de Santiago.

Fue erigido por orden de Felipe II, quien le encomendó el proyecto al arquitecto Juan Bautista de Toledo, que murió durante su construcción, por lo que su discípulo Juan de Herrera fue el encargado de rematar la obra. Durante todo el siglo XVII se paró la obra, hasta que en tiempos de Fernando VI se acomete una importante ampliación, que continuará Carlos III dotándolo de unas alas que encierran el patio de armas, tal y como se puede contemplar hoy en día. Un palacio menor, la llamada Casa del Labrador, se sitúa fuera del recinto, formando parte del Jardín del Príncipe.

Los inmensos jardines, proyectados para ensalzar la residencia real de la árida y seca meseta del centro de la península ibérica, y regados con las aguas de los ríos Tajo y Jarama, son los más importantes del periodo de los Habsburgo. Alcanzaron singular renombre gracias al Concierto de Aranjuez, de Joaquín Rodrigo, considerada la composición musical española más escuchada en el mundo. En 2001 este entorno fue declarado “Paisaje Cultural Patrimonio de la Humanidad” por la Unesco.

Del palacio destacan la Sala China, el Gabinete de Porcelana y la Sala de los Espejos.

En el plano histórico, el 25 de Septiembre de 1808, en una ceremonia celebrada en la Capilla del Real Palacio de Aranjuez ante monseñor Juan de la Vera, arzobispo de Laodicea, se constituyó oficialmente la Junta Central Suprema y Gubernativa del Reino.​ La Junta Central quedó formada por los diputados procedentes de las Juntas Supremas de las capitales de los antiguos reinos, tal como quedó decidido en la reunión llevada a cabo el día anterior en la posada en la que se hospedaba el conde de Floridablanca, a la postre, presidente de la tratada Junta.

En 1971 fue inaugurado en la planta baja del palacio el Museo de la Historia del Traje de Corte. En 1983 se cerró el museo porque se consideraba muy poco ortodoxo y un tanto teatral. Se volvió a abrir en 1997 con el nombre de Museo de la Vida en Palacio.​ Cuenta con parte de los fondos del antiguo museo y en 2006 se incluyó el uniforme del rey Juan Carlos I el día de su proclamación en 1975, así como el vestido que lució la reina Sofía ese mismo día. También se puede ver su vestido de novia, además de los de la reina Letizia, la infanta Elena y la infanta Cristina.

De 1977 a 1983 sirvió como residencia de jefes de Estado extranjeros en visita de Estado en España.​ Anteriormente había tenido este uso el Palacio de la Moncloa, pero al trasladarse al mismo la residencia de la Presidencia del Gobierno, hubo que buscar una nueva ubicación. En 1983 el Palacio Real de Aranjuez dejó de tener este uso, el cual pasó al Palacio Real de El Pardo.

(02/09/2018)

362. Dedal LEÓN // LEÓN´s Thimble

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Dedal porcelana León (Castilla y León).

Aquí os traigo un nuevo dedal que forma parte de mi colección ya desde hace algún tiempo. Este dedal lo conseguí en una visita a la ciudad de León. Como desde hace muchos años no había estado en la ciudad de León, un día que veníamos de la capital, nos dió por desviarnos e ir a pasar el día a esta ciudad castellano leonesa. La verdad que no la recordaba, por lo que se puede decir que fue mi “primera visita” a esta ciudad. Este dedal lo conseguí en una de las múltiples tiendas de souvenirs que podéis encontrar en la Plaza de Regla de la ciudad y de la cual ya os he hablado en alguna otra publicación del blog, ya que este dedal no es el único que me traje de ella.

León es un municipio y ciudad española ubicada en el noroeste de la península ibérica, capital de la provincia homónima, en la comunidad autónoma de Castilla y León. León contaba en Enero de 2015 con 127.817 habitantes​ repartidos en una superficie de 39,03 km², y un área metropolitana de 231623 habitantes según el mapa de áreas funcionales de la Junta de Castilla y León (otros proyectos dan cifras diferentes), distribuidos en quince municipios, siendo así la segunda más poblada de la comunidad.​

Nacida como campamento militar romano de la Legio VI Victrix hacia el 29 a. C., su carácter de ciudad campamental se consolidó con el asentamiento definitivo de la Legio VII Gemina a partir del año 74. Tras su parcial despoblación con motivo de la conquista musulmana de la península, León recibió un nuevo impulso como parte del Reino de Asturias. En 910 comenzó una de sus etapas históricas más destacadas al convertirse en cabeza del Reino de León, participando activamente en la Reconquista contra los musulmanes, llegando a ser uno de los reinos fundamentales en la configuración del Reino de España. La ciudad albergó las primeras Cortes de la historia de Europa en 1188, bajo el reinado de Alfonso IX, gracias a lo cual en 2011 fue proclamada por la Junta de Castilla y León como Cuna del Parlamentarismo.​ Desde la Baja Edad Media la ciudad dejó de tener la importancia de antaño, en parte debido a la pérdida de su independencia tras la unión del reino leonés a la Corona castellana, definitiva desde 1301.

Sumida en un período de estancamiento durante la Edad Moderna, en la Guerra de la Independencia fue una de las primeras ciudades en sublevarse de toda España, y años después del fin de la misma, en 1833, adquiriría su rango de capital provincial. La llegada del siglo XX trajo consigo el Plan de Ensanche, que acrecentó la expansión urbanística que venía experimentando desde finales del siglo XIX, cuando la ciudad se convirtió en un importante nudo de comunicaciones del noroeste con motivo del auge de la minería del carbón y de la llegada del ferrocarril.

Su patrimonio histórico y monumental, así como diversas celebraciones que tienen lugar a lo largo del año, entre las que destaca la Semana Santa, y su situación como paso obligado del Camino de Santiago, considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, la convierten en una ciudad receptora de turismo nacional e internacional. Entre sus monumentos más representativos se encuentran la Catedral, el mejor ejemplo del gótico clásico de estilo francés en España, la Basílica de San Isidoro, una de las iglesias románicas más importantes de España, tumba de los reyes de León medievales y considerada como La Capilla Sixtina del Arte Románico, el Monasterio de San Marcos, primer ejemplo de la arquitectura plateresca y renacentista española, el palacio de Los Guzmanes, el palacio de los Condes de Luna, la iglesia del Mercado o del Camino la Antigua, la iglesia de Palat del Rey, la Casa de las Carnicerías y la Casa Botines, de estilo modernista y realizada por el genial arquitecto catalán Antoni Gaudí; todos ellos declarados Bien de Interés Cultural.​ Ejemplo destacado de arquitectura moderna, y uno de los museos de la ciudad, es el MUSAC, de Mansilla + Tuñón Arquitectos.

León dispone de una red desarrollada de carreteras y ferrocarril, además de contar con un aeropuerto con vuelos nacionales e internacionales (de momento solo a París) que tras las obras de ampliación, inauguradas en Octubre de 2010, cuenta con una nueva terminal y es capaz de atender al triple de pasajeros que hasta entonces.​

La ciudad está inmersa en el desarrollo de distintos proyectos como la reconversión del Feve en tranvía o el palacio de congresos, entre otros. El proyecto del tranvía suscitó varias críticas por parte del Partido Popular, entonces en la oposición municipal, que alegaba que su desarrollo en una ciudad como León era un proyecto faraónico y de dudosa viabilidad​ y anunciaron que bajo su gobierno no desarrollarían tal proyecto.

La Universidad de León, fundada en 1979 como escisión de la Universidad de Oviedo, contaba en el curso 2006-07 con 13.217 alumnos; tiene su sede en la ciudad y está catalogada, a partir de criterios como la demanda universitaria, los recursos humanos o los planes de estudio, como la 2.ª universidad de Castilla y León, tras la Universidad de Salamanca, y la 30.ª de España.​ Desde el 4 de Mayo de 2010, la ciudad alberga la segunda sede de la Universidad de Washington en Europa, tras su sede de Roma, con capacidad para 500 alumnos interesados en el aprendizaje del español.​ Desde 2011 la ciudad cuenta también con una sede del Instituto Confucio.

Ahora bien, en el dedal que os quiero enseñar en esta ocasión, podemos ver representada la Catedral de la ciudad de León, y de la cual vamos a saber algo más en esta publicación.

Catedral de Santa María de Regla.

Templo gótico dedicado a Santa María, fue comenzada a construir en el reinado de Alfonso X el Sabio a mediados del siglo XIII sobre la antigua catedral románica, que a su vez ocupaba los terrenos del Palacio Real que cediera Ordoño II para ello y que, a su vez, se asentaba sobre las termas romanas. De planta similar a la catedral francesa de Reims, tiene reducida su planta en 1/3 con respecto a esta. Una característica peculiar es que las torres aparecen separadas de la nave central mediante arbotantes. Su planta es de tres naves, con bóveda de crucería. Trabajaron en ella distintos arquitectos como el Maestro Simón, el Maestro Enrique y Juan Pérez (estos dos empleados por entonces también en la Catedral de Burgos) y el Maestro Jusquín. El cuerpo principal del edificio fue terminado a principios del siglo XIV junto al claustro y la torre norte, mientras que la torre sur fue terminada en el siglo XV, en estilo gótico flamígero. En los siglos XVII y XVIII sufrió modificaciones estéticas por parte de Juan de Náveda y Joaquín de Churriguera, elementos que provocaron daños al edificio y fueron retirados en el siglo XIX por Matías Laviña, Juan Madrazo, Demetrio de los Ríos, Juan Bautista Lázaro y Juan Crisóstomo Torbado, muchos de los cuales llevaron a cabo la intensa restauración decimonónica que salvó el templo de la ruina, además de devolverle su esencia gótica original. Lo más impresionante es su interior, destacando los más de 1.800 metros cuadrados de vidrieras de los siglos XIII al XVI, incluyendo tres grandes rosetones y vidrieras en la parte baja y el triforio, algunas de ellas añadidas en las restauraciones del siglo XIX.

(12/04/2017)

361. Dedal SEVILLA // SEVILLA´s Thimble

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Dedal Cloisonné Sevilla.

El nuevo dedal que os quiero enseñar en esta ocasión, es un dedal de cloisonné que realmente no lo he conseguido en la ciudad de Sevilla, ni me lo han regalado, sino que lo compré en la tienda “Gritos de Madrid“, que como ya os tengo comentado en otras ocasiones, la podéis encontrar en la Plaza Mayor de la ciudad de Madrid. Este dedal de cloisonné lleva dibujado uno de los monumentos más conocidos de la ciudad de Sevilla, La Giralda, de la cual os contaré algunas cosas a lo largo de esta entrada.

Sevilla es un municipio y una ciudad de España, capital de la provincia homónima y de la comunidad autónoma de Andalucía. Cuenta con 689434 habitantes en 2017,​ por lo que es la ciudad más poblada de Andalucía, la cuarta de España después de Madrid, Barcelona y Valencia y la 32.ª de la Unión Europea. El municipio tiene una extensión de 140,8 km².​ El área metropolitana de Sevilla está compuesta por 46 municipios, incluye a una población de 1535379 habitantes (INE, 2016), y ocupa una superficie de 4905,04 km².

Su casco antiguo es el más extenso de España y uno de los tres más grandes de toda Europa junto a los de Venecia y Génova, con 3,94 kilómetros cuadrados, y su casco histórico uno de los más grandes de España​ (nótese la diferencia entre casco antiguo, que solo incluye la zona histórica anterior a la Revolución Industrial, y casco histórico, que abarca estadios posteriores). Su patrimonio histórico y monumental y sus diversos espacios escénicos y culturales la constituyen en ciudad receptora de turismo nacional e internacional, en efecto se trata de la tercera capital más visitada de España, tras Barcelona y Madrid.​ Entre sus monumentos más representativos se encuentran la catedral (que incluye la Giralda), el Alcázar, el Archivo de Indias y la Torre del Oro, de los que los tres primeros han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco de forma conjunta en 1987.

El puerto de Sevilla, situado a unos 70 km del océano Atlántico, es el único puerto marítimo de España en una ciudad de interior, pues el río Guadalquivir es navegable desde su desembocadura en Sanlúcar de Barrameda hasta la capital hispalense, aunque el tamaño de los barcos que acceden a la ciudad está limitado por una esclusa con un calado máximo de 8,5 m y el puente de circunvalación del Centenario que limita el calado aéreo a 42 m.

Sevilla dispone de una red desarrollada de transporte por carretera y ferrocarril, así como de un aeropuerto internacional. Es destacable la presencia histórica de la industria aeronáutica en la ciudad, así como de la industria militar.

Con la celebración de la Exposición Iberoamericana de 1929, la ciudad experimentó un gran desarrollo urbanístico marcado por la creación de parques y la construcción de edificios proyectados para dicho acontecimiento, como el parque de María Luisa o la plaza de España. La Exposición Universal de 1992 dejó como legado en la ciudad una importante mejora de la infraestructura, principalmente en las comunicaciones terrestres y aeronáuticas, entre las que destaca el acceso ferroviario del AVE a la estación de Santa Justa. Asimismo, el área de la Expo de 1992 se adaptó como sede del Parque Tecnológico Cartuja 93, sedes de la Universidad de Sevilla y el parque temático y de ocio Isla Mágica.

En 2014 se llevaron a cabo importantes proyectos en la ciudad, como la Torre Cajasol, el proyecto del Puerto Delicias o el Acuario Nuevo Mundo, algunos de ellos objeto de polémica debido a su posible impacto visual.

La Universidad de Sevilla, fundada en 1505, tiene más de 65000 estudiantes.​ Asimismo, la Universidad Pablo de Olavide, cuenta más de 10000 estudiantes. Son miles los estudiantes extranjeros que se matriculan en los programas Erasmus y cursos de español en la Universidad de Sevilla, que en 2006 fue una de las diez más visitadas de Europa junto con otras ocho universidades españolas.

Sevilla ha despertado desde antiguo, y especialmente durante la época del Romanticismo, la evocación de los artistas europeos, que ven en ella un lugar pintoresco y maravilloso. Tras los últimos estudios, se ha llegado a identificar un total de 150 óperas ambientadas en esta ciudad, como La fuerza del destino, Carmen, El barbero de Sevilla, Don Giovanni o Las bodas de Fígaro.

GIRALDA

La Giralda es el campanario de la catedral de Sevilla y la torre más representativa de la ciudad. Mide 104 metros de altura y fue iniciada en el siglo XII como alminar almohade de la mezquita mayor hoy desaparecida, a imagen y semejanza del alminar de la mezquita Kutubia de Marrakech (Marruecos), no obstante su coronación renacentista y campanario, obra de Hernán Ruiz, fue construida entre 1558 y 1568 por encargo del cabildo catedralicio. Consta de tres cuerpos escalonados y 25 campanas, cada una de ellas bautizadas con un nombre.​

Los dos tercios inferiores de la torre corresponden al alminar de la antigua mezquita de la ciudad, de finales del siglo XII, en la época almohade, mientras que el tercio superior es un remate construido en época cristiana para albergar las campanas. En su cúspide se halla una bola llamada tinaja sobre la cual se alza el Giraldillo, estatua de bronce que hace las funciones de veleta y que es la escultura en bronce más grande del Renacimiento europeo.​ En 1928 la Giralda fue declarada Patrimonio Nacional y en 1987 integró la lista del Patrimonio de la Humanidad.

La historia de la construcción de la Giralda se inicia con el cuerpo musulmán. Fue construido en 1184 por orden del califa Abu Yaqub Yusuf. Se basó en el alminar de la mezquita Kutubia de Marrakech (Marruecos). A raíz de un terremoto ocurrido en 1365, se perdió la antigua esfera original de cobre que coronaba la torre, que fue sustituida por un sencillo alminar. Posteriormente, en el siglo XVI, con las obras de la catedral cristiana, se añadió el esbelto cuerpo de campanas renacentista y además se construyó un remate en forma de estatua que representa la Fe. La escultura fue instalada en 1568. La palabra giralda proviene de girar y hace referencia a la “veleta de torre que tiene figura humana o de animal”. Con el paso del tiempo, ese nombre pasó a denominar a la torre en su conjunto, comenzándose a conocer a la figura que la corona como el Giraldillo. Al campanario mirador de la Giralda se sube por unas rampas diseñadas para subir a caballo. Una vez arriba se puede contemplar una panorámica general de toda la ciudad.

Desde el mirador del cuerpo de campanas, en su lado este, se divisa el Palacio arzobispal, con su portada barroca. Y el barrio de Santa Cruz. Desde el lado sur la vista es espléndida, con parte de la catedral, el Real Alcázar, con sus murallas, palacios y jardines, así como otros inmuebles monumentales como el Archivo General de Indias, la antigua Real Fábrica de Tabacos de Sevilla, o el palacio de San Telmo. A lo lejos se distingue el puerto de Sevilla y el puente del V Centenario. Desde el lado oeste destacan el crucero de la catedral y el patio de los Naranjos. Y desde la cara norte se distingue el Ayuntamiento. Por otra parte, cada quince minutos, suena una de las 24 campanas del mirador, sorprendiendo con su sonido a los visitantes.

(24/11/2017)

360. Dedal TOLEDO // TOLEDO´s Thimble

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Aquí os traigo un nuevo dedal, es un dedal que tengo en mi colección desde ya hace algún tiempo, concretamente desde el año 2016, como podéis observar tengo varios dedales que ya hace un tiempo que forman parte de mi colección, pero por diferentes causas no he podido subirlos aún al blog. De todas formas, intentaré subirlos poco a poco. Este dedal es de la ciudad de Toledo.

Toledo es un municipio y ciudad de España, capital de la provincia homónima y de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Es conocida como “La ciudad Imperial” por haber sido la sede principal de la corte de Carlos I​ y también como “la ciudad de las tres culturas”, por haber estado poblada durante siglos por cristianos, judíos y musulmanes. Toledo, con 83741 habitantes (INE, 2017), es el tercer municipio más poblado de la comunidad autónoma.

El casco histórico está situado en la margen derecha del Tajo, en una colina de cien metros de altura sobre el río, el cual la ciñe por su base, formando un pronunciado meandro conocido como “Torno del Tajo“. El municipio cuenta con barrios muy separados del núcleo principal: el de Azucaica, en la orilla derecha del río, que tiene su origen en una antigua pedanía de la ciudad, dista unos 7 km del centro de la ciudad, mientras que el de Santa María de Benquerencia, situado prácticamente enfrente del anterior en la margen izquierda del Tajo, sitúa su centro a unos 8 km del de la ciudad. El municipio es considerado individualmente como una comarca en la división realizada por la Diputación Provincial,​ aunque desde un punto de vista estrictamente de geografía física la ciudad es puerta de la comarca natural de La Sagra, que tradicionalmente se ha considerado que comenzaba en la propia puerta de Bisagra.

La historia de la ciudad se remonta a la Edad del Bronce. Fue un importante centro carpetano hasta su conquista romana en 193 a. C. y quedan diversos restos de la actividad romana en la ciudad, como el acueducto o el circo. Tras las invasiones germánicas, la ciudad se convertiría con Leovigildo en capital y, posteriormente, en principal sede eclesiástica del Reino visigodo. En el año 711, después de una resistencia moderada, Toledo fue conquistada por los musulmanes dirigidos por Táriq ibn Ziyad. Durante el dominio musulmán, la antigua capital visigoda se caracterizó por su oposición e individualismo, concretado en la Taifa de Toledo. Alfonso VI reconquistó la ciudad en 1085. Durante la Edad Moderna la ciudad destacó como sede de los Reyes Católicos y por su participación en la guerra de las Comunidades de Castilla. Al trasladarse la corte a Madrid en 1561 la ciudad entró en decadencia, acentuada por la crisis económica del momento. Ya en época contemporánea, su alcázar se convirtió en un símbolo de la Guerra Civil debido a su asedio y defensa. En 1983 se convirtió en capital de Castilla-La Mancha, manteniendo la capitalidad de la provincia de Toledo.

Tradicionalmente, la industria metalúrgica ha sido la base económica, sobre todo por la fabricación de espadas y cuchillos. En la actualidad la gran mayoría de la población se dedica al sector servicios, que también refleja el mayor número de parados. En cuanto a infraestructuras, la ciudad cuenta con diversas carreteras, incluida una autopista de peaje. Existe una línea de ferrocarril AVANT (Renfe) que conecta ToledoMadrid en 33 minutos. Cuenta además con diversas infraestructuras sanitarias, incluido un Hospital Nacional de Parapléjicos, deportivas y militares, como la Academia de Infantería.

Toledo es Patrimonio de la Humanidad desde 1986 y entre sus edificios se destacan la catedral de Santa María, de estilo gótico del siglo XIII, y el monasterio de San Juan de los Reyes, gótico isabelino del siglo XV. La ciudad ha sido lugar de nacimiento o residencia de artistas como Garcilaso de la Vega o el Greco.

El primer asentamiento fijo que se conoce en la ciudad de Toledo es una serie de castros, sobre los que después se levantó la ciudad carpetana amurallada, uno de los más importantes centros de los carpetanos. Entre los primeros asentamientos conocidos en la zona se encuentra el Cerro del Bu, ubicado en la orilla izquierda del río Tajo, un yacimiento que cuenta con diversas etapas superpuestas, una de ellas datada en la Edad del Bronce.

En el año 193 a. C. y tras una gran resistencia, Marco Fulvio Nobilior conquistó la ciudad. Los romanos la reconstruyeron y la denominaron Toletum, en la provincia de Carpetania. La ciudad desarrolló una importante industria del hierro que la llevó a acuñar moneda. La zona donde se asentaba la ciudad sufrió un profundo proceso de romanización, como atestiguan los numerosos restos de villas romanas, especialmente en la ribera del Tajo.

Los romanos dejaron numerosos vestigios en la faz toledana, como un imponente acueducto, del que únicamente se conservan las bases a ambos lados del Tajo, una vía romana, parte de la cual se puede ver en las laderas de los cerros de la margen izquierda del río, y un circo, ubicado en un parque público y parcialmente desenterrado. Existen otros muchos vestigios que, pese a estar dados por desaparecidos en muchos casos, es muy probable que se encuentren en el subsuelo de la urbe, tales como el teatro (ubicado en el solar inmediato al circo y que actualmente ocupa un colegio), el anfiteatro (bajo el barrio de Covachuelas), una importante infraestructura hidráulica (como los vestigios que quedan al lado de la puerta donde se accede a la mezquita del Cristo de la Luz), numerosas calzadas (como las recientemente encontradas a siete metros aproximadamente de profundidad bajo el jardín de la Mezquita anteriormente mencionada), así como termas, aliviaderos y villas.

Hay que destacar que la mayor parte de estas construcciones históricas fueran desmontadas, siendo los sillares aprovechados para la construcción de otros edificios y para la muralla que rodea la ciudad, si bien, posiblemente la mayor riqueza arqueológica de Toledo se encuentre enterrada bajo su subsuelo.

Tras las primeras incursiones germánicas, se reedificaron la antiguas murallas con objetivos defensivos; a pesar de ello en el año 411 la ciudad fue conquistada por los alanos gracias a su imponente dominio del caballo y sus artes de guerra, quienes fueron a su vez derrotados por los visigodos en el año 418. Una vez hubo vencido a su rival Agila, Atanagildo estableció su corte en la ciudad y posteriormente, con Leovigildo, se convirtió en capital del reino hispanogodo y en arzobispado, con lo que adquirió gran importancia civil y religiosa (como prueban los Concilios de Toledo) llegando a alcanzar los 10.000 habitantes (lo que la situaba entre las mayores ciudades hispanas de la época). Muy cerca de Toledo, en la villa de Guadamur, se halló el Tesoro de Guarrazar, excepcional conjunto de coronas votivas de los reyes visigodos.

En el año 711 fue conquistada por Táriq ibn Ziyad y sometida al dominio musulmán. La toma de la ciudad fue llevada a cabo sin dificultades, mediante capitulación, ya que gran parte de la población había huido.​ Los árabes la llamaron Tulaytula (en árabe طليطلة ).

El predominio de gran población mozárabe la convirtió enseguida en un foco de continua preocupación para Córdoba. En 797 durante el emirato de Alhakén I, estalló una sublevación contra Córdoba. Según determinados crónicas —pues hay diversas versiones sobre el suceso— el emir habría enviado al muladí Amrús ben Yusuf para someter la ciudad. Amrús diezmó a los muladíes locales mediante la conocida como “jornada del foso”: en un banquete en el palacio del gobernador donde se invitó a comer a los muladíes principales de la ciudad, se habría ido asesinando a estos según entraban y sus cadáveres arrojados a una zanja.​ De esta manera, el emir consiguió someter por un tiempo al pueblo toledano. No obstante, éstos volvieron a rebelarse en el 811 y en el 829, después de su muerte. Se dice que de estos hechos podría haber nacido la expresión de tener una “noche toledana”.

Finalmente, Abd al-Rahman III aplastó la endémica rebelión de la ciudad de Toledo en julio de 932, tras un asedio de dos años, sometiéndola al califato cordobés. Al desintegrarse el califato en el siglo XI, Toledo se convirtió en un importante reino de taifa, que no obstante, tuvo que pagar parias a los reyes de Castilla para mantener su independencia.

Tras años de asedio, es posteriormente sometida la ciudad y se rinde el 6 de Mayo de 1085. Días después, el 25 de Mayo, Alfonso VI de León y Castilla entra en Toledo, tras un acuerdo previo con el rey de la Taifa que la gobernaba. Mediante el acuerdo de capitulación, el rey castellano y leonés somete al reino, garantizando a los pobladores musulmanes la seguridad de sus personas y bienes. El rey concedió fueros propios a cada una de las minorías existentes: mozárabes (Toledo era un importante centro mozárabe, con liturgia propia, la hispano-mozárabe, que aún se conserva), musulmanes y judíos, posteriormente refundidos por Alfonso VII en el Fuero de 1118. Tras la capitulación de la ciudad, sobrevino el periodo de mayor esplendor de Toledo, de una gran intensidad cultural, social y política. La Escuela de traductores de Toledo, floreciente durante los siglos XII y XIII, así como las numerosas obras de arte civiles y religiosas, las cuales dejaron una importante huella en la ciudad.

Tras la capitulación, se toleró la práctica religiosa de las comunidades judía y musulmana, pero esta actitud tolerante no duró mucho tiempo. Los cristianos construyeron la nueva catedral sobre la mezquita mayor, que a su vez se levantaba sobre la antigua catedral visigoda.

En 1162 la ciudad fue conquistada por el rey Fernando II de León, durante el convulso período de la minoría de edad de Alfonso VIII de Castilla. El rey leonés nombró a Fernando Rodríguez de Castro “el Castellano”, miembro de la Casa de Castro, gobernador de la ciudad. La ciudad de Toledo permaneció en poder de los leoneses hasta el año 1166, en que fue recuperada por los castellanos.

Durante la guerra civil castellana, Toledo luchó al lado de Pedro I y, tras sufrir un largo asedio, fue tomada en enero de 1369. A lo largo de toda la Edad Media la ciudad fue creciendo: en el siglo XIV recibió privilegio ferial y en el XV se convirtió en uno de los principales productores pañeros castellanos, actividad que se sumó a las ya existentes de acuñación de monedas, fabricación de armas e industria sedera. En 1492, los judíos son expulsados y los Reyes Católicos reforman la ciudad. Isabel la Católica construyó allí, en el monasterio de San Juan de los Reyes, la que quería fuera su tumba, pero finalmente fue enterrada junto a su esposo en la catedral de Granada. Carlos I convierte a Toledo en ciudad imperial y en sede de la Corte.

Los Reyes Católicos urbanizaron y engrandecieron la ciudad, y en la catedral toledana se proclamó a Juana y Felipe el Hermoso como herederos de la corona castellana en 1502. Activa participación en la unificación del primer estado moderno de Europa tuvieron los nobles castellanos, especialmente la aristocrática familia de los Álvarez de Toledo, cuyo poder aumentó al amparo del poder regio. Isabel la Católica mandó construir en Toledo el monasterio de San Juan de los Reyes para conmemorar la batalla de Toro y ser enterrada allí con su marido, pero tras la reconquista de Granada los Reyes decidieron enterrarse en esta última ciudad, donde sus restos descansan hoy.

Fue una de las primeras ciudades que se unió a la revuelta de las Comunidades en 1520, con dirigentes comuneros como Pedro Laso de la Vega y Juan de Padilla. Tras la derrota comunera en la batalla de Villalar, los comuneros toledanos, dirigidos por María Pacheco, la viuda de Padilla, fueron los que más resistencia opusieron a los designios de Carlos I, hasta su rendición en 1522. Toledo se convirtió en una de las sedes de la Corte del imperio y en la cuarta ciudad más populosa de la Monarquía con 60000 habitantes (1560).

Posteriormente, con la decisión de trasladar la corte a Madrid, adoptada por su hijo Felipe II, en el año 1561, la ciudad perdió gran parte de su peso político y social. La ruina de la industria textil acentuó la decadencia de Toledo, si bien mantuvo su importancia como centro del poder eclesiástico.

El 23 de Agosto de 1580 se inició una gran epidemia de catarro que afligió a toda Castilla y se ensañó especialmente con Toledo, como cuenta fray Antonio de Villacastín en sus Memorias de la fundación de San Lorenzo el Real, monasterio de la orden de San Jerónimo…:

Ni había médico que visitase ni apenas crérigo para aministrar los sacramentos, y enterraban los muertos sin campanas en toda España, y en las sepulturas metían 7 y 8 y más en cada una; y el día de la Natividad de Nuestra Señora hobo iglesias que no hobo crérigo que dixese misa. Y acaeció en Toledo una cosa de notar: que este dicho día de nuestra Señora de setiembre no hobo canónigo que dixese la misa mayor, y ansí la dijo un pobre crérigo, y los acólitos fueron dos hombres seculares y pobres por no haber persona eclesiástica en toda la iglesia. Fue enfermedad notable, o por mejor decir pestilencia. Tuvo este mal lo recio dél hasta mediado el mes de otubre del dicho año y díxose que murió la tercera parte de la xente en todos los pueblos grandes y pequeños. Díxose que primero estuvo este mal en toda Italia y Francia y Flandes; finalmente fue una pestilencia general. su principio fue catarro y calenturas tercianas… Moríanse todos los que se sangraban.

Antonio de Villacastín (Zarco Cuevas, 1985, pp. 56-57)

Se considera a esta la primera pandemia de gripe, aunque algunos creen que fue en realidad de tosferina. Dicha epidemia comenzó en Asia y de allí pasó a Europa y América. Casi toda Europa fue afectada en seis semanas, y se dice que sólo el veinte por ciento de la población escapó de la enfermedad.

La constitución de la Real Compañía de Comercio y Fábricas, en 1748, en el marco de renovaciones borbónicas inspiradas por la Ilustración, trajo un breve resurgir de la ciudad, pero a finales del siglo XVIII estaba nuevamente arruinada y reducida a funciones meramente administrativas.

En 1761, por mandato del rey Carlos III se establece en la ciudad la Real Fábrica de Armas.

Tras el comienzo de la Guerra Civil Española, la ciudad permaneció en la zona republicana. Sin embargo, en el alcázar de la ciudad, sede de la Academia de Infantería, se refugió un grupo de leales a los sublevados (1950 personas, según el boletín El Alcázar de esas fechas, entre militares, guardias civiles y sus familias), al mando del coronel Moscardó, que resistió al Gobierno desde el 21 de Julio de 1936 hasta la llegada de las tropas del general Varela el 27 de Septiembre de ese mismo año. El asedio del alcázar fue ampliamente utilizado por la propaganda franquista. El alcázar, casi completamente destruido en el asedio, fue reconstruido en su totalidad posteriormente.

La represión y la violencia entre los partidarios de cada bando fueron los signos característicos de la guerra y posguerra. En un primer momento, con la ciudad todavía bajo dominio republicano, se realizaron fusilamientos populares, en los que los ciudadanos eran ejecutados por la mera sospecha de ser de “derechas” o pertenecer a la iglesia católica (estando documentada la muerte de al menos cien eclesiásticos). En uno de estos fusilamientos resultaría muerto el deán de la catedral y según la tradición historiográfica franquista, Luis Moscardó, hijo del coronel encerrado en el Alcázar. En Septiembre de 1936 se instaló un Tribunal Popular en el Palacio Arzobispal. El Tribunal tuvo corta vida, estableciendo sólo cuatro sumarios antes de su traslado a Madrid. Además, la vida en la ciudad era de un constante estado de guerra, con combates y bombardeos continuos en la zona del Alcázar. Los errores en los bombardeos causaron muchos destrozos en la ciudad, sobre todo en la cercana plaza de Zocodover. Tras la toma de la ciudad por las tropas franquistas se recrudeció la represión. Hasta Diciembre de 1936 la ciudad viviría en un estado sumarísimo, liderado por las disposiciones del comandante Planas y dirigido a todos los ciudadanos que habían colaborado en la represión de las tropas republicanas.

La ciudad fue elegida oficialmente capital de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, tras una votación en las Cortes, el 7 de Diciembre de 1983. Para la elección, el gobierno regional encargó a José María Barreda un proceso de información y consulta a la población, las instituciones políticas y las asociaciones culturales. En la votación en las Cortes, la propuesta de Toledo recibió la aprobación de 27 diputados (los 22 socialistas y los cinco del Grupo Popular de Toledo), tres en contra (los populares conquenses) y 12 abstenciones.

CATEDRAL DE SANTA MARÍA DE TOLEDO.

La catedral de Santa María, llamada también Catedral Primada de España, es un templo católico de arquitectura gótica en Toledo, considerado por algunos como el opus magnum de este estilo en España. Su construcción comenzó en 1226 bajo el reinado de Fernando III el Santo y las últimas aportaciones góticas se dieron en siglo XV cuando en 1493 se cerraron las bóvedas de los pies de la nave central, en tiempos de los Reyes Católicos. Está construida con piedra blanca de Olihuelas (en el término de Olías del Rey).

Se la conoce popularmente como Dives Toletana (con el sentido de la rica toledana). Es sede de la Archidiócesis de Toledo.

(09/04/2016)

359. Dedal SINGAPUR // SINGAPORE´s Thimble

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Dedal porcelana Singapur.

El dedal que os quiero enseñar en esta ocasión, lo tengo desde hace unos meses formando parte de mi colección de dedales. Es un dedal de los más internacionales que tengo ya que vino desde la ciudad de Singapur al sureste del continente asiático y me ha hecho especial ilusión. Me lo trajo un tío de mi novio que estuvo una temporada en esta ciudad por trabajo y antes de volverse, y después de mucho rebuscar y rebuscar en tiendas y más tiendas, se lo encontró. ¡Muchísimas gracias Senén por tu granito de arena!.

Ahora vamos a conocer algo más sobre este país y sobre esta ciudad…

Singapur, oficialmente República de Singapur (en inglés: Republic of Singapore; en chino: 新加坡共和国 [Xīnjīapō Gònghéguó]; en malayo: Republik Singapura; y en tamil: சிங்கப்பூர் குடியரசு [Siṅkappūr Kuṭiyarasu]), es un país soberano insular de Asia, formado por sesenta y tres islas, cuya forma de gobierno es la república parlamentaria.

Su territorio se divide en cinco consejos de desarrollo comunitario. Su capital es la ciudad de Singapur, por lo que Singapur se considera una ciudad-estado. Está situado al sur del Estado de Johor en la península de Malasia y al norte de las islas Riau de Indonesia, separada de estas por el estrecho de Singapur. Con 697 km²,​ es el país más pequeño del Sudeste Asiático. Su territorio ha crecido constantemente con tierras ganadas al mar.

Desde el siglo II d. C., cuando se establecieron allí los primeros humanos, la isla de Singapur ha formado parte de varios imperios regionales. El moderno Singapur fue fundado en 1819 por el británico Thomas Stamford Raffles como puesto comercial de la Compañía Británica de las Indias Orientales con el permiso del Sultanato de Johor. El Reino Unido obtuvo la soberanía sobre la isla en 1824 y esta pasó a ser una de las Colonias del Estrecho británicas en 1826. Ocupada por los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, Singapur declaró su independencia del Reino Unido en 1963 como parte de Malasia, de la que se separó dos años después. Desde entonces la ciudad-estado ha prosperado rápidamente y se ha ganado la distinción de ser uno de los “cuatro tigres asiáticos”.

Singapur es una de las principales ciudades globales y uno de los centros neurálgicos del comercio mundial, contando con el tercer mayor centro financiero y el segundo puerto que más mercancías mueve. Su economía globalizada y diversificada depende especialmente del comercio y del sector manufacturero. En términos de paridad de poder adquisitivo, Singapur es el tercer país con mayor renta per cápita del mundo, además de figurar entre los primeros países en las listas internacionales de educación, sanidad, transparencia política y competitividad económica.

Políticamente, Singapur es una república parlamentaria multipartidista con un gobierno parlamentario unicameral inspirado en el sistema Westminster británico. El Partido de Acción Popular ha ganado todas las elecciones desde que el país obtuvo la independencia. Sin embargo, las libertades civiles y de expresión están sumamente restringidas y se dan casos de censura por parte del Gobierno, por lo que está considerado como un país con rasgos tanto democráticos como autoritarios.​ La población, unos cinco millones de habitantes, es muy diversa: alrededor de dos millones son de origen extranjero y entre los nativos, el 75 por ciento son chinos y el resto minorías de malayos, indios o euroasiáticos. Esta diversidad tiene su reflejo en los cuatro idiomas oficiales del país, que son el inglés, el chino, el malayo y el tamil, así como en las políticas gubernamentales que promueven el multiculturalismo.

Singapur es uno de los miembros fundadores de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático y ha sido sede del secretariado del Foro de Cooperación Económica AsiaPacífico, además de formar parte de la Cumbre de Asia Oriental, del Movimiento de Países No Alineados y de la Mancomunidad de Naciones. El rápido desarrollo del país lo ha llevado a tener una influencia importante en los asuntos internacionales y a que algunos analistas lo consideren una potencia intermedia.​

El nombre español de “Singapur” deriva de la palabra en idioma malayo Singapura (en sánscrito: Siṅhapūra, literalmente ‘ciudad de los leones’, siendo siṃha: ‘león’ y pūra: ‘ciudad’), heredando la referencia a la ciudad a nivel nacional como Ciudad León. Los leones probablemente nunca vivieron aquí; la bestia que fue vista por Sang Nila Utama ―quien fundó y dio nombre a la antigua Singapur― tenía más parecido a un tigre.

La isla, anteriormente llamada Temasek, fue bautizada Singapur en el siglo XIV por el príncipe Paramésuara. Este territorio adquirió considerable importancia en el siglo XIV, pero fue arrasado por los javaneses y quedó desierto hasta el año 1819, cuando el británico Stamford Raffles fundó un asentamiento en el sitio donde actualmente se encuentra la moderna ciudad.

El sultán de Johor y Temenggong arrendó este territorio a la Compañía Británica de las Indias Orientales. A través de un tratado, la isla se cedió definitivamente a la compañía en 1824 a cambio de una renta vitalicia al sultán de Johor.

En el año 1826, Singapur se unió a Penang y Malaca, quedando su control en manos de un Gobierno con presidencia india y residencia en Penang. En 1830, se reunieron bajo la presidencia de Bengala, trasladándose la residencia a Singapur. El 1 de Abril de 1867, la autoridad de estos tres asentamientos pasó del Gobierno indio al ministro inglés de colonias.

Las islas Cocos, la isla de Navidad y la antigua colonia de Labuán fueron puestas bajo el control del gobernador de las Colonias del Estrecho (Straits Settlements) y fueron incorporadas a Singapur en 1900, 1903 y 1907, respectivamente. Singapur se constituyó como colonia separada en el año 1912, siendo utilizada como base naval hasta la ocupación japonesa.

El 15 de Febrero de 1942, la isla cayó durante la Segunda Guerra Mundial bajo dominio del Imperio japonés, que la atacó desde tierra aprovechando que las defensas de la ciudad estaban orientadas hacia el mar. Fue la mayor humillación británica sufrida en la guerra, ya que no solo fue una derrota militar, sino que también fue un duro golpe a la dominación occidental en toda Asia.

En 1959, Lee Kuan Yew fue elegido primer ministro. Su partido, el Partido de Acción Popular (People’s Action Party), propone entonces la integración en la Federación de Malasia, lo cual se consigue en Septiembre de 1963. Poco después, en 1964, las diferencias se manifiestan y se acuerda la secesión de la República de Singapur, siendo proclamada el 9 de Agosto de 1965. Recordado como el fundador de la patria singapurense, Lee Kuan Yew murió en 2015.

La constitución de Singapur está inspirada en el parlamentarismo inglés. Miembros de la única cámara parlamentaria representan los distintos distritos electorales. El presidente de la república es el jefe de estado, que es elegido por voto popular para un mandato de seis años. Aunque la presidencia de Singapur es un papel simbólico, se ha otorgado al presidente el derecho de vetar en ciertos asuntos, como el uso de las reservas financieras y el nombramiento de los jueces. A pesar de ser un cargo electo, debido a la gran cantidad de restricciones para presentar una candidatura, usualmente las elecciones no se celebran por falta de más de un candidato. Desde la instauración de la presidencia electa en 1993, solo se han celebrado dos elecciones, la última en 2011.

La mayoría del poder ejecutivo se encuentra en las manos del gabinete, liderado por el primer ministro, actualmente Lee Hsien Loong. El órgano legislativo del Gobierno es el Parlamento. Los parlamentarios tienden un puente entre la comunidad y el Gobierno y aseguran que las opiniones de sus constituyentes sean consideradas en el Parlamento. El actual Parlamento cuenta con 101 miembros, de los cuales 89 son elegidos, 9 son nombrados y 2 nombrado sin distrito electoral. Las últimas elecciones fueron en 2015.

Singapur se declara una democracia multipartidista, pero el Partido de Acción Popular ha dominado la vida política del país desde la independencia. Aunque las elecciones son libres, no existe una autoridad independiente que las supervise y el gobierno tiene una influencia excesiva y represiva sobre los medios. La Economist Intelligence Unit califica el sistema de Gobierno de “un régimen híbrido” que cuenta con rasgos democráticos y autoritarios. La Freedom House califica a Singapur de “parcialmente libre”, los derechos humanos son sistemáticamente violados en Singapur, y las libertades civiles y de expresión están sumamente restringidas.​ Mientras que el índice de democracia de The Economist califica a Singapur como “democracia defectuosa”, el segundo mejor de los cuatro rangos y está ubicado en el lugar 69 de 167, no es considerado debidamente una “democracia electoral” por el informe de Freedom in the World.

Singapur es miembro de la ASEAN, que comprende países surasiáticos.

Lee Kuan Yew, considerado el padre de la patria, fue el único primer ministro desde 1959 hasta 1990, cuando decidió por propia voluntad dejar el cargo para dar paso a la siguiente generación de políticos. Cuando Goh Chok Tong asumió el cargo de primer ministro, creó un ministerio sin cartera para Lee Kuan Yew y le nombró Senior Minister. Años más tarde, Goh Chok Tong tomó una decisión similar y decidió dejar el cargo a la generación de relevo. En 2004 Lee Hsien Loong, hijo de Kuan Yew, asumió el cargo de primer ministro; en ese momento su padre pasó de ser llamado Senior Minister a Mentor Minister, y Goh Chok Tong pasó a ser el Senior Minister.

Singapur se sitúa entre Malasia, con la que limita al norte, e Indonesia al sur. Está formado por 64 islas incluyendo la isla principal conocida como la isla de Singapur o Pulau Ujong. Esta isla está unida a la península malaya por dos puentes. El primero lleva a la ciudad fronteriza de Johor Bahru en Malasia. El segundo, más al oeste, conecta también con Johor Bahru en los barrios de la región de Tuas. Muchos depósitos de agua potable están dispersos por toda la isla para permitir la autonomía al estado de suministro en caso de guerra con la vecina Malasia. La isla de Sentosa es a veces llamada el punto más meridional del continente asiático. Esto es algo controvertido, ya que tanto Singapur como la isla de Sentosa están conectados con represas y puentes al continente.

(12/01/2018)

 

358. Dedal HOLANDA // HOLLAND´s Thimble

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Dedal porcelana Holanda (Países Bajos).

Hoy os quiero enseñar otro de los dedales internacionales que tengo en mi colección desde hace ya algún tiempo. Este dedal me lo trajo mi novio de uno de sus viajes de trabajo, haciendo escala en Holanda se encontró con algunos dedalitos y quiso traérmelos para que formasen parte de mi colección. Este es uno de ellos. ¡Y me encanta!, porque describe a la perfección este país, con sus molinos, sus vaquitas y sus campos de tulipanes.

Holanda (en neerlandés, Holland)​ es una región histórica y cultural situada en la costa occidental de los Países Bajos. Desde 1840, está dividida en dos provincias, Holanda Septentrional (Holanda del Norte) y Holanda Meridional (Holanda del Sur).

Antiguamente, el condado de Holanda fue miembro principal de las Provincias Unidas (1581-1795). Debido a su importancia histórica en la región, el topónimo “Holanda” se utiliza tradicionalmente como pars pro toto o sinécdoque para referirse al Estado soberano, y la denominación oficial de éste es la de “Países Bajos“. Sin embargo, durante el reinado de Luis I Bonaparte, el Estado llevó el nombre de Reino de Holanda (1806-1810). Lo mismo ocurre con el idioma, el neerlandés, que es conocido tradicionalmente, por extensión, como “holandés” (aunque en realidad el holandés es un “dialecto” del neerlandés). Lo mismo ocurre en el caso del gentilicio, que es neerlandés/a, aunque también se usa “holandés/a”.

Cada región de los Países Bajos tiene su propia historia que merece ser comentada de manera independiente. Sin embargo, hasta cierto punto, la historia de Holanda como región es la historia de los Países Bajos como país, ya que es la región más influyente del Estado soberano actual.

Hasta el siglo IX, los habitantes del territorio que se convirtió en Holanda eran de procedencia frisona. La zona era parte de Frisia. A finales del s. IX, Holanda se convirtió en un condado del Sacro Imperio Romano Germánico. El primer conde de Holanda que se conoce con certeza fue Teodorico I, que reinó desde el año 896 hasta el 931. Fue sucedido por una larga lista de condes holandeses, que hasta el 1101 se conocieron como condes de Frisia. Cuando el conde Juan I murió sin descendencia en 1299, el condado fue heredado por Juan II de Avesnes, conde de Henao. En la época de Guillermo V (Casa de Wittelsbach, 1354-1388), el conde de Holanda también fue el conde de Henao y de Zelanda.

Más tarde, Frisia Occidental fue conquistada —como resultado, la mayoría de las instituciones regionales se referían a Holanda y Frisia Occidental como una sola unidad—. Al mismo tiempo, enfrentamientos armados tuvieron lugar y se sucedieron hasta que Jacqueline I, condesa de Henao, se vio obligada a ceder todas sus posesiones, incluyendo Holanda, a su primo Felipe III de Borgoña, conocido como Felipe el Bueno, en 1432.

Como consecuencia, Holanda se convirtió en parte de los Países Bajos Borgoñones, y más tarde, en 1477, pasó a formar parte de las Diecisiete Provincias de los Habsburgo. En el siglo XVI, el condado se convirtió en la región europea más densamente urbanizada, con la mayoría de la población viviendo en las grandes urbes. En los Países Bajos Borgoñones, Holanda era la región dominante del norte; la influencia política de Holanda determinó en gran medida el dominio borgoñón sobre la zona. El último conde de Holanda fue Felipe II de España. Fue depuesto oficialmente en 1581 mediante el Acta de abjuración, aunque los monarcas hispánicos conservaron la intitulación de “condes de Holanda” hasta la Paz de Münster, firmada en 1648.

En la rebelión holandesa contra los Habsburgo durante la Guerra de los Ochenta Años, las fuerzas navales de los rebeldes —los “mendigos de mar”— establecieron su primera base permanente en Brielle, en 1572. De esta forma, Holanda, ahora con estatus de Estado soberano en una confederación holandesa más grande, se convirtió en el centro de la rebelión. En el siglo XVII, Holanda se convirtió en el centro cultural, político y económico de las Provincias Unidas, convirtiéndose en una de las mayores potencias europeas, proceso que se conoce como Siglo de Oro neerlandés. Después de que el rey de España fuera depuesto como conde de Holanda, el poder ejecutivo y legislativo recayó en los estados que conformaban las Provincias Unidas, que fueron liderados por la figura del Gran Pensionario.

Las mayores ciudades de las Provincias Unidas se encontraban en HolandaÁmsterdam, Róterdam, Leiden, Alkmaar, La Haya, Delft, Dordrecht y Haarlem—. Desde los grandes puertos de la región, comerciantes holandeses navegaban hacia otros destinos europeos, y los principales comerciantes europeos dirigían el mercado del continente desde Ámsterdam y las demás ciudades portuarias de Holanda.

Muchos europeos se refirieron a las Provincias Unidas como “Holanda” y no como “República de los Siete Países Bajos Unidos”. Una fuerte influencia holandesa se plantó en la mente de los demás europeos, que luego se proyectó en la República en su conjunto. En la propia República, un lento proceso gradual de expansión cultural se llevó a cabo, uniformizando las culturas de las demás provincias y convirtiéndolas en más similares a la holandesa. La lengua de la Holanda urbana se convirtió en la lengua estándar.

La formación de la República Bátava, inspirada en la Revolución francesa, dio lugar a un gobierno más centralizado. Holanda se convirtió en la provincia de un Estado unitario. La independencia de la región se frenó debido a una reforma administrativa en 1789, en la que el territorio holandés fue dividido en varios departamentos: Amstel, Delf, Texel, y parte de las cuencas del Escalda y el Mosa.

Desde 1806 hasta 1810, Napoleón Bonaparte controló el Estado vasallo, el Reino de Holanda, gobernado de iure por Luis I Bonaparte y, en un breve período de tiempo, por el hijo de Luis, Luis Napoleón Bonaparte. El reino abarcaba gran parte del territorio que conforma los Países Bajos actuales. La denominación del reino refleja lo común que era equiparar el resto de los territorios como parte de la región de Holanda.

Durante el período en que los Países Bajos fueron anexionados por el Primer Imperio Francés e incorporados a Francia (1810–1813), Holanda fue dividida en los departamentos de Zuyderzée y Bouches-de-la-Meuse.

Después de 1813, Holanda se convirtió en provincia del Reino Unido de los Países Bajos. Más tarde, en 1840, Holanda se dividió en las actuales provincias de Holanda Septentrional y Holanda Meridional, como resultado de la Revolución belga de 1830. Desde 1850, un fuerte proceso de construcción nacional provocó que los Países Bajos fueran culturalmente unificados y económicamente modernizados, haciendo de las ciudades de Holanda la base de su economía.

(09/11/2017)

357. Dedal O GROVE // O GROVE´s Thimble

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Dedal con pulpo escudo de O Grove (Pontevedra).

En esta publicación de mi blog de dedales quiero enseñaros otro de los dedales que me traje de una de mis últimas visitas al municipio de O Grove. Es un dedal que me ha llamado mucho la atención por llevar un pulpo en la parte de arriba, ya que el pulpo es uno de los manjares que se pueden degustar en Galicia.

El Grove​ (O Grove, en gallego y oficialmente)​ es un municipio y una península situada en la parte occidental de la comarca del Salnés (provincia de Pontevedra), a la entrada de la ría de Arosa, en el noroeste de España. Su gentilicio es “groveiro” o “grovense”, aunque sus habitantes son popularmente más conocidos como “mecos”.

El topónimo Ogrobe está bien documentado y desde antiguo: “et ecclesiam Sancti Uincentii in insula Ocobre cum dextris suis.” (899, San Vicente de El Grove.) Procede, pues, del término Ocobre (forma terminada en -obre, como muchas otras: Añobre, Barallobre, Canzobre, etc). Su forma original es, pues, Ogrobe (todo junto), habiendo sufrido en épocas más recientes, y fruto de un proceso de castellanización de topónimos totalmente ajeno a la evolución natural etimológica, la segmentación de la vocal inicial “O”, al confundirse ésta con el artículo singular masculino en gallego y ser traducida por “El”.​ Estos falsos cortes se han producido también en otros topónimos gallegos mal castellanizados, como Agolada > A Golada > La Golada > Golada.

De todas formas, existe una disputa nunca resuelta entre los partidarios de la forma oficial (O Grove) y los defensores de las formas Ogrove y Ogrobe. Los primeros lo defienden basándose precisamente en su oficialidad y en el hábito escrito, y los segundos alegan que estas son las formas no deturpadas del topónimo. Asimismo, tampoco se llega a acuerdo sobre si debe ser escrito con “b” o con “v”. Por un lado, se alega que el topónimo procede de la palabra prerromana Ocobre o Ocóbriga, debiendo ser por este motivo escrito con “b”. Los defensores de la “v” se basan, por el contrario, en que la evolución del gallego desde el latín es la única causante de esta disputa, extremo siempre negado por los defensores de la “b”.

La isla de El Grove estuvo poblada durante la romanización de Galicia, como lo testifican los restos de una ciudad romana en Adro Vello, posteriormente usada en la Edad Media como camposanto. Las primeras referencias documentales datan del siglo VI y sitúan las tierras de El Grove bajo la jurisdicción de la diócesis compostelana. Asimismo, el rey Ordoño II le entregó en el siglo X las salinas de Noalla (Sanxenxo) junto con las tierras de la isla de El Grove, con sus vidas, iglesia y pertenencias. Por otro bando, el obispo Sisnando II le entregó al monasterio de San Martín Pinario la iglesia de San Vicente de El Grove, con sus tierras y habitantes. De este modo, el arzobispo de Santiago nombraba, todavía en el siglo XVII al alcalde de El Grove, un procurador general, un regidor para los asuntos de tierra y otro para los del mar. No fue hasta mediados del siglo XIX cuando un decreto de las Cortes redujo sus derechos al nombramiento de los curados de San Vicente y San Martín. El hecho más relevante en la historia moderna de El Grove fue la peste bubónica, que entró por el puerto de El Grove en 1562, extendiéndose rápidamente por la Ría de Arosa y por toda Galicia.

Otros factores que influyeron decisivamente en su demografía y economía fueron los frecuentes ataques musulmanes y normandos, tanto en el propio El Grove como a lo largo de toda la Ría de Arosa, y más tarde, ya en el siglo XVIII, los de los piratas británicos. La promulgación de la Constitución de 1812 permitió que El Grove se convirtiese en municipio en 1822, perteneciente a la provincia de Vigo. Pero esta situación sólo duró un año, al ser restaurado el Antiguo Régimen por Fernando VII en 1823. Por fin, en 1835, se recuperó el estatus de municipio.

En este dedal que lleva una pegatina, podemos ver el escudo de O Grove que os describo a continuación:

Escudo de O Grove, (Galicia). Blasón: Sobre cartela, escudo cortado: 1º: de diestra a siniestra, en campo de azur, una casa, un árbol, una montaña de dos cumbres sumada de otro árbol. 2º: en campo de azur, un puerto marítimo mazonado moviente de diestra sumado de dos farolas de plata y una gamela de oro con vela desplegada de plata sobre ondas. Al timbre, corona real cerrada. (http://www.depontevedra.es/?1,6783 )

(24/03/2016)

356. Dedal ESPAÑA // SPAIN´s Thimble

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Dedal porcelana I Love España.

El dedal que os quiero enseñar hoy, es un dedal de porcelana de mi país, España. Era uno de los dedales que me faltaban en la colección de dedales y que llevaba tiempo detrás de él. Un dedal de “I love España“.

España, también denominado Reino de España, es un país transcontinental, miembro de la Unión Europea, constituido en Estado social y democrático de derecho y cuya forma de gobierno es la monarquía parlamentaria. Su territorio, con capital en Madrid,​ está organizado en diecisiete comunidades autónomas y dos ciudades autónomas, formadas estas, a su vez, por cincuenta provincias.

España se sitúa tanto al sur de Europa Occidental como en el norte de África. En Europa, ocupa la mayor parte de la península ibérica, conocida como España peninsular, y las islas Baleares (en el mar Mediterráneo occidental); en África se hallan las ciudades de Ceuta (en la península Tingitana) y Melilla (en el cabo de Tres Forcas), las islas Canarias (en el océano Atlántico nororiental), las islas Chafarinas (mar Mediterráneo), el peñón de Vélez de la Gomera (mar Mediterráneo), las islas Alhucemas (golfo de las islas Alhucemas) y la isla de Alborán (mar de Alborán). El municipio de Llivia, en los Pirineos, constituye un enclave rodeado totalmente por territorio francés. Completa el conjunto de territorios una serie de islas e islotes frente a las propias costas peninsulares.

Tiene una extensión de 505 370 km²,​ siendo el cuarto país más extenso del continente, tras Rusia, Ucrania y Francia. Con una altitud media de 650 metros sobre el nivel del mar es uno de los países más montañosos de Europa. Su población es de 46659302 habitantes (2018). El territorio peninsular comparte fronteras terrestres con Francia y con Andorra al norte, con Portugal al oeste y con el territorio británico de Gibraltar al sur. En sus territorios africanos, comparte fronteras terrestres y marítimas con Marruecos. Comparte con Francia la soberanía sobre la isla de los Faisanes en la desembocadura del río Bidasoa y cinco facerías pirenaicas.

De acuerdo con la Constitución, y según su artículo 3.1, “el castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla”.​ En 2012, era la lengua materna del 82 % de los españoles.​ Según el artículo 3.2, “las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos”.

El producto interior bruto coloca a la economía española en la decimotercera posición mundial. España es una potencia turística, pues es el segundo país más visitado del mundo, con 82 millones de turistas en 2017, y el segundo país del mundo en ingresos económicos provenientes del turismo.​ Es, además, el octavo país del mundo con mayor presencia de multinacionales.​ Tiene un índice de desarrollo humano muy alto (0.891), según el informe de 2017 del Programa de la ONU para el Desarrollo.​

La primera presencia constatada de homínidos del género Homo se remonta a 1,2 millones de años antes del presente, como atestigua el descubrimiento de una mandíbula de un Homo aún sin clasificar en Atapuerca. En el siglo III a. C., se produjo la intervención romana en la Península, lo que conllevó a una posterior conquista de lo que, más tarde, se convertiría en Hispania. En el Medievo, la zona fue conquistada por distintos pueblos germánicos y por los musulmanes, llegando estos a tener presencia durante algo más de siete centurias. No es hasta el s. XV, con la unión dinástica de Castilla y Aragón y la culminación de la Reconquista, junto con la posterior anexión navarra, cuando se puede hablar de la cimentación de España, como era reconocida en el exterior.​ Ya en la Edad Moderna, los monarcas españoles dominaron el primer imperio de ultramar global, que abarcaba territorios en los cinco continentes,​ dejando un vasto acervo cultural y lingüístico por el globo. A principios del XIX, tras sucesivas guerras en Hispanoamérica, pierde la mayoría de sus territorios en América, acrecentándose esta situación con el desastre del 98. Durante este siglo, se produciría también una guerra contra el invasor francés, una serie de guerras civiles, una efímera república reemplazada nuevamente por una monarquía constitucional y el proceso de modernización del país. En el primer tercio del siglo XX, se proclamó una república constitucional y se inició una guerra civil, consecuencia de un golpe militar que llevaría al poder al general Franco. El país estuvo bajo su dictadura hasta su muerte, en 1975, cuando se inició una transición hacia la democracia, cuyo clímax fue la redacción, ratificación en referéndum y promulgación de la Constitución de 1978, que propugna como valores superiores del ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

El actual territorio español aloja dos de los lugares más importantes para la prehistoria europea y mundial: la sierra de Atapuerca (donde se ha definido la especie Homo antecessor y se ha hallado la serie más completa de huesos de Homo heidelbergensis) y la cueva de Altamira (donde por primera vez se identificó el arte paleolítico).

La particular posición de la península ibérica como “Extremo Occidente” del mundo mediterráneo determinó la llegada de sucesivas influencias culturales del Mediterráneo oriental, particularmente las vinculadas al Neolítico y la Edad de los Metales (agricultura, cerámica, megalitismo), proceso que culminó en las denominadas colonizaciones históricas del I milenio a. C. Tanto por su localización favorable para las comunicaciones como por sus posibilidades agrícolas y su riqueza minera, las zonas este y sur fueron las que alcanzaron un mayor desarrollo (cultura de los Millares, Cultura del Argar, Tartessos, pueblos iberos). También hubo continuos contactos con Europa Central (cultura de los campos de urnas, celtización).

La datación más antigua de un hecho histórico en España es la de la legendaria fundación de la colonia fenicia de Gadir (la Gades romana, que hoy es Cádiz), que según fuentes romanas (Veleyo Patérculo y Tito Livio) se habría producido ochenta años después de la guerra de Troya, antes que la de la propia Roma, lo que la situaría en el 1104 a. C. y sería la fundación de una ciudad en Europa Occidental de referencias más antiguas. Las no menos legendarias referencias que recoge Heródoto de contactos griegos con el reino tartésico de Argantonio se situarían, por su parte, en el año 630 a. C. Las evidencias arqueológicas de establecimientos fenicios (EbususIbiza—, SexiAlmuñécar—, MalakaMálaga—) permiten hablar de un monopolio fenicio de las rutas comerciales en torno al Estrecho de Gibraltar (incluyendo las del Atlántico, como la ruta del estaño), que limitó la colonización griega al norte mediterráneo (Emporion, la actual Ampurias).

Las colonias fenicias pasaron a ser controladas por Cartago desde el siglo VI a. C., periodo en el que también se produce la desaparición de Tartessos. Ya en el siglo III a. C., la victoria de Roma en la primera guerra púnica estimuló aún más el interés cartaginés por la península ibérica, por lo que se produjo una verdadera colonización territorial o imperio cartaginés en Hispania, con centro en Qart Hadasht (Cartagena), liderada por la familia Barca.

La intervención romana se produjo en la segunda guerra púnica (218 a. C.), que inició una paulatina conquista romana de Hispania, no completada hasta casi doscientos años más tarde. La derrota cartaginesa permitió una relativamente rápida incorporación de las zonas este y sur, que eran las más ricas y con un nivel de desarrollo económico, social y cultural más compatible con la propia civilización romana. Mucho más dificultoso se demostró el sometimiento de los pueblos de la Meseta, más pobres (guerras lusitanas y guerras celtíberas), que exigió enfrentarse a planteamientos bélicos totalmente diferentes a la guerra clásica (la guerrilla liderada por Viriato —asesinado el 139 a. C.—, resistencias extremas como la de Numancia —vencida el 133 a. C.—). En el siglo siguiente, las provincias romanas de Hispania, convertidas en fuente de enriquecimiento de funcionarios y comerciantes romanos y de materias primas y mercenarios, estuvieron entre los principales escenarios de las guerras civiles romanas, con la presencia de Sertorio, Pompeyo y Julio César. La pacificación (pax romana) fue el propósito declarado de Augusto, que pretendió dejarla definitivamente asentada con el sometimiento de cántabros y astures (29-19 a. C.), aunque no se produjo su efectiva romanización. En el resto del territorio, la romanización de Hispania fue tan profunda como para que algunas familias hispanorromanas alcanzaran la dignidad imperial (Trajano, Adriano y Teodosio) y hubiera hispanos entre los más importantes intelectuales romanos (el filósofo Lucio Anneo Séneca, los poetas Lucano, Quintiliano o Marcial, el geógrafo Pomponio Mela o el agrónomo Columela), si bien, como escribió Tito Livio en tiempos de Augusto, “aunque fue la primera provincia importante invadida por los romanos fue la última en ser dominada completamente y ha resistido hasta nuestra época”, atribuyéndolo a la naturaleza del territorio y al carácter recalcitrante de sus habitantes. La asimilación del modo de vida romano, larga y costosa, ofreció una gran diversidad desde los grados avanzados en la Bética a la incompleta y superficial romanización del norte peninsular.

En el año 409 un grupo de pueblos germánicos (suevos, alanos y vándalos) invadieron la península ibérica. En el 416, lo hicieron a su vez los visigodos, un pueblo igualmente germánico, pero mucho más romanizado, bajo la justificación de restaurar la autoridad imperial. En la práctica tal vinculación dejó de tener significación y crearon un reino visigodo con capital primero en Tolosa (la actual ciudad francesa de Toulouse) y posteriormente en Toletum (Toledo), tras ser derrotados por los francos en la batalla de Vouillé (507). Entre tanto, los vándalos pasaron a África y los suevos conformaron el reino de Braga en la antigua provincia de Gallaecia (el cuadrante noroeste peninsular). Leovigildo materializó una poderosa monarquía visigoda con las sucesivas derrotas de los suevos del noroeste y otros pueblos del norte (la zona cantábrica, poco romanizada, se mantuvo durante siglos sin una clara sujección a una autoridad estatal) y los bizantinos del sureste (Provincia de Spania, con centro en Carthago Spartaria, la actual Cartagena), que no fue completada hasta el reinado de Suintila en el año 625. San Isidoro de Sevilla en su Historia Gothorum se congratula de que este rey “fue el primero que poseyó la monarquía del reino de toda España que rodea el océano, cosa que a ninguno de sus antecesores le fue concedida…” El carácter electivo de la monarquía visigótica determinó una gran inestabilidad política caracterizada por continuas rebeliones y magnicidios.​ La unidad religiosa se había producido con la conversión al catolicismo de Recaredo (587), proscribiendo el arrianismo que hasta entonces había diferenciado a los visigodos, impidiendo su fusión con las clases dirigentes hispanorromanas. Los Concilios de Toledo se convirtieron en un órgano en el que, reunidos en asamblea, el rey, los principales nobles y los obispos de todas las diócesis del reino sometían a consideración asuntos de naturaleza tanto política como religiosa. El Liber Iudiciorum promulgado por Recesvinto (654) como derecho común a hispanorromanos y visigodos tuvo una gran proyección posterior.

En el año 689 los árabes llegaron al África noroccidental y en el año 711, llamados por la facción visigoda enemiga del rey Rodrigo, cruzaron el Estrecho de Gibraltar (denominación que recuerda al general bereber Tarik, que lideró la expedición) y lograron una decisiva victoria en la batalla de Guadalete. La evidencia de la superioridad llevó a convertir la intervención, de carácter limitado en un principio, en una verdadera imposición como nuevo poder en Hispania, que se terminó convirtiendo en un emirato o provincia del imperio árabe llamada al-Ándalus con capital en la ciudad de Córdoba. El avance musulmán fue veloz: en el 712 tomaron Toledo, la capital visigoda; el resto de las ciudades fueron capitulando o siendo conquistadas hasta que en el 716 el control musulmán abarcaba toda la península, aunque en el norte su dominio era más bien nominal que efectivo. En la Septimania, al noreste de los Pirineos, se mantuvo un núcleo de resistencia visigoda hasta el 719. El avance musulmán contra el reino franco fue frenado por Carlos Martel en la batalla de Poitiers (732). La poco controlada zona noroeste de la península ibérica fue escenario de la formación de un núcleo de resistencia cristiano centrado en la cordillera Cantábrica, zona en la que un conjunto de pueblos poco romanizados (astures, cántabros y vascones), escasamente sometidos al reino godo, tampoco habían suscitado gran interés para las nuevas autoridades islámicas. En el resto de la península ibérica, los señores godos o hispanorromanos, o bien se convirtieron al Islam (los denominados muladíes, como la familia banu Qasi, que dominó el valle medio del Ebro) o bien permanecieron fieles a las autoridades musulmanas aun siendo cristianos (los denominados mozárabes), conservaron sus posición económica y social e incluso un alto grado de poder político y territorial (como Tudmir, que dominó una extensa zona del sureste).

La sublevación inicial de Don Pelayo fracasó, pero en un nuevo intento del año 722 consiguió imponerse a una expedición de castigo musulmana en un pequeño reducto montañoso, lo que la historiografía denominó “batalla de Covadonga“. La determinación de las características de ese episodio sigue siendo un asunto no resuelto, puesto que más que una reivindicación de legitimismo visigodo (si es que el propio Pelayo o los nobles que le acompañaban lo eran) se manifestó como una continuidad de la resistencia al poder central de los cántabros locales (a pesar del nombre que terminó adoptando el reino de Asturias, la zona no era de ninguno de los pueblos astures, sino la de los cántabros vadinienses​). El “goticismo” de las crónicas posteriores asentó su interpretación como el inicio de la “Reconquista”, la recuperación de todo el territorio peninsular, al que los cristianos del norte entendían tener derecho por considerarse legítimos continuadores de la monarquía visigoda.

Los núcleos cristianos orientales tuvieron un desarrollo inicial claramente diferenciado del de los occidentales. La continuidad de los godos de la Septimania, incorporados al reino franco, fue base de las campañas de Carlomagno contra el Emirato de Córdoba, con la intención de establecer una Marca Hispánica al norte del Ebro, de forma similar a como hizo con otras marcas fronterizas en los límites de su Imperio. Demostrada imposible la conquista de las zonas del valle del Ebro, la Marca se limitó a la zona pirenaica, que se organizó en diversos condados en constantes cambios, enfrentamientos y alianzas tanto entre sí como con los árabes y muladíes del sur. Los condes, de origen franco, godo o local (vascones en el caso del condado de Pamplona) ejercían un poder de hecho independiente, aunque mantuvieran la subordinación vasallática con el Emperador o, posteriormente, el rey de Francia Occidentalis. El proceso de feudalización que llevó a la descomposición de la dinastía carolingia, evidente en el siglo IX, fue estableciendo paulatinamente la transmisión hereditaria de las condados y su completa emancipación de la vinculación con los reyes francos. En todo caso, el vínculo nominal se mantuvo mucho tiempo: hasta el año 988 los condes de Barcelona fueron renovando su contrato de vasallaje.

En 756, Abderramán I (un Omeya superviviente del exterminio de la familia califal destronada por los abbasíes) fue acogido por sus partidarios en al-Ándalus y se impuso como emir. A partir de entonces, el Emirato de Córdoba fue políticamente independiente del Califato abasí (que trasladó su capital a Bagdad). La obediencia al poder central de Córdoba fue desafiada en ocasiones con revueltas o episodios de disidencia protagonizados por distintos grupos etno-religiosos, como los bereberes de la Meseta del Duero, los muladíes del valle del Ebro o los mozárabes de Toledo, Mérida o Córdoba (jornada del foso de Toledo y Elipando, mártires de Córdoba y San Eulogio) y se llegó a producir una grave sublevación encabezada por un musulmán convertido al cristianismo (Omar ibn Hafsún, en Bobastro). Los núcleos de resistencia cristiana en el norte se consolidaron, aunque su independencia efectiva dependía de la fortaleza o debilidad que fuera capaz de demostrar el Emirato cordobés.

En 929, Abderramán III se proclamó califa, manifestando su pretensión de dominio sobre todos los musulmanes. El Califato de Córdoba solo consiguió imponerse, más allá de la península ibérica, sobre un difuso territorio norteafricano; pero sí logró un notable crecimiento económico y social, con un gran desarrollo urbano y una pujanza cultural en todo tipo de ciencias, artes y letras, que le hizo destacar tanto en el mundo islámico como en la entonces atrasada Europa cristiana (sumida en la “Edad Oscura” que siguió al renacimiento carolingio). Ciudades como Valencia, Zaragoza, Toledo o Sevilla se convirtieron en núcleos urbanos importantes, pero Córdoba llegó a ser, durante el califato de al-Hakam II, la mayor ciudad de Europa Occidental; quizá alcanzó el medio millón de habitantes, y sin duda fue el mayor centro cultural de la época. En los años finales del siglo X, el general Almanzor dirigió cada primavera aceifas (expediciones de castigo y para conseguir botín) contra los cristianos del norte (Pamplona, 978, León, 982, Barcelona, 985, Santiago, 997). A su muerte en 1002, tras su derrota ante una coalición cristiana en la batalla de Calatañazor, comenzaron una serie de enfrentamientos entre familias dirigentes musulmanas, que llevaron a la desaparición del califato y la formación de un mosaico de pequeños reinos, llamados de taifas.

El reino de Asturias, con su capital fijada en Oviedo desde el reinado de Alfonso II el Casto, se había transformado en reino de León en 910 con García I al repartir Alfonso III el Magno sus territorios entre sus hijos. En 914, muerto García, subió al trono Ordoño II, que reunificó Galicia, Asturias y León y fijó definitivamente en esta última ciudad su capital. Su territorio, que llegaba hasta el Duero, se fue paulatinamente repoblando mediante el sistema de presura (concesión de la tierra al primero que la roturase, para atraer a población en las peligrosas zonas fronterizas), mientras que los señoríos laicos o eclesiásticos (de nobles o monasterios) se fueron implantando posteriormente. En las zonas en que la frontera fue una condición más permanente y la defensa recaía en la figura social del caballero-villano, lo que ocurrió particularmente en la zona oriental del reino, se conformó un territorio de personalidad marcadamente diferenciada: el condado de Castilla (Fernán González). Un proceso hasta cierto punto similar (aprisio) se produjo en los condados catalanes de la llamada Cataluña la Vieja (hasta el Llobregat, por oposición a la Cataluña la Nueva conquistada a partir del siglo XII).

El siglo XI comenzó con el predominio entre los reinos cristianos del reino de Navarra. Sancho III el Mayor incorporó los condados pirenaicos centrales (Aragón, Sobrarbe y Ribagorza) y el condado leonés de Castilla, estableciendo un protectorado de hecho sobre el propio reino de León. Los enfrentamientos entre las taifas musulmanas, que recurrían a los cristianos como tropas mercenarias para imponerse unas sobre otras, aumentaron notablemente su poder, que llegó a ser suficiente como para someterlas al pago de parias.

Los territorios de Sancho el Mayor fueron distribuidos entre sus hijos tras su muerte. Fernando obtuvo Castilla. Su matrimonio con la hermana del rey leonés y el apoyo navarro le permitieron imponerse como rey de León tras la muerte de su cuñado en la batalla de Tamarón (1037). A la muerte de Fernando se volvió a realizar un reparto territorial que multiplicó el número de territorios que adquirieron el rango regio: reino de León, reino de Galicia, reino de Castilla, así como la ciudad de Zamora. Sucesivamente se produjeron reunificaciones y divisiones, siempre revertidas, excepto en el caso del condado de Portugal, convertido en reino. La conquista de Toledo por Alfonso VI (1085) permitió la repoblación de la amplia región entre los ríos Duero y Tajo mediante la concesión de fueros y cartas pueblas a concejos con jurisdicción sobre amplias zonas (comunidad de villa y tierra) sobre los que ejercían una especie de “señorío colectivo”. Un proceso similar se produjo en el valle del Ebro, repoblado (en parte con mozárabes emigrados del sur peninsular) a partir de la conquista de Zaragoza (1118) por Alfonso I el Batallador, rey de Navarra y Aragón, que incluso llegó a ser rey consorte de Castilla y León (en un accidentado matrimonio con Urraca I de Castilla, que terminó anulándose). A su muerte sin herederos directos se separaron definitivamente sus reinos: mientras que Navarra quedó marginada en la Reconquista, sin crecimiento hacia el sur, Aragón se vinculó con Cataluña en 1137 por el matrimonio de la reina Petronila con el conde Ramón Berenguer IV de Barcelona y formaron la Corona de Aragón.

Por su parte, la conformación de la Corona de Castilla como conjunto de reinos, con un único rey y unas únicas Cortes, no se consolidó hasta el siglo XIII. Los distintos territorios conservaban diversas particularidades jurídicas, así como su condición de reino, perpetuada en la intitulación regia: “rey de Castilla, de León, de Galicia, de Nájera, de Toledo,… señor de Vizcaya y de Molina“, añadiendo sucesivamente los títulos de soberanía de los nuevos reinos que se fueran conquistando o adquiriendo. Alfonso VII adoptó el título de Imperator totius Hispaniae. La repoblación de la amplia zona entre el Tajo y Sierra Morena, relativamente despoblada, se confió a las órdenes militares (Santiago, Alcántara, Calatrava, Montesa).

Los avances cristianos hacia el sur fueron confrontados sucesivamente por dos intervenciones norteafricanas: la de los almorávides (batallas de Zalaca, 1086, y Uclés, 1108) y la de los almohades (batalla de Alarcos, 1195), que unificaron bajo una concepción más rigorista del Islam a las taifas, cuyos gobernantes eran acusados de corruptos y contemporizadores con los cristianos. Sin embargo, la batalla de las Navas de Tolosa (1212) significó una decisiva imposición del predominio cristiano y los pocos años quedó un único reducto musulmán en la península, el reino nazarí de Granada. La decadencia política y militar de al-Ándalus fue simultánea a su mayor esplendor en los campos artístico y cultural (palacio de la Aljafería, Alhambra de Granada, Averroes, Ibn Hazm).

La Corona de Castilla, con Fernando III el Santo, conquistó en los años centrales del siglo XIII la totalidad del valle del Guadalquivir (reinos de Jaén, de Córdoba y de Sevilla) y el reino de Murcia; mientras la Corona de Aragón, tras frustrarse su expansión al norte de los Pirineos (cruzada albigense), conquistaba los reinos de Valencia y de Mallorca (Jaime I el Conquistador). El acuerdo entre ambas coronas definió las respectivas zonas de influencia, e incluso enlaces matrimoniales (de Alfonso X el Sabio con Violante de Aragón). La repoblación por los cristianos de estas zonas, densamente habitadas por musulmanes, muchos de los cuales permanecieron tras la conquista (mudéjares), se realizó mediante el repartimiento de lotes de fincas rurales y urbanas de distinta importancia según la categoría social de los que habían intervenido en la toma de cada una de las ciudades. La convivencia entre cristianos, musulmanes y judíos produjo un intercambio cultural de altísimo nivel (escuela de traductores de Toledo, tablas alfonsíes, obras de Raimundo Lulio) al tiempo que se abrían varios studium arabicum et hebraicum (Toledo, Murcia, Sevilla, Valencia, Barcelona) y los studia generalia que se convirtieron en las primeras universidades (Palencia, Salamanca, Valladolid, Alcalá, Lérida, Perpiñán).

A partir de las vísperas sicilianas (1282), la Corona de Aragón inició una expansión por el Mediterráneo en la que incorporó Cerdeña, Sicilia e incluso, brevemente, los ducados de Atenas y Neopatria. En competencia con Portugal, la Corona de Castilla optó por una expansión atlántica, basada en su control del Estrecho. En 1402 comenzó la conquista de las islas Canarias, hasta entonces habitadas exclusivamente por los guanches. La ocupación inicial fue llevada a cabo por señores normandos (Juan de Bethencourt) que rendían vasallaje al rey Enrique III de Castilla. El proceso de conquista no concluyó hasta 1496, culminado por la propia acción de la corona. El deslindamiento de las zonas de influencia portuguesa y castellana se acordó en el tratado de Alcaçovas (1479), que reservaba a los portugueses las rutas del Atlántico Sur y por tanto la circunnavegación de África que permitiera una ruta marítima hasta la India.

La gran mortandad provocada por la Gran Peste de 1348, particularmente grave en la Corona de Aragón, precedida de las malas cosechas del ciclo de 1333 (lo mal any primer), provocaron una gran inestabilidad tanto económica y social como política e ideológica. En Castilla se desató la Primera Guerra Civil Castellana (1351-1369) entre los partidarios de Pedro I el Cruel y su hermanastro Enrique II de Trastamara. En Aragón, a la muerte de Martín I el Humano, representantes de los tres Estados de la Corona eligieron como sucesor, en el Compromiso de Caspe (1412), a Fernando de Antequera, de la castellana Casa de Trastámara. La expansión mediterránea aragonesa continuó con la conquista del Reino de Nápoles durante el reinado de Alfonso V el Magnánimo. La crisis fue particularmente intensa en Cataluña, cuya expresión política fueron las disputas entre Juan II de Aragón y su hijo, Carlos de Viana, aprovechadas por las instituciones representativas del poder local (la Generalidad o comisión permanente de las Cortes y el Consejo de Ciento o regimiento de la ciudad de Barcelona) para manifestar el escaso poder efectivo que la monarquía aragonesa tenía sobre el particularismo (pactismo, foralismo) de cada uno de sus territorios, donde prevalecían las constituciones, usos y costumbres tradicionales (usatges, observancias) sobre la voluntad real. Simultáneamente estallaron las tensiones sociales entre la Busca y la Biga (alta y baja burguesía de la ciudad de Barcelona) y las revueltas de los payeses de remença (campesinos sometidos a un régimen de sujección personal particularmente duro), todo lo cual hizo estallar la compleja Guerra Civil Catalana (1462 – 1472). El debilitamiento de Barcelona y Cataluña benefició a Valencia, que se convirtió en el puerto marítimo que centralizó la expansión comercial de la Corona de Aragón y alcanzó los 75000 habitantes a mediados de siglo XV, con un auge cultural que permite definirlo como Siglo de Oro valenciano. El reino de Aragón, sin salida al mar y centrado en actividades fundamentalmente agropecuarias, limitó su desarrollo económico y social. Los privilegios de ricoshombres y nobleza laica y eclesiástica impidieron el desarrollo de una burguesía pujante, y su peso relativo en el equilibrio entre los Estados de la Corona aragonesa disminuyó.

En 1479, con la subida al trono de Fernando el Católico, segundo hijo y heredero de Juan II, y rey consorte de Castilla por su matrimonio con Isabel la Católica, las tensiones sociales se redujeron, incluida la conflictividad campesina (Sentencia Arbitral de Guadalupe, 1486). El creciente antisemitismo, estimulado por predicadores como San Vicente Ferrer o el Arcediano de Écija, había explotado en la revuelta antijudía de 1391, que al provocar conversiones masivas originó el problema converso: la discriminación de los cristianos nuevos por los cristianos viejos, que llegó incluso a la persecución violenta (revuelta anticonversa de Pedro Sarmiento en Toledo, 1449) y suscitó la creación de la Inquisición española (1478).

El matrimonio de Isabel y Fernando (1469), y la victoria del bando que les apoyaba en la Guerra de Sucesión Castellana, determinaron la unión dinástica de las coronas de Castilla y Aragón. La unificación territorial peninsular se incrementó con la Guerra de Granada (1482-1492) y la anexión de Navarra (1512), y se prosiguió la expansión territorial por el norte de África e Italia. La política matrimonial de los Reyes Católicos, que casaron a sus hijos con herederos de todas las casas reales de Europa occidental excepto con la francesa (Portugal, Inglaterra y los Estados Habsburgo) provocó una azarosa concentración de reinos en su nieto Carlos de Habsburgo (Carlos I como rey de España -1516-, Carlos V como emperador -1521-), que junto con la enorme dimensión territorial de la recientemente descubierta América (1492), convertida en un verdadero imperio colonial, hizo de la Monarquía Hispánica la más poderosa del mundo. En el mismo annus mirabilis de 1492 se decretó la expulsión de los judíos y apareció la Gramática castellana de Antonio de Nebrija.

El poder de los “imperiales” no se afianzó en Castilla sin vencer una fuerte oposición (Guerra de las Comunidades), que evidenció la centralidad de los reinos españoles en el Imperio de Carlos. A pesar de su triunfo en las guerras de Italia frente a Francia, el fracaso de la idea imperial de Carlos V (en gran medida causado por la oposición de los príncipes protestantes alemanes) llevó al emperador a planificar la división de sus Estados entre su hermano Fernando I (Archiducado de Austria e Imperio germánico) y su hijo Felipe II (Flandes, Italia y España, junto con el imperio ultramarino). La alianza entre los Austrias de Viena y los Austrias de Madrid se mantuvo entre 1559 y 1700. La hegemonía española se vio incluso incrementada con la unión ibérica con Portugal, mantenida entre 1580 y 1640; y fue capaz de enfrentarse a conflictos abiertos por toda Europa: las guerras de religión de Francia, la revuelta de Flandes (1568-1648, que terminó con la división del territorio en un norte protestante –Holanda– y un sur católico -los Países Bajos Españoles-) y el creciente poder turco en el Mediterráneo (frenado en la batalla de Lepanto, 1571). El dominio de los mares fue desafiado por holandeses e ingleses, que consiguieron resistir a la llamada Armada Invencible de 1588. Dentro de España se sofocaron con dureza las alteraciones de Aragón (1590) y la rebelión de las Alpujarras (1568). Esta fue una manifestación de la no integración de los moriscos, que no encontró solución hasta la radical expulsión de 1609, ya en el siguiente reinado, que en zonas como Valencia causó una grave despoblación y la decadencia de la productiva agricultura característica de este grupo social.

La revolución de los precios del siglo XVI fue provocada por la masiva llegada de plata a Castilla, que monopolizaba el comercio americano, y causó el hundimiento de las actividades productivas locales, mientras se realizaban importaciones de productos manufacturados europeos. La crisis del siglo XVII afectó especialmente a España, que bajo los llamados Austrias menores (Felipe III, Felipe IV y Carlos II) entró en una evidente decadencia. Simultáneamente, el arte y la cultura española vivía los momentos más brillantes del Siglo de Oro. Superada la coyuntura crítica de la crisis de 1640, en que estuvo a punto de disolverse (revuelta de los catalanes, revuelta de Masaniello en Nápoles, alteraciones andaluzas, independencia de Portugal), la Monarquía Hispánica se redefinió, ya sin Portugal y con la frontera francesa fijada en el tratado de los Pirineos (1659).

La Guerra de Sucesión Española (1700-1715) y los tratados de Utrecht y Rastadt determinaron el cambio de dinastía, imponiéndose en el trono la Casa de Borbón (con la que se mantuvieron los pactos de familia durante casi todo el siglo XVIII), aunque significara la pérdida de los territorios de Flandes e Italia en beneficio de Austria y onerosas concesiones en el comercio americano en beneficio de Inglaterra, que también retuvo Gibraltar y Menorca. Dentro de España se impuso un modelo político que adaptaba el absolutismo y centralismo francés a las instituciones de la Corona de Castilla, que se impusieron en la Corona de Aragón (decretos de Nueva Planta). Únicamente las provincias vascas y Navarra mantuvieron su régimen foral. En el contexto de una nueva coyuntura de crecimiento, se procuró la reactivación económica y la recuperación colonial en América, con medidas mercantilistas en la primera mitad del siglo, que dieron paso al nuevo paradigma de la libertad de comercio, ya en el reinado de Carlos III. El motín de Esquilache (1766) permite comparar el diferente grado de desarrollo sociopolítico con Francia, que en una coyuntura hasta cierto punto similar desembocó en la Revolución, mientras que en España la crisis se cerró con la sustitución del equipo de ministros ilustrados y el freno de su programa reformista, la expulsión de los jesuitas y un reequilibrio de posiciones en la corte entre las facciones de golillas y manteístas.

La Edad Contemporánea no empezó muy bien para España. En 1805, en la batalla de Trafalgar, una escuadra hispano-francesa fue derrotada por el Reino Unido, lo que significó el fin de la supremacía española en los mares en favor del Reino Unido, mientras Napoleón Bonaparte, emperador de Francia que había tomado el poder en el país galo en el complejo escenario político planteado tras el triunfo de la Revolución Francesa, aprovechó las disputas entre Carlos IV y su hijo Fernando y ordenó el envío de su poderoso ejército a España en 1808. Su pretexto era invadir Portugal, para lo que contaba con la complicidad del primer ministro del rey español, Manuel Godoy, a quien había prometido el trono de una de las partes en las que pensaba dividir el país luso. El emperador francés impuso a su hermano José I en el trono, lo que desató la Guerra de la Independencia Española, que duraría cinco años. En ese tiempo se elaboró la primera Constitución española, de marcado carácter liberal, en las denominadas Cortes de Cádiz. Fue promulgada el 19 de Marzo de 1812, festividad de San José, por lo que popularmente se la conoció como “la Pepa”. Tras la derrota de las tropas de Napoleón, que culminó en la batalla de Vitoria en 1813, Fernando VII volvió al trono de España.

Durante el reinado de Fernando VII la Monarquía Española experimentó el paso del Antiguo Régimen al Estado Liberal. Tras su llegada a España, Fernando VII derogó la Constitución de 1812 y persiguió a los liberales constitucionalistas, dando comienzo a un rígido absolutismo. Mientras tanto, la Guerra de Independencia Hispanoamericana continuó su curso, y a pesar del esfuerzo bélico de los realistas, al concluir el conflicto únicamente las islas de Cuba y Puerto Rico, en América, seguían bajo gobierno español. Terminada la Década Ominosa y con el apoyo de los políticos liberales a la Pragmática Sanción de 1830, España se organizó nuevamente en monarquía parlamentaria. De esta forma ambos procesos revolucionarios dieron origen a los nuevos Estados nacionales existentes en la actualidad. El final del reinado de Fernando VII señaló también la extinción del absolutismo en todo el mundo hispánico.

La muerte de Fernando VII en 1833 abrió un nuevo período de fuerte inestabilidad política y económica. Su hermano Carlos María Isidro, apoyado en los partidarios absolutistas, se rebeló contra la designación de Isabel II, hija de Fernando VII, como heredera y reina constitucional, y contra la derogación del Reglamento de sucesión de 1713, que impedía la sucesión de mujeres en la Corona. Estalló así la Primera Guerra Carlista. El reinado de Isabel II se caracterizó por la alternancia en el poder de progresistas y moderados, si bien esta alternancia estaba más motivada por los pronunciamientos militares de ambos signos que por una pacífica cesión del poder en función de los resultados electorales.

La Revolución de 1868, denominada “la Gloriosa”, obligó a Isabel II a abandonar España. Se convocaron Cortes Constituyentes que se pronunciaron por el régimen monárquico y, a iniciativa del general Juan Prim, se ofreció la Corona a Amadeo de Saboya, hijo del rey de Italia. Su reinado fue breve por el cansancio que le provocaron los políticos del momento y el rechazo a su persona de importantes sectores de la sociedad, a lo que se sumó la pérdida de su principal apoyo, el mencionado general Prim, asesinado antes de que Amadeo llegara a pisar en España. Seguidamente se proclamó la Primera República, que tampoco gozó de larga vida, aunque sí muy agitada: en once meses tuvo cuatro presidentes: Figueras, Pi y Margall, Salmerón y Castelar. Durante este convulso período se produjeron graves tensiones territoriales y enfrentamientos bélicos, como la declaración de independencia del Cantón de Cartagena, máximo exponente del cantonalismo. Finalizó esta etapa en 1874 con los pronunciamientos de los generales Martínez-Campos y Pavía, que disolvió el Parlamento.

La Restauración borbónica proclamó rey a Alfonso XII, hijo de Isabel II. España experimentó una gran estabilidad política gracias al sistema de gobierno preconizado por el político conservador Antonio Cánovas del Castillo, que se basaba en el turno pacífico de los partidos Conservador (Cánovas del Castillo) y Liberal (Práxedes Mateo Sagasta) en el gobierno. En 1885 murió Alfonso XII y se encargó la regencia a su viuda María Cristina, hasta la mayoría de edad de su hijo Alfonso XIII, nacido tras la muerte de su padre. La rebelión independentista de Cuba en 1895 indujo a los Estados Unidos a intervenir en la zona. Tras el confuso incidente de la explosión del acorazado USS Maine el 15 de Febrero de 1898 en el puerto de La Habana, los Estados Unidos declararon la guerra a España. Derrotada por la nación norteamericana, España perdió sus últimas colonias: Cuba, Filipinas, Guam y Puerto Rico.

El siglo XX comenzó con una gran crisis económica y la subsiguiente inestabilidad política. Hubo un paréntesis de prosperidad comercial propiciado por la neutralidad española en la Primera Guerra Mundial, pero la sucesión de crisis gubernamentales, la marcha desfavorable de la Guerra del Rif, que se agudizó como consecuencia de la oposición tribal autóctona al Protectorado español de Marruecos, la agitación social y el descontento de parte del ejército, desembocaron en el golpe de Estado del general Miguel Primo de Rivera el 13 de Septiembre de 1923. Estableció una dictadura militar que fue aceptada por gran parte de las fuerzas sociales y por el propio rey Alfonso XIII. Durante la dictadura se suprimieron libertades y derechos, lo que sumado a la difícil coyuntura económica y el crecimiento de los partidos republicanos, hicieron la situación cada vez más insostenible. En 1930 Primo de Rivera presentó su dimisión al rey y se marchó a París, donde murió al poco tiempo. Le sucedió en la jefatura del Directorio el general Dámaso Berenguer y después, por breve tiempo, el almirante Aznar. Este período es conocido como “dictablanda”.

Decidido a buscar una solución a la situación política y establecer la Constitución, el rey propició la celebración de elecciones municipales el 12 de Abril de 1931. Estas dieron una rotunda victoria a las candidaturas republicano-socialistas en las grandes ciudades y capitales de provincia, si bien el número total de concejales era mayoritariamente monárquico. Las manifestaciones organizadas exigiendo la instauración de una república democrática llevaron al rey a abandonar el país y a la proclamación de la misma el 14 de Abril de ese mismo año. Durante la Segunda República se produjo una gran agitación política y social, marcada por una acusada radicalización de izquierdas y derechas. Los líderes moderados fueron boicoteados y cada parte pretendió crear una España a su medida. Durante los dos primeros años, gobernó una coalición de partidos republicanos y socialistas. En las elecciones celebradas en 1933 triunfó la derecha y en 1936, la izquierda. Los actos violentos durante este período incluyeron la quema de iglesias, la sublevación monárquica del militar José Sanjurjo, la Revolución de 1934 y numerosos atentados contra líderes políticos rivales. Por otra parte, es también durante la Segunda República cuando se inician importantes reformas para modernizar el país —Constitución democrática, reforma agraria, reestructuración del ejército, primeros Estatutos de Autonomía…— y se amplían los derechos de los ciudadanos como el reconocimiento del derecho a voto de las mujeres, instaurándose el sufragio universal.

El 17 y 18 de Julio de 1936 se sublevaron contra el gobierno de la República las guarniciones militares del África española, golpe de Estado que triunfó solo en parte del país. España quedó dividida en dos zonas: una bajo la autoridad del Gobierno republicano —en la que se produjo la Revolución social de 1936— y otra controlada por los sublevados. La situación desembocó en la Guerra Civil Española, en la que el general Francisco Franco fue investido jefe supremo de los sublevados. El apoyo alemán de Hitler e italiano de Mussolini a los sublevados, más firme que el soporte soviético de Stalin y mexicano de Lázaro Cárdenas a los republicanos, y los continuos enfrentamientos entre las distintas facciones republicanas, entre otras razones, desembocaron en la victoria de los franquistas el 1 de Abril de 1939.

La victoria del general Franco supuso la instauración de un régimen dictatorial. El desarrollo de una fuerte represión sobre los vencidos obligó al exilio a miles de españoles y condenó a otros tantos a la muerte o al encarcelamiento. El apoyo de España a las Potencias del Eje durante la Segunda Guerra Mundial la condujo a un aislamiento internacional de carácter político y económico.​ No obstante, el anticomunismo del régimen español hizo que durante la Guerra Fría entre los Estados Unidos y la Unión Soviética y sus respectivos aliados, el régimen franquista fuera tolerado y finalmente reconocido por las potencias occidentales. A finales de los años 1950 finalizó su aislamiento internacional con la firma de varios acuerdos con los Estados Unidos que permitieron la instalación de bases militares conjuntas hispano-estadounidenses en España. En 1956, Marruecos, que había sido protectorado español y francés, adquirió su independencia y se puso en marcha un plan de estabilización económica del país. En 1968, Franco concedió la independencia a la Guinea Española y al año siguiente nombró a Juan Carlos de Borbón, nieto de Alfonso XIII, como su sucesor a título de rey. A pesar de que el régimen mantuvo una férrea represión contra cualquier oposición política, España experimentó un desarrollo industrial y económico muy importante durante los años 60 y 70.

Francisco Franco murió el 20 de Noviembre de 1975 y Juan Carlos I fue proclamado rey dos días después. Se abrió entonces un período conocido como transición a la democracia. Adolfo Suárez fue nombrado presidente del Gobierno por el rey y consiguió aprobar la Ley para la Reforma Política en las Cortes franquistas. En 1977 se celebraron elecciones democráticas. En 1978 se promulgó la Constitución española que estableció un Estado social y democrático de derecho con la monarquía parlamentaria como forma de gobierno. En 1979, tras las primeras elecciones bajo la nueva constitución, la coalición centrista Unión de Centro Democrático (UCD) obtuvo mayoría simple en el Congreso de los Diputados y Adolfo Suárez fue investido presidente de Gobierno. El 29 de Enero de 1981 dimitió por presiones internas de su propio partido.

Durante este periodo la banda terrorista vasca Euskadi Ta Askatasuna (ETA) cometió un gran número de atentados, especialmente contra miembros del ejército y de las fuerzas de seguridad, así como otros de carácter indiscriminado. Durante la sesión de votación de investidura del sucesor de Suárez, Leopoldo Calvo-Sotelo (UCD), el 23 de Febrero de 1981, tuvo lugar un intento de golpe de Estado promovido por altos mandos militares. El Palacio de las Cortes fue tomado por el teniente coronel Antonio Tejero, pero la intentona golpista fue abortada el mismo día por la intervención del rey Juan Carlos en defensa del orden constitucional. En 1981 se firmó en Bruselas el protocolo de adhesión de España a la OTAN, dando inicio al proceso de integración en la Alianza que terminó en la primavera de 1982, durante el Gobierno de UCD.

En las elecciones generales de 1982 venció por mayoría absoluta el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) liderado por Felipe González, que fue nombrado presidente del Gobierno y se mantuvo en el poder durante cuatro legislaturas. En 1986, España se incorporó a la Comunidad Económica Europea, precursora de la Unión Europea, y se celebró un referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN en el que ganó el sí. En 1992, España apareció de forma llamativa en el escenario internacional, ofreciendo una imagen de un país sólido y moderno, con la celebración de los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona, la declaración de Madrid como Ciudad Europea de la Cultura y la celebración en Sevilla de la Exposición Universal.

Durante este período se produjo una profunda modernización de la economía y la sociedad españolas, caracterizada por las reconversiones industriales y la sustitución del modelo económico tardofranquista por otro de corte más liberal —lo que condujo a tres importantes huelgas generales—, la generalización del pensamiento y los valores contemporáneos en la sociedad española, el desarrollo del Estado autonómico, la transformación de las fuerzas armadas y el enorme desarrollo de las infraestructuras civiles —como la multiplicación de la red de autovías—. Sin embargo, hubo también una situación de elevado desempleo y hacia el final del mismo se produjo un importante estancamiento económico, que no inició su recuperación hasta 1999 —cuando la tasa de desempleo descendió del 23 % al 15 %—. 1994 y 1995 fueron dos de los peores años en democracia por la multiplicación y descubrimiento de los casos de corrupción: el terrorismo de Estado de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), el caso Roldán, las escuchas del CESID, etc.

En las elecciones generales anticipadas de 1996 venció el Partido Popular (PP) abriendo una nueva etapa política en España. No obstante, no obtuvo la mayoría absoluta por lo que José María Aznar tuvo que pactar con los partidos nacionalistas para poder ser investido presidente de Gobierno. Su Gobierno tuvo ante sí un reto clave: la mejora de los datos económicos que permitiera a España formar parte de los países miembros de la Unión Europea que compartirían la nueva moneda única, el euro, hito conseguido a finales de 1997. El terrorismo de ETA continuó activo. El 10 de Julio de 1997 ETA secuestró al concejal del PP de Ermua Miguel Ángel Blanco y amenazó con asesinarle si el Gobierno no cumplía sus exigencias. Dos días después, los etarras acabaron con su vida. Su muerte provocó un multitudinario movimiento de repulsa en el País Vasco y en el resto de España conocido como el Espíritu de Ermua.

El siglo XXI empezó con una brutal escalada terrorista de ETA en el año 2000 y con los efectos de los ataques terroristas del 11-S en los Estados Unidos, que provocaron que España apoyara las intervenciones militares estadounidenses en Afganistán (2001) e Irak (2003). Esta última se realizó sin el apoyo de la ONU y pese a recibir múltiples manifestaciones en contra por parte de la opinión pública española y mundial.

En 2002 el euro entró en circulación en España y en otros once países que conformaron la eurozona, sustituyendo a la peseta y a las respectivas monedas nacionales. Este cambio monetario provocó la subida encubierta de los precios.​ Entre 1994 y 2007 se produjo una importante expansión de la economía española, basada fundamentalmente en el sector de la construcción. A finales del siglo XX y a lo largo del siglo XXI España recibió una gran cantidad de inmigrantes de países latinoanoamericanos como Ecuador, Colombia, Argentina, Bolivia, Perú o República Dominicana, así como de diferentes zonas de África, Asia y Europa. El fuerte crecimiento económico de tipo expansivo que presentó el país desde 1993 requirió una gran cantidad de mano de obra.

El jueves 11 de Marzo de 2004 se produjeron en Madrid los atentados del 11M, el mayor atentado terrorista de la historia de España, que provocó la muerte de 192 personas y cerca de 1500 heridos. Se produjeron diez explosiones casi simultáneas en cuatro trenes en hora punta de la mañana en la red ferroviaria de cercanías de Madrid. Los ataques fueron revindicados por la organización terrorista islámica Al Qaeda. La consternación social ante los atentados y ante la discutida reacción del Gobierno causó una enorme movilización popular, en la que 11 millones de ciudadanos se manifestaron por las calles de casi todas las ciudades del país. Tres días después de los atentados se celebraron las elecciones generales de 2004. La agitación popular resultó definitiva en la resolución de las elecciones en las que el PSOE obtuvo la victoria. José Luis Rodríguez Zapatero se convirtió en el quinto presidente del Gobierno.

Con Zapatero como presidente del Gobierno se retiraron las tropas españolas que combatían en Irak. Ello ocasionó un considerable enfriamiento de las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos. Se firmó la Constitución Europea y se realizó el referéndum de la Constitución Europea, en el que los ciudadanos españoles aprobaron el tratado. Sin embargo, el rechazo en referéndum en Francia y Holanda hizo que fracasara. También se aprobó el matrimonio homosexual, entre otras reformas de carácter social prometidas en el programa electoral de los socialistas.​

El 22 de Marzo de 2006, la organización terrorista ETA anunció su segundo alto al fuego, que rompió el 30 de Diciembre de ese mismo año con la colocación de una furgoneta bomba en la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas, atentado en el que dos personas perdieron la vida.

Las elecciones de 2008 dieron la victoria de nuevo al PSOE y Zapatero formó su segundo Gobierno. Estas elecciones consolidaron y reforzaron el bipartidismo: los dos grandes partidos ocuparon 323 de los 350 escaños del Congreso.​ Ese mismo año se celebró en Zaragoza la Expo 2008, cuyo eje temático fue el agua y el desarrollo sostenible. La Gran Recesión mundial y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria provocaron una gravísima crisis económica en España. A partir de Mayo de 2011 aparecieron movimientos sociales conocidos como “indignados” o 15-M que reclamaban una democracia más participativa. En Septiembre se reformó la constitución con el objeto de garantizar la estabilidad presupuestaria de la administración pública. El 20 de Octubre de 2011, la organización terrorista ETA anunció el “cese definitivo de su actividad armada” e hizo efectiva su disolución el 3 de Mayo de 2018.

Ante la difícil situación económica, se celebraron elecciones generales anticipadas en 2011 en las que el Partido Popular obtuvo mayoría absoluta y Mariano Rajoy fue investido presidente del Gobierno. Rajoy tuvo que afrontar una situación económica y social particularmente difícil, tensiones territoriales en Cataluña y un creciente descrédito de la clase política. En 2012, aprobó un severo plan de recortes sociales y en junio solicitó a la Unión Europea el rescate de las entidades financieras, tras la quiebra de Bankia. En el primer trimestre de 2013, el número de parados en España tocó techo al superarse por primera vez los seis millones de desempleados.

El 2 de Junio de 2014, el rey Juan Carlos I expresó su intención de abdicar la Corona en favor de su hijo. Felipe VI fue proclamado rey de España ante las Cortes Generales el 19 de Junio del mismo año, tras hacerse efectiva la abdicación.

Las elecciones generales de 2015 vio la entrada de dos nuevos partidos: Podemos y Ciudadanos, conduciendo a un escenario de cuatro partidos que no consiguieron investir a un presidente del Gobierno. Rajoy rechazó ir a la investidura y el socialista Pedro Sánchez fracasó en su intento. En 2016, se volvieron a celebrar elecciones generales con resultados parecidos. Rajoy, apoyado por Ciudadanos, se presentó a la investidura pero fue rechazado. Finalmente, la abstención de un PSOE sumido en una profunda crisis interna permitió a Rajoy ser investido y formar su segundo Gobierno luego de diez meses de Gobierno en funciones. Pedro Sánchez fue investido presidente del gobierno tras vencer en su moción de censura contra Rajoy (1 de Junio de 2018).

España volvió a ser víctima de un atentado yihadista en Cataluña cuando en los días 17 y 18 de Agosto de 2017, terroristas del Estado Islámico asesinaron a 16 personas en Barcelona y Cambrils.​ El 1 de Octubre, se realizó un referéndum de independencia de Cataluña no reconocido por el Estado; el Parlament catalán proclamó la independencia (27 Octubre) y el Gobierno aplicó el artículo 155 de la Constitución y convocó elecciones autonómicas; el president Carles Puigdemont huyó del país y fue detenido en Alemania en Marzo de 2018, pero la Justicia alemana le negó a España la extradición.

(12/01/2018)

355. Dedal ASTURIAS // ASTURIAS´ Thimble

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Dedal resina vaquita de Asturias.

Aquí os traigo un nuevo dedal que me traje el año pasado de mi visita a la ciudad de Oviedo. En esta ocasión, el dedal es un dedal de resina que representa a una vaquita, el animal por excelencia de la Comunidad Asturiana. Tengo que decir que este dedal me encantó cuando lo ví, por lo que decidí traérmelo para incorporarlo a la colección.

El Principado de Asturias (en asturiano, Principáu d’Asturies; en eonaviego, Principao d’Asturias) es una comunidad autónoma uniprovincial de España. Situada en el noroeste de España ocupa un área total de 10603,57 km², en el que habitan 1027659 personas (INE, 2015).​ Fronteriza al oeste con la provincia de Lugo (Galicia), al norte con el mar Cantábrico, al este con Cantabria y al sur con la provincia de León (Castilla y León). Recibe el nombre de Principado por razones históricas, al ostentar el heredero de la Corona de España el título nobiliario de “príncipe de Asturias“, establecido por Juan I de Castilla en el año 1388. Su capital es la ciudad de Oviedo, mientras que Gijón es su ciudad más poblada.

El actual espacio territorial asturiano coincide básicamente con el antiguo territorio de las Asturias de Oviedo, contiguas a las Asturias de Santillana. Con la división territorial de Javier de Burgos en 1833, la región de las Asturias de Oviedo se convirtió en la provincia de Oviedo, recibiendo una porción del territorio de las Asturias de Santillana —los concejos de Peñamellera Alta, Peñamellera Baja y Ribadedeva—, mientras el resto de las mismas se integró en la provincia de Santander, posterior comunidad autónoma de Cantabria.

El Principado de Asturias según su Estatuto de Autonomía está considerado como una comunidad histórica en su artículo 1. Posee una asamblea legislativa llamada Junta General del Principado, en recuerdo de una antigua institución medieval de representación de los concejos ante la Corona.​ Coincide su territorio en parte además, con la zona nuclear del antiguo Reino de Asturias del año 718 y posee dos idiomas propios: el asturiano o bable, del tronco lingüístico asturleonés, que aun no siendo considerada lengua oficial, tiene un estatus jurídico parecido al de oficialidad y el eonaviego o gallego-asturiano, del tronco lingüístico galaicoportugués, hablado en los concejos del extremo occidental y que goza de un estatus similar.

Asturias estuvo ocupada por grupos humanos desde el Paleolítico Inferior y durante el superior se caracterizó por las pinturas rupestres del oriente de la Comunidad. En el Mesolítico se desarrolló una cultura original, el asturiense. A continuación se introdujo la Edad de Bronce, caracterizada por los megalitos y túmulos. Durante la Edad de Hierro, con raíces en la tradición local del Bronce final atlántico, se desarrollaron un conjunto de comunidades que construían y habitaban en castros. Estas poblaciones evolucionaron localmente durante todo el primer milenio antes de nuestra era, hasta la llegada de los romanos al Noroeste peninsular, que percibieron a dichas poblaciones como parte de una realidad étnica (los astures) que no correspondía con la realidad ya que difícilmente esas comunidades mantenían una conciencia clara de pertenencia a una estructura socio-política más allá de unidades locales, comarcales, estructuradas en unidades territoriales como valles o cuencas fluviales.

La conquista romana sobre los celtas entre 29 y 19 a. C. en las Guerras cántabras termina la conquista de Hispania. Durante este período romano destacaron las labores mineras realizadas por el Estado Romano, con el oro del Occidente asturiano como centro del esquema territorial en época alto-imperial. La explotación minera de las riquezas auríferas decayó en los siglos II-III d. C. en favor de las minas romanas de la región de la Dacia, conquistada para el Imperio entonces (agotamiento total de minas, como Las Médulas en lo que era el sur de Asturias. El otro esquema complementario de estos momentos eran las explotaciones agropecuarias, villas romanas como las de Veranes (Gijón) o Memorana (Lena), además del surgimiento de núcleos fortificados como Gegionem (Gijón).

Tras una pobre romanización, los visigodos intentaron ejercer control sobre el territorio durante el siglo VI sin resultado, que terminó a principios del siglo VIII con la invasión musulmana. El territorio, como había sucedido con Roma y Toledo, no fue fácil de someter, estableciéndose en 722 una independencia de facto como Reino de Asturias tras la victoria de Pelayo en la batalla de Covadonga. A partir de entonces el pequeño reducto de nobles godos y astures comenzó a recuperar el territorio perdido ante la conquista musulmana del año 711, incorporó bajo su órbita el territorio que había pasado a ser tierra de nadie desde el río Eo hasta el Duero y creó durante este período un arte propio, el arte prerrománico asturiano que se extendió por sus dominios, hasta el sur de la actual Galicia. En el siglo X el centro de poder se trasladó desde Oviedo a León dando lugar al Reino de León. A partir de entonces el aislamiento propiciado por la Cordillera Cantábrica, el traslado de los centros de decisión del Reino y el movimiento de la frontera con los reinos de taifas de al-Ándalus hace que las referencias históricas sean escasas. Tras la rebelión del hijo de Enrique II de Trastámara, se establece el Principado de Asturias. Si hubo varios intentos de independencia, los más conocidos fueron el conde Gonzalo Peláez o la reina Urraca que aun consiguiendo importantes victorias al final fueron derrotados por las tropas de Castilla.

En el siglo XVI el territorio alcanzó por primera vez los 100000 habitantes, número que se duplicó con la llegada del maíz americano en el siglo siguiente.

El 8 de Mayo de 1808, la Junta General del Principado de Asturias declaró la guerra a Francia y se proclamó soberana, creando ejército propio y enviando embajadores al extranjero, siendo el primer organismo oficial de España en dar ese paso. En ese momento se formaron cuerpos militares propios como el Regimiento de Candás y Luanco. El 1 de Enero de 1820 el oficial Rafael de Riego, oriundo de Tuña (Tineo), se sublevó en Cádiz proclamando el retorno a la Constitución de 1812.

A partir de 1830 comenzó la explotación sistemática del carbón y se inició la revolución industrial en la comunidad especialmente en la zona centro del Principado. Más tarde se establecieron potentes industrias siderúrgicas en La Felguera, Mieres y Gijón en el siglo XIX, y en Avilés en la segunda mitad del XX, además la industria naval desde el XIX.

El 6 de Octubre de 1934 comenzó un alzamiento revolucionario en la cuenca minera provocado por la negativa de los revolucionarios a permitir la entrada de la CEDA en el gobierno, algo que suponía un avance del fascismo en España. La Revolución de 1934 tuvo a Asturias por escenario principal, quedando Oviedo asolada en buena parte. Sufrieron graves daños edificios como el la Universidad que fue atacada por los revolucionarios y en cuya biblioteca se guardaba fondos bibliográficos que no se pudieron recuperar; o el teatro Campoamor, en este caso incendiado por las fuerzas gubernamentales. La Cámara Santa en la catedral fue dinamitada aunque se salvaron milagrosamente sus joyas.

El 25 de Agosto de 1937 se proclamó en Gijón el Consejo Soberano de Asturias y León presidido por el dirigente sindical y socialista Belarmino Tomás, terminando el conflicto el 20 de Octubre de 1937 con la victoria de las tropas ultraderechistas en el frente norte, con su respectiva sangrienta represión.

Tras veinte años de estancamiento económico, se produjo la definitiva industrialización de Asturias en las décadas de los años 60 y 70. Fuertemente afectado por la reconversión industrial de la década de 1990, el Principado intentó potenciar sus abundantes recursos paisajísticos y naturales con vistas al sector turístico, política que continúa hasta el día de hoy, en el siglo XXI.

(12/10/2017)

354. Dedal SEGOVIA // SEGOVIA´s Thimble

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Dedal Menta & Limón Segovia.

En esta ocasión, el dedal que os quiero enseñar me lo traje de mi segunda visita a la ciudad de Segovia ya hace unos añitos, aunque no había tenido mucho tiempo de subirlo al blog. Es un dedal de la colección Menta & Limón en el que podemos ver diferentes dibujos con algunos de los monumentos importantes que podemos ver en la ciudad de Segovia, entre ellos el Acueducto, el alcázar y una vista general de la ciudad, además del cochinillo típico de la ciudad.

Segovia es una ciudad y municipio español en la parte meridional de la comunidad autónoma de Castilla y León, capital de la provincia del mismo nombre. Se sitúa en la confluencia de los ríos Eresma y Clamores, al pie de la sierra de Guadarrama. La ciudad vieja y el acueducto de Segovia fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985. El acueducto, de 818 metros de largo, es considerada la obra de ingeniería civil romana más importante de España, y es uno de los monumentos más significativos y mejor conservados de los que dejaron los romanos en la península ibérica. El término municipal cuenta con una población de 51756 habitantes (INE 2017).

Cochinillo asado, una de las principales especialidades segovianas.

En las cocinas de Segovia, las de los mesones y las de las casas, se han elaborado durante siglos los alimentos autóctonos, naturales de las fértiles tierras circundantes, hasta convertirlos en exquisitas recetas. Las tierras de la provincia, generosas, aportan buenos productos, comenzando por el alimento más popular, el pan, elaborado con el trigo de nuestros campos de “pan llevar”, o la leche, base de los quesos de la provincia de Segovia.

El tierno lechazo asado o el cochinillo son parte de la oferta de carnes de los restaurantes de la capital, completada por los mil y un productos obtenidos de la matanza del cerdo, ritual éste que todavía se celebra en los pueblos de la provincia durante los meses más fríos.

Los ríos serranos de las cercanas cumbres aportan la exquisita trucha, y las generosas huertas una variada y rica oferta de temporada. Si se desea, el menú se completa con los postres ideados con delicadeza por monjas de clausura, experimentados pasteleros y reposteros concienzudos: rosquillas, soplillos, florones, hojuelas, tortas y, sobre todo, el delicado ponche segoviano, de cremoso interior y tostada apariencia.

Una comida en Segovia no puede dejar de ser acompañada por alguno los reconocidos vinos que se producen en la provincia como los Blancos de Nieva o los Tintos de Valtiendas.

Los monumentos que destacan en la ciudad son:

Acueducto de Segovia.

El acueducto de Segovia, localizado en la emblemática plaza del Azoguejo, es el símbolo distintivo de la ciudad;​ se desconoce la fecha de su construcción, que pudo llevarse a cabo a finales del siglo I o principios del siglo II,​ y se trata de la obra de ingeniería civil romana más importante de España.​ Fue realizado con unos 25000 sillares de granito unidos sin ningún tipo de argamasa, tiene una longitud de 818 metros en su parte más visible; aunque no hay que olvidar que su recorrido total es de unos 15 km desde la presa de captación próximo al embalse de Puente Alta. Consta de más de 170 arcos y su parte más alta mide 29 metros, medida que alcanza en el Azoguejo, su zona más visitada.

Alcázar de Segovia.

El alcázar de Segovia, palacio real situado en lo alto de una roca entre los ríos Eresma y Clamores, aparece documentado por primera vez en 1122, aunque es posible que existiese en época anterior. Fue una de las residencias favoritas de los reyes de Castilla, construido en la transición del románico al gótico, y en el que destaca la decoración mudéjar de sus amplios salones. El edificio se articula a través de dos patios y posee dos torres, la del Homenaje y la de Juan II. Fue residencia favorita de Alfonso X el Sabio y de Enrique IV, y de él partió Isabel la Católica para ser coronada reina de Castilla en la plaza mayor. Devastado por un incendio en 1862, fue posteriormente reconstruido. Alberga en la actualidad el Archivo General Militar de Segovia y el museo del Real Colegio de Artillería, gestionado por el Patronato del Alcázar.

Monasterio de San Antonio el Real.

El monasterio de San Antonio el Real era el antiguo pabellón de caza de Enrique IV y más tarde se convirtió en convento. Son únicos sus techos artesonados de estilo mudéjar que datan todos de 1455, son todos de época (al contrario de los techos del Alcázar de Segovia que fueron destruidos durante el incendio de 1862 y reconstruidos a principios del siglo XX). La iglesia presenta un techo mudéjar y el claustro (ahora convertido en museo) presenta otros ejemplos de techos mudéjares de técnica nazarí. Diez monjas siguen viviendo en el convento.

Catedral de Santa María.

La catedral de Santa María es la última catedral gótica que se construyó en España. Está considerada como la obra maestra del gótico vasco-castellano y se la conoce como “La Dama de las Catedrales”. Se trata de la tercera catedral de la ciudad, y conserva el claustro de la segunda, ubicada frente al alcázar y destruida durante la Guerra de las Comunidades en 1520. En sus obras trabajaron Juan y Rodrigo Gil de Hontañón, y otros maestros de la arquitectura española. Fue consagrada en 1768 y tiene unas dimensiones de 105 metros de largo, 50 de ancho y 33 de altura en la nave central; consta de 18 capillas y dispone de tres puertas de acceso: la del Perdón, la de San Frutos y la de San Geroteo, primer obispo de la diócesis.​

Murallas de Segovia.

Las murallas de Segovia ya existían cuando Alfonso VI de León arrebató la ciudad a los árabes, quien mandó ampliarla llegando a tener un perímetro de 3 kilómetros, ochenta torres, cinco puertas y varios postigos. Su construcción se realizó principalmente con sillares de granito, aunque también se reutilizaron lápidas de la necrópolis romana. La muralla recorre el casco antiguo, y en la actualidad conserva tres puertas: San Cebrián, de gran austeridad; Santiago, de aspecto mudéjar; y San Andrés, puerta de acceso a la judería; y los postigos del Consuelo, de San Juan, del Sol y de la Luna.

(17/12/2016)