144. Dedal TARRAGONA // TARRAGONA´s Thimble

Dedal resina Tarragona.

Dedal resina Tarragona.

En mi nueva entrada de hoy os voy a enseñar un dedal de la ciudad catalana de Tarragona. Este dedal es un detalle que me trajo mi novio, ya que estuvo unos días en la ciudad por trabajo. Como podéis observar, es un dedal de resina, en el que podemos ver dos monumentos que están presentes en la ciudad, estos son la Catedral de Santa María de Tarragona y el Anfiteatro de Tarragona.

En el tríptico que os dejo, en la primera vista del dedal podemos ver la zona posterior de la Catedral, en donde está el campanario. En la segunda vista del dedal, podemos ver el anfiteatro y el nombre de la ciudad a la que pertenece el dedal y ya en la última vista, podemos ver la parte de delante de la Catedral. A continuación, os dejo información sobre estos dos edificios emblemáticos de la ciudad.

Catedral de Santa María de Tarragona. La Catedral Basílica Metropolitana y Primada de Santa María es una catedral construida en el estilo gótico temprano, existente en la ciudad y provincia de Tarragona, en la comunidad autónoma de Cataluña. Se encuentra situada en la parte más alta de Tarragona, sobre un lugar que ya ocuparon con anterioridad un templo dedicado al culto imperial romano (el templo de Augusto), una catedral visigótica y una mezquita árabe.

Según Francesc Eiximenis, en la organización de una ciudad y la posición de sus edificios, a la catedral le correspondía:

en lo mig de la ciutat deu esser la Seu, e pres d’ella deu ser gran e bella plaça […] de la Seu deu estar lo bisbe e pres d’ell los sacerdots: e per aixó la dita plaça no deu sostenir profit per no torbar l’ofici divinal ne aquells que són dats al Server de Déu.

en medio de la ciudad y con una gran y bella plaza […] En esta plaza no debía de celebrarse ferias ni mercados y reservarse para el oficio divino.

En su estado actual corresponde al periodo de transición entre el románico y el gótico.

El 3 de abril de 1905 fue declarada Monumento Nacional.

La ciudad de Tarragona, la antigua Tarraco de época romana, que era prácticamente la capital de los territorios hispánicos, había perdido buena parte de su esplendor tras la caída del Imperio romano como consecuencia de las invasiones germánicas. Ello se acrecentó con la conquista de la ciudad en el siglo VIII por parte de los musulmanes, además de por el hecho de convertirse rápidamente en un territorio fronterizo para la defensa de los territorios islámicos, todo ello hasta su reconquista en el siglo XII por los condes de Barcelona.

En 1154 se instala, por primera vez en la ciudad de Tarragona un arzobispo con residencia permanente, Bernat Tort, llegado desde la Abadía de Saint-Ruf, en la ciudad de Aviñón, hoy en Francia, y que era un territorio que por esas fechas tenía importantes vínculos con los condes de Barcelona. En las ordenaciones que el nuevo arzobispo dicta para regular la vida interna del reducido Capítulo Catedralicio, hace referencia a la construcción que estaba efectuando de una fortaleza para protegerse de las previsibles incursiones musulmanas, fortaleza asentada sin lugar a dudas entre los restos existentes en esa época de edificios de origen romano. Evidentemente esa pequeña fortaleza incluía una primera iglesia catedralicia, iglesia que estaba consagrada a Santa Tecla.

No se tiene información exacta sobre el proceso constructivo de la nueva catedral gótica en la ciudad, puesto que los primeros datos conocidos corresponden a la fecha de su consagración, en 1331. Sin embargo, existen documentos anteriores que atestiguan la realización de las obras, como por ejemplo un legado testamentario que fue efectuado por Pere de Queralt en 1166 o el testamento del obispo de Tarragona, Hugo de Cervelló, quien fuera asesinado en 1171.

Parece, pues, que las obras de la nueva catedral se iniciaron en una fecha imprecisa, pero siempre posterior al año 1171, y que dieron inicio por la cabecera del nuevo templo.

Hay noticias de la existencia de canónicos desde finales del siglo XI, pero la estructuración fue a partir del año 1154 por el arzobispo Bernat Tort, según la orden de San Agustín con monjes venidos del monasterio de San Ruf de Aviñón, orden a la cual pertenecía el obispo y que había impuesto la reforma gregoriana del siglo XI. El papa Clemente VII secularizó a los canónicos de la catedral el 4 de diciembre de 1530.

Para la vida comunitaria se dotó de las dependencias necesarias situadas alrededor del claustro, como el dormitorio, el refectorio, la bodega, la cocina y la sala capitular. Además del prior claustral, se nombraron las figuras del pavorde que administraba los bienes, el arcediano para la ayuda en la celebración de los oficios, el tesorero que se ocupaba de los gastos del culto, el sacristán mayor, que tenía a su cargo el servicio del culto, el camarero que cuidaba del vestuario, el capiscol (o chantre) dirigente del coro, el sub-capiscol que enseñaba los cantos, el hospitalario encargado del hospital de la catedral y el enfermero que cuidaba de la enfermería.

Parece igualmente que la construcción inicial estaba prevista como una única nave, con un gran ábside, muros robustos y básicamente correspondiente a un estilo correspondiente al existente en su entorno por esas fechas, es decir, se trataría de una catedral románica, pensada además como elemento defensivo y, por ello mismo, provista de matacanes, almenas y camino de ronda, así como ventanas elevadas, fuera del alcance del enemigo (años después, con la seguridad ya garantizada, se abrirían bajo las anteriores tres nuevas ventanas en el ábside, de mayor tamaño y situadas más cerca del suelo).

A pesar de ello, no hay que suponer que se trataba de una construcción austera, puesto que recogía un buen número de elementos decorativos propios del románico, lo que daba al ábside de la catedral la debida prestancia.

Contemporáneos del ábside son la sacristía y el refectorio. La sacristía, emplazada junto al ábside mayor, es de planta rectangular, y posee bóveda de cañón apuntada. La sacristía ha sufrido a lo largo de los años diversas intervenciones que han modificado sustancialmente su aspecto.

El tamaño del refectorio (o comedor) indica que el número de canónigos y otros empleados de la catedral se había incrementado sustancialmente. A partir del siglo XVI, cuando los canónigos comenzaron a dejar de hacer vida en común, el refectorio acabó transformado en una capilla más de la catedral.

Se preveía igualmente la construcción de un campanario, que estaba previsto levantar junto a la sacristía; campanario que poseía igualmente carácter defensivo.

Hacia el año 1195 se produjo un cambio sustancial en el planteamiento de las obras, magnificándolas, lo que produjo fuertes problemas de tipo social en la ciudad, al quejarse los ciudadanos de Tarragona de los elevados gastos que comportaban las obras, gastos que debían ser sufragados con los correspondientes impuestos, lo que hizo que en 1214 el arzobispo de Tarragona decretase la voluntariedad de las aportaciones a las obras.

Básicamente, el nuevo proyecto pretendía agrandar la catedral, para convertirla en un edificio formado por tres naves en planta basilical, con un crucero y cuatro nuevos ábsides secundarios, cubiertos con bóveda de crucería de estilo gótico. Por la disposición espacial anterior, el único lugar en el que era posible efectuar la ampliación era el punto en que se había dejado el patio destinado al futuro claustro, lo que hizo imposible la habitual alineación del crucero y los cinco ábsides. Por ello, los cuatro ábsides menores fueron escalonándose (como es perfectamente aperciable en el plano que se encuentra a la derecha), por lo que la absidiola norte es de menor tamaño que la meridional.

Los espacios de las naves fueron cubiertos con bóveda de crucería gótica, de no mucha altura. Parece haber semejanzas constructivas con la iglesia abacial de Santa María, en el monasterio de Santa Cruz de la Serós, en la Jacetania.

Según Puig i Cadafalch, el plano de las catedrales de Lérida y Tarragona responde a un tipo bastante extendido sobre todo en la Francia septentrional (Normandía) y básicamente ligada a los monjes benedictinos, con características de grandes ábsides y un crucero de grandes dimensiones. El císter aportó además las soluciones tecnológicas para la sustentación de los edificios como el arco apuntado o la bóveda de crucería, así estas dos catedrales presentan la combinación de la arquitectura románica con elementos góticos.

Los obispos y reyes como Alfonso el Casto y Pedro el Ceremonioso continuaron beneficiando con donaciones.

Con el obispo Aspàreg de la Barca (1215-1234) se abrió al culto la parte de la cabecera. En 1250 Pedro de Albalat encargó la construcción del cimborio al maestro de obras Bernat y en el año 1277, aproximadamente un siglo después del principio de la obra, se encargó la realización de la puerta principal al maestro Bartomeu de Gerona. Sin embargo el tímpano y el resto de los apóstoles tallados se deben a Jaume Cascalls y su taller (Jordi de Déu) durante los años 1375.

En el año 1305 el obispo Roderic Tello se hizo cargo del pago del penúltimo tramo de la nave central y el arzobispo Juan de Aragón hijo de Jaime II, en junio del año 1331 consagró la nueva catedral.

Sin embargo, como era habitual en la construcción de las catedrales, las obras continuaron entre los siglos XIV y XVIII con construcciones en el interior y en las dependencias del claustro de capillas en los estilos gótico, renacentista y barroco.

Las obras de restauración y conservación se han llevado a cabo entre los años 1999 y 2001 por los arquitectos Joan Figuerola y Joan Gavaldá, así como posteriores campañas de excavaciones arqueológicas y restauración de capillas. Tras una prospección geofísica en el subsuelo de la catedral, en el año 2007, se han hallado indicios que bajo la misma se encuentra el templo romano dedicado a Augusto (63 a. C. – 19 d. C.) situado bajo la nave central. Ya se tenía noticias de este templo por las monedas en las emisiones realizadas en la época de Tiberio en las que hay referencias a la divinidad de Augusto y muestran un templo con columnas frontales que se construyó en su honor, como se cree que tiene el descubierto:

  • Sestercio de Tarraco posterior 15 d. C.
  • Dupondius de Tarraco posterior 21-22 d. C.
  • As De Emerita 14-37 d. C.

Es un templo de transición del románico al gótico. La nave central tiene una altura de veintiséis metros más doce del cimborio, por 16,50 metros de anchura. Las naves laterales miden trece metros de altura por 8,25 de anchura. La longitud es de unos cien metros desde el hastial hasta la cabecera.

Consta de planta basilical de cruz latina con tres naves y transepto bien definido que sobresale de las naves pero con brazos desiguales debido al claustro que se haya en la parte septentrional así como la absidiola de este mismo lado también es desigual a su pareja del lado opuesto. La cabecera contiene tres ábsides semicirculares escalonados con presbiterios profundos, destacando el central. El ábside central tiene tres ventanas en su parte inferior y siete en la superior de forma apuntada.

Sobre el tramo siguiente al ábside del lado de la Epístola se halla ubicada la torre del campanario.

Las naves están cubiertas con bóvedas de crucería de nervios moldurados sostenidos por pilares cruciformes con columnas adosadas por parejas y con capiteles decorados con reminiscencias del arte hispano-musulmán sobre los que reposan los arcos fajones y formeros de las bóvedas. Las ventanas se presentan principalmente de dos tipos las románicas con arquivoltas y las góticas con vitrales de tracerías caladas.

El cimborio es octogonal construido a mitad del siglo XIII con bóveda de crucería y soporte de trompas angulares, parteluces y vitrales de colores.

El presbiterio y el ábside central tienen un notable pavimento de la época románica, está formado por placas de piedra y mármol de diversos colores formando unos dibujos geométricos, en opus sectile en el que dominan los entrelazados sobresaliendo los colores, naranja, amarillo, blanco y negro. Es de una fabricación seriada y no totalmente artesanal ya que no hay gran variedad de piezas con formas diferentes. Pavimentos de esta misma clase se realizaban en la Edad Media como se demuestra en la basílica de Montecassino en Italia, de Santa María de Alaón en Sopeira o Saint-Benoît-sur-Loire en Francia.

Se puede apreciar el ábside central de gran volumen, con una cornisa de molduras debajo un friso de dientes de sierra y una hilera de arcuaciones ciegas sostenidas por canecillos decorados con figuras humanas, animales o motivos geométricos.

La fachada principal consta de tres puertas que corresponden a las tres naves de la iglesia, la central y principal gótica, con arcada ojival y las laterales de estilo puramente románico.

Un gran rosetón está situado sobre la puerta principal, de diámetro casi como la anchura de la nave central tiene una tracería que recuerda al rosetón del monasterio de Sant Cugat del Vallés, de la iglesia de Santa María del Pino o el de la catedral de Mallorca. Tiene once metros de diámetro exterior i doce rayos con siete molduras circulares de un grueso de 1,3 metros. Los doce rayos representan las doce tribus de Israel o los doce apóstoles.

Sobre las otras dos puertas laterales también se encuentran dos rosetones de tamaño más reducido y de factura románica. Están realizadas las puertas en mármol blanco con arcos de medio punto y arquivoltas molduradas con dintel y tímpano. Empotrado en el muro sobre la puerta de la derecha se conserva el sarcófago de Bethesda, paleocristiano del siglo IV, representando escenas de la vida de Jesús. La puerta del lado del evangelio, posee un tímpano esculpido con escenas que representan la Epifanía.

De estilo gótico con semblanzas a modelos franceses como la Catedral de Amiens y sobre todo la de Reims. La puerta principal de la catedral fue encargo del obispo Bernat d’Olivella al maestro Bartomeu en el año 1277 y la última relación documentada con este maestro es en el año 1291.

Presenta arcos apuntados en degradación, el gran arco principal avanza sobre el muro incluso llega a montar en algún punto sobre las puertas laterales que su gran suntuosidad hace anular a primera vista, por sus contrafuertes laterales es evidente que se emplean para sostener las cargas de la nave central del templo. Es posible que en principio la forma estructural de la fachada fuera más coherente y armónica entre las tres puertas. A pesar de dejarla inacabada, realizó bastantes esculturas de los apóstoles, situadas en las jambas de ambos lados de la portada descansando en basamentos corridos y sobre las figuras se encuentran doseletes, entre las figuras destacan las de San Pedro, San Andrés y Santo Tomás situados en el bancal de la parte derecha de la puerta. Pero la gran escultura de la puerta es la Virgen del mainel, se ha señalado que deriva de un modelo francés, en el pedestal tiene representadas escenas del Génesis con la creación de Adan y Eva y el Pecado original.

En el tímpano se representa el Juicio Final, presidido por Cristo con dos ángeles portadores de los atributos de la Pasión, con tracerías superiores para la inserción de un vitral, realizado por Jaume Cascalls y su taller hacia el año 1375, contratado por el obispo Pere de Clasquerí, así como el friso con la representación de los escogidos y los condenados. En la parte interior del templo que corresponde al tímpano están representadas la Virgen entre San Pablo y Santa Tecla con dos ángeles ceroferarios.

También de su taller son doce estatuas entre apóstoles y profetas que faltaban para la misma puerta al precio unitario de diecinueve libras y doce sueldos. Jaume Cascalls estuvo acompañado por su yerno Guillem Solivella y su esclavo Jordi de Déu. Las esculturas realizadas por este equipo de artistas son las que se encuentran en las partes más externas de la puerta, son, como ya se ha dicho, doce, igual número que de bloques de piedra comprados en Albiol, cinco en el lado derecho y siete en el izquierdo, todas estas figuras igual que pasa con las hechas por el maestro Bartomeu, presentan el cuerpo realizado en piedra y la cabeza en mármol.

Las puertas, tiene revestimentos metálicos y de hierro forjado y fueron realizadas a finales del siglo XV, sufragadas por el arzobispo Gonzalo Fernández de Heredia.

Situado sobre la absidiola sur e iniciado bajo el mandato del obispo Roderic Tello (1289-1308), con estilo gótico, la torre del campanario presenta una planta prismática acabada en un cuerpo octogonal. El cuerpo superior lo componen dos pisos, en el primero tiene unos pináculos adosados y con ventanales y en la parte superior es donde se encuentran las campanas. Este cuerpo se construyó en el siglo XIV bajo el obispado de Joan de Aragón y realizado por Guillem Clergue, aunque sin cambios en su estructura inicial. Sobre este cuerpo de las campanas hay un pequeño templete del año 1511 para las campanas del reloj. La torre del campanario tiene una altura total de unos setenta metros.

Las campanas de la Catedral son esenciales en el desarrollo de las principales fiestas del calendario, destacando especialmente en las Fiestas de Santa Tecla, fiesta grande de Tarragona.

Anfiteatro de Tarragona. El anfiteatro de Tarraco es un edificio romano construido muy cerca del mar, tras la muralla de la ciudad de Tarraco, capital de la provincia romana Hispania Citerior Tarraconensis. Es una de las localizaciones del lugar Patrimonio de la Humanidad llamado “Conjunto arqueológico de Tarraco“, en concreto con el código 875-007 (actual Tarragona).

Fue construido a finales del siglo II d.C., en un espacio que había sido un área funeraria.

Durante el imperio de Heliogábalo, a principios del siglo III d.C., en el anfiteatro se llevaron a cabo diversas reformas. En conmemoración de este hecho, el podium se coronó con una gran inscripción monumental, de la que se conservan numerosos fragmentos.

El 21 de enero del año 259, en el marco de las persecuciones contra los cristianos en época del emperador Valeriano, fueron quemados vivos en la arena del anfiteatro el obispo de la ciudad, Fructuoso y sus diáconos, Augurio y Eulogio.

Durante el siglo V, y como consecuencia de la política religiosa de los primeros emperadores cristianos, el anfiteatro fue perdiendo sus funciones originarias. Un siglo después se aprovecharon las piedras de éste, sobre todo los sillares de la gradería, para construir una basílica cristiana de tres naves que conmemoró el lugar del martirio de los tres santos de la Iglesia tarraconense. Alrededor del templo se construyó un cementerio con tumbas excavadas en la arena y mausoleos funerarios adosados a la iglesia.

La invasión islámica abrió un período de abandono del conjunto hasta que, en el siglo XII, se erigió sobre los cimientos de la basílica visigótica un nuevo templo bajo la advocación de Santa María del Milagro. De estilo románico y planta de cruz latina, una sola nave y un ábside cuadrángular. La iglesia se mantuvo en pie hasta 1915.

En él se disputaban todo tipo de espectáculos, como la munera (lucha de gladiadores) o las venationes (luchas con animales). También cacerías, exhibiciones atléticas y suplicios de muerte (así como matanzas de cristianos).

Se construyó cerca del mar en la parte baja de la ciudad por su fácil acceso tanto para el público asistente a los espectáculos como para el desembarco en la playa de los animales usados para ellos. Está colocado en una pronunciada pendiente, aprovechando la roca para recortar parte de las gradas. En las demás partes donde no se podía aprovechar la topografía, las gradas se levantaron sobre bóvedas. Se combinó el uso de hormigón (opus caementicium) y el de grandes sillares de piedra (opus quadratum).

Se sabe que en determinadas ocasiones se desplegaba una enorme carpa (velum) que protegía a los espectadores del sol.

Debajo de la arena donde se celebraba el espectáculo, en los sótanos inferiores, se hallaban unos montacargas que, mediante un sistema de poleas y contrapesos accionados por tornos, levantaban las jaulas con las fieras, los gladiadores o diversos elementos escenográficos de los juegos. En las fosas o sótanos también había zonas de descanso y de culto.

En la zona norte de la fosa trasversal se encontró una pintura al fresco (hoy conservada en el Museo Nacional Arqueológico de Tarragona) dedicada a la diosa Némesis, que decoraba una pequeña capilla destinada a la invocación de esta diosa protectora de los gladiadores.

Ficha técnica:

Aforo: 15.000 personas

Forma arquitectónica: elipse

Medidas: 130×102 metros en forma elíptica

Estancias: Podium era el escenario que estaba situado en un lado del anfiteatro y las fossae estancias subterráneas para fieras y gladiadores que contaban con un montacargas para elevarlos hacia la arena del anfiteatro. La cávea era la grada con tres maeniana (sectores) destinados al público separado por muros y pasillos para separar a los espectadores por clases sociales.

Y ya por último, tan sólo comentaros que no sé el nombre de la tienda en donde podéis encontrar este dedal, pero sí os puedo decir que lo podéis encontrar en varias tiendas de la ciudad a diferentes precios, este fue comprado en una de las tiendas de la Carrer Major.

(10/07/2015)

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