282. Dedal MALPICA // MALPICA´s Thimble

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Dedal búho de metal de Malpica.

En la entrada de hoy os quiero enseñar otro de los dedales que me han regalado. En esta ocasión, el dedal que os enseño en esta entrada es un regalo de Sara y el dedal que os quiero enseñar es un dedal del municipio de Malpica. Había estado en varias ocasiones en este municipio pero nunca encontré dedales del propio pueblo, sino de la región, como en muchas zonas de la propia Galicia.

Malpica de Bergantiños es un municipio de España situado en la provincia de La Coruña (Galicia), situado a 52 km de la capital provincial La Coruña y dentro de la Costa de la Muerte (“Costa da Morte“). Pertenece a la comarca de Bergantiños.

Malpica de Bergantiños, llamada así para diferenciarse de otros topónimos del nomenclátor español, se define como capital administrativa y comercial del ayuntamiento. Sus primeras noticias documentales datan del siglo XIII cuando aparece citada como lugar perteneciente al señorío del arzobispo de Compostela. En el siglo XV, Sancho de Ulloa, conde de Monterrey, se la arrebataría al arzobispo Alonso II de Fonseca, para incorporarla a sus dominios.

Malpica cuenta con molinos hidráulicos. Ello permite poner en relación este topónimo con otros similares repartidos por la geografía española. Malpica de Tajo tenía, en el tiempo de las Relaciones de Felipe II, una parada de molinos de cuatro ruedas en el Tajo, que rendían anualmente 900 fanegas de trigo. Malpica de Arba, en Zaragoza, y Malpica do Tejo, en Portugal, reúnen circunstancias similares. Puede citarse asimismo el molino de viento de Malpique, en Évora; la aceña de Malpique en el partido de Alba de Tormes; el cerro Malpique en Albufeira aludirá a otro molino de viento; un paraje de Malpica, en Piña de Esgueva; en el término había un molino harinero (sobre el río Esgueva), según Madoz. Un molino de Malpica en la sierra de Sevilla pertenecerá a esta misma familia. En todos estos topónimos se advierte un denominador común, la referencia a molinos. Si se confirma esta hipótesis, Malpica y Malpique pertenecen a la categoría folktoponímica, resultante de la petrificación toponímica de una fórmula narrativa, jocosa o satírica perteneciente a la cultura oral. Se trataría pues de una alusión maliciosa a la mala calidad de la molienda: el molino que pica mal el grano es el molino de Malpica. Puede entenderse también como apodo del molinero mediante sintagma inalterable adverbio+verbo. De hecho, se constata el sobrenombre Malpica en Oviedo, 1360: Fernan Iohan del Rosal dicho Malpica. Es preferible, por lo tanto, cifrar en esta fórmula vernácula y popular los topns. Malpica, desechando para la mayoría de ellos la derivación desde un prelatino *mal ‘roca’, término para el que sólo se constatan aplicaciones verosímiles en el Pirineo. En efecto, es altamente improbable la concatenación de dos raíces prerromanas oronímicas (*mal y *pikk-) en tan numerosos lugares, siendo éstos por añadidura a veces insignificantes.

Es un municipio de 61,22 km cuadrados y cuya capital es el pueblo de Malpica, situado en una península que contiene en uno de sus lados el puerto pesquero, y en otro la playa de Arena Mayor. Su costa se extiende desde el Monte Nariga hasta la Punta de Razo, extremo occidental de la playa de Baldaio, que pertenece al ayuntamiento limítrofe de Carballo. En 2007 su población era de 6.432 habitantes (datos del INE), en una tendencia a la disminución progresiva de población que parece imparable en los últimos veinte años.

En su costa destacan las pequeñas Islas Sisargas, refugio natural de aves marinas, gaviotas, y cormoranes, custodiada por un pequeño faro, actualmente automático, pero en el que durante años se han forjado muchas generaciones de fareros.

Además de la capital del ayuntamiento, sus núcleos de población más importantes son el pueblo alfarero de Buño y la aldea de Mens, con su iglesia románica y las Torres medievales de Mens.

Malpica aparece citada documentalmente en el siglo XIII, como lugar perteneciente al señorío del arzobispo de Santiago de Compostela. En el siglo XV Sancho de Ulloa, conde de Monterrey, la incorporó a sus dominios. A principios del siglo XVII la actividad económica fundamental era la pesca de ballenas, en colaboración con marineros cántabros y vascos.

Decaída la pesca de la ballena, fue hasta la actualidad puerto de pesca de bajura, durante mucho tiempo para las fábricas de conserva y salazón, hoy desaparecidas de esta comarca.

Si Buño nació cómo pieza de barro que gira alrededor de la “forma” (pieza del torno donde se modela el barro), Malpica vio la luz y creció echándose al mar.

El cardenal Hoyo refiere que a principios del siglo XVII la actividad económica de la villa se centraba , en colaboración con los marineros cántabros y vascos, después de pagar éstos la tasa estipulada por el arzobispo de Compostela. Aún hoy encontramos muestras de esta pesca en las vigas que sostienen el techo de muchos molinos hidráulicos o mismo de viejas casas de arquitectura marinera, presentes en barrios como los de la Atalaia o en el Arenal.

Debido a su importancia como puerto ballenero, Malpica fue sede de la Ayudantía de Marina hasta el año 1895, fecha en la que se trasladaría a Ponteceso y posteriormente a Corme.

Decaído el auge de la pesca de ballena, la peligrosa ensenada (o “ribera” como aún se conoce en la actualidad el puerto malpicano) pasó a ser cala de arriesgados marineros en lanchas de vela que pescaban con artes tradicionales hoy desaparecidas como el “mediomundo”. Posteriormente, el sector pesquero cobró un nuevo impulso tras la aparición de las fábricas de conserva y saladura; ahora las tarrafas se lanzaban al mar para capturar la sardina que llenaría los tabales de los Abella o Modesto Ordóñez. En tiempos de escasez, se buscaban mejores caladeros en la ría de Muros.

En la actualidad, Malpica cuenta con una numerosa flota de embarcaciones del cerco y de pesca del día que esperan cada faena en un puerto dotado con inmejorables infraestructuras (fábrica de hielo, lonja nueva, nave de rederas, gran puerto de descarga, dársena de abrigo para pequeñas embarcaciones).

Propio del puerto malpicano, y oficio singular en toda Galicia, es la presencia de los boteros, o taxistas del mar, que cada tarde transportan en sus botes a los marineros desde el muro hasta las embarcaciones pesqueras.

El puerto de Malpica ofrece otros atractivos para el visitante. Entre los pescadores de caña a las luras, es fácil sentirse nostálgico mientras marineros izan artes de pesca o mientras tarrafas y motoras se acercan al puerto abarrotadas con la pesca de la noche o del día.

Sentadas en el suelo, las atadoras cosen con arte las redes que se rompieron en el fondo del mar. En la lonja, a primera hora de la tarde, el grito de la subasta espera una compradora (“pesca” en la jerga local) la voz de “mío” para que se haga el silencio y realizar la compra. Las Fiestas del Mar, en agosto, funden agua, fuego y gente en la alegría.

Después de saborear cualquiera de los exquisitos platos que ofrecen los restaurantes locales (caldeiradas de pescado, pulpo, marisco), o entre comidas, Malpica invita a echar una caminata por sus calles empinadas, en busca del calor de la conversación alrededor de una hoguera y probar las sardinas asadas.

Tierra a dentro, gentes de taberna con la compañía de la taza hablan de abundantes caladeros y duras faenas en el mar. Las plazas de la villa marcan la vida de Malpica marinera.

La Plaza de Anselmo Villar Amigo, recuerda la figura singular de este bienhechor emigrado a la ciudad de Buenos Aires. La Plaza de Santa Lucía fue tiempo atrás espacio de hostales como El Tesoro Escondido donde se hospedó el escritor sevillano Pepe Más, y ojo de los Bajos de Baldaio en días de temporal.

Este dedal como podéis observar, es un dedal de metal que tiene la forma de un búho. Y justo en el centro de este búho lleva una imagen plastificada del puerto del municipio de Malpica. Este dedal aún llegó a mis manos en el día de ayer y como es uno de los últimos que me han regalado pues os lo quise enseñar hoy.

(28/01/2016)

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281. Dedal ASTORGA // ASTORGA´s Thimble

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Dedal Camino de Santiago, Astorga.

En esta entrada me toca enseñaros otro dedal de Astorga. A los que sigáis mi blog desde hace algún tiempo, puede que se os haga conocido, ya que tengo el mismo dedal de diferente sitio. Este dedal me lo regaló mi amiga Sonia de un paseo que realizó a la ciudad de Astorga.

Es un dedal de porcelana, perteneciente a la colección de dedales de la serie Menta&Limón (M&L). Entre enseñaros unos y otros se me fue pasando enseñaros este, pero en esta entrada os lo quiero enseñar porque es un dedal más de los que actualmente forman mi colección.

Como todos los dedales de la serie de Menta&Limón, es un dedal que está formado por tres imágenes diferentes. En la primera de ellas, podemos observar un peregrino que va siguiendo los diferentes mojones que encontramos en el Camino.

El término peregrino (del lat. peregrīnus) se refiere en su significado más clásico al viajero que, por devoción o por voto, visita un santuario o algún lugar considerado sagrado. En su acepción más general es todo aquel que anda por tierras extrañas. En sentido estricto, para el español de religión católica, peregrino es aquél que se dirige a la Catedral de Santiago de Compostela a visitar la tumba del apóstol. Así, por el destino de su peregrinación, se lo diferencia de los caminantes que se dirigen a otros sitios de honda significación espiritual en el catolicismo: el romero, que lo hace a Roma, donde mora el papa, considerado sucesor de San Pedro, y el palmero, que se encamina a Jerusalén y en general a los Santos Lugares.

Son atributos del peregrino el cayado, el camino, el manto, el pozo con el agua de salvación, la concha del peregrino. Sus significados son diversos:

  • el cayado o bastón simboliza a la vez la prueba de resistencia y de despojo;
  • el morral abierto es símbolo de humildad;
  • la concha del peregrino era el distintivo que traían aquéllos que regresaban de la peregrinación a Santiago de Compostela; entre otros significados, la concha simboliza la muerte y renacimiento;

En el catolicismo de la Edad Media se distinguían tres clases de peregrinos:

  1. Romeros, aquellos que iban a Roma.
  2. Palmeros, aquellos que iban a Jerusalén.
  3. Peregrinos propiamente dichos, aquellos que iban a Santiago de Compostela.

En general, implicaba una referencia a alguna forma de:

  • penitencia, autoimpuesta o impuesta sacramentalmente;
  • ampliación de una promesa;
  • penitencia o promesa en nombre de otra persona impedida por alguna razón de realizar la peregrinación.

El penitente emprendía el viaje como forma de expiación de sus faltas. Algunos penitentes llevaban el pecado escrito en una cédula que depositaban en el altar del santuario.

Los peregrinos solían llevar una vestimenta especial, sobre todo en lo referido a complementos que llegaron a constituir símbolos: el zurrón (morral o anapola, bolsa grande de pellejo, que regularmente usan los pastores para guardar y llevar su comida u otras cosas), el bordón o bastón, un sombrero de ala ancha, una capa con esclavina y la calabaza para almacenar agua o vino. También solían llevar como distintivo la famosa concha de peregrino o venera.

En la segunda parte de este dedal podemos ver una concha de vieira con una Cruz de Santiago.

La Cruz de Santiago es una cruz latina de gules simulando una espada, con los brazos rematados en flor de lis y una panela (heráldica) en la empuñadura. Se dice que su forma tiene origen en la época de las Cruzadas, cuando los caballeros llevaban pequeñas cruces con la parte inferior afilada para clavarlas en el suelo y realizar sus devociones diarias.

Las tres flores de lis representan el honor sin mancha, que hace referencia a los rasgos morales del carácter del Apóstol.

La espada representa el carácter caballeresco del apóstol Santiago y su forma de martirio, ya que le cortaron la cabeza (fue decapitado) con una espada. También puede simbolizar, en cierto sentido, tomar la espada en nombre de Cristo.

En particular, es el emblema desde el siglo XII de la Orden de Santiago, nombrada en referencia al santo patrón de España, Santiago el Mayor. El diseño de esta cruz también se llama Cruz de los Caballeros de Santiago, ya que éstos portaban la cruz estampada en el estandarte y su capa blanca. La cruz del estandarte tenía forma de cruz con una venera en el centro y otra al final de cada uno de los brazos.

En los escudos heráldicos de diversas poblaciones anteriormente pertenecientes a esta Orden Militar aparece representada esta cruz, como es el caso de Quintanar de la Orden y Cabezamesada, en la provincia de Toledo; Villamayor de Santiago, Horcajo de Santiago y Santa María de los Llanos en la de Cuenca o Campo de Criptana y Villanueva de los Infantes en Ciudad Real, entre muchos otros casos.

Y por último, en la tercera parte de este dedal, podemos ver una de las flechas indicativas que podemos encontrar a lo largo de todo el camino que nos indican la ruta a seguir para llegar a Santiago de Compostela.

(20/08/2015)

280. Dedal COMBARRO // COMBARRO´s Thimble

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Dedal artesano Combarro, Pontevedra.

El dedal de la entrada de hoy es otro dedal de la parroquia de Combarro. Este dedal es un dedal de barro, y solo lo venden en una tienda en concreto en Combarro, ya que es un dedal hecho artesanalmente por el dueño de la tienda. Esta tienda es “Regalos Alberto“, y está situada en la Rúa do Mar, 32.

Combarro es una parroquia del municipio de Poio, en la provincia gallega de Pontevedra. Hasta principios del siglo XX constituía un municipio independiente. El censo de 1999 registró 1.567 habitantes y el de 2004, 1.668.

Es un pueblo marinero, cercano tanto a la capital de provincia, Pontevedra (7 km), como a otros pueblos reconocidos como Sanxenxo.

Lo más destacable es su zona vieja, donde se halla una gran cantidad de hórreos y cruceros, además de la iglesia parroquial.

Está declarado bien de interés cultural como Conjunto Histórico y como Sitio Histórico.

El segundo hórreo más grande Galicia es propiedad de una familia de alta costura.

En la página de escapadarural.com encontramos la siguiente información sobre Combarro.

La localidad de Combarro forma parte constituyente del término municipal de Poio como una de sus cuatro entidades parroquiales que organizan el terrtorio: Combarro, San Salvador de Poio, San Xoán de Poio y Samieira. Esta parroquia y el municipio de Poio se hallan localizados en la vertiente occidental de la Comunidad Autónoma de Galicia, en el litoral de la provincia de Pontevedra. Del total demográfico del término municipal, unos 15.800 habitantes, alrededor de 1.650 habitantes pertenecen a la parroquia de Combarro, algo más de un 10%. Para llegar al municipio de Poio basta tomar la carretera N-550 o la autovía A-9 hasta la ciudad de Pontevedra, donde tomamos la C-550 en dirección a Sanxenxo.

Monumentos y lugares de interés.

Combarro cuenta con un gran atractivo urbano, además del patrimonio y entorno del conjunto de Poio:

  • Recorrido por el casco antiguo de Combarro, declarado conjunto histórico ya en 1972.
  • Visita a las Casas Marineras, arquitectura popular de los siglos XVII y XVIII.
  • La línea de Hórreos de estilo tradicional, construcciones del siglo XVIII.
  • Visita a la playa de Ouriceira o de Raxó.
  • Monasterio de San Juan de Poio, obra del tempranísimo siglo VII, aunque reconstruido.

Fiestas y tradiciones.

El conjunto de celebraciones que aquí se detallan tiene lugar en todo el término de Poio:

  • Fiesta de la Almeja, que se celebra del 26 al 27 de Julio.
  • Fiesta del Mar, que se celebra del 18 al 24 de Agosto.
  • Fiesta de la Virgen de Renda, que tiene lugar el 8 de Septiembre.

En este dedal artesanal observamos un dibujo de unos gallegos bailando el baile tradicional de la región, la muiñeira, estos están dibujados por el dueño de la tienda donde fue comprado este dedal y también observamos que pone “Recuerdo de Combarro“. Tiene un precio mayor a los demás dedales de la tienda, pero a cambio nos llevamos un dedal artesanal y diferente.

(05/12/2015)

279. Dedal SANTIAGO DE COMPOSTELA // SANTIAGO DE COMPOSTELA´s Thimble

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Dedal Alpaca Cruz de Santiago.

Hoy os quiero enseñar un nuevo dedal de la ciudad de Santiago de Compostela. Este dedal es de un nuevo material del que no os había hablado antes, la Alpaca y en él, podemos observar una Cruz de Santiago de la que os hablaré a lo largo de esta entrada.

En primer lugar en esta entrada os voy a comentar lo que es el material Alpaca, ya que hasta ahora no tenía ningún dedal de este material, y posiblemente muchos no sepáis lo que es.

La alpaca, plata alemana, metal blanco, plata nueva o argentán es una aleación ternaria compuesta por zinc (8–45%), cobre (45–70%) y níquel (8–20%), con un color y brillo parecido al de la plata. Las aleaciones que contienen más del 60 por ciento de cobre son monofásicas y se caracterizan por su ductilidad y por la facilidad para ser trabajadas a temperatura ambiente, la adición de níquel confiere una buena resistencia a los medios corrosivos.

Entre las aplicaciones se encuentran la fabricación de imágenes religiosas, vajillas de mesa, bombillas (sorbete) para mate, cremalleras, objetos de bisutería, llaves de los instrumentos musicales (por ejemplo: el oboe), trastes para guitarra, diales de los aparatos de radio, monedas, instrumentos quirúrgicos y dentales, y reostatos.

La alpaca según su composición puede ser de menor a mayor calidad. En esta tabla se muestra las diferentes composiciones y su calidad:

Cobre Zinc Níquel    Calidad

52        25      22     Primera calidad
59        30      11      Segunda calidad
63        31       6      Tercera calidad

A continuación, os dejo alguna información sobre la Cruz de Santiago.

Cruz de Santiago.

La Cruz de Santiago es una cruz latina de gules simulando una espada, con los brazos rematados en flor de lis y una panela (heráldica) en la empuñadura. Se dice que su forma tiene origen en la época de las Cruzadas, cuando los caballeros llevaban pequeñas cruces con la parte inferior afilada para clavarlas en el suelo y realizar sus devociones diarias.

Las tres flores de lis representan el honor sin mancha, que hace referencia a los rasgos morales del carácter del Apóstol.

La espada representa el carácter caballeresco del apóstol Santiago y su forma de martirio, ya que le cortaron la cabeza (fue decapitado) con una espada. También puede simbolizar, en cierto sentido, tomar la espada en nombre de Cristo.

En particular, es el emblema desde el siglo XII de la Orden de Santiago, nombrada en referencia al santo patrón de España, Santiago el Mayor. El diseño de esta cruz también se llama Cruz de los Caballeros de Santiago, ya que éstos portaban la cruz estampada en el estandarte y su capa blanca. La cruz del estandarte tenía forma de cruz con una venera en el centro y otra al final de cada uno de los brazos.

En los escudos heráldicos de diversas poblaciones anteriormente pertenecientes a esta Orden Militar aparece representada esta cruz, como es el caso de Quintanar de la Orden y Cabezamesada, en la provincia de Toledo; Villamayor de Santiago, Horcajo de Santiago y Santa María de los Llanos en la de Cuenca o Campo de Criptana y Villanueva de los Infantes en Ciudad Real, entre muchos otros casos.

Este dedal fue comprado en una tienda llamada “A Pequena Galería“, situada en la Calle Franja de la ciudad de La Coruña.

(14/11/2015)

278. Dedal MADRID // MADRID´s Thimble

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Dedal I Love Madrid.

Y en esta entrada os quiero enseñar otro de los dedales de la capital española que tengo en mi colección y que me quedaban por enseñaros. El dedal que os quiero enseñar hoy, es un dedal de porcelana que fue comprado en la tienda de la franquicia de madridsouvenirs.com que podemos encontrar paseando por la Calle Preciados del centro de la ciudad.

Este dedal como podemos ver lleva la inscripción “I Love Madrid” alrededor de todo el dedal y repetido una y otra vez. Como en este dedal no hay ningún monumento representado, en la entrada de hoy, os voy a contar la historia de la ciudad y también de donde proviene su nombre.

Madrid es un municipio y una ciudad de España. La localidad, con categoría histórica de villa, es la capital del país y de la Comunidad de Madrid. También conocida como la Villa y Corte, es la ciudad más poblada del Estado, con 3.165.235 habitantes empadronados según datos del INE de 2014 mientras que, con la inclusión de su área metropolitana la cifra de población asciende a 6.543.031 habitantes, siendo por ello la cuarta o quinta área metropolitana, según la fuente, por detrás de las de París y Londres, y en algunas fuentes detrás también de la Región del Ruhr, y la tercera ciudad más poblada de la Unión Europea, por detrás de Berlín y Londres. Madrid ocupa el puesto nº 38 en la lista Economist Intelligence Unit de ciudades con mejor calidad de vida del mundo.

Como capital del Estado, Madrid alberga las sedes del gobierno, las Cortes Generales, ministerios, instituciones y organismos asociados, así como la residencia oficial de los reyes de España y del presidente del Gobierno. En el plano económico, es la cuarta ciudad más rica de Europa, tras Londres, París y Moscú. Para el 2009, el 50,1 % de los ingresos de las 5000 principales empresas españolas son generados por sociedades con sede social en Madrid, las cuales representan el 31,8 % de ellas. Es sede del 3.er mayor mercado de valores de Europa, y 2ª en el ámbito latinoamericano (Latibex) y de varias de las más grandes corporaciones del mundo. Es la 8.ª ciudad del mundo con mayor presencia de multinacionales, tras Pekín y por delante de Dubái, París y Nueva York.

En el plano internacional acoge la sede central de la Organización Mundial del Turismo (OMT), perteneciente a la ONU, la sede de la Organización Internacional de Comisiones de Valores (OICV), la sede de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), la sede de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ), y la sede de Public Interest Oversight Board (PIOB). También alberga las principales instituciones internacionales reguladoras y difusoras del idioma español: la Comisión Permanente de la Asociación de Academias de la Lengua Española, y sedes centrales de la Real Academia Española (RAE), del Instituto Cervantes y de la Fundación del Español Urgente (Fundéu). Madrid organiza ferias como FITUR, Madrid Fusión, ARCO, SIMO TCI, el Salón del Automóvil y la Cibeles Madrid Fashion Week.

Es un influyente centro cultural y cuenta con museos de referencia internacional, entre los que destacan el Museo del Prado, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Thyssen-Bornemisza y CaixaForum Madrid, que ocupan, respectivamente, el 12º, 18º, 67º y 80º puesto entre los museos más visitados del mundo.

Los orígenes de la ciudad son objeto de revisión tras recientes hallazgos de enterramientos visigodos así como de restos que se remontan a los carpetanos o periodo prerromano. Las excavaciones arqueológicas también arrojan restos que se atribuyen al Madrid romano. Estos hallazgos de época visigoda han venido a confirmar que el posterior asentamiento fortificado musulmán de Maǧrīţ (del siglo IX) se había asentado sobre un vicus visigodo del siglo VII llamado Matrice o matriz, arroyo.

No sería hasta el siglo XI cuando Madrid fue incorporada a la Corona de Castilla, tras su conquista por Alfonso VI de León y Castilla en 1083. Fue designada como sede de la Corte por el rey Felipe II en 1561, convirtiéndose en la primera capital permanente de la monarquía española. Desde el Renacimiento hasta la actualidad ha sido capital de España y sede del Gobierno y la administración del Estado salvo breves intervalos de tiempo: entre los años de 1601 y 1606 la capitalidad pasó a Valladolid; durante la Guerra de la Independencia Española, en que la capital se trasladó a Sevilla; en 1808 y en 1810 a Cádiz; durante la Guerra Civil, cuando el Gobierno republicano se trasladó primero a Valencia y después a Barcelona, durante la Guerra Civil el bando nacional se estableció en Burgos, y tras finalizar esta se estableció allí la capital hasta el 18 de Octubre de 1939 que se volvió a trasladar a Madrid.

La capitalidad, con sus efectos espaciales, funcionales y fisonómicos, constituye el factor de diferenciación de Madrid con respecto al resto de ciudades españolas. La capitalidad favoreció el aumento demográfico y la prosperidad económica y cultural de la villa.

A pesar de que desde 1561 el establecimiento de manera permanente de la Corte en Madrid otorgara a la Villa la condición de capital (de la Monarquía Católica y del Imperio español), el reconocimiento jurídico de la función de capitalidad hubo de esperar más tiempo. Sin embargo, no fue hasta 1931, con el advenimiento de la Segunda República Española, que se oficializa constitucionalmente este hecho. Igualmente, fue reconocida oficialmente como capital de España durante el franquismo en la Ley de Régimen Especial de Madrid (11 de Julio de 1963), un hecho que fue posteriormente también sancionado en la Constitución de 1978. Hasta 2006 no se promulgó una ley, la Ley de Capitalidad y de Régimen Especial de Madrid, por la que el Parlamento desarrolló legislativamente las consecuencias de esta especificidad.

El primer nombre documentado es el que tuvo en época andalusí, مجريط Maǧrīţ, que dio en castellano antiguo Magerit [maʤeˈɾit]), sobre cuyo origen se han formulado a lo largo de la historia multitud de hipótesis.

La teoría más extendida hasta tiempos recientes era la del arabista Jaime Oliver Asín, quien afirmó en 1959 que Maŷriţ o Maǧrīţ (ŷ y ǧ son dos formas de representar el mismo sonido), deriva de maǧra, que significa “cauce” o lecho de un río, a la que se añadió el sufijo romance -it, del latín -etum que indica abundancia (los híbridos árabe-romance fueron frecuentes en al-Ándalus). En un primer momento, Oliver Asín afirmó sin embargo que el nombre actual de Madrid no procede de Maǧrīţ sino del romance mozárabe, Matrice, pronunciado Matrich con el significado de “matriz” o “fuente”. Los dos topónimos, árabe y romance, según la hipótesis inicial de Oliver, coexistieron en el tiempo y eran utilizados por sendas poblaciones, musulmana y cristiana, que vivían respectivamente en los actuales cerros de la Almudena y las Vistillas, separados por un arroyo que discurría por la actual calle de Segovia, que es el que da origen a ambos nombres. Oliver fue más allá, afirmando que de estas dos poblaciones procede la denominación popular “los madriles“, en plural, que se le da a la ciudad. Sin embargo, poco después Oliver se desdijo de esta teoría del nombre doble y afirmó simplemente que el nombre de Madrid procede del árabe Maǧrīţ.

El lingüista Joan Coromines propuso en 1960 una teoría alternativa, apuntando que Maǧrīţ no es en realidad más que la arabización fonética de Matrich, con metátesis de ǧ y ţ y no tiene por qué relacionarse con la palabra árabe maǧra, posibilidad que ya apuntó Oliver Asín pero que descartó por razones no exclusivamente lingüísticas. Esta teoría la desarrolló más adelante el arabista y lingüista Federico Corriente y es la más extendida en la actualidad.

Los orígenes de la ciudad son objeto de revisión tras los recientes hallazgos, en su perímetro más antiguo, de enterramientos visigodos así como de restos que se remontan a los carpetanos o periodo prerromano. Las excavaciones arqueológicas en el término municipal también arrojan restos romanos en diferentes distritos de la ciudad moderna, atribuyéndose al Madrid romano, y sobre la base de los restos encontrados durante las obras de soterramiento de la autopista M-30, una localización a orillas del río Manzanares en el área de influencia del Puente de Segovia, en el entorno hoy ocupado por el Parque de Atenas, la parte baja de la Calle de Segovia y el Paseo de la Virgen del Puerto. El Madrid romano no se situaría por tanto en el posterior enclave en altura del periodo visigodo para situarse en el valle del Manzanares, a escasos metros de donde se documentan los referidos restos visigodos, en la colina formada por los actuales Palacio Real y Catedral.

Estos recientes hallazgos de época visigoda han venido a confirmar las teorías de varios autores que sostuvieron que el posterior asentamiento fortificado musulmán de Maǧrīţ (del siglo IX) se había asentado sobre un vicus visigodo del siglo VII llamado Matrice o matriz, arroyo.

No sería hasta el siglo XI que Madrid es incorporado a la Corona de Castilla, tras su conquista (o reconquista, si tenemos en cuenta el pasado visigodo) por Alfonso VI de León y Castilla en 1083. Es a partir de ese momento cuando Madrid comienza un proceso lento pero constante de crecimiento en extensión, población e influencia, que abarca todo el periodo medieval (alta y baja Edad Media) hasta situarse a fines del siglo XV como una de las principales ciudades de Castilla. Resultado de este proceso de crecimiento, entre otras razones, sería su designación como sede de la Corte por Felipe II en 1561, convirtiéndose en la primera capital permanente de la monarquía española. Desde ese mismo año de 1561 Madrid experimentó un crecimiento exponencial en tamaño y población, alcanzando a finales del siglo XIX más de medio millón de habitantes sobre el suelo de la ciudad consolidada (ciudad antigua más Ensanche). Madrid, por tanto, ha sido desde el Renacimiento (siglo XVI) y hasta la actualidad, capital de España y sede del Gobierno y la Administración del Estado, salvo un breve intervalo de tiempo entre los años de 1601 y 1606 en los que temporalmente la capitalidad pasó a Valladolid así como durante la Guerra Civil, cuando el Gobierno se trasladó primero a Valencia y después a Barcelona.

Pese a que no se han encontrado restos fósiles humanos, sí se ha hallado gran variedad de útiles, especialmente en el entorno de Arganda del Rey y del Manzanares, que permiten probar la existencia de asentamientos humanos en las terrazas del río en el lugar que hoy ocupa la ciudad.

La conquista y colonización por Roma de la Península Ibérica, llevada a cabo inicialmente como maniobra militar romana en su larga serie de guerras con Cartago, dura casi 200 años, desde la Segunda Guerra Púnica hasta el 27 a. C. en el que completan la pacificación del norte del territorio y lo dividen en tres provincias. La región que actualmente ocupa Madrid se situaría en la Tarraconense.

Si bien es posible que durante el periodo romano el territorio de Madrid no constituyese más que una región rural, beneficiada por la situación de cruce de caminos y la riqueza natural, el hallazgo de los restos de una basílica del periodo hispano-visigodo en el entorno de la iglesia de Santa María de la Almudena ha sido presentado como una evidencia de la existencia de un asentamiento urbano en ese periodo. Otras muestras arqueológicas de la presencia de una población estable en Madrid se encuentran en los restos de dos necrópolis visigodas, una en la antigua colonia del Conde de Vallellanopaseo de Extremadura, junto a la Casa de Campo— y otra en Tetuán de las Victorias. Dentro del casco medieval, se encontró una lápida bastante deteriorada con la leyenda, nunca completada e interpretada de formas varias, pero que podría indicar la presencia de población estable ya en el siglo VII.

“MIN.N. BOKATUS. INDIGNVS. PRS. IMO / ET TERTIO. REGNO. DOMNO. RVD. / MI. REGVM. ERA DCCXXXV”

Siglo VII.

La primera constancia histórica de la existencia de un asentamiento estable data de la época musulmana. En la segunda mitad del siglo IX, el emir de Córdoba Muhammad I (852-886) construye una fortaleza en un promontorio junto al río, que es una de las muchas fortificaciones que ordena construir en el territorio fronterizo de la Marca Media con el triple propósito de vigilar los pasos de la sierra de Guadarrama y proteger Toledo de las razzias de los reinos cristianos del norte, de ser punto de partida a su vez para incursiones musulmanas en dichos reinos y de asentar la autoridad de Córdoba en esta región. La primera noticia escrita sobre Madrid la encontramos en el cronista cordobés Ibn Hayyan (987-1075), quien, citando a otro cronista anterior, al-Razi (888-955), dice:

A Muhammad y al tiempo de su reinado se le deben hermosas obras, muchas gestas, grandes triunfos y total cuidado por el bienestar de los musulmanes, preocupándose por sus fronteras, guardando sus brechas, consolidando sus lugares extremos y atendiendo a sus necesidades. Él fue quien ordenó construir el castillo de Esteras, para guardar las cosechas de Medinaceli, encontrándose en su lado noroeste. Y él fue quien, para las gentes de la frontera de Toledo, construyó el castillo de Talamanca, y el castillo de Madrid y el castillo de Peñahora. Con frecuencia recababa noticias de las marcas y atendía a lo que en ellas ocurría, enviando a personas de su confianza para comprobar que se hallaban bien.

Junto a la fortaleza se desarrolla, hacia el sur y hacia el este, principalmente, el poblado. Esta población recibe el nombre de Maǧrīţ (en castellano antiguo Magerit), que podría ser una arabización del nombre romance Matrice, “matriz”, en alusión a un arroyo de ese nombre que discurría junto a la primitiva ciudad, por la actual calle de Segovia, o bien ser un híbrido entre la palabra árabe Maǧra, que significa “cauce” o “curso de agua”, y el sufijo romance -it (< latín -etum), que indica abundancia; el significado sería por tanto “lugar abundante en aguas”, en referencia a los varios arroyos de superficie y subterráneos que podían encontrarse en el el solar de la ciudad.

La noticia más completa sobre el Madrid musulmán la da el geógrafo al-Himyari en el siglo XV, quien citando fuentes más antiguas dice de esta ciudad que era:

Una noble ciudad de al-Ándalus construida por el emir Muhammad ibn Abd al-Rahman. De Madrid al puente de Maqida, que era el límite de las tierras del islam, hay 31 millas. En Madrid hay un barro con el que se hacen unas ollas que pueden utilizarse para ponerlas sobre el fuego durante veinte años sin que se rompan, y lo que se cocina en ellas se conserva sin que le afecten ni el frío ni el calor del ambiente. El castillo de Madrid es uno de los más poderosos, construido por el emir Muhammad ibn Abd al-Rahman. Ibn Hayyan menciona en su Historia el foso que fue cavado fuera de las murallas de Madrid, diciendo que se encontró en él una tumba con un esqueleto que medía 51 brazos, esto es, 102 palmos (aprox. 9 m), desde el cojín de la cabeza hasta el extremo de los pies. De ello levantó acta, certificándolo, el cadí de Madrid, quien acudió al lugar y lo observó junto a varios testigos.

Se ha mantenido a lo largo del tiempo la tradición de que el primitivo hisn o fortaleza andalusí ocupaba el solar en el que luego se levantó el alcázar cristiano y más tarde el actual Palacio Real. Muchos investigadores han trabajado con esta hipótesis, desarrollando propuestas de reconstrucción del trazado de las murallas de la vieja al-mudayna o ciudadela a partir de esta idea. Sin embargo, no hay ninguna evidencia arqueológica ni documental de que el hisn estuviera en ese emplazamiento, y en la actualidad los estudiosos tienden a pensar que la muralla de la ciudadela pasaba por la actual plaza que separa la catedral de la Almudena del Palacio y por tanto no incluía el solar de este último. La ciudad andalusí amurallada, por lo tanto se habría levantado en el cerro delimitado al sur por la hondonada del arroyo de San Pedro (actual calle Segovia), al norte por la del arroyo del Arenal (actual calle del Arenal) y al oeste por el barranco que termina en la vega del Manzanares. Extramuros se desarrolló, hacia el sur y el oeste, una población mayor que fue rodeada en época cristiana de una segunda muralla.

De los diversos trabajos arqueológicos desarrollados en la ciudad desde mediados del siglo XIX en adelante, han hallado restos como: la muralla árabe de la Cuesta de la Vega, la atalaya de la Plaza de Oriente y los vestigios de un viaje de agua de la Plaza de los Carros. Se conocen otros restos de muralla, hoy desaparecidos, por los planos antiguos de la ciudad. La mezquita mayor, cuya existencia daba a la población el carácter de medina o ciudad, ocupaba el lugar en el que luego se levantó la iglesia de Santa María, derribada a su vez en el siglo XIX para ensanchar la calle Mayor. Ésta ya era en tiempos andalusíes la calle principal de la ciudad.

En el año 932, el rey Ramiro II en su proceso de conquista territorial en el sur del reino de León atacó la fortaleza omeya de Madrid, en su idea de conquistar Toledo. Pero ya ocupadas por al-Nasir, tiempo antes, las fortalezas de la margen derecha del Tajo, Ramiro solo pudo desmantelar las fortificaciones de Madrid y depredar sus tierras más próximas, de donde trajo numerosas gentes. Las murallas de Madrid fueron reforzadas tras este ataque.

Durante la época califal, Madrid perteneció a la cora de Guadalajara. Tras la desintegración del califato, pasó a integrarse en el reino taifa de Toledo.

En el Madrid árabe, nació en el siglo X Maslama al-Mayriti, llamado “el Euclides andalusí“, notable astrónomo y fundador de una escuela matemática en Córdoba.

Con la caída del reino taifa de Toledo en manos de Alfonso VI de León y Castilla, la ciudad fue tomada por las fuerzas cristianas en 1085 sin resistencia, probablemente mediante capitulación. La ciudad y su alfoz quedaron integrados en el reino de Castilla como territorios de realengo. Los cristianos sustituyen a los musulmanes en la ocupación de la parte central de la ciudad, quedando los barrios periféricos o arrabales, que en el periodo anterior eran habitados por una comunidad mozárabe, como morería. También existió una judería en el entorno del que sería más tarde barrio de Lavapiés. Durante el siguiente siglo, Madrid sigue recibiendo embates de los nuevos poderes musulmanes de la península, los almorávides, que incendian la ciudad en 1109 y los almohades, que la someten a sitio en 1197. La victoria cristiana de Las Navas de Tolosa aleja definitivamente la influencia musulmana del centro de la península.

De esta época proceden dos destacados hechos religiosos que marcan el desarrollo de la personalidad del cristianismo popular de Madrid: el “descubrimiento” de la imagen de la Virgen de la Almudena y la vida de Isidro Labrador, que más tarde sería canonizado. La ciudad va prosperando y recibe el título de villa en 1123. Siguiendo el esquema repoblador habitual en Castilla, Madrid se constituye en concejo, cabeza de una comunidad de villa y tierra, la comunidad de villa y tierra de Madrid. El gobierno de la ciudad recae en todos los madrileños con el rango de vecinos, reunidos en concejo abierto hasta que en 1346, el rey Alfonso XI implanta el regimiento, en el cual ya sólo representantes de la oligarquía local, los regidores, gobiernan la ciudad. En 1152, el rey Alfonso VII estableció los límites de la comunidad de villa y tierra, entre los ríos Guadarrama y Jarama. En 1188, una representación de Madrid participa por primera vez en las Cortes de Castilla. En 1202, Alfonso VIII le otorgó su primer fuero municipal, que regulaba el funcionamiento del concejo, y cuyas competencias fueron ampliadas en 1222 por Fernando III el Santo.

A pesar del apoyo madrileño a Pedro I, posteriormente los soberanos de la casa de Trastámara residirían con frecuencia en la villa debido a la abundancia y calidad de sus cotos de caza, a la que son muy aficionados. Antes incluso, ya el libro de Montería de Alfonso XI anotaba: “Madrid, un buen lugar de puerco y oso”, y posiblemente de esa característica derivaba el escudo que las huestes madrileñas llevaron a la batalla de las Navas de Tolosa. Posteriormente, un prolongado pleito entre el Ayuntamiento y la Iglesia, acabó con un acuerdo de reparto de pastos para ésta y pies de árbol para aquél, con lo que un árbol fue incorporado al escudo junto al oso u osa y las siete estrellas de la constelación homónima. La identificación del árbol con el madroño es más oscura, más allá de la homofonía con el nombre de la ciudad. Es habitual llamar a Madrid la ciudad del oso y el madroño.

Las Cortes de Castilla se reúnen por primera vez en Madrid en 1309 bajo el reinado de Fernando IV, y con posterioridad en 1329, 1339, 1391, 1393, 1419 y dos veces en 1435. A partir de la unificación de los reinos de España bajo una Corona común, las Cortes se convocaron en Madrid con mayor frecuencia.

En la Guerra de las Comunidades, a la cabeza de su regidor Juan de Zapata, Madrid se une a la sublevación contra Carlos I (1520) pero tras la derrota de los comuneros en Villalar, la villa es asediada y ocupada por las tropas reales. A pesar de todo ello, el sucesor de Carlos I, Felipe II decide instalar la corte en Madrid el 12 de Febrero de 1561 (454 años). Este hecho sería decisivo para la evolución de la ciudad y haría que los avatares del país y la monarquía, en mayor o menor medida, influyeran en el destino de la ciudad. Salvo un breve periodo entre 1601 y 1606 en que la corte se traslada a Valladolid, la capitalidad será consustancial a Madrid desde entonces. Una famosa expresión indicaba esa identidad: “sólo Madrid es corte”, lo que, de forma conceptista, también se entendía al revés: “Madrid es sólo corte”.

Con el establecimiento de la corte en Madrid, su población empieza a crecer de forma significativa. A la burocracia real, a los miembros de la corte y todas las personas necesarias para su sustento, se unen desheredados y buscavidas de todo el Imperio español. En 1625, Felipe IV derriba la muralla de la ciudad, ya sobrepasada, y edifica la que será la última cerca de Madrid. Esta cerca, construida exclusivamente por razones fiscales (impuesto de portazgo) limitará el crecimiento de la ciudad hasta el siglo XIX. Las tareas de gobierno se centralizan en el Alcázar Real, conjunto de edificaciones situadas en los terrenos que más adelante ocuparán el Palacio Real y la Plaza de Oriente. Paralelamente, se aumentan la superficie de otro palacio en el extremo este de la ciudad, más allá de la cerca. Se trata del Palacio del Buen Retiro, empezado a construir por los Reyes Católicos (que también trasladaron a sus proximidades el monasterio de San Jerónimo el Real, situado anteriormente cerca del Manzanares, zona de la actual Estación de Príncipe Pío), del que se conservan sus jardines, el Salón del Reino y el Salón de Baile, conocido, este último, como el Casón del Buen Retiro y utilizado por el Museo del Prado.

El cambio de dinastía traería cambios importantes para la ciudad. Los monarcas de la nueva dinastía la encontraron como una población oscura, de calles angostas, masificada, sin sistemas de alcantarillado y pestilente. Los Borbones se plantean la necesidad de equiparar Madrid a otras capitales europeas. El incendio del Alcázar de Madrid en 1734 (suceso desgraciado que causa la desaparición de una tercera parte de la colección real de pinturas) dio lugar a la construcción del Palacio Real. Las obras duraron hasta 1755 y no fue ocupado hasta el reinado de Carlos III. Puentes, hospitales, parques, fuentes, edificios para el uso científico, ordenanzas de alcantarillado y otras actuaciones fueron promovidas por este último monarca, (quien recibe el título popular de “mejor alcalde de Madrid“), con la colaboración de arquitectos y urbanistas de gran categoría profesional y artística: Francesco Sabatini, Ventura Rodríguez y Juan de Villanueva, entre otros.

El proyecto del Salón del Prado, en las afueras de la ciudad, entre el conjunto del Buen Retiro y la cerca, es probablemente el más importante y el que ha dejado una herencia más importante a la ciudad: los paseos del Prado y Recoletos, las fuentes de Neptuno, Cibeles y Apolo, el Real Jardín Botánico, el Real Observatorio Astronómico o el edificio inicialmente destinado a acoger al Real Gabinete de Historia Natural, aunque finalmente sería asignado al entonces recién constituido Museo del Prado. Sin embargo, no siempre la relación del “rey alcalde” con sus súbditos-vecinos fue buena; varias medidas de su programa de modernización fueron contestadas de manera violenta durante el motín de Esquilache de 1766 aunque en el mismo confluyeron, además, causas más complejas.

La ciudad aparece vista desde el suroeste, y algo distinta de como la pudo dibujar Wyngaerde doscientos años antes. El Alcázar de los Austrias ha sido sustituido por el Palacio borbónico de Felipe V, el puente de Segovia es el actual, y el perfil de la enorme cúpula de San Francisco el Grande domina el resto de iglesias de la villa. Al norte se adivina la “montaña” del Príncipe Pío, donde tuvieron lugar los fusilamientos del 3 de Mayo de 1808, inmortalizados en el cuadro de Goya.

El levantamiento del pueblo de Madrid en contra de las tropas francesas el 2 de Mayo de 1808 marca el principio de la Guerra de la Independencia. El rey José Bonaparte realizó reformas en la capital, siendo frecuentes sus órdenes de derribar conventos para hacer plazas, por las que adquiere el mote de Pepe Plazuelas. El devenir de la guerra lo forzó en dos ocasiones a huir de Madrid pero la ocupación de la ciudad se saldó con la destrucción de valiosos recintos, como el Palacio del Buen Retiro.

La desamortización supuso un cambio drástico en el sistema de propiedad inmobiliaria, además de concentrar una gran colección de arte, el Museo de la Trinidad, que en 1872 fue disuelto y sus fondos pasaron a engrosar los del Museo del Prado (creado durante el reinado de Fernando VII en el edificio previsto para Gabinete de Ciencias). También supone la creación en Madrid de la Universidad Central, que conservará el nombre de Complutense ya que proviene del traslado físico y jurídico del claustro y alumnos de la renombrada Universidad de Alcalá a la cercana capital.

Durante el siglo XIX, la población de la ciudad sigue creciendo. La percepción de los cambios que harán desaparecer la ciudad preindustrial estimula la aparición de una literatura “madrileñista”, de carácter costumbrista, como la de Ramón de Mesonero Romanos. La información estadística y de todo tipo recopilada por Pascual Madoz en su Diccionario Geográfico-Estadístico para toda España fue especialmente exhaustiva para Madrid, cuyo artículo tiene un encabezamiento muy significativo: “Madrid: audiencia, provincia, intendencia, vicaría, partido y villa”.

En 1860 se derriba por fin la cerca de Felipe IV y la ciudad puede crecer, en principio de una forma ordenada, gracias al plan Castro y la realización de los ensanches. Será la oportunidad de fabulosos negocios, que enriquecieron a José de Salamanca y Mayol, Marqués de Salamanca, quien dio nombre al nuevo barrio creado al este de lo que pasará a ser el eje central de la ciudad (el paseo de la Castellana, prolongación del Paseo del Prado). Se establece un moderno sistema de abastecimiento de aguas (el Canal de Isabel II) y se establece la comunicación por ferrocarril que convertirá a Madrid en el centro de la red radial de comunicaciones, lo que también deja su huella en la trama urbana (Estación de Delicias, Estación de Atocha y Estación de Príncipe Pío).

En los primeros treinta años del siglo XX, la población madrileña llega a más de un millón de habitantes. Nuevos arrabales como las Ventas, Tetuán o el Carmen daban acogida al recién llegado proletariado, mientras en los ensanches se instalaba la burguesía madrileña. Estas transformaciones fomentaron la idea de la Ciudad Lineal, de Arturo Soria. Paralelamente se abrió la Gran Vía, con el fin de descongestionar el casco antiguo y se inauguró el metro en 1919. Durante el reinado de Alfonso XIII, cede éste terrenos del real pecunio, al noroeste del Palacio Real, para fundar la Ciudad Universitaria.

Las elecciones municipales del 12 de Abril de 1931 dieron un gran triunfo a la conjunción republicano-socialista en Madrid, obteniendo el 69,2% de los votos (90.630 votos para la conjunción y 31.616 para los monárquicos, que se tradujeron en 15 concejales socialistas y 15 republicanos frente a 20 concejales monárquicos). Pedro Rico, del Partido Republicano Democrático Federal, fue elegido alcalde por la corporación municipal. El triunfo republicano en Madrid y la mayoría de las capitales de provincia supuso la descomposición de la monarquía y el advenimiento de la Segunda República Española, apenas dos días después. El comité republicano asumió el poder el día 14 por la tarde, proclamando la República en la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol, sede del Ministerio de la Gobernación, ante una multitud enfervorizada. La Constitución de la República promulgada en 1931 fue la primera que legisló sobre la capitalidad del Estado, estableciéndola explícitamente en Madrid. Una de las primeras acciones del nuevo gobierno fue ceder al pueblo de Madrid la Casa de Campo, hasta entonces propiedad real; abriéndose al público por primera vez el 1 de Mayo de 1931 en una fiesta campestre multitudinaria.

El estallido de la Guerra Civil española tuvo lugar en Melilla a media tarde del viernes 17 de Julio y fue conocido en Madrid en las horas siguientes. Todavía el sábado 18 y el domingo 19 guardó la ciudad una cierta normalidad. Tras el aplastamiento de la rebelión en Madrid, mal planificada, en el cuartel de la Montaña y los cuarteles de Carabanchel, en los que los elementos leales del Ejército y de las Fuerzas de Seguridad fueron auxiliados por las milicias populares (organizadas desde finales de 1934 por el Partido Comunista de España bajo el nombre de Milicias Armadas Obreras y Campesinas), a las que el Gobierno autorizó la entrega de armas. A partir de ese momento comenzó una represión indiscriminada no sólo hacia los que habían participado en la rebelión, sino contra aquellos que por no compartir las ideas políticas del Frente Popular, estaban considerados como “desafectos al Régimen”. Surgieron numerosos centros de interrogación, detención y tortura (las “checas”), de donde muchos detenidos sólo salían para ser “paseados”, apareciendo sus cadáveres en los alrededores de la ciudad. Se produjeron numerosas “sacas de presos” en las que las llamadas Milicias de Vigilancia entraban en las cárceles (San Antón, Ventas, etc.) con sus listas de personas a eliminar, “sacaban” a los presos que figuraban en las listas y los fusilaban en las afueras de la ciudad. Especial magnitud revistieron las matanzas de Paracuellos del Jarama, y Torrejón de Ardoz en Noviembre/Diciembre de 1936, en las que los cálculos más fundamentados arrojan entre 2000 y 3000 víctimas. También innumerables domicilios particulares fueron incautados, y la misma suerte corrieron las sedes de los partidos políticos de derechas. Se asaltaron e incendiaron iglesias, con irreparables pérdidas artísticas y culturales y por decreto gubernamental oficial de agosto de 1936, fueron definitivamente cerradas todas las iglesias de la España republicana y por tanto las de Madrid.

La resistencia de las milicias, militarizadas en forma de Ejército Popular de la República en 1937, dirigidas por la Junta de Defensa de Madrid, consigue frenar la ofensiva durante la batalla de Madrid en los barrios del oeste de la ciudad, especialmente en el entorno del barrio de Argüelles y la Ciudad Universitaria, donde se estabilizó el frente, y que resultó arrasada en el conflicto, perdiéndose además de los propios edificios de la Universidad elementos tan valiosos como el Real Sitio de la Moncloa, que incluía el palacio homónimo (el actual es una reconstrucción de la posguerra) y la Casa de Velázquez.

La ciudad no volvería a sufrir otro asalto por tierra durante la guerra, pero fue castigada por el fuego artillero y los bombardeos aéreos, primeros en la historia sobre una capital, a imagen de los que otras europeas sufrirán durante la Segunda Guerra Mundial. Las operaciones de la aviación del bando sublevado, apoyada por aparatos de la Alemania Nazi y de la Italia fascista causan en cuatro meses, del 7 de Noviembre de 1936 al 9 de Marzo de 1937, 1490 muertos, 430 desaparecidos y 3502 heridos, aparte de causar numerosos destrozos en edificios emblemáticos, como los que afectaron, del 14 al 17 de Noviembre de 1936, al Museo del Prado, el Museo de Arte Moderno, el Instituto Cajal, el Museo Arqueológico Nacional y el Palacio de Liria. La aviación también fue utilizada para atemorizar al enemigo.

La resistencia de Madrid fue exaltada por la propaganda en favor de la causa republicana con el lema “¡No pasarán!” y mofada al terminar la Guerra, con la canción de Celia Gámez “¡Ya hemos pasao!”, pero la situación obliga a las instituciones y el Gobierno así como una parte de la población civil a ser evacuados hacia las regiones del interior y del Levante. El final de la guerra fue especialmente caótico en Madrid, con el enfrentamiento violento entre unidades armadas del Partido Comunista y las leales a la Junta de Defensa de Madrid, dirigida por el general Miaja, el coronel Segismundo Casado y el miembro del Partido Socialista, Julián Besteiro. Los choques armados en las calles de la ciudad causaron numerosas víctimas y dieron lugar a sangrientas represalias y fusilamientos por ambos bandos. En los dos últimos días de Marzo y primero de Abril de 1939 entraron en la ciudad las tropas nacionalistas, acogidas con masivas manifestaciones de júbilo por la población.

Acabada la guerra el 1 de Abril de 1939, Madrid comienza a padecer la represión franquista; en julio de ese año, el conde Galeazzo Ciano, ministro de Asuntos Exteriores de la Italia fascista, escribe en su diario que son entre 200 y 250 ejecuciones diarias.

Terminada la guerra, la ciudad sigue su imparable crecimiento espacial, al tiempo que restaña las heridas que la contienda había dejado en la ciudad, especialmente en su fachada oeste. Cientos de miles de españoles emigran del campo a la ciudad. Madrid (junto con Barcelona o Bilbao) es una de las ciudades que más se benefician de estos movimientos de población. A partir de 5 de Junio de 1948, comienza el proceso de anexión a Madrid de hasta trece municipios limítrofes, que termina el 31 de Julio de 1954 (Aravaca, Barajas, Canillas, Canillejas, Chamartín de la Rosa, Fuencarral, Hortaleza, El Pardo, Vallecas, Vicálvaro, Villaverde, Carabanchel Alto y Carabanchel Bajo), pasando su extensión de 66 km² a los 607km² actuales y ganando unos 300.000 nuevos habitantes. El desorden urbanístico fue la norma: crecieron poblados chabolistas (descritos magistralmente por Luis Martín-Santos en su novela Tiempo de silencio), al tiempo que el centro histórico era sujeto a especulación, permitiéndose el derribo de edificios de valor artístico o tradicionales para ser sustituidos por otros de estética moderna, se construyen edificios de arquitectura innovadora como las suspendidas Torres de Colón. En algunos casos las intervenciones arquitectónicas tienen un carácter de marcar la presencia política, tratando de potenciar el concepto de “Madrid imperial” franquista, como en la zona de Moncloa, donde se levantan el Arco de la Victoria y el Ministerio del Aire, en un estilo neoherreriano, o la Casa Sindical (actualmente Ministerio de Sanidad), edificio de los Sindicatos Verticales, una torre prismática y funcional de ladrillo que abandona el herrerianismo en favor del racionalismo.

El Plan de Ordenación del Área Metropolitana, aprobado en 1963, acuciado por la explosión demográfica de la capital, inició la tendencia a desviar la concentración poblacional urbana de Madrid hacia municipios metropolitanos como, Alcorcón, Alcobendas, Coslada, Fuenlabrada, Getafe, Leganés, Móstoles, San Sebastián de los Reyes, San Fernando de Henares y Torrejón de Ardoz, que se convierten en ciudades dormitorio. En 1973 se inauguran los primeros tramos de la M-30, el primer cinturón de circunvalación de la ciudad.

Tras la muerte del dictador Franco, Madrid fue uno de los escenarios principales durante el periodo de la Transición. Los primeros meses del año 1977 destacaron por la agitación política y social, con huelgas, manifestaciones y contramanifestaciones violentas con víctimas mortales. Otros graves acontecimientos fueron los dos secuestros por parte del GRAPO y el episodio de la Matanza de Atocha de 1977 que resultó en el asesinato por parte de miembros de la ultraderecha de los abogados laboralistas en un despacho situado en esta calle. Su multitudinario entierro, previo a la legalización del PCE fue narrado cinematográficamente en Siete días de enero, de Juan Antonio Bardem. Con la consolidación del régimen democrático, la constitución de 1978 confirma a Madrid como capital de la España democrática en cuyo apoyo tendrían lugar las manifestaciones multitudinarias tras el desbaratado golpe de Estado del 23 de Febrero de 1981.

En 1979, tuvieron lugar las primeras elecciones municipales democráticas desde la Segunda República en las que la lista de la UCD con José Luis Álvarez al frente fue la más votada, pero sin mayoría absoluta. Resultó elegido alcalde de la ciudad Enrique Tierno Galván, gracias al pacto del PSOE con el PCE. Durante esta alcaldía el Ayuntamiento regeneró la ciudad desde el punto de vista urbanístico y social. Lo que era la capital agonizante del franquismo llegó a ser el núcleo cultural más importante de Europa. La Movida madrileña fue un ejemplo de esta pujanza. Hubo también importantes mejoras en la calidad de vida de los habitantes de la ciudad. Tras la muerte de Enrique Tierno Galván, fue sustituido por Juan Barranco, del PSOE, con apoyos del PCE, virando después la ciudad a posiciones más conservadoras con Agustín Rodríguez Sahagún, del CDS, y José María Álvarez del Manzano, del PP. Alberto Ruiz-Gallardón, del PP, fue nombrado alcalde de la ciudad tras su periodo al frente del gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid. Finalmente, el 27 de Diciembre de 2011, la popular Ana Botella se convierte en la primera alcaldesa de la historia del municipio, tras el nombramiento de su antecesor como Ministro de Justicia de España. La elección democrática de alcaldes trae definitivamente grandes beneficios a la ciudad, al verse obligados los alcaldes a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, ante los que responden (los alcaldes franquistas eran elegidos directamente por Franco): construcción de bibliotecas, instalaciones deportivas, centros de salud; eliminación de los núcleos chabolistas; limpieza del río Manzanares; mejora del viario; cierre de la M-30 por el norte, enterramiento de la misma en la zona del Manzanares; construcción de nuevas vías de circunvalación (M-40, M-45, M-50), a la vez que se aumenta la capacidad de las carreteras de acceso (convertidas en autovías o duplicadas con autopista de peaje); regulación de aparcamiento (ORA) en el interior de la ciudad, que llega al límite de la M-30, con reiteradas protestas vecinales, todo ello con el objeto de absorber y regular el tráfico creciente. El papel de las grandes empresas inmobiliarias ha sido decisivo al marcar el nuevo estilo urbanístico en la ciudad de Madrid. Los nuevos barrios se articulan en torno a la manzana cerrada al exterior, con un núcleo formado por zonas verdes, piscinas, áreas de juegos infantiles, pistas deportivas, etc. Este nuevo estilo urbanístico ha ido modelizando un nuevo concepto social en el que la calle ya no se entiende como un lugar de convivencia sino como un mero elemento de tránsito. Las personas en Madrid ahora tienden a reunirse más en bares, domicilios particulares, parques o incluso aparcamientos, apareciendo fenómenos antes desconocidos como el botellón.

En el siglo XXI, la ciudad sigue abordando nuevos retos: mantenimiento de la población dentro del núcleo urbano (Madrid es el municipio de España en el que el aumento del precio de la vivienda ha sido mayor); expansión de la ciudad (con la creación de nuevos barrios con Plan de Actuación Urbanística: Ensanche de Vallecas, Pau de Carabanchel, Montecarmelo, Arroyo del Fresno, Las Tablas, Sanchinarro, Valdebebas…); remodelación del centro histórico; absorción e integración de la inmigración que acude a la ciudad.

(23/09/2015)

277. Dedal POYO // POYO´s Thimble

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Dedal escudo de Poio, Pontevedra.

En la entrada de hoy quiero continuar con otra de las últimas adquisiciones de mi colección de dedales, este dedal de porcelana del municipio de Poyo, que conseguí el pasado mes de Diciembre. Es un dedal en el que podemos ver un esquema del escudo de dicho municipio.

Poyo (en gallego y oficialmente Poio) es un municipio de Pontevedra y de la comarca de Pontevedra, en el noroeste de España. Está localizado en la costa norte de la ría de Pontevedra, a él se puede acceder mediante la Autopista A-9 por la salida Pontevedra (Norte) – Poio donde se coge la PO-308 dirección Sangenjo (Sanxenxo). Es el municipio colindante con Meaño, Meis, Pontevedra y Sangenjo, ofrece una rica fusión de montaña y mar.

Cuenta con una superficie aproximada de 33,93 kilómetros cuadrados, su pico más elevado es Monte Castrove que cuenta con 667 metros sobre el nivel del mar desde el cual se divisan estupendas vistas de las rías de Pontevedra y Arosa. También destacan el Alto de Raxó y Samieira.

El municipio, que tiene una superficie de 33,93 km², cuenta según el padrón municipal para 2014 del INE con 16.794 habitantes y una densidad de 494,96 hab./km².

Localidades por parroquias.

  • Combarro (San Roque):

La Armada, Chancelas, Chousa, Cidrás, Combarro, La Costa, Tarrío, Xuviño.

  • Poyo (San Salvador):

Anafáns, Andurique, La Barca, La Caeira, Encoirados, A Lagoa, As Laxes, Lourido, O Mato, Oliveira, Poio de Arriba, Porteliña, Portosanto, Sineiro, Valiña, O Vao, Viñas.

  • Poyo (San Juan):

Albar, Arís, A Banda do Río, A Bouza, Campelo, O Casal, Casalvito, El Convento, Coruja, A Escusa, O Esperón, O Estanco, Fontenla, Fragamoreira, A Freixa, Liñares, Muíño, Orgo do Monte, O Pereiro, Rial, Riomouro, San Martín, O Sartal, A Seara, A Seca, A Ucha, Villanueva, Vilar, Vilariño, La Zapata.

  • Raxó (San Gregorio):

Caneliñas, Espedregada, La Iglesia, A Lameiriña, O Outeiro, Portería, La Playa, O Rego, Serpe, Terra da Pedra, Valdemós.

  • Samieira: (Santa María)

Arén, Cueva de Laje, O Covelo, La Iglesia, As Laxes, Pedreisón, Publicada, O Pumar, Riodama, Seimorzáns, Tarrío, Teinogueira.

Poyo es una ciudad dormitorio de Pontevedra, que está creciendo bastante debido a su proximidad al centro urbano (solo el río Lérez separa los dos municipios). Especialmente la parroquia de San Salvador es la que más engorda su censo.

En Poyo encontramos tres diferentes puertos Campelo, Combarro y Raxó. A pesar de esto el turismo es la principal fuente económica, dentro del mismo municipio se puede visitar el Museo Monasterio de San Juan, el Conjunto Histórico Artístico de Combarro, y playas como las de Samieira, Raxó, Chancelas o Lourido.

En cuanto a la descripción heráldica del escudo del municipio de Poyo, solamente encontré en la página de la Wikipedia, de donde está sacada toda esta información una descripción que os dejo a continuación:

Escudo municipal de Poio (Pontevedra): De oro, una palmera de sinople, terrazada del mismo color, y cargando sobre ella un Agnus Dei, echado sobre un libro de gules, con los siete selos, de oro, fileteados de sable, colgantes con una cinta, de azur. El Agnus Dei, con estandarte de plata con la cruz latina, de sable. Al timbre, corona real. Decreto núm. 2308/1974 de 20 de Julio del Ministerio de Gobernación. Diputación de Pontevedra.

El dedal que os enseño en esta entrada fue comprado en una de las tiendas de recuerdos que podemos encontrar en la zona vieja de Combarro, concretamente en una tienda cuyo nombre es “Artesanía Dorna. Regalos“, en la que podemos encontrar diferentes tipos de regalos y licores.

(05/12/2015)

276. Dedal CUENCA // CUENCA´s Thimble

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Dedal panorámica Cuenca.

 

En la entrada de hoy me gustaría enseñaros otro de los dedales de la ciudad de Cuenca que me traje de la visita a esta ciudad castellano manchega. En esta ocasión, os dejo este dedal de cerámica, en el que podemos observar una panorámica alrededor del dedal en la que podemos ver diferentes monumentos presentes en la ciudad, como por ejemplo: el Puente de San Pablo, las Casas Colgadas o la Catedral de Cuenca. A continuación, os dejo unas pinceladas de información sobre cada uno de los monumentos que podemos encontrar en la ciudad de Cuenca y también sobre la Ciudad Encantada, aunque esta no nos dio tiempo a visitarla. 

Puente de San Pablo.

El puente de San Pablo es un puente viga que cruza al río Huécar en la ciudad de Cuenca.

Fue construido entre 1533 y 1589 por iniciativa del canónigo Juan del Pozo originalmente en piedra, para salvar la hoz del Huécar, comunicando el Convento de San Pablo y el casco urbano.

Este primer puente se derrumbó, construyéndose en 1902 el puente de hierro y madera actual. El proyecto se realizó por el ingeniero de caminos valenciano José María Fuster y Tomás, y erigido por George H. Bartle, cuya fundición, también valenciana, contaba con gran renombre por aquella época, quedando inaugurado el 19 de abril de 1903. Es un puente rectilíneo, de 60 metros de flecha, apoyado en los pilares de arranque de sillería del puente anterior y, en el centro, en un puntal de hierro.

Parte del patrimonio de la ciudad de Cuenca, es uno de los mejores lugares desde los cuales observar las Casas Colgadas.

Casas Colgadas.

Las Casas Colgadas, también conocidas como Casas Voladas o Casas del Rey, es un conjunto de edificios civiles situados en Cuenca. En el pasado era frecuente este elemento arquitectónico en el borde este de la ciudad antigua, situado frente a la hoz del río Huécar, aunque hoy sólo perduran una pequeña parte de ellas. De todas, las más conocidas son un conjunto de tres de estas estructuras con balcones de madera.

Estas viviendas se denominan así por poseer una parte de ellas, los balcones, en voladizo, es decir, sin material sólido bajo ellas, sólo vacío o aire, aunque están fijadas a la pared de abajo hacia adentro por soportes diagonales para no derrumbarse.

De origen incierto, se tiene constancia de su existencia ya en el siglo XV. A lo largo de su historia han pasado por diversas remodelaciones, siendo la más reciente la realizada durante la década de 1920.

Han sido utilizadas como viviendas de uso particular y Casa Consistorial. Actualmente alojan el Museo de Arte Abstracto Español, de Cuenca, Fundación Juan March.

Viviendas similares en otras poblaciones. En otras localidades se encuentran también casas colgadas. Por ejemplo, también en España, se encuentran en Albarracín, Cantavieja, Castellfullit de la Roca, Frías, Gerona, Ronda y Tarazona. En algunas de estas viviendas no son los balcones los que quedan sobre el vacío sino parte del interior de los hogares, junto a las ventanas.

Catedral de Cuenca.

La catedral de Santa María y San Julián de Cuenca es el templo principal de la ciudad y la sede diocesiana de la diócesis de Cuenca, en la provincia eclesiástica de Toledo.

El 21 de septiembre de 1177, Alfonso VIII de Castilla conquista la ciudad de Cuenca y se constituye como sede episcopal en el año 1183.

El Rey don Alfonso, fizo y ordenó que la mezquita que los moros avían, mandó a los obispos que la consagraran… e puso por la suya mano de la Virgen María que a par de si traíba, e pasó e trasladó los obispados de Valeria y Arcas e puso la silla en la su ciudad de Cuenca.

Inspira la construcción de la Catedral, la esposa de Alfonso VIII, Leonor de Inglaterra o Plantagenet, hija del rey Enrique II Plantagenet de Inglaterra y de Leonor de Aquitania, duquesa de Aquitania y hermana de Ricardo Corazón de León. Por su dote, Leonor de Inglaterra o Plantagenet, condesa de Gascuña, viene acompañada por caballeros normandos que serán los que ejercerán su influencia sobre la fábrica de la catedral. En esta época, el estilo constructivo era el románico, pero la influencia normanda de la corte del rey Alfonso VIII decide la construcción de esta catedral, siendo la primera catedral gótica de Castilla, junto con la de Ávila. De estilo gótico ligado a los maestros de la Champaña francesa, las obras se iniciaron en el año 1196 y se concluyó en el año 1257. Sin embargo, como la mayoría de los edificios religiosos, ha sufrido transformaciones a lo largo de los siglos: en el siglo XV se reconstruyó la cabecera gótica, el exterior de la catedral se renovó casi por completo en el siglo XVI y en el siglo XVII se construyó la capilla del Sagrario y se reformaron la fachada y las torres, en un estilo barroco. En el siglo XVIII se construyó el nuevo altar mayor y, ya a principios del siglo XX a causa de un derrumbe producido en 1902, se reconstruyó la fachada siguiendo el estilo original.

Lo más destacado del edificio es que pertenece a un planteamiento muy inicial de la arquitectura gótica, estrechamente relacionado con el arte anglonormando y franconormando del siglo XII francés, como las catedrales de Soissons, catedral de Laon y París.

Inicialmente, se comenzó una cabecera más bien románica, con cinco ábsides escalonados, transepto y tres naves en el cuerpo principal. Las obras se desarrollaron en el siglo XIII en el que se construyó el triforio, con ventanales moldurados y decorados con estatuas de ángeles y un óculo superior. Las bóvedas son de crucería sexpartita.

En el siglo XV se reconstruyó la cabecera para abrir una doble girola de bellísima factura. En cuanto al interior hay que señalar que en el siglo XVIII el cabildo de la Catedral reclamó los servicios del arquitecto Ventura Rodríguez para levantar un Transparente (ventana de cristales que ilumina y adorna el fondo de un altar) que rivalizara con el levantado por Narciso Tomé en la catedral de Toledo. Rodríguez lo situó en un ambulatorio gótico, de forma que resplandeciera gracias a la iluminación posterior e indirecta, por cuyo medio se consiguen unos espectaculares efectos.

En el siglo XVIII se construyó el nuevo altar mayor, cuyas estatuas del retablo se deben al trabajo de Pasquale Bocciardo y, ya a principios del siglo XX, debido al derrumbe de la torre del Giraldo, de la fachada y de parte de la crucería, siguiendo referencias antiguas, se reconstruyó la fachada, obra neogótica de Vicente Lampérez, inspirándose en la fachada de la catedral de Reims. El proyecto de Vicente Lampérez era levantar dos altas agujas gemelas y completar los óculos ojivales del frente en el mismo estilo que las interiores. Sin embargo, debido a la oposición de varios arquitectos respecto a los peligros de introducir elementos extraños a los originales, estas obras no llegaron a terminarse puesto que tras las primeras alzadas quedaron suspendidas sin que se terminaran las torres laterales. No obstante, permanecen los planes de concluir la Catedral una vez se llegue a un criterio arquitectónico integral.

Las últimas intervenciones hasta el momento han sido completar las vidrieras desaparecidas con vitrales abstractos a inspiración de las ventanas abstractas instaladas en la Catedral de Colonia en Alemania, según diseños del pintor Fernando Zóbel y más recientemente la restauración integral del claustro del siglo XVI.

Al coincidir el descubrimiento de América, en el año 1492, durante el desarrollo de la obra hizo que en ella se esculpieran animales propios de las nuevas tierras descubiertas haciendo de la iconografía conquense especial y distinta a la de otras catedrales. Teniendo en cuenta estos conceptos, la iconografía que presenta la Catedral de Cuenca es de tipo fantástico, mitológico y de figuras humanas, intercalando entre ellas iconos de tipo vegetal como hojas, tallos, frutos y vástagos serpenteantes a lo largo de los tallos. Sin embargo, lo que realmente la distingue del resto, son esos animales que sin ser conocidos en occidente están presentes en sus arcadas góticas de finales del siglo XV, tales como el armadillo, el pez globo y la tortuga.

Tormo alto de la Ciudad Encantada.

La Ciudad Encantada es un paraje natural español de formaciones rocosas calcáreas o calizas formadas a lo largo de miles de años. Se localiza cerca de Valdecabras, en el término municipal de Cuenca, en una amplia zona de pinares de la parte meridional de la serranía conquense y a una altitud de 1.500 metros. Está ubicada en una finca privada a la cual se puede acceder previo pago de 4€.

Fue declarada Sitio Natural de Interés Nacional el 11 de junio de 1929. La acción del agua, el viento y el hielo ha hecho posible este fenómeno kárstico. La heterogeneidad de las rocas en cuanto a su morfología, composición química y grado de dureza es lo que ha permitido el desgaste desigual de las mismas por los elementos atmosféricos, dando como resultado una muestra sorprendente de arte pintoresco proveniente de la misma naturaleza. A las caprichosas y espectaculares formaciones existentes hay que sumar lapiaces, torcas y sumideros.

Comparte estas características especialmente con “Los Callejones“, paraje ubicado en el término municipal de Las Majadas. Ambos lugares forman parte del Parque Natural Serranía de Cuenca, creado mediante la Ley de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha 5/2007.

Las formaciones rocosas de la Ciudad Encantada son formaciones de modelado kárstico, cuyo origen se remonta al periodo Cretácico, hace aproximadamente 90 millones de años. En el Cretácico, el mar de Thetis cubría gran parte de lo que actualmente es la Península Ibérica y la zona que hoy conforma la Ciudad Encantada formaba parte del fondo. Era una zona de aguas tranquilas donde existió una importante deposición de sales, principalmente carbonato cálcico, provenientes de los esqueletos de los animales de la zona y de la porción disuelta en el agua.

Al final del Cretácico, la orogenia alpina originó la elevación del terreno, pasando a formar parte de la tierra emergida parte de la superficie que antes eran fondo marino. Los bancos de carbonato cálcico convertidos en piedra caliza quedaron expuestos a los agentes atmosféricos, como la lluvia, los cambios de temperatura, y a los agentes biológicos, como la acción de los diferentes seres vivos, que fueron progresivamente erosionando la roca. La roca caliza es muy permeable y permite la infiltración del agua de lluvia. El agua, junto con la acción del anhídrido carbónico (CO2), disuelve la roca caliza aumentando aún más su porosidad y formando en su interior galerías, dando como resultado las formaciones de karst.

La Ciudad Encantada es un karst muy avanzado donde gran parte de la roca ha sido disuelta, la mayor parte de las galerías se han derruido al caer el techo de las cuevas y quedan sólo en pie los bloques de las zonas de piedra más resistentes que adquieren por la erosión formas caprichosas.

Existe un recorrido señalizado, de unos 3 kilómetros de longitud, de dificultad mínima, que se realiza en aproximadamente una hora y media, para visitar las diversas rocas y formaciones a las que se han dado nombres de animales y de objetos como el tormo alto (símbolo de la Ciudad Encantada), que se encuentra justo a la entrada del recorrido y fue el lugar donde el líder hispano Viriato fue incinerado.

El resto de figuras del itinerario actual son:

  • Los barcos.
  • El perro.
  • Cara de hombre
  • La foca.
  • El tobogán.
  • El puente romano.
  • Mar de piedra.
  • Lucha elefante cocodrilo.
  • El convento.
  • Hongos.
  • Teatro.
  • La tortuga.
  • Los osos.
  • Los amantes de Teruel.
  • La cara de Ariadna.

Este dedal como todos los anteriores, fue comprado en una de las tiendas de recuerdos que podemos encontrar en la ciudad vieja de Cuenca.

(26/09/2015)