262. Dedal VIGO // VIGO´s Thimble

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Dedal letras Vigo.

En esta entrada me gustaría enseñaros otro de los dedales de Vigo que están formando parte de mi colección desde hace algún tiempo. Este en concreto, es un dedal de un modelo que ya os enseñé en otras entradas de otras ciudades, pues bien, de la ciudad de Vigo también lo tenía y quería enseñároslo hoy.

Vigo es una ciudad y un municipio de España, perteneciente a la provincia de Pontevedra, situada en la comunidad autónoma de Galicia, al noroeste de España. Es conocida como la ciudad olívica.

Es el municipio más poblado de Galicia y el decimocuarto de España (siendo la ciudad no capital de provincia más poblada de España), con 294.997 habitantes empadronados en el año 2014, de los cuales 200.832 lo estaban en la ciudad de Vigo, capital municipal, situada en el extremo norte del municipio; los restantes 93.971 habitantes se distribuyen en 16 parroquias periurbanas y una parroquia rural, que albergan una elevada densidad de población; el conjunto del municipio cuenta con una densidad poblacional de 2.726,43 hab/km² en un término municipal de 109,06 km² en el cual se incluye el archipiélago de las Islas Cíes.

Vigo —del latín VICVS, aldea (romana), en contraposición al castrum prerromano indígena sobre el vicus

Vigo está situada en la parte occidental de la provincia de Pontevedra, de la que forma parte como municipio costero de las rías Bajas, y que limita al norte con la ría de Vigo, al noreste con el municipio de Redondela, al este con el de Mos, al sur con los municipios de Porriño y Gondomar y al suroeste con el de Nigrán. Al otro lado de la ría, y justo enfrente de la ciudad se encuentran las villas de Cangas y Moaña, a 5 y 3,6 km de distancia, respectivamente, que forman parte del área metropolitana de esta ciudad. Se enclava en la comarca histórica del Valle del Fragoso, cuyas tierras ocupa actualmente el término municipal de Vigo, que forma parte, además, de la Comarca de Vigo, junto con otros diez ayuntamientos de su área metropolitana.

La ciudad de Vigo se extiende en dirección noreste-suroeste en la orilla sur de la ría homónima, a los pies del cerro llamado Monte del Castro, al que acabó rodeando completamente debido al crecimiento urbano.

El término municipal ocupa todo el Valle del Fragoso, antigua vega agraria hoy transformada en zona periurbana, vertebrado por el río Lagares y encerrado por las estribaciones del monte de Penide, del monte de Cela, de los montes de Fragoselo y de Serra do Galiñeiro, donde se alcanza la altitud máxima de Vigo (Pico do Galiñeiro, 690 metros). Se trata pues de una amplísima cuenca o valle bordeada de sierras y montes de mediana altura y una estrecha franja litoral de 20 kilómetros de largo. La ciudad primitiva ocupaba las terrazas que bajaban por las laderas norte y oeste del Monte del Castro hasta el mar, pero el descomunal crecimiento demográfico experimentado por la ciudad durante el siglo XX hizo que el núcleo urbano creciera hacia el valle y a lo largo de la orla costera.

Según la clasificación de Köppen, Vigo poseía un clima tipo Cfb (oceánico de veranos suaves). Debido al incremento de la temperatura de los últimos años el clima ha pasado a ser considerado de tipo Csb (oceánico de veranos secos). Básicamente este último consiste en una transición entre el clima oceánico y el mediterráneo. Es un microclima caracterizado por tener estación seca y temperaturas superiores en los meses más cálidos. También cabe señalar que Meteogalicia y un estudio del CSIC afirman que el clima de la ciudad comparte importantes rasgos con los climas subtropicales debido, principalmente, a los frentes de origen tropical que cruzan la ciudad.

La ría de Vigo es uno de los puntos más lluviosos de Galicia, con elevadas precipitaciones y registros de 1.918 mm anuales, según fuentes del la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología). Esto provoca que Vigo sea la tercera ciudad de Europa donde más llueve al año (medido en litros por metro cuadrado) tras Trondheim (Noruega, primera) y Santiago de Compostela (Galicia, segunda). No obstante, Vigo cuenta con mayor número de días despejados que la mayoría de municipios gallegos, equiparable con las que se tienen en Tarifa, Málaga o Valencia. La ciudad tiene pocos cambios de temperatura gracias a que el mar ejerce una acción moderadora de las condiciones climáticas. En invierno las heladas son escasas y las temperaturas no suelen bajar de los 12 °C.

Vigo y su comarca estuvieron pobladas desde tiempos remotos, como lo atestiguan la gran cantidad de dólmenes y mámoas que se han encontrado en el término municipal.

Sin embargo, en lo que se refiere al Paleolítico, los únicos hallazgos fechados en la Edad de Piedra son medio centenar de útiles tallados en cuarzo y cuarcita.

En cuanto al período Neolítico destacan las construcciones funerarias, denominadas túmulos, fechadas entre los años 3000 y 1800 a. C., y entre los que destaca el de A Casa dos Mouros, situado en las proximidades del parque de A Madroa. A su vez, petroglifos destacados son los hallados en Fragoselo y en Millaradas.

En la transición del III al II milenio a.C., hay un numeroso conjunto de grabados rupestres con representaciones de motivos geométricos, de armas y de fauna.

Varios hallazgos de cerámica, armas de bronce y más grabados rupestres nos señalan también la existencia de habitantes en el término comarcal durante la Edad de Bronce, entre los años 1.900 y el 800 a.C.

La cultura castreña, que abarca toda la Edad de Hierro y que se desarrolló en Galicia desde el siglo VIII a. C. hasta finales del I d. C., dejó en Vigo numerosos vestigios como así demuestran los restos de 26 poblados castreños. Esto indica que en esta época la zona de Vigo tuvo una de las mayores densidades de población de toda Galicia, siendo el mayor de todos estos poblados el situado en la ladera oeste del Monte del Castro. Los habitantes de estas comunidades vivían de la agricultura, actividad que complementaban con la caza y la pesca, y trabajaban asimismo el hierro y la piedra.

En Vigo, Vicus o Burbida en época romana, los vestigios arqueológicos muestran la existencia de una intensa actividad portuaria y comercial en el litoral vigués desde el siglo II a. C. hasta el siglo I d. C., en el que se establece la denominada pax romana.

Del proceso de romanización quedan relevantes vestigios: villas romanas esparcidas por todo el litoral (Alcabre, Toralla…), restos de instalaciones portuarias, calles, instalaciones industriales como las salinas y las fábricas de salazón (Areal), necrópolis, restos subacuáticos… así como una intensa romanización de los poblados castreños de todo el municipio.

Así mismo, las últimas excavaciones realizadas en el Areal y en el Casco Vello nos revelan la posible existencia entre los siglos III y VI d. C. de un importante asentamiento humano.

Durante este periodo, la Iglesia dominaba la sociedad gallega, dependiendo la ciudad de Vigo durante muchos años del monasterio cisterciense de Melón (Orense).

Esta fue una época que estuvo marcada por las frecuentes incursiones de los vikingos procedentes del norte de Europa, lo que provocó que la población se desplazase hacia el interior en busca de más seguridad, refugiándose en el Monte del Castro.

Durante la Edad Media, Vigo era conocido por sus plantaciones de olivares y por su floreciente comercio pesquero.

Existe constancia documental de iglesias románicas en el actual término municipal que prueban la existencia de importantes asentamientos de población en la zona en los siglos XI, XII y XIII, en lugares que coinciden con las actuales parroquias viguesas. De este periodo destacan Santiago de Bembrive, San Salvador de Corujo y Santa María de Castrelos. Perviven además dos puentes medievales en Sárdoma y Fragoso y restos románicos en la ermita de Freijo en Valladares y en las iglesias barrocas de Sárdoma y de Santa Cristina de Lavadores.

A partir del siglo XII, en el que la ciudad comienza a recuperar población, Vigo sigue sometido al poder de la Iglesia y de los señores feudales. La parroquia de Santiago de Vigo era la más importante de la villa junto con el barrio de Santa María. El desarrollo de Vigo se vio limitado debido a que la Corona le otorgó a Bayona la facultad de comerciar por mar con otras ciudades, en detrimento de la primera.

Por otra parte, dentro de este periodo destacan las Cantigas de Amigo compuestas por el vigués Martin Codax.

A pesar de los incesantes ataques de piratas producidos durante estos siglos, Vigo continúa creciendo. Gana importancia dentro de esta etapa la actividad artesanal y el comercio, aunque la actividad más importante está constituida por la pesca de sardina.

En 1585 el pirata inglés Francis Drake intenta tomar la villa, fracasando gracias a la oposición de los vecinos. Sin embargo, cuatro años más tarde ataca de nuevo y con éxito la ciudad, arrasando y quemando todo lo que encuentra a su paso.

En 1617 los piratas turcos intentan asaltar la ciudad, siendo este ataque de nuevo repelido por los vecinos. Los frecuentes ataques marítimos obligan a la construcción en 1656 de las murallas de la ciudad y del Castillo de San Sebastián.

En 1702 se produce el episodio más importante de la historia de la ciudad, conocido como la batalla de Rande. La flota anglo-holandesa persigue dentro de la Ría a la Flota de la Plata española y a los barcos de guerra franceses que la escoltaban. Esta importante flota cargada de riquezas procedentes de América es destruida después de una cruenta batalla desarrollada tanto en mar y como en tierra. Los ingleses se llevaron unos cuantos barcos cargados con tesoros de las Indias, pero el resto fueron hundidos por las llamas y aún hoy se encuentran en el fondo de la Ensenada de San Simón, en la zona interior de la Ría de Vigo (en el centro de Londres está situada la calle Vigo Street, en conmemoración de la batalla).

En 1778 Carlos III rompe con el monopolio de los puertos autorizados para comerciar con América, de forma que Vigo comienza a beneficiarse del tráfico de alto bordo. En esta época la villa de Vigo estaba completamente cerrada con una muralla, construida con motivo de la Guerra de Restauración portuguesa ante el temor de una posible invasión. Cerca del mar estaba el bastión de Laxe y en el lado opuesto, el Castillo de San Sebastián. A lo largo de la muralla se abrían siete puertas: la Puerta de Falperra, la de O Berbés, la del Mar, la de A Laxe, la de Gamboa, la del Sol y la del Placer.

Finalmente, la llegada a la ciudad de comerciantes e industriales catalanes en la segunda mitad del siglo XVIII supone una pequeña revolución económica, proliferando las fábricas de salazón, jabón y productos de cuero y lino.

En 1809, como sucedió con el resto del territorio de la península, Vigo fue ocupado por el ejército francés. La resistencia popular protagonizada entre otros por Pablo Morillo, el teniente Almeida y Bernardo González del Valle, apodado Cachamuiña, provoca un levantamiento que termina con la expulsión de los militares galos. Este episodio motivó la concesión a la, hasta entonces, villa de Vigo del título de Leal y Valerosa, honor concedido por Fernando VII. En 1833 se acondiciona el camino real que lleva a Madrid, conocido como carretera de Castilla o de Villacastín. Un año después, en 1834, se terminan las obras de reconstrucción de la Colegiata, obra de Melchor de Prado, las cuales fueron debidas a que el antiguo templo había sido destruido en uno de los numerosos saqueos piratas sufridos por la villa.

A mediados de siglo se crean la sucursal del Banco de España y el nuevo muelle de piedra. La ciudad crece y sus regidores acuerdan demoler las murallas para facilitar su expansión.

La segunda mitad del siglo XIX fue un periodo de continuo crecimiento de la ciudad, propiciado entre otras cosas por el incremento de las relaciones con América, favorecidas por la posición estratégica de Vigo en el Atlántico. Así, desde 1855 se establecen servicios de comunicación marítimos periódicos con La Habana, Buenos Aires y Puerto Rico. Una década después empieza la construcción del ferrocarril y las obras de relleno de la ría con el fin de ampliar las instalaciones portuarias. La línea ferroviaria VigoOrense sería inaugurada en 1881.

Durante esta etapa continúan abriéndose en la ciudad fábricas de salazón y de derivados de productos marinos, lo que provoca el crecimiento de la población asalariada y también de la burguesía financiera. Vigo se expande extramuros con la apertura de nuevas calles y la construcción de nobles edificios de piedra. En 1880 se crearía la Caja de Ahorros de Vigo (actualmente Abanca).

En 1899, el Puerto de Vigo recibía a los soldados malheridos procedentes de la Guerra de Cuba, acogiéndolos y prestándoles la ayuda necesaria. Este hecho le otorgó el título de Siempre Benéfica, por lo que desde entonces el escudo de la ciudad guarda el lema Ciudad Fiel, Leal, Valerosa y Siempre Benéfica.

A finales de la centuria, la ciudad contaba ya con 15.000 habitantes.

La burguesía industrial, heredera de los inmigrantes catalanes que establecieron las fábricas de salazón entre finales del XVIII y principios del XIX, cobra cada vez más protagonismo en el desarrollo de la ciudad como lo demuestra la creciente construcción de bellos edificios de factura modernista y eclecticista en esa época. También se produce una expansión geográfica con la anexión de los municipios lindantes de Bouzas en 1904 y Lavadores en 1941, lo que representa, igualmente, un aumento de población significativo.

Durante décadas, hasta bien entrada la segunda mitad del siglo, el Puerto de Vigo se convierte en puerta de salida de cientos de miles de gallegos que se embarcan rumbo a América, por aquel entonces una tierra de oportunidades.

Otro símbolo de la ciudad fue también el tranvía, que empezó a funcionar en 1914 con un coste inicial de 5 céntimos. La ciudad por entonces tiene una enorme actividad social. Así, abundan los diarios y los semanarios, las asociaciones y las organizaciones de carácter político y sindical.

La Guerra Civil apenas se notará en Vigo; donde no hubo resistencia al golpe de estado franquista y solamente tuvo lugar la Batalla de Vigo durante un periodo de 10 días (que abarcó del 18 de julio al 28 de julio de 1936). No sucedió así en Lavadores, donde existió más resistencia al golpe militar. Pero la ausencia de lucha no libró a la ciudad de una dura represión entre cuyas víctimas se encontraba el alcalde de la ciudad, Emilio Martínez Garrido, y numerosos intelectuales, artistas y políticos.

A finales de la década de 1930 y principios de la década de 1940, pese a la neutralidad de España en la Segunda Guerra Mundial; las buenas relaciones del régimen franquista con el Tercer Reich, permitieron que él puerto de Vigo sirviera como base de avituallamiento de combustible y alimentos para numerosos buques mercantes, buques petroleros y submarinos de la Kriegsmarine; además en la zona de Rande, diversos buques mercantes fondearon para realizar cargas de Wolframio. Durante esa época, el Colegio Alemán (situado en la actual calle Pi y Margall), fue utilizado como lugar de descanso y tránsito de militares, espías y tripulaciones de buques. Debido a la presencia nazi en la ciudad y su ría (recientemente se han descubierto en el sur de las islas Cíes los restos de un submarino de la Kriegsmarine).

En la década de 1940 se traza la Gran Vía. A partir de la siguiente la ciudad registra un gran crecimiento demográfico.con la nueva creación de barrios residenciales como el de Coia. Esta etapa se conoce como desarrollismo. La creciente oferta laboral atrajo numerosa población de zonas rurales que se arraigaron en barrios hoy tan populosos como Teis. Se instalan nuevas industrias, como Citroën Hispania, primera empresa en establecerse en la Zona Franca de Balaídos, si bien hubo una temprana tentativa para instalar una refinería de petróleo (que finalmente se adjudicó a La Coruña).

En las décadas de 1960 y 1970 se mejora la red de comunicaciones con la península y se crean nuevos planes para ensanchar la ciudad. También en este periodo se consolidan grandes industrias en la ciudad, como la fabrica de cerámica Empresas Álvarez ; los astilleros Hijos de J. Barreras, Vulcano y el ya desaparecido de Ascón; Citroën y todo el entramado de la industria auxiliar del automóvil y la no menos importante industria de la pesca congelada liderada por Pescanova. Estas circunstancias provocan un importante desplazamiento poblacional que se dio del campo a la ciudad en estas décadas, lo cual produjo un elevado crecimiento demográfico en la ciudad y su área.

Finalizando el siglo y ya durante la etapa democrática, el impacto producido por la crisis del sector naval golpeó con fuerza a la ciudad durante el decenio 1975-1985, aumentando los conflictos sociales y destruyendo parte del tejido industrial tradicional, vinculado al mar. Sin embargo, desde finales de los años 80 se observó una recuperación económica que afianzó la comarca de como una moderna e importante zona industrializada y de servicios, tendencia que se prolonga hasta la actualidad.

Este dedal fue comprado como algunos de los anteriores que ya os enseñé en otras entradas anteriores en el Bazar Guay, situado en el Mercado da Pedra de la ciudad de Vigo.

(28/10/2015)

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