229. Dedal LEÓN // LEÓN´s Thimble

Dedal peltre León.

Dedal peltre León.

En mi entrada de hoy os quiero enseñar otro de los dedales de metal con aleación de peltre que tengo en mi colección de dedales. Este dedal es un dedal perteneciente a la ciudad de León, en el que podemos observar el escudo de la ciudad de León y también la Catedral de esta ciudad, además de un pergamino acompañando al nombre de la ciudad. A continuación, vamos a comentar algunas cosas de ellos.

Escudo de León.

La efigie del león como símbolo del reino de León aparece documentado por vez primera en las monedas acuñadas por Alfonso VII, el Emperador (1126-1157). Hasta este momento, el signo preponderante utilizado por los reyes leoneses en sus documentos y monedas era la cruz, pero a partir del reinado de este soberano, ésta se irá viendo desplazada paulatinamente por el león. El historiador y heraldista Martín de Riquer ha expuesto que en el año 1148 ya se utilizaba el león como emblema heráldico. Al final del reinado de Alfonso VII, la figura de este animal también empezará a aparecer en los documentos regios como signo personal del monarca, y se hará omnipresente durante los reinados de Fernando II de León (1157-1188) y Alfonso IX de León (1188-1230).

La primera referencia escrita del león como símbolo personal del rey y, por ende, del reino, la encontramos en la Chronica Adefonsi imperatoris, coetánea de Alfonso VII. En ella, al describir los ejércitos que participan en la toma de Almería, se dice literalmente:

(…) la florida caballería de la ciudad de León, portando los estandartes, irrumpe como un león (…). Como el león supera a los demás animales en reputación, así ésta supera ampliamente a todas las ciudades en honor. Sus distintivos, que protegen contra todos los males, están en los estandartes y en las armas del emperador; se cubren de oro cuantas veces se llevan al combate.

(traducción de Maurilio Pérez González)

El escudo de León está compuesto por un campo de plata en el que figura un león rampante de púrpura, linguado, uñado, armado de gules (rojo).

Este escudo aparece timbrado con una corona abierta de oro (la forma de la antigua corona real, usada hasta el siglo XVI). En el escudo de la Ciudad de León aparece representada una corona marquesal en vez de la antigua real y el león no figura coronado.

Al producirse la unión en el año 1230 de los Reinos de León y Castilla con Fernando III el Santo se adoptó una heráldica común. Se dispuso que los elementos heráldicos castellanos (un castillo almenado de oro sobre un campo de gules) y leoneses formaran un escudo cuartelado. Es de destacar que en los cuartelados no había sitio para dos leones, hasta aquel momento pasantes, por lo que se les dispuso como rampantes para ocupar por completo los cuarteles que les correspondían. Esta es la disposición que ha llegado a la actualidad. El uso de la corona sobre la cabeza del león no apareció documentado hasta el reinado de Sancho IV. En numerosas ocasiones el campo del escudo castellano ha dado lugar a que el león aparezca representado erróneamente de gules (rojo) en vez de púrpura (morado).

Actualmente el escudo de León es el símbolo de la provincia y, acompañado por adornos exteriores, de la ciudad de León.

Catedral de León.

La Catedral de León es un templo de culto católico, sede episcopal de la diócesis de León, consagrada bajo la advocación de Santa María de Regla. Fue el primer monumento declarado en España mediante Real Orden de 28 de agosto de 1844 (confirmada por Real Orden de 24 de septiembre de 1845).

Iniciada en el siglo XIII, es una de las grandes obras del estilo gótico, de influencia francesa. Conocida con el sobrenombre de Pulchra leonina, que significa ‘la bella Leonesa’. Se encuentra en pleno Camino de Santiago.

La catedral de León es conocida sobre todo por llevar al extremo la “desmaterialización” del arte gótico, es decir, la reducción de los muros a su mínima expresión para ser sustituidos por vitrales coloreados, constituyendo una de las mayores colecciones de vidrieras medievales del mundo.

En la arquitectura gótica se generaliza el uso de los arcos apuntados (o arcos ojivales) y la bóveda de crucería concentrando así los empujes en puntos determinados y no en todo el muro, que permiten hacer catedrales más esbeltas (por una parte, el arco puede alargarse sin ampliar su ancho como ocurría en el románico y reduce los empujes haciendo cubiertas más ligeras, lo que permite abrir los muros). Desaparece la tribuna románica y los empujes laterales que ésta resolvía se envían a los arbotantes, arcos que transmiten el empuje de la cubierta a los contrafuertes exteriores, que solían estar rematados con pináculos. Las grandes vidrieras son una muestra del interés del gótico por comunicarse con el pueblo. Así mismo, la sensación de verticalidad se corresponde a la idea del Jerusalén celeste, en comparación contra la sensación de acogimiento y seguridad a los fieles creada en el románico. Este tipo de construcciones solían tener un número impar de naves (3 ó 5) sustentadas por una bóveda de crucería cuatripartita, sexpartita, de terceletes, de abanico o estrellada. La fachada principal se estructuraba generalmente en tres vanos abocinados, constituidos por arquivoltas y jambas y enmarcados en un gablete, una galería de reyes del Antiguo Testamento, un gran rosetón (situado en la nave central), un andito (espacio mediante el cual se accede a la fachada para realizar posibles reformas) y por dos torres de características diferentes (rematadas o no con un pináculo en forma de flecha).

La planta es casi una réplica de la catedral de Reims aunque en formato algo menor. Tiene unas dimensiones de 90 m de larga, 30 m de alta y 29 m de ancha. Dividida en tres naves, de la entrada al transepto, y cinco naves del transepto al altar mayor. La catedral presenta macrocefalia, es decir una cabecera de mayor tamaño que lo común (el ancho del transepto en este caso) y que le resta algo de profundidad y perspectiva pero a cambio le brinda mayor espacio para los fieles (debido a estar en el Camino de Santiago su afluencia era mayor). Las naves de la catedral de León se cubren con bóveda de crucería cuatripartita en tramos rectangulares. El crucero lo hace con una bóveda cuatripartita, que sustituyó a la cúpula barroca del siglo XVII en las obra acometidas a finales del siglo XIX con el fin de guardar coherencia con el resto de la construcción. En sus muros presenta 125 ventanales, con 1.800 m² de vidrieras policromadas de origen medieval, siendo consideradas de las mejores del mundo en su género. De ellas, destacan el gran rosetón central situado en el pórtico central, entre las dos torres de aguja, así como las de la Capilla Mayor, el transepto norte y la Capilla de Santiago.

Actualmente existen en la Catedral 88 Códices, preciosos por su fecha y más valiosos por sus miniaturas:

  1.  Códice núm. 6.- Biblia latina: Ms. en pergamino, de 275 folios, a dos columnas de 38 líneas en los dos primeros cuadernos y 53 en los restantes, de 240 x 365 mm., en minúscula visigótica, siglo X (año 920).
  2. Códice núm. 8: Antifonario con música. Contiene las antífonas cantadas en las fiestas del ciclo litúrgico y de los santos, según el antiguo ritual visigótico-mozárabe de la Iglesia española hasta la introducción del rito romano. Fue escrito en el año 1069 para el abad lkila; en una nota del folio 25, se dice que fue copiado directamente de otro del tiempo del rey Wamba en 672. Está inédito y es el único ejemplar del Antifonario mozárabe hasta la fecha conocido.
  3. Códice núm. 15. El Palimpsesto. (Se le denomina así por llevar dos escrituras, una sobrepuesta a la otra); contiene cuatro quintas partes de la Lex Romana Wisigothorum, escrita en caracteres unciales del siglo VI y textos de la Biblia, en escritura semiuncial del siglo VII. La escritura sobrepuesta es del siglo X y ofrece la traducción latina de la Historia Eclesiástica de Eusebio con la continuación de Rufino.
  4. Códice núm. 22. Códice misceláneo. Escrito en minúscula visigoda el año 839. Contiene el texto único que se conoce (y probablemente original) del Concilio celebrado en Córdoba el 839, el epistolario de San Braulio, las actas del proceso de los Obispos Marciano y Habencio en el sínodo VI de Toledo, y la redacción primitiva del tratado De uiris illustribus, de San Isidoro.
  5. Códice núm. 25. Libro de las estampas. Contiene las copias de los testamentos de varios reyes de León a favor de la Catedral. Pero su característica está en la colección de los retratos de los reyes Ordoño II, Ordoño III, Ramiro III, Bermudo II, Fernando I, Alfonso V, Alfonso VI y la condesa Sancha Muñiz. Son pinturas en colores, de 110 x 70 milímetros, con carácter en parte griego, en parte romano y en parte bizantino. La transcripción es de fines del siglo XII.
  6. (Códices núms. 43, 44, 45, 46, 47, 48, 49). Misal leonés. Pertenece al siglo XV; su escritura es preciosa, y más aún sus iniciales miniadas, ejecutadas con oro, púrpura y otros colores.

Además de los Códices, el Archivo guarda un fondo documental de pergaminos, valiosísimo por su calidad y número (sobrepasa los 1800) y otros muchos fondos. He aquí relación de algunos:

(Ms. 1) Diploma del Rey Silo: Fechado en el año 775, es el documento más antiguo del reino de Asturias y el más antiguo conocido en la Península Ibérica. Se trata de un documento de donación, realizado por el rey Silo a varios monjes, a instancias del Abad Esperautan y fechado el 23 de agosto. Por este diploma, el rey a título privado y no como monarca, dona varias propiedades de caza que poseía en la parte oriental de Lugo entre los ríos Eo y Masma, Actual Trabada, con el fin de que funden un monasterio donde recen por su alma.

(Ms. 25,27,30). Pergaminos donde se contiene el texto de las paces concertadas entre Alfonso VIII de Castilla y Alfonso IX de León y las de éste con el rey de Portugal y Fernando III de Castilla.

(Ms. 852). El pergamino conocido con el nombre de Nodicia de Kesos. Su interés estriba en que en el dorso hay unas notas sobre la contabilidad de unos quesos con rasgos propios de un protorromance escritas por el despensero del Monasterio de Justo y Pastor de La Rozuela (localidad cercana a León). Aunque se dio por el testimonio más antiguo con rasgos de una lengua romance, existen alrededor de mil testimonios lingüísticos en archivos leoneses más antiguos que la Nodicia de Kesos, cuyo valor como testimonio de la lengua que originó el romance es similar o superior a este documento. Está datado entre 974 y 980.

(Ms. 997) Un privilegio de Alfonso VI al Obispo y Canónigos de Santa María (Iglesia Catedral de León), del año 1098, del que pende el sello de cera más antiguo de los que se conocen.

Además de eso también hay:

C) Sellos rodados, de cera y de plomo, de gran interés para la sigilografía.

D) Libros de cuentas y una colección de Actas Capitulares, desde últimos del siglo XIV hasta el presente.

E) Archivo musical.

F) Libros litúrgicos y Cantorales.

G) Planos de la Restauración de la catedral en el siglo XIX y bocetos de vidrieras.

Este dedal, no lo compré precisamente en la ciudad de León sino en la ciudad de Astorga, un día que paramos a visitar la ciudad de camino a casa viniendo de la capital. De la tienda en la que compré este dedal ya os hablé en otra ocasión con una de las entradas de los dedales de Astorga, esta tienda se llama “Nelybel” y está situada muy cerquita de la catedral de Astorga y del Palacio de Gaudí.

(02/10/2015)

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