113. Dedal SAN ANDRÉS DE TEIXIDO // SAN ANDRÉS DE TEIXIDO´s Thimble

Dedal madera de San Andrés de Teixido. A Coruña.

Dedal madera de San Andrés de Teixido. A Coruña.

En la entrada de hoy, me vuelvo a desplazar al pueblecito gallego de San Andrés de Teixido, del que ya os tengo enseñado algún dedal en este blog. En esta ocasión os quiero enseñar este dedal de madera, que me regalaron mi amiga Albiña y su novio Javi, la última vez que fueron hasta allí. En este dedal, podemos observar un dibujo del Santuario de San Andrés y el nombre del pueblo.

Como ya os había comentado en la entrada anterior, San Andrés de Teixido (Santo André de Teixido en gallego y oficialmente) es una aldea ubicada en la parroquia de Régoa, al este del municipio de Cedeira, en la Sierra de A Capelada, cerca de los acantilados sobre el mar. Según el INE en 2007 tenía 49 habitantes (29 hombres y 20 mujeres). En este lugar se encuentra el santuario del mismo nombre, famoso lugar de peregrinación.

La capilla de San Andrés es un famoso santuario a donde, según el dicho popular vai de morto quen non foi de vivo (va de muerto quien no fue de vivo).

Los romeros tenían la costumbre de tirar una piedra en los túmulos o “milladoiros” (se llaman “amilladoiros” en la comarca de Cedeira) que se encontraban a ambos lados del camino (se contabilizan hasta 20 milladoiros entre el lugar de Veniño y Teixido). Las piedras de los milladoiros dice la leyenda que “hablarán en el Juicio final” para decir qué almas cumplieron con la promesa de ir a San Andrés.

Los milladoiros son montones de piedras que los romeros van dejando en lugares determinados: cerca de un santuario, cruces de caminos, parajes sagrados, etc. En las cercanías de San Andrés, al lado de las cuestas de bajada al santuario se conservan más de media docena de milladoiros (algunos en perfecto estado), formados por miles y miles de piedras que los peregrinos han ido depositando a lo largo de los siglos. Es posible que los milladoiros que hay en este lugar sean los únicos en el mundo con estas características. Esta costumbre se sigue practicando por los romeros que peregrinan al santuario de San Andrés, como demuestra el extraordinario milladoiro que hay en el lugar de “O Campo do Choíño” en la llamada “Costa Pequeña”.

Se cree que la peregrinación a Teixido comenzó a partir de la Edad de hierro, durante la cultura castreña, aunque de hecho el primer registro de la existencia de peregrinación aparece en el año 1391, en el testamento de una señora de Vivero, cuyo original en gallego antiguo dice así:

Iten mando yr por min en romaria a Santo Andre de Teixido, porque llo tenno prometudo, et que le ponnan enno seu altar hua candea commo he hua muller de meu estado. Original en gallego, 1391.

Hago ir por mi en romería a San Andrés de Teixido, porque se lo tengo prometido, y que le pongan en el altar una vela del tamaño de una mujer de mi estado. Traducido al castellano.

Curiosamente, en la zona de Cotobade, se le llama Camiño de Santo André a la Vía Láctea y se dice que termina encima de la capilla del santuario.

El Padre Sarmiento se refería, en el año 1703, a esta iglesia como pequeño monasterio del que se tiene constancia desde el siglo XII, bajo la protección de los condes de Trava. En 1196 se lo entregaron a la orden de San Juan de Jerusalén, los cuales tenían su base en Portomarín. Años más tarde el templo pasó a manos de los Andrade de San Sadurniño, familia de la que se conservan sus escudos en la fábrica, junto con la cruz de los Caballeros de la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta. San Juan de Jerusalén y la leyenda de SAN IVAN (San Juan en caracteres medievales, no San Iván como podría interpretarse).

Esta doble dependencia del santuario se configuró como una fuente de conflictos para el control de las ganancias romeras, como el largo litigio por los diezmos entre los Andrade y el priorato de Portomarín. Contradictoriamente esta inestabilidad coincidió con una bonanza económica del santuario materializada en la construcción del retablo barroco en 1624, llegando a la reedificación del presbiterio en 1665 y la nave en 1785.

Atendiendo a su estructura se trata de un templo gótico de tipología marinera. El elemento antiguo que se conserva es el arco triunfal, de tipo apuntado.

Las partes más antiguas corresponden a la época de los Andrade: el ábside -que era inicialmente abovedado- y la puerta lateral compuesta por un arco conopial de tipo isabelino (propio del gótico tardío), y que debió de servir de puerta principal del templo desde el siglo XV al XVIII.

Este diseño se complementó con la construcción de la nueva fachada y la torre campanario, terminada en 1781 gracias al aumento de los beneficios producto del auge romera de la época.

La capilla mayor data de 1789 y fue realizada por Miguel López de la Peña.

En el año 1970 se descubrieron pinturas murales con la representación del martirio de San Andrés.

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112. Dedal ÁVILA // ÁVILA´s Thimble

Dedal de porcelana de Ávila.

Dedal de porcelana de Ávila.

En esta entrada, me gustaría mostraros uno de los últimos dedales que me quedan sin enseñaros de la ciudad castellano leonesa de Ávila. Es un dedal de porcelana en el que podéis observar un dibujo de la Muralla de la ciudad y unas cuantas casas de la misma. Además de este dibujo, también podemos leer nombres de los monumentos importantes de la ciudad, por lo que podemos leer nombres como: La Puerta de San Vicente, Los Cuatro Postes, La Catedral, refiriéndose a la Catedral del Salvador de Ávila y Murallas de Ávila. Este dedal lo conseguí como muchos de los anteriores, en la tienda “Recuerdos del Nogal“, situada en la Plaza de la Catedral de Ávila.

Ahora vamos a recordar algunas cosillas sobre estos:

  1. La Puerta de San Vicente. La Puerta de San Vicente tiene su nombre por la Basílica de San Vicente que está
    frente a la puerta. Se parece a la Puerta del Alcázar. También tenía los mismos elementos defensivos, como las dos puertas, el puente levadizo, el rastrillo, la tronera y el puente entre las dos torres. A un lado de la puerta, los arqueólogos encontraron una escultura de piedra bastante grande de un verraco. Los habitantes de Ávila anteriores a los romanos hicieron la escultura. ¿Qué hay cerca de la Puerta de San Vicente?. La Basílica de San Vicente también está dedicada a Santa Sabina y Santa Cristeta. Es una iglesia construida en el siglo 12. El emperador romano Diocleciano ordenó la muerte de estos 3 santos que eran hermanos. La Basílica es el mejor ejemplo del estilo artístico románico de Ávila. La basílica toma ideas artísticas del extranjero y fue modelo de otras iglesias de Ávila. El cenotafio es un elemento importante de la basílica. En el cenotafio hay relieves con la historia de los 3 santos.
  2. Los Cuatro Postes. El humilladero de Los Cuatro Postes es un monumento religioso situado en la ciudad de Ávila. Está formado por cuatro columnas dóricas de cinco metros de altura sobre cuyos capiteles se asientan otros tantos arquitrabes con las armas de la ciudad; en el centro del cuadrado formado por las columnas, sobre una peana, se erige una cruz de granito. Según cuenta la tradición, en el año 1157 los abulenses organizaron una romería a la ermita de San Leonardo (actualmente desaparecida), próxima a Narrillos, en rogativa por la desaparición de la peste que azotaba la comarca. Aprovechando la ausencia de la mayor parte de la población, los musulmanes atacaron la ciudad llevándose todo lo que había en ella de valor. Para perseguirles, los regidores Nuño Rabia y Gómez Acedo organizaron una partida, de la que una parte de sus integrantes se separó para regresar a la seguridad de la villa. Cuando tras derrotar a los musulmanes volvieron a Ávila, encontraron que los que se habían separado del grupo habían cerrado las murallas, y exigían parte del botín para aceptar a los recién llegados. Enterado el rey Sancho III de Castilla, acudió a Ávila, expulsó a los de dentro y les condenó a vivir extramuros, sin títulos de nobleza ni privilegios; algunos de estos se expatriaron y marcharon a Ciudad Rodrigo, que el rey Fernando II de León estaba repoblando tras su reconquista. El concejo de Ávila decidió que la romería a San Leonardo se repitiese anualmente, y para descanso de las autoridades se construyó en el trayecto el humilladero de Los Cuatro Postes. El monumento actual data del año 1566, cuando el corregidor Rodrigo Dávila contrató con el maestro cantero Francisco de Arellano la construcción del “humilladero del puente del Adaja“, que incluía una escultura de San Sebastián y un tejadillo. La cruz fue repuesta en 1995, después de que resultara destrozada en un acto de vandalismo. Según la tradición fue aquí donde, siendo niños, Teresa de Jesús y su hermano Rodrigo fueron detenidos por su tío cuando proyectaban viajar a tierras de infieles para morir martirizados y donde la santa, quitándose las sandalias, pronunció la famosa frase “De Ávila, ni el polvo”.
  3. Catedral del Salvador de Ávila. La Catedral de Cristo Salvador de Ávila es un templo de culto católico de la ciudad de Ávila, sede episcopal del mismo nombre, en Castilla y León. Fue proyectada como templo y fortaleza, siendo su ábside uno de los cubos de la muralla de la ciudad. Está rodeada de varias casas o palacios señoriales, siendo los más importantes el de los Velada, el del Rey Niño y el de Valderrábanos, los cuales tenían asignada la defensa de La Puerta de los Leales o del Peso de la Harina. No se sabe con precisión cuando se inició la construcción de la catedral, habiendo dos teorías, una que defiende que Alvar García comenzó a construirla en el año 1091 sobre los restos de la iglesia de San Salvador, arruinada por los sucesivos ataques musulmanes, y que Alfonso VI de León recaudó el dinero necesario para edificarla. No obstante, la mayoría de los historiadores otorgan al maestro Fruchel la autoría de la catedral y la fechan en el siglo XII, coincidiendo en la línea temporal de la repoblación castellana llevada a cabo por Raimundo de Borgoña. Se cree que Fruchel construyó la parte más antigua de la catedral, la correspondiente a la cabecera, mientras que el cuerpo de naves, las capillas adyacentes y el remate de las torres, serían fruto de las sucesivas obras entre los siglos XIII y XVI.
  4. Murallas de Ávila. La Muralla de Ávila es una cerca militar románica que rodea el casco antiguo de la ciudad de Ávila, de la provincia homónima, de la comunidad autónoma de Castilla y León. En la actualidad, el casco antiguo, la muralla y las iglesias situadas extramuros han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad. Las murallas son el símbolo universal y monumento más destacado que acoge la ciudad de Ávila. Su importancia se deriva por ser el recinto amurallado medieval mejor conservado de España y probablemente de toda Europa. Las murallas son un factor activo muy importante en la conformación del urbanismo de la ciudad e históricamente han participado en la distribución del espacio urbano entre los diversos grupos sociales que han habitado Ávila. La muralla representaba la separación entre el “espacio salvaje” y el “civilizado”. El campo, la tierra llana, vivían los campesinos que era la clase social más baja que mantenían a la ciudad. Sobre el campesinado recaía el 80 % de los costes de las infraestructuras urbanas, incluida la muralla cuyo mantenimiento reciba el nombre de el reparo de los muros. Según la tradición la dirección de la construcción de la muralla recayó en los dos maestres de geometría, el romano Casandro y el francés Florín de Pituenga. El estudio de la estructura defensiva señala que se trata de una construcción afín, en su morfología y poliorcética (arte de construcción de murallas y castillos) a las murallas del ámbito andalusí. El carácter militar de la muralla es eminentemente defensivo y se mantuvo aún con las reformas realizadas en el siglo XIV que la reforzaron. Es propiedad del Estado español y está gestionada por el ayuntamiento de Ávila. Algunos tramos, los que coinciden con algunos edificios como palacios e iglesias (entre ellas la catedral) son privados.

(14/02/2015)

111. Dedal MADRID // MADRID´s Thimble

Dedal de resina Oso y Madroño. Madrid.

Dedal de resina Oso y Madroño. Madrid.

En esta ocasión, me gustaría descansar un poco de los dedales internacionales y mostraros otra de las últimas incorporaciones de mi colección de dedales a nivel nacional. Ahora os voy a mostrar un nuevo dedal de la ciudad de Madrid, aunque volvamos otra vez a la misma ciudad de siempre.

Se puede decir que dentro de mi colección, hay un apartado especial para la capital española, ya que como ya os conté otras veces tengo un montón de dedales de esta ciudad y como siguen sacando nuevos dedales con nuevos estilos y además veo algunos dedales que aunque son viejitos pues también me gustan, pues los voy incorporando poquito a poco a mi colección. Con el dedal que os muestro hoy me pasó esto mismo. Es un dedal que había visto en una de las tiendas de la Plaza Mayor de Madrid, pero cuando fui a buscarlo ya no lo había. Hasta que en mi último viaje a la capital, me pasé por una tienda de la Calle de Toledo a la que pocas veces había ido a mirar porque tenía los dedales en pésimas condiciones, tanto es así que muchos de los otros ejemplares de este mismo dedal que os muestro, estaban rotos o les faltaban partes. Aún así, me pude traer uno que afortunadamente estaba entero. Y aquí lo tenéis: otro modelo de dedal de resina, con el Oso y el Madroño en la parte superior, y en la parte inferior la Plaza Mayor y La Cibeles.

Sobre estos, ya os conté en entradas anteriores. Así que en esta entrada, vamos a hablar un poco sobre la Plaza Mayor, para recordar algunas cosillas.

La Plaza Mayor está situada en el centro de Madrid, a pocos metros de la plaza de la Puerta del Sol, y junto a la Calle Mayor. Los orígenes de la plaza se remontan al siglo XVI, cuando en la confluencia de los caminos (hoy en día calles) de Toledo y Atocha, a las afueras de la villa medieval, se celebraba en este sitio, conocido como “Plaza del Arrabal“, el mercado principal de la villa, construyéndose en esta época una primera casa porticada, o lonja, para regular el comercio en la plaza.

En 1580, tras haber trasladado la corte a Madrid en 1561, Felipe II encargó el proyecto de remodelación de la plaza a Juan de Herrera, comenzándose el derribo de las “casas de manzanas” de la antigua plaza ese mismo año. La construcción del primer edificio de la nueva plaza, la Casa de la Panadería, comenzaría en 1590 a cargo de Diego Sillero, en el solar de la antigua lonja. En 1617, Felipe III, encargó la finalización de las obras a Juan Gómez de Mora, quién concluirá la plaza en 1619.

La Plaza Mayor ha sufrido tres grandes incendios en su historia, el primero de ellos en 1631, encargándose el mismo Juan Gómez de Mora de las obras de reconstrucción. El segundo de los incendios ocurrió en 1670 siendo el arquitecto Tomás Román el encargado de la reconstrucción. El último de los incendios, que arrasó un tercio de la plaza, tuvo lugar en 1790, dirigiendo las labores de extinción Sabatini. Se encargó la reconstrucción a Juan de Villanueva, que rebajó la altura del caserío que rodea la plaza de cinco a tres plantas y cerró las esquinas habilitando grandes arcadas para su acceso. Las obras de reconstrucción se prolongarían hasta 1854, continuándolas, tras la muerte de Villanueva, sus discípulos Antonio López Aguado y Custodio Moreno.

En 1848, se colocó la estatua ecuestre de Felipe III en el centro de la plaza, obra de Juan de Bolonia y Pietro Tacca que data de 1616.

En 1880, se restauró la Casa de la Panadería, encargándose Joaquín María de la Vega del proyecto. En 1921 se reformó el caserío, trabajo a cargo de Oriol. En 1935 se realizó otra reforma, llevada a cabo por Fernando García de Mercadal. Y en los años 60 se acometió una restauración general, que la cerró al tráfico rodado y habilitó un aparcamiento subterráneo bajo la plaza. La última de las actuaciones en la Plaza Mayor, llevada a cabo en 1992, consistió en la decoración mural, obra de Carlos Franco, de la Casa de la Panadería, que representa personajes mitológicos como la diosa Cibeles.

El nombre de la plaza ha variado a lo largo de la historia, del primigenio nombre de “Plaza del Arrabal” pasó a llamarse “Plaza Mayor“.

Se llamó “Plaza del Arrabal” cuando, de estar fuera del recinto amurrallado medieval, pasó a constituir el centro de los nuevos barrios conformados por el ensanchamiento de la villa hacia el este durante el reinado de Juan II de Castilla, llamados “el Arrabal“.

En 1812, cumpliendo el decreto que disponía que todas la plazas mayores de España pasasen a llamarse “Plaza de la Constitución“, cambió de nombre, pero solo duraría hasta 1814, año en que pasó a llamarse “Plaza Real“. Recuperó el nombre de “Plaza de la Constitución” en los períodos de 1820 a 1823, de 1833 a 1835 y de 1840 a 1843.

En 1873, cambió su nombre por el de “Plaza de la República“, y otra vez a “Plaza de la Constitución” desde la Restauración de Alfonso XII en 1876 hasta la Dictadura de Primo de Rivera en 1923. Tras la proclamación de la II República se volvió a cambiar al nombre de “Plaza de la Constitución” hasta el final de la Guerra Civil española cuando se recupera el popular nombre de “Plaza Mayor“, nombre que perdura hasta la actualidad.

En la parte superior centrada de la Casa de la Panadería se encuentra labrado en piedra un blasón con las armas de Carlos II. Dada la ausencia de las armas de Portugal, puede deducirse que el escudo se labró en fecha posterior a 1668, fecha en la que la corona española reconoció la independencia de Portugal, que era de facto desde 1640.

El escudo está compuesto por las armas de Castilla y de León, en el primer cuadrante; las armas de Aragón y Sicilia, en el segundo; las armas de Austria y de la Borgoña moderna, en el tercero; las de la Borgoña antigua y Brabante, en el cuarto, las de Flandes y las de Tirol en el escusón de abajo y el símbolo de Granada en el centro del escudo.

Las armas de Portugal se habrían situado en el escusón de arriba, entre las de Castilla y León y las de Aragón.

El Arco de Cuchilleros es el más famoso de los diez accesos de la Plaza Mayor de Madrid (7 de Julio, Arco de Triunfo y Felipe III al Norte; Sal, Zaragoza y Gerona al Este; Botoneras, Toledo y Cuchilleros al Sur; y Ciudad Rodrigo al Oeste) y está situada en la esquina suroeste de la plaza. La considerable altura de este arco se debe al gran desnivel que existe entre la Plaza Mayor y la Cava de San Miguel.

El Arco de Cuchilleros es obra de Juan de Villanueva, quién tras el incendio de 1790, cerró completamente la plaza habilitando una serie de arcadas para su acceso.

El origen de su nombre está en la calle de Cuchilleros a la que da salida, y en la que antiguamente se ubicaban los talleres del gremio de cuchilleros, pues suministraban sus artículos al gremio de carniceros afincado dentro de la plaza.

En la actualidad, tanto la Plaza Mayor, como el arco y calle de Cuchilleros, son un destacado punto turístico de la capital de España, donde se encuentran numerosos restaurantes y bares típicos. Entre ellos se pueden citar el restaurante Sobrino de Botín, que figura en el Libro Guinness de Récords por ser el restaurante más antiguo del mundo, ya que fue fundado en 1725.

Se trata de una plaza porticada de planta rectangular, de 129 metros de largo por 94 metros de ancho, que está completamente cerrada por edificios de viviendas de tres plantas, con 237 balcones en total que dan a la plaza. Dispone de diez accesos, seis de ellos a través de grandes arcos que se abren a las siguientes calles: 7 de Julio y Felipe III al norte; Sal y Gerona al este; Toledo al sur; y Ciudad Rodrigo al oeste. Existe un séptimo arco, situado a la izquierda de la fachada de la Casa de la Carnicería, que no coincide con salida alguna de la plaza. Y un octavo arco a la izquierda de la fachada occidental, de menores dimensiones, que tampoco coincide con salida alguna. Tres accesos no coinciden con arco alguno: Arco de Triunfo al norte; Zaragoza al este; y Botoneras al sur. El décimo acceso, tal vez el más conocido, es el Arco de Cuchilleros, en la esquina suroeste, pero este arco no es visible desde la plaza. En el centro del lado norte de la plaza se levanta la Casa de la Panadería y enfrente de ella, en el lado sur, la Casa de la Carnicería. En los soportales, sostenidos por pilares de granito, se alojan numerosos comercios de hostelería, por ser un importante punto turístico de Madrid, así como tiendas de coleccionismo, filatelia y numismática.

La estatua ecuestre de Felipe III que se encuentra en el centro de la Plaza Mayor fue comenzada por el escultor italiano Juan de Bolonia (Giambologna) y terminada por su discípulo Pietro Tacca en 1616.1 Fue un regalo del entonces Gran Duque de Florencia para el rey de España. Inicialmente se ubicó en la Casa de Campo.

En 1848 la Reina Isabel II ordena su traslado desde su emplazamiento anterior a la Plaza Mayor. Actualmente, en el pedestal de la estatua, figura esta inscripción:

La reina doña Isabel II, a solicitud del Ayuntamiento de Madrid, mandó colocar en este sitio la estatua del señor rey don Felipe III, hijo de esta villa, que restituyó a ella la corte en 1606, y en 1619 hizo construir esta Plaza Mayor. Año de 1848.

La estatua sufrió diversas peripecias posteriormente. Tras la proclamación de la I República española se decidió retirarla a un almacén, en previsión de actos vandálicos. Llegado al trono Alfonso XII la estatua fue repuesta en la Plaza Mayor, pero en 1931, proclamada la II República, fue víctima de un atentado: aprovechando que la figura era hueca y tenía una abertura en la boca del caballo, le introdujeron un artefacto explosivo, que reventó la panza del animal. Ello desveló un curioso hallazgo: la explosión desperdigó por el lugar numerosos huesecillos, y se supo que eran restos de los múltiples pájaros que, a lo largo de los siglos, se habían quedado atrapados dentro del caballo tras colarse por su boca.

Los daños del atentado fueron subsanados (sellándose la boca del caballo), y la estatua ha permanecido desde entonces en la Plaza Mayor, salvo en un periodo breve hacia 1970-71, cuando fue temporalmente retirada por la construcción de un aparcamiento subterráneo.

La Plaza Mayor se convirtió desde sus inicios, no solo en el principal mercado de la villa, tanto de alimentación (surtida por los numerosos tablajeros vigilados por el Repeso) como de otros géneros (instalándose en sus soportales los principales gremios); sino también en el escenario de numerosos actos públicos, como corridas de toros, autos de fe, inmortalizando el pintor Francisco Rizi el celebrado en 1680, ejecuciones públicas, colocándose el patíbulo delante del portal de pañeros si la pena era de garrote; frente a la Casa de la Panadería, si era de horca, y ante la Casa de la Carnicería, si era de cuchillo o hacha. También se celebró en la Plaza Mayor la beatificación de San Isidro, santo patrón de Madrid.

La Plaza Mayor es actualmente un importante punto turístico, visitado por miles de turistas al año. En los locales comerciales ubicados bajo los soportales, abundan los comercios de hostelería, que instalan terrazas junto a los soportales de la plaza. Además es un espacio muy utilizado para festivales, como los conciertos que se ofrecen gratuitamente para los madrileños durante las fiestas de san Isidro.

Todos los meses de diciembre, se celebra el tradicional mercado navideño, costumbre que se mantiene vigente desde el año 1860.

También se celebra todos los domingos y festivos por la mañana el mercado de filatelia y numismática.

(16/04/2015)

110. Dedal VIENA // VIENNA´s Thimble

Dedal de la Catedral de San Esteban de Viena. Austria.

Dedal de la Catedral de San Esteban de Viena. Austria.

En esta entrada os voy a mostrar uno de los dedales que me traje de mi viaje a Viena. En esta ocasión os voy a mostrar un dedal de porcelana, con un dibujo de la Catedral de San Esteban de Viena, conocida en alemán como Stephansdom. Además también podemos ver en el dibujo el escudo de la capital austríaca. Pues bien, os voy a contar algo sobre ellos.

La catedral de San Esteban (en alemán Domkirche St. Stephan, abreviado popularmente como Stephansdom) es la iglesia principal de la archidiócesis de Viena (Austria) y la sede de su arzobispo. Está situada en la plaza de San Esteban (Stephansplatz), en pleno centro de la capital austríaca. La obra fue iniciada por Rodolfo IV de Austria y se levanta sobre las ruinas de dos iglesias anteriores, siendo la primera de ellas una parroquia consagrada en 1147.

El edificio experimentó también varias reformas y ampliaciones a lo largo de su historia, siguiendo distintos estilos artísticos. Es el símbolo religioso más importante de Viena y ha sido testigo de multitud de eventos de la historia de Austria. En el exterior del edificio se pueden observar el tejado, las dos torres campanario —la Sur y la Norte— y los pórticos de entrada al templo: el de los Cantores, el de las Torres, el del Obispo y el Gigante. La campana Pummerín es una versión reconstruida de la primitiva, que fue dañada por un incendio.

El interior de la catedral consta de tres naves y numerosos altares; cada uno de ellos alberga una variada cantidad de objetos y obras de arte que fueron recibiendo mediante donaciones de diferentes personalidades. Como en todo templo, antiguamente se realizaban entierros bajo sus suelos, por lo que el lugar conserva los sepulcros de varios nobles del país.

Podría seguir comentándoos muchas cosas sobre la Catedral de San Esteban de Viena, pero la entrada se haría interminable, ya que hay muchísima información sobre sus torres, sus pórticos, sus altares, las estatuillas que la forman, etc. Así que, para que esta entrada no se haga demasiado pesada, tan sólo os voy a comentar un par de cosillas sobre sus torres, el resto de información la podéis encontrar en la Wikipedia.

La torre sur. En un principio se proyectaron dos torres iguales, según se comprueba en las estatuas de Rodolfo IV el Fundador en los pórticos de los Cantores y del Obispo, que poseen un modelo de la iglesia con dos torres idénticas. La construcción de la torre norte se inició con posterioridad a la finalización de la torre sur. Los cimientos de la torre sur, a la que los habitantes llaman cariñosamente “Steffi” (Estebanillo), son de poca profundidad, midiendo solamente 3,5 metros, lo que demuestra la estabilidad del edificio. El duque Rodolfo IV colocó la primera piedra el 7 de abril de 1359 según dice la tradición. La estancia bajo la torre y la capilla de Santa Catalina se terminaron en 1369, y la primera planta en 1404. En 1409 se tuvo que demoler parte de lo construido debido a la existencia de errores de ejecución. Este mismo año se recomenzó la construcción con un proyecto realizado por el maestro Peter von Prachatitz, solventado económicamente por la burguesía. Las primeras campanas se colocaron en 1416. En 1433 Hans Prachatitz colocó la cruz de dos brazos de la aguja de la torre. La base de la torre forma un cuadrado que paulatinamente se convierte en octógono regular. La torre, de figura piramidal, se va estrechando paulatinamente desde el suelo hasta la punta, donde surge una cima con torres angulares que conforman doce pequeños pináculos rodeando la aguja principal. Estos pináculos representan a los doce apóstoles, dado que la torre está unida al coro de los Apóstoles. El piso superior octogonal debió haber sido construido sobre el gablete triangular, pero una contraorden dada en 1400 agregó un piso de planta cuadrada al gablete, para alojar campanas. La cima representa a Jesús y se divide en tres partes, representando a la Trinidad. Sobre un pequeño soporte de piedra se apoya un florón con su capitel. En él aparece un águila con una cruz de dos brazos. Corona la torre una inscripción grabada del emperador Francisco José I que reza Viribus Unitis (“unidas las fuerzas”). La torre servía de atalaya para los bomberos, quienes la usaron desde el siglo XV hasta después de finalizada la Segunda Guerra Mundial. Durante la invasión turca se utilizó con fines estratégicos. En 1417 poseía un reloj, que fue desmontado entre 1860 y 1861 durante las labores de restauración, y nunca fue repuesto, permaneciendo la torre sin reloj hasta hoy. Colocada en el contrafuerte este de la torre, en el Portal de la Campanilla, aparece una lápida en recuerdo del capitán Gerhard Klinkitch, quien en 1945 desobedeció la orden de demoler el edificio.

La torre norte. La llamada Torre del Águila, por la figura que remata su corona, se empezó a construir el 13 de agosto de 1450, cuando Federico II ordenó la colocación de la primera piedra, con Hans Puchsbaum como maestro de obras. La leyenda dice que se usó vino para apagar la cal, pues la producción de ese año resultó muy ácida debido a la prematura maduración de las uvas. Se dice que el vino hace que la cal tenga más resistencia. El 2 de junio de 1467, diecisiete años después de la realización de los cimientos, se reanudaron las obras con la colocación de la primera piedra sobre éstos por el obispo de Passau. En los planos originales se puede observar que la torre sur fue usada como modelo. En 1511 la torre alcanzó su altura actual y la obra fue interrumpida. En 1578 se levantó la cúpula, de estilo renacentista, que alberga la campana Pummerín. Entre los siglos XVII y XIX se proyectó la continuación de la obra, pero nunca se llevó a cabo.

En cuanto al escudo de la ciudad, encontramos la siguiente información:

El escudo de la ciudad de Viena tiene su origen en la Edad Media, su uso aparece documentado por vez primera a comienzos del siglo XIII. La versión actual data de 1925 aunque, al quedar derogada en 1938 (año en que se produjo la invasión de Austria por la Alemania nazi), fue recuperada de nuevo en 1945. Su diseño es prácticamente idéntico al escudo que figuró en el sello de la ciudad a mediados del siglo XIV.

Su descripción heráldica es la siguiente:

“En un campo de gules, una cruz de plata perfilada de lo mismo, acola un águila exployada de sable, picada y membrada de de oro.”

Los primeros sellos de la ciudad ya contaban con el águila como elemento central. Lo más probable es que fuese adoptada de la heráldica de los duques de Austria, pertenecientes a la Dinastía Babenber que reinó antes de la Casa de Habsburgo.

El significado original de la cruz, que se incorporó al escudo con posterioridad al águila, no ha podido determinarse y apareció en monedas acuñadas durante la segunda mitad del siglo XIII. Según una hipótesis formulada por algunos autores inicialmente pudo tratarse de una alusión a las Cruzadas, ya que algunos habitantes de la ciudad participaron en ellas. El escudo continua figurando en el sello actual de la capital federal de Austria junto a su nombre en alemán, “Wien”. Existe una versión simplificada, en la que no figura el águila heráldica, que se utiliza con más frecuencia.

Este dedal lo compré en una de la numerosas tiendas de venta de souvenirs que se pueden encontrar cuando vas caminando por la zona vieja de la ciudad, ésta concretamente se llama “Horowitz & Weege. Wien*Souvenirs*Vienna“, y está situada en la Kärntner Str..

11/04/2015

NUEVOS DEDALES

Nuevos dedales Europeos.

Nuevos dedales Europeos.

Aquí estoy otra vez, me tenéis que perdonar pero estos días ando algo liada y casi no tengo tiempo para nada. Pero hoy decidí mostraros todos mis dedales nuevos de reciente adquisición.

En la foto de arriba de esta entrada, podéis observar dedales europeos. Algunos de ellos se los debo a mi amiga Nuria, como ya os comenté en la entrada anterior, en la entrada del dedal de Tihany. Los otros dedales me los compré yo, y por fin conseguí los dedales de la ciudad de Madrid que tanto tiempo llevaba buscando. Os prometo que poco a poco iré subiendo cada uno de ellos por separado y contándoos cosillas sobre el pueblo o ciudad al que pertenecen y colocándole un número a cada dedal. Mi colección en este momento consta de 129 dedales, pero espero que siga creciendo.

En la imagen de abajo, podéis observar dos dedales de la ciudad de Madrid y un dedal de Asturias. De los dedales de la ciudad de Madrid ya hacía algún tiempo que andaba detrás, pero con la mala suerte que el de metal estaba agotado y no lo encontraba en ninguna tienda y el de resina lo tenía localizado en una tienda de la Plaza Mayor de Madrid, pero justo el día que lo iba a comprar estaba agotado también. Pero bueno, después de pasear un poco por Madrid, al fin me los encontré en una tienda de la calle de Toledo.

Aquí os los dejo, en próximas entradas os iré comentando algo sobre cada uno de ellos.

Nuevos dedales conseguidos.

Nuevos dedales conseguidos.

109. Dedal TIHANY // TIHANY´s Thimble

Dedal del pueblecito húngaro de Tihany.

Dedal del pueblo húngaro de Tihany.

Después de esta parada en la actualización del blog de unos días, aquí vuelvo a mostraros un nuevo dedal. El dedal que os muestro en esta entrada, es un dedal de un pueblo húngaro llamado Tihany. Este bonito dedal es un regalo de mi amiga Nuria, que me ha traído unos cuantos dedales para que incorpore a mi colección de sus viajes por algunos lugares de Europa. Este dedal de cerámica del pueblo de Tihany es uno de ellos. Ahora vamos a recopilar información sobre este pueblo.

Tihany es un pueblo situado en la orilla norte del Lago Balatón en la Península de Tihany, en el condado de Veszprém, en Hungría. El pueblo tiene unas de las mejores vistas sobre el Lago Balatón, y se sitúa además cerca del Belső-tó o lago interior, situado a un nivel superior que el Balatón.

El centro del pueblo y del distrito es una abadía benedictina fundada en el 1055 por el rey Andrés I de Hungría, que está enterrado en la cripta. De hecho, el acta de fundación de la abadía (actualmente conservada en la Abadía de Pannonhalma) contienen las primeras palabras conservadas en idioma húngaro. La abadía fue reconstruida en estilo barroco en 1754, y hoy en día es uno de los atractivos turísticos de la zona debido a su importancia histórica y artística.

La abadía también tiene importancia en la historia de la dinastía Habsburgo, ya que el último Emperador de Austria de esta dinastía, Carlos I de Austria, fue retenido brevemente en esta abadía tras ser apresado durante su segundo intento de acceder al trono de Hungría. La abadía también es famosa por varios fenómenos de eco registrados en ella desde el siglo XVIII.

Los habitantes de Tihany tienen la renta per cápita más alta y los precios de vivienda más altos de Hungría. (Wikipedia)

Si nos ponemos a buscar por internet, descubrimos que Tihany es un pueblecito encantador, en el que abundan los campos de lavandas, así podemos ver muchas instantáneas tomadas en sus campos de lavandas y deleitarnos con su belleza. Por eso, en este dedal encontramos sobre un fondo blanco, una flor de lavanda dibujada. Este dedal está pintado a mano, tanto la lavanda como el nombre del pueblo al que pertenece.

(10/04/2015)

108. Dedal ASTURIAS // ASTURIAS´ Thimble

Dedal vestimenta típica de Asturias - mujer.

Dedal vestimenta típica de Asturias – mujer.

Pues bien, ayer le tocó al asturiano y hoy le toca a su pareja, la asturiana. Este dedal también es un dedal de resina, y en él podemos ver el traje tradicional de la mujer asturiana. En la base de ambos dedales también podemos observar el paisaje típico asturiano, algunas de sus edificaciones, y el nombre de la región a la que pertenece el dedal, Asturias. El dedal de la asturiana es también un regalo de Yiyo. Y la tienda en donde se compró también es la misma que el dedal anterior: “El Trasgu de la Catedral“.

Traje femenino. La ropa interior femenina del traje regional asturiano se compone por enagua y pololos, que se colocan debajo de la saya o falda, que suele llegar hasta los tobillos y puede ser de distintos colores, aunque predominan el rojo y el verde, con unas cintas de terciopelo negro en la parte inferior. Asimismo, por encima de la saya, va el mandil o delantal que suele ser negro también. En la parte superior, las mujeres visten camisa blanca, el corpiño o cotilla y el dengue (una especie de pequeña capa de tela decorada con azabache y terciopelo con puntas largas que se cruzan sobre el pecho). La cabeza de las mujeres suele ir cubierta por un pañuelo. Como calzado, se usaban madreñas (zuecos de madera) o zapatillas de suela de esparto.

  • La camisa de mujer consistía en una especie de camisón que llegaba hasta media pierna. De cintura para abajo era corriente que se hiciese de la peor fibra, mientras que de la cintura para arriba se empleaba la mejor fibra (cerru), siendo conocida la tela resultante como tapido. Eran de manga larga con mucho vuelo recogido en el puño mediante pliegues y tablillas, sin cuello y de escote cuadrado. Aparte del lino, también se utilizaba tela de cáñamo en su confección. Era la única prenda interior.
  • Las medias no se usaban a diario, reservándose para los días de mercado, o cuando hubiera que bajar a la villa para hacer algún recado, o en los días de fiesta. Solían hacerse de lana en color azul o negro.
  • Las ligas se usaban para que no se bajasen las medias, eran de lana y de colores muy variados.
  • El Faldón es una falda blanca de hilo. El remate más común eran unas puntillas de hilo tejidas a mano.
  • Los calzones o pololos, eran unas bragas de pernera larga, hasta la rodilla. De color blanco y con un remate de puntillas igual que el faldón.
  • Los refaxos, eran como otra falda que se ponía debajo de la saya. Las había de muchos colores: verde, rojo, amarillo y algunas veces el azul. En los festivos se adornaban con cintas de colores. Según la riqueza de la mujer podían llevar también cenefas con motivos decorativos. La tela del refaxu solía ser de pañete o bayeta.
  • La faltriquera o corexa, era el bolso de la época. Se llevaba anudado a la cintura por dentro de la saya, aunque en los días de fiesta se llevaba por fuera ya que era especial para las ocasiones, más lujosa y decorada.
  • Las sayas, existían dos clases: la de mandilete con dos aberturas laterales y con una tela fuerte que se ceñía con cintas a la cintura. Las aberturas servían como bolsillos para resguardar las manos del frío y para guardar la faltriquera y la saya entera tenía la abertura en la parte delantera, se ataba con cintas y se tapaba con el mandil. El largo estaba determinado por la procedencia de su usuaria. Mientras en las villas se llevaba hasta la altura de los tobillos, en pueblos y aldeas llegaba hasta un poco más de media pierna. La decoración de las sayas solía ser a base de franjas de terciopelo, que servían también para tapar las costuras que se modificaban para adaptar la falda a las mozas que estaban en edad de crecimiento. Las sayas solían ser de color oscuro y se usaban como tejidos la lana negra, la estameña o el sayal. Se intentaba, según las posibilidades económicas, el plegado de la mayor cantidad de tela posible para que así la prenda tuviera un mayor volumen.
  • Manteo o rodao, esta prenda era como una saya abierta en forma de semicircunferencia, hecha en sayal, estameña o paño, predominando los colores pardo, verde y negro. Se adornaba con cintas de terciopelo y se ponía encima de los refaxos o sola.
  • Mandil o delantal, ambos términos se utilizan indistintamente aunque hay ligeras variantes. El delantal es el que lleva una parte superior o peto. El mandil es usado tanto por mujeres como por hombres en las labores que así lo exijan. El término más común es el de mandil, que puede ser tanto de faena como de fiesta, y tanto puede ser del tamaño de un pañuelo de bolsillo como tapar la saya y el refaxu. Los de producción local, los de la llamada tela pinta, eran realizados con mezcla de lana negra y lino. Los mandiles de fiesta solían ser de tejidos finos, traídos del exterior, de panilla, seda o terciopelo y alhajados con bordados en forma de orla o greca vegetal. A estos adornos se podían añadir los flecos y las cuentas de azabache.
  • El xustiyu o ajustador, era una prenda de abrigo también conocida como cotilla. Su función era la de ceñir la cintura y el busto, no tenía mangas y en la espalda tenía dos costuras curvas para adaptarse mejor al cuerpo. En la cintura tenía una faldilla acuchillada y el escote podía ser redondo o cuadrado más o menos generoso según el gusto de la usuaria y la permisividad social. Los colores del xustiyu o ajustador, iban del colorado, al amarillo, verde o azul, siendo más raras las cotillas negras. Sus tejidos eran la panilla, la seda o el raso pudiendo ir decorada con bordados, según el uso que se le diera. Su cierre delantero se efectuaba mediante cordones de lana, seda o hilo.
  • El dengue, es una especie de mantilla que cubre la mitad de la espalda y se cruza sobre el pecho. Es como un pañuelo de hombros muy estrecho y muy largo de puntas que se ata en la cintura. Se hacían con hilo, franela o raso y se decoraban con una orla de terciopelo que podía ser lisa o bordada. Generalmente era negro o gris oscuro, aunque en el occidente, a partir de Valdés y Cangas del Narcea, también se usaron colorados.
  • El solitariu, era una variante local del dengue, de lienzxo casero con una guirnada o volante alrededor en tela más fina.
  • El xugón o sayu, era una chaquetilla muy entallada, de mangas anchas y tela igual a la saya exterior, que en la zona centro se colocaba debajo del dengue y en el oriente encima del mismo; en el occidente da la impresión de que cuando se llevaba el primero no se ponía el segundo y viceversa.
  • El mantón también llamado manta de paño, tejido con hilo de lana o seda, con flecos en los bordes. Iba colocado sobre los hombros y cruzado al pecho, se ataba a la espalda a la altura de la cintura. Normalmente iban bordados con ramos de flores y se usaban encima de la camisa. La manta de merino mantón cuadrado o rectangular que se coloca doblado. Realizada en lana. Era prenda de mucho abrigo.
  • La chambra, es una camisa de lino hasta la cintura. El color más habitual era el blanco y llevaba lorzas en los delanteros y el cuello redondo.
  • Los escarpinos, son una especie de calzas interiores realizadas en tela gorda con el fin de abrigar y proteger el pie. Se utilizaban tanto para calzar madreñas como con las coricies. Se sujetaban con un botón que ceñía el tobillo.
  • Las coricies eran el calzado de verano. Se hacían con cuero grueso al que se le daba la forma del pie. Se sujetaba con cuerdas del mismo material que se pasaban por ojales practicados en la pieza.
  • Los zapatos y las botas eran considerados un artículo de lujo que por su precio debía de conservarse largo tiempo. Es por ello que solo se usaban los domingos y en aquellos acontecimientos de especial relieve. Los zapatos que más se extendieron eran los manufacturados en la villa de Noreña, aunque también eran apreciados los zapateros de Pimiango.
  • Las madreñas, es un calzado típico de diario, de madera, como su nombre indica, era el más apropiado para el frío y la humedad. Las madreñas tradicionales de escarpín eran más cerradas que las de hoy en día, que están adaptadas al uso de zapatillas, y cada zona tenía su tipo particular.
  • Los pendientes tenían una singular función social, ya que además de adornar a la mujer informaban sobre su estado civil. Las arracadas eran utilizadas exclusivamente por las casadas. Son unos pendientes de dos piezas, de oro o plata, que frecuentemente llevaban una perla incrustada. Las solteras podían utilizar el resto de variantes: los aretes, pendientes en forma de almendra, de cuentas de colores trenzadas, de azabache en forma de roseta o huso, etc.
  • Los collares eran obligados en los días de fiesta. Podían ser de cuentas ensartadas o de eslabones. De los collares de cuentas el más apreciado era el coralino cuya materia prima tenía que importarse de lejanas tierras. La otra opción era las cuentas de azabache, este sí producido por nuestro subsuelo y que se tallaba en forma poliédrica.

Toda esta información, y la información de la entrada anterior ha sido recopilada de la página de internet http://www.artesaniaasturiana.com/

(23/03/2015)