108. Dedal ASTURIAS // ASTURIAS´ Thimble

Dedal vestimenta típica de Asturias - mujer.

Dedal vestimenta típica de Asturias – mujer.

Pues bien, ayer le tocó al asturiano y hoy le toca a su pareja, la asturiana. Este dedal también es un dedal de resina, y en él podemos ver el traje tradicional de la mujer asturiana. En la base de ambos dedales también podemos observar el paisaje típico asturiano, algunas de sus edificaciones, y el nombre de la región a la que pertenece el dedal, Asturias. El dedal de la asturiana es también un regalo de Yiyo. Y la tienda en donde se compró también es la misma que el dedal anterior: “El Trasgu de la Catedral“.

Traje femenino. La ropa interior femenina del traje regional asturiano se compone por enagua y pololos, que se colocan debajo de la saya o falda, que suele llegar hasta los tobillos y puede ser de distintos colores, aunque predominan el rojo y el verde, con unas cintas de terciopelo negro en la parte inferior. Asimismo, por encima de la saya, va el mandil o delantal que suele ser negro también. En la parte superior, las mujeres visten camisa blanca, el corpiño o cotilla y el dengue (una especie de pequeña capa de tela decorada con azabache y terciopelo con puntas largas que se cruzan sobre el pecho). La cabeza de las mujeres suele ir cubierta por un pañuelo. Como calzado, se usaban madreñas (zuecos de madera) o zapatillas de suela de esparto.

  • La camisa de mujer consistía en una especie de camisón que llegaba hasta media pierna. De cintura para abajo era corriente que se hiciese de la peor fibra, mientras que de la cintura para arriba se empleaba la mejor fibra (cerru), siendo conocida la tela resultante como tapido. Eran de manga larga con mucho vuelo recogido en el puño mediante pliegues y tablillas, sin cuello y de escote cuadrado. Aparte del lino, también se utilizaba tela de cáñamo en su confección. Era la única prenda interior.
  • Las medias no se usaban a diario, reservándose para los días de mercado, o cuando hubiera que bajar a la villa para hacer algún recado, o en los días de fiesta. Solían hacerse de lana en color azul o negro.
  • Las ligas se usaban para que no se bajasen las medias, eran de lana y de colores muy variados.
  • El Faldón es una falda blanca de hilo. El remate más común eran unas puntillas de hilo tejidas a mano.
  • Los calzones o pololos, eran unas bragas de pernera larga, hasta la rodilla. De color blanco y con un remate de puntillas igual que el faldón.
  • Los refaxos, eran como otra falda que se ponía debajo de la saya. Las había de muchos colores: verde, rojo, amarillo y algunas veces el azul. En los festivos se adornaban con cintas de colores. Según la riqueza de la mujer podían llevar también cenefas con motivos decorativos. La tela del refaxu solía ser de pañete o bayeta.
  • La faltriquera o corexa, era el bolso de la época. Se llevaba anudado a la cintura por dentro de la saya, aunque en los días de fiesta se llevaba por fuera ya que era especial para las ocasiones, más lujosa y decorada.
  • Las sayas, existían dos clases: la de mandilete con dos aberturas laterales y con una tela fuerte que se ceñía con cintas a la cintura. Las aberturas servían como bolsillos para resguardar las manos del frío y para guardar la faltriquera y la saya entera tenía la abertura en la parte delantera, se ataba con cintas y se tapaba con el mandil. El largo estaba determinado por la procedencia de su usuaria. Mientras en las villas se llevaba hasta la altura de los tobillos, en pueblos y aldeas llegaba hasta un poco más de media pierna. La decoración de las sayas solía ser a base de franjas de terciopelo, que servían también para tapar las costuras que se modificaban para adaptar la falda a las mozas que estaban en edad de crecimiento. Las sayas solían ser de color oscuro y se usaban como tejidos la lana negra, la estameña o el sayal. Se intentaba, según las posibilidades económicas, el plegado de la mayor cantidad de tela posible para que así la prenda tuviera un mayor volumen.
  • Manteo o rodao, esta prenda era como una saya abierta en forma de semicircunferencia, hecha en sayal, estameña o paño, predominando los colores pardo, verde y negro. Se adornaba con cintas de terciopelo y se ponía encima de los refaxos o sola.
  • Mandil o delantal, ambos términos se utilizan indistintamente aunque hay ligeras variantes. El delantal es el que lleva una parte superior o peto. El mandil es usado tanto por mujeres como por hombres en las labores que así lo exijan. El término más común es el de mandil, que puede ser tanto de faena como de fiesta, y tanto puede ser del tamaño de un pañuelo de bolsillo como tapar la saya y el refaxu. Los de producción local, los de la llamada tela pinta, eran realizados con mezcla de lana negra y lino. Los mandiles de fiesta solían ser de tejidos finos, traídos del exterior, de panilla, seda o terciopelo y alhajados con bordados en forma de orla o greca vegetal. A estos adornos se podían añadir los flecos y las cuentas de azabache.
  • El xustiyu o ajustador, era una prenda de abrigo también conocida como cotilla. Su función era la de ceñir la cintura y el busto, no tenía mangas y en la espalda tenía dos costuras curvas para adaptarse mejor al cuerpo. En la cintura tenía una faldilla acuchillada y el escote podía ser redondo o cuadrado más o menos generoso según el gusto de la usuaria y la permisividad social. Los colores del xustiyu o ajustador, iban del colorado, al amarillo, verde o azul, siendo más raras las cotillas negras. Sus tejidos eran la panilla, la seda o el raso pudiendo ir decorada con bordados, según el uso que se le diera. Su cierre delantero se efectuaba mediante cordones de lana, seda o hilo.
  • El dengue, es una especie de mantilla que cubre la mitad de la espalda y se cruza sobre el pecho. Es como un pañuelo de hombros muy estrecho y muy largo de puntas que se ata en la cintura. Se hacían con hilo, franela o raso y se decoraban con una orla de terciopelo que podía ser lisa o bordada. Generalmente era negro o gris oscuro, aunque en el occidente, a partir de Valdés y Cangas del Narcea, también se usaron colorados.
  • El solitariu, era una variante local del dengue, de lienzxo casero con una guirnada o volante alrededor en tela más fina.
  • El xugón o sayu, era una chaquetilla muy entallada, de mangas anchas y tela igual a la saya exterior, que en la zona centro se colocaba debajo del dengue y en el oriente encima del mismo; en el occidente da la impresión de que cuando se llevaba el primero no se ponía el segundo y viceversa.
  • El mantón también llamado manta de paño, tejido con hilo de lana o seda, con flecos en los bordes. Iba colocado sobre los hombros y cruzado al pecho, se ataba a la espalda a la altura de la cintura. Normalmente iban bordados con ramos de flores y se usaban encima de la camisa. La manta de merino mantón cuadrado o rectangular que se coloca doblado. Realizada en lana. Era prenda de mucho abrigo.
  • La chambra, es una camisa de lino hasta la cintura. El color más habitual era el blanco y llevaba lorzas en los delanteros y el cuello redondo.
  • Los escarpinos, son una especie de calzas interiores realizadas en tela gorda con el fin de abrigar y proteger el pie. Se utilizaban tanto para calzar madreñas como con las coricies. Se sujetaban con un botón que ceñía el tobillo.
  • Las coricies eran el calzado de verano. Se hacían con cuero grueso al que se le daba la forma del pie. Se sujetaba con cuerdas del mismo material que se pasaban por ojales practicados en la pieza.
  • Los zapatos y las botas eran considerados un artículo de lujo que por su precio debía de conservarse largo tiempo. Es por ello que solo se usaban los domingos y en aquellos acontecimientos de especial relieve. Los zapatos que más se extendieron eran los manufacturados en la villa de Noreña, aunque también eran apreciados los zapateros de Pimiango.
  • Las madreñas, es un calzado típico de diario, de madera, como su nombre indica, era el más apropiado para el frío y la humedad. Las madreñas tradicionales de escarpín eran más cerradas que las de hoy en día, que están adaptadas al uso de zapatillas, y cada zona tenía su tipo particular.
  • Los pendientes tenían una singular función social, ya que además de adornar a la mujer informaban sobre su estado civil. Las arracadas eran utilizadas exclusivamente por las casadas. Son unos pendientes de dos piezas, de oro o plata, que frecuentemente llevaban una perla incrustada. Las solteras podían utilizar el resto de variantes: los aretes, pendientes en forma de almendra, de cuentas de colores trenzadas, de azabache en forma de roseta o huso, etc.
  • Los collares eran obligados en los días de fiesta. Podían ser de cuentas ensartadas o de eslabones. De los collares de cuentas el más apreciado era el coralino cuya materia prima tenía que importarse de lejanas tierras. La otra opción era las cuentas de azabache, este sí producido por nuestro subsuelo y que se tallaba en forma poliédrica.

Toda esta información, y la información de la entrada anterior ha sido recopilada de la página de internet http://www.artesaniaasturiana.com/

(23/03/2015)

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